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En estos tiempos de pandemia, nos hemos animado más que nunca a realizar formaciones desde casa. Han aumentado las formaciones online y virtuales, muy especialmente las gratuitas. Nos hemos capacitado de forma autodidacta más que nunca a través de vídeos y tutoriales, podcast que nos han enriquecido e incluso hemos utilizado el formato de televisión para nuestro crecimiento.

Sin embargo, también ha sido muy alto el número de personas que han abandonado dichas formaciones.

¿Por qué no terminamos lo que empezamos?

Muchas veces es porque no nos sentimos capaces. Esa falta de capacidad la podemos sentir cuando nos cuesta aprender las cosas. De adulto no aprendemos tan rápido sobre todo si no tenemos la costumbre. Al cerebro le supone un esfuerzo. De ahí la importancia de mantenerse mentalmente activo.

También podemos sentirnos incapaces en cuanto al tiempo que hemos de dedicarle, puesto que a veces requiere de más del que habíamos previsto o que se nos complica con los niños, el trabajo o las demás cosas que también tenemos o queremos hacer.

A veces nos decidimos a formarnos porque nos ha llamado la atención un curso, pero luego cuando nos requiere esfuerzo, cuando paramos a pensarlo, nos viene el “para qué me habré metido yo en esto”. Y lo que fue un impulso, a la hora de la verdad, no nos apetece tanto.

Las dificultades tecnológicas también nos frustran mucho. Aunque en general las plataformas de formación cada vez son más intuitivas y nos vamos acostumbrando a su uso y diseño, es frecuente tener problemas puntuales de conexión, de los “no me deja entrar”, “se ha caído el servidor” o “¿dónde dices que viene eso?”. Y lo que iba a llevarme dos horas se convierte en cuatro y querer tirar el ordenador por la ventana.  También puede surgir el hecho de que la formación no sea como yo esperaba. Que de lo que se vende a lo que es hay diferencia y no cumple con mis objetivos al elegirla. Aunque yo creo que siempre se puede sacar algo bueno, nuestro tiempo es un regalo para quien se lo dedicamos, por eso hay que elegir bien.

Claves para afrontar una formación online

En psicología recomiendan siempre terminar lo que empiezas. De ahí que os quiero compartir algunas claves para afrontar una formación online sobre todo si es de larga duración.

  • Revisa tu motivación: Es importante que te hagas consciente de por qué has decidido hacer ese curso o máster. También, para qué lo haces. ¿Qué quieres conseguir cuando lo hayas completado? ¿Cómo te quieres ver? 
    • En anteriores artículos te he comentado por qué cae la motivación en cualquier proyecto que nos surja en la vida, es algo que va a pasar dado que la motivación no es constante, sino que tiene altos y bajos. Por eso, has de estar preparado y revisar tu motivación para poder seguir adelante. ¿Cómo de importante es hacerlo para ti? Quizá sea bueno que esto te lo plantees antes de elegir una formación u otra.
  • Conócete. Cada persona tiene su manera de vivir, su sentido de la responsabilidad, sus valores y compromisos. Hay quien tiene más tiempo por las mañanas y otros que prefieren la tranquilidad de la noche. Los que solo pueden hacer formaciones en fin de semana y los que eligen entre semana. Hay quien prefiere actividades en movimiento y hay quien prefiere la quietud. Personas más mentales y analíticas, personas más de acción o más relacionales, que prefieren hacer cualquier cosa siempre que sea con otros. Piensa en si una formación online es una opción de aprendizaje apropiada para ti. 
  • Conoce la herramienta de aprendizaje. Una vez te has decidido a hacer la formación, es el momento de trastear, pinchar en los botones a ver qué hay, probar. Siempre recuerdo algo que me decía mi hermana cuando comenzamos a usar los ordenadores, que ha sido esencial para mí en el manejo de las nuevas tecnologías: “lee”. A veces queremos saber a qué botón dar sin leer lo que dice dicho botón. Incluso al navegar por internet necesitas palabras clave. Te aseguro que quien crea las plataformas de formación trata de hacer comprensible el lenguaje y no llevar a equívocos. Por lo que, si pone “diccionario o glosario”, seguramente tenga una lista de palabras con sus definiciones, si pone “mis cursos” lo más probable es que estén listados los cursos a los que tienes acceso…etc. Confía y bucea para familiarizarte con la forma de funcionamiento de esa plataforma. 
  • Pide ayuda. Si tienes problemas, lo más seguro es que no serás el primero al que le ha pasado. Por eso, siempre hay un servicio técnico, una persona de contacto, un coordinador de la formación o incluso el comercial que te lo vendió a quien puedes preguntar, quien puede pasar la incidencia a quien corresponda para que se te solucione. Aunque no sea tan inmediato como te gustaría, ten paciencia. Se solucionará.
  • Márcate unos objetivos, una planificación y programa tu agenda. La mejor forma de avanzar es que te vayas poniendo metas. Por ejemplo, llegar hasta el tema 3 en el mes de octubre, siempre que puedas ir avanzando a tu ritmo. Y si es la propia formación la que marca la pauta dentro de un horario establecido, después necesitarás tiempo para estudiar, hacer tareas, ejercicios, aplicaciones, etc. Ese tiempo que has de dedicarle tienes que contemplarlo en tu agenda porque si no, nunca lo vas a tener y te agobiarás. Si tu formación es los viernes por la tarde de 16 a 20 horas, cuenta con ese tiempo en tu agenda y además elige otra hora o dos horas más para hacer las demás cuestiones, por ejemplo, el sábado por la mañana de 10 a 12 horas. Cuando veas que van pasando los días y se van cumpliendo tus metas, te sentirás más capaz, confiado y motivado. 
  • Elige un espacio propicio para el aprendizaje. Evita lugares ruidosos y con distracciones porque, aunque puedas ponerte auriculares, si es una formación larga puedes acabar cansado de llevarlos, y con mucho movimiento y jaleo alrededor te será muy difícil concentrarte. Busca en la medida que puedas un lugar tranquilo, cómodo, bien ventilado y con una iluminación adecuada para estar tanto tiempo delante del ordenador. 
  • Descubre tu mejor forma de aprender y aplícatela. Está demostrado que cuantos más sentidos pones en lo que aprendes más fácil te es aprender y retener lo aprendido. También cuando aplicas lo aprendido, lo explicas y practicas más desarrollas tus capacidades. Sin embargo, hay personas que captan mejor la información a través de lo que ven, otros de lo que oyen, otros según se sienten, otros al leer y escribir… Test como los desarrollados por Honey y Mumford, o el Modelo VARK de Neil Fleming y Collen Mills, pueden ayudarte a identificar qué te resulta más fácil a ti para que te lo apliques a la hora de hacer la formación. Por ejemplo, si resulta que no eres una persona demasiado auditiva y la formación es en forma de vídeos que hay que ir escuchando, puede que te cueste un poco aprender los contenidos. Si según escuchas te tomas notas, te haces esquemas, piensas en aplicaciones o lo haces a la vez que lo escuchas, tu integración de lo aprendido será más rápida y mejor. 
  • Aprovecha la fuerza del grupo. Participa porque una pregunta es un tesoro. Las dudas se comparten y se piensa en grupo la respuesta o el que la sabe la aporta y enriquece al resto. Los más fuertes tiran del grupo ayudando a los demás. Así pueden ir dándose cuenta de qué saben ya y en qué han de seguir profundizando. Los debates y las reflexiones sobre el tema nos llevan a tomar perspectivas, a entender, a integrar y exponer soluciones, aplicaciones, pasando de ser receptor pasivo de información a participante activo y creativo del aprendizaje.   
  • Si ves que te desenganchas, antes de abandonar, busca apoyos. A veces, en determinados momentos necesitamos ayuda para seguir, sobre todo en formaciones de larga duración. Coaches, psicólogos, entrenadores, mentores, coordinadores de la formación, directores de máster, algún profesor con el que tengas confianza…pueden ayudarte. Hay factores que influyen mucho en nuestra capacidad de aprender y en sentirnos bien ante la exigencia de hacer una formación que depende solo de ti y tu disciplina para abordarla. La alimentación, el estado de ánimo, las circunstancias personales, familiares y laborales, el ejercicio, el descanso, el nivel de estrés… pueden estar causando estragos. Un profesional adecuado puede ayudarte a detectar cuál es el inconveniente y a poner remedio en lo posible para que lo lleves mejor. Recuerda que no estás solo.  
  • Celebra los éxitos. Con cada meta conseguida has de hacerte consciente de tu avance, porque estás más cerca del final, más cerca de conseguir aquello que te motivó a hacer la formación. Parar a reconocerte te permite ir valorando si el método que utilizas es el mejor para tu aprendizaje, qué te falta y qué necesitas, así como establecer los siguientes pasos y mejoras necesarias. Prémiate, celebrarlo en grupo, aunque sea virtualmente. Eso te animará a seguir. 

Todo lo que vayamos aprendiendo en nuestra vida nos mantendrá activos y en crecimiento. Si queremos progresar en nuestra carrera profesional, cambiar y reorientarnos, descubrir más sobre nuestros intereses, mejorar nuestra forma de entender el mundo y relacionarnos con nosotros mismos y con los demás, continuar capacitándonos, también en lo personal, hemos de seguir formándonos, aprendiendo de los demás y del mundo que nos rodea.  

Las formaciones online suponen un reto, sí, para tu disciplina, para tu compromiso, para tu motivación, para tu éxito y para ti. Un reto que se puede superar. Con lo que te he compartido, ¿qué vas a comenzar a hacer para asegurarte de que finalizarás tu formación?

Hagas lo que hagas, ¡nunca dejes de aprender!

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

11 octubre, 2021

Querido compañero,

¿Eres coherente? ¿Promueves la confianza con tu comportamiento? 

¿Qué es la coherencia?

Se denomina coherencia a la relación, conexión o unión de unas cosas con otras, o aquello que interconecta o mantiene unidas las partes de un todo. También se conoce la coherencia como la relación lógica y adecuada que se identifica entre las distintas partes que conforman una totalidad.

La coherencia es la congruencia entre lo que dices, haces, piensas y sientes; es decir, la actitud consecuente de una persona en relación con una postura asumida anteriormente.

Ser coherente supone un aspecto muy positivo para el vínculo con uno mismo, con el entorno y con los demás. Ya lo decía Gandhi: “La felicidad consiste en poner de acuerdo tus pensamientos, tus palabras y tus hechos”.

En la coherencia reside nuestra verdad, nuestra paz interior, el bienestar y nuestra felicidad. La incoherencia te aleja de la integridad y es la puerta a la desconfianza, a la duda, a la decepción y la frustración. A través de ella te sumerges en un espacio de pérdida, de sinsentido en la vida.

Si nuestra incoherencia no nos crea incomodidad, entonces es posible que tengamos otros problemas diferentes, como falta de conciencia de un problema, falta de disciplina, falta de autocontrol o falta de motivación.

Vivimos en un momento en el que los cambios a todos los niveles, se suceden a gran velocidad, generando un estrés y una gran inseguridad. De modo que, evidentemente, bajo estas condiciones es muy difícil ser coherente.

¿Qué conlleva ser coherente?

  1. Ser coherente con uno mismo es saber en qué momento estoy y aceptar que mi momento no tiene por qué coincidir con el de los otros, ni tan siquiera con el de la pareja.
  1. Ser coherente conlleva trabajar para armonizar todo nuestro ser, lo bueno y lo malo, nuestras virtudes y errores, nuestras fortalezas y debilidades. En el momento que nos aceptamos tal cual somos, imperfectos, impetuosos, impulsivos y que a veces actuamos distinto a como pensamos, nos estamos reconociendo como seres humanos. A partir de aquí podemos comenzar a establecer el principio de la coherencia.
  1. Ser coherente consiste en convertir las limitaciones en oportunidades y abrirnos a nuevas realidades y experiencias, colocándonos en nuevas perspectivas.
  1. Ser coherente es cuidar nuestras circunstancias con dedicación y respeto, mientras, paralelamente, desarrollamos nuestro respeto y empatía por las circunstancias de los demás.
  1. Ser coherente es asumir que la propia naturaleza de la evolución humana tiene como recurso principal la relación con otros miembros de la especie y con el entorno que nos acoge.
  1. Ser coherente es aceptar que somos seres espirituales en proceso hacia una mayor consciencia, aceptando la soledad individual y sintiéndonos solidarios con aquellos que no pueden mirar dicho proceso evolutivo por el miedo y el vértigo que les produce.

Encontrar el sentido de por qué estamos juntos en este tiempo y en este espacio pasa por ser coherente con nosotros mismos y con los demás.

¿Qué otras cosas conlleva para ti ser coherente? Después de lo que te acabo de comentar ¿De qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para ser coherente?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García Arranz

4 octubre, 2021

¿Eres de los que siente que tiene que hacerlo todo? ¿Que nadie lo sabe hacer o lo hace como tú? ¿Que para tener que hacerlo de nuevo, ya lo haces tú? ¿Que entre que lo mandas hacer y le dices cómo, ya lo has terminado tú? Si has contestado al menos a 2 de estas preguntas que sí, seguro que te cuesta delegar.

¿Qué es delegar?

Delegar es otorgar tareas cuya responsabilidad es tuya a los demás. Es decir, se delega la tarea, pero no la responsabilidad. Por eso, aunque le dejes a alguien a cargo de hacer algo, si sale mal, luego no puedes ir echándole la culpa, porque la responsabilidad de supervisar que aquello era lo correcto era tuya. No es un “ya te encargas tú”. Es un “lo haces, y yo lo superviso”, porque al final, la responsabilidad es mía. Es decir, si tengo que responder yo por ello, al menos que sepa de qué va, qué se ha hecho y cómo. Si no, pocas explicaciones podré dar o simplemente, poco podré saber si estoy de acuerdo con lo que se ha hecho o expresado en mi nombre.

Otra cosa es que tengas confianza total en alguien y que sepas, sin lugar a duda, que va a actuar como tú lo harías o de forma con la que estás totalmente conforme. En esos casos, solemos obviar la supervisión en pro de dicha confianza. Pero recuerda que sigues respondiendo tú.

¿A quién delegar?

Encontrar a alguien en quien delegar una tarea no suele ser algo sencillo. Para ser una persona apta para delegarle algo, es necesario que la persona cumpla estos tres requisitos:

  • Que quiera.
  • Que sepa.
  • Que pueda.

Si alguno no se cumple, sabremos que algo puede fallar. Porque si quiere y sabe, pero no puede porque no tiene tiempo, al final no quedará hecho lo que deseamos. Si puede y sabe pero no quiere, lo postergará o lo hará rápido sin prestarle toda la atención de la que es capaz, pudiendo incluso llegar tarde con la tarea o no estar tan bien. Y si no quiere, por mucho que pueda y sepa, pasa del tema y deja de ser un candidato propicio

¿Cómo delegar?

Cuando delegamos es imprescindible tener en cuenta:

  • Dar marco: De qué va lo que te voy a pedir. En relación a qué. Cuál es nuestra postura (de la empresa, mía personal…) al respecto.
  • Explicar lo que se quiere conseguir: esto es decir el qué quiero. Más o menos detallado. A modo de objetivo. Cuanto más claro sea más fácil le va a ser al otro conseguirlo. Recuerda la técnica del Smart-e para la definición de objetivos. Siempre te va a ayudar.
  • Para cuándo: necesitas dar un tiempo límite para la ejecución. No es un “vete haciendo”. Aunque no lo sepas, establece tú un período o fecha límite en el que te gustaría tenerlo. ¡Ten en cuenta el tiempo para tu propia revisión! Si lo tienes que enviar el último día del mes, no se lo pidas para ese día sino para unos días antes, porque si se retrasa, que aún tenga tiempo de hacer los cambios posteriores y tú de supervisarlo. 
  • El cómo lo pone la persona que lo va a hacer. Si no confías, le darás pautas más claras, concretas y meticulosas de lo que quieres. Sin suposiciones para evitar sorpresas. Probablemente ya cuentas con que no va a saber hacerlo o lo intuyes, luego no se cumplen los requisitos anteriores. Pero si delegas, has de permitir que la persona lo haga a su manera.
  • Haz seguimiento: De vez en cuando pregunta cómo va, qué ha hecho ya, qué le falta y qué necesita. Puedes hacerlo en reuniones ágiles que te permiten conocer el estado de la tarea, si tiene los recursos para realizar la tarea y podrás ir evaluando si va por buen camino ofreciendo un feedback oportuno.
  • Supervisa: Cuando está completada la tarea, antes de entregarla o enviarlo a quien corresponda o darlo por finalizado, es el momento de evaluar el trabajo. Si estás desbordado y no tienes tiempo de supervisar, pide que te cuente al menos la idea de lo que ha hecho, en una llamada, en 10 líneas, en una imagen... Para que al menos tú puedas responder si te llaman a preguntar qué es eso que has mandado. Ojalá tengas siempre tiempo de revisar las cosas, pero todos sabemos que a veces no es así.

Delegar con confianza: mentoring

Ahora bien, si te ves obligado a repartir tus tareas porque no llegas y necesitas ayuda y no tienes claro que puedas confiar en el buen resultado que quisieras porque las personas que tienes alrededor no cumplen los requisitos, practica el mentoring

El mentoring consiste en facilitar el desarrollo de una persona (el mentorizado o aprendiz) a través del intercambio de recursos, conocimientos, valores, habilidades, perspectivas, competencias… Y actúa en tres niveles:

Se plantea el punto de partida, lo que se quiere conseguir que aprenda y se hace un plan de acción consensuado sobre cómo irlo desarrollando. 

El mentor, es decir, tú, asumes la responsabilidad durante el tiempo que dure el aprendizaje, y al delegar, ¡siempre! Y aunque alguna cosa no se la enseñes tú personalmente, te puedes coordinar con otros y hacer seguimiento de lo que haya aprendido con ellos. 

El mentoring tiene la ventaja de que vas a ir supervisando el aprendizaje, ganándote la confianza de la persona que lo va a hacer porque le estás enseñando a hacerlo como lo harías tú. Además, le dejarás la capacidad de implementar su propio criterio en pro de la mejora de lo que se le esté pidiendo hacer.

Si practicas el mentoring, quizá en un primer momento te lleve tiempo, pero mucho más rápidamente obtendrás los objetivos cumplidos gracias al buen trabajo de una persona que sabe la importancia que tiene esa tarea y el punto de vista que le debe dar.

La relación entre la persona a quien delegas y tú se fortalece gracias a una comunicación abierta, reflexión compartida, retroalimentación continua y una forma establecida de preguntar y responder que enriquece a los dos, mejorando la franqueza y la seguridad en el otro. Ha de haber una disponibilidad y cercanía clara por tu parte para estar pendiente de ella.

Aunque te cueste en un primer momento, recuerda que es mejor dedicar tiempo a lo importante ahora, que seguir toda la vida viviendo en lo urgente, superado por la cantidad de trabajo, estresado en el mundo del “no llego” o “no puedo con todo”. Por eso, permítete enseñar para poder delegar con la confianza que necesitas para hacerlo. Mentoriza.

¿Crees que puedes comenzar a analizar en quién puedes delegar? ¿Qué les falta para poder ser candidatos para delegar en ellos? ¿Qué vas a empezar a hacer para que pronto lo sean y tengas la ayuda real que necesitas?

Aprendiendo en el camino del crecimiento. 

Raquel Bonsfills

20 septiembre, 2021

¿Te ha pasado que por la mañana hasta que dejas los niños en el colegio y llegas al trabajo has estado estresado? No llego, vamos tarde, ¡como siempre! Corriendo todo el día. Y eso acaba generándote un mal humor que no es nada beneficioso para comenzar cada jornada.

No es lo mismo que estés tú solo, que un día te hayas dormido y tengas que salir sin desayunar, porque eso debería ser algo puntual. Si no lo es, también te pueden venir bien alguna de estas ideas.

Quiero hacer referencia más bien a esos días en los que te levantas y, de repente, o es que has ido haciendo todo más despacio, o te ha tomado más tiempo despertarte, o has estado detrás de tus hijos para levantarlos, que desayunen, se aseen, vistan y cojan sus cosas para salir hacia el colegio. En definitiva, días en los que se te echa el tiempo encima. Y si ya de camino a la escuela hay más tráfico de lo normal, vas tirando del brazo al niño porque no avanza al ritmo que quisieras, ¡desesperas! ¡Ufff, respiraaaaaa!

Buenas costumbres para alejar el estrés por la mañana

No se trata de correr más, sino de ajustar mejor los tiempos que necesitas para hacer las cosas. A veces, creemos que con una hora desde que suena el despertador tenemos suficiente para estar listos para salir y llegar a tiempo al trabajo. Pero cuando no tienes que depender solo de ti, esto cambia, y hay que tenerlo en cuenta. Por eso, te invito a probar alguna de estas claves para que no estés atacado de los nervios desde primera hora de la mañana.

  1. Calcula el tiempo mínimo que necesitas para estar listo tú. Comienza por prestar atención al tiempo que utilizas en asearte, porque no es lo mismo una ducha rápida que si además tienes que lavarte el pelo, echarte mascarilla o depilarte. Sí, ya sé que lo haces muy rápido, pero es tiempo que se consume. Yo tengo estudiado que lavarme el pelo me lleva 10 minutos más. Igual pasa con el desayuno, que no se tarda lo mismo tomar un café con tostadas y mantequilla que beberse un batido nutritivo. No te hagas trampas con los tiempos, eso solo va a favorecer tu estrés. 
  2. Suma el tiempo que necesitas en atender a los demás. Si tienes niños, ellos también tienen sus tiempos. Invítales a que se den cuenta también del tiempo que los lleva estar preparados para salir. Os ayudará a saber la hora a la que poner el despertador. Añade tú ese tiempo que tardas en preparar su desayuno, su ropa, hacer su cama cuando son pequeños, ayudarles a vestir… Igual si tienes una persona mayor a tu cargo que has de dejar todo lo que necesite preparado. Sé consciente del tiempo que te lleva y súmalo al tiempo que necesitas tú. Te ayudará dejar todo lo que se pueda preparado la noche anterior.
  3. Tu despertador suena primero. Con esos tiempos que necesitas y que ya eres consciente, pon tu despertador de forma que puedas estar tú lista para acompañar a los demás en su rutina matutina. Decide qué momentos puedes compartir con los demás, como desayunar juntos, o si es mejor que tú lo hagas antes para después solo estar a sus cosas.
  4. Pon tiempos límite. Si sabes que para ir tranquila tienes que salir a las 8 de casa ponte una alarma a las 7:55 AM que te indique que ya es momento de coger tus cosas y salir. Antes de eso puedes ponerte otras alarmas para el momento en el que ya hay que estar lavándose los dientes o que has de estar ya desayunando. Aunque no lo creas facilita mucho porque en lugar de empezar con el “ya vamos tarde”, simplemente, dejas lo que estabas haciendo y te pones con la siguiente tarea. Si un día desayunas menos o te entretienes menos en elegir la ropa, no pasa nada.
  5. Implementa pautas que permitan a cada uno saber lo que puede hacer. Por ejemplo, si tu hija se despierta mientras estás en la ducha, podría decidir irse al sofá a ver la televisión y no ponerse a desayunar. Si quieres que vaya ganando tiempo ha de tener esa pauta clara. Todos han de conocer la rutina que mejor les va cada mañana.
  6. Emocionalmente preparado. Si has sido previsor y por lo que sea no se ha dado bien, no es una tragedia. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Tener que pedir disculpas, aceptar una regañina, pasar vergüenza… si te das cuenta, estamos hablando de cosas que pueden pasar a cualquiera. Hay días que el tráfico es muy intenso y lo sabes porque haces cada día el mismo recorrido o similar. Hay días que se tuercen las cosas, pero al final, todo se reconduce, y se hará mejor con paciencia. Respira. No es tan grave. Mantén tu flexibilidad emocional y mental para actuar con más serenidad.
  7. Ejercicio al amanecer. Desde los que han estudiado que levantarse a las 5 de la mañana te puede hacer más productivo, hasta los que se van al gimnasio antes de ir al trabajo, todos valoran los beneficios que tiene hacer ejercicio por la mañana. Taichi, salir a correr, estiramientos… levántate un poco antes y activa tu cuerpo con la luz del amanecer, verás que también tu humor con las endorfinas y la dopamina te animan y te permiten tomarte de otra forma lo que venga después.
  8. Medita y agradece. La serotonina y la oxitocina también juegan un papel importante en nuestra vida. Agradecer las oportunidades que trae un nuevo día, poder estar en contacto con los demás, con nuestros seres queridos, tener trabajo, vivir… hemos de hacernos conscientes de todo lo bueno que hay en nuestra vida porque igual evita que nos pongamos tan rápido a protestar por llegar tarde.
  9. Cambia de marcha, agiliza lo que puedas. El “vísteme despacio que tengo prisa” de Napoleón tiene sentido porque cuando vas como un loco, lo más probable es que hagas las cosas mal, te dejes olvidado algo, tengas un percance, choques con la gente o con otro vehículo… y eso solo va a hacer que llegues aún más tarde. Pero tampoco se trata de ir despacio como si no pasara nada. Lo mejor es agilizar, cambiar el ritmo de la marcha sin perder el control.
  10. Creatividad para encontrar atajos. Cuando necesitamos optimizar, hemos de agudizar el ingenio para descubrir atajos que nos permitan obtener buenos resultados en menos tiempo. ¿Quién dice que no puedas coser el polo a la falda para ponerte la ropa de una vez? ¿Sabes que si te metes por esa callejuela te evitas dos semáforos? ¿Y si desayunas por el camino y te llevas el cepillo de dientes para cuando llegues lavártelos? ¿O si dejas por la noche preparada la mesa del desayuno? Ten en mente unos cuantos “atajos” para los días que se complican.

Y si aun haciendo todo esto, llegas al trabajo estresado, para. Todo lo vivido por la mañana ya pasó. Ahora estás en otro lugar, con otras personas, con otra tarea por delante. Ponte en el presente. Haz ejercicios para equilibrar y gestionar tus emociones. Y comienza tu jornada enfocada en lo que tienes delante.

Espero que alguna de estas ideas te ayude, aunque solo lo sabrás si lo pruebas. ¿Cómo vas a mejorar tus mañanas para no sentir que vas corriendo desde que te levantas?

Disfruta del comienzo de tu día sin complicarte más de la cuenta.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

14 septiembre, 2021

Querido compañero,

¿Crees que es importante aprender en la vida? ¿De qué formas aprendes? Las publicaciones que he realizado este verano han versado sobre diferentes formas de aprender y es que considero que aprender es necesario si quieres crecer personal y profesionalmente.

Aprender te proporciona un crecimiento intelectual y cultural, además, puedes desarrollar nuevas habilidades o mejorarlas, tomar buenas decisiones, vencer tus miedos, te ayuda a alcanzar objetivos y a enfrentar las diferentes situaciones que van surgiendo en tu vida y, sobre todo, te lleva a ser una mejor persona y un mejor profesional.

Como dice Pascal Quignard: “Aprender es un placer intenso. Aprender equivalía a nacer. Se tenga la edad que se tenga, el cuerpo experimenta entonces una especie de expansión.”

6 Diferentes caminos de aprendizaje

El proceso de aprendizaje de todos los seres humanos es algo que debe tener lugar durante toda nuestra vida ¿de qué maneras aprendes?

  1. Una de las formas que tenemos para aprender es leer, investigar, estudiar, interesarte por un tema y explorarlo. Está demostrado que leer favorece la concentración, la empatía y desarrolla las habilidades comunicativas. Alimenta la imaginación, modifica positivamente el cerebro, previene la degeneración cognitiva, nos hace progresar y nos prepara para el éxito. Ojo, no hay que refugiarse en la lectura, sino utilizar el poder de la lectura para transformar la sociedad.
  2. Otra forma de aprender es viajando, sal de los lugares comunes que frecuentas en tu día a día. Recorrer el mundo y viajar a diferentes lugares implica descubrir nuevas y diferentes culturas, conocer antiguas creencias y escuchar historias increíbles sobre la vida en los entornos de las personas que viven allí. Viajar supone una experiencia autentica, ya que cuando viajamos sentimos otras emociones diferentes a las cotidianas, exploramos y admiramos vistas espectaculares, lugares únicos… que te llevarán a vivir experiencias célebres.
    • También viajar supone conectar con personas nuevas que enriquecerán la experiencia y aumentará tu red de contactos, viajar te aporta independencia, a resolver problemas y sobrevivir por nosotros mismos.
    • Otra de las ventajas que supone viajar, como ya he comentado en publicaciones de mis redes, es que cuando viajamos encontramos respuesta para muchas de las preguntas importantes de la vida, pues ponemos distancia física y mental en nuestra vida cotidiana y esto es una receta para poder resolver todo tipo de problemas.
  3. Realizar actividades sensoriales, para despertar los sentidos. La rutina de hoy en día ha creado unos mecanismos automáticos internos que nos permiten realizar operaciones casi de forma involuntaria, dejándonos llevar sin pensar, clasificando rápidamente nuestros estímulos en nuestros pequeños espacios mentales y esto provoca que nuestros sentidos permanezcan pasivos ante los estímulos entrantes. Lleva su tiempo reactivar los sentidos, algunos ejercicios que puedes hacer para lograr: visita la naturaleza, vete a un parque o campo… y conseguirás estos fines:
    • Despertar la vista: observa todos los detalles que te rodean: colores, texturas, formas, tamaños… compara flores, árboles, plantas…
    • Despertar el olfato: cierra los ojos y huele, trata de notar los matices más sutiles que flotan en el ambiente, haz tu valoración y busca la correspondencia entre el matiz y su origen.
    • Despertar el tacto: cierra los ojos, palpa la rugosidad de las hojas, del tronco, nota su textura, si la corteza está fría o caliente.
    • Despertar el oído: cierra los ojos y concéntrate en los sonidos ¿hay viento? ¿cantan los pájaros? ¿qué sonidos son los más lejanos y los más cercanos?
    • Despertar el gusto: Muerde una fruta y pruébala como si fuera la primera vez, distingue los componentes y sabores que lo componen ¿es dulce, amarga o ácida? ¿cuál es su textura?
  4. Aprendiendo lecciones de vida.  Algunas de las lecciones de la vida son:
    • Vive la vida si miedo, deja de quejarte, atrévete a correr riesgos, no pierdas oportunidades, sé sincero, vive el hecho de que el verdadero amor es la aceptación de lo que es el otro, cada persona tiene su propia visión del mundo, no existe falta de tiempo, sino de interés, encuentra el sentido de tu vida, la vida es corta aprovéchala, conquista tus miedos, aprecia lo que tienes, cuida a tus seres queridos y a las personas en general, valora a quien es real, la familia no siempre es de sangre.
    • Como dice Emma Dancourt: resistir a lo que nos aprisiona, a los prejuicios, a los juicios precipitados, a las ganas de juzgar, a todo lo que es malvado en nosotros y que sólo quiere expresarse, a las ganas de abandonar, a la necesidad de quejarse, a la necesidad de hablar de uno mismo en detrimento del otro, a las modas, a las ambiciones malsanas, al desconcierto ambiente. Resistir, y… sonreír, etc.
  5. También puedes aprender rodeándote de gente sabia (forma de desarrollo cognitivo y emocional avanzado) y con ideas. Te recuerdo que para rodearte de las personas adecuadas es importante identificar a las personas equivocadas y mantenerse alejado de ellas, así como, es crucial identificar a las buenas personas para mantenerlas en tu vida.
    • La sabiduría emerge de la trascendencia de las propias limitaciones, por una parte, y de su aceptación, por otra. Las situaciones en las que tenemos que decidir lo que podemos cambiar y lo que no, ponen a prueba nuestra sabiduría. Las personas sabias y con ideas te sumarán, te ayudarán a ver otras opciones y posibilidades, te llevarán a nuevos retos y planteamientos, te aportarán experiencias de vida, te culturizarán…
  6. Asiste a cursos, formaciones o másters.  A veces creemos que con lo que sabemos es suficiente y no es así. No hay nada más alejado de la realidad, porque si queremos ser los mejores de nuestro nicho, siempre debemos estar educándonos en busca de la actualización y de la excelencia, además, formándote evitarás el sentimiento de estancamiento que puedes percibir en determinados trabajos y situaciones personales.

Y tú, ¿de qué otras formas aprendes?

Después de lo que te acabo de comentar ¿De qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para seguir aprendiendo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García Arranz

7 septiembre, 2021

Hay quien dice que es un talento innato. Otros dicen que solo algunas personas tienen ese carisma o liderazgo que deja huella a su paso. Aunque los talentos y las habilidades se aprenden, la personalidad viene de serie. Sin embargo, tengas la personalidad que tengas, todas las personas, tú también, tenemos algo especial dentro de nosotros. 

Reflexiona: ¿Qué dirías que es “ese algo especial” que tienes tú?

Te acompaño a reflexionar sobre todo lo que hay de especial en ti:

  • Tu físico. ¿Hay algo que destaque? Cuidado que igual te has ido a aquella parte de tu cuerpo que no te gusta mucho, en lugar de irte a reconocer tus bonitos ojos, tus largas pestañas, tu preciosa sonrisa, tu piel cuidada…
  • Tus habilidades. ¿En qué eres bueno? ¿Qué haces muy bien? ¿Qué se te da mejor que a la mayoría? A veces nos hacemos expertos en habilidades como el quejarse, el malmeter, el saltar por todo… hazte consciente de qué no es positivo y deja de cultivarlo para que te enfoques en lo que sí eres brillante.
  • Tus conocimientos. ¿Eres de los que saben mucho de algún tema? ¿Un friki, un geek o un nerd? Si es así, ¡felicidades! Seguro que te apasiona ese tema, que podrías hablar de ello durante horas. Eso sí, comparte esa sabiduría, no te la guardes para ti solo. Y desde luego, no pienses que eres “raro” por ello, porque en realidad puede que haya muchas personas pensando que son “raras” por lo mismo y si en lugar de ocultarlo lo comentas abiertamente, puede que descubras que hay mucha más gente como tú.
  • Tus comportamientos. ¿Qué es eso que haces por lo que cualquiera podría reconocerte? A veces es una forma de andar, de bailar, de levantarte o de sentarte, de morderte el labio, de responder, de escuchar, de tocar, de organizar, de relacionarte, de enfocarte en las cosas, de la sutileza con la que ves el mundo, de clarificar, de ser objetivo, de anticiparte, de divertirte, de afrontar lo que te viene en la vida, de generar armonía… Aunque a veces puedas desear cambiarlo, recuerda que siempre seguirás siendo tú mismo, aunque tus comportamientos sean diferentes a los que los demás recuerdan de ti. Lo importante es lo que generas en ti y en los demás con tu forma de actuar.
  • Tus logros. ¿Qué ha sido eso que has conseguido que no todo el mundo puede decirlo? Te han dado alguna medalla, has podido salir de tu país de origen y tener éxito en el país de acogida, has sido excelente en tu trabajo o en tus estudios, has logrado un puesto al que es difícil de acceder, has criado a tus hijos solo/a,… ¿has ido consiguiendo cada una de las cosas que te has propuesto, tus metas, tus objetivos de vida, tanto personales o profesionales? ¿Cuáles son tus logros por los que has de estar orgulloso de ti?
  • Tus emociones. ¿Cuál dirías que es tu emoción predominante? Soy la que se emociona por todo, la enfadica, la que está siempre feliz… ¿Qué crees que dirían los demás de tu emoción dominante? Puedes hacer un chequeo de emociones, con un diario de emociones, donde ir poniendo las emociones que sientes en general cada día. Al final de una semana podrás revisarlo y descubrir cuál es esa emoción. Como me dirás que claro, depende del momento, hazlo durante más tiempo. Te recuerdo que las emociones más sanas son las que tenemos en el momento adecuado, en la intensidad oportuna. Si te quedas enganchado a alguna emoción procura que sea una que te genere bienestar. Si no es así, si te llevas la tristeza o el miedo a momentos en los que te pasa algo bonito, entonces, has de hacer un trabajo de gestión emocional para evitar que pases a tener estados emocionales más continuos que te impidan vivir otras emociones y experiencias. No todo es malo, no todo da miedo, no todo es alegría.

Espero que todo esto que has ido revisando en ti, te haya servido para darte cuenta de que eres especial y único/a por ti mismo/a. Que eres una persona capaz y maravillosa.

Sin embargo, te puedo decir que hay algo que es absolutamente especial y que está dentro de ti: tu capacidad de amar. Cuando miras algo con amor, sea a ti mismo o a los demás, el mundo parece más bonito, tú te ves más guapa/o, eres más amable, generoso, facilitador, solucionador, inspiras, atraes y brillas.

El amor está en tu interior. ¡Proyéctalo! Comienza por dártelo a ti, el foco no va solo hacia afuera.

Y ahora que conoces el secreto de la magia que te hace brillar, ¿qué vas a comenzar a hacer para poner más amor en ti, en los demás y en todo lo que haces?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

22 julio, 2021

Querido compañero,

¿Crees que el Amor va unido al sufrimiento? ¿Sufres por Amor? 

Muchos de nosotros en algún momento hemos creído que el Amor y el sufrimiento van unidos y es que lo llevamos en nuestro ADN, ya que desde pequeños nuestros padres, abuelos o maestros nos han dicho frases como: “quien bien te quiere te hará llorar”, “para estar guapa hay que sufrir”, “para alcanzar cualquier tipo de placer, te tiene que doler” … Tenemos la creencia masoquista de que el sufrimiento es una prueba de Amor.

Defiéndete de creencias erróneas

Nos han hecho creer que el sufrimiento forma parte de vivir una relación, que resulta “inevitable” y que este sufrimiento es directamente proporcional a la profundidad e intensidad del Amor. Desde luego nos han vendido una mentira. ¿Acaso harías algo que conscientemente supieras que iba a causar dolor a alguien que realmente te importa y quieres?

Aquellas personas que no saben vivir el querer o el Amor sanamente y que lo tienen asociado al sufrimiento, te harán daño una y otra vez sobre temas similares. O cuando les menciones que algo te ha dolido, te dirán frases como: “eres una exagerada”, “tienes la piel muy fina y no aguantas nada”, “solo me pasa contigo”, “desde luego, ¡qué cosas tienes!, este tema es tuyo”… Incluso no te escucharán o te dirán que son tonterías. También apoyándose en buenas intenciones habrá algunas personas que te digan que van a cambiar y, sin embargo, es probable que continúen haciéndote daño ya con conocimiento.

Las personas que piensan que el Amor duele es porque sus experiencias pasadas así se lo han confirmado y vuelcan sobre su actual pareja el dolor de relaciones anteriores, donde la amargura y la desconfianza están muy presentes.

Quien te quiere de forma sana puede hacerte daño una vez, pero evitará que vuelva a pasar cualquier situación similar y cuando le digas que algo te ha dolido, te atenderá, te escuchará empáticamente y sabrá conectar con tu dolor. Además, te cuidará, apreciará, te dará paz frente a la adversidad, sabrá crecer a tu lado sabiendo sobrellevar las dificultades y participará en crear una relación sincera basada en la reciprocidad.

 Claves para vivir de manera más sana un Amor o un querer

En mi desarrollo personal sobre este tema me he dado cuenta, de algunas claves para vivir de manera más sana un Amor o un querer:

  1. Trabajar mi consciencia. El Amor es algo que se aprende. Como he indicado tenemos una serie de creencias que nos llevan al dolor, a la dependencia y la carencia afectiva y, por lo tanto, a desarrollar relaciones complejas, muy lejos de lo que es el Amor. Por eso Amar requiere esfuerzo y conocimiento. Erich Fromm nos habla en su libro: “el arte de Amar” que podemos descubrir que el amor más que suerte, es un arte.
  2. Mejorar mi autoestima y mi honestidad conmigo. Amándonos a nosotros mismos y aceptándonos lograremos relaciones sanas con los otros. No podré dar lo mejor de mí al otro sin aprender a amarme a mí. Crea tu propia frase, tu propio mantra, la mía es: “me separo del sufrimiento, elijo vivir en Paz y en Amor”.
  3. Desarrollar mi madurez emocional. Así deja de tener cabida el sufrimiento en una relación donde hay verdadero Amor porque me comprendo, me acompaño, me recompongo, me quiero también cuando algo no me gusta, aprendo a superar situaciones difíciles, a reequilibrar mis emociones para seguir adelante.
  4. Conectar conmigo y lograr mi tranquilidad personal, por ejemplo, practicando mindfulness o meditación. Dedicarme tiempo para escucharme, para darme lo que necesito y para atender a la sabiduría de mi cuerpo. Buscar momentos y espacios de quietud. Respirar.
  5. No abandonarme y ser yo misma; es decir, ser natural, hacer lo que me sienta bien y me parece correcto. Ser auténtica, no tratar solo de agradar y complacer dejando mi forma de proceder, pensar y sentir de lado. Poder compartir mis propias maneras de ver el mundo y expresarme en libertad.
  6. Practicar el hecho de que yo soy tan importante como lo es mi pareja. No olvidar vuestros hobbies, gustos, aficiones, expectativas y sueños, sean compartidos o no. 
  7. Cada persona es diferente. No tenemos que querer todo al mismo tiempo, no tenemos por qué darle la misma importancia a un hecho, no tenemos por qué ser iguales, pero sí tenemos que respetarnos. Y para llevarlo a cabo en la práctica es necesario el permitir al otro ser, no que sea como nosotros queremos que sea, y darle su espacio para lo que quiera. Si le quieres cambiar, no es la persona porque el amor es aceptación de lo que es y ve la belleza en lo que haya, tal cual sea.
  8. Comunicación, comunicación, comunicación. Casi todo se puede resolver hablando. Hasta en una discusión, podemos dejar que pase la tormenta y después con calma retomarlo. Seguro que has experimentado algunas tormentas y diferencias de opinión, porque podemos pensar, actuar y reaccionar de manera muy diferente.  Así que hemos de aprender a escuchar y comprender las diferencias y apoyarnos y reforzar las similitudes. 
  9. Tener el pasado resuelto es fundamental para afrontar de manera sana el presente y, por supuesto, una nueva relación. Tomar el pasado como experiencias y mucho aprendizaje. Si hemos aprendido, el pasado no tiene por qué repetirse.

Como suele decir Raquel Bonsfills, “el amor está en los ojos del que mira”, por lo que has de hacerte consciente de cómo estás mirando a tu pareja, a tus hijos, a tus familiares, a tus amigos para aprender a diferenciar cuando miras con amor, con juicio, con desprecio o con anhelo. Cuando miras para ver la realidad tal cuál es o cuando miras desde la nebulosa de cómo te gustaría que fuese. Cuando es una proyección tuya lo que ves o cuando eres capaz de ver al otro como la persona más bonita del mundo. 

Después de lo que te acabo de comentar espero que veas que el sufrimiento está excluido de lo que es vivir un Amor sano, pues el dolor, lo envenena y lo termina matando.

¿De qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para eliminar la creencia de que dolor va de alguna manera unido al Amor?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García Arranz

Vemos y leemos historias de éxito cada día. Valoramos a aquellos que logran lo que otros apenas se atreven a soñar. Como Carlos Maldonado, que pasó de deambular por diferentes profesiones hasta convertirse, hoy en día, en uno de los chefs revelación con diversos premios en su haber. O como el británico James Arthur que precisamente se hizo mundialmente popular tras ganar el concurso Factor X con la canción Impossible.   

Pero ¿hay que pasar por un concurso de televisión para lograr el éxito? Lo cierto es que no. Tenemos muchos otros ejemplos a nuestro alrededor para darnos cuenta de que lograr lo que nos proponemos es una cualidad humana y que la podemos observar en la propia naturaleza.

Si te paras a pensar en las cosas que a lo largo de tu vida te has propuesto ¿cuántas has logrado? Seguro que muchas por no decir todas. Y si no lo has logrado, ¿estás aún a tiempo? Igual que personas mayores pueden volver a la universidad, la mayor parte de los grandes genios alcanzaron el éxito con edades superiores a los 40 años.

En la naturaleza encontramos muchos ejemplos de superación de dificultades.

Por otra parte, si ya no ha lugar, el tren pasó, ¿hiciste todo lo que estaba en tu mano? Lo importante es que no te quedes con la sensación de que podías haber hecho más, que te arrepientas por no haber intentado algo, por pensar que no era el momento, por no molestar, por educación, porque no era políticamente correcto, etc. Cuando el corazón y el cuerpo nos dicen “hazlo” no podemos obviarlo. Eso sí, siempre con respeto a nosotros mismos y a los demás como máxima. 

A veces da vértigo y otras veces el miedo nos frena. Sin embargo, donde hay miedo, por ahí está el camino, porque no es lo mismo miedo con mariposas en el estómago que rechazo, que te indica claramente que no es por ahí. 

8 claves para hacer posible lo imposible

  1. Escucha a tu cuerpo y a tus emociones. Como ya te he compartido, nuestro cuerpo, como el de todos los seres vivos está creado para la supervivencia y es nuestro aliado. Igual que en la foto de este arbusto, va a buscar la forma de lograr sus metas, lo que nadie dijo que fuese fácil. Sin embargo, si escuchamos a nuestro cuerpo y estamos atentos a nuestras emociones, tendremos muchas más posibilidades de acertar en nuestras decisiones. 
  2. Ilusión. Soñar en grande. No te olvides de seguir mirando al mundo como un mar de oportunidades. A veces está revuelto, pero a veces, está cristalino. Cada sueño nos lleva a anhelar aquello con ilusión. Recuerda cómo esperan los niños a los Reyes Magos, o cómo estás antes de pedir salir a la persona que te gusta, o cómo te sientes cuando estás esperando esa última nota que te permite continuar tu desarrollo profesional o personal… Recuerda los momentos en los que te has ilusionado en tu vida, trae de nuevo esa sensación a este momento, revívela y ahora, piensa en lo siguiente que te gustaría lograr.
  3. Póntelo como objetivo. Hemos de bajar a la realidad esos sueños, hacerlos tangibles. ¿Cómo se materializa eso que quieres? Empieza a trazar el mapa de tu recorrido hasta llegar a eso que quieres. ¿Por qué no? 
  4. Confía en ti. "Tanto si crees que puedes hacerlo como si no, en los dos casos tienes razón" que decía Henry Ford. Por eso, ya que te pones a pensar, elige creer que se puede. Al menos así tendrás más posibilidades de conseguirlo. Lo que te dices y cómo te lo dices importa, porque te potencia o te limita. ¿Qué prefieres?  
  5. Actitud. Dicen que los enfermos de cáncer que mejor responden a los tratamientos, que antes evolucionan, son aquellos que tienen una actitud de superación. La actitud, el humor y el optimismo marcan la diferencia entre unas personas y otras. Incluso la certeza o determinación de que son capaces, de que pueden lograrlo, van a ser clave del éxito.
  6. Acción. Nada se consigue si no lo pones en marcha, si no haces algo al respecto. Por eso, da los primeros pasos, organízate. Tu futuro se está creando desde ya. Comienza a vivir como si ya lo hubieras logrado. ¿Cómo te comportarías si ya tuvieras eso que sueñas? ¿Cómo hablarías, qué harías, qué sentirías, qué pensarías? Permítetelo. Es como cuando nos poníamos los zapatos de tacón de nuestras madres cuando éramos pequeñas o nos sentábamos al volante cuando no llegábamos ni a los pedales. Eso marca la diferencia y mantiene vivo el sueño. Comienza el camino.   
  7. Perseverancia. Ante el bache, sigue adelante. Thomas Edison falló cientos de veces antes de conseguir crear la bombilla incandescente. Y cuando un periodista le preguntó si no tuvo ganas de tirar la toalla con tantos fracasos, él respondió: “¿Fracasos? No sé de qué hablas. En cada intento aprendí el motivo por el cual una bombilla no funciona”. Y aunque te plantees más de una vez por qué sigues ahí, recuerda por qué empezó todo y hazte consciente de que obstáculos habrá porque si no, no aprenderíamos, no perfeccionaríamos nada, no creceríamos como personas ni como profesionales. Es una cuestión de madurez que nos hace más sabios para seguir saltando vallas.
  8. Elige tus compañeros de viaje. No estás solo. Cuando pensamos que algo es imposible solemos caer en la sensación de soledad. Pero la realidad no es esa. Nos podemos sorprender cómo de forma más visible o de forma más anónima podemos encontrar manos a las que agarrarnos. Apoyo e incluso cariño. Déjate sorprender por las personas que te rodean. Hay muchas personas maravillosas ahí fuera.

Por eso, lograr imposibles es algo que podemos hacer si creemos en ello porque si de verdad lo deseamos, buscaremos las infinitas vueltas para lograrlo. A veces, habrá paradas en el tiempo, momentos de frustración o de cansancio, incluso de tristeza si se da el caso. Sin embargo, esa chispa que se ve en nuestros ojos cuando soñamos, esa sonrisa plácida de nuestro rostro cuando pensamos en eso que nos gustaría, nos invitan a seguir adelante. Porque la vida, solo tiene un sentido: adelante. Sigue soñando.

Y recuerda siempre los altos en el camino a conseguir lo que quieres. Los obstáculos son meros focos para que te replantees si lo que estás intentando lograr es de verdad lo suficientemente importante para ti.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Querido compañero,

¿Sabes vivir cuando un ser querido no nos dedica la suficiente atención o se muestra distante y frío? ¿Cómo vives el abandono?

Esta semana de alguna manera estoy sintiendo abandono emocional porque mi querida socia Raquel Bonsfills se va a vivir fuera por un tiempo. Lo vivo con cierto sufrimiento, sin saber exactamente a qué es debido, pues nos conectamos, nos vemos y nos seguimos contando nuestro día a día como si ningún cambio se hubiera producido y he querido indagar sobre mi malestar. ¿Por qué yo lo percibo así?

En este artículo voy a hablarte del abandono emocional, sus causas y síntomas para reconocerlo y compartiré algunas sugerencias para superarlo.

¿Es el abandono real? Lo primero que hemos de valorar es cuándo se trata de un abandono real o cuándo es una sensación o un sentimiento personal. El abandono hace referencia a dejar algo o a alguien, alejarse o descuidarlo, y existen cuatro tipos de abandono: físico, médico, educativo y emocional. Me centraré en este último.

¿Qué es el abandono emocional?

El abandono emocional es el estado emocional subjetivo en el que los individuos se sienten indeseados, dejados de lado, inseguros o rechazados. Las personas que experimentan este abandono pueden sentirlo como una pérdida o como el distanciamiento de una fuente de sustento que se ha retirado ya sea de forma abrupta o gradual.

Síntomas del abandono emocional

Los tipos de síntomas son muy variados, los más comunes suelen ser de tipo depresivo, como tristeza, pérdida de interés por actividades que antes eran placenteras e incluso se puede llegar a evitar interactuar con otras personas, ya sea por miedo a ser herido de nuevo o por falta de ganas.

Cuando un niño sufre abandono emocional puede pasar por muchos sentimientos diferentes, desde odiarse así mismo, hasta tener una baja autoestima o desarrollar a un trastorno psicológico… Sufrir el abandono en la infancia supone muchas veces tener serias dificultades a la hora establecer relaciones estables en la edad adulta.

De hecho, de adultos manifestamos las consecuencias, siendo indiscutible la sensación de indefensión, que es la más impredecible, sobre todo cuando lo vivido ha ocurrido de forma súbita, llevando a la persona a un bucle del que es difícil salir. Otras consecuencias son: sabotear relaciones sanas, crear relaciones superficiales, miedo a ser rechazado, sentirse fácilmente abrumado o desanimado, dificultad en relacionarse con los demás, sensación de vacío interior o de que algo falta, muchas veces no pueden dejar relaciones abusivas o dolorosas, dificultad en comprender las emociones propias y la de los demás, falta de claridad en las expectativas, baja apreciación de uno mismo, apego despedido a una persona, perfeccionismo, ansiedad, miedo a la intimidad…

Claves para poder superar el abandono emocional

  1. Hazte consciente con amabilidad de lo que te pasa. Para y siente lo que estás viviendo. Llora si lo necesitas, no tienes por qué sentirte fuerte y da valor a tus sentimientos y emociones. 
  2. Hay veces que es un verdadero duelo, trátalo como tal. Cuida de ti. Date tiempo para avanzar en el proceso del duelo. Es un periodo de asimilación de la pérdida.
  3. Analiza racionalmente lo que te está pasando y si estás sintiendo que un ser querido te está abandonando emocionalmente, el primer paso para ver hasta qué punto esto es cierto, es hablar con tu ser querido. Echar de menos a alguien no tiene por qué ser que la otra persona te haya abandonado. 
  4. Si no puedes hablar con la persona, detén tus pensamientos automáticos destructivos e identifica tus creencias limitantes o erróneas.
  5. Ámate y siéntete digno de poder recibir amor porque si no, podrías evitar un cumplido que no sientes que mereces, no estarás interesado ni podrás mantener una relación con alguien que sea generoso al amarte.
  6. Comunícate y conecta con las personas que te apoyan y te ayudan para generar relaciones más sanas y no de codependencia. Los expertos en experiencias traumáticas sugieren la importancia aprender a comunicar necesidades emocionales.
  7. Puedes pedir ayuda y superarlo con un profesional especializado en este tema. Existen muchas técnicas para liberar ese dolor (EMDR, TCC…)

Después de lo que te acabo de compartir, ¿de qué te has dado cuenta? ¿qué vas a hacer para superar el abandono emocional?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García Arranz

¿Qué haces cuando recibes malas noticias? ¿Cómo reaccionas? ¿Te quedas amargado, preocupado durante todo el día sin poder pensar en nada más?

La gestión emocional equilibrada

Las malas noticias pueden asustarnos, pueden generarnos tristeza, pueden enfadarnos… Todas son emociones que tienen su propia forma de gestión. Lo que nos digamos al respecto, nuestros pensamientos, también incrementarán el grado de estas emociones, normalmente intensificándolas, porque ante las malas noticias no siempre nos sale el “no será para tanto” o “va a ir todo bien” de primeras.

Si bien es cierto que hay algunas personas que parecen más tranquilas ante las situaciones que les desequilibran, no siempre están tan impasibles como parece. La procesión se lleva por dentro.

Desde luego, las personas que admiro son las que tienen una maravillosa gestión emocional y saben regular su miedo, su tristeza o enfado, permitiéndoselo vivir, pero con una serenidad admirable y de forma más equilibrada. Por supuesto, no es algo que hayan logrado en un día. Requiere de práctica. Por ejemplo, la persona más feliz del mundo ante el retraso de cerca de una hora de otros con los que había quedado (a desesperación de esos otros por el “feo” que esto suponía), simplemente decía: “no pasa nada, tendría que ser así”.

Consejos para aprender a recibir malas noticias

Puede que confiemos en que el Universo nos pone pruebas o baches de los que aprender. Pero si no crees en ello, quiero compartirte algunas de las cosas que yo he ido aprendiendo y trato de practicar para asimilar las malas noticias:

  1. Respiraaaaaaaaaaa. Es algo difícil de hacer cuando estás muy enfadado, pero si lo consigues haces parar los pensamientos automáticos, lo que es muy importante para cambiar el curso de la situación. Por supuesto, es necesario hacerlo con consciencia.
  2. Pregúntate: ¿Es necesaria mi respuesta ahora mismo? No es lo mismo responder que reaccionar. Por eso necesitamos algo más de tiempo y serenidad.
  3. Pregúntate: ¿Estoy capacitado para responder en este momento? Si la respuesta es sí, entonces ya sabes lo que has de hacer, porque cuando puedes responder, es porque tienes la capacidad de análisis, porque has escuchado a tu cuerpo sabiendo que la decisión es la correcta y porque tienes las posibles opciones y soluciones a tu alcance o sabes cómo dar el siguiente paso, al menos.
  4. Cuando no te sientes capacitado para responder, sal del escenario donde se produjo la mala noticia. Puedes ir al baño, salir para que te dé el aire… suele ayudar a desconectar, cambiar de sitio nos ofrece distancia simbólica con el tema en cuestión.Todo esto has de hacerlo manteniendo la compostura y la educación. Si sigues estos pasos, es más fácil que puedas manejar tus emociones, así que practícalos.
  5. ¿Qué estás pensando? Hazte consciente de tus pensamientos. Será la mejor forma de poder cambiarlos y de observar lo que provocan en ti. También te podrás dar cuenta de lo objetivo que estás siendo con la situación. Céntrate en los hechos para poder separar el problema del mensajero, para evitar sacar culpables o mostrarte irracional y para poder buscar posibles soluciones.
  6. Pregúntate: ¿Qué es lo peor que puede pasar? La mayor parte de las veces nos ponemos en “lo peor”: que nos despidan, que se caiga un cliente importante, que nos muramos… Cuando la realidad es que lo que nos va a pasar es que nos caiga una reprimenda, que cometamos un error, que no lleguemos a tiempo para presentar un proyecto y por lo tanto, que haya consecuencias económicas para la organización que no tanto para ti. Si te ha pasado otras veces, ¿qué ocurrió después? Si sigues aquí puede que no sea tan grave como piensas.
  7. La experiencia adquirida y los recursos aprendidos son tus herramientas para avanzar. Plantéate lo que sí puedes hacer. ¿Qué está en tu mano? Quizá no todo lo puedas resolver tú, pero sí que podrías plantearte con quien contar, a quién preguntar o a quién solicitar algo que te sea necesario.
  8. ¿Qué tiene de bueno esta nueva situación? Si no hubieras pasado por el punto anterior, tu respuesta probablemente sería: “no tiene nada bueno”. Pero como ya estás valorando lo que sí puedes hacer, tu manera de ver lo sucedido es diferente. Quizá se planteen nuevas oportunidades que de otra forma no se hubieran abierto. Puede que descubras fortalezas tuyas que ignorabas e incluso te sorprendas por tu actitud. ¿Para qué ha venido esta situación a tu vida? ¿Qué has de aprender de ella o de ti?
  9. Practica la resiliencia. Si piensas que puedes recuperarte, ese optimismo te ayudará a llevarlo mejor. Tu disposición es diferente y más positiva. Estás ya preparado para valorar alternativas con proyección de futuro. Además, esto debería ser una constante en tu vida que te va a servir para entrenarte y para afrontar cualquier revés que te dé la vida.
  10. Ponte en modo soluciones. Ahora ya toca tomar decisiones. ¿Qué vas a hacer? Organízate. Cree que puedes y ponte en acción. Pasamos del dicho al hecho. Toca demostrar de lo que somos capaces. Y si la solución es la aceptación, también has de hacer lo mismo. Que se note que lo aceptas.
  11. Respira otra vez y reconócete. ¿Cómo te sientes? Date cuenta de cómo empezó el proceso y cómo estás ahora. De cómo has respondido sin empeorar la situación. El reconocimiento debe también poner en valor las virtudes que posees, a las que has tenido que echar mano, para que el concepto que tienes de ti y tu autoestima crezcan. Celébralo con todos los partícipes de la solución también.
  12. Sigue adelante. Un bache no es el final del camino. Puede que hayas tenido que ir por otra vía imprevista, que el obstáculo haya costado más o menos superarse en este momento. Eso no es relevante, lo importante es que ya pasó. La vida continúa.

No siempre podemos anticiparnos a todos los imprevistos, ni podemos tener todo súper controlado. Las malas noticias nos llegan, igual que las buenas. Así que aprendamos a gestionarlas de la mejor manera posible para nosotros y para quienes nos rodean. Nuestra actitud va a marcar la diferencia. La buena noticia, es que se puede entrenar. ¿Quieres probar?

Levántate y sigue adelante tras cada caída. El éxito está detrás del error siempre que aprendas de él. Por eso, ¿qué vas a hacer para superar las malas noticias?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

28 junio, 2021

Querido compañero,

¿Aceptas la diversidad sexual y de género? ¿Respetas y apoyas que otros puedan sentir y ser diferentes a ti? 

Lamentablemente, en pleno siglo XXI en muchos países se siguen encarcelando a personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales en aplicación de leyes que penalizan su orientación sexual o su identidad de género y convierten un beso en un delito. Incluso se les tortura para obtener confesiones de "desviación" y se les viola para "curarlos" de ella.

Trabajando por la visibilización y la tolerancia

Hay muchas organizaciones que trabajan en pro de la diversidad afectivo-sexual, los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI), que en muchas partes del mundo como acabo de indicar no son respetados, una de estas organizaciones es Amnistía Internacional que trabaja desde 1991.

En 11 países la homosexualidad podría suponer la pena de muerte y en 70 países se considera ilegal y se castiga con penas de cárcel.

Con el motivo de fomentar la tolerancia y el conocimiento acerca de la diversidad sexual, se conmemora el Día Internacional del Orgullo LGBT cada 28 de junio, recordando los hechos ocurridos ese día en 1969. Entonces, los asistentes del Stonewall Inn, un bar del barrio Greenwich Village en Nueva York muy frecuentado por gays y personas trans, se cansaron del hostigamiento de la policía. Desde entonces, se ha extendido por el mundo entero la celebración de ese día para reflexionar sobre las luchas que este sector de la población mundial todavía enfrenta en la búsqueda de su inclusión social sin discriminaciones.

La pandemia y el colectivo LGTBI

Recientemente he leído un artículo en el que un experto independiente de Naciones Unidas en protección contra la violencia y la discriminación por orientación sexual e identidad de género - IESOGI habla del impacto de la pandemia de Covid’19 en las personas LGTB.

Comenta que la inestabilidad socioeconómica, la incapacidad para salir de entornos abusivos, así como la agravación de la ansiedad y otras condiciones preexistentes relacionadas con el bienestar mental y emocional, las personas LGBT han sufrido un impacto significativo en la pandemia. Los servicios de salud han informado una percepción en el deterioro de la salud mental y un aumento de la demanda de asistencia psicológica: un reporte revela que se han cuadruplicado las cifras de llamadas en las que una persona les contacta por contemplar el suicidio.

Es decir, la respuesta a la pandemia ha reproducido y exacerbado los patrones de exclusión social y violencia ya identificada, ya que, en todas las latitudes, las personas LGBT están desproporcionadamente representadas en los índices de pobreza, falta de acceso a la vivienda y falta de atención médica, lo que significa que se han visto particularmente afectadas como consecuencia de la pandemia.

Un ejemplo sería que al quedarse en casa y colaborar en la lucha contra la pandemia, los niños, niñas, adolescentes y personas mayores LGBT se ven obligados a soportar una exposición prolongada a miembros de la familia que pueden no aceptarlos, lo que ha aumentado las tasas de violencia doméstica y abuso físico y emocional, así como los daños a la salud mental.

LGTBI y el empleo

Quisiera añadir que hoy en día hay muchos estudios que avalan que las personas LGTBI siguen viviendo y percibiendo discriminación y obstáculos en el empleo. Tres de cada cuatro personas encuestadas revelan que alguna vez han sentido miedo a hablar de su orientación sexual o identidad de género.

La mayor parte de las personas LGTBI, un 90%, consideran que su orientación sexual o identidad de género es un inconveniente a la hora de encontrar un trabajo y un porcentaje similar, el 86,6%, considera necesario ocultarlo a la hora de hacer una entrevista de trabajo o para mantener el trabajo.

Un motivo muy frecuente por el que uno permanece en el armario es el temor a los insultos o al despido o a ser víctima de burlas, chistes o cotilleos, sean intencionados o no.

Otra causa principal de permanecer en silencio es el no querer que cambie la valoración profesional que se tiene de ellos. El miedo a que cuando te visibilizas abiertamente, pasas de ser el jefe o la compañera, a poder ser el jefe maricón o la compañera lesbiana.

Es necesaria la aprobación de protocolos contra el acoso laboral por orientación sexual, identidad o expresión de género y de planes de acompañamiento a personas trans y de generar espacios seguros fomentando políticas laborales de diversidad e inclusión.

Como ya os hemos compartido en nuestro blog, podéis leer algunas de las claves de la gestión de la diversidad en las empresas que también aplican para los casos de LGTBI. 

Una llamada a los Estados

Para acabar este artículo me gustaría hacer una llamada a los Estados, que recurran a todos los medios necesarios, para garantizar que no se agraven y que lleguen a desaparecer los prejuicios, estereotipos, desigualdades o los obstáculos estructurales existentes y que se volatilice la violencia y la discriminación contra las personas con diversas orientaciones sexuales e identidades de género.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para ser más tolerante con la diversidad sexual?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Entramos en conflicto cuando nuestro corazón quiere una cosa, pero nuestro cerebro nos dice otra. También cuando estamos en desacuerdo con otra persona. Hay intereses contrapuestos que nos pueden llevar a una confrontación, emocional, verbal o incluso física, aunque estoy segura de que la principal causa por la que surgen los conflictos es la mala comunicación o la falta de ella, que suele empeorar la situación.

Cuando tenemos un conflicto con una persona, normalmente es por algo sobre lo que tenemos opiniones encontradas, opuestas o antagónicas. Y entonces comenzamos a discutir, que no argumentar, llegando a pasar del hecho en sí y a centrarnos en lo que “tú me has dicho”, “lo que no me has dicho”, tratando de que entiendas que “yo tengo razón” o de que veas las cosas como las veo yo. Quiero que cambies tu postura y aceptes que la mía es la correcta.

El conflicto desde el "yo gano-tú pierdes"

Como mi visión es “la buena”, la mayor parte de las veces no entendemos que el otro pueda tener una versión diferente y mucho menos igual de válida sobre el asunto. Desde mi postura yo solo suelo tener una opinión, me posiciono en una idea concreta de la cuál es difícil sacarme. Si creo que mi opinión es la cierta, ¿por qué voy a querer siquiera plantearme otras opciones?, ¿por qué voy a escucharte si no tienes razón (porque la tengo yo)? Con esta disposición ante el conflicto, voy a afrontarlo desde el “yo gano, tú pierdes” porque solo puedo ganar yo que soy quien tiene la verdad que tú no ves o no entiendes. Si el otro acepta nuestra postura, ha cedido en la suya con lo que ha perdido la discusión. Nos quedamos tranquilos y nos sentimos triunfadores. A veces, hasta con recochineo: ¿ves? ¿ves cómo tenía yo razón? 

Aunque Arthur Schopenhauer nos enseñe en sus libros el arte de tener siempre la razón, cuando es el otro el que tiene siempre la razón, ¿cómo nos quedamos si estamos continuamente sintiendo que perdemos, si estamos cediendo siempre nosotros? Lo más probable es que dejemos de entrar en discusiones, evitemos el conflicto o nuestra autoestima se vea mermada porque no nos valoran o no tienen en cuenta nuestra opinión.

La resolución más eficiente de los conflictos pasa por encima de tener o no razón, porque no se trata de ti o de mí, sino de pasar de un conflicto a un problema objetivo que tiene solución y que juntos podemos encontrarla.

¿Qué se requiere para salir de un conflicto?

  • Querer solucionarlo. No se resuelve solo. Dejarlo pasar funciona en un porcentaje muy pequeño de casos, aunque con el tiempo puede que nos demos cuenta que, aquello a lo que yo di en su día tanta importancia, ahora me parezca una anécdota. Normalmente solemos querer que una situación cambie, que un comportamiento cambie o que se nos comprenda. Para ello, hemos de ponerlo sobre la mesa, hemos de expresarlo. Piensa en qué consecuencias negativas puede tener no afrontarlo.
  • Hay diferentes puntos de vista porque cada persona tiene su propia forma de pensar. Tomar consciencia de que desde mi posición solo veré mi versión del asunto e igual que yo veo solo mi opción, el otro solo verá la suya con la misma sensación de ser una verdad verdadera. 
  • Querer conocer la verdad del otro para comprenderla. Si quiero llegar a un entendimiento, al menos he de escuchar con apertura y flexibilidad mental que haya otras ideas o posiciones diferentes a la mía. Necesito disposición y curiosidad para salir de mi verdad y acercarme a la postura del otro. 
  • Centrarnos en los hechos. El conflicto es subjetivo, lleva una interpretación personal asociado, cargada de suposiciones (creo que el otro lo hace por…, creo que está pensando…, me has hablado mal…, siempre te comportas así…) Hay tantas generalizaciones, resentimientos que se han sumado a los desencuentros pasados que ya de paso ponemos sobre la mesa, expectativas incumplidas que nos frustran o decepcionan... Por lo tanto, hemos de bajar lo sucedido a la realidad lo más que podamos y para ello hemos de centrarnos en los hechos que son obvios para ambas partes, irrefutables por parte de los dos. Si habíamos dejado a un lado el problema de base para enredarnos en nuestra discusión, así podremos recuperar la esencia del conflicto para poder afrontarla. Sin juicios. Solo con hechos.  
  • Dejar de ir contra el otro para ir con el otro a solucionar el problema. Como es un enfrentamiento, solemos estar en frente del otro, lo que nos pone en una posición de boxeadores cada uno en su rincón del ring. Si queremos de verdad salir del conflicto, hemos de dejar de estar en frente y ponernos al lado del otro para así tener una visión conjunta del problema. Os invito a hacerlo también físicamente.
  • El conflicto no es la persona. Puede que lo que haya dicho, lo que haya hecho, lo que piense, sea diferente a lo que yo creo, pero son sus actos, no es la persona en sí el conflicto. Por eso, si queremos mantener una relación futura con esa persona con la que estamos en conflicto, bien porque sea mi pareja, mi compañero de trabajo, mi jefe, mi amigo… entonces, suele ser más inteligente separar el problema de la persona. Aislar el hecho. No es “porque tú me has hecho sentir así”. No. Es “yo siento esto a consecuencia del hecho sucedido”. La persona no es que sea así, sino que se ha comportado de ese modo en ese momento dado y no me ha gustado. Nosotros también tenemos malos días.
  • Esperar el momento adecuado, en el que tengamos la capacidad para argumentar y escuchar. Cuando tenemos una intensidad emocional asociada al tema en cuestión muy elevada no tenemos capacidad de escuchar al otro. Estamos muy embebidos en nuestra emoción, en nuestro enfado, tristeza, miedo que nos impide tener respuestas adecuadas y que nos lleva a ser más reactivos. Desde ese estado es muy difícil llegar al entendimiento mutuo. Por eso, es mejor esperar, dejar que se enfríe un poco. De ahí que se diga que no tomemos decisiones importantes en caliente.
  • Plantearme quién es responsable de la situación. Qué parte de responsabilidad es del otro y qué parte de responsabilidad es mía. ¿Puedo hacer yo algo para cambiar la situación? ¿La he empeorado yo? Puedo haber sido yo quien ha saltado de forma impulsiva, quien ha sido exigente con el otro, quien ha utilizado malas formas al hablar, quien no ha asumido su error, quien ha criticado, quien ha querido imponerse, quien quiere controlar todo, quien está en queja continua, quien no sabe priorizar, quien no tiene claro lo que quiere, quien va a la contra por deporte, quien ralentiza todo un proceso por el perfeccionismo, quien actúa de forma poco comprometida o caótica, quien se deja llevar por los demás perdiendo su propio criterio… 
    • Te invito a que hagas una lista con todos tus comportamientos o actitudes negativas que tienes y trates de analizar qué provoca eso en los demás, e incluso, que pienses por qué lo haces.

Mantén una buena actitud

Dicen que lo que das, recibes, por lo que se cumple el dicho de “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”. Sé educado, mantén una disposición al entendimiento, utiliza la empatía, la humildad y la compasión, no desdeñes las emociones de los demás solo porque no las compartas, utiliza feedback constructivo y, sobre todo, no añadas leña al fuego, sé consciente de tus respuestas para no empeorarlo.

Hablando, desde la serenidad, somos mucho más capaces de resolver juntos cualquier problema que se nos ponga por delante. 

Cuando ya estéis en modo soluciones ambas partes, podréis entrar en la búsqueda de alternativas de solución, en formas de cubrir los intereses mutuos, en negociaciones hasta llegar a las mejores decisiones, que suelen ser las que dejan a los dos con la sensación de ganar-ganar.

¡Mucho ánimo! Ah, recuerda, si tú solo no puedes resolverlo, siempre puedes acudir a un mediador neutral que os ayude a acercar posiciones y que facilite el diálogo.

Aprende a resolver conflictos y no irte a la cama con ellos. Tu paz interior será la clave para saber que el conflicto está resuelto adecuadamente.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Querido compañero,

¿Qué haces para evitar la tiranía del cerebro reptiliano? ¿De qué manera te cuidas? 

Como sabemos, el cerebro ha estado en constante evolución a lo largo de más de 250 millones de años y en todo este proceso ha ido adquiriendo nuevas funciones y capacidades cada vez más complejas.

A través de los estudios e investigaciones del médico y neurólogo Paul MacLean podemos comprobar que todos los seres humanos tenemos tres cerebros en uno. Estos tres cerebros son, en orden evolutivo, el Reptiliano (supervivencia inmediata), el Límbico (emociones) y el Neocórtex (razonamientos). Cada uno de ellos ha ido apareciendo en nuestra línea evolutiva de manera secuencial; es decir, que estos tres cerebros son relativamente independientes y que se relacionan entre sí siguiendo una jerarquía, dependiendo de su antigüedad y de sus funciones de cara a nuestra supervivencia. 

Hoy quisiera hablaros de cómo funciona nuestro cerebro reptiliano y lo que podemos hacer para nuestro autocuidado y para mejorar nuestras relaciones.

Para Paul MacLean, el concepto de complejo reptiliano servía para definir la zona más baja del prosencéfalo, donde están los llamados ganglios basales, y también zonas del tronco del encéfalo y el cerebelo. Al ser el primero en aparecer, sería la estructura que lleva a cabo las funciones más básicas y más importantes para sobrevivir en el aquí y el ahora

La función principal de este cerebro es la supervivencia, el mantenernos protegidos ante cualquier amenaza que se presente, así como defender nuestro hogar, cuidar nuestras pertenencias y a las personas más cercanas a nosotros. Además, se encarga de regular las funciones básicas vitales como: la respiración, los procesos digestivos, regulación de la temperatura, funciones cardiacas… También activa nuestro instinto y motivación sexual para que nos atraigan otras personas y podamos reproducirnos.

Este instinto de supervivencia es muy egocéntrico y no tiene paciencia, quiere todo ya (cuando estoy cansado quiero dormir, cuando estoy sediento quiero beber…) y cuando no logramos satisfacer de forma inmediata cualquiera de nuestras necesidades, nos frustramos y aparece la rabia. Esto puede llevar a que no solo nos hagamos daño a nosotros mismos por permitir que nuestro cerebro reptiliano exagere la inmediatez de lograr algo; sino que también podemos dañar nuestras relaciones con los demás.

Quisiera comentaros algunas recomendaciones para amainar la sensación de hostilidad, de rabia no sana que genera este cerebro fruto de los estados de exageración instintiva que nos hace sentir:

  1. Hacernos conscientes de si es realmente una cuestión de supervivencia o no. Este cerebro reptiliano saltará cuando sienta que hay peligro, pero ¿realmente es una cuestión de vida o muerte? O es una cuestión que me duele, me molesta, perturba mi estabilidad económica y sobre la que tengo alternativas. Por suerte, la mayoría de nosotros no estamos en una situación de supervivencia, así que calmemos nuestros pensamientos derrotistas para aplacar al cerebro instintivo.
  2. Practicar la calma, por ejemplo, aprender a respirar profundamente o trabajar el control mental realizando meditación o mindfulness.
  3. Comer sanamente, parar antes de entrar en la gula y elegir lo que le va a sentar mejor a mi cuerpo. Beber agua y no dejar que pase demasiado tiempo sin comer. Debido a toda el hambre que hemos vivido en el pasado tendemos a comer en exceso para que el instinto quede satisfecho y con reservas para poder sobrevivir por si nos faltara el alimento.
  4. Realizar hábitos saludables de vida como: la higiene, el practicar deporte, respirar aire puro, conectar con la naturaleza, reír, tener propósitos y hobbies…
  5. Evitar las adicciones como tabaco, alcohol, drogas, azúcares…
  6. Intentar dormir 8 horas al día. Cuanto menos dormimos y menos descansados estamos, actuaremos de forma más reactiva.
  7. Sal de tu zona de confort. A este cerebro le gustan las rutinas, hábitos, costumbres y que no hagamos cambios, ni improvisaciones. Te propongo que salgas de tu zona de confort siempre que puedas (por ejemplo, vete a trabajar por otro sitio), viaja, prueba cosas nuevas…

Además de practicar todo lo que acabo de indicar para calmarnos a nosotros mismos, para que este cerebro no sea tan reactivo de cara a nuestros encuentros relacionales sería conveniente seguir los siguientes consejos:

  • Cuidar nuestra forma de comunicar, que sea asertiva y efectiva, no andes con rodeos y evita ser malinterpretado.
  • Como es un cerebro tan reactivo, antes de hablar para poder responder y no reaccionar, cuenta hasta 10. Esto es muy importante también para trabajar la demora en la impulsividad o en la gratificación.
  • Cuida la proxemia con el otro, respeta y cuida los cuatro grandes tipos de espacios: íntimo, personal, social y público, según la distancia establecida entre las personas. Mantente atento al lenguaje no verbal para saber dónde está el límite.
  • Para invitar a la buena convivencia, indica al otro lo que te pueda molestar que pueda hacer de forma reptiliana. Por ejemplo, cambiarte de lugar tus cosas o coger tu libro favorito o subirse de pie en el sofá…
  • Aprende a perder con elegancia, perdonar, ceder, aceptar lo que es, aprende a no querer siempre la razón.

¿Qué otras formas tienes tú de cuidarte de tu cerebro reptiliano y que no se dañen tus relaciones?

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para manejar mejor a tu cerebro reptiliano?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Según los estudios sobre el futuro del trabajo, cada vez tomará más relevancia el pensamiento crítico y creativo. Salir de situaciones adversas, responder al mercado cambiante y ofrecer un nuevo producto, requiere de creatividad. No podemos perdernos por querer seguir haciendo lo mismo.

Si lo pensamos bien, hasta en los productos básicos de primera necesidad, como pueden ser la leche o el pan, ya tenemos una amplísima variedad. Variedad que se ha desarrollado a base de creatividad.

Podremos tener ayuda de la inteligencia artificial, e incluso se ha demostrado que la tecnología puede ayudarnos a expandir nuestra creatividad, pero si queremos progresar, hemos de ser nosotros quienes pensemos y creemos y dejar que las máquinas nos faciliten la elaboración. Y no mantenernos al servicio de ella, sino ellas al nuestro. Como dice Isabel Salama, “el ser humano es un organismo, no un mecanismo” y hemos de aprovechar todas nuestras capacidades

La creatividad se va perdiendo con la edad, incluso a una velocidad increíble. Para hacernos una idea, con 15 años ya solo tenemos un 10% de la que teníamos de niños y a partir de los 15 años apenas nos manejamos con un 2%, y vaya lo que somos capaces de hacer con ese 2%. ¡Imagina lo que podríamos lograr si la potenciamos! 

Silvia Leal, en su ebook sobre fresh thinking, habla de la necesidad de leer, de aprender a programar y de estudiar. Si ya decíamos que la sociedad y el mundo requiere de learnability, hoy, ante las circunstancias y necesidades de supervivencia y superación en las que nos encontramos, lo necesitamos más que nunca. No podemos dejar nuestro futuro laboral solo en manos de las empresas en las que trabajamos o de los gobiernos. Hemos de crear, creer en nuestras capacidades y contribuir a nuestro bienestar y el de los demás. Si el mundo no es como te gusta, si tu trabajo no te llena, ¿qué vas a hacer? Invéntalo.

  • Escúchate. Seguro que has dicho más de una vez algo así como: “quitarnos este papeleo nos facilitaría el trabajo” o “si solo pusiéramos una bandeja aquí, accesible para todos, resolveríamos la situación”. Y como estos, mil ejemplos de nuestras ideas para mejorar las cosas. Se nos ocurren procedimientos a mejorar, nos sale el crítico constructivo cuando nos vemos con el conocimiento sobre cómo se agilizarían procesos, se obtendrían mejores resultados o se mantendrían relaciones más óptimas. Así que escúchate, hazte consciente de lo que se te ocurre y como suele hacer Richard Brandon, no dejes la idea ahí, sino haz lo necesario para poner tu idea en acción. Sí, ya lo sé, no siempre depende de ti, pero si no lo propones, no va a hacerse nunca. ¿O esperas que se le ocurra a otro y se lleve el mérito él?
  • Piensa fuera de la caja. Esto es algo que ya se va aplicando al mundo empresarial desde hace años. Sin embargo, ¿cómo se hace? Sobre todo, buscando utilidades diferentes a las habituales. Salir de lo obvio. Por ejemplo, un tenedor, ¿cómo puedo utilizarlo? Además de para comer, me puede servir para recogerme el pelo, como pincho donde ir poniendo comandas o tickets, para rascarme la espalda, para pintar, etc. Y puedes decir, vale eso no es muy original, ya se le ha ocurrido a alguien antes, bien, cuanto más practiques, más irá creciendo tu habilidad para encontrar alternativas más originales.
  • Relaciona ideas. ¿Qué tiene que ver el helado con las bicicletas? ¿Podríamos conseguir hacer una asociación entre ambas que supusiera una idea de negocio? Seguramente sí. De hecho, ya hay una empresa que se dedica a ofrecer helados y bicis para pasar una tarde estupenda. Puedes tomarlo como un juego para encontrar los puntos de unión entre dos cosas diferentes. ¿Qué tiene que ver una pluma con un coche? Podemos pensar en asientos acolchados, que mantienen la temperatura… Sigue jugando.
  • Cambia el diseño de aspectos como el color, la forma, la textura, el orden, la localización… Una buena pregunta es ¿qué pasaría si…? Y esto es válido para cualquier tema laboral, no solo para productos, sino para colocar la recepción de una oficina, decidir poner mesas compartidas, teletrabajar, cambiar la jerarquía y modificar la estructura de la organización hacia una redarquía. Solo tienes que probar y valorar las consecuencias. Validar lo que sea necesario será un tema posterior para tomar decisiones y poner en marcha definitivamente las ideas.
  • Utiliza el método SCAMPER de Bob Eberle. Es una forma de preguntarte sobre los productos, servicios, estructuras, procedimientos, nuevas propuestas, que te dará una mayor perspectiva y te ayudará a la generación de ideas. Hay muchas preguntas que puedes encontrar en internet sobre cada etapa de este método.
    • S: Sustituye - ¿Qué se puede sustituir?
    • C: Combina - ¿Qué puedes combinar con otras cosas?
    • A: Adapta - ¿Qué se puede adaptar para que tenga otra función o aspecto?
    • M: Minimiza o maximiza - ¿A qué se le puede dar más o menos énfasis?
    • P: Pon otra utilidad - ¿En qué otra área se podría aplicar?
    • E: Elimina - ¿Qué se podría eliminar?
    • R: Al revés - ¿Qué se podría hacer en sentido inverso?
  • Comparte tu idea. A muchos no les gusta compartir porque piensan que se las pueden quitar, o que si son una gran idea, mejor no decir nada hasta que esté en marcha. De acuerdo. Hay momentos en los que hay que guardar el secreto profesional. Sin embargo, las actuales teorías de lean management proponen que preguntes a tu público qué les parece tu idea antes de gastarte el dinero de montar toda una estructura empresarial para llevarlo a cabo. Esto ahorra muchos esfuerzos innecesarios. También en agile management se comparten ideas de mejora continua de los productos y proyectos en los que se va trabajando hasta encajar la forma en la que se cubren las expectativas, funcionalidades y las necesidades. Y recuerda la espiral de las ideas, para compartir en lugar de repartir. Con tu idea yo incorporo mi percepción y la mejoramos; con mi aportación tú le vas a dar una nueva perspectiva y la idea crece. Así que fomenta los espacios de creación de ideas.

Y volviendo al principio, dado que de niños nos era más fácil desarrollar nuestra creatividad, suelta tu imaginación, juega, vuela, cambia de escenario, inventa, prueba, mezcla, como un niño, sin prejuicios, porque ya habrá un tiempo posterior de análisis de las ideas. Pero no cortes las alas a la creatividad de antemano. Fomenta la creatividad y después evalúa.

¿Cómo vas a entrenar tu creatividad para cambiar aquello que no te gusta? Aprovecha y diviértete creando. Pon en acción tu hemisferio derecho. 

Y si lo necesitas, estamos a tu disposición para ayudarte. Todos tenemos la capacidad de la creatividad en nosotros. Solo hay que ayudarla a salir. ¡Tú puedes! 

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills  

Querido compañero,

¿Pones límites en tus relaciones personales y profesionales? ¿De qué manera pones límites? En mi anterior artículo te hablé de la necesidad de poner límites , hoy quisiera hablarte de cómo poner límites de una manera asertiva y eficaz.

Como ya indiqué, poner límites en las relaciones significa hacer saber a las demás personas que se tienen deseos y necesidades diferentes a las suyas, y respetarnos como seres humanos únicos que somos.

Existen dos tipos de límites: los emocionales y los físicos. Está demostrado que el poner límite físico a las cosas nos va a ayudar a poner límites emocionales a las personas. Un ejemplo de cómo poner límite físico sería poner distancia: Si no lo compras, si no lo tienes en casa, si no está accesible… no te dejarás llevar de aquello a lo que quieres poner límites, sea una persona o algo material. No dejarte llevar de la gula, sino comprar y comer lo que necesitas y es bueno para tu salud; no disponer de tabaco, alcohol o cualquier otra sustancia para poner un tope a fumar, beber o a cualquier adicción; poner límite a las distracciones alejándonos de ellas y gestionar mi agenda; ver menos frecuentemente a esa persona con la que no sé poner límites…

¿Qué hay que tener en cuenta antes de poner límites?

Lo primero saber en qué situación te encuentras. Para ello, puedes formularte preguntas como ¿cómo me encuentro? ¿cuál es mi emoción en ese momento? ¿a qué te lleva el hecho de no poner límites? ¿qué quieres? ¿te encuentras preparado para recibir alguna respuesta negativa? ¿quieres poner límites por venganza o por el bien de ambas partes? 

Cuando el límite te lo vas a poner a ti mismo, también puedes ayudarte a frenar la situación. Piensa qué beneficio tienes para mantener esa extralimitación. ¿Qué ventajas obtienes? ¿Qué sería lo peor que puede pasar si lo cambias? ¿Hay algún término medio entre la situación actual y la ideal? ¿qué te dices a ti mismo para continuar haciéndolo? Ese mensaje se puede cambiar porque lo que te dices y cómo te lo dices, importa. Y si quieres cambiar algo tú, será mejor que te ayudes con pensamientos que te faciliten el cambio. Adelgazar solo se consigue cuando estás mentalmente preparado. Cambia tu pensamiento.

Cuando el límite has de ponerlo hacia alguien es necesario preparar lo que le quieres transmitir. Prepara el mensaje que vas a expresarle teniendo en cuenta que lo que le vas a decir lo vas a hacer por el bien de la relación; es decir, por el bien de ambas partes.

Además, has de elegir un entorno y un momento adecuado para poner los límites, es importante que el espacio que elijas sea neutro para ambas partes, un lugar agradable en el que podáis comunicaros con el fin de favorecer un buen clima. Perdemos crédito cuando lo que queremos expresar no viene a cuento, porque no es una puya a destiempo, sino que es una conversación, una petición, bien planteada y constructiva. Recuerda que “nunca es tarde si la dicha llega”.

Ten en cuenta el estado de la otra persona. Es fundamental que la otra persona se sienta receptiva a lo que le vas a decir. Para ello, practica la empatía, la escucha y el estar atento a su comunicación verbal y no verbal.

Por último, prepárate y ponte en las diferentes opciones de cómo se puede comportar el otro cuando le pongas límites, pues dependiendo de su temperamento, puede que no se lo tome bien y surjan emociones de enfado, rabia, ira… ayúdale, si es posible, en su gestión emocional para que vuelva a su equilibrio. 

7 pasos para poner límites

Y ahora, seguramente que la pregunta que necesitas resolver es ¿Cómo se ponen los límites? Te voy a explicar los 7 pasos que proponemos desde 2miradas.

  1. Trabaja tus creencias limitantes, si lo necesitas, para poder poner límites. Creencias como pensar que eres egoísta por no ceder a lo que te piden o sentirte culpable por hacerlo.
  2. Analiza las situaciones, lo que ocurre, lo que te dicen y el impacto que te crea y ten claro hasta dónde llegan tus límites, lo que tú necesitas para sentirte bien en tu vida, que sepas lo que vas a permitir y tolerar.
  3. Recuerda a la persona lo importante que es para ti. De esta manera conseguirás que de entrada no se ponga a la defensiva.
  4. Habla de ti. Cuando vayas a poner límites a una persona es indispensable que no le juzgues, ni etiquetes, ni intentes hacerle daño, sino que hables de ti y en primera persona. No evalúes lo que te hace o dice, explícale las situaciones con objetividad y exprésale cómo te sientes. Para ello, separa el hecho de la persona. No es “tú me haces sentir”, sino “yo me siento así cuando esto sucede”. Te recuerdo que una manera de hablar asertivamente con alguien es utilizar la técnica del DEPA y si ya se lo has expresado en varias ocasiones comunícale tu límite a través del DEPCA. Expresa tus límites con educación, respeto, cuidado y con Amor hacia ti y hacia el otro.
  5. Déjale un momento para que el otro asimile y reflexione sobre lo que le has dicho. Puedes plantearle preguntas como: ¿Qué opinas de lo que te he dicho? ¿Cómo te hace sentir hablarme así? ¿Qué te lleva a actuar así conmigo? Es el momento de escuchar y tratar de comprender su parte de la historia, su punto de vista.
  6. Entiende las consecuencias de no poner límites. Para que haya un cambio hay que querer cambiar. Y muchas veces no somos conscientes de por qué se hace necesario ese cambio. Por eso, es importante también que ambos seáis conscientes de las posibles consecuencias de que la situación continúe sin límites y si estáis dispuestos a asumirlas. Son argumentos que pesarán en la posible resolución. 
  7. Llega a un acuerdo siempre que sea posible. ¿Qué vamos a hacer a partir de ahora? ¿Cómo lo vamos a manejar? Y si no hay acuerdo y tú necesitas/quieres poner ese límite, acepta la decisión del otro y toma tu propia decisión. Podrá intentar mejorar su comportamiento, pero también puede darse el caso de que no quiera cambiar. Entonces, tendrás que elegir qué tipo de relación quieres y necesitas para sentirte bien.

Si empiezas a poner límites a la otra persona, no le quedará más remedio que cambiar su manera de tratarte, tú te sentirás más tranquilo y mejor y comenzarás a valorarte.

Como siempre te invito a que aproveches la oportunidad que te regala esa persona para que sea una experiencia en tu vida y te lleves un nuevo aprendizaje.

¿Qué otras formas tienes tú de poner límites?

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para poner límites?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

26 septiembre, 2020

No sé si tú pensarás igual, pero a mí me da la sensación de que las personas están revueltas. Creo que el confinamiento, la situación laboral, la economía, la salud, las relaciones a distancia o no, la convivencia, todo, nos ha llevado a una reflexión personal y profesional.

Te haya afectado en mayor o menor medida, es probable que te hayas planteado si como está tu vida es como quieres que esté. Si no es así, creo que es buen momento para revisar la rueda de la vida en la que te mueves y cogerla con tus propias manos, liderando tu vida. 

Ya, las circunstancias… Las circunstancias no han impedido que hables con algunas personas, no han impedido innovar, no han impedido la creatividad, no han impedido el apoyo de profesionales y amigos. Por eso, lejos de quejarnos, es tiempo de cuidarnos, querernos mejor y afrontar el futuro.

Ahora bien, ¿cómo se hace? Comenzando por lo que de verdad importa

  • Tú. Pregúntate qué quieres, qué es importante para ti, conócete. ¿Qué te gusta? ¿Qué disfrutas? ¿Cuáles son tus valores para que puedas apoyarte en ellos? ¿Cómo reaccionas ante la incertidumbre? ¿Cómo está tu autoestima? ¿De qué tienes miedo? Sobre todo, recuerda que estamos en este mundo por un tiempo limitado y que lo que de verdad importa es disfrutar esta oportunidad de vivir que tenemos. Así que recuerda qué es para ti la felicidad y qué te da bienestar. Y enfócate en ello.
  • Entrenar las actitudes que nos ayudan. Hay actitudes que nos ayudan a superar las circunstancias. Es una pena que a veces esas actitudes no las aprendemos hasta que no nos pasa algo realmente serio que nos lleve a un cambio de paradigma en nuestra forma de ver el mundo. Sin embargo, es posible aprenderlas. Por ejemplo, como dice Elsa Puncet, hay una actitud que es especial y capacitadora al máximo, el optimismo. Ya está más que demostrado que las personas optimistas, lejos de ver el mundo de color de rosa, son capaces de valorar los obstáculos como retos en lugar de problemas, o de reponerse antes de las situaciones adversas.  
  • Desdramatizar. Nos ponemos muy intensos, todo lo magnificamos. Hemos de poner objetividad, relativizar y tomar perspectiva de las cosas. Ni es todo, ni es como tú quieres que sea todo, ni los demás han de hacer todo lo que tú quieres como tú quieres y cuando tú quieres… Cada persona tiene su historia y circunstancias, su forma de ser y tomar decisiones. Cada empresa tiene su historia y circunstancias, sus responsables. Y hemos de tener claro que cada persona y empresa hace en cada momento lo que cree ser lo mejor, aunque no nos guste. Tenemos dos opciones: aceptación, comprensión, compasión… o cambio. Como decía mi abuelo: “si tiene remedio para qué cabrearse, y si no lo tiene, ¡para qué cabrearse!”. Piensa qué es lo peor que podría pasar y prepárate para ello. Ocúpate en lugar de preocuparte. 

Para si lo necesitas, toma tu tiempo de pensar, de estar en soledad, de estar contigo. Practica el silencio, el autocuidado y, sobre todo, quiérete a ti mismo. Eres lo más importante que tienes.

Para finalizar, te recomiendo un libro que me marcó desde que lo leí por primera vez: “Lo que de verdad importa” de Jan Goldstein.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

En 2miradas hemos plasmado en nuestros libros la experiencia en formación, asesoría y coaching sobre liderazgo y equipos, y os presentamos los  libros que tenemos publicados sobre estos dos temas.

 

"La principal tarea del líder: acompañar personas"  de Raquel Bonsfills

El líder de hoy más que nunca tiene que enfocarse en las personas, acompañarlas. Las empresas crecen porque las personas que trabajan en ellas crecen y como lideres hemos de facilitarles su recorrido en la empresa, sus recursos, creer en ellas. El líder ha de ser el máximo apoyo del equipo.

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"El mejor equipo del mundo" de Raquel Bonsfills y Miguel Can

Este libro es una guía de aspectos a trabajar para desarrollar con el equipo y llevarlo a ser el mejor equipo del mundo.

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"Tú puedes ser líder de ti mismo y de tu organización" de Milagros García Arranz

Mejor persona,mejor líder. El líder ha de comenzar por su propio autoliderago para después llevarlo al equipo con herramientas y técnicas como las descritas en este libro.

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¡Gracias por leernos y aprender con nosotras!

Raquel Bonsfills & Milagros García Arranz

 

 

Puede que estés frustrado por la situación, puede que estés preocupado, puede que "tengas" que ponerte a trabajar sin ningún ánimo, puede que estés enfadado con las decisiones que otros toman por ti o para ti. Hay un sinfín de motivos por los que podemos vernos envueltos en tiempos adversos, de crisis o en los que nos encontremos en alerta.

Parece que en esos momentos es difícil conservar la motivación propia y mucho más difícil ayudar a mantener la motivación de los equipos.

The only way is up

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Ya os hemos hablado de la motivación, haciendo referencia a que puede ser:
1. Interna: la automotivación.
2. Externa: la que te pueden ofrecer desde fuera, desde tu empresa, tu entorno,… la que necesitamos, por ejemplo, para motivar a los equipos.
3. Trascendente: la que te inspira hacia algo superior a ti, hacia el bien común, que da sentido y propósito.

Y cuando nos enfrentamos a una situación difícil, necesitamos a veces ¡de las tres!

Necesitamos de la motivación trascendente

La motivación trascendente es necesaria porque como dice Viktor Frankl en su libro "el hombre en busca de sentido" nos resultará más fácil superar una situación complicada cuando tenemos un para qué, cuando hay algo al otro lado de la situación que se vive que merece la pena. Por ejemplo, poder dar un abrazo a un ser querido, poder cubrir unas necesidades básicas a tu familia, poder disfrutar de un lugar especial para ti…

Esta motivación alimenta nuestra esperanza en un futuro mejor, alienta nuestras fuerzas para resistir y nos mantiene con la cabeza alta.

Piensa qué es eso que te puede ayudar: por qué o por quién vale la pena seguir adelante, quién quieres ser, cuál es tu responsabilidad. Recuerda que eres necesario para muchas personas.

Necesitamos de la motivación externa

La motivación externa es la que podemos utilizar para animar a los demás. Esta motivación ha de ser cuidadosamente medida porque puede tener el efecto contrario y desmotivar más que motivar.

En el trabajo, según la teoría de Herzberg, cuando están presentes los factores que él llama motivacionales (reconocimiento, crecimiento profesional y responsabilidad) se contribuye a la satisfacción con el trabajo. Pero cuando se gestionan mal los factores que él llama de higiene (sueldo, condiciones laborales, supervisión y seguridad) puede aumentar la insatisfacción laboral.

Para aplicar la motivación externa, tanto a nivel laboral como a nivel personal, y que motive, tendremos que:

  • Practicar la empatía. Para ello, lo primero que hemos de conocer es a la persona, sus circunstancias concretas, y comprenderla. Recuerda que la empatía está relacionada con la inteligencia emocional, es decir, que has de poner tus emociones en juego para mostrar de verdad que sabes lo que se siente en la situación en la que se encuentra la persona.
  • Evitar falsas expectativas. Por supuesto no engañar. Si sabes que no vas a cumplir lo que dices, no lo digas. No apliques recompensas que no vas a ser capaz de dar, por mucho que te escudes en el "no soy yo, son las circunstancias".
  • Usar una comunicación adecuada. Cuidado con las exigencias, la rigidez y la comunicación no verbal y verbal agresiva. Necesitamos aplicar una comunicación cercana, comprensiva, de escucha, de reconocimiento… Una comunicación que ponga en valor lo que sí es válido o el buen trabajo realizado. Una comunicación que inspire, que anime, solidaria.
  • Relacionarla con los objetivos. No siempre queremos de las personas el extra de "se espera mucho más de ella". Muchas veces lo que se pide es que se cumpla con el trabajo. Y a veces, las circunstancias hacen que no se pueda cumplir con el trabajo al mismo nivel. Así que los objetivos habrán de rebajarse. Revisa el objetivo y ajústalo a las circunstancias.
  • Personalizar. Cada persona tiene sus circunstancias e intereses, así como sus capacidades. Por eso, busca la forma de estimular la motivación interna de esa persona.

Y para poder hacerlo, habrás de conocer cuál es esa motivación interna de cada uno.

Necesitamos de la motivación interna

La motivación interna, atiende a tres necesidades según McClelland:

  • Necesidad de logro: necesidad de consecución de metas, de ir más allá, aceptando responsabilidades que otorguen retos y conseguirlos. Necesita darse cuenta que va logrando los objetivos, por lo que requiere feedback constante.
    En el lado personal, sería la necesidad de ir avanzando en la vida, de ir consiguiendo objetivos vitales, profesionales, personales o incluso diarios. Por eso es importante que si eres una persona con esta motivación te plantees qué quieres lograr antes de que acabe el día, la semana, el mes. Qué reto te propones. Por ejemplo, aprender a hacer pan, no discutir en todo el día con alguien, tener un tiempo para ti...
  • Necesidad de poder: necesidad de adquirir prestigio, status o reconocimiento por parte de los demás. Necesita poder influir en decisiones, en actuaciones, en el comportamiento de las personas, inspirando o liderando.
    En lo personal es la necesidad de ser importantes para los demás. Saber que te tienen en cuenta para tomar decisiones esenciales. Dejar que tomes las riendas, planifiques, desarrolles proyectos familiares, desde vacaciones hasta gestiones del hogar. Si eres una persona con esta motivación, aprovecha tus cualidades de solucionador para tomar la iniciativa y hacer cosas por los demás.
  • Necesidad de afiliación. Es la necesidad de tener buenas relaciones interpersonales. Necesita sentirse acogido y ser parte del grupo porque la sensación de cercanía o amistad y "con quien" vale más que el "qué hacer" o "a dónde ir". Trabajar o hacer actividades en equipo será más gratificante que estar solo.


En lo personal, trata de hacer que todos estén bien, busca hacer amigos y se esfuerza por ayudar a los demás, por mediar entre personas para resolver conflictos y sentirse queridos. Si eres una persona con esta motivación, mantén el contacto con las personas que te rodean, escribe, llama, chatea, comparte, reúne,…

Cada persona tiene unas necesidades diferentes para sentirse mejor y superar situaciones difíciles. Así que, ¡¡¡descubre la tuya!!!

Si sabemos cuál es nuestra motivación, qué nos hace levantarnos por la mañana, nos será más fácil actuar y ponernos los alicientes que mejor nos estimulen para salir de esa situación.

¿Qué vas a comenzar a hacer para alimentar tu motivación?


Aprendiendo en el camino del crecimiento.
Raquel Bonsfills

Querido amigo/a,

¿Cómo estás? ¿Cómo te está afectando el COVID-19? ¿Qué haces para llevarlo mejor?



Honestamente quiero decirte, como ya he indicado en redes sociales, que no siento miedo por la enfermedad del coronavirus pero sí me apena profundamente los efectos colaterales que todos estamos viviendo como: el sufrimiento de la enfermedad o la muerte de seres queridos, familias y parejas que no pueden estar juntos, economías destrozadas, autónomos, desempleados y pequeños empresarios con mucho miedo a su futuro económico, confinamiento y restricciones difícilmente soportables, personas no atendidas por falta de medios y previsión, el afrontamiento de una soledad no deseada, la psicosis y el miedo que estamos padeciendo globalmente,...

Todos tenemos nuestra opinión sobre las decisiones del Gobierno y la gestión de las medidas por las CCAA que se han establecido para el bien de todos, en muchas ocasiones, nos llevará a sentir rabia e inseguridad y, en otros casos, tranquilidad y sosiego y son emociones perfectamente entendibles.

Yo quisiera centrarme en lo que puedes hacer tú para vivir mejor las prohibiciones a las que estamos todos abocados por un tema de salud pública con la finalidad de que esta fase termine incluso, de una manera positiva y con un crecimiento personal.

Es importante que mantengas una actitud optimista. Piensa en tu privación de libertad como un acto altruista para frenar la expansión del coronavirus y contribuir a que el resto de las personas se mantengan a salvo. Los efectos de no seguir estas recomendaciones podrían ser fatales.

Antes de nada y aquí sí me gustaría ser incisiva, debemos hacernos responsables de que no estamos viviendo unas vacaciones y que hay compromisos, tareas y deberes que cumplir cada día. Planifícate y planifica tu trabajo, y si no sabes, pide ayuda a tus compañeros o en 2miradas estaremos encantadas de acompañarte.

Es fundamental que hagas una vida lo más normal posible, levántate a la hora que irías a trabajar, manten las rutinas y las agendas cotidianas en lo que puedas y, por supuesto, sigue los hábitos adecuados de higiene y prevención.

También puedes aprovechar que tienes más tiempo para reinventarte y puede ser un buen momento ¡ánimo! ¡inténtalo!

No obstante, se te pueden plantear otras situaciones como las que te indico y te dejo algunas claves para que puedas manejarlas mejor:

• Al pasar más tiempo con tu pareja tienes más discusiones. Quizás sois una pareja que por circunstancias habéis pasado de veros a la hora de la cena, los findes o en reuniones de amigos o vacaciones, a pasar las 24 horas juntos y esto unido a que estamos especialmente irascibles. Nos pueden sacar de quicio comportamientos a los que estamos habituados provocando más desencuentros de los que eran habituales en nuestra vida cotidiana.

La psicóloga Harriet Lerner dice que “Cuando una pareja tiene una sólida base de sólida amistad y el respeto mutuo puede tolerar una cantidad justa de emoción en estado puro” y continúa Lerner, "pero pagar nuestros humos y emociones exaltadas y terminar por convertirla en la responsable de nuestro enfado nunca es la solución".

Lener dice que discutir es normal pero que hay que saber hacerlo. “Hay que tener cuidado con las peleas descontroladas e irracionales que pueden erosionar el amor y el respeto que son la base de cualquier relación exitosa”.

Te invito a que tengas algunas reglas que funcionan, según expertos en relaciones, cuando discutimos con nuestra pareja:

1. Una regla de oro para discutir es establecer unas normas y responsabilizarnos de seguirlas incluso en los momentos más acalorados de la conversación.
2. Sentir curiosidad y programar momentos para el conflicto.
3. Llamar a un corte si algún miembro de la pareja lo necesita.
4. Preguntar y hacer peticiones en lugar de quejas.
5. Aprender la forma correcta de disculparse con la pareja.

Está claro que una pareja será más saludable cuando sepa plantear los desacuerdos con respeto, a través de una comunicación asertiva y honesta. Sin embargo, las cosas no surgen por arte de magia y es necesario practicar un ejercicio cotidiano de saber llegar al otro con la palabra y de saber encontrar el momento para hacerlo.

No obstante, si te das cuenta que las cosas no fluyen por mucho que lo intentas, quizás es el momento de tomar otras medidas o decisiones más drásticas.

 

Si te sientes enfadado o frustrado por no poder salir de casa. Es normal sentirse triste, estresado, confundido, asustado o enfadado ante una situación de emergencia.
Si tienes que teletrabajar y tienes hijos acepta que probablemente no puedas hacerlo con el mismo rendimiento con el que lo harías si estuvieras solo. Además, puedes frustrarte si los sistemas informáticos no te funcionan como normalmente. ¡Paciencia! Y no pongas tus expectativas de trabajo como si estuvieses en la oficina porque la situación es diferente.

Te propongo para combatir esto varias técnicas para mejorar tu estado emocional:

 Cambia tu pensamiento. Te invito a cuestionarte la veracidad de tu pensamiento y cómo te hace sentir, quizá haya que cambiarlo. Ya escribí un artículo en el que explicaba 7 Pasos para poder gestionarte emocionalmente.

 Saca hacia afuera y gestiona las emociones desagradables que sientes, que llevas dentro, compartiéndolas con alguien de tu confianza o un especialista. Elsa punset nos explica que si no las exteriorizamos y las hablamos con un amigo o un terapeuta tenemos más posibilidades de enfermar porque nos hace sentir más vulnerables o incluso más temerosos de que nos juzguen, nos desprecien o nos rechacen.

 Emplea la escritura expresiva. En caso de que no quieras hablar con alguien de tus emociones o no quieras sentirte tan expuesto emplea la técnica de la escritura expresiva, te puede resultar muy similar a si hablaras de tus emociones. Es una técnica del doctor James Pennebaker que tiene excelentes resultados comprobados contra la ansiedad, el dolor crónico, el desamor, la tristeza o lo que sea que te preocupe. Los pasos son los siguientes:

o Escribe 20 minutos cada día sobre cómo te sientes durante 4 días para ver un beneficio.
o Expresa tus emociones y reacciones ante algo que te preocupe o te duela. Escribe solo para ti.
o Tras los 4 días de realizar la escritura expresiva, reflexiona sobre los cambios en tu forma de sentir y reaccionar.

 Y por supuesto, si las emociones te desbordan acude, sin duda, a un profesional.

 

Si te sientes estresado o con miedo por contagiarte o infectarte del coronavirus. Al ser la primera pandemia de la era digital tenemos un exceso de información y esto genera un gran nivel de desinformación y más miedo. Con el fin de evitar que tu miedo te bloquee sigue estas recomendaciones que la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos sugiere:

1. Lo desconocido nos afecta más, y nos indica que es importante tranquilizarnos y pensar qué tenemos que hacer. Es importante chequear la información que nos llega porque una gran parte de los mensajes e información que se comparten por redes sociales e internet son falsos o, como mínimo, no están contrastados. Una buena opción para comenzar puede ser el portal que ha habilitado la OMS sobre el coronavirus. O la web del ministerio de Sanidad, que ofrece información actualizada tanto para ciudadanos como para profesionales. Es importante ocuparse y no preocuparse e ir a buscar la información a fuentes fidedignas y no creernos todo lo que nos llega.

2. No replicar las cosas que no sabemos, para no crear una mayor alarma social. Es importante evitar el hablar permanentemente del tema y evitar difundir rumores o informaciones falsas.

3. No te “infoxiques”; es decir, no caigas en la sobre información, para limitar la angustia y la preocupación sobre la epidemia la OMS aconseja limitar el tiempo que se pasa viendo o escuchando programas sobre el coronavirus que nos pueda llevar al alarmismo.

4. Confía en la ciencia y el sistema sanitario. Es importante seguir las recomendaciones y medidas de prevención que determinen las autoridades sanitarias para protegerse de un posible contagio de Covid-19.

5. Vigílate. Si se tiene fiebre, tos y dificultad para respirar o dudas sobre la posibilidad de haberse contagiado, es importante contactar con las autoridades sanitarias y seguir sus instrucciones para recibir atención médica.

6. Acepta tus emociones. El colegio Oficial de Psicologia de Madrid aconseja reconocer las emociones y sentimientos y aceptarlos. Recomiendan hablarlo con amigos o familiares y, si la angustia persiste, buscar ayuda de profesionales sanitarios.

7. Por último, indicarte que uses el sentido del humor. Otra de las recomendaciones de los psicólogos frente al brote del coronavirus es usar el sentido del humor. “El humor es una emoción que te ayudará a mantener el miedo (que es otra emoción) a raya”, aseguran.

 

Si te aburres en casa en el tiempo que no trabajas. Te propongo otras prácticas en el tiempo que te queda libre para que te ayuden a mejorar personal o profesionalmente y también para que te ayuden a centrarte en aceptar el presente y a sintonizarte con él.

 En el tiempo libre trata de mantenerte ocupado. Planifica el resto de tu día que no es trabajo. Aprende cosas nuevas o mejora habilidades, haz un curso on line de algún tema que te interese, culturízate, por ejemplo, mira museos (10 museos para visitar tour virtual).

 Conéctate on line o llama a tus seres queridos que no puedes visitar en este momento.Las redes sociales pueden desempeñar un papel clave para reducir la sensación de aislamiento, además de pasar un rato agradable y divertido.

 Haz una lista de las cosas que te gusta hacer en solitario y ponlas en práctica.

 Si tienes un compañero y/o hijos. Juega a juegos mentales o de mesa.

 Aprovecha a dormir y descansar más.

 Practica la meditación o el mindfulness o yoga…

 Haz todas esas cosas que por falta de tiempo nunca haces o procrastinas y que puedas hacer dentro de casa.

 Lee un libro, haz garabatos, pinta o dibuja algo, colorea un mandala o haz manualidades.

 Si te gusta cocinar, anímate con nuevos platos o recetas o debuta con la repostería. Ojoooooo, cuida tu alimentación, no te olvides de comer con mesura cinco veces al día.

 Escribe cartas o correos electrónicos a esas personas que te importan y que hace tiempo que no les dedicas un espacio. Escribe un libro o artículos si te animas.

 Haz un poco de ejercicio diariamente o baila con tu cantante favorito. Movimiento, diversión y ejercicio físico. Una combinación infalible.

 Dedícate a un nuevo pasatiempo o una manualidad te garantizará que estarás ocupado durante varias horas.

 Planifica viajes y eventos futuros, ya sea para un futuro cercano o lejano. Ten en cuenta tus posibilidades. Explora el lugar a través de Internet, busca alojamiento, descubre qué lugares visitar o qué restaurantes recomiendan…

 Reorganiza tu hogar. Puedes ordenar tus libros en orden alfabético o colgar tu ropa en el armario. Si estás aburrido, reorganiza un poco tu casa o el trastero.

 Juega a video juegos, ve películas o series o ve vídeos y fotos viejas.

 Escucha música. Nutrir la cabeza y el alma de sonidos agradables ayuda a despejar cualquier mal.

Y lo más importante, dedícate tiempo a ti. Es la actividad que más suspendemos, debido a las obligaciones diarias. Que el aburrimiento sea anfitrión de esta iniciativa autocomplaciente, no tienes porqué ser todo el tiempo productivo. Mira el techo y permítete aburrirte, como dice una amiga, mirar las musarañas además de relajarte, evita la rumiación de pensamientos negativos.

 

Después de lo que te he compartido ¿De qué otras maneras puedes sufrir menos los efectos del coronavirus? ¿qué vas a hacer para sentirte mejor? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

 

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García Arranz

Cómo hemos cambiado! o ¿no? Mujeres con determinación, que han tomado las riendas de su vida, que han podido desarrollar sus inquietudes o que han superado obstáculos en beneficio de lograr sus metas ha habido y habrá. Muchas mujeres que se han hecho más visibles: mujeres ingenieras que han promovido grandes avances, mujeres que han luchado por la salud, la sanidad, la igualdad…

Incluso yo pienso en mujeres menos conocidas como mi madre, que siendo ama de casa, su objetivo en la vida era criar a sus hijos, cuidarlos, estar a su lado, hacerles personas a las que merezca la pena conocer. Y no solo educar a sus hijos, también atender a sus padres y abuelos con amor hasta el final de sus días. No es que ella no pudiera trabajar sino que eligió otra opción.

Ella vio en casa una abuela trabajadora y adelantada a su tiempo, que era propietaria de dos tiendas y con una gran visión de los negocios. Y una madre trabajadora, modista, profesora de corte y confección, la más perfeccionista y detallista del mundo. Mujeres que cuando uno va, ellas han vuelto tres veces. Mujeres que han liderado sus vidas.


Hace tiempo escribí sobre ser madre y empresaria. Hablamos siempre de conciliación pero la realidad es que se nos acumulan las tareas y parte del liderazgo consiste en que decidas lo que decidas hacer, que la proporción de tiempo que dedicas a cada área de tu vida sea la adecuada para ti, para irte sin remordimientos a la cama.

El liderazgo de las mujeres es posible y está siendo una realidad. Como ya contábamos en el whitepaper "Women business inspiration" de LMS (Leadership Management School), cada vez más mujeres se preocupan por su desarrollo profesional. A las chicas jóvenes ni se les pasa por la cabeza lo contrario.

Nosotras, Milagros y yo, en 2miradas también hemos hecho un trabajo de liderazgo personal y profesional para ser hoy líderes de nuestra empresa.

Cada una con una experiencia y una historia. Milagros ocupaba puestos de dirección en un entorno masculino siendo "chiquitilla (en estatura), más joven y mujer" como dice ella. Para ser incluida o para poder estar al nivel muchas veces se vio adquiriendo costumbres "de ellos" como era entonces fumar y hasta llegó a ponerse corbata. Y aunque hoy esto parezca una tontería los tiempos han cambiado.

Sin embargo, yo siempre me he movido en entornos donde he tenido mujeres como jefas. Donde el liderazgo de la mujer se ha visto como algo normal. Simplemente era la persona más cualificada, dando igual si era hombre o mujer. Peeeero sí que viví y escuché mucho a mujeres que preferían no promocionarse a puestos directivos por la exigencia que supondría el puesto en cuanto a horas de dedicación, a no poder ver apenas a sus hijos, o a plantearse no tenerlos (como era el caso de las ya directivas), aunque se sintieran capacitadas para el puesto y para asumir la responsabilidad. Se planteaba como un sacrificio a sus expectativas de crecimiento que les permitía tener un mayor equilibrio personal y profesional.

Hoy ser nuestras propias líderes tiene la gran ventaja de que podamos decidir. Los indicadores generacionales según un estudio de Linkedin, pintan un futuro en el que las personas trabajarán las horas que decidan trabajar (o necesiten), hasta cuando deban o quieran, con opciones de trabajo más flexibles, con más respeto y empatía.

Yo tengo claro y apelo a la responsabilidad y el compromiso. Cada uno sabe cuál es su trabajo, cada uno sabe cómo cumplirlo. Incluso cuando yo fui madre en mi periodo de baja maternal estaba deseando que me contara Milagros cosas de la empresa para seguir al día, me colaba en reuniones y avanzaba trabajo cuando mi bebé me dejaba. No porque tuviera que hacerlo, sino porque quería.

La responsabilidad y el compromiso se desarrolla mucho más cuando nos apasiona nuestro trabajo o cuando tenemos una motivación intrínseca que nos mueve.

Por eso, cada día es más importante que en las empresas facilitemos un entorno agradable de trabajo a donde nos apetezca ir, que proporcionemos las herramientas y recursos necesarios para que las personas puedan abordar las exigencias del trabajo diario, que permitamos la flexibilidad laboral con confianza.

Si yo lo permito nadie se buscará excusas para faltar al trabajo cuando tenga que ir a un médico, a realizar gestiones, o quedarse con los niños si se ponen malos. Eso sí, a cambio se pide cumplimiento de las responsabilidades adquiridas cuando decidiste trabajar ahí.

Así que el liderazgo de las mujeres, como el de los hombres, parte de uno mismo. Parte de perseguir tus metas. Es necesario tener interés por lo que hacemos. Querer ser líderes de nuestras vidas y de nuestro desarrollo profesional. Y lo demás, lo iremos encajando. No hay reglas que valgan para todas. Cada una elegirá su mejor opción encontrando el equilibrio con el que se sienta en paz consigo misma.

Empieza por pensar qué quieres y luego ¡a por ello!

¿Necesitas ayuda? Pídela. Aprendamos de los demás. Quizá nos sirvan sus estrategias. Prueba. Inténtalo. Milagros y yo estamos a vuestra disposición para acompañaros en el proceso. Dos mujeres líderes, 2 miradas, cada una con su estilo, con su forma de llevarlo en lo personal y en lo profesional. Tomando decisiones cada día para conciliar. Eligiendo ser felices. Logrando objetivos.

¿Tú también quieres? ¿Qué vas a comenzar a hacer?
Te dejamos nuestros libros para ayudarte a desarrollar tu liderazgo:



Y recuerda, juntas, somos más fuertes. Formando equipo llegamos más lejos.


Aprendiendo en el camino del crecimiento.
Raquel Bonsfills


Querido compañero/a,

¿A menudo te quejas de lo que haces o de las personas que tienes que ver? ¿Has perdido la creatividad, la emoción y el entusiasmo por tu trabajo? ¿Aún no has encontrado el Amor de tu vida? ¿Sientes que tu vida personal o profesional necesita mejorar?

Ha sido el día de San Valentin y aunque para ti pueda ser solo un día comercial lo que sí nos debe recordar es la importancia del AMOR como pilar básico en cada una de las facetas de nuestra vida.

Ya te hablado en otros artículos de la importancia del Amor: Los beneficios de poner amor en todo lo que haces, Claves para vivir desde el Amor o mi querida socia ha escrito el artículo ¿Podemos mirar a los empleados con amor? 7 claves de por qué hacerlo …

Para todo el equipo de 2miradas es realmente importante sentir y transmitir Amor en todo lo que hacemos. Ya John Ruskin, maestro de la prosa inglesa y muy influyente en los pensamientos de Gandhi,dijo una vez: “Cuando la habilidad y el Amor se juntan, se crean obras maestras”.
Te invito a crear tu obra maestra, una vida lo más feliz posible, la tuya.

Para comenzar quiero proponerte cómo identificar y mejorar aquellos planos de tu vida que te están impidiendo avanzar, progresar y sentir cada día que amas tu vida en su globalidad.

1. Como inicio es necesario que hagas una lista de las áreas que sabemos que son verdaderamente sustanciales para tu vida, te señalo algunas posibles:
o Área física / autocuidado (salud, aspecto físico, cuidados, comidas, higiene personal, deporte…).
o Área familiar (miembros que componen tu familia de nacimiento: padres, hermanos, primos, tíos…).
o Área amorosa y social (pareja, hijos, suegros, círculo más cercano de amigos).
o Área laboral (me refiero no solo a tu área profesional sino además a tus las inquietudes e intereses culturales e intelectuales).
o Área económica (Situación económica y de solvencia).
o Área de desarrollo personal (me refiero a lo que haces para ser mejor persona cada día y para lograr ser lo más feliz posible en cada momento).
o Area ocio (intereses, diversión y actividades de tiempo libre o descanso de nuestras ocupaciones habituales)
o Área espacio físico / entorno (donde vives, donde sueles ir, dónde trabajas, por dónde te mueves…)

Rueda de valor de 2 miradas

2. Reconocidas tus diferentes áreas es importante que evalúes del 1 al 10 cómo te sientes en la actualidad con cada una de ellas. Verifica cómo vas viviendo, funcionando y cuán satisfecho te sientes en cada una de ellas . Es importante que tras hacer este ejercicio no analices ni el por qué ni te culpes o victimices por no sentirte mejor, en tu mano, en tu corazón y en tu buen hacer estará conseguir lo que quieres y sé que podemos lograrlo.

3. Ahora haz otra puntuación de cada área, tomando como reseña como vives o te gustaría vivir cada una de ellas. Si quieres emprender nuevas metas y sentirte mejor o si te sientes contento y satisfecho con permanecer donde estás.

4. Dependiendo de la puntuación que hayas dado y de la mayor o menor importancia que des a cada aspecto de tu vida, elige aquella área que necesites corregir y/o mejorar. Recuerda que un elefante solo te lo puedes comer a trozos, no de golpe, y también ten en cuenta que es básico alcanzar el equilibrio.
Crea un plan de mejora y hazte preguntas. Como Coach Profesional te dejo algunas:
o ¿Qué quiero conseguir? ¿Qué me gustaría mejorar?
o ¿Cuál es tu situación ahora? ¿Qué diferencias hay entre el resultado deseado y tu situación actual?
o ¿Qué puedes hacer? ¿Qué alternativas tienes? ¿Y si no sale a la primera?
o ¿Qué vas a hacer? ¿Para cuándo? ¿Cómo puedo yo ayudarte a mantener tu responsabilidad ante tu compromiso?

5. Realizado tu plan de acción, pregúntate qué grado de motivación tienes para abordarlo y puntúalo del 1 al 10. Si tu resultado es menor de 7 formúlate una nueva pregunta: ¿qué puedes hacer para que tu nivel de ganas de emprender las acciones concretas que te has fijado sea un 9 ó un 10?.

6. Y ahora ponte en acción realizando todo lo que te has propuesto con compromiso y con AMOR hacia ti mismo. Te recuerdo, como ya te he compartido en algún otro artículo, que solo lo que se hace desde el Amor obtendrá resultados coherentes contigo mismo y sostenibles con tus deseos. En lugar de acometer las tareas de mala gana, puedes hacerlo con diligencia y agradecido (como un acto de amor hacia ti mismo), comprobarás que así obtienes mejores resultados. Tómatelo y aprovéchalo como una oportunidad de quererte más y mejor, de aprendizaje, de crecimiento y valor. Y lo más importante, date la opción de dejar de sobrevivir y poder ser más Feliz con tu VIDA.

7. Con el fin de ayudarte a que cumplas tus nuevas acciones te invito a que:
o Analices tus rutinas e identifiques tus comportamientos o hábitos no saludables. Sin juzgarte, mirándote con amor.
o Pongas frases, objetos o fotos que te recuerden, estimulen e inviten a llevar a cabo tus nuevos cambios por tu hogar o en tu oficina o puesto de trabajo.

¿De qué otras maneras puedes planificar acciónes que mejoren tu vida? Con el fin de perfeccionar lo que te he propuesto, te sugiero que también leas un artículo en el que se ofrecen 6 acciones que podrían mejorar tu vida.

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para ser más feliz, vivir sintiendo más amor y progresar en las diferentes áreas de tu vida? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!
Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García Arranz

Es increíble cómo lo que nos rodea nos puede llegar a afectar. Esto sucede porque no somos inmunes a nuestro entorno, porque somos seres sociales y necesitamos de los demás para estar mejor o para llegar más lejos.

Además, nuestras emociones, en su mayor parte, surgen de las situaciones que vivimos y de nuestra forma de pensar e interpretar el mundo. Cada uno de nosotros hemos nacido en un contexto cultural, social, económico y familiar diferente y eso ha marcado nuestra forma de entender y vivir lo que nos rodea.

A veces no nos damos cuenta que hemos perdido la sonrisa hasta que alguien nos lo hace notar. Nos metemos en la bola de la vida, en la rutina, y no nos planteamos siquiera que podemos hacer algo al respecto para cambiar esa situación que nos hace ir como autómatas o que nos tiene de "capa caída".

Tampoco nos engañemos, días malos tenemos y vamos a tener, no vivimos en un mundo de continuo color rosa. Hemos de ser perseverantes ante las dificultades y perseguir nuestros objetivos si de verdad creemos en ellos y son realistas. No se trata de darnos la media vuelta a la primera de cambio porque eso solo significa que lo que teníamos o buscábamos no era tan importante para nosotros.

Lo que trato de decir es que en ocasiones la mejor respuesta es recolocarnos y permitirnos nuevas perspectivas, nuevos sueños, nuevas ilusiones y abrirnos a las nuevas experiencias o personas que puedan llegar a nuestra vida.

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De cuando en cuando necesitamos revisar nuestra orientación profesional y también es importante sentirnos bien en nuestra casa, con los objetos que nos rodean, con las personas con las que nos relacionamos y con nosotros mismos.

¿Cómo podemos alejarnos de aquello que nos quita la sonrisa? Os dejo algunas ideas:

  • Para y toma conciencia. Solo se puede gestionar aquello que conoces. Por tanto, para y mira qué tienes a tu alrededor, mírate en el espejo, mira el lugar en el que estás, en el que trabajas, lo que haces, lo que tienes, dónde colocas cada cosa, con quién te mueves… Y pregúntate ¿Es así como lo quiero? ¿Me hace feliz? Limpia y tira todo aquello que no te sirve. Cuando ya no usamos algo desde hace tiempo, cuando nos desanimamos al ver un objeto que tenemos, es el momento de tirarlo o donarlo. Solo si limpiamos, si lo alejamos de nosotros daremos espacio para que llegue lo nuevo, aquello que nos guste y que nos apetezca en lugar de aquello que nos desanime, fomentando nuestra propia evolución. Joseph Newton explica el hábito que tenemos de guardar cosas por si acaso. Por ejemplo, guardar una documentación en el trastero por si algún día la quisiéramos mirar (lo que nunca sucede). A esto lo llamó el "principio del vacío". Así que revisa, limpia y recicla tus cosas.

 

  • Libérate de viejas ideas. Tenemos creencias adquiridas de pensamientos de los demás, de miedos de los otros que proyectan en nosotros o de formas de actuar que nunca te has planteado por ti mismo y que simplemente lo sigues haciendo como lo has visto hacer hasta el momento. Y por otra parte, es posible que tú mismo/a hayas tenido ideas que te sirvieron en un momento dado en tu historia, pero que ya no aplican porque el momento en el que las necesitaste ya pasó. Por eso, es importante hacerte consciente de cuál es esa idea que te convino en su día pero que ya no va contigo. Solo si las detectas las podrás cambiar.

 

  • Trabaja el desapego, sé independiente emocionalmente. Disfruta de las cosas sin necesitar desesperadamente tenerlas. No es necesaria la posesión solo alégrate por el tiempo que puedes compartirlo, usarlo o vivirlo. Ya sea estar con una persona o ponerte tu jersey preferido. Te dejo algunas técnicas para controlar el desapego en este vídeo del psicólogo Walter Riso:

         

 

  • Sé flexible contigo mismo/a. Permítete el cambio. Libérate de los "debo" y "tengo que" para utilizar mejor los "quiero", "necesito" o "me gustaría". No eres siempre así, puedes ser de otra manera y no dejar de ser tú. Tu vida es tuya. Solo tienes una oportunidad para vivirla. Permítete acercarte a aquello que te haga sonreír, alejarte de lo que te amargue la existencia, deja de engañarte con que la situación cambiará y cámbiala tú. Porque ¿sabes la buena noticia? Puedes hacer algo al respecto. Si no puedes cambiar la situación, al menos puedes cambiar tú cómo vivirla.

 

Somos quienes somos por todo lo que hemos vivido. Y seremos como queramos ser según decidamos. Así que elige ser feliz y di adiós, como dice Madonna en su "power of goodbye", a lo que te quite la sonrisa.

¿De qué te vas a desprender? ¿Qué vas a cambiar?


Aprendiendo en el camino del crecimiento.
Raquel Bonsfills

¿Cómo realizas una reunión? ¿Qué haces para llevar a cabo una reunión efectiva?

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Antes de nada, me gustaría compartirte la diferencia entre eficacia, eficiencia y efectividad. Según la Real Academia de la Lengua Española, eficacia se refiere a la “capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera”, mientras que eficiencia es definida por la RAE como la “capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado”.

Por aclarar un poco más estos dos conceptos, hablamos de una persona eficaz cuando consigue cumplir con un objetivo en el tiempo señalado y en cambio, será eficiente si alcanza la meta empleando los menos recursos posibles.

La clave está en hallar el equilibrio entre ambos parámetros, lo que se traduce en un tercer concepto, la efectividad, entendida como una solución ponderada entre lograr los objetivos marcados con un gasto adecuado.

Cada grupo tendrá sus propias reglas del juego para que la reunión sea más efectiva. Hoy quiero hablarte de algunas de las reglas que mejor ayudan a ser ágiles, no tener que repetir las cosas, mantener la atención y reducir el tiempo que lleva la reunión.

Haciendo reuniones efectivas ahorramos tiempo, dinero y energía. Te comparto diez reglas fundamentales para lograr realizar reuniones efectivas:

  1. Diseña un plan concreto de la reunión. Antes de nada es fundamental plantearse la pregunta ¿es necesaria la reunión? No hay nada peor que esa manida manía de montar reuniones por el mero hecho de pensar que forman parte del trabajo. Si es necesaria una reunión, es necesario elaborar un plan de cómo irá la reunión y envíaselo a todos los participantes para ello debes fijar: la hora, la duración, el lugar, las personas que asistirán y los puntos y el orden del día de la reunión. Además, es necesario que fijes el/los objetivo/s de la reunión de forma clara y concisa. Antes de convocar una reunión debemos tener claro cuál es o cuáles son los objetivos de la misma y debemos ser capaces de enumerarlos. Organiza la reunión con una semana de antelación, como mínimo. Es muy difícil alinear todas las agendas de los participantes. Diseñar un buen plan nos lleva a todos a saber los temas a tratar.
  2. Convoca a las personas implicadas. Para poder llevar a cabo una reunión efectiva es necesario citar a las personas necesarias y que cada miembro del equipo vaya con la idea de cuáles son sus fortalezas en los temas que se van a tratar en la reunión para conseguir el éxito y que llegue a compartirlas con los demás.
  3. La puntualidad. La puntualidad es un requisito importante en una reunión. Es preciso exigir a todos los participantes, para no perder un minuto y, además, transmitir el valor que tiene el factor tiempo como recurso escaso en una organización y para cada participante de una reunión.
  4. Respetar la palabra. Es muy importante respetar el turno de palabra de cada una de las partes que estén dialogando, facilitando de esta forma el entendimiento de las posiciones que se exponen, para llegar a conocer los argumentos de cada participante.
  5. Ser breve e ir al grano. El principal problema de hablar de más es que sin darte cuenta abrirás muchísimos frentes, y todo esto desvía la atención de tu cliente o desvía la atención de los participantes de la reunión. Es muy positivo ir al grano, no dar rodeos y no andarse por las ramas, esto ahorra en una reunión tiempo y complicaciones.
  6. Explicar el punto de vista calmadamente. Es necesario exponer todos los temas en un tono calmado sin promover agresividad, ni posiciones a la defensiva.
  7. Mantener una mentalidad abierta. Además de acudir con humildad para asumir errores y poder seguir aprendiendo.
  8. Escuchar sin parcialización. En la escucha global o en la escucha sin parcialización, la empatía y la intuición se alían para transcender más allá de las palabras, de las emociones y del contexto pudiendo comprender lo que el otro dice sin interpretarlo.
  9. Evitar conversaciones laterales. Es muy fácil que en una reunión se dé por ejemplo que uno se ponga a discutir prioridades, otro contando chistes, otro comentando un tema nuevo… El mantener una conversación paralela con un miembro en una reunión, mientras otro habla es una de las formas más comunes de perder el tiempo y de perder información.
  10. Respetar las opiniones de los demás. Las soluciones a los problemas se resuelven hablando y no peleando. Nos cuesta muchísimo entender algo tan básico desde mi punto de vista, como es la comunicación y lo más importante, que en esa comunicación se dé la tolerancia a las opiniones de los otros.

Toda regla debe tener una consecuencia en caso de incumplimiento que debe ser:

  • Consensuada por todos.
  • Equitativa con la regla a la que hace referencia.
  • Conocida por todos.
  • Recordada cuando se incumpla. Determinar quién lo hará.
  • Realizada. Asegurarnos que se cumple la consecuencia hará que las personas se comprometan con la regla.

¿Qué otras reglas llevas a cabo para realizar reuniones eficientes?

Con el fin de complementar lo que estoy hablando te dejo un vídeo explicativo sobre reuniones eficaces. Analiza algunos aspectos que es importante mejorar en las reuniones eficaces: claves para mejorar su gestión

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para mejorar tus reuniones?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso, te responderé a cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

El dinero que me pagan a final de mes es mi principal motivador para decidir trabajar en una empresa. ¿Es tu caso?

Cuando se firma un contrato laboral llegamos a un acuerdo entre la empresa y el trabajador por el que la empresa hace patente que quiere que el colaborador trabaje, dedique su tiempo, capacidades y conocimientos para alcanzar sus metas u objetivos propuestos; y el trabajador deja sellado su interés en hacer todo eso a cambio de unas condiciones establecidas de salario económico, emocional, beneficios sociales, condiciones laborales, etc. Podríamos decir que eso con lo que hemos estado de acuerdo es nuestra recompensa como trabajadores.

Aunque la teoría motivacional de Herzberg nos dice que cumpliendo meramente el acuerdo podemos llegar a la no satisfacción, si queremos algo más de satisfacción en el trabajo vamos a necesitar que nuestros líderes nos reconozcan, nos valoren, nos potencien, nos faciliten el trabajo, nos comprendan, nos den lo que necesitamos para trabajar, ayuden a promocionarnos, nos capaciten…

Las empresas llevan unos años sumándose a la tendencia de en lugar de pagar un mayor salario ofrecer más recompensas no monetarias. Pero cuidado, es importante que se cumpla un mínimo porque si no, por mucha recompensa, las personas que aceptaron trabajar bajo esas condiciones seguirán buscando un empleo con mejores condiciones. Y luego la empresa se encontrará luchando por la retención del talento o el compromiso de los trabajadores.

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Sabiendo que cada generación tiene sus propias necesidades, y que lo que puede satisfacer a una persona con hijos pequeños podría ser diferente de lo que satisface a una persona sénior o a un talentoso joven, cada vez más empresas se plantean recompensas personalizadas. Sin embargo, hay algunos principios importantes a tener en cuenta a la hora de proponer recompensas en nuestra empresa.

Los principios para tener en cuenta son:

  • Preguntar. Como no tenemos una bola de cristal, ante la duda, mejor preguntar. Podemos organizar grupos de discusión que involucren a colaboradores de distintas áreas y sectores de actividad, de diversas edades o diferentes regiones. Esto nos puede ayudar a decidir qué estrategia de recompensa aplicar, qué incentivos son los más adecuados, qué se puede cambiar para mejorar el modelo de reconocimiento o cuáles son las iniciativas que mejor acogida han tenido.
  • Indagar. Conocer el sistema de recompensas de la competencia contribuirá a evitar problemas de rotación, conflictos individuales y colectivos. Si por hacer el mismo trabajo en la otra empresa me dan mejores condiciones o recompensas, no me voy a quedar en ésta. Para tener a los mejores hemos de tratar a nuestra gente como a los mejores.
  • Ser imparcial. Dentro de un mismo grupo o categoría profesional no tienen que existir grandes diferencias entre sus miembros. Ha de haber unas bases para todas las personas, que si hacen o se consiguen lo mismo, la recompensa sea la misma. Por ejemplo, si por tener un hijo tienes como recompensa salir a las 16h para poder ir a buscarlo al colegio, todo el que tenga un hijo en edad escolar podrá acceder a dicha recompensa.
  • Personalizar. Según la teoría de motivación de Stacy Adams, si yo me esfuerzo más, obtendré una recompensa mayor que otra persona que en el mismo puesto se esfuerce menos. Por lo tanto, hemos de entender también una retribución basada en los resultados y comportamientos de las personas. En los que tendremos en cuenta su iniciativa, interés, creatividad, etc. En definitiva, su rendimiento y desempeño. Además, es importante identificar las preferencias personales para establecer estrategias de reconocimiento que sean acogidas con el efecto deseado. Algunas personas prefieren ser obsequiadas con una comida de reconocimiento con los compañeros y otros con unas entradas para disfrutar de un espectáculo en familia.
  • Equidad. Todo esto no puede hacerse sin equidad. Si se percibe una falta de equidad en el reconocimiento individual de los colaboradores es fácil que se genere malestar y que se inicie un proceso de reclamación y queja constante que afectará sin duda al rendimiento. Equidad no es igualdad. Equidad es dar a cada uno lo suyo, lo que merece, que no tiene por qué ser igual que lo que le damos al otro (igualdad), pero sí similar, equitativo.
  • Que haya congruencia. Tiene que existir un equilibrio entre las recompensas individuales y las grupales. Así como proporcionales de forma congruente con el trabajo realizado, la dedicación, la resolución y el resultado obtenido.
  • Ser oportuna. La recompensa funciona cuando se produce en el momento adecuado. Si el equipo ha hecho un esfuerzo enorme por llegar en fecha a una entrega, darles un día libre será más oportuno a continuación de ese esfuerzo que tres meses después, cuando seguramente se habrá olvidado el objetivo que se consiguió y se habrá entrado en un nuevo proyecto. Para que sea oportuno es indispensable que los responsables conozcan lo que ocurre en el día a día, al equipo y los cambios que pueden ser necesarios para fomentar e incentivar el rendimiento del equipo.  Y también es importante asegurarse de que los mandos son conscientes de la importancia que tiene el feedback, cuándo éste ha de producirse de manera informal o con un agradecimiento público.
  • Comunicación clara. Si estamos introduciendo un sistema de recompensa en la empresa debemos asegurarnos de que todo el mundo es consciente de ello. Es importante que todos tengan claro cuáles son los objetivos, qué es lo que se premia y qué factores justifican la recompensa. Habrá que reforzar el mensaje a través de los diversos canales de comunicación disponibles: reuniones, boletines de noticias, portal de Recursos Humanos… El mensaje ha de llegar a todos y todos tienen que saber las reglas del modelo, ya sea trabajando en las oficinas centrales, en delegaciones o teletrabajando. En general es importante informar a la plantilla de los niveles salariales, de las distintas formas de alcanzarlos, y de los conceptos que comprenden cada una de las partidas.
  • Sencillez. Debe ser fácil de entender por la plantilla, evitando que se pudiesen generar malentendidos. Y han de ser tangibles para evitar subjetividades.
  • Ser estable. Implantar un modelo de recompensas tiene que ser persistente bajo unas mismas condiciones. Si cambia con frecuencia puede generar en los trabajadores desconfianza e inseguridad. Lógicamente, debe adaptarse o flexibilizarse en función de la coyuntura económica y de las exigencias del mercado y de la empresa.

Cuando alguno de estos aspectos falla, normalmente nos desmotivamos. Por eso, aunque no seas la persona que decide si esto es así o no, siempre puedes hacer notar que hay otra forma de hacer las cosas para mantener a los colaboradores más contentos. Yo suelo decir, que es mejor proponer que seguir quejándose. Si sabes cómo mejorar, dilo. Si no, tendrás que conformarte con lo que hay. Y entonces tu recompensa será la que estás aceptando. Si quieres que sea de otra forma, ¡ve a por ello!

¿Cómo quieres que sea tu recompensa? ¿Qué recompensa es la que mejor va contigo? ¿La obtienes ya en tu trabajo? Si no, ¿qué vas a hacer para conseguirla? Ponte en marcha, tienes todo el año para obtener mejores recompensas.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

31 diciembre, 2019

 

Desde 2miradas, deseamos que:

Encuentres y mantengas en tu vida a esas personas que te elevan, que sacan lo mejor de ti, que te invitan a vivir y a brillar.

Dejes atrás aquello que te pesa y te limita tu avance y crecimiento personal o profesional.

Sigas aprendiendo de aquello que la vida te trae, de los caminos que vas eligiendo o te encuentras.

Sepas discernir las mejores opciones y que saques las posibles conclusiones.

Dibujes en tu cara la mejor de tus sonrisas para conquistar el mundo.

Actúes para conseguir lo que sueñas.

Pienses cada día que tu vida merece la pena.

Ames, rías, crezcas.

Y sobre todo, mantén la ilusión de los buenos comienzos porque con ese fin en mente, el camino se hace más llevadero.

¡Feliz año nuevo!

Raquel Bonsfills y Milagros García

 

Feliz Año Nuevo

 

 

 

 

Feliz Navidad 2019

 

Desde 2miradas con todo nuestro Amor y Cariño:

Feliz Navidad

Milagros García y Raquel Bonsfills

 

 

¿Sientes miedo a fracasar? ¿Qué haces para superar el miedo al fracaso?

Photo by M.T ElGassier on Unsplash

Realizar una interpretación inadecuada de una situación nos podría llevar a evitarla por considerar que el riesgo es excesivo y que no estamos en disposición de afrontarla.

También, en ocasiones amplificamos las posibles consecuencias de cometer un error al enfrentarnos a la situación, anticipándonos a los resultados y haciendo previsiones con una visión catastrofista y negativa cuando aplicamos el dicho popular de: piensa mal y acertarás.

Además, pensamos que tener éxito o fracasar nos define como personas, confundiendo “tener un fracaso” con ser un o una “fracasada”, y caemos en una simplificación que reduce la riqueza y complejidad de la persona.

Para algunas personas fracasar supone algo irreparable, imperdonable… un resultado que no se “pueden permitir”. Desde esta perspectiva, la presión por evitar el fracaso podría llevar a dejar incluso de actuar.

Las emociones que generan una visión tan “determinante” del concepto de fracaso, limita nuestra capacidad de afrontar las metas propuestas, e implica que la persona tenga la creencia de que no puede asumir futuros proyectos por miedo a la posibilidad de fracasar.

El miedo al fracaso está en gran parte condicionado por tres factores:

  • La interpretación que realizamos de la situación.
  • La anticipación que hacemos de las posibles consecuencias.
  • La valoración que hacemos de nosotras o nosotros mismos a partir del resultado que obtengamos.

Es necesario poner responsabilidad en la gestión de un fracaso:

  • La gestión del fracaso es necesaria para poder innovar en las organizaciones.
  • Es necesario para adaptarnos a un entorno cada vez más cambiante
  • Gestionar un fracaso nos lleva a aprender de los errores cometidos estableciendo un entorno de mejora continua y desarrollando las habilidades de nuestros colaboradores.

Te comparto 9 técnicas para superar el miedo al fracaso:

  1. Establece metas realistas y alcanzables para que tengas la sensación de competencia y de avance en cumplir tus objetivos.
  2. Considera el fracaso como una oportunidad de aprendizaje, un proceso en el que puedes demostrarte tu capacidad para tras tropezar, levantarte y seguir caminando.
  3. Piensa que no hay fracaso si lo has intentado. Sea cual sea el resultado, siempre hay un logro al enfrentarnos a nuestros miedos.
  4. No te recrees en tus errores. Identifícalos y a continuación pasa a otra cosa. Lo importante es tener una perspectiva amplia ante los resultados.
  5. No digas “no puedo”, “esto no es lo mío” o “no lo voy hacer bien”. Piensa de forma realista y cree en tu capacidad para afrontar las situaciones que se presentan. Ten la seguridad de que en el proceso de intentarlo siempre está la mejor manera de realizarlo con la información que posees en ese momento.
  6. No te exijas un resultado perfecto. Acaso ¿todo lo que sale bien es porque se ha llevado a cabo de manera perfecta? Invertir esfuerzo de un modo flexible y adaptativo es siempre la mejor estrategia.
  7. Lo importante no es hacerlo todo bien a la primera, lo que importa es tener capacidad para intentarlo las veces que sean necesarias o valorar otras opciones, y regular adecuadamente nuestra tolerancia a la frustración.
  8. No conseguir algo tal y como esperabas no es fracasar, o ser «un fracaso», sólo significa que en la siguiente ocasión sería conveniente que hicieras las cosas de un modo diferente para obtener resultados diferentes.
  9. Una comunicación transparente a todos los niveles facilitará el análisis de los fracasos pasados que será fundamental para garantizar grandes éxitos en el futuro.

¿Qué otras técnicas manejas para superar tu miedo al fracaso?

Recuerda que con cada fracaso estás un paso más cerca de conseguirlo si aprendes de ello. Con el fin de complementar lo que estoy hablando te dejo un vídeo que habla sobre Cómo superar el fracaso (Claves y ejercicios psicológicos).

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para mejorar tu miedo al fracaso?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Un día te duele la cabeza y te tomas un analgésico o te vas a dormir pensando que mañana estarás mejor. Otro día te quedas afónico sin sentido cuando has de exponer un proyecto que era importante para ti. Y también puede pasarte que te sientes cansado pero no es físico, tu energía está bajo mínimos. ¿Te ha ocurrido algo de esto? ¿O conoces a alguien a quien le haya sucedido?

Cada una de nuestras emociones tiene una repercusión en nuestro cuerpo. De la misma manera que cuando estamos nerviosos se nos encoge el estómago, existen numerosas afecciones provocadas por nuestras emociones. Y de ahí a las enfermedades psicosomáticas, enfermedades con causa psicológica, emocional y no física, que hoy en día llegan a ser un tercio de las enfermedades que sufrimos, como ha identificado en sus estudios la neuróloga Suzanne O'Sullivan.

Photo by Olenka Kotyk on Unsplash

No vamos a evitar la relación entre el cuerpo y las emociones, que sucede en todo momento.  Lo que podemos hacer es gestionar nuestras emociones. Podemos actuar sobre nuestros pensamientos para mejorar nuestra regulación emocional, podemos actuar sobre la emoción bajando su intensidad y podemos actuar sobre el cuerpo, por ejemplo, y como ya hemos hablado, hay técnicas como Alba Emoting que relacionan los movimientos y posiciones corporales con las emociones, utilizando el cuerpo para actuar en la gestión emocional. Como ya explicaba Pilar Jericó en su artículo, con un gesto prolongado 2 minutos podemos cambiar nuestra emoción. O si quieres sentirte contento, pon cara de felicidad, achinando los ojos hasta que salgan las arrugas de los lados durante al menos 2 minutos y te sentirás más alegre. Si no te lo crees, pruébalo.

Y ¿qué pasa con nuestra energía? Las emociones también derivan en estados energéticos más elevados o más bajos. Por ejemplo, con emociones como la ira o la alegría nuestra energía es mayor, mientras que con emociones como la tristeza o el asco nuestra energía es menor.

Por otra parte, en los años 50, Alexander Lowen junto con John Pierrakos introdujo el concepto de Análisis Bioenergético que deriva de los estudios de Wilheim Reich, quien comenzó a incorporar el cuerpo como instrumento terapéutico.

La bioenergética es una corriente de psicoterapia que ayuda a la conciencia y flujo de nuestra energía vital bloqueada en nuestro cuerpo y que también se manifiesta mediante la rigidez del carácter. La mayoría de las veces, estas tensiones o bloqueos tienen un origen en las necesidades emocionales no cubiertas de cada persona y cómo nuestro cuerpo se adapta a esto a lo largo de una vida.

Por tanto, para tener un mayor grado de bienestar, necesitamos mantener alineados, equilibrados y en coherencia nuestras 4 partes del ser humano: mente, cuerpo, emoción y energía.

Y para ello, hemos de estar atentos a:

  • Nuestras emociones:
    • ¿Qué siento? Poner nombre a nuestra emoción.
    • ¿Cómo funciona nuestra emoción? ¿Cuándo se activa? ¿Cómo reacciona mi cuerpo ante ella? ¿Dónde la siento?¿Cómo es?
    • Y después, utilizar técnicas de gestión emocional para regular la intensidad de nuestra emoción y mantenerla en equilibrio, permitiéndonos actuar de una forma adecuada y oportuna. Y desarrollar una madurez emocional y nuestra inteligencia emocional.
  • Nuestra energía:
    • ¿Qué nivel de energía tengo? Del 1 al 10, ¿cómo estoy? Más o menos activo.
    • ¿Cómo funciona nuestra energía en nosotros? ¿Cuándo se activa? ¿Cómo reacciona mi cuerpo ante ella? ¿Dónde la siento?¿Cómo es?
    • Para darnos información podemos ponernos en una postura neutra, con los ojos cerrados, las rodillas semiflexionadas , columna estirada, mandíbula aflojada o boca entreabierta, sin tensión muscular.

  • Y por ejemplo, para regular nuestra energía corporal podemos utilizar la técnica de Jin Shin Jyutsu. Con nuestras manos podemos abrazar de manera suave y firme cada uno de nuestros dedos, porque a cada emoción se asocia un dedo (manos y pies) y el bloqueo de energía que produce esta emoción puede transformarse envolviendo suavemente el dedo respectivo, según lo que se quiera tratar o “eliminar”.

Fuente: Ayurveda y armonía

  • Nuestro cuerpo:
    • ¿Dónde me molesta o dónde tengo tensión? Pásate el escáner mental por tu propio cuerpo para detectarlo.
    • Puedes ayudarte realizando una visualización, una meditación o ejercicio de mindfulness en la que sentado o en una postura cómoda sin cruzar manos ni pies, respires profundamente tres veces, y con los ojos preferiblemente cerrados te centres en conocer tu cuerpo, y vayas subiendo desde los pies hasta la cabeza relajando articulaciones y músculos.
    • ¿Cuándo se activa? ¿Cómo reacciona mi cuerpo ante ello?¿Cómo es? ¿Qué me limita?
    • Para mantener tu cuerpo en buen estado, es conveniente que permanezcas activo, que hagas gimnasia suave con picos de actividad que cambien tu ritmo y ejercicios que potencien tu flexibilidad.

Habiendo hecho esto, podrás darte cuenta de si está en coherencia lo que sientes, lo que piensas, lo que tu cuerpo te dice y tu energía. Cuanto más practiques, podrás estar más alineado y sentirte mejor.

Aprendiendo de mi cuerpo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

¿Qué haces cuando negocias? ¿De qué maneras negocias? ¿Cuál suele ser el resultado de tu negociación?

10 claves para conseguir una negociación efectiva

 

freepik.es/foto

La negociación según la wikipedia es un esfuerzo de interacción orientado a generar beneficios.

Sus objetivos pueden resolver puntos de diferencia, ganar ventajas para una persona o grupo, diseñar resultados para satisfacer varios intereses, mejorar situaciones actuales, resolver conflictos o llegar a un punto neutral de la información.

El modelo Harvard define la negociación efectiva como una conversación entre dos o más partes para conseguir un arreglo de intereses divergentes o un acuerdo mutuo, con la habilidad de crear un ambiente de colaboración y compromisos duraderos.

Ya te compartí hace tiempo en otro artículo las 6 fases de un proceso de negociación  hoy quiero compartir contigo algunas claves para poder lograr una negociación efectiva:

  1. Prepara la negociación. Seguro que recuerdas uno de mis refranes que numerosas veces te he compartido en mis artículos: “lo bien preparado resultado esperado, lo mal preparado resultado caótico”.  Y en esta preparación comienza por prepararte tú, trabaja en tus 4 partes del ser humano: emocional (gestionando cómo estás y como te pueden llegar a sentir durante la negociación), energética (que vayas con una energía positiva y limpia con ganas e interés por desarrollar la negociación de forma efectiva para ambas partes), tu parte física (muestra una buena y saludable imagen y una postura corporal que invite a querer negociar) y por supuesto, la parte mental (aprende lo que puedas sobre la negociación, sobre las partes implicadas, posibles acuerdos, prepara estrategias, desarrolla habilidades negociadoras…). Te dejo mi artículo donde hablo sobre algunos trucos para preparar la negociación.
  2. Define los objetivos de la negociación. Es necesario saber lo que queremos lograr para saber planificarnos y poder pensar las diferentes opciones a llevar a cabo para lograrlos. Cómo saber definir objetivos racionales lo puedes comprobar con la técnica del SMART-E.
  3. Gestionar toda información posible. Todos sabemos que la información es poder, así que: obtén la mayor cantidad de información sobre las partes implicadas y recoge, a ser posible, por escrito toda la información necesaria que sustente tus intereses y respalde tu posición para poderla presentar cuando sea necesario.
  4. Plantea estrategias y alternativas desde el ganar-ganar. Si quieres hoy en día llevar a cabo una negociación exitosa es necesario trabajarla desde el ganar-ganar y que los intereses de todas las partes se encuentren atendidos, si esto no se produce toda solución que pase por ganar-perder o perder-ganar pondrá en riesgo la negociación, y podría acabar no avanzando o rompiendo la negociación.
  5. Crea un MAAN (Mejor Alternativa a un Acuerdo Negociador). Plantéate los diferentes escenarios posibles que podrías aceptar, así como lo que puede resultar inaceptable para ti. Trata de ponerte en el lugar de las otras partes pensando las zonas de interés y satisfacción de la parte contraria, lo que la otra parte quiere y necesita. Con este análisis seremos capaces de encontrar una zona de intereses común.
  6. Sé duro con el problema y sensible con las personas. Concéntrate en la solución y no en destruir a tu oponente. Las negociaciones se hacen entre personas y es importante cuidar las relaciones. Negociar con respeto, ética, sinceridad y transparencia favorece negociaciones futuras.
  7. Practica durante todo el proceso negociador la comunicación asertiva, la escucha activa y la empatía. Esta forma de afrontar una negociación te llevará a generar un mayor número de alternativas, e incluso para ceder en un momento dado, esto con la finalidad de que el beneficio para las partes negociadoras sea mutuo.
  8. Pregunta, no des nada por supuesto. No presupongas atrévete a preguntar, no tengas miedo a dar una imagen de que no sabes algo. Aclara las situaciones para evitar malos entendidos y poder encontrar las mejores opciones para ambas partes.
  9. Insiste, resiste y persiste. Un “no” inicial en un proceso negociador puede ser un “sí” posterior. Es necesario que no nos rindamos ante la primera dificultad, es importante persistir para lograr un acuerdo favorable para ambas partes. En mi artículo Pilares de la Persuasión te dejo 6 claves para ser persuasivos.
  10. Cerrad la negociación con un compromiso. De una forma clara y concreta especificar el acuerdo de la negociación o los siguientes pasos a llevar a cabo si no se ha logrado en ese momento un acuerdo, así como establecer cómo y cuándo se debe cumplir. De esta manera evitaremos los malos entendidos posteriores o las frustraciones futuras y tendremos un plan de cumplimiento.

Te recuerdo que ser un buen negociador implica conducir un suceso para llegar a un acuerdo satisfactorio entre dos partes enfrentadas.

¿Qué otras claves manejas para lograr negociaciones efectivas?

Con el fin de complementar lo que estoy hablando te dejo un vídeo que habla sobre las 6 fases de un proceso de negociación

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué otros claves tienes en cuenta para llevar a cabo una negociación efectiva? ¿Cómo vas a mejorar un proceso de negociación?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchas veces caemos en la dulce tentación de amar a los demás y darnos por entero a otros. Dejamos que nuestro sentido de vida sea querer hacer felices a los demás porque con su sonrisa crece la nuestra. Nos volcamos en agasajar y homenajear a aquellos a los que queremos.

Y todo esto es muy bonito.

Dar amor, nos enriquece como personas, nos permite mantener mejores relaciones sociales, nos ayuda a llegar más lejos y en muchos casos, nos viene devuelto, porque lo que sembramos, al final, recogeremos.

Niña con un corazón

Photo by Bart LaRue on Unsplash

Ahora bien, ¿cuánto de todo esto te lo das a ti mismo/a? Ah, sí, perdón. Resulta que a veces tenemos una creencia que dice que si te quieres a ti mismo y te antepones o priorizas frente a los demás, eres egoísta. ¿En serio? ¿No será que hay un matiz que dice que cuidar de ti es tan importante como cuidar de los demás, sin ser más que los demás, ni pisar a los demás por hacerlo?

Quererse es, además, la clave esencial de un buen desarrollo de la autoestima. Y la autoestima es una pieza fundamental para mantener nuestro ego a raya, para hablar con asertividad, para avanzar hacia una madurez emocional, para vivir el presente, y para dormir bien contigo mismo/a por las noches.

Y por supuesto, necesitamos autoestima para que no se aprovechen de nosotros, para saber poner  límites, para ponernos en valor, para reconocernos nuestras buenas actuaciones sin demandar el halago de los demás, para dejarnos ser en lugar de ser como los demás quieran que seamos, para aceptar las perfectas imperfecciones que tenemos y que no nos duela que los demás las vean,…

¿Has escuchado eso de "si no cuidas de ti no podrás seguir cuidando de los demás"?   Hace tiempo escribí un artículo que decía, "me olvidé de cuidar de mí" porque queremos llegar a todo, luchamos por nuestros objetivos, lograr el éxito, llevar el pan a casa o vivir tranquilos y para ello nos esforzamos. Pero a veces se nos olvida meternos a nosotros mismos en esa ecuación. Lo hacemos solo para preguntarnos si podemos o si nos sentimos capaces o si aún nos falta mucho por aprender.

Esto no deja de ser un recordatorio de que no se trata solo de llegar, se trata de cómo llegas. Los que hacen el camino de Santiago lo saben bien porque muchos se han tenido que rendir en el camino.

Para que puedas llegar a tu destino siendo tu mejor versión y para poder ofrecer a los demás todo tu amor y tu talento con generosidad, acuérdate de comenzar por quererte a ti. Te propongo algunas ideas para lograrlo:

Conócete. Para amar algo hay que conocerlo. De igual forma ocurre contigo. ¿Cómo vas a apreciar lo buen chef que eres si no te reconoces en esa capacidad? Te propongo que juegues a contestar algunas preguntas sobre ti: ¿Quién eres? ¿Cuáles son tus mejores cualidades? ¿Qué dirían de ti tus amigos y familiares? y otras muchas más preguntas para conocerte que puedes resolver. 

Dite cosas bonitas. Tenemos mucha costumbre de decirnos las cosas que no nos gustan. Frases como "que torpe soy", "mira que soy cabezota", "no aprendo", "con este cuerpo quién se va a fijar en mí"… y otras muchas lindezas que nos dedicamos. Pues no,  haz el esfuerzo de sacarte los rasgos positivos, encuentra lo que haces bien y dítelo porque lo que te dices y cómo te lo dices importa. Por eso, utiliza mejor afirmaciones como "qué bien se me da…", "estoy aprendiendo…", "me mantengo en forma", "estoy seguro de…", y recuerda ponerlas siempre en tiempo presente para que estén a tu alcance.

Dice el doctor Bernie Siegel, "si permites que las afirmaciones impregnen tu conciencia, se te harán cada vez más creíbles, hasta que terminen por ser parte de tu realidad". Así que tanto las buenas como las malas te las puedes acabar creyendo y haciendo realidad, por eso, elige las afirmaciones que te potencien, no las que te destruyan.

Te lo mereces. Tenemos la costumbre de quitar importancia o como que no van con nosotros los halagos que recibimos. Y lo hacemos especialmente cuando aquello que nos alaban no nos lo creemos o nos parece desproporcionado respecto al esfuerzo que nos ha supuesto hacerlo a nosotros.

Un buen ejercicio a realizar es decir "gracias" en lugar de "qué va, si no es nada". Y darte permiso para aceptar lo bueno que te digan o que te suceda. Incluso cuando alguien se fije en nosotros, sonreír en vez de rechazarlo. ¿Te sientes merecedor? Si has hecho algo bien y alguien te lo reconoce, ¡sí!, cuando has dedicado tu tiempo a algo y tiene una recompensa, ¡disfrútala!.  Aprecia todo con humildad y aceptándolo como parte de las alegrías que te da la vida.

Te dejo el tratamiento de merecimiento de la gran escritora del desarrollo personal Louise L. Hay:

Tratamiento de Merecimiento

Date permiso para aprender y cambiar. Si lo supiéramos todo de antemano la vida sería muy aburrida. Nuestra propia evolución como seres humanos y nuestro crecimiento como personas son parte del interesante viaje de la vida. Eso significa que no tienes que saberlo todo, que te puedes equivocar, que a lo mejor hace años respondiste de una forma poco madura y que aprendiste.

Aunque el ser humano tiene el arte de tropezar dos veces sobre la misma piedra, también tiene la gran capacidad de ser un eterno aprendiz. Es importante perdonarse y perdonar a los demás dejando el pasado en el pasado. Saber que nuestra adaptabilidad es inmensa. Y como dice mi madre "obligado te veas", pero aún sin estar en una situación extrema, podemos decidir que lo que nos gustaba hace años ya no es lo que queremos en nuestra vida hoy. Y no por eso somos peores personas. Solo hemos crecido. Así que relájate y no seas tan duro/a contigo mismo/a.

Revisa tus creencias y valores. No solemos parar a pensar cuáles son nuestras creencias más profundas, a veces ni somos conscientes de cuándo están nuestros valores en juego. Piensa en qué cosas te molestan y por qué, con qué saltas como un resorte o qué te hace callar.

Descubre si tus creencias te limitan o si te ayudan a abrir tu mente. Si juegan a favor de la consecución de tus objetivos o si te encasillan y te quitan libertad.

Dedícate tu tiempo. Una máxima para querernos es dedicarnos un poquito a nosotros mismos. Aquello a lo que le pones interés puedes acabar amándolo, incluido/a tú. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo que te apetecía a ti? ¿Cuándo fuiste al cine? ¿Cuándo viste a ese amigo al que echas de menos? ¿Cuándo te diste un tiempo para ir a pasear por el campo o la playa? ¿Cuándo te permitiste "estar" en lugar de "ir"?

Un ratito de relajación y meditación, una mirada al espejo, una frase de reconocimiento, una sonrisa, una acción en la que te priorices…pasos que sería bueno que programases, al menos una vez al mes y mejor una vez a la semana. Si eres capaz de dedicarte un tiempo cada día entonces estarás de enhorabuena. E incluso en los días de "hoy no soy buena compañía para nadie" déjate sentir tu emoción y después sal de nuevo a relacionarte con el mundo.

Recuerda, “éste es tu momento. Ámate a ti mismo/a porque eres una persona maravillosa y te lo mereces. Quiérete para apreciarte. Quiérete para mantenerte bien. Quiérete para poder tomar mejores decisiones. Quiérete para hacerte feliz. Quiérete para ser libre”.

Yo sigo aprendiendo a quererme en el camino del crecimiento. ¿Y tú? ¿Cuándo vas a comenzar?

Raquel Bonsfills

¿Te comportas de manera similar una y otra vez? ¿Generas malestar en los demás?

Quisiera antes de entrar en materia comentarte la diferencia entre conciencia y consciencia.

La consciencia es la capacidad del ser humano para percibir la realidad y reconocerse en ella, mientras que la conciencia es el conocimiento moral de lo que está bien y lo que está mal.

En mi último artículo te hablé de los 6 pasos para tener una mayor conciencia. Hoy quiero aportarte claves para lograr tener una mayor conciencia pero empecemos por el principio: ¿Qué es la toma de conciencia?

Desde el enfoque psicológico de la Gestalt, la toma de conciencia es “la capacidad de darse cuenta de cómo la persona funciona como ser organísmico (mente, emoción y cuerpo), como ser social, como sujeto transpersonal y como ser ecológico”.

Al tomar conciencia comprendemos para qué vivimos lo que vivimos. Darnos cuenta de lo que vivimos es una oportunidad para crecer en nuestra experiencia de vida y nos hace responsables de ello. Sin toma de conciencia nos creemos las víctimas y responsabilizamos a los demás de lo que sucede en nuestra vida.

Cuando comprendemos dejamos de posicionarnos, perdonamos, nos liberamos del victimismo y alcanzamos una madurez emocional.

Te dejo el vídeo: Cuando se toma conciencia - Enric Corbera Institute

¿Quieres tener una mayor conciencia? Te comparto 9 claves para que puedas conseguirlo:

  1. Reconocer que puedo mejorar mi estado de conciencia. El principio de cualquier cambio es el darte cuenta que cometemos errores y querer subsanarlos. Asumir que el cambio es posible.
  2. Mejorar y/o formar la conciencia. La formación de la conciencia es una tarea para toda la vida, para ello es necesario discernir lo bueno de lo malo y de la mentira, evitando la falta de sinceridad y de autenticidad.
  3. Realizar Autoanálisis objetivos. Es importante para mejorar nuestra conciencia el comenzar a observarnos de la manera más objetiva y vernos de la forma más realista y honesta posible, evitando la imagen falsa que tenemos de nosotros mismos. Tomando, en especial, conciencia sobre nuestras debilidades.
  4. Cuestionarte. ¿Por qué lo hago? ¿Qué me lleva a actuar así? ¿Qué gano con esto? ¿Qué pierdo?
  5. Ser coherente. Ser coherente es pensar, decir y obrar de la misma manera. La coherencia nos va a llevar a mejorar y tener una mayor conciencia. Nos va a aportar madurez en nuestro comportamiento.
  6. Ser sincero. Saber decir "sí" y "no" ante cualquier circunstancia, saber poner límites y decirlo con asertividad ayuda a mejorar nuestra conciencia.
  7. Cumplir lo que prometes. Ser fiel a nosotros mismos, a nuestras palabras y compromisos y mantenernos fiel a la palabra dada es fundamental para desarrollar nuestra conciencia.
  8. Hacerte responsable de tus actos y palabras y extraer las consecuencias de cada resultado. Para poder mejorar y aumentar nuestra conciencia es necesario hacernos responsables de nuestras acciones y palabras y las consecuencias que éstas tendrán en nuestro entorno. Hemos de valorar la situación generada y por supuesto, poner los medios necesarios para superar nuestros errores.
  9. Trabajar en la mejora continua. No sirve de nada ser consciente de tus errores o tus debilidades si no practicas el cambio y la mejora. La toma de conciencia no sirve de nada si no existe una evolución. Es fundamental reconstruir nuestra realidad y mejorar la versión de nosotros mismos.

¿Qué otras cosas haces para alcanzar una mayor conciencia? Con el fin de complementar lo que te acabo de comentar te dejo este vídeo de Pilates porque también podemos aprender a ser más conscientes a través del conocimiento de nuestro cuerpo: ejercicios de conciencia corporal.

No te olvides de que “si quieres crecer personalmente es necesario que crezcas en tu toma de conciencia”.

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para mejorar tu conciencia? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso, yo  te responderé a cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Amor, amor incondicional y no condicionado a que me des lo que te pido. Amor, amor sincero  que me abre a mí y a los demás. Amor sin exigencias ni obligaciones. Amor que sale de uno sin más.

¡Qué difícil es hablar de amor!, y cuántos libros hablan del amor y de las sensaciones que esta emoción nos ofrece. ¿Cómo explicamos lo que se siente al sentir amor?

¿Por qué te quiero? Porque te quiero.

El amor es considerado como "un conjunto de comportamientos y actitudes, incondicionales y desinteresadas, que se manifiestan entre seres capaces de desarrollar inteligencia emocional o emocionalidad. Un sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno" según la definición de EcuRed.

Como en toda emoción podemos encontrar niveles de intensidad y según sea nuestro vocabulario emocional podremos diferenciar entre "te aprecio", "me da ternura", "siento un gran afecto", "me gustas", "te quiero", "te adoro", "te amo", "me apasionas"… palabras que expresamos a veces como sinónimos, que pueden ir evolucionando a lo largo de una relación aunque hay quien tiene claro que no son lo mismo.

Según los estudios de Helen Fisher, antropóloga y bióloga, el ser humano posee una necesidad de sentirse amado. Se da un deseo de vinculación, de generación de proyectos comunes y  ganas de compartir la vida que constituyen un potente sistema de motivación.  Puedes ver aquí su interesante charla sobre el "amor romántico".

Aunque haya más de 100 formas de expresar el amor, Robert Sternberg, con su “Teoría triangular del amor” habla de las combinaciones entre intimidad, pasión y compromiso para determinar cada tipo de relación que podamos mantener. Sin embargo, cada uno de nosotros vive el amor a su manera, ya sea porque así lo ha visto en su familia, en su cultura o porque ha descubierto nuevas formas de amar.

Aún así hay unas características que suelen ser comunes. Por ejemplo, al amar y no hablo de enamoramiento ni de deseo:

  • Miramos a la otra persona con ternura.
  • Apreciamos a la persona por su Ser y no solo por su Estar o por su Parecer.
  • Se nos llena el pecho que parece que vibre en su interior.
  • Ponemos en valor entendiendo que se es perfecto en cada imperfección (porque ¿para quién se es imperfecto?, no se juzga.
  • Es una energía que sale de nosotros como queriendo llegar hasta el otro.
  • Nos aporta dopamina, adrenalina, serotonina, oxitocina… por lo que nos resulta placentero. Toda una revolución química en nuestro cuerpo que nos engancha.

¿Para qué sirve el Amor?

El amor nos permite llegar a la compasión, al deleite, a la solidaridad, a la empatía, al consuelo, a la amistad, a la cercanía, a ayudar, a motivar, a alentar, a cumplir, a proteger, a entregar, a aceptar…

No está restringido a relaciones de pareja, se puede amar lo subjetivo y lo objetivo, amar la vida o a una persona. Amar a los animales, a las plantas o el mundo de la fantasía. Todo aquello que despierta nuestro interés ya lo estamos atendiendo con cierto aprecio que proviene del amor.

Por eso, el amor crece cuando prestas tu atención a aquello que quieres. Cuando dedicas tiempo a ese amigo, a tu madre, a tu compañera,… y no tiene por qué ser ni físicamente, solo pensar en esa persona ya te lleva a quererla más. Como decía el principito "fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante".

Y del mismo modo te puede pasar con tu trabajo. Si te gusta lo que haces ya es un nivel de amor, si además, le dedicas tiempo porque te motiva, te generará una mayor satisfacción. Y eso hará que quieras hacerlo de nuevo, mejor cada vez, permitiéndote ser cada día más experto.

Solo cuando hay amor te animas a buscar nuevas vías para mejorar, incluso para mejorarte. Aunque sea una contradicción, recuerda que del amor al odio hay un paso, y que algo que odias te lleva a cambiarlo en pro de algo mucho mejor para ti, queriéndote dar lo mejor a ti mismo.

Amar te permite ser detallista, buscar la forma de sacar una sonrisa, te hace fuerte y delicado en igual medida. Te hace osado a veces, valiente. Y como en toda emoción, cuando es desmedido también te puede llevar a hacer locuras que te pueden hacer perder la salud.

El amor es una emoción que necesita también su equilibrio. Un equilibrio que da sosiego y seguridad, que genera confianza, aporta estabilidad y te lleva al compromiso sin obligación.

 El amor se comparte, nadie está obligado a dárnoslo ni nosotros a darlo. El amor es generoso. Cuando se ofrece no se pierde sino que se reafirma. Y cuando cumple con todo esto, nos hace felices.

Y es tan incomprensible, a veces, alejado de la razón, que hasta Chaucer dijo que “el amor es ciego”. Y es que cuando sientes el amor, simplemente, amas. Sin lógica ni explicación, porque no existe el "amor correcto".

Para añadir un poco más de claridad sobre qué es el amor, te dejo un vídeo de Álex Rovira explicando la base del amor.

Por todo lo que te he compartido, te invito a detectar todo aquello que amas. Date cuenta de todo lo que te genera esa emoción, las personas que te rodean con las que quieres estar y con las que se pasa el tiempo volando, porque el amor, como dicen en la película de "Love Actually", está en todas partes.  Así que disfrútalo. ¡Ama!

Ah! Y cuando sientas amor, dilo. No te lo guardes.

¡Qué el amor nos cosa a leches!

Y si has leído hasta aquí, yo también te quiero. La gratitud es un símbolo del amor.

Sigue amando…

Raquel Bonsfills

¿Cómo te sientes cuando repites tus malas acciones? ¿Qué haces cuando generas malas sensaciones en los demás?

6 Pasos para tener mayor conciencia

Es algo muy normal en nuestra vida que repitamos patrones ante determinadas circunstancias o en nuestras relaciones y que, en muchos casos, no sepamos por qué. Cuando ponemos conciencia comenzamos a comprendernos y a comprender nuestros comportamientos.

¿Qué significa “Tomar Conciencia”? Dice Mercedes Cobo que es "reconocer lo que en realidad te lleva a hacer lo que haces. Conocerte y no negarte tus intereses y tus necesidades a la hora de actuar y de interactuar con los demás."

Por el contrario, actuar sin tomar conciencia quiere decir actuar sin reconocer los verdaderos motivos que te llevan a hacer lo que haces.

Platón ya nos habló en el mito de la caverna que la toma de conciencia es pasar de ese universo de las sensaciones, los autoengaños y las sombras a una esfera mucho más elevada, libre y auténtica.

La mente maravillosa nos recuerda que la toma de conciencia es, por encima de todo, un despertar. Es abrir los ojos desde el interior para hacer consciente lo inconsciente y así poder dar el paso e iniciar toda una necesitada revolución personal. Solo entonces seremos capaces de sanarnos, de desprendernos de lo que hace daño y, sencillamente, avanzar hacia lo que merecemos.

¿Quieres avanzar hacia lo que mereces? Te dejo los seis pasos para lograrlo:

  1. Preparación.  Elige un lugar adecuado donde estés tranquilo y puedas reflexionar y pensar. Para ayudarte te propongo respirar lenta y abdominalmente 3 veces para relajarte un poco más.

    Presta atención a todo lo que te está sucediendo en ese momento, mirando lo que está sucediendo en tu mente, cuerpo, energía y en tu corazón. Enfócate en el aquí y en el ahora e intenta evitar cualquier distracción. Explora tus sensaciones, pregúntate cómo te sientes, busca si te duele algo e indaga en tu cuerpo…

  2. Aceptación de lo desagradable, doloroso o de las dificultades por las que estás pasando. Este paso consiste en inicialmente centrarnos en lo “negativo” que nos esté pasando. Es fundamental abrazarlo y admitir sin ningún juicio lo que nos ocurre, aceptando con compasión nuestro sufrimiento sin rechazarlo. Haciendo esto seremos capaces de mirar nuestra experiencia no grata y probablemente descubrir que no es tan dura o difícil como creíamos.

  3. Disfrute de todo lo agradable que estés sintiendo. En este tercer paso te propongo centrarte en los aspectos placenteros del momento presente. Es muy normal que cuando estamos sumidos en problemas o en el dolor nos olvidemos de otros momentos gratos, puede ser algo tan simple como un cosquilleo en el estómago o ver un rayo de sol entrando por la ventana…  Por supuesto, disfrutar de lo agradable no lleva a olvidarnos o a una distracción de lo que no es tan grato, sino dar espacio a todo lo que nos pasa.
  4. Ganar perspectiva. Este paso consiste en ver con más amplitud, profundidad y ecuanimidad tanto los aspectos agradables como los aspectos desagradables de nuestra experiencia, tanto desde un punto de vista interior como exterior.
  5. Mostrar apertura al dolor. Forma parte de la naturaleza humana el evitar el dolor y el aferrarnos a lo placentero. Abrirte al dolor supone tener una actitud bondadosa hacia ti y extender esa actitud hacia los demás, entendiendo que los demás sufren igual que tú.

    Este paso te llevará a vivir la experiencia con empatía y conexión con los demás y contigo mismo.

  6. Vivir eligiendo en cada momento lo que quieres. Este paso es el más difícil, es dejar de ser víctima de las circunstancias y empezar a ser verdaderamente responsable de tu vida.

    Enfrentándonos a nosotros mismos, afrontando lo que nos pasa, tomando conciencia de nuestras debilidades y atreviéndonos a transformarlas en fortalezas.

    Eligiendo y creando una perspectiva más amplia te llevará a no reaccionar, sino a responder, especialmente ante las dificultades de la vida.

La toma de conciencia es una habilidad que se va desarrollando, no es una capacidad que se adquiere cuando nacemos sino la vamos consiguiendo a medida que interactuamos con los ámbitos interno y externo.

Con el fin de complementar lo que te acabo de compartir te dejo este vídeo que habla de lo que es el Midfulness y de la atención consciente.

Alejandro Jodorowsky nos dice “Tu verdadera responsabilidad social, es sembrar conciencia” algo en lo que estoy totalmente de acuerdo y que practico con todas las personas que acompaño en mi día a día.

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para lograr una mayor conciencia? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso, te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

 

 

Dicen que a las chicas se nos conquista cuando nos hacen reír. Y creo que tiene sentido porque cuando reímos y sonreímos, nos relajamos, soltamos, somos más nosotras mismas y puede que en el fondo, como todos queremos ser felices, tener a una persona cerca que logra que vivamos esos momentos de alegría, nos inspira a querer estar junto a ella.

¿Pero solo les pasa a las chicas? Nooo. A todas las personas, en general, nos alegran las personas que se ríen o que sonríen. Y no lo digo solo como para buscar pareja sino, además, en el trabajo o con los amigos.

Por ejemplo, el otro día fui a la pescadería (sí, los trabajadores y autónomos también hacemos esas cosas) y el chico que me atendió tenía una gran destreza con el cuchillo, sabía elegir las mejores piezas para darme, aprovechaba al máximo los ejemplares que despachaba… un buen profesional y sin embargo, cuando le pagué le dije: "¿te puedo pedir una cosa más?", a lo que me contestó muy amablemente que sí, claro. Y le dije: "que sonrías". En ese momento hizo una mueca más que una sonrisa. Fue que se dio cuenta que no lo estaba haciendo. Y cuando me alejaba del puesto, me giré a verle y ahí estaba sonriendo.

Un gran cambio”

 


Tu sonrisa ilumina el mundo

Y es que todos estamos mucho más guapos y guapas cuando sonreímos porque parecemos más saludables, como explica el psicólogo Alex Jones en su estudio, aunque parezcamos algo mayores, según otros estudios. En cualquier caso, se nos ilumina la cara. A veces es eso de "tienes el guapo subido", y por si no te has dado cuenta, lo sueles tener cuando estás contento/a.

A modo de ejemplo, os comparto el trabajo del fotógrafo Jay Wienstein, "les pedí que sonrieran".

 

 

"Y por este motivo, quiero invitarte con este artículo a que sonrías"

La primera pregunta es: ¿Qué te hace sonreír? No, no sigas leyendo, piensa en ello. Seguro que hay algo más, sigue pesando…. Pensando en la respuesta ya sonríes, verdad? ¡Conseguido!

Y para cuando nos cuesta un poco más, algunas ayudas:

Saber que puedes cambiar tu humor y sonreír si te lo propones. Y como ejemplo, te dejo las conclusiones del experimento de Isra García, en el que se propuso sonreír de forma deliberada durante 31 días.

La risa es contagiosa. Así que ponte series de humor donde se oyen las risas como del público o visualiza vídeos, escucha reír a personas. Por ejemplo, utiliza estos vídeos recopilados por cribeo para hacerte reír. ¿Sabías que el humor (científicamente demostrado) es buenísimo para el cerebro y reduce las posibilidades de que te dé un infarto? .

Ayúdate de tu cuerpo. Si fuerzas una sonrisa aunque aún no sientas la emoción que te lleve a sonreír durante un par de minutos, se comienzan a activar las emociones asociadas. Es decir, que si tú sonríes aunque no sea el mejor día, con una sonrisa de esas en las que se achinan los ojos (porque son las verdaderas), te vas a sentir más feliz, como demostraron en varios estudios en 2014.

Ten cerca personas alegres. Hay personas que tienen una alegría que se agradece. No es sobreactuada, sino ajustada al momento, con sus comentarios simpáticos o, a veces, con su sola forma de mirarte o de mirar al mundo. No sé si se puede decir que son optimistas, pero desde luego son un buen bálsamo para sacarnos nuestra sonrisa. Además, rodearse de personas positivas tiene un montón de beneficios para nuestra salud.

Hacer ejercicio. Las famosas endorfinas o la serotonina que liberamos cuando hacemos ejercicio nos llevan a sentirnos mejor, más relajados, con una mejor percepción de nuestra vida y nos proporcionan un mejor estado de ánimo. Así que, aunque no sea más que por estar algo más contento o simplemente más sereno, merece la pena hacer un poco de ejercicio, pero sobre todo será indispensable en momentos de mayor estrés o inquietud por lo que nos rodee.

La música nos provee de píldoras de satisfacción. Cada uno tiene unas preferencias musicales. y sean cuales sean, en el momento que escoges la que te gusta, tu alma se conecta. Elige canciones que te saquen tu sonrisa, como esta "sonrisa" de Ana Torroja.

 

Haz cosas que te gustan. Ya sea en el trabajo o en tu tiempo de ocio. Haz tu lista de aquello que te resulta agradable y proponte hacerlo al menos una vez a la semana. Porque ¿cuándo fue la última vez que leíste un libro, con lo que te gusta leer? ¿Cuándo fuiste al cine? ¿Cuándo quedaste con tus amigos? ¿Cuándo tomaste eso tan rico que te cambia el ánimo?... Pues ahora no tienes excusa. Depende de ti. ¡Ponle fecha!

Seguro que sabes muchas más formas de sacarte tu propia sonrisa. Y ya sabes que son todo beneficios, incluso para que tu trabajo sea más motivador. Por eso también hablamos de la sonrisa laboral.

¿Por qué no probar a sonreír? Tu inteligencia emocional te lo agradecerá. Y tú lo disfrutarás.

Así que ¡sonríe, eres maravillos@!

Raquel Bonsfills

 

¿Cómo te sientes a tu vuelta de vacaciones? ¿Qué haces cuando vuelves de vacaciones?

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Photo by Marvin Meyer on Unsplash

 

Cuando volvemos al trabajo tras un periodo vacacional supone  tener ciertas dificultades. Hay numerosos estudios que indican que más de la mitad de los trabajadores sufrimos consecuencias en esta vuelta a la cotidianidad laboral. Este hecho es conocido como síndrome postvacacional.

Gabriel Schwartz, director de Psicología Laboral, indica que aunque nuestro trabajo nos apasione, esta vuelta puede ser vivida con agobio y malestar.

Es algo muy normal que al volver a las rutinas diarias de trabajo nos genere desánimo, irritación, desmotivación, dificultad para conciliar el sueño, falta de concentración, tensión muscular, e incluso, problemas relacionales con otros compañeros… porque volver de las vacaciones conlleva: madrugones, atascos, cansancio, vuelta al colegio de nuestros hijos, otro tipo de alimentación, estrés…

Todo esto es cierto, pero podemos llevarlo mucho mejor si sigues algunas claves que hoy voy a compartir contigo:

  1. Deja al menos un día entre las vacaciones y tu vuelta al trabajo. Hacer esto te ayudará a mentalizarte para afrontar la nueva situación y a que el cambio sea menos traumático. Además, para facilitarte esta transición, una opción podría ser quedar con familiares y/o amigos y compartir vuestras vacaciones.
  2. Mantén unos horarios regulares y genera tiempos de descanso durante la jornada laboral. Es importante crear rutinas, tanto durante el día, como en las horas de acostarse y levantarse. De esta forma, será más fácil adquirir unos hábitos de sueño saludables porque es necesario contar con tiempos de descanso adecuados, ya que la falta de sueño incrementará los síntomas del síndrome postvacacional. Expertos recomiendan establecer descansos dentro de la oficina, como por ejemplo, realizar un descanso de unos 15 minutos si la jornada es de más de 6 horas. También indican que cada dos horas sería conveniente relajar la vista, estirar un poco la espalda y el cuello y tomar conciencia de la postura, intentando mantener la espalda recta y una postura correcta con el teclado. Nos aconsejan levantarse para dar un paseo, estirar las piernas y beber agua para estar hidratados. Durante las horas de trabajo, busca momentos de pausa para reactivar la respiración, variable esencial en los procesos de control del estrés y la ansiedad.  Estas recomendaciones ayudan a que no se resienta la salud, ni el rendimiento laboral.
  1.  Practica una vida saludable. Lleva una dieta equilibrada y una alimentación ordenada, haz ejercicio físico y mental, vigila tu salud, deja de fumar, duerme al menos 8 horas… Está demostrado que llevar una vida saludable de forma regular contribuye a mantener una buena salud y a prevenir enfermedades, a la vez que ayuda al carácter, la disciplina y a la toma de decisiones en la vida cotidiana.  Una vida saludable contribuye a establecer un bienestar físico y mental, mejorando la autonomía de la persona, la memoria, rapidez de ideas, rebaja la tensión y el estrés, mejora la relajación y promueve sensaciones como el optimismo y la euforia, al tiempo que se mejora la autoestima de las personas.  Si te sientes bien será más fácil que te adaptes a la vuelta al trabajo más rápidamente.
  1. Trabaja tus pensamientos. Pensamientos como “vaya mierda, de nuevo al trabajo”, “quien pudiera volver de vacaciones” … minan nuestro momento e incluso lo negativizan. Seamos realistas: ni las vacaciones son ideales, ni el trabajo es un horror. Las dos situaciones son necesarias y tienen su parte positiva.   Las vacaciones nos ayudan a tomar nuevo aire, a desestresarnos, a cambiar la monotonía… y el trabajo nos da estabilidad, nos proporciona una mejor situación económica… Cuida tu actitud y tus pensamientos.
  2. Organiza y planifica de forma eficaz y eficiente tu agenda. Seguro que tendrás muchos nuevos problemas a resolver, muchos correos a contestar, muchas llamadas a realizar, nuevos proyectos a afrontar, asistir y organizar nuevas reuniones… no te agobies desde el primer momento.  Comienza haciendo una lista con los asuntos y tareas que vas a afrontar y adapta tu agenda de forma progresiva a la vuelta a la rutina, sin que las tareas se te amontonen, prográmalas. Te recuerdo que te puedes comer un elefante, pero sólo a trocitos. No quieras solucionar todo desde el primer minuto, tómate tu tiempo en organizarte para afrontar tu trabajo y tus nuevos quehaceres y tareas.
  3. No esperes a las siguientes vacaciones, emplea tiempo en ti y en lo que te gusta. Tenemos tiempo libre y días festivos, organiza una nueva salida o actividades que te gusten, queda con tus amigos, lee, ve tus series favoritas… Combina tu actividad laboral creando nuevos espacios y momentos que te proporcionen sentirte bien, romper con la monotonía y despejar tu mente.
  4. Redecora tu espacio de trabajo. Incorpora elementos y accesorios que aumenten tu comodidad en el trabajo y creen un entorno de trabajo más agradable. Por ejemplo, incorporando una iluminación más suave, comprando una silla ergonómica o poniendo alguna foto de las vacaciones que te provoque al mirarla alguna sonrisa o que te aporte una sensación de bienestar o te traiga algún pensamiento positivo.
  5.  Busca apoyo en personas de tu confianza y ponte en el lugar de los demás. Expresa a tu familia, amigos e incluso, compañeros cómo te encuentras para que puedan entender tu malhumor o tu tristeza y empatiza con tu entorno, ya que ellos pueden estar pasando por algo muy similar a ti.  Ponernos en el lugar de los demás es clave para mejorar nuestras relaciones laborales y personales y mejora los vínculos de cercanía y confianza.

¿Qué otras cosas haces para afrontar tu vuelta de las vacaciones?

Con el fin de complementar lo que te acabo de comentar te dejo el siguiente  enlace para que pinches sobre el y escuches el video que a continuación te presento:

Vuelta al trabajo tras las vacaciones

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para afrontar mejor tu vuelta al trabajo tras las vacaciones? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García