Category Archives for rrhh

Cuando hacemos un buen trabajo o cuando surgen ciertas circunstancias, llega un momento en que nos proponen promocionarnos a un puesto de mayor responsabilidad, nos instan a hacernos cargo de un equipo o de un departamento.

También personas autónomas que comenzaron solas su andadura puede que un día necesiten de otras personas que les ayuden o que les den algún tipo de soporte, que les permitan sumar a su negocio.

Ese es el momento en el que pasamos de ser técnicos a ser jefes. Pero ¿estamos preparados?

de-tecnico-a-jefe

Foto de Unsplash

Muchas empresas tienen planes de desarrollo de futuros directivos, especialmente orientados a puestos más relevantes o de un mayor nivel de responsabilidad, como ser directores de oficinas, directores de negocio o de área, directores de proyectos, etc. Sin embargo, cuando se trata de ser el jefe de un departamento, un mando intermedio dentro del organigrama de la compañía, no siempre se capacita de antemano a las personas que asumirán dichos puestos.

Haciendo un símil, cuando una persona llega a un puesto técnico, suele ser el jefe quien le dice cómo se hacen las cosas en esa empresa si no trae conocimientos previos, o le marca unas directrices para que aporte su propio conocimiento. Sea como sea, hay un seguimiento del trabajo y un cierto acompañamiento hasta que se puede decir que la persona sabe hacer su trabajo. Pero ¿quién lo hace con el nuevo jefe?

Es habitual escuchar a jefes de equipos que a ellos nadie les ha enseñado a hacer su trabajo, que han tenido que currárselo ellos solos, aprendiendo a base de errores y modelando o escuchando a otros, o incluso por intuición.

Por eso, creo que es importante tener en cuenta que ser jefe tiene unas funciones diferentes de las que tiene un técnico. Y muchas veces, a estos jefes, se les olvida que tienen un nuevo puesto y por costumbre, siguen desarrollando las mismas funciones que venían haciendo, y suman las nuevas tareas, como las reuniones a las que ahora está invitado. Así en poco tiempo, se ven desbordados o sintiendo que lo hacen todo y que no pueden delegar.

En mi opinión, cuando hacemos a una persona "jefe" tanto para la empresa como para la propia persona, es importante:

Tener claras las nuevas funciones. Ubicar a la persona, explicar cuáles son las funciones que como jefe tendrá que realizar a diferencia de las que realizaba hasta el momento. Y comprobar así, que la mayoría de las tareas más técnicas probablemente ya no estén en la lista.

Dedicar tiempo a las nuevas funciones. Hemos de ser conscientes de que las nuevas funciones requieren tiempo. Por ejemplo, de supervisión, de organización, de gestión del equipo, de desarrollo y optimización de recursos y procesos… No es solo hacer, hay un tiempo también de pensar en cómo hacerlo mejor.

Capacitación en áreas de dirección de equipos y liderazgo. No se nace sabiendo y aunque tengamos ciertas cualidades innatas hay que saber aplicarlas. Y facilite la empresa o no dicha formación, es importante al menos conocer formas de crear y dirigir equipos, formas de transmitir la cultura y valores de la empresa, estilos de liderazgo más adecuados según la empresa, la situación, la madurez del equipo…

Hay formaciones gratuitas para trabajadores y autónomos que pueden sernos de mucha utilidad y pueden ser subvencionadas para las empresas o que podemos hacer por nuestra cuenta aunque lo tengamos que hacer fuera de nuestro horario laboral. Y si cogen parte de nuestro horario laboral, la empresa seguramente nos permita salir un poco antes para llegar a esas formaciones dado que son en su propio beneficio.

Hay muchos libros y manuales e incluso blogs interesantes relacionados con la gestión de equipos y con claves que nos pueden ser de utilidad, además de permitirnos estar al día sobre lo que es importante para el sector, para la empresa, para las personas que han de trabajan en ella.

Aprender a delegar. Como ya no podemos estar a todo, es importante dejar que otra persona haga lo que antes hacías tú o parte de ello. Seguro que no será idéntico a como tú lo hacías pero podrás dar las indicaciones que consideres, incluso enseñando a hacerlo, y lo más importante, habrás de confiar.

Tener paciencia y tesón. No vamos a ser el mejor jefe del mundo en un día, aun cuando lleguemos con las ideas claras sobre qué hacer, porque ya desde nuestro puesto anterior veíamos lo que se podía cambiar o mejorar. Seguramente si llegamos y empezamos a decir todo lo que queremos hacer, la gente se extrañe o muestre rechazo porque los demás también llevaban haciendo las cosas de determinada manera hasta ese momento. Así que no trates de entrar como un burro en una cacharrería. Pero eso no significa que dejes a un lado tus ideas y propuestas. Ve buscando el momento adecuado.

Empezar a conocer el equipo y las rutinas propias de la empresa desde la perspectiva que te ofrece el nuevo cargo. Descubrir o redescubrir cómo funciona la empresa, cómo manejarse y relacionarse con los demás a los diferentes niveles, qué es más importante, qué intereses tiene el equipo y cada uno de sus miembros, … Antes de actuar, primero conoce bien el terreno en el que te mueves, porque no es igual desde la perspectiva de técnico que desde la de jefe.

Y después poco a poco, ir haciéndose con el cargo, con las tareas, con la nueva posición, con la responsabilidad, con las nuevas habilidades necesarias como tener una visión global, con ir más allá, con desarrollar el liderazgo, trabajar la mejor comunicación y seguir y seguir aprendiendo para llegar a ser, el mejor jefe del mundo.

Todos necesitamos aprender en cada nuevo puesto. Y sería muy positivo que las empresas tuviesen en cuenta que las personas necesitan capacitarse para asumir otros cargos que, dado que hemos hecho la selección, sabemos que son capaces de desarrollar. Ayudemos a que lo hagan lo más rápido y mejor posible.

Raquel

Algunas personas pasan por alto las situaciones que les afectan incluso negando que existan o simplemente alejándote de ellas. Otras personas hacen mucho más grandes sus problemas o preocupaciones de lo que pueden ser en realidad, dramatizándolas o magnificándolas. ¿De qué tipo eres tú?

Hacer-una-montaña-de-un-grano-de-arena-(5-causas-y-5-acciones-para-superarlo)

Foto de Unsplash

Hacer una montaña de un grano de arena suele pasar por varios motivos:

Estar cansado. El cansancio hace que nos cueste mucho más cualquier actuación porque no tenemos el talante ni las fuerzas o la energía necesaria para sobrellevarla como lo haríamos si no estuviésemos tan cansados. La falta de sueño o no tener tiempo para desconectar nos lleva a un agotamiento físico e incluso mental. Por poner un ejemplo, si vas de excursión a la montaña, subir una colina al inicio de la travesía puede ser más o menos llevadero dependiendo de tu estado de forma, incluso al inicio hacer el esfuerzo puede resultarte divertido. Sin embargo, cuando ya estás cansado, encontrarte con esa colina ya no hace tanta gracia, el esfuerzo para superarla es mucho mayor y vemos como si la colina se hubiera convertido en una gran montaña donde no ves el final. Y entonces te vienen las preguntas del tipo: "¿cuándo llegamos?", "¿cuánto queda?", "¿aún nos falta todo eso?"…

Estar estresado. El estrés nos pone en una situación de alerta que físicamente no podemos sostener por mucho tiempo. El cuerpo no puede hacer una maratón a modo de sprint. Por eso, cuando el estrés dura más de lo debido nos deja vulnerables ante cualquier situación que se convierte en un auténtico reto a superar de nuevo. Un reto para el cual cada vez tenemos menos fuerzas y menos capacidades que nos llevan a reaccionar en lugar de responder de forma eficiente y racional.

Acumulación de tareas en un momento dado. Hay días que de repente, aunque lo teníamos todo bajo control, algo sucede y nos llueven las tareas extras no previstas. O a lo mejor solo han llegado un par más pero que sumadas a lo que ya teníamos nos hacen desbordarnos. Esta acumulación cuando la expresamos en lista de acciones a realizar se convierte en el gran elefante que hemos de soportar, un peso que no podemos sostener al menos en ese momento en el que le tenemos por completo encima. Estamos saturados.

Las cosas malas nunca pasan solas. Cuando damos crédito a este tipo de frases o al "no hay dos sin tres" o al "¿qué más me puede pasar hoy?" abrimos la puerta a que nos sucedan más situaciones desagradables porque ya hemos puesto el foco en ello y vamos a filtrar todo eso que nos suceda desde el cristal negro con el que las estamos mirando. Además, por supuesto, todas ellas van en nuestra contra de forma personalizada, no pasan a todos lo que se vean implicados, nos pasan a nosotros. Así que nos lo tomamos como algo personal.

Sobredimensionar. No es que me haya caído, es que me he estampado. No es que esté acatarrándome, es que estoy con gripe. No es que me hayan pedido que haga una tarea, es que me han encasquetado un marronazo. Cuando queremos exagerar somos únicos. Y lo que nos decimos y cómo nos lo decimos afecta a nuestra forma de llevarlo física y emocionalmente.

Seguro que conoces otros motivos por los que nos hacemos este boicot a nuestro día a día. Ahora bien, ¿qué podemos hacer para volver a dejar a nuestro grano de arena en su justa medida?

Ser objetivos. Analizar los hechos que se han dado, sin juicios ni valoraciones, solo describiendo lo sucedido. Concretar ayuda a desmontar muchos de los problemas que nos surgen en el día a día porque la mayor parte de las veces, ver el problema más grande de lo que es, es una cuestión emocional. Si le quitamos esa parte emocional, podremos observar el problema o la situación con mucha más racionalidad. Por ejemplo, si pensamos "al entrar en la oficina Ana me ha mirado mal. Ya no quiere saber nada mí desde el otro día que me pidió ayuda y no pude quedarme para prestársela". Para ser objetivos podríamos plantear los hechos de la siguiente forma: "el jueves pasado Ana me vino a pedir ayuda y le dije que no podía porque había quedado y no me daba tiempo a llegar si salía más tarde. Hoy al entrar en la oficina Ana me ha mirado y no me ha dicho nada. Es posible que Ana pueda haberse molestado conmigo". Una vez planteados los hechos de forma objetiva, entonces, si lo considero conveniente, puedo ir a hablarlo con ella para aclarar la situación.

Desgranar la montaña. Al hacer la lista que supone cada granito que hemos sumado a nuestra montaña, hemos llegado a ver la montaña en su conjunto. Pero como no podemos hacer todo a la vez, hemos de coger la lista e irla atajando granito a granito. Ir realizando cada tarea o acción en orden, de una en una, priorizando, para que esa carga sea menos pesada cada vez. Además, ir viendo que baja la lista nos animará y nos hará más liviano su avance por ella. Por eso recuerda, que un elefante solo nos lo podemos comer ¡¡a cachitos!!

Cuidarnos. No podemos olvidarnos de cuidar de nosotros mismos. Comer bien, sano, dormir lo necesario, tener ratos de ocio o de tiempo libre en los que cambiar de ámbito nuestro cuerpo y nuestra mente, a veces hasta cambiar de postura, levantarnos de nuestra silla, dar un pase…parar un momento para recargar la energía, para oxigenar el cerebro y para activar los músculos que se van entumeciendo.

Atender a cómo nos decimos las cosas. La forma en la que nos hablamos, cómo nos decimos las cosas importa. Prestar atención al uso de las palabras es necesario para que no nos pesen. Decir que "se le olvidó la cita", no es lo mismo que decir que "me dejó tirada". Emocionalmente será mucho menos doloroso en el primer caso. Un "tengo que" nos supone una mayor carga que un "quiero". Así que tratemos de usar palabras más suaves, más neutras, más emocionalmente equilibradas. Y para ello, detecta tus pensamientos y si no están haciéndote sentir bien, trata de reescribirlos basándote en la técnica de gestión emocional de cambio de pensamiento.

Poner límites. Tenemos una resistencia y aunque es mucho mayor de la que pensamos, es bueno no jugar a llevarla al extremo o por lo menos, no por demasiado tiempo. Poner límites es una clave para dejar de sentirnos desbordados. Y es que es necesario saber decir que "no" cuando sabemos que no vamos a poder llegar o que nos va a suponer un sobreesfuerzo para el que no estamos en ese momento preparados. Delegar. Contar con otros en los que apoyarnos para abarcar más si es que no lo podemos postergar o requiere de una respuesta por nuestra parte. Es decir, hemos de saber que tenemos alternativas al "lo hago yo todo". 

El cuerpo ha de poder recuperarse, la mente necesita descanso, hemos de fluir con nuestras emociones.

Y por eso, os dejo este vídeo en el que os invito a un café, uno de calidad, el que más queráis, para evitar el estrés en vuestra vida y dejar de hacer montañas de granos de arena.

  

Raquel Bonsfills

¿Fidelizas a tus clientes? ¿Qué haces para fidelizarles?

 

8-claves-para-la-fidelización-de-un-cliente

 Foto de Unsplash

No es lo mismo retener que fidelizar a los clientes. EAE Business School en su guía sobre cómo retener y fidelizar a tus clientes nos habla de esta diferencia. Mientras que retener clientes se basa en intentar salvar la relación con el cliente una vez éste ya está insatisfecho, fidelizar es el proceso necesario para lograr una relación duradera y estable con el cliente a través de satisfacer sus necesidades. Así pues, una empresa que ha fidelizado a sus clientes, no necesita retenerlos. Cada una de las acciones exige una estrategia diferente, pero ambas son imprescindibles para el éxito empresarial, ya que el cliente es el pilar de cualquier negocio.

“Consigue tener muy cerca a tus clientes. Tan cerca que les tengas que decir lo que necesitan antes de que se den cuenta por sí mismos” Steve Jobs.

Según la Wikipedia la fidelización es un concepto de marketing que designa la lealtad de un cliente a una marca, producto o servicio concretos que compra o a los que recurre de forma continua o periódica.

La fidelización se basa en convertir cada venta en el principio de la siguiente. Trata de conseguir una relación estable y duradera con los usuarios finales de los productos que vende.

Según un estudio de Nielsen, el 92% de los consumidores tienen en cuenta las opiniones de familiares o amigos a la hora de tomar una decisión de compra. Luego invertir en fidelizar a los clientes es una forma de invertir en captar nuevos futuros clientes.

Un plan de fidelización debe mostrar tres «C»: captar, convencer y/o conservar. Algunos de los planes de fidelización más conocidos son los programas de puntos de las aerolíneas, los hoteles, las tarjetas de crédito, tarjetas de débito, supermercados, etc.

Hoy quiero compartirte 8 claves para lograr la fidelización de tus clientes:

  1. Ofrecer un trato especial. El ofrecer algo a un cliente que le diferencie del trato normal, porque “ya es veterano”, usando estrategias acordes al tipo de cliente, va a hacer que se sienta mejor y que mantenga el buen trato contigo frente a irse con la competencia.
  2.  Ser recordado y reconocido el cliente. Si se quiere fidelizar a un cliente es fundamental el reconocer y usar su nombre, así como tratarle con cercanía. Escucha a tu cliente, sonríe y muéstrate amable y atento.
  3. Ser orientado teniendo en cuenta sus necesidades. Conocer, ayudar y atender a las nuevas necesidades de tus clientes, no dar por hecho que será su necesidad como la anterior.
  4. Atender sus quejas o reclamaciones. Una de las formas más efectivas para fidelizar a un cliente es escuchar, atender y resolver cualquier problema que nos pueda plantear.
  5. Dedicar la atención y el tiempo necesarios. El retraso y la pérdida de tiempo afecta de forma importante la experiencia del consumidor y su imagen de la marca. Para poder fidelizar a un cliente es necesario dedicarle con atención el tiempo que necesite y, además, es importante que sea atendido sin apenas esperar.
  6. Mantener su confianza. Controlar la situación de nuevo, exponiendo la información con la claridad, seguridad, convicción e impacto requeridos para mantener su confianza. Además, para mantener la confianza es necesario mantener una comunicación constante, incluso cuando no te visiten para que puedan conocerte mejor, para que puedan conocer más sobre tu empresa, producto y/o servicio.
  7. Premiar la lealtad. Celebra con tus clientes sus aniversarios y cumpleaños teniendo algún detalle con ellos como enviarles un obsequio, una invitación a un evento… o si lanzas un nuevo servicio o producto ofréceselo antes a tus clientes con un descuento premiando su lealtad.  Es un gran error que comenten muchas empresas el ofrecer promociones para captar nuevos clientes, olvidándose de clientes que llevan años confiando en ellas.
  8. Ofrecer una experiencia personalizada, no una venta. Las experiencias se disfrutan, se recuerdan y se valoran más positivamente. Es más fácil mantener la fidelidad a una experiencia agradable que a un producto o un servicio. Por ejemplo, algunos fabricantes de hardware ya lo están haciendo a nivel de consumidor final con sus Smart TV, smartphones o portátiles, al cerrar una venta no le están vendiendo a su cliente un producto, ni una solución, ni un servicio, le están vendido una experiencia que, en teoría, les ayudará a tener una vida más sencilla y plena.

Los clientes esperan de las empresas experiencias personalizadas y diferentes cuando quieren adquirir un producto. Además, las empresas debemos ofrecer no solo la mejor experiencia posible al cliente, sino una experiencia a la altura de lo que el cliente espera.

Podemos hacer que un cliente viva una experiencia especial si superamos su expectativa, si le ayudamos a cumplir un deseo, si le ofrecemos una historia que recordar o contar…

¿De qué otras maneras logras la fidelización de tus clientes?

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo que habla de ¿Cómo fidelizar a mis clientes?  

 Jaime Lértora

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a hacer para lograr la fidelización de tus clientes? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

“El camino al corazón de un cliente es mucho más que un simple programa de fidelización. Crear clientes evangelistas versa sobre crear experiencias que merezcan la pena contar” Valeria Maltoni.

Milagros García

¿Crees que la excelencia te lleva a ser mejor profesional y persona? ¿Intentas practicar la excelencia en tu día a día?

Claves-para-lograr-la-excelencia

Foto de Unsplash

Esta semana he tenido la suerte de ser invitada a la entrega de los premios de excelencia de Prosegur y aunque el acto resultó ser muy poco excelente, lo que sí resultó realmente excelente fueron las 38 personas nominadas y premiadas por sus actuaciones destacadas en el desarrollo diario de su actividad en la Comunidad de Madrid durante el pasado año. Acciones como: salvar a 2 niños metidos en un coche a 40º un día de verano, incautar alijos de droga, controlar y extinguir incendios, realizar primeros auxilios in extremis ‘salvando vidas’…

Y es que, se puede trabajar realizando las tareas con esfuerzo mínimo para salir del paso o se puede trabajar preparándote y dando lo mejor de ti en cada una y buscando la mejora continua.

La excelencia hace mención a alguna capacidad o habilidad fuera de lo común o a un talento difícil de igualar. También puede tratarse de una condición moral muy elevada, aunque es más común encontrar dicho concepto en un contexto académico o con relación a alguna disciplina artística.

La búsqueda de la excelencia nos lleva a la conexión de uno de los deseos más nobles de la naturaleza humana y que más nos acerca a la felicidad: el deseo de superación personal.

Para mí la excelencia no es un acto, es un hábito, es una forma de vida, es el intentar hacer las cosas lo mejor posible cada vez y para practicar este hábito en el día a día se requiere de compromiso, constancia, esfuerzo, resiliencia y pasión.

Alvin Toffler en su frase nos recuerda que “Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer o escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”.

Hoy quiero compartirte 8 claves para lograr la excelencia:

  • Practica “Insiste, resiste y persiste”. A menudo los resultados iniciales no se parecen en nada o en muy poco a lo que puedas desear, no pares, avanza y busca la manera de mejorar cada detalle de lo que estás persiguiendo a pesar de lo frustrante que a veces pueda resultar.
  • Mejora cada día, ten hambre de aprender. Es fundamental para poder practicar la excelencia el realizar acciones como: leer al menos 15’ al día, reunirte con personas interesantes e inteligentes y el cuestionarte todo. De esta manera mejorarás tus habilidades y capacidades, recursos o información y esto, te llevará a lograr cambios que te lleven a un aumento mayor en tu excelencia.
  • Define tus objetivos y metas y planifica las acciones para lograrlo de forma excelente. Ya te he compartido cómo definir tus objetivos con la técnica SMART-E, te invito a que además, cada día verifiques que estás en el camino de lograr lo que te has propuesto. Revisa lo realizado y aprendido el día anterior y planifica lo que quieres realizar ese día, teniendo en cuenta y dando tiempo a las cosas verdaderamente importantes. Esto te ayudará a estar más centrado y ser más productivo y excelente.
  • Haz más de lo que te han pedido. Especialmente, si se trata de clientes ofrece más de lo que el cliente necesita, si el desempeño percibido excede a las expectativas del cliente, genera lealtad incondicional, porque siente afinidad. Si logras superar sus expectativas podrás fidelizarlo y mantener un cliente fidelizado cuesta seis veces menos de tiempo y dinero que hacer un nuevo cliente para las pymes en España, según el estudio llevado a cabo por Everilion.
  • Adelántate y maneja de la mejor manera posible los imprevistos. Muchas personas comenten una y otra vez los mismos errores pudiéndolo evitar, es importante para practicar la excelencia el aprender de las situaciones vividas pasadas y tomar acción a futuro. Además, disminuiremos de forma considerable el estrés que generan los imprevistos por su naturaleza imprevisible.
  • Atrévete y realiza acciones que puedan sorprender positivamente. Sorprender a una persona o un cliente es una estrategia de éxito garantizado, generando recuerdos y buenos comentarios y esto se traduce en futuras ventas o una posible difusión gratuita.
  • Practica cada día el intentar ser mejor persona. La excelencia requiere ponerse a punto e integrar, de forma cotidiana, tus 4 partes como ser humano: físico, intelectual, emocional y energético - espiritual. Una forma de ponerte a punto es prepárate para afrontar tu nuevo día.
  • Y para mí, la clave principal: practica la excelencia todos los días y además, hazlo con Pasión. Si es algo que merece la pena para ti, no dejes de trabajar en ello a diario, no descanses. Esto marca la diferencia entre que algo sea posible o que no lo sea. El corazón rompe las barreras que te pone el cerebro, la pasión te enfoca en tu objetivo y te quita las limitaciones que te pone tu cerebro.

¿De qué otras maneras logras la excelencia?

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo que habla de La iniciativa como camino a la excelencia de David M Calduch.

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a hacer para lograr más la excelencia? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

En cuanto a mí, estoy en busca de la excelencia. No tengo tiempo para envejecer” Will Eisner.

Milagros García

Queremos trabajar desde casa, pero cada día es más importante generar redes de contactos, redes… ¿solo on-line?

Trabajar desde casa o compartir oficina

Foto de Unsplash

Mi abuela decía que el roce hace el cariño. Y es que si eres de los que trabajan desde casa puede que en un momento dado necesites salir de tu palacio, dejarte ver, para que las oportunidades se abran, para conocer a otros que te puedan ayudar a hacer crecer tu negocio, que te inspiren, que te den nuevas perspectivas… Estar con otras personas para que puedas compartir tus penas, problemas, y alegrías con alguien más que con tu mascota.

Y no solo eso, el contacto físico se ha demostrado lo necesario que es. Las relaciones sociales además de ser claves para nuestra salud, nos permiten ejercitar nuestra inteligencia emocional.

Si no, que se lo pregunten a los miles de autónomos que tienen su propia empresa y que acaban saliendo de sus casas para poder relacionarse con otros, para sentir que tienen un grupo en el que sentirse comprendidos, reforzados, y contar con mayores posibilidades. De hecho, ahí están los prolíferos espacios de co-working que unen, que invitan a la creatividad, a sentirte más empresa que trabajador.

Por otro lado, están las personas que quieren tener días para trabajar desde casa, que prefieren la tranquilidad de su hogar (cuando no hay niños, ni compañeros de piso) que el ajetreo y ruidos varios de la oficina porque así son más productivos, sin hablar con nadie, dedicándose solo a lo suyo de manera autónoma y responsable. También hay otros profesionales que prefieren trabajar en casa para ahorrar los largos traslados de 1 y 3 horas diarias, de ida y vuelta al lugar de trabajo.

De hecho, hay empresas que han dejado que cada quien trabaje desde donde quiera el tiempo que quiera y con el tiempo han visto que la persona se desliga. Que deja de estar en el trabajo de campo, de compartir con los compañeros, de vivir el día a día, porque lleva su propio día a día. Y si bien esto puede ser muy efectivo porque te haces el trabajo a tu manera, apelando a los beneficios del jobcrafting, es más difícil contar con alguien que no está. Por eso, algunas de estas empresas que facilitan el trabajo desde casa, han implantado la necesidad de acudir a las reuniones de equipo, al menos una vez al mes, pero incluso solicitan ir por la oficina un día por semana. Otras, sin embargo, ofrecen la posibilidad de no ir a la oficina un día concreto a la semana.

Y aquí se pone sobre la mesa la confianza hacia el trabajador. El trabajo saldrá dependiendo de la responsabilidad y de las herramientas que la persona que realiza el trabajo fuera de la oficina disponga. La responsabilidad hacia el trabajo, unos objetivos claros, unas tareas a realizar concretas, una buena gestión del tiempo, asegurarse que lo que se quiere hacer desde casa se puede hacer y se hace…son claves para que las empresas se decidan a facilitar el teletrabajo. 

Esta confianza puede verse apoyada o frustrada por la directiva europea 2003/88 que obliga a las empresas españolas a tener un registro de las horas que realiza cada trabajador en jornada completa, con la idea de evitar abusos y que la persona no se vea haciendo horas extras si no se han comprometido a ello, según se explica el diario el confidencial, artículo que puedes leer aquí.

Pero ¿qué pasa con las relaciones, con el clima laboral, con la comunicación…? Según estudios relacionados con la motivación hacia el trabajo, como los realizados por Happyforce, el nivel de felicidad o el de malestar de los demás, en un nuevo trabajador se equilibra con el de sus compañeros a partir del noveno mes, pero ¿si no está con ellos? 

Es difícil implicar a alguien que va, hace su trabajo y se marcha. Que trabaja como colaborador externo, va a esa empresa o no va mucho, pero que nunca llega a formar parte de ese grupo, por mucho que sea un proyecto de varios años. Y el sentido de pertenencia a la empresa y al grupo, el sentido de integración, el poder interiorizar la cultura de dicha empresa no se da. Y llega la cena de Navidad y no va porque no conoce a nadie, porque nadie le conoce, porque ni está dentro ni está fuera por mucho que trabaje para esa empresa.  

Por tanto, creo que es necesario que en el caso que alguien decida trabajar desde su casa o desde donde quiera y pueda, entienda que la deslocalización puede tener consecuencias y que hay que plantearse algunas cuestiones antes de hacerlo:

  • El trabajo desde casa no está definido para cuestiones personales sino para trabajar. Dejar claro a los demás que aunque estés en casa estás trabajando y poner ciertas barreras que también te ayuden a ti mismo a entenderlo. Si antes necesitabas ayuda, ahora también.
  • Busca un lugar tranquilo de día y de noche. Piensa en que puede que necesites trabajar cuando todos duermen o cuando vuelven a casa a descansar o cuando estén disfrutando.
  • Necesitas acondicionar/elegir el lugar de trabajo que vayas a tener en casa. Incluye la tecnología que necesites, la conexión a Internet, el teléfono con el que mantenerte en contacto con la oficina, etc. Hay quien separa incluso perfiles dentro de sus ordenadores o tablets para su área personal y para su área profesional, cosa que hoy en día es necesaria por la confidencialidad de datos.
  • Es recomendable ponerte un horario. Si no tienes un horario estricto, puede que termines trabajando muchas más horas, sin medida. Si trabajas todas las horas, no podrás disfrutar como antes de llegar a casa y jugar con tus hijos o no podrás salir con tu pareja porque estarás trabajando. Organízate y prioriza el trabajo en el tiempo de trabajo que te hayas marcado frente a hacerte la comida o poner una lavadora.
  • Ten claros los horarios de las personas con las que trabajas porque puede que llames cuando están en su reunión de los viernes o porque es su hora de comer. Tú ya no sigues ese ritmo y se te puede olvidar.
  • Determina, si no lo hace la empresa, los momentos en los que vas a pasar por la oficina, cuándo es indispensable que vayas, cuándo es mejor para ti tener una conversación en persona que por skype o por teléfono, cuándo tu propio trabajo saldría mejor si estuvieras enterado en el momento, en directo, en contacto con los compañeros… Es decir, define en qué momentos tu tarea requiere de los demás y los demás requieren de ti. Determina también, cuándo es más eficiente estar presente.

A veces en el trabajo preferimos estar solos y a veces es más importante estar en buena compañía. En las empresas hay que jugar un papel crucial hoy en día con el clima laboral y también para ser buenos empleadores. Cuestiones como el employer branding o la employee experience marcan su futuro.

¿Quieres tener a todo el personal contento? Yo creo que solo hay una base para ello: conócelo. Y así podrás decidir si trabajar desde casa es la opción. No todo el mundo lo desea y otros, no pueden porque su trabajo es cara al público. ¿Cuál es tu caso?

Raquel Bonsfills

¿Te reconocen por el trabajo que realizas? ¿Practicas el reconocimiento con tus colaboradores?

Formas-de-practicar-el-reconocimiento-laboral

Foto de  Unsplash

El reconocimiento, según su origen etimológico, emana del latín, más concretamente se halla conformado por tres partes de esta lengua que se identifican a la perfección: el prefijo “re”, que es equivalente a “repetición”; el verbo “cognoscere”, que puede traducirse como “conocer”; y finalmente el sufijo “-mento”, que es sinónimo de “instrumento”.

Se conoce como reconocimiento a la acción y efecto de reconocer o reconocerse. El verbo refiere a examinar algo o alguien con cuidado, a registrar algo para conocer su contenido, a confesar alguna situación o a aceptar un nuevo estado de cosas.

De acuerdo con el Estudio de Greenberg y Arakawa, Profit From the Positive, los líderes que más reconocen y motivan tienen un 42% de mayor productividad que aquellos que no lo hacen.

Toda empresa necesita una rentabilidad y una productividad y esto se puede lograr teniendo un equipo de alto rendimiento. Una de las herramientas necesarias para lograr este tipo de equipos es el realizar por parte de los líderes, un reconocimiento laboral.

Como líderes podemos participar en la gestión emocional de nuestros colaboradores promoviendo emociones positivas y una forma de lograrlo es a través del reconocimiento.

La tabla siguiente indica los resultados de algunas investigaciones sobre los efectos que causan los incentivos o estímulos externos de los cuales los más corrientes son las alabanzas y las represiones.    

Tecnicas-de-motivacion

Quiero compartirte algunas formas de llevar a cabo el reconocimiento laboral que lleva a la retención del trabajador, así como una mayor productividad:

  • Reconocimiento verbal. A menudo los jefes nos llaman la atención por lo no realizado o alguna tarea no realizada como se espera, esto empeora el rendimiento del trabajador. En lugar de esto te propongo realizar reconocimientos concretos y específicos sinceros públicos sobre el trabajo bien realizado durante las reuniones de trabajo, reuniones de ejecutivos, o cualquier actividad especial, ya que eleva la autoestima y la seguridad de la persona que lo recibe y esto le motiva.
  • Reconocimiento económico. Este es el tipo de conocimiento más común, aumentar el salario, comisiones o bonus, como forma de que el colaborador siga esforzándose y mejorando. Sin embargo, está demostrado que la retribución económica por resultados no es la única, ni la mejor forma, en la que un trabajador se siente reconocido una vez se alcanza un estándar de vida, otros factores son más valorados. Gallup nos lo recuerda en su artículo.
  • Generar oportunidades para su desarrollo profesional. Otra forma de valorar y reconocer a un empleado es favorecer un ascenso o promoción dentro de la jerarquía de una empresa, bien como forma de apreciar su fidelidad a la empresa o su antigüedad en la misma.
  • Dar días libres o permitirle que salga antes de su horario habitual. Podría ser una forma de reconocer a un empleado por la innovación, un esfuerzo extra realizado, la aportación de buenas ideas…
  • Prepararle una fiesta o invitarle a una comida o salir de cañas. Cualquier pretexto es bueno para celebrar o festejar, por ejemplo, el logro de las metas individuales de un trabajador. Esto crea un mejor clima laboral y una mayor motivación del trabajador o del equipo.
  • Hacer un escrito. Dejar una nota personal en su escritorio o enviar un email a un empleado reconociendo su buen trabajo y poner en copia a su jefe de departamento o al director general.
  • Dar formación al empleado. Es una forma de incentivar que cada día tiene más importancia, la formación permite un conocimiento más global de la empresa y de la tarea que desarrolla el trabajador, generándole más seguridad y confianza.
  • Conferir autonomía. Permitir que nuestro colaborador tenga flexibilidad de horarios, autogestión del tiempo o que tome decisiones sobre cómo ejecutar sus tareas o las herramientas a utilizar, le va a llevar a tener más confianza y una mayor proactividad, así como una mayor implicación con la empresa.
  • Reconocer a un empleado con obsequios de empresa o regalos de empresa. Una manera fácil de reconocer y dar incentivos es realizar al trabajador un regalo, puede ser una tarjeta regalo, una cena para dos, un viaje, entradas para un concierto o un evento deportivo… puede multiplicar el efecto motivador en el trabajador al reconocer un trabajo bien hecho o  reconocer sus esfuerzos adicionales.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo que habla de La importancia del reconocimiento - Álex Rovira

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a hacer para practicar más el reconocimiento? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

“Energizar, motivar e inspirar a través del reconocimiento y del agradecimiento refuerzan los comportamientos de los empleados y aseguran el éxito de las compañías” Bob Nelson

 

Milagros García

¿Has acudido a presentaciones en las que te has perdido? ¿Qué no han captado tu atención? ¿Presentaciones llenas de números y datos técnicos incomprensibles o ilegibles? ¿Has tenido que realizar una presentación y te has puesto a escribir o a crear un power point directamente? ¿Siempre es necesario un power point?

Sobre presentaciones hay mucha variedad, tanto en estilos como en formatos, contenidos o momentos y lugares donde se realicen. Sin embargo, la clave principal para el éxito de una presentación es la preparación.

7-pasos-para-realizar-buenas-presentaciones

Photo by NeONBRAND on Unsplash

Y ¿qué hemos de preparar? Puedes seguir estos 7 pasos:

  1. Para qué. Cada presentación tiene un sentido y también unas posibles consecuencias. Según lo que comuniques y cómo lo comuniques así será la respuesta del otro. Una respuesta que habrá que predecir. Por eso, es importante pensar qué va a hacer el otro con esa información que le voy a transmitir y lo relevante que es para él. Si no es nada bueno, mejor será el silencio.
  2. Para quien. Cada público es distinto. Si quiero presentar mi idea de negocio no será lo mismo hacerlo ante un grupo de inversores que a un grupo de posibles colaboradores, porque seguramente el contenido varíe. Un inversor buscará más la viabilidad y un colaborador buscará más su posible aportación personal al negocio y beneficio. Adaptarse a cada público nos hace preparar diferentes versiones según sea el interlocutor y tendremos que conocer al máximo a ese interlocutor. Conocer sus intereses, su jerga, su problemática, sus posibles dudas, sus necesidades,…
  3. Cuánto tiempo tienes. El tiempo es esencial a la hora de preparar una presentación porque no es lo mismo contar con el minuto que te ofrece una conversación de ascensor (elevator pitch) que dar una charla de 10 minutos, de 1 hora o de 3. Y hemos de hacer una buena gestión de ese tiempo contando que necesitaremos de un tiempo de introducción, desarrollo y conclusión. Y que ninguno de ellos puede no estar. En realidad aquella parte en la que más podremos poner o quitar será la parte del desarrollo, que podremos ajustar:

- En el caso que seamos del tipo de persona que se enrolla y dispersa: acortaremos explicaciones de argumentos haciéndolos más concisos o incluso quitando algunos de ellos.

- En el caso que seamos concretos de los que apenas explicamos el esquema de contenidos:  añadiremos ejemplos, argumentos, muestras, vídeos… que nos ayuden a aclarar y comprender mejor lo expuesto.

En cualquier caso, hay que hacer un seguimiento del tiempo. Para ello es recomendable tener un reloj, ensayar como si lo estuviéramos haciendo en directo e incluso con público que nos pueda decir si hay algo que no se haya entendido. Y sobre todo, hemos de conocernos, para saber si somos de los que se nos va la hora o si nos vamos a quedar cortos de tiempo. Practica siempre a un ritmo que se entienda, y hazte consciente de si con los nervios te sueles acelerar o por el contrario, te ralentizas.

Y procura no superar nunca el tiempo que te han dado, los organizadores lo valorarán y los asistentes lo agradecerán. Respeta el tiempo de los demás.

  1. Cuándo. Dependiendo del momento del día en el que se realice la presentación habrá que ponerle más animación. Según estudios realizados en neurociencia, y como explica el Dr. Bermejo en su libro "Neuroeconomía", hemos de programar la agenda y tener en cuenta: Día, hora. Antes de… Después de… porque varía el peso del impacto de tu presentación según seas el primero o el último en presentar cuando hay una serie de presentaciones en un evento. Hemos de saber que es más difícil mantener la atención después de comer y por la noche, que en días soleados la memoria se verá afectada por lo que prevé dar bolígrafos y papel. Y evita los lunes y los días de tormenta si quieres que se aprueben nuevas ideas, porque favorecen el ambiente depresivo. Así que en la medida que puedas elige el momento para tu presentación y para citar a los asistentes.
  2. Dónde. El lugar es importante para prepararte. No será lo mismo un lugar al aire libre donde tendrás que asegurarte que tu voz llega a todos que una reunión en un despacho. Ni será igual la escenografía, dónde te colocarás, cómo te moverás en una sala de reuniones, una sala de formaciones o un teatro. Además, las salas de color azul llevan más fácilmente a la creatividad mientras que las salas con tonos rojos nos limitan la capacidad de tomar decisiones más racionales, llevándonos a la impulsividad.
  3. Qué decir. Es necesario identificar los puntos clave que quiere que tu público se lleve. Dicen que no han de ser más de tres para que podamos asimilarlo correctamente. Son puntos que habrá que comentar al inicio, desarrollar a lo largo de la presentación y resumir o recordar al final.

Una vez que los tengas, infórmate sobre el tema, investiga, documéntate, y ve anotando lo más importante de tus hallazgos. Después dales un hilo conductor, un sentido, una historia o camino por el que vas a llevar a tus interlocutores.

Determina la necesidad que cubre, el problema o la demanda que existe de un producto o servicio. Expón los beneficios del proyecto. Cuáles son los servicios y/o soluciones que ofrece. Y recuerda explicar por qué tú, tu diferenciación. Ser el protagonista de tu historia, hará que integres mejor la emocionalidad de lo que vayas a contar.

También es importante ponerle un título atractivo. Y encontrar qué puede ser lo más llamativo para captar mejor la atención de los oyentes y que quieran seguir escuchándote.

  1. Cómo decirlo. ¿Cómo va a llegar mejor tu mensaje? Es importante emocionar así que trabaja tu propia emoción. Si te apasiona, apasionarás. Además, todo lo que se aprende a través de los sentidos nos hace que lo recordemos mejor. Por eso, asegúrate de introducir elementos relacionados con la vista, como imágenes, esquemas, gráficos que hagan el mensaje más fácilmente comprensible; con el oído, buscando las palabras más adecuadas y evitando ambigüedades o muletillas; y con la parte más kinestésica que incluye el gusto, el tacto o el olfato, aquí puedes utilizar aromas, explicar sabores, hablar de sensaciones, llevar muestras que se puedan tocar… Es aquí donde has de pensar si lo más adecuado es una presentación de power point, ;)

Recuerda que van a escucharte a ti, que eres el portador del mensaje y quieren saber lo que les vas a decir. Así que posiciónate en el centro de la escena, y que todo lo que puedas llevar, incluyendo presentaciones digitales o virtuales, son tus herramientas de apoyo en la presentación, no la presentación en sí, que diriges, organizas, armonizas, animas, paras,…y realizas . Has de prepararte tú.

Para completar esta información te dejo un vídeo de Natalia Gómez del Pozuelo:

Así que, ahora que ya tienes unas ideas básicas para ayudarte a realizar presentaciones más eficaces, ¿qué vas a comenzar a preparar antes de ponerte a escribir sin más o a hacer una PPT?

Ya sabes que si necesitas ayuda, estamos aquí para ayudarte en tus presentaciones y entrenarte para generar el impacto que desees con tu actuación. ¿Preparado/a?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Las buenas acciones mueven el mundo

 

 ¿Crees que las buenas acciones mueven el mundo?

 

las buenas acciones mueven el mundo

Photoby rawpixel on Unsplash

Hay veces que en este mundo parece que ganan los beneficios personales, los beneficios económicos, la maldad y el egoísmo frente al beneficio común, la bondad y la generosidad.

Este hecho nos puede llevar a pensar que las buenas personas escasean y que, lo bueno que se hace, no consigue aportar nada que sea realmente significativo.

Sin embargo, es sabido que para que exista equilibrio en cualquier ámbito de la vida lo bueno tiene que equiparar a lo malo. Es decir, si apreciamos tanto malo es porque hay la misma cantidad de acciones buenas.

El Sesgo de Negatividad es un fenómeno psicológico por el que la gente pone más atención, y da más peso, a las experiencias negativas que a las positivas. Prestan más atención a los defectos que a las cualidades.

Cuando nos pasan cosas buenas no solemos preguntarnos por qué nos ocurren, simplemente las aceptamos y seguimos adelante; en cambio, cuando los sucesos son negativos, nos llevan a poner más atención, estimulando más el progreso o haciendo leña del árbol caído.

Existe el "Día de las Buenas Acciones"  se celebra cada año el 7 de Abril, desde 2007 promovido por la empresaria y filántropa Shari Arison y que fue lanzado y organizado por Ruach Tova (ONG), parte de la Ted Arison Family Foundation, la rama filantrópica del Grupo Arison.

Shari Arison dice: “Creo que, si la gente piensa en buenas acciones, habla sobre buenas acciones y hace buenas acciones, los círculos de bondad crecerán en el mundo. El Día de las Buenas Acciones se ha convertido en el día más importante para la generosidad y cada año se nos unen personas, niños, estudiantes, militares y empleados de muchas empresas en este Día, que celebramos de manera anual con el objetivo de realizar buenas acciones por otros”.

En esta tradición anual, el número de participantes ha crecido. De 7.000 participantes en el año 2007 en Israel, al día 15 de abril de 2018 con 3.500.000 personas donde 100 países participaron en 20.000 proyectos, lo que significó más de 7 millones de horas de servicio.

Tú cada día puedes ser facilitador de buenas acciones en tu entorno, puedes hacer que este mundo sea mejor y en tu mano está. Te dejo 8 claves para lograrlo:

  • Cumple tus promesas. Sé coherente y cumple con tu palabra. Sé consciente de todas las veces que le haces promesas a los demás hoy y asegúrate de cumplirlas. Dormirás más lleno de paz y además, conseguirás el respeto en tu entorno: tus amigos, familiares, vecinos y compañeros de trabajo.
  • Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti. No seas clasista, independientemente del: estatus, trabajo, popularidad o dinero que tenga el otro. Platón decía: “Que me sea dado hacer a los otros lo que yo quisiera que me hicieran a mi” y Confucio decía: “No hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran”. En ese principio de conducta, hay dos cosas importantes: el trato que uno requiere de los demás y el trato que uno está dispuesto a dar a los demás.
  • Ya en uno de mis artículos te hablé de claves para desarrollar la humildad y en otro de mis artículos te hablé de los beneficios que puedes obtener practicando la humildad.
  • Realiza tu trabajo desde ofrecer ayuda a los demás. No cubras simplemente expediente o te enfoques solamente en los resultados. Cuando se tiene este espíritu de ayuda, cuando se práctica la buena voluntad en el vivir diario genera enormes beneficios para la salud propia y para el estado de ánimo de los demás, y también, según mi experiencia, la productividad, la motivación y los resultados personales son mayores. Cuando ayudamos, tenemos una sensación de disposición, de amor y respeto que contribuye a la armonía del entorno. Dice Mijaíl Bakunin “La libertad no puede ser realizada más que en sociedad y solo en la más estrecha igualdad y solidaridad de cada uno con todos.”
  • Practícala No esperes a que los demás te lo pidan, adelántate. La caridad es la plenitud de la ley, (Rom. 13, 10). No amemos de palabra, ni de lengua, sino de obra y de verdad (1 Jn. 3,18). Se trata de un amor desinteresado que surge por el mero deseo de darse a los demás sin pretender nada a cambio.
  • El silencio de tus acciones sean tu recompensa. Que tus acciones hablen por si mismas y que la acción sea tu propia recompensa, no lo que te digan o reconozcan los demás.
  • Sé compasivo. No juzgues y etiquetes a la gente. Según la psicóloga María Paredes, la compasión es la capacidad de reconocer el sufrimiento y tener el deseo de aliviarlo, tanto en uno mismo como en los demás. Los beneficios de acercarnos a los demás son innumerables. El ser más vulnerables y más sensibles con los demás representa una oportunidad para encontrar nuestra propia felicidad y, además, para lograr una sociedad más unida y en conexión con el dolor ajeno. El actual Dalai Lama, Tenzin Gyatso dice: "Si deseas la felicidad de los demás, sé compasivo. Si deseas tu propia felicidad, sé compasivo".
  • Sé paciente contigo y con los demás. Adáptate al ritmo de los demás y acepta que los demás no sean igual que tú. Ser paciente nos hace mejores personas, la paciencia nos ayuda a soportar más inconvenientes y ser amables en situaciones poco agradables. La paciencia ayuda a pensar más allá de uno mismo, lo que lleva a que la mayoría de las acciones terminan enfocándose en un bien mayor.

¿Qué otras buenas acciones haces para mover el mundo? Con el fin de complementar lo que te he comentado te dejo una emotiva película que habla de cómo hacer un mundo mejor: Cadena de favores

 

Después de lo que te he compartido, ¿de qué manera vas a ayudar a mover el mundo? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Milagros García

3 diciembre, 2018

Muchos "yo soy así y así seguiré, nunca cambiaré" como dice la canción que cantaba Alaska nos han llevado a vernos en una posición muy íntegra con nosotros mismos, pero muy poco abierta a permitirnos ser de otra forma, a cambiar de opinión, a elegir con mayor libertad...

Como dice Andrés Pérez en su artículo, en cuestiones de Marca Personal es importante la autenticidad, pero eso no significa que si cambias dejes de ser auténtico. De hecho, evolucionamos continuamente, aprendemos continuamente e incluso nuestro valores y creencias son revisables a lo largo del tiempo. ¿De dónde crees que viene lo de la crisis de los 40?

Foto de Pixabay

En Programación Neurolingüística (PNL) una de las premisas es que "el mapa no es el territorio". Es decir, que tu forma de entender el mundo es tuya. Y otra persona con una educación distinta, con una personalidad distinta, con una historia distinta, tendrá una manera de interpretar el mundo diferente.  Incluso en gemelos, porque no hay dos personas iguales. Y por mucho que nos empeñemos, la realidad o el territorio, como mucho, será la suma de cada uno de nuestros mapas.

Ahora, tengo una buena noticia. Podemos ampliar nuestro mapa para comprender mejor la interpretación de esa realidad según los demás, para encontrar sus matices, yendo más allá de nuestra propia visión, ganando perspectiva.

¿Para qué ampliar nuestro mapa mental? ¿Para qué tratar de entender que mi verdad no es la única verdad?

  • Nos ayuda a ser más tolerantes. No siempre tenemos larazón aunque nos cueste reconocerlo.
  • Podemos mejorar las relaciones interpersonales. Valoramos más a los demás y sus opiniones (aunque no las compartamos)…esto nos acerca a los demás en lugar de alejarnos.
  • Se reducen los conflictos causados por una defectuosa comunicación. Por ejemplo, los malos entendidos. Si para mí el respeto es una cuestión de autoridad, me será complicado entender que para otra persona el "respeto" signifique algo diferente. Pero seguro que tú mismo tienes tu propia definición de respeto, no?
  • Nos facilita la adaptación al cambio, nuestra mejora, nuestro crecimiento.
  • Nuestra autoestima aumenta. Más sabemos, más comprendemos, más confianza tenemos en los demás y en nosotros mismos.
  • Nos permite relativizar, relajarnos, desdramatizar. Podemos decir: "se puede llevar de otra manera". Y seguramente nos ofrezca una mayor satisfacción.

Y ¿qué hacer para ampliar o abrir nuestra mente?

Practica la curiosidad. Poner el interés en los demás, en que hay diferentes maneras de afrontar una misma situación. Es tratar de conocer a los otros, entenderlos, descubrirlos.

Utiliza tu capacidad de aprendizaje. Igual que aprendemos nuevos conceptos en áreas de desarrollo profesional, técnicas o estudios básicos, podemos aprender de las personas. De todas ellas se puede extraer una gran lección.

Cuestiona. Trata de entender a los demás con preguntas. Pide aclaraciones. ¿Qué has querido decir con esto? La pregunta es la herramienta más interesante para conocer a los demás. Practícala. Y muestra interés en la respuesta que te den, dándola por válida tanto como si fuese tu propia respuesta, sin juzgarla.

Escucha a los demás. Mantente receptivo a nuevas ideas o ideas diferentes a las tuyas. Después decide si puedes aportar alguna a tu vida o sumarle un matiz a tu propia idea.

Cambia tu perspectiva. Podemos alejarnos, acercarnos, mirar los diferentes puntos de vista que la situación, conflicto o persona puede ofrecernos. ¡Podemos sorprendernos!

https://www.youtube.com/watch?time_continue=14&v=vwF7AHTQaoc

Ponte a prueba. Amplia tu zona de confort. Atrévete a hacer aquello que no has hecho hasta ahora y te llama la atención. Puedes ir avanzando poco a poco. En nuestra vida estamos en continua evolución y superación de nosotros mismos.

No te pongas límites. ¿Qué más puedes hacer? ¿Puede ser de otra forma? ¿Mi madre/compañero/amigo/una persona de otro país pensaría o actuaría igual? ¿Hay otras opciones? Realiza tu propia lluvia de ideas con creatividad.

Te dejo un vídeo con unos consejos más para abrir tu mente. ¿Te animas a practicarlo?

 

 

Raquel Bonsfills

27 noviembre, 2018

¿Conoces el significado de tus sueños?

El-significado-de-los-sueños

Photo by Peter Fogden on Unsplash

Muchas veces nos pasamos el día entero dándole vueltas a un sueño que hemos tenido mientras dormíamos. Podemos soñar con cualquier cosa y si a veces el sueño parece tan real es porque nuestro inconsciente intenta decirnos algo.

Todos ellos, sueños y pesadillas, tienen su significado y debemos estar atentos porque contienen mucha información de nuestra propia personalidad.

La interpretación de los sueños es el arte y la técnica de asignar significado a los diversos componentes, elementos e imágenes que aparecen en los sueños. Se trata de una práctica humana milenaria, de la que se conservan registros escritos de más de 3.800 años de antigüedad.

La ciencia encargada de estudiar todo aquello relacionado con los sueños y sus significados se llama oniromancia, y ofrece un conjunto de técnicas que se emplean para descifrarlos.

Freud mantiene que todos los sueños representan la realización de un deseo por parte del soñador, incluso los sueños tipo pesadilla. Hoy en día, sigue en pie la conclusión general de Freud: los sueños son realizaciones disfrazadas de deseos reprimidos. Según su teoría, la “censura” de los sueños produce una distorsión de su contenido. Así que lo que puede parecer ser un conjunto de imágenes soñadas sin sentido, a través del análisis y del método “descifrador”, puede ser demostrado como un conjunto de ideas coherentes. Freud propone que el valor del análisis de los sueños radica en la revelación de la actividad subconsciente de la mente. Te dejo un artículo que completa esto: La Teoría de Sigmund Freud sobre la interpretación de los sueños. 

La producción de sueños es totalmente universal, mientras que poder recordarlos varía según el individuo.

Todos nuestros sueños pueden tener interpretaciones. Por ejemplo, si sueñas con animales domésticos significa la vida dentro del hogar. Está relacionado con nuestra vida íntima, familiar, la relación que tenemos con estas personas tan cercanas y nuestra vida laboral.

Si sueñas con el mar o bañarte en él y es un mar calmado anuncia suerte y éxito. En cambio, ver un mar agitado con oleaje y aguas turbias significa contrariedades, peleas familiares o enfermedad.

Soñar que estás volando es el símbolo de la libertad, este sueño ofrece buenos presagios. Son comunes a muchas personas y por lo general, simbolizan nuestra inspiración y el deseo de trascender de lo común.

También soñar nos puede ser útil desde otro punto de vista. Como nos recordaba Raquel en su artículo Creatividad para el día a día, Walt Disney decía: “si lo puedes soñar, lo puedes hacer”. Mientras que Albert Einstein decía "si lo puedes imaginar, lo puedes lograr". Además, desde la PNL (programación neurolingüística), se dice que cuando lo sueñas es porque tienes ya los recursos en ti para poderlo realizar.

En ocasiones, los sueños llegan para impulsarnos a seguir adelante, aportándonos energía e incluso, ayudándonos a lograr objetivos. Si sueñas con un aumento de salario, lograr mayor número de clientes, una promoción interna… puedes aprovecharlo para impulsarte a conseguirlo.

Realmente lo importante de soñar que logras tu objetivo es la sensación que tienes de haberlo conseguido. Nuestro subconsciente nos recuerda que puedes lograrlo, que puedes alcanzar tus metas y objetivos y que si lo quieres de verdad te ayuda a alinearte en pro de cumplir tus sueños. Recuerda que todo lo que sueñas lo puedes utilizar en tu propio beneficio.

Además, Laura Sánchez nos recuerda que soñar que logras tus objetivos puede suceder en tu vida en dos momentos muy diferentes: Puedes soñar cuando estás a punto de conseguir algo importante, y también cuando lo has dado todo por perdido, cuando ya no puedes más, cuando has perdido la seguridad en ti mismo y estás a punto de tirar la toalla.

Por seguir sumando, quisiera darte una clave para el logro de tus sueños. A menudo, veo que la mayor parte de las personas no logran sus sueños porque no saben lo que quieren hacer o no saben a donde quieren llegar y entonces, copian los planes de otros que sí tienen claro lo que quieren y dónde quieren llegar.

Dice Steve Jobs: “Si no tienes planes para ti, seguramente termines siendo parte de los planes de otra persona”

Cuando nos hablan de sueños, en muchas ocasiones, se asocia a algo inalcanzable o algo de nuestra imaginación. Sin embargo, yo te invito a que te preguntes ¿cuántas cosas que realmente te has propuesto en la vida has logrado? Seguramente que me dirás que casi un 100% de ellas. Es decir, eres capaz de lograr lo que te propones.

Luego evalúa si tu sueño es lo suficiente motivador y retador, pero también realizable para que no se quede en una ensoñación. Para ello, el primer paso es definirlo concreta y adecuadamente. Te recuerdo una técnica para comprobarlo SMART-E.

Por último, pasa a la acción, sigue tu sueño, haz cada día algo para que un día tu sueño sea una realidad.

¿Qué otras cosas haces para lograr tus sueños? Con el fin de complementar lo que te he comentado te dejo un vídeo que habla de ello 

Después de lo que te he compartido, ¿Quieres lograr tu sueño? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Milagros García