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21 agosto, 2017

Cuando ocurre una tragedia cercana, como la del pasado jueves en las Ramblas de Barcelona, es cómo si un tren nos arroyara. Es un suceso incontrolable e inesperado.  Las reacciones que nos deja a nivel físico, emocional y social son múltiples y, para los familiares y amigos de las víctimas serán para toda la vida. Mucho dolor, profunda tristeza, desolación… También indignación, impotencia, rabia, frustración, enfado.

Dada la magnitud de esta horrible tragedia en este artículo hablamos del enfado para superarlo y no caer en los errores que esperan los verdaderos artífices que cometamos. Nuestra inteligencia y capacidad de comunicación han sido los que nos han llevado a la prosperidad y la paz, no la violencia.

Cómo salir de las fauces de la tragedia

 

Ya hemos hablado del enfado en otras ocasiones. El enfado, debe verse como una actitud o fuerza que nos permite superar situaciones difíciles. Se trata de una emoción que bien gestionada nos ayudará en muchas ocasiones. 

En nuestro artículo “Manejo de la Ira: Sí, yo también me enfado”,  comentamos cómo el enfado nos lleva a la acción. ¿Cuántas veces hemos oído la frase “la mejor defensa es un buen ataque”? Sin embargo, esto no debe entenderse como una invitación a la venganza. Ya que el problema surge cuando el enfado se transforma en violencia. Hay que saber distinguirlos dado que la violencia es una conducta que tiene como único objetivo lastimar a otro, algo totalmente anormal e inmoral. Es un enfado tóxico, como lo llaman en el artículo emociones tóxicas  de Capacity. Es importante saber que la violencia es el uso inmoderado de la fuerza (física o psicológica) por parte del violento o agresor para lograr objetivos que van contra la voluntad del violentado o víctima

En nuestro artículo “¿elegimos que sentir?” encontraremos claves para conocer nuestras emociones y las de los demás, facilitando así nuestras relaciones de convivencia. Además podemos cambiar nuestras emociones cambiando nuestros pensamientos. El autocontrol nos ayudará con nuestro enfado y así evitaremos empoderar a los promotores.

Una vez recorrido este camino y afrontado cada paso, la mejor opción es el perdón. Perdonar es una actitud inteligente que te permite soltar y dejar atrás. Evitando que algo o alguien continúen haciéndonos daño. Esto no significa que no veamos las faltas, simplemente decidimos no tenerlas presentes.

 

14 agosto, 2017

¿Cuántas veces actuamos por impulso sin pensar? Las consecuencias pueden ser desastrosas. Uno de los primeros aprendizajes de los niños de tres años es la inhibición del impulso.

En el partido de ayer de la Super Copa, Cristiano Ronaldo, conocidísimo jugador del Real Madrid, en un impulso incontrolado, empujó al árbitro del partido. Aún se desconocen las consecuencias pero pueden ser francamente lamentables para él y sus compañeros.

La pregunta es ¿mereció/merece la pena? La respuesta es evidente. No podemos comprometer a nuestro equipo (de trabajo, familia, amigos…) por impulsos individuales. Si algo aprendemos pronto, es que todo acto tiene consecuencia. Si nos enfadamos o no somos capaces de inhibir correctamente nuestros impulsos, tal vez, terminemos arruinando muchos de nuestros objetivos.

Piensa luego actua

Pero ¿qué es La inhibición o control inhibitorio? Según el Dr Russell Barkley, es la capacidad del ser humano para inhibir o controlar las respuestas automáticas, y generar respuestas mediadas por la atención y el razonamiento. Rusell dice que esta habilidad cognitiva forma parte de las Funciones Ejecutivas y contribuye a la anticipación, planificación y al establecimiento de metas. Por lo que el control de la inhibición pone freno al comportamiento y detiene las reacciones automáticas inapropiadas, cambiándolas por una respuesta más razonada y más adaptada a la situación. En este vídeo Russell Barkley explica cuáles son las fases del auto-control emocional de forma genérica

Podemos gestionar nuestro enfado de otras maneras, cómo ya comentamos en nuestro artículo Como gestionar nuestra ira. También hay muchas maneras de actuar cuando nos sentimos ofendidos, no podemos olvidarnos que somos nosotros mismos los que nos ofendemos y podemos elegir hacerlo o no.

Si tenemos en cuenta todo esto, ahorremos energía y esfuerzos por nuestra parte o por parte de nuestros compañeros y podremos destinar nuestro tiempo a cosas mucho más productivas.

 

Feliz día

El equipo de 2miradas

7 agosto, 2017

Es agosto y muchos de nosotros estamos de vacaciones, sin embargo no todos. El mundo sigue girando aunque haga mucho calor.

Es entonces, cuando las plantillas están a medias o casi no están, cuando estamos más expuestos a problemas o incidencias con algún cliente. Por eso hoy compartimos algunos recursos que te serán de mucha ayuda ante una situación así.

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Photo by Mitchell Hollander on Unsplash

Cuando gestionas adecuadamente una reclamación está demostrado que tiene un mayor impacto en la satisfacción y fidelización del cliente.

Hoy en día es conveniente aprovechar cualquier oportunidad para fidelizar clientes y satisfacer sus necesidades. Además, si una persona te hace una queja o reclamación, te está dando la posibilidad de mejorar tu imagen o la imagen de tu empresa. Por eso, es importante mantener la calma y practicar la escucha activa. No te pierdas nuestro artículo 9 pasos para gestionar las quejas y reclamaciones de tus clientes.

Por otro lado, cuando el cliente pone una reclamación lo que quiere es recibir una recompensa o compensación por nuestro error. El cliente en todo caso busca soluciones, más que culpables, a los problemas que le hemos ocasionado. Podemos resolver este desencuentro con un acuerdo o negociación amistosa. Por eso es necesario conocer y gestionar los elementos que aparecen en una negociación.

Estas quejas o reclamaciones pueden desaparecer con un buen servicio postventa. Ya que el proceso de una venta no acaba nunca. Tras una venta, comienzan una serie de ayudas y servicios postventa que favorecen la confianza del cliente en ti y su fidelización.

Si con todas estas herramientas aún sientes estrés ante una queja o reclamación, estas de suerte: ¡puedes gestionar tu estrés!

No te sientas ofendido ante una queja: escucha, resuelve y ¡aprende!

 

31 julio, 2017

¡¡¡Bienvenidas vacaciones!!! Las deseadas vacaciones llegan y cada uno las afronta de una manera y según las posibilidades. Hay quien prefiere bullicio y fiestas mientras que otros prefieren descanso y tranquilidad. A elegir entre las consabidas playa o montaña, hoy día se acompaña de volver al pueblo, ver a la familia, volver a España o preparar algo extraordinario. Y lo mejor, todas las opciones son válidas.

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Aunque todos deseamos las vacaciones, cuando luego se dan podemos encontrarnos en tres situaciones respecto al trabajo:

  1. Desconectar: Salir del lugar de trabajo diciendo "hasta luego" y no volver a pensar en el trabajo hasta el día antes de volver. Dicen que para desconectar realmente necesitamos al menos diez días seguidos haciendo otra cosa. Hay quien solo logra hacer esto cuando está en otro lugar de vacaciones, pero le resulta arduo si está unos días en la misma casa, porque estar fuera de cobertura es una excusa como otra cualquiera para de verdad no seguir trabajando.

Desconectar de verdad es no leer e-mails, no seguir las noticias relacionadas con la empresa en las redes sociales, no mantener quedadas con compañeros de trabajo en las que seguir hablando del trabajo, no buscar un sitio con wi-fi gratis para poder enviar tal o cual documento, o para atender un tema que ha resultado urgente.

He escuchado tantas veces eso de "parece que sea tu empresa, no sabes desconectar" Y después le sigue una larga serie de reproches de por qué estás trabajando cuando por fin estás de vacaciones. Al final tienes dos problemas, el mal rollo que tiene tu familia o amigos porque estás trabajando en lugar de estar compartiendo con ellos, y tu sentimiento de culpa tanto si lo haces como si no lo haces, basada en la responsabilidad del deber.

Para ayudarte a desconectar:

Vivir el aquí y ahora. Poder disfrutar de lo que en cada momento estás haciendo: saboreando un rico refrigerio, dejándote llevar por el sonido del mar, del jaleo de las charlas veraniegas, del silencio de las montañas con los sonidos de los animales de la zona, el frescor de la mañana, el calor del mediodía, la brisa de la noche, las charlas sin prisa, el libro que te tiene enganchado, las cosas sin sustancia que distraen y entretienen y que solo puedes disfrutar en esos momentos…

Preguntarte ¿dentro de un año qué pensaré de eso?. Tener un filtro sobre ¿cómo de importante es resolver esto ahora? ¿Puede esperar 10 días? A veces pasa que corremos pensando que es súper importantísimo, súperurgentísimo y luego lo mandas y quien lo recibe se va de vacaciones o con quien hay que compartirlo ya no está…y en definitiva, el único que ha corrido eres tú. A veces es mejor pensar que hacerlo tranquilamente, sin hacer el número de la cabra para conectarte a tus documentos en un hotel, o en un locutorio, será más eficiente y seguramente será de mayor calidad.

Dejar dicho en qué casos pueden localizarte. De esa forma será solo cuando tú hayas considerado que es lo suficientemente importante y que de verdad no puede esperar. De esta manera también quien te ha de llamar se pensará dos veces si entra en la lista de cosas por las que llamarte. Saber delegar también será una clave importante para poder desconectar.

Ponte a ti en primer lugar. Si de verdad necesitas desconectar, buscar un lugar de vacaciones donde no te puedan localizar o toma las medidas para que así sea. No tener cobertura, como he dicho antes o dejar el teléfono del trabajo en casa, es solo el principio. Lo realmente importante es saber que si necesitas desconectar es porque lo primero en tu lista de prioridades en este periodo de tiempo eres tú. ¡Recuérdalo!

  1. Reconectar. A veces es importante tomar un respiro para recuperar fuerzas, para seguir con el ritmo y la exigencia del trabajo diario. Cuando necesitamos reconectar es importante:

Toma tiempo para ti. Aunque vayas con amigos o familia de vacaciones, saca ratitos para ti. Haz una lista de cosas que te quieras "regalar" para dejar atrás el ego, la rutina, a los demás y centrarte en ti, en lo que tú quieres, en lo que a ti te gusta hacer, en tu esencia...

Elije la mejor opción con asertividad. Entre los mil planes posibles a hacer cuando estamos de vacaciones seguro que hay alguno que nos gusta poco, alguno que nos apetece muchísimo y alguno que nos da igual. Decir que no a todo tampoco es la mejor opción cuando se va en grupo, porque si has elegido ir en grupo querrás hacer cosas con ellos. Pero sí que puedas decir que no a un plan que no te guste sin sentirte culpable, ni que te miren mal. Elige los planes que mejor vayan contigo y puedes también tirar de tus habilidades de liderazgo para animar a los demás a que se sumen a tu plan preferido.

Dormir más y sin poner el despertador. Una forma de recuperar nuestra energía es durmiendo y descansando u poco más. Además, está demostrado que levantarnos a golpe de despertador no es lo mejor, pero no podemos evitarlo. Así que aprovecha las vacaciones para despertarte con la luz del sol. Dicen que nuestro ciclo de vigilia y sueño se regula fácilmente tras dormir al aire libre (campings, bosques, playas…) al menos 3 días. Conectar con nuestra naturaleza como seres humanos y con nuestros ciclos biológicos, será de gran ayuda para reconectar.

Practicar la meditación. Existen numerosas opciones para conectar con tu yo interior, como puede ser la meditación, el mindfulness, hacer ejercicios tipo tai-chi, seitai o yoga, acudir a sesiones de reiki, recibir masajes relajantes, y también se ha demostrado que pintar mandalas es una buena forma de centrarte y recuperar tu equilibrio.

 

  1. Seguir conectado. Si es tu propia empresa puede ser muy difícil desconectar e incluso no es de tu interés reconectarte. Lo que quieres es seguir pendiente de lo que ocurre aunque hayas decidido tomarte unos días fuera de la oficina o haciendo otra clase de rutinas.

En este caso y si de verdad quieres tener esas vacaciones puede ayudarte:

Conectarte en un horario definido. Dejar dicho en la oficina que pueden localizarte cada día de 10 a 12 de la mañana, dejarte ese tiempo para revisar trabajo, ponerte al día, hacer tus tareas, y después seguir con las actividades que hayas elegido hacer por tus vacaciones.

Aprovecha a conocer gente y hablar de tu negocio. Estás en otro ámbito, en otro lugar, con otro nivel de relajación. Así es más sencillo abrir conversaciones hablando de qué haces, a qué te dedicas y valorando lo que los demás opinen de ello. Así puedes aprovechar a sacar nuevas ideas, a revisar qué es de interés de los demás, qué puedes mejorar, cómo lo vendes, e incluso puedes encontrar nuevos clientes, ideas creativas, etc.

Conectado en la distancia. Si tú puedes conectarte en la distancia, tus colaboradores también. Esta experiencia puede hacer que amplíes las posibilidades de tu empresa y conozcas los recursos necesarios para que cualquier miembro del equipo pueda estar conectado desde casa o desde otros lugares. Son vías de mejora para el bienestar del equipo en el desarrollo de su trabajo.

Conectado no es enganchado. Enganchado supone una adicción y como tal no es buena. Que seas tú quien elige cuándo y cómo, que puedas dominar tú el tiempo y la efectividad del trabajo. Que cuando te dediques a ello estés a ello, pero que puedas hacer otra cosa sin pensar todo el rato en ello, porque al final no estás en ninguno de los dos sitios: ni en el trabajo ni en tu lugar de vacaciones.

¿Cómo vas a disfrutar de tus vacaciones?

¡Feliz verano!

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

24 julio, 2017

Querido compañero,

¿Cómo llevas a cabo un proceso de venta? ¿Qué errores detectas cuando haces una venta?

7 clásicos errores en un proceso de venta y como evitarlos
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En el contexto actual, si quieres incrementar tus resultados comerciales, conservar y hacer nuevos clientes, mejorar las ventas es fundamental. Los clientes enfrentan nuevos retos, necesidades y problemas. Toman menos decisiones, exigen más y son menos leales.

Hoy quiero compartirte algunos de los errores más comunes que se realizan durante un proceso de venta:

  1. Ofrecer soluciones rápidas o enfocarse en la empresa versus preguntar e indagar todo lo necesario. Es fundamental tener claro que el foco está en el cliente y no en ti. El proceso de indagación es vital si quieres saber lo que puedes ofrecer a tu cliente. Además, el preguntar es muy importante para poder rebatir las objeciones. Te recuerdo una frase: “el listo rebate con mis argumentos, el tonto lo hace con los suyos”.

     

  2. Impuntualidad versus puntualidad. Lo más importante que tenemos los seres humanos a parte de nuestra salud, es el tiempo. Si tengo tiempo puedo dedicarlo a lo que quiero o necesito, por eso la puntualidad es un sinónimo de tener o sentir respeto por el otro. No olvides que además, la puntualidad puede ser un valor para tu cliente y sería una forma poco apropiada y poco acertada de comenzar una relación comercial. El hecho de ser impuntual es motivo para muchas personas de caer mal y no generar confianza.

     

  3. Falta de preparación versus conocer todo del producto y mucho del comprador. A menudo, nos confiamos en exceso de lo que sabemos, diciéndonos a nosotros mismos frases como: “total ya lo he hecho muchas veces”. Es necesario llevar todo preparado. Nos enfrentamos a un nuevo cliente y todo lo que podamos preparar tanto de sus gustos, hobbies… de esta persona como todo lo relativo al producto o servicio que voy a vender es fundamental para lograr el éxito y la venta. Te recuerdo: “lo bien preparado resultado esperado, lo mal preparado resultado caótico”. Ten confianza en ti preparando todo lo necesario para afrontar ese nuevo proceso de venta.

     

  4. Mostrar no es vender versus hablar de ventajas y beneficios. Lo evidente es el mostrar ese producto o servicio, lo necesario para ser persuasivo es saber explicar las ventajas y beneficios que va a generar en tu vida su compra y por supuesto, lo que se puede perder si no lo adquiere contigo, marcando de esta manera la diferencia y poniendo en valor lo que le estás ofreciendo.

     

  5. Dejar abiertos los procesos de venta versus hacer cierres concretos. A menudo he escuchado en un proceso de venta ¿nos vemos? ¿cuándo hablamos? Esto es un error importante, porque el cerebro de un ser humano está hecho para elegir entre unas 3 opciones, más opciones requieren reflexión. Luego si realizamos este tipo de preguntas abiertas a nuestro cliente, lo más probable es que nos conteste: ”ya te llamaré”.

    A los clientes hay que ayudarles a tomar decisiones y una de las formas es darle 2 opciones ¿nos vemos hoy o mañana? ¿hablamos por la mañana o por la tarde?

  6. Hacer promesas sin verificar versus responsabilidad en lo que decimos. Nos ponemos tan contentos cuando alguien ha hecho algo por nosotros, por ejemplo, adquirir uno de nuestros productos o servicios que queremos ser complacientes y agradecidos devolviendo algún favor. Es un principio de gratitud de los seres humanos. Pero hay veces que lo que ofrecemos o nos pide o sugiere nuestro cliente no depende de nosotros o no está en nuestras manos hacerlo y rápidamente nos lanzamos a decir que sí. Cuida lo que prometes y mira antes de decirlo si lo puedes cumplir.

     

  7. No hacer venta complementaria versus sugerir más. Otro error que he detectado en un proceso de venta es acabar la venta y no hacer nada más. Aprovecha las oportunidades que tienes, si has dejado satisfecho a un cliente. Ofrécele otros productos o servicios o sugiérele la posibilidad de que te presente a otra persona que pueda querer lo que tú tienes.

     

¿Qué otros errores conoces en una venta? Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que se habla de 5 frases prohibidas en una venta


Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para no cometer errores en un proceso de venta? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

Todo ser humano está compuesto por, según las últimas investigaciones, un número similar de células y bacterias que se van renovando con más o menos periodicidad excepto en partes muy concretas, y aún se discute sobre alguna de ellas...

También sabemos que en los genes no solo se guardan aspectos físicos como el color del pelo o los ojos. Nuestra forma de ser también, incluso, nuestras ideas están condicionadas por la genética. Por eso hay personas que afirman que ellas son así y que nunca cambiarán, nada más lejos de la realidad! Son muchos los científicos, educadores o filósofos que afirman que el camino de la libertad está en la educación y el conocimiento de nuestro cerebro.

David Bueno i Torrens, en su libro Cerebroflexia explica cómo la biología y el ambiente en el que vivimos cambian nuestro cerebro. En la entrevista que le realizó el periódico la Vanguardia explica que existen genes que condicionan que haya personas con más tendencia hacia la infidelidad que otras, aunque nunca debe hacerse servir como excusa. Nos recomienda sacar provecho de nuestro cerebro para ser felices: edúcalo para que te ayude a gestionar las emociones, racionalizar y empatizar con los demás.

Educación y aprendizaje 

José Antonio Marina, en su libro La educación del Talento analiza el talento como la inteligencia triunfante. Este libro es el primero de una serie de libros sobre educación con una finalidad práctica, ayudar a educar. El método pedagógico que se propone une la sabiduría educativa de la humanidad con los últimos descubrimientos en neurociencia o en psicología evolutiva. Los libros tienen una parte expositiva, en papel, y una ampliación científica, histórica, documental, en la red.

En este vídeo José Antonio Marina explica que somos lo que somos más nuestras posibilidades y cómo los métodos educativos tradicionales están obsoletos.

Desde 2miradas nos damos perfecta cuenta que debemos trabajar los talentos humanos para ser más felices. Es un pilar fundamental de nuestra razón de ser como empresa donde tenemos muy presentes los procesos de aprendizaje.

Por eso, en nuestro equipo, no cesamos de buscar nuevos horizontes de saber e impartir cursos o formaciones donde ayudamos a nuestros alumnos a fortalecer sus mecanismos cerebrales desde las dos miradas: la interna y la externa. Por ejemplo, en la mirada interna, hacia nosotros mismos, utilizamos herramientas que nos ayudan a visualizar de forma clara y rápida nuestros intereses o pasiones; esto nos ayuda a tomar decisiones sostenibles y que no nos perjudiquen. Desde la mirada externa, hacia fuera y en relación a nosotros con el resto de individuos, trabajamos el liderazgo y la gestión de equipos para alcanzar logros comunes con pasión y decisión.  

Desde 2miradas afirmamos que todos nos adaptamos y en esa adaptación o aprendizaje, cambiamos. Sin embargo, debemos conocer cómo afectan esos cambios y si el rumbo nos lleva a la consecución de nuestros objetivos. Hay herramientas, lecturas y personas que pueden sustentar el desarrollo interno y externo de las personas y su entorno.   

Tomar conciencia de que estamos permanentemente cambiando y adquiriendo competencias es fundamental para tomar el control de nuestras vidas. En nuestro blog tenemos muchos artículos sobre aprendizaje que puedes usar de guía  inicial. También puedes contactar con nosotros para lograr alcanzar con pasión el éxito genuino: ¡Bienvenido a tu zona de aprendizaje!

 

Se valiente, atrévete.

 

 

Benjamin Franklin dijo: "La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla". Pero ¿quién dijo que la pereza no lleva a ningún lado?

La pereza o la vía más fácil

 

La pereza según el diccionario de la Real Academia Española es:

  1. f. Negligencia, tedio o descuido en las cosas a que estamos obligados.
  2. f. Flojedad, descuido o tardanza en las acciones o movimientos.

La pereza lleva a dejar para mañana lo que podemos hacer hoy, a procrastinar, a tumbarnos si podemos en lugar de estar sentados, y a que sólo por pensar en ello ya te sientas fatigado.

Como decía Jules Renard, escritor y dramaturgo, "la pereza no es más que el hábito de descansar antes de estar cansado".

Sin embargo, hoy quiero hablarte de las opciones que la pereza trae consigo para que podamos aprovecharlas en nuestro beneficio.

Despierta la creatividad. Si te da pereza cambiar una bombilla (aplícalo tú a lo que creas conveniente) y no encuentras nunca el momento, seguro que empiezas a idear posibilidades para, o bien no hacerlo tú, o bien que sea más llevadero hacerlo. Tendrás tantas alternativas como capacidad de creatividad tengas. La creatividad ha ido siempre de la mano de los perezosos.

De la creatividad a la innovación. Si además de pensar en propuestas que puedan hacernos más fácil la tarea, nos planteamos eso de ¿y cómo podría yo conseguir que esto se hiciese solo? ¿cómo podríamos reducir presupuesto/esfuerzo en ello? ¿cómo podría hacerlo para que resultase una tarea más natural, menos tediosa, más rápida…? Encontrar la respuesta ha llevado a los grandes genios a presentarnos sus inventos. Por ejemplo, Steve Jobs con sus modelos de ordenador portátil extraplanos, menos pesados y que ¡caben en un sobre! Demostración que hizo cuando presentó el modelo MacBook Air.  

Mejora la capacidad de persuasión. En el caso de no hacerlo tú mismo, seguro que plantearás diversas alternativas para tratar de convencer a alguien de que lo haga por ti. Por ejemplo, pagándole por hacerlo, compensándole con algo que puedas hacer tú sin que te suponga más esfuerzo, ordenándoselo a alguien, pidiéndolo con artimañas y zalamería, con la sonrisa encantadora aprovechando todo tu arte de persuasión…

Adelgaza. Si algo tiene la pereza es que por no levantarte a cogerlo…no como. Aunque tiene el riesgo de irte al otro extremo, "por no ponerme a cocinar, me como cualquier cosa". Funcionará solo si ese cualquier cosa es más sano que la comida rápida, unas patatas fritas o comida prefabricada. Por suerte, hoy día hay numerosas empresas que tienen servicio a domicilio de comida sana.

Aprender a delegar. Hay personas a las que les cuesta mucho delegar porque nadie lo va a hacer igual de bien que ellos, porque "yo lo hago todo", porque se sienten indispensables o porque no confían en quien lo podrían delegar. En este caso la sobresaturación de tareas o la pereza pueden ser grandes aliados. Al final, ¡hay que soltar algo!

Ponerlo fácil. Ser facilitador no es sencillo. Requiere de habilidad para simplificar, de concreción, de saber discernir lo importante y lo necesario respecto al resto. De hecho, existen profesionales que son facilitadores y que ayudan a empresarios, responsables de equipos y directivos a optimizar procesos, reuniones, estrategias, estructuras, etc. como somos en 2miradas. De hecho es la base de la gamificación y también se activa con la pereza.

Después de todo lo que te he compartido, te invito a descubrir los mecanismos que se te despiertan cuando sientes pereza. ¿Te animas? Pero sin esfuerzo, eh!!!

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

12 junio, 2017

Todos tenemos derecho a enfadarnos. Además de ser una emoción esencial en todas las personas, nos puede ser de gran utilidad.

Ya os compartí algunas herramientas que os pueden ayudar a gestionar mejor vuestra ira. Quiero hoy poner de relieve la importancia de enfadarnos. No todas las situaciones que vivimos son como las queremos vivir. Hay hechos que nos agradan y otros que nos desagradan. Algunos los mantenemos o permitimos porque no nos afectan directamente o porque tenemos algún beneficio en mantenerlos. Pero hay otros momentos o sucesos que no es bueno para nosotros, ni para nuestro entorno, mantenerlos. Seguro que tienes alguno en mente.

A veces se utiliza la ira conscientemente, como hacen los niños con su "pues me enfado" y así aflojamos y consiguen lo que querían. De adultos también lo hacemos. A eso ya se llama chantaje emocional y no nos suele gustar.

Enfado Diseñado por Freepik

 

De entre todas las emociones, la ira es la que nos aporta más fortaleza, y además:

Nos lleva a la acción. Dicen que la mejor defensa es un buen ataque. Esto no es una invitación a la venganza. Es solo que la rabia nos lleva actuar. Por ejemplo, ante expresiones del tipo: "Tú no puedes hacer eso!" o "No hay huevos…". Solemos responder un "¡¿Cómo que no?!"La ira puede servirnos de revulsivo. Hay que tener cuidado cómo y con quién lo utilizamos porque puede afectar a la autoestima y no ayudar a la persona. Pero también puede ser muy útil cuando nos gustan los retos, somos competitivos o no nos gusta que nos juzguen (por lo que haremos todo lo posible por cambiar esa opinión del otro si no es la deseada).

La ira nos ayuda a poner límites. "Esto no me gusta y te agradecería que no lo hicieses más". "Hasta aquí hemos llegado". La rabia nos facilita el hacer cambios ante situaciones indeseadas. Después de pedir que se pare con la actuación que nos molesta podemos tomar cierta distancia, alejándonos físicamente de la persona y del lugar donde nos hemos sentido agredidos. Así podemos tomarnos un tiempo fuera donde distraernos o despejarnos hasta recuperar la calma.

Nos ayuda defender el territorio. El sentido de protección y la oxitocina son buenos aliados de la ira para sacar toda nuestra fuerza. Quizá hayas escuchado las expresiones: "defenderlo como una loba" o "defender alguien a capa y espada". Es por la fiereza que podemos mostrar para defender lo que nos importa, la familia, a los amigos… Quizá hayas sentido ese instinto de protección máximo con alguien.

Nos es útil para expresar lo que nos desagrada y romper con aquello que nos genera frustración. Solo si hacemos esto podremos aportar soluciones, analizar las causas del problema y estimular la creatividad poniendo foco en lo que necesitemos. Además, genera un sistema de pensamiento más flexible. Bernard Nijstad, científico holandés dice que: “Cuando la gente está brava busca conseguir cosas positivas e intenta diferentes caminos para llegar a ese fin”.

Nos sirve para saltar obstáculos. Quizá hayas visto en alguna ocasión cómo en un accidente varias personas han levantado un coche para salvar a alguien que está atrapado. Esa fuerza viene de la rabia. Aquí os dejo un ejemplo:

Liberarnos y desahogarnos. Es importante distinguir entre sentirse enfadado y actuar con violencia. Puedes estar muy enfadado y no pegar a nadie ni romper nada, con buen juicio y alto raciocinio. Y una forma de mostrar nuestro enfado puede ser a través de gritos desgarradores en un espacio abierto (sin ir contra nadie) o decir groserías. Algo que está ya demostrado que es beneficioso para nuestra salud mental, como puedes leer aquí. También hay terapias interesantes para liberar la rabia como la "CrashTeraphy" que consiste en destrozar cosas en un entorno protegido. Al fin y al cabo, reprimir las emociones es mucho más perjudicial para nuestro cuerpo que expresarlas, con lo que viviremos más.

Como dijo Steve Yeschek, especialista de la Asociación Nacional del Manejo de la Ira, en Estados Unidos, en una entrevista a la publicación SEMANA de hace unos años, “la ira podría ser una fuerza positiva para el cambio y ayudar a las personas a enfocarse en una meta o a solucionar un problema”.

Después de lo que te ha compartido, ¿te animas a expresar tu rabia de una forma más sana?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

5 junio, 2017

Querido compañero,

¿Cómo te motivas en el trabajo? ¿Qué haces para motivarte?

motivación

 

Ya te he hablado en varios artículos de la motivación, por ejemplo: claves para conocer tu Automotivación o la Motivación, también para los Líderes, entre otros. Hoy quiero compartirte 11 estímulos para mantener la Motivación en tu trabajo, basándome en los que Enrique Sueiro nos transmite en su libro “Comunicar o no ser”.

  1. El por qué. ¿Cuál es el propósito de tu trabajo? Piensa que pasamos, en general, más de 8 horas al día de nuestro tiempo en el trabajo. Esto supone un tercio de nuestra vida. Te invito a intentar encontrar un motivo que se centre más en la/s persona/s que en una tarea y a ser posible que sea lo más transcendente. Ejemplo: trabajo formando a personas para hacer un mundo mejor.
  2. El mensaje. ¿Qué te dices acerca de lo haces? ¿Cómo valoras en lo que trabajas? Crear un mensaje positivo sobre tu cometido es importante para sentirte motivado.
  3. El reconocimiento. Ya os he compartido que el primer principio de todo ser humano es Amar y ser Amado. El reconocimiento es una demostración de que te valoran y valoran lo que haces y esto es un factor motivador. Ya muchos expertos han demostrado que el efecto del entusiasmo ciego en un puesto dura entre 1-3 años. Si eres líder ¿de qué manera vas a reconocer a tus colaboradores? Si no tienes equipos a tu cargo ¿Qué vas a hacer para que te reconozcan? ¿qué posibilidades tienes de ascender dentro de tu empresa?
  4. El equipo. ¿Con qué personas trabajas? ¿Qué tipo de relación tienes con ellas? El formar parte de un equipo es un estímulo motivante.
  5. El reto. ¿Cómo afrontas los fracasos? ¿Qué capacidad de resistencia tienes para llegar al éxito o para lograr lo que deseas? Está demostrado que la mayoría de todos los deportistas de élite han fracasado una y otra vez hasta conseguir el éxito. Es importante que te fijes metas y objetivos a lograr y que aprendas de cada fracaso durante el camino. De esta manera, estarás activando tu motivación.
  6. El dinero. Es el motivador laboral por excelencia. ¿Te sientes adecuadamente remunerado por lo que realizas? ¿La actividad en sí misma tiene un gran valor para ti? ¿Podrías hacer esta actividad de manera altruista? ¿Supera tu satisfacción al realizar tu trabajo al salario que percibes?
  7. El tiempo. ¿Tienes flexibilidad horaria? ¿Tienes flexibilidad para coger vacaciones? ¿Tienes tiempo para seguir formándote? ¿Qué alternativas que requieren de tu tiempo son retribuidas por la empresa además de salarialmente? Tener la posibilidad de disponer de forma flexible nuestro tiempo en el trabajo es un gran motivador.
  8. La seguridad. ¿Qué tipo de contrato tienes? ¿Qué te da seguridad laboral? ¿Qué tipo de confianza te inspira la empresa en la que trabajas? Ya nos indica Maslow en su pirámide que la seguridad es un motivador importante personal.
  9. El talento. ¿Aprovecha tu talento la empresa en la que trabajas? ¿Cuánta gente se va de tu empresa por no aprovechar su talento? Una manera de sentirte motivado en una empresa es desarrollando todo tu talento.
  10. El ejemplo. ¿Sientes que puedes aprender de alguien dentro de tu empresa? ¿Te apoyas en compañeros cuando lo necesitas? Para sentirte motivado puedes, por ejemplo, seguir a un líder al que admiras, o sentir que sigues creciendo dentro de tu empresa.
  11. El pasado, el presente y el futuro. ¿Te centras en lo que está en tus manos? El pasado, el presente y el futuro pueden ser grandes aliados de la motivación en el trabajo, porque se puede aplicar en el presente lo que ya hemos aprendido y probado en el pasado y además, se pueden establecer objetivos o desarrollar ideas innovadoras para el futuro.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que se habla de las claves para estar motivado en el trabajo:


 

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para sentirte más motivado en tu trabajo? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

Dentro de las organizaciones y de las relacione en general tachamos de ogros a las personas que se enfadan y ponen el grito en el cielo. También sucede que tenemos una sensación de alerta, amenaza u ofensa al escuchar a alguien alzar la voz, despotricar, refunfuñar, juzgar, avergonzar a otros, etc. Parece que mostrar la ira está mal visto.

Ya os hablé del péndulo de las emociones como herramienta para la gestión emocional. Y es que no es lo mismo decir: "me estoy enfadando", que pegar un puñetazo a una puerta y gritar saltándosenos los ojos de las órbitas.

como gestionar nuestra ira Diseñado por Freepik

Os dejo algunas claves para ayudarnos a manejar la ira:

Aceptar que "eso" nos enfada. Una de las principales causas de sentirnos mal con el trabajo o con los amigos y familiares, o con determinadas situaciones es porque no terminamos de aceptar que "eso" nos molesta, "eso" no nos gusta o "eso" nos da rabia. Sin embargo soy yo y no "eso" quien se enfada y personas diferentes o nosotros mismos en otro momento podemos no sentirnos tan disgustados o afectados por "eso" mismo.

A veces, nos negamos la evidencia pero nuestro lenguaje no verbal seguramente nos delate. Y también es posible que nos sintamos vulnerables porque ¡hay algo que nos saca de nuestras casillas! Ya no somos todo lo correctos y perfectos que deberíamos ser. Actuemos sobre lo que esté en nuestra mano. Y para lo que no, os dejo como ayuda el arte japonés del “Shikata ga nai” (aceptarlo, no hay más remedio).

Cuidado con lo que piensas y dices porque importa. Los debería ser así, querer tener la razón, tener pensamientos extremos (todo o nada), o catastrofistas (ver solo lo negativo), determinar lo que es justo o injusto, querer cambiar a las personas…  Aprovechar el autoconocimiento y la objetividad, revisar la irrealidad de las creencias, centrarse en mantener nuestro bienestar. ¿Me está afectando pensar así? Descarto este pensamiento y lo sustituyo por uno más útil y beneficioso para mí. Os dejo unos ejemplos de Elia Roca para reencuadrar el enfoque de las situaciones que provocan nuestra ira:

ira

Compasión. Con nosotros mismos y con los demás. Es posible que reaccionemos con ira porque no sabemos en ese momento reaccionar de otra manera. Al principio cuando estamos protestando puede que nos sintamos en nuestro derecho y nuestra autoestima esté muy alta. Pero luego, pasado un tiempo, es posible que sintamos vergüenza o culpa porque no teníamos que habernos puesto así, no era para tanto, perdimos los papeles, etc. A veces hemos de saber perdonar y dejar hacer. No darle tanta importancia.

Darnos tiempo.  Es importante tomarse el tiempo para entender qué ha sucedido y por qué nos sentimos así. Una vez que lo hemos detectado, podemos actuar y hablar con la persona correcta en el momento y lugar adecuado. Y sobre todo, en esta ocasión, dado que hemos tenido el tiempo de reflexión, podremos utilizar una comunicación más asertiva, constructiva, orientada a soluciones, con más tranquilidad. Afrontar la situación y no guardárnosla es clave para dejar atrás lo que nos molesta. Hemos de soltar el lastre y no cargar con tantas mochilas de deberías, culpas y tengo que.

Aristóteles decía: “Cualquiera puede enfadarse, eso es fácil. Lo difícil es enfadarse con la persona adecuada, en el momento justo y en el grado necesario”.

Separar a la persona del suceso. Hay enfados que separan familias incluso durante generaciones. Las últimas generaciones ya no saben ni por qué, es simplemente algo histórico que aprenden desde que nacen. Si queremos mantener las relaciones con los demás, si nos importan las personas de nuestro alrededor, es necesario que sepamos separar lo que hizo, lo que dijo o lo que no hizo o no dijo de lo que la persona es o representa para nosotros.  Todos podemos fallar a las expectativas de los demás en un determinado momento. La exigencia hacia los demás no favorece que nos sintamos mejor y terminamos por juzgar a las personas. Es conveniente no confundir a la persona con sus conductas.

Mantener la calma. Eso es fácil de decir y difícil de hacer. Con la práctica, cada vez nos daremos cuenta antes de que nos estamos enfadando, sobre todo si ponemos atención a las señales que nos da nuestro cuerpo. Y seremos más conscientes cada vez para evitar saltar de forma desmedida. Respirar de forma diafragmática, hacer ejercicios de relajación o darnos instrucciones son buenas opciones para regular nuestra intensidad ante la ira. La consciencia de nuestro cuerpo y mente, de nuestras emociones es esencial para lograr una buena gestión emocional.

Utilizar el poder de la imaginación. La PNL nos ayuda a modificar imágenes mentales que nos sirven para tomar nuevas perspectivas sobre una situación, para relativizar y alejarnos emocionalmente de lo que nos provoca la ira, etc. Por ejemplo, podemos cerrar los ojos y  pensar en la persona y el suceso que nos desagrada. Esa imagen la podemos llevar como a una pantalla de cine delante nuestra, podemos ponerla en blanco y negro, cambiarle las voces a los personajes que aparecen, colocarnos en otra posición respecto a la escena…

¿Qué vas a comenzar a hacer para gestionar tu ira mejor?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills