Archives by milagrosgarcia

18 enero, 2021

Querido compañero,

¿Dices o escribes siempre lo que piensas? ¿Realmente lo piensas? ¿Tienes en cuenta a los demás al ejercer tu libertad de expresión? ¿Ejerces esa libertad por igual en todos tus canales de comunicación, digital y personalmente?

¿Por qué hacernos daño “digitalmente”?

En una sociedad conectada, libre y con distintos polos de opinión, definir qué es correcto y qué es censurable, fuera de la protección jurídica resulta una tarea difícil. La subjetividad, el sesgo de cada uno y los intereses personales puede hacer que estos "límites de la libertad de expresión” se sitúen solo a conveniencia de lo que uno piensa o siente y si añadimos la elección de los medios de difusión, la responsabilidad, la coherencia y el valor se pueden difuminar.

La libertad de expresión

La libertad de expresión fue inicialmente concebida en Inglaterra como una garantía de la libertad de palabra en los debates parlamentarios, hoy ha sufrido profundas transformaciones. Lo que se pretende ejerciendo la libertad de expresión es asegurar el derecho de buscar, recibir y difundir el pensamiento propio. Este derecho topa con límites claramente establecidos relacionados con la vida privada, la intimidad, el honor, y la moral, entre otros.

La comunicación en la era digital

Hoy en día la comunicación no solo realiza a través de los medios tradicionales (libros, diarios, revistas impresas) o a través del contacto personal o en espacios públicos físicos (lugares abiertos, plazas, calles, etc.). Es un hecho que cada día la comunicación entre personas y en las empresas se realiza más de manera digital, especialmente mediante el uso de internet y las redes sociales (social media). Un espacio en el que parece estar todo permitido, donde lo expresado queda escrito/ guardado para siempre y muchas veces ni siquiera se sabe quién es la fuente real del comentario. Antes poníamos cuidado porque “lo que se escribe se lee” y ahora es “cuidado con lo que se publica”.

Esta última forma de ejercer la libertad de expresión, amparándonos en el anonimato o en la distancia del interlocutor, está generando y posibilitando la capacidad de hacerse daño “digitalmente”, de generar heridas que no son visibles pero si profundas y que emocionalmente pueden afectar tanto a la autoestima como a nuestra vida “no digital”.  Esta “escritura” nace del fracaso de la palabra, de lo que no se puede o se atreve uno a decir o no se sabe decir. ¿Por qué? ¿Es respeto al otro o miedo a nuestra libertad por las consecuencias?

Lo "políticamente correcto" en la actualidad

En estos momentos lo “políticamente” correcto atiende a la utilización de expresiones que conlleven a evitar roces, diferencias, enfrentamientos entre personas o grupos. El inicio de la idea de que algo dicho o hecho es “políticamente correcto” data de la década de los 60, con la publicación del libro “The Little Red Book” de Mao Zedong y nace como forma de proteger específicamente a las minorías.

Cuando digo ser políticamente correcto no me refiero a ser correcto en sí, sino a ser respetuoso y considerado con los demás, a ser y saber estar, a la coherencia entre lo que decimos, escribimos y hacemos, a tener una buena y madura salud relacional, a creer y demostrar la igualdad de todas las personas, independientemente de la etnia, la cultura, la religión, el género y la orientación sexual. Son personas, igual que tú.

Claves para ejercer tu libertad de expresión sin dejar de ser políticamente correcto

En cuanto a la libertad de expresión y lo que es políticamente correcto son conceptos que considero se complementan, ya que se puede usar la libertad de expresar lo que se piensa, sin desarmonizar el contexto o momento en el que dicha expresión se lleve a cabo; es decir, tener el cuidado, el tacto y el empeño por no herir u ofender, preservando las relaciones en nuestras comunicaciones.

La convivencia pacífica necesita de ciertos consensos básicos, como el respeto a la vida, a la diversidad, a las opiniones distintas, al Estado de Derecho, etc.

¿Y cómo se puede ejercer la libertad siendo políticamente correcto? Os dejo algunas claves:

  1. Comunícate con asertividad. Todos escribimos o hablamos para ser leídos o escuchados, hazlo sin miedos, defendiendo tus ideas, opiniones y sentimientos pero respetando los del otro. Practica la ecuanimidad. 
  2. Recuerda practicar la empatía. Si te pones en la piel del otro, no querrás lastimar u ofender a los demás.
  3. Ejerce tu libertad de expresión escogiendo un lenguaje respetuoso y amable. Presta atención y reflexiona acerca de las expresiones, los pensamientos y las acciones irrespetuosas y piensa en qué interpretarán las personas que te lean, vean o escuchen para no resultar irreverente o imprudente. Por ejemplo, evita expresiones que insulten o menosprecien a otras personas, evita vocabulario discriminatorio…
  4. Interactúa, conversa y haz amistades nuevas con personas distintas a ti. Ser políticamente correcto no significa tan solo escoger las palabras correctas para expresarte, sino aprender a respetar las diferencias. Cuando consideramos a alguien amigo, le aceptamos como es, por lo que nos resulta más fácil respetar sus ideas y diferencias respecto a nosotros.
  5. Saber usar el humor y las palabras que pueden generar controversias, palabras como: “negro”, “indígena”, “maricón”… antes podrían generar risas, hoy podrían resultar ofensivas. Si el otro no se ríe, deja de ser de buen gusto.
  6. Enfócate en ser amable y bondadoso cuando expreses tus opiniones. Comprende que tus palabras pueden herir a los demás y relacionarse con las experiencias dolorosas que puedan haber sufrido a lo largo de sus vidas. Para lograrlo, te sugiero te enfoques menos en ti mismo y en tus palabras, y más en el impacto que las mismas tienen en los demás.
  7. Responde de manera educada si una persona te dice que tus palabras han herido a alguien. No lo tomes de manera personal ni te pongas a la defensiva. Acepta la decisión de cada persona o grupo de rechazar tu forma de expresarte. Si no te ha gustado escucharlo quizá tengas que revisar algo en ti.
  8. Comprende que la libertad de expresión debe ser recíproca. Las diferencias de opinión son algo natural. El saber aceptar y tomarse con tranquilidad las críticas es fundamental para crecer y mejorar. Y si no te gusta que te critiquen, no lo hagas tú. Además, entender que el otro puede tener razón igual que tú, su razón, igual de válida que la tuya, te servirá para no ser tan coercitivo. 
  9. No difundas mentiras sobre alguien. De media, las informaciones falsas reciben un 70% más retuits que las veraces, es decir, que los usuarios las comparten mucho más entre sus seguidores, ayudando a multiplicar su difusión. Del análisis pormenorizado de 126.000 afirmaciones difundidas en Twitter entre 2006 y 2017 los investigadores han descubierto que las mentiras, además, triunfan porque suelen provocar respuestas de temor, indignación y sorpresa. Si tienes que atacar a alguien con mentiras quizá sea porque no tienes tú argumentos propios que te validen.
  10. Aprende más acerca de los distintos tipos de prejuicios. Entender los prejuicios de la sociedad y del mundo puede ayudarte a abrir los ojos. Comprende que las personas tienen problemas distintos a los tuyos para reflexionar acerca de tus prejuicios.
  11. No utilices términos religiosos específicos cuando estés con personas de distintas religiones. Existen muchas creencias religiosas diferentes, y no todas las personas comparten las mismas ideas. Al hablar con un grupo de personas, recuerda que algunas podrían ser religiosas, agnósticas o ateas. Si quieres describir ciertas características específicas o académicas de un grupo religioso hazlo de forma generalizada, por ejemplo, los miembros de la fe judía celebran como día importante el Yom Kipur.

¿De qué otras maneras puedes ejercer la libertad siendo políticamente correcto?

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para ejercer tu libertad de expresión siendo políticamente correcto?

Te recuerdo que en 2miradas podemos ayudarte a que puedas expresarte y sentirte libre comunicándote con los demás y contigo mismo de una forma asertiva y sana, estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

31 diciembre, 2020

Cuando una persona cruza una puerta algo de ella queda en el lugar del que salió. Además, el hecho de haberse dispuesto a cruzar conlleva valentía y esperanza. El corazón, la mente y el cuerpo se disponen a lo nuevo que pueda percibir al otro lado. A veces con miedo se da el paso porque hay ilusión y porque la vida no espera, no para, y nos mueve a seguir adelante.

La ilusión, que en ocasiones parece mágica, no tiene edad, ni sabe de culturas o economía, solo va con las personas. Personas que pasamos el umbral del año nuevo con sueños y objetivos por cumplir. Magia que ejercen los Reyes Magos al hacernos conscientes de la importancia de dar, de reconocer el trabajo bien hecho durante el año y que, además, estimula al logro de lo deseado para el año que comienza. 

Para el año nuevo, necesitamos recordarnos que cada día es un regalo, que cada día tenemos la oportunidad de hacer algo especial por nosotros y por los demás, que cada día podemos cambiar nuestro rumbo con pequeñas o grandes decisiones. Cada día tenemos permiso para ser o dejar de ser lo que queramos y elegir.

¿Y si comenzamos por hacernos algunas preguntas?

  • ¿Cómo ha sido tu año? 
  • ¿Qué quieres aprender de él? 
  • ¿Qué quieres dejar atrás?
  • ¿Qué quieres para el año nuevo? 
  • ¿Qué vas a hacer diferente? 
  • ¿Con quien compartirás tu día a día?
  • ¿Con qué cuentas ya?

Son preguntas que nos invitan a crecer y a enfocarnos ante el año nuevo. 

Feliz 2021. 2miradas

En este tiempo de deseos y propósitos, desde 2miradas elegimos estar a vuestro lado, apoyando las ilusiones de las personas y de las empresas. Queremos convertir cada día en algo valioso para alguien, para el mundo. Cada día un pequeño gesto que haga la diferencia.

Queremos conseguir una sonrisa diaria que nos haga sentir que cada día ha merecido la pena. 

¿Qué quieres conseguir tú? ¿Cómo puedes poner tu granito de arena para estar mejor y para hacer más bonita la vida a alguien?

Que tengas un muy feliz año nuevo. 

Este 2021, ¡regálate cada día! 

Raquel Bonsfills y Milagros García

Equipo 2miradas.

11 diciembre, 2020

Querido compañero,

¿Qué haces para tener relaciones sanas? Cuando estás en compañía, ¿uno más uno suman más de dos?  

Acabo de terminar el libro de Joan Garriga “El buen amor en la pareja” y es un libro que no te deja impasible. Hay tantas cosas que trabajar para que en las relaciones se dé el buen Amor, que he querido compartiros algunos de mis aprendizajes.

Joan Garriga parte de dos premisas importantes: la primera es que nadie nos puede hacer infelices, cuando leí esto inicialmente no me lo creí porque rápidamente pensé cuando una pareja o un amigo me hace algo que me hiere o me perturba me siento triste; sin embargo, aunque en una relación podemos vivir un amplio abanico de sentimientos y entre ellos el sufrimiento y el desamor, efectivamente no tenemos por qué ser víctimas de ello porque nuestro destino sigue siempre íntegro en nuestras manos y no solo importa lo que vivimos, sino la actitud que adoptamos frente a lo que vivimos.

La segunda premisa es que nadie nos puede hacer felices, a través de las relaciones experimentamos: intimidad, sexualidad, ternura, vinculación, sentido de pertenencia, confrontación, crecimiento… y si lo sabemos llevar bien nos acercaremos a este tipo de bienestar y de gozo. Las relaciones, especialmente la de la pareja, te puede dar felicidad pero no tiene el poder de hacerte feliz.

De todas formas, tengo ciertos reparos sobre estas dos premisas y es que tener una relación de pareja o un amigo especial nos puede hacer sentir completos y motivados para afrontar cada uno de los retos que nos ponga la vida en el día a día y esto sí nos provoca felicidad o infelicidad.

6 condiciones para vivir una relación armónica

Después de daros estas dos duras noticias, voy a comentaros las seis condiciones que es conveniente que existan para tener un bienestar en una relación, para vivir la relación en armonía y que los asuntos resulten alegres y/o serenos:

  1. La primera condición es que la relación fluya sin demasiado esfuerzo, cuando esto se da las cosas resultan fáciles y todo se desenvuelve con naturalidad porque las emociones fluyen sin grandes altibajos y la relación resulta nutritiva para ambos. 
    Quiero añadir a esto, según mi experiencia, que pueden darse relaciones más complicadas en las que, si hay interés genuino por el otro, se pueden modificar las pautas afectivas y de relación que hemos aprendido y resolver asuntos emocionales pendientes que nos han construido en nuestra niñez y que forman parte de nuestra identidad cambiando nuestro estilo relacional afectivo y permitiendo que la relación fluya.
  1. La segunda condición es que se trate la relación de dos naturalezas no demasiado incompatibles, no demasiado diferentes. Que la comprensión del otro no esté más allá de nuestras capacidades. La compatibilidad de cualquier pareja descansa sobre la diferencia, pero cuando la diferencia es excesiva están en riesgo otras cuestiones fundamentales para la compatibilidad como son también la posibilidad de asociación, imbricación y complicidad.
  2. La tercera es que los miembros de la pareja sean verdaderos compañeros, que se sientan como tales, acompañados, ya que el otro es también un amigo y la amistad no se desgasta con el curso de los años. Que puedan compartir sus peculiaridades, gustos, intereses, diferencias, complicidades. Que tengan a alguien al que entienden y que los entienden.
  3. La cuarta condición es tener fe y confianza plena en el otro. Es decir, tener la certeza de que el otro quiere nuestro bien y no nos va a dañar, sabiendo que la confianza no exige garantías, como dice mi pareja, ya que es necesario ser conscientes de que en algún momento el otro tal vez no lo haga y debemos aceptarlo sabiendo que podremos resistirlo y sobreponernos a ello. ¡Ojo que no sea la tónica de la relación!
  4. La quinta condición, la más difícil de cumplir: el deseo espontáneo de que el otro esté bien por encima de nuestros miedos o carencias. Se trata de encontrar la propia felicidad con la plenitud del otro. Difícil en los momentos actuales cuando se vive la pareja más al servicio del yo que del tú o el nosotros. Consiste en ver al otro con la inteligencia del corazón y no solo a través de nuestras proyecciones y anhelos y así lo amaremos como es y le daremos lo que necesita y espera recibir.
  5. La última condición es que haya un equilibrio entre el dar y el recibir, que se dé un rico, positivo, fértil y equilibrado intercambio entre el dar y el tomar manteniéndonos libres y dignos.

Cuantas más condiciones se den mejor resultará la relación, aunque ya Garriga indica que no conoce ninguna relación en la que existan estas seis condiciones.

Ingredientes para una mejorar las relaciones personales

Algunos de los ingredientes principales que considero importantes para lograr un mayor bienestar y una relación personal duradera son:

  1. Mejorar nuestro desarrollo personal, tanto en nuestra gestión emocional, como en lo que la vida nos trae. La felicidad grande consiste en ponernos en sintonía con la vida, con las circunstancias, aunque no encaje con nuestros deseos personales. Amar lo real nos otorga la posibilidad de ser felices.
    Por ejemplo, hay personas que se pierden en la fusión, pues temen encontrarse a sí mismas, y otras que se pierden en el exceso de independencia pues temen diluirse en el otro. En ambos casos conviene trabajarse a sí mismos para flexibilizar posiciones, pues ningún extremo es bueno. El gran reto de todos consiste en aprender a amar lo imperfecto de la vida, de nosotros y de los demás, y volvernos compasivos.
  1. Establecer relaciones de igual a igual. Es fundamental no sentirte superior a la otra persona y por supuesto, no dominarla física, ¡ni psicológicamente! Todos necesitamos sentir nuestro poder, sentir que podemos, que somos adecuados, que nos sostenemos en nuestros pies y que somos válidos.
    Virginia Satir nos enseña que el genuino poder tiene que ver con la congruencia y con lo que ella llama las cinco libertades:
    La libertad de ver y escuchar lo que está aquí en lugar de lo que se supone que debería estar.
    La libertad de sentir lo que se siente en lugar de lo que debería sentirse.
    La libertad de decir lo que uno siente y piensa, en lugar de impostarse.
    La libertad de pedir lo que se quiere, en lugar de pedir permiso.
    La libertad de arriesgar, en lugar de optar únicamente por estar seguro.
  1. Superar juntos los hechos dolorosos, llorar juntos y que nos sostengamos juntos. Es fundamental que no nos separemos internamente, que el peso no nos lleve a vivirlos separados, que nos entreguemos al dolor, cada uno a su manera, pero juntos. En las situaciones difíciles y estresantes es necesario que aceptemos que en algún momento se puede sufrir, sino lo aceptamos no habrá vínculo, ni verdadera experiencia amorosa.
    La vivencia del dolor es un ingrediente necesario para completar con éxito el proceso y llegar a ser capaz de crear un futuro.
  1. Bert Hellinger defiende que cuando se produce un intercambio negativo dentro de una relación, cuando uno de los dos daña al otro, debe compensarlo vengándose con amor; es decir, devolverle el daño pero en una cantidad menor, de esta forma se restablece el equilibrio y la igualdad.
    Este ingrediente me rechinó inicialmente mucho, ya que nos han enseñado a no responder al mal con otro mal, sino con el bien, amando al enemigo poniendo la otra mejilla, frente a la ley de Talión de “ojo por ojo y diente por diente”.
  1. Una relación gana fuerza cuando lo que hemos creado entre dos tiene más peso y más fuerza que nuestras parejas pasadas y nuestras familias de origen. Jorge Bucay explica: “fui a comprar un final feliz, y busqué y busqué, pero no lo pude encontrar y viendo que no lo podía encontrar preferí invertir en un nuevo comienzo”. Lo nuevo se construye sobre lo viejo cuando lo viejo no son ruinas y cadáveres, sino buenos cimientos de amor, respecto y gratitud!!!!!

¿Qué otros ingredientes consideras para lograr un mayor bienestar y una relación personal duradera?

Resumiendo

Recapitulando diría que la gran tarea consiste en aprender a amar, integrar y gozar lo real entre ambos, mientras nos despedimos con cariño de nuestras idealizaciones, quizá para descubrir maravillados, que la entrega a lo real multiplica nuestra alegría interior de una manera que ni siquiera podíamos atrevernos a soñar en nuestras mejores fantasías.

Según mi experiencia una relación se sostiene bien si: nos provee de desarrollo y crecimiento (llamo crecimiento a la inclusión como propio de lo ajeno, al amor a lo diferente), de motivación e impulso en nuestro camino de realización y que nos permita ir abriendo nuestro corazón más y más.

Para acabar me gustaría recordaros los tres componentes de la dicha en una pareja, son tres expresiones mágicas que abren las puerta de la felicidad en una relación: el sí (significa te tomo tal y como eres), el sonreír diciéndole gracias (gracias por existir, gracias por estar aquí, gracias por quererme, por ser como eres, por nuestro camino…) y el sentir y decir por favor o lo siento (acercarnos al otro desde nuestra ternura, desde nuestra vulnerabilidad, nuestra más profunda humanidad, ofreciéndole nuestra fragilidad, nuestra piel sin durezas. Y al arriesgar podemos ser recompensados con las mieles del encuentro verdadero, despojado de roles, formalidades y vestiduras).

Desde luego no concibo una relación sin sonrisas, mostrar una constante sonrisa, aunque sea interior hacia el otro, incluso en momentos de desacuerdo ¡qué difícil!, tampoco concibo una relación sin practicar el reconocimiento y la escucha, el tener al otro en cuenta, el transmitir al otro a través de una sonrisa, mirada, comentario o gesto, a pesar de las dificultades, quiero bailar contigo, bailamos juntos y también si es una relación de pareja, no la concibo sin encuentros personales íntimos, donde te desnudas, sin tapujos al otro, donde te fundes y trasciendes.

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para tener relaciones amorosas?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

28 noviembre, 2020

Querido compañero,

¿Para qué empleas el humor? ¿En qué momentos te ríes?  

En mi anterior artículo ya hablé de la importancia del humor a la hora de resolver conflictos porque está demostrado que el juego y el humor ayudan a reducir la tensión y pueden crear una oportunidad para una mayor conexión e intimidad, suaviza el impacto de mensajes negativos, atrae y mantiene la atención del otro, ayuda a romper el hielo y aumenta la sensación de control. El humor permite equilibrar mente, cuerpo, y espíritu, el mensaje se vuelve más persuasivo, crea cercanía social…

¿Risa, sonrisa y humor son lo mismo? 

Quisiera contarte la diferencia. La risa aparece cuando algo nos hace gracia, tiene un cierto componente mental y fisiológicamente segregamos endorfinas. Es importante reírse porque ayuda a descargar tensiones y rompe barreras. 

El humor o humorismo (del latín: humor, -ōris) es definido como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas. Lleva incorporado un factor de inteligencia e ingenio más elevado que la risa, es más mental y menos fisiológico que la risa. Tiene mucho que ver con la gestión emocional, es una actitud ante la vida, y conlleva otros elementos como optimismo o fluidez emocional.

La risa y la apreciación del humor son componentes vitales de la función adaptativa social, emocional y cognitiva.

Y la sonrisa, por su parte, es el primer contacto con la risa y el humor. Se podría decir que es el nivel más básico, siempre podemos esbozar una sonrisa ante cualquier situación.

Consecuencias del humor mal gestionado

Definitivamente, aunque cada persona tenga su propio sentido del humor, éste no siempre es utilizado de forma positiva. Aunque todos hemos escuchado que la risa alarga la vida, la realidad es que el humor mal gestionado puede acarrear consecuencias negativas como: 

  • Que la otra persona sienta que te rías de ella, no con ella, puede llevar a que el otro se moleste y enfade. Burlarse, ridiculizar o humillar a otras personas a causa de sus errores, de sus limitaciones, de sus creencias, de sus defectos físicos, de su apariencia o de cualquier otra circunstancia personal o social por mucho que te rías mientras lo dices, no tiene nada de positivo. Además, normalmente quien bromea sobre otra persona es porque envidia alguna característica de la víctima y eso le produce inferioridad frente a él.
  • Cuando lo usamos para encubrir y evitar emociones o recuerdos dolorosos. La risa puede ser usada por algunas personas para disfrazar sentimientos de temor, nervios, ira, frustración y decepción en vez de estrategias constructivas para sobrellevar las situaciones. Podemos reírnos de la verdad, pero no debemos usar la risa para esconder la verdad. 
  • Contar un chiste inapropiado u ofensivo puede ser dañino para la imagen de cualquiera. El humor prejuicioso, racista, clasista o machista solo hace gracia al que tiene esos prejuicios. Y hoy en día los humoristas comentan que les es mucho más difícil hacer chistes que antes, porque ahora estamos mucho más susceptibles en estas cuestiones y no se trata de hacer sentir mal a nadie. 
  • Usar el sarcasmo puede llevar a malos entendidos. Este tipo de lenguaje conlleva una artillería de agresiones encubiertas y desprecios sutiles que desconciertan y destruyen autoestimas.
  • Una broma a destiempo puede provocar distracción y alejar nuestra atención de cierta información. Cuando has de decir “ay, era broma…” es que la cosa ha ido mal y, sobre todo, la intención de relajar el ambiente con la broma ha llevado al otro al desprecio por la persona que la ha dicho, queriendo apartarse de esa persona y buscando volver al punto de la conversación o decidiendo irse por no sentirse escuchado. 
  • Si a la persona no le parece graciosa la situación, para de inmediato. El humor debe disfrutarse entre todos los participantes. Si el tono de voz, el lenguaje corporal o cualquier otra señal te indica que al otro le molesta, reconsidera tu posición y analiza el contexto de la otra persona.

Comparto lo que indica José María Perceval y es que el humor tiene cuatro límites: 

  • La ley (hay que tener mucho cuidado con ella porque puede matarte el humor, la creatividad y la democracia).
  • La moral (que también puede ser decisiva porque podemos tener grandes grupos que se ofenden ante determinadas cosas cuando a lo mejor habría que pasar o hacer que la persona que está haciendo el chiste se quede sin que la gente se ría).
  • Los grupos sociales (se ríen de unas cosas y no de otras).
  • Las personas individuales (los límites que yo pongo a mi humor).

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta?¿Qué otras maneras encuentras en las que el humor no es positivo? ¿Qué vas a hacer para usar positivamente el humor? 

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

13 noviembre, 2020

Querido compañero,

¿De qué maneras resuelves los conflictos que te surgen en tu día a día? ¿Obtienes los resultados esperados?

Ya te he hablado en otros artículos sobre resolución de conflictos de forma más ortodoxa: ¿De qué manera resuelves tus conflictos? Obstáculos para resolver conflictos ¿Cuándo aparecen los conflictos en una empresa? Hoy quisiera darte algunas pautas de cómo resolver los conflictos.

Cómo manejar conflictos con inteligencia emocional.

Está claro que los conflictos son inevitables y ocurren tanto entre personas con distintos puntos de vista, como con nosotros mismos (cuando tenemos obligaciones, deseos, emociones encontradas, pensamientos o sentimientos aparentemente contradictorios…)

¿Cuáles son los efectos de un mal manejo de los conflictos?

Los efectos y repercusiones de un conflicto están relacionados con la forma en cómo se desarrolla una negociación, así como con la actitud y los comportamientos que asumen las partes implicadas. De esta manera, un conflicto manejado en forma inadecuada se refleja en los siguientes aspectos como nos cuenta María Fuquen y que corroboro:

  • Se almacenan o concentran energía y presiones que conllevan a la violencia.
  • Se origina frustración y sentimientos destructivos.
  • Se genera ansiedad y preocupación que pueden ocasionar trastornos en la salud.
  • Los conflictos y las formas alternativas de resolución
  • Se produce impotencia, inhibición y bloqueo.
  • Se presentan enfrentamientos y choques con la realidad.
  • En ocasiones, el conflicto no permite clarificar ideas.
  • Los actores se revelan, eliminando el conflicto por completo.
  • Se busca darle salidas extremas al conflicto.
  • Se generan mecanismos de negación y desplazamiento.
  • Se inhibe la capacidad de negociar.
  • Se maneja un «diálogo de sordos».
  • Se confunde la discusión con la polémica.
  • Las personas implicadas ven las cosas como una tragedia.
Solucionar conflictos de manera emocionalmente inteligente.

¿Cómo es la persona con quien tienes el conflicto?

Todo conflicto está nutrido por un sinfín de complejas emociones: rabia, miedo, enfado, inseguridad, frustración… Es fundamental que frente a estas emociones tengamos la capacidad de escuchar al otro y mostremos una actitud de intentar comprenderle. Para ello, hay que tener en cuenta el tipo de persona con la que estás sufriendo desavenencias y pueden ser:

  • Atacantes. Son personas que ven al otro como el enemigo y se centra en los errores y equivocaciones del otro. Ya sabes el refrán, “no hay mejor defensa que un ataque”.
  • Evasivas. Tratan de esquivar la responsabilidad del problema, personas que no reconocen que existe el conflicto.
  • Acomodativas. La diferencia con los tipos atacantes es que su hostilidad es pasiva en vez de activa.
  • Encantadas. no sienten ningún impulso de ganar o atacar a la otra persona, su recompensa es sentir su propia confirmación de lo que piensa.
Conflicto entre dos personas. 2miradas

7 formas de resolver los conflictos que funcionan

Quiero compartirte algunas formas de resolver los conflictos que te surgen en tu día a día. El primer punto a tener en cuenta es que siempre que puedas,  no des lugar al conflicto. Resolver un conflicto puede ser agotador, por lo que haz todo lo posible por evitarlo si, realmente puedes hacerlo, especialmente si se trata de un tema sin trascendencia.

  1. Cuando vayas a resolver un conflicto olvida los rencores del pasado, céntrate en el aquí y ahora. Si te mantienes anclado en resentimientos del pasado tu capacidad para ver la realidad actual se verá afectada. Si quieres seguir adelante tendrás que centrarte en el momento (aquí y ahora) y resolver el problema actual, en vez de mirar al pasado.
  2. Parte de la calma interna para resolver conflictos. Consiste en silenciar todo ese ciclón de sensaciones internas para ver las cosas con mayor claridad y aplomo. La prioridad es la resolución del conflicto, no ver quién tiene razón no se trata de ganar o perder en la discusión, sino de mantener la relación y seguir adelante. Para eso es fundamental ser respetuoso con la otra persona y con su punto de vista.
  3. Es necesario a la hora de resolver un conflicto, no ver quién tiene razón. No se trata de ganar o perder en la discusión, sino de mantener la relación y seguir adelante. Para eso es fundamental ser respetuoso con la otra persona y con su punto de vista. Además, de este modo podremos prestar una mayor atención y una mejor escucha y nos conectaremos más a la propia situación, logrando descubrir más aspectos, más detalles… y toda esa información que va más allá de las palabras, como las emociones ajenas y ese lenguaje no verbal imprescindible. Escucha y atiende, sé capaz de intuir qué hay detrás de ciertas conductas o actitudes. Toda la información que puedas obtener abriendo bien los oídos, ojos, sentidos y corazón te serán de gran utilidad para poder llegar a posibles acuerdos.
  4. Usa el humor para resolver conflictos. Compartir el placer del humor crea una sensación de intimidad y conexión entre dos personas, cualidades que definen relaciones sólidas y exitosas. Y es que el humor ayuda a enfrentar las dificultades con más calma, genera un mejor clima, reduce la tensión cuando las emociones están a flor de piel y ayuda a resolver desacuerdos, suavizándolos, incluso ayuda a poner las cosas en perspectiva. Quisiera hacer hincapié que la risa y el juego compartido nos ayudan a liberarnos de pensamientos inflexibles o de comportamientos rigurosos, lo que nos permite ver el problema de una manera nueva y encontrar una solución más creativa y colaborativa. Además, el humor libera de inhibiciones para poder expresar lo que realmente sentimos, dejando aflorar nuestras emociones más genuinas.
  5. A veces hay que dejar que las cosas pasen. Puede que en algunas ocasiones sea imposible llegar a un acuerdo. Ahora bien, “dos no discuten si uno no quiere”, por lo que puede ser buena opción en algunos desconectar y seguir adelante, sin dejar que el conflicto llegue a lo personal. Aunque esto no siempre es posible o aconsejable, puede ser una opción para sobrellevar pequeños desacuerdos y que el conflicto no crezca y se convierta en algo realmente importante.
  6. Debes estar dispuesto a perdonar. Es imposible resolver el conflicto si no estás dispuesto a perdonar o eres incapaz de hacerlo. Si no te desprendes de la necesidad de «castigar» al otro no podrás gestionar las diferencias de manera adecuada.
  7. Recurre a la mediación de una tercera persona. Una forma alternativa para solucionar un conflicto podría ser el uso de mecanismos no formales y solidarios que brindan un elemento fundamental en la humanización del conflicto, con la presencia de una tercera persona que actúe como facilitadora especialista en la resolución o prevención del conflicto.

Para concluir, más allá de lo que muchos asumen, en un conflicto no hay ganadores o perdedores. Hay personas que lidian con emociones contrapuestas y posturas discrepantes. El éxito está siempre en poder llegar a un acuerdo para ambas partes. Toma consciencia de que en toda disputa, discrepancia o conflicto es necesario ceder en algún aspecto para llegar a una resolución y que tu comunicación sea lo más asertiva posible, además te recuerdo que para sentirte bien es fundamental que ambas partes ganéis.

Cita Blog 2 Miradas: Resolución de conflictos

Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para resolver mejor tus conflictos? ¿Se te ocurren otros modos de resolver los conflictos?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

27 octubre, 2020

Querido compañero,

¿Estás preparado para modificar tu paradigma vital ante los nuevos modelos de vida? ¿De qué manera ha cambiado tu vida por la situación creada por la Covid-19? ¿Qué nuevos planteamientos estás llevando a cabo?

Hoy quiero hablaros del cambio de paradigma que estamos viviendo todos los seres humanos por la Covid-19. Paradigma es una palabra griega que se usa para denominar elementos que siguen un modelo o diseño. Thomas Kuhn, físico y filósofo estadounidense, acuñó una interpretación nueva en su libro "La estructura de las revoluciones científicas" refiriéndose a los filtros que impone nuestro cerebro; es decir, a las suposiciones, conceptos, valores y previa experiencia con los que miramos las cosas.

Thomas Kuhn indica que un cambio de paradigma supone una transformación tan grande que el paradigma anterior no se puede comparar con el nuevo, porque incluso las palabras que se usan para explicarlo son inéditas.

¿Qué cambios justifican este nuevo paradigma que vivimos?

Está claro que hay muchos cambios que ya estamos viviendo y que nos están afectando radicalmente como son:

  • Pasar en casa mucho más tiempo con la pareja, miembros familiares o compañeros de piso o vivir solo. La convivencia ha cambiado y pasamos más tiempo en casa y menos en la calle y eso lleva a que haya personas que estén sintiendo una mayor soledad, especialmente nuestros mayores o que haya trabajadores que preferirían estar en la oficina para sentirse más concentrados en sus despachos o parejas encantadas de disfrutar más tiempo juntos… ¿Qué vas a hacer para sentirme mejor en los espacios compartidos? ¿Qué límites vas a pedir para mejorar la convivencia? ¿Qué puedes hacer para vivir mejor y disfrutar de la “soledad”?
  • Mayor contacto con nuestros amigos y vecinos. El confinamiento ha desatado una emanación de buena amistad y vecindad que fluirá mucho después de que pase la Covid-19. Hemos desarrollado un mayor contacto con nuestra familia y amigos, por ejemplo, salir a la ventana a tomar el aire, mirar si alguien pasa por la calle, salir a aplaudir… se ha hecho continuamente durante el confinamiento y era un buen momento para entablar una conversación con algún amigo o vecino, sintiéndonos más acompañados durante un rato. ¿Qué te ha aportado tener un mayor contacto con las personas que quieres o con tus vecinos? ¿Qué vas a hacer para mantener estas nuevas relaciones?
  • Dependencia de la tecnología. Para muchos de nosotros las plataformas digitales se han convertido en la única forma en la que podemos trabajar, educarnos, entretenernos o ponernos en forma. Y para poder seguir en el mercado laboral, ¿cómo te estás preparando para poder utilizar de forma eficiente y eficaz las nuevas tecnologías que utiliza tu empresa o la empresa en la que quieres trabajar?
  • Vivir en la incertidumbre e inseguridad. Más que nunca la crisis del coronavirus ha elevado la sensación de vulnerabilidad hasta puntos nunca vividos en el último siglo, pues afecta todos los estratos de la sociedad y afecta a todas las facetas de nuestra vida. Y nos planteamos preguntas sin apenas respuestas como: ¿Cuándo retomaremos ese proyecto profesional que hemos dejado en suspenso por la pandemia? ¿Cuándo podremos salir por la calle sin mascarilla ni miedo? Y es que, ante esto, estamos obligados a actuar para que la incertidumbre no nos paralice, pero en esta situación solo podemos guiarnos por reglas flexibles y revisables cada cierto tiempo; es decir, acostumbrarnos a vivir asumiendo que cualquier decisión que tomemos hoy será provisional y es posible que tengamos que adoptar quizás la contraria en poco tiempo. Desde luego es un hecho que nuestro aparato cognitivo no está diseñado para vivir en permanente desasosiego pero podemos cultivar una disposición psicológica para asumirlo.

    Es también cierto que solo algunos sectores se han visto beneficiados por esta pandemia, la mayoría han sufrido grandes pérdidas y muchas economías familiares se han visto mermadas. Muchos hemos sufrido pérdidas de trabajo o un ERTE o negocios que no sabes si vas a poder abrir o en qué horario… ¿Qué puedes hacer para mantener un coste de vida más bajo? ¿Qué alternativas puedes encontrar para sostener tu economía familiar? 
  • Compramos mucho más por internet. El comercio minorista ya lo estaba pasando mal. Las cuarentenas y sus consecuencias han acelerado los enormes cambios estructurales que ya estaban en curso. Sólo va a sobrevivir el más apto porque las compras por internet se han disparado. Es importante hacerte nuevos planteamientos como: ¿Compras lo que necesitas o te dejas llevar comprando cosas que saben vendernos muy bien a través de campañas de marketing? ¿Sabes elegir sin ver el producto? ¿Qué garantías te ofrece la empresa en la que estás comprando? ¿Puedes devolver el producto, en cuánto tiempo?
  • El trabajo en casa se está normalizando. Utilizar el metro, autobús o el coche era en la mayor parte de vosotros necesario para llegar a nuestras oficinas. El reunirnos con nuestros compañeros formaba parte de nuestro día a día, el tener reuniones habituales con nuestro jefe era lo común. Y ahora, muchos de nosotros estamos solos en casa delante de un ordenador. ¿Cómo te estás cuidando para no sentir ausencias? ¿Qué haces para sentirte en tu día a día apoyado? ¿Cómo te organizas?
  • Cultura y aficiones. El gremio artístico está dividido en partes iguales en cuanto a su futuro después de la pandemia, entre pesimistas y optimistas. Las salas de cine, los teatros, salas de conciertos, museos y galerías prosperarán con una mayor creatividad, en respuesta a los tristes días del virus. ¿De qué forma te diviertes? ¿Qué nuevos hobbies has generado?
  • El traslado diario ha cambiado. Al no podernos apenas desplazar a otros países, menos vuelos generan una subida de precios. Algunas aerolíneas podrían no sobrevivir esta crisis y aquellas que logren superarla saldrán debilitadas. No hay duda de que los encuentros cara a cara ayudan a construir relaciones y a generar confianza, algo muy importante para que tenga éxito un proyecto. Ahora que las empresas y otras organizaciones se ven forzadas a reducir radicalmente o detener los viajes de negocios, quizá se den cuenta de que no son tan esenciales y que se están encontrando otras alternativas que funcionan. Además, el hecho de tener miedo al contagio nos está llevando a usar otros medios de transporte diferentes al transporte público, independientes y ecológicos como la bicicleta y las patinetas motorizadas, que se están volviendo cada vez más populares. ¿Cómo te afecta tener miedo a coger un transporte público? ¿Qué haces para sentirte mejor? ¿Con qué medio de transporte te sientes más cómodo?

    ¿Qué otros cambios estás viviendo?

Plantéate un cambio vital

Como conclusión os plantearía un cambio de vida. El coronavirus puede ser ese hecho externo que redefina en su esencia algunas áreas de nuestra vida.

Pienso que, en lugar de simplemente recuperarnos y volver a como estábamos antes del coronavirus, algunos cambios pueden ser para siempre.

Un nuevo y consciente concepto temporal de la vida y la necesidad de encontrar la eficiencia en todas las áreas de mi vida, en mi caso, me ha llevado a un nuevo replanteamiento vital

  1. Lo primero que he hecho es decidir el valor real que tiene cada área de mi vida.
  2. Después decidir qué tipo de vida deseo para cada área. 
  3. Luego he reflexionado qué tiempo quiero dedicar a lo que es verdaderamente importante.
  4. Y, por último, qué recursos necesito para llevar a cabo mi nueva forma de vida.

En definitiva, he hecho el ejercicio de distinguir lo que hay de necesario en mi vida de lo que no lo es y he anotado todo lo que tengo: el dinero del que dispongo o puedo llegar a disponer, el trabajo que puedo y deseo hacer, los hobbies que quiero realizar, el pasar más tiempo en la naturaleza o disfrutando del mar, el practicar deporte de forma continua, los aprendizajes que quiero llevar a cabo y lo más importante, las personas que quiero que formen parte de mi vida y que quiero cuidar y mantener...

Y a ti, todos estos cambios, ¿cómo te están afectando? Después de lo que te acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para sentirte bien en los momentos actuales?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Querido compañero,

¿Qué haces para evitar la tiranía del cerebro reptiliano? ¿De qué manera te cuidas? 

Como sabemos, el cerebro ha estado en constante evolución a lo largo de más de 250 millones de años y en todo este proceso ha ido adquiriendo nuevas funciones y capacidades cada vez más complejas.

A través de los estudios e investigaciones del médico y neurólogo Paul MacLean podemos comprobar que todos los seres humanos tenemos tres cerebros en uno. Estos tres cerebros son, en orden evolutivo, el Reptiliano (supervivencia inmediata), el Límbico (emociones) y el Neocórtex (razonamientos). Cada uno de ellos ha ido apareciendo en nuestra línea evolutiva de manera secuencial; es decir, que estos tres cerebros son relativamente independientes y que se relacionan entre sí siguiendo una jerarquía, dependiendo de su antigüedad y de sus funciones de cara a nuestra supervivencia. 

Hoy quisiera hablaros de cómo funciona nuestro cerebro reptiliano y lo que podemos hacer para nuestro autocuidado y para mejorar nuestras relaciones.

Para Paul MacLean, el concepto de complejo reptiliano servía para definir la zona más baja del prosencéfalo, donde están los llamados ganglios basales, y también zonas del tronco del encéfalo y el cerebelo. Al ser el primero en aparecer, sería la estructura que lleva a cabo las funciones más básicas y más importantes para sobrevivir en el aquí y el ahora

La función principal de este cerebro es la supervivencia, el mantenernos protegidos ante cualquier amenaza que se presente, así como defender nuestro hogar, cuidar nuestras pertenencias y a las personas más cercanas a nosotros. Además, se encarga de regular las funciones básicas vitales como: la respiración, los procesos digestivos, regulación de la temperatura, funciones cardiacas… También activa nuestro instinto y motivación sexual para que nos atraigan otras personas y podamos reproducirnos.

Este instinto de supervivencia es muy egocéntrico y no tiene paciencia, quiere todo ya (cuando estoy cansado quiero dormir, cuando estoy sediento quiero beber…) y cuando no logramos satisfacer de forma inmediata cualquiera de nuestras necesidades, nos frustramos y aparece la rabia. Esto puede llevar a que no solo nos hagamos daño a nosotros mismos por permitir que nuestro cerebro reptiliano exagere la inmediatez de lograr algo; sino que también podemos dañar nuestras relaciones con los demás.

Quisiera comentaros algunas recomendaciones para amainar la sensación de hostilidad, de rabia no sana que genera este cerebro fruto de los estados de exageración instintiva que nos hace sentir:

  1. Hacernos conscientes de si es realmente una cuestión de supervivencia o no. Este cerebro reptiliano saltará cuando sienta que hay peligro, pero ¿realmente es una cuestión de vida o muerte? O es una cuestión que me duele, me molesta, perturba mi estabilidad económica y sobre la que tengo alternativas. Por suerte, la mayoría de nosotros no estamos en una situación de supervivencia, así que calmemos nuestros pensamientos derrotistas para aplacar al cerebro instintivo.
  2. Practicar la calma, por ejemplo, aprender a respirar profundamente o trabajar el control mental realizando meditación o mindfulness.
  3. Comer sanamente, parar antes de entrar en la gula y elegir lo que le va a sentar mejor a mi cuerpo. Beber agua y no dejar que pase demasiado tiempo sin comer. Debido a toda el hambre que hemos vivido en el pasado tendemos a comer en exceso para que el instinto quede satisfecho y con reservas para poder sobrevivir por si nos faltara el alimento.
  4. Realizar hábitos saludables de vida como: la higiene, el practicar deporte, respirar aire puro, conectar con la naturaleza, reír, tener propósitos y hobbies…
  5. Evitar las adicciones como tabaco, alcohol, drogas, azúcares…
  6. Intentar dormir 8 horas al día. Cuanto menos dormimos y menos descansados estamos, actuaremos de forma más reactiva.
  7. Sal de tu zona de confort. A este cerebro le gustan las rutinas, hábitos, costumbres y que no hagamos cambios, ni improvisaciones. Te propongo que salgas de tu zona de confort siempre que puedas (por ejemplo, vete a trabajar por otro sitio), viaja, prueba cosas nuevas…

Además de practicar todo lo que acabo de indicar para calmarnos a nosotros mismos, para que este cerebro no sea tan reactivo de cara a nuestros encuentros relacionales sería conveniente seguir los siguientes consejos:

  • Cuidar nuestra forma de comunicar, que sea asertiva y efectiva, no andes con rodeos y evita ser malinterpretado.
  • Como es un cerebro tan reactivo, antes de hablar para poder responder y no reaccionar, cuenta hasta 10. Esto es muy importante también para trabajar la demora en la impulsividad o en la gratificación.
  • Cuida la proxemia con el otro, respeta y cuida los cuatro grandes tipos de espacios: íntimo, personal, social y público, según la distancia establecida entre las personas. Mantente atento al lenguaje no verbal para saber dónde está el límite.
  • Para invitar a la buena convivencia, indica al otro lo que te pueda molestar que pueda hacer de forma reptiliana. Por ejemplo, cambiarte de lugar tus cosas o coger tu libro favorito o subirse de pie en el sofá…
  • Aprende a perder con elegancia, perdonar, ceder, aceptar lo que es, aprende a no querer siempre la razón.

¿Qué otras formas tienes tú de cuidarte de tu cerebro reptiliano y que no se dañen tus relaciones?

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para manejar mejor a tu cerebro reptiliano?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Querido compañero,

¿Pones límites en tus relaciones personales y profesionales? ¿De qué manera pones límites? En mi anterior artículo te hablé de la necesidad de poner límites , hoy quisiera hablarte de cómo poner límites de una manera asertiva y eficaz.

Como ya indiqué, poner límites en las relaciones significa hacer saber a las demás personas que se tienen deseos y necesidades diferentes a las suyas, y respetarnos como seres humanos únicos que somos.

Existen dos tipos de límites: los emocionales y los físicos. Está demostrado que el poner límite físico a las cosas nos va a ayudar a poner límites emocionales a las personas. Un ejemplo de cómo poner límite físico sería poner distancia: Si no lo compras, si no lo tienes en casa, si no está accesible… no te dejarás llevar de aquello a lo que quieres poner límites, sea una persona o algo material. No dejarte llevar de la gula, sino comprar y comer lo que necesitas y es bueno para tu salud; no disponer de tabaco, alcohol o cualquier otra sustancia para poner un tope a fumar, beber o a cualquier adicción; poner límite a las distracciones alejándonos de ellas y gestionar mi agenda; ver menos frecuentemente a esa persona con la que no sé poner límites…

¿Qué hay que tener en cuenta antes de poner límites?

Lo primero saber en qué situación te encuentras. Para ello, puedes formularte preguntas como ¿cómo me encuentro? ¿cuál es mi emoción en ese momento? ¿a qué te lleva el hecho de no poner límites? ¿qué quieres? ¿te encuentras preparado para recibir alguna respuesta negativa? ¿quieres poner límites por venganza o por el bien de ambas partes? 

Cuando el límite te lo vas a poner a ti mismo, también puedes ayudarte a frenar la situación. Piensa qué beneficio tienes para mantener esa extralimitación. ¿Qué ventajas obtienes? ¿Qué sería lo peor que puede pasar si lo cambias? ¿Hay algún término medio entre la situación actual y la ideal? ¿qué te dices a ti mismo para continuar haciéndolo? Ese mensaje se puede cambiar porque lo que te dices y cómo te lo dices, importa. Y si quieres cambiar algo tú, será mejor que te ayudes con pensamientos que te faciliten el cambio. Adelgazar solo se consigue cuando estás mentalmente preparado. Cambia tu pensamiento.

Cuando el límite has de ponerlo hacia alguien es necesario preparar lo que le quieres transmitir. Prepara el mensaje que vas a expresarle teniendo en cuenta que lo que le vas a decir lo vas a hacer por el bien de la relación; es decir, por el bien de ambas partes.

Además, has de elegir un entorno y un momento adecuado para poner los límites, es importante que el espacio que elijas sea neutro para ambas partes, un lugar agradable en el que podáis comunicaros con el fin de favorecer un buen clima. Perdemos crédito cuando lo que queremos expresar no viene a cuento, porque no es una puya a destiempo, sino que es una conversación, una petición, bien planteada y constructiva. Recuerda que “nunca es tarde si la dicha llega”.

Ten en cuenta el estado de la otra persona. Es fundamental que la otra persona se sienta receptiva a lo que le vas a decir. Para ello, practica la empatía, la escucha y el estar atento a su comunicación verbal y no verbal.

Por último, prepárate y ponte en las diferentes opciones de cómo se puede comportar el otro cuando le pongas límites, pues dependiendo de su temperamento, puede que no se lo tome bien y surjan emociones de enfado, rabia, ira… ayúdale, si es posible, en su gestión emocional para que vuelva a su equilibrio. 

7 pasos para poner límites

Y ahora, seguramente que la pregunta que necesitas resolver es ¿Cómo se ponen los límites? Te voy a explicar los 7 pasos que proponemos desde 2miradas.

  1. Trabaja tus creencias limitantes, si lo necesitas, para poder poner límites. Creencias como pensar que eres egoísta por no ceder a lo que te piden o sentirte culpable por hacerlo.
  2. Analiza las situaciones, lo que ocurre, lo que te dicen y el impacto que te crea y ten claro hasta dónde llegan tus límites, lo que tú necesitas para sentirte bien en tu vida, que sepas lo que vas a permitir y tolerar.
  3. Recuerda a la persona lo importante que es para ti. De esta manera conseguirás que de entrada no se ponga a la defensiva.
  4. Habla de ti. Cuando vayas a poner límites a una persona es indispensable que no le juzgues, ni etiquetes, ni intentes hacerle daño, sino que hables de ti y en primera persona. No evalúes lo que te hace o dice, explícale las situaciones con objetividad y exprésale cómo te sientes. Para ello, separa el hecho de la persona. No es “tú me haces sentir”, sino “yo me siento así cuando esto sucede”. Te recuerdo que una manera de hablar asertivamente con alguien es utilizar la técnica del DEPA y si ya se lo has expresado en varias ocasiones comunícale tu límite a través del DEPCA. Expresa tus límites con educación, respeto, cuidado y con Amor hacia ti y hacia el otro.
  5. Déjale un momento para que el otro asimile y reflexione sobre lo que le has dicho. Puedes plantearle preguntas como: ¿Qué opinas de lo que te he dicho? ¿Cómo te hace sentir hablarme así? ¿Qué te lleva a actuar así conmigo? Es el momento de escuchar y tratar de comprender su parte de la historia, su punto de vista.
  6. Entiende las consecuencias de no poner límites. Para que haya un cambio hay que querer cambiar. Y muchas veces no somos conscientes de por qué se hace necesario ese cambio. Por eso, es importante también que ambos seáis conscientes de las posibles consecuencias de que la situación continúe sin límites y si estáis dispuestos a asumirlas. Son argumentos que pesarán en la posible resolución. 
  7. Llega a un acuerdo siempre que sea posible. ¿Qué vamos a hacer a partir de ahora? ¿Cómo lo vamos a manejar? Y si no hay acuerdo y tú necesitas/quieres poner ese límite, acepta la decisión del otro y toma tu propia decisión. Podrá intentar mejorar su comportamiento, pero también puede darse el caso de que no quiera cambiar. Entonces, tendrás que elegir qué tipo de relación quieres y necesitas para sentirte bien.

Si empiezas a poner límites a la otra persona, no le quedará más remedio que cambiar su manera de tratarte, tú te sentirás más tranquilo y mejor y comenzarás a valorarte.

Como siempre te invito a que aproveches la oportunidad que te regala esa persona para que sea una experiencia en tu vida y te lleves un nuevo aprendizaje.

¿Qué otras formas tienes tú de poner límites?

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para poner límites?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Querido compañero,

¿Pones límites en tus relaciones personales y profesionales? ¿Por qué hacerlo? 

Hoy quisiera hablarte de los límites, de su dificultad y de sus múltiples beneficios.

2miradas. La necesidad de poner límites

Seguramente te han pasado alguno de estos casos: llegas a la conclusión de que tienes que poner límites en alguna relación pero no sabes cómo hacerlo o has querido ponerlos y no te has atrevido o los has puesto y luego te has sentido culpable o querías poner los límites y no sabías cómo…  Probablemente muchas veces, ¿verdad?

Poner límites en las relaciones significa hacer saber a las demás personas que se tienen deseos y necesidades diferentes a las suyas, y respetarnos como seres humanos únicos que somos.

Y es que pueden ser muy complicadas las relaciones hasta llegar a establecer un equilibrio sin asediarnos, mientras conocemos al otro y nos ganamos su confianza, nos conectamos o vinculamos.

¿En qué consiste no poner límites?

No pones límites cuando permites, por ejemplo: cosas que te duelen, palabras malintencionadas, golpes, negligencias, que abusen de ti física o verbalmente, que te juzguen o te critiquen, que te hagan sufrir con su comportamiento o sus palabras, que se aprovechen de tu predisposición o bondad, que invadan tu espacio, vulneren tu intimidad o valores o que no se respete tu forma de pensar… Con el tiempo las consecuencias son nefastas porque literalmente te estás faltando al respeto a ti, cargando tu autoestima y dañando tu dignidad

Decimos que una persona que te quiere te va a decir las cosas como son, muchas veces las que no quieres escuchar, pero no se puede justificar la dureza y vehemencia de las palabras solo “porque te quiere”, cuando en realidad no te está valorando. Y los motivos del “agresor” pueden ser múltiples: inseguridad, carencias de su infancia, aprendizajes inconscientes, cubrir su falta de autoestima, sentido de superioridad y posesión… Muy probablemente, sus acciones sean, bien por sus propias carencias o bien porque le estás haciendo espejo de lo que él realmente es y verse ¡¡¡duele!!!

¿Por qué nos cuesta tanto poner límites? Algunas de las razones que he vivido podrían ser: no querer entrar en conflicto, no saber asertivamente poner límites, creer que eres egoísta por no ceder a lo que nos piden, creer que puedes con todo, temer ser rechazado por el otro, tener miedo a que te dejen de querer, a que te despidan, bloquearte ante la actitud que muestra el otro…

No poner o poner límites en tu vida: las consecuencias

Cuando permitimos este tipo de actitudes y comportamientos nocivos y tóxicos del otro, tanto físicos como emocionales, repetidamente sin hacer nada, además de hacerte mucho daño a ti mismo, como ya he indicado, no le das al otro la opción de cambiar su forma de actuación y de alguna manera retroalimentas que el otro repita sus acciones, y muy probablemente, cada vez peor, estableciendo una relación de dominancia – sumisión por no saber pararle los pies.

Poner límites nos ofrece ser líderes de nuestra vida, tener una mayor autonomía, autorregularnos y cuidarnos, lo que es una base para mejorar nuestra autoestima y bienestar. Además, establecerás relaciones de igual a igual, promoviendo la reciprocidad (el yo cuido de ti y tú de mí, el yo te respeto y tú a mí), te conocerán realmente como eres, vas a prevenir estrés, tristeza y frustración innecesaria, te vas a mostrar más coherente contigo mismo, vas a aumentar el respeto por parte de los demás… 

El primer paso: hazte responsable de lo que te ocurre con esa persona

Este es el primer paso para poder llegar a poner límites. Puedes plantearte preguntas como: 

  • ¿Por qué permito que no me trates de igual a igual?
  • ¿Por qué acepto que me juzgues por mis actos y comportamientos? 
  • ¿Por qué permito que me critiques por ser como soy? 
  • ¿Por qué permito que me violentes?

Busca el beneficio último por el que lo estás permitiendo y no pones límites. Decide si quieres mantener ese beneficio y qué pasaría si lo pierdes, ¿qué otras puertas sí se abren para ti?

La reacción de la otra persona ante el límite

Cuando planteas límites no sabes cómo puede esa persona reaccionar. Te lo puede agradecer, te puede dejar o puede que se aleje de ti. Lo que está claro es que cuando alguien TE QUIERE en mayúsculas, sin egos, ni carencias, te acepta, respeta y abraza tal y como tú eres, sin exigirte ser lo que considera que tienes que ser o cómo considera que tienes que actuar.
La calidad humana de una persona se nota, especialmente, por cómo trata a los demás y estoy convencida (y seguro que tú también), que quien es buena persona no hace daño a los demás, ni tiene interés en ello.

La persona más importante en nuestra vida, eres tú misma, y no debemos permitir que las personas nos traten mal, o hagan con nosotros lo que ellos consideren. Por eso, aprender cómo poner límites es algo que se puede y es conveniente desarrollar. 

¡Ánimo, que siempre hay tiempo para echar un paso adelante y poner el freno a ciertas situaciones!

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para poner límites?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

4 septiembre, 2020

Querido compañero,

¿Qué haces cuando sientes miedo? ¿Te bloquean tus miedos?

La Real Academia Española define el miedo como “angustia por un riesgo o daño real o imaginario”.

Hoy en día, probablemente el miedo es el principal obstáculo en la consecución de sueños y metas; sin embargo, el miedo es una conducta adaptativa que nos ha permitido sobrevivir a los depredadores y a los desastres naturales. Ha sido el elemento básico que nos ha mantenido vivos y ha permitido que la especie se desarrolle hasta nuestros tiempos.

Tengo miedo del miedo

El miedo es una emoción y como emoción no podemos dejar de vivirla en muchos momentos de nuestra vida. Tenemos asociado el miedo a una emoción negativa, que resulta desagradable porque es una emoción que puede bloquearnos o paralizarnos y, por este motivo, es tan importante saber vencerla y superarla para lograr una vida más plena.

Es normal que hoy sintamos más miedo de lo habitual, porque, además, de las circunstancias personales que estamos afrontando cada uno, se añade el hecho de estar viviendo una pandemia (por supuesto, ante la pandemia no hay mejor vacuna que la prudencia y la empatía). Sin embargo, la mayor parte del miedo es aprendido y los temores se desarrollan por asociación según vamos siendo mayores, aunque nacemos con ciertos miedos, como: el miedo a las alturas, a fuertes ruidos, a la oscuridad, a estar solos… que nos ayudan a garantizar nuestra supervivencia.

Tipos de miedo

Podemos sentir diferentes tipos de miedo dependiendo si el estímulo que lo provoca existe o no:

  • Miedo racional. Lo sentimos cuando percibimos una amenaza real y nos lleva a evitar el peligro de manera inmediata, nuestra mente desencadena la reacción de miedo para protegernos y ponernos a salvo. Sería un miedo normal que aparece cuando surgen estímulos dañinos. Normalmente tiene corta duración y no interfiere con la vida cotidiana. Un ejemplo sería el miedo que podemos sentir cuando alguien nos quiere robar.
  • Miedos irracionales. Son miedos que tienen su origen en un pensamiento imaginario, distorsionado y catastrofista, que experimentan muchas personas y pueden prolongarse indefinidamente en el tiempo. Un ejemplo de este tipo de miedo son las fobias (zoofobia, acrofobia, aerofobia, agorafobia, claustrofobia, amaxofobia, fobia social…).

Las respuestas ante el miedo

La respuesta del miedo es autónoma, es decir, no la activamos voluntariamente de forma consciente. Los expertos establecen cuatro respuestas automáticas: huida, defensa agresiva, inmovilidad y sumisión. Si consideramos que podemos afrontar el miedo pondremos en marcha los recursos necesarios para superar la situación. En caso contrario, iniciaremos la escapada o la huida para alejarnos porque no nos vemos capaces de lograr afrontarlo.

Además, el miedo produce reacciones físicas como: sudoración, dilatación de pupilas, contracción y/o descenso de las cejas, separación de los labios, un aumento de la presión cardiaca, palpitaciones, descenso de la temperatura corporal, aumento de conductancia de la piel, aumento del tono muscular pudiendo provocar el agarrotamiento o el incremento de la entrada de oxígeno en el organismo, aumentando la respiración para dar lugar a una mayor energía … Además, los circuitos sanguíneos se reactivan y fluyen con mayor velocidad especialmente hacia las extremidades para prepararnos para la huida y hacia el cerebro, para mejorar la toma de decisiones y pensar con mayor rapidez.

Hay estudios que indican que más del 50% de las personas que experimentan temor presentan silencios y en muchos casos se produce un aumento del tono de la voz.

Cuando sentimos miedo tenemos una sensación de angustia y todo nuestro cuerpo se pone en estado de alerta y esto es normal, ya que es una reacción de alarma y nuestro cerebro entiende que debe de prepararnos con todos los recursos que contamos, para enfrentarnos a la situación que nos ha generado el miedo. Esta situación puede ser emocional (tener miedo de que nos abandonen, de no tener trabajo o dinero, de fracasar…) o física (sentir miedo de alguien que está sintiendo rabia y nos puede maltratar…)

Fases para superar el miedo

Te propongo según mi experiencia y la de 2miradas las siguientes fases para superar el miedo:

  1. Reconocer que siento miedo. El primer paso es aceptar lo que sientes e identificarlo como miedo. Puedes formularte preguntas como: ¿Dónde siento mi miedo? ¿Qué señales me indica mi cuerpo para identificar que lo que siento es miedo?
  2. Aceptar que tengo miedo. Este paso consiste en ser consciente de la emoción que estamos viviendo. Tener temor ante algo amenazante nos lleva a asustarnos y cuanto más intentemos combatir el sentimiento más fuerte se hará. Para aceptar el miedo puedes formularte preguntas como: ¿De qué tengo miedo? ¿Desde cuándo siento miedo? ¿Qué me dice mi miedo? ¿Cómo funciona el miedo en mí? ¿Qué defensas utilizo contra el miedo? ¿Cuándo me permito tener miedo? ¿Me permito hablar de mi miedo? ¿Cómo me hace sentir hablar de él?
  3. Dar las gracias al miedo por la protección que te está queriendo ofrecer. Gracias miedo por ponerme en alerta, por prevenirme.
  4. Evaluar la gravedad de la situación. Ante el miedo solemos ponernos en la peor de las situaciones, te invito a que contrastes la situación que estás viviendo con la realidad. Además, date cuenta de que el peor escenario posible a menudo no es tan espantoso como lo imaginas. Puedes formularte preguntas como: ¿Este miedo es real o irreal? ¿Qué ha ocurrido para que tenga miedo?  ¿Qué es lo que me estoy imaginando? ¿Cuál es la situación real? ¿Qué beneficio me da tener miedo en esta situación? Un ejercicio que podrías hacer es practicar respiración para disminuir el impacto que el miedo causa en tu cuerpo porque así serás más objetivo. También ayuda beber un gran vaso de agua despacio. El cerebro bajará la alerta porque en caso de que hubiera un peligro real ¿quién se iba a poner a beber tranquilamente un buen vaso de agua?
  5. Acoge el miedo. No permitas que el miedo te paralice, cree en ti y en tus capacidades. Vive el miedo y si es un miedo muy intenso, vívelo de forma gradual. Por ejemplo, si tienes miedo a la oscuridad, ve poco a poco bajando la intensidad de la luz a medida que van pasando los días.
    • Te propongo que escribas en un folio: “Tengo miedo de….” (escribes tu miedo) Ejemplo: “tengo miedo a la soledad” y debajo escribes: “Quiero o amo…” (escribes tu miedo) Ejemplo: “quiero la soledad”. Haciendo este ejercicio lograrás aceptar el miedo. Después de escribirlo lo lees lentamente y cuando acabes de leerlo, respiras profundamente haciendo apnea al inspirar (mantén el aire unos segundos antes de expirar), verás como practicando esta respiración lograrás una mayor tranquilidad.
  1. Ver si la experiencia vivida nos ha traído un nuevo aprendizaje. Escúchate, siéntete, date cuenta de los cambios en la intensidad de tu emoción, ponte a prueba cambiando el pensamiento que te sueles decir al respecto de tu miedo y obsérvate. ¿Qué harías si tuvieras la certeza de que no va a pasar eso que temes? Recuerda que no se trata de no tener miedo, sino de avanzar a pesar de tener miedo y acogerte y aceptarte a ti mismo con ese miedo.

Con el fin de complementar lo explicado te anexo un vídeo explicativo sobre el miedo: Estrategias para superar el miedo

Después de lo que acabo de compartir, ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué vas a hacer para afrontar mejorar tus miedos?

“El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo”

Nelson Mandela.

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García