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¿Cómo te sientes a tu vuelta de vacaciones? ¿Qué haces cuando vuelves de vacaciones?

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Photo by Marvin Meyer on Unsplash

 

Cuando volvemos al trabajo tras un periodo vacacional supone  tener ciertas dificultades. Hay numerosos estudios que indican que más de la mitad de los trabajadores sufrimos consecuencias en esta vuelta a la cotidianidad laboral. Este hecho es conocido como síndrome postvacacional.

Gabriel Schwartz, director de Psicología Laboral, indica que aunque nuestro trabajo nos apasione, esta vuelta puede ser vivida con agobio y malestar.

Es algo muy normal que al volver a las rutinas diarias de trabajo nos genere desánimo, irritación, desmotivación, dificultad para conciliar el sueño, falta de concentración, tensión muscular, e incluso, problemas relacionales con otros compañeros… porque volver de las vacaciones conlleva: madrugones, atascos, cansancio, vuelta al colegio de nuestros hijos, otro tipo de alimentación, estrés…

Todo esto es cierto, pero podemos llevarlo mucho mejor si sigues algunas claves que hoy voy a compartir contigo:

  1. Deja al menos un día entre las vacaciones y tu vuelta al trabajo. Hacer esto te ayudará a mentalizarte para afrontar la nueva situación y a que el cambio sea menos traumático. Además, para facilitarte esta transición, una opción podría ser quedar con familiares y/o amigos y compartir vuestras vacaciones.
  2. Mantén unos horarios regulares y genera tiempos de descanso durante la jornada laboral. Es importante crear rutinas, tanto durante el día, como en las horas de acostarse y levantarse. De esta forma, será más fácil adquirir unos hábitos de sueño saludables porque es necesario contar con tiempos de descanso adecuados, ya que la falta de sueño incrementará los síntomas del síndrome postvacacional. Expertos recomiendan establecer descansos dentro de la oficina, como por ejemplo, realizar un descanso de unos 15 minutos si la jornada es de más de 6 horas. También indican que cada dos horas sería conveniente relajar la vista, estirar un poco la espalda y el cuello y tomar conciencia de la postura, intentando mantener la espalda recta y una postura correcta con el teclado. Nos aconsejan levantarse para dar un paseo, estirar las piernas y beber agua para estar hidratados. Durante las horas de trabajo, busca momentos de pausa para reactivar la respiración, variable esencial en los procesos de control del estrés y la ansiedad.  Estas recomendaciones ayudan a que no se resienta la salud, ni el rendimiento laboral.
  1.  Practica una vida saludable. Lleva una dieta equilibrada y una alimentación ordenada, haz ejercicio físico y mental, vigila tu salud, deja de fumar, duerme al menos 8 horas… Está demostrado que llevar una vida saludable de forma regular contribuye a mantener una buena salud y a prevenir enfermedades, a la vez que ayuda al carácter, la disciplina y a la toma de decisiones en la vida cotidiana.  Una vida saludable contribuye a establecer un bienestar físico y mental, mejorando la autonomía de la persona, la memoria, rapidez de ideas, rebaja la tensión y el estrés, mejora la relajación y promueve sensaciones como el optimismo y la euforia, al tiempo que se mejora la autoestima de las personas.  Si te sientes bien será más fácil que te adaptes a la vuelta al trabajo más rápidamente.
  1. Trabaja tus pensamientos. Pensamientos como “vaya mierda, de nuevo al trabajo”, “quien pudiera volver de vacaciones” … minan nuestro momento e incluso lo negativizan. Seamos realistas: ni las vacaciones son ideales, ni el trabajo es un horror. Las dos situaciones son necesarias y tienen su parte positiva.   Las vacaciones nos ayudan a tomar nuevo aire, a desestresarnos, a cambiar la monotonía… y el trabajo nos da estabilidad, nos proporciona una mejor situación económica… Cuida tu actitud y tus pensamientos.
  2. Organiza y planifica de forma eficaz y eficiente tu agenda. Seguro que tendrás muchos nuevos problemas a resolver, muchos correos a contestar, muchas llamadas a realizar, nuevos proyectos a afrontar, asistir y organizar nuevas reuniones… no te agobies desde el primer momento.  Comienza haciendo una lista con los asuntos y tareas que vas a afrontar y adapta tu agenda de forma progresiva a la vuelta a la rutina, sin que las tareas se te amontonen, prográmalas. Te recuerdo que te puedes comer un elefante, pero sólo a trocitos. No quieras solucionar todo desde el primer minuto, tómate tu tiempo en organizarte para afrontar tu trabajo y tus nuevos quehaceres y tareas.
  3. No esperes a las siguientes vacaciones, emplea tiempo en ti y en lo que te gusta. Tenemos tiempo libre y días festivos, organiza una nueva salida o actividades que te gusten, queda con tus amigos, lee, ve tus series favoritas… Combina tu actividad laboral creando nuevos espacios y momentos que te proporcionen sentirte bien, romper con la monotonía y despejar tu mente.
  4. Redecora tu espacio de trabajo. Incorpora elementos y accesorios que aumenten tu comodidad en el trabajo y creen un entorno de trabajo más agradable. Por ejemplo, incorporando una iluminación más suave, comprando una silla ergonómica o poniendo alguna foto de las vacaciones que te provoque al mirarla alguna sonrisa o que te aporte una sensación de bienestar o te traiga algún pensamiento positivo.
  5.  Busca apoyo en personas de tu confianza y ponte en el lugar de los demás. Expresa a tu familia, amigos e incluso, compañeros cómo te encuentras para que puedan entender tu malhumor o tu tristeza y empatiza con tu entorno, ya que ellos pueden estar pasando por algo muy similar a ti.  Ponernos en el lugar de los demás es clave para mejorar nuestras relaciones laborales y personales y mejora los vínculos de cercanía y confianza.

¿Qué otras cosas haces para afrontar tu vuelta de las vacaciones?

Con el fin de complementar lo que te acabo de comentar te dejo el siguiente  enlace para que pinches sobre el y escuches el video que a continuación te presento:

Vuelta al trabajo tras las vacaciones

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para afrontar mejor tu vuelta al trabajo tras las vacaciones? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

¿Te cuesta delegar?  ¿Te cuesta mucho tomar decisiones? ¿Crees que haces las cosas mejor que los demás?

Foto de pixabay

Hoy quiero hablarte de "la importancia de dejar de ser perfeccionista" y lo hago porque me estoy encontrando muchas personas a mi alrededor tanto alumnos, como compañeros y familiares que se empeñan en ser perfectos y esto, les está robando, entre otras cosas, muchas oportunidades de lograr nuevos éxitos.

El perfeccionismo, según la RAE, es la tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado. Algunos sinónimos serían: concienzudo, detallista, exigente, cuidadoso, prolijo, exacto, minucioso…

¿Eres una persona perfeccionista? Emol nos recuerda que en diciembre de 2013 The Huffington Post publicó un artículo en el que indicaba 14 signos característicos de las personas perfeccionistas que a continuación paso a explicaros:

  1. Siempre estás dispuesto a agradar. Desde que somos pequeños nuestros mayores, nos premian y castigan en función de nuestros éxitos o logros, por lo que se incentiva el querer gustar y agradar.
  2. Sientes que nunca es suficiente. Un perfeccionista siempre siente que algo les falta y que no consiguen lo que desean, ya que la perfección no existe.
  3. Tienes un alma culpable. Un perfeccionista no se deja ver, no muestra cómo es en realidad, ya que no muestra su fragilidad, ni su vulnerabilidad.
  4. Te cuesta abrirte hacia los demás. Al buscar la aceptación, evitan tocar con los demás sus inseguridades, miedos o debilidades.
  5. Te gusta dilatar. Un perfeccionista teme equivocarse y fracasar, luego dilatan la toma de decisiones y posponen tareas.
  6. Ser del "montón" te pone nervioso. Los perfeccionistas quieren ser los mejores y sobresalir entre los demás.
  7. Criticas a los otros. Una manera de defenderse un perfeccionista es juzgando o etiquetando a los demás, su exigencia les lleva a no aceptar en los demás lo que no aceptan de sí mismos.
  8. Apuntas siempre a lo grande. Un perfeccionista no se arriesga si no piensa que juega a caballo ganador, si no piensa que el proyecto será exitoso.
  9. Lloras sobre la leche derramada, aunque sabes que no debes hacerlo. Los perfeccionistas no admiten los errores y cuando cometen alguno lo toman como un gran fracaso por muy pequeño que sea.
  10. Disfrutas con los errores de los otros. Al no aceptar sus errores cuando otros los cometen se sienten mejor, otro de sus lemas es “mal de muchos consuelo de todos”.
  11. Tomas todo a modo personalUn perfeccionista en lugar de ver el problema cada vez que pasa algo piensan que son el problema.
  12. Sientes nostalgia de tu época escolar. En la época colegial conocíamos fácilmente quien iba bien o mal en los estudios por las notas y esto les hacía sentir seguros a los perfeccionistas.
  13. Te pones a la defensiva cuando te critican. Un perfeccionista se esfuerza mucho por cuidar su imagen y tienden a defenderse ante la más mínima crítica.
  14. Sabes que buscar la perfección te hace daño, pero crees que es el precio que debes pagar por el éxito. Desde su niñez les dicen que “lo que cuesta es lo que vale”. Este es uno de los lemas de un perfeccionista.

El perfeccionismo aunque para muchos puede resultar una conducta positiva puede en realidad provocar serios daños colaterales. Te indico algunos daños que padecen los perfeccionistas:

Pueden presentar problemas físicos. La Universidad de Brock, en Ontario tras un estudio elaborado sobre la relación entre perfeccionismo y salud física de 492 personas, de entre 24 y 35 años de edad, concluyeron que las personas perfeccionistas son más propensas a sentirse mal, y a quejarse de falta de sueño, dolor y fatigas que aquellas que no lo son. E incluso, presentar problemas digestivos, intestinales, cefaleas tensionales, jaquecas, dermatitis, etc.

Un perfeccionista presenta una baja autoestima y una falta de confianza y seguridad, como he indicado rechazan cualquier error, fracaso e imperfección, nunca están conformes con lo que consiguen.

Además de que son personas que temen mucho un fracaso y necesitan siempre ser perfectos y como todo esto es imposible de lograrse en cada momento, pueden sentir mucha frustración e incluso, llegar a estados depresivos.

Los perfeccionistas quieren todo bajo control y son obsesivos. Las personas demasiado perfeccionistas podrían llegar a tener el temido trastorno obsesivo-compulsivo.

También las personas perfeccionistas son pesimistas al marcarse objetivos poco realistas y muy altos, su exigencia les obliga a esforzarse tanto por sus metas que les impide disfrutar de cada momento.

En el artículo paradoja del perfeccionismo puedes ver más síntomas físicos y emocionales.

Thomas Curran nos recuerda que nuestra peligrosa obsesión por el perfeccionismo está empeorando.

Después de lo que acabo de compartir ¿qué vas a hacer para dejar de ser perfeccionista? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso, yo te responderé a cualquier duda o pregunta que quieras realizarme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

Querido compañero,

¿Cómo te programas? ¿Qué tienes en cuenta? ¿Qué técnicas utilizas?

 noche y día, bioritmo

En algunos de mis artículos anteriores ya te había hablado sobre la Planificación versus la Programación, y también de 10 claves y herramientas para programarte, hoy quisiera compartir contigo algunas técnicas para programarte más eficazmente:

Seguro que para programarte utilizas tus técnicas,  hoy quiero compartirte tres de las que yo uso habitualmente.

Una es la PNL (Programación Neuro Lingüística). Para programarnos es fundamental cuidar el cómo nos hablamos, las expresiones que utilizamos y el lenguaje en el que nos comuniquemos, que es importante que sea un “lenguaje positivo”. Por ejemplo: No es lo mismo decirte: “tengo que ir a una formación” a decirte ”voy a esta formación porque deseo mejorar y me gusta reciclarme”. Ya tratamos este tema en otro de nuestros artículos: ” lo que te dices y como te lo dices importa”

También es muy importante cuando te programas el cuidar tus pensamientos negativos o derrotistas. Por ejemplo, no es lo mismo pensar: “vaya día tan malo que voy a tener” a pensar “hoy voy a por todas, seguro que tendré un gran día”.

Esto es importante a la hora de programarte porque llegar o no llegar a lo que quieres hacer en el día dependerá de ello.

Otra técnica que utilizo es la Gestalt, el “vivir el aquí y el ahora” para concentrarme en lo que estoy realizando en cada momento, sin distracción. Por ejemplo: si estás duchándote, disfruta del agua al caer por tu cuerpo, del aroma del champú… en lugar de estar pensando en lo que vas a hacer después. O si estás realizando un informe, olvídate del e-mail, del teléfono,...y así podrás tener en la mente todo lo relativo a ese informe. De esta forma puedes optimizar tu tiempo y ser más eficiente. Y saber cuánto tiempo dedicas a cada cosa es una buena forma de programarse mejor y ya que lo conoces, aprovecharlo al máximo de concentración.

Tenemos ritmos biológicos diferentes, por eso, otra técnica que te propongo es atender a tus bio-ritmos, Cronobiología para ser más eficaz a la hora de programarte. Puedes saber más sobre la cronobiología en el vídeo que te dejo aquí.

  • La gente “de mañana” tiende a despertarse con facilidad, a estar en alerta desde el primer momento y tiene una caída energética considerable a últimas horas de la tarde.
  • La gente “de mediodía” es la que mejor se adapta al horario de 9 a 5. Se despiertan entre las 7 y las 8 con una actividad más lenta y su energía tiende a elevarse a primeras horas de la tarde.
  • La gente “de noche” es la que tiene el despertar más lento y la que puede estar durmiendo por la mañana sin que les moleste la luz. Son espectadores de programas de madrugada y asistentes a las “sesiones golfas” o tertulias nocturnas.

Es difícil clasificarnos claramente en una de las franjas diarias, ya que la energía puede sufrir altibajos en pequeños mini ciclos. Una buena técnica consiste en hacer un seguimiento de: las horas en las que estamos con más alerta y energía, de aquellas en que nos sentimos despiertos pero con ganas de descansar un rato, y –por último- de las horas en las que realmente nos cuesta un esfuerzo realizar el trabajo. Conocer el ciclo diario de energía nos permite programar las actividades en relación a nuestro grado de alerta.

En los estados de máxima alerta te propongo programar:

  • Grandes proyectos que precisen de un alto grado de implicación y concentración.
  • Asuntos críticos que generan presión.
  • Lecturas importantes y complejas.
  • Material que puede ser aburrido.
  • Reuniones con el jefe.
  • Reuniones y llamadas en las que –sobretodo- es importante escuchar.
  • Todo lo que requiera mas pasividad que actividad.
  • Situaciones en las que no se quiera ser interrumpido.

¿Qué otras tareas y actividades se ocurren programar cuando estás en un estado de máxima alerta?

En cambio, cuando te encuentras en un estado de letargo es cuando más nos cuesta la concentración, la atención y el mantenimiento de una actitud activa… Si nos vemos obligados a escuchar y tomar notas, el moverse y despertar el interés pueden ser unas buenas técnicas. No obstante, los ciclos de atención tienen una fluctuación de 90 minutos aproximadamente. Pararse cinco o diez minutos cada hora y media nos permite reemprender la actividad con energía renovada.

En este estado letárgico propongo realizar tareas como:

  • Proyectos de corta duración.
  • Tareas breves y variadas.
  • Actividades que requieran movimientos físicos en los que la concentración no deba ser crítica (salir del despacho e ir a otro piso para buscar algo…)
  • Llamadas o reuniones con personas que nos agraden.
  • Todo lo que encontremos sumamente interesante.

¿Qué otras tareas y actividades se ocurren programar cuando estás en un estado letárgico?

Y tú, ¿Crees que puedes mejorar tu programación? ¿De qué manera? ¿Cómo lo vas a llevar a cabo?

No te olvides que te acompaño con pasión al logro de tu éxito.

Milagros García

La primavera está a punto de llegar. Según las indicaciones del Ministerio de Fomento, será esta misma noche. Es el "primer verdor" en el que se da la renovación, el despertar, nuevos brotes que florecen, con temperaturas cada vez más cálidas y lluvias que alimenten los terrenos para que el crecimiento sea completo.

 Primavera

¿Y qué tiene esto que ver con la empresa? Después de este primer trimestre del año, en el que ya hemos comenzado a sembrar, es momento de revisar lo que estamos haciendo, de poner una mirada hacia la creatividad, para reinventarse, permitirse tomar nuevas perspectivas e innovar. Es un momento de crecer, de coger confianza y fuerza, de relacionarse y salir de nuevo al mercado aprovechando el "buen tiempo" del entorno.

Os dejo unos clásicos de música para acompañaros en esta inspiración, la "primavera" de Vivaldi o la "sexta sinfonía" de Beethoven.

¿Cómo podemos favorecer el espíritu de la primavera en nosotros y en nuestra empresa?

Renovar la motivación: ¿Qué te hace recargar tus pilas y dar lo mejor de ti?. ¿Cómo vas a fomentar la motivación de tus colaboradores? Recuerda lo que te gusta hacer, lo que haces muy bien, y revisa las acciones que hacen que tus colaboradores quieran permanecer en tu equipo. Es importante que no se nos olvide el ¿para qué? de estar donde estamos y haciendo lo que hacemos como lo hacemos.

Enriquecerse: suma a tu equipo brotes verdes, anímate con nuevas contrataciones, acuerdos de colaboración, alianzas estratégicas, etc. Nuevas personas traen aire fresco a la rutina. Aprovecha a salir y relacionarte. Eso sí, elige bien. Siempre de acuerdo a los valores de la empresa y sin perder de vista los objetivos marcados. Es tiempo de apostar por el crecimiento de la empresa.

Nutrirse: para aprovechar el espíritu de la primavera qué mejor que seguir formándonos. Estar en aprendizaje continuo. Puede ser una formación dentro de nuestro puesto de trabajo, o mostrando interés por lo que hacen nuestros compañeros, superiores, subordinados... Y también es momento para atreverse con esas facetas que nos gustan y a las que no solemos dedicarle tiempo. Profundiza en el desarrollo de habilidades, en hobbies,... ¡despierta tu curiosidad!

Florecer: desplegar nuestro encanto, sonreír más, tener detalles con las personas que apreciamos, relativizar lo que, en el fondo, no es tan importante. Aprovechar a dar sin esperar recibir, llegar al corazón de quienes tenemos alrededor. Fomentar un clima emocional saludable, soltar lastres, decir las cosas con elegancia y respeto, con asertividad. Que se note que estamos y que sabemos cómo brillar. Cree en ti.

Salir de la rutina: ¿has probado a llegar al mismo punto por una camino diferente? Desde cómo llegar hasta el trabajo a cómo obtener más ventas. ¿Qué podemos mejorar?, ¿qué podemos hacer distinto? ¡Prueba! Así iremos desarrollando nuestra creatividad y practicando, llegaremos a tener muy buenas ideas que permitirán innovar y mejorar procesos e incluso nuestra propia vida, porque nuestro cerebro estará más alerta y renovado.

 Así que para poner un poco de primavera, como dice Laura Pausini, "demuestra lo que puedes hacer".

¿Cómo vas a comenzar esta estación del año? ¿Qué vas a poner en marcha esta primavera?

Te espero aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills