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Querido compañero,

¿Sientes que no llegas a todo? ¿Qué haces para compaginar tu vida personal y laboral?

Desde siempre hemos dado a nuestra vida laboral una parte importante de nuestro tiempo y dedicación y, a veces, no atendemos lo suficiente a nuestra vida personal. Y aunque la conciliación laboral y familiar implica la igualdad de oportunidades en el trabajo y en la vida personal, en muchas ocasiones no desarrollamos con plenitud nuestra vida personal.

Este conflicto vida personal/vida profesional se considera un riesgo psicosocial que perjudica tanto a trabajadores como a las organizaciones. Los trabajadores afectados presentan síntomas de malestar físico y psicológico como fatiga, ansiedad, depresión y estrés. Por su parte, las organizaciones se ven impactadas por consecuencias como el absentismo, el bajo rendimiento y el abandono de los empleados.

Un informe de The Corporate Executive Board reveló que los empleados con un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida trabajan un 21 % más y tienen un 33 % más de probabilidades de permanecer en su empresa.

Tres tipos de conflicto familia / trabajo

Greenhaus y Beutell indican que el conflicto trabajo y familia puede tener tres formas: conflicto basado en el tiempo, conflicto basado en la tensión, o conflicto basado en el comportamiento.

  • El conflicto basado en el tiempo sucede cuando dedicar tiempo excesivo en un rol implica no poder dedicar el tiempo necesario a otro rol.
  • El conflicto basado en la tensión implica que la tensión generada en un rol no permite la satisfacción de las demandas en otro rol. Por ejemplo, estar absorto por un problema en el trabajo o en la familia, no permite concentrarse en el resto de responsabilidades fuera de los laboral, aun disponiendo de tiempo.
  • El conflicto basado en el comportamiento sucede cuando las expectativas de comportamiento en los dos roles son opuestas. Por ejemplo, tener que ser frío, rígido y competitivo en el trabajo, y cálido, emotivo, y generoso en casa.

8 claves para compaginar lo personal y lo laboral

Me gustaría compartirte algunas claves para que puedas compaginar tu vida personal y laboral:

  • Cuídate. El autocuidado es fundamental para sentirnos bien con nosotros mismos. Practica tu autocuidado: descansa, cuida tu dieta, haz deporte y ten un tiempo para ti, esto te va a ayudar a recargar tu energía, a mejorar tu estrés, a gestionar tus emociones…
  • Gestiona tu tiempo y prioriza lo realmente importante. Planifica y programa tu tiempo, elabora un calendario de actividades programadas que incluyan las actividades personales y profesionales. Conocer las acciones que son necesarias que lleves a cabo para cumplir determinados objetivos, así como establecer el orden y el cuándo se van a ejecutar estas acciones nos llevará a ampliar las opciones y aumentar la probabilidad de alcanzar buenos resultados. De hecho, está demostrado que por cada minuto que emplees planificando ahorrarás de 4 a 10 veces el tiempo necesario para su ejecución.
  • Pide ayuda. Analiza tus necesidades y habla con tus compañeros de trabajo y familia o amigos. Un ejemplo, si tienes una reunión y ese día se te ha puesto malito tu hijo, pide que la reunión se realice on line y no presencial o si necesitas que la casa esté más ordenada pide a quien viva contigo que te ayude a lograrlo repartiendo tareas…
  • Delega o contrata las tareas que puedas. Te propongo que hagas un cálculo de lo que vale una hora de tu tiempo ¿cuánto vale tu hora de trabajo? Haz números, luego haz un listado de todas las tareas que llevas a cabo en tu vida cotidiana y el tiempo que empleas en realizarlas. Seguramente verás que llevas a cabo tareas que no te ayudan a conciliar y que empleas mucho tiempo o energía en realizarlas, así que plantéate qué tareas puedes delegar o contratar.
  • Evita desplazamientos y usa la tecnología. Ahorra tiempo y dinero realizando gestiones por internet, desde la compra doméstica o realizar gestiones burocráticas o bancarias o comprar material que necesites…
  • Aléjate de lo que no añada valor a tu vida. Existen distracciones que te hacen perder un tiempo valioso, como sumergirte en programas de tv o en las redes sociales, jugar videojuegos o las conversaciones vacías. Esto te resta tiempo de calidad con tu familia y productividad en tu trabajo.
  • Aprende a desconectar. Deja todo lo que se relacione con el trabajo cuando termines tu jornada laboral. Establece reglas claras de contacto con clientes y compañeros de trabajo. Evita que tu cerebro se agote y realiza otras actividades de tu vida personal y familiar.
  • No te sientas culpable por estar atendiendo tu vida personal y familiar. Hazte consciente de que es preciso integrar con armonía nuestra vida laboral y personal. Nuestros momentos de esparcimiento, momentos sociales y familiares son necesarios para mantener la concentración y la estabilidad emocional.

Es un hecho que conciliar la vida familiar y laboral en España es bastante complicado. Sin embargo, existen ciertos hábitos y acciones que puedes llevar a cabo para conseguir que, al terminar tu jornada laboral, realmente puedas empezar una vida personal.

Después de lo que te acabo de compartir, ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para conciliar tu vida profesional y personal?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Estamos todo el día dando nuestra opinión y nuestra versión de la realidad. Nuestro cerebro suele etiquetar lo que ocurre, diferenciando entre si está bien o si está mal, si está de acuerdo o no, si le gusta o disgusta. Y como para gustos son los colores, cada uno tendremos nuestra propia versión de los hechos según los hayamos interpretado.

Cada persona puede tener su opinión, sin embargo, cuando se la contamos a alguien y esa opinión es sobre su trabajo, su persona, su comportamiento, su conocimiento, habilidad o actitud, empezamos a tocar fibras sensibles con las que ya no estamos tan conformes y podemos llegar a herir a las personas que nos rodean.

Dicen que una crítica es un regalo porque cuando la crítica es constructiva o positiva, como os compartía en el artículo sobre feedback y cómo darlo teniendo en cuenta los dos hemisferios cerebrales, cuando tenemos en cuenta a la persona y también los hechos, concretando y a la vez acompañando, entonces esa crítica sí que nos va a ayudar a crecer.

Sin embargo, es frecuente que aun cuando nos dan un feedback con cariño y de una forma objetiva, nos lo tomamos mal, entramos en justificaciones, rechazo hacia la persona que nos lo ha dicho, nos incomodamos, procrastinamos eso que nos piden porque nos han hecho ver que no lo hacemos bien.

Diferentes personas, diferentes reacciones a la crítica

¿Por qué nos duele tanto?Es cierto que hay personas que parece que les resbalan las críticas o que incluso hacen una gracia cuando la reciben o se ríen o hacen burla. No siempre ese comportamiento significa que no tengan en cuenta lo que se les está diciendo, sino que puede que no quieran tocar su propio dolor por la crítica recibida y lo utilizan como mecanismo de defensa para huir del malestar que les causa si lo toman en serio.

Otras personas cuando reciben la crítica siguen con su modo de actuación de siempre, como si no les hubieras dicho nada, igual que si les das un vaso de agua: inocuo. Parece que no han escuchado nada de lo que les has dicho. Este comportamiento puede venir por evitar entrar en conflicto, o por no desgastarse para cambiar la forma de actuar o para no comenzar con justificaciones que no llevan a ningún lado, incluso por eludir el esfuerzo de corregir algún comportamiento, una rutina, un trabajo…

También, por tipo de personalidad, les puede costar aceptar una crítica a las personas que viven la corrección de lo que sea de su vida como un fallo personal porque son perfeccionistas y autoexigentes. No pueden fallar porque el error les hace sentir vulnerables, pequeñitos, que no saben algo que deberían saber, aunque lo demás esté todo bien, se van a fijar en el “pero”, y eso cuesta. Lo han hecho mal. Incluso pueden entrar en una inquietud como la que vivían cuando eran pequeños y les regañaban. ¿Te has encontrado con personas que parece que no se les puede decir nada?

También hay personas muy sensibles a las críticas, personas que se sienten insuficientes: insuficientemente buenas, insuficientemente valiosas, insuficientemente queridas, insuficientemente capaces... Cuando la autoestima está bajita nos ponemos menos en valor y que te digan que no haces las cosas bien solo es echar más leña al fuego.  

A veces, decir a alguien que “no se lo tome así” también es decirle que se lo está tomando de forma incorrecta, lo que es otro error por su parte, o así lo entiende. Además de que a nivel de inteligencia emocional estamos negándole su emoción, lo que tampoco ayuda.

¿Cómo cambiar esta reacción ante la crítica?

Es difícil de cambiar esa reacción que nos genera una crítica porque está en la personalidad de cada uno, aunque no es imposible. Se puede aprender a llevarlo mejor y por eso es importante el autoconocimiento.

Has de saber qué es lo que te hace sentir pequeño, por qué te está incomodando tanto esa crítica. ¿Es por quién te la hace? ¿Es porque tú eres el más crítico contigo mismo? ¿Es porque la crítica toca un tema delicado por un trauma anterior que no tienes bien curado? ¿Es por la forma en la que se ha dicho o por cuándo y delante de quién se dijo? ¿Es porque te comparas o minusvaloras? ¿Qué hay debajo de eso que te han dicho que te remueve?

Quédate solo con la frase que se ha dicho y analiza. Escúchate a ti a ver qué te estás diciendo sobre esa crítica. ¿Qué emociones te genera? Descubre las creencias que hay en ti sobre esa crítica y revisa cuánto de facilitadoras son para llevarla mejor. Atrévete a destapar la caja de los truenos para dejarlos salir y que la herida que te causa la crítica se cierre.

Estamos en continuo aprendizaje, una crítica puede ser muy buena para nuestro desarrollo, puede que ni nos hubiéramos dado cuenta y nos abra una luz que nos beneficie enormemente. Incluso puede que no haya nada que hacer con esa crítica porque no merece que le demos ni un momento de nuestra vida a pensarlo. Sin embargo, esa decisión solo la podrás hacer de forma sana desde tu seguridad personal y con humildad.

Toma las críticas como opiniones de los demás, que es lo que son. No tienes que estar de acuerdo con todas las opiniones, ¿verdad? Solo no dejes que te hundan, sino que te sirvan para apoyarte en ellas para ser tu mejor versión.

Toma cada crítica con cariño hacia ti, como un impulso de renovación. No todas se pueden resolver en 2 minutos, aunque siempre se puede hacer algo por mejorar cuando nos lo proponemos. Y me dirás, “ya, pero hay cosas que no están en mi mano, que no las puedo cambiar”. Es cierto que los hechos son, que si tienes una cicatriz en la cabeza no la vas a borrar, ni falta que hace. Lo que sí puedes trabajar es la forma de tomarte los comentarios sobre esa cicatriz, para sentirte mejor. Muchas veces el cambio está en aprender a llevarlo de otra manera, no en modificar el hecho en sí.

Otras veces, cuando el cambio está en tu mano, puede ser cuestión de tesón, dedicación, consciencia para cambiar un hábito o una forma de trabajar. Lo importante es querer. Te dejo el link al artículo sobre técnicas para aceptar mejor las críticas por si te ayuda. Y como no querrás hacer sentir a los demás como no te gusta sentirte a ti, te comparto también otro de nuestros artículos para que puedas hacer críticas constructivas.

Si te supera recibir críticas y te cuesta sobremanera manejarlas, pide ayuda. Como has visto es muy normal, no te avergüences ni tengas miedo, va con nuestra personalidad. Psicólogos, coaches y profesionales de la salud mental estamos ahí para ayudarte. Lo importante es que disfrutes de la vida, que trabajes por tu bienestar tanto personal como profesional, y lo que haya que aprender, ¡se aprende!

Después de lo que te he compartido, ¿qué vas a comenzar a hacer cuando recibas una crítica?

Te acompaño aprendiendo en el camino del crecimiento. Raquel Bonsfills

Siempre oímos que, para lo bueno, estamos todos, pero que los verdaderos amigos son los que están ahí en los malos momentos, los que no se alejan cuando las cosas no van tan bien, los que se alegran por tus éxitos y los que te cogen la mano cuando flaqueas.

Recientemente hemos visto a Rafa Nadal cogiendo la mano a Federer, dándole su apoyo en un momento especial de su vida. Es solo un ejemplo de los miles que podemos encontrar con personas de nuestro entorno personal, profesional, hasta con personas que cuidan de nosotros como parte de su trabajo, como es el caso de los terapeutas ocupacionales.

Aún recuerdo una vez que estaba malita con neumonía y mi doctora me pasó la mano por la espalda con cariño. Fue más reconfortante que la medicina que me recetó. O cuando una de mis mejores amigas me llamó a las 12 de la noche porque había discutido con su pareja y ahí estaba yo para escucharla. Personas que están a nuestro lado, que simplemente están, que puede que no nos digan nada, y que, sobre todo, nos acompañan en el momento por el que estamos pasando.

Lo que nos aporta tener a alguien a nuestro lado

Tener una persona a nuestro lado nos beneficia porque somos seres sociales, aunque necesitemos nuestra independencia y momentos de recogimiento en los que estar solo con nosotros mismos.

Tener una persona que nos hace sentirnos parte del mundo, que no estamos solos.

Una persona que nos dedica su tiempo que es lo más valioso que nos puede ofrecer porque no se recupera. Una persona que nos aporte calidez, cercanía, amabilidad y que nos ofrezca su cariño. Quizá con una sonrisa, con una mirada compasiva, comprensiva, con ese tomar la mano o prestarnos su hombro en el que descansar.

Nos escucha sin juzgarnos, nos deja desahogarnos.

Además, nos anima, a veces nos dice cosas bonitas y trata de hacernos reír. Esta persona nos ayuda a tomar nuevas perspectivas, a sacar el foco de eso que nos preocupa u ocupa, nos distrae y a veces, hasta nos da soluciones (aunque ¡cuidado! son las suyas, sus opiniones, que hemos de cogerlas como tales, luego ya valoraremos nosotros si son soluciones óptimas para nosotros).

Es de agradecer tener a una persona que nos vea, que nos de su apoyo y nos ayuda, y sepa que somos capaces de salir adelante. También que pueda decirnos lo que no le parece oportuno de lo que le contemos, lo que puede haber “fallado”, tanto si es de nosotros como de otros y así ofrecernos una objetividad que nosotros, estando involucrados, no tenemos.

En el ámbito laboral

Lo más curioso es que tener a alguien a nuestro lado apoyándonos no tiene por qué pasarnos solo en nuestro ámbito personal. También laboralmente podemos encontrar personas que nos acompañan en nuestro día a día. Ese compañero de trabajo que se nos acerca a preguntar cómo estamos. Podemos darle más o menos explicaciones, pero es una persona que está ahí a nuestro lado y que se ha parado con nosotros. Así que ¡gracias!

No siempre tenemos las ganas o queremos exponer asuntos que nos atañen en nuestro ámbito privado a las personas del trabajo. Quizá seas como yo, que me gusta preservar mi intimidad. Sin embargo, te aseguro que habrá personas o momentos en los que merece soltar lastre, eso que te está perturbando y no te deja actuar como sueles hacerlo, que te tiene encogido, y que está afectando en cierta forma a tu trabajo.

Por eso, una pequeña explicación a tiempo, a quien tú consideres, te ayuda a ti porque reconociendo lo que te ocurre bajarás la intensidad con la que lo vives. Además, con ello ayudas a los demás a entenderte porque en lugar de juzgarte y dar pie a inventarse historias sobre lo raro que estás, les das la oportunidad de empatizar y normalizar la situación.  Incluso, si estás en el trabajo, puede que te dejen más tranquilo porque saben que no estás para muchas tonterías o esfuerzos. Y así puedes seguir con más tranquilidad haciendo tu trabajo.

Yo algún día digo: “hoy no me hagas mucho caso que estoy que no me aguanto ni yo” o “que estoy como un perro verde” (haciendo referencia a un sketch de humor sobre el programa de Jesús Quintero de finales de los años 80). Es una forma de informar a tu entorno o justificar que no es tu mejor momento y de pedir disculpas por anticipado.

¿Esto lo pueden hacer los jefes? Los mejores líderes están atentos a sus equipos y saben cuándo han de acercarse a recogernos, cuándo nos pasa algo, cuándo animarnos, cuándo es mejor dejarnos tranquilos o cuándo sacarnos de ahí. Si tienes un equipo a tu cargo, por favor, ¡hazlo! Y respeta que no te quieran contar nada, y deja saber que estás ahí, preocupándote por su bienestar.

Y si eres un trabajador al que su jefe te viene a preguntar qué te pasa y no tienes humor para contárselo o no sientes la confianza, díselo con educación y asertividad, y agradece que esté pendiente de ti.

Agradece y reconoce

Ya os escribí hace tiempo que hemos de poner en valor a las personas maravillosas de nuestra vida, y ahora, me gustaría que eches un vistazo a tu alrededor para reconocer a todos aquellos que tienes a tu lado, a quienes te ven, a quienes te dedican su tiempo, a quienes están ahí para ti. Y aunque no lo creas, tu jefe/a es uno/a de ellos. Sigo creyendo en los buenos responsables de equipos que todos podemos ser.

Ahora que has reconocido a esas personas que tienes a tu lado, ¿qué vas a hacer? Aunque no sea un sentimiento recíproco, sé agradecido, sé amable, y disfruta de lo afortunado que eres por tener a alguien que se preocupa por ti y cree en ti.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Querido compañero,

¿Cómo te relacionas con los demás? ¿Te gustaría mejorar la forma en que te relacionas?  

Seguramente que este verano has tenido que relacionarte con personas conocidas o con gente nueva con la que has tenido que mantener una buena relación. ¿Qué has hecho para no generar conflictos o saberlos bandear? ¿Qué has hecho para relacionarte mejor? En este artículo voy a hablarte sobre la importancia de saber relacionarnos con los demás y te voy a dar algunas claves de cómo lograrlo.

¿Para qué saber relacionarte con los demás?

Una buena relación con los demás genera un sentimiento de satisfacción interna en las interactuaciones con las demás personas. Para 2miradas saber relacionarse con los demás conlleva: comprender, valorar y respetar los sentimientos y emociones de los otros.

Además, llevarte bien con una persona supone que ambas se sientan más motivadas, felices y plenas. Está demostrado que mantener buenas relaciones sociales también mejora la salud, reduce el estrés, retrasa el envejecimiento, facilita la resolución de los problemas, alarga la vida…

Claves para generar mejores relaciones personales

Todos sabemos que las relaciones personales no son fáciles. Algunos no logran mantenerlas por su timidez, otros porque en su entorno familiar no han disfrutado de buenas relaciones… De hecho, saber interactuar adecuadamente con los otros es un aprendizaje y se puede lograr desarrollando habilidades, con esfuerzo y dedicación.

Me gustaría compartirte algunas claves que he practicado conscientemente este verano para generar mejores relaciones con los demás que te pueden ayudar:

  • Comparte tu tiempo. Siendo el tiempo uno de los recursos más importantes para un ser humano, resulta un regalo querer compartirlo con los demás.
  • Acepta a las personas tal y como son. Aceptar a los demás como son implica comprender que, si algo en ellos no nos gusta, el trabajo hemos de hacerlo con nosotros mismos.
  • Aprende a iniciar conversaciones. Es más fácil tener una idea más precisa de alguien cuando comienzas a conversar. ¿Qué preguntas se te ocurren que puedes realizar para iniciar una conversación? Puedes preguntar algo sobre el entorno en el que os encontráis, sus intereses… y siempre ¡en positivo!
  • Perdona las acciones del otro. Si deseas llevarte bien con el otro en el futuro, deberás dejar atrás el resentimiento y practicar la compasión hacia esa persona. Desarrolla la empatía, como habilidad para percibir y relacionarte con los sentimientos y necesidades de ella, sin culpar, ni ordenar, ni juzgar.
  • No siempre hay que hacer lo mismo. Parte de llevarte bien con alguien implica respetar que el otro quiera hacer algo con lo que no confluyes, entendiendo que eso funciona para él.
  • No confrontes todos los desacuerdos que surjan. Llevarse bien no se trata de ganar una pelea, o incluso comunicar cada opinión que tengas. Una persona puede mantener una opinión distinta a la tuya y no es necesario entrar en discusión por cada opinión que sea diferente.
  • Reflexiona cuando te den un punto de vista diferente. No respondas lo primero que te llegue a tu mente. Para y reflexiona antes de contestar. ¿Cómo crees que se siente el otro? ¿Desde dónde lo está expresando? Cada persona tiene su historia y seguro que no coincide con la tuya. Escúchala, porque con su versión abres tú también tu mente.
  • Escucha activamente. Para practicar esta escucha, entre otras cosas, puedes: hacer preguntas al hilo de la conversación, mostrando que te interesa lo que la otra persona está comentando; o explicar cualquier cosa que no haya quedado clara; o darle tiempo a la otra persona para hablar de sus problemas, sus sentimientos, o cualquier tema que lo esté agobiando; o también, puedes parafrasear los mensajes del interlocutor y devolvérselos para su verificación.
  • Sonríe. Se ha comprobado en numerosas investigaciones que las personas tienen mucha más confianza para acercarse a alguien que sonríe que a alguien que no lo hace.

Todas estas claves podrían resumirse en una, trata como te gustaría que te trataran. No hay nada más valioso que este axioma para construir buenas relaciones.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para generar mejores relaciones?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Cada vez que miro Facebook o Instagram veo un montón de “me gustas” a diferentes publicaciones. Muchas de ellas están relacionadas con curiosidades, con temas que pueden sorprender, con fotos que atraen… y me doy cuenta de que muchas, pero muchas, están relacionadas de un modo u otro con el AMOR.

En unos casos, ensalzando el amor al prójimo con publicaciones como: una pareja de personas mayores apoyando la cabeza el uno en el otro o cogidos de la mano, amigos abrazándose… Otras, alabando el amor a los animales y es que nos gusta descubrir animales que hacen monerías porque nos dan ternura; o el amor a la naturaleza, al compartir parajes insólitos. También hay muchas publicaciones elogiando el amor a uno mismo, por ejemplo, con frases que nos animan al cuidado propio, y un largo etc.

¿Por qué? ¿Estamos faltos o necesitados de amor?

En nuestro blog os hemos hablado numerosas veces del amor, y me temo que no vamos a dejar de hacerlo porque, como dice el Dr. Mario Alonso Puig, “el amor tiene el poder de curar y la falta de él, tiene la capacidad de enfermar”.

Estudios de física cuántica también muestran la importancia del amor para afrontar la vida, porque el amor es un estado cuántico completo, que es espiritual e incondicional por definición. El amor nos une como seres vivos. Transciende las dimensiones del tiempo y del espacio porque podemos amar a alguien que está muy lejos y a lo largo de los años, ¿verdad?

Así que, de alguna forma, el amor nos conecta, pero eso, no sucede de la nada. Para que haya amor de verdad, ha de reconocerse tanto lo más bonito como lo más feo, lo que más nos gusta como lo que menos, de nosotros y de los demás. Digamos que para que haya amor es importante ver la realidad tal y como es, con todas sus facetas.

¿Acaso disimulas o niegas que te gustan las películas románticas? ¿Vas de fría o frío cuando ves la inocencia de un cachorro? ¿Piensas que una frase del tipo: “tú puedes más de lo que piensas” es una milonga? ¿Sueles evitar relacionarte con otros para que no dependas ni dependan de ti? ¿Prefieres no mirarte al espejo porque si te miras solo te sacas defectos? Todo eso también forma parte de ti. No has de juzgarlo, solo reconocerlo para amarte incondicionalmente.

Incondicional, así es como nació nuestro amor. Luego, al ir creciendo, empezamos a vivir situaciones en las que nos sentíamos queridos cuando hacíamos las cosas bien pero no tanto cuando nos salían mal. Nos miraban con amor cuando dábamos o nos anticipábamos a lo que el otro esperaba, cuando ganábamos, cuando sabíamos las respuestas, cuando éramos divertidos, cuando no dábamos problemas… y aprendimos a amar de forma condicionada.

Por eso, ver el amor incondicional en frases e imágenes nos resuena, nos recuerda aquello con lo que nacimos que en el fondo anhelamos recuperar.

Reconociendo el amor incondicional

Para recuperarlo, es necesario tomar conciencia y conocernos. ¿Cómo funciona en ti el amor? ¿Cómo amas? ¿Cómo te amas? ¿Qué amas? ¿Qué no juzgas? ¿Qué aceptas tal cuál es? Por ejemplo, saber que sueles perder tu bienestar por satisfacer a otra persona es importante para que aprendas a frenarlo, a ponerte límites que te hagan sopesar el hasta dónde conscientemente estás dispuesto a llegar para dar gusto al otro sin perder el darte gusto a ti u obtener un beneficio que te compense.

Otro ejemplo, si te das cuenta de que te pasas el tiempo queriendo que la otra persona sea de otra forma, entonces es que no aceptas que es así, y que en realidad quieres a otra persona distinta a la que tienes delante. Y piensa eso no solo en temas de pareja, sino de compañeros de trabajo, tu jefe o tu padre. No por eso has de dejar a tu pareja o jefe (o quizá sí), sino que tienes la oportunidad (siendo consciente) de aprender a quererle tal y como es.

El amor cuida de nosotros, de los demás y del mundo

Para cuidar de nosotros, para darnos cuenta de que esto o aquello nos sienta bien o, por el contrario, no es para nosotros hemos de parar, observarnos y atendernos desde el amor.

¿Escuchas a tu Pepito Grillo cuando te dice que mejor te alejes? Muchas veces tu bienestar y tu supervivencia depende de que tomes las decisiones adecuadas, quizá desde tu mente analítica o siguiendo un impulso, una fuerza inexplicable que te lleva. Lo importante es que en cada decisión estés alineado contigo, que la tomes desde tu autenticidad, fuera de que sea lo políticamente correcto o lo socialmente establecido. ¿Te tienes en cuenta en cada decisión que tomas? Pon amor siempre desde el respeto hacia ti y hacia los demás.

De igual forma cuidando la naturaleza y a los animales. ¿Te da igual que haya plásticos y latas por el campo? ¿Te hace gracia ver hacer perrerías a animales? El amor lleva a cuidar, no a dañar, agredir ni destruir. El amor lleva a mimo, a compasión, a embellecer, a solidaridad, a generosidad, a relacionarnos de una forma sana con lo que nos rodea, con una perspectiva en la que yo importo tanto como tú y viceversa. Es constructivo.

Al final, cuando miramos a través de los ojos del amor, vibramos en una frecuencia que nos hace que encajemos con quienes vibran en esas mismas frecuencias, que nos acoplemos con la tierra, con la naturaleza, con todo ser vivo, porque ni los animales ni las plantas tienen maldad.

El amor nos permite vivir en armonía con el mundo y hace que nos ocurran cosas buenas porque el Universo siempre busca nuestra supervivencia y crecimiento en equilibrio.

Así que, dejémonos impregnar por todo aquello que nos recuerda nuestro amor incondicional. Tratemos de poner límites al amor con condiciones que nos rodea, con consciencia para aprender a hacerlo mejor cada día y cuidémonos, también a lo que nos rodea, deseando lo mejor para todos los seres vivos, vibrando desde el AMOR.

Ahora que sabes esto, ¿qué vas a hacer para reconocer el amor en ti y el que das, te das y ofreces al mundo?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Querido compañero,

¿Cómo te tomas la crítica? ¿La crítica te ayuda o te daña?  

Hoy quiero hablarte de la importancia de la crítica y de saber ofrecerla para ayudar y no dañar.

Las dos caras de la crítica

Toda crítica puede ser constructiva o destructiva dependiendo de cómo y cuándo se dé o de cómo se interpreta lo que te dice el otro.

La vida nos expone continuamente a situaciones criticables y es importante la intención con la que se critica. Es necesario aprender a reconocerlas para rechazarlas o para aprovecharlas.

Según la RAE criticar tiene dos acepciones:

  1. Analizar pormenorizadamente algo y valorarlo según criterios propios, de la materia que se trate.
  2. Hablar mal de alguien o de algo, o señalar un defecto o unas tachas suyas.

La primera sería aportar una opinión personal sobre algo y la segunda sería dar una crítica destructiva.

Si la crítica es constructiva la intención es ayudar a resolver un problema o ayudar a una persona a mejorar, te aporta algo nuevo, te enriquece y te potencia. Es aquella que llama la atención sobre un aspecto que ignoramos o hemos pasado por alto y que podríamos mejorar. En cambio, con la crítica destructiva lo que se pretende es herir, hacer daño a la persona a la que se hace la crítica o enardecer un hecho que consideras negativo de la persona, haciendo de altavoz de este.

Además, cuando haces una crítica constructiva, hablas desde ti y tu opinión, lo que es totalmente válido, ya sea que algo te guste como si no. En cualquier caso, la crítica en positivo siempre será una mejor opción.

El secreto de una crítica constructiva

Si quieres dar una crítica constructiva te invito a que practiques lo siguiente, Frank A. Clark resumió a la perfección el secreto para hacer una crítica constructiva: “Las críticas, como la lluvia, deben ser lo suficientemente suaves para alimentar el crecimiento de un hombre sin destruir sus raíces”:

  • Practica la autocrítica. Antes de criticar a alguien es conveniente evaluar los propios comportamientos y pensamientos y hacernos conscientes de nuestros errores para mejorar nosotros también.
  • Elige el momento. ¿Cómo se siente la persona que va a recibir la crítica? ¿Es un buen momento o está baja de ánimo o atravesando un mal momento? Valora los sentimientos y las emociones de la otra persona. Si te importa la persona cuida su estado de ánimo y el momento para que te escuche mejor y no le “hunda” más lo que quieres comentarle. No olvidemos tener siempre en cuenta la perspectiva, la situación y las circunstancias en que una persona se encuentra antes de hacerle nuestras sugerencias.
  • Escoge la intimidad. Si quieres comentar algo a alguien, mejor en un lugar tranquilo y a solas que con otras personas para que no se sienta poco valorado o atacado y no hacer latente eso que no es tan positivo a los demás. La idea es que logremos motivar a mejorar, no generar situaciones incómodas o que le resulte un reproche.
  • Separa a la persona de la situación o problema. No le cuestiones como incompetente, centra tu crítica en conductas o resultados no en la persona. “La mejor crítica es la que no responde a la voluntad de ofensa sino a la libertad de juicio”, escribió Fernando Sánchez Dragó.
  • Si vas a criticar algo, conoce el tema del que vas a hablar. Opina sobre temas que sepas, con el fin de sumar y que el otro valore tu opinión y el tiempo que pasa hablando sobre el tema que sugieres.
  • Utiliza un lenguaje claro y conciso. Es importante que profundicemos y detallemos, cuáles son nuestras observaciones y recomendaciones, con el fin de evitar malentendidos. Además, cuida tu comunicación no verbal, cuida tu tono amable, evita dramatizar y háblale como te gustaría que te hablaran a ti con empatía, respeto, asertividad y educación.
  • Valora las posibilidades de la otra persona. ¿Tiene el otro los recursos necesarios para cambiar la situación? Evita criticar si la persona no puede cambiar su situación real y si te importa, ofrécele tu apoyo en la medida que te sea posible.
  • Practica la comunicación bidireccional. Tras terminar tu crítica, es necesario que des la oportunidad a que el otro te dé su punto de vista sobre tus sugerencias y que intercambiéis opiniones.
  • Apóyale. Recuérdale lo que es importante para él, lo que desea y que vale la pena realizar el esfuerzo para lograr sus objetivos. Bríndale sugerencias y apoyo: no cierres puertas sin abrir nuevas posibilidades.

¿Qué otras claves conoces para realizar una crítica constructiva o positiva?

Recuerda, si tras hacerte una crítica alguien te dice por tu reacción o comportamiento, por ejemplo: “tienes la piel muy fina”, “no se te puede decir nada”… ¡plantéate si te han dado una crítica positiva o negativa!

Las personas que con frecuencia hacen críticas destructivas o negativas manifiestan escasa empatía, egoísmo, rigidez mental, intransigencia e insensibilidad. Muestran también su baja autoestima y su pésimo autoconcepto. Criticar es fácil, sin embargo, realizar una crítica constructiva es un arte que pocos conocen.

Winston Churchill dijo que “las críticas no serán agradables, pero son necesarias”.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para realizar críticas constructivas?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

A veces nos encontramos muy cansados o nos enfocamos tanto en un problema que sin querer lo maximizamos, y dramatizamos la situación hasta tal punto que se nos hace mucho más dura y cuesta arriba.

¿Por qué es importante bajar la intensidad?

Es cierto que hay personalidades que necesitan vivir las emociones de forma más intensa para sentirse más vitales, sin embargo, dramatizar suele tener consecuencias que pueden afectarnos incluso a la salud.

Poner intensidad a las emociones que nos provocan un mayor bienestar puede hacer que exageremos. Seguro que conoces personas que en su forma de hablar utilizan frases o palabras del tipo: “Lo mejor que he probado en la vida”, no rico, sino “delicioso”… siempre con una sensación de que lo que te está contando es lo más.

Mientras que poner intensidad en las emociones más desagradables hace que suframos y que generemos mucha más negatividad y catastrofismo. Además, alimentamos las dificultades buscando factores que sumen a empeorar lo que ocurre o puede llegar a suceder.

En cualquier caso, dramatizar forma parte de idealizar, de traer algo a la realidad que no es del todo así y tiene como base la continua observación, la atención insistente de la realidad, de las personas, de las situaciones y de las relaciones entre unas y otras, o con uno mismo.

¿Qué podemos hacer para desdramatizar?

Ponle objetividad. Trata de plantear los hechos reales que han sucedido, las palabras concretas que se han dicho, la secuencia en la que se dado… Lo importante es darte cuenta de cuándo estás haciendo una montaña de un grano de arena o saber que estás creando una película, normalmente bastante fea, de lo ocurrido, que en cualquier caso es irreal. Bajar a la realidad será de gran ayuda para no exagerar.

Tomar distancia y perspectiva. Cuando algo nos afecta sobremanera, enfriar la situación suele ser una opción muy beneficiosa. Por eso, alejarnos de ella, ya sea físicamente o incluso mentalmente, pensando en otras cosas, nos ayudará a distraernos y darnos tiempo para actuar después de una mejor manera.

Utiliza un diario de emociones en el que anotar también el nivel de intensidad en el que estás viviendo cada una. De esta forma podrás tomar consciencia de qué situaciones te generan una mayor inestabilidad emocional y podrás comenzar a plantearte cómo gestionarlas de una forma más adecuada.

Rodéate de personas que han superado esa situación y averigua cómo lo han hecho. A veces necesitamos referentes. Tener un modelo con el que comprobar que se puede, te da esperanza. Nunca va a ser exactamente igual la situación vivida por el otro que la tuya, pero seguro que puedes aprender formas que te pueden resultar de ayuda para probar, al menos, para dejar de dramatizar.

Ponte en lo peor y busca la solución para ello. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Si te pones en la peor posición, todo lo que pase distinto será mejor. Y si has podido idear un plan de acción en caso de que ocurra lo peor, te sentirás más tranquilo, ya que no te sorprenderá ninguna situación para mal y sabrás qué hacer, saliendo del desasosiego y la incertidumbre y avanzando por un plan que te genera un mayor bienestar.

Foco en las soluciones. Si en lugar de enfocarte en el problema de forma continua, comienzas a ponerte en modo soluciones, en buscar el cómo dejar de dramatizar, ya tu cerebro se pone a plantearse alternativas. Así que, querer cambiar te ayudará y te pondrá en una mejor disposición para estar mejor.

Nunca va a pasar tal y como te lo imaginas. Tener esta frase en mente te puede servir para bajar un poco la intensidad. No podemos controlar lo que no esté en tu mano o lo que el otro va a hacer, no estamos en su cabeza, no sabemos si actuará como tenemos en mente o no. Entonces, no te atormentes con lo que te estás imaginando pues puede que no se dé.

En cualquier caso, si quieres saber si eres una persona dramática, te dejo el enlace al test que desarrolló el psicólogo Scott Frankowski traducido y compartido por el equipo de la revista Moi.

Por si te ha salido que tienes un alto nivel de drama en tu vida, piensa que la dramatización en determinadas ocasiones puede ser de gran ayuda, porque en psicología se utiliza el psicodrama para poder expresar inhibiciones, superar límites, abordar frustraciones o anticipar situaciones que presentan cierta agresividad ensayando para conseguir controlarlo antes de afrontar el momento en la realidad. Se hace representando roles, teatralizando la escena. Pero, eso sí, siempre con ayuda de psicólogos y para casos concretos, no dejes que domine tu vida.

Con lo que te he compartido, ¿qué vas a comenzar a hacer? ¿Cómo vas a desdramatizar eso que estás maximizando y no te hace bien? Recuerda que la toma de consciencia será tu aliada para mejorar tu bienestar y reducir el drama.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Querido compañero,

¿Disfrutas con tu vida? ¿Sientes que fluyes o, por el contrario, sientes que vas contra corriente?  

Hoy quiero hablarte de la importancia de disfrutar y fluir con la vida para ser más feliz.

¿Qué es fluir?

Fluir con la vida es encontrar la mezcla perfecta entre disfrutar y tener retos. El doctor en psicología, Mihaly Csikszentmihalyi, formuló la teoría del flow o teoría de la experiencia óptima en 1975.

El Flow o Experiencia Óptima es un “estado en el que la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute, durante la cual el tiempo vuela y las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unas a otras sin pausa”.

El nombre de la teoría del flow se debe a que, durante las entrevistas y terapias de este psicólogo, sus pacientes describían estas experiencias utilizando la metáfora de una corriente de agua que los llevaba hacia adelante. Estás haciendo algo que realmente te apetece con tu atención puesta solamente en ese hacer.

Claves para fluir en tu vida

Existen unas claves a tener en cuenta para que las experiencias que vivas sean óptimas y puedas fluir, algunas de las cuales son:

  • Determina tu/s objetivo/s a cumplir. Cuando sabemos lo que queremos, está ya demostrado que el universo te facilita el camino y la información que necesitas para lograrlo o para abandonar cuando no sea lo mejor para ti. Aunque has de saber que los obstáculos están para que se queden atrás aquellos que no lo desean realmente.
  • Ten paciencia y vive más despacio. Reserva tiempo para ti mismo. De esta manera, vamos a prestar más atención en escucharnos y vamos a dedicar más tiempo a observarnos, conocernos y hacer aquello que realmente queremos hacer.
  • Escoge la esperanza en lugar del miedo. Aunque el miedo tenga más argumentos, elige siempre la esperanza, hazlo por ti, busca siempre el modo de vencer lo que pueda detener tu progreso.
  • Elimina el ruido de tu vida y de tu mente. Practica el acallar tu mente, el meditar, el eliminar lo que no te sirve, te agota o no necesitas. De esta manera, te vas a quedar con lo importante, con lo que te causa bienestar o con lo que es valioso para ti.
  • Déjate llevar por tu intuición. Hoy en día, debido a la infoxicación que tenemos resulta muy difícil dejarnos llevar de nuestra propia guía interior, cuando, además, en muchas ocasiones, el mensaje nos llega de una manera complicada de entender. El universo habla con su lenguaje y es necesario conocerlo para fluir con él.
  • Disfruta del camino y no solo del resultado. Aprende a confiar que todo forma parte de nuestra evolución personal. Lo más interesante de un camino no es llegar al objetivo, sino lo que sucede al recorrerlo. En el transcurrir del viaje vas a vivir un disfrute y un aprendizaje incluso mayor que el que supones cuando te fijas llegar a un objetivo, y lo que piensas que experimentarás al lograrlo.

¿Qué otras claves conoces para lograr fluir en la vida?

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para fluir y disfrutar de la vida?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Llevamos una temporada larga que parece que vamos superando día a día con esfuerzo, un par de años de lucha, de trabajo, de sacar adelante proyectos, relaciones, niños, ideas… y es muy probable que te sientas cansado/a. Sobre todo, si lo has vivido así.

Si coger vacaciones suele ser necesario para recuperar fuerzas cualquier año, éste aún más, porque muchos no se las han podido coger antes, porque la seguridad sanitaria no lo permitía, por miedo, por trabajo, por la economía, etc. Y todo guerrero/guerrera necesita descansar.

La necesidad de hacer un descanso

Cuando estamos cansados nos sentimos más malhumorados, estamos más lentos en nuestras respuestas, podemos contestar de peor manera, hacer lo mismo nos cuesta el doble, tenemos menos energía, también por el calor que hace, y parece que la cabeza, el cuerpo y todo nuestro ser nos pide a gritos ¡VACACIONES!

Puede que no siempre sea tan fácil porque hay que poder, hay que planificarlo, tener días, que la economía te lo permita… Sin embargo, las opciones están a tu medida, no al revés, quizá eres de los que solo con quedarse en casa ya te consideras de vacaciones.

Aunque la recomendación sea que tengas unos 10 días para irte haciendo a la idea de que estás de vacaciones, relajarte y que vayas preparándote para volver, es más importante la calidad del tiempo que desconectas, que los días que lo haces. Porque si te vas de vacaciones y estás mirando el correo del trabajo de forma continua, si sigues dedicando tus pensamientos al trabajo a diario, o si te enganchas a reuniones, aunque sea solo un par de días un par de horas, te va a costar mucho más sentir que vuelves renovado de tus vacaciones.

El secreto para desconectar

El secreto está en la necesidad de soltar por un tiempo las obligaciones. Para algunos esto será no poner el despertador, para otros, no ponerse el uniforme o no hacer tú la comida. Pregúntate: ¿Qué te permites hacer cuando estás de vacaciones? ¿Qué tiene que pasar para considerar que son vacaciones?

Muchas veces resulta más fácil cuando cambias de escenario, de ahí que viajemos, vayamos al pueblo, a la playa, a la montaña, a ciudades distintas o de visitas culturales. No importa en realidad el lugar, ni que esté cerca o lejos. También puedes plantearte que sea un sitio que suponga un premio para ti, un lugar que te llene, que te ilusione, y que el hecho de ir lo conviertas en el reconocimiento que mereces por todo el esfuerzo realizado durante el año.

Cambiar la rutina es clave para que no parezca que sigues en el día a día laboral. Incluso aprovechar a hacer esas gestiones para las que nunca tienes tiempo, como ir a la peluquería toda la mañana o a revisión médica, puede generar una satisfacción y alivio porque ¡por fin! has conseguido hacer esas tareas pendientes. Toda tarea que tienes procrastinando, es decir, postergando de forma continuada, al llevarla a cabo te hace recuperar la energía y la confianza en ti. Te anima. ¡Tú puedes!

Un ritmo diferente a la hora de abordar cada día también te va a facilitar recargarte. El hecho de no tener que ir siempre corriendo a todo, con la sensación de llegar tarde, mil cosas que hacer para atender a tantas preocupaciones, sino darte tiempo sin prisa, poder terminar un libro antes de decidir hacer la siguiente actividad, o para pasear disfrutando de las vistas en lugar de caminar enfocado en llegar, hace que todo resulte ligero. Por el contrario, a veces el cambio de ritmo es para agilizarlo, por ejemplo, visitando siete ciudades en pocos días o haciendo un recorrido fabuloso en el que descubrir cada rincón. Esa energía de la excitación por conocer y por descubrir también te va a animar. Aunque seguramente en este caso, después necesites algo de tiempo para descansar.

Descansar. Sí. Una de las principales acciones para recuperarnos, liberarnos del cortisol acumulado, dormir un poco más. Parar es necesario física, mental y emocionalmente. Nuestro bienestar y salud lo agradecerán.  

En definitiva, se trata de recuperar la energía que necesitas para poder seguir. Como el mundo no se para, aunque nosotros descansemos, para poder seguir avanzando con él, hemos de estar en el mejor estado de forma, cuidando nuestra salud mental, facilitándonos el equilibrio emocional y con nuestras capacidades al mejor nivel para afrontar todo lo que la vida tenga a bien traernos y para seguir dedicando nuestros esfuerzos en todo lo que queramos lograr. Y esto se consigue aprendiendo a parar, sin exigencias ni autoexigencias, dejándonos estar, ser, sin aparentar, respirando...

Por ello, queridos guerreros y guerreras, valientes y resilientes, ahora que sabéis esto, ¿qué vais a comenzar a hacer para estar mejor? Al menos, nuestra recomendación desde 2miradas, es que descanséis estas vacaciones o a ratitos a lo largo del año, para cuidaros y cuidar de quienes queráis. Por muy cortos que puedan ser los días de descanso, en casa o fuera, tened en cuenta estas claves para haceros más fácil la recarga, para conectar de nuevo con vosotros mismos y recuperar vuestras mejores versiones.

¡Feliz verano!

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Querido compañero,

¿Respetas a los animales? ¿Qué sientes cuando no son respetados?  

Hoy quiero hablarte de la importancia de respetar a los animales, pues cuanto más consciente soy más defiendo que los animales tienen derecho a que se les reconozcan sus derechos, como animales no humanos. Incluso, ya se ha demostrado, que los animales no humanos, son capaces de sentir y de padecer miedo, sufrimiento, alegría, placer…

El punto de vista jurídico

Hay quien considera que las personas tienen prioridad a la hora de ser titulares de derechos porque tenemos una inteligencia más desarrollada o la capacidad de relacionarnos social o políticamente. ¿Disponen de esto todas las personas? No, y, sin embargo, no dejan de tener derechos por ello. Luego, no existe pues ningún obstáculo técnico para otorgar derechos a los animales.

La Declaración Universal de los Derechos de los Animales se proclamó oficialmente el 15 de octubre de 1978 por la Liga Internacional de los Derechos del Animal, las Ligas Nacionales afiliadas y particulares en una sede de la UNESCO en París, ante la presencia de los representantes de 14 países, España estaba entre estos países.

Aunque lamentablemente a nivel jurídico, desde un punto de vista más teórico, hay muchos juristas que dicen que los animales no tienen derechos y, además, en el ordenamiento jurídico español son considerados cosas, propiedades o recursos de los que el ser humano puede hacer uso para satisfacer sus necesidades.

En España cada Ayuntamiento tiene su propia ordenanza municipal de protección animal, donde se regulan los animales de compañía y se sanciona el maltrato y el abandono de un animal, además de recoger, entre otros, los siguientes derechos básicos:

  • Derecho a tener alimento y agua.
  • Derecho a tener un refugio que le proteja de las inclemencias del tiempo.
  • Derecho a tener asistencia veterinaria.
  • Derecho a disfrutar de movilidad.
  • Derecho a no ser maltratado ni física ni psíquicamente, ni de forma activa y/o violenta ni por omisión del deber de cuidado.
  • Derecho a no ser abandonado.

Lo que está en nuestra mano para defender a los animales

¿Qué podemos hacer para que los animales gocen de sus derechos?

  • Desde mi punto de vista es fundamental que exista una educación desde niños de concienciación y respecto a nuestro entorno y los animales, dotando de conocimiento de nuestra responsabilidad hacia los animales y la obligación de respetarlos y cuidarlos.

Y esto se puede lograr, fomentando y desarrollando el respeto, la empatía y la compasión hacia el ser humano y los demás seres vivos, algo indispensable para poder avanzar en la dirección de una sociedad justa y no violenta. Saber respetar a los demás es esencial, pues representa valorar y tolerar las diferencias y comprender que ellas nos hacen crecer. La empatía, poniéndose en el lugar de los animales, comprendiendo sus sentimientos y emociones, y la compasión favoreciendo la conexión con los animales desde un sentimiento de solidaridad para responder a sus necesidades.

Además, sería necesario explicar a los peques los intereses, necesidades y cuidados básicos que necesitan los animales. ¡No son cosas, ni bienes materiales como algunos los consideran!

  • Otra forma de lograr que los animales gocen de sus derechos es concienciar a la sociedad para conseguir el respeto y la protección de todos los animales, para satisfacer sus necesidades, evitar el maltrato y el abandono animal, y garantizar su libertad.
  • También sería necesario conseguir leyes que protejan a los animales y que penalicen la crueldad y el maltrato hacia los animales.
  • Además, ayudaría en este logro el implementar políticas en las empresas que beneficien a los animales.

¿Qué otras acciones se te ocurren que podamos llevar a cabo para garantizar los derechos de los animales?

Son muchas las acciones que aún deben evitarse para que los animales sean realmente libres y respetados como se merecen: evitar la explotación, la supresión de sus hábitats, la utilización de los animales en beneficio de los humanos, el tráfico ilegal, evitar el abandono…

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para respetar los derechos de los animales?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García