¿Cuántas veces has dejado de hacer algo que te hubiera gustado hacer, por vergüenza? ¿Cuántas veces te has quedado mudo por vergüenza? ¿Cuántas veces la vergüenza ha dominado tu comportamiento? Sí, la vergüenza que sentimos nos ha jugado malas pasadas en nuestra vida, nos ha puesto rojos como tomates la cara, nos han entrado sudores y nos ha paralizado o dejado hasta sin voz. Es posible que la causa de nuestra vergüenza haya sido el miedo al ridículo. Un miedo a lo que nos vayan a decir los...








