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Muchas veces caemos en la dulce tentación de amar a los demás y darnos por entero a otros. Dejamos que nuestro sentido de vida sea querer hacer felices a los demás porque con su sonrisa crece la nuestra. Nos volcamos en agasajar y homenajear a aquellos a los que queremos.

Y todo esto es muy bonito.

Dar amor, nos enriquece como personas, nos permite mantener mejores relaciones sociales, nos ayuda a llegar más lejos y en muchos casos, nos viene devuelto, porque lo que sembramos, al final, recogeremos.

Niña con un corazón

Photo by Bart LaRue on Unsplash

Ahora bien, ¿cuánto de todo esto te lo das a ti mismo/a? Ah, sí, perdón. Resulta que a veces tenemos una creencia que dice que si te quieres a ti mismo y te antepones o priorizas frente a los demás, eres egoísta. ¿En serio? ¿No será que hay un matiz que dice que cuidar de ti es tan importante como cuidar de los demás, sin ser más que los demás, ni pisar a los demás por hacerlo?

Quererse es, además, la clave esencial de un buen desarrollo de la autoestima. Y la autoestima es una pieza fundamental para mantener nuestro ego a raya, para hablar con asertividad, para avanzar hacia una madurez emocional, para vivir el presente, y para dormir bien contigo mismo/a por las noches.

Y por supuesto, necesitamos autoestima para que no se aprovechen de nosotros, para saber poner  límites, para ponernos en valor, para reconocernos nuestras buenas actuaciones sin demandar el halago de los demás, para dejarnos ser en lugar de ser como los demás quieran que seamos, para aceptar las perfectas imperfecciones que tenemos y que no nos duela que los demás las vean,…

¿Has escuchado eso de "si no cuidas de ti no podrás seguir cuidando de los demás"?   Hace tiempo escribí un artículo que decía, "me olvidé de cuidar de mí" porque queremos llegar a todo, luchamos por nuestros objetivos, lograr el éxito, llevar el pan a casa o vivir tranquilos y para ello nos esforzamos. Pero a veces se nos olvida meternos a nosotros mismos en esa ecuación. Lo hacemos solo para preguntarnos si podemos o si nos sentimos capaces o si aún nos falta mucho por aprender.

Esto no deja de ser un recordatorio de que no se trata solo de llegar, se trata de cómo llegas. Los que hacen el camino de Santiago lo saben bien porque muchos se han tenido que rendir en el camino.

Para que puedas llegar a tu destino siendo tu mejor versión y para poder ofrecer a los demás todo tu amor y tu talento con generosidad, acuérdate de comenzar por quererte a ti. Te propongo algunas ideas para lograrlo:

Conócete. Para amar algo hay que conocerlo. De igual forma ocurre contigo. ¿Cómo vas a apreciar lo buen chef que eres si no te reconoces en esa capacidad? Te propongo que juegues a contestar algunas preguntas sobre ti: ¿Quién eres? ¿Cuáles son tus mejores cualidades? ¿Qué dirían de ti tus amigos y familiares? y otras muchas más preguntas para conocerte que puedes resolver. 

Dite cosas bonitas. Tenemos mucha costumbre de decirnos las cosas que no nos gustan. Frases como "que torpe soy", "mira que soy cabezota", "no aprendo", "con este cuerpo quién se va a fijar en mí"… y otras muchas lindezas que nos dedicamos. Pues no,  haz el esfuerzo de sacarte los rasgos positivos, encuentra lo que haces bien y dítelo porque lo que te dices y cómo te lo dices importa. Por eso, utiliza mejor afirmaciones como "qué bien se me da…", "estoy aprendiendo…", "me mantengo en forma", "estoy seguro de…", y recuerda ponerlas siempre en tiempo presente para que estén a tu alcance.

Dice el doctor Bernie Siegel, "si permites que las afirmaciones impregnen tu conciencia, se te harán cada vez más creíbles, hasta que terminen por ser parte de tu realidad". Así que tanto las buenas como las malas te las puedes acabar creyendo y haciendo realidad, por eso, elige las afirmaciones que te potencien, no las que te destruyan.

Te lo mereces. Tenemos la costumbre de quitar importancia o como que no van con nosotros los halagos que recibimos. Y lo hacemos especialmente cuando aquello que nos alaban no nos lo creemos o nos parece desproporcionado respecto al esfuerzo que nos ha supuesto hacerlo a nosotros.

Un buen ejercicio a realizar es decir "gracias" en lugar de "qué va, si no es nada". Y darte permiso para aceptar lo bueno que te digan o que te suceda. Incluso cuando alguien se fije en nosotros, sonreír en vez de rechazarlo. ¿Te sientes merecedor? Si has hecho algo bien y alguien te lo reconoce, ¡sí!, cuando has dedicado tu tiempo a algo y tiene una recompensa, ¡disfrútala!.  Aprecia todo con humildad y aceptándolo como parte de las alegrías que te da la vida.

Te dejo el tratamiento de merecimiento de la gran escritora del desarrollo personal Louise L. Hay:

Tratamiento de Merecimiento

Date permiso para aprender y cambiar. Si lo supiéramos todo de antemano la vida sería muy aburrida. Nuestra propia evolución como seres humanos y nuestro crecimiento como personas son parte del interesante viaje de la vida. Eso significa que no tienes que saberlo todo, que te puedes equivocar, que a lo mejor hace años respondiste de una forma poco madura y que aprendiste.

Aunque el ser humano tiene el arte de tropezar dos veces sobre la misma piedra, también tiene la gran capacidad de ser un eterno aprendiz. Es importante perdonarse y perdonar a los demás dejando el pasado en el pasado. Saber que nuestra adaptabilidad es inmensa. Y como dice mi madre "obligado te veas", pero aún sin estar en una situación extrema, podemos decidir que lo que nos gustaba hace años ya no es lo que queremos en nuestra vida hoy. Y no por eso somos peores personas. Solo hemos crecido. Así que relájate y no seas tan duro/a contigo mismo/a.

Revisa tus creencias y valores. No solemos parar a pensar cuáles son nuestras creencias más profundas, a veces ni somos conscientes de cuándo están nuestros valores en juego. Piensa en qué cosas te molestan y por qué, con qué saltas como un resorte o qué te hace callar.

Descubre si tus creencias te limitan o si te ayudan a abrir tu mente. Si juegan a favor de la consecución de tus objetivos o si te encasillan y te quitan libertad.

Dedícate tu tiempo. Una máxima para querernos es dedicarnos un poquito a nosotros mismos. Aquello a lo que le pones interés puedes acabar amándolo, incluido/a tú. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo que te apetecía a ti? ¿Cuándo fuiste al cine? ¿Cuándo viste a ese amigo al que echas de menos? ¿Cuándo te diste un tiempo para ir a pasear por el campo o la playa? ¿Cuándo te permitiste "estar" en lugar de "ir"?

Un ratito de relajación y meditación, una mirada al espejo, una frase de reconocimiento, una sonrisa, una acción en la que te priorices…pasos que sería bueno que programases, al menos una vez al mes y mejor una vez a la semana. Si eres capaz de dedicarte un tiempo cada día entonces estarás de enhorabuena. E incluso en los días de "hoy no soy buena compañía para nadie" déjate sentir tu emoción y después sal de nuevo a relacionarte con el mundo.

Recuerda, “éste es tu momento. Ámate a ti mismo/a porque eres una persona maravillosa y te lo mereces. Quiérete para apreciarte. Quiérete para mantenerte bien. Quiérete para poder tomar mejores decisiones. Quiérete para hacerte feliz. Quiérete para ser libre”.

Yo sigo aprendiendo a quererme en el camino del crecimiento. ¿Y tú? ¿Cuándo vas a comenzar?

Raquel Bonsfills

Amor, amor incondicional y no condicionado a que me des lo que te pido. Amor, amor sincero  que me abre a mí y a los demás. Amor sin exigencias ni obligaciones. Amor que sale de uno sin más.

¡Qué difícil es hablar de amor!, y cuántos libros hablan del amor y de las sensaciones que esta emoción nos ofrece. ¿Cómo explicamos lo que se siente al sentir amor?

¿Por qué te quiero? Porque te quiero.

El amor es considerado como "un conjunto de comportamientos y actitudes, incondicionales y desinteresadas, que se manifiestan entre seres capaces de desarrollar inteligencia emocional o emocionalidad. Un sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno" según la definición de EcuRed.

Como en toda emoción podemos encontrar niveles de intensidad y según sea nuestro vocabulario emocional podremos diferenciar entre "te aprecio", "me da ternura", "siento un gran afecto", "me gustas", "te quiero", "te adoro", "te amo", "me apasionas"… palabras que expresamos a veces como sinónimos, que pueden ir evolucionando a lo largo de una relación aunque hay quien tiene claro que no son lo mismo.

Según los estudios de Helen Fisher, antropóloga y bióloga, el ser humano posee una necesidad de sentirse amado. Se da un deseo de vinculación, de generación de proyectos comunes y  ganas de compartir la vida que constituyen un potente sistema de motivación.  Puedes ver aquí su interesante charla sobre el "amor romántico".

Aunque haya más de 100 formas de expresar el amor, Robert Sternberg, con su “Teoría triangular del amor” habla de las combinaciones entre intimidad, pasión y compromiso para determinar cada tipo de relación que podamos mantener. Sin embargo, cada uno de nosotros vive el amor a su manera, ya sea porque así lo ha visto en su familia, en su cultura o porque ha descubierto nuevas formas de amar.

Aún así hay unas características que suelen ser comunes. Por ejemplo, al amar y no hablo de enamoramiento ni de deseo:

  • Miramos a la otra persona con ternura.
  • Apreciamos a la persona por su Ser y no solo por su Estar o por su Parecer.
  • Se nos llena el pecho que parece que vibre en su interior.
  • Ponemos en valor entendiendo que se es perfecto en cada imperfección (porque ¿para quién se es imperfecto?, no se juzga.
  • Es una energía que sale de nosotros como queriendo llegar hasta el otro.
  • Nos aporta dopamina, adrenalina, serotonina, oxitocina… por lo que nos resulta placentero. Toda una revolución química en nuestro cuerpo que nos engancha.

¿Para qué sirve el Amor?

El amor nos permite llegar a la compasión, al deleite, a la solidaridad, a la empatía, al consuelo, a la amistad, a la cercanía, a ayudar, a motivar, a alentar, a cumplir, a proteger, a entregar, a aceptar…

No está restringido a relaciones de pareja, se puede amar lo subjetivo y lo objetivo, amar la vida o a una persona. Amar a los animales, a las plantas o el mundo de la fantasía. Todo aquello que despierta nuestro interés ya lo estamos atendiendo con cierto aprecio que proviene del amor.

Por eso, el amor crece cuando prestas tu atención a aquello que quieres. Cuando dedicas tiempo a ese amigo, a tu madre, a tu compañera,… y no tiene por qué ser ni físicamente, solo pensar en esa persona ya te lleva a quererla más. Como decía el principito "fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante".

Y del mismo modo te puede pasar con tu trabajo. Si te gusta lo que haces ya es un nivel de amor, si además, le dedicas tiempo porque te motiva, te generará una mayor satisfacción. Y eso hará que quieras hacerlo de nuevo, mejor cada vez, permitiéndote ser cada día más experto.

Solo cuando hay amor te animas a buscar nuevas vías para mejorar, incluso para mejorarte. Aunque sea una contradicción, recuerda que del amor al odio hay un paso, y que algo que odias te lleva a cambiarlo en pro de algo mucho mejor para ti, queriéndote dar lo mejor a ti mismo.

Amar te permite ser detallista, buscar la forma de sacar una sonrisa, te hace fuerte y delicado en igual medida. Te hace osado a veces, valiente. Y como en toda emoción, cuando es desmedido también te puede llevar a hacer locuras que te pueden hacer perder la salud.

El amor es una emoción que necesita también su equilibrio. Un equilibrio que da sosiego y seguridad, que genera confianza, aporta estabilidad y te lleva al compromiso sin obligación.

 El amor se comparte, nadie está obligado a dárnoslo ni nosotros a darlo. El amor es generoso. Cuando se ofrece no se pierde sino que se reafirma. Y cuando cumple con todo esto, nos hace felices.

Y es tan incomprensible, a veces, alejado de la razón, que hasta Chaucer dijo que “el amor es ciego”. Y es que cuando sientes el amor, simplemente, amas. Sin lógica ni explicación, porque no existe el "amor correcto".

Para añadir un poco más de claridad sobre qué es el amor, te dejo un vídeo de Álex Rovira explicando la base del amor.

Por todo lo que te he compartido, te invito a detectar todo aquello que amas. Date cuenta de todo lo que te genera esa emoción, las personas que te rodean con las que quieres estar y con las que se pasa el tiempo volando, porque el amor, como dicen en la película de "Love Actually", está en todas partes.  Así que disfrútalo. ¡Ama!

Ah! Y cuando sientas amor, dilo. No te lo guardes.

¡Qué el amor nos cosa a leches!

Y si has leído hasta aquí, yo también te quiero. La gratitud es un símbolo del amor.

Sigue amando…

Raquel Bonsfills

¿Vives con Pasión? ¿Qué haces para vivir con Pasión?

La pasión , viene del verbo en latín, patior, que significa sufrir o sentir. Es una emoción definida como un sentimiento muy fuerte hacia una persona, tema, idea u objeto. Así, la pasión es una emoción intensa que engloba el entusiasmo o deseo por algo. El término también se aplica a menudo a un vivo interés o admiración por una propuesta, causa, actividad, y otros. Se dice que a una persona le apasiona algo cuando establece una fuerte afinidad, a diferencia del amor que está más bien relacionado con el afecto y el apego.

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 Foto de Unsplash

 “Cuando una gran pasión se apodera del alma, el resto de los sentimientos se apretujan en un costado” Luci Montgomery

Ya escribí sobre la necesidad de tener pasión en lo que haces como una de las características necesarias de un emprendedor en el entorno VUCA en el que nos movemos y otro artículo que habla sobre la pasión, un don que se puede lograr y mantener. Hoy quisiera compartirte cómo puedes vivir con Pasión.

¿Qué significa vivir con pasión?

Conozco a muchas personas que tienen una vida rutinaria con los mismos quehaceres diarios y viven la vida sin pasión. Un ejemplo típico sería alguien que se levanta, se dirige a su trabajo, regresa al hogar, comparte lo mínimo con los suyos, si no vive solo, ve la televisión o lee y se va a la cama. ¿Qué piensas de esto? No sé tú, para mí esto no es vida.

Observo que quien lleva este tipo de vida con el paso del tiempo se vuelve gris; es decir, una persona sin apenas sentido del humor, con baja energía, predecible, común y que normalmente no deja huella. Una persona que vive así no logrará tener lo que desea en la vida a menos que se decida a cambiar y comenzar a brillar.

Para mí, la Pasión y el Amor son las dos emociones más intensas que vivo. No entendería este mundo sin vivir todo lo que hago en mi día a día con amor de forma apasionada.

Saber si sientes pasión es relativamente fácil averiguarlo teniendo en cuenta tres premisas: la primera sería fijarte si el tiempo pasa o no deprisa con lo que estés haciendo, la segunda podría ser si te supone placer o un gran esfuerzo lo que realizas y la tercera, pon el foco en si la tarea o el proyecto podrías abordarlo en cualquier momento o no.

Vivir con pasión mi vida supone vivir cada día como si fuera el último, disfrutando de cada cosa que decido hacer (sea o no habitual), intensamente y con plena consciencia, con agradecimiento de todo y por todo, creciendo constantemente y sin lugar a duda, compartiendo ese Amor por la vida y las personas, con la mayor cantidad de seres humanos posible.

5 pasos para vivir con pasión

Recientemente leí un artículo de la mente maravillosa que nos habla de seguir 5 pasos, si eres de las personas que desean sentir pasión por lo que hacen, sueñan o viven en su día a día:

  1. Escribe una lista de tus 15 pasiones: lo que más te guste, sea más especial para ti o forme parte de la base de tu felicidad.
  2. Ahora escoge las 3 que más te gusten.
  3. Escribe 4 o 5 sensaciones que describan lo que ocurrirá cuando estés viviendo cada una de las 3 pasiones.
  4. Escribe los pensamientos negativos que te impiden hacer realidad y vivir estas pasiones.
  5. Piensa cómo podrías hacer de tus hobbies una forma de vida que te facilite recursos o ingresos, teniendo en cuenta que pasión y éxito son dos ingredientes inseparables.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo que habla de cómo vivir con pasión, más allá de la edad

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a hacer para vivir la vida con pasión? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

"Tu propósito te apuntará a la dirección correcta pero la pasión será lo que te impulse" Travis Mc Ashan

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

¿Qué tienen algunos de nuestros Iconos que nos hacen admirarles?

Placido Domingo, Rafa Nadal, Severo Ochoa, Paloma Gómez Borrero, Tony Leblanc, Adolfo Suarez, Elsa Puncet,...

Todos ellos transmiten calidez, nos hacen seguirles, y sobre ellos la gran mayoría tenemos palabras de valoración y reconocimiento. De alguna forma, nos parecen buena gente, como a mí me lo parecen todas las personas mencionadas en este artículo.

Personas de referencia

Hoy quiero hacer referencia a 5 de las cualidades que estas personas tan representativas y de las que tenemos una gran imagen tienen, porque en mi opinión, son dignas de querer modelar:

Humildad: el significado de la humildad viene de no creerse más que los demás. Si bien es cierto que conseguir cosas materiales o ir promocionando profesionalmente nos da satisfacción, hemos de evitar que nuestro ego se alimente de ello. En su lugar, podemos acoger esos logros desde la autoestima, que se refuerza con la aceptación y el reconocimiento de uno mismo.

Ser capaces de detectar que estamos viviendo desde el ego, nos permite darnos la oportunidad de parar y retomar el camino desde la autoestima. A veces una persona que nos quiere bien es quien nos da esta alerta. Podemos obviarla o podemos escucharla y recapitular para seguir avanzando hacia donde queramos llegar. Un ejemplo de ello, nos lo cuenta Ovidio Peñalver en este vídeo:

Pasión por lo que hacen: ¿Cuántas veces hemos escuchado que hay personas que viven realizando su hobby? Cuando nos dedicamos a lo que realmente queremos hacer, el tiempo vuela, estamos disfrutando de la vida, nos cuesta menos esfuerzo, y nos sale bien. Ese refuerzo que nos da el hacerlo bien, hace que queramos seguir haciéndolo y esa experiencia genera nuevas ideas, con lo que seguimos desarrollando mejor aún nuestra pasión.

Patricia Ramírez, nos invita a fluir desarrollando la pasión, porque eso nos permite brillar en la vida, como nos cuenta en este vídeo:

Mejora y aprendizaje continuo: Y es que hay muchas formas de ser cada día un poco mejores. Podemos seguir los pasos del ciclo PDCA basado en el principio de mejora continua de la gestión de la calidad, para marcarnos unos objetivos, caminar hacia ellos, ir chequeando lo que vamos consiguiendo y retocando aquello que todavía no esté yendo como nos gustaría. Pero hay una clave importante en todo ello, y es que para hacerlo ¡hay que querer!

Crecer personal y profesionalmente depende de la voluntad que pongamos en ello. Por tanto, estar en aprendizaje continuo podríamos decir que tiene que ver con la calidad que tenemos como personas y con la perseverancia. Sí, con la perseverancia, porque si ante el primer obstáculo que nos encontremos, abandonamos, es que no era suficiente importante para nosotros lograrlo.

Sólo de esta manera se puede llegar a conseguir un éxito tan relevante como el que Severo Ochoa, premio Nobel de medicina, obtuvo y fue uno de los precursores de la biología molecular, ayudando con sus investigaciones a descifrar el código genético.

Mejora continua

Image by © Bettmann/CORBIS

Humanidad: Hoy en día decimos que una persona se muestra humana cuando muestra las emociones. Y es que no nos han enseñado mucho a gestionarlas a pesar de que está demostrado que el éxito profesional depende en un 80% de decisiones dictadas por las emociones, según estudió Daniel Goleman.

Por lo tanto, el desarrollo de la inteligencia emocional es un valor en alza en las empresas, en los líderes y en el desarrollo de cada una de las personas para ser más felices y lograr los objetivos deseados.

Por ejemplo, ¿cómo no emocionarse cuando te dan 80 minutos ininterrumpidos de aplausos? Eso le sucedió a Plácido Domingo en 1991 y es quien ostenta el record del mundo hasta el momento. Ya en anteriores ocasiones había ido batiendo su propio record, lo que le llevó (como se muestra en la imagen) a hacer pases con su capa de Otello, pero si queréis ver un trocito de ese momento de aplausos de 1991, aunque no se ve muy bien el vídeo, sí se siente la emoción.

Emoción

20minutos.es/ EFE

Cercanía: Prestar atención a quienes tenemos a nuestro alrededor, dedicarles un tiempo, una mirada, recordar sus nombres, firmarles un autógrafo o hacerse una foto (si hablamos de nuestros iconos). ¿Os habéis dado cuenta de que casi no tocamos a nadie a lo largo del día? Tocamos los ordenadores, tocamos los productos... ¿y a las personas? Un saludo genera la cercanía y la afectividad de acoger y hacer sentir acogidos. Incluso con los rivales, porque la educación no ha de faltar, como hace Rafa Nadal.

Rafael Nadal Cualidades éxito

Ser accesible para lo bueno y para lo malo, porque solemos saber con qué personas podemos irnos de fiesta, pero contamos con muchas menos para que nos presten sus oídos o su hombro para desahogarnos.

Seguro que tú conoces a muchas más personas estupendas que transmiten todas estas cualidades, personas amables, con las que gusta estar, de las que gusta aprender. Es posible que tengas alguna cerca, aunque no sea mundialmente famosa. Así que ponla en valor y si te gustan estas cualidades ¿cuándo vas a empezar a trabajarlas?

¡Me gusta la buena gente!

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills