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Querido compañero,

¿Te sientes normalmente reconocido? ¿Qué sientes cuando te reconocen?  

Hoy quiero hablarte de la importancia del reconocimiento para continuar haciendo las tareas o lo que necesitas acometer de la mejor manera posible.

¿Qué es el reconocimiento?

El reconocimiento es clave para el desarrollo de un ser humano. Sin embargo, es necesario el practicar el autorreconocimiento para ponernos en valor.

En nuestra infancia nuestra familia debe ser el primer punto donde recibir reconocimiento, que nos ayudará en nuestra autoestima; es decir, en ir creciendo emocional y personalmente. Cuando nuestro entorno nos valora, vamos a crecer con más seguridad y menos miedos, confiando más en nosotros mismos.

Después, durante la adolescencia, la opinión del grupo gana fuerza y de adultos, si mis compañeros y jefes me aprecian por lo que hago y por lo que muestro, estaré utilizando ese reconocimiento también en pro de mi autoconcepto y autoestima.

En cambio, existen personas que lamentablemente conozco que han nacido en familias faltos de afecto, con cierto maltrato, así como invalidados emocionalmente. Lo que lleva a daños como el no sentirse merecedores de amor…

La importancia del refuerzo positivo

Es cierto que desde niños se nos dice que no hagamos tal o cual cosa. La palabra más repetida es el no. Y en muchos momentos se nos pasa por alto ir reflejando las cosas que hacemos bien.

Y es que está más que demostrado que cuando nos refuerzan en nuestras cualidades positivas, nos gusta ponerlas más veces en juego.

El cerebro actúa por dolor y por placer. Por dolor, huyendo de él. Si sabes que te van a regañar, tratarás de hacerlo bien para que no te regañen o evitarás encontrarte con quien te va a regañar, para no pasar un mal rato. Nos alejamos del dolor.

Mientras que, funcionando desde el placer, desde lo que me gusta lo que veo, me gusta lo que haces, me gusta cuando resuelves así… ¿nos acerca al otro? ¿querrá esta persona seguir recibiendo ese mensaje o alguno similar? Sí.

Sinceridad para un auténtico reconocimiento

Pero, ¡cuidado! los halagos o el reconocimiento que hagamos han de ser sinceros. Si no, tendrá el efecto opuesto. Perderá crédito. Si lo vas a decir porque lo sientes de verdad, dilo, si no, mejor no digas nada.

En España no tenemos la tendencia a hacer halagos, ni a felicitar por méritos. De hecho, el que mejor notas sacaba era el “empollón”, el que más trabaja y se deja la piel, “será que se cree que la empresa es suya…” Y no.  Es importante que empecemos a poner en valor a las personas, igual que nos gusta que nos pongan en valor a nosotros.

Los beneficios del reconocimiento

El reconocimiento nos va a ir acercando los unos a los otros, generando más confianza y más ganas de estar esforzándonos, porque se reconoce, se ve, se tiene en cuenta, se escucha y se valora.

De hecho, toda empresa necesita una rentabilidad y una productividad y esto se puede lograr teniendo un equipo de alto rendimiento. Una de las herramientas necesarias para lograr este tipo de equipos es el realizar por parte de los líderes un reconocimiento laboral.

Como líderes podemos participar en la gestión emocional de nuestros colaboradores promoviendo emociones positivas y una forma de lograrlo es a través del reconocimiento.

  • ¿Qué reconocer? Las mejoras que realizan en su día a día, el buen hacer, el esfuerzo y dedicación que realizan, su predisposición a aceptar nuevos cambios, el apoyo que hacen a sus compañeros, su interés al aprendizaje a la mejora continua…
  • ¿Cuándo reconocer? Es importante que el reconocimiento se realice en el momento que muestren  su buen hacer o su actitud o su generosidad frente al resto.
  • ¿Cómo reconocer? Un reconocimiento individual señalando lo que se valora de lo realizado o puede ser un reconocimiento grupal. No solo hay que decir lo malo, también lo bueno y desde luego, la indiferencia, el sentir que no se ve lo que haces es altamente desmotivador.

Reconocer ofreciendo una retribución económica es algo bastante usado sobre todo cuando se cumplen objetivos o cuando hay bonus por beneficios. También se pueden dar días libres, o permitir salir antes de la hora, invitar a tomar algo o a comer, con un obsequio, y también promocionando a una persona, dotándole de mayor autonomía o dándole más formación. E incluso una nota, donde conste lo orgulloso que estás de esa persona es como una caricia para nuestra alma.

¿De qué otras maneras reconoces a los demás?

Oscar Wilde dijo: “Sé tú mismo. El resto de papeles ya están cogidos”, y esto se logra cuando la búsqueda de reconocimiento la colocamos en su justa medida.

Después de lo que te acabo de compartir, ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para reconocer más a los demás? ¿Cómo te vas a reconocer a ti mismo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

Quiero hacer esto. Quiero evitar aquello. Quiero dejar de… ¿Cuántas veces te has dicho estas expresiones? ¿Cómo te has sentido cuando te lo has dicho? ¿Qué has hecho en esos momentos? Puede que incluso hayas tomado ciertas decisiones alineadas con eso que has dicho que quieres, aunque después te hayas podido desinflar.

Claro, pero no es un quiero normal, como el de los niños que parece que tienen el quiero en su boca a todas horas. Es un quiero que sale de todo nuestro cuerpo, no está en el pensamiento solamente, está también en tu corazón, en tus entrañas, en todo tu Ser. Y cuando nos proponemos algo con una firmeza tal que todo nuestro cuerpo está alineado y enfocado en ello, las probabilidades de ponernos en marcha para conseguirlo son mucho mayores.

Lejos de las discusiones sobre la diferencia entre querer y amar, me quiero centrar en la fuerza que tiene querer algo, querer a alguien, querer salir adelante, querer soltar, querer...

Y sí, ya sé que la vida por mucho que quieras no siempre te da lo que deseas. Ahí está el truco. Los deseos, los sueños son efímeros mientras que no te pones en acción para lograrlos. No basta solo decir quiero esto, como si del soplo de tu vela de cumpleaños dependiera. El querer se vuelve voluntad y la voluntad se vuelve acción cuando de verdad es algo que nos importa lo suficiente como para movernos. Cuando tenemos motivos reales para hacerlo.

Pero ojo, que mientras tengas un beneficio para no hacerlo que te compense lo suficientemente como para no moverte, no lo harás.

Buscar la motivación para reforzar lo que quieres

Para demostrarte lo que digo, piensa en cosas que te hayas propuesto en tu vida y hayas logrado. Cosas importantes. ¿Qué hiciste? ¿Qué fue lo primero que te dijiste, pensaste o imaginaste? Incluso con cosas pequeñas, cuando quieres que alguien haga algo por ti, ¿no insistes, persistes, resistes, veces hasta llegar a aburrir al otro? ¿No te buscas las vueltas, incluso dejando caer de vez en cuando el tema como el que no quiere la cosa, para que vaya sonando? Podemos ser muy cabezotas cuando nos proponemos algo.

Por eso, lo primero es quererlo de verdad. Firmemente. Que para ti no quepa duda, que es obvio, cae por su propio peso, es una certeza. No hace falta ser Escarlata O'hara para jurarlo, pero tu convicción hace mucho, tu convicción forjará tu motivación.

En la pandemia hemos visto miles de casos donde hemos logrado muchísimas cosas que nos propusimos para salir adelante e incluso para sobrellevar la situación. Sí, obligado te veas. Eso es porque la necesidad también hace que quieras conseguir cosas. De nuevo, tenemos presente el querer.

Toma conciencia

Querer te lleva también a tomar conciencia tanto de lo que funciona como de lo que no. Al querer estás más atento a lo que ocurre. A veces demasiado si te preocupa el tema. Pero seguro que puedes sacar más información de la que sacabas cuando no prestabas atención o cuando no tenías interés en ello. Te pongo un ejemplo. Mira atentamente el primero objeto que tengas delante. Fíjate en cómo es, gíralo, mira desde diferentes perspectivas, escúchalo o escúchate a ti misma los comentarios que haces en tu mente sobre ello. Tócalo, ¿qué se siente? ¿Huele a algo? Tócalo suavemente, como si fueras a acariciarlo despacio. ¿Para qué sirve? ¿Qué te aporta?

¿Habías sacado antes tanta información sobre ese objeto? Apenas un minuto prestando atención y tienes mucha información. Puede que pienses que toda esa información ya la sabías, y probablemente sí, pero de forma inconsciente. Ahora eres consciente e incluso gracias a esta información estás en una mayor disposición a tomar acciones sobre ese objeto. 

Pon toda tu energía en juego

Hay una parte que también influye cuando queremos algo de verdad, que podemos llamar energética. No sé si te has dado cuenta de que cuando prestas más atención a algo, parece que aparecen cosas, personas, ideas, lecturas...que de algún modo hacen referencia o haces tú la conexión y relación con eso que tienes tú en mente.

Además de que nuestros teléfonos u ordenadores parece que nos escuchan y de repente nos aparecen anuncios relacionados con temas que hayamos hablado, o buscado, igual te ha pasado que cuando estás, por ejemplo, pensando en desamor, te llegan todo frases relacionadas con el desamor o el amor del bueno, la gente te envía mensajes que han visto y los han llevado a acordarse de ti, o de repente ves parejas que se adoran por todas partes. La cuestión, es que el universo juega un poco también a nuestro favor. Si nos llegan tantas cosas al respecto, igual hemos de tenerlas en cuenta porque no te llegarían si no estás en esa "frecuencia" o predisposición o estado de apertura del que también se habla en física cuántica. 

¿Te mueves y tienes ilusión? ¡Buena señal!

Otro aspecto que seguro puedes verificar en todo lo que ya has conseguido que te hayas propuesto, es que cuando quieres algo, te mueves para lograrlo. Puedes llegar a modificar actuaciones, hacer cosas que puede no hayas hecho nunca (por eso obtienes resultados que no habías tenido nunca), tomas la iniciativa volviéndote más proactivo, no pasivo esperando a que las cosas sucedan.

Y también tienes un importante punto de ilusión. Incluso cuando es una cuestión de necesidad, hay una ilusión por salir de eso que te oprime, de estar mejor, no tanto una ilusión fantástica de brillos y purpurina, sino una ilusión real, posible, esencial, que puede que seas capaz de imaginar en tu mente, de sentir en tu corazón y de recoger en tu cuerpo. Una ilusión que te saca una sonrisa, que no tiene por qué ser gigante sino de paz, de sosiego, de contento. Y si es gigante, ¡¡¡mejor!!!

El querer, te da una fuerza que es motivadora en sí misma. El querer te da impulso y te ayuda a levantar cuando caes, te ayuda a recuperar el camino si lo que quieres, lo quieres de verdad.

Ayúdate con tus palabras y di “quiero” ante lo que se te ponga por delante.

Así que, tú, ¿qué quieres? Solo recuerda: quieras lo quieras, que sea bueno para ti y para el mundo.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Querido compañero,

¿Sientes que la vida te pesa y no puedes con ella? ¿Qué haces para sentirte más feliz? Hoy quiero hablarte de cómo salir adelante cuando nada o muy poco nos hace sentir felices.¿Qué es para ti la infelicidad?

La infelicidad es la emoción de no poder ser feliz, porque algo o alguien falta, algo no complementa la vida o algo impide alcanzar una justa o deseada felicidad. Pienso que la infelicidad sucede cuando consideramos que nuestra vida no está completa debido a la falta de una persona, una cosa o que nuestra vida no está transcurriendo como nos gustaría.

Todos hemos tenido momentos en que nada nos hace felices. ¿Te ha ocurrido alguna vez que sientes que hagas lo que hagas no te satisface, que la vida ha perdido su sabor, que la música no te provoca cosquilleo o que la sonrisa de los demás no te contagia o que tu trabajo que te apasiona ha perdido su emoción?

Factores que provocan infelicidad

He analizado de donde puede provenir esa “infelicidad” y he encontrado muchos factores que pueden provocarla, como pueden ser: la pérdida de un ser querido o de un amor, no encontrar trabajo, mirar en tu vida y sentir un vacío por todo lo que no has hecho o no has logrado, sentir fatiga nerviosa (estar sobrepasado por las obligaciones y responsabilidades), sentir envidia de lo que tienen los demás y tú no, tener miedo a la opinión pública, creer que tu vida no tiene sentido, definir objetivos o crear expectativas irrealistas, tener poca coherencia entre tus valores, pensamientos, sentimientos y acciones, vivir con adicciones, ser poco social o tener una vida poco activa, no expresar los sentimientos por miedo a ser vulnerable ante el otro, la rutina sin ninguna dosis de sorpresa e improvisación, vivir en el pasado, dar más importancia a la apariencia que al ser, no perdonar, culpar a los demás de lo que te pasa… y por supuesto, tener trastornos psicológicos no diagnosticados y no tratados.

Si sientes que nada te hace feliz, si te das cuenta de que llevas más de tres meses con el ánimo bajo, con problemas de insomnio, inapetencia y con esa apatía con la cual todo ha perdido interés para ti, es recomendable que lo hables con tu médico. Puede que estés sufriendo una depresión, y un profesional es quien te puede ofrecer el diagnóstico y los pasos a seguir de acuerdo a tus necesidades.

8 hábitos de infelicidad y consejos para contrarrestarlos

Si has descartado o confirmado que no es un problema psicológico profundo, te sugiero que te dediques unos minutos a pensar de dónde proviene esa infelicidad y, además, para detectarla te voy a facilitar algunos síntomas o hábitos que puedes estar viviendo y qué hacer para sentirte mejor:

  1. Te quejas constantemente o hablas habitualmente de cotilleos. Ya en otro de mis artículos te hablé de los perjuicios que vivimos cuando estamos en queja constante, El hábito de la queja: una expresión de la insatisfacción vital y otro post en el que hablo de Cómo dejar de quejarse para ser más feliz.
  2. Te sientes víctima de tu vida, en lugar de ser el protagonista y asumir la responsabilidad sobre las situaciones que te suceden, intentando cambiarlas y mejorarlas. Es cierto que tenemos derecho a sentirnos apagados de vez en cuando, aunque es importante saber cuándo estás dejando que afecte a tu forma de ver la vida.
  3. Pasas el tiempo esperando que ocurra algo. “Seré feliz cuando…” En este caso, es importante centrarse en ser feliz en el presente porque no hay garantías de un futuro. Te dejo nuestro artículo sobre la base para ser feliz, que en buena parte depende de ti: Quiero ser feliz.
  4. Vives en una noria emocional. No te sientes bien y sientes rabia, luego tristeza, otros momentos que solo quieres dormir y luego necesitas hablar con alguien… Aquí sería conveniente que te centraras no en lo que sientes, sino en lo que necesitas, por ejemplo, en verte mejor, sentirte útil, encontrar nuevas ilusiones, irte de vacaciones…
  5. Te dejas llevar por tus emociones y tus relaciones suelen ser intensas emocionalmente e insatisfactorias. Te invito a que practiques 7 Pasos para poder gestionarte emocionalmente y que te pares a valorar la importancia y lo que te aporta la relación para que no llegues a perder a alguien que realmente puede favorecer a que tu vida sea más feliz y dichosa.
  6. Te autosaboteas (no acabas lo que empiezas, pospones todo hasta el último momento, no cumples tus promesas, pones excusas o disculpas externas para no conseguir tus objetivos, no vives el Amor porque te sientes no merecedor de ello…) Te sugiero parar y saber lo que quieres, revisar tus creencias limitadoras y afrontar tus retos superando el miedo y saliendo de tu zona de confort.
  7. Te comparas a menudo y sientes envidia. Una persona infeliz piensa que la buena suerte de los demás les está robando la suya, que no hay suficientes cosas buenas. Los felices creemos que poseemos un plan de acción particular y creemos en posibilidades ilimitadas y no nos desanimamos pensando que la buena suerte de alguien limita los resultados en nuestra vida. ¿Cuál es tu plan de acción de lo que quieres lograr?
  8. Sales poco o nada de casa. Si se extiende demasiado puede llevar a volverse sumamente negativo porque al aislarse demasiado la persona va perdiendo poco a poco seguridad en sí misma, la depresión y la tristeza aumentan, se pierde la relación con las demás personas o se pierde la oportunidad de conocer más gente, se puede llegar a perder la autonomía personal, etc. Si llevas tiempo sin salir de casa, te sugiero obligarte a salir, aunque al principio te cueste, si lo haces, terminarás sintiéndote mejor. Puedes comenzar por acudir a lugares más tranquilos, donde sigas yendo “solo” pero puedas cambiar de aires, ver gente alrededor. Y después, empieza por quedar con personas que no te generen exigencia, que puedas ser tú mismo/a. Y así poco a poco.

Cuando eres infeliz, ¿qué otros síntomas o hábitos tienes?

Podrás ser feliz en el momento en el que dejes que tu felicidad dependa de ti, de causas internas a ti, y no de aspectos externos que no puedes controlar.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para ser más feliz?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Querido compañero,

¿Crees que la vida es fácil o difícil? ¿Piensas que la vida es bella o no?

Vivir es una suerte como pocas, pero también está llena de momentos difíciles. Aunque se te puedan poner las circunstancias a favor en determinados momentos y puedas decir que la vida te está resultando fácil.

Sin embargo, la vida nos lleva a momentos arduos: recibir malas noticias o sufrir penas. Nadie será ajeno a la enfermedad o a la muerte, al desprecio, al desamor, al abandono…

¿Por qué nos resulta difícil la Vida?

Si logramos identificar las razones por las cuales asumimos que la vida es tan difícil, vamos a lograr comprender que en realidad la evaluamos respecto a momentos.

El problema está en que, sobre todo, nos concentramos en situaciones que nos representan problemas. Llegando a sentir: miedo, estrés, ira, ansiedad, preocupación, impotencia…

Estas emociones mal gestionadas y continuadas en el tiempo, nos llevan a que los problemas se multipliquen, ya que el estrés y la ansiedad acarrean problemas de salud, el miedo llega a paralizar la voluntad, la ira afecta nuestro bienestar y relaciones, y la preocupación hace que nos imaginemos escenarios más desfavorables de los que desafiamos.

Cuestión de enfoque

Los momentos difíciles van a aparecer y esto es una realidad, lo que hagamos con ellos nos llevarán a agrandar el óbice o a ponérnoslo más fácil y muchos de estos momentos se van a repetir hasta que aprendamos la lección, ya que todo tiene una razón de ser y las dificultades están para superarse. Muchas veces, no vemos las correlaciones existentes entre nuestros actos del pasado y nuestras experiencias actuales y volvemos a caer, si no hay reflexión y, como indico, aprendizaje.

Además, la función de nuestra mente es crucial en cómo afrontar las dificultades de nuestra vida y en cómo percibimos los acontecimientos que nos suceden.

Claves para sobrellevar los momentos difíciles

¿Qué podemos hacer para sobrellevar los momentos difíciles? Te voy a compartir algunos ítems que a mí me han servido para hacerlos frente:

  • La primera reflexión que te quiero compartir es lo necesario de querer afrontar estos momentos. El querer ayudarnos a nosotros mismos es fundamental porque nadie nos puede ayudar a cambiar un estado mental si nosotros no queremos.
  • Reconoce tus emociones y sentimientos. Céntrate en lo que sientes. No des más vueltas al hecho que te hace sentir así, al evento o daño en sí. Eso ya pasó, no puedes retroceder en el tiempo.
  • Desahógate y habla de ello con tus seres queridos. Esto te permitirá comprender mejor tus propios miedos y obtener consejos de personas que pueden ayudarte a superar estos tiempos difíciles de manera más objetiva.
  • Priorízate. Cultiva un estado interno que te ayude a salir de las dificultades. Cuida tu salud física y mental. Come de manera equilibrada y haz ejercicio al menos veinte minutos, practica: meditación, mindfulness, yoga, taichi…
  • Gestiona tus emociones más desagradables y entrena tu mente. Ante emociones magnificadas amargas, la mente se ve obligada a percibir más dificultades y escenarios negativos de los que en realidad existen.
  • Observa la situación desde otras perspectivas, lo que puede ayudarte a encontrar pensamientos útiles para desafiar estos instantes difíciles o al menos a restar tanta importancia.
  • Intenta mantenerte en el presente. Estar en el presente te permitirá centrarte en lo que realmente puedes gestionar, que son tus emociones y pensamientos en el ahora.
  • Cuando los consejos no te valen o no encuentras consuelo, es fundamental practicar la observación y el ver más allá del problema, así como practicar el autodominio y la fortaleza interna. Por ejemplo, has dejado a alguien que quieres o te han dejado y sientes un gran dolor o un vacío, pero sabes que es la mejor decisión que has tomado. Practica el autodominio: no le llames, no te recrees con fotos, mensajes o canciones que te recuerden tu tormento…
  • Presta atención a lo que estas sembrando hoy y cuando llegue un momento que te haga percibir que la vida es difícil, piensa si no es una cosecha de lo que sembraste en el pasado. No asumas el papel de víctima, no te digas frases como: “siempre me pasa mí”, “con lo que yo soy y todo lo que hago, ¿por qué me pasa esto a mí?”.
  • Si crees que hay algo más que puedes hacer para cambiar, reconducir o aclarar esa situación que te está superando, plantéate desde la calma el cómo hacerlo y llévalo a cabo, porque has de quedarte con paz interior de que has hecho lo que estaba en tu mano, sin reproches, y no con el “podría haber hecho” o “tendría que haber dicho” y empezar el juego del arrepentimiento.
  • Piensa en ti dentro de 10 años y la relevancia que tendrá eso que ahora te cuesta digerir. ¿Será una anécdota? En ese caso, deja correr, relativiza, porque a veces eso tan importante hoy, frente a otras cosas o en otro momento, no lo es tanto. ¿Te ha pasado que te has reído de tu reacción o de lo nervioso/a que estabas o preocupado/a por algo cuando lo has recordado años después? ¿Por qué no puede ocurrir lo mismo con esto?

¿De qué otras formas afrontas los momentos difíciles de la Vida?

Existen muchas formas de intentar afrontar los momentos difíciles en la vida, pero ninguna será la misma según cómo estés tú en ese momento. Estas situaciones nos ayudan a aprender y mejorar nosotros mismos, pero a veces pueden superarnos y será necesaria la ayuda de un profesional.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué quieres hacer para sobrellevar mejor los momentos difíciles? ¿Cuándo vas a empezar a realizarlo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Querido compañero,

¿Estableces un equilibrio entre tu vida personal y profesional? ¿Sabes parar por mucho que te guste tu trabajo? ¿O por mucho que sientas que debes hacer?

Tener “equilibrio entre el trabajo y la vida personal” o lo que es lo mismo el work-life balance se refiere a una gestión satisfactoria, significativa y confortable entre la esfera laboral y la esfera personal (familia, amigos, salud, deporte, diversión, etc.) en la vida de un individuo.

El equilibrio como clave

Nuestro trabajo puede llegar a ocupar un lugar tan importante en nuestras vidas que solemos olvidar todo lo demás. Tener una elevada carga de trabajo de la que somos responsables o nuestro deseo de triunfar profesionalmente o el gusto por lo que hacemos puede ser tan grande que incluso llegamos a olvidarnos de nosotros mismos e ignoramos por completo el balance personal y laboral.  

Es necesario para que no haya un gran desequilibrio, que le dediques suficiente tiempo a ambos aspectos porque las consecuencias de un desequilibrio pueden llevarte a sentir estrés, síndrome del desgaste, depresión, adicción al trabajo, insomnio…

Lograr equilibrio en nuestra vida es algo esencial para estar sanos y lograr alcanzar la felicidad. De hecho, la felicidad, más que un estado de máxima intensidad es un estado de equilibrio que se puede encontrar en todas las vertientes de nuestra vida.

Uno de los principales problemas para muchos trabajadores hoy en día es la sensación de estar siempre trabajando. Los avances como la digitalización han agilizado el trabajo y potenciado la eficiencia y también han traído la sensación creciente de insatisfacción que padecen muchos empleados por estar mucho más tiempo conectados. El teletrabajo no ha ayudado a parar, pues tienes a mano tu herramienta de trabajo a todas horas.

¿Qué podemos hacer para encontrar equilibrio entre nuestra vida personal y profesional?

  • Saca tu coraje y lucha por lo que quieres. A veces tendrás que hacer uso de tu coraje para decir “no” a algo que repetidamente te impide mantener tu equilibrio, por ejemplo, reuniones usuales de última hora, o dejar de hacer lo que verdaderamente quieres por terminar complaciendo a terceros.
  • Intenta que tu actitud sea positiva y antes de perder tu equilibrio reflexiona sobre lo que te está pasando.
  • Come bien y cuídate físicamente porque como dice el proverbio latino “Mens sana in corpore sano”. Haz ejercicio de forma regular, el tipo de ejercicio que más te guste; también come sin restricciones, pero con equilibrio y acude al médico a hacerte chequeos generales. Un cuerpo sano desprende energía y está preparado para enfrentar todo tipo de retos.
  • Organiza tu tiempo. Las agendas son necesarias para aprovechar al máximo el tiempo. Conseguir el equilibrio entre todo lo que se desea hacer pasa primero por una buena organización.
  • Acepta lo que hay en este momento en tu vida y agradécelo. Lo que te sucede hoy en tu vida es el resultado, en gran parte, de tus elecciones pasadas. Lo que aceptas te libera y te da paso a nuevas oportunidades.
  • Dedícate tiempo: obsérvate, escúchate, fórmate, lee... Amplia tu mente, vivimos unos tiempos en el que las creencias, ideas y formas de pensar acerca de la vida y de ti mismo probablemente se están quedando obsoletas. Además, es fácil tomar decisiones cuando te conoces y vives conectado a lo que es verdaderamente importante para ti.
  • Identifica y conserva las relaciones sanas. Es necesario para mantener un entorno sano, lejos de malas vibraciones que identifiques y reconozcas a las personas que te ayudan a crecer, y aquellas que no. Aparta de tu vida a las relaciones tóxicas. Te recuerdo las claves para detectar una persona tóxica en tu vida.

¿Y si no logro equilibrar mi vida?

Y, si sientes que no puedes encontrar este equilibrio por ti mismo, busca un coach que te ayude a que cumplas los objetivos que te quieras marcar de la mejor manera posible y recuerda que en 2miradas podemos ayudarte a que lo logres.

Es importante saber que, aunque no siempre podremos tener equilibrio personal y profesional, al final del día somos nosotros los que tenemos la responsabilidad más grande, liderar nuestras propias vidas.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué quieres hacer para que tengas un equilibrio entre tu vida personal y profesional? ¿Cuándo vas a empezar a realizarlo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

4 marzo, 2022

Querido compañero,

¿Qué haces para que la igualdad de género sea una realidad? ¿Qué haces para lograr un mañana sostenible?

El Día Internacional de la Mujer

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo, me he decidido a escribir un post sobre lo que significa este día y el por qué aún en pleno siglo XXI tiene que haber un día como éste.

Como mujeres sentimos orgullo y gratitud por todas aquellas mujeres que abrieron camino hacia una sociedad más justa; sin embargo, existen lugares en el mundo donde la mujer no tiene derechos, por eso aún queda mucho trabajo por hacer.

El Día Internacional de la Mujer fue promulgado por la ONU, Organización de las Naciones Unidas, en el año 1975, pero realmente se ha celebrado desde mucho antes.

Anteriormente las mujeres reclamaban derechos básicos, como el derecho a poder votar en las elecciones o el derecho a ocupar posiciones de responsabilidad en política y en la sociedad en general o el derecho al trabajo y al estudio.

Actualmente, el Día Internacional de la Mujer se usa para reivindicar estos derechos básicos en los países menos desarrollados, y otros derechos más avanzados en los países desarrollados. Todo ello para llegar a una igualdad efectiva con el hombre, que aún no existe.

La sostenibilidad del futuro: en manos de la igualdad

El tema del Día Internacional de la Mujer para 2022 es “la igualdad de género hoy para un mañana sostenible”. El mensaje de este año reconoce la contribución de las mujeres y las niñas de todo el mundo, que están liderando los esfuerzos de respuesta, mitigación y adaptación al cambio climático para construir un futuro más sostenible para todas las personas.

Es necesario considerar que las mujeres soportamos desde dos frentes diferentes el impacto del clima: a nivel sociocultural y a nivel biológico. Tal y como nos dice Arana, 2017, entre otras cosas, el calentamiento global supone:

  • Posibles problemas en las mujeres embarazadas debido al sistema inmunitario deprimido en su estado, lo que conlleva abortos, nacimientos prematuros o con bajo peso al nacer…
  • Entre los factores biológicos, en las mujeres por su condición física los impactos del calentamiento global pueden dar lugar a desórdenes metabólicos durante las olas de calor, debido a la distribución de la grasa corporal o pueden provocar la muerte en época de altas temperaturas prolongadas.

La vulnerabilidad de las mujeres frente al cambio climático

Además, tal y como nos indica Almeira G. en 2016, en su trabajo sobre la relación entre mortalidad y temperaturas extremas en Buenos Aires y Rosario, son más frecuentes en mujeres las enfermedades transmitidas por insectos dada su mayor exposición a los mismos porque los roles tradicionales de género hacen que las mujeres pasen más tiempo en el interior de sus casas.

  • Millones de personas están en grave riesgo, especialmente las mujeres y las niñas, que son tradicionalmente las proveedoras de comida, agua y energía, pero cuentan con menos recursos para adaptarse a las condiciones cambiantes.
  • Por ejemplo, en el Chad, la violencia diaria en contra de las mujeres y las niñas genera un estrés económico y atenta contra las capacidades de las comunidades de adaptarse a los cambios ambientales. La inseguridad económica también hace más vulnerables a las adolescentes a un matrimonio temprano.
  • En Egipto, el rápido aumento de la población y la cantidad limitada de suministro de agua dulce ha hecho al país vulnerable a los impactos del cambio climático. Existen estudios que aseguran que el riesgo es muy serio para las mujeres, que están ampliamente marginalizadas en las esferas económicas, políticas y sociales.
  • En el oeste de Papúa, en Indonesia, las mujeres indígenas son afectadas desproporcionadamente por los impactos de la degradación de la tierra causada por las industrias extractivas, que es exacerbada por el cambio climático. Las mujeres además se enfrentan a la inseguridad, la violencia sexual, la marginalización y el desplazamiento.
  • En el Corredor Seco de América Central, las mujeres denuncian que ahora tienen que viajar cada vez más lejos para conseguir agua, y pasar más tiempo cuidando de familiares a causa del aumento de enfermedades, como el Zika, y el dengue, cuyas epidemias son exacerbadas por el cambio climático.

Recomendaciones para un futuro sostenible

Un nuevo estudio realizado por varias agencias de la ONU resume en cuatro puntos las recomendaciones que deberíamos llevar a cabo todos los países:

  1. Integrar las agendas de paz, cambio climático, igualdad de género y seguridad.
  2. Realizar intervenciones que empoderen a las mujeres y los grupos vulnerables para abordar los riesgos del cambio climático.
  3. Aumentar la financiación específica para estos programas.
  4. Hacer un análisis más profundo de las dimensiones de género de los riegos del cambio climático, como de los desafíos de seguridad.

Aunque esto suene muy general, en nuestro día a día, en nuestro trabajo y en la educación de nuestros hijos podemos aportar nuestro granito de arena a esta sostenibilidad del lugar que habitamos y por nuestra salud y supervivencia.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué quieres hacer para que la igualdad de género hoy nos lleve a un mañana sostenible? ¿Cuándo vas a empezar a realizarlo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

¿Cuántas veces te has agotado solo pensando en toda la lista de “tengo que” que tenías por delante? ¿Cuántas veces te has agobiado por sentir que no llegas a todo lo que se supone que has de hacer?

La mala noticia es que esto te ocurre por tu propia autoexigencia, porque como bien dice la palabra, es “auto”, es decir que te lo provocas tú, te lo impones tú y depende de ti si te lo impones para hoy o para mañana o simplemente dejas de tomártelo como una imposición.

Definiendo la autoexigencia

La autoexigencia excesiva la podemos definir como el efecto de pedirte imperiosamente algo, de forma desmedida, sin tener en cuenta tus límites y con el objetivo de cumplir unas metas o estándares muy elevados.

Como ya te he compartido en varias ocasiones, cómo te dices las cosas repercute en cómo las vas a vivir, y los “tengo que”, “debería”… te suponen una obligación con la que no te estás teniendo en cuenta, no te estás cuidando, sino que te estás machacando y llevando al límite.

Además, con los “tengo qué” ni te planteas opciones, es simplemente lo que tienes que hacer porque a ver quién lo va a hacer si no. ¿Te suena haber dicho esta frase o haberla pensado? Pero cuanta más obligación sentimos, menos nos apetece hacerlo, y más pereza da ponernos a ello, nos genera rechazo y lo posponemos. Entonces te vas sintiendo culpable por no ponerte a hacerlo y vuelves a entrar en el círculo vicioso de “tengo que” y, sigo sin hacerlo, lo tengo pendiente, porque sigue sin ser una prioridad, empeorando tu malestar respecto a la tarea que te has planteado. Lo que ocurre al final es que hay que hacerlo, sí o sí, puede que se acabe el plazo que tenías para realizarlo, y lo haces con prisa, con esfuerzo, acabando agotado.

Paso 1. Comenzando a gestionar tu autoexigencia: ¿por qué la genero?

La buena noticia es que se puede gestionar la autoexigencia de otra manera.

Primero has de reconocer el por qué te generas esa autoexigencia, seguramente sea por alguna de estas opciones:

  • Es lo correcto, estaría mal por mi parte no hacerlo.
  • Es porque si no lo hago van a dejar de tenerme en cuenta, de pensar en mí, de quererme.
  • Es necesario para mantener mi imagen y ser el/la mejor.
  • Me exijo lo que quiero, hoy sí, mañana no, según me da. Y no me exijas tú porque si no, me alejo.
  • Me exijo porque necesito saber más y tener todo controlado.
  • Me exijo porque me lo ha pedido alguien con la autoridad suficiente, alguien a quien soy leal y no le puedo fallar.
  • Me llevo más allá, aunque mi cuerpo esté cansado o no sea sano, es estimulante y gusta a los demás.
  • Me exijo porque puedo, porque otros más débiles que yo no podrían ni tendrían la capacidad de hacerlo.
  • Es por no discutir, por dejar de escuchar al otro pidiéndolo.

Paso 2. Organiza tus prioridades

Cuando ya sabes por qué lo haces, entonces cuestiónate si es lo mejor para ti. Porque cuando lo haces de forma sana, cuando hay una exigencia personal con autocuidado, lo que haces es disfrutar, sin ese peso de la obligación.

Organízate. Cuando entramos en la lista de cosas por hacer y se nos hace un mundo, lo importante es agruparlas en las que se puedan hacer de paso, o que estén relacionadas, para poder hacerlas seguidas. Se trata de ir tachando de la lista y como para algunas tareas sentirás más presión que para otras, prioriza por aquellas que quitártelas te vaya liberando, que te quites un peso de encima al hacerlas. Así irás cogiendo fuerzas para hacer las siguientes. Ten en cuenta y haz saber a quien te lo pida, cuándo es viable para ti tenerlo hecho. Ponte objetivos. Otras preguntas que te puedes hacer son:

  • ¿Cómo de importante es para mí hacerlo?
  • ¿He de hacerlo necesariamente yo o puedo delegarlo?
  • ¿Cuándo es el día límite para hacerlo?
  • ¿Puedo hacerlo mañana?
  • ¿Estoy en condiciones de hacerlo en este momento?
  • ¿Qué necesito o me hace falta para hacerlo mejor?

Se trata de que cuando hagas lo que hagas, disfrutes. Lo importante es el camino, el momento y tratar de llevarlo lo mejor posible, sacándole el lado bueno a hacerlo.

Paso 3. Simplifica tu vida

Simplifica. Menos, es más. A veces nos complicamos nosotros solos la vida. Por eso busca la manera de hacer fácil lo difícil, determina qué es lo imprescindible, lo mínimo necesario y empieza por ahí. Póntelo fácil. Luego una vez que hayas empezado, te irá resultando más sencillo continuar porque irás cogiendo ritmo. Por eso has de ayudarte con el primer paso.

Paso 4. Quiérete como eres

Mírate con cariño. No eres superman, ni superwoman. No se trata de ser perfecta/o. Eres de carne y hueso, con múltiples capacidades para lograr muchísimas cosas y humana/o. Puedes revolverte, agobiarte, contradecirte, enredarte…no te fustigues por ello. No eches más leña al fuego. No pasa nada, es natural. Acoge en ti ese estado, reconócelo y vívelo, sin juzgarte. Y después plantéate cómo seguir, cuidando de ti. Ponte en valor.

Paso 5. Reconoce tus logros

Reconócete lo que sí haces. Puede que te digas que con todo lo que tienes que hacer y no has hecho nada, que te has entretenido con no sé qué en lugar de ponerte con lo que era más urgente. Lo que se te está pasando por alto es que no has estado pasando de todo. Que si te has quedado dormida/o en el sofá es porque tu cuerpo necesitaba descansar para poder continuar, que si te has liado con otra cosa ha sido porque eso también te pareció importante o más entretenido para ese momento, porque seguro que has hecho otras mil cosas que también estaban en la lista, o nuevas que han surgido, aunque no hayas hecho eso por lo que te estás reprochando. Sé amable contigo. Sí has hecho muchas cosas o cosas importantes.

Paso 6. Date tiempo para vivir tus procesos

Dale tiempo al tiempo. Vamos con muchas prisas, cada vez nos molestan más las esperas debido al ritmo en el que nos metemos, los hábitos digitales nos están enseñando a vivir en la inmediatez, como no cargue una página en menos de 1 segundo nos molestamos. Odiamos perder el tiempo. Pero todo lleva su tiempo. Las cosas no se hacen solas ni en un chasquido de dedos. Todo tiene su proceso y hacerlo bien requiere más tiempo que hacerlo de cualquier manera.

Paso 7. Activa tu motivación

Pon en marcha tu motivación para hacer lo que quieres hacer. Sal de la obligación y elige. Puedes elegir hacer ciertas cosas con la misma libertad que elegir no hacer otras. Eso sí, recuerda que toda elección tiene una consecuencia que habrás de asumir con responsabilidad, sin exigencia.

La motivación te permite querer hacer las cosas en cada momento. Que sea porque quieres hacerlo y no porque “tienes que” hacerlo. Y el resultado será sentirte mejor.

Por eso, cuida de ti. Ya que decides ser tú quien haga lo que te propones, organízate para hacerlo cuando vayas a poner lo mejor de ti en ello. Disfruta, porque será la clave del equilibrio, para que la exigencia no sea excesiva, sino sana. Que el reto que te pongas por delante lo vivas desde el mayor bienestar.

Y ahora que sabes todo esto, ¿qué vas a comenzar a hacer para no entrar en autoexigencia desmedida? ¿Cómo vas a cuidar de ti?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel

Querido compañero,

¿Dejas que la vida pase por tu lado? ¿Qué puedes hacer para mejorar tu forma de vivir?

“Vivir es urgente” es una frase que escribió en una camiseta antes de salir a un concierto Pau Donés, vocalista del grupo Jarabe de Palo que murió de cáncer de colon el 9 de junio del 2020 y que nos dejó una valiosa filosofía de vida que comparto.

La vida pasa a tu alrededor, pero tal vez te cuesta descubrir cómo vivirla de verdad y es que creo que vivir es mucho más que existir y, por desgracia, he conocido a personas que no sacan todo el partido a sus días, que se conforman y que dejan que la vida pase, en lugar de transitarla.

George Gurdjieff fue un maestro místico, filósofo, escritor y compositor armenio que dedicó su vida a la búsqueda del conocimiento, entendido como un medio para despertar al hombre de los automatismos del día a día y descubrir sus potencialidades latentes.

Guía para transitar la vida

Hoy quiero compartirte la guía que nos dejó George Gurdjieff para transitar la vida que consiste en una invitación a vivir de manera auténtica sin dejarse llevar por el Ego:

  1. Fija tu atención en ti mismo, sé consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces.
  2. Termina siempre lo que comenzaste.
  3. Haz lo que estás haciendo lo mejor posible.
  4. No te encadenes a nada que a la larga te destruya.
  5. Desarrolla tu generosidad sin testigos.
  6. Trata a cada persona como si fuera un pariente cercano.
  7. Ordena lo que has desordenado.
  8. Aprende a recibir, agradece cada don.
  9. Cesa de autodefinirte.
  10. No mientas ni robes, si lo haces te mientes y te robas a ti mismo.
  11. Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente.
  12. No desees ser imitado.
  13. Haz planes de trabajo y cúmplelos.
  14. No ocupes demasiado espacio.
  15. No hagas ruidos ni gestos innecesarios.
  16. Si no la tienes, imita la fe.
  17. No te dejes impresionar por personalidades fuertes.
  18. No te apropies de nada ni de nadie.
  19. Reparte equitativamente.
  20. No seduzcas.
  21. Come y duerme lo estrictamente necesario.
  22. No hables de tus problemas personales.
  23. No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos.
  24. No establezcas amistades inútiles.
  25. No sigas modas.
  26. No te vendas.
  27. Respeta los contratos que has firmado.
  28. Sé puntual.
  29. No envidies los bienes o los éxitos del prójimo.
  30. Habla sólo lo necesario.
  31. No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra.
  32. Nunca amenaces.
  33. Realiza tus promesas.
  34. En una discusión ponte en el lugar del otro.
  35. Admite que alguien te supere.
  36. No elimines, sino transforma.
  37. Vence tus miedos, cada uno de ellos es un deseo que se camufla.
  38. Ayuda al otro a ayudarse a sí mismo.
  39. Vence tus antipatías y acércate a las personas que deseas rechazar.
  40. No actúes por reacción a lo que digan bueno o malo de ti.
  41. Transforma tu orgullo en dignidad.
  42. Transforma tu cólera en creatividad.
  43. Transforma tu avaricia en respeto por la belleza.
  44. Transforma tu envidia en admiración por los valores del otro.
  45. Transforma tu odio en caridad.
  46. No te alabes ni te insultes.
  47. Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera.
  48. No te quejes.
  49. Desarrolla tu imaginación.
  50. No des órdenes sólo por el placer de ser obedecido.
  51. Paga los servicios que te dan.
  52. No hagas propaganda de tus obras o ideas.
  53. No trates de despertar en los otros emociones hacia ti como piedad, admiración, simpatía o complicidad.
  54. No trates de distinguirte por tu apariencia.
  55. Nunca contradigas, sólo calla.
  56. No contraigas deudas, adquiere y paga en seguida.
  57. Si ofendes a alguien, pídele perdón.
  58. Si lo has ofendido públicamente, excúsate en público.
  59. Si te das cuenta de que has dicho algo erróneo, no insistas por orgullo en ese error y desiste de inmediato de tus propósitos.
  60. No defiendas tus ideas antiguas sólo por el hecho de que fuiste tú quien las enunció.
  61. No conserves objetos inútiles.
  62. No te adornes con ideas ajenas.
  63. No te fotografíes junto a personajes famosos.
  64. No rindas cuentas a nadie, sé tu propio juez.
  65. Nunca te definas por lo que posees.
  66. Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.
  67. Acepta que nada es tuyo.
  68. Cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien, di sólo sus cualidades.
  69. Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal considéralo tu maestro.
  70. No mires con disimulo, mira fijamente.
  71. No olvides a tus muertos, pero dales un sitio limitado que les impida invadir toda tu vida.
  72. En el lugar en que habites consagra siempre un sitio a lo sagrado.
  73. Cuando realices un servicio no resaltes tus esfuerzos.
  74. Si decides trabajar para los otros, hazlo con placer.
  75. Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz.
  76. No trates de ser todo para tu pareja; admite que busque en otros lo que tú no puedes darle.
  77. Cuando alguien tenga su público, no acudas para contradecirlo y robarle la audiencia.
  78. Vive de un dinero ganado por ti mismo.
  79. No te jactes de aventuras amorosas.
  80. No te vanaglories de tus debilidades.
  81. Nunca visites a alguien sólo por llenar tu tiempo.
  82. Obtén para repartir.
  83. Si estás meditando y llega un diablo, pon ese diablo a meditar.

¿Se te ocurren otras maneras de transitar la vida?

Como ves para transitar la vida es necesario: vivir sin apegos, ser tú mismo, no depender de la aprobación de los demás, buscar el autoconocimiento…

Después de lo que te acabo de compartir, ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué quieres hacer con tu vida? ¿Te animas a transitarla?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Ante la situación que vivimos, ante los giros inesperados de la vida, es posible caer. Caer en el desánimo, caer en la tristeza, que te baje la energía, las ganas de seguir o las fuerzas para hacerlo. A veces, es cansancio y a veces, es incertidumbre por no saber qué hacer o cuál es la mejor decisión. 

Hay momentos en los que necesitamos tomar distancia para retomar la alegría. O como dice Alex Rovira, para preguntarnos cuánto tiempo hace que no la sientes. Aunque si sigues metido en la rueda de la vida, probablemente no puedas ni parar a hacerte esta pregunta.

Solo cuando paras, puedes reflexionar, darte cuenta de lo que te ocurre, y permitirte tomar las medidas necesarias para cambiar el rumbo de tus sensaciones. 

5 caminos para equilibrar tus emociones

Entre las opciones que te puedes plantear para equilibrar tus emociones, te dejo algunas que me parecen importantes. Escoge lo que más fácil te resulte para recuperarte mejor.

Opción 1: Regálate tiempo

En el estar a todo y para todos puede que te olvides de ti. Así que, aunque sea de forma estipulada asegúrate de tener al menos un tiempo para ti al mes. Sí, al mes. ¿Podrías hacerlo cada semana? ¿Cada día? ¡Mejor! Aún recuerdo cuando mi psicóloga me dijo que me cogiera tres días al mes para mí. Me pareció una locura, con una niña pequeña, con el trabajo, atender a los mayores, ver a los amigos, ser el apoyo de todos…imposible!!! De hecho, durante mucho tiempo he sido un mal ejemplo en esto. Pero puedo deciros, que, aunque no haya sido cada mes, ni tres días, sacar ratitos para mí me recarga y me permite seguir. Un tiempo a solas, un libro interesante, un lugar que te dé paz, incluso, rodeada de personas, pero donde puedas aislarte de algún modo. Ese rincón de la cafetería de la esquina que miras con intención cada vez que pasas… Lo importante es eso, ponerle intención para permitirte parar.

Opción 2: Rodéate de personas con las que simplemente estar

Con esas que da igual de lo que hables, o si no hablas. Que no te juzga, ni exige. Que podrías escucharlas y hablar por horas, o estar a su lado compartiendo el silencio sin inquietud por romperlo. Además, el hecho de que te comprendan, que no significa que te compartan tu punto de vista, o que el otro lo viva de igual manera, pero que sin juzgar te entiendan, con empatía es liberador, al dar cabida a esa emocionalidad, permitiéndote sentirte así, tal cual te sientes. Y no pasa nada porque te recogen en esa expresión en la que te has permitido soltar, soltarte.  

Por eso, escoge bien a la persona con quien sabes que es posible que te reciba así. Que te sirva de apoyo y soporte en tu momento. 

A veces, una persona ajena a tu entorno te da más tranquilidad. Quizá porque nos cuesta dejarnos ver en una situación vulnerable ante quienes tenemos cerca, porque nos vayan a dejar de querer, por hacerles perder su imagen de fortaleza que hayamos creado para ellos, porque pensemos que perdemos valor ante los demás si nos ven nuestras debilidades. 

De ahí que haya muchos profesionales de la psicología y el coaching, o incluso en un momento dado un extraño con el que nos encontramos en la silla de al lado, se convierte en un gran apoyo. No tengas miedo de acudir a alguien cuando lo necesites porque en el fondo, a los seres humanos nos encanta ayudar a otros, nos sentimos bien haciéndolo, nos llena la generosidad y dar más que recibir. Así que piensa que quizá estás ayudando tú también a alguien dejándote caer. 

Opción 3: El momento adecuado

Muchas veces sentimos que “fallamos” cuando nos desahogamos con alguien, o cuando sacamos por nuestra boca todo lo que teníamos guardado y acumulado durante tiempo que no hemos podido ir gestionando en su momento.

A veces, el otro no se lo espera porque es desmedido lo que causó la gota que colmó el vaso para todo lo que aprovechaste a vaciar. Eso hace que reaccione mal y, en consecuencia, que no recibamos el apoyo que esperábamos en ese momento. Por eso, si vas cuidando tu gestión emocional, no acumularás tanto. Y también, si vas eligiendo el momento, cada día, para revisar cómo estás, si vas contactando con esa persona elegida y quedas un día para hablar, si vas buscando un hueco en tu agenda para ti para una escapada… podrás planificar el momento y tener más posibilidades de que consigas tu bienestar.

Opción 4: Las hormonas de la felicidad

 Ayudar a tu cuerpo para que se haga consciente de que hay ratos buenos en tu vida, es importante. Te has de creer que no todo lo que te ocurre es malo. Has de contárselo a tu cerebro también. Así que, para soltar todo el cortisol acumulado por el estrés, por la negatividad y por los malos acontecimientos, puedes compensar favoreciendo las hormonas de la felicidad:

  • Dopamina: se consigue haciendo ejercicio o con actividades que te relajen, dormir al menos 7 horas, escuchando música, tomando el sol, celebrando los pequeños éxitos diarios, comiendo carnes y pescados, legumbres, algunas frutas como el plátano, manzana o arándanos y tomando té verde o chocolate negro. 
  • Oxitocina: junto con la dopamina refuerzan los vínculos afectivos. Así que te sentirás mejor si abrazas a las personas que quieres (al menos 8 segundos como dice Marian Rojas Estapé), acaricias a tus mascotas, meditas para estar bien también contigo, cogiéndote con cariño, practicando la generosidad y las relaciones sexuales. Hablar a los demás con amor, hablarnos infundiéndonos ánimo, con palabras llenas de bondad, nos ayudará a aumentar nuestra oxitocina. 
  • Endorfinas: hacer ejercicio siempre ha estado asociado con las endorfinas. Y será más efectivo si es al aire libre, con otras personas y de forma desinhibida. Por ejemplo, canta a grito pelado y baila sin importar si vas al ritmo, ¡suéltate! Es importante reír, que a veces se nos olvida. Así que recuerda momentos divertidos, anécdotas con amigos o familiares o ponte a tus humoristas preferidos. Date gusto, haz aquellas cosas que te sacan una sonrisa o dejan salir a tu niño interior.
  • Serotonina: la podemos aumentar con alimentos ricos en triptófano, como el plátano, el pescado azul, los lácteos, frutos secos, verduras de hoja verde…También la vitamina C te vendrá muy bien. La luz natural es muy importante, por lo que sal a dar paseos o disfruta de la naturaleza. El ejercicio diario, aeróbico o a base de estiramientos y flexibilidad como el yoga, tai-chi o pilates, son grandes aliados. 

Como ves, tú puedes ser facilitador del apoyo emocional que necesitas. Puedes mejorar tu gestión de emociones, facilitar a tu cuerpo la activación de momentos de bienestar y cuidar los pensamientos porque los positivos y las buenas palabras, te impulsan hacia el optimismo para salir adelante. 

Y cuando no sea suficiente o no puedas o no sepas, recuerda que puedes acudir a otros, encontrando el momento oportuno, seleccionando a las personas adecuadas y soltando todo eso que vas cargando para aligerar tu caminar en lo que te ha tocado vivir. 

Ahora que lo sabes, ¿qué vas a comenzar a hacer para recibir el apoyo emocional que necesitas o para dártelo?

Cuida de ti.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills 

10 enero, 2022

Querido compañero,

¿Qué planes tienes para este año nuevo? ¿Qué vas a hacer para mejorar los resultados del año pasado?

“Año nuevo, vida nueva” es un dicho popular que significa que con todo inicio de ciclo se abren nuevas oportunidades, incluso para renovar nuestras vidas. Recuerda que la vida está constituida por una sucesión de ciclos, y que cada ciclo es una nueva ocasión para concretar nuestros deseos, objetivos y metas y ahora tienes delante todo un año para poder lograrlo.

Reflexiones ante las nuevas oportunidades: la mirada interna

Antes de comenzar un año nuevo empiezo con una serie de reflexiones que te voy a compartir, por si son de tu interés, que te pueden llevar a saber reconocer y gestionar las nuevas oportunidades que se te van a presentar o las que vas a crear para mejorar tu vida.

Antes de acabar cada año hago un balance del año anterior y me hago una serie de preguntas para reflexionar y hacer un balance de los logros y contratiempos, de lo realizado y lo no conseguido durante el año.

Comienzo aplicando la mirada interna y me analizo desde las cuatro partes de todo ser humano, que te recuerdo que son: mente, emoción, cuerpo y energía. Algunas de las preguntas que me formulo son: 

  • Referente a la energía: ¿Cómo me he sentido en general anímica y energéticamente? ¿Cuáles han sido los agujeros negros de energía? ¿Qué o quién me ha robado alegría, energía o espontaneidad?
  • Respecto a las emociones: ¿Cómo he manejado mis emociones más incómodas? ¿He satisfecho mis mayores deseos? ¿Qué me resultó desafiante o decepcionante de este año? ¿Qué actividades, pensamientos, actitudes o rutinas me hacen sentir bien?
  • Sobre la mente: ¿De qué manera he avanzado intelectualmente? ¿Qué tipo de proyectos he realizado? ¿Qué objetivos he logrado? ¿Cómo he avanzado personal y profesionalmente? ¿Qué acciones he llevado a cabo para mejorar personal y profesionalmente y cuáles han sido los resultados? ¿Qué errores he cometido y cuál ha sido mi aprendizaje?
  • En cuanto al cuerpo, la parte física: ¿Qué he hecho para continuar con buena salud? ¿Sufrí algún tipo de enfermedad o herida? ¿Qué tipo de autocuidados he llevado a cabo? ¿Ha sido suficiente el tiempo que he dedicado a mis hobbies y aficiones? ¿Cuáles han sido mis rutinas?

Reflexiones ante las nuevas oportunidades: la mirada externa

En segundo lugar empleo la mirada externa y reflexiono sobre todo lo relacionado con mi entorno o lo que no depende solo de mí, algunas preguntas que me hago son:

  • ¿Cuánto de satisfactorias han sido mis relaciones familiares? ¿y mis relaciones sociales? ¿Con quién o quiénes he tenido las relaciones que más valoro?
  • ¿Quién se comportó de manera decepcionante y qué hizo que me alejara? ¿Quién fue la mejor persona que conocí? ¿A quién extrañé? ¿Qué personas favorecen el sentirme bien y el que sea yo misma?
  • ¿Ha sido mi trabajo fuente de satisfacción? ¿He sido bien remunerada por mis proyectos e ideas? ¿Ha mejorado mi economía?
  • ¿Qué hay en mi entorno y en el espacio a mi alrededor que me llena de alegría o que me produce tensión

Reflexionadas estas preguntas, sigo indagando con el fin de descubrir el aprendizaje, tanto de lo que he hecho bien y he obtenido resultados satisfactorios, como de los errores o lo no conseguido. Además, busco si ahora tengo nuevos recursos y la ayuda necesaria para abordar situaciones similares de forma más adecuada en el futuro.

Nuevas cuestiones para nuevos horizontes

Lo siguiente que realizo es plantearme nuevas cuestiones antes de afrontar un nuevo año y para ello te propongo algunas preguntas:

  • ¿Qué desearías haber hecho más este año, y quieres hacer en el que viene? 
  • Si el tiempo y el dinero no importaran, ¿qué te gustaría hacer el año que viene?
  • Para que el año que viene sea exitoso, ¿en qué conviene enfocarme? 
  • ¿Cómo podría llenar de sentido mis próximos 365 días? 
  • ¿A qué propósito quieres dedicar tu energía, tu inteligencia y tu fortaleza este nuevo año?
  • ¿Con quién quiero celebrar mis éxitos y reconocer mis fracasos este nuevo año?
  • ¿Cómo puedo hacerme la vida más fácil durante este año?

¿Se te ocurren otras preguntas que formularte este nuevo año 2022?

Te invito a que te visualices realizando y consiguiendo todo lo que te propongas, como si hicieras un recorrido por el año hasta llegas de nuevo al 31 de diciembre, es una manera de enfocar a tu cerebro en la dirección que quieres ir

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué quieres cambiar y mejorar? ¿Quieres avanzar en tu desarrollo personal y profesional? ¿Qué vas a hacer para lograr tus deseos y objetivos este año 2022?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García