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Supongo que alguna vez habrás visto, comprado o leído una guía de viaje. Suelen tener la capacidad de hacernos desear ir a los sitios que nos muestran, saborear la esencia de cada lugar del recorrido, nos indican cómo aprovechar el tiempo y nos dicen incluso los costes que nos va a suponer. ¿Crees que esto está relacionado con el liderazgo de los equipos?

 Management como guía

Tal y como nos aporta la guía de viaje, como responsables de los equipos podemos:

Poner una foto del destino: elegir el destino y lograr que todo el equipo tenga en la mente ese lugar al que todos desean llegar. Visualizarlo y que sea compartido por todos.

Definir bien el destino:  no es lo mismo decir "ruta a pie hasta la cumbre del Teide" que "ruta del vino por la Ribera del Duero". Las sensaciones, la posibilidad de pensar que es un reto, la confianza de poder lograrlo, todo dependerá de lo claro que todos lo tengan y de que resulte atractivo abordarlo.

El mapa: necesitamos saber la ruta, las paradas, las metas volantes, las etapas del recorrido. En todo proyecto hay fases, en toda estrategia hay puntos en los que revisar cómo vamos avanzando. Por eso, es importante marcarlos.

El tiempo: cada ruta está previsto que sea realizada en un tiempo. Suele haber un tiempo estimado, pero luego puedes entretenerte en el camino, perderte, saltarte algún paso para llegar antes, o ir más o menos por donde dice la guía pero innovando o descubriendo nuevas rutas. Ese tiempo estimado, además, nos permite calcular y prever los recursos, los costes, los tiempos de producción, de distribución, de búsqueda de colaboración, de toma de decisiones, de ajuste, de reuniones, de trabajo en equipo...

 tiempo estimado de viaje

Describir lo que nos podemos encontrar en el camino: esto suele hacerse en las guías en varios sentidos: el alojamiento, la manutención, las compras, la foto desde el lugar idóneo... ¿Cómo lo podemos trasladar al equipo?  Podemos plantear con el equipo diferentes perspectivas sobre cómo vamos a llegar juntos, por ejemplo, aplicando técnicas de trabajo en equipo que nos permitan valorar lo que nos podemos encontrar, las dificultades, las facilidades, aquello que no hemos de olvidar, etc. Y también, describir lo que aporta cada miembro del equipo, que sea diferente, complementario, que sume, que sea provechoso para hacer que sea un camino de calidad, haciendo un viaje inmejorable.

Los precios: en toda guía que se precie nos vienen los costes esperados, tanto de alojamientos como de restaurantes. Y es que siempre podemos elegir el coste del proyecto.  Podemos poner los mejores materiales y los mejores profesionales, o podemos poner materiales más prácticos y menos costosos, podemos bajar la calidad, podemos disminuir los servicios ofertados, podemos elegir contratar a menor coste... Y siempre sopesaremos qué es lo que más nos interesa. La mayor parte de las veces, merece la pena invertir un poco más, hacerlo un poco mejor cada vez, caminar hacia la excelencia.

Y por último están los contenidos facilitadores: esto sí que es importante. ¿Qué hacemos si no comprendemos el idioma? ¿Si tenemos un accidente? ¿Si queremos saber más? ¿A quién acudimos? Necesitamos un líder facilitador, que resuelva dudas y conflictos, que ayude y apoye al equipo, que aporte su experiencia y sabiduría, que tenga una visión global de cómo va avanzando el proyecto, que sepa parar para que su equipo recupere fuerzas, que acompañe al equipo, lo comprenda, y, en definitiva, que el líder sea la guía que el viaje necesita.

Os dejo el vídeo de presentación del libro "Cómo preparar un gran viaje", donde seguro que encontraréis más similitudes con la forma de abordar proyectos con los equipos de trabajo.

Y tú, ¿cómo vas a aplicar el ser guía de viaje?

Te espero aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Hay momentos en el día a día de los negocios que nos llenan de frustración, que nos suponen fracasos, que nos desaniman y abaten a todos o algunos miembros de los equipos.

 Frustracion

La frustración, como dicen Ramiro y Miguel Ángel Calle en su libro "Cambiando tus zonas erróneas", podemos definirla como "privación total de lo que esperábamos". Y surge cuando, por ejemplo, ponemos todo nuestro esfuerzo en que salga un proyecto, en conseguir a ese cliente, en lograr una oportunidad...y esto se viene abajo, se trunca, se desvanece quedando sin efecto, perdiendo todas las ilusiones.

En ese momento las emociones emergen. Hay desánimo, descontento, decepción, notamos el cansancio acumulado que mientras estábamos en la lucha no sentíamos. Y como las emociones se contagian, nos dejamos llevar por la influencia de la mayoría y la conformidad.

Entonces, llega el jefe y dice "Vamos, ¡no te desanimes!". ¡Error!

Primero porque nuestro cerebro no entiende el "no" y se queda con "desanímate". Y sí, desanímate ahora, que es cuando corresponde. Mañana ya será otro día. Las emociones han de sentirse en el momento y no guardárnoslas porque si evitamos sentir lo que toca se puede llegar a estancar en nuestro cuerpo y un día nos sale de forma desproporcionada sin saber por qué. Además, hay que vivir la emoción pertinente. Si es una pérdida tocará sentirse triste, y no reírnos a carcajadas. 

Por tanto, hemos de permitir que se expresen las emociones que han de tener lugar, y acompañar en el sentimiento de fracaso.

Y ¿cuál es el siguiente paso? Como ya veíamos cuando hablábamos de la superación personal, saber que tenemos la capacidad de salir adelante nos va a ayudar. Como también ayuda saber que en todo entrenamiento, cuando llegamos al límite aún podemos hacer una más, y ésa es la que más vale. Por eso, es importante seguir y continuar. Perseverar.

Tendremos que recapitular y reflexionar sobre lo sucedido para procurar no cometer los mismos errores, si los hubiera, y aprender de ellos. El aprendizaje nos ayudará a avanzar.

 Desarrollo, avance

En determinados momentos, necesitamos consolidar los avances, esto es necesario para el desarrollo de la empresa, nos permite coger destreza y afianzar el cambio. Después de un tiempo, el entorno, la vida, la supervivencia de la empresa requerirá un nuevo paso, volviéndonos a superar.

Y aunque hay miedos y resistencias para salir a comernos el mundo de nuevo, sólo hay que dar el primer paso para volvernos a poner en movimiento con nuevos objetivos. Como hacemos cuando aprendemos a montar en bici de niños, nos cuesta dar los primeros pedales, son irregulares, y luego, se aprende y se coge ritmo rápidamente.

Como responsables de equipos, hemos de acompañar en esta superación de las situaciones menos favorables, ayudando a comprender que hay momentos mejores y peores, que hay perspectivas diferentes ante un mismo hecho, que un obstáculo puede convertirse en una oportunidad.

Y sobre todo, provoquemos la actuación sobre lo que sí podemos hacer, lo que depende de nuestro equipo, de cada uno de los miembros y de todos en conjunto. Porque lo que depende de nosotros, es lo que podemos cambiar.

¿Quieres ayudar a tu equipo a superar los obstáculos?

Te espero aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills