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¿Logras lo que te propones? ¿Qué haces para conseguir el éxito en tu vida?

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Somos responsables de los resultados que obtenemos. Los logros, los éxitos y los fracasos aparecen como resultado de todas las acciones y decisiones que hemos ido tomando cada día de nuestra vida. Ángel Alegre nos recuerda en su artículo “el miedo a la libertad“: “Estás exactamente donde te mereces estar”.

Para conseguir los resultados que deseas es conveniente que tengas en cuenta algunas claves que te voy a compartir:

  1. Haz una lista de lo que no has logrado hasta el momento. El siguiente paso es analizar cada uno de los no logros y ver lo que ha ocurrido. Sé sincero contigo mismo, estoy segura que no pusiste toda la carne en el asador para lograr cada meta. Aprende de tus errores y refuerza lo que sí hiciste bien. Aprende todo lo que puedas de cada experiencia, formúlate preguntas como: ¿Cuál era mi propósito? ¿qué me faltó para lograrlo? ¿qué hice bien? ¿qué haría ahora si lo volviera a intentar?
  2. Ten confianza en ti mismo para lograr lo que te propongas e inspirar confianza en los demás. Para lograr esto es necesario que trabajes sobre ti mismo: conócete, conoce tus puntos fuertes y débiles, los valores que rigen tu vida, conoce tus emociones, tus miedos, tus deseos… de esta manera será más fácil saber lo que quieres y lo que no.

Además, te invito a que valores tus capacidades y habilidades individuales y a que pongas en valor las de los demás.

  1. Mantén expectativas positivas y no ceses en intentar lograrlas. Fija claramente tu/s objetivo/s, te recuerdo una técnica para que puedas comprobar si los has bien definidos SMART-E. Comunica dichas expectativas de manera clara y consistente y tómate el tiempo que necesites para planificar lo que te propongas de forma eficaz y eficiente, ya que con dedicación y esfuerzo podrás alcanzar el éxito.
  2. Insiste, resiste y persiste. Involúcrate en las decisiones que tomes y participa de forma activa. Si quieres lograr algo, en el camino hasta conseguirlo te irán surgiendo problemas, no ceses si lo que quieres es importante para ti. Afróntalos, buscando soluciones. Cada dificultad es una lección para aprender. Mantente siempre motivado para lograr lo que tanto anhelas, por más difícil que sea.
  3. Practica la mejora continua. Te servirá para aprender, desaprender y re-aprender cosas sobre ti mismo y de tus propósitos, reforzando tu seguridad y rompiendo creencias limitantes. Una forma de practicar esta mejora continua sería pidiendo feedback a profesionales y personas de tu confianza para mejorar tu desarrollo, crecimiento y el logro de tus metas.
  4. Disfruta de lo que haces para lograr tus propósitos. No se trata solo de resultados, se trata de disfrutar del camino hasta lograrlos. Intenta que tus objetivos no se conviertan en una dura carga. A veces, la fuerza de voluntad es limitada, luego hay que disfrutar de la vida para que no se convierta en una desilusión o frustración.
  5. Reflexiona cada paso que vayas dando en pro del logro que te hayas propuesto. Analiza todas las implicaciones de cualquier acción antes de ponerte en movimiento y considera diferentes opciones antes de tomar una decisión, de esta manera evitarás futuros errores y ganarás más tiempo en conseguir lo que te propongas.
  6. Celebra cada logro. Matías Salomón nos recuerda que Celebrar implica tomarnos un momento, frenar con la rutina y realizar actividades en conmemoración y festejo por algo que sucedió. Es dejar a un lado lo que estamos haciendo y mirar hacia atrás, y organizar algunas actividades especiales para recordar o aplaudir algo que pasó o que hicimos. Celebrarnos o celebrar algo logrado nos va a dar nuevo oxígeno, nos va a motivar en pro de conseguir éxitos mayores.

Es importante responsabilizarnos de nuestros resultados. Si hacemos siempre lo mismo, obtendremos los mismos resultados. Si queremos otros distintos, habremos de cambiar algo, ¿verdad?

Te dejo un vídeo muy motivador que habla del Camino del Éxito:

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a mejorar para lograr el éxito?  ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

Milagros García

Puede parecer un poco extraño en estos tiempos que vivimos en el que tanta relevancia se da al liderazgo y a ser el mejor, el primero, etc., que quiera centrarme en el “número dos”. Pero es que tanto organizaciones en general, como departamentos y equipos de trabajo necesitan grandes “números dos”. ¿Por qué?

  • Porque hace mejor al líder y al resto del equipo.
  • Porque asume responsabilidades de líder cuando éste necesita ayuda para cubrirlas de forma eficiente.
  • Porque ayuda a enfocar las tareas, aconsejando al líder en su gestión.
  • Porque ejerce de interfaz o pasarela entre el líder y el resto del equipo, generando o mejorando el equilibrio del equipo en su conjunto, modulando las relaciones entre el líder y el resto del equipo.
  • Porque aporta una perspectiva diferente especialmente cuando las cosas no salen, convirtiéndose en “consejero” del líder y del equipo.

Por propia experiencia puedo decir que todos los puntos antes mencionados se cumplen. Y esto no significa que el líder pierda valor.

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Foto de Unsplash

De los puntos anteriores, me gustaría centrarme precisamente en el papel de interfaz o pasarela. Ese nivel adicional de confianza que supone un “número dos” reduce enormemente la distancia entre el líder y el equipo, genera un mejor ambiente de trabajo y ayuda a aumentar la productividad.

En cuanto a las tareas, es capaz de repartir trabajo sin quitarse lo que a sí mismo le corresponde, organiza, revisa, etc.

Y en cuanto a la parte personal con el equipo, es aquel que cuando hay conflicto genera unión, escucha las dos versiones con empatía y da claves para que ciertas situaciones no se enquisten o empeoren. Muchas veces no tenemos a quién contarle nuestros problemas, pero encontrar a alguien en la estructura del equipo capaz de entender las dos partes, ayuda a resolverlos antes.

Para un líder, encontrar a su número dos no es tarea fácil. En ocasiones se crea un equipo de cero, y sin buscarlo, poco a poco esa figura del número dos aparece por sí sola. Si eso ocurre, es porque la relación de confianza que comentaba anteriormente sale de forma natural, y el hecho de no existir imposición para ese puesto, hace que todo fluya mejor. Los organigramas tienden a colgar del jefe de proyecto a ciertos responsables de área. En teoría todos ellos deberían ser número dos, pero de todos ellos suele haber uno que es el verdadero número dos, y tanto más cuando el resto del equipo así lo reconoce. En mi opinión, alguien que haya liderado equipos anteriormente cumple mejor con ese papel de número dos, ya que es capaz de ponerse en la situación del líder con más facilidad.

El aumento de la productividad en las organizaciones y los equipos de trabajo con la existencia de un gran número dos es evidente en tanto en cuanto ese número dos asume el papel de segundo líder, haciéndose más responsable si cabe de ciertos aspectos, descarga de trabajo al líder, pudiéndose éste centrar en otras áreas que requieran más atención. Esa delegación de tareas es clave, y mucho más cuando un líder puede delegar completamente en su número dos, sin tener que dedicar tiempo a su supervisión. Muchas veces es como si hubiera dos líderes y no uno. Cuando eso se logra, el equipo avanza, y lo hace de forma más sólida.

En el terreno deportivo hay muchos ejemplos: En estos años en los que el Real Madrid o el Barcelona han cosechado tantos títulos, todos sabemos que sus números uno han sido Cristiano Ronaldo y Messi, ¿pero creéis que hubieran conseguido los mismos éxitos sin otros talentos como Sergio Ramos, Modric, Iniesta o Luis Suárez? Lo que está claro es que en un equipo puedes ser el mejor, pero bien acompañado se consiguen mayores logros.

Y… ¿Os imagináis a Sherlock Holmes sin Watson? ¿O a Han Solo sin Chewbacca?...

Os animo a qué tratéis de identificar a vuestro alrededor esos “número dos” que enriquecen, mejoran y aportan valor a vuestros equipos.

Ricardo González Rivero

Ingeniero técnico industrial

¿Fomentas la creatividad o la toma de decisiones de tu equipo? ¿Qué haces para fomentarlo?

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Creatividad 

Hoy quiero hablarte de una técnica de trabajo en equipo que fomenta la creatividad y la toma de decisiones dentro de un equipo y que fue desarrollada por Edward de Bono.

Edward de Bono es un escritor y psicólogo maltés famoso por haber acuñado el término “pensamiento lateral” que desarrolla en su libro “6 sombreros para pensar”.

Esta dinámica es muy clásica para favorecer la comunicación en las empresas.

El pensamiento es el recurso máximo del ser humano. Sin embargo, nunca estamos satisfechos con nuestra capacidad más importante. No importa cuan buenos seamos, siempre querríamos ser mejores.

La adopción de los "sombreros para pensar" que describe Bono en su libro es un modo de reforzar la intención de ser un pensador. Los sombreros nos permiten pensar y decir cosas que de otro modo no podríamos pensar ni decir sin arriesgar el ego.

El concepto de los seis sombreros para pensar que creó Bono nos permite separar la lógica de la emoción, la creatividad de la información y así sucesivamente. Ponerse uno implica definir un cierto tipo de pensamiento.

De Bono distingue entre pensamiento el rutinario y el deliberado. El pensamiento automático sirve para encarar rutina, cuya utilidad consiste en saber reaccionar ante un interlocutor, pero no para genera propuestas. El pensamiento deliberado para hacer las cosas mejor, no sólo para encararlas y resolverlas al paso, se centra en cambio en producir propuestas, establecer objetivos, evaluar prioridades y generar alternativas.

De acuerdo con el autor, son la intención y los movimientos para llegar a algo lo que convierte una idea en realidad. La intención de pensar nos convierte a cada uno de nosotros en pensadores. De lo que se trata es de racionalizar el proceso para

Cada persona se pone o quita un sombrero a la hora de afrontar el tema o problema que se esté tratando. La clave es que cada sombrero es una dirección de pensamiento en vez de ser una etiqueta de pensamiento.

El método de los Seis Sombreros se esquematiza a continuación, Cada uno de los seis sombreros para pensar tiene un color: blanco, rojo, negro, amarillo, verde, azul. El color da nombre al sombrero.

El método es simple. Basta utilizar los seis sombreros imaginarios, cada uno de un color diferente. Pueden usar un sombrero de un color concreto durante un tiempo en un momento determinado.

Los sombreros involucran a los participantes en una especie de juego de rol mental.

 

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Mi editor Pedro Molina de la editorial Liberman y yo creemos que faltaría un sombrero más que es el de la ética, que podría tener un color Malva.
Los Seis Sombreros se pueden usar individualmente, en reuniones, para escribir informes y en numerosas circunstancias.Fuente: Extracto de BONO, E. de. 1986. Seis sombreros para pensar.

Este sombrero representaría el pensamiento ético y moral para decidir correctamente.

A este sombrero le caracteriza un pensamiento respetuoso con los demás, equitativo y ético. Es la búsqueda de la mejor decisión desde la perspectiva ética y de la inteligencia social.

El matiz del sombrero malva consistiría en ayudar a las organizaciones a ser más responsables socialmente y a promover las decisiones legales y éticas.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo que habla de los Seis sombreros para pensar de Edward de Bono

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a hacer para mejorar la creatividad y la toma de decisiones en tu equipo? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

“Generalmente, los únicos que están satisfechos con su capacidad de pensamiento son aquellos pobres pensadores que creen que el objetivo de pensar es probar que tienen razón, para su propia satisfacción” - Edward de Bono

 

Milagros García

Algunas personas pasan por alto las situaciones que les afectan incluso negando que existan o simplemente alejándote de ellas. Otras personas hacen mucho más grandes sus problemas o preocupaciones de lo que pueden ser en realidad, dramatizándolas o magnificándolas. ¿De qué tipo eres tú?

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Foto de Unsplash

Hacer una montaña de un grano de arena suele pasar por varios motivos:

Estar cansado. El cansancio hace que nos cueste mucho más cualquier actuación porque no tenemos el talante ni las fuerzas o la energía necesaria para sobrellevarla como lo haríamos si no estuviésemos tan cansados. La falta de sueño o no tener tiempo para desconectar nos lleva a un agotamiento físico e incluso mental. Por poner un ejemplo, si vas de excursión a la montaña, subir una colina al inicio de la travesía puede ser más o menos llevadero dependiendo de tu estado de forma, incluso al inicio hacer el esfuerzo puede resultarte divertido. Sin embargo, cuando ya estás cansado, encontrarte con esa colina ya no hace tanta gracia, el esfuerzo para superarla es mucho mayor y vemos como si la colina se hubiera convertido en una gran montaña donde no ves el final. Y entonces te vienen las preguntas del tipo: "¿cuándo llegamos?", "¿cuánto queda?", "¿aún nos falta todo eso?"…

Estar estresado. El estrés nos pone en una situación de alerta que físicamente no podemos sostener por mucho tiempo. El cuerpo no puede hacer una maratón a modo de sprint. Por eso, cuando el estrés dura más de lo debido nos deja vulnerables ante cualquier situación que se convierte en un auténtico reto a superar de nuevo. Un reto para el cual cada vez tenemos menos fuerzas y menos capacidades que nos llevan a reaccionar en lugar de responder de forma eficiente y racional.

Acumulación de tareas en un momento dado. Hay días que de repente, aunque lo teníamos todo bajo control, algo sucede y nos llueven las tareas extras no previstas. O a lo mejor solo han llegado un par más pero que sumadas a lo que ya teníamos nos hacen desbordarnos. Esta acumulación cuando la expresamos en lista de acciones a realizar se convierte en el gran elefante que hemos de soportar, un peso que no podemos sostener al menos en ese momento en el que le tenemos por completo encima. Estamos saturados.

Las cosas malas nunca pasan solas. Cuando damos crédito a este tipo de frases o al "no hay dos sin tres" o al "¿qué más me puede pasar hoy?" abrimos la puerta a que nos sucedan más situaciones desagradables porque ya hemos puesto el foco en ello y vamos a filtrar todo eso que nos suceda desde el cristal negro con el que las estamos mirando. Además, por supuesto, todas ellas van en nuestra contra de forma personalizada, no pasan a todos lo que se vean implicados, nos pasan a nosotros. Así que nos lo tomamos como algo personal.

Sobredimensionar. No es que me haya caído, es que me he estampado. No es que esté acatarrándome, es que estoy con gripe. No es que me hayan pedido que haga una tarea, es que me han encasquetado un marronazo. Cuando queremos exagerar somos únicos. Y lo que nos decimos y cómo nos lo decimos afecta a nuestra forma de llevarlo física y emocionalmente.

Seguro que conoces otros motivos por los que nos hacemos este boicot a nuestro día a día. Ahora bien, ¿qué podemos hacer para volver a dejar a nuestro grano de arena en su justa medida?

Ser objetivos. Analizar los hechos que se han dado, sin juicios ni valoraciones, solo describiendo lo sucedido. Concretar ayuda a desmontar muchos de los problemas que nos surgen en el día a día porque la mayor parte de las veces, ver el problema más grande de lo que es, es una cuestión emocional. Si le quitamos esa parte emocional, podremos observar el problema o la situación con mucha más racionalidad. Por ejemplo, si pensamos "al entrar en la oficina Ana me ha mirado mal. Ya no quiere saber nada mí desde el otro día que me pidió ayuda y no pude quedarme para prestársela". Para ser objetivos podríamos plantear los hechos de la siguiente forma: "el jueves pasado Ana me vino a pedir ayuda y le dije que no podía porque había quedado y no me daba tiempo a llegar si salía más tarde. Hoy al entrar en la oficina Ana me ha mirado y no me ha dicho nada. Es posible que Ana pueda haberse molestado conmigo". Una vez planteados los hechos de forma objetiva, entonces, si lo considero conveniente, puedo ir a hablarlo con ella para aclarar la situación.

Desgranar la montaña. Al hacer la lista que supone cada granito que hemos sumado a nuestra montaña, hemos llegado a ver la montaña en su conjunto. Pero como no podemos hacer todo a la vez, hemos de coger la lista e irla atajando granito a granito. Ir realizando cada tarea o acción en orden, de una en una, priorizando, para que esa carga sea menos pesada cada vez. Además, ir viendo que baja la lista nos animará y nos hará más liviano su avance por ella. Por eso recuerda, que un elefante solo nos lo podemos comer ¡¡a cachitos!!

Cuidarnos. No podemos olvidarnos de cuidar de nosotros mismos. Comer bien, sano, dormir lo necesario, tener ratos de ocio o de tiempo libre en los que cambiar de ámbito nuestro cuerpo y nuestra mente, a veces hasta cambiar de postura, levantarnos de nuestra silla, dar un pase…parar un momento para recargar la energía, para oxigenar el cerebro y para activar los músculos que se van entumeciendo.

Atender a cómo nos decimos las cosas. La forma en la que nos hablamos, cómo nos decimos las cosas importa. Prestar atención al uso de las palabras es necesario para que no nos pesen. Decir que "se le olvidó la cita", no es lo mismo que decir que "me dejó tirada". Emocionalmente será mucho menos doloroso en el primer caso. Un "tengo que" nos supone una mayor carga que un "quiero". Así que tratemos de usar palabras más suaves, más neutras, más emocionalmente equilibradas. Y para ello, detecta tus pensamientos y si no están haciéndote sentir bien, trata de reescribirlos basándote en la técnica de gestión emocional de cambio de pensamiento.

Poner límites. Tenemos una resistencia y aunque es mucho mayor de la que pensamos, es bueno no jugar a llevarla al extremo o por lo menos, no por demasiado tiempo. Poner límites es una clave para dejar de sentirnos desbordados. Y es que es necesario saber decir que "no" cuando sabemos que no vamos a poder llegar o que nos va a suponer un sobreesfuerzo para el que no estamos en ese momento preparados. Delegar. Contar con otros en los que apoyarnos para abarcar más si es que no lo podemos postergar o requiere de una respuesta por nuestra parte. Es decir, hemos de saber que tenemos alternativas al "lo hago yo todo". 

El cuerpo ha de poder recuperarse, la mente necesita descanso, hemos de fluir con nuestras emociones.

Y por eso, os dejo este vídeo en el que os invito a un café, uno de calidad, el que más queráis, para evitar el estrés en vuestra vida y dejar de hacer montañas de granos de arena.

  

Raquel Bonsfills

Queremos trabajar desde casa, pero cada día es más importante generar redes de contactos, redes… ¿solo on-line?

Trabajar desde casa o compartir oficina

Foto de Unsplash

Mi abuela decía que el roce hace el cariño. Y es que si eres de los que trabajan desde casa puede que en un momento dado necesites salir de tu palacio, dejarte ver, para que las oportunidades se abran, para conocer a otros que te puedan ayudar a hacer crecer tu negocio, que te inspiren, que te den nuevas perspectivas… Estar con otras personas para que puedas compartir tus penas, problemas, y alegrías con alguien más que con tu mascota.

Y no solo eso, el contacto físico se ha demostrado lo necesario que es. Las relaciones sociales además de ser claves para nuestra salud, nos permiten ejercitar nuestra inteligencia emocional.

Si no, que se lo pregunten a los miles de autónomos que tienen su propia empresa y que acaban saliendo de sus casas para poder relacionarse con otros, para sentir que tienen un grupo en el que sentirse comprendidos, reforzados, y contar con mayores posibilidades. De hecho, ahí están los prolíferos espacios de co-working que unen, que invitan a la creatividad, a sentirte más empresa que trabajador.

Por otro lado, están las personas que quieren tener días para trabajar desde casa, que prefieren la tranquilidad de su hogar (cuando no hay niños, ni compañeros de piso) que el ajetreo y ruidos varios de la oficina porque así son más productivos, sin hablar con nadie, dedicándose solo a lo suyo de manera autónoma y responsable. También hay otros profesionales que prefieren trabajar en casa para ahorrar los largos traslados de 1 y 3 horas diarias, de ida y vuelta al lugar de trabajo.

De hecho, hay empresas que han dejado que cada quien trabaje desde donde quiera el tiempo que quiera y con el tiempo han visto que la persona se desliga. Que deja de estar en el trabajo de campo, de compartir con los compañeros, de vivir el día a día, porque lleva su propio día a día. Y si bien esto puede ser muy efectivo porque te haces el trabajo a tu manera, apelando a los beneficios del jobcrafting, es más difícil contar con alguien que no está. Por eso, algunas de estas empresas que facilitan el trabajo desde casa, han implantado la necesidad de acudir a las reuniones de equipo, al menos una vez al mes, pero incluso solicitan ir por la oficina un día por semana. Otras, sin embargo, ofrecen la posibilidad de no ir a la oficina un día concreto a la semana.

Y aquí se pone sobre la mesa la confianza hacia el trabajador. El trabajo saldrá dependiendo de la responsabilidad y de las herramientas que la persona que realiza el trabajo fuera de la oficina disponga. La responsabilidad hacia el trabajo, unos objetivos claros, unas tareas a realizar concretas, una buena gestión del tiempo, asegurarse que lo que se quiere hacer desde casa se puede hacer y se hace…son claves para que las empresas se decidan a facilitar el teletrabajo. 

Esta confianza puede verse apoyada o frustrada por la directiva europea 2003/88 que obliga a las empresas españolas a tener un registro de las horas que realiza cada trabajador en jornada completa, con la idea de evitar abusos y que la persona no se vea haciendo horas extras si no se han comprometido a ello, según se explica el diario el confidencial, artículo que puedes leer aquí.

Pero ¿qué pasa con las relaciones, con el clima laboral, con la comunicación…? Según estudios relacionados con la motivación hacia el trabajo, como los realizados por Happyforce, el nivel de felicidad o el de malestar de los demás, en un nuevo trabajador se equilibra con el de sus compañeros a partir del noveno mes, pero ¿si no está con ellos? 

Es difícil implicar a alguien que va, hace su trabajo y se marcha. Que trabaja como colaborador externo, va a esa empresa o no va mucho, pero que nunca llega a formar parte de ese grupo, por mucho que sea un proyecto de varios años. Y el sentido de pertenencia a la empresa y al grupo, el sentido de integración, el poder interiorizar la cultura de dicha empresa no se da. Y llega la cena de Navidad y no va porque no conoce a nadie, porque nadie le conoce, porque ni está dentro ni está fuera por mucho que trabaje para esa empresa.  

Por tanto, creo que es necesario que en el caso que alguien decida trabajar desde su casa o desde donde quiera y pueda, entienda que la deslocalización puede tener consecuencias y que hay que plantearse algunas cuestiones antes de hacerlo:

  • El trabajo desde casa no está definido para cuestiones personales sino para trabajar. Dejar claro a los demás que aunque estés en casa estás trabajando y poner ciertas barreras que también te ayuden a ti mismo a entenderlo. Si antes necesitabas ayuda, ahora también.
  • Busca un lugar tranquilo de día y de noche. Piensa en que puede que necesites trabajar cuando todos duermen o cuando vuelven a casa a descansar o cuando estén disfrutando.
  • Necesitas acondicionar/elegir el lugar de trabajo que vayas a tener en casa. Incluye la tecnología que necesites, la conexión a Internet, el teléfono con el que mantenerte en contacto con la oficina, etc. Hay quien separa incluso perfiles dentro de sus ordenadores o tablets para su área personal y para su área profesional, cosa que hoy en día es necesaria por la confidencialidad de datos.
  • Es recomendable ponerte un horario. Si no tienes un horario estricto, puede que termines trabajando muchas más horas, sin medida. Si trabajas todas las horas, no podrás disfrutar como antes de llegar a casa y jugar con tus hijos o no podrás salir con tu pareja porque estarás trabajando. Organízate y prioriza el trabajo en el tiempo de trabajo que te hayas marcado frente a hacerte la comida o poner una lavadora.
  • Ten claros los horarios de las personas con las que trabajas porque puede que llames cuando están en su reunión de los viernes o porque es su hora de comer. Tú ya no sigues ese ritmo y se te puede olvidar.
  • Determina, si no lo hace la empresa, los momentos en los que vas a pasar por la oficina, cuándo es indispensable que vayas, cuándo es mejor para ti tener una conversación en persona que por skype o por teléfono, cuándo tu propio trabajo saldría mejor si estuvieras enterado en el momento, en directo, en contacto con los compañeros… Es decir, define en qué momentos tu tarea requiere de los demás y los demás requieren de ti. Determina también, cuándo es más eficiente estar presente.

A veces en el trabajo preferimos estar solos y a veces es más importante estar en buena compañía. En las empresas hay que jugar un papel crucial hoy en día con el clima laboral y también para ser buenos empleadores. Cuestiones como el employer branding o la employee experience marcan su futuro.

¿Quieres tener a todo el personal contento? Yo creo que solo hay una base para ello: conócelo. Y así podrás decidir si trabajar desde casa es la opción. No todo el mundo lo desea y otros, no pueden porque su trabajo es cara al público. ¿Cuál es tu caso?

Raquel Bonsfills

¿Te ha pasado alguna vez que has llegado al trabajo con la sensación de tener aún la cabeza apoyada en la almohada o que te pesa el cuerpo? ¿Te has sentado en tu puesto y aún estabas pensando en el comentario de tu pareja, la noche que te dio tu hijo o lo rico que estaba el desayuno?

Antes de comenzar una jornada laboral, es importante ponernos en la predisposición y con la actitud necesaria para que cada día sea un gran día. ¿Cómo te preparas para lograrlo?

Buenos días

Ya hablamos en anteriores artículos sobre la importancia de un buen descanso para no llegar malhumorado al trabajo. Ahora bien, cuando te levantas, ¿cómo haces para activarte? ¿Eres de los que va como un zombi hasta que te tomas el café? ¿O eres de los que cantan en la ducha? ¿Con qué energía te levantas?

Al prepararnos para afrontar cada día hemos de tener en cuenta el atender a las cuatro partes de todo ser humano:

La parte física, el cuerpo, al que hay que ayudar a activarse tras el descanso de la noche. Cuidar de nuestro cuerpo es esencial para que nos pueda acompañar con salud a lograr todo lo que nos propongamos. Para ello, os dejo algunas recomendaciones:

  • ¡Desayuna! El desayuno es una de las comidas más importantes del día porque a continuación comienza el desgaste y hemos de tener las reservas y nutrientes que nos permitan dar lo mejor de nosotros mismos. Te dejo algunas ideas para que tu desayuno sea saludable.
  • El aseo. Las células de nuestro cuerpo tienen memoria y son las responsables de nuestro aspecto y de nuestra salud, en muchos casos. Si masajeamos, si limpiamos, si mimamos nuestro cuerpo, además de estar hidratado (el agua es esencial) favorecemos nuestro bienestar.
  • Ejercicio.Desde que nos levantamos podemos estirarnos, ir moviendo cada parte del cuerpo, hasta hacer pequeños ejercicios que vayan aumentando en intensidad. Hacer yoga, taichi, natación, fitness,...además de mejorar nuestra circulación sanguínea nos ayudan a prevenir y combatir el estrés. Te dejo unas recomendaciones de ejercicios según sea tu fisonomía, tanto si eres hombre, como si eres mujer.
  • Protección. El frío, el sol, los cambios bruscos de temperatura... nos pueden causar molestias y lesiones. Ponernos la ropa adecuada para cada momento, usar protector solar o gafas de sol, etc., nos ayuda a prepararnos para nuestro día ya antes de salir de casa.

La parte emocional, nuestros sentimientos. Cada vez vamos hablando más de las emociones en el trabajo, de las ventajas de los líderes emocionalmente inteligentes y también desde niños, se empieza a educar para que sepan reconocer sus emociones.

  • Chequear cómo estamos emocionalmente, si estamos tristes, contentos, nerviosos, con fuerza y determinación,...
  • Detectar si podemos hacer algo al respecto para poder actuar buscando nuestro equilibrio, y si no es así, dejarlo pasar. Ocuparse en lugar de preocuparse nos ayuda a cuidar nuestra parte emocional.
  • Música. La música tiene un efecto en nosotros que nos permite cambiar nuestro estado emocional. A veces un sonido nos lleva a recuerdos agradables, o alegres, o melancólicos. Elige la música que te sirva para disfrutar de tu día, para salir ¡a comerte el mundo! Y es que el sol está brillando:

La parte mental. Tenemos mucho que aprender, que analizar, que ordenar, que desarrollar cada día. Nuestro cerebro está continuamente atendiendo a la cantidad de información que recibe. Podemos ayudarle a enfocarse según el mensaje que le demos.

  • Lo que nos decimos importa. Por ejemplo, si pensamos: "mi jefe está de mal humor". Nuestro cerebro va a ir detectando todas las señales que confirman nuestra teoría. Si por el contrario, nos planteamos que "hoy va a ser una gran día", es más fácil que lo sea. Por este motivo, es interesante detectar nuestros pensamientos y cuidar el mensaje que tenemos en la cabeza y la forma de hablarnos.
  • Tener clara la agenda del día y organizarnos. Cuando "me he hecho a la idea" de que iba a hacer alguna actividad, parece que todo nuestro ser se alinea con eso, de forma que cuando nos lo cambian, muchas veces nos quedamos como descolocados. Al programarnos se nos centra la atención en aquello que tenemos por delante. Así es más fácil que relacionemos ideas, experiencias y personas para conseguir llevar a cabo lo planteado. Nuestra mente está orientada a lo que el día nos depara.
  • Saber a quién acudir para lo que pueda necesitar o qué puedo aportar para hacer mejor mi trabajo son cuestiones que nos facilitan la activación mental y nos ayudan a predisponernos de una forma más clara para afrontar cada día.
  • Técnicas de control mental como el mindfulness también nos permiten centrar nuestra mente y recrearnos con cada tarea que realizamos.

La parte energética. ¿Con qué energía te has levantado? ¿Qué trasmites? ¿Cómo estás de receptivo?

  • Realizar una visualización sobre cómo quiero que sea mi día ayudará a que sea así, nos encamina a conseguir lo que queremos.
  • Practicar la meditación. Esta técnica nos permite alinear las 4 partes del ser humano. Y hay meditaciones rápidas, con lo que no valen excusas de no tengo tiempo. Además, cada día descubren más beneficios de tomarse el tiempo de parar dentro de este acelerado mundo en el que vivimos.
  • Abrazoterapia. ¿Has notado cómo cambia todo tu ser cuando alguien te da un buen abrazo? Está estudiado que abrazos de 12 segundos son terapéuticos, y a tu pareja no le importará... ;-)
  • Biodanza. Tal y como dice la International Biocentric Foundation, la biodanza es "un sistema de integración humana, renovación orgánica, reeducación afectiva y reaprendizaje de las funciones originarias de vida. Su metodología consiste en inducir vivencias integradoras por medio de la música, del canto, del movimiento y de situaciones de encuentro en grupo". Puedes ver aquí los muchos beneficios que tiene esta técnica.

Y ahora que tienes varias opciones para prepararte para comenzar tu día ¿qué vas a empezar a practicar para estar enfocado con todo tu ser?

Te espero aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

He estado últimamente pensando en la importancia de la superación y en poder acompañar a los equipos a que se superen y a que superen los vaivenes y baches que, a veces, frenan o golpean a nuestros departamentos.

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Podemos llegar más lejos de lo que creemos, somos más fuertes de lo que pensamos, y tenemos mayor capacidad de aguante y resistencia de lo que sentimos, incluso resiliencia, como ya comenté en un artículo anterior.

Tenemos muchísimos ejemplos de esto, como el que os dejo en este vídeo:

Sin embargo, hemos también de cuidar de nosotros mismos, y conocer nuestros límites. Hablamos a veces de heroicidades que atentan contra nuestra vida o nuestra salud, sin ser una cuestión de supervivencia, llevando al extremo la superación personal o profesional, con una excesiva sobre-exigencia.   

Superación

Os recuerdo la definición de superación. Según la RAE es: Acción y efecto de vencer obstáculos, exceder límites y dejar atrás.

Cuando nos superamos, se amplía nuestra zona de confort, ampliamos nuestro mapa mental y crecemos.  ºan situaciones que nos obligan a superarnos de forma forzada, y esto suele dejarnos ciertas "heridas" que hemos de ayudar a cicatrizar.

Por ejemplo, en el caso de equipos que han trabajado duro por conseguir un proyecto y no ha salido. Es un tiempo dedicado, un esfuerzo, una ilusión que se ha desvanecido. Hay que recuperarse y seguir adelante, acompañando al equipo también emocionalmente. Dejar atrás este proyecto y coger fuerzas para afrontar uno nuevo, con un nuevo objetivo y una ilusión renovada. ¿Cómo lo hacemos?

 Me he dado cuenta que todos nos superamos muy a menudo en nuestra vida. Cada vez que queremos avanzar hacemos algo que no habíamos hecho hasta entonces, rebasando nuestros límites conocidos. Por ejemplo, visto desde nuestra perspectiva personal, serían situaciones como: casarnos, irnos a vivir solos, tener un hijo, salir de nuestra ciudad natal, aprender otra lengua...

Por tanto, la superación tiene mucho que ver con querer, atreverse y con el aprendizaje.

Y visto desde nuestra perspectiva profesional, podemos encontrar situaciones en las que nos superamos como: comenzar unos estudios, aprobarlos, trabajar en una empresa, montar una empresa propia, cambiar de puesto, proponer una campaña diferente de marketing... Estamos continuamente realizando tareas y acciones nuevas  para crecer profesionalmente.

Entonces, la superación, también tiene mucho que ver con la acción, la innovación y la mejora continua.

Necesitamos superarnos para avanzar en el camino de nuestra vida.

Y tú, ¿quieres superarte?

Te espero aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Muchas personas comienzan su día faltos de energía, sin ganas de hablar con nadie, molestas hasta que se toman el primer café,... A veces muestran más irritabilidad e impulsividad, son más susceptibles al estrés y a los cambios de humor...

A estas personas habría que preguntarlas ¿qué tal has dormido?

 Cansado

Los estudios de neurociencia están comenzando a darnos pistas sobre cómo funciona nuestro cerebro y también sobre la importancia del sueño. Muchas personas piensan que dormir es una pérdida de tiempo, y está calculado que si medimos el tiempo que dormimos respecto al tiempo que vivimos, más de un 30% del tiempo lo pasamos durmiendo. ¿Y por qué? ¡Porque así lo necesitamos para vivir!

Una de las funciones del cerebro según los neurociéntíficos (aunque hay aún numerosas hipótesis más) es que durante el sueño el cerebro ejerce un efecto reparador. Lo que hemos gastado durante el día, lo reemplazamos, y reconstruimos durante la noche. Y también, otra de las funciones importantes es que nos permite procesar los aprendizajes y sucesos ocurridos durante el día, consolidando la memoria. Os dejo un vídeo de Russel Foster explicando los avances en neurociencia sobre el sueño y la importancia de su cuidado para nuestro bienestar y estado emocional.

Muchas personas trabajan mucho y duermen poco. Si bien es cierto que según la edad las necesidades de dormir varían (por ejemplo, los niños han de dormir mucho más que las personas mayores),todos necesitamos un tiempo para que nuestro cerebro realice las funciones que sólo en ausencia de luz natural está preparado para realizar, como por ejemplo, la secreción de la hormona del crecimiento, que en los adultos condiciona la reparación de nuestra piel.

Para facilitar nuestro descanso y poder sentirnos mejor, menos irritables por las mañanas y más descansados, también será un factor importante cómo vivimos nuestro día. El cerebro acumula las tensiones sucedidas durante el día, los anhelos, la ansiedad, etc. y después necesita un tiempo para desconectar aunque nos vayamos a la cama y caigamos rendidos.

Por eso, los expertos en sueño, como el Doctor Estivill, nos cuenta en su libro "Dormir natural", que puedes conseguir aquí, que hay tres fases fundamentales que puedes chequear para valorar qué tal duermes:

1. Preparar el sueño: igual que con los niños hacemos el baño, la cena, les leemos un cuento y vamos bajando la intensidad de la actividad hasta llegar al sueño, de adultos ocurre lo mismo. Ir bajando la intensidad de la luz, olvidarnos del ordenador, el móvil o la tablet como medio para "entretenernos" antes de ir a la cama (o ya en la cama si eres de los que te lo llevas para mandar el último mensaje antes de dormir), es decir, tener rituales para ir a la cama que vayan haciendo al cerebro darse cuenta de que nos estamos preparando para dormir.

2. La hora de dormir: un buen colchón, una habitación con una temperatura adecuada, relajarnos, centrarnos en nuestra respiración, más lenta, dejando pasar nuestros pensamientos...

Dentro de esta fase se desarrolla el ciclo del sueño,  donde pasamos por una serie de etapas, comenzando por la primera, de sopor, en la que se nos relajan los músculos y caemos en la somnolencia dejándonos llevar por el sueño. Después hay una etapa de transición hacia la etapa en la que hay un sueño más lento, en la que las ondas cerebrales mantienen ya un ritmo muy ralentizado y necesitamos un estímulo más fuerte para hacernos despertar porque entramos en un sueño profundo. Y la etapa que se da a continuación es la que se denomina fase REM (rapid eye movement) en la que podemos reconocer que soñamos. Estas etapas se repiten 4-5 veces a lo largo de la noche.

 Mal despertar

3. Tener un buen despertar: que suene de forma estridente el despertador no es, desde luego, nada facilitador para afrontar el día con una sensación agradable y energía. Por eso, lo ideal sería poder despertarnos de forma espontánea, aumentando la intensidad de la luz de la habitación, con caricias (si tienes a alguien a tu lado) y sonidos que vayan aumentando de forma paulatina y dándonos el tiempo suficiente para activarnos.  Podemos comenzar con pequeños ejercicios para ir despertando también a nuestro cuerpo, seguir un ritual de despertar que incluya la limpieza de la piel, pues como he comentado se produce durante el sueño la regeneración de la misma, y desayunar sano y con tiempo nos ayudará a mejorar nuestro estado de ánimo para comenzar el día.

Por todo lo aquí comentado, dormir bien nos ayuda a tener una mejor concentración, tomar mejores decisiones, ser más creativos, facilita nuestras relaciones sociales, y sobre todo ganamos en salud.  ¿Qué vas a hacer para cuidar de tu sueño y de tí?

Te espero aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Querido compañero,

Cuando te comunicas, ¿las personas se acercan o se alejan de ti? ¿En qué momentos se acercan? ¿Qué les motiva a acercarse a ti? 

Acercar

En el anterior post te hablé de lo que nos aleja y de la importancia de los conflictos en las relaciones (http://2miradas.es/blog/cuatro-reglas-universales-que-nos-alejan-de-los-demas/). Hoy voy a hablarte de los obstáculos en la comunicación y de lo que nos acerca a los otros.

 ¿Qué obstáculos tienes cuando te comunicas? Te invito a que escribas todos aquellos obstáculos que encuentres, yo te comparto algunos: 

  1. Exigencia, amenaza, agresividad.
  2. Juicio, la crítica, las etiquetas.
  3. Aconsejar, consejo no pedido. Esto se da cuando alguien quiere contarnos algo y no busca nuestra solución ni consejo. Lo único que quiere es ser escuchado, que estés ahí, sentir que le entiendes, que se empatice con él y que se le comprenda.
  4. Diagnóstico, interpretación, el hacer “psicoanálisis” del otro. Nadie más que uno mismo sabe lo que nos pasa.
  5. Preguntar con juicio. Por ejemplo: y... ¿cómo se te ha ocurrido hacer eso??? Y tú, ¿qué pintabas allí? A ver, y tú, ¿qué hubieras hecho en mi lugar? (seguramente estés pensando: “seguro que hubieras hecho lo mismo”). Estas preguntas encierran un juicio importante que hace que el otro se aleje.
  6. La Ironía. Por ejemplo: ironizar una situación que el otro nos plantea. "Seguro que no te gustó, ya, ya..."
  7. La Broma. Por ejemplo: "Sacas la cartera pero no asoma el dinero. Uy, no te enfades, ¡¡es broma!!"
  8. Moralizar. El soltar sermones. Recordad que los valores de cada uno son de cada uno, no imponerlos.
  9. La Lógica. No dejan de ser mis razones. Recordad que cada uno tenemos nuestra forma de pensar y que no tiene por qué coincidir con lo que piensa el otro.
  10. Humillar. Por ejemplo: en muchas ocasiones nos ponemos a hablar de los niños y criticarles con otro adulto estando éstos presentes.
  11. Alabar. Por ejemplo: no me digas que soy buen trabajador cuando me quedo después de la jornada laboral porque el día que no me quede, me puedes decir que soy mal trabajador. Mejor reconoce o agradece que tu trabajador se quede haciendo horas extras.
  12. Consolar. Por ejemplo, un amigo pierde su trabajo y le dices: “menos mal que tienes muy buena salud”. A tu amigo en ese momento lo que le está doliendo es que está sin trabajo, mejor acompañarle empatizando con él y no hacer comentarios por consolar poco acertados. 

En esta ocasión te voy a pedir que pienses en una persona que cuando se relaciona contigo te haga sentir bien, con una comunicación que te acerque. Y pensando en esta situación, que contestéis la pregunta: ¿qué te acerca? ¿Qué hace que se haga más cercana la relación? Te invito a que hagas una lista.

Algunos seguramente hayáis contestado: me escucha, me entiende, me hace reír, me valora, desdramatiza, me acepta tal cual, su sonrisa, su bondad. Otros quizás habéis escrito: creatividad, me apoya en los proyectos, me ofrece cariño, me habla bien, me trata con respecto, tengo complementariedad, me da reconocimiento, su disponibilidad, su accesibilidad, complicidad, el tiempo y el espacio que me dedica, que comparte conmigo, la confianza que me da.

Ahora te vuelvo a pedir que amplíes la situación, pensando en todas las personas que te acercan ¿qué hacen, qué dicen, cómo se comportan para que te quieras acercar? Quizás alargues esta lista escribiendo: me da ánimo, me acompaña, está abierto a todo lo que le digo, habla con transparencia, es honesta, generosa, es una relación de igualdad, expresa sus sentimientos…

Como ya he indicado en mi anterior artículo, las emociones nos proporcionan señales de alarma que nos indican nuestras necesidades o lo que nos ocurre. En este caso, ¿cómo reacciona tu cuerpo cuando te sientes cerca del otro? Seguramente que tu cuerpo esté relajado y te sientas más tranquilo.

Lo importante en una relación es que nos comuniquemos como seres humanos y esto ¿en qué crees que consiste? Básicamente en los 4 aspectos siguientes: 

  1. Aprender a que el otro se sienta escuchado.
  2. Sentir empatía por el otro.
  3. Aprender a que el otro se sienta atendido y aceptado. Entender y comprender al otro.
  4. Expresarnos con respeto, de forma asertiva y de igual a igual.

 Con el fin de facilitaros más información os invito a ver este vídeo, en el que habla un gran maestro de la comunicación, Marshall Rosenberg, sobre la comunicación empática:

Después de todo lo que he compartido contigo, ahora ¿qué mejoras vas a llevar a cabo para acercarte más al otro cuando te comunicas?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

Ya vimos cómo nos pueden afectar las preocupaciones y algunas herramientas que nos pueden servir para aterrizar en el presente las acciones que necesitamos para abordar el futuro deseado.

Preocupado

Hoy quiero compartir algunas claves que nos pueden ayudar también para bajar nuestra preocupación y llevarnos a ocuparnos, son:

La objetividad. Basarnos en los hechos. Por ejemplo, nuestra empresa ha presentado un nuevo proyecto a concurso. La preocupación sobre nos lo darán, no nos lo darán, y si nos lo dan cómo lo vamos a asumir... genera incertidumbre.  La objetividad nos puede ayudar a poner en su sitio temporal lo que ha de ocurrir: "El mes próximo anuncian quién ha ganado el concurso al proyecto para el que presentamos nuestra propuesta."

La realidad. Qué es y qué no es en este momento. Siguiendo el ejemplo anterior. "En este momento el equipo está trabajando a tiempo completo y con una alta productividad en el proyecto que se desarrolla actualmente. No sabemos a día de hoy si ganaremos el concurso."

Además, desde la psicología, nos hablan de que existen pensamientos distorsionados, que no se ajustan a la realidad actual, basadas en filtros de nuestra historia, de nuestras experiencias, y que nos hacen temer sucesos, a veces, sin peligro real y  que favorecen que la preocupación se instale en nuestra mente. Lucien Auger en su libro "Ayudarse a sí mismo: una psicoterapia mediante la razón" nos invita a confrontar estos pensamientos con la realidad y valorar cómo nos comportamos para poder liberarnos de las ideas irracionales que podemos tener.

La planificación. Qué quiero, qué voy a hacer, cómo lo voy a hacer. Cuando nos marcamos objetivos sobre lo que quiero conseguir en esta situación, y determinamos opciones sobre cómo hacerlo, estamos ocupándonos y tomando las riendas de nuestro destino. Se trata de determinar pasos concretos a realizar, y marcarnos un plan de acción. 

La intuición. ¿Qué nos dice nuestro cuerpo? ¿Qué sensaciones tenemos? Nuestro inconsciente tiene y capta mucha más información de la que nosotros podemos manejar. Por ello, contar con aquello que nos surge de forma intuitiva nos puede ser de mucha utilidad para plantear alternativas. Sin embargo, nos será más fácil si planteamos la situación como si le pasase a otro, porque así podemos salir de nuestra propia emoción respecto al tema que nos preocupa. Os dejo algunos hábitos que realizan las personas más intuitivas. Además, los grandes deportistas hablan de una parte de su creatividad y su genialidad que surge de su intuición.

El lenguaje. Cuida lo que te dices y cómo te lo dices, no sea que se haga realidad. Desde la ontología del lenguaje se habla de la potencia que tiene lo que verbalizamos, como nos lo cuenta Rafael Echevarría.

La confianza. Va a salir bien. Visualizar lo que queremos que ocurra y verbalizarlo nos pone en una posición en la que será más fácil conseguirlo, ¡si de verdad creemos en ello! Y si no ocurriese, ¿qué es lo peor que podría pasar?

La paciencia. Como decíamos en nuestro ejemplo, hasta el mes que viene no sabremos el resultado sobre el proyecto que presentamos. Entonces, ¿podemos prever opciones? lo hacemos y nos ocupamos un tiempo en valorarlas. ¿Hasta que no tengamos el resultado podemos hacer algo más? No. Sólo esperar a lo que no depende de nosotros. Dejar tiempo al tiempo. Las prisas no son buenas.

Las prisas no son buenas 

Y por último, centrarnos en lo que podemos hacer hoy. Seguramente tengamos más claros los "peros" de lo que pueda ocurrir y tendremos muchas más alternativas de lo que consideramos "malas opciones". Por eso os invito a respirar hondo, dar un paseo, saborear algo muy rico, llevándonos al presente, y entonces, preguntarnos sobre lo que SI podemos hacer.

¿Probamos a ocuparnos, en lugar de preocuparnos?

Te espero aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills