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Querido compañero,

¿Pones límites en tus relaciones personales y profesionales? ¿Por qué hacerlo? 

Hoy quisiera hablarte de los límites, de su dificultad y de sus múltiples beneficios.

2miradas. La necesidad de poner límites

Seguramente te han pasado alguno de estos casos: llegas a la conclusión de que tienes que poner límites en alguna relación pero no sabes cómo hacerlo o has querido ponerlos y no te has atrevido o los has puesto y luego te has sentido culpable o querías poner los límites y no sabías cómo…  Probablemente muchas veces, ¿verdad?

Poner límites en las relaciones significa hacer saber a las demás personas que se tienen deseos y necesidades diferentes a las suyas, y respetarnos como seres humanos únicos que somos.

Y es que pueden ser muy complicadas las relaciones hasta llegar a establecer un equilibrio sin asediarnos, mientras conocemos al otro y nos ganamos su confianza, nos conectamos o vinculamos.

¿En qué consiste no poner límites?

No pones límites cuando permites, por ejemplo: cosas que te duelen, palabras malintencionadas, golpes, negligencias, que abusen de ti física o verbalmente, que te juzguen o te critiquen, que te hagan sufrir con su comportamiento o sus palabras, que se aprovechen de tu predisposición o bondad, que invadan tu espacio, vulneren tu intimidad o valores o que no se respete tu forma de pensar… Con el tiempo las consecuencias son nefastas porque literalmente te estás faltando al respeto a ti, cargando tu autoestima y dañando tu dignidad

Decimos que una persona que te quiere te va a decir las cosas como son, muchas veces las que no quieres escuchar, pero no se puede justificar la dureza y vehemencia de las palabras solo “porque te quiere”, cuando en realidad no te está valorando. Y los motivos del “agresor” pueden ser múltiples: inseguridad, carencias de su infancia, aprendizajes inconscientes, cubrir su falta de autoestima, sentido de superioridad y posesión… Muy probablemente, sus acciones sean, bien por sus propias carencias o bien porque le estás haciendo espejo de lo que él realmente es y verse ¡¡¡duele!!!

¿Por qué nos cuesta tanto poner límites? Algunas de las razones que he vivido podrían ser: no querer entrar en conflicto, no saber asertivamente poner límites, creer que eres egoísta por no ceder a lo que nos piden, creer que puedes con todo, temer ser rechazado por el otro, tener miedo a que te dejen de querer, a que te despidan, bloquearte ante la actitud que muestra el otro…

No poner o poner límites en tu vida: las consecuencias

Cuando permitimos este tipo de actitudes y comportamientos nocivos y tóxicos del otro, tanto físicos como emocionales, repetidamente sin hacer nada, además de hacerte mucho daño a ti mismo, como ya he indicado, no le das al otro la opción de cambiar su forma de actuación y de alguna manera retroalimentas que el otro repita sus acciones, y muy probablemente, cada vez peor, estableciendo una relación de dominancia – sumisión por no saber pararle los pies.

Poner límites nos ofrece ser líderes de nuestra vida, tener una mayor autonomía, autorregularnos y cuidarnos, lo que es una base para mejorar nuestra autoestima y bienestar. Además, establecerás relaciones de igual a igual, promoviendo la reciprocidad (el yo cuido de ti y tú de mí, el yo te respeto y tú a mí), te conocerán realmente como eres, vas a prevenir estrés, tristeza y frustración innecesaria, te vas a mostrar más coherente contigo mismo, vas a aumentar el respeto por parte de los demás… 

El primer paso: hazte responsable de lo que te ocurre con esa persona

Este es el primer paso para poder llegar a poner límites. Puedes plantearte preguntas como: 

  • ¿Por qué permito que no me trates de igual a igual?
  • ¿Por qué acepto que me juzgues por mis actos y comportamientos? 
  • ¿Por qué permito que me critiques por ser como soy? 
  • ¿Por qué permito que me violentes?

Busca el beneficio último por el que lo estás permitiendo y no pones límites. Decide si quieres mantener ese beneficio y qué pasaría si lo pierdes, ¿qué otras puertas sí se abren para ti?

La reacción de la otra persona ante el límite

Cuando planteas límites no sabes cómo puede esa persona reaccionar. Te lo puede agradecer, te puede dejar o puede que se aleje de ti. Lo que está claro es que cuando alguien TE QUIERE en mayúsculas, sin egos, ni carencias, te acepta, respeta y abraza tal y como tú eres, sin exigirte ser lo que considera que tienes que ser o cómo considera que tienes que actuar.
La calidad humana de una persona se nota, especialmente, por cómo trata a los demás y estoy convencida (y seguro que tú también), que quien es buena persona no hace daño a los demás, ni tiene interés en ello.

La persona más importante en nuestra vida, eres tú misma, y no debemos permitir que las personas nos traten mal, o hagan con nosotros lo que ellos consideren. Por eso, aprender cómo poner límites es algo que se puede y es conveniente desarrollar. 

¡Ánimo, que siempre hay tiempo para echar un paso adelante y poner el freno a ciertas situaciones!

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para poner límites?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

4 septiembre, 2020

Querido compañero,

¿Qué haces cuando sientes miedo? ¿Te bloquean tus miedos?

La Real Academia Española define el miedo como “angustia por un riesgo o daño real o imaginario”.

Hoy en día, probablemente el miedo es el principal obstáculo en la consecución de sueños y metas; sin embargo, el miedo es una conducta adaptativa que nos ha permitido sobrevivir a los depredadores y a los desastres naturales. Ha sido el elemento básico que nos ha mantenido vivos y ha permitido que la especie se desarrolle hasta nuestros tiempos.

Tengo miedo del miedo

El miedo es una emoción y como emoción no podemos dejar de vivirla en muchos momentos de nuestra vida. Tenemos asociado el miedo a una emoción negativa, que resulta desagradable porque es una emoción que puede bloquearnos o paralizarnos y, por este motivo, es tan importante saber vencerla y superarla para lograr una vida más plena.

Es normal que hoy sintamos más miedo de lo habitual, porque, además, de las circunstancias personales que estamos afrontando cada uno, se añade el hecho de estar viviendo una pandemia (por supuesto, ante la pandemia no hay mejor vacuna que la prudencia y la empatía). Sin embargo, la mayor parte del miedo es aprendido y los temores se desarrollan por asociación según vamos siendo mayores, aunque nacemos con ciertos miedos, como: el miedo a las alturas, a fuertes ruidos, a la oscuridad, a estar solos… que nos ayudan a garantizar nuestra supervivencia.

Tipos de miedo

Podemos sentir diferentes tipos de miedo dependiendo si el estímulo que lo provoca existe o no:

  • Miedo racional. Lo sentimos cuando percibimos una amenaza real y nos lleva a evitar el peligro de manera inmediata, nuestra mente desencadena la reacción de miedo para protegernos y ponernos a salvo. Sería un miedo normal que aparece cuando surgen estímulos dañinos. Normalmente tiene corta duración y no interfiere con la vida cotidiana. Un ejemplo sería el miedo que podemos sentir cuando alguien nos quiere robar.
  • Miedos irracionales. Son miedos que tienen su origen en un pensamiento imaginario, distorsionado y catastrofista, que experimentan muchas personas y pueden prolongarse indefinidamente en el tiempo. Un ejemplo de este tipo de miedo son las fobias (zoofobia, acrofobia, aerofobia, agorafobia, claustrofobia, amaxofobia, fobia social…).

Las respuestas ante el miedo

La respuesta del miedo es autónoma, es decir, no la activamos voluntariamente de forma consciente. Los expertos establecen cuatro respuestas automáticas: huida, defensa agresiva, inmovilidad y sumisión. Si consideramos que podemos afrontar el miedo pondremos en marcha los recursos necesarios para superar la situación. En caso contrario, iniciaremos la escapada o la huida para alejarnos porque no nos vemos capaces de lograr afrontarlo.

Además, el miedo produce reacciones físicas como: sudoración, dilatación de pupilas, contracción y/o descenso de las cejas, separación de los labios, un aumento de la presión cardiaca, palpitaciones, descenso de la temperatura corporal, aumento de conductancia de la piel, aumento del tono muscular pudiendo provocar el agarrotamiento o el incremento de la entrada de oxígeno en el organismo, aumentando la respiración para dar lugar a una mayor energía … Además, los circuitos sanguíneos se reactivan y fluyen con mayor velocidad especialmente hacia las extremidades para prepararnos para la huida y hacia el cerebro, para mejorar la toma de decisiones y pensar con mayor rapidez.

Hay estudios que indican que más del 50% de las personas que experimentan temor presentan silencios y en muchos casos se produce un aumento del tono de la voz.

Cuando sentimos miedo tenemos una sensación de angustia y todo nuestro cuerpo se pone en estado de alerta y esto es normal, ya que es una reacción de alarma y nuestro cerebro entiende que debe de prepararnos con todos los recursos que contamos, para enfrentarnos a la situación que nos ha generado el miedo. Esta situación puede ser emocional (tener miedo de que nos abandonen, de no tener trabajo o dinero, de fracasar…) o física (sentir miedo de alguien que está sintiendo rabia y nos puede maltratar…)

Fases para superar el miedo

Te propongo según mi experiencia y la de 2miradas las siguientes fases para superar el miedo:

  1. Reconocer que siento miedo. El primer paso es aceptar lo que sientes e identificarlo como miedo. Puedes formularte preguntas como: ¿Dónde siento mi miedo? ¿Qué señales me indica mi cuerpo para identificar que lo que siento es miedo?
  2. Aceptar que tengo miedo. Este paso consiste en ser consciente de la emoción que estamos viviendo. Tener temor ante algo amenazante nos lleva a asustarnos y cuanto más intentemos combatir el sentimiento más fuerte se hará. Para aceptar el miedo puedes formularte preguntas como: ¿De qué tengo miedo? ¿Desde cuándo siento miedo? ¿Qué me dice mi miedo? ¿Cómo funciona el miedo en mí? ¿Qué defensas utilizo contra el miedo? ¿Cuándo me permito tener miedo? ¿Me permito hablar de mi miedo? ¿Cómo me hace sentir hablar de él?
  3. Dar las gracias al miedo por la protección que te está queriendo ofrecer. Gracias miedo por ponerme en alerta, por prevenirme.
  4. Evaluar la gravedad de la situación. Ante el miedo solemos ponernos en la peor de las situaciones, te invito a que contrastes la situación que estás viviendo con la realidad. Además, date cuenta de que el peor escenario posible a menudo no es tan espantoso como lo imaginas. Puedes formularte preguntas como: ¿Este miedo es real o irreal? ¿Qué ha ocurrido para que tenga miedo?  ¿Qué es lo que me estoy imaginando? ¿Cuál es la situación real? ¿Qué beneficio me da tener miedo en esta situación? Un ejercicio que podrías hacer es practicar respiración para disminuir el impacto que el miedo causa en tu cuerpo porque así serás más objetivo. También ayuda beber un gran vaso de agua despacio. El cerebro bajará la alerta porque en caso de que hubiera un peligro real ¿quién se iba a poner a beber tranquilamente un buen vaso de agua?
  5. Acoge el miedo. No permitas que el miedo te paralice, cree en ti y en tus capacidades. Vive el miedo y si es un miedo muy intenso, vívelo de forma gradual. Por ejemplo, si tienes miedo a la oscuridad, ve poco a poco bajando la intensidad de la luz a medida que van pasando los días.
    • Te propongo que escribas en un folio: “Tengo miedo de….” (escribes tu miedo) Ejemplo: “tengo miedo a la soledad” y debajo escribes: “Quiero o amo…” (escribes tu miedo) Ejemplo: “quiero la soledad”. Haciendo este ejercicio lograrás aceptar el miedo. Después de escribirlo lo lees lentamente y cuando acabes de leerlo, respiras profundamente haciendo apnea al inspirar (mantén el aire unos segundos antes de expirar), verás como practicando esta respiración lograrás una mayor tranquilidad.
  1. Ver si la experiencia vivida nos ha traído un nuevo aprendizaje. Escúchate, siéntete, date cuenta de los cambios en la intensidad de tu emoción, ponte a prueba cambiando el pensamiento que te sueles decir al respecto de tu miedo y obsérvate. ¿Qué harías si tuvieras la certeza de que no va a pasar eso que temes? Recuerda que no se trata de no tener miedo, sino de avanzar a pesar de tener miedo y acogerte y aceptarte a ti mismo con ese miedo.

Con el fin de complementar lo explicado te anexo un vídeo explicativo sobre el miedo: Estrategias para superar el miedo

Después de lo que acabo de compartir, ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para afrontar mejorar tus miedos?

“El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo”

Nelson Mandela.

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

29 julio, 2020

Querido compañero,

¿Cómo te preparas para tener una reunión virtual?

Es cierto que las reuniones cara a cara han sido la forma natural y hasta ahora más eficaz de comunicarse; sin embargo, cuando se trabaja para una multinacional o en empresas con empleados que están dispersos por todo el mundo, las llamadas reuniones virtuales son la mejor o la única opción.

Además, tras el confinamiento por la pandemia en España, más de tres millones de personas se han visto abocadas a trabajar desde su domicilio y a utilizar con frecuencia las videollamadas. Ya hay encuestas con datos analizados sobre ellas, como una realizada a más de 400 personas y llevada a cabo por Natalia Gómez del Pozuelo, que recoge las siguientes conclusiones:

  1. La edad no es un factor clave en la percepción de las videollamadas.
  2. Lo que más molesta son los problemas técnicos.
  3. Las videollamadas nos cuestan más esfuerzo y energía que las reuniones presenciales.
  4. Impone más una sala llena de gente que una cámara.
  5. La principal diferencia entre una reunión presencial y una videollamada es que se pierden los gestos y parte de la comunicación no verbal.
  6. Nos vestimos de manera más informal para una videollamada.
  7. Para las videollamadas de trabajo se utiliza más el interior que en las de ocio.
  8. Lo que más nos gusta hacer por videollamada es asistir a cursos y a conferencias.

Sabemos que haciendo reuniones virtuales “efectivas” ahorramos tiempo, dinero y energía, pero no se pueden hacer de cualquier manera porque sigue estando en juego tu imagen y profesionalidad. No todos lo están teniendo en cuenta. Además, la comunicación verbal se maximiza y, salvo que nos distraigamos, los participantes están más pendientes de todo lo que sucede en la reunión.

Te comparto algunas reglas fundamentales para lograr realizar reuniones virtuales exitosas:

  1. Es esencial tener una adecuada iluminación. Carlos González Armesto, fotógrafo especializado en retrato y moda, explica que la luz debe ser siempre frontal, porque ilumina de forma uniforme la piel y los rasgos. Nunca cenital ni proyectada desde abajo, porque crearía un efecto tenebroso. “Sea natural o artificial, la luz siempre debe venir de frente. No es aconsejable tener una ventana detrás, porque crea contraluz, se ‘quema’ el fondo y la cara aparece recortada. Tampoco colocar fuentes de luz a los lados, porque provocarían sombras en el rostro. Una buena idea es emplear una mesa blanca o aprovechar la luz del portátil, incluso subiendo su intensidad; lo que añade claridad y mejora el resultado”. Esa luz fría es fantástica, añade, si es más cálida se ve más amarillento el tono de la piel. Tom Ford, el prestigioso diseñador y cineasta, sugiere un truco que a él le gusta utilizar en estos casos: añadir una lámpara alta junto al ordenador en el lado del rostro que consideremos más favorecedor. Debe estar alineada y ligeramente detrás del portátil.
  2. Cuidar el fondo de la imagen. Utilizar un fondo nítido, limpio y poco recargado. Naturalmente, si uno tiene un espacio fantástico en el hogar y quiere mostrarlo, adelante, pero ante la duda, mejor minimalismo que un fondo recargado. Favorecen los fondos claros y no son favorecedores los tonos oscuros o los colores estridentes. Menos es más, sé elegante, desde el respaldo de tu silla hasta la taza o vaso forman parte de ti y de lo que quieres comunicar.
  3. Cuidar y colocar la cámara. Antes de nada, es importante limpiar el objetivo, después colocar a una posición adecuada la cámara, medio metro evita la deformación del rostro. La cámara debe estar colocada mínimo a la altura de los ojos, si la cámara enfoca desde abajo provocaremos el efecto papada. Además, al colocar bien la cámara evitaremos cabeza deformada o sombras en el rostro.
  4. Preparar y cuidar la imagen. No vale todo, van a verte, así que arréglate, cuida tu imagen y vístete adecuadamente, según el tipo de reunión que vayas a tener. Usa colores sólidos favorecedores cerca de la cara y puedes exagerar un poco más el maquillaje, la cámara atenúa el efecto, no se ve tan recargado como al natural. No olvides sentarte en una postura cómoda con la espalda recta y los hombros no caídos, de esta manera parecerás más tranquilo y no te sentirás incómodo.
    • Es relevante el cuidar todo lo referente a tu comunicación verbal: modula, vocaliza y cuida el volumen a la hora de hablar.
    • Antes de entrar en la reunión comprueba cómo te ves, revisa los elementos técnicos como el sonido, la iluminación, batería del dispositivo…, evita entrar en polémica, que en pantalla no hagas referencias a temas polémicos, como fútbol, religión o política (no se trata de mentir sino, son solo características básicas de etiqueta)...
    • Según sus estudios de Amy Cuddy permanecer dos minutos en una postura poderosa hace que se reduzcan los niveles de cortisol (hormona del estrés) y se incrementen los de testosterona, la hormona que nos hace reaccionar ante el estrés. Te recomiendo que, si no te sientes cómodo hablando en público o estar frente a una cámara, antes de sentarte frente al ordenador adopta una postura de poder durante dos minutos.
  5. Evitar distracciones y mantener la concentración. Es importante conseguir un buen nivel de concentración. Puedes lograrlo de muchas maneras, algunas de ellas: Elige un espacio apropiado en tu casa, lejano de las distracciones, evitando los ambientes comunes de la casa. Mantén el contacto visual. Deja de ver o leer otras cosas que no sean propias de la reunión (no te distraigas con el móvil, ver otras noticias o artículos…).   Aprende a utilizar la herramienta que vas a utilizar para realizar la reunión virtual, si la conoces, te distraerá menos. Realiza reuniones virtuales cuando sea necesario, seguramente algunas se pueden evitar con un correo electrónico, mensajes de WhatsApp, mensaje de texto… Evita que en el espacio en el que vas a realizar la reunión haya ruidos, los ruidos crean distracciones, utiliza auriculares, cierra ventanas…
  6. Respetar la palabra y hablar por turnos. Es muy importante respetar el turno de palabra de cada una de las partes que estén dialogando, facilitando de esta forma el entendimiento de las posiciones que se exponen, para llegar a conocer los argumentos de cada participante. Evita las interrupciones, que unas pocas personas acaparen la conversación o que hablen todos a la vez, incluso silenciar el micrófono, si no estás hablando.

Además, os dejo otras claves que ya he explicado en otro artículo sobre 10 Claves para realizar una reunión efectiva

Con el fin de afianzar lo explicado te anexo un vídeo explicativo sobre las reuniones virtuales:

https://www.danielcolombo.com/13-tips-para-hacer-reuniones-productivas-on-line-por-daniel-colombo/

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para mejorar tus reuniones virtuales?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Querido amigo/a,

¿Te está resultando más difícil comunicarte hoy que antes del confinamiento? ¿Cómo está afectando el Covid-19 en tu forma de comunicarte?

 

Si hasta hace unos meses nos resultaba difícil llegar a comunicarnos de forma asertiva, eficaz y eficiente, imagínate en estos momentos viviendo tantas emociones encontradas (estrés, irritabilidad…), llevando mascarillas, usando guantes, estableciendo una distancia de dos metros, sin poder ni tocarnos, etc. Es fundamental conocer nuevas formas de comunicación adaptadas a la situación que estamos viviendo y esto nos va a requerir un mayor esfuerzo y concienciación, además de aprendizaje porque la forma en que nos comunicamos con otros y con nosotros mismos determina la calidad de nuestras vidas.

Está demostrado que aprender a comunicarse mejor facilita el desarrollo de las personas, aporta  una mejor relación de las parejas, familias y organizaciones, así como evita muchos malestares, malentendidos y conflictos.

A través de una buena comunicación pasamos del aislamiento de la persona al encuentro con otros con el fin de acercarse, coordinarse, emocionarse y realizar proyectos sumando fuerzas. Cuando mantenemos una conversación auténtica uno puede sentirse tan molesto y herido con las palabras, como acogido y arropado por ellas. 

¿Qué puedes hacer para que el otro lo sienta o perciba de la mejor manera posible el mensaje?

  • Ten claro tu mensaje. Y dótalo de una estructura y orden. Esto nos llevará a tomarnos nuestro tiempo para preparar lo que queremos decir y hacernos entender de una manera más clara y no decir lo primero que se nos viene a la cabeza, que, en muchas ocasiones, nos arrepentimos de soltarlo, pues no es lo que realmente pensamos, ni queremos transmitir. 

  • Elige el mejor momento para decirlo y algo que me parece absolutamente decisivo para cómo lo va a recibir el otro, es el cuidar desde dónde hablamos; es decir, tener en cuenta la emoción que nos acompaña antes de comunicarnos. No es lo mismo comentar algo desde la irascibilidad o desde el desasosiego que desde la tranquidad o la comprensión. Así que te invito a que antes de iniciar conversaciones estés lo más relajado posible. El enojo te generará una mala conexión con otras personas. 

  • Empatiza. Igual que has detectado la emoción que vive en ti, pon atención a la emoción que muestra el otro. Esto, además, de ayudarte a elegir el mejor momento, también te ayudará a empatizar con él, proporcionando una mayor sintonía entre ambos.

  • Actitud. ¿Cuál es tu actitud antes de comunicarte? Quieres hablar para imponer tu criterio o tu actitud es negativa y todo lo que te propongan lo vas a ver mal o, por el contrario, tienes una actitud de apertura, estás dispuesto a practicar la escucha, el consenso y tu actitud es claramente positiva.

Comunicación verbal: cuida cómo dices tu mensaje

  • Practica el hablar más despacio para que des tiempo a que el otro comprenda mejor tu mensaje.
  • Sé breve, intenta no hablar más de tres minutos seguidos sin que el otro participe. Nuestro cerebro desconecta muy fácilmente.
  • Sé agradecido, inicia con un cumplido y acaba con otro que demuestre tu interés y agradecimiento.

Comunicación no verbal: retos

Es importante que durante la comunicación estés atento a tu comunicación no verbal y la del otro. Hoy en día, si nos comunicamos con gente en la calle que lleva mascarilla, es más difícil apreciar su comunicación no verbal, así que tenemos que ser más precisos con las palabras, estar más atento y ser más observador. Además, te invito a que tu tono de voz sea cálida y que aporte apoyo, sinónimo de liderazgo personal porque genera más satisfacción, cooperación y compromiso con el que hablas.

Después de lo que te he compartido ¿De qué otras maneras podrías mejorar tu comunicación? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo? 

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito, que eres TÚ.

Milagros García Arranz

Cita

Querido amigo/a,

¿Cómo estás? ¿Cómo te está afectando el COVID-19? ¿Qué haces para llevarlo mejor?



Honestamente quiero decirte, como ya he indicado en redes sociales, que no siento miedo por la enfermedad del coronavirus pero sí me apena profundamente los efectos colaterales que todos estamos viviendo como: el sufrimiento de la enfermedad o la muerte de seres queridos, familias y parejas que no pueden estar juntos, economías destrozadas, autónomos, desempleados y pequeños empresarios con mucho miedo a su futuro económico, confinamiento y restricciones difícilmente soportables, personas no atendidas por falta de medios y previsión, el afrontamiento de una soledad no deseada, la psicosis y el miedo que estamos padeciendo globalmente,...

Todos tenemos nuestra opinión sobre las decisiones del Gobierno y la gestión de las medidas por las CCAA que se han establecido para el bien de todos, en muchas ocasiones, nos llevará a sentir rabia e inseguridad y, en otros casos, tranquilidad y sosiego y son emociones perfectamente entendibles.

Yo quisiera centrarme en lo que puedes hacer tú para vivir mejor las prohibiciones a las que estamos todos abocados por un tema de salud pública con la finalidad de que esta fase termine incluso, de una manera positiva y con un crecimiento personal.

Es importante que mantengas una actitud optimista. Piensa en tu privación de libertad como un acto altruista para frenar la expansión del coronavirus y contribuir a que el resto de las personas se mantengan a salvo. Los efectos de no seguir estas recomendaciones podrían ser fatales.

Antes de nada y aquí sí me gustaría ser incisiva, debemos hacernos responsables de que no estamos viviendo unas vacaciones y que hay compromisos, tareas y deberes que cumplir cada día. Planifícate y planifica tu trabajo, y si no sabes, pide ayuda a tus compañeros o en 2miradas estaremos encantadas de acompañarte.

Es fundamental que hagas una vida lo más normal posible, levántate a la hora que irías a trabajar, manten las rutinas y las agendas cotidianas en lo que puedas y, por supuesto, sigue los hábitos adecuados de higiene y prevención.

También puedes aprovechar que tienes más tiempo para reinventarte y puede ser un buen momento ¡ánimo! ¡inténtalo!

No obstante, se te pueden plantear otras situaciones como las que te indico y te dejo algunas claves para que puedas manejarlas mejor:

• Al pasar más tiempo con tu pareja tienes más discusiones. Quizás sois una pareja que por circunstancias habéis pasado de veros a la hora de la cena, los findes o en reuniones de amigos o vacaciones, a pasar las 24 horas juntos y esto unido a que estamos especialmente irascibles. Nos pueden sacar de quicio comportamientos a los que estamos habituados provocando más desencuentros de los que eran habituales en nuestra vida cotidiana.

La psicóloga Harriet Lerner dice que “Cuando una pareja tiene una sólida base de sólida amistad y el respeto mutuo puede tolerar una cantidad justa de emoción en estado puro” y continúa Lerner, "pero pagar nuestros humos y emociones exaltadas y terminar por convertirla en la responsable de nuestro enfado nunca es la solución".

Lener dice que discutir es normal pero que hay que saber hacerlo. “Hay que tener cuidado con las peleas descontroladas e irracionales que pueden erosionar el amor y el respeto que son la base de cualquier relación exitosa”.

Te invito a que tengas algunas reglas que funcionan, según expertos en relaciones, cuando discutimos con nuestra pareja:

1. Una regla de oro para discutir es establecer unas normas y responsabilizarnos de seguirlas incluso en los momentos más acalorados de la conversación.
2. Sentir curiosidad y programar momentos para el conflicto.
3. Llamar a un corte si algún miembro de la pareja lo necesita.
4. Preguntar y hacer peticiones en lugar de quejas.
5. Aprender la forma correcta de disculparse con la pareja.

Está claro que una pareja será más saludable cuando sepa plantear los desacuerdos con respeto, a través de una comunicación asertiva y honesta. Sin embargo, las cosas no surgen por arte de magia y es necesario practicar un ejercicio cotidiano de saber llegar al otro con la palabra y de saber encontrar el momento para hacerlo.

No obstante, si te das cuenta que las cosas no fluyen por mucho que lo intentas, quizás es el momento de tomar otras medidas o decisiones más drásticas.

 

Si te sientes enfadado o frustrado por no poder salir de casa. Es normal sentirse triste, estresado, confundido, asustado o enfadado ante una situación de emergencia.
Si tienes que teletrabajar y tienes hijos acepta que probablemente no puedas hacerlo con el mismo rendimiento con el que lo harías si estuvieras solo. Además, puedes frustrarte si los sistemas informáticos no te funcionan como normalmente. ¡Paciencia! Y no pongas tus expectativas de trabajo como si estuvieses en la oficina porque la situación es diferente.

Te propongo para combatir esto varias técnicas para mejorar tu estado emocional:

 Cambia tu pensamiento. Te invito a cuestionarte la veracidad de tu pensamiento y cómo te hace sentir, quizá haya que cambiarlo. Ya escribí un artículo en el que explicaba 7 Pasos para poder gestionarte emocionalmente.

 Saca hacia afuera y gestiona las emociones desagradables que sientes, que llevas dentro, compartiéndolas con alguien de tu confianza o un especialista. Elsa punset nos explica que si no las exteriorizamos y las hablamos con un amigo o un terapeuta tenemos más posibilidades de enfermar porque nos hace sentir más vulnerables o incluso más temerosos de que nos juzguen, nos desprecien o nos rechacen.

 Emplea la escritura expresiva. En caso de que no quieras hablar con alguien de tus emociones o no quieras sentirte tan expuesto emplea la técnica de la escritura expresiva, te puede resultar muy similar a si hablaras de tus emociones. Es una técnica del doctor James Pennebaker que tiene excelentes resultados comprobados contra la ansiedad, el dolor crónico, el desamor, la tristeza o lo que sea que te preocupe. Los pasos son los siguientes:

o Escribe 20 minutos cada día sobre cómo te sientes durante 4 días para ver un beneficio.
o Expresa tus emociones y reacciones ante algo que te preocupe o te duela. Escribe solo para ti.
o Tras los 4 días de realizar la escritura expresiva, reflexiona sobre los cambios en tu forma de sentir y reaccionar.

 Y por supuesto, si las emociones te desbordan acude, sin duda, a un profesional.

 

Si te sientes estresado o con miedo por contagiarte o infectarte del coronavirus. Al ser la primera pandemia de la era digital tenemos un exceso de información y esto genera un gran nivel de desinformación y más miedo. Con el fin de evitar que tu miedo te bloquee sigue estas recomendaciones que la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos sugiere:

1. Lo desconocido nos afecta más, y nos indica que es importante tranquilizarnos y pensar qué tenemos que hacer. Es importante chequear la información que nos llega porque una gran parte de los mensajes e información que se comparten por redes sociales e internet son falsos o, como mínimo, no están contrastados. Una buena opción para comenzar puede ser el portal que ha habilitado la OMS sobre el coronavirus. O la web del ministerio de Sanidad, que ofrece información actualizada tanto para ciudadanos como para profesionales. Es importante ocuparse y no preocuparse e ir a buscar la información a fuentes fidedignas y no creernos todo lo que nos llega.

2. No replicar las cosas que no sabemos, para no crear una mayor alarma social. Es importante evitar el hablar permanentemente del tema y evitar difundir rumores o informaciones falsas.

3. No te “infoxiques”; es decir, no caigas en la sobre información, para limitar la angustia y la preocupación sobre la epidemia la OMS aconseja limitar el tiempo que se pasa viendo o escuchando programas sobre el coronavirus que nos pueda llevar al alarmismo.

4. Confía en la ciencia y el sistema sanitario. Es importante seguir las recomendaciones y medidas de prevención que determinen las autoridades sanitarias para protegerse de un posible contagio de Covid-19.

5. Vigílate. Si se tiene fiebre, tos y dificultad para respirar o dudas sobre la posibilidad de haberse contagiado, es importante contactar con las autoridades sanitarias y seguir sus instrucciones para recibir atención médica.

6. Acepta tus emociones. El colegio Oficial de Psicologia de Madrid aconseja reconocer las emociones y sentimientos y aceptarlos. Recomiendan hablarlo con amigos o familiares y, si la angustia persiste, buscar ayuda de profesionales sanitarios.

7. Por último, indicarte que uses el sentido del humor. Otra de las recomendaciones de los psicólogos frente al brote del coronavirus es usar el sentido del humor. “El humor es una emoción que te ayudará a mantener el miedo (que es otra emoción) a raya”, aseguran.

 

Si te aburres en casa en el tiempo que no trabajas. Te propongo otras prácticas en el tiempo que te queda libre para que te ayuden a mejorar personal o profesionalmente y también para que te ayuden a centrarte en aceptar el presente y a sintonizarte con él.

 En el tiempo libre trata de mantenerte ocupado. Planifica el resto de tu día que no es trabajo. Aprende cosas nuevas o mejora habilidades, haz un curso on line de algún tema que te interese, culturízate, por ejemplo, mira museos (10 museos para visitar tour virtual).

 Conéctate on line o llama a tus seres queridos que no puedes visitar en este momento.Las redes sociales pueden desempeñar un papel clave para reducir la sensación de aislamiento, además de pasar un rato agradable y divertido.

 Haz una lista de las cosas que te gusta hacer en solitario y ponlas en práctica.

 Si tienes un compañero y/o hijos. Juega a juegos mentales o de mesa.

 Aprovecha a dormir y descansar más.

 Practica la meditación o el mindfulness o yoga…

 Haz todas esas cosas que por falta de tiempo nunca haces o procrastinas y que puedas hacer dentro de casa.

 Lee un libro, haz garabatos, pinta o dibuja algo, colorea un mandala o haz manualidades.

 Si te gusta cocinar, anímate con nuevos platos o recetas o debuta con la repostería. Ojoooooo, cuida tu alimentación, no te olvides de comer con mesura cinco veces al día.

 Escribe cartas o correos electrónicos a esas personas que te importan y que hace tiempo que no les dedicas un espacio. Escribe un libro o artículos si te animas.

 Haz un poco de ejercicio diariamente o baila con tu cantante favorito. Movimiento, diversión y ejercicio físico. Una combinación infalible.

 Dedícate a un nuevo pasatiempo o una manualidad te garantizará que estarás ocupado durante varias horas.

 Planifica viajes y eventos futuros, ya sea para un futuro cercano o lejano. Ten en cuenta tus posibilidades. Explora el lugar a través de Internet, busca alojamiento, descubre qué lugares visitar o qué restaurantes recomiendan…

 Reorganiza tu hogar. Puedes ordenar tus libros en orden alfabético o colgar tu ropa en el armario. Si estás aburrido, reorganiza un poco tu casa o el trastero.

 Juega a video juegos, ve películas o series o ve vídeos y fotos viejas.

 Escucha música. Nutrir la cabeza y el alma de sonidos agradables ayuda a despejar cualquier mal.

Y lo más importante, dedícate tiempo a ti. Es la actividad que más suspendemos, debido a las obligaciones diarias. Que el aburrimiento sea anfitrión de esta iniciativa autocomplaciente, no tienes porqué ser todo el tiempo productivo. Mira el techo y permítete aburrirte, como dice una amiga, mirar las musarañas además de relajarte, evita la rumiación de pensamientos negativos.

 

Después de lo que te he compartido ¿De qué otras maneras puedes sufrir menos los efectos del coronavirus? ¿qué vas a hacer para sentirte mejor? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

 

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García Arranz


Querido compañero/a,

¿A menudo te quejas de lo que haces o de las personas que tienes que ver? ¿Has perdido la creatividad, la emoción y el entusiasmo por tu trabajo? ¿Aún no has encontrado el Amor de tu vida? ¿Sientes que tu vida personal o profesional necesita mejorar?

Ha sido el día de San Valentin y aunque para ti pueda ser solo un día comercial lo que sí nos debe recordar es la importancia del AMOR como pilar básico en cada una de las facetas de nuestra vida.

Ya te hablado en otros artículos de la importancia del Amor: Los beneficios de poner amor en todo lo que haces, Claves para vivir desde el Amor o mi querida socia ha escrito el artículo ¿Podemos mirar a los empleados con amor? 7 claves de por qué hacerlo …

Para todo el equipo de 2miradas es realmente importante sentir y transmitir Amor en todo lo que hacemos. Ya John Ruskin, maestro de la prosa inglesa y muy influyente en los pensamientos de Gandhi,dijo una vez: “Cuando la habilidad y el Amor se juntan, se crean obras maestras”.
Te invito a crear tu obra maestra, una vida lo más feliz posible, la tuya.

Para comenzar quiero proponerte cómo identificar y mejorar aquellos planos de tu vida que te están impidiendo avanzar, progresar y sentir cada día que amas tu vida en su globalidad.

1. Como inicio es necesario que hagas una lista de las áreas que sabemos que son verdaderamente sustanciales para tu vida, te señalo algunas posibles:
o Área física / autocuidado (salud, aspecto físico, cuidados, comidas, higiene personal, deporte…).
o Área familiar (miembros que componen tu familia de nacimiento: padres, hermanos, primos, tíos…).
o Área amorosa y social (pareja, hijos, suegros, círculo más cercano de amigos).
o Área laboral (me refiero no solo a tu área profesional sino además a tus las inquietudes e intereses culturales e intelectuales).
o Área económica (Situación económica y de solvencia).
o Área de desarrollo personal (me refiero a lo que haces para ser mejor persona cada día y para lograr ser lo más feliz posible en cada momento).
o Area ocio (intereses, diversión y actividades de tiempo libre o descanso de nuestras ocupaciones habituales)
o Área espacio físico / entorno (donde vives, donde sueles ir, dónde trabajas, por dónde te mueves…)

Rueda de valor de 2 miradas

2. Reconocidas tus diferentes áreas es importante que evalúes del 1 al 10 cómo te sientes en la actualidad con cada una de ellas. Verifica cómo vas viviendo, funcionando y cuán satisfecho te sientes en cada una de ellas . Es importante que tras hacer este ejercicio no analices ni el por qué ni te culpes o victimices por no sentirte mejor, en tu mano, en tu corazón y en tu buen hacer estará conseguir lo que quieres y sé que podemos lograrlo.

3. Ahora haz otra puntuación de cada área, tomando como reseña como vives o te gustaría vivir cada una de ellas. Si quieres emprender nuevas metas y sentirte mejor o si te sientes contento y satisfecho con permanecer donde estás.

4. Dependiendo de la puntuación que hayas dado y de la mayor o menor importancia que des a cada aspecto de tu vida, elige aquella área que necesites corregir y/o mejorar. Recuerda que un elefante solo te lo puedes comer a trozos, no de golpe, y también ten en cuenta que es básico alcanzar el equilibrio.
Crea un plan de mejora y hazte preguntas. Como Coach Profesional te dejo algunas:
o ¿Qué quiero conseguir? ¿Qué me gustaría mejorar?
o ¿Cuál es tu situación ahora? ¿Qué diferencias hay entre el resultado deseado y tu situación actual?
o ¿Qué puedes hacer? ¿Qué alternativas tienes? ¿Y si no sale a la primera?
o ¿Qué vas a hacer? ¿Para cuándo? ¿Cómo puedo yo ayudarte a mantener tu responsabilidad ante tu compromiso?

5. Realizado tu plan de acción, pregúntate qué grado de motivación tienes para abordarlo y puntúalo del 1 al 10. Si tu resultado es menor de 7 formúlate una nueva pregunta: ¿qué puedes hacer para que tu nivel de ganas de emprender las acciones concretas que te has fijado sea un 9 ó un 10?.

6. Y ahora ponte en acción realizando todo lo que te has propuesto con compromiso y con AMOR hacia ti mismo. Te recuerdo, como ya te he compartido en algún otro artículo, que solo lo que se hace desde el Amor obtendrá resultados coherentes contigo mismo y sostenibles con tus deseos. En lugar de acometer las tareas de mala gana, puedes hacerlo con diligencia y agradecido (como un acto de amor hacia ti mismo), comprobarás que así obtienes mejores resultados. Tómatelo y aprovéchalo como una oportunidad de quererte más y mejor, de aprendizaje, de crecimiento y valor. Y lo más importante, date la opción de dejar de sobrevivir y poder ser más Feliz con tu VIDA.

7. Con el fin de ayudarte a que cumplas tus nuevas acciones te invito a que:
o Analices tus rutinas e identifiques tus comportamientos o hábitos no saludables. Sin juzgarte, mirándote con amor.
o Pongas frases, objetos o fotos que te recuerden, estimulen e inviten a llevar a cabo tus nuevos cambios por tu hogar o en tu oficina o puesto de trabajo.

¿De qué otras maneras puedes planificar acciónes que mejoren tu vida? Con el fin de perfeccionar lo que te he propuesto, te sugiero que también leas un artículo en el que se ofrecen 6 acciones que podrían mejorar tu vida.

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para ser más feliz, vivir sintiendo más amor y progresar en las diferentes áreas de tu vida? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!
Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García Arranz

¿Cómo realizas una reunión? ¿Qué haces para llevar a cabo una reunión efectiva?

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Antes de nada, me gustaría compartirte la diferencia entre eficacia, eficiencia y efectividad. Según la Real Academia de la Lengua Española, eficacia se refiere a la “capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera”, mientras que eficiencia es definida por la RAE como la “capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado”.

Por aclarar un poco más estos dos conceptos, hablamos de una persona eficaz cuando consigue cumplir con un objetivo en el tiempo señalado y en cambio, será eficiente si alcanza la meta empleando los menos recursos posibles.

La clave está en hallar el equilibrio entre ambos parámetros, lo que se traduce en un tercer concepto, la efectividad, entendida como una solución ponderada entre lograr los objetivos marcados con un gasto adecuado.

Cada grupo tendrá sus propias reglas del juego para que la reunión sea más efectiva. Hoy quiero hablarte de algunas de las reglas que mejor ayudan a ser ágiles, no tener que repetir las cosas, mantener la atención y reducir el tiempo que lleva la reunión.

Haciendo reuniones efectivas ahorramos tiempo, dinero y energía. Te comparto diez reglas fundamentales para lograr realizar reuniones efectivas:

  1. Diseña un plan concreto de la reunión. Antes de nada es fundamental plantearse la pregunta ¿es necesaria la reunión? No hay nada peor que esa manida manía de montar reuniones por el mero hecho de pensar que forman parte del trabajo. Si es necesaria una reunión, es necesario elaborar un plan de cómo irá la reunión y envíaselo a todos los participantes para ello debes fijar: la hora, la duración, el lugar, las personas que asistirán y los puntos y el orden del día de la reunión. Además, es necesario que fijes el/los objetivo/s de la reunión de forma clara y concisa. Antes de convocar una reunión debemos tener claro cuál es o cuáles son los objetivos de la misma y debemos ser capaces de enumerarlos. Organiza la reunión con una semana de antelación, como mínimo. Es muy difícil alinear todas las agendas de los participantes. Diseñar un buen plan nos lleva a todos a saber los temas a tratar.
  2. Convoca a las personas implicadas. Para poder llevar a cabo una reunión efectiva es necesario citar a las personas necesarias y que cada miembro del equipo vaya con la idea de cuáles son sus fortalezas en los temas que se van a tratar en la reunión para conseguir el éxito y que llegue a compartirlas con los demás.
  3. La puntualidad. La puntualidad es un requisito importante en una reunión. Es preciso exigir a todos los participantes, para no perder un minuto y, además, transmitir el valor que tiene el factor tiempo como recurso escaso en una organización y para cada participante de una reunión.
  4. Respetar la palabra. Es muy importante respetar el turno de palabra de cada una de las partes que estén dialogando, facilitando de esta forma el entendimiento de las posiciones que se exponen, para llegar a conocer los argumentos de cada participante.
  5. Ser breve e ir al grano. El principal problema de hablar de más es que sin darte cuenta abrirás muchísimos frentes, y todo esto desvía la atención de tu cliente o desvía la atención de los participantes de la reunión. Es muy positivo ir al grano, no dar rodeos y no andarse por las ramas, esto ahorra en una reunión tiempo y complicaciones.
  6. Explicar el punto de vista calmadamente. Es necesario exponer todos los temas en un tono calmado sin promover agresividad, ni posiciones a la defensiva.
  7. Mantener una mentalidad abierta. Además de acudir con humildad para asumir errores y poder seguir aprendiendo.
  8. Escuchar sin parcialización. En la escucha global o en la escucha sin parcialización, la empatía y la intuición se alían para transcender más allá de las palabras, de las emociones y del contexto pudiendo comprender lo que el otro dice sin interpretarlo.
  9. Evitar conversaciones laterales. Es muy fácil que en una reunión se dé por ejemplo que uno se ponga a discutir prioridades, otro contando chistes, otro comentando un tema nuevo… El mantener una conversación paralela con un miembro en una reunión, mientras otro habla es una de las formas más comunes de perder el tiempo y de perder información.
  10. Respetar las opiniones de los demás. Las soluciones a los problemas se resuelven hablando y no peleando. Nos cuesta muchísimo entender algo tan básico desde mi punto de vista, como es la comunicación y lo más importante, que en esa comunicación se dé la tolerancia a las opiniones de los otros.

Toda regla debe tener una consecuencia en caso de incumplimiento que debe ser:

  • Consensuada por todos.
  • Equitativa con la regla a la que hace referencia.
  • Conocida por todos.
  • Recordada cuando se incumpla. Determinar quién lo hará.
  • Realizada. Asegurarnos que se cumple la consecuencia hará que las personas se comprometan con la regla.

¿Qué otras reglas llevas a cabo para realizar reuniones eficientes?

Con el fin de complementar lo que estoy hablando te dejo un vídeo explicativo sobre reuniones eficaces. Analiza algunos aspectos que es importante mejorar en las reuniones eficaces: claves para mejorar su gestión

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para mejorar tus reuniones?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso, te responderé a cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

¿Sientes miedo a fracasar? ¿Qué haces para superar el miedo al fracaso?

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Realizar una interpretación inadecuada de una situación nos podría llevar a evitarla por considerar que el riesgo es excesivo y que no estamos en disposición de afrontarla.

También, en ocasiones amplificamos las posibles consecuencias de cometer un error al enfrentarnos a la situación, anticipándonos a los resultados y haciendo previsiones con una visión catastrofista y negativa cuando aplicamos el dicho popular de: piensa mal y acertarás.

Además, pensamos que tener éxito o fracasar nos define como personas, confundiendo “tener un fracaso” con ser un o una “fracasada”, y caemos en una simplificación que reduce la riqueza y complejidad de la persona.

Para algunas personas fracasar supone algo irreparable, imperdonable… un resultado que no se “pueden permitir”. Desde esta perspectiva, la presión por evitar el fracaso podría llevar a dejar incluso de actuar.

Las emociones que generan una visión tan “determinante” del concepto de fracaso, limita nuestra capacidad de afrontar las metas propuestas, e implica que la persona tenga la creencia de que no puede asumir futuros proyectos por miedo a la posibilidad de fracasar.

El miedo al fracaso está en gran parte condicionado por tres factores:

  • La interpretación que realizamos de la situación.
  • La anticipación que hacemos de las posibles consecuencias.
  • La valoración que hacemos de nosotras o nosotros mismos a partir del resultado que obtengamos.

Es necesario poner responsabilidad en la gestión de un fracaso:

  • La gestión del fracaso es necesaria para poder innovar en las organizaciones.
  • Es necesario para adaptarnos a un entorno cada vez más cambiante
  • Gestionar un fracaso nos lleva a aprender de los errores cometidos estableciendo un entorno de mejora continua y desarrollando las habilidades de nuestros colaboradores.

Te comparto 9 técnicas para superar el miedo al fracaso:

  1. Establece metas realistas y alcanzables para que tengas la sensación de competencia y de avance en cumplir tus objetivos.
  2. Considera el fracaso como una oportunidad de aprendizaje, un proceso en el que puedes demostrarte tu capacidad para tras tropezar, levantarte y seguir caminando.
  3. Piensa que no hay fracaso si lo has intentado. Sea cual sea el resultado, siempre hay un logro al enfrentarnos a nuestros miedos.
  4. No te recrees en tus errores. Identifícalos y a continuación pasa a otra cosa. Lo importante es tener una perspectiva amplia ante los resultados.
  5. No digas “no puedo”, “esto no es lo mío” o “no lo voy hacer bien”. Piensa de forma realista y cree en tu capacidad para afrontar las situaciones que se presentan. Ten la seguridad de que en el proceso de intentarlo siempre está la mejor manera de realizarlo con la información que posees en ese momento.
  6. No te exijas un resultado perfecto. Acaso ¿todo lo que sale bien es porque se ha llevado a cabo de manera perfecta? Invertir esfuerzo de un modo flexible y adaptativo es siempre la mejor estrategia.
  7. Lo importante no es hacerlo todo bien a la primera, lo que importa es tener capacidad para intentarlo las veces que sean necesarias o valorar otras opciones, y regular adecuadamente nuestra tolerancia a la frustración.
  8. No conseguir algo tal y como esperabas no es fracasar, o ser «un fracaso», sólo significa que en la siguiente ocasión sería conveniente que hicieras las cosas de un modo diferente para obtener resultados diferentes.
  9. Una comunicación transparente a todos los niveles facilitará el análisis de los fracasos pasados que será fundamental para garantizar grandes éxitos en el futuro.

¿Qué otras técnicas manejas para superar tu miedo al fracaso?

Recuerda que con cada fracaso estás un paso más cerca de conseguirlo si aprendes de ello. Con el fin de complementar lo que estoy hablando te dejo un vídeo que habla sobre Cómo superar el fracaso (Claves y ejercicios psicológicos).

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para mejorar tu miedo al fracaso?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

¿Qué haces cuando negocias? ¿De qué maneras negocias? ¿Cuál suele ser el resultado de tu negociación?

10 claves para conseguir una negociación efectiva

 

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La negociación según la wikipedia es un esfuerzo de interacción orientado a generar beneficios.

Sus objetivos pueden resolver puntos de diferencia, ganar ventajas para una persona o grupo, diseñar resultados para satisfacer varios intereses, mejorar situaciones actuales, resolver conflictos o llegar a un punto neutral de la información.

El modelo Harvard define la negociación efectiva como una conversación entre dos o más partes para conseguir un arreglo de intereses divergentes o un acuerdo mutuo, con la habilidad de crear un ambiente de colaboración y compromisos duraderos.

Ya te compartí hace tiempo en otro artículo las 6 fases de un proceso de negociación  hoy quiero compartir contigo algunas claves para poder lograr una negociación efectiva:

  1. Prepara la negociación. Seguro que recuerdas uno de mis refranes que numerosas veces te he compartido en mis artículos: “lo bien preparado resultado esperado, lo mal preparado resultado caótico”.  Y en esta preparación comienza por prepararte tú, trabaja en tus 4 partes del ser humano: emocional (gestionando cómo estás y como te pueden llegar a sentir durante la negociación), energética (que vayas con una energía positiva y limpia con ganas e interés por desarrollar la negociación de forma efectiva para ambas partes), tu parte física (muestra una buena y saludable imagen y una postura corporal que invite a querer negociar) y por supuesto, la parte mental (aprende lo que puedas sobre la negociación, sobre las partes implicadas, posibles acuerdos, prepara estrategias, desarrolla habilidades negociadoras…). Te dejo mi artículo donde hablo sobre algunos trucos para preparar la negociación.
  2. Define los objetivos de la negociación. Es necesario saber lo que queremos lograr para saber planificarnos y poder pensar las diferentes opciones a llevar a cabo para lograrlos. Cómo saber definir objetivos racionales lo puedes comprobar con la técnica del SMART-E.
  3. Gestionar toda información posible. Todos sabemos que la información es poder, así que: obtén la mayor cantidad de información sobre las partes implicadas y recoge, a ser posible, por escrito toda la información necesaria que sustente tus intereses y respalde tu posición para poderla presentar cuando sea necesario.
  4. Plantea estrategias y alternativas desde el ganar-ganar. Si quieres hoy en día llevar a cabo una negociación exitosa es necesario trabajarla desde el ganar-ganar y que los intereses de todas las partes se encuentren atendidos, si esto no se produce toda solución que pase por ganar-perder o perder-ganar pondrá en riesgo la negociación, y podría acabar no avanzando o rompiendo la negociación.
  5. Crea un MAAN (Mejor Alternativa a un Acuerdo Negociador). Plantéate los diferentes escenarios posibles que podrías aceptar, así como lo que puede resultar inaceptable para ti. Trata de ponerte en el lugar de las otras partes pensando las zonas de interés y satisfacción de la parte contraria, lo que la otra parte quiere y necesita. Con este análisis seremos capaces de encontrar una zona de intereses común.
  6. Sé duro con el problema y sensible con las personas. Concéntrate en la solución y no en destruir a tu oponente. Las negociaciones se hacen entre personas y es importante cuidar las relaciones. Negociar con respeto, ética, sinceridad y transparencia favorece negociaciones futuras.
  7. Practica durante todo el proceso negociador la comunicación asertiva, la escucha activa y la empatía. Esta forma de afrontar una negociación te llevará a generar un mayor número de alternativas, e incluso para ceder en un momento dado, esto con la finalidad de que el beneficio para las partes negociadoras sea mutuo.
  8. Pregunta, no des nada por supuesto. No presupongas atrévete a preguntar, no tengas miedo a dar una imagen de que no sabes algo. Aclara las situaciones para evitar malos entendidos y poder encontrar las mejores opciones para ambas partes.
  9. Insiste, resiste y persiste. Un “no” inicial en un proceso negociador puede ser un “sí” posterior. Es necesario que no nos rindamos ante la primera dificultad, es importante persistir para lograr un acuerdo favorable para ambas partes. En mi artículo Pilares de la Persuasión te dejo 6 claves para ser persuasivos.
  10. Cerrad la negociación con un compromiso. De una forma clara y concreta especificar el acuerdo de la negociación o los siguientes pasos a llevar a cabo si no se ha logrado en ese momento un acuerdo, así como establecer cómo y cuándo se debe cumplir. De esta manera evitaremos los malos entendidos posteriores o las frustraciones futuras y tendremos un plan de cumplimiento.

Te recuerdo que ser un buen negociador implica conducir un suceso para llegar a un acuerdo satisfactorio entre dos partes enfrentadas.

¿Qué otras claves manejas para lograr negociaciones efectivas?

Con el fin de complementar lo que estoy hablando te dejo un vídeo que habla sobre las 6 fases de un proceso de negociación

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué otros claves tienes en cuenta para llevar a cabo una negociación efectiva? ¿Cómo vas a mejorar un proceso de negociación?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Te comportas de manera similar una y otra vez? ¿Generas malestar en los demás?

Quisiera antes de entrar en materia comentarte la diferencia entre conciencia y consciencia.

La consciencia es la capacidad del ser humano para percibir la realidad y reconocerse en ella, mientras que la conciencia es el conocimiento moral de lo que está bien y lo que está mal.

En mi último artículo te hablé de los 6 pasos para tener una mayor conciencia. Hoy quiero aportarte claves para lograr tener una mayor conciencia pero empecemos por el principio: ¿Qué es la toma de conciencia?

Desde el enfoque psicológico de la Gestalt, la toma de conciencia es “la capacidad de darse cuenta de cómo la persona funciona como ser organísmico (mente, emoción y cuerpo), como ser social, como sujeto transpersonal y como ser ecológico”.

Al tomar conciencia comprendemos para qué vivimos lo que vivimos. Darnos cuenta de lo que vivimos es una oportunidad para crecer en nuestra experiencia de vida y nos hace responsables de ello. Sin toma de conciencia nos creemos las víctimas y responsabilizamos a los demás de lo que sucede en nuestra vida.

Cuando comprendemos dejamos de posicionarnos, perdonamos, nos liberamos del victimismo y alcanzamos una madurez emocional.

Te dejo el vídeo: Cuando se toma conciencia - Enric Corbera Institute

¿Quieres tener una mayor conciencia? Te comparto 9 claves para que puedas conseguirlo:

  1. Reconocer que puedo mejorar mi estado de conciencia. El principio de cualquier cambio es el darte cuenta que cometemos errores y querer subsanarlos. Asumir que el cambio es posible.
  2. Mejorar y/o formar la conciencia. La formación de la conciencia es una tarea para toda la vida, para ello es necesario discernir lo bueno de lo malo y de la mentira, evitando la falta de sinceridad y de autenticidad.
  3. Realizar Autoanálisis objetivos. Es importante para mejorar nuestra conciencia el comenzar a observarnos de la manera más objetiva y vernos de la forma más realista y honesta posible, evitando la imagen falsa que tenemos de nosotros mismos. Tomando, en especial, conciencia sobre nuestras debilidades.
  4. Cuestionarte. ¿Por qué lo hago? ¿Qué me lleva a actuar así? ¿Qué gano con esto? ¿Qué pierdo?
  5. Ser coherente. Ser coherente es pensar, decir y obrar de la misma manera. La coherencia nos va a llevar a mejorar y tener una mayor conciencia. Nos va a aportar madurez en nuestro comportamiento.
  6. Ser sincero. Saber decir "sí" y "no" ante cualquier circunstancia, saber poner límites y decirlo con asertividad ayuda a mejorar nuestra conciencia.
  7. Cumplir lo que prometes. Ser fiel a nosotros mismos, a nuestras palabras y compromisos y mantenernos fiel a la palabra dada es fundamental para desarrollar nuestra conciencia.
  8. Hacerte responsable de tus actos y palabras y extraer las consecuencias de cada resultado. Para poder mejorar y aumentar nuestra conciencia es necesario hacernos responsables de nuestras acciones y palabras y las consecuencias que éstas tendrán en nuestro entorno. Hemos de valorar la situación generada y por supuesto, poner los medios necesarios para superar nuestros errores.
  9. Trabajar en la mejora continua. No sirve de nada ser consciente de tus errores o tus debilidades si no practicas el cambio y la mejora. La toma de conciencia no sirve de nada si no existe una evolución. Es fundamental reconstruir nuestra realidad y mejorar la versión de nosotros mismos.

¿Qué otras cosas haces para alcanzar una mayor conciencia? Con el fin de complementar lo que te acabo de comentar te dejo este vídeo de Pilates porque también podemos aprender a ser más conscientes a través del conocimiento de nuestro cuerpo: ejercicios de conciencia corporal.

No te olvides de que “si quieres crecer personalmente es necesario que crezcas en tu toma de conciencia”.

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para mejorar tu conciencia? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso, yo  te responderé a cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García