De vez en cuando incorporamos emociones que conocemos de nuestro ámbito personal en nuestro ámbito laboral. Ya os hablé de los beneficios de la envidia para los negocios, para sacar su lado positivo, y ahora quiero hablaros de:

La gula

 

La gula normalmente la identificamos como un apetito desmedido de comer o beber. Está asociada con la glotonería insaciable.

Muchas veces emociones como la tristeza, la rabia o laansiedad nos hacen asaltar la nevera en busca de consuelo. A esto se le llama hambre emocional y lo explica muy bien Nuria Roura, health coach y escritora. Sin embargo, se puede hablar de hasta 9 tipos de hambre como puedes ver en el siguiente vídeo y en las empresas utilizamos también muchos de ellos.

Por su parte, la psicóloga Julia Vidal, directora del Centro de Psicología y Psiquiatría Área Humana, dice que "el comer produce satisfacción de forma inmediata". Es algo que alivia nuestro malestar a corto plazo, y esto sucede porque algunos alimentos como el chocolate suben los niveles de serotonina y causan una sensación placentera.

Hay personas que en el trabajo actúan por atracones. De repente un pico de trabajo en el que lo dan todo y después una etapa de desgana y baja intensidad, a continuación un ritmo máximo de trabajo y otra vez parón. Puede ser porque les gusta estar en esa sobreactividad, porque les hace sentir más fuertes, más valiosos, más capaces… y otras veces, porque no queda más remedio, dado que el trabajo viene por rachas. Quienes lo viven con ese placer de estar en la cresta de la ola, "a tope", dándolo todo, pueden tener activado el mecanismo de la gula.

Igualmente ocurre con los brokers, para los que su ansia por ganar más dinero, hasta volverse insaciables, puede ser clave de su éxito.

Sin embargo, en lugar de echar leña al fuego contra la gula, ahora os propongo aprovechar lo que genera la gula para aplicarlo en nuestro trabajo diario:

  • Si tenemos insatisfacción por algo que nos ha sucedido en el trabajo, una acción inteligente es revisar qué sí puedo hacer al respecto, qué está en mi mano y qué vías para cambiar la situación indeseada puedo aplicar. Sintiendo esa parte de la gula podemos comenzar a actuar con la motivación necesaria para cambiarlo.
  • Si tenemos ansiedad por lograr algo, podemos utilizar esa sensación para detectar más oportunidades de negocio, para marcarnos nuevos retos y objetivos, y para sortear obstáculos. En esa situación aprendemos a buscarnos las vueltas para conseguir las cosas, y esto, es muy positivo para el desarrollo de nuestro trabajo.
  • Si tenemos hambre de más, si queremos crecer profesionalmente, si queremos cambiar de departamento, si queremos dejar el trabajo para luchar por nuestros sueños, la gula puede ser un gran aliado.
  • El desorden que puede causar la gula, que puede que nos lleve a hacer varias cosas a la vez, sin mucho sentido, podemos aplicarlo cuando necesitemos de nuestra creatividad, cuando haya que buscar alternativas, hacer brainstorming o proponer ideas innovadoras. La conexión de ideas seguramente sea mucho más enriquecedora.
  • La gula nos lleva a la acción. Es un aliciente para avanzar rápido hacia lo que queremos, especialmente útil para cubrir necesidades en el corto plazo. Por ejemplo, si tenemos que entregar alguna documentación para ayer, o si esperan nuestro pedido mañana y falta terminarlo. Dicen que si comes muy rápido tardas más en tener la sensación de que te has llenado. Así comes más, con lo que para nuestro símil en los negocios, con la gula conseguirías más sin darte apenas cuenta porque estás en la actividad frenética de hacerlo y hasta que no pares continuarás haciendo cosas.

La otra parte de esto es que cuando comemos desenfrenadamente podemos no saborear la comida porque nos lleva a querer todo rápido y hacer todo más rápido, y podemos dejar de disfrutar del camino. Es mejor saborear unas ostras despacio y dejando que todos sus jugos se mezclen con nuestra saliva, masticando suavemente hasta tragar, que comerse 20 ostras en 5 minutos y no haberse enterado, salvo por el dolor de estómago posterior.Parar nos ayuda a  valorar lo que realmente hemos conseguido.

Así que, ¡ojo!, aunque la gula puede tener ciertas utilidades como las que os estoy planteando y puede hacernos sentir muy bien, nuestro organismo en estas circunstancias está descompensado y si se mantiene el ritmo que tenemos cuando se da la gula durante mucho tiempo podemos caer en un importante estrés.

Por tanto, como todo en esta vida, la virtud estará en no caer en el exceso que pueda dañar nuestra salud. Detectar la gula como una reacción de nuestro cuerpo que viene casi siempre dada por una emoción, y antes de que se intensifique demasiado, aprovechar todos sus beneficios en nuestro favor, ayudándonos a actuar frente a nuestros propósitos e intereses diarios. Para acompañarnos en la tarea de detectar cómo de intensa está nuestra emoción te recuerdo que puedes contar con una interesante herramienta: el péndulo emocional.

Tras lo que te he compartido ¿cómo puedes utilizar tu gula en tu beneficio, sin dañarte la salud?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills