Querido compañero,

¿Qué planes tienes para estas Navidades? ¿Te reunirás a celebrar estas fiestas?

Dentro de unos días nos reuniremos, los que podemos y queremos, a pasar unos días muy especiales con nuestros seres queridos e intentaremos regalarnos momentos inolvidables.

Sin embargo, los que llegamos a pasar días junto a nuestra familia o amigos, pasados los momentos de buenas intenciones, podemos repetir patrones de conducta que son tóxicos y/o nocivos para nosotros mismos y para nuestro entorno. Estos patrones son acciones que tienen relación con nuestras emociones, pensamientos y comportamiento, y que se presentan de manera constante en nuestra vida.

Los patrones de pensamiento

La gran mayoría de nuestras actividades diarias, las llevamos a cabo gracias a patrones de pensamiento, solo que no somos conscientes de la mayoría de ellos, por ejemplo: ducharnos, conducir, comer, montar en bici, andar, etc.

Nuestro cerebro usa patrones para bien y otros para no tan bien, como: la queja, acciones tóxicas ante hechos similares ya vividos., pensamientos autodestructivos, etiquetas mentales, la resistencia al cambio…

Tiene mucha importancia lo que vivimos en la infancia y esto influye en lo que somos al hacernos adultos. Seguramente que te preguntarás: ¿cómo puede ser que después de tantos años y tantas experiencias vividas podamos seguir repitiendo los mismos patrones? Pues esto ocurre porque a los 7 años formamos nuestras conductas, creencias, valores, nuestra personalidad que nos acompañará hasta la edad adulta.

Como ya decía Freud, desarrollamos impulsos a repetir: actos, pensamientos, sueños, juegos, escenas o situaciones desagradables o incluso dolorosas. Otras tendencias indican que podemos arrastrar una herencia emocional hasta de 4 generaciones, emociones no liberadas de nuestros ancestros que se transmiten a las siguientes generaciones, hasta que alguien corte el patrón y se libere de las mismas.

7 pasos para detectar y reducir patrones tóxicos

Me gustaría compartirte 7 pasos para que puedas dejar de repetir o al menos minimizar estos patrones de conducta tóxicos o nocivos, ya que nuestros patrones mentales o rutinas de vida sí se pueden cambiar gracias a la neuroplasticidad de nuestro cerebro:

  1. Observa y detecta cuáles son tus patrones. ¿Sabes cuándo saltas? ¿Cómo te sientes? ¿Qué dice tu cuerpo? ¿En qué momento sientes que contestas de malas maneras o que pierdes las formas? ¿Qué ocurre para que surja tu mecanismo de resorte y no llegues a gestionar la situación que ocurre? Es necesario el autoconocimiento porque si te cuestionas tendrás la oportunidad de ratificar y sustituir lo que quieras.
  2. Deja de decirte frases como: ¡otra vez lo mismo! ¡siempre me pasa esto! En lugar de esto, felicítate por haberte dado cuenta. Te sentirás mejor y te darás impulso a hacer un cambio.
  3. Asume tu parte de responsabilidad. Ya sabes el refrán: “dos no discuten si uno no quiere” o recuerda la ley de Pareto un 80% de todo lo que pasa en nuestra vida depende de uno y el otro 20% de los otros o el entorno.
  4. El cambio está en ti. No trates de intentar cambiar a la otra persona. La posibilidad de un cambio consciente está en ti, está en tu mente ¿Qué está en tu mano? ¿Qué puedes hacer para manejar mejor desde ti la situación independientemente de lo que haga o diga el otro, independientemente de lo que has aprendido o vivido?
  5. Haz tu propia reprogramación. Crea una nueva realidad en tu cerebro. Lo que quieres vivir, lo que quieres decir, cambia tu realidad. Frases como: “no soy lo que me ha pasado. Soy aquello en lo que decido convertirme”, ”estoy mejorando en mi crecimiento, voy a lograrlo” “no tengo que ser perfecto, basta con que sea lo mejor que pueda”… y luego, pregúntate: ¿qué es lo que te hace enfadar de una forma desproporcionada?
  6. Piensa y crea nuevas rutinas. Practica la metaprogramación esto supone dirigir o cambiar tu comportamiento y condicionamiento y para que tus neuronas se dispongan a crear una nueva vía de comunicación que alimente mejores patrones de pensamiento o de actos, debes hacer la actividad de manera consciente y continua. ¿Qué otras acciones puedes llevar a cabo? ¿Cómo quieres vivir la situación? ¿Qué quieres empezar a hacer diferente? Piensa en las consecuencias de tu comportamiento, obtén ideas para conseguir formas alternativas de actuar, sentir, creer o pensar.
  7. Pide ayuda si no logras cambiar. Hay profesionales que te pueden brindar su ayuda, que te pueden acompañar a que hagas el cambio de tus patrones tóxicos o nocivos.

También quiero comentarte que seas en esos momentos lo más consciente posible, que estés en tu ser, así que te recomiendo no abusar de sustancias que te perjudiquen o te lleven a variar tu comportamiento.

Cambiar ciertos patrones de comportamiento que influyen negativamente en la vida con la familia, amigos, compañeros de trabajo y parejas puede mejorar nuestra dinámica social y calidad de vida.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para cambiar tus patrones tóxicos o nocivos?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García