Al inicio de las movilizaciones de los llamados “indignados” en Europa, el francés Stéphane Hessel escribió un texto titulado “¡Indignaos!”. El artículo obtuvo un gran éxito. En él proclama los principios y valores en una sociedad donde parece que solo existan quejas, muchas sin compromiso, y en ocasiones buscando chivos expiatorios...  Al poco tiempo, el mismo autor, publicaría otro artículo llamado “¡Comprometeos!”, el segundo tuvo poca aceptación ¿por qué? Porque vivimos en un mundo donde nos cuesta el compromiso y pasar a la acción

queja-versus-accionFoto de pixaby 

Quejarnos se ha convertido en una pandemia ¿Has notado que siempre hay algo de qué quejarse? El clima, el tránsito, la inseguridad en las calles, las mentiras de los políticos, la salud, el dinero que no alcanza etc. Lo único que ganamos con la queja es sentirnos peor.

Hoy queremos recordarte El reto: un mundo sin quejas. Se trata de una propuesta que ya realizó 2miradas para cambiar nuestro chip vital y distinta a los típicos planteamientos de autoayuda. Una propuesta innovadora para hacer frente a la vida con una actitud totalmente positiva.

No te preocupes, simplemente ocúpate

A menudo escucho entre mis clientes que no se planifican ni se programan por falta de tiempo. Pero el tiempo no lo encontrarán si no llevan a cabo estas 2 tareas...

La planificación es, simplemente, el listado de tareas a llevar a cabo. Planificando conseguimos disminuir en una alta medida las incertidumbres que presenta el futuro. Un posible interrogante sería ¿Qué ha de hacerse? y ¿Cómo lo voy a hacer?

La programación, por su parte, es el cuándo, es aquella que nos permite anticiparnos a los problemas, con el fin de no tener que dedicar ni mucho tiempo ni mucha energía en resolverlos. ¿Cuándo se van a llevar a cabo? ¿Con qué recursos?

Si te gusta gestionar tu tiempo y, además, te gusta dirigir tu trabajo no te pierdas nuestro artículo Planificar versus Programar donde encontrarás técnicas imprescindibles para planificar y programar.

O consultas las 10 claves para programarte. Por ejemplo, la PNL (Programación Neuro Lingüística) que nos ayuda a cuidar el cómo nos hablamos, las expresiones que utilizamos y el lenguaje en el que nos comunicamos, buscando siempre un “lenguaje positivo”. Prestando especial atención a los pensamientos negativos o derrotistas. Por ejemplo, no es lo mismo pensar: “vaya día tan malo que voy a tener” a pensar “hoy voy a por todas, seguro que tendré un gran día”.

La actitud es fundamental a la hora de programarte porque llegar o no llegar a lo que quieres hacer en el día dependerá de ello, estas técnicas para programarte eficazmente te ayudarán.

No lo olvides…

Somos lo que pensamos

Milagros Garcia