Benjamin Franklin dijo: "La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla". Pero ¿quién dijo que la pereza no lleva a ningún lado?

La pereza o la vía más fácil

 

La pereza según el diccionario de la Real Academia Española es:

  1. f. Negligencia, tedio o descuido en las cosas a que estamos obligados.
  2. f. Flojedad, descuido o tardanza en las acciones o movimientos.

La pereza lleva a dejar para mañana lo que podemos hacer hoy, a procrastinar, a tumbarnos si podemos en lugar de estar sentados, y a que sólo por pensar en ello ya te sientas fatigado.

Como decía Jules Renard, escritor y dramaturgo, "la pereza no es más que el hábito de descansar antes de estar cansado".

Sin embargo, hoy quiero hablarte de las opciones que la pereza trae consigo para que podamos aprovecharlas en nuestro beneficio.

Despierta la creatividad. Si te da pereza cambiar una bombilla (aplícalo tú a lo que creas conveniente) y no encuentras nunca el momento, seguro que empiezas a idear posibilidades para, o bien no hacerlo tú, o bien que sea más llevadero hacerlo. Tendrás tantas alternativas como capacidad de creatividad tengas. La creatividad ha ido siempre de la mano de los perezosos.

De la creatividad a la innovación. Si además de pensar en propuestas que puedan hacernos más fácil la tarea, nos planteamos eso de ¿y cómo podría yo conseguir que esto se hiciese solo? ¿cómo podríamos reducir presupuesto/esfuerzo en ello? ¿cómo podría hacerlo para que resultase una tarea más natural, menos tediosa, más rápida…? Encontrar la respuesta ha llevado a los grandes genios a presentarnos sus inventos. Por ejemplo, Steve Jobs con sus modelos de ordenador portátil extraplanos, menos pesados y que ¡caben en un sobre! Demostración que hizo cuando presentó el modelo MacBook Air.  

Mejora la capacidad de persuasión. En el caso de no hacerlo tú mismo, seguro que plantearás diversas alternativas para tratar de convencer a alguien de que lo haga por ti. Por ejemplo, pagándole por hacerlo, compensándole con algo que puedas hacer tú sin que te suponga más esfuerzo, ordenándoselo a alguien, pidiéndolo con artimañas y zalamería, con la sonrisa encantadora aprovechando todo tu arte de persuasión…

Adelgaza. Si algo tiene la pereza es que por no levantarte a cogerlo…no como. Aunque tiene el riesgo de irte al otro extremo, "por no ponerme a cocinar, me como cualquier cosa". Funcionará solo si ese cualquier cosa es más sano que la comida rápida, unas patatas fritas o comida prefabricada. Por suerte, hoy día hay numerosas empresas que tienen servicio a domicilio de comida sana.

Aprender a delegar. Hay personas a las que les cuesta mucho delegar porque nadie lo va a hacer igual de bien que ellos, porque "yo lo hago todo", porque se sienten indispensables o porque no confían en quien lo podrían delegar. En este caso la sobresaturación de tareas o la pereza pueden ser grandes aliados. Al final, ¡hay que soltar algo!

Ponerlo fácil. Ser facilitador no es sencillo. Requiere de habilidad para simplificar, de concreción, de saber discernir lo importante y lo necesario respecto al resto. De hecho, existen profesionales que son facilitadores y que ayudan a empresarios, responsables de equipos y directivos a optimizar procesos, reuniones, estrategias, estructuras, etc. como somos en 2miradas. De hecho es la base de la gamificación y también se activa con la pereza.

Después de todo lo que te he compartido, te invito a descubrir los mecanismos que se te despiertan cuando sientes pereza. ¿Te animas? Pero sin esfuerzo, eh!!!

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills