Hay algo que muchos líderes piensan, pero casi nunca dicen en voz alta: “Espero que lo entiendan.” Lo piensan antes de dar un feedback difícil. Antes de una reorganización. Antes de decir “no”. Antes de tomar una decisión que no va a gustar a todos. Y casi siempre viene acompañado de una incomodidad silenciosa. Porque liderar no es solo decidir. Es sostener cómo otros reciben esa decisión. Y ahí aparece la tensión real: hacer lo correcto sin perder el vínculo. El líder que quiere gustar...









