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La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una ilusión persistente.

Como te explicamos en nuestro último artículo, las buenas acciones mueven el mundo. Y las buenas acciones generan en nosotros ilusión, satisfacción, bienestar y emociones agradables. Nos entra un cosquilleo interior, se nos pone una sonrisa tierna, a veces hasta se nos pone el bello de punta. Hacer cosas buenas, nos sienta bien y nos estimula.

La ilusión, además, nos ayuda a conseguir nuestros propósitos y es necesaria para nuestro desarrollo personal y profesional.

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Según Google, la ilusión se define como la esperanza, con o sin fundamento real, de lograr o de que suceda algo que se anhela o se persigue y cuya consecución parece especialmente atractiva.

La ilusión nos permite superarnos y superar dificultades, porque como dice Marian Rojas-Estapé en su libro "Cómo hacer que te pasen cosas buenas", "la manera de afrontar los problemas de cada día influyen en el resultado. La actitud determina el resultado".

Ilusionarnos activa nuestro cerebro, nos predispone, nos alienta y embauca de forma positiva hacia el cumplimiento de metas y al logro de deseos, motivándonos.

Por eso es tan necesario tener ilusión, así que te dejo 7 claves para mantener la ilusión en tu vida:

Revisa tu sistema de creencias sobre tu vida. ¿Un obstáculo es para ti un problema o un reto? Según tus creencias y pensamientos, se activan o desactivan células de tu cuerpo que van a llevarte a estar más o menos sano, a sentirte mejor o peor, como demuestran diferentes estudios, por ejemplo, los de Bruce Lipton. Por tanto, revisa tus creencias y detecta cuáles son limitantes para trabajar sobre ellas y que te permitan seguir avanzando.

Es igual si te lo imaginas que si lo vives. Nuestro cerebro y nuestro cuerpo no sabe diferenciar entre lo que es real y lo que no lo es. Lo vivimos de la misma forma y lo sentimos como si fuera verdad. Por eso, estemos atentos a lo que soñamos, cuidemos lo que nos imaginamos que pasará, porque seguramente lo atraigamos. Así que ¡imagina todo aquello que sí quieres que ocurra!

Lo que dices y cómo lo  dices importa. Como ya te compartí en nuestro artículo, nuestra voz interior nos puede apoyar al logro de nuestros objetivos o nos puede boicotear. Así que dite cosas bonitas, háblate con cariño y piensa en positivo.

Sigue soñando. Tener retos por cumplir, una lista de acciones a realizar antes de morirte, ideas que a veces desestimas pero que son recurrentes, rescátalas y vívelas porque si las comienzas a vivir, quizá un día se hagan realidad. De hecho, hay quien dice que comiences a vivir como si ya hubieras logrado aquello que deseas.

Atrévete. Las grandes decisiones siempre van asociadas a un punto de miedo, un miedo que superamos con ilusión, con esa fuerza que nos lleva a saltar obstáculos. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Si tienes miedo es porque realmente te importa que salga bien, o es determinante para ti, y si pones todo tu empeño, saldrá mejor.

Muévete. Toda ilusión requiere de una acción. A veces hay que escribir un whatsapp a alguien para decirle "te quiero", "¿quedamos?" y hacerlo nos reconforta y estimula a la vez. No dejes de decir todo lo bueno que sientes y deseas a los demás. Puede que no sea su momento para recibirlo, por lo que hazlo con empatía. Pero dar ese primer paso puede ser la chispa para recuperar tu ilusión. ¿Qué te nace del corazón hacer o decir?

Déjate sorprender. Las cosas son así o pueden ser de otra manera. Incluso tú mismo vas cambiando. Cuando queremos tener seguridad, necesitamos un punto de esperanza ante la incertidumbre en la que dejar que la vida nos sorprenda, para que nos lleguen mensajes inesperados, para descubrir algo nuevo, para dejar la puerta abierta a la ilusión.

Eduard Punset dice que "en la búsqueda, en la expectativa, radica la mayor parte de la felicidad”. ¿Quieres ser más feliz? ¡Ilusiónate!

Y ahora, en tiempos de Navidad, más se habla de ilusión porque es una época de reencuentros, de recuerdos, de recuperar el niño/a que llevamos dentro, de relativizar, de soñar… Así que, no dejes escapar la ilusión de la Navidad y mantenla durante todo el año.

Raquel Bonsfills

Las buenas acciones mueven el mundo

 

 ¿Crees que las buenas acciones mueven el mundo?

 

las buenas acciones mueven el mundo

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Hay veces que en este mundo parece que ganan los beneficios personales, los beneficios económicos, la maldad y el egoísmo frente al beneficio común, la bondad y la generosidad.

Este hecho nos puede llevar a pensar que las buenas personas escasean y que, lo bueno que se hace, no consigue aportar nada que sea realmente significativo.

Sin embargo, es sabido que para que exista equilibrio en cualquier ámbito de la vida lo bueno tiene que equiparar a lo malo. Es decir, si apreciamos tanto malo es porque hay la misma cantidad de acciones buenas.

El Sesgo de Negatividad es un fenómeno psicológico por el que la gente pone más atención, y da más peso, a las experiencias negativas que a las positivas. Prestan más atención a los defectos que a las cualidades.

Cuando nos pasan cosas buenas no solemos preguntarnos por qué nos ocurren, simplemente las aceptamos y seguimos adelante; en cambio, cuando los sucesos son negativos, nos llevan a poner más atención, estimulando más el progreso o haciendo leña del árbol caído.

Existe el "Día de las Buenas Acciones"  se celebra cada año el 7 de Abril, desde 2007 promovido por la empresaria y filántropa Shari Arison y que fue lanzado y organizado por Ruach Tova (ONG), parte de la Ted Arison Family Foundation, la rama filantrópica del Grupo Arison.

Shari Arison dice: “Creo que, si la gente piensa en buenas acciones, habla sobre buenas acciones y hace buenas acciones, los círculos de bondad crecerán en el mundo. El Día de las Buenas Acciones se ha convertido en el día más importante para la generosidad y cada año se nos unen personas, niños, estudiantes, militares y empleados de muchas empresas en este Día, que celebramos de manera anual con el objetivo de realizar buenas acciones por otros”.

En esta tradición anual, el número de participantes ha crecido. De 7.000 participantes en el año 2007 en Israel, al día 15 de abril de 2018 con 3.500.000 personas donde 100 países participaron en 20.000 proyectos, lo que significó más de 7 millones de horas de servicio.

Tú cada día puedes ser facilitador de buenas acciones en tu entorno, puedes hacer que este mundo sea mejor y en tu mano está. Te dejo 8 claves para lograrlo:

  • Cumple tus promesas. Sé coherente y cumple con tu palabra. Sé consciente de todas las veces que le haces promesas a los demás hoy y asegúrate de cumplirlas. Dormirás más lleno de paz y además, conseguirás el respeto en tu entorno: tus amigos, familiares, vecinos y compañeros de trabajo.
  • Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti. No seas clasista, independientemente del: estatus, trabajo, popularidad o dinero que tenga el otro. Platón decía: “Que me sea dado hacer a los otros lo que yo quisiera que me hicieran a mi” y Confucio decía: “No hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran”. En ese principio de conducta, hay dos cosas importantes: el trato que uno requiere de los demás y el trato que uno está dispuesto a dar a los demás.
  • Ya en uno de mis artículos te hablé de claves para desarrollar la humildad y en otro de mis artículos te hablé de los beneficios que puedes obtener practicando la humildad.
  • Realiza tu trabajo desde ofrecer ayuda a los demás. No cubras simplemente expediente o te enfoques solamente en los resultados. Cuando se tiene este espíritu de ayuda, cuando se práctica la buena voluntad en el vivir diario genera enormes beneficios para la salud propia y para el estado de ánimo de los demás, y también, según mi experiencia, la productividad, la motivación y los resultados personales son mayores. Cuando ayudamos, tenemos una sensación de disposición, de amor y respeto que contribuye a la armonía del entorno. Dice Mijaíl Bakunin “La libertad no puede ser realizada más que en sociedad y solo en la más estrecha igualdad y solidaridad de cada uno con todos.”
  • Practícala No esperes a que los demás te lo pidan, adelántate. La caridad es la plenitud de la ley, (Rom. 13, 10). No amemos de palabra, ni de lengua, sino de obra y de verdad (1 Jn. 3,18). Se trata de un amor desinteresado que surge por el mero deseo de darse a los demás sin pretender nada a cambio.
  • El silencio de tus acciones sean tu recompensa. Que tus acciones hablen por si mismas y que la acción sea tu propia recompensa, no lo que te digan o reconozcan los demás.
  • Sé compasivo. No juzgues y etiquetes a la gente. Según la psicóloga María Paredes, la compasión es la capacidad de reconocer el sufrimiento y tener el deseo de aliviarlo, tanto en uno mismo como en los demás. Los beneficios de acercarnos a los demás son innumerables. El ser más vulnerables y más sensibles con los demás representa una oportunidad para encontrar nuestra propia felicidad y, además, para lograr una sociedad más unida y en conexión con el dolor ajeno. El actual Dalai Lama, Tenzin Gyatso dice: "Si deseas la felicidad de los demás, sé compasivo. Si deseas tu propia felicidad, sé compasivo".
  • Sé paciente contigo y con los demás. Adáptate al ritmo de los demás y acepta que los demás no sean igual que tú. Ser paciente nos hace mejores personas, la paciencia nos ayuda a soportar más inconvenientes y ser amables en situaciones poco agradables. La paciencia ayuda a pensar más allá de uno mismo, lo que lleva a que la mayoría de las acciones terminan enfocándose en un bien mayor.

¿Qué otras buenas acciones haces para mover el mundo? Con el fin de complementar lo que te he comentado te dejo una emotiva película que habla de cómo hacer un mundo mejor: Cadena de favores

 

Después de lo que te he compartido, ¿de qué manera vas a ayudar a mover el mundo? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Milagros García

19 noviembre, 2018

Esta semana tenemos el ya famoso Black Friday. Solo hace unos años que en España hemos adquirido como propio este día. Podemos encontrar descuentos especiales en todo, desde coches, electrónica, muebles, ropa, servicios, financiación bancaria… nadie quiere dejar pasar esta oportunidad de ganar más clientes.

Además, estas ofertas también han llegado a la formación. Puedes hacer cursos a precios mucho más reducidos.

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Los descuentos que se ofrecen en la formación son realmente una oportunidad para las personas que se acogen a estas ofertas. ¿Baja el precio y baja la calidad? Sinceramente creo que no. Al menos en 2miradas y como profesionales que somos, no sabemos dar una formación de peor calidad. Siempre queremos que los alumnos se lleven lo máximo de cada formación. 

Es el momento. Igual que esperamos a las rebajas de enero para comprar esas cosas a las que tenemos echado el ojo, ahora con el Black Friday también podemos hacerlo con la formación. Si hay algún máster o formación que nos interesa, la recomendación es estar pendiente por si se suman a las promociones de este día.

Sin embargo, para quienes quieren formarse y no haya estas ofertas en las áreas que sean de su interés, os recuerdo la enorme cantidad de entidades y cursos que se ofrecen a través del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), cursos subvencionados por el Estado y que resultan gratuitos para quienes las quieran realizar.

Y como empresa, si quieres apoyar el desarrollo profesional de tus equipos, también puede salir mucho más económica bonificándote dicha formación con los fondos que se gestionan a través del FUNDAE y que toda empresa dispone en mayor o menor medida. Incluso para los autónomos, os dejo un enlace para saber cómo bonificarte la formación.

¿Black? ¿Negro? De eso nada. La formación siempre nos va a dar luz, nos va a permitir descubrir, practicar, conocer, analizar, encontrar… y todos los verbos que queráis para decir que algo siempre se nos queda, que nunca es tiempo perdido. De hecho, el retorno de la inversión en formación, es decir, el beneficio que recibe la empresa al invertir en la formación y capacitación de sus colaboradores(ROI= [Beneficio neto/costes] x 100) es de al menos un 4%. Y puede ser mucho mayor si se sabe elegir estrategia más adecuada a los temas a impartir y a los objetivos a lograr, como explica Maite Sáenz en su artículo para el Observatorio de RRHH.

¿Formación un viernes? La verdad que si va a ser de cosas técnicas, mejor que no. Los viernes tenemos la cabeza en otro sitio, más en el fin de semana, y estamos más cansados para asimilar dicha información. Eso sí, es un día estupendo para realizar jornadas outdoor o formaciones relacionadas con la inteligencia emocional, el cuidado de las personas o su bienestar.

En 2miradas pronto empezaremos a ofreceros cursos con grandes ofertas que podréis hacer online, a vuestro ritmo, cuando queráis y donde queráis. Así que ¡estar atentos!

¿Quieres seguir aprendiendo? Fórmate. ¿Quieres que tu empresa crezca? Forma a tus equipos. Ahora ya sabes cómo hacerlo a mejores precios.

"Nada tarda tanto en llegar como lo que nunca se empieza"  Alain

Raquel Bonsfills

12 noviembre, 2018

¿Qué haces cuando sientes estrés? 

El estrés según la real academia Española de la lengua es la tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves. Por otro lado, psicológicamente se entiende por estrés la respuesta ante cualquier situación de superación de un obstáculo, de peligro o de cambios.

Estres

 Foto de unsplash 

Eutrés es capaz de llenar nuestra vida de energía y vigor, permitiendo una activación de todos nuestros sistemas de forma que sus procesos se lleven a cabo de forma eficiente.

Distrés capaz de convertir nuestra vida en la antesala del “infierno” y de arruinar nuestro cuerpo y nuestra mente.

Además del estrés crónico, por la exposición prolongada a la causa, el estrés puede darse porque poseemos un ritmo biológico que cuando se encuentra en una inactividad exagerada, poco solicitado o en reposo excesivo pueden aparecer trastornos o molestias asociadas con el estrés.

Existen factores biológicos, de aprendizaje y de experiencia, que predisponen a experimentar un tipo de estrés u otro, en relación con cada agente causal.

El riesgo no sólo depende de los rasgos propios del carácter y la personalidad de cada persona, sino de la situación particular experimentada por el sujeto en un momento dado. Así, dependiendo de la situación personal que se viva, la persona estará en disposición o no de gestionar, neutralizar o combatir el estrés.

Cada persona es diferente:

  • Persona referente. Está atento a lo que siente y no normalmente no hacen frente a la situación.
  • Persona autoeficaz. Se centran en la situación. Evalúan y buscan resolver la situación.
  • Persona negativista. Niegan el problema. Estas personas no suelen actuar.

Quiero compartirte 8 formas de reducir el estrés:

  1. Toma de conciencia. Los psicólogos tienen fórmulas para ayudarnos a detectar nuestras reacciones ante el estrés. El objetivo principal es tomar consciencia, identificar, qué estamos haciendo ante situaciones que detectamos como riesgos, peligros, amenazas, etc.

Pero nosotros mismos podemos coger el hábito de escucharnos, de observarnos y darnos cuenta de lo que pensamos, sentimos o hacemos. Esta toma de conciencia podemos realizarla:

  • Diario: apuntando en una libreta lo que nos pasa cada día y por qué.
  • Tabla resumen: anotando el día, la emoción negativa y el motivo.
  • Tabla del triple sistema de respuesta: anotar la situación, el pensamiento (nivel cognitivo), el sentimiento (nivel fisiológico), lo que hemos hecho al respecto (nivel motor).

Este método es más completo. Por lo que a la hora de hacer modificaciones en nuestra forma de reaccionar, nos va a dar más información y más concreta de qué estamos haciendo mal.

  1. Gestión del tiempo. Aprovecha tu tiempo, planifícate, establece prioridades, comienza el día positivamente provecha tu tiempo, presta atención a los ladrones del tiempo, define objetivos, planifica por escrito, utiliza planes diarios, reserva tiempo muerto para los imprevistos, establece prioridades, comienza el día positivamente, ten en cuenta la curva de rendimiento, delega y comparte…
  2. Crea hábitos saludables (comidas, sueño, deporte…)

Cuidado con el orden de las comidas, no saltárselas y al menos, tomar una caliente. Comer alimentos saludables ayuda a dar energía a tu cuerpo y tu mente. Además de lo que todos sabemos de una dieta equilibrada: comer fruta, verduras, legumbres, pastas… hay ciertos alimentos que debemos evitar cuando estemos nerviosos, este es el caso de los estimulantes como el café, té, coca-cola y chocolates.

Sueño. Es muy importante que durmamos, al menos, 7 horas. No es recomendable quedarse en la cama dando vueltas. Tomar una infusión, hacer relajación. Descansar suficientemente durante la noche puede ayudarle a pensar con más claridad y a tener más energía.

Canalizar el estrés realizando actividades, deporte…  Debe ser nuestro espacio y nuestro tiempo propio. Al hacer ejercicio, el cerebro libera químicos que te hacen sentirte bien.

  1. Utilizar el humor. El humor está unido a la visión positiva, a la flexibilidad mental y a la creatividad. Por eso, conviene incorporarlo a la rutina de nuestras relaciones laborales.

El humor facilita la comunicación, ayuda a mantener el equilibrio, tomar distancia y además, alivia el dolor y desplaza las emociones negativas, nos ayuda a distanciarnos de los contratiempos.  

Puedes manejar el humor:

  • Tratando de ver el lado humorístico de las tareas.
  • Reírse de uno mismo es un aprendizaje y una experiencia contagiosa.
  • Viendo la ironía en los objetivos y los logros.
  • Relativizando las cosas, desdramatizarlas, ya que el exagerar algunos problemas nos puede llevar a la solución.
  1. Técnica solución de problemas. Cuando nos cuesta tomar decisiones, cuanto antes se tome la decisión se evitará la activación de las respuestas fisiológicas o, al menos, se evitar llegar a una fase de agotamiento y dar respuestas inadaptativas.

Los pasos a seguir para trabajar esta técnica son los siguientes:

  • Definir bien el problema en términos objetivos.
  • Escribir posibles soluciones. Aquí es importante que no te plantees si la solución es viable o no, apunta todas las ideas. Cuantas más ideas escribas mejor.
  • Toma de decisiones. Cada idea debes puntuarla de 1 a 10. Cuando lo hayas hecho debes elegir aquella idea que tiene más puntuación. Lo más importante, es que una vez que tomes una solución no pienses más.
  1. Realizar Respiración abdominal. Con las manos en el abdomen, realizar de 6-7 respiraciones todos los días, concentrado en la respiración. El aire al salir se lleva las tensiones.
  2. Mejorar nuestras habilidades sociales, mejorando por ejemplo nuestra asertividad. Reunir las conductas y pensamientos que nos permiten defender los derechos de cada uno sin agredir ni ser agredido. Decir NO, poner límites y hablar desde el yo.

Te recuerdo la técnica de comunicación asertiva DEPA Y DEPCA.

  1. Pedir ayuda a un profesional. No tenemos porqué saber todo, hay especialistas en este tema que nos pueden ayudar a mejorar nuestro estrés.

¿Qué otras cosas haces para mejorar tu estrés? El estrés hace que retumbe tu corazón, respires más rápido y te sude la frente. Pero mientras que el estrés se ha convertido en el enemigo público de la salud, nuevos estudios sugieren que el estrés solo es malo si tú piensas que lo es. La psicóloga Kelly McGonigal nos anima a ver el estrés de forma positiva, y nos presenta un inusitado mecanismo para reducir el estrés: acercarnos a los demás. Te dejo un vídeo que habla de Cómo convertir el estrés en un amigo

 

 

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para reducir el estrés? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

 “El estrés es una respuesta corporal no específica ante cualquier demanda que se le haga al organismo ” Hans Selyel 

Milagros García

6 septiembre, 2018

El uso de la modalidad E-learning (formación online)  está creciendo tanto a nivel de estudios como a nivel profesional.  Ya sea por la posibilidad de hacerlo desde cualquier parte, como por el tiempo que cada uno decida dedicarle o porque pueda resultar más económico, se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada para ser más empleable, estar al día, mejorar la capacitación, mantener el interés y la curiosidad en el aprendizaje continuo, etc.

Estudios como el realizado por la OBS Business School, comentan el gran crecimiento de la metodología de formación online, que además traerá nuevas habilidades en la manera de interactuar, haciendo hincapié en las habilidades sociales y emocionales hacia las que la tecnología de la formación se está orientando.

Sin embargo, a muchas personas les cuesta la formación on line. La autogestión, la persistencia y la autonomía son claves para poder llevar a cabo con éxito y finalizar una formación mediante la metodología de enseñanza online.

enseñanza online

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Para tener éxito al realizar una formación online es importante:

Tener claro tu objetivo: Según el informe de BestCollege.com sobre las tendencias en la educación online de 2017, el 72% de los estudiantes realiza esta formación con la intención de obtener un empleo, un 36% lo hacen en busca de cambios en su trabajo y un 32% de las personas trata de mejorar sus credenciales académicas en su trabajo actual. ¿Aprender por aprender?¡Es importante tener un objetivo!

Además, recuerda que para ser un buen objetivo tiene que estar bien definido, y será importante tener una fecha final en la que te planteas haberlo conseguido. Esa fecha te servirá de horizonte y te ayudará a mantenerte firme en tu decisión de realizar formación online.

Elegir el curso adecuado para ti: Para ello hay que comenzar por elegir un curso que te resulte atractivo. Si no te apetece hacerlo es fácil que acabes abandonándolo. Es necesaria una motivación hacia el curso. Además, asegúrate que el curso cumple con las expectativas de certificación que buscas o necesitas, si ese es tu objetivo.

Prepararse: ¿Hace falta un ordenador, un móvil, una aplicación o un programa específico para realizarlo? Asegúrate de que la plataforma de formación es compatible con tu ordenador, móvil o tablet.

Además, averigua cómo funciona. Es a base de vídeos, hay que hacer sesiones conectado a una hora determinada, requiere de trabajos en común con otros alumnos, tiene un test que superar con más de un 80%, hay varios intentos para realizarlo o solo uno, qué contabiliza para obtener la certificación, hay un tutor online, etc.

Y organiza tu tiempo. ¿Cuándo prevés que lo vas a hacer? Programa en tu agenda el tiempo a dedicarle. Si piensas que ya lo irás haciendo, no lo acabarás haciendo. Por eso, decide cuándo será el mejor momento para ponerte con tu curso: ¿el fin de semana, mientras vas en el metro al trabajo, por la tarde al llegar a casa…? Ponerse recordatorios o alarmas puede ser muy útil.

¿Tienes todos los materiales que puedes necesitar? Por ejemplo, si eres de los que te gusta tomar notas, hazte con un cuaderno para tu formación. Si tu curso es de yoga, prepara tu estera de ejercicios, si es un curso de cocina, prepara todos los alimentos y electrodomésticos o útiles de cocina que te vayan a hacer falta.

Ser responsable: Si dices que lo vas a hacer, hazlo. Y si eres de los que prefieren no decir nada a nadie para que si al final no lo terminas no quedes mal, en el fondo ya estás justificando tu falta de responsabilidad para llegar a tu objetivo. Lo importante es mantenerte activo con la formación online. Si eres de los que te ayuda decírselo a los demás para que te sirvan de acicate para realizarlo, compártelo. A veces unos con otros nos apoyamos para hacer más llevadera la tarea. Si prefieres hacerlo sin decírselo a nadie puedes encontrar formas de mantenerte activo poniéndote frases motivadoras en post-its, añadiendo recordatorios en la agenda…sé creativo para que te animes a hacerlo.

Comprometerse: Cuando decidimos hacer un curso online parece que el objetivo está en terminarlo. Sin embargo, aprovecha el aprendizaje que te está ofreciendo porque si no, el título solo no servirá de nada. Aprovecha la ocasión para poner lo aprendido en práctica, probar, pensar cómo puedes incorporarlo a tu trabajo actual…haz que tu esfuerzo de realizar la formación merezca la pena. El compromiso es con el aprendizaje mismo y lo que puede aportarte dicho aprendizaje a ti.

Eso no significa saturarse o agobiarse, ni aprender todo todos los días. Puedes elegir un día a la semana , o varios, o ir aumentándolo según el tiempo que dispongas. Puedes ser flexible, puedes incluso cambiar algunas de tus actividades por un rato de formación o incluso puedes hacer de esta algo social, por ejemplo, uniéndote a algún grupo de estudio que se junta por la noche en la biblioteca.

Ser curioso:  La curiosidad aumenta los resultados de aprendizaje. Pregunta, plantea reflexiones sobre la temática, trata de encontrar soluciones, escucha de verdad qué están diciendo o quieren decir, busca lo que no entiendas, trata de enfocarte desde nuevos puntos de vista y deja atrás otras experiencias que hayas podido tener en el pasado. La formación online de hoy está mucho más avanzada y es más atractiva que la de hace 10 años.

Ser ambicioso. Siempre se puede sacar un mayor partido a un curso. Siempre hay referencias de autores, bibliografía sobre la que indagas, ejercicios que realizar. Contabilicen o no contabilicen para tu certificación, sí contabilizan para tu aprendizaje y capacitación. Aplica lo aprendido, márcate nuevos objetivos de aprendizaje con lo que vas ya adquiriendo.

Divertirse: Lo bueno de una formación online es que no tiene un sentido tan estricto y serio. Puedes estar en pijama o comiendo helado mientras la haces. Puedes tomarte los ejercicios como un juego de investigación. Aprender puede ser divertido y tú puedes hacerlo solo por diversión.

 

Ahora que sabes qué puedes hacer para abordar mejor una formación online, ¿te animas a hacer alguna? Puedes probar con las formaciones que hemos preparado en 2miradas como por ejemplo, sobre cómo desarrollar el talento del equipo.

Con formación online es muy fácil mantenerse como un eterno aprendiz.

Porque...el saber no ocupa lugar

Raquel Bonsfills

 

Bob Moritz, director global de PwC, dice que hoy en día y de cara al futuro, las personas han de tener una gran capacidad de adaptación, que puedan aprender deprisa, que puedan llevar ese conocimiento a la práctica y que puedan dar respuestas a problemas.

Esto está claramente relacionado con una habilidad de la que te hemos venido hablando, la Learnability, que definimos como la capacidad de aprender habilidades para mantenerte empleable a largo plazo, y hemos comentado una serie de cualidades que pueden ayudarte a mantener esta habilidad.

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Sandeep Dadlani, presidente de Infosys, una de las principales empresas tecnológicas del mundo, cuenta que en los procesos de selección siempre prefieren a una persona con Learnability antes que a una persona con experiencia y conocimiento técnico, porque la tecnología cambia rápidamente. Además, en este entorno V.U.C.A. ya todas las empresas, sean tecnológicas o no, han de darle prioridad a esta habilidad de aprender continuamente.

Sin embargo, ¿cómo comenzamos a trabajarnos esta habilidad tan importante para las empresas? Son necesarios 5 pasos:

  1. Voluntad. Entre todas las cosas a las que podemos dedicar nuestro limitado tiempo diario, semanal, mensual, anual…hemos de querer que el aprendizaje sea una de ellas. El eterno aprendiz, es aquel que a lo largo de toda su vida tiene interés, tiene intención y decide seguir aprendiendo. Por ejemplo, el otro día conocí a una persona de 80 años que se había puesto a aprender el idioma albano para poder comunicarse con sus nietos porque viven allí. Eso es verdadera voluntad.
  2. Curiosidad. Como cuando éramos niños y estábamos descubriendo el mundo. Cuando nos dejábamos sorprender por todo, cuando preguntábamos 500 veces y por qué a nuestros padres, cuando absorbíamos como esponjas todo lo que nos llegaba… Mantener la curiosidad con apertura para hallar nuevos puntos de vista, nuevas personas, nuevas formas de hacer lo mismo o de obtener mejores resultados, de relacionarse, de crecer. Con curiosidad podremos adaptarnos mejor a los cambios, ampliar nuestra zona de confort y nuestro mapa mental.
  3. Conocimiento. Cuando recibimos información nueva y la asimilamos la podemos convertir en conocimiento. Un conocimiento que nos puede llegar por diversas vías: libros, periódicos, blogs, entidades dedicadas a la formación, mentores y expertos, congresos,… además de la propia experiencia que también es fuente de sabiduría.
  4. Práctica. El conocimiento que no se aplica no mueve el mundo. Por eso, es necesario poner en práctica o buscar la aplicabilidad a los contenidos aprendidos. Y por otra parte, como la Learnability es una habilidad, ésta no se coge si no se practica. Nos hacemos hábiles en algo cuando nos entrenamos en ello. Más entrenamiento, más dedicación, más hábito tendremos y más podremos desarrollar nuestra learnability.
  5. Responsabilidad. Como todas las herramientas del mundo, cada uno puede aplicarlas para optimizar o para destruir. Aquí es donde apelamos a la responsabilidad de cada uno por el bien común, para desarrollar lo aprendido con ética, en la dirección de la ecología del éxito, clave esencial de 2miradas.

Para completar estos pasos, David ReyeroTrapiello, Senior HR Business Partner de Sanofi Iberia da unas claves para potenciar la empleabilidad. Y tú, puedes testar tu capacidad actual de Learnability a través de este test que fue creado por Manpower Group, en el que podrás descubrir tu Learnability Quotient (LQ) que refleja tu capacidad de aprendizaje, crecimiento y adaptación a nuevas circunstancias y retos en tu vida profesional.

Pero no solo desarrollemos la Learnability para adaptarnos a los continuos cambios que el entorno exige, sino que como dice Mark Malloch-Brown, secretario general del ministerio de asuntos exteriores de UK, hemos de desarrollar nuestra Learnability para optimizar el logro de nuestro propio éxito profesional.

¿Cuánto tiempo dedicas a aprender cada día?

Raquel Bonsfills

 

22 mayo, 2018

¿Practicas la learnability?  ¿De qué forma?

Este pasado viernes tuvo lugar la convención del Grupo REDPISO 2018. Como responsable de la formación del Grupo, doy una charla en cada evento anual.

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En esta ocasión les hablé de la clave del presente para el futuro profesional: La Learnability, concepto del cual ya he hablado en uno de mis artículos.

Como ya indiqué entonces la Learnability es «la capacidad de aprender nuevas habilidades para mantenerse empleable a largo plazo». Además, es clave tanto para la sostenibilidad como para la competitividad de las empresas.

Te dejo un vídeo en el que Juan Carlos Cubeiro nos habla de la  Learnability. 

En la situación laboral actual tan dinámica, es necesario que las personas busquen un continuo desarrollo de sus habilidades para seguir accediendo al mercado, y que las empresas permitan que su talento desarrolle nuevas competencias, y se adapte a nuevas tecnologías y procesos.

Para que se dé la Learnability es necesario que la persona muestre:

  • Flexibilidad para tener la mente abierta, para conocer cosas nuevas, para escuchar a otros y para entender lo que otros piensan. Esto permite distinguir oportunidades, descubrir cosas nuevas y desconocidas, vislumbrar nuevos caminos y saborear lo diferente.
  • Dinamismo e innovación para lograr la learnability es necesario ser valiente y no tener miedo al fracaso, sino tener ganas de renovar y/o mejorar. Si que es cierto que para lograr la innovación dentro de una empresa tiene que haber una cultura de trabajo no hostil, una cultura inclusiva y en donde las diversas ideas resultantes de una diversidad sean libres de ser compartidas.
  • Intención de salir de la zona de confort, que la persona venza el miedo, se desafíe e intente hacer las cosas de diferente manera; en definitiva, que rompa con lo cotidiano, con hacer más de lo mismo. De esta forma la persona conseguirá sacar su máximo potencial y ganará más confianza.
  • Motivación. Aprender hacer algo nuevo o distinto o hacer algo de manera diferente o mejorar algo, supone esfuerzo. Luego es necesario que lo abordemos con dinamismo, con ganas, con impulso y con proactividad. La motivación es la clave para que los seres humanos nos mantengamos tenaces persiguiendo logros que pueden no dar fruto a corto plazo.
  • Creatividad. Es la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos, de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que habitualmente producen soluciones originales. La creatividad es necesaria para desarrollar la learnability, ya que gracias a ella, conseguimos: imaginar, crear, innovar, generar nuevas ideas y desarrollar nuevas habilidades.
  • Interés por conocer gente nueva, de esta forma conseguirás tener nuevas experiencias. Son muchos los beneficios que nos proporciona conocer personas nuevas como son: podemos aprender cosas nuevas, expandir el propio conocimiento cultural del mundo, expandir relaciones comerciales, además de hacernos sentir mejor con uno mismo, conocer otros puntos de vista distintos a los propios…
  • Compromiso, para desarrollar la Learnability es necesario que el candidato cumpla con el acuerdo, contrato o promesa de lo que ha dicho que iba a realizar y/o con lo que se le ha pedido, actuando para alcanzar objetivos por encima de lo que se espera.
  • Diversión, que se divierta, que disfrute aprendiendo. Aprender para disfrutar y disfrutar aprendiendo y además, hacerlo compartiéndolo con otro u otros, de esta manera los conocimientos se van transmitiendo de una persona a otra, y por el camino van evolucionando y mutando en infinidad de variantes y matices.

¿Qué otras cualidades consideras necesarias para conseguir la Learnability? Con el fin de complementar lo que te he comentado, ¿Cómo puedes impulsar tu Learnability?

“La empleabilidad ya no depende tanto de lo que se sabe, sino de lo que se puede aprender, porque los ciclos de aprendizaje son cada vez más cortos"

Raúl Grijalba, presidente ejecutivo de ManpowerGroup España 

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para mejorar tu aprendizaje? ¿Tu Learnability? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

Milagros García

3 abril, 2018

 

Las empresas se componen cada vez más de personas de diferentes edades, culturas, sexos, capacidades, talentos,… y como ya te he hablado en otros artículos, hoy se hace necesaria una buena integración entre generaciones porque ya no queremos que nos dirijan igual.

Y la cultura de la empresa será un elemento clave para integrar a todas las personas y para fomentar un modo de proceder más abierto a las diferencias y más curioso por lo desconocido o por la innovación. Y también, hoy en día, para atraer o gustar a los posibles candidatos a formar parte de la empresa, es decir, para que las personas con talento quieran trabajar con y para nosotros. Como dice Anxo Pérez en su libro "Inteligencia del éxito", crea algo único y el mundo querrá formar parte.

 

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Los equipos multiculturales aportan una gran riqueza siempre que se esté dispuesto a aprender de todos y de cada uno, si se está abierto a atender opiniones y perspectivas diferentes, al menos para cuestionarnos la nuestra a través de un ¿y si funcionase?

Pero muchas personas consideran que es un riesgo tener equipos multiculturales porque buscamos personas afines para entendernos mejor, para trabajar mejor. Entonces, ¿es un riesgo tener equipos multiculturales? Es un riesgo:

  • Tener la oportunidad y no asumirla por miedo a posibles conflictos.
  • Crear un equipo multicultural sin haber estudiado la casuística y los estereotipos de cada país o las bases culturales de la persona que queremos integrar en la empresa o en el equipo.
  • No evaluar posibles consecuencias o prevenir posibles inconvenientes.
  • El desconocimiento y la falta de preparación es el mayor riesgo que se puede asumir en la gestión de equipos multiculturales.
  • Pensar que el seguimiento de normas estrictas y mecánicas y un estilo de dirección autocrática son capaces de solucionarlo todo.

Hacer equipo es una tarea de los líderes de hoy. Y en un entorno VUCA  tan global como el actual, los líderes tendrán que desarrollar una buena inteligencia multicultural. Habrán de marcar las reglas del juego que serán necesarias vivir en armonía, para funcionar. Richard Branson ya decía que hay que dejar claro el tablero de ajedrez en el que jugamos para que después podamos tener la libertad de jugar como queramos en él.

Pero no es lo mismo querer trabajar globalmente, que tener un equipo multicultural al que acompañar en su desarrollo y promover a la vez el bienestar en la compañía.

Para elegir la estrategia más adecuada, hemos de conocer:  

  • La cultura de los distintos países para averiguar con cuáles podemos tener mayores sinergias o dónde puede ser más interesante nuestro producto.
  • La cultura general, orientaciones y dimensiones concretas propias del país/países seleccionado/s.
  • Condiciones laborales y calidad de vida (salario vs coste de vida). Eso también incluye ayudas que se podrían tener por ser de la UE, sanidad, etc.
  • Accesibilidad, no solo geográfica sino también de cara a los extranjeros.
  • Esta clave es complicada porque según qué países hay veces que es más importante el idioma que las condiciones laborales. Por ejemplo, ir a trabajar a Japón o China sabiendo solo hablar inglés puede ser complicado ya que la mayoría de la población no sabe inglés. No es lo mismo ir de vacaciones que ir por negocios.
  • Las características culturales propias de cada uno de los miembros del equipo. Se puede hacer una evaluación 360º.

 

El líder tendrá que encontrar las posibles sinergias entre la empresa, los miembros de los países colaboradores, o los miembros del propio equipo.

Por eso, a la hora de crear el equipo, hay que partir de una buena selección. No es solo la capacidad cognitiva o el talento que la persona pueda aportar, sino saber elegir entre las personas con la capacidad y talento que buscamos, la persona que mejor se alinea con los valores y con la actitud que queremos compartir en nuestra empresa o en el proyecto y equipo en el que se va a participar, independientemente de la cultura del país del que procedan.

En los equipos multiculturales, la identidad del equipo es esencial. Han de buscar la forma en la que relacionarse, en la que sumar en lugar de poner impedimentos, en la que entenderse y comunicarse de forma más efectiva. Cuidar el lenguaje, ser pacientes, pedir explicaciones para comprender mejor a los demás y evitar malos entendidos, escuchar, preguntar, expresarse con la mayor claridad posible facilitará las relaciones.

Que el equipo se sienta parte del equipo hace que se pueda alinear más fácilmente con los demás al logro de los objetivos comunes. Que por encima de las diferencias, haya un interés de todos por avanzar, por sumar y por superar aquello que pueda surgir o frenar el desempeño.

El líder del equipo multicultural tiene un papel importante para dar soporte al equipo y a la vez es el referente para todos. Es el modelo, el que indica qué es más o menos importante, el que posee la autoridad y no solo el poder que le da el puesto. Es un líder que ha de estar presente y atento, que comprende, que es empático y actúa cuando es necesario, para hacer prevalecer el sentido del equipo y de las reglas del juego. Su autoridad se la gana trabajando la confianza dentro del equipo y asumiendo su responsabilidad.

Además, cuando se trabaja con equipos en países diferentes el uso del tiempo es también un aspecto a tener en cuenta. Sobre todo por la diferencia horaria y los usos y costumbres horarios (comer pronto, acostarse pronto…). No podemos abusar constantemente de la buena disposición de las personas para conectarse para una reunión en horarios intempestivos. Es algo que puede ser puntual o que puede acordarse por anticipado. Cada uno quiere trabajar en su horario laboral. El sobre esfuerzo continuo genera desgaste, falta de descanso y eso lleva a una disminución de la creatividad y de la capacidad de resolución de conflictos.

En definitiva, un equipo diverso necesita el apoyo de sus líderes para llegar al entendimiento. Comprender las características de las diferentes culturas de los miembros del equipo será un factor importante, pero sin perder de vista que no son todo estereotipos, que después cada persona puede tener su propia manera de pensar, del mismo modo que no todos los españoles bailan sevillanas, o no todos los alemanes son inflexibles.

Por eso, viajar, conocer distintos países, formas de actuar y de hacer negocios, ayudará a desarrollar una mejor inteligencia multicultural. ¿Te sumas al reto de dirigir equipos multiculturales?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

 

6 marzo, 2018

¿Eres de los que protestan o se molestan por tener que hacer esto o aquello?

¿Haces o atiendes a las personas con Amor?

Photo by Sharon McCutcheon on Unsplash

Habitualmente me paso el tiempo escuchando a las personas quejarse de mucho de lo que viven o de lo que tienen que hacer o de la persona a la que van a ver o de las cosas que les pasan o de la poca suerte que tienen… vamos,  de su vida en general.

Hoy quiero compartirte otra forma de vivir la vida y de afrontarla y todo desde mi secreto, “lo que hagas, hazlo desde el Amor”.

Vivir desde el Amor es entender el más alto significado de la vida. Es una forma de vivir con humildad, lejos de nuestro ego y reconociendo a cada ser humano.

Quisiera hablarte de los múltiples beneficios que puedes obtener cuando tus relaciones o lo que haces lo llevas a cabo desde el Amor:

  • Para comenzar quiero compartirte que la palabra “profesional” tiene su origen en “profesar” que significa “entregarse por entero” y nunca podrás entregarte por entero si no lo haces con Amor. John Ruskin dijo una vez: “Cuando la habilidad y el Amor se juntan, se crean obras maestras”.
  • Ya te he compartido que el primer principio de todo ser humano es: Amar y ser Amado. Amar es una necesidad intrínseca en las personas, por eso hemos de estar abiertos al amor y dispuestos a darlo y así poder recoger lo que sembramos.
  • Poniendo Amor en lo que decides hacer aunque sea algo no elegido directamente por ti, te provee de una energía que te facilita creatividad, emoción y entusiasmo.
  • “Si no puedes trabajar con amor y lo haces solo con disgusto, es mejor que dejes tu trabajo” Kahlil Gibran. Puedes vivir quejándote toda la vida de tu trabajo y lo poco gratificante que lo encuentras, o puedes irte, o puedes trabajar cambiando de actitud y prepararte a la vez para comenzar a realizar lo que realmente te gusta. ¡¡Es tu decisión!!
  • Cuando aplicamos el Amor y/o el agradecimiento en lo que hacemos, la sensación de realizar la tarea en sí misma resulta más motivadora, frente a percibir una sensación de malestar o que nos resulte arduo llevarla a cabo. Cuando es solo obligada no da felicidad.  “El hombre que no trabaja por amor al trabajo, sino solamente por dinero, no es muy probable que haga dinero, ni que encuentre mucha diversión en su vida” Charles Schwab.
  • Hacer las cosas por Amor mejora la autoestima y es un antídoto contra el estrés. El amor reduce la producción de cortisol, una sustancia relacionada con el incremento de la tensión arterial y mejora la producción de oxitocina, la llamada hormona del bienestar, lo cual reduce el riesgo cardiovascular. Además, el cerebro incrementa la producción de norepinefrina y dopamina que disparan los sentimientos de felicidad y placer. 
  • Todo lo que se hace desde el Amor sale mejor. En lugar de hacer tus deberes de mala gana, puedes hacerlo con diligencia y agradecido, comprobarás que así obtienes mejores resultados. Prueba a ponerle amor, tómatelo y aprovéchalo como una oportunidad de aprendizaje.

¿Qué otros beneficios obtienes cuando practicas el Amor en lo que haces? Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un artículo en el que se habla de 5 beneficios del Amor para la salud.

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para poner Amor en lo que haces? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

Y recuerda...Hagas lo que hagas, hazlo con amor

 

Milagros García

30 octubre, 2017

Últimamente en diferentes congresos, foros y blogs leo muchas veces que hay que hacer cambios disruptivos, especialmente en cuestiones de transformación digital. Y yo me pregunto: ¿es realmente necesario que sean disruptivos?

Un cambio se considera disruptivo cuando rompe bruscamente con la situación anterior.

 

 

Sin embargo, en nuestra vida, normalmente evolucionamos, y salvo acontecimientos trágicos, no cambiamos drásticamente. Entonces, ¿por qué en las empresas queremos cambiar de manera tan radical?

En este punto, he de decir que hacer cambios bruscos  a veces sí es positivo, sobre todo en cuestiones tecnológicas, o en estrategias a seguir.  Por ejemplo, cuando la empresa empieza a entrar en una etapa de declive o llega la obsolescencia de procesos o productos y hay que subirse de nuevo al carro del mercado para volver a ser competitivos. Quizá sea el momento de parar y reflexionar para darse cuenta que hemos de cambiar de camino, y hacer algo distinto nos puede llevar mejor al éxito. Teniendo en cuenta que en este cambio disruptivo es importante aprovechar toda la experiencia, capacidades y sinergias del buen hacer hasta el momento. Lo positivo.

Y además, es necesario que los líderes tengan en cuenta que para las personas, un cambio brusco es mucho más costoso que un cambio paso a paso.

 

 

Para mí, cuando hay un abismo que saltar, porque los objetivos son ambiciosos, porque el cambio ha de ser importante, hay dos factores clave para que el equipo quieran sumarse al cambio:

  1. Foco. No vamos a hacer un salto al vacío sin un motivo, sin un sentido y hay que dárselo.

Las personas necesitamos información para tomar decisiones y también para poder gestionar nuestra propia incertidumbre ante los cambios. A mayor información menos sensación de riesgo asumimos, ofreciendo una sensación de mayor seguridad ante el cambio. Aunque también dependerá del tipo de personalidad que tengamos, de lo atrevidos, comedidos, intuitivos… que seamos.

Para enfocar a las personas en la organización hacia el cambio, habrá que indicar:

  • Qué se va a lograr, cuál es el objetivo y beneficios.
  • Qué camino ha sido el elegido para llegar a lograrlo.
  • Cómo. Un camino en el que no están solas y en el que se les va a apoyar para llegar de la mejor manera posible: con formación, con una comunicación efectiva y oportuna, con una gran atención a las necesidades que puedan surgir y sobre todo, creyendo en ellas y en su capacidad para hacerlo muy bien.
  1. Confianza. ¿Estamos pidiendo un salto de fe?

Como en Indiana Jones y la última cruzada, que era decisivo que saltase al abismo si quería conseguir salvar a su padre:

https://www.youtube.com/watch?v=0aQzG7rQ4VM

José Mª Gasalla y Laila Navarro dicen en su libro "Confianza", que para avanzar hacia los objetivos, es necesario crear confianza y nos proponen el modelo de Gestión por confianza en las organizaciones. Además, destacan que hay una serie de actitudes que crean confianza y de no haberlas, no crean confianza y a veces, pueden llegar a destruirla. Son las siguientes:

  • Decir lo que se espera del otro.
  • Dar ejemplo.
  • Tener humildad.
  • Ser generoso.
  • Ser equitativo.
  • Ofrecerse sin pedir nada a cambio.
  • Renunciar a un beneficio personal a favor de otros.
  • Transmitir seguridad.
  • Crear proximidad con las personas.
  • Dar feedback de los aspectos positivos y de los que precisan ser mejorados.
  • Rechazar la propuesta de hacer algo si no se tienen los conocimientos o habilidades necesarios.
  • Participar de manera activa, dedicada y duradera.
  • Empezar y terminar una reunión en horario establecido.
  • Manifestar verbalmente o por medio de actitudes que los principios son los mismos a lo largo del tiempo.
  • Actuar con empatía.

Una vez que hacemos todo esto para dar confianza, es cuando podemos pedirla. En realidad, no es algo tan descabellado porque actuamos continuamente apostando en la vida, con confianza de que irá bien, por ejemplo, al elegir una profesión, al elegir una pareja, al elegir a los amigos… Después ya se verá si va bien o no y haremos los cambios oportunos, pero ese primer paso, lo damos con la mayor de las confianzas e ilusiones. Nadie va a perjudicarse a sabiendas.

La confianza en uno mismo también será importante para afrontar estas situaciones complejas, cuanto más nos apoyemos en nuestros puntos fuertes, cuando más seguros estemos de nosotros mismos y de nuestras capacidades, cuanto más motivación tengamos por lograr nuestros propios objetivos personales, más fácil nos resultará tirarnos a la piscina con convicción.

Y ahora que sabes esto, ¿qué vas  hacer para afrontar con mayor éxito los cambio en tu organización?   

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills