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23 octubre, 2017

Querido compañero,

¿Cómo haces tus inversiones? ¿Qué tienes en cuenta al realizar tus inversiones?

 

Ya en mis 2 anteriores artículos te hablé sobre cómo ser más consciente de lo que ganas y los gastos que generas: Conciencia sobre tu economía: la educación financiera y Claves para realizar inversiones. En esta ocasión, me gustaría compartirte 10 trucos a la hora de llevar a cabo tus inversiones.

Si tu saldo es positivo podrás llevar a cabo algunas inversiones, aunque si no lo has hecho antes, sé prudente.  Te sugiero algunas claves que paso a compartirte:

  1. Solo destina a la inversión el excedente de tus ingresos y de tus gastos. Te recomiendo evitar las deudas, en la medida que sea posible. Las deudas deben ser devueltas. A mí, particularmente, no me gusta sentirme adeudada. Sólo lo he hecho si asumiendo poco riesgo puedo multiplicar de forma muy interesante la inversión realizada.
  2. La dificultad inicial es el elegir la estrategia a llevar a cabo. Para ello, te sugiero que tengas algunos conocimientos, leyendo libros y dedicando un tiempo: tiempo para realizar tus inversiones, tiempo para reflexionar y tomar una buena decisión…
  3. ¡Ojo con dónde decides invertir! Desconfía de aquellas inversiones que ofrecen rentabilidades fuera del mercado o desconfía de promesas de muy altas rentabilidades. Normalmente el riesgo y la rentabilidad van unidos, altos rendimientos conllevan asumir riesgos elevados.
  4. Busca asesoramiento profesional, por ejemplo, en el banco donde tengas tus domiciliaciones habituales o elige un intermediario autorizado y registrado en la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores).
  5. Es importante que conozcas o te ayuden a conocer tu perfil inversor: conservador, moderado o arriesgado. Esto se conoce en función de tus objetivos financieros, tu horizonte temporal, tu personalidad y tolerancia al riesgo, así como tus conocimientos financieros.
  6. Conocido tu perfil, que te informe de los productos que tenga el banco que más se adecúan para ti. Antes de tomar una decisión de inversión: de firmar algún contrato o de realizar aportaciones de capital, es importante que te informes del mínimo de inversión, histórico de rentabilidad de cada producto, intereses bancarios, comisiones, gastos de gestión, gastos de mantenimiento, tarifas de inversión y plazos y penalizaciones. Invierte sólo cuando comprendas y estés conforme con las características esenciales y los riesgos del producto elegido.
  7. Ya sabes el refrán: “no pongas todos los huevos en la misma cesta”. Diversifica tus inversiones siempre que te sea posible, no hagas una sola inversión en un único producto. Aunque es normal que empieces con una, luego podrás ir aumentándolas y variando.
  8. Evita sorpresas estableciendo las responsabilidades y las posibles actuaciones de tu asesor financiero. Deja muy claro, y si es posible por escrito, qué puede hacer y qué no.
  9. Si, por ejemplo, estás pensando en una inversión para tu jubilación, invierte en algo que pueda crecer lo más indefinidamente posible.
  10. Realiza seguimiento de tus inversiones realizadas. Una vez que hayas firmado los nuevos productos de inversión es importante que establezcas cómo quieres que tu asesor te vaya informando y pide claves y formas para que vía on line puedas estar informado en todo momento de cómo van tus inversiones.

¿Qué más tienes en cuenta a la hora de hacer tus inversiones? Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que se habla de "Invertir en fondos mixtos, clave para la evolución de los mercados"

https://www.elconfidencial.com/empresas/2017-09-30/fondos-mixtos-renta-variable-santander-am-bra_1452087/

Pienso y te dejo una de mis frases que “Si quieres afianzar tu futuro, realiza inversiones acertadas, esto te reportará mayor calidad de vida”

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer con tu excedente de dinero? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

16 octubre, 2017

Querido compañero,

¿Qué tipos de inversiones realizas? ¿En qué te basas para elegir tus inversiones?

 

 

Ya en mi anterior artículo te hablé sobre cómo ser más consciente de lo que ganas y los gastos que generas: Conciencia sobre tu economía: la educación financiera. En esta ocasión me gustaría compartirte algunas claves a la hora de hacer inversiones, en caso de que tus ingresos superen a tus gastos.

Tomar decisiones sobre cómo invertir tus ahorros es muy importante, ya que condicionará tu situación financiera, presente y futura.

La palabra latina inversión es el origen etimológico del actual término inversión y que está conformada por la suma de tres partes: el prefijo in– que puede traducirse como “hacia dentro”, el vocablo versus que es sinónimo de “dado la vuelta” y finalmente el sufijo –ion que es equivalente a “acción”.

Las inversiones son colocaciones de capital en ciertas actividades que pueden ser comerciales o civiles, con la finalidad de alcanzar un rendimiento económico. Cualquier persona que cuente con cierto dinero puede invertir y buscar con esto, obtener ganancias mayores a largo plazo. La inversión será satisfactoria si se cumplen los siguientes elementos: rentabilidad, tiempo y riesgo.

Según el tiempo en el que se quiera recuperar la inversión existen inversiones: a largo plazo como la compra de acciones, a medio plazo como la compra de divisas, o a corto plazo como la adquisición de letras de cambio o pagarés.

Algunas de las inversiones más importantes pueden ser:

  • Bienes raíces o comprar inmuebles.

Es una inversión que suele aumentar de valor con el tiempo, no sufriendo subidas, ni bajadas como ocurre en el mercado de valores. En la compra o venta de un inmueble es importante tener en cuenta los gastos que se originan en la transacción, así como los costos relacionados por ser propietario (ejemplo: pago del IBI, gastos de la comunidad...)

  • Invertir en divisas.

Rodrigo García, analista de XTB, indica que operar en el mercado de divisas, básicamente “consiste en hacer trading con países. Apostar por las divisas de los países que lo están haciendo mejor y, al mismo tiempo, apostar en contra (vender al descubierto) las divisas de los países o regiones que peor desempeño en cuanto a datos macroeconómicos están teniendo. En términos operativos, estamos depositando un capital en la moneda comprada mientras nos estamos endeudando en la moneda vendida”.

Se puede hacer: en tu banco abriendo una cuenta en otra divisa (ejemplo libras) o contratos forward, mediante acuerdos bilaterales a plazo entre una empresa y un banco de inversión.

  • Bonos del estado o de otras sociedades.

Un bono es como un préstamo a una sociedad anónima o al gobierno por un determinado período de tiempo llamado: plazo. Los plazos de los bonos pueden ser de unos meses hasta de 30 años. Cuanto más tiempo tengas esta inversión en bonos mayor será su rendimiento.

  • Objetos de arte.

Francisco Gómez-Trenor, director general de Mirabaud &Cie (Europe) en España, señala varias razones por las que invertir en arte: «Puede ser una decisión rentable y segura. Muchos inversores que han apostado en el pasado por este tipo de activos cuentan con colecciones que, además de ser un bien del que pueden disfrutar durante su vida, se suele revalorizar, incrementando su valor con el paso del tiempo».

  • Inversiones de bajo riesgo: certificados de depósito, una cuenta de depósito del mercado monetario…

Los certificados de depósito o una cuenta de depósito del mercado monetario son dos opciones de ahorro aseguradas por la FDICE (Federal Deposit Insurance Corporation). En este tipo de inversiones la probabilidad de perder tu dinero es muy baja y permite, en muchos casos, tener acceso a tu dinero de forma flexible.

Una cuenta de mercado monetario es parecido a una cuenta de ahorros tradicional pero, por lo general, ofreciendo: una tasa de interés más alta que la cuenta de ahorros, ganar más intereses cuando aumentas el saldo y te da más flexibilidad para acceder a tu dinero bien a través de cajero o de cheques.

Un certificado de depósitos (CD) es una manera de ahorrar dinero y obtener una rentabilidad mayor que una cuenta de mercado monetario, eligiendo el plazo que suele ser entre 1 mes y 5 años. Obteniendo una tasa fija de interés mayor, cuanto mayor sea el plazo de la colocación. Existen penalizaciones en caso de que retires tu dinero antes de la fecha de vencimiento.

Si puedes permitirte el mantener tu dinero en efectivo por períodos más largos de tiempo y no necesitas el dinero en efectivo de inmediato, un certificado de depósitos puede darte un rendimiento más alto. En cambio, si necesitas flexibilidad del día a día y la posibilidad de acceder fácilmente a tus fondos, una cuenta de mercado monetario puede ser tu opción.

  • Invertir en Bolsa: fondos de inversión e inversión directa en Bolsa.

En los fondos de inversión colectiva hay un administrador del fondo que se encarga de decidir cuándo y qué comprar o vender. Los fondos de inversión te pueden ofrecer muchas ventajas: gestión profesional, menor coste por operación en los mercados, diversificación de las inversiones y un acceso a cualquier mercado, dado que se invierte de forma colectiva.

Una inversión directa en bolsa es la compra de acciones. Esta inversión consiste en invertir en empresas, llegando a ser propietarios de una parte de la compañía. Si decides comprar acciones, hazlo en empresas que creas que pueden tener buenos resultados.

  • Business Angels que invierten en startups.

La inversión que se suele realizar los Business Angels va de 100.000 hasta 1.000.000€. Puedes invertir individualmente o puedes hacerlo a través de la colaboración de redes de Business Angels. El nivel de exigencia legal es elevado, siendo imprescindible la elaboración de un pacto de socios y la estrategia tanto de inversión en el negocio como la previsión de las formas de salida del mismo.

¿Qué otras maneras inviertes tu dinero? Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que se habla de pequeños negocios: otras maneras para hacer inversiones.

https://www.youtube.com/watch?v=fOaPyIeZRBQ

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para mejorar tus inversiones? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

9 octubre, 2017

Últimamente me he encontrado con varios casos en los que "el problema" es que la personas se han olvidado de sí mismas y la suma de tareas, el constante quehacer, ha producido un efecto de insatisfacción, estrés y desmotivación ante la vida. Y también una necesidad de huir, de tomar distancia y tener tiempo para uno mismo.
Sucede que al ir pasando los días, permanecemos en la bola de la vida, en lugar de coger la vida con nuestras propias manos, dirigiéndola a donde deseamos. Y nos preguntamos ¿y cómo he llegado hasta aquí?

 

 Designed by KeenanConstance on Unsplash

 

Hay muchas personas que dejan de cuidar de sí mismas por ser adictas al trabajo, siendo su pasión o sin serlo, por responsabilidad y/o autoexigencia. Otras, porque si piensan en sí mismas se sienten egoístas, otras por el orgullo de tener que quedar por encima como en una competición...


Siempre he escuchado el dicho de "si no cuidas de ti, no vas a poder cuidar de los demás". Creo que todas las tendencias hoy día van encaminadas al autocuidado, a incluir al cuerpo como una parte esencial del ser humano, a tener en cuenta las emociones y la satisfacción personal, además de la satisfacción laboral. Las técnicas como el mindfulness, la proliferación de variedades del yoga, incluso los gimnasios de electrodos o de 24h o lo relacionado con una nutrición más sana y natural. Son todo invitaciones a parar y a poner la atención en nosotros mismos y en el equilibrio de nuestra vida.


Ahora bien. Es muy fácil decir: "dedícate tiempo" cuando tienes que llegar a casa después del trabajo y atender a tus hijos, preparar la merienda, luego la cena, hablar con tu madre, llevar a tu perro al veterinario, recoger el correo, acudir a la reunión de vecinos, planchar la ropa del día siguiente, etc.
Por eso, quiero compartir contigo unas claves que me han funcionado para no dejarme llevar y olvidarme de mí.

- Ponte en la agenda. Demostrado, lo que no está en la agenda no está. Si te apuntas al gimnasio con un ya iré, no irás. Has de apuntarte y proponerte ir a las 7 a la clase de Zumba, o de 8 a 9 antes de entrar a trabajar. O decidir hacer taichí según te levantas. O dar un paseo al volver del trabajo. Un ratito de tiempo que es solo para ti y que está programado, no dejado al azar del "si tengo tiempo".

- Haz tu lista de cosas que te gusten. Resulta que te gusta mucho ir al cine y no vas nunca. Te encanta ver a tus amigos y apenas los ves. Te lo estás perdiendo y te estás perdiendo a ti mismo/a. Por eso, haz esa lista de cosas con las que disfrutas: leer, un baño de espuma, escuchar música, un masaje relajante, salir en bici a la montaña, ir al teatro, pintar,… y entonces, vuelve al punto anterior, planifícalo. ¡Hasta en las dietas te dejan darte un capricho una vez a la semana!

Es importante darse cuenta que hay un montón de personas, cosas y lugares maravillosos a nuestro alrededor. Sin embargo, no son cosas que nos hacen felices. Ellas por sí solas no tienen ese poder, no se lo des. Solo nosotros podemos hacernos felices. Como decía Louis Hay, "hazte feliz a ti mismo, ámate a ti mismo, y cambiarás tu vida". Te recomiendo su libro, que es un manual de trabajo para conocerte y cuidar de ti.

- Date prioridad. Plantéate que esos tiempos para ti son igual de importantes que las demás tareas que tienes que hacer. Si las demás acciones no las cambias o pospones, las que decidas dedicarte, tampoco.

- No te metas en más quehaceres. Basta que tengas tiempo para que te pongas a hacer otras cosas que tienes pendientes o que de repente se te ocurren. Asegúrate que el tiempo que has conseguido sacar es para dedicártelo a ti. Y hazlo con tranquilidad, con todo el tiempo que requieras para ello, sin prisa.

- Con continuidad. Como cuando caes en la cuenta de que te has olvidado de ti ya es una gran necesidad, para recuperarte necesitarás más tiempo. No porque te vayas un fin de semana a la playa, está hecho. Por supuesto, ¡es el primer paso! así que no lo dejes de hacer. Pero recuerda que has de plantearte el siguiente. Es una carrera de fondo, es lograr el hábito, y al principio, requiere más tiempo y más consciencia. Después con la rutina adquirida puede ser solo un mantenimiento. Así que cuando acabes una actividad que te hayas dedicado, comienza a poner el foco en cuál será la siguiente.
 
-Ponte amor. A veces estamos enamorados de los demás, de la vida, y se nos olvida enamorarnos de nosotros mismos. Ponte guapo/a, gústate, abrázate, quiérete con tus bondades y con tus puntos flacos, que no por querer mejorar en algún aspecto dejes de adorar a la preciosa persona que eres. Todos somos diferentes y tus diferencias te hacen único/a.

- Haz oídos sordos a los comentarios desafortunados. Es posible que quienes estén a tu alrededor se extrañen de tu nuevo comportamiento, o incluso se quejen porque te estás dedicando el tiempo a ti en lugar de a ellos. Aquí es el momento de recordarte la frase inicial que te compartí, porque cuidar de ti y estar bien tú, te hace poder acudir a ellos con tu mejor versión. Y ellos ¡seguro que te prefieren en tu mejor versión!

- Cree que puedes. El principal problema para dejar de cuidarse es creer que no puedes dedicarte el tiempo ("¿que no tienes?" - todos tenemos 24h al día), que no te lo mereces o que no eres capaz. Y aquí te digo, sí puedes. Quizá no lo creas posible si miras desde el mismo punto de vista que tienes ahora. Hay que saber parar, tomar perspectiva de uno mismo, y querer estar mejor. Cuando creas que puedes, cuando quieras el cambio, entonces podrás sacar ese minuto al día para ti, luego esos 5 minutos más, luego 15 minutos y así sucesivamente.

Martin Seligman, padre de la psicología positiva, ha demostrado que la mejor forma de prevenir la salud mental es entrenarnos en lo que nos protege. Como dice Patricia Ramírez, en su libro "Cuenta contigo", una persona insatisfecha puede sufrir ansiedad, tristeza e incluso autodeprimirse y verse afectado así su sistema inmunológico. Por eso es importante querer ser feliz, esforzarse en el cambio, aportarse felicidad porque eso aportará salud.


Te dejo este artículo con otras 10 claves para cuidar de ti, con un vídeo estupendo de Elsa Puncet.


¿Qué vas a empezar a hacer para no olvidarte de ti y ser feliz?


Aprendiendo en el camino del crecimiento.


Raquel Bonsfills

18 septiembre, 2017

Querido compañero,

¿De qué manera utilizas el teléfono? ¿En qué momentos lo utilizas?

Hoy en día casi todos nosotros hacemos un uso inadecuado del teléfono, vivimos pegados a él y asumimos que tenemos que estar siempre conectados.

Cuando utilizamos el teléfono a menudo cometemos errores como:

  • Tener largas conversaciones en horas productivas.
  • Contestar instintivamente, incluso cuando estamos con clientes.
  • No saber ignorarlo cuando es necesario.
  • Contestar con la sensación de agradar, sin tener en cuenta nuestra disponibilidad.

Este uso ineficaz del teléfono nos lleva a:

  • Romper nuestra concentración.
  • Una pérdida de intensidad en nuestra productividad.
  • Una falsa sensación de actividad.
  • Destruir nuestro descanso.
  • Una proyección hacia los demás de disponibilidad total.
  • Provoca adicción y aislamiento.
  • Llegar a producir una pérdida de control.

Si quieres ser eficaz y eficiente en el uso de tu teléfono te propongo 10 claves para lograrlo:

  1. Cada llamada con su objetivo. No comiences a hacer una llamada sin saber el porqué vas a realizar esa llamada, cual es el fin, el cometido de la misma. De esta manera, valorarás objetivamente la importancia de la misma.
  2. Sé directo y preciso. Prepara un esquema de lo que quieres hablar en esa llamada, así evitarás el repetirte y olvidar algo que quieras decir. De esta forma no tendrás que realizar llamadas posteriores, ganando tiempo. Además, llevarás en tu conversación un orden más claro, y resultarás a tu interlocutor más preciso en lo que le vas a decir.
  3. Programa las llamadas a realizar. El programar las llamadas cada día te va a ayudar a ahorrar energía, no teniendo que pensar en diversos momentos del día a quien vas a llamar ahora.
  4. Si estás con una tarea importante, silencia el móvil. Si queremos tener concentración en lo que estamos haciendo es recomendable para lograr realizar la tarea en el menor tiempo posible realizarlas de una en una y con la menor cantidad posible de distracciones e interrupciones. Silenciar el teléfono móvil y avisar a tus colaboradores o compañeros, si tienes al lado un teléfono fijo que estás realizando una tarea importante te ayudará a obtener una mayor concentración y conseguirás realizarla en un menor tiempo.
  5. Utiliza tu buzón de voz (si es importante te dejarán un mensaje). Se está perdiendo el uso del buzón de voz, recomiendo activarlo para que en los momentos en que no te puedan localizar sepas no solo que te han llamado, sino también qué quieren y de esta manera cuando les llames habrás preparado tu llamada para acometerla en el menor tiempo posible.
  6. Comunica tus rutinas a tus clientes, familiares y colaboradores. El que la gente de tu entorno sepa tus horarios o cuando es mejor que te localicen te facilita el que hagan uso de los momentos mejores para llamarte y de esta manera evitarás interrupciones de otras tareas que estés realizando y ellos eliminarán la sensación de malestar cuando te llamen a horas que no les puedas atender.
  7. Aprende a no responder siempre. El poner límites a todo lo que hacemos nos ayuda a ser dueños de nuestro tiempo. A veces, tenemos la creencia irracional de tener que estar siempre disponibles porque, en caso contrario, no seremos buenos padres o no resultaremos ser buenos profesionales o…
  8. Combina el uso del teléfono con el email. No todo es necesario hablarlo por teléfono, de hecho, hay muchas conversaciones que podemos mantener lo suficientemente importantes como para tenerlas que dejar por escrito porque son acuerdos, escribe emails o correos antes y ganarás tiempo en tus negociaciones o acuerdos.
  9. OJO con el Whatsapp. Esta aplicación ahorra mucho tiempo si se sabe utilizar adecuadamente y está demostrado que hoy en día es una de las aplicaciones que más tiempo nos roba si se usa de manera ineficiente. El problema es que la mayor parte de las personas tenemos múltiples grupos diferentes de whatsapp, en muchos de los grupos no profesionales, en especial, se dicen tonterías, cosas sin importancia, que se pueden mirar en un momento del día y no cada vez que suena el pitido de que nos ha entrado un nuevo whatsapp.
  10. Ponernos horarios para atender otras redes sociales como: Facebook, twitter o Instagram y reducir su uso. Numerosos estudios indican que los españoles pasamos una media de 2 horas y 53 minutos de conexión diaria en la red. Abusar de estas herramientas o hacer un mal uso de ellas pude generarnos innumerables problemas, desde hacernos perder la atención y descuidar otras tareas más importantes hasta provocarnos inquietud, falta de concentración y alteraciones del ánimo, afirma la psicóloga Begoña Carbelo, incluso puede deteriorase nuestra capacidad para estar con otras personas y para relacionarnos, además de alejarnos de la felicidad.

Hacer un uso controlado de las redes sociales nos aporta beneficios, normalmente asociados con "tener una mejor atención y concentración y, consecuentemente, un mejor rendimiento", comenta la citada psicóloga.

¿Qué otras formas eres eficaz y eficiente en el uso de tu teléfono? Con el fin de complementar lo que te he comentado, te dejo un vídeo en el que se habla de una campaña para el buen uso del móvil

https://www.youtube.com/watch?v=8szThMiSk0Y

Después de lo que te he compartido ¿qué vas a hacer para mejorar el uso del teléfono? ¿Cuándo vas a empezar a hacerlo?

¡Tú puedes, puedes lograr lo que te propongas, además, te lo mereces!

Te recuerdo que estoy siempre a tu disposición, si quieres hablarme de tu caso y que te responderé cualquier pregunta o duda que quieras hacerme.

No te olvides que te acompaño con pasión hacia el logro de tu éxito.

Milagros García

 

11 septiembre, 2017
En el artículo de hoy, el equipo de 2miradas vamos a hablar del libro “Las gafas de la felicidad” en el que Rafael Santandreu nos propone un estilo de vida centrado en la “Bastantidad”. El concepto de bastantidad equivale a asumir que podemos ser plenamente felices tan sólo cubriendo nuestras necesidades básicas como son el beber, el comer o el dormir. Santandreu nos muestra un método que podemos adoptar con esfuerzo y dedicación mediante el cual conseguiremos cambiar aquellos aspectos de vida que nos impiden vivir en paz con nosotros mismos.
Las personas tenemos lo suficiente para estar bien y no necesitamos nada más. Si conseguimos más cosas es estupendo y lo sano es saber ser capaces de disfrutar de ello. Pero si no es así, si no conseguimos aquello que deseamos no ocurre nada terrible. Y es que tendemos a centrarnos en lo que no tenemos y nos olvidamos de disfrutar de lo que tenemos.
La bastantidad es propia de las personas emocionalmente fuertes ya que su práctica nos hace ser más fuertes. Nos permite valorar más lo que tenemos y no quejarnos tanto de lo que nos falta. Es fácil practicar la bastantidad con tan solo decirnos a nosotros mismos “Ya tenemos bastante”. Esta práctica se puede llevar a cabo en cualquier momento de nuestra vida cotidiana.
Además de más fuertes, la práctica de la bastantidad también ayuda a superar frustraciones del día a día. Por ejemplo, imaginemos que estamos en la cola del supermercado, después de un estresado día de trabajo en el que no hemos tenido tiempo de parar ni un segundo. El hecho de esperar a que nos atiendan nos pone de mal humor. Por la mente se nos pasan todo tipo de pensamientos negativos: “Que mala suerte tengo…”, “¿Por qué tengo que esperar?, “¿Por qué no se darán más prisa?”. Estos pensamientos tienen la consecuencia inmediata de acabar todavía más enfadados con el mundo y dispuestos a descargar la el mal humor con cualquier persona.
¿No es más inteligente y menos autodestructivo pensar de forma diferente? ¿Qué tal el cambiar el “Qué mala suerte tengo” por “tengo un trabajo que me permite vivir y cuando termino relajarme y venir a comprarme lo que quiera al supermercado”? ¿O el cambiar el “por qué tengo que esperar” por “voy a aprovechar este tiempo de espera para contestar a ese amigo al que hace tanto tiempo que no escribo”? Son estas simples situaciones cotidianas en las que podemos aprovechar para darle la vuelta a la situación.
Es un pequeño cambio de chip en nuestra cabeza que nos permite ver con otra mirada una situación negativa y sacarle algo de provecho. Esta práctica nos ayuda a nosotros mismos y a vivir en paz. No existe ninguna necesidad de amargarnos la vida ni de buscarle el fallo a todo. Es mucho más inteligente darle una vuelta a nuestro pensamiento ansioso, pensar “tengo suficiente con lo que tengo” y transformar cualquier situación incómoda en un momento de provecho.
 
 
 
 
 
"Si necesitas enfocar las cosas con tu otra mirada cuenta con nosotros"
 
El equipo de 2miradas
 
5 septiembre, 2017

Para obtener los resultados que deseamos, es importante tener un proyecto de vida. Todas las personas en algún momento nos encontramos en un punto en el que no estamos consiguiendo los resultados que creemos que merecemos, incluso un poco perdidos. Esto sucede cuando hacemos muchas cosas pero no alcanzamos los objetivos marcados generando un círculo vicioso de desmotivación y frustración.

El no cumplir nuestros objetivos profesionales o personales puede ser debido a diferentes razones. Uno de los motivos más comunes es la incapacidad de alinearlos con el modelo de administración de nuestra vida. Otro motivo es la falta de conexión de nuestras tareas del día a día con nuestros objetivos, lo cual, genera que el impacto de las tareas se diluya en lo que queremos lograr.

¿Por qué necesitamos mantener el norte de nuestros proyectos?

Todos soñamos, sentimos y deseamos. Es condición humana el desear un futuro mejor del que tenemos y el sentir que tenemos necesidades constantes. El conseguir buenos resultados y cumplir nuestros sueños nos proporciona un alto grado de satisfacción personal. Cumplir todos nuestros objetivos no es tarea fácil pero sirve de gran ayuda el seguir buenas prácticas de gestión personal.

En este artículo te mostramos cinco buenas razones por las que necesitas un proyecto de vida:

  1. Un buen método de gestión personal hará que tus ideas se desarrollen más allá de quedarse en buenas intenciones, te obligará a trabajar en un orden y ser más metódico.

 

  1. La administración de tu vida ocupará un espacio en tu mente de forma permanente que te mantendrá conectado con tus objetivos. Esta conexión te ayudará a tomar decisiones, a ejecutarlas de manera coherente, a ser consciente y constante. La administración de tu vida vuelve tangible tu proyecto y lo que quieres lograr.

 

  1. Es necesario integrar los diferentes aspectos de tu vida lo que te ayudará a verte a ti mismo como algo integral. Al margen de tus responsabilidades o tareas pendientes, es importante conectar todos los aspectos de tu vida para que exista una sinergia. Tu proyecto de vida te permite administrar tu vida de forma coherente y unificada.

 

  1. El hábito de controlar y mejorar tu propia vida es un círculo de mejora continua de ti mismo que potenciará muy positivamente los resultados que obtengas. Un proyecto de vida te proporcionará las herramientas para conseguirlo.

 

  1. Necesitas ser perseverante y constante día a día para conseguir mejores resultados. Un proyecto de vida te ayudará a auto motivarte y  lograr tus resultados en menos tiempo siendo conscientes de que el reloj nunca para.

 

 

 

"Si necesitas reencontrar tu rumbo cuenta con la brújula de 2miradas"

El equipo de 2miradas

28 agosto, 2017

A lo largo de la vida una de las metas más importantes es encontrar nuestro lugar en el mundo. El proceso de búsqueda personal de cualquier ser humano tiene un largo recorrido. Este es un proceso único y diferente en cada persona.

Encontrar tu lugar Diseñado por Freepik

Nacemos y por lo general crecemos en un entorno familiar, después como adultos nos convertimos en dueños de nuestro destino del cual somos responsables de casi todos los acontecimientos que nos suceden.
Agentes externos a nosotros mismos como por ejemplo la prisa que es un factor que marca nuestro frenético estilo de vida actual puede hacernos perder de vista nuestros objetivos. Para eso contamos con nuestras emociones que nos sirven de guía. Además importante prestar atención a las tareas importantes y espaciarlas de las tareas urgentes.

Imagínate a ti mismo dentro de 40 años; ¿Cómo te gustaría que fuese tu vida al echar tu vista al pasado? Anota tus pensamientos y reflexiones. Te ayudará a poner luz a tu mundo interior.

Toma nota de tus reflexiones o escribe un diario. Te ayudará a ordenar tu pensamiento y poner en práctica tus ideas.

Busca el equilibrio entre la razón y la intuición. Es cierto que si no defines bien tus objetivos y metas puedes llegar a un lugar inesperado y encontrarte perdido. Sin embargo, la intuición nos acompaña día a día en el trabajo. Nos ayuda a identificar riesgos y oportunidades, a confiar o desconfiar, a comunicarnos y reaccionar en ocasiones especiales, a captar realidades ocultas, a fluir en tareas y encontrar soluciones innovadoras.

Vive conectado a tu presente, aprendiendo de las experiencias del pasado y proyecta tu futuro como la persona que quieres llegar a ser.

Escucha tu cuerpo y tu corazón. Evolucionas como persona y tu vocación existencial va cambiando, las sensaciones corporales están en estrecha relación con las emociones. Los ejercicios de meditación y relajación son buenos para reconectar con nuestro interior y nos ayuda a tomar las decisiones correctas.

Si estás bien contigo mismo conseguirás anticiclones en tu vida.

Si necesitas ayuda para encontrar tu lugar cuenta con nosotros.

El equipo de 2miradas

 

21 agosto, 2017

Cuando ocurre una tragedia cercana, como la del pasado jueves en las Ramblas de Barcelona, es cómo si un tren nos arroyara. Es un suceso incontrolable e inesperado.  Las reacciones que nos deja a nivel físico, emocional y social son múltiples y, para los familiares y amigos de las víctimas serán para toda la vida. Mucho dolor, profunda tristeza, desolación… También indignación, impotencia, rabia, frustración, enfado.

Dada la magnitud de esta horrible tragedia en este artículo hablamos del enfado para superarlo y no caer en los errores que esperan los verdaderos artífices que cometamos. Nuestra inteligencia y capacidad de comunicación han sido los que nos han llevado a la prosperidad y la paz, no la violencia.

Cómo salir de las fauces de la tragedia

 

Ya hemos hablado del enfado en otras ocasiones. El enfado, debe verse como una actitud o fuerza que nos permite superar situaciones difíciles. Se trata de una emoción que bien gestionada nos ayudará en muchas ocasiones. 

En nuestro artículo “Manejo de la Ira: Sí, yo también me enfado”,  comentamos cómo el enfado nos lleva a la acción. ¿Cuántas veces hemos oído la frase “la mejor defensa es un buen ataque”? Sin embargo, esto no debe entenderse como una invitación a la venganza. Ya que el problema surge cuando el enfado se transforma en violencia. Hay que saber distinguirlos dado que la violencia es una conducta que tiene como único objetivo lastimar a otro, algo totalmente anormal e inmoral. Es un enfado tóxico, como lo llaman en el artículo emociones tóxicas  de Capacity. Es importante saber que la violencia es el uso inmoderado de la fuerza (física o psicológica) por parte del violento o agresor para lograr objetivos que van contra la voluntad del violentado o víctima

En nuestro artículo “¿elegimos que sentir?” encontraremos claves para conocer nuestras emociones y las de los demás, facilitando así nuestras relaciones de convivencia. Además podemos cambiar nuestras emociones cambiando nuestros pensamientos. El autocontrol nos ayudará con nuestro enfado y así evitaremos empoderar a los promotores.

Una vez recorrido este camino y afrontado cada paso, la mejor opción es el perdón. Perdonar es una actitud inteligente que te permite soltar y dejar atrás. Evitando que algo o alguien continúen haciéndonos daño. Esto no significa que no veamos las faltas, simplemente decidimos no tenerlas presentes.

 

31 julio, 2017

¡¡¡Bienvenidas vacaciones!!! Las deseadas vacaciones llegan y cada uno las afronta de una manera y según las posibilidades. Hay quien prefiere bullicio y fiestas mientras que otros prefieren descanso y tranquilidad. A elegir entre las consabidas playa o montaña, hoy día se acompaña de volver al pueblo, ver a la familia, volver a España o preparar algo extraordinario. Y lo mejor, todas las opciones son válidas.

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Aunque todos deseamos las vacaciones, cuando luego se dan podemos encontrarnos en tres situaciones respecto al trabajo:

  1. Desconectar: Salir del lugar de trabajo diciendo "hasta luego" y no volver a pensar en el trabajo hasta el día antes de volver. Dicen que para desconectar realmente necesitamos al menos diez días seguidos haciendo otra cosa. Hay quien solo logra hacer esto cuando está en otro lugar de vacaciones, pero le resulta arduo si está unos días en la misma casa, porque estar fuera de cobertura es una excusa como otra cualquiera para de verdad no seguir trabajando.

Desconectar de verdad es no leer e-mails, no seguir las noticias relacionadas con la empresa en las redes sociales, no mantener quedadas con compañeros de trabajo en las que seguir hablando del trabajo, no buscar un sitio con wi-fi gratis para poder enviar tal o cual documento, o para atender un tema que ha resultado urgente.

He escuchado tantas veces eso de "parece que sea tu empresa, no sabes desconectar" Y después le sigue una larga serie de reproches de por qué estás trabajando cuando por fin estás de vacaciones. Al final tienes dos problemas, el mal rollo que tiene tu familia o amigos porque estás trabajando en lugar de estar compartiendo con ellos, y tu sentimiento de culpa tanto si lo haces como si no lo haces, basada en la responsabilidad del deber.

Para ayudarte a desconectar:

Vivir el aquí y ahora. Poder disfrutar de lo que en cada momento estás haciendo: saboreando un rico refrigerio, dejándote llevar por el sonido del mar, del jaleo de las charlas veraniegas, del silencio de las montañas con los sonidos de los animales de la zona, el frescor de la mañana, el calor del mediodía, la brisa de la noche, las charlas sin prisa, el libro que te tiene enganchado, las cosas sin sustancia que distraen y entretienen y que solo puedes disfrutar en esos momentos…

Preguntarte ¿dentro de un año qué pensaré de eso?. Tener un filtro sobre ¿cómo de importante es resolver esto ahora? ¿Puede esperar 10 días? A veces pasa que corremos pensando que es súper importantísimo, súperurgentísimo y luego lo mandas y quien lo recibe se va de vacaciones o con quien hay que compartirlo ya no está…y en definitiva, el único que ha corrido eres tú. A veces es mejor pensar que hacerlo tranquilamente, sin hacer el número de la cabra para conectarte a tus documentos en un hotel, o en un locutorio, será más eficiente y seguramente será de mayor calidad.

Dejar dicho en qué casos pueden localizarte. De esa forma será solo cuando tú hayas considerado que es lo suficientemente importante y que de verdad no puede esperar. De esta manera también quien te ha de llamar se pensará dos veces si entra en la lista de cosas por las que llamarte. Saber delegar también será una clave importante para poder desconectar.

Ponte a ti en primer lugar. Si de verdad necesitas desconectar, buscar un lugar de vacaciones donde no te puedan localizar o toma las medidas para que así sea. No tener cobertura, como he dicho antes o dejar el teléfono del trabajo en casa, es solo el principio. Lo realmente importante es saber que si necesitas desconectar es porque lo primero en tu lista de prioridades en este periodo de tiempo eres tú. ¡Recuérdalo!

  1. Reconectar. A veces es importante tomar un respiro para recuperar fuerzas, para seguir con el ritmo y la exigencia del trabajo diario. Cuando necesitamos reconectar es importante:

Toma tiempo para ti. Aunque vayas con amigos o familia de vacaciones, saca ratitos para ti. Haz una lista de cosas que te quieras "regalar" para dejar atrás el ego, la rutina, a los demás y centrarte en ti, en lo que tú quieres, en lo que a ti te gusta hacer, en tu esencia...

Elije la mejor opción con asertividad. Entre los mil planes posibles a hacer cuando estamos de vacaciones seguro que hay alguno que nos gusta poco, alguno que nos apetece muchísimo y alguno que nos da igual. Decir que no a todo tampoco es la mejor opción cuando se va en grupo, porque si has elegido ir en grupo querrás hacer cosas con ellos. Pero sí que puedas decir que no a un plan que no te guste sin sentirte culpable, ni que te miren mal. Elige los planes que mejor vayan contigo y puedes también tirar de tus habilidades de liderazgo para animar a los demás a que se sumen a tu plan preferido.

Dormir más y sin poner el despertador. Una forma de recuperar nuestra energía es durmiendo y descansando u poco más. Además, está demostrado que levantarnos a golpe de despertador no es lo mejor, pero no podemos evitarlo. Así que aprovecha las vacaciones para despertarte con la luz del sol. Dicen que nuestro ciclo de vigilia y sueño se regula fácilmente tras dormir al aire libre (campings, bosques, playas…) al menos 3 días. Conectar con nuestra naturaleza como seres humanos y con nuestros ciclos biológicos, será de gran ayuda para reconectar.

Practicar la meditación. Existen numerosas opciones para conectar con tu yo interior, como puede ser la meditación, el mindfulness, hacer ejercicios tipo tai-chi, seitai o yoga, acudir a sesiones de reiki, recibir masajes relajantes, y también se ha demostrado que pintar mandalas es una buena forma de centrarte y recuperar tu equilibrio.

 

  1. Seguir conectado. Si es tu propia empresa puede ser muy difícil desconectar e incluso no es de tu interés reconectarte. Lo que quieres es seguir pendiente de lo que ocurre aunque hayas decidido tomarte unos días fuera de la oficina o haciendo otra clase de rutinas.

En este caso y si de verdad quieres tener esas vacaciones puede ayudarte:

Conectarte en un horario definido. Dejar dicho en la oficina que pueden localizarte cada día de 10 a 12 de la mañana, dejarte ese tiempo para revisar trabajo, ponerte al día, hacer tus tareas, y después seguir con las actividades que hayas elegido hacer por tus vacaciones.

Aprovecha a conocer gente y hablar de tu negocio. Estás en otro ámbito, en otro lugar, con otro nivel de relajación. Así es más sencillo abrir conversaciones hablando de qué haces, a qué te dedicas y valorando lo que los demás opinen de ello. Así puedes aprovechar a sacar nuevas ideas, a revisar qué es de interés de los demás, qué puedes mejorar, cómo lo vendes, e incluso puedes encontrar nuevos clientes, ideas creativas, etc.

Conectado en la distancia. Si tú puedes conectarte en la distancia, tus colaboradores también. Esta experiencia puede hacer que amplíes las posibilidades de tu empresa y conozcas los recursos necesarios para que cualquier miembro del equipo pueda estar conectado desde casa o desde otros lugares. Son vías de mejora para el bienestar del equipo en el desarrollo de su trabajo.

Conectado no es enganchado. Enganchado supone una adicción y como tal no es buena. Que seas tú quien elige cuándo y cómo, que puedas dominar tú el tiempo y la efectividad del trabajo. Que cuando te dediques a ello estés a ello, pero que puedas hacer otra cosa sin pensar todo el rato en ello, porque al final no estás en ninguno de los dos sitios: ni en el trabajo ni en tu lugar de vacaciones.

¿Cómo vas a disfrutar de tus vacaciones?

¡Feliz verano!

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills

12 junio, 2017

Todos tenemos derecho a enfadarnos. Además de ser una emoción esencial en todas las personas, nos puede ser de gran utilidad.

Ya os compartí algunas herramientas que os pueden ayudar a gestionar mejor vuestra ira. Quiero hoy poner de relieve la importancia de enfadarnos. No todas las situaciones que vivimos son como las queremos vivir. Hay hechos que nos agradan y otros que nos desagradan. Algunos los mantenemos o permitimos porque no nos afectan directamente o porque tenemos algún beneficio en mantenerlos. Pero hay otros momentos o sucesos que no es bueno para nosotros, ni para nuestro entorno, mantenerlos. Seguro que tienes alguno en mente.

A veces se utiliza la ira conscientemente, como hacen los niños con su "pues me enfado" y así aflojamos y consiguen lo que querían. De adultos también lo hacemos. A eso ya se llama chantaje emocional y no nos suele gustar.

Enfado Diseñado por Freepik

 

De entre todas las emociones, la ira es la que nos aporta más fortaleza, y además:

Nos lleva a la acción. Dicen que la mejor defensa es un buen ataque. Esto no es una invitación a la venganza. Es solo que la rabia nos lleva actuar. Por ejemplo, ante expresiones del tipo: "Tú no puedes hacer eso!" o "No hay huevos…". Solemos responder un "¡¿Cómo que no?!"La ira puede servirnos de revulsivo. Hay que tener cuidado cómo y con quién lo utilizamos porque puede afectar a la autoestima y no ayudar a la persona. Pero también puede ser muy útil cuando nos gustan los retos, somos competitivos o no nos gusta que nos juzguen (por lo que haremos todo lo posible por cambiar esa opinión del otro si no es la deseada).

La ira nos ayuda a poner límites. "Esto no me gusta y te agradecería que no lo hicieses más". "Hasta aquí hemos llegado". La rabia nos facilita el hacer cambios ante situaciones indeseadas. Después de pedir que se pare con la actuación que nos molesta podemos tomar cierta distancia, alejándonos físicamente de la persona y del lugar donde nos hemos sentido agredidos. Así podemos tomarnos un tiempo fuera donde distraernos o despejarnos hasta recuperar la calma.

Nos ayuda defender el territorio. El sentido de protección y la oxitocina son buenos aliados de la ira para sacar toda nuestra fuerza. Quizá hayas escuchado las expresiones: "defenderlo como una loba" o "defender alguien a capa y espada". Es por la fiereza que podemos mostrar para defender lo que nos importa, la familia, a los amigos… Quizá hayas sentido ese instinto de protección máximo con alguien.

Nos es útil para expresar lo que nos desagrada y romper con aquello que nos genera frustración. Solo si hacemos esto podremos aportar soluciones, analizar las causas del problema y estimular la creatividad poniendo foco en lo que necesitemos. Además, genera un sistema de pensamiento más flexible. Bernard Nijstad, científico holandés dice que: “Cuando la gente está brava busca conseguir cosas positivas e intenta diferentes caminos para llegar a ese fin”.

Nos sirve para saltar obstáculos. Quizá hayas visto en alguna ocasión cómo en un accidente varias personas han levantado un coche para salvar a alguien que está atrapado. Esa fuerza viene de la rabia. Aquí os dejo un ejemplo:

Liberarnos y desahogarnos. Es importante distinguir entre sentirse enfadado y actuar con violencia. Puedes estar muy enfadado y no pegar a nadie ni romper nada, con buen juicio y alto raciocinio. Y una forma de mostrar nuestro enfado puede ser a través de gritos desgarradores en un espacio abierto (sin ir contra nadie) o decir groserías. Algo que está ya demostrado que es beneficioso para nuestra salud mental, como puedes leer aquí. También hay terapias interesantes para liberar la rabia como la "CrashTeraphy" que consiste en destrozar cosas en un entorno protegido. Al fin y al cabo, reprimir las emociones es mucho más perjudicial para nuestro cuerpo que expresarlas, con lo que viviremos más.

Como dijo Steve Yeschek, especialista de la Asociación Nacional del Manejo de la Ira, en Estados Unidos, en una entrevista a la publicación SEMANA de hace unos años, “la ira podría ser una fuerza positiva para el cambio y ayudar a las personas a enfocarse en una meta o a solucionar un problema”.

Después de lo que te ha compartido, ¿te animas a expresar tu rabia de una forma más sana?

Aprendiendo en el camino del crecimiento.

Raquel Bonsfills