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¿Practicas algún tipo de deporte? ¿Qué extraes del deporte para aplicarlo profesionalmente en tu día a día?

la disciplina del karate aplicada al mundo empresarial

Desde muy corta edad siempre he sido una deportista, de hecho, ya a mis 7 años practicaba Karate, incluso llegué a los 18 años a conseguir el cinturón negro 1er dan. Después he practicado otros deportes como: tenis, frontón, voleibol, balonmano, baloncesto… De cada uno de estos deportes he aprendido muchas habilidades que después me han servido y me sirven actualmente en mi carrera profesional y en otras áreas de mi vida.

Hoy quiero hablarte de algunas de las habilidades que he practicado y adquirido con el deporte, en especial, con el Karate para que puedas extrapolarlas a tu vida profesional:

  1. Espíritu de superación. El Karate está planteado como una técnica de defensa personal, es decir, una forma de superar situaciones complejas y salir airoso de ellas, utilizando la energía propia y del otro para evitar ser dañado o empeorar lo que ocurra. 
    El esfuerzo personal para hacerlo mejor cada vez, el aprendizaje, el deseo de superación y la ilusión son las claves del éxito profesional.
  2. Adquirir compromiso contigo mismo y con los demás. Cuando practicas un deporte y, sobre todo, de equipo, estableces compromisos con sus miembros como: asistir a los entrenamientos o participar en eventos relacionados con ese deporte. Es fundamental sentirte comprometido con la empresa que trabajes. Hay muchos estudios que demuestran que en una compañía con trabajadores comprometidos, se da más creatividad e innovación y un mayor cumplimiento de metas y objetivos, con el consecuente aumento de beneficios para los trabajadores y para la empresa.
  3. Capacidad de análisis. El experto karateka cuando se enfrenta a un contrincante decidido a lanzar su ataque, y ve que con la palabra no se resuelve la situación, primero trata de identificar claramente la naturaleza del arma agresora, dónde está, de donde viene y la dirección de su trayectoria. Una vez determinada, tratará de moverse para situarse fuera del camino del ataque mediante esquivas, pasos laterales, retrocesos e incluso avances para situarse detrás del atacante. Otra opción es redirigir o bloquear el ataque posicionándose para un contraataque como forma de neutralizar el ataque del oponente y controlarlo de manera que no pueda repetirlo otra vez.
    Es sabido que una de las competencias laborales más valoradas gracias al Big Data supone el análisis de la información para saber qué pasos dar de cara a superar situaciones de conflicto, orientar el negocio e incluso saber atender mejor a clientes, proveedores o a los propios colaboradores.
    Os dejo un artículo que completa lo que estoy contando sobre el Karate y la defensa personal.
  4. Mejorar disciplina mental, la atención y adquirir un buen poder de observación. La práctica del Karate me ayudó a conseguir una mejor atención y observación y esto me llevó a lograr tener reflejos más veloces y técnicas evasivas precisas.
    Cuando el Sensei, el maestro, está explicando alguna técnica, tenemos que aprender a estar centrados en la explicación en un estado de alerta, de concentración y con una buena actitud. Esto nos hace mentalmente más fuertes y nos hace estar más atentos en todo momento, con todo lo que nos rodea.
    Todo esto resulta de suma utilidad en otras áreas de nuestra vida, como la profesional, con el equipo si eres líder es clave.
  5. Reducir el estrés y mejorar la gestión emocional. En los entrenamientos de defensa personal tratamos entre otras emociones: el miedo y la cólera que son los peores enemigos internos en las situaciones conflictivas, y nos preparaban en nuestro reconocimiento, aceptación y dominio para afrontarlas.

    Practicando esta disciplina a través de la relajación y la meditación limitará las posibilidades de que se produzcan problemas de salud como: ataques cardíacos o cuadros nerviosos y, en general, harán que la vida sea más calmada y agradable.

    Además, con el Karate he desarrollado una mayor firmeza espiritual y de un alto grado de autoconciencia y esto unido a que se practica la respiración controlada y la concentración mental, que logra una mejor gestión de las emociones.

    Hoy en día el equilibrio emocional es una cualidad absolutamente necesaria en la gestión de equipos.

  6. Mejorar la comunicación. El Karate me dio herramientas para comunicarme desde la calma, nunca desde el ataque. Todo movimiento inicial en Karate comienza con una defensa.
    En nuestra sociedad actual existe una gran evidencia de términos de violencia, agresión y atropellos frecuentes que amenazan a diario nuestro desenvolvimiento familiar, profesional y nuestro ritmo de vida. Manejar nuestras conversaciones de una forma serena y asertiva se hace en muchas ocasiones difíciles. El deporte puede ayudar a llevarlas mejor.
  7. Buscar la excelencia. Cuando practicaba Karate, independientemente de lo cansada que estuviera, daba lo mejor de mí y cada día procuraba hacerlo mejor y superarme. La Excelencia es un arte que se gana mediante el entrenamiento y el hábito, eso quiere decir, la práctica continua a través de nuestras acciones.
    Es muy importante que en el trabajo busquemos la excelencia pues como dijo Aristóteles: «Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto sino un hábito».
    Te recuerdo que escribí un artículo sobre claves para lograr la excelencia.
  8. Encontrar el equilibrio y la reconexión. La expresión en latín clásico “Mens sana in corpore sano”, extraída de uno de los poemas del autor romano Décimo Junio Juvenal, entre los siglos I y II d.C. hace referencia a la necesidad de mantener un espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado; hoy en día, hacemos una traducción diferente: “Una mente sana en un cuerpo sano”.
    Si te sientes en un momento bloqueado, si tienes que tomar una decisión importante y no sabes qué hacer, si tienes que abordar una reunión importante y estás nervioso… te recomiendo que practiques durante un rato un deporte que te guste mucho y si no pudieras, al menos que te muevas, que andes, que camines y si es posible, por un parque o espacio verde. El hacer esto te ayudará a equilibrarte y reconectarte.

¿Qué otras habilidades mejoras y aprendes cuando practicas algún deporte?

Te dejo un vídeo que explica por qué el deporte mejora nuestra calidad de vida:

Después de lo que te he compartido, ¿Qué habilidades quieres mejorar? ¿Qué deporte te animas a practicar para mejorarlas? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

Milagros García

El lunes 22 de Abril, 2miradas recibió su acreditación en el acto de entrega de certificados a las Entidades Firmantes del Código de Principios para la Diversidad Generacional, con la presencia de Ana Isabel Lima, Secretaria de Estado de Servicios Sociales, en la sede corporativa Repsol.

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Este primer encuentro organizado por el Observatorio generación y talento y Generacciona trata de acreditar y premiar a aquellas empresas que ponen el foco en el cuidado de las diferencias de las personas que componen las empresas, así como lo que pueden aportar cada una de ellas independientemente de la edad, poniéndolo en valor. O como ellos mismos dicen, reconocer a las empresas con "compromiso en el desarrollo favorable de la gestión de personas basado en la igualdad de oportunidades con total independencia de su edad, la no discriminación y el respeto a la diversidad generacional, promoviendo un entorno favorable y respetando en cada caso la legislación vigente y vinculante."

Como ya os compartimos, 2miradas se sumó al código de Principios de diversidad generacional del Observatorio Generación y Talento, cumpliendo con los valores y compromisos para el avance de la gestión ética y responsable de la diversidad generacional con la que las empresas nos encontramos en este momento.

"Queremos comprender los valores generacionales, sacar lo mejor de cada una de las generaciones y saber cómo impactan en productividad en las organizaciones"
Elena Cascante. Presidenta de 50plus y Socia Directora del Observatorio GT

Y para poderlo hacer, es importante darnos cuenta de:

  • ¿Por quiénes está compuesta nuestra empresa? ¿Qué edades tienen?
  • ¿Qué necesidades e intereses tienen en relación a la edad?
  • ¿Qué tenemos en cuenta a la hora de seleccionar a los colaboradores?
  • ¿Capacitamos y formamos a los miembros de nuestro equipo en base a las necesidades de desarrollo de sus habilidades y a los nuevos conocimientos requeridos sea cual sea su edad?
  • ¿Realizamos evaluaciones de rendimiento y de desempeño que nos permitan promocionar a las personas más valiosas, sean quienes sean?
  • ¿Acompañamos a los colaboradores para dar lo mejor de sí mismos, hasta su máximo nivel, independientemente de cuál sea ese nivel?
  • ¿Tenemos en cuenta las diferencias de las realidades de cada colaborador para favorecer su conciliación laboral?
  • ¿Favorecemos el empoderamiento de las personas para fomentar su autonomía facilitando la innovación y la optimización de procesos?
  • ¿Tenemos personas que desarrollen el liderazgo intergeneracional?
  • ¿Cumplimos la normativa vigente respecto a las políticas de diversidad generacional evitando cualquier tipo de discriminación?

No se trata de tener trabajadores que hagan solamente su trabajo. No se trata de no poder coger a una persona joven si es lo que requiere el crecimiento de mi empresa ni de contratar a personas mayores solo porque tiene beneficios fiscales. Va mucho más allá, es:

  • Poner en valor a las personas. Pensar en sus capacidades y en lo que pueden llegar a aportar también en el futuro.
  • Querer que las personas que componen la empresa se sientan capaces para hacer mejor su trabajo.
  • Saber detectar el talento de cada uno y querer que lo desarrolle en la empresa, para lo cual es importante que esté alineado con el crecimiento de la misma y de la propia persona.
  • Pensar que las personas son las que ponen el trabajo, el tiempo, el esfuerzo…sea cual sea su edad. Cada una en base a su forma de pensar, de trabajar, de relacionar su vida personal con la laboral, con las necesidades e intereses individuales. Y que en base a ello, tendrán una motivación u otra para hacerlo.
  • Darse cuenta que personas con intereses diferentes requieren formas de guiarlos y liderarlos diferentes. Lo que no significa mejor ni peor, solo distinto.
  • Que el compromiso varía según las necesidades de las personas. Habrá que conocer a cada colaborador para estar más acertado cuando buscamos favorecer dicho compromiso.
  • Reconocer los puntos fuertes y las debilidades de unos y otros, ver cómo potenciar lo positivo y equilibrar lo menos bueno o incluso reducirlo.
  • Evitar la pérdida de conocimiento de los seniors al dejar la organización y evitar la huída de talento innovador de las generaciones más jóvenes por no dar oportunidades a su desarrollo.
  • Saber que la diversidad suma y fomentar la inclusión de todos como parte de la cultura de la empresa.
  • Entender que la edad de un colaborador es solo un número y que el valor que aporta una persona puede ser independiente de ella. Cada persona es única, con una historia, y nos puede sorprender.
  • Facilitar la incorporación de un nuevo colaborador sin prejuicios, solo atendiendo a sus conocimientos, habilidades, actitudes, valores…y elegir al mejor.

Os dejo un vídeo en el que Rocío Lorenzo nos habla de qué forma la diversidad laboral crea equipos más innovadores 

 

Estamos ante un cambio de paradigma donde la variedad de personas en las empresas es cada vez mayor, donde no queremos que nos dirijan igual que hace 30 años, donde queremos que las personas aporten valor y que aquello que hagan en las empresas lo hagan con gusto. Y como empresas hemos de facilitarlo, aunque sea por nuestro propio interés.

Son las personas las que mejor pueden vender, desarrollar, hacer funcionar, resolver, optimizar la empresa, de igual forma que si no las cuidamos puede generarse todo lo contrario. Por este motivo, decidimos poner a las personas en el centro de las organizaciones. Y las acompañamos en su desarrollo personal y profesional.

¿Te sumas a apoyar y cuidar la diversidad generacional de tu empresa?

Raquel Bonsfills

¿Logras lo que te propones? ¿Qué haces para conseguir el éxito en tu vida?

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Somos responsables de los resultados que obtenemos. Los logros, los éxitos y los fracasos aparecen como resultado de todas las acciones y decisiones que hemos ido tomando cada día de nuestra vida. Ángel Alegre nos recuerda en su artículo “el miedo a la libertad“: “Estás exactamente donde te mereces estar”.

Para conseguir los resultados que deseas es conveniente que tengas en cuenta algunas claves que te voy a compartir:

  1. Haz una lista de lo que no has logrado hasta el momento. El siguiente paso es analizar cada uno de los no logros y ver lo que ha ocurrido. Sé sincero contigo mismo, estoy segura que no pusiste toda la carne en el asador para lograr cada meta. Aprende de tus errores y refuerza lo que sí hiciste bien. Aprende todo lo que puedas de cada experiencia, formúlate preguntas como: ¿Cuál era mi propósito? ¿qué me faltó para lograrlo? ¿qué hice bien? ¿qué haría ahora si lo volviera a intentar?
  2. Ten confianza en ti mismo para lograr lo que te propongas e inspirar confianza en los demás. Para lograr esto es necesario que trabajes sobre ti mismo: conócete, conoce tus puntos fuertes y débiles, los valores que rigen tu vida, conoce tus emociones, tus miedos, tus deseos… de esta manera será más fácil saber lo que quieres y lo que no.

Además, te invito a que valores tus capacidades y habilidades individuales y a que pongas en valor las de los demás.

  1. Mantén expectativas positivas y no ceses en intentar lograrlas. Fija claramente tu/s objetivo/s, te recuerdo una técnica para que puedas comprobar si los has bien definidos SMART-E. Comunica dichas expectativas de manera clara y consistente y tómate el tiempo que necesites para planificar lo que te propongas de forma eficaz y eficiente, ya que con dedicación y esfuerzo podrás alcanzar el éxito.
  2. Insiste, resiste y persiste. Involúcrate en las decisiones que tomes y participa de forma activa. Si quieres lograr algo, en el camino hasta conseguirlo te irán surgiendo problemas, no ceses si lo que quieres es importante para ti. Afróntalos, buscando soluciones. Cada dificultad es una lección para aprender. Mantente siempre motivado para lograr lo que tanto anhelas, por más difícil que sea.
  3. Practica la mejora continua. Te servirá para aprender, desaprender y re-aprender cosas sobre ti mismo y de tus propósitos, reforzando tu seguridad y rompiendo creencias limitantes. Una forma de practicar esta mejora continua sería pidiendo feedback a profesionales y personas de tu confianza para mejorar tu desarrollo, crecimiento y el logro de tus metas.
  4. Disfruta de lo que haces para lograr tus propósitos. No se trata solo de resultados, se trata de disfrutar del camino hasta lograrlos. Intenta que tus objetivos no se conviertan en una dura carga. A veces, la fuerza de voluntad es limitada, luego hay que disfrutar de la vida para que no se convierta en una desilusión o frustración.
  5. Reflexiona cada paso que vayas dando en pro del logro que te hayas propuesto. Analiza todas las implicaciones de cualquier acción antes de ponerte en movimiento y considera diferentes opciones antes de tomar una decisión, de esta manera evitarás futuros errores y ganarás más tiempo en conseguir lo que te propongas.
  6. Celebra cada logro. Matías Salomón nos recuerda que Celebrar implica tomarnos un momento, frenar con la rutina y realizar actividades en conmemoración y festejo por algo que sucedió. Es dejar a un lado lo que estamos haciendo y mirar hacia atrás, y organizar algunas actividades especiales para recordar o aplaudir algo que pasó o que hicimos. Celebrarnos o celebrar algo logrado nos va a dar nuevo oxígeno, nos va a motivar en pro de conseguir éxitos mayores.

Es importante responsabilizarnos de nuestros resultados. Si hacemos siempre lo mismo, obtendremos los mismos resultados. Si queremos otros distintos, habremos de cambiar algo, ¿verdad?

Te dejo un vídeo muy motivador que habla del Camino del Éxito:

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a mejorar para lograr el éxito?  ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

Milagros García

Puede parecer un poco extraño en estos tiempos que vivimos en el que tanta relevancia se da al liderazgo y a ser el mejor, el primero, etc., que quiera centrarme en el “número dos”. Pero es que tanto organizaciones en general, como departamentos y equipos de trabajo necesitan grandes “números dos”. ¿Por qué?

  • Porque hace mejor al líder y al resto del equipo.
  • Porque asume responsabilidades de líder cuando éste necesita ayuda para cubrirlas de forma eficiente.
  • Porque ayuda a enfocar las tareas, aconsejando al líder en su gestión.
  • Porque ejerce de interfaz o pasarela entre el líder y el resto del equipo, generando o mejorando el equilibrio del equipo en su conjunto, modulando las relaciones entre el líder y el resto del equipo.
  • Porque aporta una perspectiva diferente especialmente cuando las cosas no salen, convirtiéndose en “consejero” del líder y del equipo.

Por propia experiencia puedo decir que todos los puntos antes mencionados se cumplen. Y esto no significa que el líder pierda valor.

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Foto de Unsplash

De los puntos anteriores, me gustaría centrarme precisamente en el papel de interfaz o pasarela. Ese nivel adicional de confianza que supone un “número dos” reduce enormemente la distancia entre el líder y el equipo, genera un mejor ambiente de trabajo y ayuda a aumentar la productividad.

En cuanto a las tareas, es capaz de repartir trabajo sin quitarse lo que a sí mismo le corresponde, organiza, revisa, etc.

Y en cuanto a la parte personal con el equipo, es aquel que cuando hay conflicto genera unión, escucha las dos versiones con empatía y da claves para que ciertas situaciones no se enquisten o empeoren. Muchas veces no tenemos a quién contarle nuestros problemas, pero encontrar a alguien en la estructura del equipo capaz de entender las dos partes, ayuda a resolverlos antes.

Para un líder, encontrar a su número dos no es tarea fácil. En ocasiones se crea un equipo de cero, y sin buscarlo, poco a poco esa figura del número dos aparece por sí sola. Si eso ocurre, es porque la relación de confianza que comentaba anteriormente sale de forma natural, y el hecho de no existir imposición para ese puesto, hace que todo fluya mejor. Los organigramas tienden a colgar del jefe de proyecto a ciertos responsables de área. En teoría todos ellos deberían ser número dos, pero de todos ellos suele haber uno que es el verdadero número dos, y tanto más cuando el resto del equipo así lo reconoce. En mi opinión, alguien que haya liderado equipos anteriormente cumple mejor con ese papel de número dos, ya que es capaz de ponerse en la situación del líder con más facilidad.

El aumento de la productividad en las organizaciones y los equipos de trabajo con la existencia de un gran número dos es evidente en tanto en cuanto ese número dos asume el papel de segundo líder, haciéndose más responsable si cabe de ciertos aspectos, descarga de trabajo al líder, pudiéndose éste centrar en otras áreas que requieran más atención. Esa delegación de tareas es clave, y mucho más cuando un líder puede delegar completamente en su número dos, sin tener que dedicar tiempo a su supervisión. Muchas veces es como si hubiera dos líderes y no uno. Cuando eso se logra, el equipo avanza, y lo hace de forma más sólida.

En el terreno deportivo hay muchos ejemplos: En estos años en los que el Real Madrid o el Barcelona han cosechado tantos títulos, todos sabemos que sus números uno han sido Cristiano Ronaldo y Messi, ¿pero creéis que hubieran conseguido los mismos éxitos sin otros talentos como Sergio Ramos, Modric, Iniesta o Luis Suárez? Lo que está claro es que en un equipo puedes ser el mejor, pero bien acompañado se consiguen mayores logros.

Y… ¿Os imagináis a Sherlock Holmes sin Watson? ¿O a Han Solo sin Chewbacca?...

Os animo a qué tratéis de identificar a vuestro alrededor esos “número dos” que enriquecen, mejoran y aportan valor a vuestros equipos.

Ricardo González Rivero

Ingeniero técnico industrial

Qué poco cuesta tratar de sacar una sonrisa a alguien y comenzar el día de otra manera. Qué poco cuesta sorprender y poner nuestra atención durante un momento en dar con generosidad a los demás. ¿Y por qué a veces nos cuesta mucho?

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Foto de Unsplash

En nuestra vida como en nuestro trabajo estamos continuamente rodeados de personas a las que de vez en cuando ni vemos aun teniéndolas delante. Personas a las que se nos pasa hasta dar los buenos días o mirar a la cara cuando nos hablan.

Hablando con un experto en protocolo comentábamos que hay cuestiones que parece que se nos olvidan, que ya no es ni por protocolo, sino por educación. Y que la cortesía no está reñida con cuestiones de género, que podemos dejar pasar a los demás cuando nos encontramos en una puerta, que podemos dar los buenos días al entrar al ascensor, que igual que decimos a nuestros hijos "pásatelo bien" al entrar al colegio, podemos tratar de ser igual de atentos con nuestros compañeros de trabajo. ¿O no?

Primero mírate tú.

Es cierto que si tú mismo no estás de humor, te cuesta mirar fuera de ti. Estás dando vueltas por tu interior, ensimismado en tus pensamientos.

Por eso, es importante que seamos capaces de reconocer que ése es nuestro estado. El éxito de la inteligencia emocional pasa por el reconocimiento de las emociones. Saber cómo estamos y preguntárnoslo cada día para chequear nuestro punto de partida. ¿Has descansado? ¿Hay algo que te preocupa? ¿Tienes algo que decir que no has dicho o que te gustaría haber dicho de otra manera? ¿Cómo está tu cuerpo? ¿Qué pasa por tu mente? ¿Cómo está tu energía? Testa las 4 partes del ser humano 

Cada día puedes elegir.

Una vez sabes cómo estás, puedes elegir si te encierras en ti mismo o si te relacionas con el entorno. Aunque vayamos al trabajo no siempre vamos siendo consciente de que hemos de relacionarnos con otros. No hay apenas trabajos tan sumamente aislados que no vean a nadie en el camino o durante la jornada laboral. Más que menos, estamos en contacto con otras personas.

Puedes elegir que te toca cuidar de ti. Darte tu tiempo. Ya sea porque puede que en ese momento no seas buena compañía para nadie o porque relacionarte requiera de un esfuerzo para el cuál no tienes energía suficiente. ¡No te olvides de cuidar de ti! Eso sí, recuerda que ha de ser por un tiempo porque si se alarga demasiado más que ayudarnos nos perjudica y necesitaremos más ayuda para salir. Las emociones más sanas son oportunas, instantáneas… y de llegar a convertirse en estados emocionales por un tiempo, que sean estados de bienestar.

O puedes pensar que dado que en general te vas a tener que relacionar con el entorno, ¿qué tal hacerlo de una forma más consciente, poniendo atención a lo que ocurre, a los demás?

Qué hacer

Ponte música. La música es catalizadora de emociones. Hay días que estamos más en modo música clásica, y días más de baladas. Pero hay días que estamos en modo rock, incluso heavy metal, aunque nos puede dar el punto reggae, indi, rap, electrónica… para gustos los ánimos con los que estemos.  Escuchar música ya nos hacer salir de nosotros mismos, dejando de escucharnos para escuchar lo que hay fuera de nosotros, esas canciones elegidas.

Escucha la radio. Hay programas de radio que animan las mañanas. La energía que tienen los locutores, a los que felicito por tener ese buen rollo que se contagia cada mañana, con sus comentarios, sus historias, los colaboradores, las entrevistas, lo que los niños nos enseñan, los chistes... Hay programas y locutores que son capaces de sacarnos esa sonrisa, sin querer y que merece la pena escuchar.

Póntelo bonito. La belleza exterior se filtra a través de nuestra mirada hasta nuestra alma. Trata de apreciar la belleza de las pequeñas cosas, la estabilidad de una estructura, la delicadeza de una flor, el trabajo de un abalorio, la perfección de un reloj… Puedes ir jugando a ver qué hay a tu alrededor, aquello que das por hecho que es así como el metro en el que vas al trabajo de repente puedes convertirlo en un objeto de admiración. E incluso puedes ordenar tu propio espacio para hacértelo más agradable, en tu casa y en tu trabajo. Cambia aquello que te provoca más rechazo que alegría.

Disfruta cada momento siendo consciente de los que haces. Medita, practica el mindfulness. Prepárate el mejor café, hazte el desayuno más rico, ponte esa camisa con la que te ves guapo o ese conjunto que te hace sentir más cómoda y seductora…y colócate una pequeña sonrisa cuando te mires al espejo antes de salir de casa. Puedes incluso ponerte post-its con frases de ánimo, que te den autoconfianza, que tengan un efecto de empoderamiento en ti, o simplemente te las puedes decir.

¿Por qué vas a boicotearte tu propio comienzo del día? Póntelo fácil, háztelo agradable.

Y una vez que has salido, fíjate en el mundo, en los demás: 

Da los buenos días. Incluso cuando el día está gris o lluvioso, cada día es una oportunidad de tener un gran día. Al dar los buenos días, mira a la persona a los ojos, que sepa que se lo dices a ella, que la has reconocido y apreciado. 

Hay frases que alegran el día. ¿Por qué no mandar una frase del día a tus compañeros o amigos? Hoy internet está llena de posibilidades para hacerlo. Y las redes sociales nos invitan a compartir lo que queramos en cualquier momento.  Aún no conozco a nadie que haya dicho que no le guste nada que le manden frases con buenos deseos.

Ponle humor. Aunque no estés de ánimo, cuando te llegan unos cuantos chistes o imágenes graciosas, puede que digas "qué malo es" pero una sonrisa ya te ha sacado. Así que más que dar fastidio, es algo a agradecer.

Pon atención a los demás. ¿Cómo vienen? ¿cómo están? Además, si son parte de tu equipo, y has de pasar el día con ellos, más razón para prestarles un poco de atención. El cariño salva muchas situaciones, la atención alimenta la buena comunicación y nos lleva a estar más unidos. Y ya sabemos que juntos podemos más, llegamos más lejos. Y aunque lo hagas de forma egoísta, hoy por ti y mañana por mí, todos necesitamos sentirnos reconocidos como personas que estamos simplemente al lado.  Que soy yo quien comparte contigo las horas, el espacio, este momento de tu camino en la vida. Y no es ninguna otra persona. Y solo por eso ya soy una persona importante y tú lo eres para mí.

Y ¿hay que hacerlo todo el rato? ¡Si tengo muchas cosas que hacer! Haz tus cosas, pero no te olvides de que el otro está ahí, a tu lado, cada día.

"Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo importante" El Principito.

Interésate de verdad, con curiosidad. A veces la mejor forma de relacionarse es a través de preguntas, como hacen los niños. Compartir, conversar, tratar de conocer al otro, indagar, tratar de descubrir sus emociones, su realidad, su forma de pensar e interpretar el mundo… Sentirnos comprendidos y escuchados nos acerca a los demás. ¿Puedes hacerlo? ¿Quieres?

Dicen que el roce hace el cariño. Y que aquello que no cuidas, puede acabar desapareciendo de tu vida. Todos queremos sentirnos bien en el trabajo y en casa, compartir momentos de la forma más agradable posible, y eso depende muchas veces de quiénes sean las personas que tenemos a nuestro alrededor y de nuestra relación con ellas.

Lo importante es saber reconocer que esa relación puede ser una u otra en función de lo que hagamos y del tiempo y atención que les dediquemos. Y también es importante saber que la relación es cosa de dos y cada uno trabajará en ella según quiera que sea y cuando no se puede lograr la relación deseada, somos nosotros los que tendremos que aceptar que la situación o la relación con esa persona es la que es. Y gestionarla de la forma más adecuada para que siga habiendo bienestar. 

¿Cómo quieres que sean tu relaciones con las personas de tu entorno? ¿Cuánta atención les dedicas? Pequeñas acciones cuestan muy poco. ¿Qué vas a hacer a partir de ahora?

"El regalo más preciado que podemos dar a otros es nuestra presencia. Cuando nuestra atención plena abraza a los que amamos, florecen como las flores" Thich Nhat Hanh

Raquel Bonsfills

¿Utilizas técnicas para fomentar tu creatividad o tu toma de decisiones? ¿Y para fomentarlo en tu equipo?

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Imagen de Imagen de freepik

En mi último artículo te hablé de una técnica de trabajo en equipo que fomenta la creatividad y la toma de decisiones dentro de un equipo y que fue desarrollada por Edward de Bono. Hoy quiero hablarte de los beneficios y la efectividad de este método.

“Todas las personas tienen la disposición de trabajar creativamente. Lo que sucede es que la mayoría jamás lo nota”. Truman Capote.

Los sombreros son más efectivos usados a ratos, utilizando un sombrero en cada momento para obtener un determinado tipo de pensamiento. Cuando es necesario explorar un tema completamente y de manera efectiva, se puede crear una secuencia de sombreros y después, usarlos cada uno por turnos. Se puede sugerir el orden en que quieres que se utilice cada sombrero y a la vez, resumiendo lo que se ha pensado para posteriormente, llegar a conclusiones.

La clave es que cada sombrero es una dirección de pensamiento en vez de ser una etiqueta de pensamiento. La justificación teórica para utilizar los Siete Sombreros del Pensamiento es que:

  • Fomenta el pensamiento lateral, no solo usa el pensamiento lógico.
  • Fomenta el pensamiento en toda amplitud.
  • Separa el ego del desempeño, analiza todo tipo de pensamientos contradictorios y defendibles.

Algunos beneficios del método de los Siete Sombreros usado individualmente:

  • Técnica que te ayuda a resolver problemas de una manera imaginativa, porque usar varios sombreros nos lleva a conseguir un estilo de pensamiento más ágil, variado y creativo.
  • Método que permite tomar decisiones mejores, antes y de una manera objetiva, ya que vemos nuestras realidades personales desde diversos enfoques y perspectivas.
  • Mejora la calidad de nuestras relaciones y nuestra productividad, ya que al abrir perspectivas a otros enfoques se logra una mayor flexibilidad, reflexión y mejor razonamiento.

Algunos beneficios del método de los Siete Sombreros usado en reuniones:

  • Permite la expresión legítima de sentimientos e intuiciones en una reunión sin justificaciones ni disculpas. "Esto es lo que siento".
  • Proporciona una manera simple y directa de conmutar el pensamiento sin ofender. "¿Qué tal un poco de pensamiento de sombrero amarillo sobre este punto?"
  • Requiere que todos los pensadores sean capaces de utilizar cada uno de los sombreros en vez de quedarse cerrados en sólo un tipo de pensamiento.
  • Separa el ego del rendimiento en el pensar. Libera las mentes capaces para poder examinar un tema más completamente.
  • Proporciona un método práctico de pensar para utilizar diferentes aspectos del pensamiento en la mejor secuencia posible.
  • Se escapa de los argumentos en pro y en contra y permite a los participantes colaborar en una exploración constructiva.
  • Hace las reuniones mucho más productivas.
  • Esta dinámica favorece la comunicación entre los miembros de las empresas.

Para complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo que habla de nuestra creatividad de Elsa Punset

 

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a hacer para potenciar la creatividad y la toma de decisiones tuyas y las de tu equipo? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

“El ser humano nace con inteligencia pero debe aprender a pensar”. Edward de Bono.

Milagros García

Cuando hacemos un buen trabajo o cuando surgen ciertas circunstancias, llega un momento en que nos proponen promocionarnos a un puesto de mayor responsabilidad, nos instan a hacernos cargo de un equipo o de un departamento.

También personas autónomas que comenzaron solas su andadura puede que un día necesiten de otras personas que les ayuden o que les den algún tipo de soporte, que les permitan sumar a su negocio.

Ese es el momento en el que pasamos de ser técnicos a ser jefes. Pero ¿estamos preparados?

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Foto de Unsplash

Muchas empresas tienen planes de desarrollo de futuros directivos, especialmente orientados a puestos más relevantes o de un mayor nivel de responsabilidad, como ser directores de oficinas, directores de negocio o de área, directores de proyectos, etc. Sin embargo, cuando se trata de ser el jefe de un departamento, un mando intermedio dentro del organigrama de la compañía, no siempre se capacita de antemano a las personas que asumirán dichos puestos.

Haciendo un símil, cuando una persona llega a un puesto técnico, suele ser el jefe quien le dice cómo se hacen las cosas en esa empresa si no trae conocimientos previos, o le marca unas directrices para que aporte su propio conocimiento. Sea como sea, hay un seguimiento del trabajo y un cierto acompañamiento hasta que se puede decir que la persona sabe hacer su trabajo. Pero ¿quién lo hace con el nuevo jefe?

Es habitual escuchar a jefes de equipos que a ellos nadie les ha enseñado a hacer su trabajo, que han tenido que currárselo ellos solos, aprendiendo a base de errores y modelando o escuchando a otros, o incluso por intuición.

Por eso, creo que es importante tener en cuenta que ser jefe tiene unas funciones diferentes de las que tiene un técnico. Y muchas veces, a estos jefes, se les olvida que tienen un nuevo puesto y por costumbre, siguen desarrollando las mismas funciones que venían haciendo, y suman las nuevas tareas, como las reuniones a las que ahora está invitado. Así en poco tiempo, se ven desbordados o sintiendo que lo hacen todo y que no pueden delegar.

En mi opinión, cuando hacemos a una persona "jefe" tanto para la empresa como para la propia persona, es importante:

Tener claras las nuevas funciones. Ubicar a la persona, explicar cuáles son las funciones que como jefe tendrá que realizar a diferencia de las que realizaba hasta el momento. Y comprobar así, que la mayoría de las tareas más técnicas probablemente ya no estén en la lista.

Dedicar tiempo a las nuevas funciones. Hemos de ser conscientes de que las nuevas funciones requieren tiempo. Por ejemplo, de supervisión, de organización, de gestión del equipo, de desarrollo y optimización de recursos y procesos… No es solo hacer, hay un tiempo también de pensar en cómo hacerlo mejor.

Capacitación en áreas de dirección de equipos y liderazgo. No se nace sabiendo y aunque tengamos ciertas cualidades innatas hay que saber aplicarlas. Y facilite la empresa o no dicha formación, es importante al menos conocer formas de crear y dirigir equipos, formas de transmitir la cultura y valores de la empresa, estilos de liderazgo más adecuados según la empresa, la situación, la madurez del equipo…

Hay formaciones gratuitas para trabajadores y autónomos que pueden sernos de mucha utilidad y pueden ser subvencionadas para las empresas o que podemos hacer por nuestra cuenta aunque lo tengamos que hacer fuera de nuestro horario laboral. Y si cogen parte de nuestro horario laboral, la empresa seguramente nos permita salir un poco antes para llegar a esas formaciones dado que son en su propio beneficio.

Hay muchos libros y manuales e incluso blogs interesantes relacionados con la gestión de equipos y con claves que nos pueden ser de utilidad, además de permitirnos estar al día sobre lo que es importante para el sector, para la empresa, para las personas que han de trabajan en ella.

Aprender a delegar. Como ya no podemos estar a todo, es importante dejar que otra persona haga lo que antes hacías tú o parte de ello. Seguro que no será idéntico a como tú lo hacías pero podrás dar las indicaciones que consideres, incluso enseñando a hacerlo, y lo más importante, habrás de confiar.

Tener paciencia y tesón. No vamos a ser el mejor jefe del mundo en un día, aun cuando lleguemos con las ideas claras sobre qué hacer, porque ya desde nuestro puesto anterior veíamos lo que se podía cambiar o mejorar. Seguramente si llegamos y empezamos a decir todo lo que queremos hacer, la gente se extrañe o muestre rechazo porque los demás también llevaban haciendo las cosas de determinada manera hasta ese momento. Así que no trates de entrar como un burro en una cacharrería. Pero eso no significa que dejes a un lado tus ideas y propuestas. Ve buscando el momento adecuado.

Empezar a conocer el equipo y las rutinas propias de la empresa desde la perspectiva que te ofrece el nuevo cargo. Descubrir o redescubrir cómo funciona la empresa, cómo manejarse y relacionarse con los demás a los diferentes niveles, qué es más importante, qué intereses tiene el equipo y cada uno de sus miembros, … Antes de actuar, primero conoce bien el terreno en el que te mueves, porque no es igual desde la perspectiva de técnico que desde la de jefe.

Y después poco a poco, ir haciéndose con el cargo, con las tareas, con la nueva posición, con la responsabilidad, con las nuevas habilidades necesarias como tener una visión global, con ir más allá, con desarrollar el liderazgo, trabajar la mejor comunicación y seguir y seguir aprendiendo para llegar a ser, el mejor jefe del mundo.

Todos necesitamos aprender en cada nuevo puesto. Y sería muy positivo que las empresas tuviesen en cuenta que las personas necesitan capacitarse para asumir otros cargos que, dado que hemos hecho la selección, sabemos que son capaces de desarrollar. Ayudemos a que lo hagan lo más rápido y mejor posible.

Raquel

¿Fomentas la creatividad o la toma de decisiones de tu equipo? ¿Qué haces para fomentarlo?

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Creatividad 

Hoy quiero hablarte de una técnica de trabajo en equipo que fomenta la creatividad y la toma de decisiones dentro de un equipo y que fue desarrollada por Edward de Bono.

Edward de Bono es un escritor y psicólogo maltés famoso por haber acuñado el término “pensamiento lateral” que desarrolla en su libro “6 sombreros para pensar”.

Esta dinámica es muy clásica para favorecer la comunicación en las empresas.

El pensamiento es el recurso máximo del ser humano. Sin embargo, nunca estamos satisfechos con nuestra capacidad más importante. No importa cuan buenos seamos, siempre querríamos ser mejores.

La adopción de los "sombreros para pensar" que describe Bono en su libro es un modo de reforzar la intención de ser un pensador. Los sombreros nos permiten pensar y decir cosas que de otro modo no podríamos pensar ni decir sin arriesgar el ego.

El concepto de los seis sombreros para pensar que creó Bono nos permite separar la lógica de la emoción, la creatividad de la información y así sucesivamente. Ponerse uno implica definir un cierto tipo de pensamiento.

De Bono distingue entre pensamiento el rutinario y el deliberado. El pensamiento automático sirve para encarar rutina, cuya utilidad consiste en saber reaccionar ante un interlocutor, pero no para genera propuestas. El pensamiento deliberado para hacer las cosas mejor, no sólo para encararlas y resolverlas al paso, se centra en cambio en producir propuestas, establecer objetivos, evaluar prioridades y generar alternativas.

De acuerdo con el autor, son la intención y los movimientos para llegar a algo lo que convierte una idea en realidad. La intención de pensar nos convierte a cada uno de nosotros en pensadores. De lo que se trata es de racionalizar el proceso para

Cada persona se pone o quita un sombrero a la hora de afrontar el tema o problema que se esté tratando. La clave es que cada sombrero es una dirección de pensamiento en vez de ser una etiqueta de pensamiento.

El método de los Seis Sombreros se esquematiza a continuación, Cada uno de los seis sombreros para pensar tiene un color: blanco, rojo, negro, amarillo, verde, azul. El color da nombre al sombrero.

El método es simple. Basta utilizar los seis sombreros imaginarios, cada uno de un color diferente. Pueden usar un sombrero de un color concreto durante un tiempo en un momento determinado.

Los sombreros involucran a los participantes en una especie de juego de rol mental.

 

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Mi editor Pedro Molina de la editorial Liberman y yo creemos que faltaría un sombrero más que es el de la ética, que podría tener un color Malva.
Los Seis Sombreros se pueden usar individualmente, en reuniones, para escribir informes y en numerosas circunstancias.Fuente: Extracto de BONO, E. de. 1986. Seis sombreros para pensar.

Este sombrero representaría el pensamiento ético y moral para decidir correctamente.

A este sombrero le caracteriza un pensamiento respetuoso con los demás, equitativo y ético. Es la búsqueda de la mejor decisión desde la perspectiva ética y de la inteligencia social.

El matiz del sombrero malva consistiría en ayudar a las organizaciones a ser más responsables socialmente y a promover las decisiones legales y éticas.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo que habla de los Seis sombreros para pensar de Edward de Bono

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a hacer para mejorar la creatividad y la toma de decisiones en tu equipo? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

“Generalmente, los únicos que están satisfechos con su capacidad de pensamiento son aquellos pobres pensadores que creen que el objetivo de pensar es probar que tienen razón, para su propia satisfacción” - Edward de Bono

 

Milagros García

Algunas personas pasan por alto las situaciones que les afectan incluso negando que existan o simplemente alejándote de ellas. Otras personas hacen mucho más grandes sus problemas o preocupaciones de lo que pueden ser en realidad, dramatizándolas o magnificándolas. ¿De qué tipo eres tú?

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Foto de Unsplash

Hacer una montaña de un grano de arena suele pasar por varios motivos:

Estar cansado. El cansancio hace que nos cueste mucho más cualquier actuación porque no tenemos el talante ni las fuerzas o la energía necesaria para sobrellevarla como lo haríamos si no estuviésemos tan cansados. La falta de sueño o no tener tiempo para desconectar nos lleva a un agotamiento físico e incluso mental. Por poner un ejemplo, si vas de excursión a la montaña, subir una colina al inicio de la travesía puede ser más o menos llevadero dependiendo de tu estado de forma, incluso al inicio hacer el esfuerzo puede resultarte divertido. Sin embargo, cuando ya estás cansado, encontrarte con esa colina ya no hace tanta gracia, el esfuerzo para superarla es mucho mayor y vemos como si la colina se hubiera convertido en una gran montaña donde no ves el final. Y entonces te vienen las preguntas del tipo: "¿cuándo llegamos?", "¿cuánto queda?", "¿aún nos falta todo eso?"…

Estar estresado. El estrés nos pone en una situación de alerta que físicamente no podemos sostener por mucho tiempo. El cuerpo no puede hacer una maratón a modo de sprint. Por eso, cuando el estrés dura más de lo debido nos deja vulnerables ante cualquier situación que se convierte en un auténtico reto a superar de nuevo. Un reto para el cual cada vez tenemos menos fuerzas y menos capacidades que nos llevan a reaccionar en lugar de responder de forma eficiente y racional.

Acumulación de tareas en un momento dado. Hay días que de repente, aunque lo teníamos todo bajo control, algo sucede y nos llueven las tareas extras no previstas. O a lo mejor solo han llegado un par más pero que sumadas a lo que ya teníamos nos hacen desbordarnos. Esta acumulación cuando la expresamos en lista de acciones a realizar se convierte en el gran elefante que hemos de soportar, un peso que no podemos sostener al menos en ese momento en el que le tenemos por completo encima. Estamos saturados.

Las cosas malas nunca pasan solas. Cuando damos crédito a este tipo de frases o al "no hay dos sin tres" o al "¿qué más me puede pasar hoy?" abrimos la puerta a que nos sucedan más situaciones desagradables porque ya hemos puesto el foco en ello y vamos a filtrar todo eso que nos suceda desde el cristal negro con el que las estamos mirando. Además, por supuesto, todas ellas van en nuestra contra de forma personalizada, no pasan a todos lo que se vean implicados, nos pasan a nosotros. Así que nos lo tomamos como algo personal.

Sobredimensionar. No es que me haya caído, es que me he estampado. No es que esté acatarrándome, es que estoy con gripe. No es que me hayan pedido que haga una tarea, es que me han encasquetado un marronazo. Cuando queremos exagerar somos únicos. Y lo que nos decimos y cómo nos lo decimos afecta a nuestra forma de llevarlo física y emocionalmente.

Seguro que conoces otros motivos por los que nos hacemos este boicot a nuestro día a día. Ahora bien, ¿qué podemos hacer para volver a dejar a nuestro grano de arena en su justa medida?

Ser objetivos. Analizar los hechos que se han dado, sin juicios ni valoraciones, solo describiendo lo sucedido. Concretar ayuda a desmontar muchos de los problemas que nos surgen en el día a día porque la mayor parte de las veces, ver el problema más grande de lo que es, es una cuestión emocional. Si le quitamos esa parte emocional, podremos observar el problema o la situación con mucha más racionalidad. Por ejemplo, si pensamos "al entrar en la oficina Ana me ha mirado mal. Ya no quiere saber nada mí desde el otro día que me pidió ayuda y no pude quedarme para prestársela". Para ser objetivos podríamos plantear los hechos de la siguiente forma: "el jueves pasado Ana me vino a pedir ayuda y le dije que no podía porque había quedado y no me daba tiempo a llegar si salía más tarde. Hoy al entrar en la oficina Ana me ha mirado y no me ha dicho nada. Es posible que Ana pueda haberse molestado conmigo". Una vez planteados los hechos de forma objetiva, entonces, si lo considero conveniente, puedo ir a hablarlo con ella para aclarar la situación.

Desgranar la montaña. Al hacer la lista que supone cada granito que hemos sumado a nuestra montaña, hemos llegado a ver la montaña en su conjunto. Pero como no podemos hacer todo a la vez, hemos de coger la lista e irla atajando granito a granito. Ir realizando cada tarea o acción en orden, de una en una, priorizando, para que esa carga sea menos pesada cada vez. Además, ir viendo que baja la lista nos animará y nos hará más liviano su avance por ella. Por eso recuerda, que un elefante solo nos lo podemos comer ¡¡a cachitos!!

Cuidarnos. No podemos olvidarnos de cuidar de nosotros mismos. Comer bien, sano, dormir lo necesario, tener ratos de ocio o de tiempo libre en los que cambiar de ámbito nuestro cuerpo y nuestra mente, a veces hasta cambiar de postura, levantarnos de nuestra silla, dar un pase…parar un momento para recargar la energía, para oxigenar el cerebro y para activar los músculos que se van entumeciendo.

Atender a cómo nos decimos las cosas. La forma en la que nos hablamos, cómo nos decimos las cosas importa. Prestar atención al uso de las palabras es necesario para que no nos pesen. Decir que "se le olvidó la cita", no es lo mismo que decir que "me dejó tirada". Emocionalmente será mucho menos doloroso en el primer caso. Un "tengo que" nos supone una mayor carga que un "quiero". Así que tratemos de usar palabras más suaves, más neutras, más emocionalmente equilibradas. Y para ello, detecta tus pensamientos y si no están haciéndote sentir bien, trata de reescribirlos basándote en la técnica de gestión emocional de cambio de pensamiento.

Poner límites. Tenemos una resistencia y aunque es mucho mayor de la que pensamos, es bueno no jugar a llevarla al extremo o por lo menos, no por demasiado tiempo. Poner límites es una clave para dejar de sentirnos desbordados. Y es que es necesario saber decir que "no" cuando sabemos que no vamos a poder llegar o que nos va a suponer un sobreesfuerzo para el que no estamos en ese momento preparados. Delegar. Contar con otros en los que apoyarnos para abarcar más si es que no lo podemos postergar o requiere de una respuesta por nuestra parte. Es decir, hemos de saber que tenemos alternativas al "lo hago yo todo". 

El cuerpo ha de poder recuperarse, la mente necesita descanso, hemos de fluir con nuestras emociones.

Y por eso, os dejo este vídeo en el que os invito a un café, uno de calidad, el que más queráis, para evitar el estrés en vuestra vida y dejar de hacer montañas de granos de arena.

  

Raquel Bonsfills

¿Fidelizas a tus clientes? ¿Qué haces para fidelizarles?

 

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 Foto de Unsplash

No es lo mismo retener que fidelizar a los clientes. EAE Business School en su guía sobre cómo retener y fidelizar a tus clientes nos habla de esta diferencia. Mientras que retener clientes se basa en intentar salvar la relación con el cliente una vez éste ya está insatisfecho, fidelizar es el proceso necesario para lograr una relación duradera y estable con el cliente a través de satisfacer sus necesidades. Así pues, una empresa que ha fidelizado a sus clientes, no necesita retenerlos. Cada una de las acciones exige una estrategia diferente, pero ambas son imprescindibles para el éxito empresarial, ya que el cliente es el pilar de cualquier negocio.

“Consigue tener muy cerca a tus clientes. Tan cerca que les tengas que decir lo que necesitan antes de que se den cuenta por sí mismos” Steve Jobs.

Según la Wikipedia la fidelización es un concepto de marketing que designa la lealtad de un cliente a una marca, producto o servicio concretos que compra o a los que recurre de forma continua o periódica.

La fidelización se basa en convertir cada venta en el principio de la siguiente. Trata de conseguir una relación estable y duradera con los usuarios finales de los productos que vende.

Según un estudio de Nielsen, el 92% de los consumidores tienen en cuenta las opiniones de familiares o amigos a la hora de tomar una decisión de compra. Luego invertir en fidelizar a los clientes es una forma de invertir en captar nuevos futuros clientes.

Un plan de fidelización debe mostrar tres «C»: captar, convencer y/o conservar. Algunos de los planes de fidelización más conocidos son los programas de puntos de las aerolíneas, los hoteles, las tarjetas de crédito, tarjetas de débito, supermercados, etc.

Hoy quiero compartirte 8 claves para lograr la fidelización de tus clientes:

  1. Ofrecer un trato especial. El ofrecer algo a un cliente que le diferencie del trato normal, porque “ya es veterano”, usando estrategias acordes al tipo de cliente, va a hacer que se sienta mejor y que mantenga el buen trato contigo frente a irse con la competencia.
  2.  Ser recordado y reconocido el cliente. Si se quiere fidelizar a un cliente es fundamental el reconocer y usar su nombre, así como tratarle con cercanía. Escucha a tu cliente, sonríe y muéstrate amable y atento.
  3. Ser orientado teniendo en cuenta sus necesidades. Conocer, ayudar y atender a las nuevas necesidades de tus clientes, no dar por hecho que será su necesidad como la anterior.
  4. Atender sus quejas o reclamaciones. Una de las formas más efectivas para fidelizar a un cliente es escuchar, atender y resolver cualquier problema que nos pueda plantear.
  5. Dedicar la atención y el tiempo necesarios. El retraso y la pérdida de tiempo afecta de forma importante la experiencia del consumidor y su imagen de la marca. Para poder fidelizar a un cliente es necesario dedicarle con atención el tiempo que necesite y, además, es importante que sea atendido sin apenas esperar.
  6. Mantener su confianza. Controlar la situación de nuevo, exponiendo la información con la claridad, seguridad, convicción e impacto requeridos para mantener su confianza. Además, para mantener la confianza es necesario mantener una comunicación constante, incluso cuando no te visiten para que puedan conocerte mejor, para que puedan conocer más sobre tu empresa, producto y/o servicio.
  7. Premiar la lealtad. Celebra con tus clientes sus aniversarios y cumpleaños teniendo algún detalle con ellos como enviarles un obsequio, una invitación a un evento… o si lanzas un nuevo servicio o producto ofréceselo antes a tus clientes con un descuento premiando su lealtad.  Es un gran error que comenten muchas empresas el ofrecer promociones para captar nuevos clientes, olvidándose de clientes que llevan años confiando en ellas.
  8. Ofrecer una experiencia personalizada, no una venta. Las experiencias se disfrutan, se recuerdan y se valoran más positivamente. Es más fácil mantener la fidelidad a una experiencia agradable que a un producto o un servicio. Por ejemplo, algunos fabricantes de hardware ya lo están haciendo a nivel de consumidor final con sus Smart TV, smartphones o portátiles, al cerrar una venta no le están vendiendo a su cliente un producto, ni una solución, ni un servicio, le están vendido una experiencia que, en teoría, les ayudará a tener una vida más sencilla y plena.

Los clientes esperan de las empresas experiencias personalizadas y diferentes cuando quieren adquirir un producto. Además, las empresas debemos ofrecer no solo la mejor experiencia posible al cliente, sino una experiencia a la altura de lo que el cliente espera.

Podemos hacer que un cliente viva una experiencia especial si superamos su expectativa, si le ayudamos a cumplir un deseo, si le ofrecemos una historia que recordar o contar…

¿De qué otras maneras logras la fidelización de tus clientes?

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo que habla de ¿Cómo fidelizar a mis clientes?  

 Jaime Lértora

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a hacer para lograr la fidelización de tus clientes? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

“El camino al corazón de un cliente es mucho más que un simple programa de fidelización. Crear clientes evangelistas versa sobre crear experiencias que merezcan la pena contar” Valeria Maltoni.

Milagros García