Querido compañero,

¿Vives con humildad? ¿Quieres desarrollar la humildad?

 

En mi anterior artículo te hablaba de los beneficios de vivir la vida con humildad y del poder de la humildad, en esta ocasión quisiera invitarte a desarrollar la humildad y para ello te voy a aportar algunas claves.

Ya Confuncio nos decía que “la humildad es el sólido fundamento de todas las virtudes”. Y para ser más virtuosos, hemos de aprender a desarrollar nuestra humildad.

¿Cómo mostramos la humildad? Te dejo algunas formas que ayudan a cultivar nuestra humildad:

  • Decir “lo siento”. Reconocer que no somos perfectos y que podemos equivocarnos.
  • Decir “no sé”. Reconocer que no sabemos todo y mostrar interés por querer aprender.

Mostrar una actitud de mejora y buscar la excelencia son buenas bases para desarrollar la humildad.

  • No compararse, reconocer nuestros defectos y no obsesionarse con la imagen pública o lo que dicen de uno. Alfredo Hoffman dice “cuanto menos nos aceptamos, más necesitamos la aceptación de los demás”. Es importante aprender a ser tú mismo y aceptarte como eres, el compararte con los demás te lleva a que siempre encuentres a alguien mejor o peor en cualquier aspecto de tu vida. Te comparto un vídeo donde podrás ver el efecto de la comparación. Siempre vemos en los demás algo que no tenemos: https://www.facebook.com/soyamante/videos/1560476810740536/ Recuerda: Abre los ojos, descubre tu belleza porque para poder Amar a alguien es necesario que antes te Ames a ti mismo.
  • Decir “gracias”. El valor de ser agradecido implica que tienes en cuenta el entorno y las personas que te rodean y que se lo haces saber al otro. Decir gracias conlleva el apreciar lo que los demás hacen por ti y generar con ellos un compromiso de confianza. Lo bueno que nos sucede es motivo de reconocimiento, de alegría y de bienestar por lo que hemos de dar las gracias por ello. Además, el agradecimiento mejora y fortalece las relaciones.
  • Saber escuchar y no juzgar. Es necesario para mantener una comunicación eficaz. Escuchar es un proceso genuino que muestra verdadero y sincero interés por el otro y una prueba de respeto. Saber escuchar implica pararnos, prestar atención y vaciarnos de nuestras creencias, etiquetas o juicios sobre lo que el emisor nos esté transmitiendo o contando. Además, es importante para mejorar nuestra humilldad el practicar la escucha con nosotros mismos.
  • Respetar la diferencia. Aceptar la diferencia de raza, cultura, opinión, religión, género, edad, capacidades… lleva a valorar, apreciar, a alabar las virtudes de los otros, a poder aprender de los demás, a ser tolerantes y respetuosos y a evitar prejuicios.
  • No imponer. Es necesario para poder desarrollar la humildad el no exigir cumplimiento o aceptación de algo a alquien o el no infundir temor. Razonar implica no imponer, sino proponer y construir.
  • Aprender de los errores y asunción de los mismos. Aprender de nuestros errores nos lleva a la responsabilidad de nuestros actos. Cometer errores forma parte de la naturaleza humana, aceptarlos te lleva a desarrollarte como persona y a forjar tu humildad, el no aceptarlos te lleva a la culpabilización, al arrepentimiento y a la irresponsabilidad.
  • Estar al servicio de los demás y ser generoso. Ya te he compartido en numerosas ocasiones que el primer principio de un ser humano es Amar y ser Amado. El amor es más que un sentimiento, cuando amamos a los demás, deseamos ayudarlos. Es necesario para desarrollar la humildad el prestar servicio a los demás  con generosidad y el ayudarlos, sin tener en cuenta la edad o la posición social o económica.
  • Vivir el presente. Es fácil perdernos entre el futuro o el pasado, cuando lo único que existe es el presente. El vivir el momento presente te ayuda a aprender a disfrutar del aquí y del ahora y el reconocer, en ese momento, donde estás y lo que has conseguido con humildad.
  • Hacer lo mejor que uno puede y sabe. El esfuerzo por realizar en cada momento lo que mejor sabemos o podemos hacer va a incrementar nuestra humildad, autoconfianza, autorrealización, nuestra mejora continua y el saber conocer nuestros límites.

Recuerda:

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para desarrollar tu humildad? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García