Querido compañero,

¿Crees que te conoces? ¿Ante los sucesos de la vida o los conflictos sabes cómo vas a responder?

El pasado 30 de mayo se celebró el día mundial del eneagrama. El objetivo del eneagrama es el propio conocimiento, el propio descubrimiento interior ayudándonos a desembarazar todas las capas de cebolla que nos hemos puesto hasta descubrir nuestra esencia, la base del iceberg y descubrir nuestros automatismos. Es un viaje de autoconocimiento, reflexión e indagación... No es una charla, un libro. Cuando te conoces y te das cuenta, tienes una mirada contigo más compasiva.

Hacia el autoconocimiento con el eneagrama

Según Riso y Hudson, el trabajo que puede ayudarnos a hacer el eneagrama sugiere el siguiente recorrido:

  • Partimos de descubrir o identificar nuestra propia imagen, cómo nos vemos a nosotros mismo, qué decimos de nosotros: Soy puntual, nunca miento, pienso primero en los demás… o cosas negativas como soy torpe con las manualidades, no soy muy listo, no tengo madera de deportista… Cosas que no ponemos en duda y que reaccionamos con fuerza si nos ponen en duda, pero suelen ser aspectos de nuestra personalidad, que se ha creado con nuestro ego. 
  • Saber identificarse. Identificarse no es ponerse un número dentro de los que señala el eneagrama clásico de la personalidad. De hecho, si solo nos fijamos en comportamientos en lugar de buscar las motivaciones de fondo, nos confundiremos, por eso, hay que tener cuidado con la identificación. Muchas personas que se han identificado mal porque se han visto en un momento determinado de su vida actuando como uno de los tipos aunque en realidad sean otro. Han podido hacer test que les han dicho que son un número, han leído el resumen y les ha cuadrado más o menos, pero no han hecho el trabajo interior de descubrir de verdad cuál es su esencia. Entonces, es importante saber el tipo de personalidad correcto y comprender el funcionamiento personal interior.
Enea
Eneagrama clásico
  • Cuando empezamos a profundizar en nosotros, observamos que muchos comportamientos no cumplen esa imagen habitual que tenemos de nosotros. Por ejemplo, podemos pensar que decimos siempre la verdad, pero empezamos a detectar que decimos mentirijillas aunque sean bien intencionadas, para evitar enfrentamientos o para complacer a los demás. 
  • Al seguir trabajándonos y observándonos, podremos comenzar a percibir los motivos y actitudes que hay detrás de nuestros comportamientos, aunque no suele ser fácil decir exactamente qué los causa, sí que nos cuestionaremos ¿qué nos empuja a hacer lo que hacemos?, ¿por qué soy hostil ante una determinada persona?, ¿para qué estoy queriendo llamar la atención? Sobre todo, el miedo y el deseo básico va a ser un elemento clave que mantiene los hábitos y reacciones automáticas de la personalidad. Y de ahí vislumbrar lo que de verdad desea nuestro ser, detectar lo que nos falta y qué buscamos de una u otra forma. Por ejemplo, gracias atención que hemos puesto en nosotros, podremos reconocer que en realidad queremos alejarnos de esa persona con la que estábamos hablando.

El encuentro con uno mismo: reconocer todas nuestras facetas

Al ser más conscientes de nosotros mismos, en el presente, podremos ir percibiendo cómo estamos físicamente, los afectos a los demás, las tensiones musculares y energéticas, donde tengamos bloqueos. Se hace importante la relajación y la respiración para esa toma de consciencia. En nuestro ejemplo, podemos notar la sensación de agitación o de tensión en los hombros, o los pies se inquietan y se disponen hacia una salida.

También vamos a poder descubrir nuestros estados emocionales más primitivos y perturbadores, entre los que están las tres emociones principales del ego: la rabia, la vergüenza y el miedo que rigen lo que en eneagrama se llaman centros: instintos, sentimientos y pensamientos que poseemos todo ser humano. 

Y, además, descubriremos los instintos más primitivos como el instinto de conservación, el instinto de relación social y el instinto sexual, y, también, la relación con el apego, la frustración y el rechazo que tenemos. 

En todos estos descubrimientos habremos de cogernos con cariño, sin juzgarnos porque es la parte más fea o que menos nos va a gustar de nosotros mismos.

Una vez aquí, siendo más conscientes y perceptivos, habiendo reconocido nuestro lado más oscuro, es cuando nos damos cuenta de que con nuestra actuación temperamental, con el ego dirigiendo nuestra vida, nos separamos de nuestra bellísima naturaleza esencial. Hay pena sobre todo por ver cómo funciona el ser humano y a la vez un deseo de orientarnos a la luz. Es un momento de cambio. Estamos preparados.

El momento del cambio: hacia la Trascendencia

Pero necesitamos cierta fe que nos ayude a dar el salto, porque ahora que podemos comprender que la personalidad es un invento que nos hemos montado, una historia que nos hemos contado durante mucho tiempo, ¿cómo lo hago?, ¿qué hago si ya no funciono desde el ego?, ¿cómo actúo? Y podemos sentir cierto vacío. Pero con esa fe, seremos capaces de ver el mundo de posibilidades que se abren ante nosotros. Es nuestra libertad. Libertad para elegir la estrategia más adecuada para cada situación, no quedarnos en solo una que no tiene por qué ser la mejor para todo, pues tenemos otras ocho estrategias más identificadas en el eneagrama que están a nuestra disposición.

Ahora nos podremos centrar en nuestra esencia. Riso y Hudson dicen que nuestros actos estarán guiados por la conciencia divina de nuestro ser y no por proyectos y preocupaciones de nuestra personalidad. Seremos más capaces de ver el amor, la gratitud, el respeto desde una conciencia o percepción personal, individual. 

Hasta llegar a la unión espiritual. Un yo espiritual unido a lo divino. Trascender. Ser el yo infinito en el universo, ligado a él. Y aunque esto parezca de unos pocos místicos, podemos al menos atisbar un poquito si profundizamos en nosotros y en el descubrimiento de nuestro ser. 

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta?, ¿qué vas a hacer para conocerte mejor?, ¿quieres que te acompañemos en tu autoconocimiento?, ¿quieres descubrir el valor de esta herramienta ancestral y actual? 

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García