Muchas veces vamos comentando todo lo que nos ocurre desde nuestra mente, con nuestras opiniones, pensamientos y relatando hechos, actuaciones como las hayamos interpretado… O vivimos la vida a través de nuestras emociones, según nos sintamos en cada situación. Y el cuerpo, ¿qué pasa con la parte física del ser humano?

Para los preocupados por su imagen el cuerpo será siempre un punto sobre el que poner el foco. No conozco a nadie que le guste su cuerpo tal cuál es y de ahí que muchas veces tratemos de cambiarlo o decidamos no mirarlo ni prestarle atención. ¿Qué es lo que piensas de tu cuerpo? ¿Qué relación tienes con él? ¿Cuánto respeto tienes a tu cuerpo?

Es posible que tengas ideas como que tu cuerpo es un mero mecanismo que te permite vivir tu vida. Tu cuerpo es un tesoro al que proteger. Quizás, has maltratado a tu cuerpo en ocasiones. Porque has pasado de lo que tu cuerpo te pedía hacer por lo que debías o querías. Tu cuerpo es un componente de ti, pero a veces, lo vemos, como disociado de tu mente o de tus emociones. Piensas que el cuerpo te lleva y te trae. Has exigido mucho a tu cuerpo o le has ignorado. ¿Alguna de estas afirmaciones te resuena?

Hay personas que son muy conocedoras de su cuerpo, que quizá como yo, hemos aprendido a prestarle atención, ya sea porque un día nos dio un susto o por necesidad, interés o por nuestro trabajo. 

Aunque no sea tu caso, es cierto que todos poseemos una sabiduría corporal que podemos decidir desarrollar, que nos permite detectar e interpretar señales que nuestro cuerpo nos lanza. Por ejemplo, para que veas que ya posees las bases para profundizar, seguro que sabes reconocer cuando tu cuerpo te dice que tienes hambre, frío o necesitas ir al baño. Y normalmente estos avisos tienen la función de cuidar de ti.  

Además, nuestro cuerpo en su recorrido desde que se formó hasta hoy ha ido incorporando información en todas y cada una de sus células sobre nuestras vivencias, experiencias y sensaciones de todo lo que ocurría a nuestro alrededor.

Estas vivencias vienen impregnadas de nuestra forma de entender el mundo. Es decir, que nuestros valores, nuestras creencias, nuestra cultura, nuestras experiencias, nuestros intereses, objetivos de vida, nuestra interpretación de lo que sucede… van a incidir en lo que se nos quede grabado, que va a ser, por tanto, absolutamente personal e intransferible. Por eso, suelo decir que a cada uno le duele lo suyo o como expone el dicho popular: “cada uno vive la feria como le va en ella”. 

Carl Rogers, investigador y terapeuta, realizó varios estudios sobre lo que llamó la tendencia actualizante, que viene a decir que todos los seres vivos y todas las personas tenemos una tendencia a la supervivencia, al crecimiento y a la autorrealización. 

Así que, podemos decir, que esas señales de nuestro cuerpo nos están haciendo conscientes de que hay algo que hemos de tener en cuenta, que hemos de revisar o abordar para nuestro mejor crecimiento y nuestro desarrollo personal o profesional, para nuestro beneficio. 

Ahora bien, si nuestro cuerpo, siempre va a buscar lo mejor para nosotros, hemos de procurar escucharlo y saber qué nos dice, o más bien, qué nos quiere decir con esas señales que nos va a enviar. ¿Cuál es ese mensaje que hay detrás tan interesante para nosotros? 

5 claves para entender a tu cuerpo

Para saber descifrar lo que nuestro cuerpo nos dice, hemos de comenzar por el principio: Ir entendiendo que nuestro cuerpo es nuestro mejor aliado y familiarizarnos con él.

  1. Conocer para reconocer: Puede que te guste más o menos tu cuerpo, pero sea como sea, es tu cuerpo, eres tú. Lejos de mirar a otro lado, ve descubriéndolo. Mírate, ¿cómo es tu mano?, ¿cuál es el color de tu piel?, ¿qué estructura tienes?, y profundiza, no te quedes solo en lo que se ve, ¿cómo está tu musculatura?, ¿tienes tensiones?, ¿y tus huesos?, ¿qué tal funciona tu tránsito intestinal?, ¿cómo entra el aire en tu cuerpo al respirar?, ¿cómo cambia tu cuerpo al cambiar de postura? Después, puedes comenzar a reconocer sensaciones más sensibles, como hormigueo en los brazos, palpitaciones, un nudo en el estómago… 
  2. Las emociones también nos pueden ayudar a llegar al cuerpo: De la misma forma que cambia nuestra expresión corporal y sobre todo facial cuando sentimos una emoción, si somos capaces de reconocer la emoción, podemos detectar dónde la está representando nuestro cuerpo o cómo la está viviendo. Puedes comenzar por saber la cara que pones cuando estás más enfado o preocupado, después, descubrir que cuando estás triste no tienes fuerzas o que cuando estás muy contento estás agitado. Además, puedes preguntarte dónde sientes la emoción y seguro que te darás cuenta de si es en los hombros, como un peso, o en la garganta o si estás apretando la mandíbula. 
  3. Hazte un escáner de reconocimiento: igual que pasas por el escáner en un aeropuerto, puedes comenzar tu día pasando tu escáner de toma de conciencia por tu cuerpo. Comienza por la cabeza y ve bajando hasta llegar a los pies. Es un reconocimiento de si todo está bien o tienes algo que te molesta. Si lo haces a diario, aprenderás a notar las diferencias con el día anterior. Te recuerdo que ya hay en ti cierta sabiduría, que puedes reconocer cuándo estás cansado que sería más físico, y también cuándo es barullo más mental o revuelto emocional. Aunque no sepas ponerle nombre sí es bueno comenzar por detectar. 
  4. Comienza a relacionar mente, emociones y cuerpo. Una vez que conoces cómo funcionas, podrás empezar a reconocer qué estás pensando. Técnicas como el mindfulness te pueden ayudar. Cuando piensas que “no te da la vida”, tu emoción puede ser de agobio y tu cuerpo puede reaccionar con dificultad respiratoria, te pueden temblar los brazos, etc. 
  5. Descubre técnicas que nos ayudan a encontrar interpretaciones más precisas. Existen diferentes técnicas de autoconocimiento y desarrollo personal que nos facilitan el reconocimiento de las señales y a ajustar o saber desenmascarar lo que todos los mensajes del cuerpo nos están queriendo indicar. Los descubrimientos que tengamos nos van a dar pistas sobre los siguientes pasos a dar, por ejemplo, en una toma de decisiones, sobre cómo actuar ante una relación con otra persona o sobre qué hacer para quedarte más tranquilo. Te dejo algunas de ellas:
    • Relajación para poder parar a escuchar.
    • Focusing.
    • Bioenergética.
    • Gestalt.
    • Kinesiología.

Sea lo que sea que decidas hacer, recuerda siempre que tu cuerpo eres tú. Conocerlo te ayudará a quererte más y quizá, a descubrir toda la sabiduría que tiene guardada para ti. ¡Escúchalo!

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills