Vemos y leemos historias de éxito cada día. Valoramos a aquellos que logran lo que otros apenas se atreven a soñar. Como Carlos Maldonado, que pasó de deambular por diferentes profesiones hasta convertirse, hoy en día, en uno de los chefs revelación con diversos premios en su haber. O como el británico James Arthur que precisamente se hizo mundialmente popular tras ganar el concurso Factor X con la canción Impossible.   

Pero ¿hay que pasar por un concurso de televisión para lograr el éxito? Lo cierto es que no. Tenemos muchos otros ejemplos a nuestro alrededor para darnos cuenta de que lograr lo que nos proponemos es una cualidad humana y que la podemos observar en la propia naturaleza.

Si te paras a pensar en las cosas que a lo largo de tu vida te has propuesto ¿cuántas has logrado? Seguro que muchas por no decir todas. Y si no lo has logrado, ¿estás aún a tiempo? Igual que personas mayores pueden volver a la universidad, la mayor parte de los grandes genios alcanzaron el éxito con edades superiores a los 40 años.

En la naturaleza encontramos muchos ejemplos de superación de dificultades.

Por otra parte, si ya no ha lugar, el tren pasó, ¿hiciste todo lo que estaba en tu mano? Lo importante es que no te quedes con la sensación de que podías haber hecho más, que te arrepientas por no haber intentado algo, por pensar que no era el momento, por no molestar, por educación, porque no era políticamente correcto, etc. Cuando el corazón y el cuerpo nos dicen “hazlo” no podemos obviarlo. Eso sí, siempre con respeto a nosotros mismos y a los demás como máxima. 

A veces da vértigo y otras veces el miedo nos frena. Sin embargo, donde hay miedo, por ahí está el camino, porque no es lo mismo miedo con mariposas en el estómago que rechazo, que te indica claramente que no es por ahí. 

8 claves para hacer posible lo imposible

  1. Escucha a tu cuerpo y a tus emociones. Como ya te he compartido, nuestro cuerpo, como el de todos los seres vivos está creado para la supervivencia y es nuestro aliado. Igual que en la foto de este arbusto, va a buscar la forma de lograr sus metas, lo que nadie dijo que fuese fácil. Sin embargo, si escuchamos a nuestro cuerpo y estamos atentos a nuestras emociones, tendremos muchas más posibilidades de acertar en nuestras decisiones. 
  2. Ilusión. Soñar en grande. No te olvides de seguir mirando al mundo como un mar de oportunidades. A veces está revuelto, pero a veces, está cristalino. Cada sueño nos lleva a anhelar aquello con ilusión. Recuerda cómo esperan los niños a los Reyes Magos, o cómo estás antes de pedir salir a la persona que te gusta, o cómo te sientes cuando estás esperando esa última nota que te permite continuar tu desarrollo profesional o personal… Recuerda los momentos en los que te has ilusionado en tu vida, trae de nuevo esa sensación a este momento, revívela y ahora, piensa en lo siguiente que te gustaría lograr.
  3. Póntelo como objetivo. Hemos de bajar a la realidad esos sueños, hacerlos tangibles. ¿Cómo se materializa eso que quieres? Empieza a trazar el mapa de tu recorrido hasta llegar a eso que quieres. ¿Por qué no? 
  4. Confía en ti. "Tanto si crees que puedes hacerlo como si no, en los dos casos tienes razón" que decía Henry Ford. Por eso, ya que te pones a pensar, elige creer que se puede. Al menos así tendrás más posibilidades de conseguirlo. Lo que te dices y cómo te lo dices importa, porque te potencia o te limita. ¿Qué prefieres?  
  5. Actitud. Dicen que los enfermos de cáncer que mejor responden a los tratamientos, que antes evolucionan, son aquellos que tienen una actitud de superación. La actitud, el humor y el optimismo marcan la diferencia entre unas personas y otras. Incluso la certeza o determinación de que son capaces, de que pueden lograrlo, van a ser clave del éxito.
  6. Acción. Nada se consigue si no lo pones en marcha, si no haces algo al respecto. Por eso, da los primeros pasos, organízate. Tu futuro se está creando desde ya. Comienza a vivir como si ya lo hubieras logrado. ¿Cómo te comportarías si ya tuvieras eso que sueñas? ¿Cómo hablarías, qué harías, qué sentirías, qué pensarías? Permítetelo. Es como cuando nos poníamos los zapatos de tacón de nuestras madres cuando éramos pequeñas o nos sentábamos al volante cuando no llegábamos ni a los pedales. Eso marca la diferencia y mantiene vivo el sueño. Comienza el camino.   
  7. Perseverancia. Ante el bache, sigue adelante. Thomas Edison falló cientos de veces antes de conseguir crear la bombilla incandescente. Y cuando un periodista le preguntó si no tuvo ganas de tirar la toalla con tantos fracasos, él respondió: “¿Fracasos? No sé de qué hablas. En cada intento aprendí el motivo por el cual una bombilla no funciona”. Y aunque te plantees más de una vez por qué sigues ahí, recuerda por qué empezó todo y hazte consciente de que obstáculos habrá porque si no, no aprenderíamos, no perfeccionaríamos nada, no creceríamos como personas ni como profesionales. Es una cuestión de madurez que nos hace más sabios para seguir saltando vallas.
  8. Elige tus compañeros de viaje. No estás solo. Cuando pensamos que algo es imposible solemos caer en la sensación de soledad. Pero la realidad no es esa. Nos podemos sorprender cómo de forma más visible o de forma más anónima podemos encontrar manos a las que agarrarnos. Apoyo e incluso cariño. Déjate sorprender por las personas que te rodean. Hay muchas personas maravillosas ahí fuera.

Por eso, lograr imposibles es algo que podemos hacer si creemos en ello porque si de verdad lo deseamos, buscaremos las infinitas vueltas para lograrlo. A veces, habrá paradas en el tiempo, momentos de frustración o de cansancio, incluso de tristeza si se da el caso. Sin embargo, esa chispa que se ve en nuestros ojos cuando soñamos, esa sonrisa plácida de nuestro rostro cuando pensamos en eso que nos gustaría, nos invitan a seguir adelante. Porque la vida, solo tiene un sentido: adelante. Sigue soñando.

Y recuerda siempre los altos en el camino a conseguir lo que quieres. Los obstáculos son meros focos para que te replantees si lo que estás intentando lograr es de verdad lo suficientemente importante para ti.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills