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Querido compañero,

¿Respetas a los animales? ¿Qué sientes cuando no son respetados?  

Hoy quiero hablarte de la importancia de respetar a los animales, pues cuanto más consciente soy más defiendo que los animales tienen derecho a que se les reconozcan sus derechos, como animales no humanos. Incluso, ya se ha demostrado, que los animales no humanos, son capaces de sentir y de padecer miedo, sufrimiento, alegría, placer…

El punto de vista jurídico

Hay quien considera que las personas tienen prioridad a la hora de ser titulares de derechos porque tenemos una inteligencia más desarrollada o la capacidad de relacionarnos social o políticamente. ¿Disponen de esto todas las personas? No, y, sin embargo, no dejan de tener derechos por ello. Luego, no existe pues ningún obstáculo técnico para otorgar derechos a los animales.

La Declaración Universal de los Derechos de los Animales se proclamó oficialmente el 15 de octubre de 1978 por la Liga Internacional de los Derechos del Animal, las Ligas Nacionales afiliadas y particulares en una sede de la UNESCO en París, ante la presencia de los representantes de 14 países, España estaba entre estos países.

Aunque lamentablemente a nivel jurídico, desde un punto de vista más teórico, hay muchos juristas que dicen que los animales no tienen derechos y, además, en el ordenamiento jurídico español son considerados cosas, propiedades o recursos de los que el ser humano puede hacer uso para satisfacer sus necesidades.

En España cada Ayuntamiento tiene su propia ordenanza municipal de protección animal, donde se regulan los animales de compañía y se sanciona el maltrato y el abandono de un animal, además de recoger, entre otros, los siguientes derechos básicos:

  • Derecho a tener alimento y agua.
  • Derecho a tener un refugio que le proteja de las inclemencias del tiempo.
  • Derecho a tener asistencia veterinaria.
  • Derecho a disfrutar de movilidad.
  • Derecho a no ser maltratado ni física ni psíquicamente, ni de forma activa y/o violenta ni por omisión del deber de cuidado.
  • Derecho a no ser abandonado.

Lo que está en nuestra mano para defender a los animales

¿Qué podemos hacer para que los animales gocen de sus derechos?

  • Desde mi punto de vista es fundamental que exista una educación desde niños de concienciación y respecto a nuestro entorno y los animales, dotando de conocimiento de nuestra responsabilidad hacia los animales y la obligación de respetarlos y cuidarlos.

Y esto se puede lograr, fomentando y desarrollando el respeto, la empatía y la compasión hacia el ser humano y los demás seres vivos, algo indispensable para poder avanzar en la dirección de una sociedad justa y no violenta. Saber respetar a los demás es esencial, pues representa valorar y tolerar las diferencias y comprender que ellas nos hacen crecer. La empatía, poniéndose en el lugar de los animales, comprendiendo sus sentimientos y emociones, y la compasión favoreciendo la conexión con los animales desde un sentimiento de solidaridad para responder a sus necesidades.

Además, sería necesario explicar a los peques los intereses, necesidades y cuidados básicos que necesitan los animales. ¡No son cosas, ni bienes materiales como algunos los consideran!

  • Otra forma de lograr que los animales gocen de sus derechos es concienciar a la sociedad para conseguir el respeto y la protección de todos los animales, para satisfacer sus necesidades, evitar el maltrato y el abandono animal, y garantizar su libertad.
  • También sería necesario conseguir leyes que protejan a los animales y que penalicen la crueldad y el maltrato hacia los animales.
  • Además, ayudaría en este logro el implementar políticas en las empresas que beneficien a los animales.

¿Qué otras acciones se te ocurren que podamos llevar a cabo para garantizar los derechos de los animales?

Son muchas las acciones que aún deben evitarse para que los animales sean realmente libres y respetados como se merecen: evitar la explotación, la supresión de sus hábitats, la utilización de los animales en beneficio de los humanos, el tráfico ilegal, evitar el abandono…

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para respetar los derechos de los animales?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Cuando estamos bajos de ánimo, preocupados, con estrés, o cuando estamos malitos es difícil dar el 100% en nuestro trabajo o conseguir estar a todo, como haríamos si estuviéramos bien.

El bienestar personal y el bienestar profesional están conectados porque eres tú quien está detrás de los dos. Eres tú, como persona, la que gestiona lo que ocurre en tu entorno personal y laboral. Eres tú quien tiene sueños, quien tiene valores, quien se ocupa de las cuestiones que te acontecen y de las que promueves. Así que no eres ajeno a todo ello y puede que en un determinado momento te afecte.

¿Estás en el círculo vicioso del agotamiento?

Cuando nuestra salud mental se ve afectada, a veces llega al punto de afectarnos físicamente, cargando nuestro cuerpo de cortisol, estando en un estado de agitación y de inflamación, que nos debilita.En esos casos, nos peleamos aún más con nosotros mismos, porque puede que sientas o pienses que no llegas, que te cansas antes, que vas más despacio de lo que te gustaría, que tienes más y más tareas por hacer, que cometes más fallos porque se te pasan por alto detalles que en otro momento no se te pasaban, y para que no “se te note”, te exiges y te esfuerzas aún más, llevando a tu cuerpo a un desgaste aún mayor. Lo que acaba siendo un círculo vicioso de agotamiento.

¿Cómo salir del círculo vicioso del agotamiento?

  • Lo primero: decide salir. Para poder hacerlo has de hacerte consciente de lo que estás haciendo, de cómo te está afectando tu situación, de que tu físico puede ser limitado en un momento dado, o de que te despistas más de lo habitual, o simplemente, que estás tardando más en hacer lo mismo, aunque no tengas tan claro por qué.
  • Empieza por parar. Porque cuando te sobre exiges para conseguir rendir igual que siempre aunque no puedas, te restas tiempo de descanso, haces más horas, te dices que tienes que terminar eso antes de dejarlo… Así que, permítete descansar para recuperar fuerzas. Si no es cada día, que sería recomendable, al menos hazlo cada fin de semana. No te pongas mil quedadas o actividades en los fines de semana. Aprovecha porque precisamente cuando más tienes que hacer, has de descansar mejor. No es que estés parado del todo o sí, si te apetece, sino que te permitas escucharte, hacer lo que te apetezca. Si tienes niños a los que atender, busca las actividades que te permitan fluir a ti. Por ejemplo, llevarlos al parque y que ellos salten y corran mientras tú estás tranquilamente sentada en un banco viéndolos o leyendo o charlando con tu pareja. Sin exigencia para ti.
  • Abandona la prisa. Nos solemos agobiar porque tenemos plazos a los que no llegamos o mil cosas a hacer en esos plazos. Entonces, empieza por las tareas que te llevan más tiempo, sigue las reglas de gestión del tiempo para organizarte mejor, para programarte teniendo en cuenta todo lo que tienes que hacer, pero luego, ponte a hacerlo sin mirar el reloj. El tiempo que tardes en organizarte te valdrá para la tranquilidad de después al hacerlo. Y en tu tiempo no laboral, también, deja que fluya, no te pongas el despertador, ¡no vayas corriendo porque llegas tarde! Llegas cuando puedes. Es mejor que en el tiempo que estés así, no te exijas aún más con el reloj.
  • Haz lo mínimo, pero hazlo. Siempre tratarás de hacer todo perfecto. Y te recuerdo que lo perfecto no existe y la famosa frase de “lo perfecto es enemigo de lo bueno”. Está demostrado que la diferencia entre ese extra que le vas a dar por querer hacerlo perfecto, respecto al tiempo que te supone dárselo, no compensa en cuanto a la eficacia del resultado. Así que quédate con lo bueno. Lo importante es que esté hecho, lo mejor posible, desde luego. Si eres una persona que siempre da lo mejor de sí, por mucho que te quedes en tu mínimo, te aseguro que ya será mucho mejor de lo que otros muchos harían. A veces no nos ponemos en valor, o pensamos que hacerlo perfecto es lo normal. Y te lo digo yo que me enseñaron que sacar un 10 era lo mínimo que se esperaba de mí. Pero no, un 10 es un 10. ¡¡¡Y un 8 está realmente bien!!! Así que cuando hay que sacar adelante muchas cosas, hazlo lo mejor que puedas. Seguro que estará bien.

Cuídate y quiérete

Aunque a veces es tal el estado de agotamiento que ya no puedes hacer lo que deseas, que puede que no tengas ni ganas, ni fuerzas ni el ánimo para empezar, y solo de pensarlo se te hace un mundo. Entonces, en esos momentos, cuida de ti. Haz alguna actividad que te genere bienestar, un paseo, un abrazo, leer un poco algo que te guste, tomar un poco de chocolate negro o pistachos… estimula tus hormonas de la felicidad. Y cuando ya lo hayas hecho, entonces, aprovechando ese mejor estado de ánimo, elige aquello que sea lo que menos te pueda costar hacer. Lo que te suponga menos esfuerzo. Porque si no haces nada, tendrás un sentimiento de culpa que te costará aún más superar. Así que haz algo sencillo, si es mecánico, que puedas hacerlo de manera automática mejor. Aquello que haces bien casi con los ojos cerrados. Solo empieza. Y después te será más fácil seguir.

Háblate bien. Reconócete el esfuerzo. En lugar de estarte fustigando por todo aquello que no haces o por lo que te queda por hacer, respira, empieza a ver lo que sí has hecho. Si en lugar de trabajar 14 horas has trabajado 10, sigue siendo un gran esfuerzo, aunque no hayas llevado el mismo ritmo. Vigila lo que te dices, porque buena parte de tu machaque emocional y mental viene de ahí. Recuerda que lo que te dices y cómo te lo dices, importa.

Cuando más flojitos estamos, es en el tiempo en el que más necesitamos mimarnos, como hacían nuestras madres, queriéndonos para recuperarnos antes. Y eso también es una gran práctica. En lugar de presionarnos más, hemos de querernos más, consentirnos más, ser más generosos con nosotros, perdonarnos más y recuperaremos así más rápido tanto el ánimo como el ritmo.

Ahora que lo sabes, ¿qué vas a empezar a hacer para protegerte en lugar de exigirte más y de ese modo tener más fuerza para avanzar? Recuerda, hacer el mínimo es mucho más de lo que crees. Haz el mínimo con todo lo mejor de ti, por poquito que sea.

¡¡¡Mucho ánimo!!!

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills  

“Basta mirar algo con mucho interés para que se vuelva interesante”

Marian Rojas Estapé.

Imagínate que no tienes ni idea de fútbol, te parece un rollo y no entiendes por qué la gente es tan forofa. Imagina que empiezas a ponerle interés, comienzas a preguntar qué es lo que le gusta del fútbol a quienes conozcas, te explican cómo funciona el fuera de juego, por qué es penalti, cómo han de entrenar para poder pasar el balón exactamente al lugar o a la persona que desean, la agilidad para sortear obstáculos, hacer regates imposibles, remates acrobáticos, jugadas ensayadas, etc. Eso sin contar el propio sentimiento de pertenencia a tu equipo. Seguro que cuanto más vas conociendo, más curiosidad te va generando y más vas entendiendo a medida que te metes en ese mundo. 

Cultivando la atención te harás más consciente, te concentrarás mejor, aumentará tu memoria, obtendrás una mayor información con la que tomar mejores decisiones porque estarás más alerta, podrás discriminar mejor entre las opciones porque descubrirás más fácilmente las diferencias, saborearás más el momento e incluso, podrás alargarlo.

¿Qué podemos hacer para desarrollar nuestra atención?

Para desarrollar la atención necesitamos, como ya te he compartido, una pizca de curiosidad para indagar, desarrollar el interés, para lo cuál solemos necesitar una motivación que nos beneficie, voluntad para descubrir y también, ¡dejarte sorprender!

Además, puedes aprender a desarrollar tu atención si:

  • Observas lo bueno. Haz que tu mirada recorra el lugar eligiendo aquello que le resulte agradable. Por ejemplo, si vas en el transporte público, en lugar de aislarte, mira a tu alrededor. Quizá te encuentres a alguien que ha comprado un ramo de flores, o a quien va estudiando para un examen, o esa pareja de abuelitos que van cogidos de la mano.

Esto, cuando nos lo aplicamos a nosotros o a nuestros compañeros de trabajo, lo podemos extrapolar para ayudarnos a encontrar los momentos en los que hacemos las cosas bien. Estamos demasiado tiempo sacando el error, el pero, y ahora, vamos a poner atención en lo que sí sabemos, en lo que sí sale como esperábamos, en el esfuerzo o dedicación que te lleva o les lleva a los demás lograr los objetivos o completar las tareas lo más adecuadamente posible o incluso de manera excelente.

  • Escuchas lo que hay detrás de las palabras. A veces una palabra encierra un conjunto de emociones veladas, una idea mucho más completa de lo que en realidad se dice o de cuán importante es para esa persona lo que está expresando. Por ejemplo, cuando hablas por teléfono, ¿verdad que eres capaz de extraer mucha más información que las propias palabras? Te invito a que te quedes o busques en la conversación aquello que le importa de verdad al otro. Por ejemplo, que en la conversación te dice que le encantan los caramelos de violeta, que le recuerdan a su infancia, a su abuela y le sale una voz más dulce al contártelo. Pues ya sabes qué puedes regalarle en un momento dado y está garantizado que le arrascarás una sonrisa. Apúntatelo y te ganarás a esa persona.

El oído también es un órgano selectivo por lo que puedes elegir en qué enfocarte para practicar la atención a través de este sentido. Puedes comenzar a escuchar sonidos diferentes dentro de tu entorno. Si estás en el trabajo, seguro que tú mismo haces algún ruido, ya sea al colocar los materiales que utilizas, al escribir en tu ordenador, por sutil que sea. Puede que haya un sonido de un ventilador, de algún aparato electrónico que esté más o menos cerca o también puedes ir eligiendo sonidos más lejanos como conversaciones entre personas a más distancia o el de obras que haya en la calle. Ve cambiando tu atención de unos a otros. Te resultará más fácil hacerlo con los ojos cerrados.

Y otro aspecto de lo que escuchas, es que cuando tengas a alguien hablando de manera continua de un tema es porque es importante para él. Es cierto que a veces algunas personas, sobre todo nos suele ocurrir con personas mayores, parece que siempre nos cuenten las mismas historias, y muchas veces pensamos que es aburrido, que son pesados, y, sin embargo, eso que nos cuentan es precisamente lo que les ha resultado importante o impactante en su vida.

  • Dedica tiempo. El tiempo es el recurso más preciado que poseemos y de hecho el que una persona nos dedique su tiempo sabiendo que es limitado y que podría estar haciendo cualquier otra cosa, es todo un regalo. Por eso, si has de poner una mayor atención en algo, por ejemplo, te piden que realices una nueva tarea que no has hecho hasta el momento. Entonces, no te queda otra que dedicarle tiempo, y ¿qué ocurre al final? ¡Que lo acabas sacando! Es el tiempo que le has estado dedicando, buscando las vueltas, probando, hablando de ello, lo que te ha llevado el éxito.

Si ese tiempo, además, se lo dedicas a una persona, hablando de ella y con ella, pensando en ella, esa persona se vuelve importante para ti. Imagínate lo positivo que es cuando decides aplicarlo con tus amigos, familiares, compañeros de trabajo para tener un mejor ambiente o si tienes un equipo a tu cargo.

  • Actúa al respecto. Lo más bonito de poner nuestra atención en algo o en alguien, además de poner nuestro interés en ello y disfrutar del proceso de observación, escucha y dedicación es tener la posibilidad de tomar parte para ayudar, mejorar, acompañar o resolverlo.

Las personas cuando notamos que alguien nos presta atención a través de sus acciones, nos sentimos escuchadas, queridas y valoradas, sientes que le importas. Y eso nos puede ayudar en nuestra autoestima, en empoderarnos, en creer en la bondad del mundo, nos ayuda a socializar, aumenta la generosidad, la solidaridad, la gratitud… y al final, la felicidad. 

Como dice Harv Eker, “Donde va la atención, la energía fluye y los resultados se muestran”.

Ahora que lo sabes, ¿qué vas a comenzar a hacer para poner una mayor atención en lo importante? ¿De ti? ¿De los demás? ¿Del entorno? Déjate sorprender y reconoce con consciencia lo que descubras.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills  

Querido compañero,

¿Te sientes normalmente reconocido? ¿Qué sientes cuando te reconocen?  

Hoy quiero hablarte de la importancia del reconocimiento para continuar haciendo las tareas o lo que necesitas acometer de la mejor manera posible.

¿Qué es el reconocimiento?

El reconocimiento es clave para el desarrollo de un ser humano. Sin embargo, es necesario el practicar el autorreconocimiento para ponernos en valor.

En nuestra infancia nuestra familia debe ser el primer punto donde recibir reconocimiento, que nos ayudará en nuestra autoestima; es decir, en ir creciendo emocional y personalmente. Cuando nuestro entorno nos valora, vamos a crecer con más seguridad y menos miedos, confiando más en nosotros mismos.

Después, durante la adolescencia, la opinión del grupo gana fuerza y de adultos, si mis compañeros y jefes me aprecian por lo que hago y por lo que muestro, estaré utilizando ese reconocimiento también en pro de mi autoconcepto y autoestima.

En cambio, existen personas que lamentablemente conozco que han nacido en familias faltos de afecto, con cierto maltrato, así como invalidados emocionalmente. Lo que lleva a daños como el no sentirse merecedores de amor…

La importancia del refuerzo positivo

Es cierto que desde niños se nos dice que no hagamos tal o cual cosa. La palabra más repetida es el no. Y en muchos momentos se nos pasa por alto ir reflejando las cosas que hacemos bien.

Y es que está más que demostrado que cuando nos refuerzan en nuestras cualidades positivas, nos gusta ponerlas más veces en juego.

El cerebro actúa por dolor y por placer. Por dolor, huyendo de él. Si sabes que te van a regañar, tratarás de hacerlo bien para que no te regañen o evitarás encontrarte con quien te va a regañar, para no pasar un mal rato. Nos alejamos del dolor.

Mientras que, funcionando desde el placer, desde lo que me gusta lo que veo, me gusta lo que haces, me gusta cuando resuelves así… ¿nos acerca al otro? ¿querrá esta persona seguir recibiendo ese mensaje o alguno similar? Sí.

Sinceridad para un auténtico reconocimiento

Pero, ¡cuidado! los halagos o el reconocimiento que hagamos han de ser sinceros. Si no, tendrá el efecto opuesto. Perderá crédito. Si lo vas a decir porque lo sientes de verdad, dilo, si no, mejor no digas nada.

En España no tenemos la tendencia a hacer halagos, ni a felicitar por méritos. De hecho, el que mejor notas sacaba era el “empollón”, el que más trabaja y se deja la piel, “será que se cree que la empresa es suya…” Y no.  Es importante que empecemos a poner en valor a las personas, igual que nos gusta que nos pongan en valor a nosotros.

Los beneficios del reconocimiento

El reconocimiento nos va a ir acercando los unos a los otros, generando más confianza y más ganas de estar esforzándonos, porque se reconoce, se ve, se tiene en cuenta, se escucha y se valora.

De hecho, toda empresa necesita una rentabilidad y una productividad y esto se puede lograr teniendo un equipo de alto rendimiento. Una de las herramientas necesarias para lograr este tipo de equipos es el realizar por parte de los líderes un reconocimiento laboral.

Como líderes podemos participar en la gestión emocional de nuestros colaboradores promoviendo emociones positivas y una forma de lograrlo es a través del reconocimiento.

  • ¿Qué reconocer? Las mejoras que realizan en su día a día, el buen hacer, el esfuerzo y dedicación que realizan, su predisposición a aceptar nuevos cambios, el apoyo que hacen a sus compañeros, su interés al aprendizaje a la mejora continua…
  • ¿Cuándo reconocer? Es importante que el reconocimiento se realice en el momento que muestren  su buen hacer o su actitud o su generosidad frente al resto.
  • ¿Cómo reconocer? Un reconocimiento individual señalando lo que se valora de lo realizado o puede ser un reconocimiento grupal. No solo hay que decir lo malo, también lo bueno y desde luego, la indiferencia, el sentir que no se ve lo que haces es altamente desmotivador.

Reconocer ofreciendo una retribución económica es algo bastante usado sobre todo cuando se cumplen objetivos o cuando hay bonus por beneficios. También se pueden dar días libres, o permitir salir antes de la hora, invitar a tomar algo o a comer, con un obsequio, y también promocionando a una persona, dotándole de mayor autonomía o dándole más formación. E incluso una nota, donde conste lo orgulloso que estás de esa persona es como una caricia para nuestra alma.

¿De qué otras maneras reconoces a los demás?

Oscar Wilde dijo: “Sé tú mismo. El resto de papeles ya están cogidos”, y esto se logra cuando la búsqueda de reconocimiento la colocamos en su justa medida.

Después de lo que te acabo de compartir, ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para reconocer más a los demás? ¿Cómo te vas a reconocer a ti mismo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

Quiero hacer esto. Quiero evitar aquello. Quiero dejar de… ¿Cuántas veces te has dicho estas expresiones? ¿Cómo te has sentido cuando te lo has dicho? ¿Qué has hecho en esos momentos? Puede que incluso hayas tomado ciertas decisiones alineadas con eso que has dicho que quieres, aunque después te hayas podido desinflar.

Claro, pero no es un quiero normal, como el de los niños que parece que tienen el quiero en su boca a todas horas. Es un quiero que sale de todo nuestro cuerpo, no está en el pensamiento solamente, está también en tu corazón, en tus entrañas, en todo tu Ser. Y cuando nos proponemos algo con una firmeza tal que todo nuestro cuerpo está alineado y enfocado en ello, las probabilidades de ponernos en marcha para conseguirlo son mucho mayores.

Lejos de las discusiones sobre la diferencia entre querer y amar, me quiero centrar en la fuerza que tiene querer algo, querer a alguien, querer salir adelante, querer soltar, querer...

Y sí, ya sé que la vida por mucho que quieras no siempre te da lo que deseas. Ahí está el truco. Los deseos, los sueños son efímeros mientras que no te pones en acción para lograrlos. No basta solo decir quiero esto, como si del soplo de tu vela de cumpleaños dependiera. El querer se vuelve voluntad y la voluntad se vuelve acción cuando de verdad es algo que nos importa lo suficiente como para movernos. Cuando tenemos motivos reales para hacerlo.

Pero ojo, que mientras tengas un beneficio para no hacerlo que te compense lo suficientemente como para no moverte, no lo harás.

Buscar la motivación para reforzar lo que quieres

Para demostrarte lo que digo, piensa en cosas que te hayas propuesto en tu vida y hayas logrado. Cosas importantes. ¿Qué hiciste? ¿Qué fue lo primero que te dijiste, pensaste o imaginaste? Incluso con cosas pequeñas, cuando quieres que alguien haga algo por ti, ¿no insistes, persistes, resistes, veces hasta llegar a aburrir al otro? ¿No te buscas las vueltas, incluso dejando caer de vez en cuando el tema como el que no quiere la cosa, para que vaya sonando? Podemos ser muy cabezotas cuando nos proponemos algo.

Por eso, lo primero es quererlo de verdad. Firmemente. Que para ti no quepa duda, que es obvio, cae por su propio peso, es una certeza. No hace falta ser Escarlata O'hara para jurarlo, pero tu convicción hace mucho, tu convicción forjará tu motivación.

En la pandemia hemos visto miles de casos donde hemos logrado muchísimas cosas que nos propusimos para salir adelante e incluso para sobrellevar la situación. Sí, obligado te veas. Eso es porque la necesidad también hace que quieras conseguir cosas. De nuevo, tenemos presente el querer.

Toma conciencia

Querer te lleva también a tomar conciencia tanto de lo que funciona como de lo que no. Al querer estás más atento a lo que ocurre. A veces demasiado si te preocupa el tema. Pero seguro que puedes sacar más información de la que sacabas cuando no prestabas atención o cuando no tenías interés en ello. Te pongo un ejemplo. Mira atentamente el primero objeto que tengas delante. Fíjate en cómo es, gíralo, mira desde diferentes perspectivas, escúchalo o escúchate a ti misma los comentarios que haces en tu mente sobre ello. Tócalo, ¿qué se siente? ¿Huele a algo? Tócalo suavemente, como si fueras a acariciarlo despacio. ¿Para qué sirve? ¿Qué te aporta?

¿Habías sacado antes tanta información sobre ese objeto? Apenas un minuto prestando atención y tienes mucha información. Puede que pienses que toda esa información ya la sabías, y probablemente sí, pero de forma inconsciente. Ahora eres consciente e incluso gracias a esta información estás en una mayor disposición a tomar acciones sobre ese objeto. 

Pon toda tu energía en juego

Hay una parte que también influye cuando queremos algo de verdad, que podemos llamar energética. No sé si te has dado cuenta de que cuando prestas más atención a algo, parece que aparecen cosas, personas, ideas, lecturas...que de algún modo hacen referencia o haces tú la conexión y relación con eso que tienes tú en mente.

Además de que nuestros teléfonos u ordenadores parece que nos escuchan y de repente nos aparecen anuncios relacionados con temas que hayamos hablado, o buscado, igual te ha pasado que cuando estás, por ejemplo, pensando en desamor, te llegan todo frases relacionadas con el desamor o el amor del bueno, la gente te envía mensajes que han visto y los han llevado a acordarse de ti, o de repente ves parejas que se adoran por todas partes. La cuestión, es que el universo juega un poco también a nuestro favor. Si nos llegan tantas cosas al respecto, igual hemos de tenerlas en cuenta porque no te llegarían si no estás en esa "frecuencia" o predisposición o estado de apertura del que también se habla en física cuántica. 

¿Te mueves y tienes ilusión? ¡Buena señal!

Otro aspecto que seguro puedes verificar en todo lo que ya has conseguido que te hayas propuesto, es que cuando quieres algo, te mueves para lograrlo. Puedes llegar a modificar actuaciones, hacer cosas que puede no hayas hecho nunca (por eso obtienes resultados que no habías tenido nunca), tomas la iniciativa volviéndote más proactivo, no pasivo esperando a que las cosas sucedan.

Y también tienes un importante punto de ilusión. Incluso cuando es una cuestión de necesidad, hay una ilusión por salir de eso que te oprime, de estar mejor, no tanto una ilusión fantástica de brillos y purpurina, sino una ilusión real, posible, esencial, que puede que seas capaz de imaginar en tu mente, de sentir en tu corazón y de recoger en tu cuerpo. Una ilusión que te saca una sonrisa, que no tiene por qué ser gigante sino de paz, de sosiego, de contento. Y si es gigante, ¡¡¡mejor!!!

El querer, te da una fuerza que es motivadora en sí misma. El querer te da impulso y te ayuda a levantar cuando caes, te ayuda a recuperar el camino si lo que quieres, lo quieres de verdad.

Ayúdate con tus palabras y di “quiero” ante lo que se te ponga por delante.

Así que, tú, ¿qué quieres? Solo recuerda: quieras lo quieras, que sea bueno para ti y para el mundo.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Querido compañero,

¿Sientes que la vida te pesa y no puedes con ella? ¿Qué haces para sentirte más feliz? Hoy quiero hablarte de cómo salir adelante cuando nada o muy poco nos hace sentir felices.¿Qué es para ti la infelicidad?

La infelicidad es la emoción de no poder ser feliz, porque algo o alguien falta, algo no complementa la vida o algo impide alcanzar una justa o deseada felicidad. Pienso que la infelicidad sucede cuando consideramos que nuestra vida no está completa debido a la falta de una persona, una cosa o que nuestra vida no está transcurriendo como nos gustaría.

Todos hemos tenido momentos en que nada nos hace felices. ¿Te ha ocurrido alguna vez que sientes que hagas lo que hagas no te satisface, que la vida ha perdido su sabor, que la música no te provoca cosquilleo o que la sonrisa de los demás no te contagia o que tu trabajo que te apasiona ha perdido su emoción?

Factores que provocan infelicidad

He analizado de donde puede provenir esa “infelicidad” y he encontrado muchos factores que pueden provocarla, como pueden ser: la pérdida de un ser querido o de un amor, no encontrar trabajo, mirar en tu vida y sentir un vacío por todo lo que no has hecho o no has logrado, sentir fatiga nerviosa (estar sobrepasado por las obligaciones y responsabilidades), sentir envidia de lo que tienen los demás y tú no, tener miedo a la opinión pública, creer que tu vida no tiene sentido, definir objetivos o crear expectativas irrealistas, tener poca coherencia entre tus valores, pensamientos, sentimientos y acciones, vivir con adicciones, ser poco social o tener una vida poco activa, no expresar los sentimientos por miedo a ser vulnerable ante el otro, la rutina sin ninguna dosis de sorpresa e improvisación, vivir en el pasado, dar más importancia a la apariencia que al ser, no perdonar, culpar a los demás de lo que te pasa… y por supuesto, tener trastornos psicológicos no diagnosticados y no tratados.

Si sientes que nada te hace feliz, si te das cuenta de que llevas más de tres meses con el ánimo bajo, con problemas de insomnio, inapetencia y con esa apatía con la cual todo ha perdido interés para ti, es recomendable que lo hables con tu médico. Puede que estés sufriendo una depresión, y un profesional es quien te puede ofrecer el diagnóstico y los pasos a seguir de acuerdo a tus necesidades.

8 hábitos de infelicidad y consejos para contrarrestarlos

Si has descartado o confirmado que no es un problema psicológico profundo, te sugiero que te dediques unos minutos a pensar de dónde proviene esa infelicidad y, además, para detectarla te voy a facilitar algunos síntomas o hábitos que puedes estar viviendo y qué hacer para sentirte mejor:

  1. Te quejas constantemente o hablas habitualmente de cotilleos. Ya en otro de mis artículos te hablé de los perjuicios que vivimos cuando estamos en queja constante, El hábito de la queja: una expresión de la insatisfacción vital y otro post en el que hablo de Cómo dejar de quejarse para ser más feliz.
  2. Te sientes víctima de tu vida, en lugar de ser el protagonista y asumir la responsabilidad sobre las situaciones que te suceden, intentando cambiarlas y mejorarlas. Es cierto que tenemos derecho a sentirnos apagados de vez en cuando, aunque es importante saber cuándo estás dejando que afecte a tu forma de ver la vida.
  3. Pasas el tiempo esperando que ocurra algo. “Seré feliz cuando…” En este caso, es importante centrarse en ser feliz en el presente porque no hay garantías de un futuro. Te dejo nuestro artículo sobre la base para ser feliz, que en buena parte depende de ti: Quiero ser feliz.
  4. Vives en una noria emocional. No te sientes bien y sientes rabia, luego tristeza, otros momentos que solo quieres dormir y luego necesitas hablar con alguien… Aquí sería conveniente que te centraras no en lo que sientes, sino en lo que necesitas, por ejemplo, en verte mejor, sentirte útil, encontrar nuevas ilusiones, irte de vacaciones…
  5. Te dejas llevar por tus emociones y tus relaciones suelen ser intensas emocionalmente e insatisfactorias. Te invito a que practiques 7 Pasos para poder gestionarte emocionalmente y que te pares a valorar la importancia y lo que te aporta la relación para que no llegues a perder a alguien que realmente puede favorecer a que tu vida sea más feliz y dichosa.
  6. Te autosaboteas (no acabas lo que empiezas, pospones todo hasta el último momento, no cumples tus promesas, pones excusas o disculpas externas para no conseguir tus objetivos, no vives el Amor porque te sientes no merecedor de ello…) Te sugiero parar y saber lo que quieres, revisar tus creencias limitadoras y afrontar tus retos superando el miedo y saliendo de tu zona de confort.
  7. Te comparas a menudo y sientes envidia. Una persona infeliz piensa que la buena suerte de los demás les está robando la suya, que no hay suficientes cosas buenas. Los felices creemos que poseemos un plan de acción particular y creemos en posibilidades ilimitadas y no nos desanimamos pensando que la buena suerte de alguien limita los resultados en nuestra vida. ¿Cuál es tu plan de acción de lo que quieres lograr?
  8. Sales poco o nada de casa. Si se extiende demasiado puede llevar a volverse sumamente negativo porque al aislarse demasiado la persona va perdiendo poco a poco seguridad en sí misma, la depresión y la tristeza aumentan, se pierde la relación con las demás personas o se pierde la oportunidad de conocer más gente, se puede llegar a perder la autonomía personal, etc. Si llevas tiempo sin salir de casa, te sugiero obligarte a salir, aunque al principio te cueste, si lo haces, terminarás sintiéndote mejor. Puedes comenzar por acudir a lugares más tranquilos, donde sigas yendo “solo” pero puedas cambiar de aires, ver gente alrededor. Y después, empieza por quedar con personas que no te generen exigencia, que puedas ser tú mismo/a. Y así poco a poco.

Cuando eres infeliz, ¿qué otros síntomas o hábitos tienes?

Podrás ser feliz en el momento en el que dejes que tu felicidad dependa de ti, de causas internas a ti, y no de aspectos externos que no puedes controlar.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para ser más feliz?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Querido compañero,

¿Crees que la vida es fácil o difícil? ¿Piensas que la vida es bella o no?

Vivir es una suerte como pocas, pero también está llena de momentos difíciles. Aunque se te puedan poner las circunstancias a favor en determinados momentos y puedas decir que la vida te está resultando fácil.

Sin embargo, la vida nos lleva a momentos arduos: recibir malas noticias o sufrir penas. Nadie será ajeno a la enfermedad o a la muerte, al desprecio, al desamor, al abandono…

¿Por qué nos resulta difícil la Vida?

Si logramos identificar las razones por las cuales asumimos que la vida es tan difícil, vamos a lograr comprender que en realidad la evaluamos respecto a momentos.

El problema está en que, sobre todo, nos concentramos en situaciones que nos representan problemas. Llegando a sentir: miedo, estrés, ira, ansiedad, preocupación, impotencia…

Estas emociones mal gestionadas y continuadas en el tiempo, nos llevan a que los problemas se multipliquen, ya que el estrés y la ansiedad acarrean problemas de salud, el miedo llega a paralizar la voluntad, la ira afecta nuestro bienestar y relaciones, y la preocupación hace que nos imaginemos escenarios más desfavorables de los que desafiamos.

Cuestión de enfoque

Los momentos difíciles van a aparecer y esto es una realidad, lo que hagamos con ellos nos llevarán a agrandar el óbice o a ponérnoslo más fácil y muchos de estos momentos se van a repetir hasta que aprendamos la lección, ya que todo tiene una razón de ser y las dificultades están para superarse. Muchas veces, no vemos las correlaciones existentes entre nuestros actos del pasado y nuestras experiencias actuales y volvemos a caer, si no hay reflexión y, como indico, aprendizaje.

Además, la función de nuestra mente es crucial en cómo afrontar las dificultades de nuestra vida y en cómo percibimos los acontecimientos que nos suceden.

Claves para sobrellevar los momentos difíciles

¿Qué podemos hacer para sobrellevar los momentos difíciles? Te voy a compartir algunos ítems que a mí me han servido para hacerlos frente:

  • La primera reflexión que te quiero compartir es lo necesario de querer afrontar estos momentos. El querer ayudarnos a nosotros mismos es fundamental porque nadie nos puede ayudar a cambiar un estado mental si nosotros no queremos.
  • Reconoce tus emociones y sentimientos. Céntrate en lo que sientes. No des más vueltas al hecho que te hace sentir así, al evento o daño en sí. Eso ya pasó, no puedes retroceder en el tiempo.
  • Desahógate y habla de ello con tus seres queridos. Esto te permitirá comprender mejor tus propios miedos y obtener consejos de personas que pueden ayudarte a superar estos tiempos difíciles de manera más objetiva.
  • Priorízate. Cultiva un estado interno que te ayude a salir de las dificultades. Cuida tu salud física y mental. Come de manera equilibrada y haz ejercicio al menos veinte minutos, practica: meditación, mindfulness, yoga, taichi…
  • Gestiona tus emociones más desagradables y entrena tu mente. Ante emociones magnificadas amargas, la mente se ve obligada a percibir más dificultades y escenarios negativos de los que en realidad existen.
  • Observa la situación desde otras perspectivas, lo que puede ayudarte a encontrar pensamientos útiles para desafiar estos instantes difíciles o al menos a restar tanta importancia.
  • Intenta mantenerte en el presente. Estar en el presente te permitirá centrarte en lo que realmente puedes gestionar, que son tus emociones y pensamientos en el ahora.
  • Cuando los consejos no te valen o no encuentras consuelo, es fundamental practicar la observación y el ver más allá del problema, así como practicar el autodominio y la fortaleza interna. Por ejemplo, has dejado a alguien que quieres o te han dejado y sientes un gran dolor o un vacío, pero sabes que es la mejor decisión que has tomado. Practica el autodominio: no le llames, no te recrees con fotos, mensajes o canciones que te recuerden tu tormento…
  • Presta atención a lo que estas sembrando hoy y cuando llegue un momento que te haga percibir que la vida es difícil, piensa si no es una cosecha de lo que sembraste en el pasado. No asumas el papel de víctima, no te digas frases como: “siempre me pasa mí”, “con lo que yo soy y todo lo que hago, ¿por qué me pasa esto a mí?”.
  • Si crees que hay algo más que puedes hacer para cambiar, reconducir o aclarar esa situación que te está superando, plantéate desde la calma el cómo hacerlo y llévalo a cabo, porque has de quedarte con paz interior de que has hecho lo que estaba en tu mano, sin reproches, y no con el “podría haber hecho” o “tendría que haber dicho” y empezar el juego del arrepentimiento.
  • Piensa en ti dentro de 10 años y la relevancia que tendrá eso que ahora te cuesta digerir. ¿Será una anécdota? En ese caso, deja correr, relativiza, porque a veces eso tan importante hoy, frente a otras cosas o en otro momento, no lo es tanto. ¿Te ha pasado que te has reído de tu reacción o de lo nervioso/a que estabas o preocupado/a por algo cuando lo has recordado años después? ¿Por qué no puede ocurrir lo mismo con esto?

¿De qué otras formas afrontas los momentos difíciles de la Vida?

Existen muchas formas de intentar afrontar los momentos difíciles en la vida, pero ninguna será la misma según cómo estés tú en ese momento. Estas situaciones nos ayudan a aprender y mejorar nosotros mismos, pero a veces pueden superarnos y será necesaria la ayuda de un profesional.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué quieres hacer para sobrellevar mejor los momentos difíciles? ¿Cuándo vas a empezar a realizarlo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Querido compañero,

¿Estableces un equilibrio entre tu vida personal y profesional? ¿Sabes parar por mucho que te guste tu trabajo? ¿O por mucho que sientas que debes hacer?

Tener “equilibrio entre el trabajo y la vida personal” o lo que es lo mismo el work-life balance se refiere a una gestión satisfactoria, significativa y confortable entre la esfera laboral y la esfera personal (familia, amigos, salud, deporte, diversión, etc.) en la vida de un individuo.

El equilibrio como clave

Nuestro trabajo puede llegar a ocupar un lugar tan importante en nuestras vidas que solemos olvidar todo lo demás. Tener una elevada carga de trabajo de la que somos responsables o nuestro deseo de triunfar profesionalmente o el gusto por lo que hacemos puede ser tan grande que incluso llegamos a olvidarnos de nosotros mismos e ignoramos por completo el balance personal y laboral.  

Es necesario para que no haya un gran desequilibrio, que le dediques suficiente tiempo a ambos aspectos porque las consecuencias de un desequilibrio pueden llevarte a sentir estrés, síndrome del desgaste, depresión, adicción al trabajo, insomnio…

Lograr equilibrio en nuestra vida es algo esencial para estar sanos y lograr alcanzar la felicidad. De hecho, la felicidad, más que un estado de máxima intensidad es un estado de equilibrio que se puede encontrar en todas las vertientes de nuestra vida.

Uno de los principales problemas para muchos trabajadores hoy en día es la sensación de estar siempre trabajando. Los avances como la digitalización han agilizado el trabajo y potenciado la eficiencia y también han traído la sensación creciente de insatisfacción que padecen muchos empleados por estar mucho más tiempo conectados. El teletrabajo no ha ayudado a parar, pues tienes a mano tu herramienta de trabajo a todas horas.

¿Qué podemos hacer para encontrar equilibrio entre nuestra vida personal y profesional?

  • Saca tu coraje y lucha por lo que quieres. A veces tendrás que hacer uso de tu coraje para decir “no” a algo que repetidamente te impide mantener tu equilibrio, por ejemplo, reuniones usuales de última hora, o dejar de hacer lo que verdaderamente quieres por terminar complaciendo a terceros.
  • Intenta que tu actitud sea positiva y antes de perder tu equilibrio reflexiona sobre lo que te está pasando.
  • Come bien y cuídate físicamente porque como dice el proverbio latino “Mens sana in corpore sano”. Haz ejercicio de forma regular, el tipo de ejercicio que más te guste; también come sin restricciones, pero con equilibrio y acude al médico a hacerte chequeos generales. Un cuerpo sano desprende energía y está preparado para enfrentar todo tipo de retos.
  • Organiza tu tiempo. Las agendas son necesarias para aprovechar al máximo el tiempo. Conseguir el equilibrio entre todo lo que se desea hacer pasa primero por una buena organización.
  • Acepta lo que hay en este momento en tu vida y agradécelo. Lo que te sucede hoy en tu vida es el resultado, en gran parte, de tus elecciones pasadas. Lo que aceptas te libera y te da paso a nuevas oportunidades.
  • Dedícate tiempo: obsérvate, escúchate, fórmate, lee... Amplia tu mente, vivimos unos tiempos en el que las creencias, ideas y formas de pensar acerca de la vida y de ti mismo probablemente se están quedando obsoletas. Además, es fácil tomar decisiones cuando te conoces y vives conectado a lo que es verdaderamente importante para ti.
  • Identifica y conserva las relaciones sanas. Es necesario para mantener un entorno sano, lejos de malas vibraciones que identifiques y reconozcas a las personas que te ayudan a crecer, y aquellas que no. Aparta de tu vida a las relaciones tóxicas. Te recuerdo las claves para detectar una persona tóxica en tu vida.

¿Y si no logro equilibrar mi vida?

Y, si sientes que no puedes encontrar este equilibrio por ti mismo, busca un coach que te ayude a que cumplas los objetivos que te quieras marcar de la mejor manera posible y recuerda que en 2miradas podemos ayudarte a que lo logres.

Es importante saber que, aunque no siempre podremos tener equilibrio personal y profesional, al final del día somos nosotros los que tenemos la responsabilidad más grande, liderar nuestras propias vidas.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué quieres hacer para que tengas un equilibrio entre tu vida personal y profesional? ¿Cuándo vas a empezar a realizarlo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Siempre recuerdo la frase de Coco Chanel que decía: “viste vulgar y solo verán el vestido, viste elegante y solo verán a la mujer”. Y lo mismo aplicado a cualquier persona.

No nos gusta que se nos etiquete en función de nuestras apariencias porque en realidad quienes lo hacen, nos están juzgando. A veces, nos resistimos a ir vestidos siguiendo unas determinadas normas porque sentimos que nos perdemos a nosotros mismos o nos sentimos disfrazados. También hay personas que eligen un tipo de ropa en concreto para ocultarse detrás de ella, muchas veces por falta de autoestima, porque no se sienten cómodos en la situación que se encuentran, para pasar desapercibidos o para que el grupo les acepte. Mientras que hay otras personas que alteran su forma de vestir por resistirse a crecer o por rebeldía.

¿Qué podemos considerar elegancia?

Ahora bien, la elegancia no está solo en la ropa que llevas o lo bien peinado o peinada que vas, y del mismo modo la vulgaridad. La elegancia tiene un fondo mucho más profundo que podemos aplicar para determinar cuan elegante es una persona. Está en su SER.

Elegante es aquel que:

  • Muestra nobleza en sus comportamientos.
  • Abierto a la escucha.
  • Atiende con generosidad.
  • No busca venganzas ni va con maldad.
  • Va de frente, sin ambigüedades.
  • Aporta claridad y transparencia, sin hipocresía.
  • Hace del “menos es más” un valor.
  • No necesita de accesorios innecesarios porque su belleza está en la luz que transmite solo con estar presente.
  • No sobrecarga ni su comunicación ni su imagen.
  • No se enreda en demasiadas vueltas ni explicaciones aún sin faltarle un detalle.
  • Posee soltura en sus movimientos y en su comunicación.
  • Con capacidad de respuesta.
  • Tiene facilidad para cambiar de tema y no resultar pesado.
  • Sabe estar y sabe irse.
  • Sabe reconocer a los demás, posicionándoles en el lugar más destacado.
  • Tiene talante y talento.
  • Sabe reconducir una situación con estilo, sea su interlocutor afín a él o no.
  • Muestra su buen gusto en todo lo que hace y disfruta, desde el arte hasta la comida.
  • Distinguido por la forma que tiene de expresarse y mostrarse con los demás.
  • Cuidadoso y respetuoso, incluso cariñoso, con mimo.
  • Admira al ser humano.
  • Tiene la capacidad de ver la belleza que hay a su alrededor.
  • No utiliza palabras malsonantes, no las necesita.
  • Su humor es blanco.
  • Sus gestos son suaves, no agresivos.
  • La voz es clara y se expresa con el volumen adecuado.
  • No pierde el tiempo en luchas de poder porque todos somos igualmente personas.
  • La empatía es su virtud.
  • La sutileza de sus insinuaciones es suficiente para inspirar.
  • Sabe guardar un secreto.
  • Es honesto y humilde.
  • Dedicado e implicado sin avasallar.
  • Deja a cada uno su espacio y su ritmo.
  • Brilla y hace brillar.

¿Cuántas de estas cualidades también las posees tú? ¿Cómo de elegante eres en tu forma de ser y estar?

La elegancia de tu interior

Como ves, la elegancia no trata de la ropa que llevas sino de la imagen que transmites, lo que va también en tu comunicación verbal y no verbal, y en la energía que emites. Está relacionada con la veracidad que hay en ti, con la coherencia, la educación y la amabilidad con la que te relacionas. Y se alimenta de la identidad de quien realmente eres.

Ahora que lo sabes, ¿crees que tú también puedes ser una persona elegante? ¿Qué vas a hacer para serlo un poco más y que te vean a ti en lugar de perderse en calificativos? Esto está muy relacionado con tu marca personal. ¿Sabes la huella que dejas en los demás? ¿Alguien te tiene es su mente como una persona elegante? Si es que sí, sigue practicando la elegancia. Si es que no, ¿por qué no? ¿Quieres serlo? Ponte un plan de acción. Aquí ya tienes una buena lista de ideas por donde empezar a trabajar.

Te mando mucho ánimo para lograrlo porque recuerda, si quieres, tú puedes ser elegante.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Querido compañero,

¿Dejas que la vida pase por tu lado? ¿Qué puedes hacer para mejorar tu forma de vivir?

“Vivir es urgente” es una frase que escribió en una camiseta antes de salir a un concierto Pau Donés, vocalista del grupo Jarabe de Palo que murió de cáncer de colon el 9 de junio del 2020 y que nos dejó una valiosa filosofía de vida que comparto.

La vida pasa a tu alrededor, pero tal vez te cuesta descubrir cómo vivirla de verdad y es que creo que vivir es mucho más que existir y, por desgracia, he conocido a personas que no sacan todo el partido a sus días, que se conforman y que dejan que la vida pase, en lugar de transitarla.

George Gurdjieff fue un maestro místico, filósofo, escritor y compositor armenio que dedicó su vida a la búsqueda del conocimiento, entendido como un medio para despertar al hombre de los automatismos del día a día y descubrir sus potencialidades latentes.

Guía para transitar la vida

Hoy quiero compartirte la guía que nos dejó George Gurdjieff para transitar la vida que consiste en una invitación a vivir de manera auténtica sin dejarse llevar por el Ego:

  1. Fija tu atención en ti mismo, sé consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces.
  2. Termina siempre lo que comenzaste.
  3. Haz lo que estás haciendo lo mejor posible.
  4. No te encadenes a nada que a la larga te destruya.
  5. Desarrolla tu generosidad sin testigos.
  6. Trata a cada persona como si fuera un pariente cercano.
  7. Ordena lo que has desordenado.
  8. Aprende a recibir, agradece cada don.
  9. Cesa de autodefinirte.
  10. No mientas ni robes, si lo haces te mientes y te robas a ti mismo.
  11. Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente.
  12. No desees ser imitado.
  13. Haz planes de trabajo y cúmplelos.
  14. No ocupes demasiado espacio.
  15. No hagas ruidos ni gestos innecesarios.
  16. Si no la tienes, imita la fe.
  17. No te dejes impresionar por personalidades fuertes.
  18. No te apropies de nada ni de nadie.
  19. Reparte equitativamente.
  20. No seduzcas.
  21. Come y duerme lo estrictamente necesario.
  22. No hables de tus problemas personales.
  23. No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos.
  24. No establezcas amistades inútiles.
  25. No sigas modas.
  26. No te vendas.
  27. Respeta los contratos que has firmado.
  28. Sé puntual.
  29. No envidies los bienes o los éxitos del prójimo.
  30. Habla sólo lo necesario.
  31. No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra.
  32. Nunca amenaces.
  33. Realiza tus promesas.
  34. En una discusión ponte en el lugar del otro.
  35. Admite que alguien te supere.
  36. No elimines, sino transforma.
  37. Vence tus miedos, cada uno de ellos es un deseo que se camufla.
  38. Ayuda al otro a ayudarse a sí mismo.
  39. Vence tus antipatías y acércate a las personas que deseas rechazar.
  40. No actúes por reacción a lo que digan bueno o malo de ti.
  41. Transforma tu orgullo en dignidad.
  42. Transforma tu cólera en creatividad.
  43. Transforma tu avaricia en respeto por la belleza.
  44. Transforma tu envidia en admiración por los valores del otro.
  45. Transforma tu odio en caridad.
  46. No te alabes ni te insultes.
  47. Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera.
  48. No te quejes.
  49. Desarrolla tu imaginación.
  50. No des órdenes sólo por el placer de ser obedecido.
  51. Paga los servicios que te dan.
  52. No hagas propaganda de tus obras o ideas.
  53. No trates de despertar en los otros emociones hacia ti como piedad, admiración, simpatía o complicidad.
  54. No trates de distinguirte por tu apariencia.
  55. Nunca contradigas, sólo calla.
  56. No contraigas deudas, adquiere y paga en seguida.
  57. Si ofendes a alguien, pídele perdón.
  58. Si lo has ofendido públicamente, excúsate en público.
  59. Si te das cuenta de que has dicho algo erróneo, no insistas por orgullo en ese error y desiste de inmediato de tus propósitos.
  60. No defiendas tus ideas antiguas sólo por el hecho de que fuiste tú quien las enunció.
  61. No conserves objetos inútiles.
  62. No te adornes con ideas ajenas.
  63. No te fotografíes junto a personajes famosos.
  64. No rindas cuentas a nadie, sé tu propio juez.
  65. Nunca te definas por lo que posees.
  66. Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.
  67. Acepta que nada es tuyo.
  68. Cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien, di sólo sus cualidades.
  69. Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal considéralo tu maestro.
  70. No mires con disimulo, mira fijamente.
  71. No olvides a tus muertos, pero dales un sitio limitado que les impida invadir toda tu vida.
  72. En el lugar en que habites consagra siempre un sitio a lo sagrado.
  73. Cuando realices un servicio no resaltes tus esfuerzos.
  74. Si decides trabajar para los otros, hazlo con placer.
  75. Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz.
  76. No trates de ser todo para tu pareja; admite que busque en otros lo que tú no puedes darle.
  77. Cuando alguien tenga su público, no acudas para contradecirlo y robarle la audiencia.
  78. Vive de un dinero ganado por ti mismo.
  79. No te jactes de aventuras amorosas.
  80. No te vanaglories de tus debilidades.
  81. Nunca visites a alguien sólo por llenar tu tiempo.
  82. Obtén para repartir.
  83. Si estás meditando y llega un diablo, pon ese diablo a meditar.

¿Se te ocurren otras maneras de transitar la vida?

Como ves para transitar la vida es necesario: vivir sin apegos, ser tú mismo, no depender de la aprobación de los demás, buscar el autoconocimiento…

Después de lo que te acabo de compartir, ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué quieres hacer con tu vida? ¿Te animas a transitarla?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García