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13 marzo, 2017

Querido compañero,

¿Usas la empatía? ¿Conoces los beneficios de la empatía?

¿Cual es el significado de empatía?

La empatía es una herramienta que nos ayuda a la captación de emociones, deseos, necesidades, puntos de vista e intereses de otra persona. Nos ayuda a comprender y actuar acorde a su estado.

“Es la capacidad de percibir el mundo interior de la otra persona, integrado por significados personales y privados, como si fuera el propio, pero sin perder nunca de vista ese ‘como si’.” Carl Rogers (1902-1987)

“Es la capacidad de sintonizar emocionalmente con los demás.” Daniel Goleman.

La esencia de la empatía consiste en darnos cuenta de lo que sienten los demás, siendo capaces de percibir no sólo sus mensajes explícitos sino también sus sentimientos e interpretando las señales verbales y no verbales.

¿Por qué son importantes las señales no verbales? Muchas veces no expresamos nuestros sentimientos con palabras porque no los tenemos claros, por la respuesta que pueda tener nuestro interlocutor, etc. Hemos de fijarnos en qué puede darnos pistas de su estado emocional. Si no conocemos su estado emocional, no podremos atenderlo o entenderlo.

Cuando tratamos de comprender a la otra persona, hemos de comprender desde el corazón, no tanto desde la cabeza. Es decir, es posible que te cuenten una historia de necesidad por vender, de problemas económicos o de drama familiar, que conceptualmente podemos comprender. Sin embargo, para tener empatía es necesario plantearse ¿qué sentiría yo en su lugar?

 

 

Es difícil a veces conseguir sentir la empatía porque puede que no hayamos vivido una situación similar como para entender de verdad lo que la persona puede sentir. Sin embargo, tenemos una ayuda. Nuestro cerebro suele buscar algún tipo de conexión similar a través de algo que hayamos vivido, aunque no sea igual, o que conozcamos la situación por alguien cercano que nos haya hablado antes de ello, que nos hayamos implicado en algo parecido previamente, etc. ¿Qué de lo que te cuenta el otro, te dice algo a ti, de ti? Llegar a conocerlo nos permite conectar mejor con la persona que tenemos delante.

Claves para usar la empatía

Algunas claves para practicar la empatía son:

  • Toda relación social tiene que ver con la empatía. Es imposible llegar a odiar a alguien si lo llegas a entender.
  • Las personas empáticas suelen tener más éxito personal, profesional y social, porque la empatía facilita las relaciones interpersonales, la persuasión, la capacidad de negociación e incluso el desarrollo del carisma, mejora tu capacidad de liderazgo y de motivación y normalmente, si ejerces la empatía tendrás unas relaciones sociales satisfactorias.
  • La empatía ayuda a comprender pero no es necesario compartir los sentimientos del otro.
  • La empatía se relaciona con la solidaridad y la ética, en ayudar cuando otro tiene dudas o problemas, potenciándole.
  • Si una persona se siente comprendida, el efecto de las neuronas espejo provoca que tu interlocutor se sienta en deuda contigo y que quiera entenderte a ti también.
  • Ser valorados positivamente por las personas de nuestro entorno favorece nuestra habilidad empática.
  • Para poder empatizar con los demás hemos de ser conscientes de nuestras propias emociones y saber manejarlas de forma que no se desborden. Desbordados no podremos captar las señales sutiles que los demás nos muestran.
  • Conocer nuestro estado emocional ayuda a comprender el de los demás.
  • La empatía como competencia emocional se logra cuando combinamos a nivel intelectual la escucha activa, a nivel emocional la comprensión y a nivel conductual la asertividad.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo de la cadena de la empatía:

 

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a mejorar a la hora de ejercer empatía? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

20 febrero, 2017

Querido compañero,

¿Para qué es importante la confianza? ¿Cuándo es importante que generes confianza?

Ya en otro de mis artículos hablé de la importancia de la gestión por confianza para las organizaciones, como diría José María Gasalla, la  confianza puede  ser  entendida  como  una  virtud  social  o  como  un  activo  potencial  intangible que se caracteriza por:

  • Creer en uno mismo, en el entorno, en los demás.
  • Está basada en la autoestima personal.
  • Permite ser a cada uno como realmente es.
  • Si se cometen errores, se pueden reconocer públicamente.
  • Supone aprender continuamente, desde la humildad.
  • Funciona como un valor a partir del cual derivan unas competencias, a cada una de las cuales vienen asociados determinados comportamientos. Es decir, según sea nuestra confianza, así actuaremos.

La confianza es la seguridad o esperanza firme que alguien tiene de otro individuo o de algo. También se trata de la presunción de uno mismo y del ánimo o vigor para obrar. Por ejemplo: “Este hombre no me inspira confianza, creo que no voy a aceptar el trato”, “Juan le dio su confianza y ella lo traicionó”, “Tengo la confianza necesaria para derrotar al rival”.

La confianza es el pilar sobre la que se construyen las relaciones. Incluso nuestro éxito profesional depende de la confianza que generemos en los otros. Vivimos en sociedad y necesitamos generar confianza en los demás para que quieran estar con nosotros.

Por lo tanto, tener autoconfianza nos lleva a:

  • Sentirnos más seguros.
  • Ser más competentes.
  • Mostrar nuestras capacidades y habilidades con naturalidad.
  • Estar más receptivo y más alerta a lo que el cliente puede demandar.
  • Mostrar profesionalidad.
  • Y sobre todo, tener confianza en uno mismo nos hace más confiable.

Hoy en día, en general para que un cliente adquiera nuestros productos o servicios es necesario generar e irradiar confianza. Dada su importancia te voy a proponer diferentes maneras de lograrlo:

  • Conoce todo lo relativo a tu trabajo: los productos y los servicios que realizas. Conoce todo lo relativo al trabajo que vas a desempeñar, además de conocer a tu público objetivo.
  • Aprende técnicas para capacitarte y mejorar tus habilidades personales y profesionales, así como mantener la mejora continua.
  • Prepárate de la mejor manera posible para afrontar el nuevo día.
  • Visualízate como exitoso. Además de ser un tipo de cierre, si eres capaz de visualizar algo es que ya estás en el camino de poder lograrlo.
  • Cuida tu saludo, por ejemplo: sonríe, da una mano firme recta, muestra una postura abierta…
  • Cuida tu postura e imagen y utiliza un lenguaje corporal relajado y elegante.
  • Apóyate en tus puntos fuertes y en las personas que te respaldan.
  • Celebra y valora cada éxito o logro que consigas, esto te animará y mejorará tu actitud.
  • Define objetivos SMART-e cuantos más objetivos te propongas y logres mayor autoconfianza y autoestima vas a desarrollar.
  • Pon tu foco en lo positivo que te ocurre o te puede ocurrir cada día, de esta forma enfocas a tu cerebro con actitud.
  • Trata de dedicarte algo de tiempo para conocerte y valorarte, por ejemplo: cada día piensa lo que has hecho ¿qué has logrado? ¿qué has aprendido? ¿qué te ha faltado? ¿qué vas a hacer la próxima vez?
  • Manifiéstate de forma coherente entre lo que dices, lo que haces y lo que piensas (ser coherente en el saber ser, saber estar y saber hacer). Decir algo y parecer otra cosa, no ofrece confianza.
  • Mira a los ojos del otro constantemente, esto también nos hace parecer confiables, ya que el que miente por lo general no puede mantener nuestra mirada.
  • Cuida mucho lo que dices, por ejemplo: no hables mal de nadie e intenta ser positivo en lo que comunicas y en cómo lo comunicas.
  • Confía más en los demás, de esta manera tendrás más oportunidades de logro. Yo soy de las personas que piensa que cada uno de nosotros en ese momento hacemos lo mejor que sabemos.

¿De qué otras maneras logras mostrar confianza?

Y ya sabes lo que dicen, la confianza puede tardar años en ganarse y un momento en perderse. Y una vez perdida recuperarla puede resultar muy difícil o imposible.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que se habla de cómo generar confianza para que un empleado o colaborador sea más productivo en una empresa: Great place to work

 

 

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a mejorar para poder tener más confianza? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

7 febrero, 2017

Querido compañero,

¿Cómo practicas el silencio? ¿Qué técnicas utilizas para realizar el silencio?

En mi anterior artículo te hablé sobre claves sobre el uso del silencio, hoy quisiera hablarte sobre algunas técnicas para poder usar de forma efectiva el silencio.

Hablar es algo realmente importante para los seres humanos. A menudo hablar con los amigos es reconfortante; sin embargo, hablar en público o trabajar cara al público nos puede cansar y puede llegar a ser muy desgastante.

Además, dada la cantidad de información y de ruidos que tenemos constantemente a lo largo del día, una de las principales dificultades que estamos teniendo en nuestra sociedad es el poder estar en silencio. ¿Te ha pasado que al subir al coche pones la radio automáticamente? Nos cuesta mucho quedarnos en silencio, con nosotros mismos, sin distracciones.

Por este motivo, es necesario llegar a crear espacios de silencio para volver a conectar con nosotros mismos, para escucharnos e incluso para descansar.

Practicar el silencio es necesario para el desarrollo personal y profesional.

Te propongo 2 técnicas para llegar a conseguir silencio con uno mismo:

  • La primera técnica que te quiero compartir es la técnica que yo practico: La técnica de parada consciente. Los pasos para utilizar esta técnica son los siguientes:
    1. Apaga la radio, la tele, internet, el móvil… cualquier cosa que te pueda distraer porque suene o pueda sonar.
    2. Deja cualquier tarea que estés realizando o cualquier libro que estés leyendo.
    3. Dirígete a algún lugar de la casa donde te puedas sentir tranquilo o vete a ese parque o a ese lugar donde te sientas tan a gusto y tranquilo.
    4. Siéntate manteniendo la espalda recta y los hombros y los brazos relajados.
    5. Cierra los ojos e imagina una cuenta atrás de los números desde el 10 hasta el 0. Es el momento de abrirte a ti mismo.
    6. Realiza un mínimo de 3 respiraciones profundas.
    7. Trata de escuchar y poner atención a tu espacio personal. Si te vienen pensamientos automáticos asúmelos y deja que pasen. Si ocurriera que te aburres reconócelo y permítete vivirlo.
    8. Con los ojos cerrados haz un recorrido por tu cuerpo, como chequeándolo, pues el cuerpo es nuestro mejor aliado para saber cómo estamos. Si notas alguna molestia, dale las gracias por avisarte y continua tu recorrido.
    9. Al finalizar tu recorrido corporal, siente. Pon atención a los tejidos de tu ropa, a lo cómodo del lugar donde estés sentado, al aire que pueda rozar tu piel,…
    10. Y por último, para, quédate sin hacer nada. Solo estar. Sin prisa. Tu cuerpo te avisará cuando esté listo para volver a la actividad.
  • Otras técnicas a practicar en tu vida cotidiana para conseguir mantenerte en silencio y estar cada vez más cómodo con el silencio son las técnicas de relajación, como por ejemplo, la meditación. Según la Wikipedia el término meditación se refiere a un amplio espectro de prácticas que incluyen técnicas diseñadas para promover la relajación, construir energía interna o fuerza de vida (Qì, ki, chi, prāṇa, etc.) y desarrollar compasión, amor, paciencia, generosidad y perdón.

Te dejo el vídeo de una meditación guiada:

Larry Rosenberg en su libro "tres pasos para el despertar", dice que "conocerse a sí mismo es la puerta a la sabiduría y la libertad".

Ahora me gustaría comentarte 2 técnicas para practicar el silencio cuando te comunicas con otros:

  • Juego de la indiscreción.

 Si bien es verdad que la Ley de Protección de Datos (LOPD) no nos permite facilitar información de nuestros clientes sin su permiso, es habitual en nuestra comunicación con nuestros potenciales clientes que hablemos de ejemplos de cómo les ha ido o les va con nuestros productos o servicios a algunos de nuestros clientes actuales. Además, en el trabajo comercial, es importante haber realizado las preguntas idóneas para recopilar la máxima información sobre nuestros clientes, por lo que obtenemos una gran cantidad de datos a nuestra disposición que podríamos utilizar.

El juego de la indiscreción nos ayuda a poner a prueba lo discretos que somos al contar o no contar algún detalle que conocemos de nuestro cliente. Por ejemplo, en la compra de una vivienda, decidir decir o no a nuestro potencial cliente comprador algo que conocemos de nuestro cliente vendedor para favorecer la compra.

Normalmente formará parte de nuestra ética, profesionalidad, conocimiento de la negociación, etc. el saber qué es oportuno decir y no decir.

Esta técnica consiste en:

  • Recopilar toda la información que tenemos sobre una persona.
  • Determinar qué información debo y puedo compartir porque es importante y útil.
  • Determinar qué información no debo pero puedo compartir si lo necesito.
  • Determinar qué información no puedo compartir aunque lo necesite.
  • Asegurarse de no decir lo que no corresponde, una vez que lo tenemos presente.

¿Qué no contarías a tus clientes? ¿En qué momento te mantendrías en silencio?

  • Morderse la lengua.

A veces sentimos el impulso de hablar o de responder inmediatamente porque nos incomoda un silencio. Sin embargo, como hemos visto, hay momentos en los que es importante dejar que el cliente tome su tiempo para reflexionar, para comprender, para tomar decisiones, o simplemente, para escucharle de forma plena.

En esos momentos en los que no podemos contenernos, practica la técnica de morderte la lengua o apretar la mandíbula y contar mentalmente hasta 10. Asegúrate que la expresión de tu rostro no se modifica. Puedes practicar delante de un espejo.

De esta forma podrás aplacar la impulsividad de dar respuestas inmediatas y tendrás tiempo de plantearte si lo que vas a decir es más oportuno o mejor que el silencio.

¿Qué otras técnicas conoces para practicar el silencio?

Con el fin de complementar lo que te he comentado, os dejo un vídeo que habla de ¿Cómo introducir el silencio y la meditación en la vida cotidiana?

Después de lo que te he compartido ¿cómo vas a mejorar la práctica de tu silencio personal? ¿Y para llevar a cabo el silencio en tu comunicación? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

Las emociones. Para algunos, algo con lo que hay que lidiar. Para otros, la esencia de la vida.

Las emociones de nuestro día a día son variadas y variables. Intensas o suaves. Pueden desbordarnos si no sabemos gestionarlas o canalizarlas y algunos quieren, incluso, controlarlas.


Foto de Valeriy Khan

Hoy quiero hacer una reflexión sobre el sentido y la importancia de la gestión emocional. Y también, sobre los beneficios de realizarla. En artículos anteriores ya os compartimos alguna técnica que solemos practicar y que os recuerdo aquí.

Es inevitable sentir. Incluso para los impasibles que creen no sentir nada y que  quizá, estén sintiendo indiferencia. Por eso, con todas las situaciones que vivimos a lo largo del día, podemos sentir numerosas emociones: Desde la paciencia, resignación, agobio, frustración, enfado o tranquilidad para llegar al trabajo en coche o en otro medio de transporte, hasta la alegría de ver al compañero de trabajo que ha vuelto tras una recuperación, la satisfacción por el trabajo bien hecho, la inquietud porque salga bien la presentación de un proyecto, la expectación de que haya clientes que nos permitan crecer como empresa y profesionalmente… y así sucesivamente a lo largo del día.

Entonces, no se trata de negar lo que sentimos sino, como primer paso, de ser conscientes de lo que sentimos. Y después, saber qué hacer con ello.

El cuerpo humano es la máquina más perfecta que existe. Y si sentimos emociones es porque son útiles para nosotros mismos. Por ejemplo, sentir rabia nos recarga de energía para actuar, o sentir tristeza nos permite parar a recuperarnos y cuidar de nosotros. Ahora bien, como todo, en nuestras relaciones y también para nosotros mismos, es importante reconocer el grado de intensidad de la emoción.

Para ello, quiero presentaros el péndulo de las emociones:

Imagina un péndulo colgado del techo o del cielo, en el que estás tú.

Ante los sucesos de la vida habrá situaciones que te alejan, que te acercan, que te mueven. El péndulo oscila hasta cierto radio con relativa comodidad. Es nuestra zona de confort emocional. Zona en la que podemos manejar la situación y la emoción. Tenemos cierta flexibilidad, somos capaces de cambiar de sentido y nuestra energía con menor esfuerzo. Es una zona en la que nos manejamos y en la que nos conocemos cómo reaccionamos. Es una zona en la que socialmente nos podemos relacionar mejor. Por suerte, estamos es esta zona la mayoría del tiempo.

Sin embargo, hay ocasiones o temporadas en las que nos sentimos más desbordados, como superados por nuestras emociones, incómodos. Y eso es porque el péndulo está cerca de los  extremos. Más alejado del centro.

En esa situación, nuestra capacidad de maniobra es mucho menor. Estamos como en una situación forzada en la que no podemos estar mucho tiempo. Nuestro cuerpo estará estresado, incluso cuando sea por un elevadísimo nivel de alegría o euforia (porque en esa situación también disminuye nuestra capacidad de estar alerta).

El ejercicio que tendremos que hacer para sentirnos mejor será el de hacer que el péndulo vuelva al centro, a la zona de confort emocional. Ésa es la gestión emocional. Según la intensidad de partida en la que nos encontremos, así será la actuación que tengamos que realizar para lograrlo.

Por ejemplo, si nuestro radio de confort emocional llega hasta una intensidad del 3 y estamos es un nivel 5 de rabia, a lo mejor con respirar profundamente, salir a que nos dé el aire, cambiar de postura o reconocer porqué nos hemos enfadado es suficiente para volver a nuestra zona de confort emocional. Sin embargo, si nuestra rabia está en una intensidad del 8, a lo mejor hemos de canalizar toda esa energía acumulada y soltarla, por ejemplo, saliendo a correr a modo de sprint, o golpear un saco de boxeo, pegar un buen grito, romper papeles con saña…etc. Como ves, canalizar la energía de la rabia no es tomarse un tranquilizante. Y siempre puedes ponerte la canción más relajante del mundo, que reduce la intensidad de la emoción en un 65%.

Por tanto, entre los beneficios que tiene realizar una buena gestión emocional, siguiendo la herramienta del péndulo, podremos encontrar:

  • Mayor consciencia de cómo estamos, cómo nos sentimos y en qué grado de intensidad de la emoción.
  • Mayor facilidad para encontrar las técnicas más adecuadas para volver a la zona de confort emocional en cada momento.
  • Mejores relaciones sociales. Porque con una mejor gestión, en lugar de alejar a los demás de nosotros, sabremos alejarnos nosotros para no contagiarles nuestra emoción de forma desmedida. Y volver a ellos de una forma más regulada.
  • Tomamos mejores decisiones. Está demostrado que las emociones afectan a nuestra toma de decisiones. Con emociones mejor gestionadas podremos tener una mayor perspectiva de las situaciones, salir del foco del problema para enfocarnos a las mejores soluciones.
  • Capacidad de responder frente a reaccionar. En el extremo del péndulo es probable que reaccionemos, porque está más limitada nuestra capacidad de actuación. Es un momento en el que estaremos de forma más rígida y saldrán nuestros instintos primarios, especialmente de supervivencia. Al volver al centro, podremos responder con mayor confianza y tranquilidad.
  • Evitaremos que se haga una reacción en cadena de emociones Si yo contesto mal a alguien, de forma desmedida frente al suceso ocurrido, esa persona probablemente se vea afectada por nuestra respuesta. Si no hace una buena gestión emocional, se quedará molesta también. Y acudirá a alguien contándoselo, con lo que ya hay un tercero incómodo. Y así sucesivamente. Parar esta cadena en nosotros será el principio del bienestar de todos.
  • Mejora la calidad de nuestro trabajo. Un trabajo hecho con ansiedad, o con depresión, o con alegría desmedida será un trabajo con más errores, con menor precisión en los detalles. A veces entregado más rápido y a veces con mayor demora, dependiendo de la emoción que esté con esa mayor intensidad. En cualquier caso, será un trabajo peor que si lo hacemos con serenidad, con atención, con cuidado,…

Después de lo que te he compartido. ¿En qué punto del péndulo emocional estás? ¿Hasta dónde llega tu zona de confort emocional?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

 

 

Querido compañero,

¿Para qué utilizas el silencio? ¿En qué momento usas el silencio?

Claves sobre el uso del silencio

Según la Wikipedia, el silencio es la ausencia total de sonido. Y, sin embargo, que no haya sonido alguno no siempre quiere decir que no haya comunicación. El silencio ayuda en pausas reflexivas que sirven para tener más claridad de las situaciones o mensajes. El silencio es igual de importante que el sonido porque sin sonido no se podrían hacer silencios.

En la música, por ejemplo, sin silencio las canciones serían muy rápidas y no habría tiempo para que respirara quien la está interpretando. Los silencios permiten dar armonía y ritmo. Generalmente, el silencio sirve de pausa reflexiva tras una comunicación, para ayudar a valorar el mensaje.

Existen muchos tipos de silencio algunos de los que utilizamos en nuestro día a día son:

  • Silencio emocional: Ocurre cuando mostramos una actitud abierta de plena atención y escucha en el otro. En este silencio podemos ser como un espejo y se crea sintonía con el otro. Un ejemplo de silencio emocional es el que se produce cuando mirando a una persona a los ojos. Aquí puedes comprobar lo que ocurre:

 

  • Silencio reflexivo: Se produce tras un dato o información que el otro no se espera.
  • Silencio injerente: Sucede como una forma expresa de ataque o castigo del otro por una información que hemos dado.
  • Silencio responsable: Se produce cuando se desconoce o no se tiene la suficiente certeza sobre un tema o algo que nos han dicho. Se suele realizar por cautela.
  • Silencio cómplice: Es aquel que sucede por conveniencia oportunista, porque se obtendrá una ventaja o por miedo. Por ejemplo: estás en una tienda, hay alguien que está robando y quien lo ve no dice nada.
  • Silencio tolerante: Se produce al no responder a alguien ante una agresión o insulto con el fin de evitar problemas o conflictos mayores.

William Shakespeare ya nos decía sobre el silencio: “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras” y antes Confucio nos recordaba: “El silencio es el único amigo que jamás traiciona”

Quiero facilitarte algunas claves en el uso del silencio cuando nos comunicamos:

  • No existe una regla universal del tiempo que se debe mantener el silencio.
  • El silencio no es sinónimo de neutralidad, indiferencia o no saber qué hacer.
  • El silencio tiene valor en cuanto que comunica algo.
  • Durante el silencio, la comunicación no verbal tiene una importancia capital.
  • El silencio es importante cuando hablamos en público, pues rompe el ritmo de lo que estamos diciendo y de esta manera mantenemos la atención y el interés del auditorio.
  • Mirar al que habla en silencio provoca interés del tema que esté tratando.
  • Utilizar el silencio y la mirada a los ojos ante algo que nos han dicho y nos ha molestado, lleva a que el otro explique más detalladamente lo que ha indicado o a que nos pida disculpas.
  • Dejar 2 segundos de cortesía antes de colgar el teléfono o para hacer un inciso.
  • El buen comunicador vale más por lo que sabe y calla, que por lo que cuenta.
  • Utiliza el silencio si vas a hacer promesas que no vayas a cumplir.
  • Si vas a ser portador de una noticia inesperada, utiliza el silencio para ayudar a que la otra persona supere su duelo o sorpresa. Y recuerda hacerlo con empatía.

Claves de uso del silencio con nosotros mismos:

  • El silencio es necesario para concentrarnos en la realización de muchas tareas, para relajarnos, descansar o meditar.
  • El silencio nos aporta energía y recarga nuestra mente, desactivando o frenando a nuestro ego durante ese periodo de tiempo.
  • Practicar el silencio nos lleva un estado de reflexión serena y puede ayudarnos a alcanzar un nivel profundo de paz interior.
  • Vivir el silencio facilita la proyección de lo que queremos hacer en un futuro más o menos inmediato.
  • El silencio nos proporciona tiempo para pensar, para encontrar soluciones a problemas que nos surgen en nuestro día a día.
  • El silencio nos ayuda a nuestro aprendizaje continuo, para reflexionar sobre hechos vividos o decisiones a tomar.
  • Algunas cosas son demasiado hermosas para para ser descritas por palabras. Es necesario admirarlas en silencio para disfrutar de ellas en toda su plenitud.
  • Usemos el silencio para conocernos más, desactivar el piloto automático en el que nos movamos en la vida y conectémonos con nuestra potencialidad, con lo que queremos ser y la vida que deseamos.

¿En qué otros casos utilizas el silencio?

Además, en nuestra vida cotidiana vivir el silencio es a veces casi imposible por todos los ruidos exteriores e interiores que nos rodean. Esto nos lleva a generar y buscar espacios y momentos en los cuales podamos disfrutar del silencio tan necesario.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, os dejo una música que os puede facilitar algún momento de silencio, meditación o reflexión:

 

Después de lo que te he compartido ¿en qué momentos vas a utilizar el silencio? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

Una vez pasadas estas fechas navideñas en las que todos, en mayor o menor medida, hemos tenido compromisos familiares, con amigos, con los compañeros de empresa, etc., quería daros mi opinión sobre la puntualidad, algo a lo que todos nos hemos referido alguna vez, un concepto que forma parte de nuestras vidas desde niños.

la puntualidad

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Todos tenemos adquirido lo que significa ser puntual, y seguramente si a cada uno de nosotros nos preguntaran qué entendemos por puntualidad o ser puntuales, con certeza nos acercaríamos sorprendentemente a la propia definición que aporta la Real Academia Española: "Cuidado y diligencia en llegar a un lugar o partir de él a la hora convenida" y "cuidado y diligencia en hacer las cosas a su debido tiempo".

El significado de puntualidad en sí mismo ya es importante, sin embargo son sus consecuencias lo que hacen del concepto algo realmente relevante. Y lo digo porque si bien la puntualidad puede auto aplicarse, por ejemplo, cada uno de nosotros puede responsabilizarse de realizar en los plazos previstos las tareas que nos hayamos puesto en nuestra agenda, la puntualidad resulta más notable cuando afecta a dos o más partes. Es ahí cuando el hecho de llegar, partir o hacer las cosas a su debido tiempo, traspasan el factor tiempo y entran en juego otros conceptos como pueden ser: derecho y obligación, respeto, eficacia, orden, control, etc.

Y sí, muchas veces banalizamos el ser o no puntuales. Obviamente todos los escenarios no tienen el mismo nivel de importancia. No es lo mismo perder un avión por llegar 10 minutos tarde a la puerta de embarque, que hacer esperar a unos amigos esos mismos 10 minutos cuando se ha quedado a comer. Las consecuencias no son las mismas, pero vienen provocadas por el mismo hecho.

Tenemos el derecho de tener esa reunión, esa comida o esa charla a la hora convenida, y a su vez tenemos que obligarnos a que suceda así, ya que la otra parte tiene el mismo derecho que nosotros. Y es también una señal de respeto hacia la otra parte, de poner en valor el tiempo que nos dedican los demás.

¿Quién no tiene un amigo o conocido que llega tarde a las citas sistemáticamente? ¿Cuántas veces nos hemos quejado de tener que esperar en el médico o de retrasos en el transporte público? En realidad, a todos nos molesta tener que esperar cuando nosotros estamos a la hora establecida, y el hecho de estar es una muestra de orden interior, de saber organizar nuestro tiempo para que los sucesos ocurran como están planeados.

Lo mismo ocurre en el ámbito laboral: ser puntual a la entrada al trabajo, en la llegada a reuniones con colaboradores, clientes, proveedores, etc., en los tiempos fijados  de inicio y fin de esas reuniones, en el cumplimiento de las tareas en el momento establecido o antes, son características que demuestran ese orden y que aporta una confianza adicional. Además, la puntualidad redunda en la eficacia en la realización de tareas, y posibilita que los plazos se cumplan, las facturas se cobren, los clientes regresen, etc.

puntualidad respeto

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Y vuelvo a lanzar preguntas similares en este ámbito profesional: ¿cuántas veces nos hemos quejado de ese proveedor que nos prometía tener ese producto o tarea en una fecha concreta, y que se retrasa una y otra vez? ¿Qué opinarán nuestros clientes cuando nosotros hacemos lo mismo?

Puede que no demos a la puntualidad todo el valor que merece, pero estoy convencido de que si ponemos empeño en esta tarea, que además no supone un esfuerzo adicional, ni físico, ni emocional, ni financiero, seguro nos servirá para dotarnos de más control, organizarnos mejor, y hacer que los demás nos vean como personas cumplidoras, ordenadas y confiables.

Algunas claves para ser puntual que os pueden ayudar son:

  • Averigua cuánto tiempo te puede llevar realizar cada tarea y deja un margen para no pillarte en caso de que se demore más de lo que esperabas.
  • En las reuniones deja claro a todos los asistentes, por anticipado, el orden del día para así que todos vayan preparados a las mismas. Y si algún tema se prolonga, valora el dejarlo para una nueva reunión.
  • Piensa cómo puede afectar tu demora a los demás o a los proyectos en los que trabajas. ¿Te gustaría que te lo hiciesen a ti?
  • Si te queda un rato libre, no lo llenes con algo que sabes que te puede llevar más tiempo del tiempo que tienes.
  • Realiza las tareas más pesadas en los momentos en los que tengas más energía y las más ligeras en los momentos en los que estés más cansado.
  • Vigila tus ladrones del tiempo: propios y ajenos.

Os dejo como colofón final algunas frases que personas ilustres dejaron relacionadas con la puntualidad:

Es difícil mostrarte confiable cuando la gente tiene que esperarte” - WesFesler (jugador y entrenador de fútbol americano y baloncesto).

“Llegar tarde es una forma de decir que tu propio tiempo es más importante que el tiempo de la persona que te espera” - Karen Joy Fowler (escritora).

La puntualidad es una de las virtudes cardinales del negocio: insístela siempre en tus subordinados” -Don Marquis (humorista, periodista y escritor).

Mejor tres horas demasiado pronto que un minuto demasiado tarde” – William Shakespeare (poeta, dramaturgo y actor).

En definitiva, a los que hacéis de la puntualidad vuestra seña de identidad, os felicito por hacer de ella un verdadero valor, y a los que, digámoslo amablemente, la puntualidad no es la mayor de vuestras virtudes, os animo a que empecéis a practicarla porque ya veréis que podréis aprovecharos de todo lo bueno que trae consigo.

¿Qué vas a comenzar a hacer para ser más puntual? Empieza a programarte con eficacia y gestionarás mejor tu tiempo.

Ricardo González Rivero

Ingeniero técnico industrial

5 diciembre, 2016

Querido compañero, ¿Sabes cómo preguntar? ¿Cómo haces preguntas? ¿Qué tienes en cuenta a la hora de hacer preguntas?

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Una de las habilidades necesarias hoy en día tanto en nuestra vida personal como profesional es el Saber Preguntar: cómo preguntar. De hecho, el arte de hacer preguntas o mayéutica definida en los tiempos de Platón y Sócrates, ha llegado a nuestros días a través de una técnica que hoy está de moda: el Coaching, en el que se habla de preguntas poderosas.

Daniel Goleman considera que el principal error que cometen las personas con escasas habilidades sociales es que intentan dirigir la conversación o el comportamiento del otro demasiado pronto y no sintonizar con su marco de referencia. Tratan de cambiar de tema bruscamente y dan sus opiniones o se muestran en desacuerdo pronto, antes de que se haya creado una sintonía adecuada con los demás.

Para evitar este error, al relacionarnos con los demás es importante tener en cuenta sus sentimientos, procurando no provocarles emociones desagradables (que llevarían a rechazarnos) y contribuir en lo posible a que experimenten emociones satisfactorias (que ayuden a sentirse bien consigo mismas y con nosotros).

Este aspecto es útil tanto a nivel personal, en nuestras relaciones diarias con las personas de nuestro entorno, como a nivel profesional, porque de esta forma será más fácil que compren nuestros productos y servicios.

Según Carnegie hemos de mantener conductas que nos ayudan a resultar agradables a los demás y predisponerlos a nuestro favor.

Para resultar más agradables a ojos de los demás podemos:

  • No criticar.
  • No llevar la contraria, no entrar en confrontación.
  • Hacer elogios sinceros.
  • Destacar los puntos de acuerdo con el interlocutor.
  • Evitar discusiones.
  • Tener presentes las expectativas de los demás sobre nuestro comportamiento, lo que esperan de nosotros, para poder adaptarnos y que no nos sorprendan los resultados.

Ya Albert Einstein decía: “lo importante es: no dejar de cuestionarse”.

¿Por qué saber cómo preguntar es una habilidad a desarrollar? Saber cómo preguntar lleva a poder recabar toda la información necesaria para poder cumplir las  expectativas de nuestros clientes e incluso superarlas. Nos predispone a enfocarnos en el cliente facilitándonos la empatía. También nos permite averiguar las verdaderas necesidad o necesidades de los clientes. Y nos puede llevar a realizar cierres de ventas o acuerdos con nuestros clientes.

Algunas claves a la hora saber cómo preguntar:

  • Haz preguntas para ayudar al otro a descubrir por sí mismo la respuesta. Esta nueva información acelera sus resultados.
  • Haz preguntas orientadas hacia el futuro y soluciones. Esto ayuda a enfocarnos en el logro de objetivos y en la toma de responsabilidades.
  • Espera paciente la respuesta. Cada uno tenemos nuestro tiempo de procesar la información y de responder a la misma.
  • Sé cortés y respetuoso a la hora de formular preguntas.
  • Cuida los términos, tecnicismos y las formas de expresión. Adáptate a tu interlocutor.
  • Evita preguntas insustanciales.
  • No preguntes aquello que puedes averiguar por ti mismo, salvo que tengas dudas o quieras verificarlo.
  • No supongas, asegúrate preguntando.
  • Si no entiendes la respuesta, vuelve a preguntar.
  • Sé preciso, concreto y claro, evita ambigüedades.
  • Encuentra el momento oportuno, el lugar, el entorno, según la disposición en que se encuentre el interlocutor.
  • Ten en cuenta los intereses, la personalidad, las expectativas y la forma en que cada cual se relaciona con los demás y, en particular, al que se le va a preguntar.

¿Qué otros aspectos tienes en cuenta a la hora de formular preguntas?

Te recuerdo una de mis frases: “ La calidad de las respuestas que recibes refleja la calidad de las preguntas que haces”.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo 10 preguntas poderosas que espero sepas contestar:

 

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a mejorar cuando hagas preguntas? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo? ¿Cómo vas a contribuir a que las personas de tu entorno experimenten emociones más satisfactorias?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

 

 

 

 

28 noviembre, 2016
Comentarios desactivados en Tipo de líder: Cómo te ven en tu entorno

Muchas veces hemos oído decir frases como "a este jefe no se le puede molestar porque muerde", o "más que un jefe es como un colega" o "se le ve muy ocupado siempre ahí metido en su despacho". Cada persona y cada jefe o líder inspira con su tipo de liderazgo una sensación que después conlleva un comportamiento por nuestra parte hacia esa persona o tipo de líder.

Ahora bien, por mucho que nos disguste reconocerlo, si alguien siente "eso" hacia nosotros como lideres ¡es por algo! Por el tipo de líder que somos.

Tipo de lider: Como te ven como liderDesigned by Freepik

Yo no sé si todos buscamos ser el mejor jefe del mundo, como fue el caso de Dan Price en EEUU, pero desde luego creo que sí hemos de tratar de actuar de la mejor manera para que seamos de utilidad al equipo en lo personal y en lo profesional, en lo emocional y en lo racional. Al final, cuanto mejor estemos todos trabajando, mejores resultados tendremos.

Por eso hoy, cómo lideres, quiero invitaros a chequear qué inspiráis a vuestros equipos o a las personas de vuestro entorno. Os dejo algunas opciones sobre expresiones que podemos decir de los jefes, que pueden decir los demás de nosotros o que tipo de líder somos:

"Le tengo miedo". Esta expresión es más habitual de lo que parece. Es la sensación que desprendemos cuando estamos a la que salta, cuando vamos con el palo ante los errores, cuando dejamos de escuchar y mostrar empatía por el otro. Suele ir acompañado de agresividad verbal y mostrase muy tajante e inflexible. Ahora que puede que solo sea perro ladrador y por dentro sea una muy buena persona. Este tipo de líder, esta forma de actuar, suele ser un mecanismo de defensa.

"Es un pedazo de pan". Hay personas a las que se las ve con una dulzura o encanto, que a veces puede parecer debilidad o vulnerabilidad, pero que hace que no puedas hablar mal de él o ella. Algunas personas creen que este tipo de lideres que son todo amor no ponen los puntos sobre las íes o no tienen las agallas para responder ante situaciones. Sin embargo, ¿eso podríamos decirlo de una madre amorosa?

"Es un/a trepa". Este es el tipo de líder al que se le ve codearse con los superiores con los que es todo amabilidad pero que luego exige a los colaboradores y demás miembros del equipo, porque ha de tener éxito, y a veces, esto puede llevarle a apropiarse del buen trabajo de los demás para llevarse las medallas.

"Está en su mundo". Es el tipo de líder que delega y confía, que deja hacer y se va a su despacho, a su mundo, a sus cosas. A veces pierde un poco de perspectiva de la realidad o de lo que pasa en el día a día de su equipo.

"Él/ella lo sabe". Hay un tipo de líder al que nos gusta acudir porque nos da la respuesta que buscamos,piensa en la solución más idónea o nos da las pistas certeras para encontrarla nosotros. Es esa persona que desprende sabiduría y aunque se dedique a lo suyo, sabe cómo ayudar.

"Es lo que diga la norma". Hay algunos jefes que parece que no tengan criterio propio. Es lo que diga la norma o la política de la empresa. Es un "yo no puedo hacer nada porque aquí las cosas son así". Y es absolutamente fiel a esa norma pese a quien pese, incluso aunque sea a sí mismo.

"El majete". Este jefe es la persona que está contigo, que te hace reír, que genera un ambiente alegre, que habla con todos y que se lleva bien con todos. Prefiere ser el colega antes que el jefe y eso pesa cuando hay que tomar decisiones. El equipo puede no tomarle en serio cuando se trata de hacer lo que él sugiere.

"Porque lo digo yo". Éste tipo de persona actúa por su autoridad o más bien por el poder que cree tener. El puesto para él es lo que marca la diferencia, dejando claro que él es el jefe y los demás subordinados. Él sabe más que nadie y las cosas son como él dice.

"El/la conciliador/a". Es quien pone paz en los conflictos, quien calma los nervios y para un momento para marcar la estrategia a seguir. Es bueno poniendo orden, se puede acudir a él y suele ser justo.

Con el fin de complementar lo que os he compartido, os dejo un vídeo donde se habla de otros tipos de jefes:

https://www.youtube.com/watch?v=dvNgswMMqmk

Seguro que conoces más casos o tipos de líder. Lo importante es que tú puedes tomar conciencia de cómo actúas y elegir la forma en la que tratar a los demás según quieras que te vean.

Además, puede que no nos mostremos de una de estas formas en todo momento, que dependa de las personas con las que nos relacionamos. Podemos ser un encanto con unos y muy rígidos con otros. Revisa por qué ocurre así, ¿qué tienen esas personas para que te comportes de una forma u otra? ¿Cómo te sientes tú frente a ellas? ¿Cómo quieres ser? ¿Qué puedes comenzar a cambiar?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

7 noviembre, 2016

¿A qué tienes miedo? ¿Qué haces cuando sientes miedo?

Los seres humanos somos temerosos, vulnerables, inseguros y muy emocionales. Además, uno de nuestros peores enemigos son nuestros miedos.

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Está claro que todos los seres humanos sentimos miedo, ya que es una de nuestras emociones básicas. Nuestro cerebro está diseñado para nuestra supervivencia y a través del miedo nos hacemos conscientes de los peligros externos que nos pueden amenazar. El miedo actúa de mecanismo de defensa cuando nos enfrentamos a determinados estímulos, tanto reales como imaginarios, y también nos estimula a hacer cambios.

Un experimento llevado a cabo por científicos del Centro de Salud Mental de la Universidad de Texas en Dallas (EEUU), entre ellos John Hart, muestra la reacción emocional que el miedo provoca en las personas, ya sea positiva o negativa. Se trata de la primera vez que un trabajo de investigación identifica un marcador electrofisiológico del miedo en el cerebro, esto es, la manera en la que nuestro cerebro procesa esta emoción.

Bambi de la Rosa, líder del estudio publicado en la revista Brain and Cognition comenta: “Hemos sabido durante mucho tiempo que el cerebro da prioridad a la información amenazante sobre otros procesos cognitivos. Estos resultados nos muestran cómo sucede esto. La actividad de las ondas theta se inicia en la parte posterior del cerebro, en el centro del control emocional - la amígdala – en este caso con miedo, y luego interactúa con el centro de memoria del cerebro - el hipocampo - antes de viajar al lóbulo frontal, donde se encuentran las áreas de procesamiento de pensamientos. Al mismo tiempo, la actividad de ondas beta indica que la corteza motora calienta motores en el caso de que las piernas, por ejemplo, necesiten moverse para evitar la amenaza percibida”

En un artículo del National Geographic nos explican cómo primero los sentidos captan el foco de peligro, pasando a ser interpretado por el cerebro, y de ahí pasa a la acción el sistema límbico. Cuando esto ocurre, se activa la amígdala, que se encarga de desencadenar todo el sistema del miedo, y entonces nuestro cuerpo pasa a sufrir las siguientes reacciones:

  • Aumento de la presión arterial.
  • Aumento de la velocidad en el metabolismo.
  • Aumento de la glucosa en sangre.
  • Detención de las funciones no esenciales.
  • Aumento de adrenalina.
  • Aumento de la tensión muscular.
  • Apertura de ojos y dilatación de pupilas.

En determinados momentos de miedo, puede llegar el pánico, que hará que se desactiven nuestros lóbulos frontales, retroalimentando el miedo y haciendo que se pierda la noción de la magnitud de éste y en muchas ocasiones el control sobre la conducta de uno mismo.

El miedo está en nuestro ADN. Fue muy útil para nuestros antepasados en determinadas épocas de la prehistoria con el fin de que no muriéramos a manos de otros animales y de otras amenazas y peligros, como las inclemencias meteorológicas. Este miedo nos ha ayudado a que nuestra especie sobreviva durante tantos millones de años, actuando como mecanismo adaptativo de nuestro entorno.

Si seguimos la historia podemos encontrar que el miedo ha sido utilizado para bien y para mal. Muchos líderes se han valido del miedo para lograr sus objetivos como el caso de Adolf Hitler y que incluso, algunas religiones a través del miedo han hecho que muchos seguidores hicieran lo que se les pedía, por ejemplo, el seguir los 10 mandamientos para evitar ir al infierno tras la muerte.

En la actualidad, uno de los miedos más enraizados en nuestra sociedad es el miedo a lo diferente y a lo desconocido. Por ejemplo, el tema de las diferencias de orientación sexual que siguen causando tantos conflictos y es hoy en día aún un foco de polémica.

El miedo en sí mismo, como emoción, es positivo, nos ayuda a alejarnos de un suceso para el cual todavía no estamos preparados. El miedo es necesario, el problema es cuando ese miedo es disfuncional; es decir, cuando nuestras creencias e interpretaciones hacen que sintamos miedo de forma desproporcionada o no adecuada a la situación dada.

Según Eduardo Ortega Pérez, nuestras forma de afrontar las situaciones ante la vida están condicionadas por las experiencias=actitudes y por los pensamientos=creencias, que hacen que nos comportemos de diversas maneras ante una situación que nos infunde terror y van desde la tristeza=entierro social hasta el pánico, activando las alarmas, las fobias…

El miedo nos puede llevar a la huida, a la paralización o al ataque. Un ejemplo de actuación de huida puede ser cuando me voy a casar. Justo antes de ir al altar siento miedo y salgo corriendo dejando todo atrás. Un ejemplo de una actuación de paralización podría ser el sentir miedo al hablar en público, al expresar nuestras ideas o a que nos salga bien… y decidimos dejar de hacerlo perdiendo oportunidades de negocios, colaboraciones, llegar a acuerdos… Y un ejemplo de cómo el miedo puede llevarnos al ataque, ante el ejemplo que he puesto antes de penalizar, encarcelar, juzgar o incluso llegar a matar a un ser humano por ser homosexual. Según Amnistía Internacional, más de setenta países persiguen a los homosexuales y ocho hasta los condenan a muerte.

Como estoy comentando, los miedos cuando se les deja, crecen, y normalmente generan unas consecuencias perjudiciales para nosotros o para nuestro entorno, y además, nos restan objetividad. Cuando el miedo es una constante perdemos la confianza en nosotros mismos y en nuestra propia capacidad pero cuando decidimos entenderlo y comprenderlo, el miedo se transforma y cuando lo afrontamos, nos damos cuenta que la mayoría de los temores fueron provocados por nuestro propio miedo y lo que ocasionó ese miedo fue el temor a afrontarlo.

Hoy en día no podemos vivir con un miedo permanente, el miedo nos protege pero no nos tiene que limitar y como dice Paulo Coelho  “Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar”

Con el fin de complementar lo que te acabo de compartir te dejo un vídeo de Elsa Punset que habla sobre el Miedo:

 

Después de lo que te he compartido, ¿qué vas a hacer con tus miedos? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

31 octubre, 2016

Ya hemos cambiado la hora y nos encontramos en pleno otoño, una estación de vulnerabilidad emocional ya que los días ahora son más cortos y aumenta el tiempo de oscuridad. Evidentemente esto puede producir una influencia directa en el estado de ánimo.

¿Cómo aumentar la capacidad de resiliencia frente a la depresión?
El concepto de resiliencia se ha extrapolado del ámbito industrial a la psicología y se puede definir, siguiendo la R.A.E., como “la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas”. Por lo que todos nosotros tenemos la capacidad de superar con facilidad la depresión otoñal. Ahora que sabemos esto vamos a recuperar varias claves para superar esta temporada y cualquier otra situación de desasosiego:

Es importante saber que la capacidad de resiliencia tiene varias ventajas y una muy importante es: se puede entrenar. ¿Cómo?

  • Analizar y aceptar la situación. Conocer los hechos, separar las partes diferenciables que podrían tener soluciones distintas, aceptar y asumir lo que es y lo que no es. Tomar responsabilidad en lo que esté en nuestra mano y pedir ayuda en lo que no, buscando facilitadores en las áreas que no dependen de nosotros.
  • Con una mentalidad superadora. Esta mentalidad de crecimiento fue así descrita por la profesora en psicología Carol Dweck, que como resume Juna Albert en su libro “Feliz Vida”, es un estado mental en el que se generan creencias positivas sobre uno mismo y sobre el universo, permitiendo tomar una perspectiva de valentía y confianza, utilizando la curiosidad para superar el miedo a lo desconocido. Cuando actuamos con optimismo auténtico es cuando elegimos construir esta mentalidad superadora.
  • Planteando alternativas. Resistirnos puede hacer que nos rompamos mientras que movernos al son que tocan nos permite seguir avanzando más o menos rápido, más o menos estilosamente, más o menos acertados. Pero si tenemos claro cuál es el objetivo, el deseo de superación, ¡podemos probar numerosas opciones para alcanzarlo!
  • Mantener el foco en que podemos superarlo, en las soluciones,  manteniendo la esperanza y siendo firmes en nuestra decisión de conseguir aquello que queremos, lo que queremos resolver.
  • Relativizar, desdramatizar, incluso reírse de la situación, aunque sea con ironía, nos libera de peso emocional.
  • Actitud de oportunidad para afrontar retos en lugar de victimismo, extrayendo el aprendizaje y realizando una buena gestión del fracaso, porque ser consciente de un error nos acerca más a un éxito.

Una de las claves del éxito consiste en conseguir lo que deseamos. Y no nos referimos  a que nos toque la lotería, sino a sentirnos satisfechos, orgullosos, capaces…

Y para afrontar la semana super motivados os dejamos una canción de los Aslandticos que nos encanta:

¡Feliz puente! ¡Feliz semana!

El equipo de 2miradas