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Dicen que a las chicas se nos conquista cuando nos hacen reír. Y creo que tiene sentido porque cuando reímos y sonreímos, nos relajamos, soltamos, somos más nosotras mismas y puede que en el fondo, como todos queremos ser felices, tener a una persona cerca que logra que vivamos esos momentos de alegría, nos inspira a querer estar junto a ella.

¿Pero solo les pasa a las chicas? Nooo. A todas las personas, en general, nos alegran las personas que se ríen o que sonríen. Y no lo digo solo como para buscar pareja sino, además, en el trabajo o con los amigos.

Por ejemplo, el otro día fui a la pescadería (sí, los trabajadores y autónomos también hacemos esas cosas) y el chico que me atendió tenía una gran destreza con el cuchillo, sabía elegir las mejores piezas para darme, aprovechaba al máximo los ejemplares que despachaba… un buen profesional y sin embargo, cuando le pagué le dije: "¿te puedo pedir una cosa más?", a lo que me contestó muy amablemente que sí, claro. Y le dije: "que sonrías". En ese momento hizo una mueca más que una sonrisa. Fue que se dio cuenta que no lo estaba haciendo. Y cuando me alejaba del puesto, me giré a verle y ahí estaba sonriendo.

Un gran cambio”

 


Tu sonrisa ilumina el mundo

Y es que todos estamos mucho más guapos y guapas cuando sonreímos porque parecemos más saludables, como explica el psicólogo Alex Jones en su estudio, aunque parezcamos algo mayores, según otros estudios. En cualquier caso, se nos ilumina la cara. A veces es eso de "tienes el guapo subido", y por si no te has dado cuenta, lo sueles tener cuando estás contento/a.

A modo de ejemplo, os comparto el trabajo del fotógrafo Jay Wienstein, "les pedí que sonrieran".

 

 

"Y por este motivo, quiero invitarte con este artículo a que sonrías"

La primera pregunta es: ¿Qué te hace sonreír? No, no sigas leyendo, piensa en ello. Seguro que hay algo más, sigue pesando…. Pensando en la respuesta ya sonríes, verdad? ¡Conseguido!

Y para cuando nos cuesta un poco más, algunas ayudas:

Saber que puedes cambiar tu humor y sonreír si te lo propones. Y como ejemplo, te dejo las conclusiones del experimento de Isra García, en el que se propuso sonreír de forma deliberada durante 31 días.

La risa es contagiosa. Así que ponte series de humor donde se oyen las risas como del público o visualiza vídeos, escucha reír a personas. Por ejemplo, utiliza estos vídeos recopilados por cribeo para hacerte reír. ¿Sabías que el humor (científicamente demostrado) es buenísimo para el cerebro y reduce las posibilidades de que te dé un infarto? .

Ayúdate de tu cuerpo. Si fuerzas una sonrisa aunque aún no sientas la emoción que te lleve a sonreír durante un par de minutos, se comienzan a activar las emociones asociadas. Es decir, que si tú sonríes aunque no sea el mejor día, con una sonrisa de esas en las que se achinan los ojos (porque son las verdaderas), te vas a sentir más feliz, como demostraron en varios estudios en 2014.

Ten cerca personas alegres. Hay personas que tienen una alegría que se agradece. No es sobreactuada, sino ajustada al momento, con sus comentarios simpáticos o, a veces, con su sola forma de mirarte o de mirar al mundo. No sé si se puede decir que son optimistas, pero desde luego son un buen bálsamo para sacarnos nuestra sonrisa. Además, rodearse de personas positivas tiene un montón de beneficios para nuestra salud.

Hacer ejercicio. Las famosas endorfinas o la serotonina que liberamos cuando hacemos ejercicio nos llevan a sentirnos mejor, más relajados, con una mejor percepción de nuestra vida y nos proporcionan un mejor estado de ánimo. Así que, aunque no sea más que por estar algo más contento o simplemente más sereno, merece la pena hacer un poco de ejercicio, pero sobre todo será indispensable en momentos de mayor estrés o inquietud por lo que nos rodee.

La música nos provee de píldoras de satisfacción. Cada uno tiene unas preferencias musicales. y sean cuales sean, en el momento que escoges la que te gusta, tu alma se conecta. Elige canciones que te saquen tu sonrisa, como esta "sonrisa" de Ana Torroja.

 

Haz cosas que te gustan. Ya sea en el trabajo o en tu tiempo de ocio. Haz tu lista de aquello que te resulta agradable y proponte hacerlo al menos una vez a la semana. Porque ¿cuándo fue la última vez que leíste un libro, con lo que te gusta leer? ¿Cuándo fuiste al cine? ¿Cuándo quedaste con tus amigos? ¿Cuándo tomaste eso tan rico que te cambia el ánimo?... Pues ahora no tienes excusa. Depende de ti. ¡Ponle fecha!

Seguro que sabes muchas más formas de sacarte tu propia sonrisa. Y ya sabes que son todo beneficios, incluso para que tu trabajo sea más motivador. Por eso también hablamos de la sonrisa laboral.

¿Por qué no probar a sonreír? Tu inteligencia emocional te lo agradecerá. Y tú lo disfrutarás.

Así que ¡sonríe, eres maravillos@!

Raquel Bonsfills

 

¿Cómo te sientes a tu vuelta de vacaciones? ¿Qué haces cuando vuelves de vacaciones?

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Photo by Marvin Meyer on Unsplash

 

Cuando volvemos al trabajo tras un periodo vacacional supone  tener ciertas dificultades. Hay numerosos estudios que indican que más de la mitad de los trabajadores sufrimos consecuencias en esta vuelta a la cotidianidad laboral. Este hecho es conocido como síndrome postvacacional.

Gabriel Schwartz, director de Psicología Laboral, indica que aunque nuestro trabajo nos apasione, esta vuelta puede ser vivida con agobio y malestar.

Es algo muy normal que al volver a las rutinas diarias de trabajo nos genere desánimo, irritación, desmotivación, dificultad para conciliar el sueño, falta de concentración, tensión muscular, e incluso, problemas relacionales con otros compañeros… porque volver de las vacaciones conlleva: madrugones, atascos, cansancio, vuelta al colegio de nuestros hijos, otro tipo de alimentación, estrés…

Todo esto es cierto, pero podemos llevarlo mucho mejor si sigues algunas claves que hoy voy a compartir contigo:

  1. Deja al menos un día entre las vacaciones y tu vuelta al trabajo. Hacer esto te ayudará a mentalizarte para afrontar la nueva situación y a que el cambio sea menos traumático. Además, para facilitarte esta transición, una opción podría ser quedar con familiares y/o amigos y compartir vuestras vacaciones.
  2. Mantén unos horarios regulares y genera tiempos de descanso durante la jornada laboral. Es importante crear rutinas, tanto durante el día, como en las horas de acostarse y levantarse. De esta forma, será más fácil adquirir unos hábitos de sueño saludables porque es necesario contar con tiempos de descanso adecuados, ya que la falta de sueño incrementará los síntomas del síndrome postvacacional. Expertos recomiendan establecer descansos dentro de la oficina, como por ejemplo, realizar un descanso de unos 15 minutos si la jornada es de más de 6 horas. También indican que cada dos horas sería conveniente relajar la vista, estirar un poco la espalda y el cuello y tomar conciencia de la postura, intentando mantener la espalda recta y una postura correcta con el teclado. Nos aconsejan levantarse para dar un paseo, estirar las piernas y beber agua para estar hidratados. Durante las horas de trabajo, busca momentos de pausa para reactivar la respiración, variable esencial en los procesos de control del estrés y la ansiedad.  Estas recomendaciones ayudan a que no se resienta la salud, ni el rendimiento laboral.
  1.  Practica una vida saludable. Lleva una dieta equilibrada y una alimentación ordenada, haz ejercicio físico y mental, vigila tu salud, deja de fumar, duerme al menos 8 horas… Está demostrado que llevar una vida saludable de forma regular contribuye a mantener una buena salud y a prevenir enfermedades, a la vez que ayuda al carácter, la disciplina y a la toma de decisiones en la vida cotidiana.  Una vida saludable contribuye a establecer un bienestar físico y mental, mejorando la autonomía de la persona, la memoria, rapidez de ideas, rebaja la tensión y el estrés, mejora la relajación y promueve sensaciones como el optimismo y la euforia, al tiempo que se mejora la autoestima de las personas.  Si te sientes bien será más fácil que te adaptes a la vuelta al trabajo más rápidamente.
  1. Trabaja tus pensamientos. Pensamientos como “vaya mierda, de nuevo al trabajo”, “quien pudiera volver de vacaciones” … minan nuestro momento e incluso lo negativizan. Seamos realistas: ni las vacaciones son ideales, ni el trabajo es un horror. Las dos situaciones son necesarias y tienen su parte positiva.   Las vacaciones nos ayudan a tomar nuevo aire, a desestresarnos, a cambiar la monotonía… y el trabajo nos da estabilidad, nos proporciona una mejor situación económica… Cuida tu actitud y tus pensamientos.
  2. Organiza y planifica de forma eficaz y eficiente tu agenda. Seguro que tendrás muchos nuevos problemas a resolver, muchos correos a contestar, muchas llamadas a realizar, nuevos proyectos a afrontar, asistir y organizar nuevas reuniones… no te agobies desde el primer momento.  Comienza haciendo una lista con los asuntos y tareas que vas a afrontar y adapta tu agenda de forma progresiva a la vuelta a la rutina, sin que las tareas se te amontonen, prográmalas. Te recuerdo que te puedes comer un elefante, pero sólo a trocitos. No quieras solucionar todo desde el primer minuto, tómate tu tiempo en organizarte para afrontar tu trabajo y tus nuevos quehaceres y tareas.
  3. No esperes a las siguientes vacaciones, emplea tiempo en ti y en lo que te gusta. Tenemos tiempo libre y días festivos, organiza una nueva salida o actividades que te gusten, queda con tus amigos, lee, ve tus series favoritas… Combina tu actividad laboral creando nuevos espacios y momentos que te proporcionen sentirte bien, romper con la monotonía y despejar tu mente.
  4. Redecora tu espacio de trabajo. Incorpora elementos y accesorios que aumenten tu comodidad en el trabajo y creen un entorno de trabajo más agradable. Por ejemplo, incorporando una iluminación más suave, comprando una silla ergonómica o poniendo alguna foto de las vacaciones que te provoque al mirarla alguna sonrisa o que te aporte una sensación de bienestar o te traiga algún pensamiento positivo.
  5.  Busca apoyo en personas de tu confianza y ponte en el lugar de los demás. Expresa a tu familia, amigos e incluso, compañeros cómo te encuentras para que puedan entender tu malhumor o tu tristeza y empatiza con tu entorno, ya que ellos pueden estar pasando por algo muy similar a ti.  Ponernos en el lugar de los demás es clave para mejorar nuestras relaciones laborales y personales y mejora los vínculos de cercanía y confianza.

¿Qué otras cosas haces para afrontar tu vuelta de las vacaciones?

Con el fin de complementar lo que te acabo de comentar te dejo el siguiente  enlace para que pinches sobre el y escuches el video que a continuación te presento:

Vuelta al trabajo tras las vacaciones

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para afrontar mejor tu vuelta al trabajo tras las vacaciones? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

"Si no trabajas no hay rendimiento, si cierras no hay ingresos, si apagas y te vas después toca comenzar de forma más dura…" ¿O no?

Muchas de estas frases las hemos escuchado desde niños y forman parte de nuestras creencias. Y eso nos lleva en muchos casos a ver autónomos que no se permiten ponerse malos, que están bajo un nivel de exigencia muy elevado e incluso estrés por puro agotamiento.

Pero como ser autónomo parece ser sinónimo de superman o superwoman, pensamos que las vacaciones no forman parte de las necesidades de un trabajador por cuenta propia. Y cada vez más autónomos buscan la forma de "no cerrar" por vacaciones. Algunos llevándose el trabajo y, otros no yéndose.

Desconectando en la playa

 

Sin embargo, tener vacaciones es posible e incluso, diría yo, necesario. El año laboral se nos hace largo, se van yendo los demás y muchas veces nos malhumoramos porque el que se queda ha de asumir su trabajo y el de los demás. O si no, el trabajo se queda estancado.

Por eso, os dejo algunas pautas para poder organizaros mejor y plantearos unos días de vacaciones:

Las vacaciones son un tiempo de desconexión útil, de recuperación de energía, de cambio de escenario, salir de la rutina, lo que invita a la creatividad, a encontrar nuevas ideas o soluciones. No te prives de esta oportunidad porque tu salud mental y física te lo agradecerán y todas la buenas ideas, que te plantees sobre tu empresa serán interesantes para ayudarte a hacerla más potente.

No tienes que coger todo un mes, solo elige el momento. Una cosa que hemos aprendido a hacer los autónomos, sobre todo, es a repartirnos las vacaciones. Nos podemos adaptar a los momentos de menor demanda por parte de nuestros clientes, de menor producción por parte de nuestros proveedores… aunque para tu tranquilidad, seguro que en algún momento te has tenido que ir por algún asunto importante o excepcionalmente te has puesto malo. Y ¿qué ha pasado? ¿A qué no se ha ido a pique la empresa? Por unos días no va a pasar nada.

Aprende a delegar. Si cuentas con otras personas, si tienes un pequeño equipo o si colaboras con alguien que te eche una mano, ¡aprovéchalo! Hay personas deseando aprender nuevas funciones, personas que puede estar pendientes de tu trabajo durante un tiempo. Pero para ello has de formarles. Explicarles qué hacer, dedicarles algo de tiempo porque es una inversión en tranquilidad. Si no confías en quien puede darte ese apoyo, trabaja durante todo el año para ganar esa confianza, no lo dejes para el último día.

Utiliza la tecnología para facilitarte el tiempo de ausencia. Desde los famosos mensajes de "fuera de la oficina" hasta CRMs que permiten tener constancia de todo lo sucedido, mails, llamadas de clientes,… y que cualquier persona del equipo que acceda podrá dar una respuesta adecuada al cliente.

Puedes elegir desconectar, reconectar, o mantenerte conectado, pero elijas lo que elijas, acuérdate de disfrutar. No te amargues las vacaciones porque luego pasan y te las habrás perdido. Así que aprovecha el momento. ¡Carpe Diem!

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

 

Raquel Bonsfills

 

¿Qué tienes en cuenta a la hora de comunicarte contigo mismo? ¿Qué te dices?

claves para mejorar los resultados de tu vida a traves de tu comunicacion contigo mismo

Foto de Pixabay

Ya he escrito varios artículos sobre la comunicación por ejemplo: técnica de comunicación asertiva, te hablé de la estructura de la comunicación efectiva, de cómo comunicarte asertivamente… y mi socia y compañera Raquel escribió sobre lo que te dices y cómo te lo dices, importa.

Hoy quiero hablarte de la importancia de ser consciente de cómo te comunicas contigo mismo para que puedas hacerlo mejor.

La vocecilla, el diálogo interno (DI) o la comunicación intrapersonal son las conversaciones que mantenemos cada uno con nosotros mismos y estas conversaciones pueden ser constructivas o destructivas. La manera en que nos hablamos influye en nuestras acciones y comportamientos. Te lo explicaré un poco más detallado, todo pensamiento conlleva una emoción y dependiendo como nos sintamos, actuaremos y esto supone un resultado determinado.

Luego si quieres lograr un resultado distinto actúa sobre tu pensamiento.

Un ejemplo, si has mantenido un diálogo interno sobre tu incapacidad de hablar en público y te has dicho frases como: “lo mío no es hablar en público”, “yo no valgo para hablar en público”… En el momento que vayas a hablar para otras personas, tu emoción va a ser de miedo o de pánico. Luego, cuando hables en público, muy probablemente te pondrás nervioso, titubearás y lo harás con muy poca seguridad. Casi seguro que el resultado de tu comunicación será que no transmitas todo lo que en realidad querías decir o que incluso, te bloquees y no puedas hablar.

Con el fin de que mejores tu comunicación intrapersonal te dejo algunas claves, para que puedas cambiar y mejorar tus diálogos internos y para que los resultados de tu vida sean diferentes:

  1. Háblate en positivo y no en negativo. En el ejemplo de antes, en lugar de decirte: “lo mío no es hablar en público” podrías decirte: “voy a mejorar mi forma de hablar en público” o “yo puedo llegar a hablar en público”. Refuerza tu motivación, encuentra frases que te ayuden a incentivarte y repítelas. Te recuerdo que el cerebro no sabe interpretar el NO.
  2. Sé amable contigo mismo y aprende a perdonarte. Investigaciones llevadas a cabo por KristinNeff profesora asociada en el departamento de Psicología Educativa de la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos, y una de las líderes en el campo del impacto beneficioso en la salud de la autocompasión, indica que las personas que se muestran compasivas con sus fracasos y sus imperfecciones disfrutan de un mayor bienestar que aquellas que se juzgan a sí mismas continuamente.
  3. Reflexiona sobre tus pensamientos. No permitas que tus pensamientos se paseen de forma automática, hazte consciente de lo que piensas y para ello te sugiero que reflexiones, por ejemplo, escribiendo tus pensamientos y contrastándolos con la realidad para hacerlos más objetivos.
  4. Pasa de lo general a lo particular, deja de generalizar. Volviendo al ejemplo, en lugar de decirte: “siempre hablo mal en público” puedes decirte: “hoy cuando he hablado en público me he mostrado menos seguro de lo que soy habitualmente”. Te recuerdo que los absolutismos no existen (nunca, siempre, jamás…) es improbable que se dé lo mismo en cada instante de nuestra vida.
  5. Gestiona tus emociones.Según Daniel Goleman gestionar nuestras emociones y pensamientos es una habilidad clave para entendernos mejor a nosotros mismos, estar en paz con quienes somos y manejar proactivamente nuestros pensamientos, emociones y comportamientos.
  6. Cumple lo que te dices.Ten palabra contigo mismo y no te falles. No valen las excusas y el "total, quién se va a enterar". El dejar de hacer lo que nos decimos supone dejarnos vencer, en muchos casos, por la pereza o la indiferencia. No prometamos, si no lo vamos a cumplir. Seamos tan serios como lo seríamos con otros para no hacernos daño, para no disminuir nuestra autoconfianza y para no disminuir nuestra autoestima.
  7. Vive el aquí y el ahora. Matthew Killingsworth y Daniel T. Gilbert, ambos psicólogos de la Universidad de Harvard, realizaron un estudio Divagación mental e infelicidad que demostró que los encuestados informaron que sus mentes estaban "vagando" un 46,9% del tiempo de vigilia, y durante al menos el 30% del tiempo que empleaban en cada actividad, lo que supone que la frecuencia del "pensamiento errante" es mucho más alta que lo que se había demostrado hasta ahora. Es decir, que casi la mitad del tiempo vamos en “piloto automático” de lo que estamos haciendo o cómo nos sentimos, nuestra mente deambula a otro lugar que no sea el presente.
  8. En su estudio escribieron entre algunas de las conclusiones que "la deambulación o divagación de la mente es un excelente indicador que predice la felicidad de las personas". "De hecho, la frecuencia con que nuestro pensamiento abandona el presente y adónde tiende a ir, predice mejor nuestra felicidad que las actividades en que estamos involucrados".
  9. Dedícate tiempo. Escúchate, cuídate y pon atención en todo lo que vive en tu interior: lo que piensas, lo que te preocupa, lo que sufres, lo que te alegra… Esto te ayudará a conocerte, a saber tus fortalezas y debilidades, a aceptarte, a mejorar, a empoderarte, a llegar a amarte y a mejorar las relaciones con los demás.

Como resumen podemos decir que conseguimos resultados según nos comunicamos con nosotros mismos.
Me gustaría complementar lo que estoy hablando con un vídeo que te indica ejercicios para confiar más en ti.

Según Daniel Goleman tenemos de 70.000 a 90.000 pensamientos diarios, de estos pensamientos más de un 75% son pensamientos repetitivos y solo unos 70 pensamientos merecen la pena, el resto son miedos, situaciones infundadas, pensamientos bloqueantes, limitantes y paralizantes que contribuyen a que no nos valoremos.

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Cómo vas a trabajar la comunicación contigo mismo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.


Milagros García

¿Practicas algún tipo de deporte? ¿Qué extraes del deporte para aplicarlo profesionalmente en tu día a día?

la disciplina del karate aplicada al mundo empresarial

Desde muy corta edad siempre he sido una deportista, de hecho, ya a mis 7 años practicaba Karate, incluso llegué a los 18 años a conseguir el cinturón negro 1er dan. Después he practicado otros deportes como: tenis, frontón, voleibol, balonmano, baloncesto… De cada uno de estos deportes he aprendido muchas habilidades que después me han servido y me sirven actualmente en mi carrera profesional y en otras áreas de mi vida.

Hoy quiero hablarte de algunas de las habilidades que he practicado y adquirido con el deporte, en especial, con el Karate para que puedas extrapolarlas a tu vida profesional:

  1. Espíritu de superación. El Karate está planteado como una técnica de defensa personal, es decir, una forma de superar situaciones complejas y salir airoso de ellas, utilizando la energía propia y del otro para evitar ser dañado o empeorar lo que ocurra. 
    El esfuerzo personal para hacerlo mejor cada vez, el aprendizaje, el deseo de superación y la ilusión son las claves del éxito profesional.
  2. Adquirir compromiso contigo mismo y con los demás. Cuando practicas un deporte y, sobre todo, de equipo, estableces compromisos con sus miembros como: asistir a los entrenamientos o participar en eventos relacionados con ese deporte. Es fundamental sentirte comprometido con la empresa que trabajes. Hay muchos estudios que demuestran que en una compañía con trabajadores comprometidos, se da más creatividad e innovación y un mayor cumplimiento de metas y objetivos, con el consecuente aumento de beneficios para los trabajadores y para la empresa.
  3. Capacidad de análisis. El experto karateka cuando se enfrenta a un contrincante decidido a lanzar su ataque, y ve que con la palabra no se resuelve la situación, primero trata de identificar claramente la naturaleza del arma agresora, dónde está, de donde viene y la dirección de su trayectoria. Una vez determinada, tratará de moverse para situarse fuera del camino del ataque mediante esquivas, pasos laterales, retrocesos e incluso avances para situarse detrás del atacante. Otra opción es redirigir o bloquear el ataque posicionándose para un contraataque como forma de neutralizar el ataque del oponente y controlarlo de manera que no pueda repetirlo otra vez.
    Es sabido que una de las competencias laborales más valoradas gracias al Big Data supone el análisis de la información para saber qué pasos dar de cara a superar situaciones de conflicto, orientar el negocio e incluso saber atender mejor a clientes, proveedores o a los propios colaboradores.
    Os dejo un artículo que completa lo que estoy contando sobre el Karate y la defensa personal.
  4. Mejorar disciplina mental, la atención y adquirir un buen poder de observación. La práctica del Karate me ayudó a conseguir una mejor atención y observación y esto me llevó a lograr tener reflejos más veloces y técnicas evasivas precisas.
    Cuando el Sensei, el maestro, está explicando alguna técnica, tenemos que aprender a estar centrados en la explicación en un estado de alerta, de concentración y con una buena actitud. Esto nos hace mentalmente más fuertes y nos hace estar más atentos en todo momento, con todo lo que nos rodea.
    Todo esto resulta de suma utilidad en otras áreas de nuestra vida, como la profesional, con el equipo si eres líder es clave.
  5. Reducir el estrés y mejorar la gestión emocional. En los entrenamientos de defensa personal tratamos entre otras emociones: el miedo y la cólera que son los peores enemigos internos en las situaciones conflictivas, y nos preparaban en nuestro reconocimiento, aceptación y dominio para afrontarlas.

    Practicando esta disciplina a través de la relajación y la meditación limitará las posibilidades de que se produzcan problemas de salud como: ataques cardíacos o cuadros nerviosos y, en general, harán que la vida sea más calmada y agradable.

    Además, con el Karate he desarrollado una mayor firmeza espiritual y de un alto grado de autoconciencia y esto unido a que se practica la respiración controlada y la concentración mental, que logra una mejor gestión de las emociones.

    Hoy en día el equilibrio emocional es una cualidad absolutamente necesaria en la gestión de equipos.

  6. Mejorar la comunicación. El Karate me dio herramientas para comunicarme desde la calma, nunca desde el ataque. Todo movimiento inicial en Karate comienza con una defensa.
    En nuestra sociedad actual existe una gran evidencia de términos de violencia, agresión y atropellos frecuentes que amenazan a diario nuestro desenvolvimiento familiar, profesional y nuestro ritmo de vida. Manejar nuestras conversaciones de una forma serena y asertiva se hace en muchas ocasiones difíciles. El deporte puede ayudar a llevarlas mejor.
  7. Buscar la excelencia. Cuando practicaba Karate, independientemente de lo cansada que estuviera, daba lo mejor de mí y cada día procuraba hacerlo mejor y superarme. La Excelencia es un arte que se gana mediante el entrenamiento y el hábito, eso quiere decir, la práctica continua a través de nuestras acciones.
    Es muy importante que en el trabajo busquemos la excelencia pues como dijo Aristóteles: «Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto sino un hábito».
    Te recuerdo que escribí un artículo sobre claves para lograr la excelencia.
  8. Encontrar el equilibrio y la reconexión. La expresión en latín clásico “Mens sana in corpore sano”, extraída de uno de los poemas del autor romano Décimo Junio Juvenal, entre los siglos I y II d.C. hace referencia a la necesidad de mantener un espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado; hoy en día, hacemos una traducción diferente: “Una mente sana en un cuerpo sano”.
    Si te sientes en un momento bloqueado, si tienes que tomar una decisión importante y no sabes qué hacer, si tienes que abordar una reunión importante y estás nervioso… te recomiendo que practiques durante un rato un deporte que te guste mucho y si no pudieras, al menos que te muevas, que andes, que camines y si es posible, por un parque o espacio verde. El hacer esto te ayudará a equilibrarte y reconectarte.

¿Qué otras habilidades mejoras y aprendes cuando practicas algún deporte?

Te dejo un vídeo que explica por qué el deporte mejora nuestra calidad de vida:

Después de lo que te he compartido, ¿Qué habilidades quieres mejorar? ¿Qué deporte te animas a practicar para mejorarlas? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

Milagros García

Un año más acaba, y con él unos días de reflexión y nuevos propósitos.

feliz-año-2019

Aunque podemos comenzar nuevos hábitos y ponernos objetivos en cualquier momento, es bueno aprovechar estos ciclos de la vida para este tipo de revisiones. Cerrar un ciclo y abrir otro es motivador y nos llena de energía para nuevos retos. Es como un reseteo natural.

En esta época, muchas personas se entregan a la retrospección y reevalúan algunas de sus elecciones del año que pasó. Las resoluciones de año nuevo son la oportunidad perfecta para todos aquellos que no han podido comenzar a hacer los cambios que dijeron que harían la siguiente semana, el mes que viene, o quizás cuando comience el invierno. A través de la PNL (Programación Neurolingüística) y de la imitación de cualidades positivas de otras personas, intenta poner en práctica esa capacidad luchadora que tienes dentro de ti mismo.

Existen personas que se predisponen de una forma negativa ante la situación de afrontar la vida (el día a día). Cuando tengas algún tipo de verdad absoluta que resulta irracional hazte la siguiente pregunta: ¿De verdad es imposible?  Cuida tú diálogo interior y evita utilizar palabras de valor absoluto del tipo siempre o nunca porque causan una gran rigidez mental. La vida está llena de matices, por tanto, vive, disfruta y sé feliz.

Desde 2miradas creemos que es importante que miremos desde otra perspectiva, empecemos algún proyecto nuevo que nos aporte, nos de otro rumbo, que nos enseñe…

Por eso, para ayudarte con tus propósitos de este año queremos hacerte un regalo para cambiar hábitos, para cambiar rutinas, para sumar aprendizajes, en definitiva, tener un año más positivo, que nos haga crecer como personas en todos los planos de nuestra vida.

Para tu mejora profesional Raquel Bonsfills quiere regalarte su libro sobre liderazgo "La principal tarea del líder acompañar personas"

Además, para este nuevo año que ha comenzado queremos que avances en tu negocio por lo que te ofrecemos la posibilidad de avanzar con estos cursos gratuitos, donde reforzaras habilidades y actitudes empresariales en el sector del comercio.

¡Feliz 2019!

Recientemente he tenido un aprendizaje importante, que ocurre, como en muchas ocasiones, cuando las situaciones inesperadas nos desestabilizan: "Aquellas cosas que no aprecias realmente, las puedes perder fácilmente".

 perder

Aunque puede sonar sentencioso, lo cierto es que me he dado cuenta que puede ocurrirnos en diferentes ámbitos de la vida. Si no cuidas una relación porque empiezas a no apreciar a esa persona o no aceptas varios de sus comportamientos, es muy posible que esa relación muera y que esa persona desaparezca de tu vida. Si no tienes verdadero aprecio por tu trabajo, lo irás desestimando y puede que el rendimiento que vayas consiguiendo sea cada vez menor, llevándote a un posible despido o un abandono. Como dice Porta, un joven rapero español, en su canción "Aprecia lo que tienes" antes de que sea tarde.

Cuando tenemos algo que consideramos de gran valor, lo protegemos, lo guardamos como si fuera un tesoro, lo mimamos, lo sacamos a la luz para que brille, presumimos y hablamos de ello con pasión y admiración.

Esto me ha llevado a preguntarme y os invito a hacer lo mismo, ¿a qué cosas materiales no tenéis verdadero aprecio? ¿A qué personas no profesáis verdadero afecto? y después, ¿por qué lo seguís manteniendo? ¿Cuál es el beneficio de mantenerlo? ¿Nos hace más feliz? 

A veces no nos atrevemos a avanzar y salir de la comodidad de nuestra zona de confort porque el cambio nos genera incertidumbre, "tener que" movilizarnos y hacer algo diferente a lo que venimos haciendo. ¡¡Cuesta!!

Éste es el momento de apelar a nuestro interés por el crecimiento personal y también profesional (si es en este ámbito en el que no estamos apreciando nuestro tiempo dedicado a ello con la pasión que nos haría felices), en definitiva, plantearnos qué queremos para nuestra vida.

 Vaciarse

Para poder evolucionar muchas veces hemos de vaciarnos de aquello que ya no nos sirve, aunque en su día fuese muy necesario e importante para nosotros. Ya tuvo su función. Existe una fábula oriental que nos explica la importancia de vaciarse. Aquí os la dejo.

Vaciarnos para poder llenarnos de nuevas perspectivas, actualizarnos, acoger a nuevas personas que pueden enriquecernos, descubrir nuevos caminos, permitirnos pequeños cambios, pequeñas acciones diferentes, que nos apetecen y no nos atrevíamos a realizar, y que van ampliando nuestro Ser, nuestras capacidades, despertando inquietudes y dejándonos volar y soñar.

 Qué quieres en la vida

La invitación, por tanto, es a:

  • Revisar lo que tienes a tu alrededor y valorar tu nivel de aprecio por ello. Revisar todo: lo tangible y lo intangible, como el cariño hacia ciertas personas, la confianza con un determinado grupo, el ambiente en el trabajo...
  • Separar lo que no aprecias realmente de lo que aprecias de verdad y esto último, ¡¡cuidarlo!!
  • Sobre lo que ya no aprecias de igual forma, decidir qué quieres y qué eres capaz de hacer por mantenerlo en tu vida y qué no te atreves a hacer para alejarlo de tu vida.
  • Agradecer el tiempo pasado y la utilidad ofrecida mientras estuvo a tu lado. Y despedirnos. En muchos casos podemos elegir el nuevo destino de algunas de las cosas de las que nos desvinculemos.
  • Respirar profundamente y plantearnos qué nuevos aspectos queremos que entren en nuestra vida.
  • Enfocarnos en ellos, plantear un plan de acción para conseguirlo y fluir para lograr que sean nuestros nuevos compañeros en el camino de la vida.

¿Cómo quieres que sea tu vida? ¿Qué quieres que tenga? ¿Qué ya no es necesario?  ¿Qué vas a hacer para lograrlo?

Con todo esto, ¡felicidades! estás avanzando y, como siempre, yo te acompaño en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

 

¿Cuánto hace que no te ríes a carcajadas o pones caras sin tener en cuenta lo que puedan decir de ti? ¿Cuánto hace que no te dejas llevar por las aventuras de un buen libro olvidándote hasta de comer o volver a casa? ¿Cuánto hace que no te olvidas de tus responsabilidades aunque sea por un ratito? ¿Cuanto hace que no disfrutas como un niño?

Jugar en el parque

Mi madre de niña decía que no entendía por qué cuando la gente se casaba se volvía seria. Cuando se casó comprendió que era porque la gente se sumía en las responsabilidades de llevar un hogar, criar unos hijos, afanarse en el trabajo, y aunque se podía disfrutar y mucho en familia, quizá se lo tomaban todo muy en serio.

Una forma de recuperar esa sonrisa de niño, restando solemnidad a lo que hacemos (lo que no tiene por qué restar compromiso e implicación en lo que hagamos), es recuperando aquello que hacíamos de niños. Por eso, hoy quiero compartiros una reflexión sobre lo que suponía para nosotros jugar en los columpios:

  • Al principio necesitábamos ayuda para comenzar a movernos y nos apoyábamos en las personas en las que confiábamos como nuestros padres, amigos, y demás personas cercanas. Ellas también nos empujaban a conseguir lo que deseábamos.
  • Después íbamos cogiendo fuerzas según íbamos valiéndonos de nuestros propios recursos: cuanto más impulso te dabas con las piernas, más alto llegabas. Podíamos avanzar nosotros solos.
  • A veces, teníamos una sensación en el estómago mitad adrenalina y mitad vértigo que se acrecentaba cuanto más recorrido tenías. Querer llegar a lo más alto e ir viendo que lo consigues, puede tener ese efecto.

Tocar el cielo

  • No importaba ir para atrás porque eso nos permitía tomar más impulso para a la vuelta llegar a tocar el cielo. Lo volvíamos a intentar una y otra vez hasta que llegar al punto en el que sentíamos que lo habíamos logrado: nuestro objetivo.
  • La sensación de fluidez, con el aire rozando las mejillas y el pelo al viento, nos dejaba soñar con volar. Y parecía que se paraba el tiempo por un momento como si sólo nosotros estuviéramos en ese instante. Un momento de plena satisfacción. En este caso, muchos aprovechábamos para avisar a quienes estaban cerca para que nos mirasen, y compartir y celebrar con ellos el éxito.
  • A veces, nosotros mismos decidíamos saltar desde lo más alto al suelo, algo atrevido y con resultado incierto, según cómo cayéramos. A ésto también aprendíamos.
  • Otras veces, los descuidos, el desconocimiento o nuestra inexperiencia nos hacían golpear a otras personas que pasaban cerca (aunque algunos lo hacíamos a propósito).
  • La mayor parte de las veces, el propio mecanismo nos llevaba a ralentizar el ritmo para volver a la realidad, donde quizá otro niño estuviera esperándonos o esperando poder también volar.
  • Sin embargo, en este escenario, algunas personas, más que animarse a probar, se dedicaban a esperar y a mirar los sueños de los demás. ¿Quizá por miedo?

Espera

Permitirnos volver a subirnos a un columpio, recuperar nuestra maestría en el arenero como nos enseñan en vídeo de más abajo, volver a pasear persiguiendo mariposas, descubriendo el entorno con curiosidad, dejar volar sin límites nuestra creatividad, definir nuestro propio vocabulario, como está realizando María Graciani con su Motivulario, apoyarnos en quienes nos impulsan y nos ayudan a sacar lo mejor de nosotros mismos para alcanzar nuestros sueños, restar importancia a los obstáculos y aprender de ellos, persistir para lograr el éxito.

¿Quieres recuperar lo que ya sabías de niño?

Te espero en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Hemos hablado muchas veces de la necesidad de fluir, de ser como el bambú que puede llegar a tocar el suelo si hay un vendaval y que puede volver a enderezarse cuando sale el sol. Es decir, se mueve al son de las inclemencias del entorno manteniendo sus cualidades y utilizando de la mejor forma sus recursos.

fluir_bambu

El sentido de fluir, para mí, tiene una connotación de armonía en cualquier circunstancia, de disfrute de la vida en cada momento. Incluso nos proporciona una mayor energía en nuestro cuerpo, que se mantiene en continuo movimiento, como nos cuentan desde la kinesiología y el Jin Shin Jyutsu.

Mihaly Csikszentmihalyi, psicólogo húngaro, definió el concepto de flow (fuir o estado de flujo) como la capacidad de concentrar la energía psíquica y la atención en planes y objetivos de nuestra elección, como comenta en la entrevista que le hace Eduard Punset.

¿Alguna vez te has sentido tan centrado en la tarea, en la conversación con un amigo, en la que parecía que no hubiera más mundo alrededor (estabas como en una burbuja) y cuando has mirado el reloj te has dado cuenta de que han pasado incluso horas?

Se ha comprobado que estas experiencias óptimas de disfrute pueden darse en cualquier situación, incluso en el trabajo. Y como nos cuenta Ovidio Peñalver en su libro Emociones colectivas, hay una serie de elementos necesarios para que se produzcan las experiencias óptimas de disfrute:

  • Actividad desafiante que requiere de nuestras habilidades para desarrollarla.
  • Alta concentración en lo que hacemos.
  • Metas claras y retroalimentación (feedback) inmediata de cómo vamos en su consecución.
  • Alta capacidad para involucrarse sin sensación de esfuerzo. No hay miedo al fracaso.
  • Despreocupación por perder el control.
  • Pérdida de la autoconciencia. Nos olvidamos de nosotros mismos.
  • Alteración en la sensación del tiempo.

Podríamos decir que es la forma de vivir el aquí y ahora, con conciencia y permitiéndonos perder la consciencia deleitándonos con lo que estemos haciendo. ¿Y cómo se hace?

Profundizar en técnicas de control mental como el mindfullness, que nos permite mejorar nuestro estado de concentración y volver al presente, descartando los pensamientos del pasado y del futuro, o los ajenos a lo que estemos haciendo en ese momento.

Parar y relajarnos. Observarnos en lo que estamos haciendo en ese momento, tomando conciencia, poniendo los pies en la tierra, escuchando al otro si estamos en una conversación o a nosotros mismos relatando lo que estamos haciendo y los pensamientos que nos llegan sobre lo que estamos haciendo, conectándonos cómo nos sentimos en ese momento, detectando el olor, el sabor, el tacto de lo que tengamos entre manos y del ambiente.

Y como decía Mihaly, para fluir más es esencial prestar más atención a lo que hacemos desde la mañana a la noche, y tratar de averiguar qué cosas nos hacen sentir mejor y qué cosas nos hacen sentir peor en la vida. Después, intentar organizar nuestra vida de forma que empecemos a hacer más de aquello que nos hace sentir mejor y menos de lo que nos hace sentir peor, como contaba en la entrevista que le hicieron desde Neuronilla.

¿Quieres fluir y disfrutar de la vida?

Te espero en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Se habla mucho sobre felicidad, e incluso la felicidad en el trabajo ¿Es eso posible?

Parece que se está dando en los últimos años una corriente que apoya el “Trabaja en aquello que te gusta”. Ahora bien, no todo el mundo tiene claro cuál es ese trabajo que le gusta o le gustaría como para dar el salto y cambiar. Descubrirlo es parte del éxito.

Quiero ser feliz, que depende de la voluntad, de nuestra genética y de las circunstancias externas

En referencia a la felicidad, Veenhoven la definió como "el grado en que una persona evalúa de forma positiva la calidad global de su vida".

Por su parte, Aristóteles hablaba de "Eudaimonia", entendiéndola como la consecuencia de un comportamiento correcto, el resultado de saber aprovechar lo mejor posible nuestras posibilidades, disposiciones, talentos y las oportunidades que la vida nos ofrece.

De diferentes estudios recientes se ha extraído la fórmula de la felicidad: F=R+C+V

  • F de felicidad
  • R de rango fijo, componente genérico, de nacimiento, carácter, disposición genética o herencia
  • C de las circunstancias externas
  • V de voluntad

En esta ecuación, un 40-50% del total le corresponde al rango fijo, es decir, que tod@s tenemos una buena base para considerarnos felices.

Tan sólo un 10-15% es lo que nos afectan las circunstancias externas y están relacionadas con nuestra red social, creencias, salud, el entorno o los sucesos de la vida diaria.

Y un 35-40% depende de nuestra voluntad, que tiene que ver con nuestra autoestima, fortalezas, optimismo, proposición de metas, una vida guiada por valores, inteligencia emocional, altruismo, gratitud,...

Entonces, ¿te parece que la felicidad está en tus manos?

Te dejo unos títulos de libros sobre la felicidad:

La biología de la creenciaBruce Lipton
Educando para la felicidadRaquel Palomera
Tu puedes aprender a ser felizCarmen Serrat
El per-verso libro de las carencias del almaYolanda Sáenz de Tejada y Juan Carlos Cubeiro

Y un vídeo sobre cómo solemos esperar a ser felices:

¿Quieres ser feliz?

¡Te espero en el camino del crecimiento!

Raquel Bonsfills