Amabilidad, la clave de la nueva situación

En esta pandemia ha quedado patente que podemos vivir con menos. Que necesitamos ciertas cosas para nuestro bienestar y que juntos podemos llegar más lejos. El apoyo y la comprensión entre personas es esencial, así como saber gestionar los recursos verdaderamente necesarios. 

Ahora hemos podido comprobar si es cierto lo que muchas empresas decían: “Las personas son lo más importante, son el centro de nuestra organización, etc.” Y también, si los valores que hemos ido modificando y proclamando se han hecho efectivos o se quedaron en meros carteles decorativos de las salas comunes de las empresas.

Las personas, lo primero. Es una expresión que nos invita a mirar a los ojos de quien tenemos delante. Darnos cuenta de quiénes son las personas que nos rodean. Reconocer a las personas que son importantes en nuestra vida. Que todos tenemos una historia detrás, cada uno la suya. Y que todos buscamos la supervivencia y el bienestar.

Hace mucho tiempo, en mi trabajo personal, descubrí una de las claves que me permitió trabajar mi autoestima. Es una expresión que utilizamos también como base del coaching. Hablo de tratar a los demás como de igual a igual, de persona a persona. Cada una con sus conocimientos, cada una con sus habilidades, cada una con sus carencias y aprendizajes. Cada una con su valía también. 

Esto supone que nadie está por encima de nadie. Solo tiene otra posición social, económica o laboral. Pero es, a fin y al cabo, una persona. Igual que yo. 

Este planteamiento evita poner en pedestales demasiado altos a los demás, así como evita que nos subamos nosotros, pensándonos superiores en algo. Porque cuidado, aquel que menosprecias, puede que te dé a ti una lección en otra área de la vida.

Y si somos todos personas, coincidiendo en este momento de nuestras vidas, en estas circunstancias, creo que lo mejor que podemos hacer es tratarnos con amabilidad.

Acaba de salir, precisamente, una película protagonizada por Tom Hanks que pone en valor la amabilidad: “Un amigo extraordinario”, basada en hechos reales, donde se ponía en duda si su protagonista era verdaderamente así de amable o era una fachada para quedar bien. ¿Ponemos en duda a la gente amable porque la vemos “demasiado buena”? Personas a las que vemos débiles, sin carácter… Muchos prejuicios.

Sin embargo, hoy más que nunca, necesitamos de amabilidad. Una amabilidad que reúne varios aspectos:

  • Atención. La persona amable, está pendiente de lo que puedes necesitar, atenta a lo que te ocurre. Observa. Descubre. Muestra su interés por ti.
  • Movimiento. No se trata de responder sino de resolver. Decimos a una persona que ha sido muy amable cuando ha hecho algo por nosotros, algo que queríamos, que buscábamos, que necesitábamos y nos ha facilitado de algún modo, aunque no lo haya podido resolver del todo. Ha puesto lo que estaba en su mano.
  • Aprecio. La amabilidad tiene un punto de valoración del otro y de afecto. La generosidad viene del amor a los demás. La unión y el clima que se vive tiene que ver con el afecto que se respira entre las personas que conviven, los compañeros o los colaboradores.   
  • Bondad. Aunque pensemos que la línea es fina entre bueno y tonto, la bondad es una gran virtud. Seguramente si pensamos en personas que han marcado nuestras vidas para bien, incluyamos la bondad en la lista de sus cualidades. La bondad tiene que ver con hacer el bien, lo que está bien, lo correcto y, además, de una forma desinteresada. 
  • Locuacidad. Es necesario que sepamos comunicarnos de una forma natural y efectiva. La comunicación evita y resuelve conflictos, nos lleva al entendimiento y nos enamora. Permite la escucha, el silencio, el feedback oportuno y constructivo, tener respuestas en lugar de meras reacciones.
  • Educación. Para poder vivir en armonía. Necesitamos cierta capacidad de entender que no estamos solos en el mundo y que hemos de relacionarnos con los demás. No se trata de pisar a nadie sino de comprender más, de poner el punto ético y moral en nuestros comportamientos. Además, la educación nos ofrece saber estar, una mente más abierta a las diferencias y mejor comprensión de los demás. 

Estas cualidades, bien pueden ser desarrolladas por cualquier persona aunque más necesarias son hoy en día en los líderes, en las empresas, en los equipos…

En el fondo, solo es ir a las bases, a lo simple, a aquello que dice “no hagas lo que no te gustaría que te hicieran a ti”, al karma que te devuelve lo que has sembrado y a convivir poniendo un poco más de AMABILIDAD para ir por la vida.

¿Qué quieres ver en los demás? ¿Qué vas a hacer tú?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

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SOBRE LA AUTORA:

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Raquel Bonsfills

Licenciada en Administración y Dirección de Empresas con posgrado en Alta Dirección Hotelera por Les Roches, pronto encamina su carrera profesional hacia el área de RRHH realizando el programa superior de Dirección de RRHH de EAE - Deusto. Desde 2009 apuesta por el crecimiento personal y profesional, centrando su carrera en la consultoría y formación para empresas. En la actualidad, es CEO y socia fundadora de www.2miradas.es.

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