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Querido compañero,

¿Cómo te preparas para hacer la calle fría?

calle fría

En otro artículo ya te hablé de 9 claves para trabajar la puerta fría, hoy quisiera compartirte otra forma de venta: la calle fría.

Considero que la calle fría es una de las acciones más difíciles que existen porque normalmente es inesperada para el posible cliente y porque éste cuando se da cuenta de que va a ser abordado por el comercial, muchas veces le evita, le quita la mirada, hace un gesto despectivo, etc.

Una forma de hacer calle fría sería abordar a una persona, para hablarle de un producto u ofrecerle un servicio, mientras por ejemplo: va caminando por la calle o está sentada tranquilamente leyendo o esperando a alguien o va de camino a hacer la compra… En la calle fría nos paran, y esto nos corta nuestro quehacer y no nos gusta inicialmente ser molestados, aunque luego nos pueda interesar lo que nos dicen.

Como comercial y basándome en mi extensa experiencia, quiero compartir contigo varias claves a tener en cuenta a la hora de hacer calle fría. Comenzaré por las que considero importantes realizar antes de acometer la actividad, las relacionadas con tu preparación para afrontarla:

  1. Prepárate emocionalmente.

Para ello es fundamental que te chequees y que gestiones tus emociones para que tu predisposición sea lo más positiva posible, porque la calle fría no es una tarea fácil.

Algunas técnicas para gestionarte:

  • Cambia y modifica tus pensamientos negativos. Pregúntate ¿qué me pasa? ¿Cómo estoy? ¿Qué puedo hacer para estar mejor?
  • Gestiona mejor el tiempo. Por ejemplo, estableciendo prioridades o agrupando tareas similares.
  • Siéntete satisfecho con lo que sí haces, no pongas el foco en todo lo que falta que te va a parecer mucho y te vas a agotar sólo de verlo.
  • Pon el foco en el aquí y ahora. Ahora sólo existe este momento. Si pones todos tus sentidos aquí, podrás disfrutar mucho más. Te invito a practicarlo en todo momento de tu vida.
  • Si tienes compañeros, apóyate en ellos, comparte tus malestares y tus logros, así como tus formas de hacer, de esta manera os animaréis y retroalimentaréis.

¿Qué otras técnicas se te ocurren para gestionar tus emociones?

  1. Prepárate ante la gestión del fracaso.

En la calle fría te dirán muchos “no”: "no puedo atenderte", "no me molestes", "no me interesa", "tengo prisa"... y es importante que estés preparado para no desistir o desmotivarte enseguida. Piensa que cada "no" te acerca a un "sí".

Asegura el premio nobel Daniel Kahneman, el dolor del fracaso es dos veces más intenso que la felicidad que sentimos al ganar. Por ello nos da tanto miedo perder o fracasar.

Te dejo un vídeo de Elsa Punset sobre el fracaso que nos da pautas para saber gestionarlo. La gestión del fracaso.

  1. Prepara todo lo necesario antes de salir a hacer calle fría.

Coge todo el material necesario antes de comenzar la tarea. No olvides tus tarjetas identificativas, papel y bolígrafo, posible publicidad, noticias o información que quieras aportar a tus posibles clientes… ¿qué otros útiles has de llevar contigo para mostrar a tus clientes potenciales?

  1. Fíjate objetivos.

¿Cuál es el objetivo que quieres lograr haciendo esa calle fría? ¿Qué quieres conseguir?

Te recuerdo otro artículo en el que te ofrecí una técnica para fijar objetivos SMART-E. Ponerte un objetivo diario, semanal, mensual te será de utilidad para tener metas, que al irlas cumpliendo, te servirán de impulso para continuar.

  1. Piensa la zona más conveniente para hacer calle fría.

En función de los objetivos a conseguir, del tipo de cliente que sea tu público objetivo y del producto o servicio que ofrezcas, habrás de elegir la calle o el lugar donde se encuentre una mayor población con esas características.

Los estudios de mercado, los CRM, y todo lo que nos aporta el conocimiento Big Data nos facilitarán  esta labor, igual que nos ayudan a saber a qué personas abordar por la calle.

  1. Actualízate en todas las noticias de lo que está ocurriendo en la zona en la que vas a trabajar.

Esto te permitirá conocer más la zona: lo que ocurre, cambios, mejoras… así como conocer más a tu público objetivo que puede requerir tus servicios o productos.

  1. Conoce perfectamente lo que ofreces y cree en ello.

Para poder ser convincente has de poder argumentar con credibilidad, y para ello, has de conocer bien lo que ofreces. Investiga, pregunta, utiliza tú el servicio o producto, habla con los compañeros sobre posibles problemas o cuestiones que pueden o suelen hacer los posibles clientes al respecto, etc.

  1. Imagen y ropa adecuada.

Prepara tu imagen acorde a lo que ofreces, a la imagen de la empresa y a las condiciones atmosféricas. Asegúrate de llevar pañuelos de papel o de tela si hace mucho frío o calor, seguro que los vas a necesitar. Abrígate bien cuando hace frío para que no tiemble tu voz mientras explicas tu producto o servicio y resultes una persona poco segura o desconfiable. Y cuida tu higiene cuando hace calor y lleva ropa que sea transpirante para evitar olores desagradables (nos gusta la gente que huele bien).

¿Qué más necesitas para estar preparado? Después de lo que te he compartido ¿qué vas a comenzar a hacer para afrontar mejor la calle fría? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

4 abril, 2016
Comentarios desactivados en 6 ideas para ayudar a nuestros equipos con la conciliación personal y profesional

En estos tiempos de multitarea, en los que es a veces complejo abordar todas las facetas que tenemos en nuestra vida, necesitamos herramientas que nos permitan conciliar.

Conciliación

No sé si te pasa a ti, pero al menos yo trabajo un montón de horas diarias. Primero porque me encanta mi trabajo y segundo porque no tengo un horario fijo. Además, los directivos y empresarios que conozco trabajan más de 8h diarias. Pero eso no es una excusa para sentirme mejor, sino que pruebo herramientas y métodos para conciliar mi vida y atender todas las parcelas de la misma, en la medida en la que quiero que sean atendidas. Por eso, creo que es importante que veamos cómo podemos desde las empresas, ayudar en esta tarea.

Horarios de entrada y salida flexible: Esta opción no solo nos ayuda a ser más eficientes en el tiempo dedicado en el lugar de trabajo, sino también por el tiempo de desplazamiento al trabajo y desde el trabajo, que en ciudades como por ejemplo, Madrid, todos asumimos que el atasco forma parte de nuestra jornada laboral. El horario flexible nos permite encontrar el mejor momento para evitar estos, a veces "desesperantes", traslados.

Desventaja: al no tener horario de entrada y salida fijo, las horas dedicadas al trabajo pueden aumentar sin control, convirtiéndose en una costumbre hacer un gran número de horas, o por el contrario, ir recortando cada día minutos de la supuesta jornada de X horas que tengamos establecida.

Trabajar desde casa: Si bien es cierto que esta opción no es válida para todas las empresas ni puestos, sí para una gran mayoría. Se requiere una buena conectividad (internet, móvil, VPN...), seguir en contacto con la oficina, y tener herramientas digitales para el trabajo colaborativo, desde los conocidos skype, google drive o gotomeeting, intranets, whatsapps, hasta tener la documentación en la nube, algún software como Groupware o sistemas de workflow.

Yendo más allá, permitir elegir el lugar desde donde se quiere trabajar, supone muchas ventajas. Al elegirlo uno mismo, buscaremos un lugar que nos aporte bienestar, un lugar donde se pueda estar más tranquilo, lo que nos ayuda a estar mejor física y mentalmente. Además, escogiendo el lugar de trabajo, nos reduciremos nuestros ladrones del tiempo como: interrupciones, distracciones, llamadas... por parte de otros compañeros, visitas, proveedores o clientes.

Desventaja: las distracciones propias de la casa, pérdida de control sobre el tiempo trabajado, no saber parar o no ponerse a trabajar por relajarse demasiado...

Trabajar desde casa

Flexibilidad laboral: Poder salir a hacer una gestión que sólo se puede hacer por la mañana (si no trabajas por turnos), poder ir al médico, ir a recoger a tu hijo al colegio, ir al gimnasio, o tomar un café con alguien que te ha contactado, o tomarse el día libre. Poder hacer ciertas "paradas" o ciertas "salidas" puede ser muy interesante para las empresas para que las personas sientan que pueden conciliar. Eso sí, apelando siempre a la responsabilidad personal y al compromiso de que has de cumplir con lo que se espera de ti a nivel laboral. Un ejemplo de esto, es la propuesta de Richard Branson sobre tener vacaciones ilimitadas y cuando cada persona quiera.

Hay quien dice que solo con tener claros los objetivos, cada uno será consciente de cómo lo hace y cuánto tiempo le dedica para lograrlo. Sin embargo, en la realidad no todas las tareas que hacemos están marcadas en los objetivos, aunque formen parte de ellos. Hemos de ser productivos, estar cuando hace falta, y mantenerse en relación con el cliente o con el equipo con el que se comparte proyecto.

Desventaja: La flexibilidad tiene como cara oculta la posibilidad de desmadrarse y acabar trabajando lo mínimo o que se olviden o no lleguen las normas y políticas propias de cultura empresarial en la que se trabaja, que se pierda la identidad corporativa.

Empoderar a las personas para poder gestionar su tiempo, manteniendo claridad sobre qué se espera de ellas. Es fundamental fomentar la autonomía sobre cómo hacer las cosas, fomentar el autoliderazgo y la responsabilidad porque esto hace sentir a las personas más valiosas porque son valiosas haciendo lo que hacen y por eso están ahí. Para ello, las empresas han de aprender a confiar en su gente.

Desventaja: si no hay una buena comunicación con la empresa, podemos llegar a no saber dónde está alguien cuando lo necesitas o no saber cómo van los proyectos o las tareas que tiene la persona entre manos.

Control de tiempos: Independientemente de dónde estés trabajando, sea en casa, en la oficina, en el jardín del patio o en la playa...que cuando estés trabajando puedas tener el control del tiempo. Hay detectores de presencia y controladores de tiempo que bien se pueden poner en los ordenadores o en los móviles y te permiten indicar la hora de comienzo y la hora de parada, y si retomas, vuelves a indicar el comienzo y la parada, o donde puedes ir anotando a qué dedicas tu tiempo. De esta forma sabrás en qué ocupas tu tiempo de trabajo, y tu empresa también. Además, si podemos saber a qué dedicamos nuestro tiempo, podemos valorar si está alineado a los objetivos laborales que queremos conseguir, a los objetivos de nuestra vida, e incluso a nuestros valores.

Desventaja: el control de tiempo lleva tiempo y también hay que tener en cuenta el coste de las aplicaciones que utilices.

control horario

Saber parar: No se es más productivo por dedicar más horas. Tener tiempos de reflexión, de desconexión, de ocio, de naturaleza, de deporte...nos permite después tener ideas más claras para abordar el trabajo y casi cogerlo con ganas, si has tenido una idea a incorporar o si has descubierto cómo solucionar algo. Además, está comprobado que parar la jornada laboral es mentalmente más sano, igual que descansar y dormir bien. En este sentido os invito a seguir el experimento de David Carulla y evitar los errores sobre el balance en la gestión del tiempo, ocio y descanso que en su experiencia ha detectado.

Desventaja: una vez que has parado, o has aprendido a parar, superar la pereza para ponerse en marcha de nuevo o de asumir otro ritmo si fuese necesario.

Con todas estas ideas, ¿cómo vas a ser más facilitador para que tu equipo pueda conciliar mejor su vida y estar más contento con su trabajo? Te espero aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Querido compañero,

¿Qué te lleva a sentirte desbordado?

 Desbordarte

Hoy quisiera hablarte de algunas situaciones rutinarias que nos llevan a sentirnos desbordados en nuestro día a día, algunas son: 

  • No sabemos decir no, ni poner límites, ni a personas, ni a proyectos.
  • Nos agotamos.  Subestimamos el tiempo y la energía que nos va a llevar un trabajo o compromiso.
  • Ver el todo. A veces el mero hecho de ponerte a pensar en todo lo que tenemos que abordar en un corto espacio de tiempo, nos lleva a sentirnos agotados y/o superados.
  • Sentir incertidumbre. Estar preocupados por saber si voy a poder afrontar todos los pagos a final de mes, si voy a poder entregar el trabajo que me encomendó mi jefe o mi cliente a tiempo, saber si voy a estar ahí para apoyar a mis hijos cuando me necesiten…
  • Estamos preocupados por hacer demasiadas cosas diferentes a la vez. Si esta situación se prolonga en el tiempo, llegamos al estrés, porque estamos preparados para soportar esto durante un breve espacio de tiempo, como en un sprint de una carrera, pero no podemos hacer toda la carrera a modo de sprint.
  • Nos exigimos demasiado. Queremos llegar a todo solos y nos culpabilizamos si no podemos o no vemos cumplidas nuestras propias expectativas.
  • Perfeccionismo. Hacer, rehacer, el volver a leer, revisar lo revisado… esto lleva a un retraso en nuestros otros quehaceres o actividades que puede desbordarnos.
  • Atender a las exigencias de los demás. Desatendernos por atender a los otros, olvidándonos de cubrir, incluso nuestras necesidades.
  • Soportar algo que nos incomoda durante bastante tiempo. Os dejo un vídeo al respecto.  

  • Sentimientos acumulados que uno no sabe manejar. No saber gestionar o manejar tus emociones tras un trauma o un hecho muy relevante acaecido en tu vida en el que no sabes si reírte o llorar, en el que se dan emociones encontradas… Nos cuesta elegir qué sentir.

Es importante ponernos alertas para que no lleguemos a que se desborde el vaso y detectar cuándo vamos saturándonos para tomar medidas antes. Y quienes nos van a ayudar a detectarlo son nuestro hemisferio derecho del cerebro (el de las emociones) y nuestro cuerpo.

Estamos acostumbrados a la parte intelectual, a la de los números, a la lógica, a ¿cuántos años tienes de experiencia en el trabajo?, ¿qué edad tiene tu pareja?, ¿te salen o no las cuentas de la economía familiar?, etc... Y enseñamos así a nuestros hijos de la misma manera: ¿has aprendido una letra más?, ¿ya sabes sumar?, ¿conoces los ríos de España?... Pero... ¿y la parte emocional?

No estamos acostumbrados a detectar lo que sentimos y cómo o dónde lo sentimos. No estamos habituados a hablar de cómo estamos, ni a poner nombre a nuestro estado. Y se trata de aprender a conocernos para equilibrarnos y poder equilibrar nuestras emociones con los demás, con nuestros clientes…

Dicen que “el principio del cambio es el darte cuenta de algo” y Miguel de Unamuno ya nos indicó: “el progreso consiste en el cambio”.

En este link podrás encontrar un libro que complementa todo lo que estamos tratando y que te ofrecerá más información sobre el estrés que puede suponer esta sensación de desbordamiento, “el estrés y el arte de amargarnos la vida” de Miguel Costa, Zulema Aguado e Itziar Cestona. 

 ¿Qué otros hechos pueden llevar a desbordarte? Y ahora que te has dado cuenta de lo que te puede desbordar ¿qué vas a hacer para que esto no te suceda?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia tu éxito.

Milagros García