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Cuando hacemos un buen trabajo o cuando surgen ciertas circunstancias, llega un momento en que nos proponen promocionarnos a un puesto de mayor responsabilidad, nos instan a hacernos cargo de un equipo o de un departamento.

También personas autónomas que comenzaron solas su andadura puede que un día necesiten de otras personas que les ayuden o que les den algún tipo de soporte, que les permitan sumar a su negocio.

Ese es el momento en el que pasamos de ser técnicos a ser jefes. Pero ¿estamos preparados?

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Muchas empresas tienen planes de desarrollo de futuros directivos, especialmente orientados a puestos más relevantes o de un mayor nivel de responsabilidad, como ser directores de oficinas, directores de negocio o de área, directores de proyectos, etc. Sin embargo, cuando se trata de ser el jefe de un departamento, un mando intermedio dentro del organigrama de la compañía, no siempre se capacita de antemano a las personas que asumirán dichos puestos.

Haciendo un símil, cuando una persona llega a un puesto técnico, suele ser el jefe quien le dice cómo se hacen las cosas en esa empresa si no trae conocimientos previos, o le marca unas directrices para que aporte su propio conocimiento. Sea como sea, hay un seguimiento del trabajo y un cierto acompañamiento hasta que se puede decir que la persona sabe hacer su trabajo. Pero ¿quién lo hace con el nuevo jefe?

Es habitual escuchar a jefes de equipos que a ellos nadie les ha enseñado a hacer su trabajo, que han tenido que currárselo ellos solos, aprendiendo a base de errores y modelando o escuchando a otros, o incluso por intuición.

Por eso, creo que es importante tener en cuenta que ser jefe tiene unas funciones diferentes de las que tiene un técnico. Y muchas veces, a estos jefes, se les olvida que tienen un nuevo puesto y por costumbre, siguen desarrollando las mismas funciones que venían haciendo, y suman las nuevas tareas, como las reuniones a las que ahora está invitado. Así en poco tiempo, se ven desbordados o sintiendo que lo hacen todo y que no pueden delegar.

En mi opinión, cuando hacemos a una persona "jefe" tanto para la empresa como para la propia persona, es importante:

Tener claras las nuevas funciones. Ubicar a la persona, explicar cuáles son las funciones que como jefe tendrá que realizar a diferencia de las que realizaba hasta el momento. Y comprobar así, que la mayoría de las tareas más técnicas probablemente ya no estén en la lista.

Dedicar tiempo a las nuevas funciones. Hemos de ser conscientes de que las nuevas funciones requieren tiempo. Por ejemplo, de supervisión, de organización, de gestión del equipo, de desarrollo y optimización de recursos y procesos… No es solo hacer, hay un tiempo también de pensar en cómo hacerlo mejor.

Capacitación en áreas de dirección de equipos y liderazgo. No se nace sabiendo y aunque tengamos ciertas cualidades innatas hay que saber aplicarlas. Y facilite la empresa o no dicha formación, es importante al menos conocer formas de crear y dirigir equipos, formas de transmitir la cultura y valores de la empresa, estilos de liderazgo más adecuados según la empresa, la situación, la madurez del equipo…

Hay formaciones gratuitas para trabajadores y autónomos que pueden sernos de mucha utilidad y pueden ser subvencionadas para las empresas o que podemos hacer por nuestra cuenta aunque lo tengamos que hacer fuera de nuestro horario laboral. Y si cogen parte de nuestro horario laboral, la empresa seguramente nos permita salir un poco antes para llegar a esas formaciones dado que son en su propio beneficio.

Hay muchos libros y manuales e incluso blogs interesantes relacionados con la gestión de equipos y con claves que nos pueden ser de utilidad, además de permitirnos estar al día sobre lo que es importante para el sector, para la empresa, para las personas que han de trabajan en ella.

Aprender a delegar. Como ya no podemos estar a todo, es importante dejar que otra persona haga lo que antes hacías tú o parte de ello. Seguro que no será idéntico a como tú lo hacías pero podrás dar las indicaciones que consideres, incluso enseñando a hacerlo, y lo más importante, habrás de confiar.

Tener paciencia y tesón. No vamos a ser el mejor jefe del mundo en un día, aun cuando lleguemos con las ideas claras sobre qué hacer, porque ya desde nuestro puesto anterior veíamos lo que se podía cambiar o mejorar. Seguramente si llegamos y empezamos a decir todo lo que queremos hacer, la gente se extrañe o muestre rechazo porque los demás también llevaban haciendo las cosas de determinada manera hasta ese momento. Así que no trates de entrar como un burro en una cacharrería. Pero eso no significa que dejes a un lado tus ideas y propuestas. Ve buscando el momento adecuado.

Empezar a conocer el equipo y las rutinas propias de la empresa desde la perspectiva que te ofrece el nuevo cargo. Descubrir o redescubrir cómo funciona la empresa, cómo manejarse y relacionarse con los demás a los diferentes niveles, qué es más importante, qué intereses tiene el equipo y cada uno de sus miembros, … Antes de actuar, primero conoce bien el terreno en el que te mueves, porque no es igual desde la perspectiva de técnico que desde la de jefe.

Y después poco a poco, ir haciéndose con el cargo, con las tareas, con la nueva posición, con la responsabilidad, con las nuevas habilidades necesarias como tener una visión global, con ir más allá, con desarrollar el liderazgo, trabajar la mejor comunicación y seguir y seguir aprendiendo para llegar a ser, el mejor jefe del mundo.

Todos necesitamos aprender en cada nuevo puesto. Y sería muy positivo que las empresas tuviesen en cuenta que las personas necesitan capacitarse para asumir otros cargos que, dado que hemos hecho la selección, sabemos que son capaces de desarrollar. Ayudemos a que lo hagan lo más rápido y mejor posible.

Raquel

¿Fomentas la creatividad o la toma de decisiones de tu equipo? ¿Qué haces para fomentarlo?

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Creatividad 

Hoy quiero hablarte de una técnica de trabajo en equipo que fomenta la creatividad y la toma de decisiones dentro de un equipo y que fue desarrollada por Edward de Bono.

Edward de Bono es un escritor y psicólogo maltés famoso por haber acuñado el término “pensamiento lateral” que desarrolla en su libro “6 sombreros para pensar”.

Esta dinámica es muy clásica para favorecer la comunicación en las empresas.

El pensamiento es el recurso máximo del ser humano. Sin embargo, nunca estamos satisfechos con nuestra capacidad más importante. No importa cuan buenos seamos, siempre querríamos ser mejores.

La adopción de los "sombreros para pensar" que describe Bono en su libro es un modo de reforzar la intención de ser un pensador. Los sombreros nos permiten pensar y decir cosas que de otro modo no podríamos pensar ni decir sin arriesgar el ego.

El concepto de los seis sombreros para pensar que creó Bono nos permite separar la lógica de la emoción, la creatividad de la información y así sucesivamente. Ponerse uno implica definir un cierto tipo de pensamiento.

De Bono distingue entre pensamiento el rutinario y el deliberado. El pensamiento automático sirve para encarar rutina, cuya utilidad consiste en saber reaccionar ante un interlocutor, pero no para genera propuestas. El pensamiento deliberado para hacer las cosas mejor, no sólo para encararlas y resolverlas al paso, se centra en cambio en producir propuestas, establecer objetivos, evaluar prioridades y generar alternativas.

De acuerdo con el autor, son la intención y los movimientos para llegar a algo lo que convierte una idea en realidad. La intención de pensar nos convierte a cada uno de nosotros en pensadores. De lo que se trata es de racionalizar el proceso para

Cada persona se pone o quita un sombrero a la hora de afrontar el tema o problema que se esté tratando. La clave es que cada sombrero es una dirección de pensamiento en vez de ser una etiqueta de pensamiento.

El método de los Seis Sombreros se esquematiza a continuación, Cada uno de los seis sombreros para pensar tiene un color: blanco, rojo, negro, amarillo, verde, azul. El color da nombre al sombrero.

El método es simple. Basta utilizar los seis sombreros imaginarios, cada uno de un color diferente. Pueden usar un sombrero de un color concreto durante un tiempo en un momento determinado.

Los sombreros involucran a los participantes en una especie de juego de rol mental.

 

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Mi editor Pedro Molina de la editorial Liberman y yo creemos que faltaría un sombrero más que es el de la ética, que podría tener un color Malva.
Los Seis Sombreros se pueden usar individualmente, en reuniones, para escribir informes y en numerosas circunstancias.Fuente: Extracto de BONO, E. de. 1986. Seis sombreros para pensar.

Este sombrero representaría el pensamiento ético y moral para decidir correctamente.

A este sombrero le caracteriza un pensamiento respetuoso con los demás, equitativo y ético. Es la búsqueda de la mejor decisión desde la perspectiva ética y de la inteligencia social.

El matiz del sombrero malva consistiría en ayudar a las organizaciones a ser más responsables socialmente y a promover las decisiones legales y éticas.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo que habla de los Seis sombreros para pensar de Edward de Bono

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a hacer para mejorar la creatividad y la toma de decisiones en tu equipo? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

“Generalmente, los únicos que están satisfechos con su capacidad de pensamiento son aquellos pobres pensadores que creen que el objetivo de pensar es probar que tienen razón, para su propia satisfacción” - Edward de Bono

 

Milagros García

Algunas personas pasan por alto las situaciones que les afectan incluso negando que existan o simplemente alejándote de ellas. Otras personas hacen mucho más grandes sus problemas o preocupaciones de lo que pueden ser en realidad, dramatizándolas o magnificándolas. ¿De qué tipo eres tú?

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Hacer una montaña de un grano de arena suele pasar por varios motivos:

Estar cansado. El cansancio hace que nos cueste mucho más cualquier actuación porque no tenemos el talante ni las fuerzas o la energía necesaria para sobrellevarla como lo haríamos si no estuviésemos tan cansados. La falta de sueño o no tener tiempo para desconectar nos lleva a un agotamiento físico e incluso mental. Por poner un ejemplo, si vas de excursión a la montaña, subir una colina al inicio de la travesía puede ser más o menos llevadero dependiendo de tu estado de forma, incluso al inicio hacer el esfuerzo puede resultarte divertido. Sin embargo, cuando ya estás cansado, encontrarte con esa colina ya no hace tanta gracia, el esfuerzo para superarla es mucho mayor y vemos como si la colina se hubiera convertido en una gran montaña donde no ves el final. Y entonces te vienen las preguntas del tipo: "¿cuándo llegamos?", "¿cuánto queda?", "¿aún nos falta todo eso?"…

Estar estresado. El estrés nos pone en una situación de alerta que físicamente no podemos sostener por mucho tiempo. El cuerpo no puede hacer una maratón a modo de sprint. Por eso, cuando el estrés dura más de lo debido nos deja vulnerables ante cualquier situación que se convierte en un auténtico reto a superar de nuevo. Un reto para el cual cada vez tenemos menos fuerzas y menos capacidades que nos llevan a reaccionar en lugar de responder de forma eficiente y racional.

Acumulación de tareas en un momento dado. Hay días que de repente, aunque lo teníamos todo bajo control, algo sucede y nos llueven las tareas extras no previstas. O a lo mejor solo han llegado un par más pero que sumadas a lo que ya teníamos nos hacen desbordarnos. Esta acumulación cuando la expresamos en lista de acciones a realizar se convierte en el gran elefante que hemos de soportar, un peso que no podemos sostener al menos en ese momento en el que le tenemos por completo encima. Estamos saturados.

Las cosas malas nunca pasan solas. Cuando damos crédito a este tipo de frases o al "no hay dos sin tres" o al "¿qué más me puede pasar hoy?" abrimos la puerta a que nos sucedan más situaciones desagradables porque ya hemos puesto el foco en ello y vamos a filtrar todo eso que nos suceda desde el cristal negro con el que las estamos mirando. Además, por supuesto, todas ellas van en nuestra contra de forma personalizada, no pasan a todos lo que se vean implicados, nos pasan a nosotros. Así que nos lo tomamos como algo personal.

Sobredimensionar. No es que me haya caído, es que me he estampado. No es que esté acatarrándome, es que estoy con gripe. No es que me hayan pedido que haga una tarea, es que me han encasquetado un marronazo. Cuando queremos exagerar somos únicos. Y lo que nos decimos y cómo nos lo decimos afecta a nuestra forma de llevarlo física y emocionalmente.

Seguro que conoces otros motivos por los que nos hacemos este boicot a nuestro día a día. Ahora bien, ¿qué podemos hacer para volver a dejar a nuestro grano de arena en su justa medida?

Ser objetivos. Analizar los hechos que se han dado, sin juicios ni valoraciones, solo describiendo lo sucedido. Concretar ayuda a desmontar muchos de los problemas que nos surgen en el día a día porque la mayor parte de las veces, ver el problema más grande de lo que es, es una cuestión emocional. Si le quitamos esa parte emocional, podremos observar el problema o la situación con mucha más racionalidad. Por ejemplo, si pensamos "al entrar en la oficina Ana me ha mirado mal. Ya no quiere saber nada mí desde el otro día que me pidió ayuda y no pude quedarme para prestársela". Para ser objetivos podríamos plantear los hechos de la siguiente forma: "el jueves pasado Ana me vino a pedir ayuda y le dije que no podía porque había quedado y no me daba tiempo a llegar si salía más tarde. Hoy al entrar en la oficina Ana me ha mirado y no me ha dicho nada. Es posible que Ana pueda haberse molestado conmigo". Una vez planteados los hechos de forma objetiva, entonces, si lo considero conveniente, puedo ir a hablarlo con ella para aclarar la situación.

Desgranar la montaña. Al hacer la lista que supone cada granito que hemos sumado a nuestra montaña, hemos llegado a ver la montaña en su conjunto. Pero como no podemos hacer todo a la vez, hemos de coger la lista e irla atajando granito a granito. Ir realizando cada tarea o acción en orden, de una en una, priorizando, para que esa carga sea menos pesada cada vez. Además, ir viendo que baja la lista nos animará y nos hará más liviano su avance por ella. Por eso recuerda, que un elefante solo nos lo podemos comer ¡¡a cachitos!!

Cuidarnos. No podemos olvidarnos de cuidar de nosotros mismos. Comer bien, sano, dormir lo necesario, tener ratos de ocio o de tiempo libre en los que cambiar de ámbito nuestro cuerpo y nuestra mente, a veces hasta cambiar de postura, levantarnos de nuestra silla, dar un pase…parar un momento para recargar la energía, para oxigenar el cerebro y para activar los músculos que se van entumeciendo.

Atender a cómo nos decimos las cosas. La forma en la que nos hablamos, cómo nos decimos las cosas importa. Prestar atención al uso de las palabras es necesario para que no nos pesen. Decir que "se le olvidó la cita", no es lo mismo que decir que "me dejó tirada". Emocionalmente será mucho menos doloroso en el primer caso. Un "tengo que" nos supone una mayor carga que un "quiero". Así que tratemos de usar palabras más suaves, más neutras, más emocionalmente equilibradas. Y para ello, detecta tus pensamientos y si no están haciéndote sentir bien, trata de reescribirlos basándote en la técnica de gestión emocional de cambio de pensamiento.

Poner límites. Tenemos una resistencia y aunque es mucho mayor de la que pensamos, es bueno no jugar a llevarla al extremo o por lo menos, no por demasiado tiempo. Poner límites es una clave para dejar de sentirnos desbordados. Y es que es necesario saber decir que "no" cuando sabemos que no vamos a poder llegar o que nos va a suponer un sobreesfuerzo para el que no estamos en ese momento preparados. Delegar. Contar con otros en los que apoyarnos para abarcar más si es que no lo podemos postergar o requiere de una respuesta por nuestra parte. Es decir, hemos de saber que tenemos alternativas al "lo hago yo todo". 

El cuerpo ha de poder recuperarse, la mente necesita descanso, hemos de fluir con nuestras emociones.

Y por eso, os dejo este vídeo en el que os invito a un café, uno de calidad, el que más queráis, para evitar el estrés en vuestra vida y dejar de hacer montañas de granos de arena.

  

Raquel Bonsfills

Einstein decía que no podemos resolver el problema pensando de la misma manera que cuando fue creado. Muchas veces tomar distancia del problema nos ha ayudado a pensar de forma diferente, pero a veces necesitamos algo de ayuda para darnos cuenta que hay otras opciones.

Por otra parte, hoy en día las empresas de marketing y publicidad han de hacer esfuerzos para pensar cómo vender lo mismo de diferentes formas, planteando a los clientes diferentes opciones para que puedan elegir, aunque sepan que una en concreto será la adecuada.

Buscar alternativas es más fácil cuando tenemos una necesidad, por ejemplo, en momentos de crisis, pero no es tan fácil cuando creemos que hay un camino claro, que tenemos razón o que ya existe una mejor opción.

Los coaches también solemos hacer preguntas que lleven al cliente a plantearse alternativas que puede que no haya tenido en cuenta o que le permitan descubrir opciones que pueden llevarle más allá de los objetivos deseados.

Todo esto es posible gracias al pensamiento lateral. Y en tiempos de innovación es aún más necesario.

El pensamiento lateral

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¿Y qué es el pensamiento lateral?

Como su propio nombre indica el pensamiento lateral consiste en pensar desde al lado, o desde otro lado. Es una invitación a tomar nuevas y creativas perspectivas sobre una situación o un problema.

Este término fue acuñado por Edward de Bono, en su libro Pensamiento lateral: manual de creatividad donde explica que "la base del pensamiento lateral consiste en considerar cualquier enfoque a un problema como útil, pero no como el único posible ni necesariamente el mejor".  

¿Cómo se utiliza?

El proceso de utilización de este tipo de pensamiento comienza con un caso o una situación a la cuál dar respuesta. Para aplicar el pensamiento lateral se realiza una lluvia de ideas en las que abordar diferentes enfoques o perspectivas.

Desde el punto de vista de la creatividad todo es válido. En el pensamiento lateral no hay juicio, no se mide qué es mejor o más efectivo. Simplemente se deja llevar por las diferentes alternativas que pueden plantearse o que somos capaces de encontrar.

Por ejemplo, si partimos de la situación ¿cómo puede dividirse un cuadrado en cuatro partes iguales? Podremos obtener diversas alternativas del tipo:

  • Cuatro secciones verticales u horizontales rectangulares.
  • Cuatro cuadrados pequeños.
  • División del cuadrado en dieciséis pequeños cuadrados y luego trazar dos líneas en forma de cruz gamada.
  • Otros…

Después Edward de Bono aplica lo que llama pensamiento vertical, que es el pensamiento analítico, de causa-efecto, que sí es capaz de discernir entre cuál de las opciones extraídas antes es la más adecuada.

Eso sí, no es conveniente mezclarlos. Es decir, no ir analizando ideas mientras vamos planteando las alternativas creativas. Ni añadir nuevas ideas cuando ya estamos en la fase de análisis.

Podemos mejorar nuestra habilidad para desarrollar el pensamiento lateral. Como dice Edward de Bono "el principal objetivo de las técnicas del pensamiento lateral es desarrollar una costumbre que paulatinamente se transforme en una actitud lateral consecuente" y para ir cogiendo esa costumbre podemos comenzar, por ejemplo:

Preguntando ¿Por qué? y también ¿cuándo? ¿cómo? ¿qué otro uso puede tener? ¿y qué más? Se trata de jugar con curiosidad, como niños.

Provocando. Edward de Bono plantea que hemos de hacer reaccionar al cerebro de forma absurda y sin la lógica habitual. Y utiliza el llamado PO (provocative operation) que puedes conocer mejor en este vídeo.

 

Divirtiéndonos con los acertijos creados por Paul Sloane. Paul Sloane propone resolver estos acertijos en grupo y definiendo un maestro de acertijos que lee la respuesta y les cuenta el caso a los demás. Luego ante las ideas y propuestas de resolución solo responderá "sí", "no" o "no importa" hasta que el grupo dé con la solución.

Un ejemplo: Los dos barberos

Un viajero llega a una pequeña ciudad. Nunca la había visitado antes, ni sabía nada sobre ella ni sobre sus habitantes. Necesitaba un corte de pelo. Había dos barberías cercanas en la calle principal. Eran las únicas de la ciudad. El hombre las estudió con cuidado. Una estaba limpia y ordenada. Todo era pulcritud. El barbero barría las últimas trazas de cabello mientras esperaba al próximo cliente.

La otra barbería estaba sumamente desordenada. Todo parecía gastado y ruinoso. El desgreñado barbero se columpiaba en una silla esperando a los clientes.

Ambos negocios cobraban lo mismo por un corte de cabello. Después de considerarlo cuidadosamente, el hombre decidió ir a cortarse el pelo con el barbero desgreñado. ¿Por qué?

Piénsalo un momento antes de leer la solución: El viajero dedujo correctamente que, ya que sólo había dos barberos en la ciudad, cada uno le cortaría el pelo al otro. Por lo tanto, el barbero cuidadoso le cortaría el pelo al desgreñado en forma descuidada. Era el desgreñado el que cortaba con esmero el pelo al otro barbero. El viajero eligió entonces al desgreñado.

Utilizando relatos. Esos relatos pueden presentarse para generar diferentes puntos de vista, por ejemplo qué pensaría cada uno de los personajes; cambiar una descripción favorable en desfavorable, no modificando el material, sino el valor relativo de diferentes conceptos y el ángulo de visión o enfoque para el análisis; extraer un significado de la información diferente al extraído por el autor…

Adivinar qué ocurre en la imagen. Jugar a qué está pasando a través de los que nos inspire la imagen. Se pueden buscar opciones diferentes.

Incuso hay quien dice que esa actitud lateral que adquiriremos con la práctica, nos ayuda a entender que hay diferentes formas de caminar por la vida, ofreciéndonos mayor libertad para elegir.

¿Quién dijo que era mejor estudiar una carrera que aprender un oficio? ¿Quién dijo que dedicarse a viajar era solo una cuestión de ocio? ¿Quién dijo que levantarse a la 1 de la mañana era perderse el día?

Solo son alternativas.  ¡Abre tu abanico de posibilidades!

Ahora que conoces un poco mejor cómo funciona el pensamiento lateral, ¿cómo puedes aplicarlo tú en tu día a día?

Raquel Bonsfills

¿Crees que la excelencia te lleva a ser mejor profesional y persona? ¿Intentas practicar la excelencia en tu día a día?

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Esta semana he tenido la suerte de ser invitada a la entrega de los premios de excelencia de Prosegur y aunque el acto resultó ser muy poco excelente, lo que sí resultó realmente excelente fueron las 38 personas nominadas y premiadas por sus actuaciones destacadas en el desarrollo diario de su actividad en la Comunidad de Madrid durante el pasado año. Acciones como: salvar a 2 niños metidos en un coche a 40º un día de verano, incautar alijos de droga, controlar y extinguir incendios, realizar primeros auxilios in extremis ‘salvando vidas’…

Y es que, se puede trabajar realizando las tareas con esfuerzo mínimo para salir del paso o se puede trabajar preparándote y dando lo mejor de ti en cada una y buscando la mejora continua.

La excelencia hace mención a alguna capacidad o habilidad fuera de lo común o a un talento difícil de igualar. También puede tratarse de una condición moral muy elevada, aunque es más común encontrar dicho concepto en un contexto académico o con relación a alguna disciplina artística.

La búsqueda de la excelencia nos lleva a la conexión de uno de los deseos más nobles de la naturaleza humana y que más nos acerca a la felicidad: el deseo de superación personal.

Para mí la excelencia no es un acto, es un hábito, es una forma de vida, es el intentar hacer las cosas lo mejor posible cada vez y para practicar este hábito en el día a día se requiere de compromiso, constancia, esfuerzo, resiliencia y pasión.

Alvin Toffler en su frase nos recuerda que “Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer o escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”.

Hoy quiero compartirte 8 claves para lograr la excelencia:

  • Practica “Insiste, resiste y persiste”. A menudo los resultados iniciales no se parecen en nada o en muy poco a lo que puedas desear, no pares, avanza y busca la manera de mejorar cada detalle de lo que estás persiguiendo a pesar de lo frustrante que a veces pueda resultar.
  • Mejora cada día, ten hambre de aprender. Es fundamental para poder practicar la excelencia el realizar acciones como: leer al menos 15’ al día, reunirte con personas interesantes e inteligentes y el cuestionarte todo. De esta manera mejorarás tus habilidades y capacidades, recursos o información y esto, te llevará a lograr cambios que te lleven a un aumento mayor en tu excelencia.
  • Define tus objetivos y metas y planifica las acciones para lograrlo de forma excelente. Ya te he compartido cómo definir tus objetivos con la técnica SMART-E, te invito a que además, cada día verifiques que estás en el camino de lograr lo que te has propuesto. Revisa lo realizado y aprendido el día anterior y planifica lo que quieres realizar ese día, teniendo en cuenta y dando tiempo a las cosas verdaderamente importantes. Esto te ayudará a estar más centrado y ser más productivo y excelente.
  • Haz más de lo que te han pedido. Especialmente, si se trata de clientes ofrece más de lo que el cliente necesita, si el desempeño percibido excede a las expectativas del cliente, genera lealtad incondicional, porque siente afinidad. Si logras superar sus expectativas podrás fidelizarlo y mantener un cliente fidelizado cuesta seis veces menos de tiempo y dinero que hacer un nuevo cliente para las pymes en España, según el estudio llevado a cabo por Everilion.
  • Adelántate y maneja de la mejor manera posible los imprevistos. Muchas personas comenten una y otra vez los mismos errores pudiéndolo evitar, es importante para practicar la excelencia el aprender de las situaciones vividas pasadas y tomar acción a futuro. Además, disminuiremos de forma considerable el estrés que generan los imprevistos por su naturaleza imprevisible.
  • Atrévete y realiza acciones que puedan sorprender positivamente. Sorprender a una persona o un cliente es una estrategia de éxito garantizado, generando recuerdos y buenos comentarios y esto se traduce en futuras ventas o una posible difusión gratuita.
  • Practica cada día el intentar ser mejor persona. La excelencia requiere ponerse a punto e integrar, de forma cotidiana, tus 4 partes como ser humano: físico, intelectual, emocional y energético - espiritual. Una forma de ponerte a punto es prepárate para afrontar tu nuevo día.
  • Y para mí, la clave principal: practica la excelencia todos los días y además, hazlo con Pasión. Si es algo que merece la pena para ti, no dejes de trabajar en ello a diario, no descanses. Esto marca la diferencia entre que algo sea posible o que no lo sea. El corazón rompe las barreras que te pone el cerebro, la pasión te enfoca en tu objetivo y te quita las limitaciones que te pone tu cerebro.

¿De qué otras maneras logras la excelencia?

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo que habla de La iniciativa como camino a la excelencia de David M Calduch.

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a hacer para lograr más la excelencia? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

En cuanto a mí, estoy en busca de la excelencia. No tengo tiempo para envejecer” Will Eisner.

Milagros García

¿Has acudido a presentaciones en las que te has perdido? ¿Qué no han captado tu atención? ¿Presentaciones llenas de números y datos técnicos incomprensibles o ilegibles? ¿Has tenido que realizar una presentación y te has puesto a escribir o a crear un power point directamente? ¿Siempre es necesario un power point?

Sobre presentaciones hay mucha variedad, tanto en estilos como en formatos, contenidos o momentos y lugares donde se realicen. Sin embargo, la clave principal para el éxito de una presentación es la preparación.

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Y ¿qué hemos de preparar? Puedes seguir estos 7 pasos:

  1. Para qué. Cada presentación tiene un sentido y también unas posibles consecuencias. Según lo que comuniques y cómo lo comuniques así será la respuesta del otro. Una respuesta que habrá que predecir. Por eso, es importante pensar qué va a hacer el otro con esa información que le voy a transmitir y lo relevante que es para él. Si no es nada bueno, mejor será el silencio.
  2. Para quien. Cada público es distinto. Si quiero presentar mi idea de negocio no será lo mismo hacerlo ante un grupo de inversores que a un grupo de posibles colaboradores, porque seguramente el contenido varíe. Un inversor buscará más la viabilidad y un colaborador buscará más su posible aportación personal al negocio y beneficio. Adaptarse a cada público nos hace preparar diferentes versiones según sea el interlocutor y tendremos que conocer al máximo a ese interlocutor. Conocer sus intereses, su jerga, su problemática, sus posibles dudas, sus necesidades,…
  3. Cuánto tiempo tienes. El tiempo es esencial a la hora de preparar una presentación porque no es lo mismo contar con el minuto que te ofrece una conversación de ascensor (elevator pitch) que dar una charla de 10 minutos, de 1 hora o de 3. Y hemos de hacer una buena gestión de ese tiempo contando que necesitaremos de un tiempo de introducción, desarrollo y conclusión. Y que ninguno de ellos puede no estar. En realidad aquella parte en la que más podremos poner o quitar será la parte del desarrollo, que podremos ajustar:

- En el caso que seamos del tipo de persona que se enrolla y dispersa: acortaremos explicaciones de argumentos haciéndolos más concisos o incluso quitando algunos de ellos.

- En el caso que seamos concretos de los que apenas explicamos el esquema de contenidos:  añadiremos ejemplos, argumentos, muestras, vídeos… que nos ayuden a aclarar y comprender mejor lo expuesto.

En cualquier caso, hay que hacer un seguimiento del tiempo. Para ello es recomendable tener un reloj, ensayar como si lo estuviéramos haciendo en directo e incluso con público que nos pueda decir si hay algo que no se haya entendido. Y sobre todo, hemos de conocernos, para saber si somos de los que se nos va la hora o si nos vamos a quedar cortos de tiempo. Practica siempre a un ritmo que se entienda, y hazte consciente de si con los nervios te sueles acelerar o por el contrario, te ralentizas.

Y procura no superar nunca el tiempo que te han dado, los organizadores lo valorarán y los asistentes lo agradecerán. Respeta el tiempo de los demás.

  1. Cuándo. Dependiendo del momento del día en el que se realice la presentación habrá que ponerle más animación. Según estudios realizados en neurociencia, y como explica el Dr. Bermejo en su libro "Neuroeconomía", hemos de programar la agenda y tener en cuenta: Día, hora. Antes de… Después de… porque varía el peso del impacto de tu presentación según seas el primero o el último en presentar cuando hay una serie de presentaciones en un evento. Hemos de saber que es más difícil mantener la atención después de comer y por la noche, que en días soleados la memoria se verá afectada por lo que prevé dar bolígrafos y papel. Y evita los lunes y los días de tormenta si quieres que se aprueben nuevas ideas, porque favorecen el ambiente depresivo. Así que en la medida que puedas elige el momento para tu presentación y para citar a los asistentes.
  2. Dónde. El lugar es importante para prepararte. No será lo mismo un lugar al aire libre donde tendrás que asegurarte que tu voz llega a todos que una reunión en un despacho. Ni será igual la escenografía, dónde te colocarás, cómo te moverás en una sala de reuniones, una sala de formaciones o un teatro. Además, las salas de color azul llevan más fácilmente a la creatividad mientras que las salas con tonos rojos nos limitan la capacidad de tomar decisiones más racionales, llevándonos a la impulsividad.
  3. Qué decir. Es necesario identificar los puntos clave que quiere que tu público se lleve. Dicen que no han de ser más de tres para que podamos asimilarlo correctamente. Son puntos que habrá que comentar al inicio, desarrollar a lo largo de la presentación y resumir o recordar al final.

Una vez que los tengas, infórmate sobre el tema, investiga, documéntate, y ve anotando lo más importante de tus hallazgos. Después dales un hilo conductor, un sentido, una historia o camino por el que vas a llevar a tus interlocutores.

Determina la necesidad que cubre, el problema o la demanda que existe de un producto o servicio. Expón los beneficios del proyecto. Cuáles son los servicios y/o soluciones que ofrece. Y recuerda explicar por qué tú, tu diferenciación. Ser el protagonista de tu historia, hará que integres mejor la emocionalidad de lo que vayas a contar.

También es importante ponerle un título atractivo. Y encontrar qué puede ser lo más llamativo para captar mejor la atención de los oyentes y que quieran seguir escuchándote.

  1. Cómo decirlo. ¿Cómo va a llegar mejor tu mensaje? Es importante emocionar así que trabaja tu propia emoción. Si te apasiona, apasionarás. Además, todo lo que se aprende a través de los sentidos nos hace que lo recordemos mejor. Por eso, asegúrate de introducir elementos relacionados con la vista, como imágenes, esquemas, gráficos que hagan el mensaje más fácilmente comprensible; con el oído, buscando las palabras más adecuadas y evitando ambigüedades o muletillas; y con la parte más kinestésica que incluye el gusto, el tacto o el olfato, aquí puedes utilizar aromas, explicar sabores, hablar de sensaciones, llevar muestras que se puedan tocar… Es aquí donde has de pensar si lo más adecuado es una presentación de power point, ;)

Recuerda que van a escucharte a ti, que eres el portador del mensaje y quieren saber lo que les vas a decir. Así que posiciónate en el centro de la escena, y que todo lo que puedas llevar, incluyendo presentaciones digitales o virtuales, son tus herramientas de apoyo en la presentación, no la presentación en sí, que diriges, organizas, armonizas, animas, paras,…y realizas . Has de prepararte tú.

Para completar esta información te dejo un vídeo de Natalia Gómez del Pozuelo:

Así que, ahora que ya tienes unas ideas básicas para ayudarte a realizar presentaciones más eficaces, ¿qué vas a comenzar a preparar antes de ponerte a escribir sin más o a hacer una PPT?

Ya sabes que si necesitas ayuda, estamos aquí para ayudarte en tus presentaciones y entrenarte para generar el impacto que desees con tu actuación. ¿Preparado/a?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

¿Vives con Pasión? ¿Qué haces para vivir con Pasión?

La pasión , viene del verbo en latín, patior, que significa sufrir o sentir. Es una emoción definida como un sentimiento muy fuerte hacia una persona, tema, idea u objeto. Así, la pasión es una emoción intensa que engloba el entusiasmo o deseo por algo. El término también se aplica a menudo a un vivo interés o admiración por una propuesta, causa, actividad, y otros. Se dice que a una persona le apasiona algo cuando establece una fuerte afinidad, a diferencia del amor que está más bien relacionado con el afecto y el apego.

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 Foto de Unsplash

 “Cuando una gran pasión se apodera del alma, el resto de los sentimientos se apretujan en un costado” Luci Montgomery

Ya escribí sobre la necesidad de tener pasión en lo que haces como una de las características necesarias de un emprendedor en el entorno VUCA en el que nos movemos y otro artículo que habla sobre la pasión, un don que se puede lograr y mantener. Hoy quisiera compartirte cómo puedes vivir con Pasión.

¿Qué significa vivir con pasión?

Conozco a muchas personas que tienen una vida rutinaria con los mismos quehaceres diarios y viven la vida sin pasión. Un ejemplo típico sería alguien que se levanta, se dirige a su trabajo, regresa al hogar, comparte lo mínimo con los suyos, si no vive solo, ve la televisión o lee y se va a la cama. ¿Qué piensas de esto? No sé tú, para mí esto no es vida.

Observo que quien lleva este tipo de vida con el paso del tiempo se vuelve gris; es decir, una persona sin apenas sentido del humor, con baja energía, predecible, común y que normalmente no deja huella. Una persona que vive así no logrará tener lo que desea en la vida a menos que se decida a cambiar y comenzar a brillar.

Para mí, la Pasión y el Amor son las dos emociones más intensas que vivo. No entendería este mundo sin vivir todo lo que hago en mi día a día con amor de forma apasionada.

Saber si sientes pasión es relativamente fácil averiguarlo teniendo en cuenta tres premisas: la primera sería fijarte si el tiempo pasa o no deprisa con lo que estés haciendo, la segunda podría ser si te supone placer o un gran esfuerzo lo que realizas y la tercera, pon el foco en si la tarea o el proyecto podrías abordarlo en cualquier momento o no.

Vivir con pasión mi vida supone vivir cada día como si fuera el último, disfrutando de cada cosa que decido hacer (sea o no habitual), intensamente y con plena consciencia, con agradecimiento de todo y por todo, creciendo constantemente y sin lugar a duda, compartiendo ese Amor por la vida y las personas, con la mayor cantidad de seres humanos posible.

5 pasos para vivir con pasión

Recientemente leí un artículo de la mente maravillosa que nos habla de seguir 5 pasos, si eres de las personas que desean sentir pasión por lo que hacen, sueñan o viven en su día a día:

  1. Escribe una lista de tus 15 pasiones: lo que más te guste, sea más especial para ti o forme parte de la base de tu felicidad.
  2. Ahora escoge las 3 que más te gusten.
  3. Escribe 4 o 5 sensaciones que describan lo que ocurrirá cuando estés viviendo cada una de las 3 pasiones.
  4. Escribe los pensamientos negativos que te impiden hacer realidad y vivir estas pasiones.
  5. Piensa cómo podrías hacer de tus hobbies una forma de vida que te facilite recursos o ingresos, teniendo en cuenta que pasión y éxito son dos ingredientes inseparables.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo que habla de cómo vivir con pasión, más allá de la edad

Después de lo que te he compartido, ¿Qué vas a hacer para vivir la vida con pasión? ¿Cuándo vas a empezar a llevarlo a cabo?

"Tu propósito te apuntará a la dirección correcta pero la pasión será lo que te impulse" Travis Mc Ashan

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

Un año más acaba, y con él unos días de reflexión y nuevos propósitos.

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Aunque podemos comenzar nuevos hábitos y ponernos objetivos en cualquier momento, es bueno aprovechar estos ciclos de la vida para este tipo de revisiones. Cerrar un ciclo y abrir otro es motivador y nos llena de energía para nuevos retos. Es como un reseteo natural.

En esta época, muchas personas se entregan a la retrospección y reevalúan algunas de sus elecciones del año que pasó. Las resoluciones de año nuevo son la oportunidad perfecta para todos aquellos que no han podido comenzar a hacer los cambios que dijeron que harían la siguiente semana, el mes que viene, o quizás cuando comience el invierno. A través de la PNL (Programación Neurolingüística) y de la imitación de cualidades positivas de otras personas, intenta poner en práctica esa capacidad luchadora que tienes dentro de ti mismo.

Existen personas que se predisponen de una forma negativa ante la situación de afrontar la vida (el día a día). Cuando tengas algún tipo de verdad absoluta que resulta irracional hazte la siguiente pregunta: ¿De verdad es imposible?  Cuida tú diálogo interior y evita utilizar palabras de valor absoluto del tipo siempre o nunca porque causan una gran rigidez mental. La vida está llena de matices, por tanto, vive, disfruta y sé feliz.

Desde 2miradas creemos que es importante que miremos desde otra perspectiva, empecemos algún proyecto nuevo que nos aporte, nos de otro rumbo, que nos enseñe…

Por eso, para ayudarte con tus propósitos de este año queremos hacerte un regalo para cambiar hábitos, para cambiar rutinas, para sumar aprendizajes, en definitiva, tener un año más positivo, que nos haga crecer como personas en todos los planos de nuestra vida.

Para tu mejora profesional Raquel Bonsfills quiere regalarte su libro sobre liderazgo "La principal tarea del líder acompañar personas"

Además, para este nuevo año que ha comenzado queremos que avances en tu negocio por lo que te ofrecemos la posibilidad de avanzar con estos cursos gratuitos, donde reforzaras habilidades y actitudes empresariales en el sector del comercio.

¡Feliz 2019!

La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una ilusión persistente.

Como te explicamos en nuestro último artículo, las buenas acciones mueven el mundo. Y las buenas acciones generan en nosotros ilusión, satisfacción, bienestar y emociones agradables. Nos entra un cosquilleo interior, se nos pone una sonrisa tierna, a veces hasta se nos pone el bello de punta. Hacer cosas buenas, nos sienta bien y nos estimula.

La ilusión, además, nos ayuda a conseguir nuestros propósitos y es necesaria para nuestro desarrollo personal y profesional.

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Según Google, la ilusión se define como la esperanza, con o sin fundamento real, de lograr o de que suceda algo que se anhela o se persigue y cuya consecución parece especialmente atractiva.

La ilusión nos permite superarnos y superar dificultades, porque como dice Marian Rojas-Estapé en su libro "Cómo hacer que te pasen cosas buenas", "la manera de afrontar los problemas de cada día influyen en el resultado. La actitud determina el resultado".

Ilusionarnos activa nuestro cerebro, nos predispone, nos alienta y embauca de forma positiva hacia el cumplimiento de metas y al logro de deseos, motivándonos.

Por eso es tan necesario tener ilusión, así que te dejo 7 claves para mantener la ilusión en tu vida:

Revisa tu sistema de creencias sobre tu vida. ¿Un obstáculo es para ti un problema o un reto? Según tus creencias y pensamientos, se activan o desactivan células de tu cuerpo que van a llevarte a estar más o menos sano, a sentirte mejor o peor, como demuestran diferentes estudios, por ejemplo, los de Bruce Lipton. Por tanto, revisa tus creencias y detecta cuáles son limitantes para trabajar sobre ellas y que te permitan seguir avanzando.

Es igual si te lo imaginas que si lo vives. Nuestro cerebro y nuestro cuerpo no sabe diferenciar entre lo que es real y lo que no lo es. Lo vivimos de la misma forma y lo sentimos como si fuera verdad. Por eso, estemos atentos a lo que soñamos, cuidemos lo que nos imaginamos que pasará, porque seguramente lo atraigamos. Así que ¡imagina todo aquello que sí quieres que ocurra!

Lo que dices y cómo lo  dices importa. Como ya te compartí en nuestro artículo, nuestra voz interior nos puede apoyar al logro de nuestros objetivos o nos puede boicotear. Así que dite cosas bonitas, háblate con cariño y piensa en positivo.

Sigue soñando. Tener retos por cumplir, una lista de acciones a realizar antes de morirte, ideas que a veces desestimas pero que son recurrentes, rescátalas y vívelas porque si las comienzas a vivir, quizá un día se hagan realidad. De hecho, hay quien dice que comiences a vivir como si ya hubieras logrado aquello que deseas.

Atrévete. Las grandes decisiones siempre van asociadas a un punto de miedo, un miedo que superamos con ilusión, con esa fuerza que nos lleva a saltar obstáculos. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Si tienes miedo es porque realmente te importa que salga bien, o es determinante para ti, y si pones todo tu empeño, saldrá mejor.

Muévete. Toda ilusión requiere de una acción. A veces hay que escribir un whatsapp a alguien para decirle "te quiero", "¿quedamos?" y hacerlo nos reconforta y estimula a la vez. No dejes de decir todo lo bueno que sientes y deseas a los demás. Puede que no sea su momento para recibirlo, por lo que hazlo con empatía. Pero dar ese primer paso puede ser la chispa para recuperar tu ilusión. ¿Qué te nace del corazón hacer o decir?

Déjate sorprender. Las cosas son así o pueden ser de otra manera. Incluso tú mismo vas cambiando. Cuando queremos tener seguridad, necesitamos un punto de esperanza ante la incertidumbre en la que dejar que la vida nos sorprenda, para que nos lleguen mensajes inesperados, para descubrir algo nuevo, para dejar la puerta abierta a la ilusión.

Eduard Punset dice que "en la búsqueda, en la expectativa, radica la mayor parte de la felicidad”. ¿Quieres ser más feliz? ¡Ilusiónate!

Y ahora, en tiempos de Navidad, más se habla de ilusión porque es una época de reencuentros, de recuerdos, de recuperar el niño/a que llevamos dentro, de relativizar, de soñar… Así que, no dejes escapar la ilusión de la Navidad y mantenla durante todo el año.

Raquel Bonsfills

Las buenas acciones mueven el mundo

 

 ¿Crees que las buenas acciones mueven el mundo?

 

las buenas acciones mueven el mundo

Photoby rawpixel on Unsplash

Hay veces que en este mundo parece que ganan los beneficios personales, los beneficios económicos, la maldad y el egoísmo frente al beneficio común, la bondad y la generosidad.

Este hecho nos puede llevar a pensar que las buenas personas escasean y que, lo bueno que se hace, no consigue aportar nada que sea realmente significativo.

Sin embargo, es sabido que para que exista equilibrio en cualquier ámbito de la vida lo bueno tiene que equiparar a lo malo. Es decir, si apreciamos tanto malo es porque hay la misma cantidad de acciones buenas.

El Sesgo de Negatividad es un fenómeno psicológico por el que la gente pone más atención, y da más peso, a las experiencias negativas que a las positivas. Prestan más atención a los defectos que a las cualidades.

Cuando nos pasan cosas buenas no solemos preguntarnos por qué nos ocurren, simplemente las aceptamos y seguimos adelante; en cambio, cuando los sucesos son negativos, nos llevan a poner más atención, estimulando más el progreso o haciendo leña del árbol caído.

Existe el "Día de las Buenas Acciones"  se celebra cada año el 7 de Abril, desde 2007 promovido por la empresaria y filántropa Shari Arison y que fue lanzado y organizado por Ruach Tova (ONG), parte de la Ted Arison Family Foundation, la rama filantrópica del Grupo Arison.

Shari Arison dice: “Creo que, si la gente piensa en buenas acciones, habla sobre buenas acciones y hace buenas acciones, los círculos de bondad crecerán en el mundo. El Día de las Buenas Acciones se ha convertido en el día más importante para la generosidad y cada año se nos unen personas, niños, estudiantes, militares y empleados de muchas empresas en este Día, que celebramos de manera anual con el objetivo de realizar buenas acciones por otros”.

En esta tradición anual, el número de participantes ha crecido. De 7.000 participantes en el año 2007 en Israel, al día 15 de abril de 2018 con 3.500.000 personas donde 100 países participaron en 20.000 proyectos, lo que significó más de 7 millones de horas de servicio.

Tú cada día puedes ser facilitador de buenas acciones en tu entorno, puedes hacer que este mundo sea mejor y en tu mano está. Te dejo 8 claves para lograrlo:

  • Cumple tus promesas. Sé coherente y cumple con tu palabra. Sé consciente de todas las veces que le haces promesas a los demás hoy y asegúrate de cumplirlas. Dormirás más lleno de paz y además, conseguirás el respeto en tu entorno: tus amigos, familiares, vecinos y compañeros de trabajo.
  • Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti. No seas clasista, independientemente del: estatus, trabajo, popularidad o dinero que tenga el otro. Platón decía: “Que me sea dado hacer a los otros lo que yo quisiera que me hicieran a mi” y Confucio decía: “No hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran”. En ese principio de conducta, hay dos cosas importantes: el trato que uno requiere de los demás y el trato que uno está dispuesto a dar a los demás.
  • Ya en uno de mis artículos te hablé de claves para desarrollar la humildad y en otro de mis artículos te hablé de los beneficios que puedes obtener practicando la humildad.
  • Realiza tu trabajo desde ofrecer ayuda a los demás. No cubras simplemente expediente o te enfoques solamente en los resultados. Cuando se tiene este espíritu de ayuda, cuando se práctica la buena voluntad en el vivir diario genera enormes beneficios para la salud propia y para el estado de ánimo de los demás, y también, según mi experiencia, la productividad, la motivación y los resultados personales son mayores. Cuando ayudamos, tenemos una sensación de disposición, de amor y respeto que contribuye a la armonía del entorno. Dice Mijaíl Bakunin “La libertad no puede ser realizada más que en sociedad y solo en la más estrecha igualdad y solidaridad de cada uno con todos.”
  • Practícala No esperes a que los demás te lo pidan, adelántate. La caridad es la plenitud de la ley, (Rom. 13, 10). No amemos de palabra, ni de lengua, sino de obra y de verdad (1 Jn. 3,18). Se trata de un amor desinteresado que surge por el mero deseo de darse a los demás sin pretender nada a cambio.
  • El silencio de tus acciones sean tu recompensa. Que tus acciones hablen por si mismas y que la acción sea tu propia recompensa, no lo que te digan o reconozcan los demás.
  • Sé compasivo. No juzgues y etiquetes a la gente. Según la psicóloga María Paredes, la compasión es la capacidad de reconocer el sufrimiento y tener el deseo de aliviarlo, tanto en uno mismo como en los demás. Los beneficios de acercarnos a los demás son innumerables. El ser más vulnerables y más sensibles con los demás representa una oportunidad para encontrar nuestra propia felicidad y, además, para lograr una sociedad más unida y en conexión con el dolor ajeno. El actual Dalai Lama, Tenzin Gyatso dice: "Si deseas la felicidad de los demás, sé compasivo. Si deseas tu propia felicidad, sé compasivo".
  • Sé paciente contigo y con los demás. Adáptate al ritmo de los demás y acepta que los demás no sean igual que tú. Ser paciente nos hace mejores personas, la paciencia nos ayuda a soportar más inconvenientes y ser amables en situaciones poco agradables. La paciencia ayuda a pensar más allá de uno mismo, lo que lleva a que la mayoría de las acciones terminan enfocándose en un bien mayor.

¿Qué otras buenas acciones haces para mover el mundo? Con el fin de complementar lo que te he comentado te dejo una emotiva película que habla de cómo hacer un mundo mejor: Cadena de favores

 

Después de lo que te he compartido, ¿de qué manera vas a ayudar a mover el mundo? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Milagros García