Querido compañero,

¿Qué haces cuando sientes miedo? ¿Te bloquean tus miedos?

La Real Academia Española define el miedo como “angustia por un riesgo o daño real o imaginario”.

Hoy en día, probablemente el miedo es el principal obstáculo en la consecución de sueños y metas; sin embargo, el miedo es una conducta adaptativa que nos ha permitido sobrevivir a los depredadores y a los desastres naturales. Ha sido el elemento básico que nos ha mantenido vivos y ha permitido que la especie se desarrolle hasta nuestros tiempos.

Tengo miedo del miedo

El miedo es una emoción y como emoción no podemos dejar de vivirla en muchos momentos de nuestra vida. Tenemos asociado el miedo a una emoción negativa, que resulta desagradable porque es una emoción que puede bloquearnos o paralizarnos y, por este motivo, es tan importante saber vencerla y superarla para lograr una vida más plena.

Es normal que hoy sintamos más miedo de lo habitual, porque, además, de las circunstancias personales que estamos afrontando cada uno, se añade el hecho de estar viviendo una pandemia (por supuesto, ante la pandemia no hay mejor vacuna que la prudencia y la empatía). Sin embargo, la mayor parte del miedo es aprendido y los temores se desarrollan por asociación según vamos siendo mayores, aunque nacemos con ciertos miedos, como: el miedo a las alturas, a fuertes ruidos, a la oscuridad, a estar solos… que nos ayudan a garantizar nuestra supervivencia.

Tipos de miedo

Podemos sentir diferentes tipos de miedo dependiendo si el estímulo que lo provoca existe o no:

  • Miedo racional. Lo sentimos cuando percibimos una amenaza real y nos lleva a evitar el peligro de manera inmediata, nuestra mente desencadena la reacción de miedo para protegernos y ponernos a salvo. Sería un miedo normal que aparece cuando surgen estímulos dañinos. Normalmente tiene corta duración y no interfiere con la vida cotidiana. Un ejemplo sería el miedo que podemos sentir cuando alguien nos quiere robar.
  • Miedos irracionales. Son miedos que tienen su origen en un pensamiento imaginario, distorsionado y catastrofista, que experimentan muchas personas y pueden prolongarse indefinidamente en el tiempo. Un ejemplo de este tipo de miedo son las fobias (zoofobia, acrofobia, aerofobia, agorafobia, claustrofobia, amaxofobia, fobia social…).

Las respuestas ante el miedo

La respuesta del miedo es autónoma, es decir, no la activamos voluntariamente de forma consciente. Los expertos establecen cuatro respuestas automáticas: huida, defensa agresiva, inmovilidad y sumisión. Si consideramos que podemos afrontar el miedo pondremos en marcha los recursos necesarios para superar la situación. En caso contrario, iniciaremos la escapada o la huida para alejarnos porque no nos vemos capaces de lograr afrontarlo.

Además, el miedo produce reacciones físicas como: sudoración, dilatación de pupilas, contracción y/o descenso de las cejas, separación de los labios, un aumento de la presión cardiaca, palpitaciones, descenso de la temperatura corporal, aumento de conductancia de la piel, aumento del tono muscular pudiendo provocar el agarrotamiento o el incremento de la entrada de oxígeno en el organismo, aumentando la respiración para dar lugar a una mayor energía … Además, los circuitos sanguíneos se reactivan y fluyen con mayor velocidad especialmente hacia las extremidades para prepararnos para la huida y hacia el cerebro, para mejorar la toma de decisiones y pensar con mayor rapidez.

Hay estudios que indican que más del 50% de las personas que experimentan temor presentan silencios y en muchos casos se produce un aumento del tono de la voz.

Cuando sentimos miedo tenemos una sensación de angustia y todo nuestro cuerpo se pone en estado de alerta y esto es normal, ya que es una reacción de alarma y nuestro cerebro entiende que debe de prepararnos con todos los recursos que contamos, para enfrentarnos a la situación que nos ha generado el miedo. Esta situación puede ser emocional (tener miedo de que nos abandonen, de no tener trabajo o dinero, de fracasar…) o física (sentir miedo de alguien que está sintiendo rabia y nos puede maltratar…)

Fases para superar el miedo

Te propongo según mi experiencia y la de 2miradas las siguientes fases para superar el miedo:

  1. Reconocer que siento miedo. El primer paso es aceptar lo que sientes e identificarlo como miedo. Puedes formularte preguntas como: ¿Dónde siento mi miedo? ¿Qué señales me indica mi cuerpo para identificar que lo que siento es miedo?
  2. Aceptar que tengo miedo. Este paso consiste en ser consciente de la emoción que estamos viviendo. Tener temor ante algo amenazante nos lleva a asustarnos y cuanto más intentemos combatir el sentimiento más fuerte se hará. Para aceptar el miedo puedes formularte preguntas como: ¿De qué tengo miedo? ¿Desde cuándo siento miedo? ¿Qué me dice mi miedo? ¿Cómo funciona el miedo en mí? ¿Qué defensas utilizo contra el miedo? ¿Cuándo me permito tener miedo? ¿Me permito hablar de mi miedo? ¿Cómo me hace sentir hablar de él?
  3. Dar las gracias al miedo por la protección que te está queriendo ofrecer. Gracias miedo por ponerme en alerta, por prevenirme.
  4. Evaluar la gravedad de la situación. Ante el miedo solemos ponernos en la peor de las situaciones, te invito a que contrastes la situación que estás viviendo con la realidad. Además, date cuenta de que el peor escenario posible a menudo no es tan espantoso como lo imaginas. Puedes formularte preguntas como: ¿Este miedo es real o irreal? ¿Qué ha ocurrido para que tenga miedo?  ¿Qué es lo que me estoy imaginando? ¿Cuál es la situación real? ¿Qué beneficio me da tener miedo en esta situación? Un ejercicio que podrías hacer es practicar respiración para disminuir el impacto que el miedo causa en tu cuerpo porque así serás más objetivo. También ayuda beber un gran vaso de agua despacio. El cerebro bajará la alerta porque en caso de que hubiera un peligro real ¿quién se iba a poner a beber tranquilamente un buen vaso de agua?
  5. Acoge el miedo. No permitas que el miedo te paralice, cree en ti y en tus capacidades. Vive el miedo y si es un miedo muy intenso, vívelo de forma gradual. Por ejemplo, si tienes miedo a la oscuridad, ve poco a poco bajando la intensidad de la luz a medida que van pasando los días.
    • Te propongo que escribas en un folio: “Tengo miedo de….” (escribes tu miedo) Ejemplo: “tengo miedo a la soledad” y debajo escribes: “Quiero o amo…” (escribes tu miedo) Ejemplo: “quiero la soledad”. Haciendo este ejercicio lograrás aceptar el miedo. Después de escribirlo lo lees lentamente y cuando acabes de leerlo, respiras profundamente haciendo apnea al inspirar (mantén el aire unos segundos antes de expirar), verás como practicando esta respiración lograrás una mayor tranquilidad.
  1. Ver si la experiencia vivida nos ha traído un nuevo aprendizaje. Escúchate, siéntete, date cuenta de los cambios en la intensidad de tu emoción, ponte a prueba cambiando el pensamiento que te sueles decir al respecto de tu miedo y obsérvate. ¿Qué harías si tuvieras la certeza de que no va a pasar eso que temes? Recuerda que no se trata de no tener miedo, sino de avanzar a pesar de tener miedo y acogerte y aceptarte a ti mismo con ese miedo.

Con el fin de complementar lo explicado te anexo un vídeo explicativo sobre el miedo: Estrategias para superar el miedo

Después de lo que acabo de compartir, ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para afrontar mejorar tus miedos?

“El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo”

Nelson Mandela.

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García