Querido compañero,

¿Te has encontrado con personas que te transmiten su negatividad y baja autoestima? ¿Te has encontrado con personas que básicamente se centran en sí mismos? 

Quisiera hablaros del tema de cómo detectar a una persona tóxica en vuestra vida ya que, además de haber conocido alguna persona de este tipo, me he encontrado en numerosos procesos de coaching con clientes que sufren mucho en este tipo de relaciones, y quiero daros algunas claves.

Dice Bernardo Stamateas: “Muchas veces permitimos entrar en nuestro círculo más íntimo a los chismosos, a los envidiosos, a gente autoritaria, a los psicópatas, a los orgullosos, a los mediocres, en fin, a gente tóxica, a personas equivocadas que permanentemente evalúan lo que decimos y lo que hacemos, o lo que no decimos y no hacemos”.

Quisiera indicar que el ser humano no presenta toxicidad alguna, esta designación debe centrarse en las conductas manifiestas de estas personas, esas que por su efecto negativo impactan de forma directa en los demás.

En cualquier tipo de relación, sea pareja, amigos, familia o compañeros de trabajo, la persona tóxica contaminará con negatividad y baja autoestima a quienes lo rodeen debido a su egocentrismo y narcisismo, y puede crear relaciones de codependencia. Las personas tóxicas apagan nuestra vitalidad, generan estrés y malestar psíquico y nadie es inmune a su comportamiento. 

Hay un hecho y es que cuando una persona se muestra tóxica suele ser también una pareja tóxica, un jefe tóxico o un compañero tóxico.

Características que presentan las personas tóxicas

  • Son egocéntricas y narcisistas. Como ya he comentado, la persona tóxica quiere que todo gire alrededor de él/ella. Las cosas que tú le cuentas parecen no interesarles, de hecho, a menudo, te escuchan poco. Hablan de lo que les ocurre, de lo que sienten y zanjan todo aquello que trate de otras personas de forma frívola y cortante.
  • Tienen una inestabilidad emocional y no son felices. No tienen término medio, o están exultantes o están deprimidos sin motivos aparentes que justifiquen estos cambios. Las personas con comportamientos tóxicos no son felices, carecen de esa solvencia emocional con la que poder invertir en bienestar y felicidad de forma equilibrada.
  • Son muy teatrales y dramáticos. Algunas personas parece que atraen, y tal vez necesitan, episodios de crisis, conflictos o el drama. Es como si se sintieran incómodas con una rutina diaria tranquila y una vida pacífica, sin excesivos contratiempos, por lo que maximizan sus emociones a la mínima.
  • Son muy agradables con los demás, cuando les interesa. Sacan los temas de conversación con las personas que les interesan porque quieren e intentan ser el centro de la atención, ya que necesitan de validación constante de los demás. Una gran mayoría de las personas tóxicas destacan por ser muy agradables al comienzo, ya que suelen manejar apropiadamente el lenguaje corporal, son embaucadoras y persuasivas y pueden dominar el arte de la manipulación. Actúan de forma encantadora, halagando a los demás e incluso, aplaudiendo o apoyando incondicionalmente todo cuanto hace otra persona, especialmente cuando se trata de alguien famoso o con cierto poder o con cierto estatus social, cuando en realidad es todo intencionado para su fin.
  • Suelen quejarse y culpar a los demás de lo malo que les ocurre. Todo lo que les ocurre es culpa de los demás: sus padres no les dieron bastante amor, tienen un compañero de piso pésimo, el gobierno es el culpable de no tener trabajo, etc. Esta culpa además cambia constantemente, lo que demuestra una falta de responsabilidad personal y los lleva a actuar de forma constante como una víctima. Todo va contra ellos y nadie les permite avanzar.
  • Falta de metas vitales y baja o nula visión de su futuro. Se dejan llevar por la inercia de los acontecimientos. No suelen tener planes de futuro, ni decisiones sobre el trabajo o sus carreras. Cuando son conscientes de ello, se desestabilizan y abruman, se esconden o hacen como si no pasara nada, y de nuevo, echan balones fuera.
  • Es habitual que presenten signos de adicción de algún tipo: comida, drogas, alcohol, juego…
  • Realizan críticas frecuentes. Critican a todo el mundo, da igual lo cercana que sea la otra persona. Son capaces en una reunión de escuchar aparentemente al otro, pero cuando se va, no pararán de hablar mal de él, porque no muestra empatía ni le ha tenido tanto en cuenta. Y tú te preguntas, ¿harán lo mismo cuando yo no esté?
  • Suelen ser muy vehementes hablando y actúan a menudo, poniéndose a la defensiva y haciendo sentir mal al otro. No sabes cómo pero siempre acaban dando ‘la vuelta a la tortilla’ para que tú seas el culpable y él el mártir. Hablan con una seguridad y una firmeza tal que resultan creíbles y comenzarás a pensar que igual eres un exagerado y que quizás no lleves razón o incluso dudarás de cosas impensables anteriormente para ti.
  • Producen emociones negativas en el otro, incluso al despedirte, notas como tu nivel de energía ha bajado y te sientes agotado, afectando de forma negativa a tu estado de ánimo, productividad y salud mental.
  • Minimizan los logros y éxitos de los demás. No suelen compartir tus alegrías o, si lo hacen en un principio, acabarán por quitarle importancia al final o te recriminarán por tus logros o porque hables de estos… Les incomodan los triunfos ajenos, ya que se sienten aún más frágiles y precarios.

¿Qué otras características tienen las personas tóxicas que han pasado por tu vida?

Es muy importante saber detectar a las personas tóxicas para poder establecer relaciones saludables, para ponerles límite, para tomar distancia de ellas y para no contagiarse de su negatividad. Ánimoooooooooo….

Después de lo que te acabo de compartir, ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para detectar a posibles personas tóxicas en tu vida?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García