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En estos tiempos de pandemia, nos hemos animado más que nunca a realizar formaciones desde casa. Han aumentado las formaciones online y virtuales, muy especialmente las gratuitas. Nos hemos capacitado de forma autodidacta más que nunca a través de vídeos y tutoriales, podcast que nos han enriquecido e incluso hemos utilizado el formato de televisión para nuestro crecimiento.

Sin embargo, también ha sido muy alto el número de personas que han abandonado dichas formaciones.

¿Por qué no terminamos lo que empezamos?

Muchas veces es porque no nos sentimos capaces. Esa falta de capacidad la podemos sentir cuando nos cuesta aprender las cosas. De adulto no aprendemos tan rápido sobre todo si no tenemos la costumbre. Al cerebro le supone un esfuerzo. De ahí la importancia de mantenerse mentalmente activo.

También podemos sentirnos incapaces en cuanto al tiempo que hemos de dedicarle, puesto que a veces requiere de más del que habíamos previsto o que se nos complica con los niños, el trabajo o las demás cosas que también tenemos o queremos hacer.

A veces nos decidimos a formarnos porque nos ha llamado la atención un curso, pero luego cuando nos requiere esfuerzo, cuando paramos a pensarlo, nos viene el “para qué me habré metido yo en esto”. Y lo que fue un impulso, a la hora de la verdad, no nos apetece tanto.

Las dificultades tecnológicas también nos frustran mucho. Aunque en general las plataformas de formación cada vez son más intuitivas y nos vamos acostumbrando a su uso y diseño, es frecuente tener problemas puntuales de conexión, de los “no me deja entrar”, “se ha caído el servidor” o “¿dónde dices que viene eso?”. Y lo que iba a llevarme dos horas se convierte en cuatro y querer tirar el ordenador por la ventana.  También puede surgir el hecho de que la formación no sea como yo esperaba. Que de lo que se vende a lo que es hay diferencia y no cumple con mis objetivos al elegirla. Aunque yo creo que siempre se puede sacar algo bueno, nuestro tiempo es un regalo para quien se lo dedicamos, por eso hay que elegir bien.

Claves para afrontar una formación online

En psicología recomiendan siempre terminar lo que empiezas. De ahí que os quiero compartir algunas claves para afrontar una formación online sobre todo si es de larga duración.

  • Revisa tu motivación: Es importante que te hagas consciente de por qué has decidido hacer ese curso o máster. También, para qué lo haces. ¿Qué quieres conseguir cuando lo hayas completado? ¿Cómo te quieres ver? 
    • En anteriores artículos te he comentado por qué cae la motivación en cualquier proyecto que nos surja en la vida, es algo que va a pasar dado que la motivación no es constante, sino que tiene altos y bajos. Por eso, has de estar preparado y revisar tu motivación para poder seguir adelante. ¿Cómo de importante es hacerlo para ti? Quizá sea bueno que esto te lo plantees antes de elegir una formación u otra.
  • Conócete. Cada persona tiene su manera de vivir, su sentido de la responsabilidad, sus valores y compromisos. Hay quien tiene más tiempo por las mañanas y otros que prefieren la tranquilidad de la noche. Los que solo pueden hacer formaciones en fin de semana y los que eligen entre semana. Hay quien prefiere actividades en movimiento y hay quien prefiere la quietud. Personas más mentales y analíticas, personas más de acción o más relacionales, que prefieren hacer cualquier cosa siempre que sea con otros. Piensa en si una formación online es una opción de aprendizaje apropiada para ti. 
  • Conoce la herramienta de aprendizaje. Una vez te has decidido a hacer la formación, es el momento de trastear, pinchar en los botones a ver qué hay, probar. Siempre recuerdo algo que me decía mi hermana cuando comenzamos a usar los ordenadores, que ha sido esencial para mí en el manejo de las nuevas tecnologías: “lee”. A veces queremos saber a qué botón dar sin leer lo que dice dicho botón. Incluso al navegar por internet necesitas palabras clave. Te aseguro que quien crea las plataformas de formación trata de hacer comprensible el lenguaje y no llevar a equívocos. Por lo que, si pone “diccionario o glosario”, seguramente tenga una lista de palabras con sus definiciones, si pone “mis cursos” lo más probable es que estén listados los cursos a los que tienes acceso…etc. Confía y bucea para familiarizarte con la forma de funcionamiento de esa plataforma. 
  • Pide ayuda. Si tienes problemas, lo más seguro es que no serás el primero al que le ha pasado. Por eso, siempre hay un servicio técnico, una persona de contacto, un coordinador de la formación o incluso el comercial que te lo vendió a quien puedes preguntar, quien puede pasar la incidencia a quien corresponda para que se te solucione. Aunque no sea tan inmediato como te gustaría, ten paciencia. Se solucionará.
  • Márcate unos objetivos, una planificación y programa tu agenda. La mejor forma de avanzar es que te vayas poniendo metas. Por ejemplo, llegar hasta el tema 3 en el mes de octubre, siempre que puedas ir avanzando a tu ritmo. Y si es la propia formación la que marca la pauta dentro de un horario establecido, después necesitarás tiempo para estudiar, hacer tareas, ejercicios, aplicaciones, etc. Ese tiempo que has de dedicarle tienes que contemplarlo en tu agenda porque si no, nunca lo vas a tener y te agobiarás. Si tu formación es los viernes por la tarde de 16 a 20 horas, cuenta con ese tiempo en tu agenda y además elige otra hora o dos horas más para hacer las demás cuestiones, por ejemplo, el sábado por la mañana de 10 a 12 horas. Cuando veas que van pasando los días y se van cumpliendo tus metas, te sentirás más capaz, confiado y motivado. 
  • Elige un espacio propicio para el aprendizaje. Evita lugares ruidosos y con distracciones porque, aunque puedas ponerte auriculares, si es una formación larga puedes acabar cansado de llevarlos, y con mucho movimiento y jaleo alrededor te será muy difícil concentrarte. Busca en la medida que puedas un lugar tranquilo, cómodo, bien ventilado y con una iluminación adecuada para estar tanto tiempo delante del ordenador. 
  • Descubre tu mejor forma de aprender y aplícatela. Está demostrado que cuantos más sentidos pones en lo que aprendes más fácil te es aprender y retener lo aprendido. También cuando aplicas lo aprendido, lo explicas y practicas más desarrollas tus capacidades. Sin embargo, hay personas que captan mejor la información a través de lo que ven, otros de lo que oyen, otros según se sienten, otros al leer y escribir… Test como los desarrollados por Honey y Mumford, o el Modelo VARK de Neil Fleming y Collen Mills, pueden ayudarte a identificar qué te resulta más fácil a ti para que te lo apliques a la hora de hacer la formación. Por ejemplo, si resulta que no eres una persona demasiado auditiva y la formación es en forma de vídeos que hay que ir escuchando, puede que te cueste un poco aprender los contenidos. Si según escuchas te tomas notas, te haces esquemas, piensas en aplicaciones o lo haces a la vez que lo escuchas, tu integración de lo aprendido será más rápida y mejor. 
  • Aprovecha la fuerza del grupo. Participa porque una pregunta es un tesoro. Las dudas se comparten y se piensa en grupo la respuesta o el que la sabe la aporta y enriquece al resto. Los más fuertes tiran del grupo ayudando a los demás. Así pueden ir dándose cuenta de qué saben ya y en qué han de seguir profundizando. Los debates y las reflexiones sobre el tema nos llevan a tomar perspectivas, a entender, a integrar y exponer soluciones, aplicaciones, pasando de ser receptor pasivo de información a participante activo y creativo del aprendizaje.   
  • Si ves que te desenganchas, antes de abandonar, busca apoyos. A veces, en determinados momentos necesitamos ayuda para seguir, sobre todo en formaciones de larga duración. Coaches, psicólogos, entrenadores, mentores, coordinadores de la formación, directores de máster, algún profesor con el que tengas confianza…pueden ayudarte. Hay factores que influyen mucho en nuestra capacidad de aprender y en sentirnos bien ante la exigencia de hacer una formación que depende solo de ti y tu disciplina para abordarla. La alimentación, el estado de ánimo, las circunstancias personales, familiares y laborales, el ejercicio, el descanso, el nivel de estrés… pueden estar causando estragos. Un profesional adecuado puede ayudarte a detectar cuál es el inconveniente y a poner remedio en lo posible para que lo lleves mejor. Recuerda que no estás solo.  
  • Celebra los éxitos. Con cada meta conseguida has de hacerte consciente de tu avance, porque estás más cerca del final, más cerca de conseguir aquello que te motivó a hacer la formación. Parar a reconocerte te permite ir valorando si el método que utilizas es el mejor para tu aprendizaje, qué te falta y qué necesitas, así como establecer los siguientes pasos y mejoras necesarias. Prémiate, celebrarlo en grupo, aunque sea virtualmente. Eso te animará a seguir. 

Todo lo que vayamos aprendiendo en nuestra vida nos mantendrá activos y en crecimiento. Si queremos progresar en nuestra carrera profesional, cambiar y reorientarnos, descubrir más sobre nuestros intereses, mejorar nuestra forma de entender el mundo y relacionarnos con nosotros mismos y con los demás, continuar capacitándonos, también en lo personal, hemos de seguir formándonos, aprendiendo de los demás y del mundo que nos rodea.  

Las formaciones online suponen un reto, sí, para tu disciplina, para tu compromiso, para tu motivación, para tu éxito y para ti. Un reto que se puede superar. Con lo que te he compartido, ¿qué vas a comenzar a hacer para asegurarte de que finalizarás tu formación?

Hagas lo que hagas, ¡nunca dejes de aprender!

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

11 octubre, 2021

Querido compañero,

¿Eres coherente? ¿Promueves la confianza con tu comportamiento? 

¿Qué es la coherencia?

Se denomina coherencia a la relación, conexión o unión de unas cosas con otras, o aquello que interconecta o mantiene unidas las partes de un todo. También se conoce la coherencia como la relación lógica y adecuada que se identifica entre las distintas partes que conforman una totalidad.

La coherencia es la congruencia entre lo que dices, haces, piensas y sientes; es decir, la actitud consecuente de una persona en relación con una postura asumida anteriormente.

Ser coherente supone un aspecto muy positivo para el vínculo con uno mismo, con el entorno y con los demás. Ya lo decía Gandhi: “La felicidad consiste en poner de acuerdo tus pensamientos, tus palabras y tus hechos”.

En la coherencia reside nuestra verdad, nuestra paz interior, el bienestar y nuestra felicidad. La incoherencia te aleja de la integridad y es la puerta a la desconfianza, a la duda, a la decepción y la frustración. A través de ella te sumerges en un espacio de pérdida, de sinsentido en la vida.

Si nuestra incoherencia no nos crea incomodidad, entonces es posible que tengamos otros problemas diferentes, como falta de conciencia de un problema, falta de disciplina, falta de autocontrol o falta de motivación.

Vivimos en un momento en el que los cambios a todos los niveles, se suceden a gran velocidad, generando un estrés y una gran inseguridad. De modo que, evidentemente, bajo estas condiciones es muy difícil ser coherente.

¿Qué conlleva ser coherente?

  1. Ser coherente con uno mismo es saber en qué momento estoy y aceptar que mi momento no tiene por qué coincidir con el de los otros, ni tan siquiera con el de la pareja.
  1. Ser coherente conlleva trabajar para armonizar todo nuestro ser, lo bueno y lo malo, nuestras virtudes y errores, nuestras fortalezas y debilidades. En el momento que nos aceptamos tal cual somos, imperfectos, impetuosos, impulsivos y que a veces actuamos distinto a como pensamos, nos estamos reconociendo como seres humanos. A partir de aquí podemos comenzar a establecer el principio de la coherencia.
  1. Ser coherente consiste en convertir las limitaciones en oportunidades y abrirnos a nuevas realidades y experiencias, colocándonos en nuevas perspectivas.
  1. Ser coherente es cuidar nuestras circunstancias con dedicación y respeto, mientras, paralelamente, desarrollamos nuestro respeto y empatía por las circunstancias de los demás.
  1. Ser coherente es asumir que la propia naturaleza de la evolución humana tiene como recurso principal la relación con otros miembros de la especie y con el entorno que nos acoge.
  1. Ser coherente es aceptar que somos seres espirituales en proceso hacia una mayor consciencia, aceptando la soledad individual y sintiéndonos solidarios con aquellos que no pueden mirar dicho proceso evolutivo por el miedo y el vértigo que les produce.

Encontrar el sentido de por qué estamos juntos en este tiempo y en este espacio pasa por ser coherente con nosotros mismos y con los demás.

¿Qué otras cosas conlleva para ti ser coherente? Después de lo que te acabo de comentar ¿De qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para ser coherente?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García Arranz

20 septiembre, 2021

¿Te ha pasado que por la mañana hasta que dejas los niños en el colegio y llegas al trabajo has estado estresado? No llego, vamos tarde, ¡como siempre! Corriendo todo el día. Y eso acaba generándote un mal humor que no es nada beneficioso para comenzar cada jornada.

No es lo mismo que estés tú solo, que un día te hayas dormido y tengas que salir sin desayunar, porque eso debería ser algo puntual. Si no lo es, también te pueden venir bien alguna de estas ideas.

Quiero hacer referencia más bien a esos días en los que te levantas y, de repente, o es que has ido haciendo todo más despacio, o te ha tomado más tiempo despertarte, o has estado detrás de tus hijos para levantarlos, que desayunen, se aseen, vistan y cojan sus cosas para salir hacia el colegio. En definitiva, días en los que se te echa el tiempo encima. Y si ya de camino a la escuela hay más tráfico de lo normal, vas tirando del brazo al niño porque no avanza al ritmo que quisieras, ¡desesperas! ¡Ufff, respiraaaaaa!

Buenas costumbres para alejar el estrés por la mañana

No se trata de correr más, sino de ajustar mejor los tiempos que necesitas para hacer las cosas. A veces, creemos que con una hora desde que suena el despertador tenemos suficiente para estar listos para salir y llegar a tiempo al trabajo. Pero cuando no tienes que depender solo de ti, esto cambia, y hay que tenerlo en cuenta. Por eso, te invito a probar alguna de estas claves para que no estés atacado de los nervios desde primera hora de la mañana.

  1. Calcula el tiempo mínimo que necesitas para estar listo tú. Comienza por prestar atención al tiempo que utilizas en asearte, porque no es lo mismo una ducha rápida que si además tienes que lavarte el pelo, echarte mascarilla o depilarte. Sí, ya sé que lo haces muy rápido, pero es tiempo que se consume. Yo tengo estudiado que lavarme el pelo me lleva 10 minutos más. Igual pasa con el desayuno, que no se tarda lo mismo tomar un café con tostadas y mantequilla que beberse un batido nutritivo. No te hagas trampas con los tiempos, eso solo va a favorecer tu estrés. 
  2. Suma el tiempo que necesitas en atender a los demás. Si tienes niños, ellos también tienen sus tiempos. Invítales a que se den cuenta también del tiempo que los lleva estar preparados para salir. Os ayudará a saber la hora a la que poner el despertador. Añade tú ese tiempo que tardas en preparar su desayuno, su ropa, hacer su cama cuando son pequeños, ayudarles a vestir… Igual si tienes una persona mayor a tu cargo que has de dejar todo lo que necesite preparado. Sé consciente del tiempo que te lleva y súmalo al tiempo que necesitas tú. Te ayudará dejar todo lo que se pueda preparado la noche anterior.
  3. Tu despertador suena primero. Con esos tiempos que necesitas y que ya eres consciente, pon tu despertador de forma que puedas estar tú lista para acompañar a los demás en su rutina matutina. Decide qué momentos puedes compartir con los demás, como desayunar juntos, o si es mejor que tú lo hagas antes para después solo estar a sus cosas.
  4. Pon tiempos límite. Si sabes que para ir tranquila tienes que salir a las 8 de casa ponte una alarma a las 7:55 AM que te indique que ya es momento de coger tus cosas y salir. Antes de eso puedes ponerte otras alarmas para el momento en el que ya hay que estar lavándose los dientes o que has de estar ya desayunando. Aunque no lo creas facilita mucho porque en lugar de empezar con el “ya vamos tarde”, simplemente, dejas lo que estabas haciendo y te pones con la siguiente tarea. Si un día desayunas menos o te entretienes menos en elegir la ropa, no pasa nada.
  5. Implementa pautas que permitan a cada uno saber lo que puede hacer. Por ejemplo, si tu hija se despierta mientras estás en la ducha, podría decidir irse al sofá a ver la televisión y no ponerse a desayunar. Si quieres que vaya ganando tiempo ha de tener esa pauta clara. Todos han de conocer la rutina que mejor les va cada mañana.
  6. Emocionalmente preparado. Si has sido previsor y por lo que sea no se ha dado bien, no es una tragedia. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Tener que pedir disculpas, aceptar una regañina, pasar vergüenza… si te das cuenta, estamos hablando de cosas que pueden pasar a cualquiera. Hay días que el tráfico es muy intenso y lo sabes porque haces cada día el mismo recorrido o similar. Hay días que se tuercen las cosas, pero al final, todo se reconduce, y se hará mejor con paciencia. Respira. No es tan grave. Mantén tu flexibilidad emocional y mental para actuar con más serenidad.
  7. Ejercicio al amanecer. Desde los que han estudiado que levantarse a las 5 de la mañana te puede hacer más productivo, hasta los que se van al gimnasio antes de ir al trabajo, todos valoran los beneficios que tiene hacer ejercicio por la mañana. Taichi, salir a correr, estiramientos… levántate un poco antes y activa tu cuerpo con la luz del amanecer, verás que también tu humor con las endorfinas y la dopamina te animan y te permiten tomarte de otra forma lo que venga después.
  8. Medita y agradece. La serotonina y la oxitocina también juegan un papel importante en nuestra vida. Agradecer las oportunidades que trae un nuevo día, poder estar en contacto con los demás, con nuestros seres queridos, tener trabajo, vivir… hemos de hacernos conscientes de todo lo bueno que hay en nuestra vida porque igual evita que nos pongamos tan rápido a protestar por llegar tarde.
  9. Cambia de marcha, agiliza lo que puedas. El “vísteme despacio que tengo prisa” de Napoleón tiene sentido porque cuando vas como un loco, lo más probable es que hagas las cosas mal, te dejes olvidado algo, tengas un percance, choques con la gente o con otro vehículo… y eso solo va a hacer que llegues aún más tarde. Pero tampoco se trata de ir despacio como si no pasara nada. Lo mejor es agilizar, cambiar el ritmo de la marcha sin perder el control.
  10. Creatividad para encontrar atajos. Cuando necesitamos optimizar, hemos de agudizar el ingenio para descubrir atajos que nos permitan obtener buenos resultados en menos tiempo. ¿Quién dice que no puedas coser el polo a la falda para ponerte la ropa de una vez? ¿Sabes que si te metes por esa callejuela te evitas dos semáforos? ¿Y si desayunas por el camino y te llevas el cepillo de dientes para cuando llegues lavártelos? ¿O si dejas por la noche preparada la mesa del desayuno? Ten en mente unos cuantos “atajos” para los días que se complican.

Y si aun haciendo todo esto, llegas al trabajo estresado, para. Todo lo vivido por la mañana ya pasó. Ahora estás en otro lugar, con otras personas, con otra tarea por delante. Ponte en el presente. Haz ejercicios para equilibrar y gestionar tus emociones. Y comienza tu jornada enfocada en lo que tienes delante.

Espero que alguna de estas ideas te ayude, aunque solo lo sabrás si lo pruebas. ¿Cómo vas a mejorar tus mañanas para no sentir que vas corriendo desde que te levantas?

Disfruta del comienzo de tu día sin complicarte más de la cuenta.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

14 septiembre, 2021

Querido compañero,

¿Crees que es importante aprender en la vida? ¿De qué formas aprendes? Las publicaciones que he realizado este verano han versado sobre diferentes formas de aprender y es que considero que aprender es necesario si quieres crecer personal y profesionalmente.

Aprender te proporciona un crecimiento intelectual y cultural, además, puedes desarrollar nuevas habilidades o mejorarlas, tomar buenas decisiones, vencer tus miedos, te ayuda a alcanzar objetivos y a enfrentar las diferentes situaciones que van surgiendo en tu vida y, sobre todo, te lleva a ser una mejor persona y un mejor profesional.

Como dice Pascal Quignard: “Aprender es un placer intenso. Aprender equivalía a nacer. Se tenga la edad que se tenga, el cuerpo experimenta entonces una especie de expansión.”

6 Diferentes caminos de aprendizaje

El proceso de aprendizaje de todos los seres humanos es algo que debe tener lugar durante toda nuestra vida ¿de qué maneras aprendes?

  1. Una de las formas que tenemos para aprender es leer, investigar, estudiar, interesarte por un tema y explorarlo. Está demostrado que leer favorece la concentración, la empatía y desarrolla las habilidades comunicativas. Alimenta la imaginación, modifica positivamente el cerebro, previene la degeneración cognitiva, nos hace progresar y nos prepara para el éxito. Ojo, no hay que refugiarse en la lectura, sino utilizar el poder de la lectura para transformar la sociedad.
  2. Otra forma de aprender es viajando, sal de los lugares comunes que frecuentas en tu día a día. Recorrer el mundo y viajar a diferentes lugares implica descubrir nuevas y diferentes culturas, conocer antiguas creencias y escuchar historias increíbles sobre la vida en los entornos de las personas que viven allí. Viajar supone una experiencia autentica, ya que cuando viajamos sentimos otras emociones diferentes a las cotidianas, exploramos y admiramos vistas espectaculares, lugares únicos… que te llevarán a vivir experiencias célebres.
    • También viajar supone conectar con personas nuevas que enriquecerán la experiencia y aumentará tu red de contactos, viajar te aporta independencia, a resolver problemas y sobrevivir por nosotros mismos.
    • Otra de las ventajas que supone viajar, como ya he comentado en publicaciones de mis redes, es que cuando viajamos encontramos respuesta para muchas de las preguntas importantes de la vida, pues ponemos distancia física y mental en nuestra vida cotidiana y esto es una receta para poder resolver todo tipo de problemas.
  3. Realizar actividades sensoriales, para despertar los sentidos. La rutina de hoy en día ha creado unos mecanismos automáticos internos que nos permiten realizar operaciones casi de forma involuntaria, dejándonos llevar sin pensar, clasificando rápidamente nuestros estímulos en nuestros pequeños espacios mentales y esto provoca que nuestros sentidos permanezcan pasivos ante los estímulos entrantes. Lleva su tiempo reactivar los sentidos, algunos ejercicios que puedes hacer para lograr: visita la naturaleza, vete a un parque o campo… y conseguirás estos fines:
    • Despertar la vista: observa todos los detalles que te rodean: colores, texturas, formas, tamaños… compara flores, árboles, plantas…
    • Despertar el olfato: cierra los ojos y huele, trata de notar los matices más sutiles que flotan en el ambiente, haz tu valoración y busca la correspondencia entre el matiz y su origen.
    • Despertar el tacto: cierra los ojos, palpa la rugosidad de las hojas, del tronco, nota su textura, si la corteza está fría o caliente.
    • Despertar el oído: cierra los ojos y concéntrate en los sonidos ¿hay viento? ¿cantan los pájaros? ¿qué sonidos son los más lejanos y los más cercanos?
    • Despertar el gusto: Muerde una fruta y pruébala como si fuera la primera vez, distingue los componentes y sabores que lo componen ¿es dulce, amarga o ácida? ¿cuál es su textura?
  4. Aprendiendo lecciones de vida.  Algunas de las lecciones de la vida son:
    • Vive la vida si miedo, deja de quejarte, atrévete a correr riesgos, no pierdas oportunidades, sé sincero, vive el hecho de que el verdadero amor es la aceptación de lo que es el otro, cada persona tiene su propia visión del mundo, no existe falta de tiempo, sino de interés, encuentra el sentido de tu vida, la vida es corta aprovéchala, conquista tus miedos, aprecia lo que tienes, cuida a tus seres queridos y a las personas en general, valora a quien es real, la familia no siempre es de sangre.
    • Como dice Emma Dancourt: resistir a lo que nos aprisiona, a los prejuicios, a los juicios precipitados, a las ganas de juzgar, a todo lo que es malvado en nosotros y que sólo quiere expresarse, a las ganas de abandonar, a la necesidad de quejarse, a la necesidad de hablar de uno mismo en detrimento del otro, a las modas, a las ambiciones malsanas, al desconcierto ambiente. Resistir, y… sonreír, etc.
  5. También puedes aprender rodeándote de gente sabia (forma de desarrollo cognitivo y emocional avanzado) y con ideas. Te recuerdo que para rodearte de las personas adecuadas es importante identificar a las personas equivocadas y mantenerse alejado de ellas, así como, es crucial identificar a las buenas personas para mantenerlas en tu vida.
    • La sabiduría emerge de la trascendencia de las propias limitaciones, por una parte, y de su aceptación, por otra. Las situaciones en las que tenemos que decidir lo que podemos cambiar y lo que no, ponen a prueba nuestra sabiduría. Las personas sabias y con ideas te sumarán, te ayudarán a ver otras opciones y posibilidades, te llevarán a nuevos retos y planteamientos, te aportarán experiencias de vida, te culturizarán…
  6. Asiste a cursos, formaciones o másters.  A veces creemos que con lo que sabemos es suficiente y no es así. No hay nada más alejado de la realidad, porque si queremos ser los mejores de nuestro nicho, siempre debemos estar educándonos en busca de la actualización y de la excelencia, además, formándote evitarás el sentimiento de estancamiento que puedes percibir en determinados trabajos y situaciones personales.

Y tú, ¿de qué otras formas aprendes?

Después de lo que te acabo de comentar ¿De qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para seguir aprendiendo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García Arranz

7 septiembre, 2021

Hay quien dice que es un talento innato. Otros dicen que solo algunas personas tienen ese carisma o liderazgo que deja huella a su paso. Aunque los talentos y las habilidades se aprenden, la personalidad viene de serie. Sin embargo, tengas la personalidad que tengas, todas las personas, tú también, tenemos algo especial dentro de nosotros. 

Reflexiona: ¿Qué dirías que es “ese algo especial” que tienes tú?

Te acompaño a reflexionar sobre todo lo que hay de especial en ti:

  • Tu físico. ¿Hay algo que destaque? Cuidado que igual te has ido a aquella parte de tu cuerpo que no te gusta mucho, en lugar de irte a reconocer tus bonitos ojos, tus largas pestañas, tu preciosa sonrisa, tu piel cuidada…
  • Tus habilidades. ¿En qué eres bueno? ¿Qué haces muy bien? ¿Qué se te da mejor que a la mayoría? A veces nos hacemos expertos en habilidades como el quejarse, el malmeter, el saltar por todo… hazte consciente de qué no es positivo y deja de cultivarlo para que te enfoques en lo que sí eres brillante.
  • Tus conocimientos. ¿Eres de los que saben mucho de algún tema? ¿Un friki, un geek o un nerd? Si es así, ¡felicidades! Seguro que te apasiona ese tema, que podrías hablar de ello durante horas. Eso sí, comparte esa sabiduría, no te la guardes para ti solo. Y desde luego, no pienses que eres “raro” por ello, porque en realidad puede que haya muchas personas pensando que son “raras” por lo mismo y si en lugar de ocultarlo lo comentas abiertamente, puede que descubras que hay mucha más gente como tú.
  • Tus comportamientos. ¿Qué es eso que haces por lo que cualquiera podría reconocerte? A veces es una forma de andar, de bailar, de levantarte o de sentarte, de morderte el labio, de responder, de escuchar, de tocar, de organizar, de relacionarte, de enfocarte en las cosas, de la sutileza con la que ves el mundo, de clarificar, de ser objetivo, de anticiparte, de divertirte, de afrontar lo que te viene en la vida, de generar armonía… Aunque a veces puedas desear cambiarlo, recuerda que siempre seguirás siendo tú mismo, aunque tus comportamientos sean diferentes a los que los demás recuerdan de ti. Lo importante es lo que generas en ti y en los demás con tu forma de actuar.
  • Tus logros. ¿Qué ha sido eso que has conseguido que no todo el mundo puede decirlo? Te han dado alguna medalla, has podido salir de tu país de origen y tener éxito en el país de acogida, has sido excelente en tu trabajo o en tus estudios, has logrado un puesto al que es difícil de acceder, has criado a tus hijos solo/a,… ¿has ido consiguiendo cada una de las cosas que te has propuesto, tus metas, tus objetivos de vida, tanto personales o profesionales? ¿Cuáles son tus logros por los que has de estar orgulloso de ti?
  • Tus emociones. ¿Cuál dirías que es tu emoción predominante? Soy la que se emociona por todo, la enfadica, la que está siempre feliz… ¿Qué crees que dirían los demás de tu emoción dominante? Puedes hacer un chequeo de emociones, con un diario de emociones, donde ir poniendo las emociones que sientes en general cada día. Al final de una semana podrás revisarlo y descubrir cuál es esa emoción. Como me dirás que claro, depende del momento, hazlo durante más tiempo. Te recuerdo que las emociones más sanas son las que tenemos en el momento adecuado, en la intensidad oportuna. Si te quedas enganchado a alguna emoción procura que sea una que te genere bienestar. Si no es así, si te llevas la tristeza o el miedo a momentos en los que te pasa algo bonito, entonces, has de hacer un trabajo de gestión emocional para evitar que pases a tener estados emocionales más continuos que te impidan vivir otras emociones y experiencias. No todo es malo, no todo da miedo, no todo es alegría.

Espero que todo esto que has ido revisando en ti, te haya servido para darte cuenta de que eres especial y único/a por ti mismo/a. Que eres una persona capaz y maravillosa.

Sin embargo, te puedo decir que hay algo que es absolutamente especial y que está dentro de ti: tu capacidad de amar. Cuando miras algo con amor, sea a ti mismo o a los demás, el mundo parece más bonito, tú te ves más guapa/o, eres más amable, generoso, facilitador, solucionador, inspiras, atraes y brillas.

El amor está en tu interior. ¡Proyéctalo! Comienza por dártelo a ti, el foco no va solo hacia afuera.

Y ahora que conoces el secreto de la magia que te hace brillar, ¿qué vas a comenzar a hacer para poner más amor en ti, en los demás y en todo lo que haces?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

22 julio, 2021

Querido compañero,

¿Crees que el Amor va unido al sufrimiento? ¿Sufres por Amor? 

Muchos de nosotros en algún momento hemos creído que el Amor y el sufrimiento van unidos y es que lo llevamos en nuestro ADN, ya que desde pequeños nuestros padres, abuelos o maestros nos han dicho frases como: “quien bien te quiere te hará llorar”, “para estar guapa hay que sufrir”, “para alcanzar cualquier tipo de placer, te tiene que doler” … Tenemos la creencia masoquista de que el sufrimiento es una prueba de Amor.

Defiéndete de creencias erróneas

Nos han hecho creer que el sufrimiento forma parte de vivir una relación, que resulta “inevitable” y que este sufrimiento es directamente proporcional a la profundidad e intensidad del Amor. Desde luego nos han vendido una mentira. ¿Acaso harías algo que conscientemente supieras que iba a causar dolor a alguien que realmente te importa y quieres?

Aquellas personas que no saben vivir el querer o el Amor sanamente y que lo tienen asociado al sufrimiento, te harán daño una y otra vez sobre temas similares. O cuando les menciones que algo te ha dolido, te dirán frases como: “eres una exagerada”, “tienes la piel muy fina y no aguantas nada”, “solo me pasa contigo”, “desde luego, ¡qué cosas tienes!, este tema es tuyo”… Incluso no te escucharán o te dirán que son tonterías. También apoyándose en buenas intenciones habrá algunas personas que te digan que van a cambiar y, sin embargo, es probable que continúen haciéndote daño ya con conocimiento.

Las personas que piensan que el Amor duele es porque sus experiencias pasadas así se lo han confirmado y vuelcan sobre su actual pareja el dolor de relaciones anteriores, donde la amargura y la desconfianza están muy presentes.

Quien te quiere de forma sana puede hacerte daño una vez, pero evitará que vuelva a pasar cualquier situación similar y cuando le digas que algo te ha dolido, te atenderá, te escuchará empáticamente y sabrá conectar con tu dolor. Además, te cuidará, apreciará, te dará paz frente a la adversidad, sabrá crecer a tu lado sabiendo sobrellevar las dificultades y participará en crear una relación sincera basada en la reciprocidad.

 Claves para vivir de manera más sana un Amor o un querer

En mi desarrollo personal sobre este tema me he dado cuenta, de algunas claves para vivir de manera más sana un Amor o un querer:

  1. Trabajar mi consciencia. El Amor es algo que se aprende. Como he indicado tenemos una serie de creencias que nos llevan al dolor, a la dependencia y la carencia afectiva y, por lo tanto, a desarrollar relaciones complejas, muy lejos de lo que es el Amor. Por eso Amar requiere esfuerzo y conocimiento. Erich Fromm nos habla en su libro: “el arte de Amar” que podemos descubrir que el amor más que suerte, es un arte.
  2. Mejorar mi autoestima y mi honestidad conmigo. Amándonos a nosotros mismos y aceptándonos lograremos relaciones sanas con los otros. No podré dar lo mejor de mí al otro sin aprender a amarme a mí. Crea tu propia frase, tu propio mantra, la mía es: “me separo del sufrimiento, elijo vivir en Paz y en Amor”.
  3. Desarrollar mi madurez emocional. Así deja de tener cabida el sufrimiento en una relación donde hay verdadero Amor porque me comprendo, me acompaño, me recompongo, me quiero también cuando algo no me gusta, aprendo a superar situaciones difíciles, a reequilibrar mis emociones para seguir adelante.
  4. Conectar conmigo y lograr mi tranquilidad personal, por ejemplo, practicando mindfulness o meditación. Dedicarme tiempo para escucharme, para darme lo que necesito y para atender a la sabiduría de mi cuerpo. Buscar momentos y espacios de quietud. Respirar.
  5. No abandonarme y ser yo misma; es decir, ser natural, hacer lo que me sienta bien y me parece correcto. Ser auténtica, no tratar solo de agradar y complacer dejando mi forma de proceder, pensar y sentir de lado. Poder compartir mis propias maneras de ver el mundo y expresarme en libertad.
  6. Practicar el hecho de que yo soy tan importante como lo es mi pareja. No olvidar vuestros hobbies, gustos, aficiones, expectativas y sueños, sean compartidos o no. 
  7. Cada persona es diferente. No tenemos que querer todo al mismo tiempo, no tenemos por qué darle la misma importancia a un hecho, no tenemos por qué ser iguales, pero sí tenemos que respetarnos. Y para llevarlo a cabo en la práctica es necesario el permitir al otro ser, no que sea como nosotros queremos que sea, y darle su espacio para lo que quiera. Si le quieres cambiar, no es la persona porque el amor es aceptación de lo que es y ve la belleza en lo que haya, tal cual sea.
  8. Comunicación, comunicación, comunicación. Casi todo se puede resolver hablando. Hasta en una discusión, podemos dejar que pase la tormenta y después con calma retomarlo. Seguro que has experimentado algunas tormentas y diferencias de opinión, porque podemos pensar, actuar y reaccionar de manera muy diferente.  Así que hemos de aprender a escuchar y comprender las diferencias y apoyarnos y reforzar las similitudes. 
  9. Tener el pasado resuelto es fundamental para afrontar de manera sana el presente y, por supuesto, una nueva relación. Tomar el pasado como experiencias y mucho aprendizaje. Si hemos aprendido, el pasado no tiene por qué repetirse.

Como suele decir Raquel Bonsfills, “el amor está en los ojos del que mira”, por lo que has de hacerte consciente de cómo estás mirando a tu pareja, a tus hijos, a tus familiares, a tus amigos para aprender a diferenciar cuando miras con amor, con juicio, con desprecio o con anhelo. Cuando miras para ver la realidad tal cuál es o cuando miras desde la nebulosa de cómo te gustaría que fuese. Cuando es una proyección tuya lo que ves o cuando eres capaz de ver al otro como la persona más bonita del mundo. 

Después de lo que te acabo de comentar espero que veas que el sufrimiento está excluido de lo que es vivir un Amor sano, pues el dolor, lo envenena y lo termina matando.

¿De qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para eliminar la creencia de que dolor va de alguna manera unido al Amor?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García Arranz

Vemos y leemos historias de éxito cada día. Valoramos a aquellos que logran lo que otros apenas se atreven a soñar. Como Carlos Maldonado, que pasó de deambular por diferentes profesiones hasta convertirse, hoy en día, en uno de los chefs revelación con diversos premios en su haber. O como el británico James Arthur que precisamente se hizo mundialmente popular tras ganar el concurso Factor X con la canción Impossible.   

Pero ¿hay que pasar por un concurso de televisión para lograr el éxito? Lo cierto es que no. Tenemos muchos otros ejemplos a nuestro alrededor para darnos cuenta de que lograr lo que nos proponemos es una cualidad humana y que la podemos observar en la propia naturaleza.

Si te paras a pensar en las cosas que a lo largo de tu vida te has propuesto ¿cuántas has logrado? Seguro que muchas por no decir todas. Y si no lo has logrado, ¿estás aún a tiempo? Igual que personas mayores pueden volver a la universidad, la mayor parte de los grandes genios alcanzaron el éxito con edades superiores a los 40 años.

En la naturaleza encontramos muchos ejemplos de superación de dificultades.

Por otra parte, si ya no ha lugar, el tren pasó, ¿hiciste todo lo que estaba en tu mano? Lo importante es que no te quedes con la sensación de que podías haber hecho más, que te arrepientas por no haber intentado algo, por pensar que no era el momento, por no molestar, por educación, porque no era políticamente correcto, etc. Cuando el corazón y el cuerpo nos dicen “hazlo” no podemos obviarlo. Eso sí, siempre con respeto a nosotros mismos y a los demás como máxima. 

A veces da vértigo y otras veces el miedo nos frena. Sin embargo, donde hay miedo, por ahí está el camino, porque no es lo mismo miedo con mariposas en el estómago que rechazo, que te indica claramente que no es por ahí. 

8 claves para hacer posible lo imposible

  1. Escucha a tu cuerpo y a tus emociones. Como ya te he compartido, nuestro cuerpo, como el de todos los seres vivos está creado para la supervivencia y es nuestro aliado. Igual que en la foto de este arbusto, va a buscar la forma de lograr sus metas, lo que nadie dijo que fuese fácil. Sin embargo, si escuchamos a nuestro cuerpo y estamos atentos a nuestras emociones, tendremos muchas más posibilidades de acertar en nuestras decisiones. 
  2. Ilusión. Soñar en grande. No te olvides de seguir mirando al mundo como un mar de oportunidades. A veces está revuelto, pero a veces, está cristalino. Cada sueño nos lleva a anhelar aquello con ilusión. Recuerda cómo esperan los niños a los Reyes Magos, o cómo estás antes de pedir salir a la persona que te gusta, o cómo te sientes cuando estás esperando esa última nota que te permite continuar tu desarrollo profesional o personal… Recuerda los momentos en los que te has ilusionado en tu vida, trae de nuevo esa sensación a este momento, revívela y ahora, piensa en lo siguiente que te gustaría lograr.
  3. Póntelo como objetivo. Hemos de bajar a la realidad esos sueños, hacerlos tangibles. ¿Cómo se materializa eso que quieres? Empieza a trazar el mapa de tu recorrido hasta llegar a eso que quieres. ¿Por qué no? 
  4. Confía en ti. "Tanto si crees que puedes hacerlo como si no, en los dos casos tienes razón" que decía Henry Ford. Por eso, ya que te pones a pensar, elige creer que se puede. Al menos así tendrás más posibilidades de conseguirlo. Lo que te dices y cómo te lo dices importa, porque te potencia o te limita. ¿Qué prefieres?  
  5. Actitud. Dicen que los enfermos de cáncer que mejor responden a los tratamientos, que antes evolucionan, son aquellos que tienen una actitud de superación. La actitud, el humor y el optimismo marcan la diferencia entre unas personas y otras. Incluso la certeza o determinación de que son capaces, de que pueden lograrlo, van a ser clave del éxito.
  6. Acción. Nada se consigue si no lo pones en marcha, si no haces algo al respecto. Por eso, da los primeros pasos, organízate. Tu futuro se está creando desde ya. Comienza a vivir como si ya lo hubieras logrado. ¿Cómo te comportarías si ya tuvieras eso que sueñas? ¿Cómo hablarías, qué harías, qué sentirías, qué pensarías? Permítetelo. Es como cuando nos poníamos los zapatos de tacón de nuestras madres cuando éramos pequeñas o nos sentábamos al volante cuando no llegábamos ni a los pedales. Eso marca la diferencia y mantiene vivo el sueño. Comienza el camino.   
  7. Perseverancia. Ante el bache, sigue adelante. Thomas Edison falló cientos de veces antes de conseguir crear la bombilla incandescente. Y cuando un periodista le preguntó si no tuvo ganas de tirar la toalla con tantos fracasos, él respondió: “¿Fracasos? No sé de qué hablas. En cada intento aprendí el motivo por el cual una bombilla no funciona”. Y aunque te plantees más de una vez por qué sigues ahí, recuerda por qué empezó todo y hazte consciente de que obstáculos habrá porque si no, no aprenderíamos, no perfeccionaríamos nada, no creceríamos como personas ni como profesionales. Es una cuestión de madurez que nos hace más sabios para seguir saltando vallas.
  8. Elige tus compañeros de viaje. No estás solo. Cuando pensamos que algo es imposible solemos caer en la sensación de soledad. Pero la realidad no es esa. Nos podemos sorprender cómo de forma más visible o de forma más anónima podemos encontrar manos a las que agarrarnos. Apoyo e incluso cariño. Déjate sorprender por las personas que te rodean. Hay muchas personas maravillosas ahí fuera.

Por eso, lograr imposibles es algo que podemos hacer si creemos en ello porque si de verdad lo deseamos, buscaremos las infinitas vueltas para lograrlo. A veces, habrá paradas en el tiempo, momentos de frustración o de cansancio, incluso de tristeza si se da el caso. Sin embargo, esa chispa que se ve en nuestros ojos cuando soñamos, esa sonrisa plácida de nuestro rostro cuando pensamos en eso que nos gustaría, nos invitan a seguir adelante. Porque la vida, solo tiene un sentido: adelante. Sigue soñando.

Y recuerda siempre los altos en el camino a conseguir lo que quieres. Los obstáculos son meros focos para que te replantees si lo que estás intentando lograr es de verdad lo suficientemente importante para ti.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Querido compañero,

¿Sabes vivir cuando un ser querido no nos dedica la suficiente atención o se muestra distante y frío? ¿Cómo vives el abandono?

Esta semana de alguna manera estoy sintiendo abandono emocional porque mi querida socia Raquel Bonsfills se va a vivir fuera por un tiempo. Lo vivo con cierto sufrimiento, sin saber exactamente a qué es debido, pues nos conectamos, nos vemos y nos seguimos contando nuestro día a día como si ningún cambio se hubiera producido y he querido indagar sobre mi malestar. ¿Por qué yo lo percibo así?

En este artículo voy a hablarte del abandono emocional, sus causas y síntomas para reconocerlo y compartiré algunas sugerencias para superarlo.

¿Es el abandono real? Lo primero que hemos de valorar es cuándo se trata de un abandono real o cuándo es una sensación o un sentimiento personal. El abandono hace referencia a dejar algo o a alguien, alejarse o descuidarlo, y existen cuatro tipos de abandono: físico, médico, educativo y emocional. Me centraré en este último.

¿Qué es el abandono emocional?

El abandono emocional es el estado emocional subjetivo en el que los individuos se sienten indeseados, dejados de lado, inseguros o rechazados. Las personas que experimentan este abandono pueden sentirlo como una pérdida o como el distanciamiento de una fuente de sustento que se ha retirado ya sea de forma abrupta o gradual.

Síntomas del abandono emocional

Los tipos de síntomas son muy variados, los más comunes suelen ser de tipo depresivo, como tristeza, pérdida de interés por actividades que antes eran placenteras e incluso se puede llegar a evitar interactuar con otras personas, ya sea por miedo a ser herido de nuevo o por falta de ganas.

Cuando un niño sufre abandono emocional puede pasar por muchos sentimientos diferentes, desde odiarse así mismo, hasta tener una baja autoestima o desarrollar a un trastorno psicológico… Sufrir el abandono en la infancia supone muchas veces tener serias dificultades a la hora establecer relaciones estables en la edad adulta.

De hecho, de adultos manifestamos las consecuencias, siendo indiscutible la sensación de indefensión, que es la más impredecible, sobre todo cuando lo vivido ha ocurrido de forma súbita, llevando a la persona a un bucle del que es difícil salir. Otras consecuencias son: sabotear relaciones sanas, crear relaciones superficiales, miedo a ser rechazado, sentirse fácilmente abrumado o desanimado, dificultad en relacionarse con los demás, sensación de vacío interior o de que algo falta, muchas veces no pueden dejar relaciones abusivas o dolorosas, dificultad en comprender las emociones propias y la de los demás, falta de claridad en las expectativas, baja apreciación de uno mismo, apego despedido a una persona, perfeccionismo, ansiedad, miedo a la intimidad…

Claves para poder superar el abandono emocional

  1. Hazte consciente con amabilidad de lo que te pasa. Para y siente lo que estás viviendo. Llora si lo necesitas, no tienes por qué sentirte fuerte y da valor a tus sentimientos y emociones. 
  2. Hay veces que es un verdadero duelo, trátalo como tal. Cuida de ti. Date tiempo para avanzar en el proceso del duelo. Es un periodo de asimilación de la pérdida.
  3. Analiza racionalmente lo que te está pasando y si estás sintiendo que un ser querido te está abandonando emocionalmente, el primer paso para ver hasta qué punto esto es cierto, es hablar con tu ser querido. Echar de menos a alguien no tiene por qué ser que la otra persona te haya abandonado. 
  4. Si no puedes hablar con la persona, detén tus pensamientos automáticos destructivos e identifica tus creencias limitantes o erróneas.
  5. Ámate y siéntete digno de poder recibir amor porque si no, podrías evitar un cumplido que no sientes que mereces, no estarás interesado ni podrás mantener una relación con alguien que sea generoso al amarte.
  6. Comunícate y conecta con las personas que te apoyan y te ayudan para generar relaciones más sanas y no de codependencia. Los expertos en experiencias traumáticas sugieren la importancia aprender a comunicar necesidades emocionales.
  7. Puedes pedir ayuda y superarlo con un profesional especializado en este tema. Existen muchas técnicas para liberar ese dolor (EMDR, TCC…)

Después de lo que te acabo de compartir, ¿de qué te has dado cuenta? ¿qué vas a hacer para superar el abandono emocional?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García Arranz

¿Qué haces cuando recibes malas noticias? ¿Cómo reaccionas? ¿Te quedas amargado, preocupado durante todo el día sin poder pensar en nada más?

La gestión emocional equilibrada

Las malas noticias pueden asustarnos, pueden generarnos tristeza, pueden enfadarnos… Todas son emociones que tienen su propia forma de gestión. Lo que nos digamos al respecto, nuestros pensamientos, también incrementarán el grado de estas emociones, normalmente intensificándolas, porque ante las malas noticias no siempre nos sale el “no será para tanto” o “va a ir todo bien” de primeras.

Si bien es cierto que hay algunas personas que parecen más tranquilas ante las situaciones que les desequilibran, no siempre están tan impasibles como parece. La procesión se lleva por dentro.

Desde luego, las personas que admiro son las que tienen una maravillosa gestión emocional y saben regular su miedo, su tristeza o enfado, permitiéndoselo vivir, pero con una serenidad admirable y de forma más equilibrada. Por supuesto, no es algo que hayan logrado en un día. Requiere de práctica. Por ejemplo, la persona más feliz del mundo ante el retraso de cerca de una hora de otros con los que había quedado (a desesperación de esos otros por el “feo” que esto suponía), simplemente decía: “no pasa nada, tendría que ser así”.

Consejos para aprender a recibir malas noticias

Puede que confiemos en que el Universo nos pone pruebas o baches de los que aprender. Pero si no crees en ello, quiero compartirte algunas de las cosas que yo he ido aprendiendo y trato de practicar para asimilar las malas noticias:

  1. Respiraaaaaaaaaaa. Es algo difícil de hacer cuando estás muy enfadado, pero si lo consigues haces parar los pensamientos automáticos, lo que es muy importante para cambiar el curso de la situación. Por supuesto, es necesario hacerlo con consciencia.
  2. Pregúntate: ¿Es necesaria mi respuesta ahora mismo? No es lo mismo responder que reaccionar. Por eso necesitamos algo más de tiempo y serenidad.
  3. Pregúntate: ¿Estoy capacitado para responder en este momento? Si la respuesta es sí, entonces ya sabes lo que has de hacer, porque cuando puedes responder, es porque tienes la capacidad de análisis, porque has escuchado a tu cuerpo sabiendo que la decisión es la correcta y porque tienes las posibles opciones y soluciones a tu alcance o sabes cómo dar el siguiente paso, al menos.
  4. Cuando no te sientes capacitado para responder, sal del escenario donde se produjo la mala noticia. Puedes ir al baño, salir para que te dé el aire… suele ayudar a desconectar, cambiar de sitio nos ofrece distancia simbólica con el tema en cuestión.Todo esto has de hacerlo manteniendo la compostura y la educación. Si sigues estos pasos, es más fácil que puedas manejar tus emociones, así que practícalos.
  5. ¿Qué estás pensando? Hazte consciente de tus pensamientos. Será la mejor forma de poder cambiarlos y de observar lo que provocan en ti. También te podrás dar cuenta de lo objetivo que estás siendo con la situación. Céntrate en los hechos para poder separar el problema del mensajero, para evitar sacar culpables o mostrarte irracional y para poder buscar posibles soluciones.
  6. Pregúntate: ¿Qué es lo peor que puede pasar? La mayor parte de las veces nos ponemos en “lo peor”: que nos despidan, que se caiga un cliente importante, que nos muramos… Cuando la realidad es que lo que nos va a pasar es que nos caiga una reprimenda, que cometamos un error, que no lleguemos a tiempo para presentar un proyecto y por lo tanto, que haya consecuencias económicas para la organización que no tanto para ti. Si te ha pasado otras veces, ¿qué ocurrió después? Si sigues aquí puede que no sea tan grave como piensas.
  7. La experiencia adquirida y los recursos aprendidos son tus herramientas para avanzar. Plantéate lo que sí puedes hacer. ¿Qué está en tu mano? Quizá no todo lo puedas resolver tú, pero sí que podrías plantearte con quien contar, a quién preguntar o a quién solicitar algo que te sea necesario.
  8. ¿Qué tiene de bueno esta nueva situación? Si no hubieras pasado por el punto anterior, tu respuesta probablemente sería: “no tiene nada bueno”. Pero como ya estás valorando lo que sí puedes hacer, tu manera de ver lo sucedido es diferente. Quizá se planteen nuevas oportunidades que de otra forma no se hubieran abierto. Puede que descubras fortalezas tuyas que ignorabas e incluso te sorprendas por tu actitud. ¿Para qué ha venido esta situación a tu vida? ¿Qué has de aprender de ella o de ti?
  9. Practica la resiliencia. Si piensas que puedes recuperarte, ese optimismo te ayudará a llevarlo mejor. Tu disposición es diferente y más positiva. Estás ya preparado para valorar alternativas con proyección de futuro. Además, esto debería ser una constante en tu vida que te va a servir para entrenarte y para afrontar cualquier revés que te dé la vida.
  10. Ponte en modo soluciones. Ahora ya toca tomar decisiones. ¿Qué vas a hacer? Organízate. Cree que puedes y ponte en acción. Pasamos del dicho al hecho. Toca demostrar de lo que somos capaces. Y si la solución es la aceptación, también has de hacer lo mismo. Que se note que lo aceptas.
  11. Respira otra vez y reconócete. ¿Cómo te sientes? Date cuenta de cómo empezó el proceso y cómo estás ahora. De cómo has respondido sin empeorar la situación. El reconocimiento debe también poner en valor las virtudes que posees, a las que has tenido que echar mano, para que el concepto que tienes de ti y tu autoestima crezcan. Celébralo con todos los partícipes de la solución también.
  12. Sigue adelante. Un bache no es el final del camino. Puede que hayas tenido que ir por otra vía imprevista, que el obstáculo haya costado más o menos superarse en este momento. Eso no es relevante, lo importante es que ya pasó. La vida continúa.

No siempre podemos anticiparnos a todos los imprevistos, ni podemos tener todo súper controlado. Las malas noticias nos llegan, igual que las buenas. Así que aprendamos a gestionarlas de la mejor manera posible para nosotros y para quienes nos rodean. Nuestra actitud va a marcar la diferencia. La buena noticia, es que se puede entrenar. ¿Quieres probar?

Levántate y sigue adelante tras cada caída. El éxito está detrás del error siempre que aprendas de él. Por eso, ¿qué vas a hacer para superar las malas noticias?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

28 junio, 2021

Querido compañero,

¿Aceptas la diversidad sexual y de género? ¿Respetas y apoyas que otros puedan sentir y ser diferentes a ti? 

Lamentablemente, en pleno siglo XXI en muchos países se siguen encarcelando a personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales en aplicación de leyes que penalizan su orientación sexual o su identidad de género y convierten un beso en un delito. Incluso se les tortura para obtener confesiones de "desviación" y se les viola para "curarlos" de ella.

Trabajando por la visibilización y la tolerancia

Hay muchas organizaciones que trabajan en pro de la diversidad afectivo-sexual, los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI), que en muchas partes del mundo como acabo de indicar no son respetados, una de estas organizaciones es Amnistía Internacional que trabaja desde 1991.

En 11 países la homosexualidad podría suponer la pena de muerte y en 70 países se considera ilegal y se castiga con penas de cárcel.

Con el motivo de fomentar la tolerancia y el conocimiento acerca de la diversidad sexual, se conmemora el Día Internacional del Orgullo LGBT cada 28 de junio, recordando los hechos ocurridos ese día en 1969. Entonces, los asistentes del Stonewall Inn, un bar del barrio Greenwich Village en Nueva York muy frecuentado por gays y personas trans, se cansaron del hostigamiento de la policía. Desde entonces, se ha extendido por el mundo entero la celebración de ese día para reflexionar sobre las luchas que este sector de la población mundial todavía enfrenta en la búsqueda de su inclusión social sin discriminaciones.

La pandemia y el colectivo LGTBI

Recientemente he leído un artículo en el que un experto independiente de Naciones Unidas en protección contra la violencia y la discriminación por orientación sexual e identidad de género - IESOGI habla del impacto de la pandemia de Covid’19 en las personas LGTB.

Comenta que la inestabilidad socioeconómica, la incapacidad para salir de entornos abusivos, así como la agravación de la ansiedad y otras condiciones preexistentes relacionadas con el bienestar mental y emocional, las personas LGBT han sufrido un impacto significativo en la pandemia. Los servicios de salud han informado una percepción en el deterioro de la salud mental y un aumento de la demanda de asistencia psicológica: un reporte revela que se han cuadruplicado las cifras de llamadas en las que una persona les contacta por contemplar el suicidio.

Es decir, la respuesta a la pandemia ha reproducido y exacerbado los patrones de exclusión social y violencia ya identificada, ya que, en todas las latitudes, las personas LGBT están desproporcionadamente representadas en los índices de pobreza, falta de acceso a la vivienda y falta de atención médica, lo que significa que se han visto particularmente afectadas como consecuencia de la pandemia.

Un ejemplo sería que al quedarse en casa y colaborar en la lucha contra la pandemia, los niños, niñas, adolescentes y personas mayores LGBT se ven obligados a soportar una exposición prolongada a miembros de la familia que pueden no aceptarlos, lo que ha aumentado las tasas de violencia doméstica y abuso físico y emocional, así como los daños a la salud mental.

LGTBI y el empleo

Quisiera añadir que hoy en día hay muchos estudios que avalan que las personas LGTBI siguen viviendo y percibiendo discriminación y obstáculos en el empleo. Tres de cada cuatro personas encuestadas revelan que alguna vez han sentido miedo a hablar de su orientación sexual o identidad de género.

La mayor parte de las personas LGTBI, un 90%, consideran que su orientación sexual o identidad de género es un inconveniente a la hora de encontrar un trabajo y un porcentaje similar, el 86,6%, considera necesario ocultarlo a la hora de hacer una entrevista de trabajo o para mantener el trabajo.

Un motivo muy frecuente por el que uno permanece en el armario es el temor a los insultos o al despido o a ser víctima de burlas, chistes o cotilleos, sean intencionados o no.

Otra causa principal de permanecer en silencio es el no querer que cambie la valoración profesional que se tiene de ellos. El miedo a que cuando te visibilizas abiertamente, pasas de ser el jefe o la compañera, a poder ser el jefe maricón o la compañera lesbiana.

Es necesaria la aprobación de protocolos contra el acoso laboral por orientación sexual, identidad o expresión de género y de planes de acompañamiento a personas trans y de generar espacios seguros fomentando políticas laborales de diversidad e inclusión.

Como ya os hemos compartido en nuestro blog, podéis leer algunas de las claves de la gestión de la diversidad en las empresas que también aplican para los casos de LGTBI. 

Una llamada a los Estados

Para acabar este artículo me gustaría hacer una llamada a los Estados, que recurran a todos los medios necesarios, para garantizar que no se agraven y que lleguen a desaparecer los prejuicios, estereotipos, desigualdades o los obstáculos estructurales existentes y que se volatilice la violencia y la discriminación contra las personas con diversas orientaciones sexuales e identidades de género.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para ser más tolerante con la diversidad sexual?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García