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Algunas personas pasan por alto las situaciones que les afectan incluso negando que existan o simplemente alejándote de ellas. Otras personas hacen mucho más grandes sus problemas o preocupaciones de lo que pueden ser en realidad, dramatizándolas o magnificándolas. ¿De qué tipo eres tú?

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Hacer una montaña de un grano de arena suele pasar por varios motivos:

Estar cansado. El cansancio hace que nos cueste mucho más cualquier actuación porque no tenemos el talante ni las fuerzas o la energía necesaria para sobrellevarla como lo haríamos si no estuviésemos tan cansados. La falta de sueño o no tener tiempo para desconectar nos lleva a un agotamiento físico e incluso mental. Por poner un ejemplo, si vas de excursión a la montaña, subir una colina al inicio de la travesía puede ser más o menos llevadero dependiendo de tu estado de forma, incluso al inicio hacer el esfuerzo puede resultarte divertido. Sin embargo, cuando ya estás cansado, encontrarte con esa colina ya no hace tanta gracia, el esfuerzo para superarla es mucho mayor y vemos como si la colina se hubiera convertido en una gran montaña donde no ves el final. Y entonces te vienen las preguntas del tipo: "¿cuándo llegamos?", "¿cuánto queda?", "¿aún nos falta todo eso?"…

Estar estresado. El estrés nos pone en una situación de alerta que físicamente no podemos sostener por mucho tiempo. El cuerpo no puede hacer una maratón a modo de sprint. Por eso, cuando el estrés dura más de lo debido nos deja vulnerables ante cualquier situación que se convierte en un auténtico reto a superar de nuevo. Un reto para el cual cada vez tenemos menos fuerzas y menos capacidades que nos llevan a reaccionar en lugar de responder de forma eficiente y racional.

Acumulación de tareas en un momento dado. Hay días que de repente, aunque lo teníamos todo bajo control, algo sucede y nos llueven las tareas extras no previstas. O a lo mejor solo han llegado un par más pero que sumadas a lo que ya teníamos nos hacen desbordarnos. Esta acumulación cuando la expresamos en lista de acciones a realizar se convierte en el gran elefante que hemos de soportar, un peso que no podemos sostener al menos en ese momento en el que le tenemos por completo encima. Estamos saturados.

Las cosas malas nunca pasan solas. Cuando damos crédito a este tipo de frases o al "no hay dos sin tres" o al "¿qué más me puede pasar hoy?" abrimos la puerta a que nos sucedan más situaciones desagradables porque ya hemos puesto el foco en ello y vamos a filtrar todo eso que nos suceda desde el cristal negro con el que las estamos mirando. Además, por supuesto, todas ellas van en nuestra contra de forma personalizada, no pasan a todos lo que se vean implicados, nos pasan a nosotros. Así que nos lo tomamos como algo personal.

Sobredimensionar. No es que me haya caído, es que me he estampado. No es que esté acatarrándome, es que estoy con gripe. No es que me hayan pedido que haga una tarea, es que me han encasquetado un marronazo. Cuando queremos exagerar somos únicos. Y lo que nos decimos y cómo nos lo decimos afecta a nuestra forma de llevarlo física y emocionalmente.

Seguro que conoces otros motivos por los que nos hacemos este boicot a nuestro día a día. Ahora bien, ¿qué podemos hacer para volver a dejar a nuestro grano de arena en su justa medida?

Ser objetivos. Analizar los hechos que se han dado, sin juicios ni valoraciones, solo describiendo lo sucedido. Concretar ayuda a desmontar muchos de los problemas que nos surgen en el día a día porque la mayor parte de las veces, ver el problema más grande de lo que es, es una cuestión emocional. Si le quitamos esa parte emocional, podremos observar el problema o la situación con mucha más racionalidad. Por ejemplo, si pensamos "al entrar en la oficina Ana me ha mirado mal. Ya no quiere saber nada mí desde el otro día que me pidió ayuda y no pude quedarme para prestársela". Para ser objetivos podríamos plantear los hechos de la siguiente forma: "el jueves pasado Ana me vino a pedir ayuda y le dije que no podía porque había quedado y no me daba tiempo a llegar si salía más tarde. Hoy al entrar en la oficina Ana me ha mirado y no me ha dicho nada. Es posible que Ana pueda haberse molestado conmigo". Una vez planteados los hechos de forma objetiva, entonces, si lo considero conveniente, puedo ir a hablarlo con ella para aclarar la situación.

Desgranar la montaña. Al hacer la lista que supone cada granito que hemos sumado a nuestra montaña, hemos llegado a ver la montaña en su conjunto. Pero como no podemos hacer todo a la vez, hemos de coger la lista e irla atajando granito a granito. Ir realizando cada tarea o acción en orden, de una en una, priorizando, para que esa carga sea menos pesada cada vez. Además, ir viendo que baja la lista nos animará y nos hará más liviano su avance por ella. Por eso recuerda, que un elefante solo nos lo podemos comer ¡¡a cachitos!!

Cuidarnos. No podemos olvidarnos de cuidar de nosotros mismos. Comer bien, sano, dormir lo necesario, tener ratos de ocio o de tiempo libre en los que cambiar de ámbito nuestro cuerpo y nuestra mente, a veces hasta cambiar de postura, levantarnos de nuestra silla, dar un pase…parar un momento para recargar la energía, para oxigenar el cerebro y para activar los músculos que se van entumeciendo.

Atender a cómo nos decimos las cosas. La forma en la que nos hablamos, cómo nos decimos las cosas importa. Prestar atención al uso de las palabras es necesario para que no nos pesen. Decir que "se le olvidó la cita", no es lo mismo que decir que "me dejó tirada". Emocionalmente será mucho menos doloroso en el primer caso. Un "tengo que" nos supone una mayor carga que un "quiero". Así que tratemos de usar palabras más suaves, más neutras, más emocionalmente equilibradas. Y para ello, detecta tus pensamientos y si no están haciéndote sentir bien, trata de reescribirlos basándote en la técnica de gestión emocional de cambio de pensamiento.

Poner límites. Tenemos una resistencia y aunque es mucho mayor de la que pensamos, es bueno no jugar a llevarla al extremo o por lo menos, no por demasiado tiempo. Poner límites es una clave para dejar de sentirnos desbordados. Y es que es necesario saber decir que "no" cuando sabemos que no vamos a poder llegar o que nos va a suponer un sobreesfuerzo para el que no estamos en ese momento preparados. Delegar. Contar con otros en los que apoyarnos para abarcar más si es que no lo podemos postergar o requiere de una respuesta por nuestra parte. Es decir, hemos de saber que tenemos alternativas al "lo hago yo todo". 

El cuerpo ha de poder recuperarse, la mente necesita descanso, hemos de fluir con nuestras emociones.

Y por eso, os dejo este vídeo en el que os invito a un café, uno de calidad, el que más queráis, para evitar el estrés en vuestra vida y dejar de hacer montañas de granos de arena.

  

Raquel Bonsfills

¿Crees que la excelencia te lleva a ser mejor profesional y persona? ¿Intentas practicar la excelencia en tu día a día?

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Esta semana he tenido la suerte de ser invitada a la entrega de los premios de excelencia de Prosegur y aunque el acto resultó ser muy poco excelente, lo que sí resultó realmente excelente fueron las 38 personas nominadas y premiadas por sus actuaciones destacadas en el desarrollo diario de su actividad en la Comunidad de Madrid durante el pasado año. Acciones como: salvar a 2 niños metidos en un coche a 40º un día de verano, incautar alijos de droga, controlar y extinguir incendios, realizar primeros auxilios in extremis ‘salvando vidas’…

Y es que, se puede trabajar realizando las tareas con esfuerzo mínimo para salir del paso o se puede trabajar preparándote y dando lo mejor de ti en cada una y buscando la mejora continua.

La excelencia hace mención a alguna capacidad o habilidad fuera de lo común o a un talento difícil de igualar. También puede tratarse de una condición moral muy elevada, aunque es más común encontrar dicho concepto en un contexto académico o con relación a alguna disciplina artística.

La búsqueda de la excelencia nos lleva a la conexión de uno de los deseos más nobles de la naturaleza humana y que más nos acerca a la felicidad: el deseo de superación personal.

Para mí la excelencia no es un acto, es un hábito, es una forma de vida, es el intentar hacer las cosas lo mejor posible cada vez y para practicar este hábito en el día a día se requiere de compromiso, constancia, esfuerzo, resiliencia y pasión.

Alvin Toffler en su frase nos recuerda que “Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer o escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”.

Hoy quiero compartirte 8 claves para lograr la excelencia:

  • Practica “Insiste, resiste y persiste”. A menudo los resultados iniciales no se parecen en nada o en muy poco a lo que puedas desear, no pares, avanza y busca la manera de mejorar cada detalle de lo que estás persiguiendo a pesar de lo frustrante que a veces pueda resultar.
  • Mejora cada día, ten hambre de aprender. Es fundamental para poder practicar la excelencia el realizar acciones como: leer al menos 15’ al día, reunirte con personas interesantes e inteligentes y el cuestionarte todo. De esta manera mejorarás tus habilidades y capacidades, recursos o información y esto, te llevará a lograr cambios que te lleven a un aumento mayor en tu excelencia.
  • Define tus objetivos y metas y planifica las acciones para lograrlo de forma excelente. Ya te he compartido cómo definir tus objetivos con la técnica SMART-E, te invito a que además, cada día verifiques que estás en el camino de lograr lo que te has propuesto. Revisa lo realizado y aprendido el día anterior y planifica lo que quieres realizar ese día, teniendo en cuenta y dando tiempo a las cosas verdaderamente importantes. Esto te ayudará a estar más centrado y ser más productivo y excelente.
  • Haz más de lo que te han pedido. Especialmente, si se trata de clientes ofrece más de lo que el cliente necesita, si el desempeño percibido excede a las expectativas del cliente, genera lealtad incondicional, porque siente afinidad. Si logras superar sus expectativas podrás fidelizarlo y mantener un cliente fidelizado cuesta seis veces menos de tiempo y dinero que hacer un nuevo cliente para las pymes en España, según el estudio llevado a cabo por Everilion.
  • Adelántate y maneja de la mejor manera posible los imprevistos. Muchas personas comenten una y otra vez los mismos errores pudiéndolo evitar, es importante para practicar la excelencia el aprender de las situaciones vividas pasadas y tomar acción a futuro. Además, disminuiremos de forma considerable el estrés que generan los imprevistos por su naturaleza imprevisible.
  • Atrévete y realiza acciones que puedan sorprender positivamente. Sorprender a una persona o un cliente es una estrategia de éxito garantizado, generando recuerdos y buenos comentarios y esto se traduce en futuras ventas o una posible difusión gratuita.
  • Practica cada día el intentar ser mejor persona. La excelencia requiere ponerse a punto e integrar, de forma cotidiana, tus 4 partes como ser humano: físico, intelectual, emocional y energético - espiritual. Una forma de ponerte a punto es prepárate para afrontar tu nuevo día.
  • Y para mí, la clave principal: practica la excelencia todos los días y además, hazlo con Pasión. Si es algo que merece la pena para ti, no dejes de trabajar en ello a diario, no descanses. Esto marca la diferencia entre que algo sea posible o que no lo sea. El corazón rompe las barreras que te pone el cerebro, la pasión te enfoca en tu objetivo y te quita las limitaciones que te pone tu cerebro.

¿De qué otras maneras logras la excelencia?

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo que habla de La iniciativa como camino a la excelencia de David M Calduch.

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a hacer para lograr más la excelencia? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

En cuanto a mí, estoy en busca de la excelencia. No tengo tiempo para envejecer” Will Eisner.

Milagros García

Queremos trabajar desde casa, pero cada día es más importante generar redes de contactos, redes… ¿solo on-line?

Trabajar desde casa o compartir oficina

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Mi abuela decía que el roce hace el cariño. Y es que si eres de los que trabajan desde casa puede que en un momento dado necesites salir de tu palacio, dejarte ver, para que las oportunidades se abran, para conocer a otros que te puedan ayudar a hacer crecer tu negocio, que te inspiren, que te den nuevas perspectivas… Estar con otras personas para que puedas compartir tus penas, problemas, y alegrías con alguien más que con tu mascota.

Y no solo eso, el contacto físico se ha demostrado lo necesario que es. Las relaciones sociales además de ser claves para nuestra salud, nos permiten ejercitar nuestra inteligencia emocional.

Si no, que se lo pregunten a los miles de autónomos que tienen su propia empresa y que acaban saliendo de sus casas para poder relacionarse con otros, para sentir que tienen un grupo en el que sentirse comprendidos, reforzados, y contar con mayores posibilidades. De hecho, ahí están los prolíferos espacios de co-working que unen, que invitan a la creatividad, a sentirte más empresa que trabajador.

Por otro lado, están las personas que quieren tener días para trabajar desde casa, que prefieren la tranquilidad de su hogar (cuando no hay niños, ni compañeros de piso) que el ajetreo y ruidos varios de la oficina porque así son más productivos, sin hablar con nadie, dedicándose solo a lo suyo de manera autónoma y responsable. También hay otros profesionales que prefieren trabajar en casa para ahorrar los largos traslados de 1 y 3 horas diarias, de ida y vuelta al lugar de trabajo.

De hecho, hay empresas que han dejado que cada quien trabaje desde donde quiera el tiempo que quiera y con el tiempo han visto que la persona se desliga. Que deja de estar en el trabajo de campo, de compartir con los compañeros, de vivir el día a día, porque lleva su propio día a día. Y si bien esto puede ser muy efectivo porque te haces el trabajo a tu manera, apelando a los beneficios del jobcrafting, es más difícil contar con alguien que no está. Por eso, algunas de estas empresas que facilitan el trabajo desde casa, han implantado la necesidad de acudir a las reuniones de equipo, al menos una vez al mes, pero incluso solicitan ir por la oficina un día por semana. Otras, sin embargo, ofrecen la posibilidad de no ir a la oficina un día concreto a la semana.

Y aquí se pone sobre la mesa la confianza hacia el trabajador. El trabajo saldrá dependiendo de la responsabilidad y de las herramientas que la persona que realiza el trabajo fuera de la oficina disponga. La responsabilidad hacia el trabajo, unos objetivos claros, unas tareas a realizar concretas, una buena gestión del tiempo, asegurarse que lo que se quiere hacer desde casa se puede hacer y se hace…son claves para que las empresas se decidan a facilitar el teletrabajo. 

Esta confianza puede verse apoyada o frustrada por la directiva europea 2003/88 que obliga a las empresas españolas a tener un registro de las horas que realiza cada trabajador en jornada completa, con la idea de evitar abusos y que la persona no se vea haciendo horas extras si no se han comprometido a ello, según se explica el diario el confidencial, artículo que puedes leer aquí.

Pero ¿qué pasa con las relaciones, con el clima laboral, con la comunicación…? Según estudios relacionados con la motivación hacia el trabajo, como los realizados por Happyforce, el nivel de felicidad o el de malestar de los demás, en un nuevo trabajador se equilibra con el de sus compañeros a partir del noveno mes, pero ¿si no está con ellos? 

Es difícil implicar a alguien que va, hace su trabajo y se marcha. Que trabaja como colaborador externo, va a esa empresa o no va mucho, pero que nunca llega a formar parte de ese grupo, por mucho que sea un proyecto de varios años. Y el sentido de pertenencia a la empresa y al grupo, el sentido de integración, el poder interiorizar la cultura de dicha empresa no se da. Y llega la cena de Navidad y no va porque no conoce a nadie, porque nadie le conoce, porque ni está dentro ni está fuera por mucho que trabaje para esa empresa.  

Por tanto, creo que es necesario que en el caso que alguien decida trabajar desde su casa o desde donde quiera y pueda, entienda que la deslocalización puede tener consecuencias y que hay que plantearse algunas cuestiones antes de hacerlo:

  • El trabajo desde casa no está definido para cuestiones personales sino para trabajar. Dejar claro a los demás que aunque estés en casa estás trabajando y poner ciertas barreras que también te ayuden a ti mismo a entenderlo. Si antes necesitabas ayuda, ahora también.
  • Busca un lugar tranquilo de día y de noche. Piensa en que puede que necesites trabajar cuando todos duermen o cuando vuelven a casa a descansar o cuando estén disfrutando.
  • Necesitas acondicionar/elegir el lugar de trabajo que vayas a tener en casa. Incluye la tecnología que necesites, la conexión a Internet, el teléfono con el que mantenerte en contacto con la oficina, etc. Hay quien separa incluso perfiles dentro de sus ordenadores o tablets para su área personal y para su área profesional, cosa que hoy en día es necesaria por la confidencialidad de datos.
  • Es recomendable ponerte un horario. Si no tienes un horario estricto, puede que termines trabajando muchas más horas, sin medida. Si trabajas todas las horas, no podrás disfrutar como antes de llegar a casa y jugar con tus hijos o no podrás salir con tu pareja porque estarás trabajando. Organízate y prioriza el trabajo en el tiempo de trabajo que te hayas marcado frente a hacerte la comida o poner una lavadora.
  • Ten claros los horarios de las personas con las que trabajas porque puede que llames cuando están en su reunión de los viernes o porque es su hora de comer. Tú ya no sigues ese ritmo y se te puede olvidar.
  • Determina, si no lo hace la empresa, los momentos en los que vas a pasar por la oficina, cuándo es indispensable que vayas, cuándo es mejor para ti tener una conversación en persona que por skype o por teléfono, cuándo tu propio trabajo saldría mejor si estuvieras enterado en el momento, en directo, en contacto con los compañeros… Es decir, define en qué momentos tu tarea requiere de los demás y los demás requieren de ti. Determina también, cuándo es más eficiente estar presente.

A veces en el trabajo preferimos estar solos y a veces es más importante estar en buena compañía. En las empresas hay que jugar un papel crucial hoy en día con el clima laboral y también para ser buenos empleadores. Cuestiones como el employer branding o la employee experience marcan su futuro.

¿Quieres tener a todo el personal contento? Yo creo que solo hay una base para ello: conócelo. Y así podrás decidir si trabajar desde casa es la opción. No todo el mundo lo desea y otros, no pueden porque su trabajo es cara al público. ¿Cuál es tu caso?

Raquel Bonsfills

27 noviembre, 2018

¿Conoces el significado de tus sueños?

El-significado-de-los-sueños

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Muchas veces nos pasamos el día entero dándole vueltas a un sueño que hemos tenido mientras dormíamos. Podemos soñar con cualquier cosa y si a veces el sueño parece tan real es porque nuestro inconsciente intenta decirnos algo.

Todos ellos, sueños y pesadillas, tienen su significado y debemos estar atentos porque contienen mucha información de nuestra propia personalidad.

La interpretación de los sueños es el arte y la técnica de asignar significado a los diversos componentes, elementos e imágenes que aparecen en los sueños. Se trata de una práctica humana milenaria, de la que se conservan registros escritos de más de 3.800 años de antigüedad.

La ciencia encargada de estudiar todo aquello relacionado con los sueños y sus significados se llama oniromancia, y ofrece un conjunto de técnicas que se emplean para descifrarlos.

Freud mantiene que todos los sueños representan la realización de un deseo por parte del soñador, incluso los sueños tipo pesadilla. Hoy en día, sigue en pie la conclusión general de Freud: los sueños son realizaciones disfrazadas de deseos reprimidos. Según su teoría, la “censura” de los sueños produce una distorsión de su contenido. Así que lo que puede parecer ser un conjunto de imágenes soñadas sin sentido, a través del análisis y del método “descifrador”, puede ser demostrado como un conjunto de ideas coherentes. Freud propone que el valor del análisis de los sueños radica en la revelación de la actividad subconsciente de la mente. Te dejo un artículo que completa esto: La Teoría de Sigmund Freud sobre la interpretación de los sueños. 

La producción de sueños es totalmente universal, mientras que poder recordarlos varía según el individuo.

Todos nuestros sueños pueden tener interpretaciones. Por ejemplo, si sueñas con animales domésticos significa la vida dentro del hogar. Está relacionado con nuestra vida íntima, familiar, la relación que tenemos con estas personas tan cercanas y nuestra vida laboral.

Si sueñas con el mar o bañarte en él y es un mar calmado anuncia suerte y éxito. En cambio, ver un mar agitado con oleaje y aguas turbias significa contrariedades, peleas familiares o enfermedad.

Soñar que estás volando es el símbolo de la libertad, este sueño ofrece buenos presagios. Son comunes a muchas personas y por lo general, simbolizan nuestra inspiración y el deseo de trascender de lo común.

También soñar nos puede ser útil desde otro punto de vista. Como nos recordaba Raquel en su artículo Creatividad para el día a día, Walt Disney decía: “si lo puedes soñar, lo puedes hacer”. Mientras que Albert Einstein decía "si lo puedes imaginar, lo puedes lograr". Además, desde la PNL (programación neurolingüística), se dice que cuando lo sueñas es porque tienes ya los recursos en ti para poderlo realizar.

En ocasiones, los sueños llegan para impulsarnos a seguir adelante, aportándonos energía e incluso, ayudándonos a lograr objetivos. Si sueñas con un aumento de salario, lograr mayor número de clientes, una promoción interna… puedes aprovecharlo para impulsarte a conseguirlo.

Realmente lo importante de soñar que logras tu objetivo es la sensación que tienes de haberlo conseguido. Nuestro subconsciente nos recuerda que puedes lograrlo, que puedes alcanzar tus metas y objetivos y que si lo quieres de verdad te ayuda a alinearte en pro de cumplir tus sueños. Recuerda que todo lo que sueñas lo puedes utilizar en tu propio beneficio.

Además, Laura Sánchez nos recuerda que soñar que logras tus objetivos puede suceder en tu vida en dos momentos muy diferentes: Puedes soñar cuando estás a punto de conseguir algo importante, y también cuando lo has dado todo por perdido, cuando ya no puedes más, cuando has perdido la seguridad en ti mismo y estás a punto de tirar la toalla.

Por seguir sumando, quisiera darte una clave para el logro de tus sueños. A menudo, veo que la mayor parte de las personas no logran sus sueños porque no saben lo que quieren hacer o no saben a donde quieren llegar y entonces, copian los planes de otros que sí tienen claro lo que quieren y dónde quieren llegar.

Dice Steve Jobs: “Si no tienes planes para ti, seguramente termines siendo parte de los planes de otra persona”

Cuando nos hablan de sueños, en muchas ocasiones, se asocia a algo inalcanzable o algo de nuestra imaginación. Sin embargo, yo te invito a que te preguntes ¿cuántas cosas que realmente te has propuesto en la vida has logrado? Seguramente que me dirás que casi un 100% de ellas. Es decir, eres capaz de lograr lo que te propones.

Luego evalúa si tu sueño es lo suficiente motivador y retador, pero también realizable para que no se quede en una ensoñación. Para ello, el primer paso es definirlo concreta y adecuadamente. Te recuerdo una técnica para comprobarlo SMART-E.

Por último, pasa a la acción, sigue tu sueño, haz cada día algo para que un día tu sueño sea una realidad.

¿Qué otras cosas haces para lograr tus sueños? Con el fin de complementar lo que te he comentado te dejo un vídeo que habla de ello 

Después de lo que te he compartido, ¿Quieres lograr tu sueño? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Milagros García

19 noviembre, 2018

Esta semana tenemos el ya famoso Black Friday. Solo hace unos años que en España hemos adquirido como propio este día. Podemos encontrar descuentos especiales en todo, desde coches, electrónica, muebles, ropa, servicios, financiación bancaria… nadie quiere dejar pasar esta oportunidad de ganar más clientes.

Además, estas ofertas también han llegado a la formación. Puedes hacer cursos a precios mucho más reducidos.

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Los descuentos que se ofrecen en la formación son realmente una oportunidad para las personas que se acogen a estas ofertas. ¿Baja el precio y baja la calidad? Sinceramente creo que no. Al menos en 2miradas y como profesionales que somos, no sabemos dar una formación de peor calidad. Siempre queremos que los alumnos se lleven lo máximo de cada formación. 

Es el momento. Igual que esperamos a las rebajas de enero para comprar esas cosas a las que tenemos echado el ojo, ahora con el Black Friday también podemos hacerlo con la formación. Si hay algún máster o formación que nos interesa, la recomendación es estar pendiente por si se suman a las promociones de este día.

Sin embargo, para quienes quieren formarse y no haya estas ofertas en las áreas que sean de su interés, os recuerdo la enorme cantidad de entidades y cursos que se ofrecen a través del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), cursos subvencionados por el Estado y que resultan gratuitos para quienes las quieran realizar.

Y como empresa, si quieres apoyar el desarrollo profesional de tus equipos, también puede salir mucho más económica bonificándote dicha formación con los fondos que se gestionan a través del FUNDAE y que toda empresa dispone en mayor o menor medida. Incluso para los autónomos, os dejo un enlace para saber cómo bonificarte la formación.

¿Black? ¿Negro? De eso nada. La formación siempre nos va a dar luz, nos va a permitir descubrir, practicar, conocer, analizar, encontrar… y todos los verbos que queráis para decir que algo siempre se nos queda, que nunca es tiempo perdido. De hecho, el retorno de la inversión en formación, es decir, el beneficio que recibe la empresa al invertir en la formación y capacitación de sus colaboradores(ROI= [Beneficio neto/costes] x 100) es de al menos un 4%. Y puede ser mucho mayor si se sabe elegir estrategia más adecuada a los temas a impartir y a los objetivos a lograr, como explica Maite Sáenz en su artículo para el Observatorio de RRHH.

¿Formación un viernes? La verdad que si va a ser de cosas técnicas, mejor que no. Los viernes tenemos la cabeza en otro sitio, más en el fin de semana, y estamos más cansados para asimilar dicha información. Eso sí, es un día estupendo para realizar jornadas outdoor o formaciones relacionadas con la inteligencia emocional, el cuidado de las personas o su bienestar.

En 2miradas pronto empezaremos a ofreceros cursos con grandes ofertas que podréis hacer online, a vuestro ritmo, cuando queráis y donde queráis. Así que ¡estar atentos!

¿Quieres seguir aprendiendo? Fórmate. ¿Quieres que tu empresa crezca? Forma a tus equipos. Ahora ya sabes cómo hacerlo a mejores precios.

"Nada tarda tanto en llegar como lo que nunca se empieza"  Alain

Raquel Bonsfills

6 septiembre, 2018

El uso de la modalidad E-learning (formación online)  está creciendo tanto a nivel de estudios como a nivel profesional.  Ya sea por la posibilidad de hacerlo desde cualquier parte, como por el tiempo que cada uno decida dedicarle o porque pueda resultar más económico, se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada para ser más empleable, estar al día, mejorar la capacitación, mantener el interés y la curiosidad en el aprendizaje continuo, etc.

Estudios como el realizado por la OBS Business School, comentan el gran crecimiento de la metodología de formación online, que además traerá nuevas habilidades en la manera de interactuar, haciendo hincapié en las habilidades sociales y emocionales hacia las que la tecnología de la formación se está orientando.

Sin embargo, a muchas personas les cuesta la formación on line. La autogestión, la persistencia y la autonomía son claves para poder llevar a cabo con éxito y finalizar una formación mediante la metodología de enseñanza online.

enseñanza online

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Para tener éxito al realizar una formación online es importante:

Tener claro tu objetivo: Según el informe de BestCollege.com sobre las tendencias en la educación online de 2017, el 72% de los estudiantes realiza esta formación con la intención de obtener un empleo, un 36% lo hacen en busca de cambios en su trabajo y un 32% de las personas trata de mejorar sus credenciales académicas en su trabajo actual. ¿Aprender por aprender?¡Es importante tener un objetivo!

Además, recuerda que para ser un buen objetivo tiene que estar bien definido, y será importante tener una fecha final en la que te planteas haberlo conseguido. Esa fecha te servirá de horizonte y te ayudará a mantenerte firme en tu decisión de realizar formación online.

Elegir el curso adecuado para ti: Para ello hay que comenzar por elegir un curso que te resulte atractivo. Si no te apetece hacerlo es fácil que acabes abandonándolo. Es necesaria una motivación hacia el curso. Además, asegúrate que el curso cumple con las expectativas de certificación que buscas o necesitas, si ese es tu objetivo.

Prepararse: ¿Hace falta un ordenador, un móvil, una aplicación o un programa específico para realizarlo? Asegúrate de que la plataforma de formación es compatible con tu ordenador, móvil o tablet.

Además, averigua cómo funciona. Es a base de vídeos, hay que hacer sesiones conectado a una hora determinada, requiere de trabajos en común con otros alumnos, tiene un test que superar con más de un 80%, hay varios intentos para realizarlo o solo uno, qué contabiliza para obtener la certificación, hay un tutor online, etc.

Y organiza tu tiempo. ¿Cuándo prevés que lo vas a hacer? Programa en tu agenda el tiempo a dedicarle. Si piensas que ya lo irás haciendo, no lo acabarás haciendo. Por eso, decide cuándo será el mejor momento para ponerte con tu curso: ¿el fin de semana, mientras vas en el metro al trabajo, por la tarde al llegar a casa…? Ponerse recordatorios o alarmas puede ser muy útil.

¿Tienes todos los materiales que puedes necesitar? Por ejemplo, si eres de los que te gusta tomar notas, hazte con un cuaderno para tu formación. Si tu curso es de yoga, prepara tu estera de ejercicios, si es un curso de cocina, prepara todos los alimentos y electrodomésticos o útiles de cocina que te vayan a hacer falta.

Ser responsable: Si dices que lo vas a hacer, hazlo. Y si eres de los que prefieren no decir nada a nadie para que si al final no lo terminas no quedes mal, en el fondo ya estás justificando tu falta de responsabilidad para llegar a tu objetivo. Lo importante es mantenerte activo con la formación online. Si eres de los que te ayuda decírselo a los demás para que te sirvan de acicate para realizarlo, compártelo. A veces unos con otros nos apoyamos para hacer más llevadera la tarea. Si prefieres hacerlo sin decírselo a nadie puedes encontrar formas de mantenerte activo poniéndote frases motivadoras en post-its, añadiendo recordatorios en la agenda…sé creativo para que te animes a hacerlo.

Comprometerse: Cuando decidimos hacer un curso online parece que el objetivo está en terminarlo. Sin embargo, aprovecha el aprendizaje que te está ofreciendo porque si no, el título solo no servirá de nada. Aprovecha la ocasión para poner lo aprendido en práctica, probar, pensar cómo puedes incorporarlo a tu trabajo actual…haz que tu esfuerzo de realizar la formación merezca la pena. El compromiso es con el aprendizaje mismo y lo que puede aportarte dicho aprendizaje a ti.

Eso no significa saturarse o agobiarse, ni aprender todo todos los días. Puedes elegir un día a la semana , o varios, o ir aumentándolo según el tiempo que dispongas. Puedes ser flexible, puedes incluso cambiar algunas de tus actividades por un rato de formación o incluso puedes hacer de esta algo social, por ejemplo, uniéndote a algún grupo de estudio que se junta por la noche en la biblioteca.

Ser curioso:  La curiosidad aumenta los resultados de aprendizaje. Pregunta, plantea reflexiones sobre la temática, trata de encontrar soluciones, escucha de verdad qué están diciendo o quieren decir, busca lo que no entiendas, trata de enfocarte desde nuevos puntos de vista y deja atrás otras experiencias que hayas podido tener en el pasado. La formación online de hoy está mucho más avanzada y es más atractiva que la de hace 10 años.

Ser ambicioso. Siempre se puede sacar un mayor partido a un curso. Siempre hay referencias de autores, bibliografía sobre la que indagas, ejercicios que realizar. Contabilicen o no contabilicen para tu certificación, sí contabilizan para tu aprendizaje y capacitación. Aplica lo aprendido, márcate nuevos objetivos de aprendizaje con lo que vas ya adquiriendo.

Divertirse: Lo bueno de una formación online es que no tiene un sentido tan estricto y serio. Puedes estar en pijama o comiendo helado mientras la haces. Puedes tomarte los ejercicios como un juego de investigación. Aprender puede ser divertido y tú puedes hacerlo solo por diversión.

 

Ahora que sabes qué puedes hacer para abordar mejor una formación online, ¿te animas a hacer alguna? Puedes probar con las formaciones que hemos preparado en 2miradas como por ejemplo, sobre cómo desarrollar el talento del equipo.

Con formación online es muy fácil mantenerse como un eterno aprendiz.

Porque...el saber no ocupa lugar

Raquel Bonsfills

Como dice Álex Rovira en su libro "Creer, crear, lograr", a veces obviamos lo obvio.

Se nos olvida que la felicidad parece emerger de un buen estado de salud, la compañía de nuestros afectos, el contacto con la naturaleza, una buena conversación o el privilegio de trabajar en lo que nos gusta.

Y precisamente al que menos caso hacemos es al cuidado de nuestro cuerpo, del que solemos acordarnos cuando toca hacer la operación bikini o cuando entramos en alguna crisis de edad y queremos seguir viéndonos estupendos, o, sobre todo, cuando nos da algún susto que nos lleva a ir al médico. Yo suelo decir, que, si tú no paras, al final es tu cuerpo el que te para. Este sabio medio por el que transitamos en nuestra vida, nos da continuas señales sobre qué nos puede estar afectando o en qué poner atención para favorecer nuestro bienestar.

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Además, nuestra estructura física también varía según seamos y sea nuestra forma de entender el mundo. Como explican en el Instituto Hune, "quienes entendieron que la propuesta de estar vivo depende de las acciones que hagamos y la emoción de miedo les llevó a sobrevivir, configuraron una estructura física sólida, fuerte, musculada.Donde se muestra la fuerza y los objetivos cumplidos. Los que entendimos que en el mundo lo importante era sentirse querido y conectar con los demás, configuramos formas suaves en nuestro cuerpo, nos recubrimos de grasa para hacer visible nuestra sensibilidad y decidimos tener expresiones agradables con todo aquel con el que nos encontráramos. Y otros, que decidieron abstraerse en sus pensamientos y que encontraron el fundamento de la vida comprendiéndolo y creando ideas sobre él, crearon un cuerpo largo, de cabeza y nariz prominente con poca musculatura, pues pensar pedía más cerebro que músculo…"

Por tanto, nuestro cuerpo dice mucho de nosotros mismos, y hay incluso una pseudociencia llamada morfopsicología que va analizando y relacionando partes de nuestro rostro con nuestra personalidad, aunque haya mucho mito en ello.

 

La cuestión es la necesidad de cuidar de nuestro cuerpo. Y sobre todo, de tomar conciencia de las señales que nos ofrece. No solo es un dicho popular que hay señales como, por ejemplo, cuando nos duele la garganta o nos quedamos afónicos, tras las que quizá haya algo que tengamos que decir que no hayamos dicho, o que haya falta de confianza para expresar algo como nuestros propios sentimientos. O si sentimos dolor en los hombros, que puede ser por cargas y responsabilidades excesivas. Y así podríamos encontrar los distintos avisos que nos dan pistas sobre lo que nos está ocurriendo y que mejor hacerlas caso a tiempo que no cuando hayamos generado una enfermedad psicosomática, autoinmune o cuando ya haya que tomar medidas más drásticas.

 

Por eso, hoy quiero dejar una serie de pautas, para cuidar nuestro cuerpo:

  • Comer bien. ¿Te ha pasado que tu cuerpo te pedía una ensalada o algo fresquito para cenar tras una comida copiosa? ¿O tras haber tomado dulce, necesitar algo salado? Aprender a escuchar al cuerpo en cuanto a necesidades alimentarias lleva a una buena relación con la comida. Una dieta sana y equilibrada, permitiendo la ingesta de todas las vitaminas, proteínas, hidratos de carbono yminerales necesarios va a favorecer la funcionalidad de nuestro cuerpo.
  • Beber agua.  El agua es esencial para mantener frescas nuestras células. Muchas veces nos dicen que hay que beber mucha agua, pero lo verdaderamente importante es mantenernos adecuadamente hidratados. Si sudamos mucho, tendremos que beber más agua. Os dejounos consejos para ayudarnos a beber agua correctamente.
  • Hacer ejercicio. En el estudio deI-Min Lee, profesor de medicina de la Harvard Medical Schoolsobre los mejores ejercicios para la salud, proponía caminar como el ejercicio más saludable. 30 minutos caminando a buen ritmo o incluso pausadamente puede beneficiar incluso al cerebro. El segundo mejor ejercicio es la natación por movilizar a todos los músculos del cuerpo. Después, el entrenamiento de fuerza pero sin grandes pesos o solo con nuestro propio peso, más bien ejecutado a base de repeticiones, y el Tai chi y los ejercicios de Kegel que contribuyen a una mayor calidad de vida.
  • Cambiar de postura regularmente. Si no vamos a hacer un ejercicio de forma continuada, al menos tener la prudencia de ir cambiando de postura regularmente. Porque si no, llegaremos a tener cuellos que un día harán llegar la cabeza al ordenador cual buitre, dedos que se acostumbran a un único movimiento propio para el uso del whatsapp, espaldas cheposas para trabajar en el portátil, o movimientos rutinarios propios de trabajos más físicos como hacer camas, levantar cajas, cocinar, conducir… Sí, nos movemos, pero siempre igual. Por eso, es importante para que no se anquilosen los músculos y mejorar el riego sanguíneo, que nos movamos frecuentemente, cada hora por lo menos se recomienda un cambio postural, pero nunca más de tres horas seguidas igual. Además, no es bueno para la concentración mental.
  • Tomar conciencia de nuestro cuerpo. Hacer un escaneo por nuestro cuerpo como para detectar si estamos correctamente sentados, si estamos presionando algún músculo o vaso sanguíneo que hará que se nos duerma algún miembro, si estamos contraídos o relajados, si estamos tensionados, estresados o forzados, si apretamos la mandíbula o los puños, si cargamos el peso sobre un pie o sobre los dos, sobre una cadera o sobre las lumbares, si tenemos la boca o los ojos secos, si tenemos la necesidad de cambiar de postura, si tenemos hambre o sed, si escuchamos demasiado ruido o si estamos a gusto. La meditación y el mindfulness han ayudado a esta toma de conciencia a través de visualizaciones y centrarse en el propio cuerpo.
  • Descansar. Los adictos al trabajo, los autoexigentes, los perfeccionistas, los mega-responsables, los emprendedores, los empresarios, y para todas las personas del mundo el descanso es esencial. Primero porque nos permite recuperarnos de la fatiga mental y física, y segundo, porque al dormir el cerebro puede recapitular y ordenar toda la información que a lo largo del día recibió y así poder aprender o darse cuenta de detalles clave, nuestras células se renuevan, crecemos y recargamos energía para afrontar un nuevo día. Por tanto, para evitar la sobrecarga y el desgaste, el mejor remedio es saber parar.
  • Conectar con la naturaleza. ¿Y qué tiene que ver con el cuerpo? Cuando salimos de la rutina, el cuerpo utiliza músculos que no suele mover, el corazón se acelera ante un suave ejercicio que cambia su ritmo habitual, la respiración puede verse alterada por momentos para adaptarse a los retos del camino, y sobre todo, y lo más beneficioso, a respirar aire puro. Una mayor calidad de oxígeno al respirar inunda nuestras células. Y todo ello sin contar con el placer de disfrutar de unas estupendas vistas, escuchar el canto de las aves, o sentir la brisa en la cara.

Cuidando nuestro cuerpo, cuidamos lo más importante que tenemos: a nosotros mismos. Y ahora que tienes estas claves para hacerlo y que seguro tú mismo conoces algunas más, ¿qué vas a comenzar a hacer diferente para estar mejor?

Aprendiendo a cuidarnos en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

 

3 julio, 2018

Emprender tiene sus riesgos y el acertar en tu primer negocio como emprendedor es muy difícil, de hecho, de media se tarda 5 años y 3 proyectos fallidos hasta que un emprendedor alcanza el éxito. Muchas personas al fracasar en el primer intento de formación de empresa, nunca más lo vuelven a intentar; no tanto por ese temor al fracaso, sino el temor a la manera como lo juzga la sociedad.

¿Has fracasado con algún proyecto como emprendedor?  ¿Qué no tuviste en cuenta?

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 Foto de Unsplash

Un ejemplo, Jan Koum no fue elegido para trabajar en Facebook, ni en Twitter y sin embargo, fue el fundador de WhatsApp, un proyecto que lo haría millonario.

Quiero compartirte algunos motivos por los que se fracasa cuando se emprende:

  • Falta de experiencia en el sector. La experiencia en el sector en el que se vaya a emprender es valiosa y necesaria para poder tener éxito. No obstante, si no se tiene experiencia al menos es necesario investigar sobre el sector en cuestión y hoy en día, internet es una gran fuente para recabar todo tipo de información. Otra forma para facilitarte el acceso a un sector es tener un partner, socio o colaborador que sí lo conozca.
  • Falta de experiencia empresarial. Las cosas pueden cambiar si hay una predisposición inequívoca a admitir lo que no se sabe. Si lo admites, estarás dando el primer paso para encontrar una respuesta. Es fundamental rodearse de fuentes fiables: profesionales y expertos, un emprendedor debe buscar buenos consejeros en todas aquellas áreas que no domine y que sean fundamentales para la empresa.
  • Desconocer a los clientes. Es necesario conocer las preferencias de los clientes. Hoy más que nunca hay que conocer a los clientes para ofrecer el mejor servicio o el producto más personalizado; en definitiva, superar las expectativas de los clientes si queremos que nos recomienden y para poder lograrlo es fundamental conocerles.
  • Depender de un solo cliente. Es de sobra conocido que es un error el poner todos los huevos en una misma cesta. Cuando tenemos un gran número de clientes a los que satisfacer, desaparece una parte del miedo que nos impide innovar, inventar y crecer. Además, cuando se depende de un solo cliente se puede perder libertad.
  • Recursos financieros escasos. La planificación es fundamental, por lo cual antes de iniciar un emprendimiento propio es importante ahorrar recursos y dinero para tener un margen real de autofinanciamiento, ya que lo normal es no tener beneficios a corto plazo.

 

Sin duda, de entre las innumerables dificultades implícitas en el proceso de crear una nueva empresa, la mayor de todas, es encontrar financiación. La ausencia de recursos se acaba convirtiendo en la principal pesadilla de muchos potenciales emprendedores que se acaban echando atrás por la escasez de financiación. En este punto juegan un buen papel las ayudas y subvenciones para emprender al proporcionar recursos a estos futuros empresarios.

Te dejo un artículo donde se habla de 10 ayudas y subvenciones para emprender más importantes en España.

Destinar escasos recursos al marketing y a los servicios post venta. El proceso de una venta no termina nunca. La meta a la que nos dirigimos es vender y tener al cliente siempre satisfecho y fidelizado una vez ya se ha realizado la venta. Para lograr esto, se requiere una serie de esfuerzos, recursos y servicios complementarios que fortalezcan la relación con el cliente. El marketing de post venta es una de las mejores formas de crear lealtad en la marca.

 Precios a la baja. Una calidad alta con un precio bajo no es recomendable. A menos que tu emprendimiento sea de carácter social y tengas financiación segura. Si apuestas a más calidad que precios bajos, debes tener claro quiénes son tus clientes potenciales. Para ello diseña tu modelo canvas, la segmentación de clientes de ayudará mucho.

Te dejo como se elabora un modelo Canvas.

 Asignación errónea de los puestos claves. Hay una frase que hoy se escucha mucho “gran parte de la competitividad de la empresa reside en el bienestar del empleado” y la experiencia ha demostrado que una buena parte del éxito del empleado en el desempeño de su trabajo viene dado por su grado de adaptación al puesto y al entorno. A la hora de emprender es importante realizar el análisis y el diseño de los puestos de trabajo, así como realizar un reclutamiento profesional.

 Ruptura de las relaciones con los socios. A la hora de elegir a los socios conviene analizar tus puntos fuertes y débiles y escoger a quienes te puedan complementar. Lo ideal es que sean perfiles muy diferentes, aunque con una capacidad de trabajo y un nivel de compromiso similares.

 No tener un plan de empresa. Es necesario conocer los datos claves sobre tu proyecto y sobre el sector, como he dicho antes. Para eso, debes estudiar el mercado, analizar la política de precios, los costes, la rentabilidad, el número de personas que participarán, la inversión necesaria y el financiamiento. El plan de negocios te ayudará a entender los puntos clave, evitar errores, hacer proyecciones y sobre todo, a conseguir capital y préstamos para tu empresa.

 

Hay que evitar las deficiencias graves en el establecimiento de las estrategias, tener planes alternativos, establecer objetivos y expectativas realistas, tener un plan de negocios, realizar una planificación adecuada, valorar un crecimiento planificado, tener una previsión, y realizar estudios de preinversión.

El hecho de emprender un proyecto implica estar preparados para afrontar diferentes tipos de fracasos, obstáculos o posibles resultados no deseados que se van a presentar a medida que éste es desarrollado. Por lo tanto, es vital saber afrontar esos fracasos como experiencias y aprendizajes, ya que siempre se van a presentar en algún punto de nuestra idea de negocio.

¿Qué otros motivos conoces para haber fracasado en un proyecto como emprendedor? Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo de ¿Por qué fracasan los emprendedores y cómo lo superan? Los tropiezos son inevitables, pero salir de allí con perseverancia, disciplina, tenacidad y experiencia es el camino al éxito.

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para mejorar en todo lo que emprendas? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

 

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Milagros García

 

11 junio, 2018

 

En esta era del talentismo, en la que cada persona ha de buscar en qué puede desarrollar su mayor potencial y cómo aportarlo al mundo, oímos numerosas frases de ánimo que invitan a ver la vida con algunas más posibilidades y oportunidades.

 

Frases como las de  Mr. Wonderful,entre otros, ha hecho que encontremos por todas partes.

Esto ha llevado a pensar que es fácil lograr aquello que nos proponemos, que si algo se te da bien, ya vas a poder vivir de ello, y que cuando estás en tu sitio, el mundo se alinea para que todo te vaya muy bien.

Por una parte, podríamos decir que es verdad. Si tú piensas que puedes lograr algo, estás más motivado y tienes más confianza en ti mismo como para lograrlo.Y por otra parte, nadie dijo que fuera fácil. Requiere esfuerzo

Hablar en estos términos de esfuerzo es una paradoja porque cuando hay algo que se te da muy bien, algo en lo que eres realmente talentoso, no te cuesta tanto esfuerzo ni aprenderlo, ni desarrollarlo, e incluso disfrutas haciéndolo y se te pasa el tiempo volando. Pero por bueno que seas haciendo algo, no significa que no tengas que esforzarte por mantenerte en un nivel óptimo, no vayas a esforzarte por mejorar cada día, por seguir aprendiendo o por mantener la constancia en los momentos más bajos.

Hace un tiempo escuché a Álvaro Cuadrado, CEO y fundador de varias empresas, decir que su padre le llevaba a correr por la playa desde niño y que cuando él se quejaba de que ya no podía más, su padre siempre le hacía correr al menos un tramo de playa más. Así día tras día hasta que un día no se quejó, día en que su padre paró antes de lo que Álvaro esperaba.

Siempre pensamos que no podemos más cuando no hemos llegado aún al límite de nuestras fuerzas. Eso no significa que estemos continuamente exhaustos, pero sí que tratemos de superarnos y crear el hábito en nosotros de ir más allá, porque resulta que podemos.

También escuché recientemente a Toni Nadal, tío y entrenador durante años de Rafa Nadal, que decía que cuando tenían programadas las clases para una hora y media, siempre fueron de mucho más tiempo, incluso de una jornada entera. Según él, esto ha hecho que Rafa tenga una capacidad de resiliencia enorme que le ha llevado a llegar más lejos.

Porque "si crees que no puedes, como si crees que puedes, estás en lo cierto", como decía Henry Ford.Te dejo este vídeo con la charla de Toni Nadal hablando del valor del esfuerzo:

Por eso, para desarrollar el talento es importante considerar algunas cuestiones:

La actitud lo es todo. Necesitamos de iniciativa para caminar hacia nuestros objetivos, para mantenernos activos y enfocados, para entender que aunque haya trabajos circunstanciales queremos seguir esforzándonos por aquello que de verdad queremos.

Descubre tu talento. Como ya te hemos contado en este blog, puedes descubrir tu pasión con un poco de indagación sobre ti mismo/a, mirándote con curiosidad, abriéndote a lo que otros creen que puede ser tu talento especial, jugando a sacarte brillo.

Continúa formándote. Como el entorno cambia tan deprisa, si quieres que tu talento sea valorado ha de estar actualizado.

Cree en ti. Muchas veces no actuamos porque pensamos que no valemos lo suficiente, no sabemos, no nos sentimos capaces… Por eso, da la vuelta al foco y mírate, conócete, reconócete, sobre todo en aquello que pensabas que no podrías lograr y ya has logrado, revisa todo lo que sí haces y se te da bien, descubre lo que te gusta hacer y si no te queda claro, explora nuevas opciones hasta encontrarlo. Confía. Tu autoestima será el elemento clave a desarrollar para lograrlo.

Atrévete. Si solo lo piensas pero no lo haces, no lo vas a lograr. Hay que ponerlo en práctica. Hay que ponerse en acción. Y para ello, empieza por la parte que te resulte más sencilla para así ir dando pasos hacia tus objetivos de forma que vayas ganando confianza a medida que avanzas. Pero empieza, el primer paso es el que más asusta y el más reconfortante. ¡Tú puedes hacerlo! Date permiso para ser feliz.

Cuida de ti. Que quieras lograrlo no significa que no vaya a haber momentos malos, que te hagan dudar o que te tambaleen. Y no pasa nada por parar y reflexionar sobre ellos, lo que necesites para recuperarte y volver con fuerzas renovadas. Y si vas cuidando de ti de forma constante y continua, dándote las píldoras que necesitas para mantener un estado físico y emocional equilibrado y sano, seguramente no llegues a desbordarte.

Decide. En los momentos bajos, en esos en los que no sabes si seguir o tirar la toalla, en los que te sientes cansado, recuerda que puedes elegir entre seguir adelante y quizá ganar la partida o dejarlo todo y volver a la situación anterior. Aquí es donde juega un papel importante la cultura del esfuerzo que hayas desarrollado a lo largo de tu vida.

Y para completar esto, te dejo unas claves para desarrollar tu talento, propuestas por Alfonso Alcántara, creador de Yoriento.

¿Estás preparado para luchar por lo que deseas? ¿Cómo vas a practicar el ir más allá, el inconformismo, y tu capacidad de resistencia?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

24 abril, 2018

Al inicio de las movilizaciones de los llamados “indignados” en Europa, el francés Stéphane Hessel escribió un texto titulado “¡Indignaos!”. El artículo obtuvo un gran éxito. En él proclama los principios y valores en una sociedad donde parece que solo existan quejas, muchas sin compromiso, y en ocasiones buscando chivos expiatorios...  Al poco tiempo, el mismo autor, publicaría otro artículo llamado “¡Comprometeos!”, el segundo tuvo poca aceptación ¿por qué? Porque vivimos en un mundo donde nos cuesta el compromiso y pasar a la acción

queja-versus-accionFoto de pixaby 

Quejarnos se ha convertido en una pandemia ¿Has notado que siempre hay algo de qué quejarse? El clima, el tránsito, la inseguridad en las calles, las mentiras de los políticos, la salud, el dinero que no alcanza etc. Lo único que ganamos con la queja es sentirnos peor.

Hoy queremos recordarte El reto: un mundo sin quejas. Se trata de una propuesta que ya realizó 2miradas para cambiar nuestro chip vital y distinta a los típicos planteamientos de autoayuda. Una propuesta innovadora para hacer frente a la vida con una actitud totalmente positiva.

No te preocupes, simplemente ocúpate

A menudo escucho entre mis clientes que no se planifican ni se programan por falta de tiempo. Pero el tiempo no lo encontrarán si no llevan a cabo estas 2 tareas...

La planificación es, simplemente, el listado de tareas a llevar a cabo. Planificando conseguimos disminuir en una alta medida las incertidumbres que presenta el futuro. Un posible interrogante sería ¿Qué ha de hacerse? y ¿Cómo lo voy a hacer?

La programación, por su parte, es el cuándo, es aquella que nos permite anticiparnos a los problemas, con el fin de no tener que dedicar ni mucho tiempo ni mucha energía en resolverlos. ¿Cuándo se van a llevar a cabo? ¿Con qué recursos?

Si te gusta gestionar tu tiempo y, además, te gusta dirigir tu trabajo no te pierdas nuestro artículo Planificar versus Programar donde encontrarás técnicas imprescindibles para planificar y programar.

O consultas las 10 claves para programarte. Por ejemplo, la PNL (Programación Neuro Lingüística) que nos ayuda a cuidar el cómo nos hablamos, las expresiones que utilizamos y el lenguaje en el que nos comunicamos, buscando siempre un “lenguaje positivo”. Prestando especial atención a los pensamientos negativos o derrotistas. Por ejemplo, no es lo mismo pensar: “vaya día tan malo que voy a tener” a pensar “hoy voy a por todas, seguro que tendré un gran día”.

La actitud es fundamental a la hora de programarte porque llegar o no llegar a lo que quieres hacer en el día dependerá de ello, estas técnicas para programarte eficazmente te ayudarán.

No lo olvides…

Somos lo que pensamos

Milagros Garcia