¿Te has dado cuenta de las personas maravillosas que tienes a tu alrededor, tanto en el ámbito personal como en el laboral? En los momentos duros es cuando más se ve a las personas que merece la pena tener cerca. Esas que no te sueltan la mano, aunque no te puedan dar ni una moneda. Esas que se dejan la piel por llegar a todo de la mejor forma posible.

Motivos por los que pueden ser difícil de encontrar

  • Porque nosotros podemos estar tan enmarañados en nuestros problemas o subidos en la rueda de la vida de forma que no tengamos ojos más que para el punto negro en el que nos vemos inmersos. 
  • Porque a veces nos sentimos solos y esa soledad se da más por nuestro retraimiento, que nos aleja de los demás, que por no permitir entrar a alguien en nuestro mundo.
  • Porque no vamos contando nuestra vida a los demás y creemos que no les va a importar o que tiene cosas mejores que hacer. 
  • Porque pensamos que el conductor de autobús, el señor de la tienda, el chico de recepción, mi alumna, la directora o el policía no pueden ser nuestros amigos.   
  • Porque muchas veces estas personas no destacan, no hacen ruido, solo están, responden cuando te hace falta, te dan aliento si lo ven oportuno, no son pesados, aunque tienen una gran actitud de servicio y suelen estar comprometidos contigo o con una causa mayor que los lleva a actuar así.
  • Porque pasan desapercibidos y no los vemos mientras hacen cosas por y para nosotros, solo nos encontramos sus resultados hechos. Una amiga mía decía que cuando llegaba a casa se encontraba todo hecho, y ella solo se tenía que dedicar a lo suyo. Era cosa ¡de los duendes!  
  • Porque no van con eso de “con lo que hago yo por ti”, sino que lo dan, de forma generosa porque saben que su recompensa está en el hecho de hacerlo, no en el premio que venga de vuelta. 
  • Porque es posible que cada uno de nosotros tengamos nuestro propio criterio sobre qué significa que una persona sea “de las buenas”.

Pon en valor a las maravillosas personas que te rodean

Seguro que encuentras muchos motivos para no tener tan presente como deberías a esas personas maravillosas que tienes a tu lado, sin embargo, esto tiene solución. Un día hemos de parar, bajarnos de la vorágine y mirar alrededor. Y ese día puede ser hoy, ahora. ¡Se lo merecen!

Para ello, te invito a hacer una lista. Si lo escribes, hazlo mejor a mano, tu cerebro se hará aún más consciente. Piensa en las personas con las que tienes contacto que:

  1. Están cuando las necesitas.
  2. Te sorprenden para bien.
  3. Podrías hablar de cualquier cosa con ellas.
  4. Se han ganado tu confianza.
  5. Te sacan una sonrisa.
  6. Te cuidan.
  7. Con ellas todo es fácil.
  8. Puedes estar a su lado sin hablar de nada, sintiéndote a gusto.
  9. No tienes que disimular, ni aparentar, puedes ser tú mismo estando como estés.
  10. Resuelven por ti si hace falta.
  11. Se anticipan.
  12. Actúan más que hablan.
  13. Tienen la palabra adecuada, aunque no te regalen el oído.
  14. Puedes contar con ellas dentro de su ámbito, en lo que sabes que puedes contar.
  15. Te acogen y recogen.
  16. Te dan ese abrazo cuando más lo necesitas.
  17. No te juzgan.
  18. Te escuchan.
  19. Se prestan a ayudar cuando son tareas pesadas o arduas.
  20. Tratan de atenderte lo mejor posible. Ponen su esfuerzo en ello.

No tienen que cumplir toda la lista, con que estén en una de las anotaciones es suficiente para ser una persona especial en tu vida en este momento. Si, además, compartes un largo camino a su lado, puedes sentirte muy afortunado. O si de repente, después de años, has recuperado el contacto con mayor intensidad, es porque algo valioso había ya en la relación que ha hecho que no se pierda del todo. 

Cada persona da lo que sabe, lo que puede y lo que quiere. No siempre van juntas estas tres opciones, ni siempre es todo, porque aun pudiendo más no siempre se da el máximo, o queriendo más no siempre se puede dar lo que uno quisiera. No todas las personas están dispuestas a dedicar el tiempo a otras, ni el tiempo al trabajo, ni la dedicación, ni se pone el cariño al hacer algo o al estar con alguien. 

Así que valora a aquellas personas que están ahí, que no hace falta que sea todo el rato, porque cada una lo hará cuando pueda, en una forma concreta: tratando de hacerte reír, facilitándote el trabajo o solo haciéndote saber que puedes tomarte un café cuando quieras con ellas. Recuerda que no viven solo para ti, también tienen sus propios problemas, y aun así eligen estar pendientes de ti.  

Si en esta lista has puesto al menos una persona, ya puedes sentirte feliz. Incluso tú mismo puedes darte cuenta para quién podrías ser una persona especial. 

Así que cuida de las personas estupendas que tienes cerca, detéctalas para estar tú a la altura con ellas. Para cumplir con la cierta reciprocidad que merecemos en el dar y recibir de la vida. Incluso para amar y ser amado. O para recompensar en el trabajo por el compromiso aportado. 

Abre los ojos y observa, escucha y permítete sentir el calor que los demás te pueden ofrecer. Y actúa en consecuencia. Juntos es mejor. No dejes escapar a “los buenos”. Mantente a su lado. Dales tú también la mano.

Feliz día, personas maravillosas. ¡Gracias por estar en mi vida! 

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills