Estos días he leído sobre volver al trabajo después de haber estado un tiempo fuera, o sobre qué hacer con el talento sénior, es decir, lo considerado como ser mayor de 40 años.

También he visto artículos sobre la longevidad de las personas y cómo afecta esto a las organizaciones. Las mentes están más frescas y los cuerpos más activos cuando llega la edad de jubilación que hace 20 años y sin embargo, dejan de aportar su saber en las empresas. De hecho, ya hay numerosas start ups preparadas o con el foco en este público objetivo y es un tema de tendencia según el informe de Deloitte sobre Capital Humano 2018.

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Foto Unsplash

Hoy en día en España hay controversia. Por un lado, hablamos de gestión de la diversidad, habilidad que requieren los líderes de hoy en día y del futuro, para integrar equipos de generaciones, sexo, cultura, capacidades diferentes, y a su vez, seguimos con la complejidad de incorporar a personas mayores de 40 años en las empresas porque, sobre todo, no están dispuestos a cobrar lo mismo que una persona joven, o eso creemos.

Personas que han tenido que cambiar su lugar de residencia por el cuidado de los padres mayores, personas que quieren reengancharse después de un tiempo en el extranjero, personas que vuelven de dedicarse al cuidado de los hijos y quieren retomar su carrera profesional, son personas capaces que necesitan una oportunidad.

A pesar de esto, en las empresas se siguen contratando a personas de más de 40 años cuando hablamos de puestos con experiencia o directivos. Luego hay mercado para ellos. Y además, las personas de más de 40 años están menos acostumbradas a cambiar de empresa, con lo que si conseguimos ser la empresa en la que quieren trabajar, seguramente no se vayan.

En muchos casos, el problema está en que hay que enseñar a una persona ya madura nuevas formas de trabajar, y desde luego, una persona que dejó su trabajo hace 6 años, puede que al volver a su mismo puesto, las cosas se hagan completamente diferentes, ya sea por la tecnología aplicada que pueda desconocer o por los requisitos de clientes y proveedores que hacen que ya no se pueda desarrollar el trabajo igual, o incluso, puede que ya su puesto no exista.

Por tanto, para poder reincorporar a nuevas personas mayores de 40 años a las empresas, hemos de saber, al menos:

  • Cuál es su punto de partida. Sus conocimientos, dónde se quedó, qué ya sí sabe hacer, y qué sí está dispuesto a hacer a partir de ahora.
  • Cuál es su capacidad de aprendizaje. Para una persona más mayor o para una joven, hoy este punto es un requisito indispensable. El entorno cambia tan deprisa que como decía el anuncio hace años, te mueves, o caducas.
  • Cuál es su disponibilidad. Hoy hace falta flexibilidad para conciliar, para adaptarse a las necesidades personales y profesionales, para generar un acuerdo beneficioso para la empresa y para la persona. Y así saber cómo y de qué manera se puede contar con ella.

Y la empresa por su parte tendrá que ofrecer, al menos:

  • Un mentor. Un responsable de extraer las fortalezas y detectar el talento de la persona. Un acompañante en el proceso de integración de la persona en la empresa, en su desarrollo y en su éxito profesional.
  • Un entrenamiento. Diseñar un plan de formación en el que la persona pueda ir creciendo para conseguir las habilidades y destrezas necesarias para realizar a la perfección su trabajo diario. Y no le puede enseñar cualquiera dentro de la empresa, le tendrán que enseñar los mejores, aquellos que son modelo a seguir, que conocen el alma de la empresa, la cultura, y no solo el trabajo.
  • Una seguridad. Una vez que la persona es la elegida, se trata de hacer todo lo posible porque encuentre su sitio, donde mostremos que es importante para la empresa, que va a estar en ella siempre que quiera dedicarnos su esfuerzo por dar lo mejor de sí misma, con unas condiciones que sean satisfactorias y recompensen económica y emocionalmente.
  • Una flexibilidad. Porque este es el principio del acuerdo. Padres y madres que tienen que salir corriendo ante situaciones de sus hijos, hijos de padres que enferman porque son mayores o porque necesitan otros cuidados… es decir, hacen falta contratos flexibles, que supongan posibilidades para seguir dentro de la empresa pero en las circunstancias que cada cual pueda abordar.

En las empresas se puede diseñar un programa específico para la reincorporación de personas al mercado laboral. Hay empresas como Amazon, que han propuesto un programa de reenganche de mujeres que decidieron dedicarse a la maternidad y que quieren volver a trabajar. https://www.wherewomenwork.com/Career/359/amazon-women-returners

Se crea un mercado de trabajo paralelo en las empresas con vacantes específicas para el programa de reincorporaciones al trabajo dentro de las empresas, lo que es además un punto a favor de la responsabilidad social corporativa de las empresas y del compromiso con el crecimiento del empleo.

Las personas que entran en estos programas (cuando están bien creados) normalmente se sienten muy agradecidas porque se les ha dado la oportunidad y se esfuerzan más por dar lo mejor de sí mismas, generan un mayor sentido de pertenencia y ponen en juego de nuevo sus capacidades que a los 40 - 50 años están en muy buen estado y aún les queda muchísimo por ofrecer.

¿Quieres generar programas de reincorporación de personas valiosas? Súmate al crecimiento profesional de las personas que lo están deseando y obtén todos los beneficios de contar con ellas.

Raquel Bonsfills