Querido compañero,

¿Para qué empleas el humor? ¿En qué momentos te ríes?  

En mi anterior artículo ya hablé de la importancia del humor a la hora de resolver conflictos porque está demostrado que el juego y el humor ayudan a reducir la tensión y pueden crear una oportunidad para una mayor conexión e intimidad, suaviza el impacto de mensajes negativos, atrae y mantiene la atención del otro, ayuda a romper el hielo y aumenta la sensación de control. El humor permite equilibrar mente, cuerpo, y espíritu, el mensaje se vuelve más persuasivo, crea cercanía social…

¿Risa, sonrisa y humor son lo mismo? 

Quisiera contarte la diferencia. La risa aparece cuando algo nos hace gracia, tiene un cierto componente mental y fisiológicamente segregamos endorfinas. Es importante reírse porque ayuda a descargar tensiones y rompe barreras. 

El humor o humorismo (del latín: humor, -ōris) es definido como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Lleva incorporado un factor de inteligencia e ingenio más elevado que la risa, es más mental y menos fisiológico que la risa. Tiene mucho que ver con la gestión emocional, es una actitud ante la vida, y conlleva otros elementos como optimismo o fluidez emocional.

La risa y la apreciación del humor son componentes vitales de la función adaptativa social, emocional y cognitiva.

Y la sonrisa, por su parte, es el primer contacto con la risa y el humor. Se podría decir que es el nivel más básico, siempre podemos esbozar una sonrisa ante cualquier situación.

Consecuencias del humor mal gestionado

Definitivamente, aunque cada persona tenga su propio sentido del humor, éste no siempre es utilizado de forma positiva. Aunque todos hemos escuchado que la risa alarga la vida, la realidad es que el humor mal gestionado puede acarrear consecuencias negativas como: 

  • Que la otra persona sienta que te rías de ella, no con ella, puede llevar a que el otro se moleste y enfade. Burlarse, ridiculizar o humillar a otras personas a causa de sus errores, de sus limitaciones, de sus creencias, de sus defectos físicos, de su apariencia o de cualquier otra circunstancia personal o social por mucho que te rías mientras lo dices, no tiene nada de positivo. Además, normalmente quien bromea sobre otra persona es porque envidia alguna característica de la víctima y eso le produce inferioridad frente a él.
  • Cuando lo usamos para encubrir y evitar emociones o recuerdos dolorosos. La risa puede ser usada por algunas personas para disfrazar sentimientos de temor, nervios, ira, frustración y decepción en vez de estrategias constructivas para sobrellevar las situaciones. Podemos reírnos de la verdad, pero no debemos usar la risa para esconder la verdad. 
  • Contar un chiste inapropiado u ofensivo puede ser dañino para la imagen de cualquiera. El humor prejuicioso, racista, clasista o machista solo hace gracia al que tiene esos prejuicios. Y hoy en día los humoristas comentan que les es mucho más difícil hacer chistes que antes, porque ahora estamos mucho más susceptibles en estas cuestiones y no se trata de hacer sentir mal a nadie. 
  • Usar el sarcasmo puede llevar a malos entendidos. Este tipo de lenguaje conlleva una artillería de agresiones encubiertas y desprecios sutiles que desconciertan y destruyen autoestimas.
  • Una broma a destiempo puede provocar distracción y alejar nuestra atención de cierta información. Cuando has de decir “ay, era broma…” es que la cosa ha ido mal y, sobre todo, la intención de relajar el ambiente con la broma ha llevado al otro al desprecio por la persona que la ha dicho, queriendo apartarse de esa persona y buscando volver al punto de la conversación o decidiendo irse por no sentirse escuchado. 
  • Si a la persona no le parece graciosa la situación, para de inmediato. El humor debe disfrutarse entre todos los participantes. Si el tono de voz, el lenguaje corporal o cualquier otra señal te indica que al otro le molesta, reconsidera tu posición y analiza el contexto de la otra persona.

Comparto lo que indica José María Perceval y es que el humor tiene cuatro límites: 

  • La ley (hay que tener mucho cuidado con ella porque puede matarte el humor, la creatividad y la democracia).
  • La moral (que también puede ser decisiva porque podemos tener grandes grupos que se ofenden ante determinadas cosas cuando a lo mejor habría que pasar o hacer que la persona que está haciendo el chiste se quede sin que la gente se ría).
  • Los grupos sociales (se ríen de unas cosas y no de otras).
  • Las personas individuales (los límites que yo pongo a mi humor).

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta?¿Qué otras maneras encuentras en las que el humor no es positivo? ¿Qué vas a hacer para usar positivamente el humor? 

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García