Tag Archives for felicidad

Un año más acaba, y con él unos días de reflexión y nuevos propósitos.

feliz-año-2019

Aunque podemos comenzar nuevos hábitos y ponernos objetivos en cualquier momento, es bueno aprovechar estos ciclos de la vida para este tipo de revisiones. Cerrar un ciclo y abrir otro es motivador y nos llena de energía para nuevos retos. Es como un reseteo natural.

En esta época, muchas personas se entregan a la retrospección y reevalúan algunas de sus elecciones del año que pasó. Las resoluciones de año nuevo son la oportunidad perfecta para todos aquellos que no han podido comenzar a hacer los cambios que dijeron que harían la siguiente semana, el mes que viene, o quizás cuando comience el invierno. A través de la PNL (Programación Neurolingüística) y de la imitación de cualidades positivas de otras personas, intenta poner en práctica esa capacidad luchadora que tienes dentro de ti mismo.

Existen personas que se predisponen de una forma negativa ante la situación de afrontar la vida (el día a día). Cuando tengas algún tipo de verdad absoluta que resulta irracional hazte la siguiente pregunta: ¿De verdad es imposible?  Cuida tú diálogo interior y evita utilizar palabras de valor absoluto del tipo siempre o nunca porque causan una gran rigidez mental. La vida está llena de matices, por tanto, vive, disfruta y sé feliz.

Desde 2miradas creemos que es importante que miremos desde otra perspectiva, empecemos algún proyecto nuevo que nos aporte, nos de otro rumbo, que nos enseñe…

Por eso, para ayudarte con tus propósitos de este año queremos hacerte un regalo para cambiar hábitos, para cambiar rutinas, para sumar aprendizajes, en definitiva, tener un año más positivo, que nos haga crecer como personas en todos los planos de nuestra vida.

Para tu mejora profesional Raquel Bonsfills quiere regalarte su libro sobre liderazgo "La principal tarea del líder acompañar personas"

Además, para este nuevo año que ha comenzado queremos que avances en tu negocio por lo que te ofrecemos la posibilidad de avanzar con estos cursos gratuitos, donde reforzaras habilidades y actitudes empresariales en el sector del comercio.

¡Feliz 2019!

Recientemente he tenido un aprendizaje importante, que ocurre, como en muchas ocasiones, cuando las situaciones inesperadas nos desestabilizan: "Aquellas cosas que no aprecias realmente, las puedes perder fácilmente".

 perder

Aunque puede sonar sentencioso, lo cierto es que me he dado cuenta que puede ocurrirnos en diferentes ámbitos de la vida. Si no cuidas una relación porque empiezas a no apreciar a esa persona o no aceptas varios de sus comportamientos, es muy posible que esa relación muera y que esa persona desaparezca de tu vida. Si no tienes verdadero aprecio por tu trabajo, lo irás desestimando y puede que el rendimiento que vayas consiguiendo sea cada vez menor, llevándote a un posible despido o un abandono. Como dice Porta, un joven rapero español, en su canción "Aprecia lo que tienes" antes de que sea tarde.

Cuando tenemos algo que consideramos de gran valor, lo protegemos, lo guardamos como si fuera un tesoro, lo mimamos, lo sacamos a la luz para que brille, presumimos y hablamos de ello con pasión y admiración.

Esto me ha llevado a preguntarme y os invito a hacer lo mismo, ¿a qué cosas materiales no tenéis verdadero aprecio? ¿A qué personas no profesáis verdadero afecto? y después, ¿por qué lo seguís manteniendo? ¿Cuál es el beneficio de mantenerlo? ¿Nos hace más feliz? 

A veces no nos atrevemos a avanzar y salir de la comodidad de nuestra zona de confort porque el cambio nos genera incertidumbre, "tener que" movilizarnos y hacer algo diferente a lo que venimos haciendo. ¡¡Cuesta!!

Éste es el momento de apelar a nuestro interés por el crecimiento personal y también profesional (si es en este ámbito en el que no estamos apreciando nuestro tiempo dedicado a ello con la pasión que nos haría felices), en definitiva, plantearnos qué queremos para nuestra vida.

 Vaciarse

Para poder evolucionar muchas veces hemos de vaciarnos de aquello que ya no nos sirve, aunque en su día fuese muy necesario e importante para nosotros. Ya tuvo su función. Existe una fábula oriental que nos explica la importancia de vaciarse. Aquí os la dejo.

Vaciarnos para poder llenarnos de nuevas perspectivas, actualizarnos, acoger a nuevas personas que pueden enriquecernos, descubrir nuevos caminos, permitirnos pequeños cambios, pequeñas acciones diferentes, que nos apetecen y no nos atrevíamos a realizar, y que van ampliando nuestro Ser, nuestras capacidades, despertando inquietudes y dejándonos volar y soñar.

 Qué quieres en la vida

La invitación, por tanto, es a:

  • Revisar lo que tienes a tu alrededor y valorar tu nivel de aprecio por ello. Revisar todo: lo tangible y lo intangible, como el cariño hacia ciertas personas, la confianza con un determinado grupo, el ambiente en el trabajo...
  • Separar lo que no aprecias realmente de lo que aprecias de verdad y esto último, ¡¡cuidarlo!!
  • Sobre lo que ya no aprecias de igual forma, decidir qué quieres y qué eres capaz de hacer por mantenerlo en tu vida y qué no te atreves a hacer para alejarlo de tu vida.
  • Agradecer el tiempo pasado y la utilidad ofrecida mientras estuvo a tu lado. Y despedirnos. En muchos casos podemos elegir el nuevo destino de algunas de las cosas de las que nos desvinculemos.
  • Respirar profundamente y plantearnos qué nuevos aspectos queremos que entren en nuestra vida.
  • Enfocarnos en ellos, plantear un plan de acción para conseguirlo y fluir para lograr que sean nuestros nuevos compañeros en el camino de la vida.

¿Cómo quieres que sea tu vida? ¿Qué quieres que tenga? ¿Qué ya no es necesario?  ¿Qué vas a hacer para lograrlo?

Con todo esto, ¡felicidades! estás avanzando y, como siempre, yo te acompaño en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

 

¿Cuánto hace que no te ríes a carcajadas o pones caras sin tener en cuenta lo que puedan decir de ti? ¿Cuánto hace que no te dejas llevar por las aventuras de un buen libro olvidándote hasta de comer o volver a casa? ¿Cuánto hace que no te olvidas de tus responsabilidades aunque sea por un ratito? ¿Cuanto hace que no disfrutas como un niño?

Jugar en el parque

Mi madre de niña decía que no entendía por qué cuando la gente se casaba se volvía seria. Cuando se casó comprendió que era porque la gente se sumía en las responsabilidades de llevar un hogar, criar unos hijos, afanarse en el trabajo, y aunque se podía disfrutar y mucho en familia, quizá se lo tomaban todo muy en serio.

Una forma de recuperar esa sonrisa de niño, restando solemnidad a lo que hacemos (lo que no tiene por qué restar compromiso e implicación en lo que hagamos), es recuperando aquello que hacíamos de niños. Por eso, hoy quiero compartiros una reflexión sobre lo que suponía para nosotros jugar en los columpios:

  • Al principio necesitábamos ayuda para comenzar a movernos y nos apoyábamos en las personas en las que confiábamos como nuestros padres, amigos, y demás personas cercanas. Ellas también nos empujaban a conseguir lo que deseábamos.
  • Después íbamos cogiendo fuerzas según íbamos valiéndonos de nuestros propios recursos: cuanto más impulso te dabas con las piernas, más alto llegabas. Podíamos avanzar nosotros solos.
  • A veces, teníamos una sensación en el estómago mitad adrenalina y mitad vértigo que se acrecentaba cuanto más recorrido tenías. Querer llegar a lo más alto e ir viendo que lo consigues, puede tener ese efecto.

Tocar el cielo

  • No importaba ir para atrás porque eso nos permitía tomar más impulso para a la vuelta llegar a tocar el cielo. Lo volvíamos a intentar una y otra vez hasta que llegar al punto en el que sentíamos que lo habíamos logrado: nuestro objetivo.
  • La sensación de fluidez, con el aire rozando las mejillas y el pelo al viento, nos dejaba soñar con volar. Y parecía que se paraba el tiempo por un momento como si sólo nosotros estuviéramos en ese instante. Un momento de plena satisfacción. En este caso, muchos aprovechábamos para avisar a quienes estaban cerca para que nos mirasen, y compartir y celebrar con ellos el éxito.
  • A veces, nosotros mismos decidíamos saltar desde lo más alto al suelo, algo atrevido y con resultado incierto, según cómo cayéramos. A ésto también aprendíamos.
  • Otras veces, los descuidos, el desconocimiento o nuestra inexperiencia nos hacían golpear a otras personas que pasaban cerca (aunque algunos lo hacíamos a propósito).
  • La mayor parte de las veces, el propio mecanismo nos llevaba a ralentizar el ritmo para volver a la realidad, donde quizá otro niño estuviera esperándonos o esperando poder también volar.
  • Sin embargo, en este escenario, algunas personas, más que animarse a probar, se dedicaban a esperar y a mirar los sueños de los demás. ¿Quizá por miedo?

Espera

Permitirnos volver a subirnos a un columpio, recuperar nuestra maestría en el arenero como nos enseñan en vídeo de más abajo, volver a pasear persiguiendo mariposas, descubriendo el entorno con curiosidad, dejar volar sin límites nuestra creatividad, definir nuestro propio vocabulario, como está realizando María Graciani con su Motivulario, apoyarnos en quienes nos impulsan y nos ayudan a sacar lo mejor de nosotros mismos para alcanzar nuestros sueños, restar importancia a los obstáculos y aprender de ellos, persistir para lograr el éxito.

¿Quieres recuperar lo que ya sabías de niño?

Te espero en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Hemos hablado muchas veces de la necesidad de fluir, de ser como el bambú que puede llegar a tocar el suelo si hay un vendaval y que puede volver a enderezarse cuando sale el sol. Es decir, se mueve al son de las inclemencias del entorno manteniendo sus cualidades y utilizando de la mejor forma sus recursos.

fluir_bambu

El sentido de fluir, para mí, tiene una connotación de armonía en cualquier circunstancia, de disfrute de la vida en cada momento. Incluso nos proporciona una mayor energía en nuestro cuerpo, que se mantiene en continuo movimiento, como nos cuentan desde la kinesiología y el Jin Shin Jyutsu.

Mihaly Csikszentmihalyi, psicólogo húngaro, definió el concepto de flow (fuir o estado de flujo) como la capacidad de concentrar la energía psíquica y la atención en planes y objetivos de nuestra elección, como comenta en la entrevista que le hace Eduard Punset.

¿Alguna vez te has sentido tan centrado en la tarea, en la conversación con un amigo, en la que parecía que no hubiera más mundo alrededor (estabas como en una burbuja) y cuando has mirado el reloj te has dado cuenta de que han pasado incluso horas?

Se ha comprobado que estas experiencias óptimas de disfrute pueden darse en cualquier situación, incluso en el trabajo. Y como nos cuenta Ovidio Peñalver en su libro Emociones colectivas, hay una serie de elementos necesarios para que se produzcan las experiencias óptimas de disfrute:

  • Actividad desafiante que requiere de nuestras habilidades para desarrollarla.
  • Alta concentración en lo que hacemos.
  • Metas claras y retroalimentación (feedback) inmediata de cómo vamos en su consecución.
  • Alta capacidad para involucrarse sin sensación de esfuerzo. No hay miedo al fracaso.
  • Despreocupación por perder el control.
  • Pérdida de la autoconciencia. Nos olvidamos de nosotros mismos.
  • Alteración en la sensación del tiempo.

Podríamos decir que es la forma de vivir el aquí y ahora, con conciencia y permitiéndonos perder la consciencia deleitándonos con lo que estemos haciendo. ¿Y cómo se hace?

Profundizar en técnicas de control mental como el mindfullness, que nos permite mejorar nuestro estado de concentración y volver al presente, descartando los pensamientos del pasado y del futuro, o los ajenos a lo que estemos haciendo en ese momento.

Parar y relajarnos. Observarnos en lo que estamos haciendo en ese momento, tomando conciencia, poniendo los pies en la tierra, escuchando al otro si estamos en una conversación o a nosotros mismos relatando lo que estamos haciendo y los pensamientos que nos llegan sobre lo que estamos haciendo, conectándonos cómo nos sentimos en ese momento, detectando el olor, el sabor, el tacto de lo que tengamos entre manos y del ambiente.

Y como decía Mihaly, para fluir más es esencial prestar más atención a lo que hacemos desde la mañana a la noche, y tratar de averiguar qué cosas nos hacen sentir mejor y qué cosas nos hacen sentir peor en la vida. Después, intentar organizar nuestra vida de forma que empecemos a hacer más de aquello que nos hace sentir mejor y menos de lo que nos hace sentir peor, como contaba en la entrevista que le hicieron desde Neuronilla.

¿Quieres fluir y disfrutar de la vida?

Te espero en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Se habla mucho sobre felicidad, e incluso la felicidad en el trabajo ¿Es eso posible?

Parece que se está dando en los últimos años una corriente que apoya el “Trabaja en aquello que te gusta”. Ahora bien, no todo el mundo tiene claro cuál es ese trabajo que le gusta o le gustaría como para dar el salto y cambiar. Descubrirlo es parte del éxito.

Quiero ser feliz, que depende de la voluntad, de nuestra genética y de las circunstancias externas

En referencia a la felicidad, Veenhoven la definió como "el grado en que una persona evalúa de forma positiva la calidad global de su vida".

Por su parte, Aristóteles hablaba de "Eudaimonia", entendiéndola como la consecuencia de un comportamiento correcto, el resultado de saber aprovechar lo mejor posible nuestras posibilidades, disposiciones, talentos y las oportunidades que la vida nos ofrece.

De diferentes estudios recientes se ha extraído la fórmula de la felicidad: F=R+C+V

  • F de felicidad
  • R de rango fijo, componente genérico, de nacimiento, carácter, disposición genética o herencia
  • C de las circunstancias externas
  • V de voluntad

En esta ecuación, un 40-50% del total le corresponde al rango fijo, es decir, que tod@s tenemos una buena base para considerarnos felices.

Tan sólo un 10-15% es lo que nos afectan las circunstancias externas y están relacionadas con nuestra red social, creencias, salud, el entorno o los sucesos de la vida diaria.

Y un 35-40% depende de nuestra voluntad, que tiene que ver con nuestra autoestima, fortalezas, optimismo, proposición de metas, una vida guiada por valores, inteligencia emocional, altruismo, gratitud,...

Entonces, ¿te parece que la felicidad está en tus manos?

Te dejo unos títulos de libros sobre la felicidad:

La biología de la creenciaBruce Lipton
Educando para la felicidadRaquel Palomera
Tu puedes aprender a ser felizCarmen Serrat
El per-verso libro de las carencias del almaYolanda Sáenz de Tejada y Juan Carlos Cubeiro

Y un vídeo sobre cómo solemos esperar a ser felices:

¿Quieres ser feliz?

¡Te espero en el camino del crecimiento!

Raquel Bonsfills