Hubo un tiempo en el que había maestros que enseñaban la profesión a sus aprendices para que pasaran a ser ellos mismos maestros que dieran sostenibilidad a sus negocios. La evolución ha llevado a valorar de nuevo a las Personas, creyendo en sus capacidades no solo presentes sino también futuras.

Hoy queremos proactividad, entornos que hagan más fácil el trabajo, ilusión y conocimientos. Pero ¿cómo podemos pedir a nuestros colaboradores lo mejor de sí mismos sin haber trabajado eso en nosotros mismos primero? A mí me parece una incongruencia.

Si yo, como responsable de recursos humanos o de equipos, no vivo la experiencia del crecimiento humano de forma integral, me va a ser mucho más difícil acompañar el desarrollo de los demás. 

Seguramente mi mensaje no sea tan convincente o motivador si no lo cuento como experiencia de primera mano. Seguramente no me sea tan fácil saber qué necesitan para completarse como personas. Seguramente las ideas de otros no calen tanto. Seguramente crea que la felicidad en el trabajo proviene de los demás, del entorno, del status, del dinero, de…

Idealizando el mundo empresarial de mañana, si hoy comenzamos a andar el camino hacia nuestro horizonte de crecimiento personal, desde nuestro interior, cada uno de nosotros podemos ser acompañantes para que cada uno de nuestros colaboradores sea maestro de su propia vida, autónomo, tranquilo, en el lugar que le corresponde y elige estar, al igual que de nosotros mismos. ¿O crees que ya lo sabes todo y no te queda nada que aprender?

 Y como, por mucho que queramos, nosotros somos la misma persona independientemente del rol que ejerzamos, si somos una persona con todo nuestro valor, si trabajamos en nosotros mismos, seremos más felices en nuestra vida.

Ahora los directivos se forman en liderazgo, gestión de equipos, empowerment, para ser mejores “jefes”, tener a la gente más contenta, tener buenos resultados de calidad... Esto está muy bien pero en estas formaciones la mirada va de sí mismos hacia fuera. Entonces, ¿cuándo se paran a ser ellos mismos, a sacar lo mejor se sí, a conocerse, a reconocer lo que les arma y lo que les destruye para aprender a gestionarlo?

El entorno nos exige rapidez, cambios, ahora más digitales, y necesitamos seguir aprendiendo, desarrollar nuestra learnability y también nos vemos abocados a trabajar las relaciones ahora que estamos más en la distancia. Por eso, hemos de empezar por nosotros mismos, porque cuanto mejor estemos, mejores relaciones generaremos. No nos olvidemos que somos personas y que desarrollamos y trabajamos con personas. 

¿Cómo lo vas a hacer? ¿Vas a liderar tu adaptación a los nuevos tiempos y por tanto, la de tus equipos?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills