En el ámbito de la formación están cambiando las cosas. Desde los años 50 cuando los libros de texto no tenían ni dibujos, hasta hoy donde podemos encontrarnos hasta sin libros de texto.

Cada generación aprende y ha aprendido con unas herramientas. Se trata de prepararse para el futuro, un futuro incierto y cambiante. Y por eso, la formación también ha de cambiar, para adaptarse y facilitar su aplicación en el día a día.

Claves de la nueva formación

Por eso, hoy en las empresas así como en la formación, para ser buenos profesionales es importante tener en cuenta algunas claves de la nueva formación:

Poner el foco en el aprendiz. Antes se planteaba lo que el formador quería contar, ahora nos enfocamos en lo que el alumno quiere aprender. Es más personalizado y adaptado a las necesidades instantáneas de las personas. Por ejemplo, a través del Universal Design for Learning (UDL), donde todos los participantes aportan a cada experiencia de aprendizaje una multiplicidad de talentos, intereses y necesidades.

Agilidad de respuesta. En la era de Google donde tienes lo que buscas inmediatamente, aunque haya que filtrar o discernir lo más fidedigno, nos estamos acostumbrando a resolver dudas al momento, a localizar lo que nos interesa cuando lo necesitamos y a obtener respuestas rápidas. Por eso la formación no puede ser menos ágil. Ha de estar igualmente a disposición. De ahí que surjan continuamente empresas de e-learning, plataformas de acceso a una formación variada, píldoras de formación, aplicaciones que permiten tener acceso a la formación dentro y fuera del aula, etc. como si de una enciclopedia de formación se tratase.

Formación para el futuro. Estar al día, evolucionar profesionalmente, tener nuevas ideas y alternativas, son cualidades deseadas en las empresas. La formación ha de preparar y permitir tener más recursos para afrontar las situaciones que se nos presenten. Por ejemplo, con formaciones STEM o de habilidades como la comunicación, la resolución de problemas, la visión global, la autoevaluación y de aquellas que fomenten el bienestar.

Con tecnología aplicada. Cada vez más la tecnología nos facilita el acceso a la información y en este caso, a la formación. Podemos contar con la documentación compartida en la nube, con las plataformas de aprendizaje colaborativos, con las formaciones masivas online (MOOC), con audiolibros, e-books, video conferencias, conexiones de personas en red o multiconferencias, webinars, wikipedias…y ¡lo que nos queda aún por descubrir! La revista de educación virtual nos deja también sus tendencias en el aula para 2017.

Formación continua. Una formación inicial no es suficiente aunque sí necesaria. Es una base. Después hay que seguir alimentando la curiosidad, impulsando las fortalezas que vamos desarrollando, trabajando las áreas de mejora que vayan surgiendo, avanzando día a día para dar lo mejor de uno mismo y ser los mejores profesionales.

Con metodología innovadora. Enseñar a las personas a pensar para una mejor toma de decisiones: ejercitar la creatividad a través del Design thinking, aprender jugando con gamificación y edu-tainment, invertir los procesos en el aula buscando que se aproveche más el tiempo experiencial con las flipped classrooms, alumnos que explican a sus compañeros la materia ejerciendo de profesores por un día, aprendizaje a través del trabajo colaborativo o cooperativo, etc.

Para todos. La formación debe ser inclusiva y respetuosa. Debe ser válida para toda la diversidad de personas, atendiendo las diferencias culturales, generacionales, de género, para personas con discapacidades, etc. Todos podemos seguir aprendiendo.

Emocional. Está demostrado que aprendemos mejor cuando lo que aprendemos está asociado a una emoción. De ahí la importancia de contar historias, de hacer vivir experiencias, de mostrar el problema que puede una persona tener y mostrar la posible solución,…y por eso, hay una parte "humana" que se hace aún necesaria, ya sea con vídeos de formadores que explican con pasión, con formaciones presenciales que permitan el contacto directo con la materia y con otras personas que enriquezcan el proceso enseñanza-aprendizaje, etc.

Para completar esta información, desde el ESIC nos muestran algunas de las tendencias más importantes de la educación para 2017, que puedes ver aquí.

Como profesional ¿cómo quieres seguir formándote? Y como empresa, ¿quieres estar al día para atender las nuevas necesidades de formación de tus equipos? ¿Qué vas a comenzar a hacer?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills