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5 noviembre, 2018

Solemos pensar que el jefe directo es el responsable de que las personas se vayan de las empresas en las que trabajan, pero está demostrado que hoy en día la principal razón por la que las personas dejan las empresas es la falta de oportunidades de desarrollo, la falta de preparación para el futuro, como comentó Steve Cadigan hace unos días en el 4º Update de RRHH que organizó la Asociación Centro de Dirección de RRHH.

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Foto de unplash

Lo cierto es que cada vez las personas cambiamos más de empresa, las empresas tienen una menor durabilidad y del mismo modo, es ya notorio cómo cambian los puestos de trabajo. Dicen que en 5 años probablemente trabajemos en un puesto que no existía hasta ahora.

Además, buscamos un mayor equilibrio entre vida personal y profesional, tener horarios flexibles, buenos sueldos,… y para lograrlo las empresas han de darse cuenta que ya no queremos que nos dirijan igual, que las personas son las que hacen crecer a las empresas, porque las empresas las componen y crean las personas, y por eso, hemos de dar posibilidades de crecer personal y profesionalmente a nuestros equipos.

El desarrollo personal y profesional tiene que partir de la propia persona. Para ello, es importante:

Soñar en grande. El conformismo y la seguridad nos hacen no dar pasos hacia aquello que de verdad nos gustaría hacer. Sin embargo, para crecer es necesario soñar, visualizarnos haciendo algo diferente y poner los medios para lograrlo. Del mismo modo que un deportista de élite se visualiza ganando antes de la competición para así entrenar y esforzarse al máximo para hacer realidad su sueño.

Entender la realidad. La realidad empresarial ha cambiado. El entorno es tan variable que es necesario mantenerse al día en lo relacionado con nuestra empresa, nuestro sector, o incluso el sector en el que nos gustaría trabajar, las necesidades de los clientes, los cambios en los productos y servicios, nuevas materias primas, entorno social y local, etc. Solo si entendemos la realidad nos podremos ir preparando para afrontar los cambios o adaptarnos más rápidamente a ellos.

Conocerse. Cada uno de nosotros posee unas cualidades. En este entorno VUCA en el que nos movemos, cada vez más las empresas seleccionan a sus equipos por cualidades en lugar de por competencias. Las cualidades pueden ser físicas, psicomotrices, psicológicas o de comportamiento y algunas que podemos encuadrar dentro de la inteligencia emocional como la comunicación, resolución de conflictos, liderazgo, confianza en uno mismo, trabajo en equipo…son claves hoy en día.

Marcarse un objetivo. Hecho el análisis del entorno y revisadas las cualidades personales, podemos marcarnos un objetivo profesional. Si bien es cierto que concretarlo puede ser complicado teniendo en cuenta lo que he comentado hasta ahora, nuestro objetivo, al menos, nos ha de dar una idea de qué ha de tener, cumplir o para que sea el trabajo que queremos, y también qué no, porque puede que el puesto ni esté creado aún.

Indagar. ¿Puede mi empresa actual ofrecerme las posibilidades de llegar a ese objetivo que me he marcado? ¿Puedo yo proponerlo? Si no, ¿qué tipo de empresas o sectores poseen las características que me interesan para lograrlo?

Crea tu red de contactos profesionales. Como hablamos Steve Cadigan (exvicepresidente de talento de LinkedIn) y yo, hoy en día los proyectos, las oportunidades de negocio, las propuestas de empleo, las ideas…se generan mediante la red de contactos que poseemos. Conocer a alguien es el principio básico para acceder al camino de tus sueños. Incluso si a ese alguien lo conoces en una entrevista. No es tanto el enchufismo como el hecho de conocer a alguien que se interese por nuestras ideas o con quien crearlas juntos. Si sabes a dónde vas, te será más fácil encontrar y elegir con quién.

Mantener la learnability. No podemos proponer a nadie ideas obsoletas. Hemos de estar preparados para el cambio laboral en el que vivimos. Que ¿quieres ser líder?, pues averigua las cualidades más demandadas por las empresas para sus líderes y capacítate en ellas. Que es indispensable entender el salto a la era digital, pues interésate en cómo funciona y se desarrolla. Ya te compartí los pasos necesarios para desarrollar tu learnability.

Actúa. No te quedes pensando todo esto y no hagas nada. Márcate un plan, programa tus próximos pasos, y como suelo recomendarte, comienza por lo que te resulte más fácil para que lograrlo te sirva de motivación para seguir avanzando. Nadie te va a mirar mal por cambiar de empresa si lo haces en pro de tus objetivos de desarrollo personal y profesional (si es que es necesario).

 Y las empresas también pueden favorecer que las personas crezcan, porque además de ofrecer planes de carrera profesional preestablecidos, pueden:

Escuchar a sus colaboradores. Abrir las puertas y estar alerta para identificar esos sueños y necesidades de desarrollo profesionales de las personas que trabajan en la empresa. Es curioso que muchísimas empresas en los procesos de selección hacen la famosa pregunta ¿dónde te ves dentro de 5años? Y aunque hoy en día es difícil que sea en las mismas empresas, probablemente fuese más fácil que así sea si lo tenemos en cuenta. Si lo apuntamos en su perfil profesional, y más aún si le ayudamos a hacerlo realidad con nosotros.

Adaptarse a las necesidades de los colaboradores. Hoy en día lograr el compromiso de los colaboradores es un reto para muchas empresas, pero sería mucho más fácil conseguirlo si la empresa supiera adaptarse a las necesidades de las personas que en ella trabajan y no solo esperando que sean las personas las que se adapten a las necesidades de la empresa. Ha de ser recíproco.

Capacitar para el futuro. Si tan importante es tener equipos altamente cualificados que nos hagan el mejor trabajo posible, tendremos que darles todas las herramientas para que así sea. Si no, estamos haciéndonos trampas al solitario. Exigir sin dar lleva a frustrar a los colaboradores y un día se cansarán. Pero no vale solo con dar un curso tras otro de atención al cliente, sino que hace falta que esa atención al cliente se sepa adaptar a las nuevas necesidades de los clientes. No es el mismo curso año tras año, es el curso actualizado que prepara a nuestros equipos para el futuro, que nos permite anticiparnos a las necesidades del entorno y que nos mantienen en la vanguardia del sector.

Seguro que conoces más formas de acompañar a las personas de tu empresa en su crecimiento personal y profesional y alinearlo con los intereses de la compañía. Será un placer hacer la lista juntos. ¿Te animas a mandarnos tu idea o lo que ya haces para lograrlo?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

30 octubre, 2018

El miedo es una inseguridad, un deseo incumplido o el temor al desenlace a algo no deseado.

El miedo nos bloquea, nos paraliza, puede hacernos no llegar a nuestros objetivos y metas que nos marcamos. Todos tenemos miedos y tenemos temores, pero el miedo tiene su utilidad, es un mecanismo de supervivencia.

Nuestros miedos, la mayor parte de las veces son desproporcionados, lo que nos lleva a perder oportunidades muy valiosas para nuestra vida.

Nos hace sentir una mayor energía en nuestro cuerpo, ganamos concentración y atención para realizar los planes y abordar los objetivos deseados con nuestras elecciones diarias planes y objetivos en nuestras elecciones diarias. Por ello, el miedo debe actuar para que lo tengamos en cuenta, pero no debería limitarnos.

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Foto de unsplash

Se puede disfrutar en cualquier situación, incluso en el trabajo. Como nos cuenta Ovidio Peñalver Emociones colectivas, hay una serie de elementos necesarios, para que se produzcan las experiencias más óptimas.

  • Actividad desafiante que requiere que nuestras habilidades para desarrollarla
  • Alta concentración en lo que hacemos
  • Metas claras y feedback inmediata de cómo vamos en su consecución.
  • Alta capacidad para involucrarse sin sensación de esfuerzo. No hay miedo al fracaso.
  • Despreocupación por perder el control
  • Pérdida de la autoconciencia. Nos olvidamos de nosotros mismos.
  • Alteración de la sensación del tiempo.

El objetivo es vivir el aquí y el ahora.

Profundizar en técnicas del control mental, que nos permite mejorar nuestro estado de concentración y volver al presente. Debemos de parar y relajarnos, prestar más atención a lo que hacemos, desde que nos despertamos, hasta que nos acostamos.

Tuvimos la gran suerte de poder asistir a una ponencia de, JorgeBucay quiero compartir a continuación mi forma de entenderlo.

Por todo ello, como hablamos en nuestro post de MENTE POSITIVA,tener una actitud positiva influye en tus cuatro partes como ser humano: parte física, emocional, energética y por supuesto, mental. Para lograr cualquier cosa en la vida es fundamental tener una actitud mental positiva. Ser positivo hará que continúes y no abandones tus sueños cuando las circunstancias cambien. La actitud positiva te ayuda a conocer los obstáculos, a generar recursos y a utilizar tus habilidades para lograr que tus sueños se hagan realidad o cuando sientas miedo.

  • Enfócate en el presente, a veces los problemas se ven más grandes de lo que realmente son.
  • Exprésate bien, las palabras tienen poder, habla positivamente y mejorará tú entorno.
  • Rodéate de personas positivas, cuánto más tiempo pases con gente que actúe así, es más fácil empezar a pensar de forma similar. Ríete de vez en cuando.
  • Contribuye con tus actos Actúa y ayuda a gente que lo necesita más que tú, te ayudará a olvidarte de tus problemas actuales y verlos de una manera diferente
  • Se agradecido, esto hará que se convierta todos tus pensamientos en positivos y te permitirá enfocarte en lo que realmente importa.

"No te preocupes por los fracasos, preocúpate por las posibilidades que pierdes cuando no lo intentas, aunque sientas miedo, avanza, actúa, no te preocupes." Anónimo

Milagros García

 

 

16 octubre, 2018

¿Sueles tener una actitud positiva durante tu día?

Llevo años escuchando decir que la actitud marca la diferencia, que tener una actitud positiva es vital si quieres lograr algo en la vida y que es necesaria si quieres conseguir tus objetivos.

Es una decisión sobre cómo queremos analizar y percibir nuestro entorno. Desde dónde quieres partir: desde no va a salir bien o desde a ver qué sale.

Hay personas que de forma natural mantienen, en general, una actitud positiva ante lo que se le va presentando en la vida. En cambio, algunos adoptan una actitud negativa.

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Foto de Unplash  

Se pueden crear hábitos para lograr adquirir esa actitud positiva. Quisiera compartirte algunos que considero te ayudarán a generar una mayor actitud positiva:

  • Creer en ti. El principio para lograr lo que deseas es creer en ti mismo. Si tú no crees en ti mismo no esperes que nadie más lo haga. Solo si crees en ti mismo podrás ofrecer a los demás algo en lo que creer.

Te dejo un artículo que habla de 7 pasos para aprender a creer en ti mismo

Dice Eleanor Roosevelt: “Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”

  • Estar dispuesto a ver lo mejor de los demás. Si encuentras lo bueno de los demás, encontrarás lo mejor de ti mismo y te sentirás mejor, porque en tu interior si ves lo positivo del otro, crecerá en ti un sentimiento que te llenará más.
  • Enfocarnos en las soluciones. No buscar culpables, buscar soluciones. El Enfoque en Soluciones, es uno de los Principios de la Disciplina Positiva creado por la Dra. Jane Nelsen. El enfoque en soluciones fomenta la capacidad de desarrollar fortalezas y habilidades, de encontrar recursos y además, fomenta la responsabilidad de nuestros actos.
  • Fijarse en lo positivo de una situación. Se puede trabajar a diario sobre qué ha tenido de bueno cada situación que se te presenta en tu día a día. De esta situación que ha sido un desastre, ¿qué es lo positivo? Normalmente lo que saquemos de aprendizaje será lo más positivo.
  • Comunica en positivo y comunícate contigo de forma positiva. Trata de enfocar cada día de tu vida en todo lo que bueno que te ha sucedido. No te digas frases como: “nunca”, “no puedo”, “no valgo”, “esto no es para mí”… porque son frases limitantes y te programa para resultados negativos.
  • Ser generosos, dar. Dar algo voluntariamente y con alegría sin esperar nada a cambio es un acto de mucha generosidad, se puede dar algo material pero también se puede dar una sonrisa, una escucha, una mano amiga, dar tiempo… Considero que el dar conlleva que lo que entregas eleva algún aspecto de la vida de la persona que lo recibe. Si te ves obligado a “dar” o si no disfrutas “dando”, no estás siendo generoso.

Si te ves forzado a “recibir” o si no disfrutas “recibiendo”, no estás siendo generoso.

Si no aceptas lo que alguien quiere darte desde el corazón y que a ti te elevaría a un sitio mejor en algún aspecto vital, no estás siendo generoso.

Si fuerzas a alguien a “dar” o “recibir”, no estás siendo generoso. Y peor aún, estás forzando a alguien a no serlo tampoco.

Si esperas a que pase algo después de “dar” (atención, complacencia, favores o cualquier otra cosa a cambio), no estás siendo generoso.

Os comparto un artículo que habla de Generosidad: no sabrás si eres generoso hasta que leas esto

  • Ser responsables. La RAE la define responsabilidad como: “Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.” Convertirse en una persona responsable significa ser capaz de tomar decisiones conscientemente. Y lo más importante, una persona responsable acepta las consecuencias de sus propios actos y de sus propias decisiones. Como seres sociales que somos, creo, que además, de la responsabilidad en la búsqueda de lo mejor para uno mismo, hemos de buscar el bien común.

¿Qué otras cosas haces para mejorar tu actitud positiva? Con el fin de complementar lo que te he comentado te dejo un vídeo que habla de 15 claves para mejorar tu actitud en la vida para hacerla más positiva.

“Las actitudes son contagiosas. ¿Merece la pena contagiarse de la tuya?” Dennis y Wendy Mannering.

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para tener una actitud más positiva? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

Milagros García

8 octubre, 2018

Hay un refrán que dice: "quien bien te quiere te hará llorar".

Un estudio realizado por una universidad estadounidense ha verificado que cuando una amiga te dice ciertas cosas que especialmente no quieres escuchar es porque te quiere. En el otro lado está el que si alguien se mete contigo a malas es porque no es tu amigo. Pero si es tu amigo, y está diciéndote que no hagas algo, que cuides aquello o que te quedan fatal los jerséis que llevas, lo dice pensando en lo mejor para ti.

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Si llevamos esto al ámbito de la empresa o del desarrollo personal y profesional, cuando hay alguien que nos importa, que queremos que dé lo mejor de sí mismo, será importante decir lo que hace bien y también lo que hace mal, ofreciéndole todo nuestro apoyo para superarlo.

Por eso os dejo algunas formas para transmitir estas confrontaciones a la par que dar apoyo para resolverlas:

Utilizar feedback constructivo. Ya te he compartido qué es el feedback constructivo y 5 formas para darlo. Lo que hemos de tener en cuenta es que si nos quedamos solo en la queja o la protesta no conseguiremos arreglar nada. Si no nos gusta un comportamiento de alguien o nos molesta su actitud, o simplemente queremos que modifique una forma de actuar, lo mejor será decirlo. Quizá ni sea consciente de lo que influye en nosotros o en el trabajo su comportamiento.

Apoyar lo genuino y confrontar lo inauténtico. Está claro que ese tic que tiene Juan puede no hacernos gracia pero si se lo quitamos dejaría de ser él. Para poder ayudar a alguien a dar lo mejor de sí mismo tendremos que ayudarle a discernir entre qué es suyo en esencia, es decir, qué es lo que le hace maravilloso como persona y como profesional, y qué están siendo reacciones por miedo, por inseguridad, por despiste…

Además, como dicen en el centro de estudios del coaching: "Un exceso de apoyo resultaría falso y poco auténtico. El exceso de confrontación produce resentimiento. La ausencia de ambos genera frialdad y desconexión. En los tres casos, las relaciones se deterioran. Sin embargo, existe un lugar de equilibrio entre el apoyo y la confrontación, en el que las relaciones crecen y se fortalecen".

Técnica del espejo: Consiste en hacer reflejo, con objetividad y sin juicios. Se basa en la técnica del espejo elaborada por el Dr. Fernando Bianco Colmenares (1975), que tiene sus raíces en la Técnica de "BodyImagery" descrita por Hartman y Fithian y en los principios asertivos descritos por Salter. Podemos aplicarla repitiendo las palabras que nos dice el otro, para que se dé cuenta de cómo lo ha dicho o si realmente quería decir eso. También copiando la expresión corporal del otro para que explique el sentido de ese comportamiento y también cómo puede influir en él y en consecuencia en los demás. Por ejemplo, una persona que suele llegar tarde, se le puede hacer la siguiente pregunta: ¿qué te parecería que teniendo que llegar todos a la misma hora por la mañana, un compañero estuviera llegando cada día entre 15 y 30 minutos después?    

 

Una vez que el otro ya se ha dado cuenta de aquello que nos disgusta o que no va en su favor, tenemos varias cuestiones que podemos hacer:

  • ¿Qué vas a hacer ahora que lo sabes? Ésta es la parte de responsabilidad de uno mismo. Has de decidir si quieres cambiar o no. Si realmente aprecias y pones en valor lo que te han dicho y eres una persona en continuo crecimiento, seguro que haces algo al respecto. Al final, es por tu propio bien.
  • ¿Cómo te puedo ayudar? Ésta es la parte que nos corresponde como líderes o como amigos, padres, tutores, etc. Supone estar ahí para ayudar. Dar apoyo para que ese cambio se efectúe de la mejor manera posible para la persona que lo realiza.
  • ¿Con qué cuentas para lograrlo? Puede que sea contigo o sin ti, pero seguro que ha de plantearse qué puede hacer, si necesita de algo o de alguien para llevar a cabo ese cambio.
  • ¿Cuándo vas a comenzar? ¿Cuándo quieres que el cambio se haya producido? Ponernos plazos nos ayuda a hacer las cosas. Cuando tenemos una fecha de entrega para dentro de mucho tiempo, puede que lo dejemos para el último minuto con el "ya lo haré, tengo tiempo". Mejor incluir en la agenda cuándo haremos cada paso de nuestro plan para lograrlo.
  • ¿Nos vemos dentro de unos días y evaluamos los cambios? ¿Cuándo? Es importante hacerse consciente del cambio e incluso celebrarlo. Es una forma de sentir que progresamos en nuestra vida y un reconocimiento a nuestra capacidad de superarnos.

Y si la persona dice que no quiere cambiar, entonces será necesario que entienda que no hacerlo tendrá consecuencias. Hemos de recordar que tanto si actuamos como si no actuamos ante una situación, ya estamos posicionándonos y que de esa actuación habrá un resultado. Puede que no quieras dejar de llevar ese jersey porque te lo regaló alguien especial. De esa forma la gente de la oficina seguirá pensando lo que ya piensan sobre ello y ahora lo sabes. ¿Lo asumes? Perfecto. También tienes la opción de no llevarlo a la oficina. Ya es un cambio.

Con todo lo que te he compartido, te invito a que seas sincero, que transmitas lo que crees importante para el bien de los demás, y hazlo desde una mirada apreciativa. Al final, cómo lo digas, también importa. Te dejo un vídeo que puede darte luz sobre cómo nos afectan los comentarios de los demás, por muy adultos que seamos.

 

 


Raquel Bonsfills 

1 octubre, 2018

 

¿Sueles tener una mente positiva durante tu día?

Tener una actitud positiva influye en tus cuatro partes como ser humano: parte física, emocional, energética y por supuesto, mental. Para lograr cualquier cosa en la vida es fundamental tener una actitud mental positiva.

Ser positivo hará que continúes y no abandones tus sueños cuando las circunstancias cambien. La actitud positiva te ayuda a conocer los obstáculos, a generar recursos y a utilizar tus habilidades para lograr que tus sueños se hagan realidad.

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Shannon L. Alder dijo: “Cuando estás alegre, le dices sí a la vida y te diviertes, y proyectas optimismo a tu alrededor, te transformas en el sol de tu constelación y las personas quieren estar cerca de ti”.

Otra ventaja es que está demostrado que una persona con mente positiva tiene menor estrés y lleva una vida más tranquila y feliz.

Como ves el tener una actitud positiva en la vida solo son ventajas y además, has de saber que es contagiosa y se puede mejorar. Te dejo 8 claves para que puedas entrenar y mantener tu mente positiva:

  • Sé agradecido con la vida y con las personas. La gratitud nos abre a la plenitud de la vida. Según Dorly Constanza Acosta, psicóloga de la Universidad Santo Tomás, existe un pensamiento que hace más fácil la existencia y es la gratitud. “Cuando podemos ver la vida a través de los lentes de la gratitud o mejor aún, cuando hacemos de ella un estilo de vida, podemos experimentar la felicidad, que no está dada porque todo esté bien, sino porque se disfruta con intensidad cada detalle de la existencia”.

Ser agradecido convertirá la ira y la frustración en sentimientos más positivos y te ayudará a enfocarte en lo que es realmente importante para ti.

  • Trabaja la gestión emocional. Paola Pachón, psicóloga de la Universidad Piloto, con especialización en gerencia del talento humano de la Pontifica Universidad Javeriana nos recuerda: “Tener inteligencia emocional para la resolución de problemas se resume en pensar antes de actuar y en hacer un análisis de la situación para responder ante esta; la clave está en no dejarse llevar por el momento, por el contrario, se debe dar un espacio a la mente para asumirlo y de esta manera saber cómo actuar”

La gestión emocional nos lleva a sentirnos mejor con nosotros mismos y con los demás. Te dejo algunas técnicas de gestión emocional a practicar en tu día a día.

  • Lleva una vida saludable. Hay numerosos estudios que indican que los optimistas son menos propensos a fumar, beber alcohol, tener una mala alimentación. Además, también suelen dormir mejor y hacer más ejercicio. Además, por ese cuidado y actitud las personas positivas se enferman menos que las que no lo son, ya que su actitud de vida fortalece el sistema inmunológico, el cardiovascular y la capacidad del cuerpo para manejar el estrés.
  • Analiza de la forma más objetiva posible cualquier situación que te ocurra. Se trata de analizar los aspectos positivos y negativos que podamos extraer de cualquier situación de nuestra vida y luego, elegir lo que quieres hacer o sacar el aprendizaje de lo vivido.
  • Vive gestálticamente. Vive el aquí y el ahora, vive el presente. Muchas veces los problemas se suelen ver más grandes de lo que en realidad son. Viviendo el presente dejas de ponerte en situaciones que quizás nunca lleguen a darse, reduciendo de esta forma los miedos y preocupaciones en las que puedes fallar que pueden suceder.
  • Rodéate de personas positivas. Las personas de nuestro entorno influyen en nuestros pensamientos y sentimientos. La actitud positiva se contagia mucho, contágiate de las personas positivas actuando y pensando de forma similar. Las personas positivas siguen un lema bastante simple en la vida, deshacerse de la negatividad, apreciar las cosas buenas de la vida y aprender de los errores. Pasar tiempo con personas que son positivas hace tu vida más alegre, pues te ayudan a poner más atención en las cosas buenas de la vida y te ayudan a alejarte de las cosas que no valen la pena.
  • Diviértete. El buen humor es importante practicarlo. Te sugiero realizar actividades como: reír, bailar, cantar… son opciones excelentes. Estas actividades potencian tu producción de serotonina, te mantendrá a salvo de la depresión y te llevará a un estado de ánimo más positivo.
  • Ayuda a los demás. Practica alguna actividad que ayude a otros, como colaborar con alguna ONG, dedicar tiempo a animales, contribuir a alguna causa social… te ayudará a olvidarte de tus problemas y a verlos de manera diferente. Además, ayudar a los demás nos produce un estado de bienestar muy positivo, elevará tu autoestima, desarrollarás un sentimiento de pertenencia y de compañerismo, aumentarás la sensación de logro y autorrealización…

¿Qué otras cosas haces para mejorar tu actitud positiva? Con el fin de complementar lo que te he comentado te dejo un vídeo que habla de Transformar tu realidad para hacerla más positiva.

 

 

Decía Víctor Frankl. “La última de nuestras libertades humanas es decidir cuál será nuestra actitud en cualquier circunstancia”.

 

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para tener una mente más positiva? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

 

Milagros García

24 septiembre, 2018

Los seres humanos estamos en este mundo con una misión, cada uno habrá de descubrir la suya, y aunque algunos fallecen sin haber dado sentido a su existencia, otros como Neil Amstrong pisando la luna, sabían de la importancia de dejar huella en su paso por la historia de la vida.

dejar huella

Hay muchas formas de dejar huella:

Donaciones. Hay muchísimos proyectos interesantes a los que donar nuestro dinero o recursos. Desde investigaciones científicas que nos permitirán en el futuro saber aún más sobre el ser humano, sobre curas a graves enfermedades o sobre inteligencia artificial, hasta donaciones a proyectos de ayuda contra el hambre, la mejora de las condiciones físicas, mentales, emocionales, educativas o del bienestar de las personas y de los animales. Por ejemplo, parques infantiles creados con las donaciones de muchas personas que creyeron en el proyecto, mercados creados gracias a la financiación de los interesados, organizaciones no gubernamentales de diferentes ámbitos…  Hay todo un amplio repertorio de opciones en las que poder aportar nuestro granito de arena. Elige aquel en el que quieras dejar tu huella.

Adopciones. No solo se puede adoptar a niños o animales en situaciones de orfandad, también se pueden mejorar condiciones tanto personales como sociales. En Estados Unidos, se puede adoptar incluso una autopista, porque así se financia, se mantiene y permite que muchas personas puedan desplazarse con mayor comodidad en sus traslados.

Ofrecer nuestro tiempo. El tiempo es el bien más preciado que existe. El tiempo es el que es y cada persona decide cómo emplearlo. Por eso aquello a lo que le dediquemos tiempo ha de ser importante. Lo de pasar el rato es solo estar un rato haciendo algo banal, algo a lo que no le damos mucho valor o no nos gusta demasiado. Parece que acompañar a alguien a hacer algo es pasar el rato, sin embargo, si tenemos que pagar a alguien para que acompañe a nuestros mayores en su día a día, o para que esté pendiente de nuestros niños, nos damos cuenta que es un tiempo valioso. Así que dedica tu tiempo a aquellas cosas en las que queramos estar, aquello en lo que queramos dejar nuestra esencia.

Business Angels, inversores y accionistas. Son todo diferentes formas de apoyar proyectos y empresas que necesitan financiación. En este caso son opciones lucrativas. Nadie dijo que dejar huella tenía que ser gratuito. Hasta ser una gran empresa o ser un gran proyecto hay mucho trabajo y personas que creen en ello. Y esas personas siempre sabrán que fueron ellas las que dejaron esa huella en el mundo. Pueden ser anónimos o conocidos. En este caso la clave está en la confianza en las personas que lo desarrollan y en la viabilidad que tenga su idea. Con locos creativos avanza el mundo. Y si no, que se lo digan a Steve Jobs o a Elon Musk. Te dejo unos consejos para saber cómo invertir mejor tu dinero.

Responsabilidad social. Somos seres sociales y lo que hagamos afecta a los demás. Por eso es importante crear empresas que ayuden en el desarrollo económico, ecológico, sanitario,… es decir, empresas que lleven a una mejora en la supervivencia del ser humano, al "bien estar" de las personas, a la creación de empleo y al crecimiento personal y profesional de todos y todas. Tenemos un planeta en el que convivir en armonía y equilibrio. La huella que dejemos influirá en el futuro de nuestros sucesores.

Huella digital. En este mundo cada vez más tecnológico y más hiperconectado, ofrecemos una imagen que se corresponde con lo que ven de nosotros en las redes sociales, en los informes de las empresas que utilizan las herramientas de Big Data, etc. Las páginas web en las que entramos, fotos que subimos a Instagram, post, artículos, vídeos compartidos, textos escritos,…todo habla de nosotros. Nuestra educación, nuestra imagen, a lo que damos importancia y a lo que no, lo que compramos, lo que decimos que nos gusta, lo que rechazamos. Hoy en día esta huella digital influye incluso a la hora de encontrar un trabajo, dado que las empresas de selección cada vez más utilizan las redes sociales para conocer a sus candidatos. Muchas empresas y profesionales por eso se valen de expertos en social media para asegurarte que no se desvirtúa su huella digital. Así que, ¡echa una mirada a tu huella digital! 

Nuestra actitud. ¿Te ha pasado que ha entrado una persona en la estancia en la que tú te encontrabas con una sonrisa radiante, con confianza, con alegría y te has quedado un rato pensando en ella? Eso es actitud. Podemos decidir cómo tomarnos lo que nos ocurre, hacer un drama de ello o dejarlo pasar, e incluso reírnos de lo ocurrido. Nuestra actitud nos va a acompañar donde vayamos y podremos dejar huella en los demás. Victor Küppers nos lo explica en este vídeo: 

 

Nuestro comportamiento. Al final obras son amores y no buenas razones, que dice el refrán. Lo que hacemos, lo que no hacemos, lo que decimos y no decimos, cómo lo decimos, dónde estamos y a dónde no vamos… Nuestra forma de actuar con los demás, va a marcar la diferencia para dejar huella en ellos. Para bien y para mal. Así que descubre cuál es ese recuerdo que dejas en los demás y si es el que quieres sigue así y si no, cambia y sé quien quieres ser.

Nuestros valores. Si te das cuenta cuando alguien muere hablamos de esa persona diciendo que era una persona honesta, fiel, responsable, respetuosa, amigable… son todo valores. Por eso, es importante reconoces nuestros valores y actual con coherencia respecto a ellos. Igual que en la cultura empresarial una parte importante de la identidad está relacionada con los valores, en las personas también es importante detectar nuestros valores para llevarlos a nuestro día a día. Y que en cada acción que realicemos, nos aseguremos de ponerlos en práctica. Hemos ayudado a muchas personas y empresas a analizar sus valores. La mayor parte de las personas nunca ha tenido la oportunidad de analizar lo suyos y hasta no hacerlo no han descubierto lo importantes que son y lo beneficioso de aplicarlos. Si quieres descubrir los tuyos o los de tu empresa, ya sabes dónde encontrarnos.

Seguro que conoces más formas de dejar huella. Solo recuerda que puedes dejar huella cada día, en cada momento, y que puedes elegir dónde ponerla. ¿Qué vas a hacer a partir de ahora?

Tu también puedes dejar huella en la historia

Raquel Bonsfills 

17 septiembre, 2018

¿Conoces qué es la resiliencia? ¿Qué características tiene una persona resiliente?

Resiliencia tiene su origen en la ingeniería, es una magnitud que mide la cantidad de energía por unidad de volumen que almacena un material al deformarse elásticamente por una tensión externa aplicada.

Los materiales resilientes absorben el impacto de una fuerza exterior, se adaptan e incluso, pueden llegar a cambiar de forma,no se rompen y vuelven a su forma de origen cuando la fuerza exterior desaparece.

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Resiliencia viene del término latín resilio, «volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar». El término se adaptó al uso en psicología y otras ciencias sociales para referirse a las personas que a pesar de sufrir situaciones estresantes no son afectadas psicológicamente por ellas.

La resiliencia para la psicología positiva es la capacidad de recuperación y de crecimiento postraumático y para la Neurociencia, la resiliencia es la capacidad para afrontar una situación adversa, superarla y salir fortalecido. es la capacidad de afrontar la adversidad. Para el Instituto Español de Resiliencia “La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad creando los recursos psicológicos para salir fortalecidos y alcanzar un estado de excelencia profesional y personal”.

El término resiliencia resume la simbiosis de flexibilidad, resistencia, adaptación y recuperación. Su manifestación aporta seguridad para afrontar situaciones adversas, promueve el afán de superación, fortalece la autoconfianza, la capacidad de influencia y la empatía. Su adaptación crea en su entorno un sentimiento de cercanía, seguridad y confianza.

Esa capacidad de resistencia se prueba en situaciones de estrés o trágicas, algunas de ellas podrían ser: la pérdida inesperada de un ser querido, la ruptura de la pareja, el maltrato o abuso, una prolongada enfermedad, el fracaso de un sueño muy esperado, una catástrofe natural, problemas económicos…

Existen circunstancias en la vida como las que acabo de reseñar, que nos pueden llevar al límite y hacer que nos cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para afrontarlas y salir adelante. Ante estas situaciones podemos dejarnos vencer y sentir que hemos fracasado o sobreponernos y salir fortalecidos, apostando por la resiliencia.

La resiliencia no es una cualidad innata, es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida. Lo que quiero decir es que normalmente las personas resilientes no nacen, se hacen, lo cual significa que no se han dado por vencidas ante los fracasos o que han tenido que luchar contra situaciones adversas. Las personas resilientes sacan lo mejor de si mismos ante los retos que van surgiendo en la vida.

Quisiera hablarte de 8 características que considero tiene una persona resiliente:

  • Confía en uno mismo y confía en los demás. Son personas que se centran en sus objetivos y los persiguen con determinación y si necesitan ayuda, no dudan en pedirla porque reconocen la importancia del trabajo en equipo.

  • Se automotiva. Las personas resilientes saben buscar nuevas formas de obtener satisfacción de la vida. Mantienen la motivación siempre alta y son capaces de detectar y atraer cosas positivas a sus vidas.

  • Tiene conocimiento de sí mismo. Una persona resiliente conoce sus principales fortalezas y habilidades, así como las limitaciones y debilidades que le permiten poder trazar metas más objetivas y realistas.

  • Se autocuida. Realiza actividades dirigidas a conservar la salud y prevenir enfermedades, tomándose tiempo para descansar y recuperar fuerzas. Además, sabe cuándo puede dar lo mejor de sí mismo y cuando debe parar.

  • Sabe manejar sus emociones. Las personas resilientes gestionan sus pensamientos que generan emociones, tienen la capacidad de reconocerlas y expresarlas. La persona con alta resiliencia se permite sentir emociones intensas sin temerlas ni huir de ellas y ésta es una buena forma de afrontar situaciones dolorosas. Te dejo los 7 pasos para saber gestionarte emocionalmente.

  • Interpreta la realidad de forma muy objetiva. Usa la lógica desde un punto de vista positivo y resolutivo, con independencia de su propia manera de pensar o de sentir.

  • Evalúa los problemas como posibilidades de mejora y los afronta. Las personas resilientes comprenden que los problemas se pueden convertir en oportunidades, aprendiendo de ellas para crecer y superarse. Actúan enfocándose en las soluciones y en el cómo superar las situaciones.

  • Siente empatía. La empatía es la capacidad de entender al otro y ponernos en su lugar, comprender sus sentimientos, a través de comprender los propios. La capacidad de dar y recibir afecto en las relaciones con los demás es mayor.

¿Qué otras características consideras que tiene una persona resiliente? Con el fin de complementar lo que te he comentado te dejo un link a un artículo que habla de la capacidad de resiliencia  y un vídeo que habla de Aprender a desarrollar la Resiliencia

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para ser resiliente? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

"Aquel que tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo"  Friedrich Nietzsche

Milagros García

6 septiembre, 2018

El uso de la modalidad E-learning (formación online)  está creciendo tanto a nivel de estudios como a nivel profesional.  Ya sea por la posibilidad de hacerlo desde cualquier parte, como por el tiempo que cada uno decida dedicarle o porque pueda resultar más económico, se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada para ser más empleable, estar al día, mejorar la capacitación, mantener el interés y la curiosidad en el aprendizaje continuo, etc.

Estudios como el realizado por la OBS Business School, comentan el gran crecimiento de la metodología de formación online, que además traerá nuevas habilidades en la manera de interactuar, haciendo hincapié en las habilidades sociales y emocionales hacia las que la tecnología de la formación se está orientando.

Sin embargo, a muchas personas les cuesta la formación on line. La autogestión, la persistencia y la autonomía son claves para poder llevar a cabo con éxito y finalizar una formación mediante la metodología de enseñanza online.

enseñanza online

Foto de Unsplash

Para tener éxito al realizar una formación online es importante:

Tener claro tu objetivo: Según el informe de BestCollege.com sobre las tendencias en la educación online de 2017, el 72% de los estudiantes realiza esta formación con la intención de obtener un empleo, un 36% lo hacen en busca de cambios en su trabajo y un 32% de las personas trata de mejorar sus credenciales académicas en su trabajo actual. ¿Aprender por aprender?¡Es importante tener un objetivo!

Además, recuerda que para ser un buen objetivo tiene que estar bien definido, y será importante tener una fecha final en la que te planteas haberlo conseguido. Esa fecha te servirá de horizonte y te ayudará a mantenerte firme en tu decisión de realizar formación online.

Elegir el curso adecuado para ti: Para ello hay que comenzar por elegir un curso que te resulte atractivo. Si no te apetece hacerlo es fácil que acabes abandonándolo. Es necesaria una motivación hacia el curso. Además, asegúrate que el curso cumple con las expectativas de certificación que buscas o necesitas, si ese es tu objetivo.

Prepararse: ¿Hace falta un ordenador, un móvil, una aplicación o un programa específico para realizarlo? Asegúrate de que la plataforma de formación es compatible con tu ordenador, móvil o tablet.

Además, averigua cómo funciona. Es a base de vídeos, hay que hacer sesiones conectado a una hora determinada, requiere de trabajos en común con otros alumnos, tiene un test que superar con más de un 80%, hay varios intentos para realizarlo o solo uno, qué contabiliza para obtener la certificación, hay un tutor online, etc.

Y organiza tu tiempo. ¿Cuándo prevés que lo vas a hacer? Programa en tu agenda el tiempo a dedicarle. Si piensas que ya lo irás haciendo, no lo acabarás haciendo. Por eso, decide cuándo será el mejor momento para ponerte con tu curso: ¿el fin de semana, mientras vas en el metro al trabajo, por la tarde al llegar a casa…? Ponerse recordatorios o alarmas puede ser muy útil.

¿Tienes todos los materiales que puedes necesitar? Por ejemplo, si eres de los que te gusta tomar notas, hazte con un cuaderno para tu formación. Si tu curso es de yoga, prepara tu estera de ejercicios, si es un curso de cocina, prepara todos los alimentos y electrodomésticos o útiles de cocina que te vayan a hacer falta.

Ser responsable: Si dices que lo vas a hacer, hazlo. Y si eres de los que prefieren no decir nada a nadie para que si al final no lo terminas no quedes mal, en el fondo ya estás justificando tu falta de responsabilidad para llegar a tu objetivo. Lo importante es mantenerte activo con la formación online. Si eres de los que te ayuda decírselo a los demás para que te sirvan de acicate para realizarlo, compártelo. A veces unos con otros nos apoyamos para hacer más llevadera la tarea. Si prefieres hacerlo sin decírselo a nadie puedes encontrar formas de mantenerte activo poniéndote frases motivadoras en post-its, añadiendo recordatorios en la agenda…sé creativo para que te animes a hacerlo.

Comprometerse: Cuando decidimos hacer un curso online parece que el objetivo está en terminarlo. Sin embargo, aprovecha el aprendizaje que te está ofreciendo porque si no, el título solo no servirá de nada. Aprovecha la ocasión para poner lo aprendido en práctica, probar, pensar cómo puedes incorporarlo a tu trabajo actual…haz que tu esfuerzo de realizar la formación merezca la pena. El compromiso es con el aprendizaje mismo y lo que puede aportarte dicho aprendizaje a ti.

Eso no significa saturarse o agobiarse, ni aprender todo todos los días. Puedes elegir un día a la semana , o varios, o ir aumentándolo según el tiempo que dispongas. Puedes ser flexible, puedes incluso cambiar algunas de tus actividades por un rato de formación o incluso puedes hacer de esta algo social, por ejemplo, uniéndote a algún grupo de estudio que se junta por la noche en la biblioteca.

Ser curioso:  La curiosidad aumenta los resultados de aprendizaje. Pregunta, plantea reflexiones sobre la temática, trata de encontrar soluciones, escucha de verdad qué están diciendo o quieren decir, busca lo que no entiendas, trata de enfocarte desde nuevos puntos de vista y deja atrás otras experiencias que hayas podido tener en el pasado. La formación online de hoy está mucho más avanzada y es más atractiva que la de hace 10 años.

Ser ambicioso. Siempre se puede sacar un mayor partido a un curso. Siempre hay referencias de autores, bibliografía sobre la que indagas, ejercicios que realizar. Contabilicen o no contabilicen para tu certificación, sí contabilizan para tu aprendizaje y capacitación. Aplica lo aprendido, márcate nuevos objetivos de aprendizaje con lo que vas ya adquiriendo.

Divertirse: Lo bueno de una formación online es que no tiene un sentido tan estricto y serio. Puedes estar en pijama o comiendo helado mientras la haces. Puedes tomarte los ejercicios como un juego de investigación. Aprender puede ser divertido y tú puedes hacerlo solo por diversión.

 

Ahora que sabes qué puedes hacer para abordar mejor una formación online, ¿te animas a hacer alguna? Puedes probar con las formaciones que hemos preparado en 2miradas como por ejemplo, sobre cómo desarrollar el talento del equipo.

Con formación online es muy fácil mantenerse como un eterno aprendiz.

Porque...el saber no ocupa lugar

Raquel Bonsfills

20 julio, 2018

Estos días he leído sobre volver al trabajo después de haber estado un tiempo fuera, o sobre qué hacer con el talento sénior, es decir, lo considerado como ser mayor de 40 años.

También he visto artículos sobre la longevidad de las personas y cómo afecta esto a las organizaciones. Las mentes están más frescas y los cuerpos más activos cuando llega la edad de jubilación que hace 20 años y sin embargo, dejan de aportar su saber en las empresas. De hecho, ya hay numerosas start ups preparadas o con el foco en este público objetivo y es un tema de tendencia según el informe de Deloitte sobre Capital Humano 2018.

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Foto Unsplash

Hoy en día en España hay controversia. Por un lado, hablamos de gestión de la diversidad, habilidad que requieren los líderes de hoy en día y del futuro, para integrar equipos de generaciones, sexo, cultura, capacidades diferentes, y a su vez, seguimos con la complejidad de incorporar a personas mayores de 40 años en las empresas porque, sobre todo, no están dispuestos a cobrar lo mismo que una persona joven, o eso creemos.

Personas que han tenido que cambiar su lugar de residencia por el cuidado de los padres mayores, personas que quieren reengancharse después de un tiempo en el extranjero, personas que vuelven de dedicarse al cuidado de los hijos y quieren retomar su carrera profesional, son personas capaces que necesitan una oportunidad.

A pesar de esto, en las empresas se siguen contratando a personas de más de 40 años cuando hablamos de puestos con experiencia o directivos. Luego hay mercado para ellos. Y además, las personas de más de 40 años están menos acostumbradas a cambiar de empresa, con lo que si conseguimos ser la empresa en la que quieren trabajar, seguramente no se vayan.

En muchos casos, el problema está en que hay que enseñar a una persona ya madura nuevas formas de trabajar, y desde luego, una persona que dejó su trabajo hace 6 años, puede que al volver a su mismo puesto, las cosas se hagan completamente diferentes, ya sea por la tecnología aplicada que pueda desconocer o por los requisitos de clientes y proveedores que hacen que ya no se pueda desarrollar el trabajo igual, o incluso, puede que ya su puesto no exista.

Por tanto, para poder reincorporar a nuevas personas mayores de 40 años a las empresas, hemos de saber, al menos:

  • Cuál es su punto de partida. Sus conocimientos, dónde se quedó, qué ya sí sabe hacer, y qué sí está dispuesto a hacer a partir de ahora.
  • Cuál es su capacidad de aprendizaje. Para una persona más mayor o para una joven, hoy este punto es un requisito indispensable. El entorno cambia tan deprisa que como decía el anuncio hace años, te mueves, o caducas.
  • Cuál es su disponibilidad. Hoy hace falta flexibilidad para conciliar, para adaptarse a las necesidades personales y profesionales, para generar un acuerdo beneficioso para la empresa y para la persona. Y así saber cómo y de qué manera se puede contar con ella.

Y la empresa por su parte tendrá que ofrecer, al menos:

  • Un mentor. Un responsable de extraer las fortalezas y detectar el talento de la persona. Un acompañante en el proceso de integración de la persona en la empresa, en su desarrollo y en su éxito profesional.
  • Un entrenamiento. Diseñar un plan de formación en el que la persona pueda ir creciendo para conseguir las habilidades y destrezas necesarias para realizar a la perfección su trabajo diario. Y no le puede enseñar cualquiera dentro de la empresa, le tendrán que enseñar los mejores, aquellos que son modelo a seguir, que conocen el alma de la empresa, la cultura, y no solo el trabajo.
  • Una seguridad. Una vez que la persona es la elegida, se trata de hacer todo lo posible porque encuentre su sitio, donde mostremos que es importante para la empresa, que va a estar en ella siempre que quiera dedicarnos su esfuerzo por dar lo mejor de sí misma, con unas condiciones que sean satisfactorias y recompensen económica y emocionalmente.
  • Una flexibilidad. Porque este es el principio del acuerdo. Padres y madres que tienen que salir corriendo ante situaciones de sus hijos, hijos de padres que enferman porque son mayores o porque necesitan otros cuidados… es decir, hacen falta contratos flexibles, que supongan posibilidades para seguir dentro de la empresa pero en las circunstancias que cada cual pueda abordar.

En las empresas se puede diseñar un programa específico para la reincorporación de personas al mercado laboral. Hay empresas como Amazon, que han propuesto un programa de reenganche de mujeres que decidieron dedicarse a la maternidad y que quieren volver a trabajar. https://www.wherewomenwork.com/Career/359/amazon-women-returners

Se crea un mercado de trabajo paralelo en las empresas con vacantes específicas para el programa de reincorporaciones al trabajo dentro de las empresas, lo que es además un punto a favor de la responsabilidad social corporativa de las empresas y del compromiso con el crecimiento del empleo.

Las personas que entran en estos programas (cuando están bien creados) normalmente se sienten muy agradecidas porque se les ha dado la oportunidad y se esfuerzan más por dar lo mejor de sí mismas, generan un mayor sentido de pertenencia y ponen en juego de nuevo sus capacidades que a los 40 - 50 años están en muy buen estado y aún les queda muchísimo por ofrecer.

¿Quieres generar programas de reincorporación de personas valiosas? Súmate al crecimiento profesional de las personas que lo están deseando y obtén todos los beneficios de contar con ellas.

Raquel Bonsfills

Como dice Álex Rovira en su libro "Creer, crear, lograr", a veces obviamos lo obvio.

Se nos olvida que la felicidad parece emerger de un buen estado de salud, la compañía de nuestros afectos, el contacto con la naturaleza, una buena conversación o el privilegio de trabajar en lo que nos gusta.

Y precisamente al que menos caso hacemos es al cuidado de nuestro cuerpo, del que solemos acordarnos cuando toca hacer la operación bikini o cuando entramos en alguna crisis de edad y queremos seguir viéndonos estupendos, o, sobre todo, cuando nos da algún susto que nos lleva a ir al médico. Yo suelo decir, que, si tú no paras, al final es tu cuerpo el que te para. Este sabio medio por el que transitamos en nuestra vida, nos da continuas señales sobre qué nos puede estar afectando o en qué poner atención para favorecer nuestro bienestar.

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Foto Unsplash 

Además, nuestra estructura física también varía según seamos y sea nuestra forma de entender el mundo. Como explican en el Instituto Hune, "quienes entendieron que la propuesta de estar vivo depende de las acciones que hagamos y la emoción de miedo les llevó a sobrevivir, configuraron una estructura física sólida, fuerte, musculada.Donde se muestra la fuerza y los objetivos cumplidos. Los que entendimos que en el mundo lo importante era sentirse querido y conectar con los demás, configuramos formas suaves en nuestro cuerpo, nos recubrimos de grasa para hacer visible nuestra sensibilidad y decidimos tener expresiones agradables con todo aquel con el que nos encontráramos. Y otros, que decidieron abstraerse en sus pensamientos y que encontraron el fundamento de la vida comprendiéndolo y creando ideas sobre él, crearon un cuerpo largo, de cabeza y nariz prominente con poca musculatura, pues pensar pedía más cerebro que músculo…"

Por tanto, nuestro cuerpo dice mucho de nosotros mismos, y hay incluso una pseudociencia llamada morfopsicología que va analizando y relacionando partes de nuestro rostro con nuestra personalidad, aunque haya mucho mito en ello.

 

La cuestión es la necesidad de cuidar de nuestro cuerpo. Y sobre todo, de tomar conciencia de las señales que nos ofrece. No solo es un dicho popular que hay señales como, por ejemplo, cuando nos duele la garganta o nos quedamos afónicos, tras las que quizá haya algo que tengamos que decir que no hayamos dicho, o que haya falta de confianza para expresar algo como nuestros propios sentimientos. O si sentimos dolor en los hombros, que puede ser por cargas y responsabilidades excesivas. Y así podríamos encontrar los distintos avisos que nos dan pistas sobre lo que nos está ocurriendo y que mejor hacerlas caso a tiempo que no cuando hayamos generado una enfermedad psicosomática, autoinmune o cuando ya haya que tomar medidas más drásticas.

 

Por eso, hoy quiero dejar una serie de pautas, para cuidar nuestro cuerpo:

  • Comer bien. ¿Te ha pasado que tu cuerpo te pedía una ensalada o algo fresquito para cenar tras una comida copiosa? ¿O tras haber tomado dulce, necesitar algo salado? Aprender a escuchar al cuerpo en cuanto a necesidades alimentarias lleva a una buena relación con la comida. Una dieta sana y equilibrada, permitiendo la ingesta de todas las vitaminas, proteínas, hidratos de carbono yminerales necesarios va a favorecer la funcionalidad de nuestro cuerpo.
  • Beber agua.  El agua es esencial para mantener frescas nuestras células. Muchas veces nos dicen que hay que beber mucha agua, pero lo verdaderamente importante es mantenernos adecuadamente hidratados. Si sudamos mucho, tendremos que beber más agua. Os dejounos consejos para ayudarnos a beber agua correctamente.
  • Hacer ejercicio. En el estudio deI-Min Lee, profesor de medicina de la Harvard Medical Schoolsobre los mejores ejercicios para la salud, proponía caminar como el ejercicio más saludable. 30 minutos caminando a buen ritmo o incluso pausadamente puede beneficiar incluso al cerebro. El segundo mejor ejercicio es la natación por movilizar a todos los músculos del cuerpo. Después, el entrenamiento de fuerza pero sin grandes pesos o solo con nuestro propio peso, más bien ejecutado a base de repeticiones, y el Tai chi y los ejercicios de Kegel que contribuyen a una mayor calidad de vida.
  • Cambiar de postura regularmente. Si no vamos a hacer un ejercicio de forma continuada, al menos tener la prudencia de ir cambiando de postura regularmente. Porque si no, llegaremos a tener cuellos que un día harán llegar la cabeza al ordenador cual buitre, dedos que se acostumbran a un único movimiento propio para el uso del whatsapp, espaldas cheposas para trabajar en el portátil, o movimientos rutinarios propios de trabajos más físicos como hacer camas, levantar cajas, cocinar, conducir… Sí, nos movemos, pero siempre igual. Por eso, es importante para que no se anquilosen los músculos y mejorar el riego sanguíneo, que nos movamos frecuentemente, cada hora por lo menos se recomienda un cambio postural, pero nunca más de tres horas seguidas igual. Además, no es bueno para la concentración mental.
  • Tomar conciencia de nuestro cuerpo. Hacer un escaneo por nuestro cuerpo como para detectar si estamos correctamente sentados, si estamos presionando algún músculo o vaso sanguíneo que hará que se nos duerma algún miembro, si estamos contraídos o relajados, si estamos tensionados, estresados o forzados, si apretamos la mandíbula o los puños, si cargamos el peso sobre un pie o sobre los dos, sobre una cadera o sobre las lumbares, si tenemos la boca o los ojos secos, si tenemos la necesidad de cambiar de postura, si tenemos hambre o sed, si escuchamos demasiado ruido o si estamos a gusto. La meditación y el mindfulness han ayudado a esta toma de conciencia a través de visualizaciones y centrarse en el propio cuerpo.
  • Descansar. Los adictos al trabajo, los autoexigentes, los perfeccionistas, los mega-responsables, los emprendedores, los empresarios, y para todas las personas del mundo el descanso es esencial. Primero porque nos permite recuperarnos de la fatiga mental y física, y segundo, porque al dormir el cerebro puede recapitular y ordenar toda la información que a lo largo del día recibió y así poder aprender o darse cuenta de detalles clave, nuestras células se renuevan, crecemos y recargamos energía para afrontar un nuevo día. Por tanto, para evitar la sobrecarga y el desgaste, el mejor remedio es saber parar.
  • Conectar con la naturaleza. ¿Y qué tiene que ver con el cuerpo? Cuando salimos de la rutina, el cuerpo utiliza músculos que no suele mover, el corazón se acelera ante un suave ejercicio que cambia su ritmo habitual, la respiración puede verse alterada por momentos para adaptarse a los retos del camino, y sobre todo, y lo más beneficioso, a respirar aire puro. Una mayor calidad de oxígeno al respirar inunda nuestras células. Y todo ello sin contar con el placer de disfrutar de unas estupendas vistas, escuchar el canto de las aves, o sentir la brisa en la cara.

Cuidando nuestro cuerpo, cuidamos lo más importante que tenemos: a nosotros mismos. Y ahora que tienes estas claves para hacerlo y que seguro tú mismo conoces algunas más, ¿qué vas a comenzar a hacer diferente para estar mejor?

Aprendiendo a cuidarnos en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills