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26 junio, 2020

Hubo un tiempo en el que había maestros que enseñaban la profesión a sus aprendices para que pasaran a ser ellos mismos maestros que dieran sostenibilidad a sus negocios. La evolución ha llevado a valorar de nuevo a las Personas, creyendo en sus capacidades no solo presentes sino también futuras.

Hoy queremos proactividad, entornos que hagan más fácil el trabajo, ilusión y conocimientos. Pero ¿cómo podemos pedir a nuestros colaboradores lo mejor de sí mismos sin haber trabajado eso en nosotros mismos primero? A mí me parece una incongruencia.

Si yo, como responsable de recursos humanos o de equipos, no vivo la experiencia del crecimiento humano de forma integral, me va a ser mucho más difícil acompañar el desarrollo de los demás. 

Seguramente mi mensaje no sea tan convincente o motivador si no lo cuento como experiencia de primera mano. Seguramente no me sea tan fácil saber qué necesitan para completarse como personas. Seguramente las ideas de otros no calen tanto. Seguramente crea que la felicidad en el trabajo proviene de los demás, del entorno, del status, del dinero, de…

Idealizando el mundo empresarial de mañana, si hoy comenzamos a andar el camino hacia nuestro horizonte de crecimiento personal, desde nuestro interior, cada uno de nosotros podemos ser acompañantes para que cada uno de nuestros colaboradores sea maestro de su propia vida, autónomo, tranquilo, en el lugar que le corresponde y elige estar, al igual que de nosotros mismos. ¿O crees que ya lo sabes todo y no te queda nada que aprender?

 Y como, por mucho que queramos, nosotros somos la misma persona independientemente del rol que ejerzamos, si somos una persona con todo nuestro valor, si trabajamos en nosotros mismos, seremos más felices en nuestra vida.

Ahora los directivos se forman en liderazgo, gestión de equipos, empowerment, para ser mejores “jefes”, tener a la gente más contenta, tener buenos resultados de calidad... Esto está muy bien pero en estas formaciones la mirada va de sí mismos hacia fuera. Entonces, ¿cuándo se paran a ser ellos mismos, a sacar lo mejor se sí, a conocerse, a reconocer lo que les arma y lo que les destruye para aprender a gestionarlo?

El entorno nos exige rapidez, cambios, ahora más digitales, y necesitamos seguir aprendiendo, desarrollar nuestra learnability y también nos vemos abocados a trabajar las relaciones ahora que estamos más en la distancia. Por eso, hemos de empezar por nosotros mismos, porque cuanto mejor estemos, mejores relaciones generaremos. No nos olvidemos que somos personas y que desarrollamos y trabajamos con personas. 

¿Cómo lo vas a hacer? ¿Vas a liderar tu adaptación a los nuevos tiempos y por tanto, la de tus equipos?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

19 junio, 2020

En una crisis como la que estamos viviendo, es muy importante que las empresas y que los líderes acojan y recojan a los miembros de un equipo generando confianza, responsabilidad y compromiso, sacando su mayor potencial. Ante la vuelta de los colaboradores a las empresas debemos planificar qué actuaciones hemos de realizar para seguir desarrollando a los mejores equipos del mundo.

Desde luego, es importante no hacer como si no hubiera pasado nada. Las organizaciones que no aprendan al final se quedarán atrás. Es tiempo de enfocarse y aprovechar la oportunidad. Te puedes seguir lamentando o empezar ya a movilizarte para el futuro. Te proponemos estas claves:

  1. Celebrar. Lo primero que sugerimos se haga tras una vuelta de una crisis es alegrarnos de vernos, celebrar el regreso a las oficinas. Necesitamos acoger a las personas. Alegrarnos de verlas de nuevo. Es como la vuelta al cole de septiembre. Parecerá que haya cambiado la gente, que hayan crecido, que alguno no esté o que sea como si nada hubiera cambiado, con cada mesa y cada planta en su lugar. Va a haber un revuelto de emociones que cada persona vivirá a su manera. Habrá quien pase de todo y quiera ponerse a trabajar, o habrá quien vaya recorriendo con la mirada cada puesto, cada ordenador, cada objeto, cada persona. Todo estará bien. Dar el tiempo y permitir la expresión de las emociones. Tener paciencia. Mostrar apoyo. Estar. Vivirlo.
  2. Felicitar. Como líderes creo que hay algo que todos deberíamos hacer, felicitar a nuestros equipos porque somos unos campeones. Estamos aguantando y sobreviviendo, sufriendo y viviendo esta situación que nos ha caído así sin más y estamos reinventándonos, buscando alternativas, haciendo cosas que no pensábamos que haríamos, o sí, pero quizá no ahora, no así, tratando de no dejar caer las empresas en las que trabajamos. Hemos de reconocer las buenas actuaciones. Y creo que es digno de felicitación e incluso de celebración, que se agradece.
  3. Alinear. Por supuesto, después de la celebración alinear de nuevo a los equipos. Hacer un trabajo juntos que nos ayude a determinar qué dejar atrás, qué comenzar a hacer, qué aprovechar a cambiar para estar y hacer las cosas mejor con la base de las nuevas propuestas de mejora que como empresa ya hemos definido. Reescribir las reglas del juego. Esta involucración de los equipos es esencial en este momento. El coaching de equipos es clave para realizar este trabajo. Y no dejarlo para mucho más adelante porque si volvemos a entrar en la rutina anterior nos costará más hacer esos cambios necesarios. Poner en práctica todas las acciones que hemos estado preparando con una verdadera responsabilidad emocional corporativa para trabajar mejor que nunca. Dotar a todos los miembros del equipo de todas las herramientas y recursos que les faciliten sus tareas en su día a día y si algo desconocen formarles. De esta forma conseguiremos que el equipo funcione con más seguridad y tranquilidad.
  4. Liderazgo. El liderazgo será esencial porque los líderes han de saber tirar del equipo, recuperarlo. Han de saber ser parte del equipo e inspirar, ser modelo y ejemplo de los nuevos valores, que sepan establecer lazos de confianza con sus equipos. Han de ser líderes que sepan dedicar tiempo a sus equipos sin perderlo, que sepan dirigir a sus equipos, encontrando el equilibrio entre la consecución de los objetivos y la orientación a las personas, que reconozcan sus errores y aprendan de ellos, que ayuden a crecer a sus equipos, constructivos, generosos, creativos… que sepan poner en valor a las personas para dejar que las tecnologías hagan el trabajo mecánico, que sepan reconocer sus propias emociones y aprender a canalizar las emociones de los demás, es decir, que sean líderes emocionalmente inteligentes.
  5. Crear entornos para la expresión de emociones. El líder tiene que crear entornos en los que permitir la expresión de las emociones, de las necesidades y de que los miembros de su equipo manifiesten libremente su emocionalidad, incluso de que la vulnerabilidad emocional no se convierta en un punto de debilidad para el equipo. Es fundamental que el líder permita, abrace y reconozca los niveles de emocionalidad de los miembros de su equipo para frenar un desborde emocional y su contagio colectivo. Regenerar la motivación y seguridad en cada participante de un equipo. ¿Cómo puedes motivar a cada miembro de tu equipo? Cómo puedes generar seguridad frente a la incertidumbre que están viviendo?

En conclusión, como líderes hemos de anticiparnos, saber enfocar y aprender, actualizarnos. El líder que se anticipe al futuro o a futuras crisis podrá prevenir los potenciales riesgos emocionales puedan traer. Tenemos mucho trabajo que hacer. Y hemos de liderar a nuestros equipos cuidando las emociones más que nunca.

Estamos a tu disposición para ayudarte en ello.

Raquel Bonsfills y Milagros García.

*Compartimos estas reflexiones tras participar en el Café para todos DUO organizado por el Instituto Europeo de Innovación en Inteligencia Emocional (IEIE).

13 junio, 2020

Hoy más que nunca sabemos que para crear los mejores equipos la gestión emocional es absolutamente necesaria y en esta crisis, aquellas empresas que han trabajado con sus equipos la emocionalidad, el liderazgo, la motivación, gestión de conflictos… recogerán sus frutos. Traemos estas actuaciones que pueden ayudarte a crear los mejores equipos emocionalmente.

  1. Formar a las personas. Prepararlas para los nuevos entornos laborales, digitales, virtuales, y también en habilidades para saber relacionarse en estos entornos, formarlas en inteligencia emocional, enseñar a los líderes a liderar equipos en remoto o en la modalidad mixta que se considere más adecuada, etc.
  2. Buscar el enganche emocional. Es necesario generar en los miembros de nuestro equipo el enganche, que quieran estar y formar parte de ese equipo. Incluso trabajar en busca del enganche emocional que es la base del compromiso. Para ello habrá que transmitir la nueva cultura, aplicar un buen marketing interno.
  3. Generar confianza. Para hacerlo en un equipo es vital que el líder sea muestra de humildad, que sea capaz de asumir riesgos y acepte cambios, que sea paciente y sincero, que practique la apertura y la persistencia, que haga lo que dice, que sea coherente, como dice José María Gasalla.
  4. Comunicarse de manera eficiente. Es importante ser un líder que se comunica con sus equipos de forma más eficiente. Preguntar, escuchar, utilizando un buen feedback orientado a corto-medio plazo que evalúe el clima emocional del equipo que es la palanca de la productividad, de su desempeño, de la buena ejecución de las tareas de cada uno de los miembros del equipo, adaptación a las innovaciones y a las nuevas formas de hacer…
  5. Realizar reuniones periódicas, pasar de lo personal a lo profesional. Y reiteradamente voy a ir supervisando el cómo está, el avance de las tareas con reuniones frecuentes, tampoco diarias, para no agobiar salvo que sea necesario. Pero sí realizar alguna videollamada o llamada según se vaya acordando, contribuirá a la productividad, generará una mayor cercanía y eficiencia de las comunicaciones. Acordar qué, cuándo, cuál será el canal de contacto con el equipo para estar y que sientan que estamos a su lado. Además, es importante mantener la sensación de conexión con el equipo y entre el equipo utilizando aplicaciones colaborativas como Trello, Google Drive, Evernote, Asana, etc. generando una mayor cercanía y eficiencia en la comunicación.

Tenemos mucho trabajo que hacer. Estamos a tu disposición para ayudarte en ello.

Raquel Bonsfills y Milagros García.

*Compartimos estas reflexiones tras participar en el Café para todos DUO organizado por el Instituto Europeo de Innovación en Inteligencia Emocional (IEIE).

6 junio, 2020

El líder, como representante de la empresa, ha de prepararse y analizar la situación para saber qué hacer para llevar a los equipos a ser emocionalmente inteligentes. Esta crisis nos da la oportunidad para mejorar. Las siguientes actuaciones pueden ser un buen comienzo.

  1. Revisar los valores. ¿Los que tenemos siguen siendo útiles? O quizá necesitamos darles una vuelta y añadir algunos como la confianza, la innovación, el empoderamiento, la flexibilidad…
  2. Replantear procedimientos y nuevas formas de hacer alineados con los nuevos valores. El líder tendrá que analizar en profundidad los puestos y las tareas a desarrollar. Revisar las herramientas de que disponen actualmente y si se necesitan otras más adecuadas.
  3. Replantear roles de equipo: Es fundamental que las personas que están en tu equipo sean las que quieres que estén en tu equipo y que las aprecies. Si no las pones en valor o si no confías en ellas, no las vas a tratar todo lo bien que deberías y no se van a sentir valoradas como desearían. Valora también si necesitas otros miembros que impulsen tu equipo.
  4. Abrirnos a la posibilidad de externalizar procesos. ¿Quién me puede ayudar a hacer esto mejor? Existen empresas tecnológicas, proveedores de servicios o proveedores de formación y apoyo como 2miradas que pueden ser determinantes a la hora de alinear de nuevo a los equipos y aprovechar los puntos fuertes y el talento, revisar el compromiso y volver a analizar los puestos de trabajo y las personas que lo llevarán a cabo, valorando su emocionalidad.
  5. Marcar objetivos y metas muy claros, priorizando y poniendo fechas de cumplimiento. Esto emocionalmente nos afecta mucho, porque sin objetivos claros, no sabemos qué hacer. Si los defino mal, pueden ser frustrantes, desmotivantes, exigentes… Pero cuidado, en estos momentos hemos de ser conscientes que obtener exactamente los mismos objetivos que en condiciones óptimas no será posible. ¿Tienen los medios y recursos adecuados para desempeñar 100% su trabajo? ¿Tienen las condiciones propicias para desempeñar 100% su trabajo? Quizá haya que flexibilizar plazos, proporcionar mejores recursos… Para que podamos mantener el trabajo flexible, necesitamos mantener una parte directiva de orientación al logro y a resultados. Definiendo objetivos claros que las personas conozcan y con los que estén de acuerdo, incluso descritos conjuntamente, para estar emocionalmente más comprometidos con ellos y más tranquilos al saber que los pueden lograr.
  6. Incluir objetivos que promuevan la inteligencia emocional como por ejemplo ¿qué voy a hacer como empresa para dar tranquilidad a mis colaboradores respecto a la seguridad en empleo? o ¿proveo herramientas que les funcionen para que no se frustren? o ¿qué hacer para que puedan superar una pérdida? Y objetivos que cuiden la salud laboral. ¿Qué medidas he de tomar para mantener la salud de mis colaboradores?

Tenemos mucho trabajo que hacer. Y hemos de liderar a nuestros equipos cuidando las emociones más que nunca.

Estamos a tu disposición para ayudarte en ello.

Raquel Bonsfills y Milagros García.

Equipo 2miradas

*Compartimos estas reflexiones tras participar en el Café para todos DUO organizado por el Instituto Europeo de Innovación en Inteligencia Emocional (IEIE).

Crear los mejores equipos del mundo emocionalmente hablando es posible y ahora es necesario. Pero para poder gestionar las emociones, hemos de conocerlas. En estos momentos en los que los equipos están deslocalizados y emocionalmente inquietos, preocupados, extrañados, manejando un alto grado de incertidumbre personal y profesional, las emociones juegan un papel importante en su productividad y en sus resultados.

Podemos encontrar personas que están trabajando en su lugar habitual que pueden estar desgastadas, viviendo situaciones difíciles, incómodas por falta de medios o de personas aunque se sienten activos y útiles. Los que están teletrabajando, pueden sentirse solos, frustrados por el tiempo, la forma, el uso de la tecnología o la imposibilidad de usarla. O por otra parte, los que estaban deseando teletrabajar que están encantados sobre todo por no ver al jefe o al compañero con el que no se llevan bien o por hacerlo a su ritmo con menos interrupciones, los que querían hacerlo pero quizá no así…

Muchos preocupados por su seguridad laboral, empresas en ERTES o que han cerrado sin fecha de apertura y a saber en qué condiciones. Y los preocupados por la salud, con miedo, incertidumbre e incluso tristeza si se han visto afectados sus seres queridos.

Así que tenemos a cada persona, a cada trabajador, viviendo una realidad distinta.

Y yo pregunto a cada responsable de equipo: ¿Sabes cuál es la realidad de todas y cada una de las personas de tu equipo? ¿Sabes cuáles son las claves del liderazgo en tiempos de crisis desde el marco de la Inteligencia emocional?

Clave 1: Prepararme yo como líder emocionalmente inteligente.

La persona que va a ayudar a crear ese mejor equipo emocionalmente inteligente ha de ser un gran líder y además, emocionalmente equilibrado.

Por supuesto, todo empieza con uno mismo, antes de extender el liderazgo a los demás. ¿Eres líder de tu vida?, ¿eres coherente entre lo que dices, piensas y haces?, ¿llevas la vida que has elegido? ¿Reconoces tus emociones, las gestionas, sabes cómo afecta a tu entorno? Un líder más que nunca tiene que ser una persona que sea ejemplo para los miembros de su equipo, que tenga una credibilidad y que sepa empoderar. Y para ello tendrá que evaluarse y capacitarse, formarse para serlo.

 

 

Clave 2: Acompañar y capacitar a los equipos en la gestión de las emociones.

Siempre digo que en la gestión de equipos hay una clave que quiero destacar, para que no se nos olvide: "Conoce a tu equipo".

Y para ello, como líder, es necesario que te ocupes, que te preocupes, de todos los miembros de tu equipo practicando la escucha empática.

Si tenemos un 61,6% de las compañías de nuestro país que está implementando el teletrabajo frente al 8% que había antes de esta crisis, ahora no podemos verles la cara con la que vienen como para detectar cómo están, ni les estoy oyendo comentar el trabajo ni sus cuitas con los compañeros, ni noto la energía con la que entran a trabajar.

Por tanto, en esta situación, lo primero es escuchar a las personas. Llamarlas. Comprenderlas y entenderlas, cómo están viviendo el confinamiento y cómo se están sintiendo, cuáles son sus necesidades…

 

 

En momentos de crisis, nuestra base de motivación se ha desestabilizado si nos guiamos por la pirámide de Maslow. Nuestro ánimo depende de si tenemos nuestras necesidades básicas cubiertas o no. Necesitamos poner en juego los mecanismos de la motivación, también relacionados con la inteligencia emocional, como ya os contamos en nuestro artículo sobre motivación en tiempos adversos. Si no tenemos cubierta nuestra sensación de seguridad, salario, condiciones laborales básicas, es difícil que las personas sientan satisfacción en el trabajo, lo que afecta a su productividad.

Hemos de ofrecer a nuestros equipos la mayor seguridad posible. Ser claros, no generar falsas expectativas del tipo "cuando esto acabe todo será como antes"… puede que ni tú ni ellos queráis que sea como antes. Necesitamos personalizar en la medida que podamos las herramientas de motivación. ¿Sabes qué motiva a cada miembro de tu equipo? Y sobre todo, hay una frase que siempre digo, puede que no motives, pero al menos no desmotives.

Tenemos mucho trabajo que hacer. Y hemos de liderar a nuestros equipos cuidando las emociones más que nunca.

Estamos a tu disposición para ayudarte en ello.

Raquel Bonsfills y Milagros García Arranz

*Compartimos estas reflexiones tras participar en el Café para todos DUO organizado por el Instituto Europeo de Innovación en Inteligencia Emocional (IEIE).


Querido compañero/a,

¿A menudo te quejas de lo que haces o de las personas que tienes que ver? ¿Has perdido la creatividad, la emoción y el entusiasmo por tu trabajo? ¿Aún no has encontrado el Amor de tu vida? ¿Sientes que tu vida personal o profesional necesita mejorar?

Ha sido el día de San Valentin y aunque para ti pueda ser solo un día comercial lo que sí nos debe recordar es la importancia del AMOR como pilar básico en cada una de las facetas de nuestra vida.

Ya te hablado en otros artículos de la importancia del Amor: Los beneficios de poner amor en todo lo que haces, Claves para vivir desde el Amor o mi querida socia ha escrito el artículo ¿Podemos mirar a los empleados con amor? 7 claves de por qué hacerlo …

Para todo el equipo de 2miradas es realmente importante sentir y transmitir Amor en todo lo que hacemos. Ya John Ruskin, maestro de la prosa inglesa y muy influyente en los pensamientos de Gandhi,dijo una vez: “Cuando la habilidad y el Amor se juntan, se crean obras maestras”.
Te invito a crear tu obra maestra, una vida lo más feliz posible, la tuya.

Para comenzar quiero proponerte cómo identificar y mejorar aquellos planos de tu vida que te están impidiendo avanzar, progresar y sentir cada día que amas tu vida en su globalidad.

1. Como inicio es necesario que hagas una lista de las áreas que sabemos que son verdaderamente sustanciales para tu vida, te señalo algunas posibles:
o Área física / autocuidado (salud, aspecto físico, cuidados, comidas, higiene personal, deporte…).
o Área familiar (miembros que componen tu familia de nacimiento: padres, hermanos, primos, tíos…).
o Área amorosa y social (pareja, hijos, suegros, círculo más cercano de amigos).
o Área laboral (me refiero no solo a tu área profesional sino además a tus las inquietudes e intereses culturales e intelectuales).
o Área económica (Situación económica y de solvencia).
o Área de desarrollo personal (me refiero a lo que haces para ser mejor persona cada día y para lograr ser lo más feliz posible en cada momento).
o Area ocio (intereses, diversión y actividades de tiempo libre o descanso de nuestras ocupaciones habituales)
o Área espacio físico / entorno (donde vives, donde sueles ir, dónde trabajas, por dónde te mueves…)

Rueda de valor de 2 miradas

2. Reconocidas tus diferentes áreas es importante que evalúes del 1 al 10 cómo te sientes en la actualidad con cada una de ellas. Verifica cómo vas viviendo, funcionando y cuán satisfecho te sientes en cada una de ellas . Es importante que tras hacer este ejercicio no analices ni el por qué ni te culpes o victimices por no sentirte mejor, en tu mano, en tu corazón y en tu buen hacer estará conseguir lo que quieres y sé que podemos lograrlo.

3. Ahora haz otra puntuación de cada área, tomando como reseña como vives o te gustaría vivir cada una de ellas. Si quieres emprender nuevas metas y sentirte mejor o si te sientes contento y satisfecho con permanecer donde estás.

4. Dependiendo de la puntuación que hayas dado y de la mayor o menor importancia que des a cada aspecto de tu vida, elige aquella área que necesites corregir y/o mejorar. Recuerda que un elefante solo te lo puedes comer a trozos, no de golpe, y también ten en cuenta que es básico alcanzar el equilibrio.
Crea un plan de mejora y hazte preguntas. Como Coach Profesional te dejo algunas:
o ¿Qué quiero conseguir? ¿Qué me gustaría mejorar?
o ¿Cuál es tu situación ahora? ¿Qué diferencias hay entre el resultado deseado y tu situación actual?
o ¿Qué puedes hacer? ¿Qué alternativas tienes? ¿Y si no sale a la primera?
o ¿Qué vas a hacer? ¿Para cuándo? ¿Cómo puedo yo ayudarte a mantener tu responsabilidad ante tu compromiso?

5. Realizado tu plan de acción, pregúntate qué grado de motivación tienes para abordarlo y puntúalo del 1 al 10. Si tu resultado es menor de 7 formúlate una nueva pregunta: ¿qué puedes hacer para que tu nivel de ganas de emprender las acciones concretas que te has fijado sea un 9 ó un 10?.

6. Y ahora ponte en acción realizando todo lo que te has propuesto con compromiso y con AMOR hacia ti mismo. Te recuerdo, como ya te he compartido en algún otro artículo, que solo lo que se hace desde el Amor obtendrá resultados coherentes contigo mismo y sostenibles con tus deseos. En lugar de acometer las tareas de mala gana, puedes hacerlo con diligencia y agradecido (como un acto de amor hacia ti mismo), comprobarás que así obtienes mejores resultados. Tómatelo y aprovéchalo como una oportunidad de quererte más y mejor, de aprendizaje, de crecimiento y valor. Y lo más importante, date la opción de dejar de sobrevivir y poder ser más Feliz con tu VIDA.

7. Con el fin de ayudarte a que cumplas tus nuevas acciones te invito a que:
o Analices tus rutinas e identifiques tus comportamientos o hábitos no saludables. Sin juzgarte, mirándote con amor.
o Pongas frases, objetos o fotos que te recuerden, estimulen e inviten a llevar a cabo tus nuevos cambios por tu hogar o en tu oficina o puesto de trabajo.

¿De qué otras maneras puedes planificar acciónes que mejoren tu vida? Con el fin de perfeccionar lo que te he propuesto, te sugiero que también leas un artículo en el que se ofrecen 6 acciones que podrían mejorar tu vida.

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para ser más feliz, vivir sintiendo más amor y progresar en las diferentes áreas de tu vida? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!
Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García Arranz

¿Cómo realizas una reunión? ¿Qué haces para llevar a cabo una reunión efectiva?

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Antes de nada, me gustaría compartirte la diferencia entre eficacia, eficiencia y efectividad. Según la Real Academia de la Lengua Española, eficacia se refiere a la “capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera”, mientras que eficiencia es definida por la RAE como la “capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado”.

Por aclarar un poco más estos dos conceptos, hablamos de una persona eficaz cuando consigue cumplir con un objetivo en el tiempo señalado y en cambio, será eficiente si alcanza la meta empleando los menos recursos posibles.

La clave está en hallar el equilibrio entre ambos parámetros, lo que se traduce en un tercer concepto, la efectividad, entendida como una solución ponderada entre lograr los objetivos marcados con un gasto adecuado.

Cada grupo tendrá sus propias reglas del juego para que la reunión sea más efectiva. Hoy quiero hablarte de algunas de las reglas que mejor ayudan a ser ágiles, no tener que repetir las cosas, mantener la atención y reducir el tiempo que lleva la reunión.

Haciendo reuniones efectivas ahorramos tiempo, dinero y energía. Te comparto diez reglas fundamentales para lograr realizar reuniones efectivas:

  1. Diseña un plan concreto de la reunión. Antes de nada es fundamental plantearse la pregunta ¿es necesaria la reunión? No hay nada peor que esa manida manía de montar reuniones por el mero hecho de pensar que forman parte del trabajo. Si es necesaria una reunión, es necesario elaborar un plan de cómo irá la reunión y envíaselo a todos los participantes para ello debes fijar: la hora, la duración, el lugar, las personas que asistirán y los puntos y el orden del día de la reunión. Además, es necesario que fijes el/los objetivo/s de la reunión de forma clara y concisa. Antes de convocar una reunión debemos tener claro cuál es o cuáles son los objetivos de la misma y debemos ser capaces de enumerarlos. Organiza la reunión con una semana de antelación, como mínimo. Es muy difícil alinear todas las agendas de los participantes. Diseñar un buen plan nos lleva a todos a saber los temas a tratar.
  2. Convoca a las personas implicadas. Para poder llevar a cabo una reunión efectiva es necesario citar a las personas necesarias y que cada miembro del equipo vaya con la idea de cuáles son sus fortalezas en los temas que se van a tratar en la reunión para conseguir el éxito y que llegue a compartirlas con los demás.
  3. La puntualidad. La puntualidad es un requisito importante en una reunión. Es preciso exigir a todos los participantes, para no perder un minuto y, además, transmitir el valor que tiene el factor tiempo como recurso escaso en una organización y para cada participante de una reunión.
  4. Respetar la palabra. Es muy importante respetar el turno de palabra de cada una de las partes que estén dialogando, facilitando de esta forma el entendimiento de las posiciones que se exponen, para llegar a conocer los argumentos de cada participante.
  5. Ser breve e ir al grano. El principal problema de hablar de más es que sin darte cuenta abrirás muchísimos frentes, y todo esto desvía la atención de tu cliente o desvía la atención de los participantes de la reunión. Es muy positivo ir al grano, no dar rodeos y no andarse por las ramas, esto ahorra en una reunión tiempo y complicaciones.
  6. Explicar el punto de vista calmadamente. Es necesario exponer todos los temas en un tono calmado sin promover agresividad, ni posiciones a la defensiva.
  7. Mantener una mentalidad abierta. Además de acudir con humildad para asumir errores y poder seguir aprendiendo.
  8. Escuchar sin parcialización. En la escucha global o en la escucha sin parcialización, la empatía y la intuición se alían para transcender más allá de las palabras, de las emociones y del contexto pudiendo comprender lo que el otro dice sin interpretarlo.
  9. Evitar conversaciones laterales. Es muy fácil que en una reunión se dé por ejemplo que uno se ponga a discutir prioridades, otro contando chistes, otro comentando un tema nuevo… El mantener una conversación paralela con un miembro en una reunión, mientras otro habla es una de las formas más comunes de perder el tiempo y de perder información.
  10. Respetar las opiniones de los demás. Las soluciones a los problemas se resuelven hablando y no peleando. Nos cuesta muchísimo entender algo tan básico desde mi punto de vista, como es la comunicación y lo más importante, que en esa comunicación se dé la tolerancia a las opiniones de los otros.

Toda regla debe tener una consecuencia en caso de incumplimiento que debe ser:

  • Consensuada por todos.
  • Equitativa con la regla a la que hace referencia.
  • Conocida por todos.
  • Recordada cuando se incumpla. Determinar quién lo hará.
  • Realizada. Asegurarnos que se cumple la consecuencia hará que las personas se comprometan con la regla.

¿Qué otras reglas llevas a cabo para realizar reuniones eficientes?

Con el fin de complementar lo que estoy hablando te dejo un vídeo explicativo sobre reuniones eficaces. Analiza algunos aspectos que es importante mejorar en las reuniones eficaces: claves para mejorar su gestión

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para mejorar tus reuniones?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso, te responderé a cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

El dinero que me pagan a final de mes es mi principal motivador para decidir trabajar en una empresa. ¿Es tu caso?

Cuando se firma un contrato laboral llegamos a un acuerdo entre la empresa y el trabajador por el que la empresa hace patente que quiere que el colaborador trabaje, dedique su tiempo, capacidades y conocimientos para alcanzar sus metas u objetivos propuestos; y el trabajador deja sellado su interés en hacer todo eso a cambio de unas condiciones establecidas de salario económico, emocional, beneficios sociales, condiciones laborales, etc. Podríamos decir que eso con lo que hemos estado de acuerdo es nuestra recompensa como trabajadores.

Aunque la teoría motivacional de Herzberg nos dice que cumpliendo meramente el acuerdo podemos llegar a la no satisfacción, si queremos algo más de satisfacción en el trabajo vamos a necesitar que nuestros líderes nos reconozcan, nos valoren, nos potencien, nos faciliten el trabajo, nos comprendan, nos den lo que necesitamos para trabajar, ayuden a promocionarnos, nos capaciten…

Las empresas llevan unos años sumándose a la tendencia de en lugar de pagar un mayor salario ofrecer más recompensas no monetarias. Pero cuidado, es importante que se cumpla un mínimo porque si no, por mucha recompensa, las personas que aceptaron trabajar bajo esas condiciones seguirán buscando un empleo con mejores condiciones. Y luego la empresa se encontrará luchando por la retención del talento o el compromiso de los trabajadores.

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Sabiendo que cada generación tiene sus propias necesidades, y que lo que puede satisfacer a una persona con hijos pequeños podría ser diferente de lo que satisface a una persona sénior o a un talentoso joven, cada vez más empresas se plantean recompensas personalizadas. Sin embargo, hay algunos principios importantes a tener en cuenta a la hora de proponer recompensas en nuestra empresa.

Los principios para tener en cuenta son:

  • Preguntar. Como no tenemos una bola de cristal, ante la duda, mejor preguntar. Podemos organizar grupos de discusión que involucren a colaboradores de distintas áreas y sectores de actividad, de diversas edades o diferentes regiones. Esto nos puede ayudar a decidir qué estrategia de recompensa aplicar, qué incentivos son los más adecuados, qué se puede cambiar para mejorar el modelo de reconocimiento o cuáles son las iniciativas que mejor acogida han tenido.
  • Indagar. Conocer el sistema de recompensas de la competencia contribuirá a evitar problemas de rotación, conflictos individuales y colectivos. Si por hacer el mismo trabajo en la otra empresa me dan mejores condiciones o recompensas, no me voy a quedar en ésta. Para tener a los mejores hemos de tratar a nuestra gente como a los mejores.
  • Ser imparcial. Dentro de un mismo grupo o categoría profesional no tienen que existir grandes diferencias entre sus miembros. Ha de haber unas bases para todas las personas, que si hacen o se consiguen lo mismo, la recompensa sea la misma. Por ejemplo, si por tener un hijo tienes como recompensa salir a las 16h para poder ir a buscarlo al colegio, todo el que tenga un hijo en edad escolar podrá acceder a dicha recompensa.
  • Personalizar. Según la teoría de motivación de Stacy Adams, si yo me esfuerzo más, obtendré una recompensa mayor que otra persona que en el mismo puesto se esfuerce menos. Por lo tanto, hemos de entender también una retribución basada en los resultados y comportamientos de las personas. En los que tendremos en cuenta su iniciativa, interés, creatividad, etc. En definitiva, su rendimiento y desempeño. Además, es importante identificar las preferencias personales para establecer estrategias de reconocimiento que sean acogidas con el efecto deseado. Algunas personas prefieren ser obsequiadas con una comida de reconocimiento con los compañeros y otros con unas entradas para disfrutar de un espectáculo en familia.
  • Equidad. Todo esto no puede hacerse sin equidad. Si se percibe una falta de equidad en el reconocimiento individual de los colaboradores es fácil que se genere malestar y que se inicie un proceso de reclamación y queja constante que afectará sin duda al rendimiento. Equidad no es igualdad. Equidad es dar a cada uno lo suyo, lo que merece, que no tiene por qué ser igual que lo que le damos al otro (igualdad), pero sí similar, equitativo.
  • Que haya congruencia. Tiene que existir un equilibrio entre las recompensas individuales y las grupales. Así como proporcionales de forma congruente con el trabajo realizado, la dedicación, la resolución y el resultado obtenido.
  • Ser oportuna. La recompensa funciona cuando se produce en el momento adecuado. Si el equipo ha hecho un esfuerzo enorme por llegar en fecha a una entrega, darles un día libre será más oportuno a continuación de ese esfuerzo que tres meses después, cuando seguramente se habrá olvidado el objetivo que se consiguió y se habrá entrado en un nuevo proyecto. Para que sea oportuno es indispensable que los responsables conozcan lo que ocurre en el día a día, al equipo y los cambios que pueden ser necesarios para fomentar e incentivar el rendimiento del equipo.  Y también es importante asegurarse de que los mandos son conscientes de la importancia que tiene el feedback, cuándo éste ha de producirse de manera informal o con un agradecimiento público.
  • Comunicación clara. Si estamos introduciendo un sistema de recompensa en la empresa debemos asegurarnos de que todo el mundo es consciente de ello. Es importante que todos tengan claro cuáles son los objetivos, qué es lo que se premia y qué factores justifican la recompensa. Habrá que reforzar el mensaje a través de los diversos canales de comunicación disponibles: reuniones, boletines de noticias, portal de Recursos Humanos… El mensaje ha de llegar a todos y todos tienen que saber las reglas del modelo, ya sea trabajando en las oficinas centrales, en delegaciones o teletrabajando. En general es importante informar a la plantilla de los niveles salariales, de las distintas formas de alcanzarlos, y de los conceptos que comprenden cada una de las partidas.
  • Sencillez. Debe ser fácil de entender por la plantilla, evitando que se pudiesen generar malentendidos. Y han de ser tangibles para evitar subjetividades.
  • Ser estable. Implantar un modelo de recompensas tiene que ser persistente bajo unas mismas condiciones. Si cambia con frecuencia puede generar en los trabajadores desconfianza e inseguridad. Lógicamente, debe adaptarse o flexibilizarse en función de la coyuntura económica y de las exigencias del mercado y de la empresa.

Cuando alguno de estos aspectos falla, normalmente nos desmotivamos. Por eso, aunque no seas la persona que decide si esto es así o no, siempre puedes hacer notar que hay otra forma de hacer las cosas para mantener a los colaboradores más contentos. Yo suelo decir, que es mejor proponer que seguir quejándose. Si sabes cómo mejorar, dilo. Si no, tendrás que conformarte con lo que hay. Y entonces tu recompensa será la que estás aceptando. Si quieres que sea de otra forma, ¡ve a por ello!

¿Cómo quieres que sea tu recompensa? ¿Qué recompensa es la que mejor va contigo? ¿La obtienes ya en tu trabajo? Si no, ¿qué vas a hacer para conseguirla? Ponte en marcha, tienes todo el año para obtener mejores recompensas.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

¿Sientes miedo a fracasar? ¿Qué haces para superar el miedo al fracaso?

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Realizar una interpretación inadecuada de una situación nos podría llevar a evitarla por considerar que el riesgo es excesivo y que no estamos en disposición de afrontarla.

También, en ocasiones amplificamos las posibles consecuencias de cometer un error al enfrentarnos a la situación, anticipándonos a los resultados y haciendo previsiones con una visión catastrofista y negativa cuando aplicamos el dicho popular de: piensa mal y acertarás.

Además, pensamos que tener éxito o fracasar nos define como personas, confundiendo “tener un fracaso” con ser un o una “fracasada”, y caemos en una simplificación que reduce la riqueza y complejidad de la persona.

Para algunas personas fracasar supone algo irreparable, imperdonable… un resultado que no se “pueden permitir”. Desde esta perspectiva, la presión por evitar el fracaso podría llevar a dejar incluso de actuar.

Las emociones que generan una visión tan “determinante” del concepto de fracaso, limita nuestra capacidad de afrontar las metas propuestas, e implica que la persona tenga la creencia de que no puede asumir futuros proyectos por miedo a la posibilidad de fracasar.

El miedo al fracaso está en gran parte condicionado por tres factores:

  • La interpretación que realizamos de la situación.
  • La anticipación que hacemos de las posibles consecuencias.
  • La valoración que hacemos de nosotras o nosotros mismos a partir del resultado que obtengamos.

Es necesario poner responsabilidad en la gestión de un fracaso:

  • La gestión del fracaso es necesaria para poder innovar en las organizaciones.
  • Es necesario para adaptarnos a un entorno cada vez más cambiante
  • Gestionar un fracaso nos lleva a aprender de los errores cometidos estableciendo un entorno de mejora continua y desarrollando las habilidades de nuestros colaboradores.

Te comparto 9 técnicas para superar el miedo al fracaso:

  1. Establece metas realistas y alcanzables para que tengas la sensación de competencia y de avance en cumplir tus objetivos.
  2. Considera el fracaso como una oportunidad de aprendizaje, un proceso en el que puedes demostrarte tu capacidad para tras tropezar, levantarte y seguir caminando.
  3. Piensa que no hay fracaso si lo has intentado. Sea cual sea el resultado, siempre hay un logro al enfrentarnos a nuestros miedos.
  4. No te recrees en tus errores. Identifícalos y a continuación pasa a otra cosa. Lo importante es tener una perspectiva amplia ante los resultados.
  5. No digas “no puedo”, “esto no es lo mío” o “no lo voy hacer bien”. Piensa de forma realista y cree en tu capacidad para afrontar las situaciones que se presentan. Ten la seguridad de que en el proceso de intentarlo siempre está la mejor manera de realizarlo con la información que posees en ese momento.
  6. No te exijas un resultado perfecto. Acaso ¿todo lo que sale bien es porque se ha llevado a cabo de manera perfecta? Invertir esfuerzo de un modo flexible y adaptativo es siempre la mejor estrategia.
  7. Lo importante no es hacerlo todo bien a la primera, lo que importa es tener capacidad para intentarlo las veces que sean necesarias o valorar otras opciones, y regular adecuadamente nuestra tolerancia a la frustración.
  8. No conseguir algo tal y como esperabas no es fracasar, o ser «un fracaso», sólo significa que en la siguiente ocasión sería conveniente que hicieras las cosas de un modo diferente para obtener resultados diferentes.
  9. Una comunicación transparente a todos los niveles facilitará el análisis de los fracasos pasados que será fundamental para garantizar grandes éxitos en el futuro.

¿Qué otras técnicas manejas para superar tu miedo al fracaso?

Recuerda que con cada fracaso estás un paso más cerca de conseguirlo si aprendes de ello. Con el fin de complementar lo que estoy hablando te dejo un vídeo que habla sobre Cómo superar el fracaso (Claves y ejercicios psicológicos).

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para mejorar tu miedo al fracaso?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

¿Qué haces cuando negocias? ¿De qué maneras negocias? ¿Cuál suele ser el resultado de tu negociación?

10 claves para conseguir una negociación efectiva

 

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La negociación según la wikipedia es un esfuerzo de interacción orientado a generar beneficios.

Sus objetivos pueden resolver puntos de diferencia, ganar ventajas para una persona o grupo, diseñar resultados para satisfacer varios intereses, mejorar situaciones actuales, resolver conflictos o llegar a un punto neutral de la información.

El modelo Harvard define la negociación efectiva como una conversación entre dos o más partes para conseguir un arreglo de intereses divergentes o un acuerdo mutuo, con la habilidad de crear un ambiente de colaboración y compromisos duraderos.

Ya te compartí hace tiempo en otro artículo las 6 fases de un proceso de negociación  hoy quiero compartir contigo algunas claves para poder lograr una negociación efectiva:

  1. Prepara la negociación. Seguro que recuerdas uno de mis refranes que numerosas veces te he compartido en mis artículos: “lo bien preparado resultado esperado, lo mal preparado resultado caótico”.  Y en esta preparación comienza por prepararte tú, trabaja en tus 4 partes del ser humano: emocional (gestionando cómo estás y como te pueden llegar a sentir durante la negociación), energética (que vayas con una energía positiva y limpia con ganas e interés por desarrollar la negociación de forma efectiva para ambas partes), tu parte física (muestra una buena y saludable imagen y una postura corporal que invite a querer negociar) y por supuesto, la parte mental (aprende lo que puedas sobre la negociación, sobre las partes implicadas, posibles acuerdos, prepara estrategias, desarrolla habilidades negociadoras…). Te dejo mi artículo donde hablo sobre algunos trucos para preparar la negociación.
  2. Define los objetivos de la negociación. Es necesario saber lo que queremos lograr para saber planificarnos y poder pensar las diferentes opciones a llevar a cabo para lograrlos. Cómo saber definir objetivos racionales lo puedes comprobar con la técnica del SMART-E.
  3. Gestionar toda información posible. Todos sabemos que la información es poder, así que: obtén la mayor cantidad de información sobre las partes implicadas y recoge, a ser posible, por escrito toda la información necesaria que sustente tus intereses y respalde tu posición para poderla presentar cuando sea necesario.
  4. Plantea estrategias y alternativas desde el ganar-ganar. Si quieres hoy en día llevar a cabo una negociación exitosa es necesario trabajarla desde el ganar-ganar y que los intereses de todas las partes se encuentren atendidos, si esto no se produce toda solución que pase por ganar-perder o perder-ganar pondrá en riesgo la negociación, y podría acabar no avanzando o rompiendo la negociación.
  5. Crea un MAAN (Mejor Alternativa a un Acuerdo Negociador). Plantéate los diferentes escenarios posibles que podrías aceptar, así como lo que puede resultar inaceptable para ti. Trata de ponerte en el lugar de las otras partes pensando las zonas de interés y satisfacción de la parte contraria, lo que la otra parte quiere y necesita. Con este análisis seremos capaces de encontrar una zona de intereses común.
  6. Sé duro con el problema y sensible con las personas. Concéntrate en la solución y no en destruir a tu oponente. Las negociaciones se hacen entre personas y es importante cuidar las relaciones. Negociar con respeto, ética, sinceridad y transparencia favorece negociaciones futuras.
  7. Practica durante todo el proceso negociador la comunicación asertiva, la escucha activa y la empatía. Esta forma de afrontar una negociación te llevará a generar un mayor número de alternativas, e incluso para ceder en un momento dado, esto con la finalidad de que el beneficio para las partes negociadoras sea mutuo.
  8. Pregunta, no des nada por supuesto. No presupongas atrévete a preguntar, no tengas miedo a dar una imagen de que no sabes algo. Aclara las situaciones para evitar malos entendidos y poder encontrar las mejores opciones para ambas partes.
  9. Insiste, resiste y persiste. Un “no” inicial en un proceso negociador puede ser un “sí” posterior. Es necesario que no nos rindamos ante la primera dificultad, es importante persistir para lograr un acuerdo favorable para ambas partes. En mi artículo Pilares de la Persuasión te dejo 6 claves para ser persuasivos.
  10. Cerrad la negociación con un compromiso. De una forma clara y concreta especificar el acuerdo de la negociación o los siguientes pasos a llevar a cabo si no se ha logrado en ese momento un acuerdo, así como establecer cómo y cuándo se debe cumplir. De esta manera evitaremos los malos entendidos posteriores o las frustraciones futuras y tendremos un plan de cumplimiento.

Te recuerdo que ser un buen negociador implica conducir un suceso para llegar a un acuerdo satisfactorio entre dos partes enfrentadas.

¿Qué otras claves manejas para lograr negociaciones efectivas?

Con el fin de complementar lo que estoy hablando te dejo un vídeo que habla sobre las 6 fases de un proceso de negociación

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué otros claves tienes en cuenta para llevar a cabo una negociación efectiva? ¿Cómo vas a mejorar un proceso de negociación?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García