por 31 de enero de 2023Coaching

El bienestar y la salud mental, claves del trabajo en 2023

Si te suena el despertador y tu primer pensamiento es que no quieres ir a trabajar, es que algo hay que revisar.

Dedicamos al trabajo la mayor parte de nuestro tiempo despiertos, por lo que tener la sensación de incomodidad, estrés o rechazo al pensar en el trabajo supone un riesgo para nuestra salud mental y física.

Creencias que van en contra del bienestar laboral

Hay muchas creencias que romper para poder plantearse el bienestar laboral. Creencias del tipo: “aquí se viene a trabajar y no a disfrutar, para eso está tu tiempo de ocio”, “el trabajo requiere de esfuerzo”, “hay que trabajar duro”, “si no cumples te echan” … No todas ellas son totalmente erróneas porque efectivamente y sin irnos a extremos, hemos de hacer nuestro trabajo pues por él hemos sido contratados y hay que cumplir. Y por supuesto que cuando no sabes hacer el trabajo te va a llevar tiempo, dedicación y esfuerzo hasta aprender y tener la destreza que te haga realizarlo con mayor soltura, en menos tiempo y de una forma más sencilla.

Por otro lado, tampoco ayuda el adquirir otro tipo de creencias relacionadas con el bienestar y la felicidad en el trabajo como: “el bienestar en el trabajo es no trabajar o hacer lo mínimo”, “ganar dinero sin trabajar” sin incluir el sentido de contraprestación.

Estas creencias no dicen nada sobre que te pueda gustar tu trabajo, que lo hagas lo mejor que sabes y pongas de todo de tu parte para cumplir con los objetivos de la mejor manera posible. Ahí muchas veces está la clave para ese bienestar laboral y el cuidado de la salud mental de los trabajadores que para 2023 es tendencia según los estudios de diferentes consultoras. Es una de las principales preocupaciones para tener en cuenta.

¿Qué puedo hacer para mejorar mi bienestar y salud mental en el trabajo?

Desde 2miradas vamos a darle dos enfoques, porque de una parte está lo que puedes hacer tú y de la otra está lo que cada empresa puede poner en marcha. Por tu parte y comenzando con el sentido de autoconsciencia para trabajar sobre lo que depende de uno mismo y no tirar balones fuera o culpabilizar:

  • Revisa tus valores. ¿Por qué? Tus creencias, principios y valores son la base de lo que vas a considerar que está bien para ti y de lo que no. Cuando algo te incomoda en el trabajo, suele haber detrás algún valor tuyo que está protestando. Puede ser el sentido de justicia cuando se compara entre trabajadores. Y si te comparas tú nunca sueles salir ganando. Puede ser lo que entiendes por respeto a las personas, quizá en las formas de dirigirse o cuidarse unos y otros. Así que haz el ejercicio de reconocimiento de tus valores y asegúrate de qué es lo que te está incomodando. Una vez que lo sabes, puedes pensar en cómo cambiar la situación.
  • Atento a tu autoexigencia. El sentido de responsabilidad de cada uno puede llevarte a límites en los que pongas en juego tu salud. Dejar de dormir, preocuparte por mil y una cosas o querer controlarlo todo… no ayuda. Eres un ser maravilloso y también limitado. Es cierto que tienes una capacidad brutal para superarte, hacer esfuerzos sostenidos en el tiempo, pero el cuerpo no está preparado para estar así por un largo tiempo. Necesitamos ayudarle a parar a recuperar fuerzas.
  • Cambia el chip. Si sigues haciendo lo mismo, el resultado será el que ya tienes. Por eso, has de comenzar a incorporar en tu rutina pequeños cambios que te permitan salir de la rueda en la que estás metido que no te deja ser feliz. Comienza por un detalle simple como ponerte una hora para parar, bajarte una estación antes y caminar hasta casa o hasta el trabajo observando lo que hay a tu alrededor, dándote gusto para demostrarte que no todo en tu día es amargo. Y ese momento disfrútalo con consciencia, en presente, saboréalo.
  • Vigila tus pensamientos. Descubre qué pensamiento está llevándote a ese malestar. Aplica las reglas de gestión emocional para que el nivel de intensidad y cómo te afecta se minimice. Cuando descubres cómo te machacas y dejas de hacerlo se produce un gran alivio mental y físico.
  • Actúa. Puedes seguir igual y quejarte o puedes hacer propuestas de mejora, puedes pedir ayuda si no llegas o no tienes las fuerzas ni el tiempo para abordarlo como quisieras. También puedes decidir dejar ese trabajo, pero no lo hagas como un arrebato sino planifica, busca otro empleo, fórmate en áreas que sean más de tu interés, hasta que tengas la posibilidad de cambiar. Cuando tienes un plan, sientes que el final está más cerca.
  • Pide ayuda. Hay un montón de profesionales para ayudarte si no sabes por dónde empezar. Ayudarte en la gestión de tu tiempo, de tu estrés, en la toma de decisiones, en la búsqueda de empleo, con el plan más adecuado para ti y facilitándote tu autoconocimiento para que aquello que busques vaya más contigo y no caigas en los errores del pasado. Es importante aprender.

¿Qué puede hacer la organización para mejorar mi bienestar y salud mental en el trabajo?

Desde el lado de la empresa también hay varios aspectos que se pueden hacer y que ya muchas están comenzando a tener en cuenta.

  • Identificar los puntos de incomodidad de los trabajadores. Es necesario escuchar, preguntar y saber cómo está la situación. Si es una persona con su forma de proceder la que genera que un equipo esté revuelto o si son las condiciones del trabajo, si es la dificultad de uso de alguna herramienta o sistema, etc. Si no identificamos el problema, será difícil ponerle solución.
  • Tomar medidas que fomenten buenas experiencias en el trabajo. Por ejemplo, reuniones efectivas. Flexibilidad en el trabajo, lo que puede incluir desde la deslocalización a horarios acordes con las necesidades del trabajo y del trabajador. Tener detalles personales con los trabajadores, para lo cual lo más importante es conocerlos. Detalles que generen emociones agradables como que la empresa se acuerde de ellos para lo bueno y no solo para recriminar por no haber alcanzado los objetivos.
  • Desarrollar el liderazgo de los responsables de equipo y el autoliderazgo de cada trabajador. El buen líder es modelo, inspira, motiva, está atento a las personas, se preocupa, facilita… Ha de saber tratar a cada uno de forma individual y a todos de forma grupal. Escucha, se comunica, no juzga. Así que fomentar desde las organizaciones la necesidad de hacer seguimiento de los líderes y responsables de equipos es esencial para desarrollar un mayor bienestar y salud mental de los equipos.
  • Cuidar las emociones. Permitir la expresión emocional, con límites, y gestionar las emociones del equipo y de las personas comenzando por uno mismo. Para ello habrá que formar y capacitar a los equipos en ello.
  • Poner atención a la comunicación. Como nos sintamos, así nos comunicaremos. Utilizar la asertividad, basarse en hechos, separar a las personas de los hechos para evitar conflictos, fomentar el feedback constructivo y el reconocimiento. Dejar claras las bases y los límites son esenciales.
  • Desarrollar talento. Cada vez el talento es más escaso en muchos puestos. Hay profesiones que los jóvenes no quieres desarrollar y no se encuentran personas con las capacidades para desempeñar ciertos puestos de una forma adecuada. De nuevo la formación es clave, y también el conectar con las personas y hacerlas sentir que pueden crecer dentro de las empresas, que pueden desarrollar su carrera y cumplir sus sueños en la empresa. Crecer juntos.
  • Dar a conocer lo positivo del día a día. Estamos acostumbrados a dar noticias de las grandes acciones empresariales y también de los buenos resultados. Por otra parte, las empresas suelen tapar lo menos bonito del día a día.  Sin embargo, en este momento hay que recuperar lo positivo de cada día, de cómo es el trabajo diario, de la dedicación que ponen los trabajadores para que cada trabajo sea el mejor, destacar lo que se hace bien a diario. Eso además es marketing para el exterior. Si cada trabajador dijera lo bueno que hace en su trabajo o lo bueno que ha hecho su empresa, descubriríamos una versión mucho más real del día a día de una empresa.

Con todo lo que te he compartido, tanto tú como la empresa tiene mucho por hacer en este 2023 si queremos de verdad hacer algo por nuestro bienestar y salud laboral. Lo importante no es decirlo, lo importante es hacerlo. Así que, ¿qué vas a hacer para estar mejor en tu trabajo? ¿qué vas a proponer?

Al final del día y al final de la vida, lo que te vas a llevar son las experiencias vividas, por eso, no te compliques y haz lo necesario para cuidar de ti, dar lo mejor de ti y sentirte satisfecho con tu trabajo.

Siempre estamos aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Comparte este artículo en tus redes

SOBRE LA AUTORA:

<a href="https://2miradas.es/blog/author/raquel/" target="_self">Raquel Bonsfills</a>

Raquel Bonsfills

Licenciada en Administración y Dirección de Empresas con posgrado en Alta Dirección Hotelera por Les Roches, pronto encamina su carrera profesional hacia el área de RRHH realizando el programa superior de Dirección de RRHH de EAE - Deusto. Desde 2009 apuesta por el crecimiento personal y profesional, centrando su carrera en la consultoría y formación para empresas. En la actualidad, es CEO y socia fundadora de www.2miradas.es.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar:

7 técnicas para evitar sobre pensar

7 técnicas para evitar sobre pensar

¿Cuántas veces has dado vueltas y vueltas a algo que te ha pasado o que te tiene preocupado del futuro? ¿Cuántas historias te has imaginado sobre algo que no ha sucedido? ¿Cuántas dudas con miles de argumentos te has escuchado decirte a ti mismo/a?...

La clave del éxito: autodisciplina

La clave del éxito: autodisciplina

¿Alguna vez te has preguntado cuál es el factor clave que separa a aquellos que alcanzan sus metas de los que se quedan en el camino? La respuesta es simple pero fundamental: la autodisciplina. Soñarlo solo es el comienzo La autodisciplina es la...

Escribir para gestionar emociones

Escribir para gestionar emociones

Cuando decimos “no tengo tiempo”, “no me da la vida”, “no llego a todo”, “no puedo”, “no sé”, nuestro cuerpo se pone en modo estrés. Si además le añadimos la percepción de no tener recursos suficientes para abordar la demanda que tenemos delante...