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Querido compañero,

¿Cómo identificas un problema? ¿Qué tienes en cuenta para identificar un problema?

Toma de decisiones

Una de las principales tareas en nuestro día a día es resolver problemas. ¿Cuántas veces has escuchado la frase: “tengo un problema”? Según la wikipedia un problema  se puede definir como la contradicción desfavorable de "lo que es" entre "lo que debe ser". Un problema suele ser un asunto del que se espera una solución, aunque ésta no siempre sea obvia.

Existen muchas clasificaciones sobre los problemas, por ejemplo, basándose en el número de soluciones posibles puedes encontrar:

  • Problemas convergentes, que son aquellos que tienen una solución única o un conjunto de soluciones definida. Algunos problemas convergentes serían: responder algo de memoria, resolver un problema matemático, concluir un razonamiento, encontrar una definición en un diccionario, etc.
  • Problemas divergentes, son aquellos que tienen un número no determinado de respuestas posibles y que dependen de la creatividad de la persona, por ejemplo: el realizar una publicidad de un producto, cómo conseguir 1.000€ en una semana, cómo reparar un objeto que se nos ha roto, etc.

Sean como sean nuestros problemas, la dificultad está a la hora de afrontarlos. Muchas personas ante un problema se bloquean, no saben responder o encontrar soluciones aceptables o no reaccionan de manera adecuada cuando les llegan los problemas...

Y para poder resolver el problema que se nos haya planteado de la mejor manera posible, es fundamental comenzar por identificar y analizar el problema en cuestión.

Algunas preguntas que pueden ayudarte a identificar un problema pueden ser: ¿Cuál es el origen del problema? ¿De dónde viene el problema? ¿Qué puntos de vista se han considerado? ¿Qué tipo de razonamientos han surgido?¿Es realmente un problema para mí?

A continuación voy a compartir algunos pasos para poder identificar un problema:

  • Paso 1: Análisis sintomático de la situación: donde reconocemos que algo no ha salido bien o no hemos conseguido los resultados esperados. Puede que veamos una amenaza en el futuro si no modificamos la situación actual. A veces, pasar por alto algo hoy, puede suponernos un problema mañana.
  • Paso 2: Detección de las causas de los Problemas: este paso consiste en detectar los síntomas del problema que nos conducen a su causa. A veces lo que aparece a simple vista es sólo la punta de un iceberg. La técnica de los 5 por qué, nos puede ayudar en esta tarea.
  • Paso 3: Asignación de prioridades: una vez detectados los problemas que tenemos, debemos ordenarlos por orden de importancia para trabajar su solución por partes. Ya que si empezamos con todos a la vez, correremos el riesgo de no resolver ninguno de ellos. Para ordenarlos adecuadamente, pensaremos en los plazos y en el impacto que puede tener cada uno de ellos.
  • Paso 4: Redacción del problema: el enunciado del problema tiene que ser conciso, y debe identificar la desviación a resolver, es decir, la desviación que existe entre la situación deseada y la situación actual. “Las palabras que utilizamos para definir un problema, en cierta manera están orientando la dirección de la solución”.

Además de todas las claves que te he planteado, date tiempo a identificar el problema y prepárate para que tus miedos o bloqueos no te paralicen o te hagan dejar de ser objetivo, impidiendo de esta manera el que puedas llegar a encontrar la mejor solución.

Te dejo un vídeo de la película "Moneyball" donde podrás ver la dificultad de identificar un problema, y espero que ahora que conoces estos pasos, pueda resultarte algo más sencillo resolverlo.

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a mejorar cuando identifiques un problema? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

¿Te ha pasado alguna vez que has llegado al trabajo con la sensación de tener aún la cabeza apoyada en la almohada o que te pesa el cuerpo? ¿Te has sentado en tu puesto y aún estabas pensando en el comentario de tu pareja, la noche que te dio tu hijo o lo rico que estaba el desayuno?

Antes de comenzar una jornada laboral, es importante ponernos en la predisposición y con la actitud necesaria para que cada día sea un gran día. ¿Cómo te preparas para lograrlo?

Buenos días

Ya hablamos en anteriores artículos sobre la importancia de un buen descanso para no llegar malhumorado al trabajo. Ahora bien, cuando te levantas, ¿cómo haces para activarte? ¿Eres de los que va como un zombi hasta que te tomas el café? ¿O eres de los que cantan en la ducha? ¿Con qué energía te levantas?

Al prepararnos para afrontar cada día hemos de tener en cuenta el atender a las cuatro partes de todo ser humano:

La parte física, el cuerpo, al que hay que ayudar a activarse tras el descanso de la noche. Cuidar de nuestro cuerpo es esencial para que nos pueda acompañar con salud a lograr todo lo que nos propongamos. Para ello, os dejo algunas recomendaciones:

  • ¡Desayuna! El desayuno es una de las comidas más importantes del día porque a continuación comienza el desgaste y hemos de tener las reservas y nutrientes que nos permitan dar lo mejor de nosotros mismos. Te dejo algunas ideas para que tu desayuno sea saludable.
  • El aseo. Las células de nuestro cuerpo tienen memoria y son las responsables de nuestro aspecto y de nuestra salud, en muchos casos. Si masajeamos, si limpiamos, si mimamos nuestro cuerpo, además de estar hidratado (el agua es esencial) favorecemos nuestro bienestar.
  • Ejercicio.Desde que nos levantamos podemos estirarnos, ir moviendo cada parte del cuerpo, hasta hacer pequeños ejercicios que vayan aumentando en intensidad. Hacer yoga, taichi, natación, fitness,...además de mejorar nuestra circulación sanguínea nos ayudan a prevenir y combatir el estrés. Te dejo unas recomendaciones de ejercicios según sea tu fisonomía, tanto si eres hombre, como si eres mujer.
  • Protección. El frío, el sol, los cambios bruscos de temperatura... nos pueden causar molestias y lesiones. Ponernos la ropa adecuada para cada momento, usar protector solar o gafas de sol, etc., nos ayuda a prepararnos para nuestro día ya antes de salir de casa.

La parte emocional, nuestros sentimientos. Cada vez vamos hablando más de las emociones en el trabajo, de las ventajas de los líderes emocionalmente inteligentes y también desde niños, se empieza a educar para que sepan reconocer sus emociones.

  • Chequear cómo estamos emocionalmente, si estamos tristes, contentos, nerviosos, con fuerza y determinación,...
  • Detectar si podemos hacer algo al respecto para poder actuar buscando nuestro equilibrio, y si no es así, dejarlo pasar. Ocuparse en lugar de preocuparse nos ayuda a cuidar nuestra parte emocional.
  • Música. La música tiene un efecto en nosotros que nos permite cambiar nuestro estado emocional. A veces un sonido nos lleva a recuerdos agradables, o alegres, o melancólicos. Elige la música que te sirva para disfrutar de tu día, para salir ¡a comerte el mundo! Y es que el sol está brillando:

La parte mental. Tenemos mucho que aprender, que analizar, que ordenar, que desarrollar cada día. Nuestro cerebro está continuamente atendiendo a la cantidad de información que recibe. Podemos ayudarle a enfocarse según el mensaje que le demos.

  • Lo que nos decimos importa. Por ejemplo, si pensamos: "mi jefe está de mal humor". Nuestro cerebro va a ir detectando todas las señales que confirman nuestra teoría. Si por el contrario, nos planteamos que "hoy va a ser una gran día", es más fácil que lo sea. Por este motivo, es interesante detectar nuestros pensamientos y cuidar el mensaje que tenemos en la cabeza y la forma de hablarnos.
  • Tener clara la agenda del día y organizarnos. Cuando "me he hecho a la idea" de que iba a hacer alguna actividad, parece que todo nuestro ser se alinea con eso, de forma que cuando nos lo cambian, muchas veces nos quedamos como descolocados. Al programarnos se nos centra la atención en aquello que tenemos por delante. Así es más fácil que relacionemos ideas, experiencias y personas para conseguir llevar a cabo lo planteado. Nuestra mente está orientada a lo que el día nos depara.
  • Saber a quién acudir para lo que pueda necesitar o qué puedo aportar para hacer mejor mi trabajo son cuestiones que nos facilitan la activación mental y nos ayudan a predisponernos de una forma más clara para afrontar cada día.
  • Técnicas de control mental como el mindfulness también nos permiten centrar nuestra mente y recrearnos con cada tarea que realizamos.

La parte energética. ¿Con qué energía te has levantado? ¿Qué trasmites? ¿Cómo estás de receptivo?

  • Realizar una visualización sobre cómo quiero que sea mi día ayudará a que sea así, nos encamina a conseguir lo que queremos.
  • Practicar la meditación. Esta técnica nos permite alinear las 4 partes del ser humano. Y hay meditaciones rápidas, con lo que no valen excusas de no tengo tiempo. Además, cada día descubren más beneficios de tomarse el tiempo de parar dentro de este acelerado mundo en el que vivimos.
  • Abrazoterapia. ¿Has notado cómo cambia todo tu ser cuando alguien te da un buen abrazo? Está estudiado que abrazos de 12 segundos son terapéuticos, y a tu pareja no le importará... ;-)
  • Biodanza. Tal y como dice la International Biocentric Foundation, la biodanza es "un sistema de integración humana, renovación orgánica, reeducación afectiva y reaprendizaje de las funciones originarias de vida. Su metodología consiste en inducir vivencias integradoras por medio de la música, del canto, del movimiento y de situaciones de encuentro en grupo". Puedes ver aquí los muchos beneficios que tiene esta técnica.

Y ahora que tienes varias opciones para prepararte para comenzar tu día ¿qué vas a empezar a practicar para estar enfocado con todo tu ser?

Te espero aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

En nuestro último artículo hablamos de técnicas para la gestión del estrés. Hoy quiero dar algunas técnicas de control mental, que es una forma de  ayudarnos a gestionar e incluso a evitar el estrés.

 Control mental

Alejandra Vallejo-Nájera, pionera en la implantación del Programa de Reducción del Estrés Digestivo, dice que el estrés afecta a nuestra alimentación por cómo comemos o dejamos de comer, también al sistema inmunológico, y por tanto, a la salud de nuestro cuerpo. Para evitar estas afecciones, nos propone el mindfulness.

El mindfulness es una técnica que consiste en la meditación de concentración. Atención enfocada en los pensamientos, en la respiración, en una tarea, etc. Y puede realizarse dedicándole un tiempo en el que centrarse en esta meditación, o puede incorporarse a las actividades diarias. Si queréis saber cómo funciona el mindfulness en nuestro cerebro, podéis verlo en este vídeo:

Os dejo aquí algunos ejercicios de mindfulness para practicar:

 

Para afianzar la importancia de esto, desde la Universidad de Harvard nos dicen que una de las 6 claves para ser feliz es la meditación, porque ayuda a mejorar nuestra capacidad de superación y optimismo, entre más de 100 beneficios. Y para meditar y acceder mejor a nuestros pensamientos y a nuestro interior, es importante la relajación.  

Relajarnos nos permite lograr una mejor concentración mental. Dentro de las diferentes posibilidades que tenemos a nuestro alcance para relajarnos, aunque a veces nos cuesta por el ritmo frenético que llevamos, podemos optar por dedicarnos un momento, ponernos en una postura cómoda y cerrar los ojos. Una buena música que nos invite a ello, esencias aromáticas sutiles, y respirar profundamente dejándonos llevar.

Os dejo esta práctica de relajación: https://www.youtube.com/watch?v=dGwN4nzJ-4s

Todo esto está relacionado con el control mental, que nos permite disfrutar cada momento, como ya planteaba Horacio con su "Carpe Diem", y nos lleva a vivir con mayor plenitud en el aquí y ahora. Es una práctica para aprovechar mejor los recursos y capacidades de nuestro cerebro. Nos prepara para ser más efectivos, más creativos, tomar mejores decisiones, desarrollar nuestra inteligencia, etc.

Como dice Rafael Santandreu, podemos aprender el control mental como filosofía de vida. Para ello, la psicología cognitiva nos enseña las claves para controlar cualquier situación cotidiana con unas emociones más suaves y constructivas en todos los ámbitos.

Según él, los tres pilares emocionales para el control mental son:

  • Centrarnos en el interior. Mirar dentro de nosotros: nuestros pensamientos, qué necesitamos, qué tenemos, qué nos falta, ¿qué estoy haciendo mal?.
  • Caminar ligero. Trabajar el desapego, tener claro qué es lo que necesitamos de verdad.
  • Apreciar lo que te rodea. Valorar todo lo que sí tenemos.

Nos lo cuenta en este vídeo.

Por su parte, José Silva, tras años de estudio, desarrolló el método Silva, que ha ayudado a más de 6 millones de personas en la práctica del control mental. Este método nos da técnicas y trucos para agilizar, estimular, y entrenar el cerebro. Para que conozcáis un poco más, os dejo su link. En él podéis encontrar gratuitamente 10 trucos y la posibilidad de acceder a un mini-curso con técnicas que nos ayudarán en el control mental.

Con todo lo compartido, ¿qué vas a comenzar a hacer para favorecer tu control mental, mejorar tu bienestar y evitar el estrés?

Te espero aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

 

Querido compañero,

¿Cómo te programas? ¿Qué tienes en cuenta? ¿Qué técnicas utilizas?

 noche y día, bioritmo

En algunos de mis artículos anteriores ya te había hablado sobre la Planificación versus la Programación, y también de 10 claves y herramientas para programarte, hoy quisiera compartir contigo algunas técnicas para programarte más eficazmente:

Seguro que para programarte utilizas tus técnicas,  hoy quiero compartirte tres de las que yo uso habitualmente.

Una es la PNL (Programación Neuro Lingüística). Para programarnos es fundamental cuidar el cómo nos hablamos, las expresiones que utilizamos y el lenguaje en el que nos comuniquemos, que es importante que sea un “lenguaje positivo”. Por ejemplo: No es lo mismo decirte: “tengo que ir a una formación” a decirte ”voy a esta formación porque deseo mejorar y me gusta reciclarme”. Ya tratamos este tema en otro de nuestros artículos: ” lo que te dices y como te lo dices importa”

También es muy importante cuando te programas el cuidar tus pensamientos negativos o derrotistas. Por ejemplo, no es lo mismo pensar: “vaya día tan malo que voy a tener” a pensar “hoy voy a por todas, seguro que tendré un gran día”.

Esto es importante a la hora de programarte porque llegar o no llegar a lo que quieres hacer en el día dependerá de ello.

Otra técnica que utilizo es la Gestalt, el “vivir el aquí y el ahora” para concentrarme en lo que estoy realizando en cada momento, sin distracción. Por ejemplo: si estás duchándote, disfruta del agua al caer por tu cuerpo, del aroma del champú… en lugar de estar pensando en lo que vas a hacer después. O si estás realizando un informe, olvídate del e-mail, del teléfono,...y así podrás tener en la mente todo lo relativo a ese informe. De esta forma puedes optimizar tu tiempo y ser más eficiente. Y saber cuánto tiempo dedicas a cada cosa es una buena forma de programarse mejor y ya que lo conoces, aprovecharlo al máximo de concentración.

Tenemos ritmos biológicos diferentes, por eso, otra técnica que te propongo es atender a tus bio-ritmos, Cronobiología para ser más eficaz a la hora de programarte. Puedes saber más sobre la cronobiología en el vídeo que te dejo aquí.

  • La gente “de mañana” tiende a despertarse con facilidad, a estar en alerta desde el primer momento y tiene una caída energética considerable a últimas horas de la tarde.
  • La gente “de mediodía” es la que mejor se adapta al horario de 9 a 5. Se despiertan entre las 7 y las 8 con una actividad más lenta y su energía tiende a elevarse a primeras horas de la tarde.
  • La gente “de noche” es la que tiene el despertar más lento y la que puede estar durmiendo por la mañana sin que les moleste la luz. Son espectadores de programas de madrugada y asistentes a las “sesiones golfas” o tertulias nocturnas.

Es difícil clasificarnos claramente en una de las franjas diarias, ya que la energía puede sufrir altibajos en pequeños mini ciclos. Una buena técnica consiste en hacer un seguimiento de: las horas en las que estamos con más alerta y energía, de aquellas en que nos sentimos despiertos pero con ganas de descansar un rato, y –por último- de las horas en las que realmente nos cuesta un esfuerzo realizar el trabajo. Conocer el ciclo diario de energía nos permite programar las actividades en relación a nuestro grado de alerta.

En los estados de máxima alerta te propongo programar:

  • Grandes proyectos que precisen de un alto grado de implicación y concentración.
  • Asuntos críticos que generan presión.
  • Lecturas importantes y complejas.
  • Material que puede ser aburrido.
  • Reuniones con el jefe.
  • Reuniones y llamadas en las que –sobretodo- es importante escuchar.
  • Todo lo que requiera mas pasividad que actividad.
  • Situaciones en las que no se quiera ser interrumpido.

¿Qué otras tareas y actividades se ocurren programar cuando estás en un estado de máxima alerta?

En cambio, cuando te encuentras en un estado de letargo es cuando más nos cuesta la concentración, la atención y el mantenimiento de una actitud activa… Si nos vemos obligados a escuchar y tomar notas, el moverse y despertar el interés pueden ser unas buenas técnicas. No obstante, los ciclos de atención tienen una fluctuación de 90 minutos aproximadamente. Pararse cinco o diez minutos cada hora y media nos permite reemprender la actividad con energía renovada.

En este estado letárgico propongo realizar tareas como:

  • Proyectos de corta duración.
  • Tareas breves y variadas.
  • Actividades que requieran movimientos físicos en los que la concentración no deba ser crítica (salir del despacho e ir a otro piso para buscar algo…)
  • Llamadas o reuniones con personas que nos agraden.
  • Todo lo que encontremos sumamente interesante.

¿Qué otras tareas y actividades se ocurren programar cuando estás en un estado letárgico?

Y tú, ¿Crees que puedes mejorar tu programación? ¿De qué manera? ¿Cómo lo vas a llevar a cabo?

No te olvides que te acompaño con pasión al logro de tu éxito.

Milagros García

Día del trabajador

Para todos los oficios, para ti, para mí, para los que idean, para los que ejecutan, para los que construyen y para los que, a veces, destruyen, para los que buscan alternativas, para los que siguen un rumbo fijo, para los que tienen un trabajo estable, para los que fluyen con el viento, para los que se dedican a los demás, para los que se dedican a uno mismo, para los que trabajan en lugares de atención 24h y 7 días a la semana, para los que les toca trabajar mañana, para los que pueden tener un día de descanso, para todos,

¡Disfrutemos del Día Internacional del Trabajador!

¿Por qué?

Porque desde el 1º de mayo  de 1886 se ha tratado de cuidar de las personas en los puestos de trabajo, pidiendo una jornada laboral de no más de 8h (os dejo la historia aquí).  Y aunque a veces, en nuestro trabajo, por nuestra implicación, por exigencia del proyecto en el que participemos, podamos hacer más horas, no nos olvidemos de que somos PERSONAS.

Ocupémonos de las personas que forman parte de nuestros equipos y también de nosotros mismos, poniendo alerta a la autoexigencia y a los signos del estrés, a la salud, a las necesidades y a los intereses. Sepamos reconocer y ser flexibles. Sepamos acompañar en el desarrollo armonioso de nuestros equipos.

Celebremos, cuidándonos, para ser felices.

Equipo 2miradas.

He estado últimamente pensando en la importancia de la superación y en poder acompañar a los equipos a que se superen y a que superen los vaivenes y baches que, a veces, frenan o golpean a nuestros departamentos.

 roto

Podemos llegar más lejos de lo que creemos, somos más fuertes de lo que pensamos, y tenemos mayor capacidad de aguante y resistencia de lo que sentimos, incluso resiliencia, como ya comenté en un artículo anterior.

Tenemos muchísimos ejemplos de esto, como el que os dejo en este vídeo:

Sin embargo, hemos también de cuidar de nosotros mismos, y conocer nuestros límites. Hablamos a veces de heroicidades que atentan contra nuestra vida o nuestra salud, sin ser una cuestión de supervivencia, llevando al extremo la superación personal o profesional, con una excesiva sobre-exigencia.   

Superación

Os recuerdo la definición de superación. Según la RAE es: Acción y efecto de vencer obstáculos, exceder límites y dejar atrás.

Cuando nos superamos, se amplía nuestra zona de confort, ampliamos nuestro mapa mental y crecemos.  ºan situaciones que nos obligan a superarnos de forma forzada, y esto suele dejarnos ciertas "heridas" que hemos de ayudar a cicatrizar.

Por ejemplo, en el caso de equipos que han trabajado duro por conseguir un proyecto y no ha salido. Es un tiempo dedicado, un esfuerzo, una ilusión que se ha desvanecido. Hay que recuperarse y seguir adelante, acompañando al equipo también emocionalmente. Dejar atrás este proyecto y coger fuerzas para afrontar uno nuevo, con un nuevo objetivo y una ilusión renovada. ¿Cómo lo hacemos?

 Me he dado cuenta que todos nos superamos muy a menudo en nuestra vida. Cada vez que queremos avanzar hacemos algo que no habíamos hecho hasta entonces, rebasando nuestros límites conocidos. Por ejemplo, visto desde nuestra perspectiva personal, serían situaciones como: casarnos, irnos a vivir solos, tener un hijo, salir de nuestra ciudad natal, aprender otra lengua...

Por tanto, la superación tiene mucho que ver con querer, atreverse y con el aprendizaje.

Y visto desde nuestra perspectiva profesional, podemos encontrar situaciones en las que nos superamos como: comenzar unos estudios, aprobarlos, trabajar en una empresa, montar una empresa propia, cambiar de puesto, proponer una campaña diferente de marketing... Estamos continuamente realizando tareas y acciones nuevas  para crecer profesionalmente.

Entonces, la superación, también tiene mucho que ver con la acción, la innovación y la mejora continua.

Necesitamos superarnos para avanzar en el camino de nuestra vida.

Y tú, ¿quieres superarte?

Te espero aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Cada día escuchamos la importancia del lenguaje incluso como instrumento de curación. Desde la ontología del lenguaje, de Rafael Echevarría, hasta el pensamiento positivo, pasando por su utilidad en la detección del talento, con el llamado lenguaje analógico.

¿Qué nos decimos y cómo nos lo decimos?

Comunicación

Estudios realizados por científicos rusos ya descubrieron que hasta el ADN puede ser influenciado y reprogramado por palabras y frecuencias. E incluso nuestro cuerpo puede modificarse si nos hablamos en la frecuencia adecuada. Sabiendo de la importancia que puede tener el lenguaje sobre nosotros y nuestro comportamiento, podemos comenzar a gestionarlo para que funcione a nuestro favor.

Cuando nos decimos "no puedo más", las posibilidades de poder un poco más disminuyen. Y lo mismo si nos expresamos en sentido negativo con nuestros compañeros, colaboradores, amigos y familiares. Creyendo que estamos ayudando con frases del tipo "no te rindas", nuestro cerebro, que no sabe interpretar el "NO", lo que está favoreciendo es a llevar a que la persona piense en rendirse.

Enric Lladó nos deja unos ejemplos más que os comparto en este vídeo:

Del mismo modo, cuando nos quejamos o expresamos un problema, el hecho de poner el problema sobre la mesa, desahogarnos, criticar, puede aliviarnos emocionalmente tan sólo porque exponemos con palabras lo que nos ocurre.

Ahora bien, para poder avanzar, sobre todo en las empresas pero también en nuestras relaciones personales, será más efectivo si al mismo tiempo que exponemos el problema, añadimos también las posibles soluciones. Como decía David Kelly, fundador de IDEO y d.school, “es responsabilidad del que ve un problema callárselo y traer problema y solución a la mesa juntos” como nos ha recogido Mamen Perera en su artículo "palabras tóxicas".

Claves para una comunicación más útil y sana con nosotros mismos y con los demás:

  • ¿Lo que te dices te abre opciones o te las limita? Expresarnos en un sentido más amplio, con preguntas del tipo ¿cómo puedo solucionar esto?, nos abre muchas más opciones que si nos preguntamos ¿por qué me pasa esto a mí? Y nos da la oportunidad de resolver y afrontar lo que nos ocurre.
  • Utilizar metáforas capacitantes. Se ha comprobado que el uso de las metáforas nos permite asociar ideas con conceptos relacionados que, en general, nos facilitan la comprensión. Por ejemplo, "me encuentro entre la espada y la pared" nos aclara la idea que queremos expresar. Ahora bien, hemos de poner cuidado para elegir la metáfora más adecuada, la que nos potencie, la que nos permita enriquecer nuestra vida, como por ejemplo "abrir el abanico de las oportunidades que se nos presentan".
  • Tener un amplio vocabulario, como se ha demostrado en los estudios sobre neurociencia,  contribuye a mejorar la reserva cognitiva del cerebro, la responsable de subsanar nuestra pérdida de memoria incipiente en el ocaso de la vida.
  • Palabras como Gracias, Por favor, lo siento, perdón, te amo...tienen una fuerza especial en nosotros, y es la base del antiguo arte hawaiano Ho'oponopono.
  • Las distinciones, nos permiten elegir la palabra más adecuada cuando sabemos qué significa cada una de ellas. Por ejemplo, no es lo mismo aceptar que resignarse. Os dejo algunos ejemplos de distinciones aquí.
  • Evitar las generalizaciones "nada me sale bien" (¿nada?, ¿no hay excepciones? Seguro que algo te sale bien en algún ámbito de tu vida), las distorsiones "no me coge el teléfono, seguro que está enfadado conmigo" (¿y no podría ser por otro motivo?) y las eliminaciones "no puedo" (¿no puedes qué y en qué momento?), en nuestra forma de expresarnos.  
  • Hablarnos con cariño. Evitarnos insultos "¡es que parezco tonto!", etiquetarnos a nosotros mismos "soy tan torpe...", aceptar como generalidad lo que ha ocurrido una vez "siempre meto la pata",  y permitirnos errores, utilizar la compasión hacia nosotros mismos, una compasión entendida como acogida, que nos proporciona calma y seguridad, como indica la "Compassion focused therapy" de Paul Gilbert.

¿Cómo vas a comenzar a hablarte a partir de ahora? ¿Y cómo vas a hablar a los demás?

Te espero aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Muchas personas comienzan su día faltos de energía, sin ganas de hablar con nadie, molestas hasta que se toman el primer café,... A veces muestran más irritabilidad e impulsividad, son más susceptibles al estrés y a los cambios de humor...

A estas personas habría que preguntarlas ¿qué tal has dormido?

 Cansado

Los estudios de neurociencia están comenzando a darnos pistas sobre cómo funciona nuestro cerebro y también sobre la importancia del sueño. Muchas personas piensan que dormir es una pérdida de tiempo, y está calculado que si medimos el tiempo que dormimos respecto al tiempo que vivimos, más de un 30% del tiempo lo pasamos durmiendo. ¿Y por qué? ¡Porque así lo necesitamos para vivir!

Una de las funciones del cerebro según los neurociéntíficos (aunque hay aún numerosas hipótesis más) es que durante el sueño el cerebro ejerce un efecto reparador. Lo que hemos gastado durante el día, lo reemplazamos, y reconstruimos durante la noche. Y también, otra de las funciones importantes es que nos permite procesar los aprendizajes y sucesos ocurridos durante el día, consolidando la memoria. Os dejo un vídeo de Russel Foster explicando los avances en neurociencia sobre el sueño y la importancia de su cuidado para nuestro bienestar y estado emocional.

Muchas personas trabajan mucho y duermen poco. Si bien es cierto que según la edad las necesidades de dormir varían (por ejemplo, los niños han de dormir mucho más que las personas mayores),todos necesitamos un tiempo para que nuestro cerebro realice las funciones que sólo en ausencia de luz natural está preparado para realizar, como por ejemplo, la secreción de la hormona del crecimiento, que en los adultos condiciona la reparación de nuestra piel.

Para facilitar nuestro descanso y poder sentirnos mejor, menos irritables por las mañanas y más descansados, también será un factor importante cómo vivimos nuestro día. El cerebro acumula las tensiones sucedidas durante el día, los anhelos, la ansiedad, etc. y después necesita un tiempo para desconectar aunque nos vayamos a la cama y caigamos rendidos.

Por eso, los expertos en sueño, como el Doctor Estivill, nos cuenta en su libro "Dormir natural", que puedes conseguir aquí, que hay tres fases fundamentales que puedes chequear para valorar qué tal duermes:

1. Preparar el sueño: igual que con los niños hacemos el baño, la cena, les leemos un cuento y vamos bajando la intensidad de la actividad hasta llegar al sueño, de adultos ocurre lo mismo. Ir bajando la intensidad de la luz, olvidarnos del ordenador, el móvil o la tablet como medio para "entretenernos" antes de ir a la cama (o ya en la cama si eres de los que te lo llevas para mandar el último mensaje antes de dormir), es decir, tener rituales para ir a la cama que vayan haciendo al cerebro darse cuenta de que nos estamos preparando para dormir.

2. La hora de dormir: un buen colchón, una habitación con una temperatura adecuada, relajarnos, centrarnos en nuestra respiración, más lenta, dejando pasar nuestros pensamientos...

Dentro de esta fase se desarrolla el ciclo del sueño,  donde pasamos por una serie de etapas, comenzando por la primera, de sopor, en la que se nos relajan los músculos y caemos en la somnolencia dejándonos llevar por el sueño. Después hay una etapa de transición hacia la etapa en la que hay un sueño más lento, en la que las ondas cerebrales mantienen ya un ritmo muy ralentizado y necesitamos un estímulo más fuerte para hacernos despertar porque entramos en un sueño profundo. Y la etapa que se da a continuación es la que se denomina fase REM (rapid eye movement) en la que podemos reconocer que soñamos. Estas etapas se repiten 4-5 veces a lo largo de la noche.

 Mal despertar

3. Tener un buen despertar: que suene de forma estridente el despertador no es, desde luego, nada facilitador para afrontar el día con una sensación agradable y energía. Por eso, lo ideal sería poder despertarnos de forma espontánea, aumentando la intensidad de la luz de la habitación, con caricias (si tienes a alguien a tu lado) y sonidos que vayan aumentando de forma paulatina y dándonos el tiempo suficiente para activarnos.  Podemos comenzar con pequeños ejercicios para ir despertando también a nuestro cuerpo, seguir un ritual de despertar que incluya la limpieza de la piel, pues como he comentado se produce durante el sueño la regeneración de la misma, y desayunar sano y con tiempo nos ayudará a mejorar nuestro estado de ánimo para comenzar el día.

Por todo lo aquí comentado, dormir bien nos ayuda a tener una mejor concentración, tomar mejores decisiones, ser más creativos, facilita nuestras relaciones sociales, y sobre todo ganamos en salud.  ¿Qué vas a hacer para cuidar de tu sueño y de tí?

Te espero aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Querido compañero,

Cuando te comunicas, ¿las personas se acercan o se alejan de ti? ¿En qué momentos se acercan? ¿Qué les motiva a acercarse a ti? 

Acercar

En el anterior post te hablé de lo que nos aleja y de la importancia de los conflictos en las relaciones (http://2miradas.es/blog/cuatro-reglas-universales-que-nos-alejan-de-los-demas/). Hoy voy a hablarte de los obstáculos en la comunicación y de lo que nos acerca a los otros.

 ¿Qué obstáculos tienes cuando te comunicas? Te invito a que escribas todos aquellos obstáculos que encuentres, yo te comparto algunos: 

  1. Exigencia, amenaza, agresividad.
  2. Juicio, la crítica, las etiquetas.
  3. Aconsejar, consejo no pedido. Esto se da cuando alguien quiere contarnos algo y no busca nuestra solución ni consejo. Lo único que quiere es ser escuchado, que estés ahí, sentir que le entiendes, que se empatice con él y que se le comprenda.
  4. Diagnóstico, interpretación, el hacer “psicoanálisis” del otro. Nadie más que uno mismo sabe lo que nos pasa.
  5. Preguntar con juicio. Por ejemplo: y... ¿cómo se te ha ocurrido hacer eso??? Y tú, ¿qué pintabas allí? A ver, y tú, ¿qué hubieras hecho en mi lugar? (seguramente estés pensando: “seguro que hubieras hecho lo mismo”). Estas preguntas encierran un juicio importante que hace que el otro se aleje.
  6. La Ironía. Por ejemplo: ironizar una situación que el otro nos plantea. "Seguro que no te gustó, ya, ya..."
  7. La Broma. Por ejemplo: "Sacas la cartera pero no asoma el dinero. Uy, no te enfades, ¡¡es broma!!"
  8. Moralizar. El soltar sermones. Recordad que los valores de cada uno son de cada uno, no imponerlos.
  9. La Lógica. No dejan de ser mis razones. Recordad que cada uno tenemos nuestra forma de pensar y que no tiene por qué coincidir con lo que piensa el otro.
  10. Humillar. Por ejemplo: en muchas ocasiones nos ponemos a hablar de los niños y criticarles con otro adulto estando éstos presentes.
  11. Alabar. Por ejemplo: no me digas que soy buen trabajador cuando me quedo después de la jornada laboral porque el día que no me quede, me puedes decir que soy mal trabajador. Mejor reconoce o agradece que tu trabajador se quede haciendo horas extras.
  12. Consolar. Por ejemplo, un amigo pierde su trabajo y le dices: “menos mal que tienes muy buena salud”. A tu amigo en ese momento lo que le está doliendo es que está sin trabajo, mejor acompañarle empatizando con él y no hacer comentarios por consolar poco acertados. 

En esta ocasión te voy a pedir que pienses en una persona que cuando se relaciona contigo te haga sentir bien, con una comunicación que te acerque. Y pensando en esta situación, que contestéis la pregunta: ¿qué te acerca? ¿Qué hace que se haga más cercana la relación? Te invito a que hagas una lista.

Algunos seguramente hayáis contestado: me escucha, me entiende, me hace reír, me valora, desdramatiza, me acepta tal cual, su sonrisa, su bondad. Otros quizás habéis escrito: creatividad, me apoya en los proyectos, me ofrece cariño, me habla bien, me trata con respecto, tengo complementariedad, me da reconocimiento, su disponibilidad, su accesibilidad, complicidad, el tiempo y el espacio que me dedica, que comparte conmigo, la confianza que me da.

Ahora te vuelvo a pedir que amplíes la situación, pensando en todas las personas que te acercan ¿qué hacen, qué dicen, cómo se comportan para que te quieras acercar? Quizás alargues esta lista escribiendo: me da ánimo, me acompaña, está abierto a todo lo que le digo, habla con transparencia, es honesta, generosa, es una relación de igualdad, expresa sus sentimientos…

Como ya he indicado en mi anterior artículo, las emociones nos proporcionan señales de alarma que nos indican nuestras necesidades o lo que nos ocurre. En este caso, ¿cómo reacciona tu cuerpo cuando te sientes cerca del otro? Seguramente que tu cuerpo esté relajado y te sientas más tranquilo.

Lo importante en una relación es que nos comuniquemos como seres humanos y esto ¿en qué crees que consiste? Básicamente en los 4 aspectos siguientes: 

  1. Aprender a que el otro se sienta escuchado.
  2. Sentir empatía por el otro.
  3. Aprender a que el otro se sienta atendido y aceptado. Entender y comprender al otro.
  4. Expresarnos con respeto, de forma asertiva y de igual a igual.

 Con el fin de facilitaros más información os invito a ver este vídeo, en el que habla un gran maestro de la comunicación, Marshall Rosenberg, sobre la comunicación empática:

Después de todo lo que he compartido contigo, ahora ¿qué mejoras vas a llevar a cabo para acercarte más al otro cuando te comunicas?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

Querido compañero,

Cuando te comunicas, ¿las personas se acercan o se alejan de ti? ¿En qué momentos se alejan?

 Reglas que nos alejan de los demás

 

Hoy quisiera hablarte de la comunicación y de lo necesaria que es para poder mejorar nuestras relaciones.

Seguro que en alguna ocasión te han dicho que tener conflictos es malo, es negativo, que el conflicto es, incluso, comparable al desamor. Sin embargo, es un hecho que si sabemos aprovechar una situación de conflicto nos puede acercar al otro. Dice Paulo Coelho: “El amor sólo descansa cuando muere. Un amor vivo es un amor en conflicto”. 

Un conflicto es una situación que requiere un ajuste a realizar, si este ajuste no se da, nuestro cuerpo y nuestras emociones emiten señales hasta que este ajuste se produce. Por ejemplo, se nos presentan señales corporales como temblores, rojez en las mejillas… ante emociones como la rabia o la tristeza.

 Y ahora, para que puedas conocerte algo más o experimentes la importancia de la comunicación en cualquier relación, si aún no has tenido la oportunidad, te invito a que describas una situación de conflicto. Y pensando en esta situación que contestes la pregunta: ¿qué te aleja del otro? ¿Qué hace que se haga más distante la relación? Puedes hacer una lista.

Algunos seguramente hayáis contestado: que me chillen, me etiqueten, me critiquen, me manden callar, me interrumpan, no me escuchen, que no empaticen, que me comparen, que me invadan, que hablen sin parar, el silencio, que no haya respuesta. Otros quizás habéis escrito: que me aconsejen sin pedirlo, no tengan en cuenta mi criterio, no contesten, que me organicen, que me cambien de tema, que no hagan lo que pido, que me invadan, que quiten importancia a lo que me pase, el perfeccionismo, el victimismo...

Ahora te vuelvo a pedir que amplíes la situación, pensando en todas las personas que debido a su comportamiento, tú sientes que te alejas. ¿Qué hacen, qué dicen, cómo actúan para que te alejes? Quizás alargues esta lista escribiendo: que me insulten, me agredan, no me valoren, que me metan miedo, que el otro esté siempre enfadado, que me exijan… Que me contesten: “anda que tú”, “pues tú más”, “y yo más”…

¿Te has dado cuenta de que cada uno de nosotros hacemos alguna o muchas de las cosas que están en esta lista y que no es sólo el otro quien actúa así? Tenemos otras maneras de afrontar todo este listado de forma distinta, con creatividad.

Existen unos ámbitos en los que se pueden englobar todo lo que nos aleja de los demás. De manera universal estos ámbitos son:

  1. Juicio. Por ejemplo ¿qué hago cuando alguien me dice que soy un idiota? Rechazarlo y esto sucede por una razón primordial y es el preservar nuestra identidad. El problema es creer que el juicio es la verdad ¿Cuál es la realidad? La realidad puede ser que en ese momento, en esa situación mi comportamiento fue idiota pero no soy idiota las 24 horas del día, ni los 365 días del día, entonces, ¿por qué etiquetas?
  2. Exigencia. El formato mental de la exigencia es: tener que, debería, tendría, lo normal es, lo apropiado, lo adecuado… Cuando decimos cualquiera de estas expresiones a alguien, pagamos un precio de alejamiento porque resta libertad al otro y cuando nos hablamos así a nosotros mismos, nos coarta nuestra propia libertad. Cambiar esta exigencia por la convicción con un formato mental como: quiero, deseo, me gustaría… puede ayudar a conseguir un acercamiento en la relación o con nosotros mismos.
  3. Emplear el Castigo, premio, culpa o chantaje cuando quiero conseguir algo del otro. No se trata de adiestrar al otro en su forma de comportamiento para que se adapte a como a nosotros nos gustaría que fuera. Y para ello acudir al premio si lo hacemos bien o al castigo, si no. Jugar con "si haces X entonces te quiero mucho" a la larga seguramente creará una mayor distancia entre nosotros.
  4. Tener la razón. Ante una diferencia de opinión, en general, lo resolvemos con el tener razón y, a menudo, decimos frases como: “yo tengo razón”, tú te equivocas”. Cuando alguien nos da la razón, nos produce un subidón repentino que dura poco y no se sostiene en el tiempo. En cambio, nos lleva a gastar tiempo, energía y resultados. ¿Crees realmente que merece tanto la pena tener la razón si esto te lleva a alejar a alguien que te importa?

 ¿Cómo reacciona tu cuerpo cuando te encuentras con una de estas 4 situaciones? Como comentaba al inicio, ante las situaciones que nos alejan, seguramente que tu cuerpo se tense y te sientas intranquilo.

Con el fin de facilitarte más información te invito a leer algunos libros como:

  • ”Deja de ser amable, sé auténtico!, como estar ante los demás sin dejar de ser uno mismoTomas D Ansenbourg. En general, hemos aprendido a ser complacientes, a ocultarnos tras una máscara, a desempeñar un papel. Hemos adquirido la costumbre de disimular lo que nos sucede, con el fin de ganarnos el reconocimiento, la integración o una aparente comodidad, en lugar de manifestarnos tal como somos. Hemos aprendido a separarnos de nosotros mismos para estar con los demás. Y aquí tiene su origen la violencia en la vida diaria: no escucharse a sí mismo conduce, tarde o temprano, a no escuchar al otro; no respetarse a sí mismo conduce, tarde o temprano, a no respetar al otro.
  • ”Comunicación no violenta”. Marshal Rosemberg. Comunicación no violenta expresa una clara y sistemática presentación de un programa educativo desarrollado por Marshall Rosenberg, a partir de su experiencia como educador mediador y terapeuta.

Después de todo lo que he compartido contigo, ahora ¿Cómo vas a detectar que te estás alejando del otro? ¿Qué mejoras vas a llevar a cabo para evitar que alguien que te importe se aleje de ti?

Con el fin de continuar con el complemento para este artículo, en mi próximo post te voy a hablar de lo que nos acerca al otro y de los obstáculos que podemos tener en la comunicación con los otros.

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García