Archives by milagrosgarcia

5 abril, 2021

Querido compañero,

¿Te quieres a ti mismo? ¿Cómo te comportas?

Estoy leyendo el libro de Walter Riso: “Ámate a ti mismo” porque tengo muchas dudas de cómo se puede amar uno a sí mismo sin resultar egocéntrico y quisiera compartirte algunas conclusiones a las que estoy llegando.

¿Amarse a uno mismo es egocentrismo?

Una vez que entramos en la adolescencia, cuando desplegamos nuestra área social, comenzamos a poner el foco en el prójimo, pudiendo llegar a pensar en muchos casos, que amar al prójimo es más importante y valioso que amarse a uno mismo.

Si partimos del hecho de que quererse a uno mismo es considerarse digno de lo mejor, fortalecer el autorespeto y darse la oportunidad de ser feliz por el solo hecho, y sin más razón, de estar vivo. ¿No crees que no es necesario el sufrimiento masoquista que nos propiciamos a nosotros mismos en aras de “limpiar culpas” o “tratar de ser dignos” para que alguien nos ame?

Quererse a uno mismo es quizás el hecho más importante que garantiza nuestra supervivencia en un mundo complejo y cada vez más difícil de sobrellevar. Aun así, y curiosamente, gran parte del aprendizaje social se orienta a sancionar o subestimar el valor del amor propio, posiblemente para evitar caer en las garras del engreimiento. Por ejemplo, si decides felicitarte con cualquier gesto, es probable que las personas que te rodean evalúen tu conducta como ridícula, narcisista o pedante.

Sin embargo, una cosa es ser ególatra (endiosado de sí mismo), egoísta (avaricioso e incapaz de amar al prójimo) o egocéntrico (incompetente para reconocer puntos de vista distintos), y otra muy distinta es ser capaz de aceptarse a sí mismo de manera honesta y genuina

¿Cómo se puede amar uno a sí mismo sin resultar narcisista?

Es verdad que no hace falta gritar a todo pulmón lo maravillosos que somos ni publicarlo en primera página, vanagloriándonos, pero reprimir lo que sí somos, negarlo o contradecirlo termina por herirnos emocionalmente, por ejemplo, cuando caemos en la vergüenza de ser lo que somos o cuando nos sentimos mal por ejercer o ignorar nuestros derechos personales o cuando pensamos que no los merecemos… ¿Hasta qué punto nos estamos poniendo en valor? Esta puesta en valor está relacionada con nuestra autoestima.

Será importante, entonces, desarrollar nuestra Autoestima. La autoestima nos ayuda a sentirnos mucho mejor con nosotros mismos, lo que influye en nuestro comportamiento. Por lo tanto, una buena autoestima puede ayudarnos a conseguir querernos tal y como somos.

¿Cuáles son los beneficios de mejorar nuestra autoestima?

Algunos de los beneficios que vas a encontrar al mejorar tu autoestima son:

  • Tener una mayor autoconfianza para afrontar cualquier proyecto o propósito en la vida. No te darás por vencido muy fácilmente, perseverarás en las metas y te sentirás competente y capaz de lograr lo que te propongas en la vida.
  • Incrementar las emociones positivas y mejorar la salud mental. Te alejarás de la ansiedad, la tristeza y la depresión, y te acercarás a la alegría y a las ganas de vivir mejor.
  • Asumir responsabilidades y afrontar problemas. Afrontarás los problemas y responsabilidades porque te sentirás seguro y confiado de tus capacidades para lograrlo.
  • Conectar mejor con las personas. Te quitarás de encima el incómodo miedo al ridículo y la necesidad de aprobación, porque tú serás el principal juez de tu conducta. No es que no te interesen los demás, sino que no estarás pendiente de los aplausos y los refuerzos externos, y tomarás las críticas más objetivamente. Además, tendrás una mayor facilidad para relacionarte de forma adaptativa con las demás personas y preferirás evitar interactuar con personas conflictivas y/o negativas.
  • Conseguir relaciones sanas y armoniosas con los otros, ya sean amorosas o de amistad. Podrás amar a tu pareja y querer a tus amigos más tranquilamente. Dependerás menos y establecerás un vínculo más equilibrado e inteligente, creando lazos de igualdad, sin el terrible miedo de perder a los otros.
  • Ser una persona más independiente y autónoma. Te sentirás más libre y segura a la hora de tomar decisiones y guiar tu vida.

Peligros de una autoestima baja

Los hallazgos realizados en el campo de la psicología cognitiva en los últimos veinte años muestran claramente que la visión negativa que se tiene de uno mismo es un factor determinante para que aparezcan trastornos psicológicos como: fobias, depresión, estrés, ansiedad, inseguridad interpersonal, alteraciones psicosomáticas, problemas de pareja, bajo rendimiento académico y laboral, abuso de sustancias, problemas de imagen corporal, incapacidad de regular las emociones y muchos más. La conclusión de los especialistas es clara: si la autoestima no posee suficiente fuerza, viviremos mal, seremos infelices y nos mostraremos ansiosos.

¿Narcisismo o autoestima?

Tanto el narcisismo como la autoestima buscan de alguna manera la legitimación del ser pero existen algunas diferencias como: el narcisista se da una importancia exagerada y realmente distorsionada, quien tiene una alta autoestima alude a una satisfacción mucho más interior, menos inflada y mejor argumentada. Otra diferencia es que una persona con autoestima es asertiva, sin embargo, un narcisista su foco es la necesidad de atención. Además, una persona con sana autoestima es colaboradora y un narcisista no es generoso, si no va a obtener un beneficio.  También el narcisista muestra compasión por sí mismo, mientras que quien tiene autoestima tiene presente el reto que supone ayudar a los demás y basa su bienestar en las relaciones satisfactorias.

¿Narcisismo o Autoestima? 2miradas.es

¿Se te ocurren formas de cómo quererte a ti mismo para que no te pase algo de todo esto? En mi próximo artículo te lo contaré, hasta entonces te invito a ser valiente y enamorarte de ti para que cada día seas más feliz y más resistente a las embestidas de la vida cotidiana.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para mejorar el Amor a ti mismo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

15 marzo, 2021
Qué hacer durante una entrevista

Querido compañero,

¿Qué dices durante una entrevista? ¿Cómo te comportas durante una entrevista?  ¿Cuál ha sido el resultado tras realizar una entrevista?

Seguramente que tras acudir a alguna entrevista de trabajo has sentido que podías haberlo hecho mejor o que te han faltado cosas que decir o que estabas muy nervioso y no has demostrado tu valía para el puesto ofertado o que no has obtenido toda la información para tomar una decisión en caso de que te llamen como candidato idóneo…

En mi anterior artículo ya te hablé de cómo ir preparado a una entrevista, hoy me gustaría compartirte algunas claves para abordar de la mejor manera las entrevistas de trabajo:

  1. Ve solo a la entrevista, no vayas acompañado. Aparecer en la entrevista acompañado de amigos, padres, familiares, da imagen de poca independencia e iniciativa. Evítalo.
  2. Apaga tu teléfono móvil o siléncialo. Siempre que acudas a una entrevista de trabajo asegúrate de tener apagado el teléfono móvil, ya que podría sonarte en mitad de la conversación y esto te pondrá nervioso o te distraerá y provocará una situación incómoda.
  3. Llega sonriente y tranquilo, que lo primero que vea tu entrevistador es una sonrisa, que eres una persona agradable, que le puedes caer bien, que sabes estar y que puedes transmitir confianza. Por supuesto, establece contacto visual cuando veas por primera vez a tu entrevistador.
  4. Saluda cordialmente. El saludo óptimo sería con un con un apretón de manos que transmita seguridad, mano recta y con una ligera presión en el saludo (ni flojo, ni demasiado firme). Si la situación no permite un apretón de manos, haz un gesto cordial, por ejemplo, llevándote la mano derecha al pecho.
  5. Si donde vas a hacer la entrevista observas que se guardan las medidas de seguridad por la Covid’19 de: distancia, higiene en las manos, ventilación… y el entrevistador te sugiere hacer la entrevista sin mascarilla, tómatelo como una oportunidad y un beneficio, podrás mostrar tu sonrisa y todos los gestos agradables de tu cara, no entres en pánico si te sientes seguro.
  6. Participa en la conversación previa a la entrevista. Está demostrado en numerosos estudios que la primera impresión impacta decisivamente sobre el resultado final. Esta primera charla puede crear la afinidad necesaria para que se genere esa química que caracteriza a todas las relaciones.
  7. Cuida tu postura. Siéntate recto en la silla, que los pies estén en el suelo y que se te vean las manos en todo momento, manos abiertas o entrecruzadas. Mostrar las palmas de tus manos es una muestra de sinceridad, mientras que presionar unos dedos contra otros entrecruzándolos indica confianza.
  8. Es muy importante durante toda la entrevista la escucha y no interrumpir al entrevistador. Escucha bien lo que te están preguntando, pues hay veces en las que comenzamos a responder con información irrelevante o monosílabos, sin dejarle terminar su pregunta, pecando de impulsividad, lo que te llevará a meter la pata.
  9. Cuida en todo momento tu lenguaje. Un discurso expresivo, con modulaciones en tono y volumen, además de hacer pausas mínimas, aumenta la credibilidad y transmite una sensación de inteligencia. No hables deprisa, habla siempre con claridad, confianza y seguridad. Además, no mientas, pues si lo averiguan estás descartado automáticamente. Dirígete a tu entrevistador por su nombre, esto demuestra interés. Siempre que puedas señala que realmente es el trabajo que estás buscando, convence al reclutador de que te apasiona ese puesto, que tu preparación te hace la persona perfecta para él y que, si te contratan, vas a dar lo mejor de ti por la empresa.
  10. Vigila tu comunicación no verbal. Gesticula lo necesario para reforzar tus argumentos. No mires constantemente el reloj porque da imagen de ansiedad y de que se tienen cosas más importantes que hacer, no te comas las uñas o muevas un objeto entre las manos continuamente o te cambies a menudo de postura en la silla… estas acciones dan muestra al entrevistador de estrés o nervios. No cruces los brazos ni las piernas porque suelen demostrar desaprobación. Cuida tus gestos exagerados o los movimientos bruscos con las manos, si te mueves demasiado puedes transmitir o provocar nerviosismo. Mira al entrevistador a los ojos, con esto trasmites confianza y seguridad.
  11.  Haz preguntas especialmente cuando acabe la entrevista. No pierdas esta oportunidad para demostrar que te interesa la empresa y que quieres conocer más detalles del puesto al que quieres optar.
  12. Agradece la oportunidad que te han dado por tener la entrevista. Despídete del entrevistador agradeciendo la oportunidad que te han dado, procura sonreír y mirarle a los ojos. Debes darle un apretón de manos (si se puede), y despedirte con un estado de ánimo tan positivo como el que tenías al saludarle inicialmente. Halaga a la organización y al entrevistador, ya que indican tu entusiasmo ante la oportunidad de trabajar en la empresa.
  13. Mejora cada entrevista. Para ello es necesario que tras la entrevista escribas los detalles de la misma y que anotes los puntos en los que crees que debes mejorar y los puntos en los que consideras que todo fue bien.
  14. Guarda los datos de tu entrevistador en la agenda que lleves para tu búsqueda de empleo. Nunca sabes dónde te vas a volver a encontrar con la misma persona. 
  15. Si no te eligen, sigue adelante. Una entrevista no es el fin, es solo un paso más. Persigue tus sueños, sigue enfocado en el puesto que deseas y para lograrlo trabaja tu automotivación y no te desanimes.

¿Se te ocurren otras formas de cómo hacer una exitosa entrevista? 

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para mejorar tus entrevistas?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

2 marzo, 2021

Querido compañero,

¿Qué preparas antes de ir a una entrevista? ¿Acabada la entrevista tienes toda la información del puesto al que quieres optar?  

Seguramente que tras realizar alguna entrevista de trabajo os habéis sentido que no habéis dicho todo lo que queríais, que se os han olvidado datos importantes a aportar, que habéis metido la pata en algo, que os habéis quedado en blanco ante alguna pregunta que os hace el entrevistador o que se os ha olvidado preguntar datos sobre el puesto ofertado…

Todos estos errores son normales si no hemos preparado la entrevista o no nos han ayudado a saber cómo hacer entrevistas.

Claves para ir preparado a una entrevista laboral

Quiero compartirte algunas claves para ir preparado cuando vayas a realizar una entrevista:

  1. Actualiza y completa tu perfil en LinkedIn. Muy probablemente una de las primeras acciones que va a hacer el seleccionador es buscarte en LinkedIn. Como en el CV, te sugiero que des protagonismo a lo que puedes aportar gracias a los trabajos y aptitudes que has desarrollado y enfocarlos al puesto al que quieres optar.
  2. Comienza la selección de las ofertas de empleo y empresas que más encajan contigo. ¡Cotillea! Conoce la empresa y el puesto vacante, para ello puedes entrar en su web, Twitter, Facebook, Instagram, LinkedIn… ¿A qué se dedica? ¿Cuál es su misión y visión? ¿Qué valores tiene? ¿Qué opiniones y comentarios sobre esa empresa hay en las redes sociales? ¿Qué piden para el puesto? 
  3. Para que te den la opción de poder acceder a una entrevista es importante que prepares un Curriculum Vitae acorde con el puesto que quieres conseguir y prepara una carta personalizada para esa empresa y puesto. Si es posible, adjúntala o incorpora parte de ella en el propio CV.
  4. Obtén información sobre la entrevista. Cuando te llamen para realizar la entrevista, pregunta, si no te dicen antes: el puesto a desempeñar y los requisitos, nombre de quien va a realizar la entrevista y el puesto que ocupa en la empresa, si va a ser una entrevista individual o grupal, pregunta si te van a realizar una prueba y por supuesto, ten claro, día, hora y lugar o plataforma de videoconferencia donde te van a hacer la entrevista.
  5. Conoce al posible entrevistador. Entra en sus redes sociales para conocer sus gustos, hobbies, comentarios, tendencias… Todo esto te puede favorecer en un momento dado de la entrevista, por ejemplo, imagínate que es forofo del fútbol y concretamente del Real Madrid y tú eres del Atleti, sabes que si saca este tema el entrevistador tendrás que tener cuidado con lo que dices y tú no podrás sacar este tema en la entrevista porque puede llegar a resultar un problema para ambos.
  6. ¡Prepárate! Es fundamental que sepas comunicar de manera distendida tu CV, practica frente al espejo o cuéntaselo a tu pareja o algún amigo y pídeles que sean críticos y te digan si les ha resultado convincente cómo lo has hecho o si has resultado aburrido y si tu comunicación verbal y no verbal ha sido adecuada.
  7. ¡Conócete! Es necesario que sepas tus conocimientos, ¿qué sabes?, tus habilidades, ¿qué sabes hacer?, tus actitudes, ¿cómo sueles afrontar lo que tienes que hacer?. Conoce tus valores indispensables para ti, ten claras las tareas que te gustan realizar y las que no, conoce si te gusta o no trabajar en equipo y lo que puedes aportar en un equipo, descubre si te gusta ser muy autónomo o eres más dependiente…
  8. ¡Prepara las posibles preguntas que te pueden hacer! Algunas podrían ser: ¿Has encontrado fácilmente la oficina? ¿Conoces esta zona? ¿Cómo supiste de esta vacante? ¿Conoces a alguien que trabaje aquí? Cuéntame algo sobre ti, dime tres puntos fuertes y tres debilidades. ¿Cuáles son tus hobbies? ¿Qué te gusta de este puesto de trabajo? ¿Por qué crees que eres la persona adecuada para el puesto? ¿Dónde te ves en los próximos 5 años? ¿Por qué deseas este puesto? ¿Cuál ha sido tu mayor logro profesional? ¿Qué es lo que menos te gustaba de tu anterior empleo? ¿Por qué dejaste tu último empleo? ¿Qué diría de ti un compañero/jefe si le preguntáramos? ¿Cómo enfrentas el fracaso y el estrés? ¿Podrías poner un ejemplo de cómo resuelves un problema que surja con un compañero? ¿Cuál es tu salario deseado?
  9. Prepara documentos a llevar. Imprime el CV por si tienes que mirar alguna fecha o algún dato, lleva todos los documentos que te puedan pedir y los proyectos o cosas que quieras mostrar al entrevistador.
  10. Prepara las preguntas que necesitas te respondan. Prepara todas las cuestiones que necesitas saber tras la entrevista por si no te lo indica el entrevistador. Por ejemplo, tareas específicas del puesto, lugar de trabajo, horario, salario, tipo de contrato, si el puesto es de nueva creación…
  11. ¡Prepara lo que vas a llevar puesto! Muchas veces, la primera impresión que causamos es determinante, así que mejor no te lo juegues, cuida tu imagen. Dijo Coco Chanel: “Viste de forma vulgar y recordarán el vestido. Viste de forma elegante y recordarán a la mujer”. Elige ropa que vaya acorde con el puesto, busca que tu imagen sea impecable y que los colores no sean estridentes, no lleves complementos muy llamativos porque el foco de atención del entrevistador estará en lo llamativo y no en tu persona. Utiliza colores oscuros, especialmente el azul marino genera confianza. Poner atención en no llevar ninguna mancha y que la ropa esté planchada.
  12. Cuida tu higiene. Vete limpio, cuida tu aspecto, ojo, si llevas barba, bien cuidada y recortada, atención con el maquillaje, si es una entrevista de mañana especialmente que sea discreto. Si vas a ponerte perfume que no sea de un aroma muy intenso, algo tan simple como un olor, puede llevar al entrevistador a que no le caigas tan bien y lo digo por experiencia propia. Color de labios y uñas de un tono no chirriante…
  13. Duerme lo suficiente el día anterior. Estar descansado es fundamental para dar lo mejor de ti. Esa noche procura dormir ocho o diez horas para sentirte en plena forma y reposado.
  14. Sé puntual. Llega cinco minutos antes de la hora, si llegas tarde es muy probable que no te contraten, así que calcula bien los pormenores que puedan pasar antes de llegar al lugar donde se realizará la entrevista y vete con tiempo suficiente.
  15. Durante el desplazamiento al lugar de la entrevista. Gestiona tus emociones ¿qué sientes? ¿Cuál es tu emoción? ¿Qué pensamientos estás teniendo de forma automática? ¿Qué puedes hacer para sentirte más tranquilo y más seguro?

¿Se te ocurren otras formas de prepararte antes de ir a una entrevista?

Te recuerdo una de mis frases: “lo bien preparado, resultado esperado,
lo mal preparado, resultado caótico”.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para preparar mejor tus entrevistas?

En mi próximo post hablaré de algunas claves de cómo realizar una entrevista. Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, y que desde 2miradas te entrenamos para afrontar las entrevistas con una mayor confianza y con mayores posibilidades de éxito. Si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

15 febrero, 2021

Querido compañero,

¿Te quejas continuamente o tienes a tu alrededor gente que lo hace? ¿Qué haces para evitar la queja? ¿De qué te beneficias viviendo en la queja?  

Cómo dejar de quejarse para ser más feliz

Ya en mi anterior artículo te comenté los perjuicios que vivimos cuando estamos en queja constante: El hábito de la queja: una expresión de la insatisfacción vital.  Hoy quiero hablarte de cómo vivir más sanamente y no en la queja.

Quiero esta vez comenzar indicándote qué es la queja:

  • La queja puede ser un discurso interno, cuando lo que nos molesta nos lo decimos a nosotros mismos, no verbalizando nuestro malestar, pero mentalmente suponiendo un discurso rumiativo y repetitivo que nos acaba generando un malestar emocional.
  • La queja puede tener un discurso externo, que es cuando se lo contamos a otros, que se trasmite con la intención de expresar, aliviar un malestar, dolor, sufrimiento o con la intención de criticar algo o alguien.

¡Ojo! como ya he indicado, quejarse puede ayudar a la persona a ser consciente del asunto que le preocupa y elaborar un plan de cambio para solucionarlo. El problema es cuando la queja se vuelve un hábito y las personas dejan de ocuparse en buscar soluciones, acomodándose en una posición de víctima.

Como ya os he indicado en otros artículos, nuestro cerebro está educado para detectar el peligro ante cualquier cosa o situación, estamos programados y esto nos ha hecho perdurar como especie. Lo que ocurre es que si no controlamos nuestro cerebro, sigue funcionando con los mismos miedos e inseguridades y sigue actuando, llevando las situaciones al extremo y, claro, vemos peligros donde muchas veces no los hay.

Claves para abandonar el hábito de la queja

Claves para abandonar el hábito de la queja

Me gustaría compartirte algunas de las claves que conozco para dejar de quejarnos son:

  • Párate y observa si te estás quejando y respóndete para qué lo haces o porqué lo haces. Lo primero es poner consciencia de que podemos ser una persona que utiliza la queja para no actuar ni responsabilizarse en cambiar el hecho o situación que critica. 
  • Detecta sobre qué temas te quejas. Pueden ser quejas de temas del hogar, tareas de casa, salud, los demás, el trabajo...
  • Toma consciencia de las veces que te quejas. Una forma de darnos cuenta de la cantidad de veces que nos quejamos, es hacer una pequeña marca cada vez que te quejes, en un papel o en una nota de tu móvil, al final del día verás todas tus quejas.
  • Comprométete a cambiar tu actitud si vives en la queja. Está probado el cambio tan positivo que se produce al comprometernos a cambiar nuestra actitud de quejarnos ante la vida diaria. Además, este compromiso nos va a llevar a dejar de quejarnos significativamente. Una forma de llevar a cabo este compromiso es ponerte en la muñeca una goma de color que te lo recuerde o un post-it recordatorio en algún lugar visible.
  • Rodéate de personas optimistas y escúchalas. Una persona optimista te ayudará a ver otros puntos de vista que no ves.
  • Pide a alguna persona de tu entorno más íntimo que cada vez que te quejes te lo haga saber. Con esto lograremos dos beneficios, por un lado, compartir a ese amigo, familiar o pareja que queremos cambiar, con lo cual no le generaremos malestar ante nuestras quejas y, por otro lado, nos ayudará a cambiar con esa costumbre. Ponte un plan de acción con el que esta persona pueda irte haciendo seguimiento, por ejemplo, 3 quejas menos a la semana.
  • Emplea la energía que gastas en quejarte en buscar posibles soluciones. Si no haces nada para resolverlo, las cosas no van a cambiar solas, nunca. Escribe en un papel, para encontrar una mayor objetividad, qué cosas te gustan de esa situación concreta y qué es lo positivo que vives de esa situación. Siempre hay un motivo beneficioso por el que mantenemos algo que nos incomoda y de lo que nos quejamos. Descúbrelo.
  • Expresa lo que no te hace sentir bien, pero no te quejes. Aprende o mejora tu forma de comunicarte con asertividad y empatía. Entrena habilidades sociales y de comunicación para expresar de forma adecuada los aspectos negativos de tu vida, pero sin que se conviertan en una queja continua. 
  • Comienza a valorar todo lo que tienes y a disfrutar en tu día a día. Sé consciente de la realidad y agradece lo que tienes y eres. Un ejercicio podría ser generar conversaciones con nuestros amigos o familia sobre las cosas que tenemos que agradecer en nuestro día a día y hablar sobre la suerte que tenemos, sobre todo lo bueno que nos ha pasado durante el día. 

¿Se te ocurren otras formas para dejar de quejarte? 

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para dejar de quejarte continuamente o de las mismas cosas?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

1 febrero, 2021

Querido compañero,

¿Eres de los que te quejas constantemente? ¿Crees que te ayuda en algo?  

Es algo más que probado que todos nosotros tenemos un acopio de quejas queriendo ser expresadas. Una lista infinita de hechos o cosas que nos incomodan, desde temas laborales, de amistad, de pareja, de cómo nos han tratado en una tienda o restaurante, del tiempo, de la pandemia…

En mi opinión una persona que se queja por todo es una persona insatisfecha, alguien que no ha encontrado esas razones que le dan sabor o sentido a la vida. Otra razón que considero es que el quejarse llegue a ser un hábito, una forma de vivir la vida. Y una tercera razón podría ser el hecho de un profundo egocentrismo sustentando en la falta de empatía. En los tres casos considero que estas personas asumen los lamentos como parte de su comunicación y no conciben una conversación sin ella. Y es que estoy observando que, ¡quejarse se está volviendo una adicción en esta sociedad!

“Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te quejas?
Y si no lo tiene, ¿por qué te quejas?”

Proverbio oriental

Por supuesto que entiendo que la queja pueda surgir de un motivo razonable, por ejemplo: una pérdida o una experiencia muy negativa. Además, hemos pasado, en general, un año difícil y estamos teniendo un comienzo de año nuevo nada fácil para la mayoría y comprendo que podemos utilizar la queja en algunos momentos, como modo de desahogo o como una válvula de escape o una forma de encontrar el apoyo de quienes nos rodean. El problema viene cuando nos aferramos a ella y la convertimos en algo imprescindible en nuestra vida.

¿Cuáles son los inconvenientes de vivir en una queja diaria?

  • Por un lado, lo que considero más importante es que la queja evita la responsabilidad. Es muy fácil culpar a los demás de lo que nos pasa y no coger las riendas de lo que está sucediendo. Esto en sí mismo es un beneficio porque acusamos a los demás o a las circunstancias o a nuestro pasado de nuestro malestar o de nuestra infelicidad y nos irresponsabilizamos de nuestro bienestar. Lanzando balones fuera alimentamos nuestra pasividad y nuestra falta de acción y nos llevan al inmovilismo, a no tomar las riendas de nuestra vida y a abandonarnos culpando de nuestra situación ¡a factores externos a nosotros mismos!
  • La queja nos dificulta encontrar soluciones. Las personas que viven en la queja se entretienen, deleitan o recrean en la pena (todo me pasa a mí) o en culpar a los demás (si es que es culpa del gobierno, de mi jefe…) o en culpar a las circunstancias (a mi edad ya nadie me va a contratar). Y es que la queja nos lleva a una falta de iniciativa a la hora de encontrar soluciones a los problemas y a que las personas no seamos capaces de ver la parte positiva, en definitiva, a no sacar provecho de la situación. Además, apuesto que, aunque la fortuna tocase a nuestra puerta, no podríamos verla y aprovechar la oportunidad que nos surja. Quejarnos evita que nos centremos en las posibilidades, asentándonos en lo negativo y cegándonos a lo positivo. Además, como todo lo que nos decimos se vuelve realidad lo que ocurre es que la queja continua se convierte en una profecía autocumplida. 
  • La queja nos debilita, nos consume mucha energía. Se consume energía inútilmente cada vez que nos lamentamos de los errores del pasado, de las oportunidades que no supimos aprovechar o de los problemas del presente… y esto nos agota a nosotros y a quienes nos escuchan.
  • La queja nos lleva a tener un estado de ánimo negativo.  Estar pendientes de la peor parte de las cosas, como mínimo, nos puede provocar: tristeza, rabia o frustración. De hecho, está probado que las personas que se quejan mucho están casi siempre de mal humor, viven en permanente amargura y pueden sufrir síntomas de estrés, ansiedad o depresión.
  • Creamos situaciones sociales incómodas ya que normalmente la persona que se queja por todo no es consciente de ello y lleva a los demás a “sufrir” la carga de la conciencia, si es que se sintieran parte culpable de esa queja. Quienes las soportan porque están cerca, a veces ni siquiera se lo pueden expresar porque sienten, y lo digo por experiencia personal, que le estarían dando un motivo más para lamentarse: “la profunda e insondable incomprensión de los demás”. Esto puede llevar a que lamentarse sea un mecanismo válido para manipular a los demás.

Además, me gustaría indicar que, aunque la forma más común de quejarnos sea a través de la escritura o de la palabra, existe otra forma que se nos olvida y es a través de la comunicación no verbal, con la que, sin expresar nada, estamos quejándonos abiertamente. Hay que tener en cuenta también que, aunque es responsabilidad del otro la gestión de sus emociones, estamos en muchos momentos preocupándonos y preocupando a los demás por quejas repetitivas o innecesarias.
¿Se te ocurren otros inconvenientes que acarrean las quejas?

¡El reto!

¿De qué te has quejado hoy? Te propongo un reto, estar una semana sin quejarte de cosas sin importancia. Cambia la queja por el agradecimiento por lo que sí tienes, lo que salió bien o lo que mejoraste, en lugar de centrarte en lo que no tienes o lo que salió mal. Intuyo que no tendrás ni ganas, ni tiempo para quejarte.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para quejarte menos?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

18 enero, 2021

Querido compañero,

¿Dices o escribes siempre lo que piensas? ¿Realmente lo piensas? ¿Tienes en cuenta a los demás al ejercer tu libertad de expresión? ¿Ejerces esa libertad por igual en todos tus canales de comunicación, digital y personalmente?

¿Por qué hacernos daño “digitalmente”?

En una sociedad conectada, libre y con distintos polos de opinión, definir qué es correcto y qué es censurable, fuera de la protección jurídica resulta una tarea difícil. La subjetividad, el sesgo de cada uno y los intereses personales puede hacer que estos "límites de la libertad de expresión” se sitúen solo a conveniencia de lo que uno piensa o siente y si añadimos la elección de los medios de difusión, la responsabilidad, la coherencia y el valor se pueden difuminar.

La libertad de expresión

La libertad de expresión fue inicialmente concebida en Inglaterra como una garantía de la libertad de palabra en los debates parlamentarios, hoy ha sufrido profundas transformaciones. Lo que se pretende ejerciendo la libertad de expresión es asegurar el derecho de buscar, recibir y difundir el pensamiento propio. Este derecho topa con límites claramente establecidos relacionados con la vida privada, la intimidad, el honor, y la moral, entre otros.

La comunicación en la era digital

Hoy en día la comunicación no solo realiza a través de los medios tradicionales (libros, diarios, revistas impresas) o a través del contacto personal o en espacios públicos físicos (lugares abiertos, plazas, calles, etc.). Es un hecho que cada día la comunicación entre personas y en las empresas se realiza más de manera digital, especialmente mediante el uso de internet y las redes sociales (social media). Un espacio en el que parece estar todo permitido, donde lo expresado queda escrito/ guardado para siempre y muchas veces ni siquiera se sabe quién es la fuente real del comentario. Antes poníamos cuidado porque “lo que se escribe se lee” y ahora es “cuidado con lo que se publica”.

Esta última forma de ejercer la libertad de expresión, amparándonos en el anonimato o en la distancia del interlocutor, está generando y posibilitando la capacidad de hacerse daño “digitalmente”, de generar heridas que no son visibles pero si profundas y que emocionalmente pueden afectar tanto a la autoestima como a nuestra vida “no digital”.  Esta “escritura” nace del fracaso de la palabra, de lo que no se puede o se atreve uno a decir o no se sabe decir. ¿Por qué? ¿Es respeto al otro o miedo a nuestra libertad por las consecuencias?

Lo "políticamente correcto" en la actualidad

En estos momentos lo “políticamente” correcto atiende a la utilización de expresiones que conlleven a evitar roces, diferencias, enfrentamientos entre personas o grupos. El inicio de la idea de que algo dicho o hecho es “políticamente correcto” data de la década de los 60, con la publicación del libro “The Little Red Book” de Mao Zedong y nace como forma de proteger específicamente a las minorías.

Cuando digo ser políticamente correcto no me refiero a ser correcto en sí, sino a ser respetuoso y considerado con los demás, a ser y saber estar, a la coherencia entre lo que decimos, escribimos y hacemos, a tener una buena y madura salud relacional, a creer y demostrar la igualdad de todas las personas, independientemente de la etnia, la cultura, la religión, el género y la orientación sexual. Son personas, igual que tú.

Claves para ejercer tu libertad de expresión sin dejar de ser políticamente correcto

En cuanto a la libertad de expresión y lo que es políticamente correcto son conceptos que considero se complementan, ya que se puede usar la libertad de expresar lo que se piensa, sin desarmonizar el contexto o momento en el que dicha expresión se lleve a cabo; es decir, tener el cuidado, el tacto y el empeño por no herir u ofender, preservando las relaciones en nuestras comunicaciones.

La convivencia pacífica necesita de ciertos consensos básicos, como el respeto a la vida, a la diversidad, a las opiniones distintas, al Estado de Derecho, etc.

¿Y cómo se puede ejercer la libertad siendo políticamente correcto? Os dejo algunas claves:

  1. Comunícate con asertividad. Todos escribimos o hablamos para ser leídos o escuchados, hazlo sin miedos, defendiendo tus ideas, opiniones y sentimientos pero respetando los del otro. Practica la ecuanimidad. 
  2. Recuerda practicar la empatía. Si te pones en la piel del otro, no querrás lastimar u ofender a los demás.
  3. Ejerce tu libertad de expresión escogiendo un lenguaje respetuoso y amable. Presta atención y reflexiona acerca de las expresiones, los pensamientos y las acciones irrespetuosas y piensa en qué interpretarán las personas que te lean, vean o escuchen para no resultar irreverente o imprudente. Por ejemplo, evita expresiones que insulten o menosprecien a otras personas, evita vocabulario discriminatorio…
  4. Interactúa, conversa y haz amistades nuevas con personas distintas a ti. Ser políticamente correcto no significa tan solo escoger las palabras correctas para expresarte, sino aprender a respetar las diferencias. Cuando consideramos a alguien amigo, le aceptamos como es, por lo que nos resulta más fácil respetar sus ideas y diferencias respecto a nosotros.
  5. Saber usar el humor y las palabras que pueden generar controversias, palabras como: “negro”, “indígena”, “maricón”… antes podrían generar risas, hoy podrían resultar ofensivas. Si el otro no se ríe, deja de ser de buen gusto.
  6. Enfócate en ser amable y bondadoso cuando expreses tus opiniones. Comprende que tus palabras pueden herir a los demás y relacionarse con las experiencias dolorosas que puedan haber sufrido a lo largo de sus vidas. Para lograrlo, te sugiero te enfoques menos en ti mismo y en tus palabras, y más en el impacto que las mismas tienen en los demás.
  7. Responde de manera educada si una persona te dice que tus palabras han herido a alguien. No lo tomes de manera personal ni te pongas a la defensiva. Acepta la decisión de cada persona o grupo de rechazar tu forma de expresarte. Si no te ha gustado escucharlo quizá tengas que revisar algo en ti.
  8. Comprende que la libertad de expresión debe ser recíproca. Las diferencias de opinión son algo natural. El saber aceptar y tomarse con tranquilidad las críticas es fundamental para crecer y mejorar. Y si no te gusta que te critiquen, no lo hagas tú. Además, entender que el otro puede tener razón igual que tú, su razón, igual de válida que la tuya, te servirá para no ser tan coercitivo. 
  9. No difundas mentiras sobre alguien. De media, las informaciones falsas reciben un 70% más retuits que las veraces, es decir, que los usuarios las comparten mucho más entre sus seguidores, ayudando a multiplicar su difusión. Del análisis pormenorizado de 126.000 afirmaciones difundidas en Twitter entre 2006 y 2017 los investigadores han descubierto que las mentiras, además, triunfan porque suelen provocar respuestas de temor, indignación y sorpresa. Si tienes que atacar a alguien con mentiras quizá sea porque no tienes tú argumentos propios que te validen.
  10. Aprende más acerca de los distintos tipos de prejuicios. Entender los prejuicios de la sociedad y del mundo puede ayudarte a abrir los ojos. Comprende que las personas tienen problemas distintos a los tuyos para reflexionar acerca de tus prejuicios.
  11. No utilices términos religiosos específicos cuando estés con personas de distintas religiones. Existen muchas creencias religiosas diferentes, y no todas las personas comparten las mismas ideas. Al hablar con un grupo de personas, recuerda que algunas podrían ser religiosas, agnósticas o ateas. Si quieres describir ciertas características específicas o académicas de un grupo religioso hazlo de forma generalizada, por ejemplo, los miembros de la fe judía celebran como día importante el Yom Kipur.

¿De qué otras maneras puedes ejercer la libertad siendo políticamente correcto?

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para ejercer tu libertad de expresión siendo políticamente correcto?

Te recuerdo que en 2miradas podemos ayudarte a que puedas expresarte y sentirte libre comunicándote con los demás y contigo mismo de una forma asertiva y sana, estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

31 diciembre, 2020

Cuando una persona cruza una puerta algo de ella queda en el lugar del que salió. Además, el hecho de haberse dispuesto a cruzar conlleva valentía y esperanza. El corazón, la mente y el cuerpo se disponen a lo nuevo que pueda percibir al otro lado. A veces con miedo se da el paso porque hay ilusión y porque la vida no espera, no para, y nos mueve a seguir adelante.

La ilusión, que en ocasiones parece mágica, no tiene edad, ni sabe de culturas o economía, solo va con las personas. Personas que pasamos el umbral del año nuevo con sueños y objetivos por cumplir. Magia que ejercen los Reyes Magos al hacernos conscientes de la importancia de dar, de reconocer el trabajo bien hecho durante el año y que, además, estimula al logro de lo deseado para el año que comienza. 

Para el año nuevo, necesitamos recordarnos que cada día es un regalo, que cada día tenemos la oportunidad de hacer algo especial por nosotros y por los demás, que cada día podemos cambiar nuestro rumbo con pequeñas o grandes decisiones. Cada día tenemos permiso para ser o dejar de ser lo que queramos y elegir.

¿Y si comenzamos por hacernos algunas preguntas?

  • ¿Cómo ha sido tu año? 
  • ¿Qué quieres aprender de él? 
  • ¿Qué quieres dejar atrás?
  • ¿Qué quieres para el año nuevo? 
  • ¿Qué vas a hacer diferente? 
  • ¿Con quien compartirás tu día a día?
  • ¿Con qué cuentas ya?

Son preguntas que nos invitan a crecer y a enfocarnos ante el año nuevo. 

Feliz 2021. 2miradas

En este tiempo de deseos y propósitos, desde 2miradas elegimos estar a vuestro lado, apoyando las ilusiones de las personas y de las empresas. Queremos convertir cada día en algo valioso para alguien, para el mundo. Cada día un pequeño gesto que haga la diferencia.

Queremos conseguir una sonrisa diaria que nos haga sentir que cada día ha merecido la pena. 

¿Qué quieres conseguir tú? ¿Cómo puedes poner tu granito de arena para estar mejor y para hacer más bonita la vida a alguien?

Que tengas un muy feliz año nuevo. 

Este 2021, ¡regálate cada día! 

Raquel Bonsfills y Milagros García

Equipo 2miradas.

11 diciembre, 2020

Querido compañero,

¿Qué haces para tener relaciones sanas? Cuando estás en compañía, ¿uno más uno suman más de dos?  

Acabo de terminar el libro de Joan Garriga “El buen amor en la pareja” y es un libro que no te deja impasible. Hay tantas cosas que trabajar para que en las relaciones se dé el buen Amor, que he querido compartiros algunos de mis aprendizajes.

Joan Garriga parte de dos premisas importantes: la primera es que nadie nos puede hacer infelices, cuando leí esto inicialmente no me lo creí porque rápidamente pensé cuando una pareja o un amigo me hace algo que me hiere o me perturba me siento triste; sin embargo, aunque en una relación podemos vivir un amplio abanico de sentimientos y entre ellos el sufrimiento y el desamor, efectivamente no tenemos por qué ser víctimas de ello porque nuestro destino sigue siempre íntegro en nuestras manos y no solo importa lo que vivimos, sino la actitud que adoptamos frente a lo que vivimos.

La segunda premisa es que nadie nos puede hacer felices, a través de las relaciones experimentamos: intimidad, sexualidad, ternura, vinculación, sentido de pertenencia, confrontación, crecimiento… y si lo sabemos llevar bien nos acercaremos a este tipo de bienestar y de gozo. Las relaciones, especialmente la de la pareja, te puede dar felicidad pero no tiene el poder de hacerte feliz.

De todas formas, tengo ciertos reparos sobre estas dos premisas y es que tener una relación de pareja o un amigo especial nos puede hacer sentir completos y motivados para afrontar cada uno de los retos que nos ponga la vida en el día a día y esto sí nos provoca felicidad o infelicidad.

6 condiciones para vivir una relación armónica

Después de daros estas dos duras noticias, voy a comentaros las seis condiciones que es conveniente que existan para tener un bienestar en una relación, para vivir la relación en armonía y que los asuntos resulten alegres y/o serenos:

  1. La primera condición es que la relación fluya sin demasiado esfuerzo, cuando esto se da las cosas resultan fáciles y todo se desenvuelve con naturalidad porque las emociones fluyen sin grandes altibajos y la relación resulta nutritiva para ambos. 
    Quiero añadir a esto, según mi experiencia, que pueden darse relaciones más complicadas en las que, si hay interés genuino por el otro, se pueden modificar las pautas afectivas y de relación que hemos aprendido y resolver asuntos emocionales pendientes que nos han construido en nuestra niñez y que forman parte de nuestra identidad cambiando nuestro estilo relacional afectivo y permitiendo que la relación fluya.
  1. La segunda condición es que se trate la relación de dos naturalezas no demasiado incompatibles, no demasiado diferentes. Que la comprensión del otro no esté más allá de nuestras capacidades. La compatibilidad de cualquier pareja descansa sobre la diferencia, pero cuando la diferencia es excesiva están en riesgo otras cuestiones fundamentales para la compatibilidad como son también la posibilidad de asociación, imbricación y complicidad.
  2. La tercera es que los miembros de la pareja sean verdaderos compañeros, que se sientan como tales, acompañados, ya que el otro es también un amigo y la amistad no se desgasta con el curso de los años. Que puedan compartir sus peculiaridades, gustos, intereses, diferencias, complicidades. Que tengan a alguien al que entienden y que los entienden.
  3. La cuarta condición es tener fe y confianza plena en el otro. Es decir, tener la certeza de que el otro quiere nuestro bien y no nos va a dañar, sabiendo que la confianza no exige garantías, como dice mi pareja, ya que es necesario ser conscientes de que en algún momento el otro tal vez no lo haga y debemos aceptarlo sabiendo que podremos resistirlo y sobreponernos a ello. ¡Ojo que no sea la tónica de la relación!
  4. La quinta condición, la más difícil de cumplir: el deseo espontáneo de que el otro esté bien por encima de nuestros miedos o carencias. Se trata de encontrar la propia felicidad con la plenitud del otro. Difícil en los momentos actuales cuando se vive la pareja más al servicio del yo que del tú o el nosotros. Consiste en ver al otro con la inteligencia del corazón y no solo a través de nuestras proyecciones y anhelos y así lo amaremos como es y le daremos lo que necesita y espera recibir.
  5. La última condición es que haya un equilibrio entre el dar y el recibir, que se dé un rico, positivo, fértil y equilibrado intercambio entre el dar y el tomar manteniéndonos libres y dignos.

Cuantas más condiciones se den mejor resultará la relación, aunque ya Garriga indica que no conoce ninguna relación en la que existan estas seis condiciones.

Ingredientes para una mejorar las relaciones personales

Algunos de los ingredientes principales que considero importantes para lograr un mayor bienestar y una relación personal duradera son:

  1. Mejorar nuestro desarrollo personal, tanto en nuestra gestión emocional, como en lo que la vida nos trae. La felicidad grande consiste en ponernos en sintonía con la vida, con las circunstancias, aunque no encaje con nuestros deseos personales. Amar lo real nos otorga la posibilidad de ser felices.
    Por ejemplo, hay personas que se pierden en la fusión, pues temen encontrarse a sí mismas, y otras que se pierden en el exceso de independencia pues temen diluirse en el otro. En ambos casos conviene trabajarse a sí mismos para flexibilizar posiciones, pues ningún extremo es bueno. El gran reto de todos consiste en aprender a amar lo imperfecto de la vida, de nosotros y de los demás, y volvernos compasivos.
  1. Establecer relaciones de igual a igual. Es fundamental no sentirte superior a la otra persona y por supuesto, no dominarla física, ¡ni psicológicamente! Todos necesitamos sentir nuestro poder, sentir que podemos, que somos adecuados, que nos sostenemos en nuestros pies y que somos válidos.
    Virginia Satir nos enseña que el genuino poder tiene que ver con la congruencia y con lo que ella llama las cinco libertades:
    La libertad de ver y escuchar lo que está aquí en lugar de lo que se supone que debería estar.
    La libertad de sentir lo que se siente en lugar de lo que debería sentirse.
    La libertad de decir lo que uno siente y piensa, en lugar de impostarse.
    La libertad de pedir lo que se quiere, en lugar de pedir permiso.
    La libertad de arriesgar, en lugar de optar únicamente por estar seguro.
  1. Superar juntos los hechos dolorosos, llorar juntos y que nos sostengamos juntos. Es fundamental que no nos separemos internamente, que el peso no nos lleve a vivirlos separados, que nos entreguemos al dolor, cada uno a su manera, pero juntos. En las situaciones difíciles y estresantes es necesario que aceptemos que en algún momento se puede sufrir, sino lo aceptamos no habrá vínculo, ni verdadera experiencia amorosa.
    La vivencia del dolor es un ingrediente necesario para completar con éxito el proceso y llegar a ser capaz de crear un futuro.
  1. Bert Hellinger defiende que cuando se produce un intercambio negativo dentro de una relación, cuando uno de los dos daña al otro, debe compensarlo vengándose con amor; es decir, devolverle el daño pero en una cantidad menor, de esta forma se restablece el equilibrio y la igualdad.
    Este ingrediente me rechinó inicialmente mucho, ya que nos han enseñado a no responder al mal con otro mal, sino con el bien, amando al enemigo poniendo la otra mejilla, frente a la ley de Talión de “ojo por ojo y diente por diente”.
  1. Una relación gana fuerza cuando lo que hemos creado entre dos tiene más peso y más fuerza que nuestras parejas pasadas y nuestras familias de origen. Jorge Bucay explica: “fui a comprar un final feliz, y busqué y busqué, pero no lo pude encontrar y viendo que no lo podía encontrar preferí invertir en un nuevo comienzo”. Lo nuevo se construye sobre lo viejo cuando lo viejo no son ruinas y cadáveres, sino buenos cimientos de amor, respecto y gratitud!!!!!

¿Qué otros ingredientes consideras para lograr un mayor bienestar y una relación personal duradera?

Resumiendo

Recapitulando diría que la gran tarea consiste en aprender a amar, integrar y gozar lo real entre ambos, mientras nos despedimos con cariño de nuestras idealizaciones, quizá para descubrir maravillados, que la entrega a lo real multiplica nuestra alegría interior de una manera que ni siquiera podíamos atrevernos a soñar en nuestras mejores fantasías.

Según mi experiencia una relación se sostiene bien si: nos provee de desarrollo y crecimiento (llamo crecimiento a la inclusión como propio de lo ajeno, al amor a lo diferente), de motivación e impulso en nuestro camino de realización y que nos permita ir abriendo nuestro corazón más y más.

Para acabar me gustaría recordaros los tres componentes de la dicha en una pareja, son tres expresiones mágicas que abren las puerta de la felicidad en una relación: el sí (significa te tomo tal y como eres), el sonreír diciéndole gracias (gracias por existir, gracias por estar aquí, gracias por quererme, por ser como eres, por nuestro camino…) y el sentir y decir por favor o lo siento (acercarnos al otro desde nuestra ternura, desde nuestra vulnerabilidad, nuestra más profunda humanidad, ofreciéndole nuestra fragilidad, nuestra piel sin durezas. Y al arriesgar podemos ser recompensados con las mieles del encuentro verdadero, despojado de roles, formalidades y vestiduras).

Desde luego no concibo una relación sin sonrisas, mostrar una constante sonrisa, aunque sea interior hacia el otro, incluso en momentos de desacuerdo ¡qué difícil!, tampoco concibo una relación sin practicar el reconocimiento y la escucha, el tener al otro en cuenta, el transmitir al otro a través de una sonrisa, mirada, comentario o gesto, a pesar de las dificultades, quiero bailar contigo, bailamos juntos y también si es una relación de pareja, no la concibo sin encuentros personales íntimos, donde te desnudas, sin tapujos al otro, donde te fundes y trasciendes.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para tener relaciones amorosas?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

28 noviembre, 2020

Querido compañero,

¿Para qué empleas el humor? ¿En qué momentos te ríes?  

En mi anterior artículo ya hablé de la importancia del humor a la hora de resolver conflictos porque está demostrado que el juego y el humor ayudan a reducir la tensión y pueden crear una oportunidad para una mayor conexión e intimidad, suaviza el impacto de mensajes negativos, atrae y mantiene la atención del otro, ayuda a romper el hielo y aumenta la sensación de control. El humor permite equilibrar mente, cuerpo, y espíritu, el mensaje se vuelve más persuasivo, crea cercanía social…

¿Risa, sonrisa y humor son lo mismo? 

Quisiera contarte la diferencia. La risa aparece cuando algo nos hace gracia, tiene un cierto componente mental y fisiológicamente segregamos endorfinas. Es importante reírse porque ayuda a descargar tensiones y rompe barreras. 

El humor o humorismo (del latín: humor, -ōris) es definido como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Lleva incorporado un factor de inteligencia e ingenio más elevado que la risa, es más mental y menos fisiológico que la risa. Tiene mucho que ver con la gestión emocional, es una actitud ante la vida, y conlleva otros elementos como optimismo o fluidez emocional.

La risa y la apreciación del humor son componentes vitales de la función adaptativa social, emocional y cognitiva.

Y la sonrisa, por su parte, es el primer contacto con la risa y el humor. Se podría decir que es el nivel más básico, siempre podemos esbozar una sonrisa ante cualquier situación.

Consecuencias del humor mal gestionado

Definitivamente, aunque cada persona tenga su propio sentido del humor, éste no siempre es utilizado de forma positiva. Aunque todos hemos escuchado que la risa alarga la vida, la realidad es que el humor mal gestionado puede acarrear consecuencias negativas como: 

  • Que la otra persona sienta que te rías de ella, no con ella, puede llevar a que el otro se moleste y enfade. Burlarse, ridiculizar o humillar a otras personas a causa de sus errores, de sus limitaciones, de sus creencias, de sus defectos físicos, de su apariencia o de cualquier otra circunstancia personal o social por mucho que te rías mientras lo dices, no tiene nada de positivo. Además, normalmente quien bromea sobre otra persona es porque envidia alguna característica de la víctima y eso le produce inferioridad frente a él.
  • Cuando lo usamos para encubrir y evitar emociones o recuerdos dolorosos. La risa puede ser usada por algunas personas para disfrazar sentimientos de temor, nervios, ira, frustración y decepción en vez de estrategias constructivas para sobrellevar las situaciones. Podemos reírnos de la verdad, pero no debemos usar la risa para esconder la verdad. 
  • Contar un chiste inapropiado u ofensivo puede ser dañino para la imagen de cualquiera. El humor prejuicioso, racista, clasista o machista solo hace gracia al que tiene esos prejuicios. Y hoy en día los humoristas comentan que les es mucho más difícil hacer chistes que antes, porque ahora estamos mucho más susceptibles en estas cuestiones y no se trata de hacer sentir mal a nadie. 
  • Usar el sarcasmo puede llevar a malos entendidos. Este tipo de lenguaje conlleva una artillería de agresiones encubiertas y desprecios sutiles que desconciertan y destruyen autoestimas.
  • Una broma a destiempo puede provocar distracción y alejar nuestra atención de cierta información. Cuando has de decir “ay, era broma…” es que la cosa ha ido mal y, sobre todo, la intención de relajar el ambiente con la broma ha llevado al otro al desprecio por la persona que la ha dicho, queriendo apartarse de esa persona y buscando volver al punto de la conversación o decidiendo irse por no sentirse escuchado. 
  • Si a la persona no le parece graciosa la situación, para de inmediato. El humor debe disfrutarse entre todos los participantes. Si el tono de voz, el lenguaje corporal o cualquier otra señal te indica que al otro le molesta, reconsidera tu posición y analiza el contexto de la otra persona.

Comparto lo que indica José María Perceval y es que el humor tiene cuatro límites: 

  • La ley (hay que tener mucho cuidado con ella porque puede matarte el humor, la creatividad y la democracia).
  • La moral (que también puede ser decisiva porque podemos tener grandes grupos que se ofenden ante determinadas cosas cuando a lo mejor habría que pasar o hacer que la persona que está haciendo el chiste se quede sin que la gente se ría).
  • Los grupos sociales (se ríen de unas cosas y no de otras).
  • Las personas individuales (los límites que yo pongo a mi humor).

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta?¿Qué otras maneras encuentras en las que el humor no es positivo? ¿Qué vas a hacer para usar positivamente el humor? 

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

13 noviembre, 2020

Querido compañero,

¿De qué maneras resuelves los conflictos que te surgen en tu día a día? ¿Obtienes los resultados esperados?

Ya te he hablado en otros artículos sobre resolución de conflictos de forma más ortodoxa: ¿De qué manera resuelves tus conflictos? Obstáculos para resolver conflictos ¿Cuándo aparecen los conflictos en una empresa? Hoy quisiera darte algunas pautas de cómo resolver los conflictos.

Cómo manejar conflictos con inteligencia emocional.

Está claro que los conflictos son inevitables y ocurren tanto entre personas con distintos puntos de vista, como con nosotros mismos (cuando tenemos obligaciones, deseos, emociones encontradas, pensamientos o sentimientos aparentemente contradictorios…)

¿Cuáles son los efectos de un mal manejo de los conflictos?

Los efectos y repercusiones de un conflicto están relacionados con la forma en cómo se desarrolla una negociación, así como con la actitud y los comportamientos que asumen las partes implicadas. De esta manera, un conflicto manejado en forma inadecuada se refleja en los siguientes aspectos como nos cuenta María Fuquen y que corroboro:

  • Se almacenan o concentran energía y presiones que conllevan a la violencia.
  • Se origina frustración y sentimientos destructivos.
  • Se genera ansiedad y preocupación que pueden ocasionar trastornos en la salud.
  • Los conflictos y las formas alternativas de resolución
  • Se produce impotencia, inhibición y bloqueo.
  • Se presentan enfrentamientos y choques con la realidad.
  • En ocasiones, el conflicto no permite clarificar ideas.
  • Los actores se revelan, eliminando el conflicto por completo.
  • Se busca darle salidas extremas al conflicto.
  • Se generan mecanismos de negación y desplazamiento.
  • Se inhibe la capacidad de negociar.
  • Se maneja un «diálogo de sordos».
  • Se confunde la discusión con la polémica.
  • Las personas implicadas ven las cosas como una tragedia.
Solucionar conflictos de manera emocionalmente inteligente.

¿Cómo es la persona con quien tienes el conflicto?

Todo conflicto está nutrido por un sinfín de complejas emociones: rabia, miedo, enfado, inseguridad, frustración… Es fundamental que frente a estas emociones tengamos la capacidad de escuchar al otro y mostremos una actitud de intentar comprenderle. Para ello, hay que tener en cuenta el tipo de persona con la que estás sufriendo desavenencias y pueden ser:

  • Atacantes. Son personas que ven al otro como el enemigo y se centra en los errores y equivocaciones del otro. Ya sabes el refrán, “no hay mejor defensa que un ataque”.
  • Evasivas. Tratan de esquivar la responsabilidad del problema, personas que no reconocen que existe el conflicto.
  • Acomodativas. La diferencia con los tipos atacantes es que su hostilidad es pasiva en vez de activa.
  • Encantadas. no sienten ningún impulso de ganar o atacar a la otra persona, su recompensa es sentir su propia confirmación de lo que piensa.
Conflicto entre dos personas. 2miradas

7 formas de resolver los conflictos que funcionan

Quiero compartirte algunas formas de resolver los conflictos que te surgen en tu día a día. El primer punto a tener en cuenta es que siempre que puedas,  no des lugar al conflicto. Resolver un conflicto puede ser agotador, por lo que haz todo lo posible por evitarlo si, realmente puedes hacerlo, especialmente si se trata de un tema sin trascendencia.

  1. Cuando vayas a resolver un conflicto olvida los rencores del pasado, céntrate en el aquí y ahora. Si te mantienes anclado en resentimientos del pasado tu capacidad para ver la realidad actual se verá afectada. Si quieres seguir adelante tendrás que centrarte en el momento (aquí y ahora) y resolver el problema actual, en vez de mirar al pasado.
  2. Parte de la calma interna para resolver conflictos. Consiste en silenciar todo ese ciclón de sensaciones internas para ver las cosas con mayor claridad y aplomo. La prioridad es la resolución del conflicto, no ver quién tiene razón no se trata de ganar o perder en la discusión, sino de mantener la relación y seguir adelante. Para eso es fundamental ser respetuoso con la otra persona y con su punto de vista.
  3. Es necesario a la hora de resolver un conflicto, no ver quién tiene razón. No se trata de ganar o perder en la discusión, sino de mantener la relación y seguir adelante. Para eso es fundamental ser respetuoso con la otra persona y con su punto de vista. Además, de este modo podremos prestar una mayor atención y una mejor escucha y nos conectaremos más a la propia situación, logrando descubrir más aspectos, más detalles… y toda esa información que va más allá de las palabras, como las emociones ajenas y ese lenguaje no verbal imprescindible. Escucha y atiende, sé capaz de intuir qué hay detrás de ciertas conductas o actitudes. Toda la información que puedas obtener abriendo bien los oídos, ojos, sentidos y corazón te serán de gran utilidad para poder llegar a posibles acuerdos.
  4. Usa el humor para resolver conflictos. Compartir el placer del humor crea una sensación de intimidad y conexión entre dos personas, cualidades que definen relaciones sólidas y exitosas. Y es que el humor ayuda a enfrentar las dificultades con más calma, genera un mejor clima, reduce la tensión cuando las emociones están a flor de piel y ayuda a resolver desacuerdos, suavizándolos, incluso ayuda a poner las cosas en perspectiva. Quisiera hacer hincapié que la risa y el juego compartido nos ayudan a liberarnos de pensamientos inflexibles o de comportamientos rigurosos, lo que nos permite ver el problema de una manera nueva y encontrar una solución más creativa y colaborativa. Además, el humor libera de inhibiciones para poder expresar lo que realmente sentimos, dejando aflorar nuestras emociones más genuinas.
  5. A veces hay que dejar que las cosas pasen. Puede que en algunas ocasiones sea imposible llegar a un acuerdo. Ahora bien, “dos no discuten si uno no quiere”, por lo que puede ser buena opción en algunos desconectar y seguir adelante, sin dejar que el conflicto llegue a lo personal. Aunque esto no siempre es posible o aconsejable, puede ser una opción para sobrellevar pequeños desacuerdos y que el conflicto no crezca y se convierta en algo realmente importante.
  6. Debes estar dispuesto a perdonar. Es imposible resolver el conflicto si no estás dispuesto a perdonar o eres incapaz de hacerlo. Si no te desprendes de la necesidad de «castigar» al otro no podrás gestionar las diferencias de manera adecuada.
  7. Recurre a la mediación de una tercera persona. Una forma alternativa para solucionar un conflicto podría ser el uso de mecanismos no formales y solidarios que brindan un elemento fundamental en la humanización del conflicto, con la presencia de una tercera persona que actúe como facilitadora especialista en la resolución o prevención del conflicto.

Para concluir, más allá de lo que muchos asumen, en un conflicto no hay ganadores o perdedores. Hay personas que lidian con emociones contrapuestas y posturas discrepantes. El éxito está siempre en poder llegar a un acuerdo para ambas partes. Toma consciencia de que en toda disputa, discrepancia o conflicto es necesario ceder en algún aspecto para llegar a una resolución y que tu comunicación sea lo más asertiva posible, además te recuerdo que para sentirte bien es fundamental que ambas partes ganéis.

Cita Blog 2 Miradas: Resolución de conflictos

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para resolver mejor tus conflictos? ¿Se te ocurren otros modos de resolver los conflictos?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García