Aún recuerdo en la universidad cuando hicimos noche para inscribirnos y poder elegir las asignaturas con los profesores que queríamos y no quedarnos sin plaza. En especial, queríamos coger la clase de fiscal con un profesor en concreto con el que no solo decían que se aprobaba, sino que en realidad era un hombre que hacía comprensible la asignatura que explicaba con amabilidad.

Recientemente se habla de líderes facilitadores, que acompañan a las personas, y aún más, de los líderes amables y bondadosos que nos comparte Isabel Carrasco en el blog de Hablemos de liderazgo.

Como he dicho ya en numerosas ocasiones: "ya no queremos que nos dirijan igual". Queremos líderes que sepan poner en valor a sus equipos, que los ayuden a crecer para hacer crecer las empresas, que tengan un buen equilibrio emocional, que sean equitativos en sus recompensas y que sepan comunicarse con sus equipos, escuchándolos para saber motivarles mejor... Y podría continuar la lista, sin embargo, me quiero centrar en las implicaciones que tiene la gestión del líder, su desempeño a la hora de motivar y generar una mayor satisfacción de los colaboradores, en especial a la hora de atraer talento.

mejor_líder_mayor_capacidad_de_atraer_talento

Foto de Unsplash

Según los resultados de Merco Empresas y Líderes España 2019 compartidos por compromiso RSE, el directivo con mayor reputación de España es Juan Roig (1º) de Mercadona; seguido de Pablo Isla (2º) de Inditex; Ana Patricia Botín (3º) de Santander; Amancio Ortega (4º)  de Inditex; José MaríaÁlverez-Pallete (5º) de Telefónica… y resulta que las empresas con mayor reputación según este índice son: Inditex (1º), seguida de Mercadona (2º), Repsol (3º), Santander (4º) yTelefónica (5º). ¿Casualidad? No.

Un buen líder puede favorecer que la empresa resulte un buen lugar en el que trabajar. Y conseguir eso, lleva a que la empresa resulte atractiva para otras personas con talento. Queremos ir a 

las empresas donde creemos que se "vive" mejor, donde se nos trata mejor, donde a la gente le gusta estar, y no solo eso, donde le gusta quedarse.

Y ¿qué podemos hacer como líderes para lograrlo? Os dejo algunas claves:

Todos tenemos redes sociales.

Cuando nos reunimos con amigos o familiares y nos preguntan por nuestro trabajo ¿qué decimos? ¿Les contamos que nuestra empresa es estupenda porque hace tal o cual cosa o nos quejamos de lo que no nos gusta de ella? Como líderes podemos ayudar a poner el foco en lo que sí hace la empresa por sus colaboradores o lo que hacen los líderes por y para sus equipos. 

Los equipos de marketing han de fidelizar al cliente interno. ¿Cuántos seguidores tiene la empresa? ¿Cuántos son colaboradores? ¡Deberían ser todos! En algunas empresas se están haciendo campañas para que los colaboradores entren en las redes sociales, les den "me gusta" a las acciones que realiza la empresa o compartan momentos de su día a día en el trabajo. Los líderes directos son esenciales para ayudar a que eso suceda. Pueden ser ejemplo, haciendo una foto a sus equipos dándolo todo en su trabajo y así haciendo un reconocimiento a su equipo. Si como líder haces ver que en tu equipo son unos cracks, el beneficio es para el equipo, para la imagen del líder y para la empresa, porque será más fácil atraer talento.

No vale ser bueno, hay que parecerlo.

Si hay buenas acciones, hay que comunicarlo. Que se sepa. A veces las personas creen que muchas empresas tienen una fachada donde ponen lo bonito que hacen, pero luego internamente es un espejismo. Hemos de hacer consciente a los colaboradores las políticas que se ejecutan diariamente por su bienestar. Que sepan las oportunidades con las que cuentan y descubran lo que tienen a modo de salario emocional.

Las políticas y normas de la empresa han de ser coherentes. Igual que los incentivos, la toma de decisiones o la capacidad de dar autonomía y empoderar a los equipos.

Líderes preparados.

Si un 75% de las personas se van de su puesto por el jefe directo, ¿por qué no capacitamos mejor a los mandos, responsables, directivos en habilidades de liderazgo con el foco en las personas? Perder talento hoy es regalar talento a la competencia.

Hay aplicaciones ya como Glassdoor donde se puede votar a los líderes y a las empresas. De la misma forma que das tu opinión a restaurantes, hoteles o a modo de reseñas de google, puedes calificar a tus líderes. Seguro que una mala calificación de los mismos hará que las personas no quieran ir a trabajar con ellos o a esas empresas.

Empezar por una buena selección de los miembros del equipo.

El proceso de selección es la base del equipo que tendremos después. Y recordar que el proceso no termina hasta que no acogemos a la persona en el equipo, hasta que le incorporamos a la empresa, le introducimos en las formas de trabajar, las reglas del juego, centramos expectativas, dotamos de los recursos y herramientas necesarias para comenzar a trabajar…todo influye en lo que vamos a hacer sentir a nuestro nuevo colaborador de forma que mantengamos su motivación e ilusión por trabajar con nosotros. El líder tendrá la capacidad de tomar medidas para no desilusionar al nuevo colaborador tras la contratación.

Prestar el tiempo necesario a cada miembro.

Como responsable forma parte de tus funciones. No es menos importante que la reunión de dirección porque es ese equipo que tienes el que va a cumplir los objetivos y lograr el éxito.

Conocer al equipo para saber qué le pasa, cómo motivarle o incluso como no desmotivarle.

Cuidar la gestión emocional propia y saber detectar y canalizar la emocionalidad de los miembros del equipo así como del equipo en su conjunto. Hoy en día el equilibrio emocional es una de las cualidades que más se piden en las empresas a los líderes de equipos. El líder ha de empezar por sí mismo para poder acompañar mejor a sus equipos. Las emociones se contagian ya ha de saber crear el ambiente propicio para que las personas puedan dar lo mejor de sí mismas. Desde el miedo nuestras capacidades se merman y no creo que a ningún jefe eso le compense.

Saber tener visión, ser guía, que el equipo sienta que el líder sabe a dónde va y sepa dar sentido a su trabajo. El colaborador no es solo un hacedor, es una parte indispensable del resultado obtenido.

El líder es humano y humilde. Se equivoca y sabe reconocer sus errores. Aprender y crecer, superando obstáculos, siendo modelo para los demás.

Somos seres sociales, las relaciones entre los miembros del equipo serán claves para nuestra satisfacción en el trabajo. Si vamos a una empresa donde nos sentimos a gusto querremos ir más veces. Si nos tratan bien, con educación, con respeto, donde nos animan a aprender y crecer, donde se construye como norma en lugar de destruir, donde se permite ser y se valora cómo eres, querremos seguir yendo. Nos gusta estar donde nos sentimos apreciados.

El líder puede favorecer todo esto y mucho más para que el día a día sea mejor. Si añade un poco de ilusión, pasión por su trabajo y dedicación a las personas, es muy fácil que todos quieran estar a su lado. Si se corre la voz será muy probable que acabe alguien haciendo lo posible por trabajar en esa empresa y con él.

Sigamos haciendo de las empresas lugares agradables en los que trabajar. Estén o no en la lista de los Best place to work.

Raquel Bonsfills