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19 noviembre, 2018

Esta semana tenemos el ya famoso Black Friday. Solo hace unos años que en España hemos adquirido como propio este día. Podemos encontrar descuentos especiales en todo, desde coches, electrónica, muebles, ropa, servicios, financiación bancaria… nadie quiere dejar pasar esta oportunidad de ganar más clientes.

Además, estas ofertas también han llegado a la formación. Puedes hacer cursos a precios mucho más reducidos.

Foto Unsplash

Los descuentos que se ofrecen en la formación son realmente una oportunidad para las personas que se acogen a estas ofertas. ¿Baja el precio y baja la calidad? Sinceramente creo que no. Al menos en 2miradas y como profesionales que somos, no sabemos dar una formación de peor calidad. Siempre queremos que los alumnos se lleven lo máximo de cada formación. 

Es el momento. Igual que esperamos a las rebajas de enero para comprar esas cosas a las que tenemos echado el ojo, ahora con el Black Friday también podemos hacerlo con la formación. Si hay algún máster o formación que nos interesa, la recomendación es estar pendiente por si se suman a las promociones de este día.

Sin embargo, para quienes quieren formarse y no haya estas ofertas en las áreas que sean de su interés, os recuerdo la enorme cantidad de entidades y cursos que se ofrecen a través del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), cursos subvencionados por el Estado y que resultan gratuitos para quienes las quieran realizar.

Y como empresa, si quieres apoyar el desarrollo profesional de tus equipos, también puede salir mucho más económica bonificándote dicha formación con los fondos que se gestionan a través del FUNDAE y que toda empresa dispone en mayor o menor medida. Incluso para los autónomos, os dejo un enlace para saber cómo bonificarte la formación.

¿Black? ¿Negro? De eso nada. La formación siempre nos va a dar luz, nos va a permitir descubrir, practicar, conocer, analizar, encontrar… y todos los verbos que queráis para decir que algo siempre se nos queda, que nunca es tiempo perdido. De hecho, el retorno de la inversión en formación, es decir, el beneficio que recibe la empresa al invertir en la formación y capacitación de sus colaboradores(ROI= [Beneficio neto/costes] x 100) es de al menos un 4%. Y puede ser mucho mayor si se sabe elegir estrategia más adecuada a los temas a impartir y a los objetivos a lograr, como explica Maite Sáenz en su artículo para el Observatorio de RRHH.

¿Formación un viernes? La verdad que si va a ser de cosas técnicas, mejor que no. Los viernes tenemos la cabeza en otro sitio, más en el fin de semana, y estamos más cansados para asimilar dicha información. Eso sí, es un día estupendo para realizar jornadas outdoor o formaciones relacionadas con la inteligencia emocional, el cuidado de las personas o su bienestar.

En 2miradas pronto empezaremos a ofreceros cursos con grandes ofertas que podréis hacer online, a vuestro ritmo, cuando queráis y donde queráis. Así que ¡estar atentos!

¿Quieres seguir aprendiendo? Fórmate. ¿Quieres que tu empresa crezca? Forma a tus equipos. Ahora ya sabes cómo hacerlo a mejores precios.

"Nada tarda tanto en llegar como lo que nunca se empieza"  Alain

Raquel Bonsfills

5 noviembre, 2018

Solemos pensar que el jefe directo es el responsable de que las personas se vayan de las empresas en las que trabajan, pero está demostrado que hoy en día la principal razón por la que las personas dejan las empresas es la falta de oportunidades de desarrollo, la falta de preparación para el futuro, como comentó Steve Cadigan hace unos días en el 4º Update de RRHH que organizó la Asociación Centro de Dirección de RRHH.

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Foto de unplash

Lo cierto es que cada vez las personas cambiamos más de empresa, las empresas tienen una menor durabilidad y del mismo modo, es ya notorio cómo cambian los puestos de trabajo. Dicen que en 5 años probablemente trabajemos en un puesto que no existía hasta ahora.

Además, buscamos un mayor equilibrio entre vida personal y profesional, tener horarios flexibles, buenos sueldos,… y para lograrlo las empresas han de darse cuenta que ya no queremos que nos dirijan igual, que las personas son las que hacen crecer a las empresas, porque las empresas las componen y crean las personas, y por eso, hemos de dar posibilidades de crecer personal y profesionalmente a nuestros equipos.

El desarrollo personal y profesional tiene que partir de la propia persona. Para ello, es importante:

Soñar en grande. El conformismo y la seguridad nos hacen no dar pasos hacia aquello que de verdad nos gustaría hacer. Sin embargo, para crecer es necesario soñar, visualizarnos haciendo algo diferente y poner los medios para lograrlo. Del mismo modo que un deportista de élite se visualiza ganando antes de la competición para así entrenar y esforzarse al máximo para hacer realidad su sueño.

Entender la realidad. La realidad empresarial ha cambiado. El entorno es tan variable que es necesario mantenerse al día en lo relacionado con nuestra empresa, nuestro sector, o incluso el sector en el que nos gustaría trabajar, las necesidades de los clientes, los cambios en los productos y servicios, nuevas materias primas, entorno social y local, etc. Solo si entendemos la realidad nos podremos ir preparando para afrontar los cambios o adaptarnos más rápidamente a ellos.

Conocerse. Cada uno de nosotros posee unas cualidades. En este entorno VUCA en el que nos movemos, cada vez más las empresas seleccionan a sus equipos por cualidades en lugar de por competencias. Las cualidades pueden ser físicas, psicomotrices, psicológicas o de comportamiento y algunas que podemos encuadrar dentro de la inteligencia emocional como la comunicación, resolución de conflictos, liderazgo, confianza en uno mismo, trabajo en equipo…son claves hoy en día.

Marcarse un objetivo. Hecho el análisis del entorno y revisadas las cualidades personales, podemos marcarnos un objetivo profesional. Si bien es cierto que concretarlo puede ser complicado teniendo en cuenta lo que he comentado hasta ahora, nuestro objetivo, al menos, nos ha de dar una idea de qué ha de tener, cumplir o para que sea el trabajo que queremos, y también qué no, porque puede que el puesto ni esté creado aún.

Indagar. ¿Puede mi empresa actual ofrecerme las posibilidades de llegar a ese objetivo que me he marcado? ¿Puedo yo proponerlo? Si no, ¿qué tipo de empresas o sectores poseen las características que me interesan para lograrlo?

Crea tu red de contactos profesionales. Como hablamos Steve Cadigan (exvicepresidente de talento de LinkedIn) y yo, hoy en día los proyectos, las oportunidades de negocio, las propuestas de empleo, las ideas…se generan mediante la red de contactos que poseemos. Conocer a alguien es el principio básico para acceder al camino de tus sueños. Incluso si a ese alguien lo conoces en una entrevista. No es tanto el enchufismo como el hecho de conocer a alguien que se interese por nuestras ideas o con quien crearlas juntos. Si sabes a dónde vas, te será más fácil encontrar y elegir con quién.

Mantener la learnability. No podemos proponer a nadie ideas obsoletas. Hemos de estar preparados para el cambio laboral en el que vivimos. Que ¿quieres ser líder?, pues averigua las cualidades más demandadas por las empresas para sus líderes y capacítate en ellas. Que es indispensable entender el salto a la era digital, pues interésate en cómo funciona y se desarrolla. Ya te compartí los pasos necesarios para desarrollar tu learnability.

Actúa. No te quedes pensando todo esto y no hagas nada. Márcate un plan, programa tus próximos pasos, y como suelo recomendarte, comienza por lo que te resulte más fácil para que lograrlo te sirva de motivación para seguir avanzando. Nadie te va a mirar mal por cambiar de empresa si lo haces en pro de tus objetivos de desarrollo personal y profesional (si es que es necesario).

 Y las empresas también pueden favorecer que las personas crezcan, porque además de ofrecer planes de carrera profesional preestablecidos, pueden:

Escuchar a sus colaboradores. Abrir las puertas y estar alerta para identificar esos sueños y necesidades de desarrollo profesionales de las personas que trabajan en la empresa. Es curioso que muchísimas empresas en los procesos de selección hacen la famosa pregunta ¿dónde te ves dentro de 5años? Y aunque hoy en día es difícil que sea en las mismas empresas, probablemente fuese más fácil que así sea si lo tenemos en cuenta. Si lo apuntamos en su perfil profesional, y más aún si le ayudamos a hacerlo realidad con nosotros.

Adaptarse a las necesidades de los colaboradores. Hoy en día lograr el compromiso de los colaboradores es un reto para muchas empresas, pero sería mucho más fácil conseguirlo si la empresa supiera adaptarse a las necesidades de las personas que en ella trabajan y no solo esperando que sean las personas las que se adapten a las necesidades de la empresa. Ha de ser recíproco.

Capacitar para el futuro. Si tan importante es tener equipos altamente cualificados que nos hagan el mejor trabajo posible, tendremos que darles todas las herramientas para que así sea. Si no, estamos haciéndonos trampas al solitario. Exigir sin dar lleva a frustrar a los colaboradores y un día se cansarán. Pero no vale solo con dar un curso tras otro de atención al cliente, sino que hace falta que esa atención al cliente se sepa adaptar a las nuevas necesidades de los clientes. No es el mismo curso año tras año, es el curso actualizado que prepara a nuestros equipos para el futuro, que nos permite anticiparnos a las necesidades del entorno y que nos mantienen en la vanguardia del sector.

Seguro que conoces más formas de acompañar a las personas de tu empresa en su crecimiento personal y profesional y alinearlo con los intereses de la compañía. Será un placer hacer la lista juntos. ¿Te animas a mandarnos tu idea o lo que ya haces para lograrlo?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

30 octubre, 2018

El miedo es una inseguridad, un deseo incumplido o el temor al desenlace a algo no deseado.

El miedo nos bloquea, nos paraliza, puede hacernos no llegar a nuestros objetivos y metas que nos marcamos. Todos tenemos miedos y tenemos temores, pero el miedo tiene su utilidad, es un mecanismo de supervivencia.

Nuestros miedos, la mayor parte de las veces son desproporcionados, lo que nos lleva a perder oportunidades muy valiosas para nuestra vida.

Nos hace sentir una mayor energía en nuestro cuerpo, ganamos concentración y atención para realizar los planes y abordar los objetivos deseados con nuestras elecciones diarias planes y objetivos en nuestras elecciones diarias. Por ello, el miedo debe actuar para que lo tengamos en cuenta, pero no debería limitarnos.

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Foto de unsplash

Se puede disfrutar en cualquier situación, incluso en el trabajo. Como nos cuenta Ovidio Peñalver Emociones colectivas, hay una serie de elementos necesarios, para que se produzcan las experiencias más óptimas.

  • Actividad desafiante que requiere que nuestras habilidades para desarrollarla
  • Alta concentración en lo que hacemos
  • Metas claras y feedback inmediata de cómo vamos en su consecución.
  • Alta capacidad para involucrarse sin sensación de esfuerzo. No hay miedo al fracaso.
  • Despreocupación por perder el control
  • Pérdida de la autoconciencia. Nos olvidamos de nosotros mismos.
  • Alteración de la sensación del tiempo.

El objetivo es vivir el aquí y el ahora.

Profundizar en técnicas del control mental, que nos permite mejorar nuestro estado de concentración y volver al presente. Debemos de parar y relajarnos, prestar más atención a lo que hacemos, desde que nos despertamos, hasta que nos acostamos.

Tuvimos la gran suerte de poder asistir a una ponencia de, JorgeBucay quiero compartir a continuación mi forma de entenderlo.

Por todo ello, como hablamos en nuestro post de MENTE POSITIVA,tener una actitud positiva influye en tus cuatro partes como ser humano: parte física, emocional, energética y por supuesto, mental. Para lograr cualquier cosa en la vida es fundamental tener una actitud mental positiva. Ser positivo hará que continúes y no abandones tus sueños cuando las circunstancias cambien. La actitud positiva te ayuda a conocer los obstáculos, a generar recursos y a utilizar tus habilidades para lograr que tus sueños se hagan realidad o cuando sientas miedo.

  • Enfócate en el presente, a veces los problemas se ven más grandes de lo que realmente son.
  • Exprésate bien, las palabras tienen poder, habla positivamente y mejorará tú entorno.
  • Rodéate de personas positivas, cuánto más tiempo pases con gente que actúe así, es más fácil empezar a pensar de forma similar. Ríete de vez en cuando.
  • Contribuye con tus actos Actúa y ayuda a gente que lo necesita más que tú, te ayudará a olvidarte de tus problemas actuales y verlos de una manera diferente
  • Se agradecido, esto hará que se convierta todos tus pensamientos en positivos y te permitirá enfocarte en lo que realmente importa.

"No te preocupes por los fracasos, preocúpate por las posibilidades que pierdes cuando no lo intentas, aunque sientas miedo, avanza, actúa, no te preocupes." Anónimo

Milagros García

 

 

12 febrero, 2018
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¿Son todas las emociones positivas?

Hay días que nuestras emociones están como en una montaña rusa. Tan pronto estamos contentos, como tristes o enfadados. Y si bien las emociones son instantáneas en función de las situaciones que vivimos, lo importante es mantener el equilibrio para que nos permitan responder en lugar de reaccionar.

Gestión de Las emociones
Foto de Milada Vigerova de Unsplash

Todo ser humano posee 4 partes a cuidar y desarrollar a lo largo de la vida:

  1. La parte física. Nuestro cuerpo. Es nuestro medio para vivir y cuidarlo será clave para que nos permita hacer todo lo que deseamos. Por ello, es importante comer bien, hacer ejercicio... como ya te compartí en el artículo en el que te daba 20 claves para tu bienestar.
  2. La parte mental. No solo desde el desarrollo intelectual sino también desde la comprensión de las diferentes formas de entender el mundo, o lo que llamamos en PNL (Programación neurolingüística) ampliar nuestro mapa mental, enriqueciéndonos con las diferencias.
  3. La parte energética. Espiritual o de transcendencia, como cada uno lo quiera llamar. Se trata de plantearse el sentido de la vida, creer o buscar la forma en la que justificar que lo que hago hoy tiene repercusión para mañana. Y para cuidarlo, profundizar en la conciencia plena. Una técnica que ayuda es el mindfulness, como lo explica Mario Alonso Puig.
  4. La parte emocional. La vida, con sus idas y venidas, no nos deja indiferentes. Sentimos.

Sin embargo, hay veces que lo que sentimos no nos gusta, no son emociones satisfactorias o están asociadas al dolor.

Yo creo que el ser humano es la máquina más perfecta que existe. Y dentro de los miles de años de evolución, las emociones no han desaparecido, ni siquiera las que consideramos más desagradables.

Las emociones se sienten porque tienen una función positiva en nosotros. Todas las emociones son necesarias y útiles para nosotros. Se habla de 10 plataformas emocionales básicas, cada una con su finalidad:

  1. Miedo. Nos permite sobrevivir, tener prudencia y poner límites. Nos pone en alerta para detectar el peligro y nos prepara para la huída o el ataque. Y gracias a él podemos romper límites con precaución.
  2. Rabia. Regula la energía para conseguir retos y salvar obstáculos.
  3. Sorpresa. Provoca la sensibilidad. Nos ayuda a pasar de emoción a emoción. Nos para.
  4. Culpa. Nos permite entender el error como oportunidad. Nos lleva a reparar y aprender del error. Favorece la resiliencia y asumir la responsabilidad.
  5. Tristeza. Resetea el cerebro. Cuida de nosotros. Es la emoción que nos facilita recogernos para recuperarnos y volver a empezar.
  6. Asco. Nos sirve para rechazar lo nocivo, para no envenenarnos, para que no se nos pegue aquello que no deseamos para nosotros.
  7. Curiosidad ante lo nuevo. Nos invita a descubrir. Es la llave para querer saber y aprender.
  8. Admiración. Nos lleva a poner en valor, a apreciar, a diferenciar lo normal de lo extraordinario. Amamos lo que admiramos.
  9. Seguridad. Nos sirve para afrontar las situaciones con cierta confianza, para arriesgarnos, aprender y crecer mejor. También nos permite dar nuevas oportunidades.
  10. Alegría. Nos hace disfrutar, del momento, de los logros... y sentir que la vida merece la pena.

Una vez que somos capaces de reconocer las emociones que sentimos, hemos de aprender a descubrir dónde las sentimos, detectando sus señales en nuestro cuerpo, e identificando en qué grado de intensidad las sentimos. Así podremos darles las gracias por avisarnos y ayudarnos a cuidar de nosotros mismos.

El reto de la gestión emocional es expresar las emociones en la forma adecuada, en el momento oportuno, porque somos seres sociales y necesitamos poder convivir de una forma más armónica. Por eso, además, hemos de trabajar y entrenarnos en el afecto, con una educación orientada al amor incondicional, como dice Mar Romera en su libro "La familia, la primera escuela de las emociones".

Ahora que conoces la utilidad de las emociones, puede que cuando las sientas las aprecies más. ¿Qué sientes? ¿Cómo estás hoy?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

El tiempo pasa. Las personas evolucionamos y el entorno laboral en el que queremos estar también es diferente.

Tras asistir al evento XLDesafío sobre ‘La Nueva Empleabilidad’ en el Espacio de la Fundación Telefónica el pasado miércoles, quiero compartir algunas reflexiones relacionadas con el panorama que en este encuentro se planteaban.

La cuarta revolución industrial de la que se habla, lleva a plantear que la tecnología va a formar parte de nuestra vida cada vez más, sin embargo, no todo es tecnología. También hay cambios culturales, sociales, políticos, económicos…

empleabilidad
Photo by rawpixel.com on Unsplash

Nos relacionamos de una forma diferente. Incluso en las relaciones de pareja, en las que de algún modo hay algo que no cambia, la capacidad de amar y ser amado, se dan cambios. Desde abrirnos a los diferentes tipos de pareja, a que sea ella quien le invita a bailar a él, hasta la forma en la que nos comunicamos utilizando las posibilidades que la conexión global nos permite para permanecer cerca estando lejos.  

En el entorno laboral también hemos cambiado mucho en los últimos años. Antes estaba mal visto que una persona cambiase de trabajo. Ahora, preguntamos qué le ha llevado al cambio y valoramos como positivo que la persona se esfuerce por conseguir sus sueños y que busque el sitio donde poder aportar el tan apreciado gusto por lo que hace. Ya no queremos ser números dentro de una empresa, no queremos jefes autoritarios que no escuchan y ajenos a las necesidades e ideas de las personas con las que colabora, no queremos que el trabajo sea una pura cuestión económica,…

Buscamos líderes cercanos, humanos, que acompañan a las personas. Los estudios relacionados con la empleabilidad revelan que las personas esperan de sus líderes: transparencia, habilidades de comunicación, menos espacio y distancia entre directivos y las personas (menos jerarquías), un propósito y visión clara de la empresa y la forma de hacer ver a cada colaborador que hace posible y es partícipe del logro de esa visión. Las empresas han de plantearse el objetivo de que ninguna persona se vaya por una mala relación con el jefe, lo que requiere un esfuerzo en la formación para mejorar las habilidades de liderazgo.

Sarah Harmon, directora de Linkedin para España y Portugal dice que cambian continuamente las competencias más buscadas por las empresas año tras año. Las competencias de hace 5 años ya no están ni siquiera en la lista de las más deseadas hoy. Y este ritmo del cambio nos hace llegar casi tarde a las competencias técnicas que se buscan para el desarrollo más productivo de las organizaciones, especialmente en algunos sectores.

Gran parte de los puestos de trabajo en el futuro vendrán del mundo STEM (siglas en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y, posiblemente, sean los mejor retribuidos. José María de Areilza, propone fomentar la "stempatía" porque la tecnología requiere un comportamiento colaborativo donde la empatía es clave, así como relacionarse con respeto, trabajar juntos y poner en común la creatividad.

Por tanto, las competencias en habilidades y actitudinales son las que están aportando más en las empresas: Resiliencia, Gestión del cambio, perseverancia… Y es que lo que tiene valor en el mundo son las ideas y las empresas que aportan más valor, son aquellas que han puesto más ideas en práctica, las que han probado y mejorado procesos y productos, superando el error, las que mejor se han adaptado a la diversidad de las personas, etc.

Ante esta necesidad de ideas, pongo el caso de General Electric, que tiene un área de diseño de motores de avión. Un avión ahorra más combustible siendo más ligero. Pero en el diseño que estaban haciendo se encontraban con la dificultad para rebajar el peso de un motor en su conexión con las alas. A pesar de todas las personas cualificadísimas que podían trabajar ya en la empresa, no daban con ello. Hicieron un concurso abierto y recibieron 600 ideas de diferentes personas de todo el mundo, de las cuales ninguna provino de un ingeniero aeronáutico. Quien ganó se llevó 20.000$ y su propuesta consiguió reducir el peso en un 60%. Solucionado.

El valor de las ideasPhoto by Riccardo Annandale on Unsplash

Por lo tanto, las empresas han de plantearse sus competencias necesarias para el futuro y fomentar el desarrollo profesional para que mañana haya profesionales capaces de abordar los retos del futuro. Y dada la dificultad de prever esas competencias, dado que son tan cambiantes, hemos de capacitar a las personas en su apertura, en el desarrollo de sus talentos, en el aprendizaje continuo, en buscar nuevas oportunidades, en la conexión de ideas para ir más allá de lo obvio, en competencias digitales…

Y también, las empresas, tendrán que apoyar a las personas que dedican su tiempo y su talento en ella apreciándolas y actuando para poner en marcha las mejores ideas. Una persona que aporta ideas que no se llevan a cabo de forma sistemática, se cansa de aportar y también en muchos casos, se va de la empresa. A modo de ejemplo, os dejo este vídeo, en el que podéis conocer a Molly:

 

Hoy somos más sociables y multitareas, estamos acostumbrados a ser nómadas de proyectos o de puestos como dice Santiago Bergareche, Presidente de Vocento. Y comenta que la empleabilidad, el desarrollo del talento y integración laboral son desafíos a los que nos enfrentamos. Estos retos no solo los tenemos que abordar desde la tecnología, aunque la tengamos en cuenta y la utilicemos con sabiduría para lograr crecer y mejorar el mercado laboral.

¿Estás preparado para dirigir la empresa y a las personas de forma diferente, asumiendo los retos que se presentan?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Las emociones. Para algunos, algo con lo que hay que lidiar. Para otros, la esencia de la vida.

Las emociones de nuestro día a día son variadas y variables. Intensas o suaves. Pueden desbordarnos si no sabemos gestionarlas o canalizarlas y algunos quieren, incluso, controlarlas.


Foto de Valeriy Khan

Hoy quiero hacer una reflexión sobre el sentido y la importancia de la gestión emocional. Y también, sobre los beneficios de realizarla. En artículos anteriores ya os compartimos alguna técnica que solemos practicar y que os recuerdo aquí.

Es inevitable sentir. Incluso para los impasibles que creen no sentir nada y que  quizá, estén sintiendo indiferencia. Por eso, con todas las situaciones que vivimos a lo largo del día, podemos sentir numerosas emociones: Desde la paciencia, resignación, agobio, frustración, enfado o tranquilidad para llegar al trabajo en coche o en otro medio de transporte, hasta la alegría de ver al compañero de trabajo que ha vuelto tras una recuperación, la satisfacción por el trabajo bien hecho, la inquietud porque salga bien la presentación de un proyecto, la expectación de que haya clientes que nos permitan crecer como empresa y profesionalmente… y así sucesivamente a lo largo del día.

Entonces, no se trata de negar lo que sentimos sino, como primer paso, de ser conscientes de lo que sentimos. Y después, saber qué hacer con ello.

El cuerpo humano es la máquina más perfecta que existe. Y si sentimos emociones es porque son útiles para nosotros mismos. Por ejemplo, sentir rabia nos recarga de energía para actuar, o sentir tristeza nos permite parar a recuperarnos y cuidar de nosotros. Ahora bien, como todo, en nuestras relaciones y también para nosotros mismos, es importante reconocer el grado de intensidad de la emoción.

Para ello, quiero presentaros el péndulo de las emociones:

Imagina un péndulo colgado del techo o del cielo, en el que estás tú.

Ante los sucesos de la vida habrá situaciones que te alejan, que te acercan, que te mueven. El péndulo oscila hasta cierto radio con relativa comodidad. Es nuestra zona de confort emocional. Zona en la que podemos manejar la situación y la emoción. Tenemos cierta flexibilidad, somos capaces de cambiar de sentido y nuestra energía con menor esfuerzo. Es una zona en la que nos manejamos y en la que nos conocemos cómo reaccionamos. Es una zona en la que socialmente nos podemos relacionar mejor. Por suerte, estamos es esta zona la mayoría del tiempo.

Sin embargo, hay ocasiones o temporadas en las que nos sentimos más desbordados, como superados por nuestras emociones, incómodos. Y eso es porque el péndulo está cerca de los  extremos. Más alejado del centro.

En esa situación, nuestra capacidad de maniobra es mucho menor. Estamos como en una situación forzada en la que no podemos estar mucho tiempo. Nuestro cuerpo estará estresado, incluso cuando sea por un elevadísimo nivel de alegría o euforia (porque en esa situación también disminuye nuestra capacidad de estar alerta).

El ejercicio que tendremos que hacer para sentirnos mejor será el de hacer que el péndulo vuelva al centro, a la zona de confort emocional. Ésa es la gestión emocional. Según la intensidad de partida en la que nos encontremos, así será la actuación que tengamos que realizar para lograrlo.

Por ejemplo, si nuestro radio de confort emocional llega hasta una intensidad del 3 y estamos es un nivel 5 de rabia, a lo mejor con respirar profundamente, salir a que nos dé el aire, cambiar de postura o reconocer porqué nos hemos enfadado es suficiente para volver a nuestra zona de confort emocional. Sin embargo, si nuestra rabia está en una intensidad del 8, a lo mejor hemos de canalizar toda esa energía acumulada y soltarla, por ejemplo, saliendo a correr a modo de sprint, o golpear un saco de boxeo, pegar un buen grito, romper papeles con saña…etc. Como ves, canalizar la energía de la rabia no es tomarse un tranquilizante. Y siempre puedes ponerte la canción más relajante del mundo, que reduce la intensidad de la emoción en un 65%.

Por tanto, entre los beneficios que tiene realizar una buena gestión emocional, siguiendo la herramienta del péndulo, podremos encontrar:

  • Mayor consciencia de cómo estamos, cómo nos sentimos y en qué grado de intensidad de la emoción.
  • Mayor facilidad para encontrar las técnicas más adecuadas para volver a la zona de confort emocional en cada momento.
  • Mejores relaciones sociales. Porque con una mejor gestión, en lugar de alejar a los demás de nosotros, sabremos alejarnos nosotros para no contagiarles nuestra emoción de forma desmedida. Y volver a ellos de una forma más regulada.
  • Tomamos mejores decisiones. Está demostrado que las emociones afectan a nuestra toma de decisiones. Con emociones mejor gestionadas podremos tener una mayor perspectiva de las situaciones, salir del foco del problema para enfocarnos a las mejores soluciones.
  • Capacidad de responder frente a reaccionar. En el extremo del péndulo es probable que reaccionemos, porque está más limitada nuestra capacidad de actuación. Es un momento en el que estaremos de forma más rígida y saldrán nuestros instintos primarios, especialmente de supervivencia. Al volver al centro, podremos responder con mayor confianza y tranquilidad.
  • Evitaremos que se haga una reacción en cadena de emociones Si yo contesto mal a alguien, de forma desmedida frente al suceso ocurrido, esa persona probablemente se vea afectada por nuestra respuesta. Si no hace una buena gestión emocional, se quedará molesta también. Y acudirá a alguien contándoselo, con lo que ya hay un tercero incómodo. Y así sucesivamente. Parar esta cadena en nosotros será el principio del bienestar de todos.
  • Mejora la calidad de nuestro trabajo. Un trabajo hecho con ansiedad, o con depresión, o con alegría desmedida será un trabajo con más errores, con menor precisión en los detalles. A veces entregado más rápido y a veces con mayor demora, dependiendo de la emoción que esté con esa mayor intensidad. En cualquier caso, será un trabajo peor que si lo hacemos con serenidad, con atención, con cuidado,…

Después de lo que te he compartido. ¿En qué punto del péndulo emocional estás? ¿Hasta dónde llega tu zona de confort emocional?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

 

 

14 noviembre, 2016

Hace un tiempo que vengo investigando y desarrollando un modelo de liderazgo para los equipos, uno que ayude a un funcionamiento más útil, ágil y práctico para las empresas de hoy. Y es que queremos tener los mejores resultados, en el menor tiempo posible, desarrollar el talento y máximo potencial de nuestros equipos, que haya una coordinación y comunicación efectiva, que estemos perfectamente inter e intraconectados, que no perdamos el foco de los sueños y objetivos a lograr… ¿Y todo eso lo tiene que hacer un líder?¿O lo pueden hacer dos?

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Creo que es importante ante la flexibilidad que requieren los proyectos y el entorno, que surjan los líderes que sean necesarios según lo que haya que desarrollar y desempeñar en cada momento. ¿Y por qué lo creo? Porque dado que cada persona es especialista en un área, puede liderar el avance del proyecto en esa área. Por ejemplo, creamos un equipo de emergencias en las empresas para cuando sucede algún indeseado accidente o incendio, se pone a la cabeza la persona que mejor conoce lo que hay que hacer en esa situación aunque en su trabajo habitual no tenga la necesidad de ser él quien lidere el desarrollo del trabajo. Como los gansos en su vuelo en V, los líderes se pueden hacer el relevo y pueden trabajar en equipo.

Por lo tanto, en este contexto y en todo proyecto, organización y equipo, podemos plantear la actuación de los líderes desde dos miradas.

El líder de la mirada externa: es el líder hacia fuera.

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Tiene clara la misión y la visión de lo que se quiere lograr y la transmite al equipo con pasión, entusiasmo, energía positiva, ánimo de logro y superación de obstáculos. Alienta y motiva a cada uno de sus miembros.

Se relaciona con el exterior, con los clientes, con el mercado… por lo que conoce las necesidades, escucha, tiene olfato para detectar las oportunidades, visión para el negocio y sabe cómo aportar el valor que éstos demandan.

Protege la imagen del equipo, lo cuida y defiende. Sabe ensalzarlo y hacerlo visible para los demás y el entorno. Actúa como lo haría el manager de un artista.

Revisa el trabajo para asegurarse de que cumpla las expectativas del cliente o del receptor del producto o servicio ofrecido. Además supervisa que se ajuste a los requisitos que éste requiere y transmite a ambas partes cómo ir adaptando las funcionalidades y mejoras que sean necesarias.

Es un líder que ayuda al equipo. Sabe lo que se puede ofrecer, conoce el producto y lo que puede llegar a lograr el equipo. Busca el éxito para todos.

Aporta los contactos y los recursos externos que puedan ser necesarios para facilitar el trabajo desde un punto de vista estratégico.

Sabe enfocar el valor para el negocio, asegura un buen retorno de la inversión (ROI) y analiza el coste/beneficio de las acciones a realizar para una mejor toma de decisiones.

Delega con confianza en el equipo. Confía y apuesta por el equipo. Promueve la asunción de responsabilidad de todos y cada uno para hacer el mejor trabajo.

 

El líder de la mirada interna: es el líder hacia dentro.

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Es el líder facilitador. Trabaja al servicio de los demás, del proyecto y del bienestar del equipo.

Coordina el trabajo y hace seguimiento del mismo. Marca metas y acompaña en el avance hacia ellas.

Se relaciona con las personas que componen el equipo y hace equipo. Atiende sus necesidades, sus emociones, el desarrollo de sus capacidades y talento, con conversaciones auténticas que potencian y mejoran el desempeño.

Prevé los recursos necesarios para llevar a cabo el trabajo y los facilita. Para ello requiere de la visión de conjunto del proyecto y es resolutivo.

Es un líder que apoya al equipo, incentiva y motiva. Es un soporte para todos los miembros del equipo, un referente analítico y observador.

Resuelve conflictos, facilita la comunicación efectiva con feedback constructivo. Es conciliador.

Genera un clima creativo, de participación, con apertura, escucha, fomentando la excelencia. Un líder que pregunta, como hacen los grandes líderes según Bob Tiede "Los grandes líderes hacen preguntas".

Potencia la autonomía y la autogestión del equipo. Cree en su equipo, en su sabiduría, en su capacidad y es su mejor fan.

Estos roles se encuentran en todos los equipos bien gestionados. Puede que estén integrados en una misma persona o puede que se haga de una manera no explícita e informal. Os invito a averiguar quién de vuestro equipo ejerce el rol del líder de la mirada interna y el líder de la mirada externa. Y lo que es más importante, se trata de coherencia, que no se puede dar si no hay una excelente comunicación y alineación entre las personas que realizan estos roles.

¿Qué rol ejerces tú en tu equipo? ¿Eres líder de la mirada interna o externa? No hay ninguno más importante que el otro, son complementarios, colaborativos y se coordinan a la perfección.

¿Quieres plantear el liderazgo de estas 2 miradas? Te animo a hacerlo porque funciona.

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

 

31 octubre, 2016

Ya hemos cambiado la hora y nos encontramos en pleno otoño, una estación de vulnerabilidad emocional ya que los días ahora son más cortos y aumenta el tiempo de oscuridad. Evidentemente esto puede producir una influencia directa en el estado de ánimo.

¿Cómo aumentar la capacidad de resiliencia frente a la depresión?
El concepto de resiliencia se ha extrapolado del ámbito industrial a la psicología y se puede definir, siguiendo la R.A.E., como “la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”. Por lo que todos nosotros tenemos la capacidad de superar con facilidad la depresión otoñal. Ahora que sabemos esto vamos a recuperar varias claves para superar esta temporada y cualquier otra situación de desasosiego:

Es importante saber que la capacidad de resiliencia tiene varias ventajas y una muy importante es: se puede entrenar. ¿Cómo?

  • Analizar y aceptar la situación. Conocer los hechos, separar las partes diferenciables que podrían tener soluciones distintas, aceptar y asumir lo que es y lo que no es. Tomar responsabilidad en lo que esté en nuestra mano y pedir ayuda en lo que no, buscando facilitadores en las áreas que no dependen de nosotros.
  • Con una mentalidad superadora. Esta mentalidad de crecimiento fue así descrita por la profesora en psicología Carol Dweck, que como resume Juna Albert en su libro “Feliz Vida”, es un estado mental en el que se generan creencias positivas sobre uno mismo y sobre el universo, permitiendo tomar una perspectiva de valentía y confianza, utilizando la curiosidad para superar el miedo a lo desconocido. Cuando actuamos con optimismo auténtico es cuando elegimos construir esta mentalidad superadora.
  • Planteando alternativas. Resistirnos puede hacer que nos rompamos mientras que movernos al son que tocan nos permite seguir avanzando más o menos rápido, más o menos estilosamente, más o menos acertados. Pero si tenemos claro cuál es el objetivo, el deseo de superación, ¡podemos probar numerosas opciones para alcanzarlo!
  • Mantener el foco en que podemos superarlo, en las soluciones,  manteniendo la esperanza y siendo firmes en nuestra decisión de conseguir aquello que queremos, lo que queremos resolver.
  • Relativizar, desdramatizar, incluso reírse de la situación, aunque sea con ironía, nos libera de peso emocional.
  • Actitud de oportunidad para afrontar retos en lugar de victimismo, extrayendo el aprendizaje y realizando una buena gestión del fracaso, porque ser consciente de un error nos acerca más a un éxito.

Una de las claves del éxito consiste en conseguir lo que deseamos. Y no nos referimos  a que nos toque la lotería, sino a sentirnos satisfechos, orgullosos, capaces…

Y para afrontar la semana super motivados os dejamos una canción de los Aslandticos que nos encanta:

¡Feliz puente! ¡Feliz semana!

El equipo de 2miradas

Una de las claves del éxito consiste en conseguir lo que deseamos. No por el hecho de que nos toque la lotería pues eso es una cuestión de azar, sino por sentirnos satisfechos, orgullosos, capaces…

ecología éxito sostenibilidad

Photo by Jared Erondu- unsplash

Según la R.A.E. el éxito se define como un resultado feliz o una buena aceptación de alguien o algo. Sin embargo, en numerosas ocasiones el éxito es efímero y en poco tiempo perdemos lo que habíamos logrado, o retrocedemos en lo que habíamos avanzado.

Por eso, en 2miradas pensamos en la posibilidad de que mantengamos el éxito y que seamos capaces de avanzar desde ahí hacia el siguiente reto de nuestra vida. Eso tiene mucha relación con lo que ya desde el pasado año y tras años de estudio, Charles Hardy, un gran pensador del Management, definía como "la segunda curva".

éxito sostenible

Nosotros lo hemos llamado la ecología del éxito. Ecología porque ponemos en valor a las personas y el entorno en el que nos encontramos, porque como seres sociales nos afectan y nos importan las relaciones que mantenemos entre nosotros, y porque mucho de nuestro bienestar depende del medio ambiente que nos rodea y no nos quedamos solo con la parte de las ciencias naturales, sino también de las tradiciones, la cultura, el lugar donde vivimos, el tipo de personas que dejamos que nos influyan en nuestras decisiones o a las que llegamos con nuestras acciones.

La ecología del éxito ha de permitirnos:

Que sea sostenible en el tiempo. Aprender las herramientas y técnicas que nos han llevado al éxito para poder aplicarlas de nuevo y volver a tener los resultados deseados. De esta forma podemos ser más autónomos y menos dependientes, desarrollamos nuestra capacidad de resiliencia y recuperamos nuestro bienestar.

Que nos cuide y cuide de nuestro entorno. No se trata de morir en el intento. El éxito no ha de poder con nosotros sino que ha de permitirnos disfrutar de él. Y tampoco ha de ser nocivo para los demás porque si para yo estar bien he de hacer que otro esté mal, tampoco será una satisfacción completa. Está demostrado que somos más felices cuando ayudamos a los demás, cuando damos, más que cuando recibimos.

Que nos permita mantener nuestra esencia. Si hemos de dejar de ser nosotros mismos, si hemos de cambiar tanto que no nos reconocemos, es que algo ha fallado. Si nos fijamos en los grandes iconos de la historia, ninguno perdió su esencia. A veces hay que pagar un precio muy alto por tener cierto éxito ¿Estás dispuesto? ¿Por cuánto tiempo? Miremos dentro de nosotros mismos y tomemos decisiones en base a nuestros valores, nuestros principios,…

Que no alimente nuestro ego sino nuestra autoestima. Cuidado con alimentar el ego porque será un éxito superficial. A veces la autoestima está dañada y el trabajo de recuperarla es arduo pero maravilloso. La clave para hacerlo es el amor a uno mismo, la compasión, la comprensión, el autoconocimiento. ¿Cuánto te pones en valor? ¿Cuánto pones en valor lo que haces?

Sobre esto, os dejo un vídeo que nos invita a soñar y a esforzarnos por conseguir los objetivos que deseamos para tener éxito, pues para que el éxito sea sostenible primero hay que lograrlo.

Insiste, resiste, persiste y deja que el éxito permanezca en ti. ¿Por dónde quieres comenzar? ¿Es bueno para ti y para tu entorno?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

    ¿Cuántas veces has tomado una decisión siguiendo tu impulso, sin realmente mucho razonamiento, y luego ha salido bien? ¿Cuántas veces has pensado "lo sabía" aunque no puedas explicar por qué lo sabías? Todo ello tiene que ver con la intuición.
    intuición
    Según el diccionario de la lengua española, la intuición es:
  • * Facultad de comprender las cosas instantáneamente, sin necesidad de razonamiento.
  • * Percepción íntima e instantánea de una idea o una verdad que aparece como evidente a quien la tiene.
    Como dice Shakira, las mujeres son las de la intuición porque estamos preparadas a nivel cerebral desde la prehistoria. Sin embargo, todos los estudios realizados demuestran la capacidad de todos los seres humanos hacia la intuición. Y de hecho, grandes personalidades creen en el gran potencial de la intuición y la han utilizado en su desarrollo personal y profesional. En este vídeo se recopilan algunas de sus frases más famosas:

    A la intuición se le otorga el reconocimiento de máxima sabiduría.  Por eso, si en algo que normalmente se realiza en 2 minutos tú estás tardando dos días en conseguirlo, has de darte cuenta de que has de parar, porque estás recibiendo avisos de que estás bloqueado o que no es el momento, o que hay que revisar lo que está sucediendo.
    "La intuición nos da respuestas a las dudas que nos planteamos en nuestra vida".
    Sobre la intuición se ha investigado mucho y toda la información que se ha extraído es enriquecedora porque nos aporta nuevo conocimiento sobre nuestra forma de funcionar. Por ejemplo, Kahneman definió dos variantes del pensamiento intuitivo, diciendo que la intuición se basa en nuestras experiencias previas y en las estrategias mentales a la hora de razonar, que tenemos un pensamiento rápido y uno más lento.
    Por otra parte, desde la neurociencia, nos explican la manera en la que captamos la información y la retenemos, cómo asociamos conceptos y que hay algunos que se conectan de forma muy rápida y acertada. Se habla de decisiones instintivas basadas en procesos ajenos a la lógica.
    Entonces, en mi opinión, podemos decir que la intuición aparece como información que nos llega inconscientemente sobre la cual tenemos una sensación de certeza, aunque no la podemos justificar mediante razonamiento lógico previo, y que después, se demuestra que es la indicada.
    Además, en el mundo empresarial y en el mundo del coaching, a la hora de asumir el acompañamiento de personas hacia la consecución de los objetivos, la intuición juega un papel importante. De hecho, para las categorías más altas de las certificaciones en coaching (PCC o MCC) dentro de la International Coach Federation (ICF), la intuición se considera un requisito necesario.
    Entonces, ahora que parece que la intuición es importante, más que nada por su utilidad y su certeza en los resultados, creo que es el momento de averiguar cómo la podemos practicar y desarrollar. Eso no significa que antes de dejarnos llevar por ella, no hayamos valorado todas las opciones o hayamos realizado un análisis de la cuestión planteada. Y con todo sobre la mesa, una ayuda por parte de nuestra intuición, seguramente ¡nos valga de mucho!
    Para desarrollar nuestra intuición podemos:
  • Desarrollar nuestros sentidos.
  • Practicar el desapego.
  • Aceptar lo positivo y también las dificultades que se nos presentan, con naturalidad, como parte de la vida.
  • No hacer nada en contra de nuestros principios porque si tenemos conflicto interno, no podemos estar en paz, y estaremos menos receptivos.
  • Aprender a tener quietud. Un ejercicio que puedes realizar es sentarte durante 25 minutos y dejarte llevar. Tener de fondo una música como ésta, te puede ayudar.
  • Realizar ejercicios de respiración.
  • Eliminar las obsesiones. Si no podemos pasar sin mirar el móvil, dejar el móvil durante un tiempo. Si tenemos que comer pan en las comidas, dejar durante tres meses de comer pan en las comidas...Y así ver qué ocurre.
  • Meditación y mindfulness.
  • Antes de irte a dormir, cuando estés ya en la cama a punto de dormirte, reflexiona sobre las cuestiones que no has podido responder a lo largo del día. Deja papel y lápiz junto a la cama porque es posible que te despiertes con alguna idea aclaratoria o que puede ser interesante para solucionar lo que te planteabas.
  • Ejercicio de visualización "el semáforo". Imagina un semáforo que puede ponerse rojo (lo que significaría "no") y verde (lo que significaría "sí"). Comienza por preguntas de respuesta sí o no que sepas tú la respuesta, como por ejemplo "¿Me llamo María?" si es que te llamas así. Visualiza tu semáforo y comprueba que se pone verde. Después de varias preguntas en las que sepas la respuesta de antemano, con las que podrás ir cogiendo confianza, podrás ir haciendo preguntas de las cuáles no sepas la respuesta.
    Dicen los expertos que hay varios niveles de intuición, ¿cuál es el tuyo? Aquí puedes hacer un test para saberlo.
    Como siempre, practicando podremos desarrollar una mayor habilidad. En este caso para mejorar nuestra intuición. ¿Te animas? Recuerda que para recibir respuestas intuitivas has de estar abierto, receptivo, relajado y que estas respuestas pueden venir en forma de palabras clave, símbolos, frases incluso que te dicen otras personas, etc. Estar tranquilo y no impaciente es la mejor forma de obtener buenos resultados.
    ¿Qué vas a comenzar a hacer para desarrollar tu intuición y servirte de ella para tomar mejores decisiones?
    Te espero aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills