Querido compañero,
¿Qué conoces de ti? ¿Amas lo que conoces de ti mismo o lo rechazas?

En mi último artículo te hablé sobre las diferencias de amarse a uno mismo versus egocentrismo y te comenté que escribiría sobre cómo llegar a amarnos sanamente.

Lo primero a realizar para poder llegar a amarnos es conocernos. Seguro que me has escuchado una de mis frases: “no se puede Amar aquello que no se conoce”. Pues hoy comenzaré por el principio, lo necesario de tener un mayor autoconocimiento de nosotros mismos y desarrollar un autoconcepto sano.

¿Qué hay que conocer? Saber cuáles son nuestras fortalezas y limitaciones, para conseguir mejorar nuestras actitudes y conductas. Y como dice la psicóloga Lisa Firestone, la percepción propia es la que nos lleva a la creación de una especie de voz interna que determina nuestros pensamientos, sentimientos, actitudes y conductas, lo que tiene que ver con nuestro autoconcepto.

El autoconcepto es la opinión que una persona tiene sobre sí misma, que lleva asociado un juicio de valor. Cabe destacar que el autoconcepto está relacionado con la autoestima. El autoconcepto puede definirse como todas aquellas ideas, hipótesis y creencias que tenemos de nosotros mismos, es decir, la forma en la que nos percibimos. Mientras que la autoestima es la valoración que realizaremos de nuestro autoconcepto y lo que sentimos respecto a ello. Cuando esta valoración es positiva, la autoestima es “alta”; por el contrario, cuando la valoración es negativa, la autoestima es “baja”.

El autoconcepto no es innato, es decir, no se nace con él. Las personas, a medida que pasa el tiempo, van creando su propia imagen e identidad.

Dice Paz Torrabadella: “Un concepto sano de uno mismo implica sentirse valioso, competente y muy seguro. Este sistema de actitudes es aprendido”.

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestro Autoconcepto?

  1. Darnos cuenta de los logros y objetivos cumplidos en nuestra vida.

Para ello, primero hemos de reconocer cuáles han sido y son nuestras metas, porque eso nos enfoca y da sentido a nuestra vida. Dostoyevski nos recuerda que: “El secreto de la existencia humana no sólo está en vivir, sino también en saber para qué se vive”. 

Conocer para qué viniste, conocer el porqué de tu vida, tu misión… te pone en disposición al logro y saber que puedes conseguirlo o que estás en ello, también te da un concepto de ti de persona capaz. Requiere encontrar y poner en práctica lo mejor de ti. Y lo ya logrado en el camino, te permite reconocer tus potencialidades, tus capacidades y tus habilidades, mejorando el concepto que tienes de ti mismo.

  1. Revisa tus metas y las posibilidades reales para alcanzarlas.

Si aún no te has marcado una meta clara, o si reconoces que no has logrado alguna que te hayas planteado, puede ser porque no estuvieran bien definidas y te acabases desmotivando. Una manera de poder comprobar si tus objetivos están bien planteados para que no te frustres si no los logras o para que te resulten motivadores, es la técnica del SMART-E.

  1. No observes solo lo malo de ti.

Cuando te encuentres focalizando negativamente “tus malas conductas o pensamientos” de manera exagerada, ¡detente! No te regodees en el sufrimiento. Trata de no hacer una montaña de un grano de arena. No haces todo mal. Por cada pensamiento negativo que tengas de ti mismo, haz la tarea de buscar un aspecto positivo también.

  1. Trata de ser más flexible contigo mismo y con los demás.

Para lograrlo te propongo, intentar no utilizar un criterio dicotómico extremista para evaluar la realidad o a ti mismo. Que en un momento dado hayas mostrado torpeza no significa que siempre o para siempre seas torpe. Del mismo modo, no rotules, ni etiquetes a los demás, ni a ti mismo, habla de conductas cuando te refieras a alguien o a ti. Concéntrate en los matices. Piensa más en las opciones y en las excepciones a la regla.

Cuidado con el perfeccionismo porque aunque suene muy bien eso de ser “perfecto” nadie lo es, o lo somos todos en todo momento. Para mejorarlo intenta perder el miedo a no tener el control, a relativizar, a entender qué es bueno, muy bueno o excelente.

También te ayudará a flexibilizar el escuchar a las personas que piensan diferente a ti. Deja entrar la información y después decide.

  1. Errar es humano y rectificar es de sabios.

Los errores nos curten, nos muestran otras opciones, forman parte de la naturaleza humana. ¡Si yerras, no te trates mal! Solo busca la posible solución y date cuenta de que lo has resuelto para tener un mejor concepto de ti.

  1. Quiérete la mayor parte de tiempo posible.

No hagas que el Amor que sientes por ti fluctúe demasiado o dependa de tus hazañas y grandes logros. Quiérete también en las pequeñas cosas, como cuando cuidas de ti, cuando respondes a alguien con sabiduría, cuando eres amable y educado, y también en los momentos no tan dulces, que para lo bueno estamos todos listos, es en los momentos no tan agradables cuando más amor hemos de poner en nosotros, como cuando te ves con ojeras, cuando lloras, cuando has dado mil vueltas a algo y no sabes por dónde seguir, cuando caes una vez más al tropezar con la misma piedra… 

  1. Practica el Autocuidado.

Cuídate, nútrete, acompáñate, descansa, practica deporte, aliméntate bien, duerme mínimo de 7-8 horas, haz meditación, trata de mantener la mente activa, las emociones equilibradas, el cuerpo en forma y tu energía vital balanceada.

  1. Perdónate.

Perdónate si las decisiones que has tomado no han salido como tú esperabas, pues en ese momento pensabas que actuabas de la mejor manera posible. Perdónate por no ponerte en valor, por no tratarte bien, por exigirte, por hablarte mal… Te invito también a practicar el perdón con los demás y a practicar la compasión.

  1. Trata de acercar tu yo ideal con tu yo real.

Para mejorar esto es fundamental asumir quien eres, sin anestesia, ni autoengaños. Es mejor un concepto de ti real que puedes ir mejorando que uno ideal que te exija y te frustre constantemente. Si has hecho los pasos que te he indicado anteriormente, seguro que tu yo real está mucho más cerca del yo ideal que te gustaría ser.

  1. Ten Amigos, crea una red social.

Poder contar con personas que te quieran y en los que confíes es fundamental y de gran valor para cualquier ser humano para: compartir sentimientos y situaciones complicadas, obtener ayuda, recibir feedback positivo y encontrar posibles soluciones conjuntamente… Además, el mero hecho de tener amigos ya indica que hay personas que te quieren tal y como eres, que tienen un buen concepto de ti. ¡Cree en ello!

¿Se te ocurren formas de cómo mejorar tu Autoconcepto? Para seguir trabajando tu autoconcepto te sugiero que cada mañana antes de levantarte te digas algo así: “me quiero, me acepto, me perdono y cuido de mí en cada momento”.

En mis siguientes artículos te seguiré contando cómo seguir Amándote… para que cada día seas más feliz y más resistente a las embestidas de la vida cotidiana.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para mejorar tu Autoconcepto? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García