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"Si no trabajas no hay rendimiento, si cierras no hay ingresos, si apagas y te vas después toca comenzar de forma más dura…" ¿O no?

Muchas de estas frases las hemos escuchado desde niños y forman parte de nuestras creencias. Y eso nos lleva en muchos casos a ver autónomos que no se permiten ponerse malos, que están bajo un nivel de exigencia muy elevado e incluso estrés por puro agotamiento.

Pero como ser autónomo parece ser sinónimo de superman o superwoman, pensamos que las vacaciones no forman parte de las necesidades de un trabajador por cuenta propia. Y cada vez más autónomos buscan la forma de "no cerrar" por vacaciones. Algunos llevándose el trabajo y, otros no yéndose.

Desconectando en la playa

 

Sin embargo, tener vacaciones es posible e incluso, diría yo, necesario. El año laboral se nos hace largo, se van yendo los demás y muchas veces nos malhumoramos porque el que se queda ha de asumir su trabajo y el de los demás. O si no, el trabajo se queda estancado.

Por eso, os dejo algunas pautas para poder organizaros mejor y plantearos unos días de vacaciones:

Las vacaciones son un tiempo de desconexión útil, de recuperación de energía, de cambio de escenario, salir de la rutina, lo que invita a la creatividad, a encontrar nuevas ideas o soluciones. No te prives de esta oportunidad porque tu salud mental y física te lo agradecerán y todas la buenas ideas, que te plantees sobre tu empresa serán interesantes para ayudarte a hacerla más potente.

No tienes que coger todo un mes, solo elige el momento. Una cosa que hemos aprendido a hacer los autónomos, sobre todo, es a repartirnos las vacaciones. Nos podemos adaptar a los momentos de menor demanda por parte de nuestros clientes, de menor producción por parte de nuestros proveedores… aunque para tu tranquilidad, seguro que en algún momento te has tenido que ir por algún asunto importante o excepcionalmente te has puesto malo. Y ¿qué ha pasado? ¿A qué no se ha ido a pique la empresa? Por unos días no va a pasar nada.

Aprende a delegar. Si cuentas con otras personas, si tienes un pequeño equipo o si colaboras con alguien que te eche una mano, ¡aprovéchalo! Hay personas deseando aprender nuevas funciones, personas que puede estar pendientes de tu trabajo durante un tiempo. Pero para ello has de formarles. Explicarles qué hacer, dedicarles algo de tiempo porque es una inversión en tranquilidad. Si no confías en quien puede darte ese apoyo, trabaja durante todo el año para ganar esa confianza, no lo dejes para el último día.

Utiliza la tecnología para facilitarte el tiempo de ausencia. Desde los famosos mensajes de "fuera de la oficina" hasta CRMs que permiten tener constancia de todo lo sucedido, mails, llamadas de clientes,… y que cualquier persona del equipo que acceda podrá dar una respuesta adecuada al cliente.

Puedes elegir desconectar, reconectar, o mantenerte conectado, pero elijas lo que elijas, acuérdate de disfrutar. No te amargues las vacaciones porque luego pasan y te las habrás perdido. Así que aprovecha el momento. ¡Carpe Diem!

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

 

Raquel Bonsfills

 

¿Eres perfeccionista? ¿Te gustaría dejar de serlo?

Foto: pixabay

Mucha gente piensa que para ser excelente hay que ser perfeccionista y es un claro error, pues la excelencia como impulso resulta una gran fuerza pero si se convierte en una obsesión resulta ser un gran freno.

En mi anterior artículo te hablé de cómo reconocer si eres perfeccionista y de sus consecuencias, hoy quiero compartirte algunas claves para dejar de ser perfeccionista y de esta forma lograr más éxitos:

  1. Pon conciencia y analiza. Todo principio de cambio pasa por darse cuenta de lo que nos ocurre y para reflexionar, en este caso, sobre el perfeccionismo se pueden analizar los beneficios y perjuicios de ser perfeccionista, así como las consecuencias y efectos que tiene en tu vida el hecho de ser perfeccionista.

  1. Analiza, planifica y revisa tus expectativas y las expectativas de la/s personas para las que vas a hacer esa tarea, proyecto… antes de comenzar lo que vas a hacer. Establece prioridades y tiempos para la actividad que vas a llevar a cabo y trata de cumplir y finalizar la tarea en el tiempo que hayas decidido, no dediques más tiempo a tareas pensando que así quedará mejor. Atrévete y da el siguiente paso… "Lo perfecto es enemigo de lo bueno" - Voltaire.

  1. Limita el número de opciones a elegir. Intenta tomar decisiones más rápidas limitando las opciones. De esta manera ganarás más tiempo y tu mente quedará liberada para poderte dedicar a otras cosas.

  1. Elige alguna actividad o área para dejar de ser perfeccionista. Es imposible comernos un elefante de un solo bocado pero sí podemos comérnoslo en trocitos. Este ejemplo es aplicable para lo que estoy tratando, es muy difícil de la noche a la mañana dejar de ser perfeccionista, así que elige alguna actividad, asunto o área en la que empezar a ser más flexible y menos perfeccionista.

  1. Nada es perfecto. Además de ser más felices con nosotros mismos, bajaremos el nivel de exigencia hacia los demás. Reconocer que nada es perfecto y que son necesarios los errores para mejorar. Una forma de lograr esto es tomar contacto con la realidad y apreciar que no tiene porqué salir todo bien desde el inicio y que no pasa nada y, sin embargo, es necesario para la búsqueda de la excelencia y de la mejora continua.

  1. Practica el humor y disfruta más. Un perfeccionista tiende a ver todo blanco o negro. Cuanto mayor capacidad de disfrute tengas, mayor perspectiva aportará a tu vida y esto te ayudará a valorar algo como suficientemente bueno.

Además, el reírte de los fallos, defectos, errores o imperfecciones te llevará a sentirte más libre y disfrutar del momento, así como te ayudará a restar importancia a lo que no lo tiene y a encontrar nuevas soluciones para las siguientes veces.

  1. Practica la relajación. El ser perfeccionista lleva en muchos momentos a sentirnos nerviosos o ansiosos, así que te invito a practicar técnicas de respiración, a practicar la meditación, el yoga, el mindfulness… Desde un estado de serenidad es más sencillo obtener claridad mental y por consiguiente tener más objetividad sobre lo que estés realizando.

  1. Vence tus miedos. Deja de ser tan meticuloso con cada detalle de todas las cosas que realizas por miedo a la crítica, miedo a afrontar el siguiente proyecto o desafío o por terminar algo complejo... Una forma de lograrlo es pensando que si lo terminas ya, lo que aún no has empezado puede resultar más interesante que seguir en el bucle de perfeccionismo en el que estás manteniendo sin terminar tu tarea actual. Además, si crees que falta algo, añádelo y con lo que pueda faltar que no eres consciente asume con responsabilidad la consecuencia que pueda suponer.

  1. Cuida tu comunicación contigo y con los demás. Deja de criticarte por lo que no haces bien y deja de criticar a los demás. Hablarte en positivo te ayudará a vivir el momento y ser más feliz. Dejar de criticar a los demás, supone aceptar que los demás puedan pensar y hacer las cosas de forma diferente a la tuya y esto abrirá más tu mente y te ayudará a poder ser más creativo y a encontrar otras posibles soluciones.

  1. Delega o pide ayuda. Acepta que las personas no hagan las cosas como tú las haces y que eso no es malo. Aprovecha al máximo el potencial, conocimientos y actitudes de las personas que te rodean o de los miembros de tu equipo, de esta manera aumentará tu tiempo libre, aprovecharás los recursos que tienes a tu alcance y harás que los demás se sientan motivados, útiles e importantes aumentando su autoestima.

Si eres una persona perfeccionista sabes lo duro que resulta tener y hacer todo perfecto, así como el efecto paralizante que puede causar.

Con el fin de complementar lo que te acabo de comentar te dejo este vídeo: Cómo dejar de ser perfeccionista y ser excelente

Después de lo que te acabo de compartir ¿qué vas a hacer para dejar de ser perfeccionista? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

¿Te cuesta delegar?  ¿Te cuesta mucho tomar decisiones? ¿Crees que haces las cosas mejor que los demás?

Foto de pixabay

Hoy quiero hablarte de "la importancia de dejar de ser perfeccionista" y lo hago porque me estoy encontrando muchas personas a mi alrededor tanto alumnos, como compañeros y familiares que se empeñan en ser perfectos y esto, les está robando, entre otras cosas, muchas oportunidades de lograr nuevos éxitos.

El perfeccionismo, según la RAE, es la tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado. Algunos sinónimos serían: concienzudo, detallista, exigente, cuidadoso, prolijo, exacto, minucioso…

¿Eres una persona perfeccionista? Emol nos recuerda que en diciembre de 2013 The Huffington Post publicó un artículo en el que indicaba 14 signos característicos de las personas perfeccionistas que a continuación paso a explicaros:

  1. Siempre estás dispuesto a agradar. Desde que somos pequeños nuestros mayores, nos premian y castigan en función de nuestros éxitos o logros, por lo que se incentiva el querer gustar y agradar.
  2. Sientes que nunca es suficiente. Un perfeccionista siempre siente que algo les falta y que no consiguen lo que desean, ya que la perfección no existe.
  3. Tienes un alma culpable. Un perfeccionista no se deja ver, no muestra cómo es en realidad, ya que no muestra su fragilidad, ni su vulnerabilidad.
  4. Te cuesta abrirte hacia los demás. Al buscar la aceptación, evitan tocar con los demás sus inseguridades, miedos o debilidades.
  5. Te gusta dilatar. Un perfeccionista teme equivocarse y fracasar, luego dilatan la toma de decisiones y posponen tareas.
  6. Ser del "montón" te pone nervioso. Los perfeccionistas quieren ser los mejores y sobresalir entre los demás.
  7. Criticas a los otros. Una manera de defenderse un perfeccionista es juzgando o etiquetando a los demás, su exigencia les lleva a no aceptar en los demás lo que no aceptan de sí mismos.
  8. Apuntas siempre a lo grande. Un perfeccionista no se arriesga si no piensa que juega a caballo ganador, si no piensa que el proyecto será exitoso.
  9. Lloras sobre la leche derramada, aunque sabes que no debes hacerlo. Los perfeccionistas no admiten los errores y cuando cometen alguno lo toman como un gran fracaso por muy pequeño que sea.
  10. Disfrutas con los errores de los otros. Al no aceptar sus errores cuando otros los cometen se sienten mejor, otro de sus lemas es “mal de muchos consuelo de todos”.
  11. Tomas todo a modo personalUn perfeccionista en lugar de ver el problema cada vez que pasa algo piensan que son el problema.
  12. Sientes nostalgia de tu época escolar. En la época colegial conocíamos fácilmente quien iba bien o mal en los estudios por las notas y esto les hacía sentir seguros a los perfeccionistas.
  13. Te pones a la defensiva cuando te critican. Un perfeccionista se esfuerza mucho por cuidar su imagen y tienden a defenderse ante la más mínima crítica.
  14. Sabes que buscar la perfección te hace daño, pero crees que es el precio que debes pagar por el éxito. Desde su niñez les dicen que “lo que cuesta es lo que vale”. Este es uno de los lemas de un perfeccionista.

El perfeccionismo aunque para muchos puede resultar una conducta positiva puede en realidad provocar serios daños colaterales. Te indico algunos daños que padecen los perfeccionistas:

Pueden presentar problemas físicos. La Universidad de Brock, en Ontario tras un estudio elaborado sobre la relación entre perfeccionismo y salud física de 492 personas, de entre 24 y 35 años de edad, concluyeron que las personas perfeccionistas son más propensas a sentirse mal, y a quejarse de falta de sueño, dolor y fatigas que aquellas que no lo son. E incluso, presentar problemas digestivos, intestinales, cefaleas tensionales, jaquecas, dermatitis, etc.

Un perfeccionista presenta una baja autoestima y una falta de confianza y seguridad, como he indicado rechazan cualquier error, fracaso e imperfección, nunca están conformes con lo que consiguen.

Además de que son personas que temen mucho un fracaso y necesitan siempre ser perfectos y como todo esto es imposible de lograrse en cada momento, pueden sentir mucha frustración e incluso, llegar a estados depresivos.

Los perfeccionistas quieren todo bajo control y son obsesivos. Las personas demasiado perfeccionistas podrían llegar a tener el temido trastorno obsesivo-compulsivo.

También las personas perfeccionistas son pesimistas al marcarse objetivos poco realistas y muy altos, su exigencia les obliga a esforzarse tanto por sus metas que les impide disfrutar de cada momento.

En el artículo paradoja del perfeccionismo puedes ver más síntomas físicos y emocionales.

Thomas Curran nos recuerda que nuestra peligrosa obsesión por el perfeccionismo está empeorando.

Después de lo que acabo de compartir ¿qué vas a hacer para dejar de ser perfeccionista? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso, yo te responderé a cualquier duda o pregunta que quieras realizarme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García