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¿Crees que la excelencia te lleva a ser mejor profesional y persona? ¿Intentas practicar la excelencia en tu día a día?

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Esta semana he tenido la suerte de ser invitada a la entrega de los premios de excelencia de Prosegur y aunque el acto resultó ser muy poco excelente, lo que sí resultó realmente excelente fueron las 38 personas nominadas y premiadas por sus actuaciones destacadas en el desarrollo diario de su actividad en la Comunidad de Madrid durante el pasado año. Acciones como: salvar a 2 niños metidos en un coche a 40º un día de verano, incautar alijos de droga, controlar y extinguir incendios, realizar primeros auxilios in extremis ‘salvando vidas’…

Y es que, se puede trabajar realizando las tareas con esfuerzo mínimo para salir del paso o se puede trabajar preparándote y dando lo mejor de ti en cada una y buscando la mejora continua.

La excelencia hace mención a alguna capacidad o habilidad fuera de lo común o a un talento difícil de igualar. También puede tratarse de una condición moral muy elevada, aunque es más común encontrar dicho concepto en un contexto académico o con relación a alguna disciplina artística.

La búsqueda de la excelencia nos lleva a la conexión de uno de los deseos más nobles de la naturaleza humana y que más nos acerca a la felicidad: el deseo de superación personal.

Para mí la excelencia no es un acto, es un hábito, es una forma de vida, es el intentar hacer las cosas lo mejor posible cada vez y para practicar este hábito en el día a día se requiere de compromiso, constancia, esfuerzo, resiliencia y pasión.

Alvin Toffler en su frase nos recuerda que “Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer o escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”.

Hoy quiero compartirte 8 claves para lograr la excelencia:

  • Practica “Insiste, resiste y persiste”. A menudo los resultados iniciales no se parecen en nada o en muy poco a lo que puedas desear, no pares, avanza y busca la manera de mejorar cada detalle de lo que estás persiguiendo a pesar de lo frustrante que a veces pueda resultar.
  • Mejora cada día, ten hambre de aprender. Es fundamental para poder practicar la excelencia el realizar acciones como: leer al menos 15’ al día, reunirte con personas interesantes e inteligentes y el cuestionarte todo. De esta manera mejorarás tus habilidades y capacidades, recursos o información y esto, te llevará a lograr cambios que te lleven a un aumento mayor en tu excelencia.
  • Define tus objetivos y metas y planifica las acciones para lograrlo de forma excelente. Ya te he compartido cómo definir tus objetivos con la técnica SMART-E, te invito a que además, cada día verifiques que estás en el camino de lograr lo que te has propuesto. Revisa lo realizado y aprendido el día anterior y planifica lo que quieres realizar ese día, teniendo en cuenta y dando tiempo a las cosas verdaderamente importantes. Esto te ayudará a estar más centrado y ser más productivo y excelente.
  • Haz más de lo que te han pedido. Especialmente, si se trata de clientes ofrece más de lo que el cliente necesita, si el desempeño percibido excede a las expectativas del cliente, genera lealtad incondicional, porque siente afinidad. Si logras superar sus expectativas podrás fidelizarlo y mantener un cliente fidelizado cuesta seis veces menos de tiempo y dinero que hacer un nuevo cliente para las pymes en España, según el estudio llevado a cabo por Everilion.
  • Adelántate y maneja de la mejor manera posible los imprevistos. Muchas personas comenten una y otra vez los mismos errores pudiéndolo evitar, es importante para practicar la excelencia el aprender de las situaciones vividas pasadas y tomar acción a futuro. Además, disminuiremos de forma considerable el estrés que generan los imprevistos por su naturaleza imprevisible.
  • Atrévete y realiza acciones que puedan sorprender positivamente. Sorprender a una persona o un cliente es una estrategia de éxito garantizado, generando recuerdos y buenos comentarios y esto se traduce en futuras ventas o una posible difusión gratuita.
  • Practica cada día el intentar ser mejor persona. La excelencia requiere ponerse a punto e integrar, de forma cotidiana, tus 4 partes como ser humano: físico, intelectual, emocional y energético - espiritual. Una forma de ponerte a punto es prepárate para afrontar tu nuevo día.
  • Y para mí, la clave principal: practica la excelencia todos los días y además, hazlo con Pasión. Si es algo que merece la pena para ti, no dejes de trabajar en ello a diario, no descanses. Esto marca la diferencia entre que algo sea posible o que no lo sea. El corazón rompe las barreras que te pone el cerebro, la pasión te enfoca en tu objetivo y te quita las limitaciones que te pone tu cerebro.

¿De qué otras maneras logras la excelencia?

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo que habla de La iniciativa como camino a la excelencia de David M Calduch.

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a hacer para lograr más la excelencia? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

En cuanto a mí, estoy en busca de la excelencia. No tengo tiempo para envejecer” Will Eisner.

Milagros García

Las buenas acciones mueven el mundo

 

 ¿Crees que las buenas acciones mueven el mundo?

 

las buenas acciones mueven el mundo

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Hay veces que en este mundo parece que ganan los beneficios personales, los beneficios económicos, la maldad y el egoísmo frente al beneficio común, la bondad y la generosidad.

Este hecho nos puede llevar a pensar que las buenas personas escasean y que, lo bueno que se hace, no consigue aportar nada que sea realmente significativo.

Sin embargo, es sabido que para que exista equilibrio en cualquier ámbito de la vida lo bueno tiene que equiparar a lo malo. Es decir, si apreciamos tanto malo es porque hay la misma cantidad de acciones buenas.

El Sesgo de Negatividad es un fenómeno psicológico por el que la gente pone más atención, y da más peso, a las experiencias negativas que a las positivas. Prestan más atención a los defectos que a las cualidades.

Cuando nos pasan cosas buenas no solemos preguntarnos por qué nos ocurren, simplemente las aceptamos y seguimos adelante; en cambio, cuando los sucesos son negativos, nos llevan a poner más atención, estimulando más el progreso o haciendo leña del árbol caído.

Existe el "Día de las Buenas Acciones"  se celebra cada año el 7 de Abril, desde 2007 promovido por la empresaria y filántropa Shari Arison y que fue lanzado y organizado por Ruach Tova (ONG), parte de la Ted Arison Family Foundation, la rama filantrópica del Grupo Arison.

Shari Arison dice: “Creo que, si la gente piensa en buenas acciones, habla sobre buenas acciones y hace buenas acciones, los círculos de bondad crecerán en el mundo. El Día de las Buenas Acciones se ha convertido en el día más importante para la generosidad y cada año se nos unen personas, niños, estudiantes, militares y empleados de muchas empresas en este Día, que celebramos de manera anual con el objetivo de realizar buenas acciones por otros”.

En esta tradición anual, el número de participantes ha crecido. De 7.000 participantes en el año 2007 en Israel, al día 15 de abril de 2018 con 3.500.000 personas donde 100 países participaron en 20.000 proyectos, lo que significó más de 7 millones de horas de servicio.

Tú cada día puedes ser facilitador de buenas acciones en tu entorno, puedes hacer que este mundo sea mejor y en tu mano está. Te dejo 8 claves para lograrlo:

  • Cumple tus promesas. Sé coherente y cumple con tu palabra. Sé consciente de todas las veces que le haces promesas a los demás hoy y asegúrate de cumplirlas. Dormirás más lleno de paz y además, conseguirás el respeto en tu entorno: tus amigos, familiares, vecinos y compañeros de trabajo.
  • Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti. No seas clasista, independientemente del: estatus, trabajo, popularidad o dinero que tenga el otro. Platón decía: “Que me sea dado hacer a los otros lo que yo quisiera que me hicieran a mi” y Confucio decía: “No hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran”. En ese principio de conducta, hay dos cosas importantes: el trato que uno requiere de los demás y el trato que uno está dispuesto a dar a los demás.
  • Ya en uno de mis artículos te hablé de claves para desarrollar la humildad y en otro de mis artículos te hablé de los beneficios que puedes obtener practicando la humildad.
  • Realiza tu trabajo desde ofrecer ayuda a los demás. No cubras simplemente expediente o te enfoques solamente en los resultados. Cuando se tiene este espíritu de ayuda, cuando se práctica la buena voluntad en el vivir diario genera enormes beneficios para la salud propia y para el estado de ánimo de los demás, y también, según mi experiencia, la productividad, la motivación y los resultados personales son mayores. Cuando ayudamos, tenemos una sensación de disposición, de amor y respeto que contribuye a la armonía del entorno. Dice Mijaíl Bakunin “La libertad no puede ser realizada más que en sociedad y solo en la más estrecha igualdad y solidaridad de cada uno con todos.”
  • Practícala No esperes a que los demás te lo pidan, adelántate. La caridad es la plenitud de la ley, (Rom. 13, 10). No amemos de palabra, ni de lengua, sino de obra y de verdad (1 Jn. 3,18). Se trata de un amor desinteresado que surge por el mero deseo de darse a los demás sin pretender nada a cambio.
  • El silencio de tus acciones sean tu recompensa. Que tus acciones hablen por si mismas y que la acción sea tu propia recompensa, no lo que te digan o reconozcan los demás.
  • Sé compasivo. No juzgues y etiquetes a la gente. Según la psicóloga María Paredes, la compasión es la capacidad de reconocer el sufrimiento y tener el deseo de aliviarlo, tanto en uno mismo como en los demás. Los beneficios de acercarnos a los demás son innumerables. El ser más vulnerables y más sensibles con los demás representa una oportunidad para encontrar nuestra propia felicidad y, además, para lograr una sociedad más unida y en conexión con el dolor ajeno. El actual Dalai Lama, Tenzin Gyatso dice: "Si deseas la felicidad de los demás, sé compasivo. Si deseas tu propia felicidad, sé compasivo".
  • Sé paciente contigo y con los demás. Adáptate al ritmo de los demás y acepta que los demás no sean igual que tú. Ser paciente nos hace mejores personas, la paciencia nos ayuda a soportar más inconvenientes y ser amables en situaciones poco agradables. La paciencia ayuda a pensar más allá de uno mismo, lo que lleva a que la mayoría de las acciones terminan enfocándose en un bien mayor.

¿Qué otras buenas acciones haces para mover el mundo? Con el fin de complementar lo que te he comentado te dejo una emotiva película que habla de cómo hacer un mundo mejor: Cadena de favores

 

Después de lo que te he compartido, ¿de qué manera vas a ayudar a mover el mundo? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Milagros García

Querido compañero,

¿Conoces la misión, la visión y la cultura empresarial de tu empresa? ¿Conoces tu misión, visión y valores?

Misión, visión, valores, cultura empresarial

Hoy quiero compartir contigo la importancia de conocer a tu empresa, de conocer la misión, la visión y su cultura empresarial, ya que son el pilar de toda organización, lucrativa o no.

Me gustaría partir de algo para entender la importancia de conocer todo esto y para ello, voy a explicar algunas premisas:

Quisiera comenzar por preguntar ¿qué entiendes por una organización? Para mí una organización es:

Un grupo de personas, coordinadas por un dirigente/líder con un sueño por cumplir, que tiene un objetivo común a medio y largo plazo y que se adapta a los cambios que se encuentren en el camino hacia el objetivo. Este grupo de personas tiene una cultura específica y sus miembros trabajan siguiendo determinadas “reglas de juego”. Además, una organización cuenta con una estructura que relaciona recursos y personas entre sí y con el exterior, y hace uso de herramientas de planificación, producción, análisis y control.

La visión establece una meta futura, es decir, lo que la empresa anhela.

Responde a la pregunta: ¿Cómo queremos que sea en el futuro?

La visión para mí es la que guía cuanto hago. Antes de decidir o hacer algo pienso en la visión y me ayuda a tomar la mejor decisión posible. ¿Por qué quiero esto? ¿Encaja con lo que quiero? Incluso hago un ejercicio que es visualizarme habiendo conseguido lo que pretendía, antes de que esto suceda, anticipándome a lo que veré, escucharé y a cómo me sentiré.

La Misión explica la existencia de una organización. Responde a la pregunta: ¿Cuál es nuestra razón de ser?

En la misión se exponen: las intenciones de la empresa, las actividades que piensa desarrollar y la dirección que seguirá la empresa para alcanzar dicha visión.

Una declaración de la misión bien elaborada y comunicada cumple en la organización las siguientes funciones:

  • Cristalizar o materializar la visión.
  • Dotar de coherencia a todas las acciones desarrolladas en todos los niveles.
  • Transmitir un propósito y una identidad.
  • Evitar una dirección sin visión y sin sentido.
  • Preparar a la empresa para el futuro.

Te dejo más información sobre la dirección estratégica de la empresa, para que puedas profundizar en fundamentos empresariales como estos, aquí.

La Cultura empresarial sería el conjunto de principios, valores y creencias de la organización.

Determina la forma de actuar más o menos habitual. El cómo hacer.

Se convierte en su rango distintivo y diferenciador.

  • Los Valores serían los principios morales, la ética de la organización.

Determinan la forma de relacionarse, de actuar de la empresa, con los colaboradores, clientes, proveedores, competidores, administraciones públicas, etc. Y permiten el reconocimiento social y ético desde la mirada externa de la empresa, así como el marco en la manera de trabajar dede la mirada interna de la empresa.

Normalmente, el número de valores de una organización suele estar entre 5 y 7. El motivo es que es muy complicado que las organizaciones basen sus decisiones y el día a día en más de 5 criterios. Hoy día es una práctica habitual revisar la definición y selección de los valores de la organización para adaptarse a los nuevos tiempos, y es una acción que como consultores realizamos para ayudar a las empresas a marcar su identidad.

¿Cómo trabaja tu empresa para llevar a la práctica todos sus valores? ¿Cómo traslada tu empresa los valores a su día a día?

Está garantizado que las empresas que disponen de una declaración explícita y compartida (tanto con clientes como empleados) de su misión, visión y de la cultura empresarial elegida para lograrlas, orientan mejor sus acciones y afrontan mejor sus decisiones, ya que tanto sus directivos como los colaboradores saben perfectamente dentro de esta organización: quiénes son, quiénes quieren ser en un futuro y los valores a seguir para poder conseguirlo. Y esto, además, facilitará el estar más alineados con los objetivos de la propia compañía.

Este conocimiento, unido a su competencia técnica y a la capacidad de escucharse mutuamente, hace que todos los miembros de la organización se enfoquen y sumen en la elaboración de esta visión compartida. Y es necesaria para llevar a los equipos a su desarrollo en equipos de alto rendimiento.

De hecho, de no compartir la visión, la misión y la cultura empresarial, o si no se siente el equipo cómodo con ellas, la relación entre los colaboradores y la empresa puede ser menos positiva y más desgastante, pudiendo llevar a la desmotivación por parte de las personas que así lo sientan.

Con el fin de complementar lo que estoy hablando te dejo un vídeo sobre la misión y la visión que aporta más información sobre su importancia.

Después de lo que acabo de compartir, ¿de qué te has dado cuenta? ¿Cuál es tu misión, visión y valores? ¿Conoces la misión, la visión y la cultura empresarial de tu organización? Si no la conoces ¿qué vas a hacer para conocerla y llevarla a tu día a día?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

¿Ya has pensado lo que quieres hacer este año?

 Objetivos

En estas fechas muchas empresas revisan sus cuentas y cierran el año. Otras, comenzaron hace tiempo a prever lo que querían para el año que comenzaría, y unas cuantas más aún no se han sentado a ninguna de estas dos tareas.

Para aquellas que aún quieran plantearse las acciones para este 2015 y no sepan cómo hacerlo, hoy quiero dejaros una forma de hacerlo, ¡con planificación! Y estos pasos no solo son válidos para las empresas sino que también podemos aplicarlos en el ámbito personal. ¿Os animáis a probar a hacerlo?

1. Para comenzar, lo primero es determinar lo que queremos conseguir este año. Definir los objetivos y metas de aquellos aspectos que nos parece que sí o sí lograremos este año. Cuanto más concretos seamos, mejor podremos abordar lo que nos proponemos, sea en el ámbito que sea. Una técnica que podemos utilizar para ayudarnos a detallar los objetivos es la de SMART-E, que ya os hemos contado en anteriores ocasiones.

2. ¿De qué situación partes? Saber cómo estás ahora en relación a tus objetivos te permitirá clarificar y evaluar la distancia que te queda para lograrlo. No es lo mismo querer ir a Roma desde Verona que desde Madrid.

En las empresas hay una herramienta muy útil para tomar conciencia de la situación actual, y es el análisis DAFO. Aunque está diseñada a nivel organizativo, os animo a realizarlo de igual forma para las metas personales, identificando las Debilidades personales, Amenazas e impedimentos del entorno, Fortalezas personales para lograr lo que nos proponemos y Oportunidades que nos ofrece el entorno.

3. Definir la estrategia más adecuada. ¿Qué orientación vas a tomar? ¿Por dónde vas a guiar tus pasos?

“Si no sabes a dónde vas cualquier camino te conduce allí”  Proverbio del Corán

“Ningún viento es favorable para quien no sabe dónde va” Seneca

Se trata de elegir la estrategia que te permita de una mejor forma maximizar tus fortalezas aprovechando las oportunidades y minimizar las debilidades previendo, superando o sorteando las amenazas.

4. Planificación. Según la definición de Agustín Reyes Ponce, la planificación consiste en "fijar el curso concreto de acción que ha de seguirse, estableciendo los principios que habrán de orientarlo, la secuencia de operaciones para realizarlo y la determinación de tiempo y números necesarios para su realización."

En entornos cambiantes como los actuales, se habla también de Wikiplanning que, como nos cuenta Pablo Navajo, es el sistema de planificación para contextos complejos, que incorpora herramientas de la Web 2.0, para conocer de forma permanente, los cambios que se producen en el entorno y las expectativas de los diferentes grupos de interés, utilizando la inteligencia colectiva, la innovación abierta y el trabajo en red; empoderando a un grupo, colectivo u organización para que puedan colaborar en la decisión sobre su propio futuro y cuál es el camino por el que deben avanzar, para responder eficaz y eficientemente a las exigencias del entorno y puedan crear la organización deseada” (Navajo, 2010).

Para facilitarnos la tarea de planificación, podemos responder a las siguientes preguntas: ¿Para qué? ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo lo voy a hacer? ¿Con qué cuento? ¿A quién necesito?

Planificación estratégica

5. Concreta y programa lo planificado. Se trata de incluir lo que queremos hacer en la agenda. Para que no quede en el aire, y se nos vaya en buenos propósitos que nunca se cumplieron hay que bajarlos al día a día. Si, por ejemplo, queremos hacer reuniones semanales porque así lo hemos determinado en la planificación, ahora hemos de incorporarlo en la rutina diaria, es decir, plantear exactamente cuándo: los lunes a las 9 de la mañana comenzando este mismo lunes.

Y ahora que sabemos cómo hacerlo, ¿qué nos impide ponernos en marcha hacia el logro de nuestros objetivos? Estoy a vuestra disposición para acompañaros en el desarrollo de este proceso, ¡si así lo quisierais!

Te espero aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

La creación de ideas o tan solo el permitirnos hacer algo de forma diferente nos suele costar, ya sea por la costumbre adquirida o por miedo.

Las excusas más frecuentes parten de frases del tipo “yo no soy creativo”, “no puedo”, “total, si no va a funcionar”, “nadie me comprende”, “mis ideas no se tienen en cuenta”, "ya empezaré más tarde"… Bien porque alguna vez los hechos nos hayan dado la razón o bien porque nos resistimos a salir de nuestra zona de confort, nos cuesta atrevernos ante situaciones nuevas o propuestas nuevas.

En este vídeo de Inknowation nos explicaban cómo avanzar hacia el futuro, partiendo de nuestra zona de confort:

Y es que soñar es el primer paso para ponerse en marcha en una dirección. Y para ello muchas veces hemos de decirnos a nosotros mismos "¿y por qué no?" Aunque animarnos a ese primer paso sea tan costoso...

Recuerdo que, siendo yo pequeña, mi abuela hizo su primer pato con uvas pasas. En aquel momento y como niña que era, mi primera reacción fue “¡aaahhhggg, si está dulce!”  Entonces mi abuela me invitó a probarlo un poco más, a sacarle el gusto, a que me abriera a aquello que era diferente. Hoy soy una fan de las comidas agridulces, y pruebo para tener el criterio propio o la capacidad de decisión de seguir con ello o desecharlo (si queréis probar, aquí tenéis unas cuantas recetas).

Extrapolando esto al día a día, creo que es importante abrir la puerta a lo nuevo, a lo que nuestra intuición nos insta a abordar, a dejarnos llevar por la ilusión y por  la tensión creativa. Ya sea en proyectos empresariales, en abrir nuevas áreas de negocio, realizar una pequeña modificación en un producto, variar la forma en la que dar formación o en la que ir al trabajo cada día. Y es que pequeñas diferencias obtienen grandes resultados además de ser muy positivo para la regeneración de nuestras neuronas.

Tenemos ejemplos en todas partes: desde Apple para quien el tamaño importa, primero haciendo ordenadores más pequeños para luego pasar del móvil a la tablet haciéndolo un poco más grande, hasta Danone, que después de animarnos a meter una cucharilla en un Petit Suisse pone yogures más grandes para meterlos al congelador y tener helado. Porque a veces, tan solo es cuestión de imaginación, de necesidad o de buscar alternativas a un mismo producto... 

 Para ello, unas pautas que os invito a practicar son:

·         Preguntarnos  ¿y si…?

·         No juzgar lo que se nos ocurra

·         Tener una libreta a mano para no dejar escapar las ideas

·         Plantearnos ¿qué es lo peor que podría pasar?

·         Tener en cuenta las posibles reacciones

·         Poner alertas ante los “no puedo” que nos digamos para cambiarlo por ¿y si pudiera?

·         Preguntar lo que dudemos y pedir lo que necesitemos

·         Como tenemos opinión sobre todo lo que ocurre, sin necesidad de tener más conocimiento o menos, exponer el caso como si fuera de otra persona y contestarnos a la pregunta ¿en este caso, tú qué harías?

·         Y leer Los niños estaban solos el cuento de Jorge Bucay para extraer nuestra propia moraleja.

 

Si bien es cierto que yo tuve el apoyo y acompañamiento de mi abuela, tanto en las empresas como en nuestro entorno personal podemos contar con estupendo modelos, coaches, mentores y líderes facilitadores que nos ayuden a dar ese primer paso.

¡Atrévete y confía en ti!

Cuando fue la última vez que dijiste ¿y por qué no?

Te espero en el camino del crecimiento!

Raquel Bonsfills