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6 marzo, 2018

¿Eres de los que protestan o se molestan por tener que hacer esto o aquello?

¿Haces o atiendes a las personas con Amor?

Photo by Sharon McCutcheon on Unsplash

Habitualmente me paso el tiempo escuchando a las personas quejarse de mucho de lo que viven o de lo que tienen que hacer o de la persona a la que van a ver o de las cosas que les pasan o de la poca suerte que tienen… vamos,  de su vida en general.

Hoy quiero compartirte otra forma de vivir la vida y de afrontarla y todo desde mi secreto, “lo que hagas, hazlo desde el Amor”.

Vivir desde el Amor es entender el más alto significado de la vida. Es una forma de vivir con humildad, lejos de nuestro ego y reconociendo a cada ser humano.

Quisiera hablarte de los múltiples beneficios que puedes obtener cuando tus relaciones o lo que haces lo llevas a cabo desde el Amor:

  • Para comenzar quiero compartirte que la palabra “profesional” tiene su origen en “profesar” que significa “entregarse por entero” y nunca podrás entregarte por entero si no lo haces con Amor. John Ruskin dijo una vez: “Cuando la habilidad y el Amor se juntan, se crean obras maestras”.
  • Ya te he compartido que el primer principio de todo ser humano es: Amar y ser Amado. Amar es una necesidad intrínseca en las personas, por eso hemos de estar abiertos al amor y dispuestos a darlo y así poder recoger lo que sembramos.
  • Poniendo Amor en lo que decides hacer aunque sea algo no elegido directamente por ti, te provee de una energía que te facilita creatividad, emoción y entusiasmo.
  • “Si no puedes trabajar con amor y lo haces solo con disgusto, es mejor que dejes tu trabajo” Kahlil Gibran. Puedes vivir quejándote toda la vida de tu trabajo y lo poco gratificante que lo encuentras, o puedes irte, o puedes trabajar cambiando de actitud y prepararte a la vez para comenzar a realizar lo que realmente te gusta. ¡¡Es tu decisión!!
  • Cuando aplicamos el Amor y/o el agradecimiento en lo que hacemos, la sensación de realizar la tarea en sí misma resulta más motivadora, frente a percibir una sensación de malestar o que nos resulte arduo llevarla a cabo. Cuando es solo obligada no da felicidad.  “El hombre que no trabaja por amor al trabajo, sino solamente por dinero, no es muy probable que haga dinero, ni que encuentre mucha diversión en su vida” Charles Schwab.
  • Hacer las cosas por Amor mejora la autoestima y es un antídoto contra el estrés. El amor reduce la producción de cortisol, una sustancia relacionada con el incremento de la tensión arterial y mejora la producción de oxitocina, la llamada hormona del bienestar, lo cual reduce el riesgo cardiovascular. Además, el cerebro incrementa la producción de norepinefrina y dopamina que disparan los sentimientos de felicidad y placer. 
  • Todo lo que se hace desde el Amor sale mejor. En lugar de hacer tus deberes de mala gana, puedes hacerlo con diligencia y agradecido, comprobarás que así obtienes mejores resultados. Prueba a ponerle amor, tómatelo y aprovéchalo como una oportunidad de aprendizaje.

¿Qué otros beneficios obtienes cuando practicas el Amor en lo que haces? Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un artículo en el que se habla de 5 beneficios del Amor para la salud.

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para poner Amor en lo que haces? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

Y recuerda...Hagas lo que hagas, hazlo con amor

 

Milagros García

27 febrero, 2018

La gestión de las emociones a través del cuerpo

"El cuerpo es sabio". Es una frase que hemos escuchado muchas veces pero no siempre somos conscientes de toda la información, posibilidades y alertas que el cuerpo nos da.

Dejando a un lado la consideración de la belleza que cada uno le otorga a su cuerpo, es importante saber que el cuerpo nos puede ayudar: en nuestro bienestar (si lo cuidamos y evitamos enfermar), en la toma de decisiones o en la gestión emocional.  

Como gestionar emociones a través del cuerpo

Foto de bady qb en Unsplash

Ya la corriente de inteligencia emocional Alba Emoting, que fue desarrollada por Susana Bloch y Guy Santibáñez en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, demostró que toda persona puede conectarse físicamente con sus emociones básicas a través de unas formas de respirar determinadas, acompañadas de unas posturas corporales y los gestos faciales correspondientes.  Y de esta forma, cualquier persona puede expresar, reconocer y modular creativamente sus propias emociones, puede reconocerlas mejor en los demás y puede transmitirlas a terceros sin ambigüedad, como explica Carme Tena, especialista en Alba Emoting en España.

Entonces, dada la demostrada relación del cuerpo con la gestión emocional, vamos a ver algunas formas de actuar sobre el cuerpo para mejorar el manejo de nuestras emociones, lo que facilitará la relación con los demás y nos desbordaremos mucho menos.

 

5 técnicas corporales de gestión emocional:

  1. La respiración abdominal. Te será más fácil practicarla poniendo las manos en el abdomen. Puedes comenzar realizando al menos 3 respiraciones profundas y lentas todos los días. Pero lo importante es mantenerte concentrado en la respiración y pensar que con cada exhalación salen las tensiones, nervios y todo lo "malo" que nos ronda. Podemos practicarla, por ejemplo:
  • Llena tus pulmones como si fuera una botella. Comienza llenando el abdomen y luego la parte alta de los pulmones. Y para sacar el aire, primero el de la parte alta de los pulmones y luego el aire del abdomen.
  • Llena tus pulmones comenzando por la parte alta de los mismos y luego, la parte abdominal. Y para sacar el aire, al revés, primero la parte abdominal y después, la parte alta.
  1. Relajación. Dentro de las diferentes posibilidades que tenemos a nuestro alcance para relajarnos, aunque, a veces, nos cuesta por el ritmo frenético que llevamos, podemos optar por dedicarnos un momento, ponernos en una postura cómoda y cerrar los ojos y respirar profundamente dejándonos llevar. Puedes ayudarte con:
  • Un ambiente tranquilo y sin interrupciones.
  • Escuchar música.
  • Darte un masaje relajante.

Todo esto está relacionado con el control mental, que nos permite disfrutar cada momento, como ya planteaba Horacio con su "Carpe Diem", y nos lleva a vivir con mayor plenitud en el aquí y ahora. Es una práctica para aprovechar mejor los recursos y capacidades de nuestro cerebro. Nos prepara para ser más efectivos, más creativos, tomar mejores decisiones, desarrollar nuestra inteligencia, etc.

Como dice Rafael Santandreu, podemos aprender el control mental como filosofía de vida. Para ello, la psicología cognitiva nos enseña las claves para controlar cualquier situación cotidiana con unas emociones más suaves y constructivas en todos los ámbitos.

Según él, los tres pilares emocionales para el control mental son:

  • Centrarnos en el interior. Mirar dentro de nosotros: nuestros pensamientos, ¿qué necesitamos?, ¿qué tenemos?, ¿qué nos falta?, ¿qué estoy haciendo mal?
  • Caminar ligero. Trabajar el desapego, tener claro qué es lo que necesitamos de verdad.
  • Apreciar lo que te rodea. Valorar todo lo que sí tenemos.

La respiración y la relajación son la base de la meditación y el mindfulness, que son técnicas muy valiosas de gestión emocional.

  1. Aromaterapia. Esta técnica consiste en utilizar aceites de hierbas y otras plantas aromáticas que aplicadas en el cuerpo o en el ambiente logran la relajación o el alivio de un dolor o trastorno. Además, está demostrada la capacidad de los olores para llevarnos a recuerdos tanto agradables como desagradables, como por ejemplo, al pasar por una panadería, con ese aroma a pan recién hecho que nos lleva a la infancia o tener una sensación de vuelta al hogar.
  2. Abrazoterapia.Se ha realizado un estudio por investigadores de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pensilvania (EEUU), y han demostrado que los abrazos mejoran la salud mental de quien los practica y que además, nos protegen de las infecciones.

Cuatro abrazos al día son necesarios para sobrevivir, ocho para mantenerse y doce para crecer como personas.

El acto de abrazar consolida los valores de la fraternidad y el compañerismo. Los abrazos influyen en el modo en el que nuestro cuerpo produce hormonas, y por lo tanto, dejan una huella en nuestra manera de pensar y de percibir las cosas, aunque sea solo por unos segundos o minutos.No todos los abrazos son iguales, ni tienen el mismo significado y funcionalidad.

  1. Hacer ejercicio. Practicar yoga, taichi, salir a correr… Además de ser algo absolutamente saludable realizándolo con moderación, si además lo hacemos al aire libre y en el campo nos va a facilitar tener más oxígeno. Nuestro cerebro y nuestro cuerpo nos lo agradecerán, pero sobre todo a nivel emocional volveremos mucho más contentos después de hacer ejercicio gracias a las endorfinas generadas.

Después de conocer estas técnicas, ¿qué vas a hacer para que tu cuerpo te ayude en la gestión de tus emociones? Te dejo un vídeo que puede complementar lo que te he compartido sobre cómo mejorar tu estado emocional a través de tu cuerpo.

Y recuerda: Mira a tu cuerpo para gestionar tus emociones y sigue aprendiendo en el camino del crecimiento.

O como solemos decir..."Mens sana in corpore sano"

 

Raquel Bonsfills

19 febrero, 2018
Comentarios desactivados en Claves para desarrollar la Humildad

Querido compañero,

¿Vives con humildad? ¿Quieres desarrollar la humildad?

 

En mi anterior artículo te hablaba de los beneficios de vivir la vida con humildad y del poder de la humildad, en esta ocasión quisiera invitarte a desarrollar la humildad y para ello te voy a aportar algunas claves.

Ya Confuncio nos decía que “la humildad es el sólido fundamento de todas las virtudes”. Y para ser más virtuosos, hemos de aprender a desarrollar nuestra humildad.

¿Cómo mostramos la humildad? Te dejo algunas formas que ayudan a cultivar nuestra humildad:

  • Decir “lo siento”. Reconocer que no somos perfectos y que podemos equivocarnos.
  • Decir “no sé”. Reconocer que no sabemos todo y mostrar interés por querer aprender.

Mostrar una actitud de mejora y buscar la excelencia son buenas bases para desarrollar la humildad.

  • No compararse, reconocer nuestros defectos y no obsesionarse con la imagen pública o lo que dicen de uno. Alfredo Hoffman dice “cuanto menos nos aceptamos, más necesitamos la aceptación de los demás”. Es importante aprender a ser tú mismo y aceptarte como eres, el compararte con los demás te lleva a que siempre encuentres a alguien mejor o peor en cualquier aspecto de tu vida. Te comparto un vídeo donde podrás ver el efecto de la comparación. Siempre vemos en los demás algo que no tenemos: https://www.facebook.com/soyamante/videos/1560476810740536/ Recuerda: Abre los ojos, descubre tu belleza porque para poder Amar a alguien es necesario que antes te Ames a ti mismo.
  • Decir “gracias”. El valor de ser agradecido implica que tienes en cuenta el entorno y las personas que te rodean y que se lo haces saber al otro. Decir gracias conlleva el apreciar lo que los demás hacen por ti y generar con ellos un compromiso de confianza. Lo bueno que nos sucede es motivo de reconocimiento, de alegría y de bienestar por lo que hemos de dar las gracias por ello. Además, el agradecimiento mejora y fortalece las relaciones.
  • Saber escuchar y no juzgar. Es necesario para mantener una comunicación eficaz. Escuchar es un proceso genuino que muestra verdadero y sincero interés por el otro y una prueba de respeto. Saber escuchar implica pararnos, prestar atención y vaciarnos de nuestras creencias, etiquetas o juicios sobre lo que el emisor nos esté transmitiendo o contando. Además, es importante para mejorar nuestra humilldad el practicar la escucha con nosotros mismos.
  • Respetar la diferencia. Aceptar la diferencia de raza, cultura, opinión, religión, género, edad, capacidades… lleva a valorar, apreciar, a alabar las virtudes de los otros, a poder aprender de los demás, a ser tolerantes y respetuosos y a evitar prejuicios.
  • No imponer. Es necesario para poder desarrollar la humildad el no exigir cumplimiento o aceptación de algo a alquien o el no infundir temor. Razonar implica no imponer, sino proponer y construir.
  • Aprender de los errores y asunción de los mismos. Aprender de nuestros errores nos lleva a la responsabilidad de nuestros actos. Cometer errores forma parte de la naturaleza humana, aceptarlos te lleva a desarrollarte como persona y a forjar tu humildad, el no aceptarlos te lleva a la culpabilización, al arrepentimiento y a la irresponsabilidad.
  • Estar al servicio de los demás y ser generoso. Ya te he compartido en numerosas ocasiones que el primer principio de un ser humano es Amar y ser Amado. El amor es más que un sentimiento, cuando amamos a los demás, deseamos ayudarlos. Es necesario para desarrollar la humildad el prestar servicio a los demás  con generosidad y el ayudarlos, sin tener en cuenta la edad o la posición social o económica.
  • Vivir el presente. Es fácil perdernos entre el futuro o el pasado, cuando lo único que existe es el presente. El vivir el momento presente te ayuda a aprender a disfrutar del aquí y del ahora y el reconocer, en ese momento, donde estás y lo que has conseguido con humildad.
  • Hacer lo mejor que uno puede y sabe. El esfuerzo por realizar en cada momento lo que mejor sabemos o podemos hacer va a incrementar nuestra humildad, autoconfianza, autorrealización, nuestra mejora continua y el saber conocer nuestros límites.

Recuerda:

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para desarrollar tu humildad? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

12 febrero, 2018
Comentarios desactivados en Gestión de emociones

¿Son todas las emociones positivas?

Hay días que nuestras emociones están como en una montaña rusa. Tan pronto estamos contentos, como tristes o enfadados. Y si bien las emociones son instantáneas en función de las situaciones que vivimos, lo importante es mantener el equilibrio para que nos permitan responder en lugar de reaccionar.

Gestión de Las emociones
Foto de Milada Vigerova de Unsplash

Todo ser humano posee 4 partes a cuidar y desarrollar a lo largo de la vida:

  1. La parte física. Nuestro cuerpo. Es nuestro medio para vivir y cuidarlo será clave para que nos permita hacer todo lo que deseamos. Por ello, es importante comer bien, hacer ejercicio... como ya te compartí en el artículo en el que te daba 20 claves para tu bienestar.
  2. La parte mental. No solo desde el desarrollo intelectual sino también desde la comprensión de las diferentes formas de entender el mundo, o lo que llamamos en PNL (Programación neurolingüística) ampliar nuestro mapa mental, enriqueciéndonos con las diferencias.
  3. La parte energética. Espiritual o de transcendencia, como cada uno lo quiera llamar. Se trata de plantearse el sentido de la vida, creer o buscar la forma en la que justificar que lo que hago hoy tiene repercusión para mañana. Y para cuidarlo, profundizar en la conciencia plena. Una técnica que ayuda es el mindfulness, como lo explica Mario Alonso Puig.
  4. La parte emocional. La vida, con sus idas y venidas, no nos deja indiferentes. Sentimos.

Sin embargo, hay veces que lo que sentimos no nos gusta, no son emociones satisfactorias o están asociadas al dolor.

Yo creo que el ser humano es la máquina más perfecta que existe. Y dentro de los miles de años de evolución, las emociones no han desaparecido, ni siquiera las que consideramos más desagradables.

Las emociones se sienten porque tienen una función positiva en nosotros. Todas las emociones son necesarias y útiles para nosotros. Se habla de 10 plataformas emocionales básicas, cada una con su finalidad:

  1. Miedo. Nos permite sobrevivir, tener prudencia y poner límites. Nos pone en alerta para detectar el peligro y nos prepara para la huída o el ataque. Y gracias a él podemos romper límites con precaución.
  2. Rabia. Regula la energía para conseguir retos y salvar obstáculos.
  3. Sorpresa. Provoca la sensibilidad. Nos ayuda a pasar de emoción a emoción. Nos para.
  4. Culpa. Nos permite entender el error como oportunidad. Nos lleva a reparar y aprender del error. Favorece la resiliencia y asumir la responsabilidad.
  5. Tristeza. Resetea el cerebro. Cuida de nosotros. Es la emoción que nos facilita recogernos para recuperarnos y volver a empezar.
  6. Asco. Nos sirve para rechazar lo nocivo, para no envenenarnos, para que no se nos pegue aquello que no deseamos para nosotros.
  7. Curiosidad ante lo nuevo. Nos invita a descubrir. Es la llave para querer saber y aprender.
  8. Admiración. Nos lleva a poner en valor, a apreciar, a diferenciar lo normal de lo extraordinario. Amamos lo que admiramos.
  9. Seguridad. Nos sirve para afrontar las situaciones con cierta confianza, para arriesgarnos, aprender y crecer mejor. También nos permite dar nuevas oportunidades.
  10. Alegría. Nos hace disfrutar, del momento, de los logros... y sentir que la vida merece la pena.

Una vez que somos capaces de reconocer las emociones que sentimos, hemos de aprender a descubrir dónde las sentimos, detectando sus señales en nuestro cuerpo, e identificando en qué grado de intensidad las sentimos. Así podremos darles las gracias por avisarnos y ayudarnos a cuidar de nosotros mismos.

El reto de la gestión emocional es expresar las emociones en la forma adecuada, en el momento oportuno, porque somos seres sociales y necesitamos poder convivir de una forma más armónica. Por eso, además, hemos de trabajar y entrenarnos en el afecto, con una educación orientada al amor incondicional, como dice Mar Romera en su libro "La familia, la primera escuela de las emociones".

Ahora que conoces la utilidad de las emociones, puede que cuando las sientas las aprecies más. ¿Qué sientes? ¿Cómo estás hoy?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

5 febrero, 2018

Querido compañero,

¿De qué forma vives tu vida? ¿Practicas la humildad?

Beneficios de vivir la vida con Humildad
Foto de Luke Ellis-Craven en Unsplash

 

Hay gente que confunde la humildad con la falta o carencia de ambición y la verdad es que son dos valores que no tienen nada que ver.

La etimología nos dice que humildad procede de “humus”, es decir, aquello que se desprende de la naturaleza y que a su vez la fertiliza y la hace crecer. La humildad sería pues “lo esencial”.

En cambio, la ambición es lo que nos mueve y motiva día a día, el deseo de superación para llegar mucho más lejos y lograr nuestros objetivos. Aunque para algunos creer que pueden lograr grandes objetivos les parece imposible, para la persona ambiciosa todo es posible con determinación, esfuerzo y dedicación. Provee la motivación y fuerza necesaria para lograr objetivos y metas en la vida.

La humildad es lo contrario al orgullo, entendido como el exceso de estimación hacia uno mismo y hacia los propios méritos por los cuales la persona se cree superior a los demás. El orgullo va unido a la vanidad, egocentrismo, soberbia, alarde, chulería, petulancia, engreimiento… La humildad, en cambio, es la virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

Dice Goethe: “El que con perspicacia reconoce la limitación de sus facultades, está muy cerca de llegar a la perfección”

Conseguir cosas materiales o lograr éxitos y objetivos o ir promocionando profesionalmente nos da satisfacción, pero hemos de evitar que nuestro ego se alimente de ello.

En su lugar, podemos acoger esos logros desde la autoestima, que se refuerza con la aceptación y el reconocimiento de uno mismo; es decir, recoger esos logros o éxitos reforzando la confianza en nosotros mismos y con humildad.

La humildad no pasa por ser sumiso, callar y obedecer, sino se trata de saber escuchar, aprender, respetar y sobretodo, reconocer lo que falta, ayudar en lo que sea posible.

Quisiera compartirte algunos beneficios de desarrollar la humildad:

  • Serás más feliz. Una persona humilde reconoce sus puntos fuertes sin alardear y aprecia todo lo bueno que tiene y se valora, luego no sentirá, entre otras cosas, la envidia de otras personas.
  • La humildad te lleva a triunfar en la vida. La humildad produce prudencia, la cual es muy necesaria para lograr éxitos en la vida. Además, busca la excelencia y minimiza los fracasos, lo que facilita el obtener mejores resultados.
  • Tendrás más gestión emocional. La humildad genera bienestar y tranquilidad, el orgullo en cambio, trae enfados, malhumor y enfrentamientos, por eso con la humildad se mejoran las relaciones con los seres queridos y con los demás.
  • Manejarás mejor un proceso de negociación. Como ya te he comentado el orgullo no tiene límites, en cambio, la humildad te lleva a saber elegir el momento en el cual participar, en saber callar a tiempo o elegir el momento más óptimo para hacer un cierre.
  • Estarás más abierto a la mejora continua y al crecimiento. El humilde conoce y acepta sus limitaciones, luego habrá más apertura para el aprendizaje, logrando un mayor progreso y un próspero futuro.
  • Te valorarás y valorarás a los demás. Cuando se actúa con humildad y no nos creemos seres superiores reconocemos que no somos perfectos y aceptará los errores propios y ajenos, luego aceptamos que nos podemos equivocar, ya que se elimina el miedo a sentir que uno no vale. Además, un humilde tiende a perdonar a los otros más fácilmente.

 Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que habla sobre el poder de la Humildad:

 

Recuerda “llega tan lejos para que quieran alcanzarte y tan humilde para que quieran estar a tu lado”.

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para mejorar tu humildad? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

22 enero, 2018

Querido compañero,

¿Qué haces para tener conversaciones difíciles? ¿Cómo las resuelves?

Cómo tener una conversación difícil Photo by Nik MacMillan on Unsplash

 

Existen muchos momentos, tanto en nuestra vida personal, como profesional en los que tenemos que abordar conversaciones que nos resultan difíciles. Desde pedir un aumento de sueldo, hasta hablar con un colaborador de su baja productividad o mantener una conversación con tu pareja sobre su comportamiento en un encuentro con amigos…

Quisiera compartirte 11 claves que te pueden ayudar a tener éxito cuando tienes una conversaciones difícil o incómoda:

  1. Mi primera clave es comentarte la importancia de algo que ya te he compartido en inumerables ocasiones, la preparación: “lo bien preparado, resultado esperado y lo mal preparado, resultado caótico” ¿Qué es importante que preparares?
    1. Primero tú, tu propia gestión emocional. Indaga y párate a escucharte, a verte, a sentirte ¿Esa conversación cómo te hace sentir? Nuestro siguiente paso sería gestionar esa emoción. Puedes hacerlo siguiendo la técnica de 2miradas para la regulación emocional.
    2. Elige el momento y el lugar donde quieres que se dé la conversación.
    3. Prepara la conversación que vas a mantener. Prepara los argumentos y que estos sean lo más objetivos posibles y además, diseña diferentes estrategias para que la conversación termine de la mejor manera posible para ambas partes.
    4. Fija un objetivo de tu conversación, lo que quieres conseguir con ella. Te recuerdo cómo puedes crear los objetivos con la técnica SMART-E
  2. Aborda las conversaciones difíciles cara cara. Reúnete con la persona, no te escondas detrás de un móvil o un ordenador escribiendo un sms, whatsapp o un correo electrónico. Te recuerdo que el lenguaje escrito es más pobre que el lenguaje verbal. Cuando queremos tener conversaciones de cierto conflicto, cuando tenemos que discutir o abordar asuntos complicados es mucho más efectiva cona conversación en persona.
  3. Trata de mantener en todo momento la calma, manteniendo una conversación asertiva. Evita en todo momento de la conversación: atacar, insultar, descalificar o utilizar una comunicación verbal o no verbal  violenta. El gritar o menospreciar te va a quitar la razón, aunque la tengas. Habla en primera persona y no juzgues al otro. Así mismo, evita el sarcasmo, la ironía y la angustia.
  4. Con el fin de plantear hechos y situaciones más objetivas con seriedad es conveniente que separes a la persona del problema o de la situación planteada. “Sé firme con el problema y suave con la persona”. No confundas la persona con el problema. De esta manera evitarás las acusaciones y las etiquetas.
  5. Intenta tratar punto por punto el global de la conversación difícil. Una forma de llegar a un acuerdo final es ir cerrando acuerdos más simples. Es un método progresivo que busca paso a paso mejores acuerdos e ir avanzando juntos hacia la solución.
  6. Practica en todo momento la observación. Estate atento a todo lo que se expresa durante la conversación, a toda la comunicación verbal y no verbal, para que no pierdas ningún detalle y puedas comprender mejor a la otra persona.
  7. En nuestra conversación difícil es necesario hablar despacio, escuchar y practicar el silencio para poder hacernos entender, para entender la postura y los motivos del otro. También necesitas practicar la empatía, poniéndote en la piel de la otra persona, entendiéndola desde su perspectiva como si fuera tu situación o problema.
  8. Pon tu foco en lo que vas a lograr, en el resultado. Céntrate en la motivación y no en la postura. De esta forma te motivarás y motivarás al otro a que juntos logréis que esa conversación sea algo positivo e importante para ambas parte.
  9. Durante la conversación es necesario que chequees lo que estás entendiendo realizando la retroalimentación o el feedback. De esta forma no darás lugar a malas o falsa interpretaciones y las interpretaciones las tomarás como ciertas, evitando las discusiones sobre lo que se dijo y no se dijo. Pregunta todo lo que necesites hasta que percibas que ambos tenéis claridad sobre el tema.
  10. Resume y formaliza el acuerdo o compromiso. Incluso déjalo por escrito y firmado tal y como definísteis el acuerdo final. ¡¡Evitarás futuras desaveniencias!!
  11. Siempre que sea posible celebra el cierre de esa conversación difícil o al menos da las gracias, independientemente de que no hayáis podido cerrar la conversación desde el ganar-ganar para ambas parte.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que se habla de cómo gestionar conversaciones difíciles de Elsa Punset.

 

 

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para mejorar tu la forma de tener una conversación difícil? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

Cuando comienza el año lo empezamos con espíritu renovado, con nuevas ilusiones y propósitos. Volvemos al trabajo tras unos días diferentes y lo afrontamos con más ganas o con perspectivas de cambio. Nos apoyamos en los pensamientos de ¿qué queremos para nuestra vida? ¿Es esto?

Y es entonces cuando nos damos cuenta de la realidad del presente, de que tenemos muchas cosas por hacer y a veces, al verlas todas juntas, nos abrumamos. Nos ponemos a todo por esa fuerza que traemos pero a veces, entramos en caos. ¿Y qué podemos hacer para mantener la fuerza en este comienzo del año?

Coger el ritmo al año nuevo

Foto de Brooke Lark en Unsplash

Coger el ritmo. Con tanto por hacer es fácil que nos cansemos pronto. Hemos de coger de nuevo el ritmo. Es como comenzar a correr. Hemos de ir poco a poco. No podremos hacer una maratón el primer día que salimos a correr, ni siquiera tras haberlo dejado de hacer durante un mes. Para ayudarnos a coger el ritmo, podemos utilizar el método Kaizen japonés:

Acordarse de que no estamos solos. Aunque a veces nos sintamos solos, siempre tenemos un vecino amable que nos pasa un cable cuando se nos va la luz. O una persona que nos ofrece una magdalena recién hecha tras una discusión para apaciguar los ánimos y devolvernos la sonrisa.

Trabajar en equipo. Cuando hay mucho que abordar, y no llegamos solos, siempre podemos contar con los demás. La solidaridad y el "hoy por ti y mañana por mí", hace que al final lleguemos a todo juntos y más reforzados como equipo. Eso sí, hay que cuidar el equilibrio entre dar y recibir para no desgastarnos y percibir que la situación es abusiva.

El caos requiere organización. Cuando tenemos muchos frentes abiertos hay que priorizar. Organizar a las personas que nos pueden ayudar en diferentes partes del trabajo, y concretar los esfuerzos a realizar. El elefante que sentimos que se nos viene encima solo nos lo podemos comer a cachitos. Así que, ¡a diferenciar y abordar los trocitos!

Para ello podemos acogernos a diferentes metodologías como las utilizadas en el ámbito industrial, contable o informático. Por ejemplo:

LIFO - FIFO

Imagen de Manteinfo

  • FIFO: "Primero en entrar, primero en salir". Guarda analogía con las personas que esperan en una cola y van siendo atendidas en el orden en que llegaron. También se le denomina «primero en llegar, primero en ser atendido» (del inglés first come, first served o FCFS).
  • LIFO: “Último en entrar, primero en salir”. Guarda analogía con una pila de platos, en la que los platos van poniéndose uno sobre el otro, y si se quiere sacar uno, se saca primero el último que se ha puesto.

Además yo añado algunas que me parecen oportunas por mi experiencia:

  • Primero lo más fácil. Cuando nos está costando ponernos al día, cuando tenemos que coger de nuevo el ritmo, empieza por lo más fácil o más llevadero. Conseguirlo te irá animando e invitando a hacer lo siguiente. "¡A por otra cosa!"
  • Primero las piedras más grandes. Resolver el problema principal, el más pesado, primero. O al menos arrancarlo. Eso nos permite meter otros asuntos en los tiempos que necesitemos para desconectar o en los momentos en los que nuestro cerebro necesita parar porque la atención plena dura un tiempo. O incluso en cocina, cuando pones un guiso o un asado que lleva más tiempo, eso es lo primero que preparas. Después, mientras se hace, vas preparando otras recetas o haciendo otras tareas, como se explica en la historia del frasco y las piedras. Te dejo este vídeo para que veas cómo funciona:

Y sobre todo, recuerda que has de seguir cuidando de ti porque no podrás conseguir tantas cosas como deseas si enfermas o si te olvidas de ti.

Lograr requiere acción. Soñar es solo el principio.

¿Qué vas a comenzar a hacer para adaptarte al ritmo que te permita lograr tus propósitos de este año?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

 

Este fin de semana hemos querido dedicarnos tiempo. Por eso nos hemos ido a Garganta la Olla en Cáceres para asistir a la formacion de Tantra que imparte María de los Ángeles. El tantra te conecta con tu verdadera esencia, con quien realmente eres, sin limitaciones ni juicios, sintiendo desde lo más profundo de ti. Sintiendo la respiración a través del centro de tu corazón, lentamente, pausadamente, inhalando y exhalando, abriendo la hermosa flor de la vida.   

 

Empezamos la formacion de tantra con una relajación de presencia para adentrarnos en la magia transformadora del tantra. Después recargamos baterías con una estupenda comida

  

Más tarde realizamos un ejercicio de tantra de respiracion para activar los 7 chakras:

 

 

La palabra sánscrita chakra se traduce literalmente como la rueda o el disco. En yoga, meditación, y Ayurveda, este término se refiere a las ruedas de la energía en todo el cuerpo.

Durante el fin de semana hemos realizado meditaciones activas de osho que están diseñadas específicamente para la gente contemporánea que quiere permanecer en el carril rápido, y que también quiere encontrar la relajación. La conciencia es la clave.

También hemos realizado la dinámica del Círculo de amor de hombres y mujeres, la meditacion del espejo y el circulo tántrico, hemos meditado para dar las gracias al nuevo día y practicado la dinámica de cartas con los Ángeles.

Por la noche hemos practicado meditaciones con dulces sueños y dinámica con fuego para alejar todo aquello que no queremos en nuestra vida.

 

También hubo tiempo para disfrutar del maravilloso entorno y las Pozas de Garganta la Olla

Ha sido un fin de semana fabuloso y una experiencia altamente recomendable. Muchas gracias a todos por ser tan extraordinarias personas y a María de los Angeles por ser tan buena maestra de Tantra!

 

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

 

 

 

 

4 diciembre, 2017

Las prisas nos son buenas, como dice Fito en su canción "Soldadito marinero" o como decía Fernando VII, según lo cuenta Benito Pérez Galdós "vísteme despacio que tengo prisa".

El mundo gira muy deprisa, parece que llegamos tarde a los cambios que hacen falta en las empresas y que las personas tratamos de subirnos al carro del futuro, pero vamos siempre un paso por detrás. Y ¿por qué tenemos esa sensación de "no llego" o me siento presionado a actuar? Porque cada uno necesita un tiempo para adaptarse, para afrontar los cambios o para decidir qué prefiere.


Photo by Georgia de Lotz on Unsplash

Existe en psicología lo que se denomina la técnica del banco de niebla. Es una  técnica que se utiliza para parar y no reaccionar de manera impulsiva ante una situación desagradable, una crítica o un enfrentamiento. Es como si meternos en esa nube, nos ayuda a darnos un tiempo para tomar conciencia de nuestras emociones, para centrarnos y preparar una respuesta más adecuada. Este tiempo puede ser diferente para cada persona.

Además, en el caso de afrontar situaciones nuevas, no siempre nos sentimos tan fuertes como para gestionar la incertidumbre y nos sentimos vulnerables. Tener un tiempo para prepararnos, para capacitarnos, formarnos, tratar de conocer lo hasta el momento desconocido, indagar, respirar, tomar distancia y perspectiva, puede ser un gran aliado para ganar confianza ante lo que nos venga.

¿Cómo podemos darnos tiempo?

Primero de todo habría que decir que sí, que podemos darnos tiempo. Algunas personas piensan que hay que dar la respuesta inmediatamente, que no pueden decir, "mañana te lo digo" porque eso bajaría su profesionalidad. Sin embargo, cuando empiezan a practicar el darse tiempo de forma consciente, se dan cuenta que la respuesta es mucho más eficiente porque le ha permitido valorar cuestiones que seguramente con las prisas no hubiera podido.

Una de las claves para darnos tiempo es programarlo. Podemos incluir dentro de nuestra jornada laboral un tiempo para leer, para reflexionar, para pensar, para nosotros mismos. Así surgirán seguramente ideas más valiosas.

Prever el tiempo que las personas necesitan. Si hay que realizar un cambio, es necesario prever el tiempo que llevaría el cambio. No podemos pretender que 200 personas cambien su modus operandi en 3 meses cuando lo vienen haciendo de forma diferente 20 años. Habrá que dar a conocer lo que se va a cambiar, probarlo, ir cogiendo confianza, detectar las dificultades, seguir avanzando, hacerlo cada vez mejor con la práctica y así hasta coger el nuevo hábito. A mayor cambio, mayor tiempo para desaprender y volver a aprender lo nuevo.

Cada persona es diferente. Igual que cada persona aprende a distinto ritmo, también actúa más o menos pausadamente, necesita más tiempo para pensar en las posibles consecuencias hasta tomar una decisión más acertada según su criterio. Dejar que las personas se tomen el tiempo que necesiten dará mejores resultados. Conócete y conoce a tu equipo.

Excusarse para salir de la situación. Pedir un momento para ir al aseo, salir de la sala en la que estemos, nos permite tomar distancia respecto a la situación de conflicto. Salir a que nos dé el aire es importante para actuar de forma más sosegada, soltar la energía negativa y volver con una nueva mucho más clarificadora, que nos ayudará a comunicarnos más asertivamente con lo que podremos mantener mejor nuestras relaciones interpersonales.

Darnos tiempo no es perder el tiempo. La ansiedad no es buena compañera de viaje. Todos preferimos la serenidad. El tiempo lo estamos dedicando a cuidar de nosotros.

Con esto no quiero decir que no haya que correr cuando toca, o que no por tomarnos un tiempo vayamos a quedarnos parados. Nos mantenemos actuando sobre aquello que haya que tratar pero desde una nueva situación, con una mirada más comprensiva y compasiva. Porque a veces, hay que bajar el ritmo.

Como dice Jeff Foster en su libro "La senda del reposo", deja de presionar para que te lleguen las respuestas, deja que todo descanse. Permite que por ahora esas respuestas queden sin responder.  Date espacio a ti mismo para respirar y deja que todo esté fuera de control, permítete no ser capaz de mantener todo en su lugar. Permítete no saber cómo, no saber nada. Todo está tan bien cuando te relajas…

¿Cómo vas a darte tu tiempo? ¿Qué vas a hacer para permitírselo a los demás?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

Querido compañero,

¿Conoces las capacidades que se empiezan a pedir en una selección de personal? ¿Sabes lo que quiere decir que una persona tenga learnability?

Claves del presente para el futuro profesional
Photo by The Climate Reality Project on Unsplash

 

Una de las competencias de alto potencial que se busca detectar en las personas para que sean futuros líderes es: su curiosidad y capacidad de aprendizaje, según un estudio realizado por Hay Group en el 2016.

A este respecto, el concepto inglés del que se habla como índicador para el futuro es la Learnability Quotient (LQ) o cociente de aprendibilidad que refleja la capacidad de aprendizaje, crecimiento y adaptación a nuevas circunstancias y retos en tu vida profesional.

Según la Real Academia de Lengua Española (RAE), el aprendizaje se entiende como la acción y efecto de aprender nuevo conocimiento, la adquisición por la práctica de una conducta duradera o el alcance de nuevos significados a partir de la interacción que tiene un sujeto con el mundo que lo rodea.

La learnability se trata de la capacidad de aprender de forma efectiva y a lo largo de toda la vida. Pilar Llacer, experta española en la gestión de talento y especialista en ética de los negocios dice que hay que “estar al día de todo, estar constantemente aprendiendo, reciclándose, al margen de la edad”.

Hasta ahora lo que se valoraba en los procesos de selección eran las competencias de los candidatos, ahora se valora la capacidad de aprender. Ya indica José Antonio Marina que el mundo de la empresa cambia con mucha rapidez, lo que hace necesaria una actualización constante. Se supone que los jóvenes que terminan este año sus estudios tendrán que reciclarse entre 10 y 14 veces a lo largo de su vida laboral, lo cual exige una capacidad de aprendizaje muy amplia. Aprender no estará motivado por la ignorancia, sino por la necesidad de desarrollo personal.

A las personas que tienen esta capacidad se les llama Knowmads, nómadas del conocimiento. Este término fue creado por John Moravec​ para referirse a los trabajadores nómadas del conocimiento y la innovación. Se caracteriza por ser innovador, imaginativo, creativo, capaz de trabajar en colaboración con casi cualquier persona, en cualquier momento y lugar. Un knowmad es valorado por su conocimiento personal, lo que le proporciona una ventaja competitiva con respecto a otros trabajadores.

En la sociedad industrial los trabajadores permanecían generalmente en un lugar físico fijo, para realizar funciones muy concretas, en cambio, los trabajadores de nuestro S.XXI, en nuestra sociedad de la información y del conocimiento nos hemos vuelto mucho menos específicos en términos de ubicación y de las tareas a desempeñar, lo cual se ve favorecido por las tecnologías que permiten efectuar buena parte del trabajo de manera virtual.

La sociedad del conocimiento se rige por una ley que no podemos olvidar: “Una persona, una organización, una empresa o una sociedad entera necesitan para sobrevivir aprender al menos a la misma velocidad con que cambia el entorno. Y para progresar, necesitan hacerlo a más velocidad”

Los knowmads tienen la capacidad de volver a configurar y contextualizar su espacio de trabajo en cualquier momento, intercambiando información e ideas con otros profesionales, lo que genera ideas, productos y servicios muy diferentes a lo que haría cada uno por su parte.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que se habla de ¿Quiénes son los knowmads? Los profesionales para el siglo 21

 

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para mejorar tu Learnability? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García