Querido compañero,

Cuando te comunicas, ¿las personas se acercan o se alejan de ti? ¿En qué momentos se alejan?

 Reglas que nos alejan de los demás

 

Hoy quisiera hablarte de la comunicación y de lo necesaria que es para poder mejorar nuestras relaciones.

Seguro que en alguna ocasión te han dicho que tener conflictos es malo, es negativo, que el conflicto es, incluso, comparable al desamor. Sin embargo, es un hecho que si sabemos aprovechar una situación de conflicto nos puede acercar al otro. Dice Paulo Coelho: “El amor sólo descansa cuando muere. Un amor vivo es un amor en conflicto”. 

Un conflicto es una situación que requiere un ajuste a realizar, si este ajuste no se da, nuestro cuerpo y nuestras emociones emiten señales hasta que este ajuste se produce. Por ejemplo, se nos presentan señales corporales como temblores, rojez en las mejillas… ante emociones como la rabia o la tristeza.

 Y ahora, para que puedas conocerte algo más o experimentes la importancia de la comunicación en cualquier relación, si aún no has tenido la oportunidad, te invito a que describas una situación de conflicto. Y pensando en esta situación que contestes la pregunta: ¿qué te aleja del otro? ¿Qué hace que se haga más distante la relación? Puedes hacer una lista.

Algunos seguramente hayáis contestado: que me chillen, me etiqueten, me critiquen, me manden callar, me interrumpan, no me escuchen, que no empaticen, que me comparen, que me invadan, que hablen sin parar, el silencio, que no haya respuesta. Otros quizás habéis escrito: que me aconsejen sin pedirlo, no tengan en cuenta mi criterio, no contesten, que me organicen, que me cambien de tema, que no hagan lo que pido, que me invadan, que quiten importancia a lo que me pase, el perfeccionismo, el victimismo...

Ahora te vuelvo a pedir que amplíes la situación, pensando en todas las personas que debido a su comportamiento, tú sientes que te alejas. ¿Qué hacen, qué dicen, cómo actúan para que te alejes? Quizás alargues esta lista escribiendo: que me insulten, me agredan, no me valoren, que me metan miedo, que el otro esté siempre enfadado, que me exijan… Que me contesten: “anda que tú”, “pues tú más”, “y yo más”…

¿Te has dado cuenta de que cada uno de nosotros hacemos alguna o muchas de las cosas que están en esta lista y que no es sólo el otro quien actúa así? Tenemos otras maneras de afrontar todo este listado de forma distinta, con creatividad.

Existen unos ámbitos en los que se pueden englobar todo lo que nos aleja de los demás. De manera universal estos ámbitos son:

  1. Juicio. Por ejemplo ¿qué hago cuando alguien me dice que soy un idiota? Rechazarlo y esto sucede por una razón primordial y es el preservar nuestra identidad. El problema es creer que el juicio es la verdad ¿Cuál es la realidad? La realidad puede ser que en ese momento, en esa situación mi comportamiento fue idiota pero no soy idiota las 24 horas del día, ni los 365 días del día, entonces, ¿por qué etiquetas?
  2. Exigencia. El formato mental de la exigencia es: tener que, debería, tendría, lo normal es, lo apropiado, lo adecuado… Cuando decimos cualquiera de estas expresiones a alguien, pagamos un precio de alejamiento porque resta libertad al otro y cuando nos hablamos así a nosotros mismos, nos coarta nuestra propia libertad. Cambiar esta exigencia por la convicción con un formato mental como: quiero, deseo, me gustaría… puede ayudar a conseguir un acercamiento en la relación o con nosotros mismos.
  3. Emplear el Castigo, premio, culpa o chantaje cuando quiero conseguir algo del otro. No se trata de adiestrar al otro en su forma de comportamiento para que se adapte a como a nosotros nos gustaría que fuera. Y para ello acudir al premio si lo hacemos bien o al castigo, si no. Jugar con "si haces X entonces te quiero mucho" a la larga seguramente creará una mayor distancia entre nosotros.
  4. Tener la razón. Ante una diferencia de opinión, en general, lo resolvemos con el tener razón y, a menudo, decimos frases como: “yo tengo razón”, tú te equivocas”. Cuando alguien nos da la razón, nos produce un subidón repentino que dura poco y no se sostiene en el tiempo. En cambio, nos lleva a gastar tiempo, energía y resultados. ¿Crees realmente que merece tanto la pena tener la razón si esto te lleva a alejar a alguien que te importa?

 ¿Cómo reacciona tu cuerpo cuando te encuentras con una de estas 4 situaciones? Como comentaba al inicio, ante las situaciones que nos alejan, seguramente que tu cuerpo se tense y te sientas intranquilo.

Con el fin de facilitarte más información te invito a leer algunos libros como:

  • ”Deja de ser amable, sé auténtico!, como estar ante los demás sin dejar de ser uno mismoTomas D Ansenbourg. En general, hemos aprendido a ser complacientes, a ocultarnos tras una máscara, a desempeñar un papel. Hemos adquirido la costumbre de disimular lo que nos sucede, con el fin de ganarnos el reconocimiento, la integración o una aparente comodidad, en lugar de manifestarnos tal como somos. Hemos aprendido a separarnos de nosotros mismos para estar con los demás. Y aquí tiene su origen la violencia en la vida diaria: no escucharse a sí mismo conduce, tarde o temprano, a no escuchar al otro; no respetarse a sí mismo conduce, tarde o temprano, a no respetar al otro.
  • ”Comunicación no violenta”. Marshal Rosemberg. Comunicación no violenta expresa una clara y sistemática presentación de un programa educativo desarrollado por Marshall Rosenberg, a partir de su experiencia como educador mediador y terapeuta.

Después de todo lo que he compartido contigo, ahora ¿Cómo vas a detectar que te estás alejando del otro? ¿Qué mejoras vas a llevar a cabo para evitar que alguien que te importe se aleje de ti?

Con el fin de continuar con el complemento para este artículo, en mi próximo post te voy a hablar de lo que nos acerca al otro y de los obstáculos que podemos tener en la comunicación con los otros.

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García