Category Archives for comunicacion-2

10 abril, 2018

¿De qué forma practicas la escucha?  ¿Qué tipo de escucha realizas?

La escucha activa es una habilidad, que no resulta sencilla para muchos, pero que afortunadamente, con el entrenamiento adecuado puede llegar a desarrollarse con gran éxito ¿estas preparado para aprender a escuchar?

aprender-a-escuchar

Foto de Unsplash

“Si quieres ser sabio, aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y acallar cuando no tengas nada que decir” -  Johann Kaspar Lavater

 

Stephen R Covey en sus “Siete hábitos de la gente altamente efectiva”, incluye la escucha empática en un lugar destacado: “Procure primero comprender y después ser comprendido. La aptitud para la comunicación es la más importante de la vida. Dedicamos a la comunicación la mayor parte de nuestras horas de vigilia. Pero consideremos esto: pasamos años aprendiendo a leer y escribir, años aprendiendo a hablar. ¿Y a escuchar? ¿Qué adiestramiento o educación nos permite escuchar de tal modo que comprendamos real y profundamente a otro ser humano en términos de su propio marco de referencia individual? Son relativamente pocas las personas que han tenido algún adiestramiento en la escucha. Y por lo general ese adiestramiento se basa en la ética o técnica de la personalidad, y no en una base de carácter y relaciones absolutamente vitales para la comprensión auténtica de otra persona.”

 

Covey plantea los cinco niveles de escucha e indica que cuando otra persona habla, por lo general la “escuchamos” en uno de cuatro niveles:

  1. Podemos estar ignorándola, no escucharla en absoluto.
  2. Podemos fingir. “Sí”. “Ya”. “Correcto”.
  3. Podemos practicar la escucha selectiva, oyendo sólo ciertas partes de la conversación.
  4. Finalmente, podemos brindar una escucha atenta, prestando atención y centrando toda nuestra energía en las palabras que se pronuncian.

Pero muy pocos de nosotros nos situamos en el quinto nivel:

  1. La escucha empática, la forma más alta de escuchar.

Ya en otro de mis artículos te habé de las claves para practicar una escucha activa, hoy quiero hablarte de técnicas para que puedas desarrollar la habilidad de la escucha:

  • Atención plena en el otro.

Hoy en día hemos acostumbrado a nuestra mente a que esté en muchas tareas a la vez, ya que vivimos con estímulos constantes, debido a la información y la tecnología. Por estos motivos nuestra concentración se vea afectada, y no solo nuestra concentración, sino también el modo de atendernos y atender a los demás.

El objetivo de la atención plena es el de aprender a gestionar nuestra mente, para concentrarnos en lo que estemos viviendo en cada momento, es vivir el aquí y ahora tomando conciencia del momento presente.

Si quieres llegar a desarrollar la atención plena en el otro, te invito a realizar un ejercicio que consiste en que durante 60 segundos centres toda tu atención en la respiración, dejando tus ojos abiertos y respirando normalmente. Si tu mente se distrajera no importa, dirige nuevamente tu atención a la respiración. Con el tiempo, poco a poco, se puede extender la duración de este ejercicio en períodos más largos.

Una persona que se conecta consigo mismo cuando se encuentra con el otro, seguramente será ese receptor plenamente atento que tanto necesitamos en un mundo plagado de tantos ruidos.

La atención plena en el otro consiste en escuchar plenamente al otro como si fuese un observador ajeno, separando la conducta de la intención. Observo qué me pasa mientras le escucho sin juicios.

Para facilitar la escucha activa, cuando vamos a hablar con alguien, es interesante ir con la actitud de descubrimiento, de curiosidad, de interés por averiguar ¿qué es lo que trata de transmitirme? ¿cómo se siente?

  • Parafrasear.

Parafrasear con nosotros mismo consiste en decir, con palabras más sencillas y con menos tecnicismos, las ideas propias obtenidas de un texto predeterminado. Así, se facilita su comprensión, ya que se expresa la información original extraída de una forma diferente, bajo el mismo código de comunicación.

Cuando parafrasemos con los otros verificamos o decimos con las propias palabras lo que parece que el emisor acaba de decir, con el fin de evitar sesgos en la comunicación, así comprobarás, sin romper el diálogo, si existe o no coincidencia lo que nos querían decir frente a lo que hemos entendido.

Algunos ejemplos para practicar la escucha activa con la técnica del parafraseo serían:

  • “Entonces, lo que pasaba era que…”
  • “¿Quieres decir que te sentiste…?”
  • “Corrígeme si me equivoco, dices que…”
  • “Si no te he entendido mal…”
  • Emitir palabras de refuerzo o cumplidos.

La comunicación eficaz entre dos personas se produce cuando el receptor interpreta el mensaje en el sentido que pretende el emisor. Otra técnica de practicar la escucha activa es emitiendo palabras o frases de refuerzo o cumplidos. Para poder emitir palabras de refuerzo hemos de saber sobre qué estamos reforzando y para realizar esto, es necesario escuchar con atención.

Emitir palabras de refuerzo o cumplidos puede definirse como verbalizaciones que suponen un halago para la otra persona o refuerzan su discurso al transmitir que uno aprueba, está de acuerdo o comprende lo que se acaba de decir.

Algunos ejemplos para practicar la escucha activa con la técnica de emitir palabras de refuerzo o cumplidos :

  • “Te entiendo muy bien…”
  • “Tú eres fuerte…”
  • "Ya verás como juntos podremos conseguirlo“
  • Resumir.

Una buena forma de oficializar todo lo hablado, de relajar la situación y de crear un mayor compromiso es resumir la conversación incluyendo los elementos y emociones que tu interlocutor consideraba más importantes.

Resumir la conversación es una forma de demostrar que hemos escuchado. Es una forma además útil para llevar a cierres porque nos permite sintetizar las claves con las que quiero que se quede la persona.

Una forma de resumir sería:

  • Podemos comenzar diciendo: “Por ir cerrando…”, “Para concluir…”, “En resumen…”, “Para ir avanzando, hasta ahora hemos…”, “Como te he explicado…”
  • Y para terminar nuestro resumen podemos decir: “¿Estoy en lo cierto?”

¿De qué otras formas practicas la escucha activa? Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que se habla de La escucha activa ¿en qué consiste?

Si practicas la habilidad de la escucha activa resulta que entenderás mejor a la gente, las personas se sentirán más vinculadas a ti y tendrás más probabilidades de conseguir lo que deseas.

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para mejorar la escucha activa? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

O como solemos decir.... "Oir es preciso para el que escucha"

Milagros García

 

22 enero, 2018

Querido compañero,

¿Qué haces para tener conversaciones difíciles? ¿Cómo las resuelves?

Cómo tener una conversación difícil Photo by Nik MacMillan on Unsplash

 

Existen muchos momentos, tanto en nuestra vida personal, como profesional en los que tenemos que abordar conversaciones que nos resultan difíciles. Desde pedir un aumento de sueldo, hasta hablar con un colaborador de su baja productividad o mantener una conversación con tu pareja sobre su comportamiento en un encuentro con amigos…

Quisiera compartirte 11 claves que te pueden ayudar a tener éxito cuando tienes una conversaciones difícil o incómoda:

  1. Mi primera clave es comentarte la importancia de algo que ya te he compartido en inumerables ocasiones, la preparación: “lo bien preparado, resultado esperado y lo mal preparado, resultado caótico” ¿Qué es importante que preparares?
    1. Primero tú, tu propia gestión emocional. Indaga y párate a escucharte, a verte, a sentirte ¿Esa conversación cómo te hace sentir? Nuestro siguiente paso sería gestionar esa emoción. Puedes hacerlo siguiendo la técnica de 2miradas para la regulación emocional.
    2. Elige el momento y el lugar donde quieres que se dé la conversación.
    3. Prepara la conversación que vas a mantener. Prepara los argumentos y que estos sean lo más objetivos posibles y además, diseña diferentes estrategias para que la conversación termine de la mejor manera posible para ambas partes.
    4. Fija un objetivo de tu conversación, lo que quieres conseguir con ella. Te recuerdo cómo puedes crear los objetivos con la técnica SMART-E
  2. Aborda las conversaciones difíciles cara cara. Reúnete con la persona, no te escondas detrás de un móvil o un ordenador escribiendo un sms, whatsapp o un correo electrónico. Te recuerdo que el lenguaje escrito es más pobre que el lenguaje verbal. Cuando queremos tener conversaciones de cierto conflicto, cuando tenemos que discutir o abordar asuntos complicados es mucho más efectiva cona conversación en persona.
  3. Trata de mantener en todo momento la calma, manteniendo una conversación asertiva. Evita en todo momento de la conversación: atacar, insultar, descalificar o utilizar una comunicación verbal o no verbal  violenta. El gritar o menospreciar te va a quitar la razón, aunque la tengas. Habla en primera persona y no juzgues al otro. Así mismo, evita el sarcasmo, la ironía y la angustia.
  4. Con el fin de plantear hechos y situaciones más objetivas con seriedad es conveniente que separes a la persona del problema o de la situación planteada. “Sé firme con el problema y suave con la persona”. No confundas la persona con el problema. De esta manera evitarás las acusaciones y las etiquetas.
  5. Intenta tratar punto por punto el global de la conversación difícil. Una forma de llegar a un acuerdo final es ir cerrando acuerdos más simples. Es un método progresivo que busca paso a paso mejores acuerdos e ir avanzando juntos hacia la solución.
  6. Practica en todo momento la observación. Estate atento a todo lo que se expresa durante la conversación, a toda la comunicación verbal y no verbal, para que no pierdas ningún detalle y puedas comprender mejor a la otra persona.
  7. En nuestra conversación difícil es necesario hablar despacio, escuchar y practicar el silencio para poder hacernos entender, para entender la postura y los motivos del otro. También necesitas practicar la empatía, poniéndote en la piel de la otra persona, entendiéndola desde su perspectiva como si fuera tu situación o problema.
  8. Pon tu foco en lo que vas a lograr, en el resultado. Céntrate en la motivación y no en la postura. De esta forma te motivarás y motivarás al otro a que juntos logréis que esa conversación sea algo positivo e importante para ambas parte.
  9. Durante la conversación es necesario que chequees lo que estás entendiendo realizando la retroalimentación o el feedback. De esta forma no darás lugar a malas o falsa interpretaciones y las interpretaciones las tomarás como ciertas, evitando las discusiones sobre lo que se dijo y no se dijo. Pregunta todo lo que necesites hasta que percibas que ambos tenéis claridad sobre el tema.
  10. Resume y formaliza el acuerdo o compromiso. Incluso déjalo por escrito y firmado tal y como definísteis el acuerdo final. ¡¡Evitarás futuras desaveniencias!!
  11. Siempre que sea posible celebra el cierre de esa conversación difícil o al menos da las gracias, independientemente de que no hayáis podido cerrar la conversación desde el ganar-ganar para ambas parte.

Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que se habla de cómo gestionar conversaciones difíciles de Elsa Punset.

 

 

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para mejorar tu la forma de tener una conversación difícil? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

Cada final de año es especial.

Unos van con prisas por cerrar proyectos o entregar trabajos. Otros quieren salir rápido para ir a reunirse con su familia. Otros deciden tener un tiempo consigo mismos. Otros eligen dar. Otros desean recibir...

Feliz Navidad 2017 2miradas

Para nosotras la Navidad es un tiempo de ilusión, de felicidad, de alegría, de reunión, de amor, de paz, de celebración,… Y lo más bonito es comprobar que a lo largo del año no se pierden todas estas sensaciones. Y cuando llega Navidad es cuando se renuevan y fortalecen.

Por eso, nuestro deseo para todos vosotros, para ti que lo estás leyendo, es que puedas mantener la ilusión por lo que quieras lograr, caminar día a día con alegría, apoyándote en quien lo necesites porque no estás solo, y que puedas vivir en paz contigo y con los que te rodean, aprovechando todo lo bueno, aprendiendo de todos los retos, para al final celebrar los éxitos logrados y sentirte feliz por todo lo que has hecho durante el año. Te lo mereces.

¡Que tengas una feliz Navidad y un próspero año nuevo!

Y en 2018 te seguiremos acompañando con pasión en tus formaciones, en tu desarrollo personal y profesional, o facilitando el camino del crecimiento de tus equipos.

Equipo 2miradas

El tiempo pasa. Las personas evolucionamos y el entorno laboral en el que queremos estar también es diferente.

Tras asistir al evento XLDesafío sobre ‘La Nueva Empleabilidad’ en el Espacio de la Fundación Telefónica el pasado miércoles, quiero compartir algunas reflexiones relacionadas con el panorama que en este encuentro se planteaban.

La cuarta revolución industrial de la que se habla, lleva a plantear que la tecnología va a formar parte de nuestra vida cada vez más, sin embargo, no todo es tecnología. También hay cambios culturales, sociales, políticos, económicos…

empleabilidad
Photo by rawpixel.com on Unsplash

Nos relacionamos de una forma diferente. Incluso en las relaciones de pareja, en las que de algún modo hay algo que no cambia, la capacidad de amar y ser amado, se dan cambios. Desde abrirnos a los diferentes tipos de pareja, a que sea ella quien le invita a bailar a él, hasta la forma en la que nos comunicamos utilizando las posibilidades que la conexión global nos permite para permanecer cerca estando lejos.  

En el entorno laboral también hemos cambiado mucho en los últimos años. Antes estaba mal visto que una persona cambiase de trabajo. Ahora, preguntamos qué le ha llevado al cambio y valoramos como positivo que la persona se esfuerce por conseguir sus sueños y que busque el sitio donde poder aportar el tan apreciado gusto por lo que hace. Ya no queremos ser números dentro de una empresa, no queremos jefes autoritarios que no escuchan y ajenos a las necesidades e ideas de las personas con las que colabora, no queremos que el trabajo sea una pura cuestión económica,…

Buscamos líderes cercanos, humanos, que acompañan a las personas. Los estudios relacionados con la empleabilidad revelan que las personas esperan de sus líderes: transparencia, habilidades de comunicación, menos espacio y distancia entre directivos y las personas (menos jerarquías), un propósito y visión clara de la empresa y la forma de hacer ver a cada colaborador que hace posible y es partícipe del logro de esa visión. Las empresas han de plantearse el objetivo de que ninguna persona se vaya por una mala relación con el jefe, lo que requiere un esfuerzo en la formación para mejorar las habilidades de liderazgo.

Sarah Harmon, directora de Linkedin para España y Portugal dice que cambian continuamente las competencias más buscadas por las empresas año tras año. Las competencias de hace 5 años ya no están ni siquiera en la lista de las más deseadas hoy. Y este ritmo del cambio nos hace llegar casi tarde a las competencias técnicas que se buscan para el desarrollo más productivo de las organizaciones, especialmente en algunos sectores.

Gran parte de los puestos de trabajo en el futuro vendrán del mundo STEM (siglas en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y, posiblemente, sean los mejor retribuidos. José María de Areilza, propone fomentar la "stempatía" porque la tecnología requiere un comportamiento colaborativo donde la empatía es clave, así como relacionarse con respeto, trabajar juntos y poner en común la creatividad.

Por tanto, las competencias en habilidades y actitudinales son las que están aportando más en las empresas: Resiliencia, Gestión del cambio, perseverancia… Y es que lo que tiene valor en el mundo son las ideas y las empresas que aportan más valor, son aquellas que han puesto más ideas en práctica, las que han probado y mejorado procesos y productos, superando el error, las que mejor se han adaptado a la diversidad de las personas, etc.

Ante esta necesidad de ideas, pongo el caso de General Electric, que tiene un área de diseño de motores de avión. Un avión ahorra más combustible siendo más ligero. Pero en el diseño que estaban haciendo se encontraban con la dificultad para rebajar el peso de un motor en su conexión con las alas. A pesar de todas las personas cualificadísimas que podían trabajar ya en la empresa, no daban con ello. Hicieron un concurso abierto y recibieron 600 ideas de diferentes personas de todo el mundo, de las cuales ninguna provino de un ingeniero aeronáutico. Quien ganó se llevó 20.000$ y su propuesta consiguió reducir el peso en un 60%. Solucionado.

El valor de las ideasPhoto by Riccardo Annandale on Unsplash

Por lo tanto, las empresas han de plantearse sus competencias necesarias para el futuro y fomentar el desarrollo profesional para que mañana haya profesionales capaces de abordar los retos del futuro. Y dada la dificultad de prever esas competencias, dado que son tan cambiantes, hemos de capacitar a las personas en su apertura, en el desarrollo de sus talentos, en el aprendizaje continuo, en buscar nuevas oportunidades, en la conexión de ideas para ir más allá de lo obvio, en competencias digitales…

Y también, las empresas, tendrán que apoyar a las personas que dedican su tiempo y su talento en ella apreciándolas y actuando para poner en marcha las mejores ideas. Una persona que aporta ideas que no se llevan a cabo de forma sistemática, se cansa de aportar y también en muchos casos, se va de la empresa. A modo de ejemplo, os dejo este vídeo, en el que podéis conocer a Molly:

 

Hoy somos más sociables y multitareas, estamos acostumbrados a ser nómadas de proyectos o de puestos como dice Santiago Bergareche, Presidente de Vocento. Y comenta que la empleabilidad, el desarrollo del talento y integración laboral son desafíos a los que nos enfrentamos. Estos retos no solo los tenemos que abordar desde la tecnología, aunque la tengamos en cuenta y la utilicemos con sabiduría para lograr crecer y mejorar el mercado laboral.

¿Estás preparado para dirigir la empresa y a las personas de forma diferente, asumiendo los retos que se presentan?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

30 octubre, 2017

Últimamente en diferentes congresos, foros y blogs leo muchas veces que hay que hacer cambios disruptivos, especialmente en cuestiones de transformación digital. Y yo me pregunto: ¿es realmente necesario que sean disruptivos?

Un cambio se considera disruptivo cuando rompe bruscamente con la situación anterior.

 

 

Sin embargo, en nuestra vida, normalmente evolucionamos, y salvo acontecimientos trágicos, no cambiamos drásticamente. Entonces, ¿por qué en las empresas queremos cambiar de manera tan radical?

En este punto, he de decir que hacer cambios bruscos  a veces sí es positivo, sobre todo en cuestiones tecnológicas, o en estrategias a seguir.  Por ejemplo, cuando la empresa empieza a entrar en una etapa de declive o llega la obsolescencia de procesos o productos y hay que subirse de nuevo al carro del mercado para volver a ser competitivos. Quizá sea el momento de parar y reflexionar para darse cuenta que hemos de cambiar de camino, y hacer algo distinto nos puede llevar mejor al éxito. Teniendo en cuenta que en este cambio disruptivo es importante aprovechar toda la experiencia, capacidades y sinergias del buen hacer hasta el momento. Lo positivo.

Y además, es necesario que los líderes tengan en cuenta que para las personas, un cambio brusco es mucho más costoso que un cambio paso a paso.

 

 

Para mí, cuando hay un abismo que saltar, porque los objetivos son ambiciosos, porque el cambio ha de ser importante, hay dos factores clave para que el equipo quieran sumarse al cambio:

  1. Foco. No vamos a hacer un salto al vacío sin un motivo, sin un sentido y hay que dárselo.

Las personas necesitamos información para tomar decisiones y también para poder gestionar nuestra propia incertidumbre ante los cambios. A mayor información menos sensación de riesgo asumimos, ofreciendo una sensación de mayor seguridad ante el cambio. Aunque también dependerá del tipo de personalidad que tengamos, de lo atrevidos, comedidos, intuitivos… que seamos.

Para enfocar a las personas en la organización hacia el cambio, habrá que indicar:

  • Qué se va a lograr, cuál es el objetivo y beneficios.
  • Qué camino ha sido el elegido para llegar a lograrlo.
  • Cómo. Un camino en el que no están solas y en el que se les va a apoyar para llegar de la mejor manera posible: con formación, con una comunicación efectiva y oportuna, con una gran atención a las necesidades que puedan surgir y sobre todo, creyendo en ellas y en su capacidad para hacerlo muy bien.
  1. Confianza. ¿Estamos pidiendo un salto de fe?

Como en Indiana Jones y la última cruzada, que era decisivo que saltase al abismo si quería conseguir salvar a su padre:

https://www.youtube.com/watch?v=0aQzG7rQ4VM

José Mª Gasalla y Laila Navarro dicen en su libro "Confianza", que para avanzar hacia los objetivos, es necesario crear confianza y nos proponen el modelo de Gestión por confianza en las organizaciones. Además, destacan que hay una serie de actitudes que crean confianza y de no haberlas, no crean confianza y a veces, pueden llegar a destruirla. Son las siguientes:

  • Decir lo que se espera del otro.
  • Dar ejemplo.
  • Tener humildad.
  • Ser generoso.
  • Ser equitativo.
  • Ofrecerse sin pedir nada a cambio.
  • Renunciar a un beneficio personal a favor de otros.
  • Transmitir seguridad.
  • Crear proximidad con las personas.
  • Dar feedback de los aspectos positivos y de los que precisan ser mejorados.
  • Rechazar la propuesta de hacer algo si no se tienen los conocimientos o habilidades necesarios.
  • Participar de manera activa, dedicada y duradera.
  • Empezar y terminar una reunión en horario establecido.
  • Manifestar verbalmente o por medio de actitudes que los principios son los mismos a lo largo del tiempo.
  • Actuar con empatía.

Una vez que hacemos todo esto para dar confianza, es cuando podemos pedirla. En realidad, no es algo tan descabellado porque actuamos continuamente apostando en la vida, con confianza de que irá bien, por ejemplo, al elegir una profesión, al elegir una pareja, al elegir a los amigos… Después ya se verá si va bien o no y haremos los cambios oportunos, pero ese primer paso, lo damos con la mayor de las confianzas e ilusiones. Nadie va a perjudicarse a sabiendas.

La confianza en uno mismo también será importante para afrontar estas situaciones complejas, cuanto más nos apoyemos en nuestros puntos fuertes, cuando más seguros estemos de nosotros mismos y de nuestras capacidades, cuanto más motivación tengamos por lograr nuestros propios objetivos personales, más fácil nos resultará tirarnos a la piscina con convicción.

Y ahora que sabes esto, ¿qué vas  hacer para afrontar con mayor éxito los cambio en tu organización?   

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

23 octubre, 2017

Querido compañero,

¿Cómo haces tus inversiones? ¿Qué tienes en cuenta al realizar tus inversiones?

 

Ya en mis 2 anteriores artículos te hablé sobre cómo ser más consciente de lo que ganas y los gastos que generas: Conciencia sobre tu economía: la educación financiera y Claves para realizar inversiones. En esta ocasión, me gustaría compartirte 10 trucos a la hora de llevar a cabo tus inversiones.

Si tu saldo es positivo podrás llevar a cabo algunas inversiones, aunque si no lo has hecho antes, sé prudente.  Te sugiero algunas claves que paso a compartirte:

  1. Solo destina a la inversión el excedente de tus ingresos y de tus gastos. Te recomiendo evitar las deudas, en la medida que sea posible. Las deudas deben ser devueltas. A mí, particularmente, no me gusta sentirme adeudada. Sólo lo he hecho si asumiendo poco riesgo puedo multiplicar de forma muy interesante la inversión realizada.
  2. La dificultad inicial es el elegir la estrategia a llevar a cabo. Para ello, te sugiero que tengas algunos conocimientos, leyendo libros y dedicando un tiempo: tiempo para realizar tus inversiones, tiempo para reflexionar y tomar una buena decisión…
  3. ¡Ojo con dónde decides invertir! Desconfía de aquellas inversiones que ofrecen rentabilidades fuera del mercado o desconfía de promesas de muy altas rentabilidades. Normalmente el riesgo y la rentabilidad van unidos, altos rendimientos conllevan asumir riesgos elevados.
  4. Busca asesoramiento profesional, por ejemplo, en el banco donde tengas tus domiciliaciones habituales o elige un intermediario autorizado y registrado en la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores).
  5. Es importante que conozcas o te ayuden a conocer tu perfil inversor: conservador, moderado o arriesgado. Esto se conoce en función de tus objetivos financieros, tu horizonte temporal, tu personalidad y tolerancia al riesgo, así como tus conocimientos financieros.
  6. Conocido tu perfil, que te informe de los productos que tenga el banco que más se adecúan para ti. Antes de tomar una decisión de inversión: de firmar algún contrato o de realizar aportaciones de capital, es importante que te informes del mínimo de inversión, histórico de rentabilidad de cada producto, intereses bancarios, comisiones, gastos de gestión, gastos de mantenimiento, tarifas de inversión y plazos y penalizaciones. Invierte sólo cuando comprendas y estés conforme con las características esenciales y los riesgos del producto elegido.
  7. Ya sabes el refrán: “no pongas todos los huevos en la misma cesta”. Diversifica tus inversiones siempre que te sea posible, no hagas una sola inversión en un único producto. Aunque es normal que empieces con una, luego podrás ir aumentándolas y variando.
  8. Evita sorpresas estableciendo las responsabilidades y las posibles actuaciones de tu asesor financiero. Deja muy claro, y si es posible por escrito, qué puede hacer y qué no.
  9. Si, por ejemplo, estás pensando en una inversión para tu jubilación, invierte en algo que pueda crecer lo más indefinidamente posible.
  10. Realiza seguimiento de tus inversiones realizadas. Una vez que hayas firmado los nuevos productos de inversión es importante que establezcas cómo quieres que tu asesor te vaya informando y pide claves y formas para que vía on line puedas estar informado en todo momento de cómo van tus inversiones.

¿Qué más tienes en cuenta a la hora de hacer tus inversiones? Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que se habla de "Invertir en fondos mixtos, clave para la evolución de los mercados"

https://www.elconfidencial.com/empresas/2017-09-30/fondos-mixtos-renta-variable-santander-am-bra_1452087/

Pienso y te dejo una de mis frases que “Si quieres afianzar tu futuro, realiza inversiones acertadas, esto te reportará mayor calidad de vida”

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer con tu excedente de dinero? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

25 septiembre, 2017

En estos días me he dado cuenta de una distinción importante, que es la que os voy a tratar de compartir. Y ¡nunca mejor dicho!

Muchas veces repartimos tareas, a modo de tú haces esto, yo hago lo otro. Y estas tareas pueden ser parte de una misma cadena o pueden ser completamente ajenas. Un ejemplo de nuestro día a día, puede darse entre dos personas que conviven. Entre ambos se reparten las tareas del hogar. Uno pone lavadoras y plancha mientras que el otro limpia y friega. Sin embargo, hay otras acciones que preferimos compartir, como ver una serie juntos, que además, se ha demostrado que es beneficioso para nuestra salud.

Aunque son conceptos que están muy relacionados, según el diccionario definiciona, el termino compartir proviene del latín “compartīri”, en donde “com”, significa “con” y “partir” o “dividir. En otras palabras compartir es “partir con…”. El prefijo “con” también indica a algo que se hace en forma global, inclusive común, y se asocia con la raíz “kon” (junto de, cerca de). Esto nos lleva a la noción de “partir con los que están cerca“.

Por su parte, repartir contiene el prefijo re-, que significa de nuevo y hacia atrás. Y añadido a "partir" sería como "volver a partir" o "volver a dividir". Es lo que entenderíamos por separar.

Por lo tanto, podría decirse que al compartir unimos y al repartir separamos.

¿Qué quieres unir y qué quieres separar?

¿A quién quieres unir y a quién quieres separar?

Al compartir:

  • Tenemos el foco en lo mismo. Por ejemplo, conseguir la mejor idea de marketing, la crianza de los hijos o lograr el objetivo anual del departamento.
  • Vivimos un mismo momento, a la vez. Aunque no significa que lo vivamos igual.
  • Hablamos sobre lo mismo o sobre versiones y perspectivas respecto a un mismo tema.
  • Se mejora y optimiza el resultado, al seguir la espiral de las ideas.

 

 

  • Damos. El hecho de ofrecer a los demás lo que tenemos o lo que sabemos enriquece al que lo entrega tanto como al que lo recibe.
  • Queremos que esté la persona o las personas adecuadas en ese instante.
  • Las personas, como los seres sociales que somos, buscamos puntos de similitud que nos permitan mantener un cierto grado de comodidad con las personas con las que nos relacionamos. Cuando lo encontramos, eso nos acerca, nos sentimos mejor comprendidos. De hecho, dicen que una de las claves para mantener el amor en la pareja es hacer cosas extraordinarias juntos.
  • Nos es más fácil ayudar al otro. Cuando una de las personas que comparten algo tiene alguna dificultad, las otras personas involucradas en el objetivo se incluyen a sí mismas más fácilmente la parte de trabajo extra que el otro no puede asumir o le ayudan para que lo termine consiguiendo.
  • La unión hace la fuerza. Al hacer varias personas lo mismo, cuatro ojos ven más que dos, la defensa y el ataque es mejor en grupo, como podemos ver en este vídeo:

Al repartir:

  • Cada uno tiene su propio objetivo, que es la parte correspondiente del objetivo general a lograr.
  • Es una labor individual.
  • Requiere de especialización, lo que supondrá elegir con más cuidado al más capacitado para realizar la tarea. A falta de especialización, nos vale el más motivado, aunque puede que necesite ayuda, mentoring o supervisión para hacerlo de la forma más correcta.
  • Permite poner orden, que puede ser pactado o puede ser acatado. A veces aunque parece que estamos compartiendo, en ocasiones también nos repartimos para hacer las tareas de forma más ordenada. Por ejemplo, al cocinar. Lo hacemos juntos pero yo corto las patatas, tú le echas la sal y pones el aceite a calentar, los dos estamos pendientes de que se fría correctamente removiendo cuando haga falta, tú escurres la patata mientras yo bato los huevos y tú lo mezclas y lo pones en la sartén para luego yo dar la vuelta a la tortilla cuando esté a nuestro gusto, dejándola hasta que esté totalmente hecha. El objetivo compartido era común pero la tarea solo ha sido compartida cuando hemos estado los dos pendientes de lo mismo al mismo tiempo y en el mismo espacio.
  • Requiere de una visión global, de alguien que sea conocedor de lo que se busca en conjunto.
  • Requiere de una mejor comunicación porque no se está viviendo lo mismo en el mismo momento. Hay que explicarlo, ir más al detalle, dando más información, hay que dar, pedir lo que se necesite o lo que falta,…Esto requiere una comunicación más clara, más asertiva, con más escucha, preguntando todo lo que pueda dar lugar a dudas, confirmando a través del feedback que se ha entendido el mensaje para poder actuar como el otro espera, mostrando mucha más empatía para asegurarnos que comprendemos lo que siente y por lo que nos apremia o nos solicita algo.
  • Necesita una mayor definición de la tarea para poderla delegar o para poderla delimitar.
  • Se llega más rápido al objetivo si cada eslabón de la cadena realiza su parte de forma efectiva. Y si se ponen tantos medios como haga falta para ir cubriendo los gaps que puedan surgir.
  • Se minimizan los riesgos, porque un fallo se puede detectar y aislar más fácilmente. Reponiendo cuando sea necesario ese eslabón de la cadena incluso a veces, permitiendo que los demás sigan con sus propias tareas.

 Seguro que se te ocurren más beneficios y necesidades que requieren tanto las acciones a compartir como las que preferimos repartir. ¿Qué vas a tener en cuenta la próxima vez que repartas o compartas algo?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

18 septiembre, 2017

Querido compañero,

¿De qué manera utilizas el teléfono? ¿En qué momentos lo utilizas?

Hoy en día casi todos nosotros hacemos un uso inadecuado del teléfono, vivimos pegados a él y asumimos que tenemos que estar siempre conectados.

Cuando utilizamos el teléfono a menudo cometemos errores como:

  • Tener largas conversaciones en horas productivas.
  • Contestar instintivamente, incluso cuando estamos con clientes.
  • No saber ignorarlo cuando es necesario.
  • Contestar con la sensación de agradar, sin tener en cuenta nuestra disponibilidad.

Este uso ineficaz del teléfono nos lleva a:

  • Romper nuestra concentración.
  • Una pérdida de intensidad en nuestra productividad.
  • Una falsa sensación de actividad.
  • Destruir nuestro descanso.
  • Una proyección hacia los demás de disponibilidad total.
  • Provoca adicción y aislamiento.
  • Llegar a producir una pérdida de control.

Si quieres ser eficaz y eficiente en el uso de tu teléfono te propongo 10 claves para lograrlo:

  1. Cada llamada con su objetivo. No comiences a hacer una llamada sin saber el porqué vas a realizar esa llamada, cual es el fin, el cometido de la misma. De esta manera, valorarás objetivamente la importancia de la misma.
  2. Sé directo y preciso. Prepara un esquema de lo que quieres hablar en esa llamada, así evitarás el repetirte y olvidar algo que quieras decir. De esta forma no tendrás que realizar llamadas posteriores, ganando tiempo. Además, llevarás en tu conversación un orden más claro, y resultarás a tu interlocutor más preciso en lo que le vas a decir.
  3. Programa las llamadas a realizar. El programar las llamadas cada día te va a ayudar a ahorrar energía, no teniendo que pensar en diversos momentos del día a quien vas a llamar ahora.
  4. Si estás con una tarea importante, silencia el móvil. Si queremos tener concentración en lo que estamos haciendo es recomendable para lograr realizar la tarea en el menor tiempo posible realizarlas de una en una y con la menor cantidad posible de distracciones e interrupciones. Silenciar el teléfono móvil y avisar a tus colaboradores o compañeros, si tienes al lado un teléfono fijo que estás realizando una tarea importante te ayudará a obtener una mayor concentración y conseguirás realizarla en un menor tiempo.
  5. Utiliza tu buzón de voz (si es importante te dejarán un mensaje). Se está perdiendo el uso del buzón de voz, recomiendo activarlo para que en los momentos en que no te puedan localizar sepas no solo que te han llamado, sino también qué quieren y de esta manera cuando les llames habrás preparado tu llamada para acometerla en el menor tiempo posible.
  6. Comunica tus rutinas a tus clientes, familiares y colaboradores. El que la gente de tu entorno sepa tus horarios o cuando es mejor que te localicen te facilita el que hagan uso de los momentos mejores para llamarte y de esta manera evitarás interrupciones de otras tareas que estés realizando y ellos eliminarán la sensación de malestar cuando te llamen a horas que no les puedas atender.
  7. Aprende a no responder siempre. El poner límites a todo lo que hacemos nos ayuda a ser dueños de nuestro tiempo. A veces, tenemos la creencia irracional de tener que estar siempre disponibles porque, en caso contrario, no seremos buenos padres o no resultaremos ser buenos profesionales o…
  8. Combina el uso del teléfono con el email. No todo es necesario hablarlo por teléfono, de hecho, hay muchas conversaciones que podemos mantener lo suficientemente importantes como para tenerlas que dejar por escrito porque son acuerdos, escribe emails o correos antes y ganarás tiempo en tus negociaciones o acuerdos.
  9. OJO con el Whatsapp. Esta aplicación ahorra mucho tiempo si se sabe utilizar adecuadamente y está demostrado que hoy en día es una de las aplicaciones que más tiempo nos roba si se usa de manera ineficiente. El problema es que la mayor parte de las personas tenemos múltiples grupos diferentes de whatsapp, en muchos de los grupos no profesionales, en especial, se dicen tonterías, cosas sin importancia, que se pueden mirar en un momento del día y no cada vez que suena el pitido de que nos ha entrado un nuevo whatsapp.
  10. Ponernos horarios para atender otras redes sociales como: Facebook, twitter o Instagram y reducir su uso. Numerosos estudios indican que los españoles pasamos una media de 2 horas y 53 minutos de conexión diaria en la red. Abusar de estas herramientas o hacer un mal uso de ellas pude generarnos innumerables problemas, desde hacernos perder la atención y descuidar otras tareas más importantes hasta provocarnos inquietud, falta de concentración y alteraciones del ánimo, afirma la psicóloga Begoña Carbelo, incluso puede deteriorase nuestra capacidad para estar con otras personas y para relacionarnos, además de alejarnos de la felicidad.

Hacer un uso controlado de las redes sociales nos aporta beneficios, normalmente asociados con "tener una mejor atención y concentración y, consecuentemente, un mejor rendimiento", comenta la citada psicóloga.

¿Qué otras formas eres eficaz y eficiente en el uso de tu teléfono? Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que se habla de una campaña para el buen uso del móvil

https://www.youtube.com/watch?v=8szThMiSk0Y

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para mejorar el uso del teléfono? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

11 septiembre, 2017
En el artículo de hoy, el equipo de 2miradas vamos a hablar del libro “Las gafas de la felicidad” en el que Rafael Santandreu nos propone un estilo de vida centrado en la “Bastantidad”. El concepto de bastantidad equivale a asumir que podemos ser plenamente felices tan sólo cubriendo nuestras necesidades básicas como son el beber, el comer o el dormir. Santandreu nos muestra un método que podemos adoptar con esfuerzo y dedicación mediante el cual conseguiremos cambiar aquellos aspectos de vida que nos impiden vivir en paz con nosotros mismos.
Las personas tenemos lo suficiente para estar bien y no necesitamos nada más. Si conseguimos más cosas es estupendo y lo sano es saber ser capaces de disfrutar de ello. Pero si no es así, si no conseguimos aquello que deseamos no ocurre nada terrible. Y es que tendemos a centrarnos en lo que no tenemos y nos olvidamos de disfrutar de lo que tenemos.
La bastantidad es propia de las personas emocionalmente fuertes ya que su práctica nos hace ser más fuertes. Nos permite valorar más lo que tenemos y no quejarnos tanto de lo que nos falta. Es fácil practicar la bastantidad con tan solo decirnos a nosotros mismos “Ya tenemos bastante”. Esta práctica se puede llevar a cabo en cualquier momento de nuestra vida cotidiana.
Además de más fuertes, la práctica de la bastantidad también ayuda a superar frustraciones del día a día. Por ejemplo, imaginemos que estamos en la cola del supermercado, después de un estresado día de trabajo en el que no hemos tenido tiempo de parar ni un segundo. El hecho de esperar a que nos atiendan nos pone de mal humor. Por la mente se nos pasan todo tipo de pensamientos negativos: “Que mala suerte tengo…”, “¿Por qué tengo que esperar?, “¿Por qué no se darán más prisa?”. Estos pensamientos tienen la consecuencia inmediata de acabar todavía más enfadados con el mundo y dispuestos a descargar la el mal humor con cualquier persona.
¿No es más inteligente y menos autodestructivo pensar de forma diferente? ¿Qué tal el cambiar el “Qué mala suerte tengo” por “tengo un trabajo que me permite vivir y cuando termino relajarme y venir a comprarme lo que quiera al supermercado”? ¿O el cambiar el “por qué tengo que esperar” por “voy a aprovechar este tiempo de espera para contestar a ese amigo al que hace tanto tiempo que no escribo”? Son estas simples situaciones cotidianas en las que podemos aprovechar para darle la vuelta a la situación.
Es un pequeño cambio de chip en nuestra cabeza que nos permite ver con otra mirada una situación negativa y sacarle algo de provecho. Esta práctica nos ayuda a nosotros mismos y a vivir en paz. No existe ninguna necesidad de amargarnos la vida ni de buscarle el fallo a todo. Es mucho más inteligente darle una vuelta a nuestro pensamiento ansioso, pensar “tengo suficiente con lo que tengo” y transformar cualquier situación incómoda en un momento de provecho.
 
 
 
 
 
"Si necesitas enfocar las cosas con tu otra mirada cuenta con nosotros"
 
El equipo de 2miradas
 
7 agosto, 2017

Es agosto y muchos de nosotros estamos de vacaciones, sin embargo no todos. El mundo sigue girando aunque haga mucho calor.

Es entonces, cuando las plantillas están a medias o casi no están, cuando estamos más expuestos a problemas o incidencias con algún cliente. Por eso hoy compartimos algunos recursos que te serán de mucha ayuda ante una situación así.

 atencion-al-cliente
Photo by Mitchell Hollander on Unsplash

Cuando gestionas adecuadamente una reclamación está demostrado que tiene un mayor impacto en la satisfacción y fidelización del cliente.

Hoy en día es conveniente aprovechar cualquier oportunidad para fidelizar clientes y satisfacer sus necesidades. Además, si una persona te hace una queja o reclamación, te está dando la posibilidad de mejorar tu imagen o la imagen de tu empresa. Por eso, es importante mantener la calma y practicar la escucha activa. No te pierdas nuestro artículo 9 pasos para gestionar las quejas y reclamaciones de tus clientes.

Por otro lado, cuando el cliente pone una reclamación lo que quiere es recibir una recompensa o compensación por nuestro error. El cliente en todo caso busca soluciones, más que culpables, a los problemas que le hemos ocasionado. Podemos resolver este desencuentro con un acuerdo o negociación amistosa. Por eso es necesario conocer y gestionar los elementos que aparecen en una negociación.

Estas quejas o reclamaciones pueden desaparecer con un buen servicio postventa. Ya que el proceso de una venta no acaba nunca. Tras una venta, comienzan una serie de ayudas y servicios postventa que favorecen la confianza del cliente en ti y su fidelización.

Si con todas estas herramientas aún sientes estrés ante una queja o reclamación, estas de suerte: ¡puedes gestionar tu estrés!

No te sientas ofendido ante una queja: escucha, resuelve y ¡aprende!