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¿Qué haces cuando negocias? ¿De qué maneras negocias? ¿Cuál suele ser el resultado de tu negociación?

10 claves para conseguir una negociación efectiva

 

freepik.es/foto

La negociación según la wikipedia es un esfuerzo de interacción orientado a generar beneficios.

Sus objetivos pueden resolver puntos de diferencia, ganar ventajas para una persona o grupo, diseñar resultados para satisfacer varios intereses, mejorar situaciones actuales, resolver conflictos o llegar a un punto neutral de la información.

El modelo Harvard define la negociación efectiva como una conversación entre dos o más partes para conseguir un arreglo de intereses divergentes o un acuerdo mutuo, con la habilidad de crear un ambiente de colaboración y compromisos duraderos.

Ya te compartí hace tiempo en otro artículo las 6 fases de un proceso de negociación  hoy quiero compartir contigo algunas claves para poder lograr una negociación efectiva:

  1. Prepara la negociación. Seguro que recuerdas uno de mis refranes que numerosas veces te he compartido en mis artículos: “lo bien preparado resultado esperado, lo mal preparado resultado caótico”.  Y en esta preparación comienza por prepararte tú, trabaja en tus 4 partes del ser humano: emocional (gestionando cómo estás y como te pueden llegar a sentir durante la negociación), energética (que vayas con una energía positiva y limpia con ganas e interés por desarrollar la negociación de forma efectiva para ambas partes), tu parte física (muestra una buena y saludable imagen y una postura corporal que invite a querer negociar) y por supuesto, la parte mental (aprende lo que puedas sobre la negociación, sobre las partes implicadas, posibles acuerdos, prepara estrategias, desarrolla habilidades negociadoras…). Te dejo mi artículo donde hablo sobre algunos trucos para preparar la negociación.
  2. Define los objetivos de la negociación. Es necesario saber lo que queremos lograr para saber planificarnos y poder pensar las diferentes opciones a llevar a cabo para lograrlos. Cómo saber definir objetivos racionales lo puedes comprobar con la técnica del SMART-E.
  3. Gestionar toda información posible. Todos sabemos que la información es poder, así que: obtén la mayor cantidad de información sobre las partes implicadas y recoge, a ser posible, por escrito toda la información necesaria que sustente tus intereses y respalde tu posición para poderla presentar cuando sea necesario.
  4. Plantea estrategias y alternativas desde el ganar-ganar. Si quieres hoy en día llevar a cabo una negociación exitosa es necesario trabajarla desde el ganar-ganar y que los intereses de todas las partes se encuentren atendidos, si esto no se produce toda solución que pase por ganar-perder o perder-ganar pondrá en riesgo la negociación, y podría acabar no avanzando o rompiendo la negociación.
  5. Crea un MAAN (Mejor Alternativa a un Acuerdo Negociador). Plantéate los diferentes escenarios posibles que podrías aceptar, así como lo que puede resultar inaceptable para ti. Trata de ponerte en el lugar de las otras partes pensando las zonas de interés y satisfacción de la parte contraria, lo que la otra parte quiere y necesita. Con este análisis seremos capaces de encontrar una zona de intereses común.
  6. Sé duro con el problema y sensible con las personas. Concéntrate en la solución y no en destruir a tu oponente. Las negociaciones se hacen entre personas y es importante cuidar las relaciones. Negociar con respeto, ética, sinceridad y transparencia favorece negociaciones futuras.
  7. Practica durante todo el proceso negociador la comunicación asertiva, la escucha activa y la empatía. Esta forma de afrontar una negociación te llevará a generar un mayor número de alternativas, e incluso para ceder en un momento dado, esto con la finalidad de que el beneficio para las partes negociadoras sea mutuo.
  8. Pregunta, no des nada por supuesto. No presupongas atrévete a preguntar, no tengas miedo a dar una imagen de que no sabes algo. Aclara las situaciones para evitar malos entendidos y poder encontrar las mejores opciones para ambas partes.
  9. Insiste, resiste y persiste. Un “no” inicial en un proceso negociador puede ser un “sí” posterior. Es necesario que no nos rindamos ante la primera dificultad, es importante persistir para lograr un acuerdo favorable para ambas partes. En mi artículo Pilares de la Persuasión te dejo 6 claves para ser persuasivos.
  10. Cerrad la negociación con un compromiso. De una forma clara y concreta especificar el acuerdo de la negociación o los siguientes pasos a llevar a cabo si no se ha logrado en ese momento un acuerdo, así como establecer cómo y cuándo se debe cumplir. De esta manera evitaremos los malos entendidos posteriores o las frustraciones futuras y tendremos un plan de cumplimiento.

Te recuerdo que ser un buen negociador implica conducir un suceso para llegar a un acuerdo satisfactorio entre dos partes enfrentadas.

¿Qué otras claves manejas para lograr negociaciones efectivas?

Con el fin de complementar lo que estoy hablando te dejo un vídeo que habla sobre las 6 fases de un proceso de negociación

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿Qué otros claves tienes en cuenta para llevar a cabo una negociación efectiva? ¿Cómo vas a mejorar un proceso de negociación?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchas veces caemos en la dulce tentación de amar a los demás y darnos por entero a otros. Dejamos que nuestro sentido de vida sea querer hacer felices a los demás porque con su sonrisa crece la nuestra. Nos volcamos en agasajar y homenajear a aquellos a los que queremos.

Y todo esto es muy bonito.

Dar amor, nos enriquece como personas, nos permite mantener mejores relaciones sociales, nos ayuda a llegar más lejos y en muchos casos, nos viene devuelto, porque lo que sembramos, al final, recogeremos.

Niña con un corazón

Photo by Bart LaRue on Unsplash

Ahora bien, ¿cuánto de todo esto te lo das a ti mismo/a? Ah, sí, perdón. Resulta que a veces tenemos una creencia que dice que si te quieres a ti mismo y te antepones o priorizas frente a los demás, eres egoísta. ¿En serio? ¿No será que hay un matiz que dice que cuidar de ti es tan importante como cuidar de los demás, sin ser más que los demás, ni pisar a los demás por hacerlo?

Quererse es, además, la clave esencial de un buen desarrollo de la autoestima. Y la autoestima es una pieza fundamental para mantener nuestro ego a raya, para hablar con asertividad, para avanzar hacia una madurez emocional, para vivir el presente, y para dormir bien contigo mismo/a por las noches.

Y por supuesto, necesitamos autoestima para que no se aprovechen de nosotros, para saber poner  límites, para ponernos en valor, para reconocernos nuestras buenas actuaciones sin demandar el halago de los demás, para dejarnos ser en lugar de ser como los demás quieran que seamos, para aceptar las perfectas imperfecciones que tenemos y que no nos duela que los demás las vean,…

¿Has escuchado eso de "si no cuidas de ti no podrás seguir cuidando de los demás"?   Hace tiempo escribí un artículo que decía, "me olvidé de cuidar de mí" porque queremos llegar a todo, luchamos por nuestros objetivos, lograr el éxito, llevar el pan a casa o vivir tranquilos y para ello nos esforzamos. Pero a veces se nos olvida meternos a nosotros mismos en esa ecuación. Lo hacemos solo para preguntarnos si podemos o si nos sentimos capaces o si aún nos falta mucho por aprender.

Esto no deja de ser un recordatorio de que no se trata solo de llegar, se trata de cómo llegas. Los que hacen el camino de Santiago lo saben bien porque muchos se han tenido que rendir en el camino.

Para que puedas llegar a tu destino siendo tu mejor versión y para poder ofrecer a los demás todo tu amor y tu talento con generosidad, acuérdate de comenzar por quererte a ti. Te propongo algunas ideas para lograrlo:

Conócete. Para amar algo hay que conocerlo. De igual forma ocurre contigo. ¿Cómo vas a apreciar lo buen chef que eres si no te reconoces en esa capacidad? Te propongo que juegues a contestar algunas preguntas sobre ti: ¿Quién eres? ¿Cuáles son tus mejores cualidades? ¿Qué dirían de ti tus amigos y familiares? y otras muchas más preguntas para conocerte que puedes resolver. 

Dite cosas bonitas. Tenemos mucha costumbre de decirnos las cosas que no nos gustan. Frases como "que torpe soy", "mira que soy cabezota", "no aprendo", "con este cuerpo quién se va a fijar en mí"… y otras muchas lindezas que nos dedicamos. Pues no,  haz el esfuerzo de sacarte los rasgos positivos, encuentra lo que haces bien y dítelo porque lo que te dices y cómo te lo dices importa. Por eso, utiliza mejor afirmaciones como "qué bien se me da…", "estoy aprendiendo…", "me mantengo en forma", "estoy seguro de…", y recuerda ponerlas siempre en tiempo presente para que estén a tu alcance.

Dice el doctor Bernie Siegel, "si permites que las afirmaciones impregnen tu conciencia, se te harán cada vez más creíbles, hasta que terminen por ser parte de tu realidad". Así que tanto las buenas como las malas te las puedes acabar creyendo y haciendo realidad, por eso, elige las afirmaciones que te potencien, no las que te destruyan.

Te lo mereces. Tenemos la costumbre de quitar importancia o como que no van con nosotros los halagos que recibimos. Y lo hacemos especialmente cuando aquello que nos alaban no nos lo creemos o nos parece desproporcionado respecto al esfuerzo que nos ha supuesto hacerlo a nosotros.

Un buen ejercicio a realizar es decir "gracias" en lugar de "qué va, si no es nada". Y darte permiso para aceptar lo bueno que te digan o que te suceda. Incluso cuando alguien se fije en nosotros, sonreír en vez de rechazarlo. ¿Te sientes merecedor? Si has hecho algo bien y alguien te lo reconoce, ¡sí!, cuando has dedicado tu tiempo a algo y tiene una recompensa, ¡disfrútala!.  Aprecia todo con humildad y aceptándolo como parte de las alegrías que te da la vida.

Te dejo el tratamiento de merecimiento de la gran escritora del desarrollo personal Louise L. Hay:

Tratamiento de Merecimiento

Date permiso para aprender y cambiar. Si lo supiéramos todo de antemano la vida sería muy aburrida. Nuestra propia evolución como seres humanos y nuestro crecimiento como personas son parte del interesante viaje de la vida. Eso significa que no tienes que saberlo todo, que te puedes equivocar, que a lo mejor hace años respondiste de una forma poco madura y que aprendiste.

Aunque el ser humano tiene el arte de tropezar dos veces sobre la misma piedra, también tiene la gran capacidad de ser un eterno aprendiz. Es importante perdonarse y perdonar a los demás dejando el pasado en el pasado. Saber que nuestra adaptabilidad es inmensa. Y como dice mi madre "obligado te veas", pero aún sin estar en una situación extrema, podemos decidir que lo que nos gustaba hace años ya no es lo que queremos en nuestra vida hoy. Y no por eso somos peores personas. Solo hemos crecido. Así que relájate y no seas tan duro/a contigo mismo/a.

Revisa tus creencias y valores. No solemos parar a pensar cuáles son nuestras creencias más profundas, a veces ni somos conscientes de cuándo están nuestros valores en juego. Piensa en qué cosas te molestan y por qué, con qué saltas como un resorte o qué te hace callar.

Descubre si tus creencias te limitan o si te ayudan a abrir tu mente. Si juegan a favor de la consecución de tus objetivos o si te encasillan y te quitan libertad.

Dedícate tu tiempo. Una máxima para querernos es dedicarnos un poquito a nosotros mismos. Aquello a lo que le pones interés puedes acabar amándolo, incluido/a tú. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo que te apetecía a ti? ¿Cuándo fuiste al cine? ¿Cuándo viste a ese amigo al que echas de menos? ¿Cuándo te diste un tiempo para ir a pasear por el campo o la playa? ¿Cuándo te permitiste "estar" en lugar de "ir"?

Un ratito de relajación y meditación, una mirada al espejo, una frase de reconocimiento, una sonrisa, una acción en la que te priorices…pasos que sería bueno que programases, al menos una vez al mes y mejor una vez a la semana. Si eres capaz de dedicarte un tiempo cada día entonces estarás de enhorabuena. E incluso en los días de "hoy no soy buena compañía para nadie" déjate sentir tu emoción y después sal de nuevo a relacionarte con el mundo.

Recuerda, “éste es tu momento. Ámate a ti mismo/a porque eres una persona maravillosa y te lo mereces. Quiérete para apreciarte. Quiérete para mantenerte bien. Quiérete para poder tomar mejores decisiones. Quiérete para hacerte feliz. Quiérete para ser libre”.

Yo sigo aprendiendo a quererme en el camino del crecimiento. ¿Y tú? ¿Cuándo vas a comenzar?

Raquel Bonsfills

Dicen que a las chicas se nos conquista cuando nos hacen reír. Y creo que tiene sentido porque cuando reímos y sonreímos, nos relajamos, soltamos, somos más nosotras mismas y puede que en el fondo, como todos queremos ser felices, tener a una persona cerca que logra que vivamos esos momentos de alegría, nos inspira a querer estar junto a ella.

¿Pero solo les pasa a las chicas? Nooo. A todas las personas, en general, nos alegran las personas que se ríen o que sonríen. Y no lo digo solo como para buscar pareja sino, además, en el trabajo o con los amigos.

Por ejemplo, el otro día fui a la pescadería (sí, los trabajadores y autónomos también hacemos esas cosas) y el chico que me atendió tenía una gran destreza con el cuchillo, sabía elegir las mejores piezas para darme, aprovechaba al máximo los ejemplares que despachaba… un buen profesional y sin embargo, cuando le pagué le dije: "¿te puedo pedir una cosa más?", a lo que me contestó muy amablemente que sí, claro. Y le dije: "que sonrías". En ese momento hizo una mueca más que una sonrisa. Fue que se dio cuenta que no lo estaba haciendo. Y cuando me alejaba del puesto, me giré a verle y ahí estaba sonriendo.

Un gran cambio”

 


Tu sonrisa ilumina el mundo

Y es que todos estamos mucho más guapos y guapas cuando sonreímos porque parecemos más saludables, como explica el psicólogo Alex Jones en su estudio, aunque parezcamos algo mayores, según otros estudios. En cualquier caso, se nos ilumina la cara. A veces es eso de "tienes el guapo subido", y por si no te has dado cuenta, lo sueles tener cuando estás contento/a.

A modo de ejemplo, os comparto el trabajo del fotógrafo Jay Wienstein, "les pedí que sonrieran".

 

 

"Y por este motivo, quiero invitarte con este artículo a que sonrías"

La primera pregunta es: ¿Qué te hace sonreír? No, no sigas leyendo, piensa en ello. Seguro que hay algo más, sigue pesando…. Pensando en la respuesta ya sonríes, verdad? ¡Conseguido!

Y para cuando nos cuesta un poco más, algunas ayudas:

Saber que puedes cambiar tu humor y sonreír si te lo propones. Y como ejemplo, te dejo las conclusiones del experimento de Isra García, en el que se propuso sonreír de forma deliberada durante 31 días.

La risa es contagiosa. Así que ponte series de humor donde se oyen las risas como del público o visualiza vídeos, escucha reír a personas. Por ejemplo, utiliza estos vídeos recopilados por cribeo para hacerte reír. ¿Sabías que el humor (científicamente demostrado) es buenísimo para el cerebro y reduce las posibilidades de que te dé un infarto? .

Ayúdate de tu cuerpo. Si fuerzas una sonrisa aunque aún no sientas la emoción que te lleve a sonreír durante un par de minutos, se comienzan a activar las emociones asociadas. Es decir, que si tú sonríes aunque no sea el mejor día, con una sonrisa de esas en las que se achinan los ojos (porque son las verdaderas), te vas a sentir más feliz, como demostraron en varios estudios en 2014.

Ten cerca personas alegres. Hay personas que tienen una alegría que se agradece. No es sobreactuada, sino ajustada al momento, con sus comentarios simpáticos o, a veces, con su sola forma de mirarte o de mirar al mundo. No sé si se puede decir que son optimistas, pero desde luego son un buen bálsamo para sacarnos nuestra sonrisa. Además, rodearse de personas positivas tiene un montón de beneficios para nuestra salud.

Hacer ejercicio. Las famosas endorfinas o la serotonina que liberamos cuando hacemos ejercicio nos llevan a sentirnos mejor, más relajados, con una mejor percepción de nuestra vida y nos proporcionan un mejor estado de ánimo. Así que, aunque no sea más que por estar algo más contento o simplemente más sereno, merece la pena hacer un poco de ejercicio, pero sobre todo será indispensable en momentos de mayor estrés o inquietud por lo que nos rodee.

La música nos provee de píldoras de satisfacción. Cada uno tiene unas preferencias musicales. y sean cuales sean, en el momento que escoges la que te gusta, tu alma se conecta. Elige canciones que te saquen tu sonrisa, como esta "sonrisa" de Ana Torroja.

 

Haz cosas que te gustan. Ya sea en el trabajo o en tu tiempo de ocio. Haz tu lista de aquello que te resulta agradable y proponte hacerlo al menos una vez a la semana. Porque ¿cuándo fue la última vez que leíste un libro, con lo que te gusta leer? ¿Cuándo fuiste al cine? ¿Cuándo quedaste con tus amigos? ¿Cuándo tomaste eso tan rico que te cambia el ánimo?... Pues ahora no tienes excusa. Depende de ti. ¡Ponle fecha!

Seguro que sabes muchas más formas de sacarte tu propia sonrisa. Y ya sabes que son todo beneficios, incluso para que tu trabajo sea más motivador. Por eso también hablamos de la sonrisa laboral.

¿Por qué no probar a sonreír? Tu inteligencia emocional te lo agradecerá. Y tú lo disfrutarás.

Así que ¡sonríe, eres maravillos@!

Raquel Bonsfills

 

¿Cómo te sientes a tu vuelta de vacaciones? ¿Qué haces cuando vuelves de vacaciones?

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Photo by Marvin Meyer on Unsplash

 

Cuando volvemos al trabajo tras un periodo vacacional supone  tener ciertas dificultades. Hay numerosos estudios que indican que más de la mitad de los trabajadores sufrimos consecuencias en esta vuelta a la cotidianidad laboral. Este hecho es conocido como síndrome postvacacional.

Gabriel Schwartz, director de Psicología Laboral, indica que aunque nuestro trabajo nos apasione, esta vuelta puede ser vivida con agobio y malestar.

Es algo muy normal que al volver a las rutinas diarias de trabajo nos genere desánimo, irritación, desmotivación, dificultad para conciliar el sueño, falta de concentración, tensión muscular, e incluso, problemas relacionales con otros compañeros… porque volver de las vacaciones conlleva: madrugones, atascos, cansancio, vuelta al colegio de nuestros hijos, otro tipo de alimentación, estrés…

Todo esto es cierto, pero podemos llevarlo mucho mejor si sigues algunas claves que hoy voy a compartir contigo:

  1. Deja al menos un día entre las vacaciones y tu vuelta al trabajo. Hacer esto te ayudará a mentalizarte para afrontar la nueva situación y a que el cambio sea menos traumático. Además, para facilitarte esta transición, una opción podría ser quedar con familiares y/o amigos y compartir vuestras vacaciones.
  2. Mantén unos horarios regulares y genera tiempos de descanso durante la jornada laboral. Es importante crear rutinas, tanto durante el día, como en las horas de acostarse y levantarse. De esta forma, será más fácil adquirir unos hábitos de sueño saludables porque es necesario contar con tiempos de descanso adecuados, ya que la falta de sueño incrementará los síntomas del síndrome postvacacional. Expertos recomiendan establecer descansos dentro de la oficina, como por ejemplo, realizar un descanso de unos 15 minutos si la jornada es de más de 6 horas. También indican que cada dos horas sería conveniente relajar la vista, estirar un poco la espalda y el cuello y tomar conciencia de la postura, intentando mantener la espalda recta y una postura correcta con el teclado. Nos aconsejan levantarse para dar un paseo, estirar las piernas y beber agua para estar hidratados. Durante las horas de trabajo, busca momentos de pausa para reactivar la respiración, variable esencial en los procesos de control del estrés y la ansiedad.  Estas recomendaciones ayudan a que no se resienta la salud, ni el rendimiento laboral.
  1.  Practica una vida saludable. Lleva una dieta equilibrada y una alimentación ordenada, haz ejercicio físico y mental, vigila tu salud, deja de fumar, duerme al menos 8 horas… Está demostrado que llevar una vida saludable de forma regular contribuye a mantener una buena salud y a prevenir enfermedades, a la vez que ayuda al carácter, la disciplina y a la toma de decisiones en la vida cotidiana.  Una vida saludable contribuye a establecer un bienestar físico y mental, mejorando la autonomía de la persona, la memoria, rapidez de ideas, rebaja la tensión y el estrés, mejora la relajación y promueve sensaciones como el optimismo y la euforia, al tiempo que se mejora la autoestima de las personas.  Si te sientes bien será más fácil que te adaptes a la vuelta al trabajo más rápidamente.
  1. Trabaja tus pensamientos. Pensamientos como “vaya mierda, de nuevo al trabajo”, “quien pudiera volver de vacaciones” … minan nuestro momento e incluso lo negativizan. Seamos realistas: ni las vacaciones son ideales, ni el trabajo es un horror. Las dos situaciones son necesarias y tienen su parte positiva.   Las vacaciones nos ayudan a tomar nuevo aire, a desestresarnos, a cambiar la monotonía… y el trabajo nos da estabilidad, nos proporciona una mejor situación económica… Cuida tu actitud y tus pensamientos.
  2. Organiza y planifica de forma eficaz y eficiente tu agenda. Seguro que tendrás muchos nuevos problemas a resolver, muchos correos a contestar, muchas llamadas a realizar, nuevos proyectos a afrontar, asistir y organizar nuevas reuniones… no te agobies desde el primer momento.  Comienza haciendo una lista con los asuntos y tareas que vas a afrontar y adapta tu agenda de forma progresiva a la vuelta a la rutina, sin que las tareas se te amontonen, prográmalas. Te recuerdo que te puedes comer un elefante, pero sólo a trocitos. No quieras solucionar todo desde el primer minuto, tómate tu tiempo en organizarte para afrontar tu trabajo y tus nuevos quehaceres y tareas.
  3. No esperes a las siguientes vacaciones, emplea tiempo en ti y en lo que te gusta. Tenemos tiempo libre y días festivos, organiza una nueva salida o actividades que te gusten, queda con tus amigos, lee, ve tus series favoritas… Combina tu actividad laboral creando nuevos espacios y momentos que te proporcionen sentirte bien, romper con la monotonía y despejar tu mente.
  4. Redecora tu espacio de trabajo. Incorpora elementos y accesorios que aumenten tu comodidad en el trabajo y creen un entorno de trabajo más agradable. Por ejemplo, incorporando una iluminación más suave, comprando una silla ergonómica o poniendo alguna foto de las vacaciones que te provoque al mirarla alguna sonrisa o que te aporte una sensación de bienestar o te traiga algún pensamiento positivo.
  5.  Busca apoyo en personas de tu confianza y ponte en el lugar de los demás. Expresa a tu familia, amigos e incluso, compañeros cómo te encuentras para que puedan entender tu malhumor o tu tristeza y empatiza con tu entorno, ya que ellos pueden estar pasando por algo muy similar a ti.  Ponernos en el lugar de los demás es clave para mejorar nuestras relaciones laborales y personales y mejora los vínculos de cercanía y confianza.

¿Qué otras cosas haces para afrontar tu vuelta de las vacaciones?

Con el fin de complementar lo que te acabo de comentar te dejo el siguiente  enlace para que pinches sobre el y escuches el video que a continuación te presento:

Vuelta al trabajo tras las vacaciones

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para afrontar mejor tu vuelta al trabajo tras las vacaciones? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

"Si no trabajas no hay rendimiento, si cierras no hay ingresos, si apagas y te vas después toca comenzar de forma más dura…" ¿O no?

Muchas de estas frases las hemos escuchado desde niños y forman parte de nuestras creencias. Y eso nos lleva en muchos casos a ver autónomos que no se permiten ponerse malos, que están bajo un nivel de exigencia muy elevado e incluso estrés por puro agotamiento.

Pero como ser autónomo parece ser sinónimo de superman o superwoman, pensamos que las vacaciones no forman parte de las necesidades de un trabajador por cuenta propia. Y cada vez más autónomos buscan la forma de "no cerrar" por vacaciones. Algunos llevándose el trabajo y, otros no yéndose.

Desconectando en la playa

 

Sin embargo, tener vacaciones es posible e incluso, diría yo, necesario. El año laboral se nos hace largo, se van yendo los demás y muchas veces nos malhumoramos porque el que se queda ha de asumir su trabajo y el de los demás. O si no, el trabajo se queda estancado.

Por eso, os dejo algunas pautas para poder organizaros mejor y plantearos unos días de vacaciones:

Las vacaciones son un tiempo de desconexión útil, de recuperación de energía, de cambio de escenario, salir de la rutina, lo que invita a la creatividad, a encontrar nuevas ideas o soluciones. No te prives de esta oportunidad porque tu salud mental y física te lo agradecerán y todas la buenas ideas, que te plantees sobre tu empresa serán interesantes para ayudarte a hacerla más potente.

No tienes que coger todo un mes, solo elige el momento. Una cosa que hemos aprendido a hacer los autónomos, sobre todo, es a repartirnos las vacaciones. Nos podemos adaptar a los momentos de menor demanda por parte de nuestros clientes, de menor producción por parte de nuestros proveedores… aunque para tu tranquilidad, seguro que en algún momento te has tenido que ir por algún asunto importante o excepcionalmente te has puesto malo. Y ¿qué ha pasado? ¿A qué no se ha ido a pique la empresa? Por unos días no va a pasar nada.

Aprende a delegar. Si cuentas con otras personas, si tienes un pequeño equipo o si colaboras con alguien que te eche una mano, ¡aprovéchalo! Hay personas deseando aprender nuevas funciones, personas que puede estar pendientes de tu trabajo durante un tiempo. Pero para ello has de formarles. Explicarles qué hacer, dedicarles algo de tiempo porque es una inversión en tranquilidad. Si no confías en quien puede darte ese apoyo, trabaja durante todo el año para ganar esa confianza, no lo dejes para el último día.

Utiliza la tecnología para facilitarte el tiempo de ausencia. Desde los famosos mensajes de "fuera de la oficina" hasta CRMs que permiten tener constancia de todo lo sucedido, mails, llamadas de clientes,… y que cualquier persona del equipo que acceda podrá dar una respuesta adecuada al cliente.

Puedes elegir desconectar, reconectar, o mantenerte conectado, pero elijas lo que elijas, acuérdate de disfrutar. No te amargues las vacaciones porque luego pasan y te las habrás perdido. Así que aprovecha el momento. ¡Carpe Diem!

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

 

Raquel Bonsfills

 

Hace años una carrera profesional consistía en entrar en una empresa de jovencito y a partir de ahí ir ascendiendo puestos por el organigrama de la empresa. Hoy en día ésta es solo una de las opciones y cada vez menos frecuente, sobre todo, porque nadie pasa toda su vida en la misma empresa. El diseño de las carreras profesionales está cambiando y de eso os quiero hablar. Ya no hay un único camino para desarrollarse profesionalmente.

Lo primero de todo es descubrir tu pasión. Pasamos suficiente tiempo en el trabajo como para que nos guste mínimamente lo que hacemos, o al menos que no nos desagrade. Sobre esto ya Milagros os ha escrito varias veces en sus artículos: "Vivir con pasión" o "la pasión, un don que se puede lograr y mantener".

Ir caminando.  Muchas veces pensamos que no podemos ir avanzando si no tenemos claro exactamente el destino final e incluso cada paso a seguir. Sin embargo, yo he aprendido que lo importante es ir acotando posibilidades. Puede que no sea 100% lo que deseas porque no lo tengas claro pero se puede aproximar, así que prueba por ahí. Lo esencial es que sepas discriminar lo que no te gusta y dentro de lo que podría ser ir avanzando. Por ejemplo, si te gusta mucho dibujar, desde tatuador hasta ilustrador, pasando pos diseñador gráfico, pintor o graffitero… mira si tienes opciones. Y todas dentro del abanico de tus posibilidades, de tus fortalezas, de la oferta de empleos que haya en el mercado relacionadas con ellas. Solo si pruebas sabrás si es o no es lo que esperabas.

Trabajos circunstanciales. Siempre me acuerdo de una persona que conocí que decía que no hay caminos malos, solo trabajos circunstanciales. Un trabajo circunstancial es aquel que necesitas para cubrir tus necesidades básicas pero tú sabes que no es el que quieres estar desarrollando toda tu vida y que ha de permitirte seguir dando pasos hacia esos que sí deseas.

Creciendo dentro de la empresa. Una vez que entras en una empresa tienes varias opciones:

    • Desarrollo profesional vertical. Esta forma de crecer dentro de la empresa es la que conocemos tradicionalmente, la más habitual. Es la manera de ir promocionando hacia puestos de una categoría profesional superior, de más responsabilidad y de forma ascendente en el organigrama de la empresa. Por ejemplo, pasar de ser auxiliar administrativo a administrativo, a responsable de administración,…

    • Desarrollo profesional horizontal. Esta forma de crecer dentro de la empresa consiste en pasar por diferentes puestos pero dentro de una misma altura dentro del organigrama. Normalmente es un cambio de departamento que no supone un cambio de categoría. Por ejemplo, pasar de ser el director comercial a ser el director de exportación.

    • Desarrollo profesional oblicuo. Esta forma de crecer dentro de la empresa consiste en pasar a otras áreas que no van directamente relacionadas con el puesto actual pero que surgen como posibilidad debido a habilidades y capacidades de la persona para abordarlas. Por ejemplo, un técnico de producto pasa a ser el responsable de I+D de la empresa.

    • Desarrollo aleatorio. Hoy en día se trabaja mucho por proyectos, se abordan propuestas que pueden no ser lo más habitual en la empresa pero que surgen como oportunidad. A veces para plantear nuevos productos y servicios, a veces a modo de desarrollo de la gig economy, a veces como vía de empoderamiento de colaboradores o simplemente que puedan hacer otras funciones no propias de su puesto habitual. Por ejemplo, en la Fundación Bill y Melinda Gates, los trabajadores de la empresa son también los que atienden a los visitantes de la fundación y les explican lo que se hace en ella. 

Cambio de tercio. A veces nos damos cuenta que tenemos un hobby que se nos da especialmente bien. ¿Por qué no hacer de él nuestro trabajo habitual? O simplemente después de muchos años haciendo un tipo de trabajo descubrimos que nos apetece empezar por otra línea. ¿Y por qué no? Lo único que has de saber es que comenzarás como cualquier otra persona sin experiencia en ese ámbito. Es como empezar a aprender a andar por un nuevo territorio.

Todo lo que hagas, todo aquello en lo que trabajes o a lo que dediques tu tiempo como profesional va a ir marcando tu experiencia. Esa experiencia creará tu camino profesional, te dará conocimientos y habilidades y te permitirá ir conociendo de primera mano si eso que haces es lo que te gustaría seguir haciendo o si crees que hay otra cosa esperándote donde tú puedas aportar todo el valor que posees.

Las empresas pueden ofrecerte oportunidades para moverte por ellas, y a veces es en otra empresa donde lo encontrarás. Busca tu sitio para ser el mejor profesional, el sitio donde poder ir aprendiendo y aportando lo mejor de ti, donde puedas sentirte realizado y sobre todo, no te olvides de disfrutar del camino.

Aprendiendo en el camino del crecimiento. 

Raquel Bonsfills

¿Te cuesta delegar?  ¿Te cuesta mucho tomar decisiones? ¿Crees que haces las cosas mejor que los demás?

Foto de pixabay

Hoy quiero hablarte de "la importancia de dejar de ser perfeccionista" y lo hago porque me estoy encontrando muchas personas a mi alrededor tanto alumnos, como compañeros y familiares que se empeñan en ser perfectos y esto, les está robando, entre otras cosas, muchas oportunidades de lograr nuevos éxitos.

El perfeccionismo, según la RAE, es la tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado. Algunos sinónimos serían: concienzudo, detallista, exigente, cuidadoso, prolijo, exacto, minucioso…

¿Eres una persona perfeccionista? Emol nos recuerda que en diciembre de 2013 The Huffington Post publicó un artículo en el que indicaba 14 signos característicos de las personas perfeccionistas que a continuación paso a explicaros:

  1. Siempre estás dispuesto a agradar. Desde que somos pequeños nuestros mayores, nos premian y castigan en función de nuestros éxitos o logros, por lo que se incentiva el querer gustar y agradar.
  2. Sientes que nunca es suficiente. Un perfeccionista siempre siente que algo les falta y que no consiguen lo que desean, ya que la perfección no existe.
  3. Tienes un alma culpable. Un perfeccionista no se deja ver, no muestra cómo es en realidad, ya que no muestra su fragilidad, ni su vulnerabilidad.
  4. Te cuesta abrirte hacia los demás. Al buscar la aceptación, evitan tocar con los demás sus inseguridades, miedos o debilidades.
  5. Te gusta dilatar. Un perfeccionista teme equivocarse y fracasar, luego dilatan la toma de decisiones y posponen tareas.
  6. Ser del "montón" te pone nervioso. Los perfeccionistas quieren ser los mejores y sobresalir entre los demás.
  7. Criticas a los otros. Una manera de defenderse un perfeccionista es juzgando o etiquetando a los demás, su exigencia les lleva a no aceptar en los demás lo que no aceptan de sí mismos.
  8. Apuntas siempre a lo grande. Un perfeccionista no se arriesga si no piensa que juega a caballo ganador, si no piensa que el proyecto será exitoso.
  9. Lloras sobre la leche derramada, aunque sabes que no debes hacerlo. Los perfeccionistas no admiten los errores y cuando cometen alguno lo toman como un gran fracaso por muy pequeño que sea.
  10. Disfrutas con los errores de los otros. Al no aceptar sus errores cuando otros los cometen se sienten mejor, otro de sus lemas es “mal de muchos consuelo de todos”.
  11. Tomas todo a modo personalUn perfeccionista en lugar de ver el problema cada vez que pasa algo piensan que son el problema.
  12. Sientes nostalgia de tu época escolar. En la época colegial conocíamos fácilmente quien iba bien o mal en los estudios por las notas y esto les hacía sentir seguros a los perfeccionistas.
  13. Te pones a la defensiva cuando te critican. Un perfeccionista se esfuerza mucho por cuidar su imagen y tienden a defenderse ante la más mínima crítica.
  14. Sabes que buscar la perfección te hace daño, pero crees que es el precio que debes pagar por el éxito. Desde su niñez les dicen que “lo que cuesta es lo que vale”. Este es uno de los lemas de un perfeccionista.

El perfeccionismo aunque para muchos puede resultar una conducta positiva puede en realidad provocar serios daños colaterales. Te indico algunos daños que padecen los perfeccionistas:

Pueden presentar problemas físicos. La Universidad de Brock, en Ontario tras un estudio elaborado sobre la relación entre perfeccionismo y salud física de 492 personas, de entre 24 y 35 años de edad, concluyeron que las personas perfeccionistas son más propensas a sentirse mal, y a quejarse de falta de sueño, dolor y fatigas que aquellas que no lo son. E incluso, presentar problemas digestivos, intestinales, cefaleas tensionales, jaquecas, dermatitis, etc.

Un perfeccionista presenta una baja autoestima y una falta de confianza y seguridad, como he indicado rechazan cualquier error, fracaso e imperfección, nunca están conformes con lo que consiguen.

Además de que son personas que temen mucho un fracaso y necesitan siempre ser perfectos y como todo esto es imposible de lograrse en cada momento, pueden sentir mucha frustración e incluso, llegar a estados depresivos.

Los perfeccionistas quieren todo bajo control y son obsesivos. Las personas demasiado perfeccionistas podrían llegar a tener el temido trastorno obsesivo-compulsivo.

También las personas perfeccionistas son pesimistas al marcarse objetivos poco realistas y muy altos, su exigencia les obliga a esforzarse tanto por sus metas que les impide disfrutar de cada momento.

En el artículo paradoja del perfeccionismo puedes ver más síntomas físicos y emocionales.

Thomas Curran nos recuerda que nuestra peligrosa obsesión por el perfeccionismo está empeorando.

Después de lo que acabo de compartir ¿qué vas a hacer para dejar de ser perfeccionista? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso, yo te responderé a cualquier duda o pregunta que quieras realizarme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

La belleza está en el ojo de quien mira, lo que significa que cada persona va a apreciar la belleza desde su propia perspectiva. Lo que es bonito para alguien no tiene por qué serlo para otro. Y de ahí que podamos apreciar diferentes versiones de lo mismo.

Además, están los gustos. Y para gustos los colores. Cada persona tendrá una idea de cómo le gustan las cosas, cómo decorar su hogar, con qué modelo de coche se identifica más, qué estilo de vestir va con uno mismo o cómo le gusta tener el espacio de trabajo para sentirse más inspirado.

Por otra parte, la mayor parte de las personas podemos apreciar ciertos aspectos que nos provocan ese gusto por lo que vemos, admiración, o simplemente nos generan una sensación de armonía o bienestar. Por ejemplo, podemos estar de acuerdo en la belleza de las 7 maravillas del mundo o que la belleza está en el interior.

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¿Qué supone la belleza?

La belleza es una cualidad que complace a los sentidos. También se identifica con lo bueno y lo excelente según la R.A.E.

En coaching hablamos de la triada: verdad, belleza y bondad como los valores supremos del Ser. Aquí la belleza hace referencia al saber estar en diferentes ámbitos, a las inteligencias múltiples, a la elegancia con la que cada uno impregna en su comportamiento, a la forma en la que cada uno se autoadministra y se regula para favorecer la convivencia. Es una forma de dignificar y elevar los estándares.

Llevada al día a día, la belleza supone si lo puedes hacer mejor, si lo puedes hacer más bonito, si lo puedes simplificar, si lo puedes clarificar… ¿por qué no hacerlo?

Se puede poner belleza en lo que hacemos. ¿Cómo? Te dejo algunas ideas:

Pintar. Siempre me ha fascinado el arte urbano. Los trampantojos de paredes que están vacías y que pintadas nos sorprenden. Las cajas de la luz que nos encontramos por las calles también pueden estar decoradas. Un cierre de un comercio que lejos de ser una simple persiana metálica cobra vida y es sugerente. Y no solo por la calle. También dentro de las tiendas y dentro de las oficinas el color de las paredes puede resultar más propicio a la alegría o a la serenidad, con frases escritas podemos inspirarnos o podemos dejarnos llevar por la creatividad.

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Lugares de trabajo en los que apetece estar. Espacios con luz natural, con orden, con una mejor oxigenación, lugares agradables en los que la mente puede centrarse, con una buena acústica, con áreas diferentes para desconectar y activar nuestro cerebro… Por ejemplo, el edificio de Amazon en Seattle, es un lugar en el que se han llevado la naturaleza a la oficina, en el que puedes tener una reunión en una sala similar al de la casa del árbol.

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Rematar los productos o servicios que ofreces para que resulten más atractivos. En el trabajo diario también podemos hacer que la belleza se aprecie, sobre todo cuidando los detalles. Un buen diseño de una presentación hará que llegue mejor la información que contenga, el trabajo bien rematado dará una sensación de mayor calidad, un emplatado adecuado hará más apetitoso el menú… y no solo eso, generará una mejor imagen de marca de la empresa.

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Escribir correctamente. Aunque hoy en día el uso de herramientas como el Whatsapp ha provocado una disminución en la "necesidad" de escribir sin faltas de ortografía, la buena escritura hace bello lo leído. Como dice la escritora Yolanda Saenz de Tejada "necesito la belleza como forma de vida, igual que la poesía (es lo mismo, ¿no?)". Escribe textos atractivos, que inviten a soñar, que despierten sensaciones, que inspiren, que sean claros, fáciles de leer y entendibles por todos.

Ser puntual. Es la belleza de estar ahí cuando la otra persona llegue, poder recibirle, acogerle, recogerle, estar. El cliente al que esperamos se sentirá importante. Y recuerda que tu belleza se mantendrá mejor en la mente del otro si no tiene que esperarte. “Procuro ser siempre puntual, pues he observado que los defectos de una persona se reflejan muy vivamente en la memoria de quién la espera”. Nicolas Boileau-Despréaux.

Comportarse con educación. Dicen en protocolo que las buenas formas ayudan a que una persona se vea más bella. Una manera de moverse grácil, respetando el espacio interpersonal, ser cortés, saber conversar, ser respetuoso, saber guardar la compostura según el momento, pedir las cosas por favor, dar las gracias, decir lo siento… todo hace que se vea mejor nuestra belleza personal. La buena educación gusta.

Sonreír. Una de las formas de expresión que más embellece a cualquier persona es su sonrisa. Una sonrisa sincera. Aunque no tengamos los dientes perfectos, seguro que la alegría que transmitimos, lo que se ilumina la cara, el brillo en la mirada, la actitud que mostramos cuando sonreímos harán que seamos percibidos mucho más bellos. La sonrisa nos hace cercanos y seguro que preferimos estar con personas alegres a nuestro alrededor que con personas que están en continua queja.  

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Sorprender Una sorpresa es algo agradable e inesperado que se acoge con agradecimiento. La generosidad para dar sin esperar nada a cambio con acciones que simplemente nos salen del corazón, hace bellas a las personas que la proporcionan. Tener ese detalle que es importante para la otra persona, para el cliente o para nuestros compañeros, amigos, pareja nos hace más bellos a sus ojos. Cuidar los detalles hace que se maximice la calidad de nuestras actuaciones y en la atención al cliente es una herramienta que marca la diferencia.

Hacer las cosas bien cuesta menos que hacerlas mal, y si además de hacerlas bien, las ponemos bonitas, serán mucho más apreciadas. Así que te invito a poner un poco de belleza en tu mundo. Al fin y al cabo, la belleza está en todo lo que tienes a tu alrededor, solo tienes que poner atención.

 

Raquel Bonsfills

 

El lunes 22 de Abril, 2miradas recibió su acreditación en el acto de entrega de certificados a las Entidades Firmantes del Código de Principios para la Diversidad Generacional, con la presencia de Ana Isabel Lima, Secretaria de Estado de Servicios Sociales, en la sede corporativa Repsol.

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Este primer encuentro organizado por el Observatorio generación y talento y Generacciona trata de acreditar y premiar a aquellas empresas que ponen el foco en el cuidado de las diferencias de las personas que componen las empresas, así como lo que pueden aportar cada una de ellas independientemente de la edad, poniéndolo en valor. O como ellos mismos dicen, reconocer a las empresas con "compromiso en el desarrollo favorable de la gestión de personas basado en la igualdad de oportunidades con total independencia de su edad, la no discriminación y el respeto a la diversidad generacional, promoviendo un entorno favorable y respetando en cada caso la legislación vigente y vinculante."

Como ya os compartimos, 2miradas se sumó al código de Principios de diversidad generacional del Observatorio Generación y Talento, cumpliendo con los valores y compromisos para el avance de la gestión ética y responsable de la diversidad generacional con la que las empresas nos encontramos en este momento.

"Queremos comprender los valores generacionales, sacar lo mejor de cada una de las generaciones y saber cómo impactan en productividad en las organizaciones"
Elena Cascante. Presidenta de 50plus y Socia Directora del Observatorio GT

Y para poderlo hacer, es importante darnos cuenta de:

  • ¿Por quiénes está compuesta nuestra empresa? ¿Qué edades tienen?
  • ¿Qué necesidades e intereses tienen en relación a la edad?
  • ¿Qué tenemos en cuenta a la hora de seleccionar a los colaboradores?
  • ¿Capacitamos y formamos a los miembros de nuestro equipo en base a las necesidades de desarrollo de sus habilidades y a los nuevos conocimientos requeridos sea cual sea su edad?
  • ¿Realizamos evaluaciones de rendimiento y de desempeño que nos permitan promocionar a las personas más valiosas, sean quienes sean?
  • ¿Acompañamos a los colaboradores para dar lo mejor de sí mismos, hasta su máximo nivel, independientemente de cuál sea ese nivel?
  • ¿Tenemos en cuenta las diferencias de las realidades de cada colaborador para favorecer su conciliación laboral?
  • ¿Favorecemos el empoderamiento de las personas para fomentar su autonomía facilitando la innovación y la optimización de procesos?
  • ¿Tenemos personas que desarrollen el liderazgo intergeneracional?
  • ¿Cumplimos la normativa vigente respecto a las políticas de diversidad generacional evitando cualquier tipo de discriminación?

No se trata de tener trabajadores que hagan solamente su trabajo. No se trata de no poder coger a una persona joven si es lo que requiere el crecimiento de mi empresa ni de contratar a personas mayores solo porque tiene beneficios fiscales. Va mucho más allá, es:

  • Poner en valor a las personas. Pensar en sus capacidades y en lo que pueden llegar a aportar también en el futuro.
  • Querer que las personas que componen la empresa se sientan capaces para hacer mejor su trabajo.
  • Saber detectar el talento de cada uno y querer que lo desarrolle en la empresa, para lo cual es importante que esté alineado con el crecimiento de la misma y de la propia persona.
  • Pensar que las personas son las que ponen el trabajo, el tiempo, el esfuerzo…sea cual sea su edad. Cada una en base a su forma de pensar, de trabajar, de relacionar su vida personal con la laboral, con las necesidades e intereses individuales. Y que en base a ello, tendrán una motivación u otra para hacerlo.
  • Darse cuenta que personas con intereses diferentes requieren formas de guiarlos y liderarlos diferentes. Lo que no significa mejor ni peor, solo distinto.
  • Que el compromiso varía según las necesidades de las personas. Habrá que conocer a cada colaborador para estar más acertado cuando buscamos favorecer dicho compromiso.
  • Reconocer los puntos fuertes y las debilidades de unos y otros, ver cómo potenciar lo positivo y equilibrar lo menos bueno o incluso reducirlo.
  • Evitar la pérdida de conocimiento de los seniors al dejar la organización y evitar la huída de talento innovador de las generaciones más jóvenes por no dar oportunidades a su desarrollo.
  • Saber que la diversidad suma y fomentar la inclusión de todos como parte de la cultura de la empresa.
  • Entender que la edad de un colaborador es solo un número y que el valor que aporta una persona puede ser independiente de ella. Cada persona es única, con una historia, y nos puede sorprender.
  • Facilitar la incorporación de un nuevo colaborador sin prejuicios, solo atendiendo a sus conocimientos, habilidades, actitudes, valores…y elegir al mejor.

Os dejo un vídeo en el que Rocío Lorenzo nos habla de qué forma la diversidad laboral crea equipos más innovadores 

 

Estamos ante un cambio de paradigma donde la variedad de personas en las empresas es cada vez mayor, donde no queremos que nos dirijan igual que hace 30 años, donde queremos que las personas aporten valor y que aquello que hagan en las empresas lo hagan con gusto. Y como empresas hemos de facilitarlo, aunque sea por nuestro propio interés.

Son las personas las que mejor pueden vender, desarrollar, hacer funcionar, resolver, optimizar la empresa, de igual forma que si no las cuidamos puede generarse todo lo contrario. Por este motivo, decidimos poner a las personas en el centro de las organizaciones. Y las acompañamos en su desarrollo personal y profesional.

¿Te sumas a apoyar y cuidar la diversidad generacional de tu empresa?

Raquel Bonsfills

Cuando hacemos un buen trabajo o cuando surgen ciertas circunstancias, llega un momento en que nos proponen promocionarnos a un puesto de mayor responsabilidad, nos instan a hacernos cargo de un equipo o de un departamento.

También personas autónomas que comenzaron solas su andadura puede que un día necesiten de otras personas que les ayuden o que les den algún tipo de soporte, que les permitan sumar a su negocio.

Ese es el momento en el que pasamos de ser técnicos a ser jefes. Pero ¿estamos preparados?

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Foto de Unsplash

Muchas empresas tienen planes de desarrollo de futuros directivos, especialmente orientados a puestos más relevantes o de un mayor nivel de responsabilidad, como ser directores de oficinas, directores de negocio o de área, directores de proyectos, etc. Sin embargo, cuando se trata de ser el jefe de un departamento, un mando intermedio dentro del organigrama de la compañía, no siempre se capacita de antemano a las personas que asumirán dichos puestos.

Haciendo un símil, cuando una persona llega a un puesto técnico, suele ser el jefe quien le dice cómo se hacen las cosas en esa empresa si no trae conocimientos previos, o le marca unas directrices para que aporte su propio conocimiento. Sea como sea, hay un seguimiento del trabajo y un cierto acompañamiento hasta que se puede decir que la persona sabe hacer su trabajo. Pero ¿quién lo hace con el nuevo jefe?

Es habitual escuchar a jefes de equipos que a ellos nadie les ha enseñado a hacer su trabajo, que han tenido que currárselo ellos solos, aprendiendo a base de errores y modelando o escuchando a otros, o incluso por intuición.

Por eso, creo que es importante tener en cuenta que ser jefe tiene unas funciones diferentes de las que tiene un técnico. Y muchas veces, a estos jefes, se les olvida que tienen un nuevo puesto y por costumbre, siguen desarrollando las mismas funciones que venían haciendo, y suman las nuevas tareas, como las reuniones a las que ahora está invitado. Así en poco tiempo, se ven desbordados o sintiendo que lo hacen todo y que no pueden delegar.

En mi opinión, cuando hacemos a una persona "jefe" tanto para la empresa como para la propia persona, es importante:

Tener claras las nuevas funciones. Ubicar a la persona, explicar cuáles son las funciones que como jefe tendrá que realizar a diferencia de las que realizaba hasta el momento. Y comprobar así, que la mayoría de las tareas más técnicas probablemente ya no estén en la lista.

Dedicar tiempo a las nuevas funciones. Hemos de ser conscientes de que las nuevas funciones requieren tiempo. Por ejemplo, de supervisión, de organización, de gestión del equipo, de desarrollo y optimización de recursos y procesos… No es solo hacer, hay un tiempo también de pensar en cómo hacerlo mejor.

Capacitación en áreas de dirección de equipos y liderazgo. No se nace sabiendo y aunque tengamos ciertas cualidades innatas hay que saber aplicarlas. Y facilite la empresa o no dicha formación, es importante al menos conocer formas de crear y dirigir equipos, formas de transmitir la cultura y valores de la empresa, estilos de liderazgo más adecuados según la empresa, la situación, la madurez del equipo…

Hay formaciones gratuitas para trabajadores y autónomos que pueden sernos de mucha utilidad y pueden ser subvencionadas para las empresas o que podemos hacer por nuestra cuenta aunque lo tengamos que hacer fuera de nuestro horario laboral. Y si cogen parte de nuestro horario laboral, la empresa seguramente nos permita salir un poco antes para llegar a esas formaciones dado que son en su propio beneficio.

Hay muchos libros y manuales e incluso blogs interesantes relacionados con la gestión de equipos y con claves que nos pueden ser de utilidad, además de permitirnos estar al día sobre lo que es importante para el sector, para la empresa, para las personas que han de trabajan en ella.

Aprender a delegar. Como ya no podemos estar a todo, es importante dejar que otra persona haga lo que antes hacías tú o parte de ello. Seguro que no será idéntico a como tú lo hacías pero podrás dar las indicaciones que consideres, incluso enseñando a hacerlo, y lo más importante, habrás de confiar.

Tener paciencia y tesón. No vamos a ser el mejor jefe del mundo en un día, aun cuando lleguemos con las ideas claras sobre qué hacer, porque ya desde nuestro puesto anterior veíamos lo que se podía cambiar o mejorar. Seguramente si llegamos y empezamos a decir todo lo que queremos hacer, la gente se extrañe o muestre rechazo porque los demás también llevaban haciendo las cosas de determinada manera hasta ese momento. Así que no trates de entrar como un burro en una cacharrería. Pero eso no significa que dejes a un lado tus ideas y propuestas. Ve buscando el momento adecuado.

Empezar a conocer el equipo y las rutinas propias de la empresa desde la perspectiva que te ofrece el nuevo cargo. Descubrir o redescubrir cómo funciona la empresa, cómo manejarse y relacionarse con los demás a los diferentes niveles, qué es más importante, qué intereses tiene el equipo y cada uno de sus miembros, … Antes de actuar, primero conoce bien el terreno en el que te mueves, porque no es igual desde la perspectiva de técnico que desde la de jefe.

Y después poco a poco, ir haciéndose con el cargo, con las tareas, con la nueva posición, con la responsabilidad, con las nuevas habilidades necesarias como tener una visión global, con ir más allá, con desarrollar el liderazgo, trabajar la mejor comunicación y seguir y seguir aprendiendo para llegar a ser, el mejor jefe del mundo.

Todos necesitamos aprender en cada nuevo puesto. Y sería muy positivo que las empresas tuviesen en cuenta que las personas necesitan capacitarse para asumir otros cargos que, dado que hemos hecho la selección, sabemos que son capaces de desarrollar. Ayudemos a que lo hagan lo más rápido y mejor posible.

Raquel