¿Alguna vez has sentido que te lo ponían fácil cuando has tenido que corregir a alguien su trabajo o proponerle una mejora?
Cuando pides un cambio en un documento, o solventar un error, cuando sugieres una modificación porque el trabajo no está realizado de la forma más adecuada, se agradece que la persona que lo tiene que rehacer, en lugar de quejarse, poner mil excusas o una mala cara, diga: “claro, ahora lo cambio, enseguida lo corrijo”.

Sin embargo, nos cuesta mucho aceptar los errores que cometemos. Es más fácil echar balones fuera y culpabilizar a otros, que asumir la vulnerabilidad o nuestra propia imperfección. Es un acto de valentía. Claro, también es importante cómo nos lo digan.
Es importante que aprendamos a llevar mejor las críticas constructivas, que las acojamos como parte de nuestro camino de aprendizaje, porque, aunque nos enseñan continuamente a ganar, lo importante es saber perder y levantarse para seguir. Es la principal clave del éxito: No rendirse ante los obstáculos. Aprender de ellos, hacernos expertos. Como si de un videojuego se tratara. De no hacerlo, viviremos con mayor frustración, pensando que hay una falta de reconocimiento y bajará nuestra autoestima.
Por eso, para manejar el impacto emocional de las correcciones, es útil tomar perspectiva, practicar la autocompasión y desarrollar la asertividad. También es importante, considerar la corrección como una oportunidad de mejora, en lugar de un ataque personal, así como aprender a responder de manera calmada y constructiva, y establecer límites saludables en tus interacciones con los demás.
Técnicas para manejar el impacto emocional de las correcciones
Agradece
Cuando cambias tu perspectiva de la crítica hacia el agradecimiento, comienzas a considerar la corrección como una oportunidad de aprendizaje. Deja de ser un ataque, y tu mente piensa que te están ayudando a crecer y mejorar.

No te tomes las críticas de forma personal
Es algo fácil de decir y más difícil de hacer. Te puede servir el saber que a menudo, las críticas reflejan más sobre la persona que las emite que sobre ti. Incluso puede que le dé importancia a algo que tú no se la das. Otras veces, puede ser algo que no vemos de nosotros, o que no queremos aceptar. Si es algo que te incomoda, también está dándote información. Pregúntate: ¿por qué me molesta que me diga esto? Quizá no quieres ser así. Recuerda, NO ERES defectuosa/o, solo que estás en continuo proceso de evolución y a veces, te comportas así. Gracias a que te lo ha dicho, le prestarás más atención y podrás ser más consciente de cuándo o en qué situaciones actúas de esa manera o cometes esos errores. Es información valiosa para ti y tu crecimiento.

Sé objetivo
Analiza la crítica, enfócate en los hechos, ¿hay un error?, ¿no te diste cuenta de incorporar algo?, ¿qué es lo que estaba mal? y determina si lo que te están corrigiendo es válido o si es constructivo. Presta atención a lo que la otra persona está diciendo y trata de entender su punto de vista. Si es solo una opinión, puedes planteártela o dejarla ir. Tú tienes la capacidad de pensar diferente y que sea igual de válido.

Desarrolla la autocompasión.
Trátate con amabilidad. Deja de castigarte a ti misma por lo sucedido. Ya pasó. Hecho está. Enfócate en el futuro, en ponerle solución si se puede. Y si no, reconoce que todos cometemos errores y que mereces ser tratado con compasión.
Te puede ayudar el practicar un diálogo interno positivo contigo mismo: reemplaza los pensamientos negativos con afirmaciones constructivas sobre ti, háblate como lo harías con tu mejor amigo, con la persona que más valoraras del mundo.

Acepta tus imperfecciones.
Todos tenemos áreas en las que podemos mejorar, y eso está bien. Cuanto más te pelees o no quieras escuchar ni ver lo que te dicen, cuanto más lo niegues, más importante lo estás haciendo. La aceptación, el reconocer que sí, que has cometido un error, el que has podido responder de forma inadecuada o que no has sabido hacerlo mejor (hasta ahora) no te hace peor persona.

Aprende a responder de manera asertiva.
No entres en mil justificaciones, solo las necesarias en las que has basado tu acción o comportamiento, si aplica. En lugar de decir “creí que” o “pensé que…” puedes comenzar planteando lo que has hecho, por qué y qué esperabas.
También puedes decir «no». Si no estás de acuerdo, explica por qué. No tienes que aceptar todas las críticas o intenciones de ayuda. Puede que no sea el momento. Aprende a establecer límites saludables.
Y no respondas impulsivamente. Tómate un momento para calmarte antes de responder y expresa tus sentimientos de manera clara y respetuosa: Utiliza frases como «Me siento…» en lugar de culpar a la otra persona. También puedes decir que prefieres no continuar con esa conversación en ese momento si ves que tu nivel emocional te está superando.

Practica técnicas de relajación
La respiración profunda es una gran aliada. Inhala lentamente por la nariz, exhala en el doble de tiempo, y repite varias veces, hasta que notes cómo bajan tus hombros con cada exhalación. Practica frecuentemente la meditación, pues ayuda a calmar tu mente y reducir el estrés de forma gradual, con efectos a medio y largo plazo. Y también el mindfulness te ayuda a prestar atención al momento presente, sin juzgar, para reducir la ansiedad y para no sacar todo eso que llevas acumulado y que puede no tener relación con lo sucedido en este momento.

Rodéate de personas que te apoyen.
Busca relaciones positivas que te ayuden a sentirte seguro y valorado. Aléjate de personas que constantemente te critiquen o te hagan sentir mal. Y en momentos de crítica evita ir contando el chisme a unos y otros, dejando en mal lugar a quien te corrigió. No te ayuda repetirlo constantemente, pues trayéndolo a la mente una vez más no lo podrás olvidar, ni te ayuda a bajar la intensidad de lo que sientes cuando los demás refuercen lo “malo” de quien te lo dijo, con quien seguramente has de seguir tratando. Así que mejor trata de dejarlo en el pasado, en un detalle que ocurrió un día, en lugar de seguir echando leña al fuego haciendo una montaña de un grano de arena.

Ahora que conoces estas técnicas, ¿crees que puedes llevar mejor las correcciones y críticas constructivas? Te invito a probarlas.
Recuerda que ningún error invalida tus fortalezas, solo que no podemos ser buenos en todo. Necesitamos unos de otros y cada uno es especialista en algo diferente o se nos dan mejor unas cosas que otras. Ten presentes siempre tus logros, tus conocimientos, tu experiencia, tus habilidades porque eso te ayudará a aumentar tu confianza. Sigue desarrollando tus pasiones, dedicando tiempo a las actividades que te gustan y te hacen sentir bien, pues eso te dará una satisfacción personal que compensa cualquier detalle a corregir y también en eso que te apasiona, seguro que aprendes continuamente.
Ver oportunidades al manejar las correcciones y acogerlas de manera más efectiva te ayudará a proteger tu bienestar emocional.
Te acompaño aprendiendo en el camino del crecimiento.
Raquel Bonsfills




0 comentarios