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11 septiembre, 2020

En esta pandemia ha quedado patente que podemos vivir con menos. Que necesitamos ciertas cosas para nuestro bienestar y que juntos podemos llegar más lejos. El apoyo y la comprensión entre personas es esencial, así como saber gestionar los recursos verdaderamente necesarios. 

Ahora hemos podido comprobar si es cierto lo que muchas empresas decían: “Las personas son lo más importante, son el centro de nuestra organización, etc.” Y también, si los valores que hemos ido modificando y proclamando se han hecho efectivos o se quedaron en meros carteles decorativos de las salas comunes de las empresas.

Las personas, lo primero. Es una expresión que nos invita a mirar a los ojos de quien tenemos delante. Darnos cuenta de quiénes son las personas que nos rodean. Reconocer a las personas que son importantes en nuestra vida. Que todos tenemos una historia detrás, cada uno la suya. Y que todos buscamos la supervivencia y el bienestar.

Hace mucho tiempo, en mi trabajo personal, descubrí una de las claves que me permitió trabajar mi autoestima. Es una expresión que utilizamos también como base del coaching. Hablo de tratar a los demás como de igual a igual, de persona a persona. Cada una con sus conocimientos, cada una con sus habilidades, cada una con sus carencias y aprendizajes. Cada una con su valía también. 

Esto supone que nadie está por encima de nadie. Solo tiene otra posición social, económica o laboral. Pero es, a fin y al cabo, una persona. Igual que yo. 

Este planteamiento evita poner en pedestales demasiado altos a los demás, así como evita que nos subamos nosotros, pensándonos superiores en algo. Porque cuidado, aquel que menosprecias, puede que te dé a ti una lección en otra área de la vida.

Y si somos todos personas, coincidiendo en este momento de nuestras vidas, en estas circunstancias, creo que lo mejor que podemos hacer es tratarnos con amabilidad.

Acaba de salir, precisamente, una película protagonizada por Tom Hanks que pone en valor la amabilidad: “Un amigo extraordinario”, basada en hechos reales, donde se ponía en duda si su protagonista era verdaderamente así de amable o era una fachada para quedar bien. ¿Ponemos en duda a la gente amable porque la vemos “demasiado buena”? Personas a las que vemos débiles, sin carácter… Muchos prejuicios.

Sin embargo, hoy más que nunca, necesitamos de amabilidad. Una amabilidad que reúne varios aspectos:

  • Atención. La persona amable, está pendiente de lo que puedes necesitar, atenta a lo que te ocurre. Observa. Descubre. Muestra su interés por ti.
  • Movimiento. No se trata de responder sino de resolver. Decimos a una persona que ha sido muy amable cuando ha hecho algo por nosotros, algo que queríamos, que buscábamos, que necesitábamos y nos ha facilitado de algún modo, aunque no lo haya podido resolver del todo. Ha puesto lo que estaba en su mano.
  • Aprecio. La amabilidad tiene un punto de valoración del otro y de afecto. La generosidad viene del amor a los demás. La unión y el clima que se vive tiene que ver con el afecto que se respira entre las personas que conviven, los compañeros o los colaboradores.   
  • Bondad. Aunque pensemos que la línea es fina entre bueno y tonto, la bondad es una gran virtud. Seguramente si pensamos en personas que han marcado nuestras vidas para bien, incluyamos la bondad en la lista de sus cualidades. La bondad tiene que ver con hacer el bien, lo que está bien, lo correcto y, además, de una forma desinteresada. 
  • Locuacidad. Es necesario que sepamos comunicarnos de una forma natural y efectiva. La comunicación evita y resuelve conflictos, nos lleva al entendimiento y nos enamora. Permite la escucha, el silencio, el feedback oportuno y constructivo, tener respuestas en lugar de meras reacciones.
  • Educación. Para poder vivir en armonía. Necesitamos cierta capacidad de entender que no estamos solos en el mundo y que hemos de relacionarnos con los demás. No se trata de pisar a nadie sino de comprender más, de poner el punto ético y moral en nuestros comportamientos. Además, la educación nos ofrece saber estar, una mente más abierta a las diferencias y mejor comprensión de los demás. 

Estas cualidades, bien pueden ser desarrolladas por cualquier persona aunque más necesarias son hoy en día en los líderes, en las empresas, en los equipos…

En el fondo, solo es ir a las bases, a lo simple, a aquello que dice “no hagas lo que no te gustaría que te hicieran a ti”, al karma que te devuelve lo que has sembrado y a convivir poniendo un poco más de AMABILIDAD para ir por la vida.

¿Qué quieres ver en los demás? ¿Qué vas a hacer tú?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

4 septiembre, 2020

Querido compañero,

¿Qué haces cuando sientes miedo? ¿Te bloquean tus miedos?

La Real Academia Española define el miedo como “angustia por un riesgo o daño real o imaginario”.

Hoy en día, probablemente el miedo es el principal obstáculo en la consecución de sueños y metas; sin embargo, el miedo es una conducta adaptativa que nos ha permitido sobrevivir a los depredadores y a los desastres naturales. Ha sido el elemento básico que nos ha mantenido vivos y ha permitido que la especie se desarrolle hasta nuestros tiempos.

Tengo miedo del miedo

El miedo es una emoción y como emoción no podemos dejar de vivirla en muchos momentos de nuestra vida. Tenemos asociado el miedo a una emoción negativa, que resulta desagradable porque es una emoción que puede bloquearnos o paralizarnos y, por este motivo, es tan importante saber vencerla y superarla para lograr una vida más plena.

Es normal que hoy sintamos más miedo de lo habitual, porque, además, de las circunstancias personales que estamos afrontando cada uno, se añade el hecho de estar viviendo una pandemia (por supuesto, ante la pandemia no hay mejor vacuna que la prudencia y la empatía). Sin embargo, la mayor parte del miedo es aprendido y los temores se desarrollan por asociación según vamos siendo mayores, aunque nacemos con ciertos miedos, como: el miedo a las alturas, a fuertes ruidos, a la oscuridad, a estar solos… que nos ayudan a garantizar nuestra supervivencia.

Tipos de miedo

Podemos sentir diferentes tipos de miedo dependiendo si el estímulo que lo provoca existe o no:

  • Miedo racional. Lo sentimos cuando percibimos una amenaza real y nos lleva a evitar el peligro de manera inmediata, nuestra mente desencadena la reacción de miedo para protegernos y ponernos a salvo. Sería un miedo normal que aparece cuando surgen estímulos dañinos. Normalmente tiene corta duración y no interfiere con la vida cotidiana. Un ejemplo sería el miedo que podemos sentir cuando alguien nos quiere robar.
  • Miedos irracionales. Son miedos que tienen su origen en un pensamiento imaginario, distorsionado y catastrofista, que experimentan muchas personas y pueden prolongarse indefinidamente en el tiempo. Un ejemplo de este tipo de miedo son las fobias (zoofobia, acrofobia, aerofobia, agorafobia, claustrofobia, amaxofobia, fobia social…).

Las respuestas ante el miedo

La respuesta del miedo es autónoma, es decir, no la activamos voluntariamente de forma consciente. Los expertos establecen cuatro respuestas automáticas: huida, defensa agresiva, inmovilidad y sumisión. Si consideramos que podemos afrontar el miedo pondremos en marcha los recursos necesarios para superar la situación. En caso contrario, iniciaremos la escapada o la huida para alejarnos porque no nos vemos capaces de lograr afrontarlo.

Además, el miedo produce reacciones físicas como: sudoración, dilatación de pupilas, contracción y/o descenso de las cejas, separación de los labios, un aumento de la presión cardiaca, palpitaciones, descenso de la temperatura corporal, aumento de conductancia de la piel, aumento del tono muscular pudiendo provocar el agarrotamiento o el incremento de la entrada de oxígeno en el organismo, aumentando la respiración para dar lugar a una mayor energía … Además, los circuitos sanguíneos se reactivan y fluyen con mayor velocidad especialmente hacia las extremidades para prepararnos para la huida y hacia el cerebro, para mejorar la toma de decisiones y pensar con mayor rapidez.

Hay estudios que indican que más del 50% de las personas que experimentan temor presentan silencios y en muchos casos se produce un aumento del tono de la voz.

Cuando sentimos miedo tenemos una sensación de angustia y todo nuestro cuerpo se pone en estado de alerta y esto es normal, ya que es una reacción de alarma y nuestro cerebro entiende que debe de prepararnos con todos los recursos que contamos, para enfrentarnos a la situación que nos ha generado el miedo. Esta situación puede ser emocional (tener miedo de que nos abandonen, de no tener trabajo o dinero, de fracasar…) o física (sentir miedo de alguien que está sintiendo rabia y nos puede maltratar…)

Fases para superar el miedo

Te propongo según mi experiencia y la de 2miradas las siguientes fases para superar el miedo:

  1. Reconocer que siento miedo. El primer paso es aceptar lo que sientes e identificarlo como miedo. Puedes formularte preguntas como: ¿Dónde siento mi miedo? ¿Qué señales me indica mi cuerpo para identificar que lo que siento es miedo?
  2. Aceptar que tengo miedo. Este paso consiste en ser consciente de la emoción que estamos viviendo. Tener temor ante algo amenazante nos lleva a asustarnos y cuanto más intentemos combatir el sentimiento más fuerte se hará. Para aceptar el miedo puedes formularte preguntas como: ¿De qué tengo miedo? ¿Desde cuándo siento miedo? ¿Qué me dice mi miedo? ¿Cómo funciona el miedo en mí? ¿Qué defensas utilizo contra el miedo? ¿Cuándo me permito tener miedo? ¿Me permito hablar de mi miedo? ¿Cómo me hace sentir hablar de él?
  3. Dar las gracias al miedo por la protección que te está queriendo ofrecer. Gracias miedo por ponerme en alerta, por prevenirme.
  4. Evaluar la gravedad de la situación. Ante el miedo solemos ponernos en la peor de las situaciones, te invito a que contrastes la situación que estás viviendo con la realidad. Además, date cuenta de que el peor escenario posible a menudo no es tan espantoso como lo imaginas. Puedes formularte preguntas como: ¿Este miedo es real o irreal? ¿Qué ha ocurrido para que tenga miedo?  ¿Qué es lo que me estoy imaginando? ¿Cuál es la situación real? ¿Qué beneficio me da tener miedo en esta situación? Un ejercicio que podrías hacer es practicar respiración para disminuir el impacto que el miedo causa en tu cuerpo porque así serás más objetivo. También ayuda beber un gran vaso de agua despacio. El cerebro bajará la alerta porque en caso de que hubiera un peligro real ¿quién se iba a poner a beber tranquilamente un buen vaso de agua?
  5. Acoge el miedo. No permitas que el miedo te paralice, cree en ti y en tus capacidades. Vive el miedo y si es un miedo muy intenso, vívelo de forma gradual. Por ejemplo, si tienes miedo a la oscuridad, ve poco a poco bajando la intensidad de la luz a medida que van pasando los días.
    • Te propongo que escribas en un folio: “Tengo miedo de….” (escribes tu miedo) Ejemplo: “tengo miedo a la soledad” y debajo escribes: “Quiero o amo…” (escribes tu miedo) Ejemplo: “quiero la soledad”. Haciendo este ejercicio lograrás aceptar el miedo. Después de escribirlo lo lees lentamente y cuando acabes de leerlo, respiras profundamente haciendo apnea al inspirar (mantén el aire unos segundos antes de expirar), verás como practicando esta respiración lograrás una mayor tranquilidad.
  1. Ver si la experiencia vivida nos ha traído un nuevo aprendizaje. Escúchate, siéntete, date cuenta de los cambios en la intensidad de tu emoción, ponte a prueba cambiando el pensamiento que te sueles decir al respecto de tu miedo y obsérvate. ¿Qué harías si tuvieras la certeza de que no va a pasar eso que temes? Recuerda que no se trata de no tener miedo, sino de avanzar a pesar de tener miedo y acogerte y aceptarte a ti mismo con ese miedo.

Con el fin de complementar lo explicado te anexo un vídeo explicativo sobre el miedo: Estrategias para superar el miedo

Después de lo que acabo de compartir, ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para afrontar mejorar tus miedos?

“El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo”

Nelson Mandela.

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

15 agosto, 2020

El teletrabajo ha llegado para quedarse. No solo porque aún estemos conviviendo con el coronavirus sino porque la transformación digital que se venía augurando se ha visto forzada a la realidad en muchas empresas.

Sin embargo, solo las empresas que ya habían empezado a dar los primeros pasos hacia esta opción de trabajo desde donde quieras, son las que mejores resultados están obteniendo porque ya han tenido el tiempo de aprendizaje y ahora pueden resolver la situación de forma más fluida.

El problema es que, direcciones de empresas con filosofías de presentismo están volviendo a la antigua normalidad sin ser nada normal. Y aquellas que han querido dar el salto al teletrabajo no han tenido el tiempo de aprendizaje y ajuste o adaptación que se requiere para encontrar el equilibrio en cada organización.

Y la cuestión es definir para qué estamos proponiendo el teletrabajo. ¿Es una medida de seguridad e higiene laboral? ¿Es una medida de facilitación y beneficio para los colaboradores? ¿Es una muestra de confianza en la que de verdad se ponen a las personas en el foco de las empresas?

La cultura de la empresa será clave para el éxito. No es un parche para salir del paso. Requiere una mentalidad de transparencia, claridad, comprensión, confianza, compromiso, efectividad, innovación y productividad.

Según el EAE, los principales enemigos del teletrabajo son:

  • Perder de vista la línea de separación entre trabajo y casa.
  • No saber decir que no ante una carga desproporcionada de trabajo.
  • Sentirse aislado.
  • Falta de perspectiva: no saber si estás haciendo las cosas bien.
  • Procrastinación: el «dejar las cosas para mañana» de toda la vida. 

Además, añadimos las circunstancias personales de cada uno:

  • No es lo mismo estar solo en casa que tener niños sin colegio.
  • No es lo mismo tener la tecnología habitual adecuada para el desarrollo del trabajo que se tiene en la oficina, que la tecnología casera y parcialmente adaptada ahora al trabajo desde casa.
  • No es lo mismo tener un horario establecido, con sus pausas y hábitos sociales establecidos, que un horario sin definir.

No todo son ventajas y menos cuando el teletrabajo es de obligado cumplimiento:

El entorno laboral. De la misma forma que los estudiantes buscan bibliotecas o salas de estudio para preparar sus exámenes, o el parque de atracciones invita a la diversión y nos pone en ese escenario, el entorno laboral importa para mantenerse concentrado en la tarea que toca, trabajar. La mayor parte de los trabajadores prefiere acudir a la oficina porque así tiene más claro, mental y emocionalmente que es tiempo de trabajo. ¿O tienes un espacio en casa donde tienes integrado que es tu espacio de trabajo?

El trabajo colaborativo. Igual que estamos recriminando a los jóvenes que ya no se relacionan más que a través de las pantallas aunque se tengan al lado, el trabajo colaborativo que impulsamos con teletrabajo diario va en esta línea. Unas colaboraciones ágiles, con comunicaciones más cortas y específicas, aportando el trabajo, no la relación. 

Se pierden las relaciones sociales, las comunicaciones menos formales de las que salen muchas ideas y cooperación, y también el apoyo emocional en el día a día. Compartir alegrías y penas laborales también impulsa el buen desarrollo de los grandes equipos y del trabajo. El clima laboral ahora es el clima de tu casa o el generado en la reunión virtual.

Falta de seguridad. ¿El ordenador es el de la empresa o es el que tienes en casa? ¿Lo usas solo tú o lo compartes con tus familiares? La ley de protección de datos queda vulnerable ante situaciones en las que se comparten equipos. Un robo puede suponer un gran problema para la empresa. Hay crackers que aprovechan cualquier filón para colarse y la responsabilidad es enorme.

Ya que. El “ya que” sirve para no parar de trabajar y dedicar aún más tiempo que el que dedicabas cuando ibas a la oficina. También aprovechamos el “ya que” para asumir más trabajo porque como tú estás con ese tema, quien mejor que tú. Aunque hablamos más que nunca por teléfono, nos cuesta cogerlo. Resolvemos antes haciéndolo nosotros y pedimos ayuda solo si es necesario.

Lidiar con la frustración. Quiero hacer y no puedo porque me falla la conexión, porque no sé utilizar correctamente estos nuevos sistemas de comunicación virtual, porque tengo otros distractores en casa que no me permiten dedicar todo el tiempo que me gustaría o que no me dejan concentrarme, porque no puedo compartir con nadie lo que me sucede, porque nadie está pendiente de mí…

Ante estas situaciones forzosas de teletrabajo, la emocionalidad de las personas se ve muy afectada. Los líderes han de ocuparse de sus equipos y estar aún más cerca, dar feedback más continuo y saber qué les ocurre. Conocer, facilitar, enfocar y acompañar son las palabras clave de esta nueva normalidad.

Obligar a teletrabajar no es un beneficio social al que acogerse y no todo el mundo lo lleva igual de bien. ¿Sabes cómo lo llevan las personas de tu equipo? ¿Qué has ido aprendiendo en este tiempo de teletrabajo para mejorar y que se convierta en una alternativa viable y cómoda para las personas? ¿Cómo compensas los déficits que ofrece? Reflexiona sobre ello y encuentra la mejor opción para tus equipos. 

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

29 julio, 2020

Querido compañero,

¿Cómo te preparas para tener una reunión virtual?

Es cierto que las reuniones cara a cara han sido la forma natural y hasta ahora más eficaz de comunicarse; sin embargo, cuando se trabaja para una multinacional o en empresas con empleados que están dispersos por todo el mundo, las llamadas reuniones virtuales son la mejor o la única opción.

Además, tras el confinamiento por la pandemia en España, más de tres millones de personas se han visto abocadas a trabajar desde su domicilio y a utilizar con frecuencia las videollamadas. Ya hay encuestas con datos analizados sobre ellas, como una realizada a más de 400 personas y llevada a cabo por Natalia Gómez del Pozuelo, que recoge las siguientes conclusiones:

  1. La edad no es un factor clave en la percepción de las videollamadas.
  2. Lo que más molesta son los problemas técnicos.
  3. Las videollamadas nos cuestan más esfuerzo y energía que las reuniones presenciales.
  4. Impone más una sala llena de gente que una cámara.
  5. La principal diferencia entre una reunión presencial y una videollamada es que se pierden los gestos y parte de la comunicación no verbal.
  6. Nos vestimos de manera más informal para una videollamada.
  7. Para las videollamadas de trabajo se utiliza más el interior que en las de ocio.
  8. Lo que más nos gusta hacer por videollamada es asistir a cursos y a conferencias.

Sabemos que haciendo reuniones virtuales “efectivas” ahorramos tiempo, dinero y energía, pero no se pueden hacer de cualquier manera porque sigue estando en juego tu imagen y profesionalidad. No todos lo están teniendo en cuenta. Además, la comunicación verbal se maximiza y, salvo que nos distraigamos, los participantes están más pendientes de todo lo que sucede en la reunión.

Te comparto algunas reglas fundamentales para lograr realizar reuniones virtuales exitosas:

  1. Es esencial tener una adecuada iluminación. Carlos González Armesto, fotógrafo especializado en retrato y moda, explica que la luz debe ser siempre frontal, porque ilumina de forma uniforme la piel y los rasgos. Nunca cenital ni proyectada desde abajo, porque crearía un efecto tenebroso. “Sea natural o artificial, la luz siempre debe venir de frente. No es aconsejable tener una ventana detrás, porque crea contraluz, se ‘quema’ el fondo y la cara aparece recortada. Tampoco colocar fuentes de luz a los lados, porque provocarían sombras en el rostro. Una buena idea es emplear una mesa blanca o aprovechar la luz del portátil, incluso subiendo su intensidad; lo que añade claridad y mejora el resultado”. Esa luz fría es fantástica, añade, si es más cálida se ve más amarillento el tono de la piel. Tom Ford, el prestigioso diseñador y cineasta, sugiere un truco que a él le gusta utilizar en estos casos: añadir una lámpara alta junto al ordenador en el lado del rostro que consideremos más favorecedor. Debe estar alineada y ligeramente detrás del portátil.
  2. Cuidar el fondo de la imagen. Utilizar un fondo nítido, limpio y poco recargado. Naturalmente, si uno tiene un espacio fantástico en el hogar y quiere mostrarlo, adelante, pero ante la duda, mejor minimalismo que un fondo recargado. Favorecen los fondos claros y no son favorecedores los tonos oscuros o los colores estridentes. Menos es más, sé elegante, desde el respaldo de tu silla hasta la taza o vaso forman parte de ti y de lo que quieres comunicar.
  3. Cuidar y colocar la cámara. Antes de nada, es importante limpiar el objetivo, después colocar a una posición adecuada la cámara, medio metro evita la deformación del rostro. La cámara debe estar colocada mínimo a la altura de los ojos, si la cámara enfoca desde abajo provocaremos el efecto papada. Además, al colocar bien la cámara evitaremos cabeza deformada o sombras en el rostro.
  4. Preparar y cuidar la imagen. No vale todo, van a verte, así que arréglate, cuida tu imagen y vístete adecuadamente, según el tipo de reunión que vayas a tener. Usa colores sólidos favorecedores cerca de la cara y puedes exagerar un poco más el maquillaje, la cámara atenúa el efecto, no se ve tan recargado como al natural. No olvides sentarte en una postura cómoda con la espalda recta y los hombros no caídos, de esta manera parecerás más tranquilo y no te sentirás incómodo.
    • Es relevante el cuidar todo lo referente a tu comunicación verbal: modula, vocaliza y cuida el volumen a la hora de hablar.
    • Antes de entrar en la reunión comprueba cómo te ves, revisa los elementos técnicos como el sonido, la iluminación, batería del dispositivo…, evita entrar en polémica, que en pantalla no hagas referencias a temas polémicos, como fútbol, religión o política (no se trata de mentir sino, son solo características básicas de etiqueta)...
    • Según sus estudios de Amy Cuddy permanecer dos minutos en una postura poderosa hace que se reduzcan los niveles de cortisol (hormona del estrés) y se incrementen los de testosterona, la hormona que nos hace reaccionar ante el estrés. Te recomiendo que, si no te sientes cómodo hablando en público o estar frente a una cámara, antes de sentarte frente al ordenador adopta una postura de poder durante dos minutos.
  5. Evitar distracciones y mantener la concentración. Es importante conseguir un buen nivel de concentración. Puedes lograrlo de muchas maneras, algunas de ellas: Elige un espacio apropiado en tu casa, lejano de las distracciones, evitando los ambientes comunes de la casa. Mantén el contacto visual. Deja de ver o leer otras cosas que no sean propias de la reunión (no te distraigas con el móvil, ver otras noticias o artículos…).   Aprende a utilizar la herramienta que vas a utilizar para realizar la reunión virtual, si la conoces, te distraerá menos. Realiza reuniones virtuales cuando sea necesario, seguramente algunas se pueden evitar con un correo electrónico, mensajes de WhatsApp, mensaje de texto… Evita que en el espacio en el que vas a realizar la reunión haya ruidos, los ruidos crean distracciones, utiliza auriculares, cierra ventanas…
  6. Respetar la palabra y hablar por turnos. Es muy importante respetar el turno de palabra de cada una de las partes que estén dialogando, facilitando de esta forma el entendimiento de las posiciones que se exponen, para llegar a conocer los argumentos de cada participante. Evita las interrupciones, que unas pocas personas acaparen la conversación o que hablen todos a la vez, incluso silenciar el micrófono, si no estás hablando.

Además, os dejo otras claves que ya he explicado en otro artículo sobre 10 Claves para realizar una reunión efectiva

Con el fin de afianzar lo explicado te anexo un vídeo explicativo sobre las reuniones virtuales:

https://www.danielcolombo.com/13-tips-para-hacer-reuniones-productivas-on-line-por-daniel-colombo/

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para mejorar tus reuniones virtuales?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

10 julio, 2020

Este libro Raquel Bonsfills de 2miradas muestra cuál es la tarea esencial del liderazgo de hoy en día:  la tarea de acompañar personas para lograr los objetivos deseados. Porque un líder junto con su equipo puede llegar más lejos.

Se habla de la soledad del líder, de que ha de caminar hacia sus sueños superando toda  clase de obstáculos, aprendiendo de los fracasos y logrando el éxito deseado. El liderazgo se ha entendido desde siempre como algo individual. Y en parte es verdad, especialmente, si se hace referencia a que una persona ha de ser líder de su propia vida.

Sin embargo, los seres humanos somos personas sociales por naturaleza. Eso significa que no estamos solos y que juntos podemos lograr más ideales y llegar más lejos. Piensa en grandes líderes como Nelson Mandela o como Martin Luther King. Ellos necesitaron de numerosas personas para lograr su propósito. Por sí mismos, no lo hubieran conseguido. Un remero no puede mover él solo un transatlántico; a las empresas las mueven las personas.

Una persona sola no puede mover una gran empresa. La empresa se irá haciendo grande según las relaciones que se vayan creando con otras personas, ya sean clientes, proveedores, colaboradores, accionistas, etc. Al conjunto de todos ellos es a lo que se denomina stakeholders.

El líder es la persona que va a la cabeza marcando la dirección que se debe seguir. En el caso de nuestra propia vida, ¿quién mejor que nosotros mismos para ir a la cabeza? En el caso de las organizaciones, el líder suele ser quien pone la idea o quien dirige y toma las decisiones, e, incluso, bajando por la estructura organizativa, el líder podría ser cada jefe o responsable de un departamento, quien organiza a un grupo de personas para lograr un objetivo o quien inspira y apoya al equipo para lograr los objetivos deseados.

En cada capítulo de "La principal tarea del líder: acompañar personas"  se desarrolla un área diferente relacionada con el liderazgo y la dirección de equipos. Y contiene una clave esencial del liderazgo acompañando a personas. Esta nueva perspectiva del liderazgo se puede lograr con acciones que ponen el foco en las personas.

Puedes adquirir una copia del libro digital pinchando aquí.

26 junio, 2020

Hubo un tiempo en el que había maestros que enseñaban la profesión a sus aprendices para que pasaran a ser ellos mismos maestros que dieran sostenibilidad a sus negocios. La evolución ha llevado a valorar de nuevo a las Personas, creyendo en sus capacidades no solo presentes sino también futuras.

Hoy queremos proactividad, entornos que hagan más fácil el trabajo, ilusión y conocimientos. Pero ¿cómo podemos pedir a nuestros colaboradores lo mejor de sí mismos sin haber trabajado eso en nosotros mismos primero? A mí me parece una incongruencia.

Si yo, como responsable de recursos humanos o de equipos, no vivo la experiencia del crecimiento humano de forma integral, me va a ser mucho más difícil acompañar el desarrollo de los demás. 

Seguramente mi mensaje no sea tan convincente o motivador si no lo cuento como experiencia de primera mano. Seguramente no me sea tan fácil saber qué necesitan para completarse como personas. Seguramente las ideas de otros no calen tanto. Seguramente crea que la felicidad en el trabajo proviene de los demás, del entorno, del status, del dinero, de…

Idealizando el mundo empresarial de mañana, si hoy comenzamos a andar el camino hacia nuestro horizonte de crecimiento personal, desde nuestro interior, cada uno de nosotros podemos ser acompañantes para que cada uno de nuestros colaboradores sea maestro de su propia vida, autónomo, tranquilo, en el lugar que le corresponde y elige estar, al igual que de nosotros mismos. ¿O crees que ya lo sabes todo y no te queda nada que aprender?

 Y como, por mucho que queramos, nosotros somos la misma persona independientemente del rol que ejerzamos, si somos una persona con todo nuestro valor, si trabajamos en nosotros mismos, seremos más felices en nuestra vida.

Ahora los directivos se forman en liderazgo, gestión de equipos, empowerment, para ser mejores “jefes”, tener a la gente más contenta, tener buenos resultados de calidad... Esto está muy bien pero en estas formaciones la mirada va de sí mismos hacia fuera. Entonces, ¿cuándo se paran a ser ellos mismos, a sacar lo mejor se sí, a conocerse, a reconocer lo que les arma y lo que les destruye para aprender a gestionarlo?

El entorno nos exige rapidez, cambios, ahora más digitales, y necesitamos seguir aprendiendo, desarrollar nuestra learnability y también nos vemos abocados a trabajar las relaciones ahora que estamos más en la distancia. Por eso, hemos de empezar por nosotros mismos, porque cuanto mejor estemos, mejores relaciones generaremos. No nos olvidemos que somos personas y que desarrollamos y trabajamos con personas. 

¿Cómo lo vas a hacer? ¿Vas a liderar tu adaptación a los nuevos tiempos y por tanto, la de tus equipos?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

19 junio, 2020

En una crisis como la que estamos viviendo, es muy importante que las empresas y que los líderes acojan y recojan a los miembros de un equipo generando confianza, responsabilidad y compromiso, sacando su mayor potencial. Ante la vuelta de los colaboradores a las empresas debemos planificar qué actuaciones hemos de realizar para seguir desarrollando a los mejores equipos del mundo.

Desde luego, es importante no hacer como si no hubiera pasado nada. Las organizaciones que no aprendan al final se quedarán atrás. Es tiempo de enfocarse y aprovechar la oportunidad. Te puedes seguir lamentando o empezar ya a movilizarte para el futuro. Te proponemos estas claves:

  1. Celebrar. Lo primero que sugerimos se haga tras una vuelta de una crisis es alegrarnos de vernos, celebrar el regreso a las oficinas. Necesitamos acoger a las personas. Alegrarnos de verlas de nuevo. Es como la vuelta al cole de septiembre. Parecerá que haya cambiado la gente, que hayan crecido, que alguno no esté o que sea como si nada hubiera cambiado, con cada mesa y cada planta en su lugar. Va a haber un revuelto de emociones que cada persona vivirá a su manera. Habrá quien pase de todo y quiera ponerse a trabajar, o habrá quien vaya recorriendo con la mirada cada puesto, cada ordenador, cada objeto, cada persona. Todo estará bien. Dar el tiempo y permitir la expresión de las emociones. Tener paciencia. Mostrar apoyo. Estar. Vivirlo.
  2. Felicitar. Como líderes creo que hay algo que todos deberíamos hacer, felicitar a nuestros equipos porque somos unos campeones. Estamos aguantando y sobreviviendo, sufriendo y viviendo esta situación que nos ha caído así sin más y estamos reinventándonos, buscando alternativas, haciendo cosas que no pensábamos que haríamos, o sí, pero quizá no ahora, no así, tratando de no dejar caer las empresas en las que trabajamos. Hemos de reconocer las buenas actuaciones. Y creo que es digno de felicitación e incluso de celebración, que se agradece.
  3. Alinear. Por supuesto, después de la celebración alinear de nuevo a los equipos. Hacer un trabajo juntos que nos ayude a determinar qué dejar atrás, qué comenzar a hacer, qué aprovechar a cambiar para estar y hacer las cosas mejor con la base de las nuevas propuestas de mejora que como empresa ya hemos definido. Reescribir las reglas del juego. Esta involucración de los equipos es esencial en este momento. El coaching de equipos es clave para realizar este trabajo. Y no dejarlo para mucho más adelante porque si volvemos a entrar en la rutina anterior nos costará más hacer esos cambios necesarios. Poner en práctica todas las acciones que hemos estado preparando con una verdadera responsabilidad emocional corporativa para trabajar mejor que nunca. Dotar a todos los miembros del equipo de todas las herramientas y recursos que les faciliten sus tareas en su día a día y si algo desconocen formarles. De esta forma conseguiremos que el equipo funcione con más seguridad y tranquilidad.
  4. Liderazgo. El liderazgo será esencial porque los líderes han de saber tirar del equipo, recuperarlo. Han de saber ser parte del equipo e inspirar, ser modelo y ejemplo de los nuevos valores, que sepan establecer lazos de confianza con sus equipos. Han de ser líderes que sepan dedicar tiempo a sus equipos sin perderlo, que sepan dirigir a sus equipos, encontrando el equilibrio entre la consecución de los objetivos y la orientación a las personas, que reconozcan sus errores y aprendan de ellos, que ayuden a crecer a sus equipos, constructivos, generosos, creativos… que sepan poner en valor a las personas para dejar que las tecnologías hagan el trabajo mecánico, que sepan reconocer sus propias emociones y aprender a canalizar las emociones de los demás, es decir, que sean líderes emocionalmente inteligentes.
  5. Crear entornos para la expresión de emociones. El líder tiene que crear entornos en los que permitir la expresión de las emociones, de las necesidades y de que los miembros de su equipo manifiesten libremente su emocionalidad, incluso de que la vulnerabilidad emocional no se convierta en un punto de debilidad para el equipo. Es fundamental que el líder permita, abrace y reconozca los niveles de emocionalidad de los miembros de su equipo para frenar un desborde emocional y su contagio colectivo. Regenerar la motivación y seguridad en cada participante de un equipo. ¿Cómo puedes motivar a cada miembro de tu equipo? Cómo puedes generar seguridad frente a la incertidumbre que están viviendo?

En conclusión, como líderes hemos de anticiparnos, saber enfocar y aprender, actualizarnos. El líder que se anticipe al futuro o a futuras crisis podrá prevenir los potenciales riesgos emocionales puedan traer. Tenemos mucho trabajo que hacer. Y hemos de liderar a nuestros equipos cuidando las emociones más que nunca.

Estamos a tu disposición para ayudarte en ello.

Raquel Bonsfills y Milagros García.

*Compartimos estas reflexiones tras participar en el Café para todos DUO organizado por el Instituto Europeo de Innovación en Inteligencia Emocional (IEIE).

13 junio, 2020

Hoy más que nunca sabemos que para crear los mejores equipos la gestión emocional es absolutamente necesaria y en esta crisis, aquellas empresas que han trabajado con sus equipos la emocionalidad, el liderazgo, la motivación, gestión de conflictos… recogerán sus frutos. Traemos estas actuaciones que pueden ayudarte a crear los mejores equipos emocionalmente.

  1. Formar a las personas. Prepararlas para los nuevos entornos laborales, digitales, virtuales, y también en habilidades para saber relacionarse en estos entornos, formarlas en inteligencia emocional, enseñar a los líderes a liderar equipos en remoto o en la modalidad mixta que se considere más adecuada, etc.
  2. Buscar el enganche emocional. Es necesario generar en los miembros de nuestro equipo el enganche, que quieran estar y formar parte de ese equipo. Incluso trabajar en busca del enganche emocional que es la base del compromiso. Para ello habrá que transmitir la nueva cultura, aplicar un buen marketing interno.
  3. Generar confianza. Para hacerlo en un equipo es vital que el líder sea muestra de humildad, que sea capaz de asumir riesgos y acepte cambios, que sea paciente y sincero, que practique la apertura y la persistencia, que haga lo que dice, que sea coherente, como dice José María Gasalla.
  4. Comunicarse de manera eficiente. Es importante ser un líder que se comunica con sus equipos de forma más eficiente. Preguntar, escuchar, utilizando un buen feedback orientado a corto-medio plazo que evalúe el clima emocional del equipo que es la palanca de la productividad, de su desempeño, de la buena ejecución de las tareas de cada uno de los miembros del equipo, adaptación a las innovaciones y a las nuevas formas de hacer…
  5. Realizar reuniones periódicas, pasar de lo personal a lo profesional. Y reiteradamente voy a ir supervisando el cómo está, el avance de las tareas con reuniones frecuentes, tampoco diarias, para no agobiar salvo que sea necesario. Pero sí realizar alguna videollamada o llamada según se vaya acordando, contribuirá a la productividad, generará una mayor cercanía y eficiencia de las comunicaciones. Acordar qué, cuándo, cuál será el canal de contacto con el equipo para estar y que sientan que estamos a su lado. Además, es importante mantener la sensación de conexión con el equipo y entre el equipo utilizando aplicaciones colaborativas como Trello, Google Drive, Evernote, Asana, etc. generando una mayor cercanía y eficiencia en la comunicación.

Tenemos mucho trabajo que hacer. Estamos a tu disposición para ayudarte en ello.

Raquel Bonsfills y Milagros García.

*Compartimos estas reflexiones tras participar en el Café para todos DUO organizado por el Instituto Europeo de Innovación en Inteligencia Emocional (IEIE).

6 junio, 2020

El líder, como representante de la empresa, ha de prepararse y analizar la situación para saber qué hacer para llevar a los equipos a ser emocionalmente inteligentes. Esta crisis nos da la oportunidad para mejorar. Las siguientes actuaciones pueden ser un buen comienzo.

  1. Revisar los valores. ¿Los que tenemos siguen siendo útiles? O quizá necesitamos darles una vuelta y añadir algunos como la confianza, la innovación, el empoderamiento, la flexibilidad…
  2. Replantear procedimientos y nuevas formas de hacer alineados con los nuevos valores. El líder tendrá que analizar en profundidad los puestos y las tareas a desarrollar. Revisar las herramientas de que disponen actualmente y si se necesitan otras más adecuadas.
  3. Replantear roles de equipo: Es fundamental que las personas que están en tu equipo sean las que quieres que estén en tu equipo y que las aprecies. Si no las pones en valor o si no confías en ellas, no las vas a tratar todo lo bien que deberías y no se van a sentir valoradas como desearían. Valora también si necesitas otros miembros que impulsen tu equipo.
  4. Abrirnos a la posibilidad de externalizar procesos. ¿Quién me puede ayudar a hacer esto mejor? Existen empresas tecnológicas, proveedores de servicios o proveedores de formación y apoyo como 2miradas que pueden ser determinantes a la hora de alinear de nuevo a los equipos y aprovechar los puntos fuertes y el talento, revisar el compromiso y volver a analizar los puestos de trabajo y las personas que lo llevarán a cabo, valorando su emocionalidad.
  5. Marcar objetivos y metas muy claros, priorizando y poniendo fechas de cumplimiento. Esto emocionalmente nos afecta mucho, porque sin objetivos claros, no sabemos qué hacer. Si los defino mal, pueden ser frustrantes, desmotivantes, exigentes… Pero cuidado, en estos momentos hemos de ser conscientes que obtener exactamente los mismos objetivos que en condiciones óptimas no será posible. ¿Tienen los medios y recursos adecuados para desempeñar 100% su trabajo? ¿Tienen las condiciones propicias para desempeñar 100% su trabajo? Quizá haya que flexibilizar plazos, proporcionar mejores recursos… Para que podamos mantener el trabajo flexible, necesitamos mantener una parte directiva de orientación al logro y a resultados. Definiendo objetivos claros que las personas conozcan y con los que estén de acuerdo, incluso descritos conjuntamente, para estar emocionalmente más comprometidos con ellos y más tranquilos al saber que los pueden lograr.
  6. Incluir objetivos que promuevan la inteligencia emocional como por ejemplo ¿qué voy a hacer como empresa para dar tranquilidad a mis colaboradores respecto a la seguridad en empleo? o ¿proveo herramientas que les funcionen para que no se frustren? o ¿qué hacer para que puedan superar una pérdida? Y objetivos que cuiden la salud laboral. ¿Qué medidas he de tomar para mantener la salud de mis colaboradores?

Tenemos mucho trabajo que hacer. Y hemos de liderar a nuestros equipos cuidando las emociones más que nunca.

Estamos a tu disposición para ayudarte en ello.

Raquel Bonsfills y Milagros García.

Equipo 2miradas

*Compartimos estas reflexiones tras participar en el Café para todos DUO organizado por el Instituto Europeo de Innovación en Inteligencia Emocional (IEIE).

Crear los mejores equipos del mundo emocionalmente hablando es posible y ahora es necesario. Pero para poder gestionar las emociones, hemos de conocerlas. En estos momentos en los que los equipos están deslocalizados y emocionalmente inquietos, preocupados, extrañados, manejando un alto grado de incertidumbre personal y profesional, las emociones juegan un papel importante en su productividad y en sus resultados.

Podemos encontrar personas que están trabajando en su lugar habitual que pueden estar desgastadas, viviendo situaciones difíciles, incómodas por falta de medios o de personas aunque se sienten activos y útiles. Los que están teletrabajando, pueden sentirse solos, frustrados por el tiempo, la forma, el uso de la tecnología o la imposibilidad de usarla. O por otra parte, los que estaban deseando teletrabajar que están encantados sobre todo por no ver al jefe o al compañero con el que no se llevan bien o por hacerlo a su ritmo con menos interrupciones, los que querían hacerlo pero quizá no así…

Muchos preocupados por su seguridad laboral, empresas en ERTES o que han cerrado sin fecha de apertura y a saber en qué condiciones. Y los preocupados por la salud, con miedo, incertidumbre e incluso tristeza si se han visto afectados sus seres queridos.

Así que tenemos a cada persona, a cada trabajador, viviendo una realidad distinta.

Y yo pregunto a cada responsable de equipo: ¿Sabes cuál es la realidad de todas y cada una de las personas de tu equipo? ¿Sabes cuáles son las claves del liderazgo en tiempos de crisis desde el marco de la Inteligencia emocional?

Clave 1: Prepararme yo como líder emocionalmente inteligente.

La persona que va a ayudar a crear ese mejor equipo emocionalmente inteligente ha de ser un gran líder y además, emocionalmente equilibrado.

Por supuesto, todo empieza con uno mismo, antes de extender el liderazgo a los demás. ¿Eres líder de tu vida?, ¿eres coherente entre lo que dices, piensas y haces?, ¿llevas la vida que has elegido? ¿Reconoces tus emociones, las gestionas, sabes cómo afecta a tu entorno? Un líder más que nunca tiene que ser una persona que sea ejemplo para los miembros de su equipo, que tenga una credibilidad y que sepa empoderar. Y para ello tendrá que evaluarse y capacitarse, formarse para serlo.

 

 

Clave 2: Acompañar y capacitar a los equipos en la gestión de las emociones.

Siempre digo que en la gestión de equipos hay una clave que quiero destacar, para que no se nos olvide: "Conoce a tu equipo".

Y para ello, como líder, es necesario que te ocupes, que te preocupes, de todos los miembros de tu equipo practicando la escucha empática.

Si tenemos un 61,6% de las compañías de nuestro país que está implementando el teletrabajo frente al 8% que había antes de esta crisis, ahora no podemos verles la cara con la que vienen como para detectar cómo están, ni les estoy oyendo comentar el trabajo ni sus cuitas con los compañeros, ni noto la energía con la que entran a trabajar.

Por tanto, en esta situación, lo primero es escuchar a las personas. Llamarlas. Comprenderlas y entenderlas, cómo están viviendo el confinamiento y cómo se están sintiendo, cuáles son sus necesidades…

 

 

En momentos de crisis, nuestra base de motivación se ha desestabilizado si nos guiamos por la pirámide de Maslow. Nuestro ánimo depende de si tenemos nuestras necesidades básicas cubiertas o no. Necesitamos poner en juego los mecanismos de la motivación, también relacionados con la inteligencia emocional, como ya os contamos en nuestro artículo sobre motivación en tiempos adversos. Si no tenemos cubierta nuestra sensación de seguridad, salario, condiciones laborales básicas, es difícil que las personas sientan satisfacción en el trabajo, lo que afecta a su productividad.

Hemos de ofrecer a nuestros equipos la mayor seguridad posible. Ser claros, no generar falsas expectativas del tipo "cuando esto acabe todo será como antes"… puede que ni tú ni ellos queráis que sea como antes. Necesitamos personalizar en la medida que podamos las herramientas de motivación. ¿Sabes qué motiva a cada miembro de tu equipo? Y sobre todo, hay una frase que siempre digo, puede que no motives, pero al menos no desmotives.

Tenemos mucho trabajo que hacer. Y hemos de liderar a nuestros equipos cuidando las emociones más que nunca.

Estamos a tu disposición para ayudarte en ello.

Raquel Bonsfills y Milagros García Arranz

*Compartimos estas reflexiones tras participar en el Café para todos DUO organizado por el Instituto Europeo de Innovación en Inteligencia Emocional (IEIE).