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26 septiembre, 2020
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28 julio, 2020

Una guía para gestionar equipos donde figuran los aspectos que el mejor equipo del mundo cumple para ser eficiente, mantener la motivación, tener el máximo desempeño y trabajar con la mayor satisfacción, aprovechando el talento de todas las personas que componen el equipo para alcanzar los objetivos deseados e ir más allá.

¿Qué inspiró a Raquel para escribir este libro? En primer lugar, su trabajo con Milagros García, su socia en 2miradas. Su nivel de entendimiento, cómo trabajan en equipo y lo bien que funcionan, le hizo reflexionar y analizar esta forma de trabajo y extraerla para plasmarla en una obra. Se dio cuenta de que no era suficiente tener una misión común para formar el mejor equipo, había mucho más que hacía que funcionara. Por otro lado, además de sus experiencias en otros proyectos profesionales y observando equipos que trabajan muy bien y que no funcionan también, en el plano personal lleva 24 años haciendo también un maravilloso equipo con su pareja Ricardo.

Concluyó que, tanto en un equipo profesional como uno personal, en el fondo, las ideas que se recopilan en este libro, funcionan en todos los ámbitos.

¿Por qué un libro ilustrado? En el proceso de observación de equipos para descubrir los secretos del mejor equipo, apareció la idea de que el libro estuviera ilustrado y empezó a pensar que a veces los conceptos más abstractos se asimilan mejor con ilustraciones y se ofrecen dos lecturas, una del texto y otra de la ilustración al hilo de este texto. Para ello se contó con la mano del ilustrador Miguel Can.

Imagen de Miguel Cans para el libro "El mejor equipo del mundo", de Raquel Bonsfills.
Imagen de Miguel Cans para el libro "El mejor equipo del mundo", de Raquel Bonsfills.

¿Con qué se debe quedar el lector tras la lectura del libro? Este libro es una guía de ideas que nos lleva en primer lugar a una reflexión. Por ejemplo, la primera idea es "alegrarse de verse". ¿Cuántos de los lectores se alegran de ver a las personas de su equipo cada día cuando llegan? Cuando trabajas bien con alguien, te alegras de verle. En este libro se muestran claves de este tipo, descubrirás cómo son, cómo se relacionan y comportan las personas del mejor equipo del mundo.

Puedes adquirir una copia del libro pinchando aquí.

Querido amigo/a,

¿Te está resultando más difícil comunicarte hoy que antes del confinamiento? ¿Cómo está afectando el Covid-19 en tu forma de comunicarte?

 

Si hasta hace unos meses nos resultaba difícil llegar a comunicarnos de forma asertiva, eficaz y eficiente, imagínate en estos momentos viviendo tantas emociones encontradas (estrés, irritabilidad…), llevando mascarillas, usando guantes, estableciendo una distancia de dos metros, sin poder ni tocarnos, etc. Es fundamental conocer nuevas formas de comunicación adaptadas a la situación que estamos viviendo y esto nos va a requerir un mayor esfuerzo y concienciación, además de aprendizaje porque la forma en que nos comunicamos con otros y con nosotros mismos determina la calidad de nuestras vidas.

Está demostrado que aprender a comunicarse mejor facilita el desarrollo de las personas, aporta  una mejor relación de las parejas, familias y organizaciones, así como evita muchos malestares, malentendidos y conflictos.

A través de una buena comunicación pasamos del aislamiento de la persona al encuentro con otros con el fin de acercarse, coordinarse, emocionarse y realizar proyectos sumando fuerzas. Cuando mantenemos una conversación auténtica uno puede sentirse tan molesto y herido con las palabras, como acogido y arropado por ellas. 

¿Qué puedes hacer para que el otro lo sienta o perciba de la mejor manera posible el mensaje?

  • Ten claro tu mensaje. Y dótalo de una estructura y orden. Esto nos llevará a tomarnos nuestro tiempo para preparar lo que queremos decir y hacernos entender de una manera más clara y no decir lo primero que se nos viene a la cabeza, que, en muchas ocasiones, nos arrepentimos de soltarlo, pues no es lo que realmente pensamos, ni queremos transmitir. 

  • Elige el mejor momento para decirlo y algo que me parece absolutamente decisivo para cómo lo va a recibir el otro, es el cuidar desde dónde hablamos; es decir, tener en cuenta la emoción que nos acompaña antes de comunicarnos. No es lo mismo comentar algo desde la irascibilidad o desde el desasosiego que desde la tranquidad o la comprensión. Así que te invito a que antes de iniciar conversaciones estés lo más relajado posible. El enojo te generará una mala conexión con otras personas. 

  • Empatiza. Igual que has detectado la emoción que vive en ti, pon atención a la emoción que muestra el otro. Esto, además, de ayudarte a elegir el mejor momento, también te ayudará a empatizar con él, proporcionando una mayor sintonía entre ambos.

  • Actitud. ¿Cuál es tu actitud antes de comunicarte? Quieres hablar para imponer tu criterio o tu actitud es negativa y todo lo que te propongan lo vas a ver mal o, por el contrario, tienes una actitud de apertura, estás dispuesto a practicar la escucha, el consenso y tu actitud es claramente positiva.

Comunicación verbal: cuida cómo dices tu mensaje

  • Practica el hablar más despacio para que des tiempo a que el otro comprenda mejor tu mensaje.
  • Sé breve, intenta no hablar más de tres minutos seguidos sin que el otro participe. Nuestro cerebro desconecta muy fácilmente.
  • Sé agradecido, inicia con un cumplido y acaba con otro que demuestre tu interés y agradecimiento.

Comunicación no verbal: retos

Es importante que durante la comunicación estés atento a tu comunicación no verbal y la del otro. Hoy en día, si nos comunicamos con gente en la calle que lleva mascarilla, es más difícil apreciar su comunicación no verbal, así que tenemos que ser más precisos con las palabras, estar más atento y ser más observador. Además, te invito a que tu tono de voz sea cálida y que aporte apoyo, sinónimo de liderazgo personal porque genera más satisfacción, cooperación y compromiso con el que hablas.

Después de lo que te he compartido ¿De qué otras maneras podrías mejorar tu comunicación? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo? 

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito, que eres TÚ.

Milagros García Arranz

Cita


Querido compañero/a,

¿A menudo te quejas de lo que haces o de las personas que tienes que ver? ¿Has perdido la creatividad, la emoción y el entusiasmo por tu trabajo? ¿Aún no has encontrado el Amor de tu vida? ¿Sientes que tu vida personal o profesional necesita mejorar?

Ha sido el día de San Valentin y aunque para ti pueda ser solo un día comercial lo que sí nos debe recordar es la importancia del AMOR como pilar básico en cada una de las facetas de nuestra vida.

Ya te hablado en otros artículos de la importancia del Amor: Los beneficios de poner amor en todo lo que haces, Claves para vivir desde el Amor o mi querida socia ha escrito el artículo ¿Podemos mirar a los empleados con amor? 7 claves de por qué hacerlo …

Para todo el equipo de 2miradas es realmente importante sentir y transmitir Amor en todo lo que hacemos. Ya John Ruskin, maestro de la prosa inglesa y muy influyente en los pensamientos de Gandhi,dijo una vez: “Cuando la habilidad y el Amor se juntan, se crean obras maestras”.
Te invito a crear tu obra maestra, una vida lo más feliz posible, la tuya.

Para comenzar quiero proponerte cómo identificar y mejorar aquellos planos de tu vida que te están impidiendo avanzar, progresar y sentir cada día que amas tu vida en su globalidad.

1. Como inicio es necesario que hagas una lista de las áreas que sabemos que son verdaderamente sustanciales para tu vida, te señalo algunas posibles:
o Área física / autocuidado (salud, aspecto físico, cuidados, comidas, higiene personal, deporte…).
o Área familiar (miembros que componen tu familia de nacimiento: padres, hermanos, primos, tíos…).
o Área amorosa y social (pareja, hijos, suegros, círculo más cercano de amigos).
o Área laboral (me refiero no solo a tu área profesional sino además a tus las inquietudes e intereses culturales e intelectuales).
o Área económica (Situación económica y de solvencia).
o Área de desarrollo personal (me refiero a lo que haces para ser mejor persona cada día y para lograr ser lo más feliz posible en cada momento).
o Area ocio (intereses, diversión y actividades de tiempo libre o descanso de nuestras ocupaciones habituales)
o Área espacio físico / entorno (donde vives, donde sueles ir, dónde trabajas, por dónde te mueves…)

Rueda de valor de 2 miradas

2. Reconocidas tus diferentes áreas es importante que evalúes del 1 al 10 cómo te sientes en la actualidad con cada una de ellas. Verifica cómo vas viviendo, funcionando y cuán satisfecho te sientes en cada una de ellas . Es importante que tras hacer este ejercicio no analices ni el por qué ni te culpes o victimices por no sentirte mejor, en tu mano, en tu corazón y en tu buen hacer estará conseguir lo que quieres y sé que podemos lograrlo.

3. Ahora haz otra puntuación de cada área, tomando como reseña como vives o te gustaría vivir cada una de ellas. Si quieres emprender nuevas metas y sentirte mejor o si te sientes contento y satisfecho con permanecer donde estás.

4. Dependiendo de la puntuación que hayas dado y de la mayor o menor importancia que des a cada aspecto de tu vida, elige aquella área que necesites corregir y/o mejorar. Recuerda que un elefante solo te lo puedes comer a trozos, no de golpe, y también ten en cuenta que es básico alcanzar el equilibrio.
Crea un plan de mejora y hazte preguntas. Como Coach Profesional te dejo algunas:
o ¿Qué quiero conseguir? ¿Qué me gustaría mejorar?
o ¿Cuál es tu situación ahora? ¿Qué diferencias hay entre el resultado deseado y tu situación actual?
o ¿Qué puedes hacer? ¿Qué alternativas tienes? ¿Y si no sale a la primera?
o ¿Qué vas a hacer? ¿Para cuándo? ¿Cómo puedo yo ayudarte a mantener tu responsabilidad ante tu compromiso?

5. Realizado tu plan de acción, pregúntate qué grado de motivación tienes para abordarlo y puntúalo del 1 al 10. Si tu resultado es menor de 7 formúlate una nueva pregunta: ¿qué puedes hacer para que tu nivel de ganas de emprender las acciones concretas que te has fijado sea un 9 ó un 10?.

6. Y ahora ponte en acción realizando todo lo que te has propuesto con compromiso y con AMOR hacia ti mismo. Te recuerdo, como ya te he compartido en algún otro artículo, que solo lo que se hace desde el Amor obtendrá resultados coherentes contigo mismo y sostenibles con tus deseos. En lugar de acometer las tareas de mala gana, puedes hacerlo con diligencia y agradecido (como un acto de amor hacia ti mismo), comprobarás que así obtienes mejores resultados. Tómatelo y aprovéchalo como una oportunidad de quererte más y mejor, de aprendizaje, de crecimiento y valor. Y lo más importante, date la opción de dejar de sobrevivir y poder ser más Feliz con tu VIDA.

7. Con el fin de ayudarte a que cumplas tus nuevas acciones te invito a que:
o Analices tus rutinas e identifiques tus comportamientos o hábitos no saludables. Sin juzgarte, mirándote con amor.
o Pongas frases, objetos o fotos que te recuerden, estimulen e inviten a llevar a cabo tus nuevos cambios por tu hogar o en tu oficina o puesto de trabajo.

¿De qué otras maneras puedes planificar acciónes que mejoren tu vida? Con el fin de perfeccionar lo que te he propuesto, te sugiero que también leas un artículo en el que se ofrecen 6 acciones que podrían mejorar tu vida.

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para ser más feliz, vivir sintiendo más amor y progresar en las diferentes áreas de tu vida? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!
Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García Arranz

Es increíble cómo lo que nos rodea nos puede llegar a afectar. Esto sucede porque no somos inmunes a nuestro entorno, porque somos seres sociales y necesitamos de los demás para estar mejor o para llegar más lejos.

Además, nuestras emociones, en su mayor parte, surgen de las situaciones que vivimos y de nuestra forma de pensar e interpretar el mundo. Cada uno de nosotros hemos nacido en un contexto cultural, social, económico y familiar diferente y eso ha marcado nuestra forma de entender y vivir lo que nos rodea.

A veces no nos damos cuenta que hemos perdido la sonrisa hasta que alguien nos lo hace notar. Nos metemos en la bola de la vida, en la rutina, y no nos planteamos siquiera que podemos hacer algo al respecto para cambiar esa situación que nos hace ir como autómatas o que nos tiene de "capa caída".

Tampoco nos engañemos, días malos tenemos y vamos a tener, no vivimos en un mundo de continuo color rosa. Hemos de ser perseverantes ante las dificultades y perseguir nuestros objetivos si de verdad creemos en ellos y son realistas. No se trata de darnos la media vuelta a la primera de cambio porque eso solo significa que lo que teníamos o buscábamos no era tan importante para nosotros.

Lo que trato de decir es que en ocasiones la mejor respuesta es recolocarnos y permitirnos nuevas perspectivas, nuevos sueños, nuevas ilusiones y abrirnos a las nuevas experiencias o personas que puedan llegar a nuestra vida.

Photo by Mantas Hesthaven on Unsplash

De cuando en cuando necesitamos revisar nuestra orientación profesional y también es importante sentirnos bien en nuestra casa, con los objetos que nos rodean, con las personas con las que nos relacionamos y con nosotros mismos.

¿Cómo podemos alejarnos de aquello que nos quita la sonrisa? Os dejo algunas ideas:

  • Para y toma conciencia. Solo se puede gestionar aquello que conoces. Por tanto, para y mira qué tienes a tu alrededor, mírate en el espejo, mira el lugar en el que estás, en el que trabajas, lo que haces, lo que tienes, dónde colocas cada cosa, con quién te mueves… Y pregúntate ¿Es así como lo quiero? ¿Me hace feliz? Limpia y tira todo aquello que no te sirve. Cuando ya no usamos algo desde hace tiempo, cuando nos desanimamos al ver un objeto que tenemos, es el momento de tirarlo o donarlo. Solo si limpiamos, si lo alejamos de nosotros daremos espacio para que llegue lo nuevo, aquello que nos guste y que nos apetezca en lugar de aquello que nos desanime, fomentando nuestra propia evolución. Joseph Newton explica el hábito que tenemos de guardar cosas por si acaso. Por ejemplo, guardar una documentación en el trastero por si algún día la quisiéramos mirar (lo que nunca sucede). A esto lo llamó el "principio del vacío". Así que revisa, limpia y recicla tus cosas.

 

  • Libérate de viejas ideas. Tenemos creencias adquiridas de pensamientos de los demás, de miedos de los otros que proyectan en nosotros o de formas de actuar que nunca te has planteado por ti mismo y que simplemente lo sigues haciendo como lo has visto hacer hasta el momento. Y por otra parte, es posible que tú mismo/a hayas tenido ideas que te sirvieron en un momento dado en tu historia, pero que ya no aplican porque el momento en el que las necesitaste ya pasó. Por eso, es importante hacerte consciente de cuál es esa idea que te convino en su día pero que ya no va contigo. Solo si las detectas las podrás cambiar.

 

  • Trabaja el desapego, sé independiente emocionalmente. Disfruta de las cosas sin necesitar desesperadamente tenerlas. No es necesaria la posesión solo alégrate por el tiempo que puedes compartirlo, usarlo o vivirlo. Ya sea estar con una persona o ponerte tu jersey preferido. Te dejo algunas técnicas para controlar el desapego en este vídeo del psicólogo Walter Riso:

         

 

  • Sé flexible contigo mismo/a. Permítete el cambio. Libérate de los "debo" y "tengo que" para utilizar mejor los "quiero", "necesito" o "me gustaría". No eres siempre así, puedes ser de otra manera y no dejar de ser tú. Tu vida es tuya. Solo tienes una oportunidad para vivirla. Permítete acercarte a aquello que te haga sonreír, alejarte de lo que te amargue la existencia, deja de engañarte con que la situación cambiará y cámbiala tú. Porque ¿sabes la buena noticia? Puedes hacer algo al respecto. Si no puedes cambiar la situación, al menos puedes cambiar tú cómo vivirla.

 

Somos quienes somos por todo lo que hemos vivido. Y seremos como queramos ser según decidamos. Así que elige ser feliz y di adiós, como dice Madonna en su "power of goodbye", a lo que te quite la sonrisa.

¿De qué te vas a desprender? ¿Qué vas a cambiar?


Aprendiendo en el camino del crecimiento.
Raquel Bonsfills

¿Sientes miedo a fracasar? ¿Qué haces para superar el miedo al fracaso?

Photo by M.T ElGassier on Unsplash

Realizar una interpretación inadecuada de una situación nos podría llevar a evitarla por considerar que el riesgo es excesivo y que no estamos en disposición de afrontarla.

También, en ocasiones amplificamos las posibles consecuencias de cometer un error al enfrentarnos a la situación, anticipándonos a los resultados y haciendo previsiones con una visión catastrofista y negativa cuando aplicamos el dicho popular de: piensa mal y acertarás.

Además, pensamos que tener éxito o fracasar nos define como personas, confundiendo “tener un fracaso” con ser un o una “fracasada”, y caemos en una simplificación que reduce la riqueza y complejidad de la persona.

Para algunas personas fracasar supone algo irreparable, imperdonable… un resultado que no se “pueden permitir”. Desde esta perspectiva, la presión por evitar el fracaso podría llevar a dejar incluso de actuar.

Las emociones que generan una visión tan “determinante” del concepto de fracaso, limita nuestra capacidad de afrontar las metas propuestas, e implica que la persona tenga la creencia de que no puede asumir futuros proyectos por miedo a la posibilidad de fracasar.

El miedo al fracaso está en gran parte condicionado por tres factores:

  • La interpretación que realizamos de la situación.
  • La anticipación que hacemos de las posibles consecuencias.
  • La valoración que hacemos de nosotras o nosotros mismos a partir del resultado que obtengamos.

Es necesario poner responsabilidad en la gestión de un fracaso:

  • La gestión del fracaso es necesaria para poder innovar en las organizaciones.
  • Es necesario para adaptarnos a un entorno cada vez más cambiante
  • Gestionar un fracaso nos lleva a aprender de los errores cometidos estableciendo un entorno de mejora continua y desarrollando las habilidades de nuestros colaboradores.

Te comparto 9 técnicas para superar el miedo al fracaso:

  1. Establece metas realistas y alcanzables para que tengas la sensación de competencia y de avance en cumplir tus objetivos.
  2. Considera el fracaso como una oportunidad de aprendizaje, un proceso en el que puedes demostrarte tu capacidad para tras tropezar, levantarte y seguir caminando.
  3. Piensa que no hay fracaso si lo has intentado. Sea cual sea el resultado, siempre hay un logro al enfrentarnos a nuestros miedos.
  4. No te recrees en tus errores. Identifícalos y a continuación pasa a otra cosa. Lo importante es tener una perspectiva amplia ante los resultados.
  5. No digas “no puedo”, “esto no es lo mío” o “no lo voy hacer bien”. Piensa de forma realista y cree en tu capacidad para afrontar las situaciones que se presentan. Ten la seguridad de que en el proceso de intentarlo siempre está la mejor manera de realizarlo con la información que posees en ese momento.
  6. No te exijas un resultado perfecto. Acaso ¿todo lo que sale bien es porque se ha llevado a cabo de manera perfecta? Invertir esfuerzo de un modo flexible y adaptativo es siempre la mejor estrategia.
  7. Lo importante no es hacerlo todo bien a la primera, lo que importa es tener capacidad para intentarlo las veces que sean necesarias o valorar otras opciones, y regular adecuadamente nuestra tolerancia a la frustración.
  8. No conseguir algo tal y como esperabas no es fracasar, o ser «un fracaso», sólo significa que en la siguiente ocasión sería conveniente que hicieras las cosas de un modo diferente para obtener resultados diferentes.
  9. Una comunicación transparente a todos los niveles facilitará el análisis de los fracasos pasados que será fundamental para garantizar grandes éxitos en el futuro.

¿Qué otras técnicas manejas para superar tu miedo al fracaso?

Recuerda que con cada fracaso estás un paso más cerca de conseguirlo si aprendes de ello. Con el fin de complementar lo que estoy hablando te dejo un vídeo que habla sobre Cómo superar el fracaso (Claves y ejercicios psicológicos).

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para mejorar tu miedo al fracaso?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Un día te duele la cabeza y te tomas un analgésico o te vas a dormir pensando que mañana estarás mejor. Otro día te quedas afónico sin sentido cuando has de exponer un proyecto que era importante para ti. Y también puede pasarte que te sientes cansado pero no es físico, tu energía está bajo mínimos. ¿Te ha ocurrido algo de esto? ¿O conoces a alguien a quien le haya sucedido?

Cada una de nuestras emociones tiene una repercusión en nuestro cuerpo. De la misma manera que cuando estamos nerviosos se nos encoge el estómago, existen numerosas afecciones provocadas por nuestras emociones. Y de ahí a las enfermedades psicosomáticas, enfermedades con causa psicológica, emocional y no física, que hoy en día llegan a ser un tercio de las enfermedades que sufrimos, como ha identificado en sus estudios la neuróloga Suzanne O'Sullivan.

Photo by Olenka Kotyk on Unsplash

No vamos a evitar la relación entre el cuerpo y las emociones, que sucede en todo momento.  Lo que podemos hacer es gestionar nuestras emociones. Podemos actuar sobre nuestros pensamientos para mejorar nuestra regulación emocional, podemos actuar sobre la emoción bajando su intensidad y podemos actuar sobre el cuerpo, por ejemplo, y como ya hemos hablado, hay técnicas como Alba Emoting que relacionan los movimientos y posiciones corporales con las emociones, utilizando el cuerpo para actuar en la gestión emocional. Como ya explicaba Pilar Jericó en su artículo, con un gesto prolongado 2 minutos podemos cambiar nuestra emoción. O si quieres sentirte contento, pon cara de felicidad, achinando los ojos hasta que salgan las arrugas de los lados durante al menos 2 minutos y te sentirás más alegre. Si no te lo crees, pruébalo.

Y ¿qué pasa con nuestra energía? Las emociones también derivan en estados energéticos más elevados o más bajos. Por ejemplo, con emociones como la ira o la alegría nuestra energía es mayor, mientras que con emociones como la tristeza o el asco nuestra energía es menor.

Por otra parte, en los años 50, Alexander Lowen junto con John Pierrakos introdujo el concepto de Análisis Bioenergético que deriva de los estudios de Wilheim Reich, quien comenzó a incorporar el cuerpo como instrumento terapéutico.

La bioenergética es una corriente de psicoterapia que ayuda a la conciencia y flujo de nuestra energía vital bloqueada en nuestro cuerpo y que también se manifiesta mediante la rigidez del carácter. La mayoría de las veces, estas tensiones o bloqueos tienen un origen en las necesidades emocionales no cubiertas de cada persona y cómo nuestro cuerpo se adapta a esto a lo largo de una vida.

Por tanto, para tener un mayor grado de bienestar, necesitamos mantener alineados, equilibrados y en coherencia nuestras 4 partes del ser humano: mente, cuerpo, emoción y energía.

Y para ello, hemos de estar atentos a:

  • Nuestras emociones:
    • ¿Qué siento? Poner nombre a nuestra emoción.
    • ¿Cómo funciona nuestra emoción? ¿Cuándo se activa? ¿Cómo reacciona mi cuerpo ante ella? ¿Dónde la siento?¿Cómo es?
    • Y después, utilizar técnicas de gestión emocional para regular la intensidad de nuestra emoción y mantenerla en equilibrio, permitiéndonos actuar de una forma adecuada y oportuna. Y desarrollar una madurez emocional y nuestra inteligencia emocional.
  • Nuestra energía:
    • ¿Qué nivel de energía tengo? Del 1 al 10, ¿cómo estoy? Más o menos activo.
    • ¿Cómo funciona nuestra energía en nosotros? ¿Cuándo se activa? ¿Cómo reacciona mi cuerpo ante ella? ¿Dónde la siento?¿Cómo es?
    • Para darnos información podemos ponernos en una postura neutra, con los ojos cerrados, las rodillas semiflexionadas , columna estirada, mandíbula aflojada o boca entreabierta, sin tensión muscular.

  • Y por ejemplo, para regular nuestra energía corporal podemos utilizar la técnica de Jin Shin Jyutsu. Con nuestras manos podemos abrazar de manera suave y firme cada uno de nuestros dedos, porque a cada emoción se asocia un dedo (manos y pies) y el bloqueo de energía que produce esta emoción puede transformarse envolviendo suavemente el dedo respectivo, según lo que se quiera tratar o “eliminar”.

Fuente: Ayurveda y armonía

  • Nuestro cuerpo:
    • ¿Dónde me molesta o dónde tengo tensión? Pásate el escáner mental por tu propio cuerpo para detectarlo.
    • Puedes ayudarte realizando una visualización, una meditación o ejercicio de mindfulness en la que sentado o en una postura cómoda sin cruzar manos ni pies, respires profundamente tres veces, y con los ojos preferiblemente cerrados te centres en conocer tu cuerpo, y vayas subiendo desde los pies hasta la cabeza relajando articulaciones y músculos.
    • ¿Cuándo se activa? ¿Cómo reacciona mi cuerpo ante ello?¿Cómo es? ¿Qué me limita?
    • Para mantener tu cuerpo en buen estado, es conveniente que permanezcas activo, que hagas gimnasia suave con picos de actividad que cambien tu ritmo y ejercicios que potencien tu flexibilidad.

Habiendo hecho esto, podrás darte cuenta de si está en coherencia lo que sientes, lo que piensas, lo que tu cuerpo te dice y tu energía. Cuanto más practiques, podrás estar más alineado y sentirte mejor.

Aprendiendo de mi cuerpo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

¿Qué haces cuando negocias? ¿De qué maneras negocias? ¿Cuál suele ser el resultado de tu negociación?

10 claves para conseguir una negociación efectiva

 

freepik.es/foto

La negociación según la wikipedia es un esfuerzo de interacción orientado a generar beneficios.

Sus objetivos pueden resolver puntos de diferencia, ganar ventajas para una persona o grupo, diseñar resultados para satisfacer varios intereses, mejorar situaciones actuales, resolver conflictos o llegar a un punto neutral de la información.

El modelo Harvard define la negociación efectiva como una conversación entre dos o más partes para conseguir un arreglo de intereses divergentes o un acuerdo mutuo, con la habilidad de crear un ambiente de colaboración y compromisos duraderos.

Ya te compartí hace tiempo en otro artículo las 6 fases de un proceso de negociación  hoy quiero compartir contigo algunas claves para poder lograr una negociación efectiva:

  1. Prepara la negociación. Seguro que recuerdas uno de mis refranes que numerosas veces te he compartido en mis artículos: “lo bien preparado resultado esperado, lo mal preparado resultado caótico”.  Y en esta preparación comienza por prepararte tú, trabaja en tus 4 partes del ser humano: emocional (gestionando cómo estás y como te pueden llegar a sentir durante la negociación), energética (que vayas con una energía positiva y limpia con ganas e interés por desarrollar la negociación de forma efectiva para ambas partes), tu parte física (muestra una buena y saludable imagen y una postura corporal que invite a querer negociar) y por supuesto, la parte mental (aprende lo que puedas sobre la negociación, sobre las partes implicadas, posibles acuerdos, prepara estrategias, desarrolla habilidades negociadoras…). Te dejo mi artículo donde hablo sobre algunos trucos para preparar la negociación.
  2. Define los objetivos de la negociación. Es necesario saber lo que queremos lograr para saber planificarnos y poder pensar las diferentes opciones a llevar a cabo para lograrlos. Cómo saber definir objetivos racionales lo puedes comprobar con la técnica del SMART-E.
  3. Gestionar toda información posible. Todos sabemos que la información es poder, así que: obtén la mayor cantidad de información sobre las partes implicadas y recoge, a ser posible, por escrito toda la información necesaria que sustente tus intereses y respalde tu posición para poderla presentar cuando sea necesario.
  4. Plantea estrategias y alternativas desde el ganar-ganar. Si quieres hoy en día llevar a cabo una negociación exitosa es necesario trabajarla desde el ganar-ganar y que los intereses de todas las partes se encuentren atendidos, si esto no se produce toda solución que pase por ganar-perder o perder-ganar pondrá en riesgo la negociación, y podría acabar no avanzando o rompiendo la negociación.
  5. Crea un MAAN (Mejor Alternativa a un Acuerdo Negociador). Plantéate los diferentes escenarios posibles que podrías aceptar, así como lo que puede resultar inaceptable para ti. Trata de ponerte en el lugar de las otras partes pensando las zonas de interés y satisfacción de la parte contraria, lo que la otra parte quiere y necesita. Con este análisis seremos capaces de encontrar una zona de intereses común.
  6. Sé duro con el problema y sensible con las personas. Concéntrate en la solución y no en destruir a tu oponente. Las negociaciones se hacen entre personas y es importante cuidar las relaciones. Negociar con respeto, ética, sinceridad y transparencia favorece negociaciones futuras.
  7. Practica durante todo el proceso negociador la comunicación asertiva, la escucha activa y la empatía. Esta forma de afrontar una negociación te llevará a generar un mayor número de alternativas, e incluso para ceder en un momento dado, esto con la finalidad de que el beneficio para las partes negociadoras sea mutuo.
  8. Pregunta, no des nada por supuesto. No presupongas atrévete a preguntar, no tengas miedo a dar una imagen de que no sabes algo. Aclara las situaciones para evitar malos entendidos y poder encontrar las mejores opciones para ambas partes.
  9. Insiste, resiste y persiste. Un “no” inicial en un proceso negociador puede ser un “sí” posterior. Es necesario que no nos rindamos ante la primera dificultad, es importante persistir para lograr un acuerdo favorable para ambas partes. En mi artículo Pilares de la Persuasión te dejo 6 claves para ser persuasivos.
  10. Cerrad la negociación con un compromiso. De una forma clara y concreta especificar el acuerdo de la negociación o los siguientes pasos a llevar a cabo si no se ha logrado en ese momento un acuerdo, así como establecer cómo y cuándo se debe cumplir. De esta manera evitaremos los malos entendidos posteriores o las frustraciones futuras y tendremos un plan de cumplimiento.

Te recuerdo que ser un buen negociador implica conducir un suceso para llegar a un acuerdo satisfactorio entre dos partes enfrentadas.

¿Qué otras claves manejas para lograr negociaciones efectivas?

Con el fin de complementar lo que estoy hablando te dejo un vídeo que habla sobre las 6 fases de un proceso de negociación

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué otros claves tienes en cuenta para llevar a cabo una negociación efectiva? ¿Cómo vas a mejorar un proceso de negociación?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchas veces caemos en la dulce tentación de amar a los demás y darnos por entero a otros. Dejamos que nuestro sentido de vida sea querer hacer felices a los demás porque con su sonrisa crece la nuestra. Nos volcamos en agasajar y homenajear a aquellos a los que queremos.

Y todo esto es muy bonito.

Dar amor, nos enriquece como personas, nos permite mantener mejores relaciones sociales, nos ayuda a llegar más lejos y en muchos casos, nos viene devuelto, porque lo que sembramos, al final, recogeremos.

Niña con un corazón

Photo by Bart LaRue on Unsplash

Ahora bien, ¿cuánto de todo esto te lo das a ti mismo/a? Ah, sí, perdón. Resulta que a veces tenemos una creencia que dice que si te quieres a ti mismo y te antepones o priorizas frente a los demás, eres egoísta. ¿En serio? ¿No será que hay un matiz que dice que cuidar de ti es tan importante como cuidar de los demás, sin ser más que los demás, ni pisar a los demás por hacerlo?

Quererse es, además, la clave esencial de un buen desarrollo de la autoestima. Y la autoestima es una pieza fundamental para mantener nuestro ego a raya, para hablar con asertividad, para avanzar hacia una madurez emocional, para vivir el presente, y para dormir bien contigo mismo/a por las noches.

Y por supuesto, necesitamos autoestima para que no se aprovechen de nosotros, para saber poner  límites, para ponernos en valor, para reconocernos nuestras buenas actuaciones sin demandar el halago de los demás, para dejarnos ser en lugar de ser como los demás quieran que seamos, para aceptar las perfectas imperfecciones que tenemos y que no nos duela que los demás las vean,…

¿Has escuchado eso de "si no cuidas de ti no podrás seguir cuidando de los demás"?   Hace tiempo escribí un artículo que decía, "me olvidé de cuidar de mí" porque queremos llegar a todo, luchamos por nuestros objetivos, lograr el éxito, llevar el pan a casa o vivir tranquilos y para ello nos esforzamos. Pero a veces se nos olvida meternos a nosotros mismos en esa ecuación. Lo hacemos solo para preguntarnos si podemos o si nos sentimos capaces o si aún nos falta mucho por aprender.

Esto no deja de ser un recordatorio de que no se trata solo de llegar, se trata de cómo llegas. Los que hacen el camino de Santiago lo saben bien porque muchos se han tenido que rendir en el camino.

Para que puedas llegar a tu destino siendo tu mejor versión y para poder ofrecer a los demás todo tu amor y tu talento con generosidad, acuérdate de comenzar por quererte a ti. Te propongo algunas ideas para lograrlo:

Conócete. Para amar algo hay que conocerlo. De igual forma ocurre contigo. ¿Cómo vas a apreciar lo buen chef que eres si no te reconoces en esa capacidad? Te propongo que juegues a contestar algunas preguntas sobre ti: ¿Quién eres? ¿Cuáles son tus mejores cualidades? ¿Qué dirían de ti tus amigos y familiares? y otras muchas más preguntas para conocerte que puedes resolver. 

Dite cosas bonitas. Tenemos mucha costumbre de decirnos las cosas que no nos gustan. Frases como "que torpe soy", "mira que soy cabezota", "no aprendo", "con este cuerpo quién se va a fijar en mí"… y otras muchas lindezas que nos dedicamos. Pues no,  haz el esfuerzo de sacarte los rasgos positivos, encuentra lo que haces bien y dítelo porque lo que te dices y cómo te lo dices importa. Por eso, utiliza mejor afirmaciones como "qué bien se me da…", "estoy aprendiendo…", "me mantengo en forma", "estoy seguro de…", y recuerda ponerlas siempre en tiempo presente para que estén a tu alcance.

Dice el doctor Bernie Siegel, "si permites que las afirmaciones impregnen tu conciencia, se te harán cada vez más creíbles, hasta que terminen por ser parte de tu realidad". Así que tanto las buenas como las malas te las puedes acabar creyendo y haciendo realidad, por eso, elige las afirmaciones que te potencien, no las que te destruyan.

Te lo mereces. Tenemos la costumbre de quitar importancia o como que no van con nosotros los halagos que recibimos. Y lo hacemos especialmente cuando aquello que nos alaban no nos lo creemos o nos parece desproporcionado respecto al esfuerzo que nos ha supuesto hacerlo a nosotros.

Un buen ejercicio a realizar es decir "gracias" en lugar de "qué va, si no es nada". Y darte permiso para aceptar lo bueno que te digan o que te suceda. Incluso cuando alguien se fije en nosotros, sonreír en vez de rechazarlo. ¿Te sientes merecedor? Si has hecho algo bien y alguien te lo reconoce, ¡sí!, cuando has dedicado tu tiempo a algo y tiene una recompensa, ¡disfrútala!.  Aprecia todo con humildad y aceptándolo como parte de las alegrías que te da la vida.

Te dejo el tratamiento de merecimiento de la gran escritora del desarrollo personal Louise L. Hay:

Tratamiento de Merecimiento

Date permiso para aprender y cambiar. Si lo supiéramos todo de antemano la vida sería muy aburrida. Nuestra propia evolución como seres humanos y nuestro crecimiento como personas son parte del interesante viaje de la vida. Eso significa que no tienes que saberlo todo, que te puedes equivocar, que a lo mejor hace años respondiste de una forma poco madura y que aprendiste.

Aunque el ser humano tiene el arte de tropezar dos veces sobre la misma piedra, también tiene la gran capacidad de ser un eterno aprendiz. Es importante perdonarse y perdonar a los demás dejando el pasado en el pasado. Saber que nuestra adaptabilidad es inmensa. Y como dice mi madre "obligado te veas", pero aún sin estar en una situación extrema, podemos decidir que lo que nos gustaba hace años ya no es lo que queremos en nuestra vida hoy. Y no por eso somos peores personas. Solo hemos crecido. Así que relájate y no seas tan duro/a contigo mismo/a.

Revisa tus creencias y valores. No solemos parar a pensar cuáles son nuestras creencias más profundas, a veces ni somos conscientes de cuándo están nuestros valores en juego. Piensa en qué cosas te molestan y por qué, con qué saltas como un resorte o qué te hace callar.

Descubre si tus creencias te limitan o si te ayudan a abrir tu mente. Si juegan a favor de la consecución de tus objetivos o si te encasillan y te quitan libertad.

Dedícate tu tiempo. Una máxima para querernos es dedicarnos un poquito a nosotros mismos. Aquello a lo que le pones interés puedes acabar amándolo, incluido/a tú. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo que te apetecía a ti? ¿Cuándo fuiste al cine? ¿Cuándo viste a ese amigo al que echas de menos? ¿Cuándo te diste un tiempo para ir a pasear por el campo o la playa? ¿Cuándo te permitiste "estar" en lugar de "ir"?

Un ratito de relajación y meditación, una mirada al espejo, una frase de reconocimiento, una sonrisa, una acción en la que te priorices…pasos que sería bueno que programases, al menos una vez al mes y mejor una vez a la semana. Si eres capaz de dedicarte un tiempo cada día entonces estarás de enhorabuena. E incluso en los días de "hoy no soy buena compañía para nadie" déjate sentir tu emoción y después sal de nuevo a relacionarte con el mundo.

Recuerda, “éste es tu momento. Ámate a ti mismo/a porque eres una persona maravillosa y te lo mereces. Quiérete para apreciarte. Quiérete para mantenerte bien. Quiérete para poder tomar mejores decisiones. Quiérete para hacerte feliz. Quiérete para ser libre”.

Yo sigo aprendiendo a quererme en el camino del crecimiento. ¿Y tú? ¿Cuándo vas a comenzar?

Raquel Bonsfills

¿Te comportas de manera similar una y otra vez? ¿Generas malestar en los demás?

Quisiera antes de entrar en materia comentarte la diferencia entre conciencia y consciencia.

La consciencia es la capacidad del ser humano para percibir la realidad y reconocerse en ella, mientras que la conciencia es el conocimiento moral de lo que está bien y lo que está mal.

En mi último artículo te hablé de los 6 pasos para tener una mayor conciencia. Hoy quiero aportarte claves para lograr tener una mayor conciencia pero empecemos por el principio: ¿Qué es la toma de conciencia?

Desde el enfoque psicológico de la Gestalt, la toma de conciencia es “la capacidad de darse cuenta de cómo la persona funciona como ser organísmico (mente, emoción y cuerpo), como ser social, como sujeto transpersonal y como ser ecológico”.

Al tomar conciencia comprendemos para qué vivimos lo que vivimos. Darnos cuenta de lo que vivimos es una oportunidad para crecer en nuestra experiencia de vida y nos hace responsables de ello. Sin toma de conciencia nos creemos las víctimas y responsabilizamos a los demás de lo que sucede en nuestra vida.

Cuando comprendemos dejamos de posicionarnos, perdonamos, nos liberamos del victimismo y alcanzamos una madurez emocional.

Te dejo el vídeo: Cuando se toma conciencia - Enric Corbera Institute

¿Quieres tener una mayor conciencia? Te comparto 9 claves para que puedas conseguirlo:

  1. Reconocer que puedo mejorar mi estado de conciencia. El principio de cualquier cambio es el darte cuenta que cometemos errores y querer subsanarlos. Asumir que el cambio es posible.
  2. Mejorar y/o formar la conciencia. La formación de la conciencia es una tarea para toda la vida, para ello es necesario discernir lo bueno de lo malo y de la mentira, evitando la falta de sinceridad y de autenticidad.
  3. Realizar Autoanálisis objetivos. Es importante para mejorar nuestra conciencia el comenzar a observarnos de la manera más objetiva y vernos de la forma más realista y honesta posible, evitando la imagen falsa que tenemos de nosotros mismos. Tomando, en especial, conciencia sobre nuestras debilidades.
  4. Cuestionarte. ¿Por qué lo hago? ¿Qué me lleva a actuar así? ¿Qué gano con esto? ¿Qué pierdo?
  5. Ser coherente. Ser coherente es pensar, decir y obrar de la misma manera. La coherencia nos va a llevar a mejorar y tener una mayor conciencia. Nos va a aportar madurez en nuestro comportamiento.
  6. Ser sincero. Saber decir "sí" y "no" ante cualquier circunstancia, saber poner límites y decirlo con asertividad ayuda a mejorar nuestra conciencia.
  7. Cumplir lo que prometes. Ser fiel a nosotros mismos, a nuestras palabras y compromisos y mantenernos fiel a la palabra dada es fundamental para desarrollar nuestra conciencia.
  8. Hacerte responsable de tus actos y palabras y extraer las consecuencias de cada resultado. Para poder mejorar y aumentar nuestra conciencia es necesario hacernos responsables de nuestras acciones y palabras y las consecuencias que éstas tendrán en nuestro entorno. Hemos de valorar la situación generada y por supuesto, poner los medios necesarios para superar nuestros errores.
  9. Trabajar en la mejora continua. No sirve de nada ser consciente de tus errores o tus debilidades si no practicas el cambio y la mejora. La toma de conciencia no sirve de nada si no existe una evolución. Es fundamental reconstruir nuestra realidad y mejorar la versión de nosotros mismos.

¿Qué otras cosas haces para alcanzar una mayor conciencia? Con el fin de complementar lo que te acabo de comentar te dejo este vídeo de Pilates porque también podemos aprender a ser más conscientes a través del conocimiento de nuestro cuerpo: ejercicios de conciencia corporal.

No te olvides de que “si quieres crecer personalmente es necesario que crezcas en tu toma de conciencia”.

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para mejorar tu conciencia? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso, yo  te responderé a cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García