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¿Logras lo que te propones? ¿Qué haces para conseguir el éxito en tu vida?

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Somos responsables de los resultados que obtenemos. Los logros, los éxitos y los fracasos aparecen como resultado de todas las acciones y decisiones que hemos ido tomando cada día de nuestra vida. Ángel Alegre nos recuerda en su artículo “el miedo a la libertad“: “Estás exactamente donde te mereces estar”.

Para conseguir los resultados que deseas es conveniente que tengas en cuenta algunas claves que te voy a compartir:

  1. Haz una lista de lo que no has logrado hasta el momento. El siguiente paso es analizar cada uno de los no logros y ver lo que ha ocurrido. Sé sincero contigo mismo, estoy segura que no pusiste toda la carne en el asador para lograr cada meta. Aprende de tus errores y refuerza lo que sí hiciste bien. Aprende todo lo que puedas de cada experiencia, formúlate preguntas como: ¿Cuál era mi propósito? ¿qué me faltó para lograrlo? ¿qué hice bien? ¿qué haría ahora si lo volviera a intentar?
  2. Ten confianza en ti mismo para lograr lo que te propongas e inspirar confianza en los demás. Para lograr esto es necesario que trabajes sobre ti mismo: conócete, conoce tus puntos fuertes y débiles, los valores que rigen tu vida, conoce tus emociones, tus miedos, tus deseos… de esta manera será más fácil saber lo que quieres y lo que no.

Además, te invito a que valores tus capacidades y habilidades individuales y a que pongas en valor las de los demás.

  1. Mantén expectativas positivas y no ceses en intentar lograrlas. Fija claramente tu/s objetivo/s, te recuerdo una técnica para que puedas comprobar si los has bien definidos SMART-E. Comunica dichas expectativas de manera clara y consistente y tómate el tiempo que necesites para planificar lo que te propongas de forma eficaz y eficiente, ya que con dedicación y esfuerzo podrás alcanzar el éxito.
  2. Insiste, resiste y persiste. Involúcrate en las decisiones que tomes y participa de forma activa. Si quieres lograr algo, en el camino hasta conseguirlo te irán surgiendo problemas, no ceses si lo que quieres es importante para ti. Afróntalos, buscando soluciones. Cada dificultad es una lección para aprender. Mantente siempre motivado para lograr lo que tanto anhelas, por más difícil que sea.
  3. Practica la mejora continua. Te servirá para aprender, desaprender y re-aprender cosas sobre ti mismo y de tus propósitos, reforzando tu seguridad y rompiendo creencias limitantes. Una forma de practicar esta mejora continua sería pidiendo feedback a profesionales y personas de tu confianza para mejorar tu desarrollo, crecimiento y el logro de tus metas.
  4. Disfruta de lo que haces para lograr tus propósitos. No se trata solo de resultados, se trata de disfrutar del camino hasta lograrlos. Intenta que tus objetivos no se conviertan en una dura carga. A veces, la fuerza de voluntad es limitada, luego hay que disfrutar de la vida para que no se convierta en una desilusión o frustración.
  5. Reflexiona cada paso que vayas dando en pro del logro que te hayas propuesto. Analiza todas las implicaciones de cualquier acción antes de ponerte en movimiento y considera diferentes opciones antes de tomar una decisión, de esta manera evitarás futuros errores y ganarás más tiempo en conseguir lo que te propongas.
  6. Celebra cada logro. Matías Salomón nos recuerda que Celebrar implica tomarnos un momento, frenar con la rutina y realizar actividades en conmemoración y festejo por algo que sucedió. Es dejar a un lado lo que estamos haciendo y mirar hacia atrás, y organizar algunas actividades especiales para recordar o aplaudir algo que pasó o que hicimos. Celebrarnos o celebrar algo logrado nos va a dar nuevo oxígeno, nos va a motivar en pro de conseguir éxitos mayores.

Es importante responsabilizarnos de nuestros resultados. Si hacemos siempre lo mismo, obtendremos los mismos resultados. Si queremos otros distintos, habremos de cambiar algo, ¿verdad?

Te dejo un vídeo muy motivador que habla del Camino del Éxito:

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a mejorar para lograr el éxito?  ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

Milagros García

Qué poco cuesta tratar de sacar una sonrisa a alguien y comenzar el día de otra manera. Qué poco cuesta sorprender y poner nuestra atención durante un momento en dar con generosidad a los demás. ¿Y por qué a veces nos cuesta mucho?

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Foto de Unsplash

En nuestra vida como en nuestro trabajo estamos continuamente rodeados de personas a las que de vez en cuando ni vemos aun teniéndolas delante. Personas a las que se nos pasa hasta dar los buenos días o mirar a la cara cuando nos hablan.

Hablando con un experto en protocolo comentábamos que hay cuestiones que parece que se nos olvidan, que ya no es ni por protocolo, sino por educación. Y que la cortesía no está reñida con cuestiones de género, que podemos dejar pasar a los demás cuando nos encontramos en una puerta, que podemos dar los buenos días al entrar al ascensor, que igual que decimos a nuestros hijos "pásatelo bien" al entrar al colegio, podemos tratar de ser igual de atentos con nuestros compañeros de trabajo. ¿O no?

Primero mírate tú.

Es cierto que si tú mismo no estás de humor, te cuesta mirar fuera de ti. Estás dando vueltas por tu interior, ensimismado en tus pensamientos.

Por eso, es importante que seamos capaces de reconocer que ése es nuestro estado. El éxito de la inteligencia emocional pasa por el reconocimiento de las emociones. Saber cómo estamos y preguntárnoslo cada día para chequear nuestro punto de partida. ¿Has descansado? ¿Hay algo que te preocupa? ¿Tienes algo que decir que no has dicho o que te gustaría haber dicho de otra manera? ¿Cómo está tu cuerpo? ¿Qué pasa por tu mente? ¿Cómo está tu energía? Testa las 4 partes del ser humano 

Cada día puedes elegir.

Una vez sabes cómo estás, puedes elegir si te encierras en ti mismo o si te relacionas con el entorno. Aunque vayamos al trabajo no siempre vamos siendo consciente de que hemos de relacionarnos con otros. No hay apenas trabajos tan sumamente aislados que no vean a nadie en el camino o durante la jornada laboral. Más que menos, estamos en contacto con otras personas.

Puedes elegir que te toca cuidar de ti. Darte tu tiempo. Ya sea porque puede que en ese momento no seas buena compañía para nadie o porque relacionarte requiera de un esfuerzo para el cuál no tienes energía suficiente. ¡No te olvides de cuidar de ti! Eso sí, recuerda que ha de ser por un tiempo porque si se alarga demasiado más que ayudarnos nos perjudica y necesitaremos más ayuda para salir. Las emociones más sanas son oportunas, instantáneas… y de llegar a convertirse en estados emocionales por un tiempo, que sean estados de bienestar.

O puedes pensar que dado que en general te vas a tener que relacionar con el entorno, ¿qué tal hacerlo de una forma más consciente, poniendo atención a lo que ocurre, a los demás?

Qué hacer

Ponte música. La música es catalizadora de emociones. Hay días que estamos más en modo música clásica, y días más de baladas. Pero hay días que estamos en modo rock, incluso heavy metal, aunque nos puede dar el punto reggae, indi, rap, electrónica… para gustos los ánimos con los que estemos.  Escuchar música ya nos hacer salir de nosotros mismos, dejando de escucharnos para escuchar lo que hay fuera de nosotros, esas canciones elegidas.

Escucha la radio. Hay programas de radio que animan las mañanas. La energía que tienen los locutores, a los que felicito por tener ese buen rollo que se contagia cada mañana, con sus comentarios, sus historias, los colaboradores, las entrevistas, lo que los niños nos enseñan, los chistes... Hay programas y locutores que son capaces de sacarnos esa sonrisa, sin querer y que merece la pena escuchar.

Póntelo bonito. La belleza exterior se filtra a través de nuestra mirada hasta nuestra alma. Trata de apreciar la belleza de las pequeñas cosas, la estabilidad de una estructura, la delicadeza de una flor, el trabajo de un abalorio, la perfección de un reloj… Puedes ir jugando a ver qué hay a tu alrededor, aquello que das por hecho que es así como el metro en el que vas al trabajo de repente puedes convertirlo en un objeto de admiración. E incluso puedes ordenar tu propio espacio para hacértelo más agradable, en tu casa y en tu trabajo. Cambia aquello que te provoca más rechazo que alegría.

Disfruta cada momento siendo consciente de los que haces. Medita, practica el mindfulness. Prepárate el mejor café, hazte el desayuno más rico, ponte esa camisa con la que te ves guapo o ese conjunto que te hace sentir más cómoda y seductora…y colócate una pequeña sonrisa cuando te mires al espejo antes de salir de casa. Puedes incluso ponerte post-its con frases de ánimo, que te den autoconfianza, que tengan un efecto de empoderamiento en ti, o simplemente te las puedes decir.

¿Por qué vas a boicotearte tu propio comienzo del día? Póntelo fácil, háztelo agradable.

Y una vez que has salido, fíjate en el mundo, en los demás: 

Da los buenos días. Incluso cuando el día está gris o lluvioso, cada día es una oportunidad de tener un gran día. Al dar los buenos días, mira a la persona a los ojos, que sepa que se lo dices a ella, que la has reconocido y apreciado. 

Hay frases que alegran el día. ¿Por qué no mandar una frase del día a tus compañeros o amigos? Hoy internet está llena de posibilidades para hacerlo. Y las redes sociales nos invitan a compartir lo que queramos en cualquier momento.  Aún no conozco a nadie que haya dicho que no le guste nada que le manden frases con buenos deseos.

Ponle humor. Aunque no estés de ánimo, cuando te llegan unos cuantos chistes o imágenes graciosas, puede que digas "qué malo es" pero una sonrisa ya te ha sacado. Así que más que dar fastidio, es algo a agradecer.

Pon atención a los demás. ¿Cómo vienen? ¿cómo están? Además, si son parte de tu equipo, y has de pasar el día con ellos, más razón para prestarles un poco de atención. El cariño salva muchas situaciones, la atención alimenta la buena comunicación y nos lleva a estar más unidos. Y ya sabemos que juntos podemos más, llegamos más lejos. Y aunque lo hagas de forma egoísta, hoy por ti y mañana por mí, todos necesitamos sentirnos reconocidos como personas que estamos simplemente al lado.  Que soy yo quien comparte contigo las horas, el espacio, este momento de tu camino en la vida. Y no es ninguna otra persona. Y solo por eso ya soy una persona importante y tú lo eres para mí.

Y ¿hay que hacerlo todo el rato? ¡Si tengo muchas cosas que hacer! Haz tus cosas, pero no te olvides de que el otro está ahí, a tu lado, cada día.

"Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo importante" El Principito.

Interésate de verdad, con curiosidad. A veces la mejor forma de relacionarse es a través de preguntas, como hacen los niños. Compartir, conversar, tratar de conocer al otro, indagar, tratar de descubrir sus emociones, su realidad, su forma de pensar e interpretar el mundo… Sentirnos comprendidos y escuchados nos acerca a los demás. ¿Puedes hacerlo? ¿Quieres?

Dicen que el roce hace el cariño. Y que aquello que no cuidas, puede acabar desapareciendo de tu vida. Todos queremos sentirnos bien en el trabajo y en casa, compartir momentos de la forma más agradable posible, y eso depende muchas veces de quiénes sean las personas que tenemos a nuestro alrededor y de nuestra relación con ellas.

Lo importante es saber reconocer que esa relación puede ser una u otra en función de lo que hagamos y del tiempo y atención que les dediquemos. Y también es importante saber que la relación es cosa de dos y cada uno trabajará en ella según quiera que sea y cuando no se puede lograr la relación deseada, somos nosotros los que tendremos que aceptar que la situación o la relación con esa persona es la que es. Y gestionarla de la forma más adecuada para que siga habiendo bienestar. 

¿Cómo quieres que sean tu relaciones con las personas de tu entorno? ¿Cuánta atención les dedicas? Pequeñas acciones cuestan muy poco. ¿Qué vas a hacer a partir de ahora?

"El regalo más preciado que podemos dar a otros es nuestra presencia. Cuando nuestra atención plena abraza a los que amamos, florecen como las flores" Thich Nhat Hanh

Raquel Bonsfills

Querido compañero,

Cuando tienes o sientes estrés ¿qué tienes en cuenta? ¿Qué haces para estar mejor?

 Estrés

Hoy quisiera hablarte de algunas técnicas que te ayudarán a evitar o mejorar tu estrés y antes de nada, me gustaría que partiéramos de lo que es el estrés. Según la Real Academia de la lengua española, el estrés es la tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos, a veces graves.

Algunas técnicas que utilizo para disminuir el estrés son:

1.       Habilidades sociales:

  • Asertividad: reúne las conductas y pensamientos que nos permiten defender los derechos de cada uno sin agredir ni ser agredido. Una técnica de comunicación asertiva que ya hemos explicado es el DEPA.
  • Decir NO.
  • Poner límites.
  • Mensajes YO. Es decir, hablar en primera persona: lo que yo creo, lo que yo pienso, en mi opinión, para mí...
  • Relacionarte con personas positivas en entornos agradables.

 2.        Técnica de control de conductas, para poder desarrollar esta técnica es importantes seguir unos pasos como son:

  •  Autoevaluación de la conducta a modificar.
  •  Formular los objetivos que quiero conseguir con la modificación.
  •  Establecer cambios en el ambiente que faciliten el éxito.
  •  Evaluación del proceso de cambio, de los avances.
  •  Establecer premios y celebrar cada paso logrado.

 3.       Respiración abdominal:

  • Con las manos en el abdomen.
  • 6-7 respiraciones profundas y lentas todos los días.
  • Concentrado en la respiración.
  • El aire al salir se lleva las tensiones.

 4.       Relajación:

  • Crear un ambiente tranquilo y sin interrupciones.
  • Escuchar música. Te propongo un link con música para recudir el estrés.
  • Darte un masaje relajante.
  • Practicar yoga, meditación, taichi…
  • Hacer algunos ejercicios determinados como éstos:

 5.       Gestión del tiempo:

  • Aprovecha tu tiempo.
  • Planifícate.
  • Establece prioridades.
  • Comienza el día positivamente.
  • Ten en cuenta la curva de rendimiento.

 6.       Hábitos saludables:

  • Comidas regulares y equilibradas.
  • Sueño: duerme 7 horas diarias.
  • Canalizar el estrés realizando actividades, deporte…

 7.       El humor:

  • Facilita la comunicación.
  • Ayuda  a mantener el equilibrio, tomar distancia.
  • Alivia el dolor y desplaza las emociones negativas.

 8.       Aromaterapia: esta técnica consiste en utilizar aceites de hierbas y otras plantas aromáticas que aplicadas en el cuerpo o en el ambiente logran la relajación o el alivio de un dolor o trastorno.

 9.       Abrazoterapia: se ha realizado un estudio por investigadores de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pensilvania (EEUU), y han demostrado que los abrazos mejoran la salud mental de quien los practica y que además, nos protegen de las infecciones.

 10.   Pedir ayuda a un profesional: porque en ocasiones no podemos solos, o simplemente nos resulta más fácil si nos sentimos acompañados. Es una ayuda para conseguir mejorar más rápido en la que se te facilitan técnicas específicas para tu caso concreto.

¿Qué otras técnicas utilizas para disminuir el estrés?

Me gustaría complementar lo que estoy hablando con un vídeo  Cómo evitar el estrés:

 

 

Y tú, ¿Crees que puedes mejorar tu nivel de estrés? ¿De qué manera? ¿Cómo lo vas a llevar a cabo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión al logro de tu éxito.

Milagros García

Querido compañero,

¿Cómo te programas? ¿Qué tienes en cuenta? ¿Qué técnicas utilizas?

 noche y día, bioritmo

En algunos de mis artículos anteriores ya te había hablado sobre la Planificación versus la Programación, y también de 10 claves y herramientas para programarte, hoy quisiera compartir contigo algunas técnicas para programarte más eficazmente:

Seguro que para programarte utilizas tus técnicas,  hoy quiero compartirte tres de las que yo uso habitualmente.

Una es la PNL (Programación Neuro Lingüística). Para programarnos es fundamental cuidar el cómo nos hablamos, las expresiones que utilizamos y el lenguaje en el que nos comuniquemos, que es importante que sea un “lenguaje positivo”. Por ejemplo: No es lo mismo decirte: “tengo que ir a una formación” a decirte ”voy a esta formación porque deseo mejorar y me gusta reciclarme”. Ya tratamos este tema en otro de nuestros artículos: ” lo que te dices y como te lo dices importa”

También es muy importante cuando te programas el cuidar tus pensamientos negativos o derrotistas. Por ejemplo, no es lo mismo pensar: “vaya día tan malo que voy a tener” a pensar “hoy voy a por todas, seguro que tendré un gran día”.

Esto es importante a la hora de programarte porque llegar o no llegar a lo que quieres hacer en el día dependerá de ello.

Otra técnica que utilizo es la Gestalt, el “vivir el aquí y el ahora” para concentrarme en lo que estoy realizando en cada momento, sin distracción. Por ejemplo: si estás duchándote, disfruta del agua al caer por tu cuerpo, del aroma del champú… en lugar de estar pensando en lo que vas a hacer después. O si estás realizando un informe, olvídate del e-mail, del teléfono,...y así podrás tener en la mente todo lo relativo a ese informe. De esta forma puedes optimizar tu tiempo y ser más eficiente. Y saber cuánto tiempo dedicas a cada cosa es una buena forma de programarse mejor y ya que lo conoces, aprovecharlo al máximo de concentración.

Tenemos ritmos biológicos diferentes, por eso, otra técnica que te propongo es atender a tus bio-ritmos, Cronobiología para ser más eficaz a la hora de programarte. Puedes saber más sobre la cronobiología en el vídeo que te dejo aquí.

  • La gente “de mañana” tiende a despertarse con facilidad, a estar en alerta desde el primer momento y tiene una caída energética considerable a últimas horas de la tarde.
  • La gente “de mediodía” es la que mejor se adapta al horario de 9 a 5. Se despiertan entre las 7 y las 8 con una actividad más lenta y su energía tiende a elevarse a primeras horas de la tarde.
  • La gente “de noche” es la que tiene el despertar más lento y la que puede estar durmiendo por la mañana sin que les moleste la luz. Son espectadores de programas de madrugada y asistentes a las “sesiones golfas” o tertulias nocturnas.

Es difícil clasificarnos claramente en una de las franjas diarias, ya que la energía puede sufrir altibajos en pequeños mini ciclos. Una buena técnica consiste en hacer un seguimiento de: las horas en las que estamos con más alerta y energía, de aquellas en que nos sentimos despiertos pero con ganas de descansar un rato, y –por último- de las horas en las que realmente nos cuesta un esfuerzo realizar el trabajo. Conocer el ciclo diario de energía nos permite programar las actividades en relación a nuestro grado de alerta.

En los estados de máxima alerta te propongo programar:

  • Grandes proyectos que precisen de un alto grado de implicación y concentración.
  • Asuntos críticos que generan presión.
  • Lecturas importantes y complejas.
  • Material que puede ser aburrido.
  • Reuniones con el jefe.
  • Reuniones y llamadas en las que –sobretodo- es importante escuchar.
  • Todo lo que requiera mas pasividad que actividad.
  • Situaciones en las que no se quiera ser interrumpido.

¿Qué otras tareas y actividades se ocurren programar cuando estás en un estado de máxima alerta?

En cambio, cuando te encuentras en un estado de letargo es cuando más nos cuesta la concentración, la atención y el mantenimiento de una actitud activa… Si nos vemos obligados a escuchar y tomar notas, el moverse y despertar el interés pueden ser unas buenas técnicas. No obstante, los ciclos de atención tienen una fluctuación de 90 minutos aproximadamente. Pararse cinco o diez minutos cada hora y media nos permite reemprender la actividad con energía renovada.

En este estado letárgico propongo realizar tareas como:

  • Proyectos de corta duración.
  • Tareas breves y variadas.
  • Actividades que requieran movimientos físicos en los que la concentración no deba ser crítica (salir del despacho e ir a otro piso para buscar algo…)
  • Llamadas o reuniones con personas que nos agraden.
  • Todo lo que encontremos sumamente interesante.

¿Qué otras tareas y actividades se ocurren programar cuando estás en un estado letárgico?

Y tú, ¿Crees que puedes mejorar tu programación? ¿De qué manera? ¿Cómo lo vas a llevar a cabo?

No te olvides que te acompaño con pasión al logro de tu éxito.

Milagros García

Querido compañero,

¿Qué haces para gestionar tu fracaso?

fracaso

Hoy quisiera hablarte del fracaso, que es considerado como uno de los puntos más importantes del aprendizaje si sabemos aprovecharlo. Irvine Welsh nos dice: “Sólo se aprende a través del fracaso, y lo que se aprende es la importancia de la previsión” y  Charles Dickens decía: “Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender”. Además, el ser consciente del error te aproxima al éxito.

Dicen que el 90% de los que fracasan nunca fueron derrotados, solo renunciaron, no supieron perseverar, subestimaron el poder de la fuerza de la voluntad, el poder de entregarse y dar lo máximo de sí mismos. 

Por otro lado, dicen también que la genialidad no existe, sólo el 1% es inspiración y el 99% es transpiración. E incluso se ha llegado más lejos, se han llegado a determinar el número de horas que se consideran necesarias para conseguir este éxito o nivel expertise: 10.000 horas. Una cifra que Malcolm Gladwell señaló y que se ha convertido extrañamente en un número “mágico” para algunos. 

Dicen, y seguro que lo has escuchado en multitud de ocasiones,  que sobrevaloramos lo innato, pero que lo importante es practicar, fracasar, y levantarse, y nunca rendirse o dejar de trabajar…

Los colaboradores temen asumir riesgos cuando piensan que, si fracasan, serán castigados. En lugar de una reprimenda, es más eficaz acompañarlos a la reflexión, por ejemplo: “Luis, me da la sensación de que esto no ha salido demasiado bien. Veamos si podemos identificar lo que hicimos mal y cómo podemos evitarlo la próxima vez”.

Los colaboradores aprenden de sus errores cuando les ayudamos y entonces son pocas las posibilidades de que los repitan.

¿Cómo actúas frente al fracaso? Os propongo algunas formas de gestionarlo: 

  • Creer en uno mismo. Pensar que algo no funcionó y no pensar que uno mismo es el fracasado.
  • Asumir la responsabilidad y no lanzar balones fuera culpando a otros de algo que es de nuestra incumbencia.
  • Con preparación, persistencia e innovación. A menudo escuchamos: “quien la sigue la consigue” y “renovarse o morir”.
  • Centrarse en lo que harás. No perder el tiempo en lo que no se hará o en el “si hubiera…”.
  • Mantener una actitud positiva. Asumir que los fracasos forman parte de la vida y automotivarse para poder triunfar. Un niño cae al suelo numerosas veces antes de caminar perfectamente.
  • Analizar la situación.  Es importante estudiar y parar a analizar con objetividad los motivos que han llevado a que la situación final tuviera ese resultado. ¿Qué se ha hecho? ¿Qué no se ha hecho? ¿Cómo se sucedieron los hechos? ¿Qué relaciones de causa-efecto surgieron? ¿Qué no se esperaba?
  • Aprender de cada error. Es fundamental sacar el aprendizaje y que practiques la mejora continua,  extrayendo conclusiones para el futuro.
  • Plantear nuevos retos. De esta manera te motivarás para conseguir nuevos logros.

En muchos países desarrollados se considera que el fracaso es una manera de adquirir experiencia y de forjar el carácter, lo ven normal e incluso positivo, llegando, en algunos casos, a premiarlo.

Te dejo un vídeo que complementa todo lo que estamos tratando también desde un punto de vista de equipo, porque el fracaso también puede ser grupal:

Después de lo que te he compartido, ¿cómo vas a tratar tus fracasos? ¿Qué vas a hacer para gestionarlos mejor?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia tu éxito.

Milagros García